Las piedras con memoria de Nuria Riaza

La memoria de las piedras, de Nuria Riaza
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Del 11 de enero al 9 de marzo de 2019

‘La memoria de las piedras’ es la segunda exposición individual de Nuria Riaza en la galería Pepita Lumier. La artista, nacida en Almansa y afincada en València desde hace diez años, ha sabido gestar una carrera profesional a base de constancia unida a una capacidad de trabajo imparable. Esto le ha supuesto ilustrar para Warner Music, Penguim Random House, Valencia Plaza, Panenka o Glamour, entre otros; exponer de manera individual y participar en muestras colectivas en València, Madrid, Barcelona, Bilbao y Zaragoza y ser ganadora del Certamen de Minicuadros de Huestes del Cadí en Elda (Alicante).

Obra de Nuria Riaza. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Nuria Riaza. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

El bolígrafo azul vuelve a ser su herramienta principal y el hilo gana protagonismo esta vez, rindiendo homenaje a las mujeres que hicieron la vida junto a las que la lucharon, a través del bordado. Una amplia muestra de dibujos con un sinfín de metáforas y de poesía, de técnica sobresaliente y cuidado extremo del concepto, de homenaje a las mujeres, nos acompañarán hasta el 23 de febrero en la galería.

“Puedo hablar de cualquier cosa usando un bolígrafo y un papel como medios de expresión, poniendo mis propias reglas, siempre cambiantes. Dibujo con bolígrafo porque así aprendo a aceptar que el error es parte de cualquier proceso. El hilo suele estar presente en la mayoría de mis dibujos, funcionando como un nexo que nos une a nuestras raíces y tradiciones”, explica la propia artista.

Dibujos de Nuria Riaza. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Dibujos de Nuria Riaza. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

“La memoria de las piedras cuenta algo crudo de manera poética. Se convierte en un eufemismo para poder hablar  de la memoria. De las pérdidas, el dolor, la soledad y el olvido. De un día en el que, no hace tanto tiempo, el derecho a la vida, a la libertad y al librepensamiento pasaron a ser un lujo”, añade.

Nuria Riaza cuenta que la historia “la escriben tanto los hombres como las mujeres. Aunque en conflictos armados la memoria colectiva se olvide de la figura femenina participando en ella, relegándola a un segundo plano, en la casa. Allí lo único que ha perdurado de ellas han sido sus mantelerías y pañuelos bordados”. Y concluye: “La memoria de las piedras habla del silencio de un país, de las flores secas y marchitas que esperan en hornacinas ausentes”.

Obra de Nuria Riaza. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Nuria Riaza. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Homenaje al multifacético Carles Santos

Santos, I ara què?, dirigido por Ximo Solano
Homenaje a Carles Santos
Teatre Principal
C / Barcas, 7. València
Miércoles 10 de octubre de 2018, a las 21.00h

El Teatre Principal acoge este miércoles 10 de octubre un homenaje a la poliédrica figura del músico, compositor, escultor, fotógrafo, poeta y dramaturgo Carles Santos, heredero del espíritu vanguardista de Miró o Joan Brossa, desaparecido el pasado 4 de diciembre. Se trata de una producción del Institut Valencià de Cultura (IVC) en una temporada que potencia de forma especial las producciones propias  y en la cual también han querido colaborar entidades como la Fundació Caixa Vinaròs, la Universitat de València, Pere Portabell-Films59, Pianos Clemente o Adif,  que se han sumado al homenaje de un creador imprescindible, figura esencial de la música y  la escena contemporánea valenciana.

El título del homenajee proviene de una pregunta que Joan Brossa le hizo al propio Carles Santos: “Tocas muy bien el piano, ¿pero ahora qué?”. Una pregunta que marcó toda la trayectoria de este autor que se interpelaba e interpelaba a todos los que trabajaban con él plateándoles esa misma cuestión. Como no podía ser de otra manera en el homenaje habrá música, danza, texto, poesía, pirotecnia, música con instrumentos tradicionales, música de banda, fuego y otras prácticas alternativas.

Uno de los actos en homenaje a Carles Santos. Imagen cortesía del IVC.

Uno de los actos en homenaje a Carles Santos. Imagen cortesía del IVC.

En el espectáculo participan de forma desinteresada personas y grupos vinculados a Carles Santos como el Cor Tramuntana Tremens formado ex-professo para este evento, integrado por 18 cantantes que estrenaron la obra en 1989 y actuaron junto al homenajeado en los principales festivales de toda Europa. En la actualidad, la práctica totalidad de sus componentes continúan vinculados a la música de una u otra forma (cantantes, docentes, gestores culturales…) y se suman a este homenaje de forma desinteresada. También participan colaboradores del artista como el actor Pep Cortes, primer actor con el que Santos trabajó en una creación propia, o la bailarina Sol Picó.

El director de todo este montaje, Ximo Solano, explica que habrá “un piano, sin pianista, aparece la música, sin pianista, y en el escenario todo se completa, compositor, música, piano y pianista”. “Representaremos la voz, el cuerpo, la iconografía, y Carles Santos estará en todo momento omnipresente: sentiremos su voz, su presencia”, remarca Solano, quien añade: “No es un espectáculo de Carles Santos, es un espectáculo con Carles Santos, quien dará la entrada, interactuará y dará réplicas, para que cada espectador elija su propio Santos y lo haga como mejor crea conveniente”.

Uno de los actos en homenaje a Carles Santos. Imagen cortesía del IVC.

Uno de los actos en homenaje a Carles Santos. Imagen cortesía del IVC.

En el homenaje participan formaciones como el Cor Tramuntana Tremens, el grupo de teatro Scura Splats, la pirotécnia Peñarroja, la Unió Musical de Llíria, los dolçainers Xavier Richart, Eduard Navarro, Toni de la Asunción, Armand Fletes, Dani Ferrando, Juanfran Ballestero, Luís Sanz, Diògenes Bort, Esperanza Suárez, Roman Marzá, Alvaro Plà, Joaquin Margaix, Mari Carmen Gimeno, Vicent Millo, Roger Gascó, Leandre Santonja, además de las Collas ‘La Brama’, ‘El Cudol’, de dolçainers i tabaleters de Massamagrell, ‘El Califat’ de Benimaclet, ‘La Llavor’ d’Almenara, el pianista Oscar Campos o el percusionista Jesús Salvador Chapi, entre otros amigos y colaboradores.

La producción del homenaje incluye la arqueología documental de  la obra de Santos, la recopilación de materiales, y la grabación de un documental realizada el pasado 8 de octubre con un camión en el cual el pianista Oscar Campos interpretó piezas de Carles Santos. El camión visitó la estación del Norte, el Mercat Central, la Llotja y otros lugares de la ciudad preguntando a los viandantes qué sabían de Carles Santos y qué les parecía su música.

Carles Santos. Imagen cortesía del IVC.

Carles Santos. Imagen cortesía del IVC.

Joan Verdú, lo que el silencio esconde

Joan Verdú. Bonus Track
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de septiembre de 2018

Joan Verdú: “No me gusta el arte político”.
Enrique Carrazoni: “¿Te refieres a las malas artes de los políticos?”
JV: “Soy apolítico”.
EC: “¿Piensan por ti los políticos?”
JV: “Los políticos no tienen ese don, sólo dan problemas y luego dicen que los resuelven”.
EC: “No sé por qué me he acordado de Groucho”.
JV: “¡Otro apolítico y pentapolitano!”

Esta conversación con Joan Verdú (Alzira, 1959-2017) la recoge tal cual el propio Carrazoni en el catálogo de la exposición que La Nau le dedica al artista valenciano bajo el título de Bonus Track. En ella, cuando al nombrar Verdú a los políticos su amigo se acuerda de Groucho Marx, se está haciendo alusión a esta frase del genial actor: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Que Carrazoni se hiciera eco de Groucho para referirse a Verdú no es casual. Su  humor “corrosivo, ácido, irónico y mordaz”, adjetivos empleados por José Pedro Martínez, responsable de la Colección Martínez Guerricabeitia, atraviesa toda la obra de quien huía de la política, para cebarse con ella. “Toda su obra es política, en el sentido fuerte del término”, puntualizó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, durante la presentación de la muestra que hasta el 30 de septiembre sirve de homenaje a su figura.

Groucho, por seguir tirando del hilo que une al actor con el artista, dijo en cierta ocasión: “Inteligencia militar son dos términos contradictorios”. Verdú, por mucho que en su obra las alusiones a la política estuvieran muy presentes, también entendía como contradictorios los términos arte político, de ahí que no le gustara, tal y como aclara al comienzo de su conversación con Carrazoni. Y no le gustaba porque esa política de trincheras no iba con su carácter abierto, jovial, interrogativo y siempre ocurrente.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Así lo recuerda también Sebastián Nicolau, otro de los artistas pertenecientes al grupo Cazadoras Asociados que Verdú impulsó, y para quien el artista era un derroche de imaginación: “Sebaaas se me ha ocurrido una cooosaaa…”. Prorrumpía de esa forma, tras dar una buena calada al cigarro, porque “Joan fumaba mucho; mucho”, apostilla Sebastián Nicolau. Fumaba y dibujaba: “Pintaba sin parar. Podía sentarse y estar horas y horas pintando”, señala Mavi Escamilla, comisaria de Joan Verdú. Bonus Track. Una “pista adicional” que le ofrece La Nau con la exposición que reúne una treintena de obras desde sus inicios en 1988 hasta la actualidad.

José Pedro Martínez aclaró que la muestra estaba prevista con antelación. “Hace tres años que contactamos con él para que la hiciera, porque aunque no tenemos obra suya en la Colección Martínez Guerricabeitia, encaja perfectamente por su discurso plástico”. Algunas obras están inacabadas por culpa de una muerte que se lo llevó antes de lo previsto. “En la vida le había visto trabajar tanto. La cabeza le iba a mil por hora”, recuerda su hijo Tomás Verdú, quien explica la exposición como un chorro de energía: “Entras y genera vida”.

Una vida, como su obra, repleta de “subtextos e hipertextos que resuenan en la sociedad contemporánea”, a modo de juegos de palabras, iconos pop trasladados a su universo mordaz y colorista, y advertencias como ésta: “Lea las instrucciones de esta obra de arte y consulte a algún crítico”. A esta se refirió Ariño en los siguientes términos: “Es la crítica más mordaz que he visto al arte contemporáneo”. O esta otra: “En este local está permitido el consumo de sueños y otras sustancias inconscientes”.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

El calendario Dailyland, al que se le han arrancado algunas hojas para llegar al mes de noviembre de 2017 en el que ocurrió su muerte, recoge a una pin up erótica, bajo la cual se puede leer: “Viajes El Corte en las Ingles”. Una tarjeta Master Card se convierte a sus ojos en una Monster Card, flanqueada por los famosos monstruos teleñecos. Y hasta el famoso James Bond se transforma en Rabbit 007, conejo que atraviesa igualmente la obra de Verdú. Preguntado su hijo por esta circunstancia, aseguró que se trataba de “uno de sus símbolos, que lleva a su estilo pop; en el conejo no hay maldad”.

Ariño alude a cierta doblez en su trabajo: “Lo que tus ojos ven esconde otra realidad oculta”. Por eso el vicerrector de Cultura habla de una “apuesta por descubrir esa dimensión de trastienda”. Dimensión a la que se llega sin las prisas y azoramientos que impone la sociedad consumista de la que, paradójicamente, dio también buena cuenta Verdú: “Estas obras no necesitan libro de instrucciones, sino calma para ver lo que oculta”, insiste Ariño.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

En Swissh (2017), el artista juega con la cruz roja, la farmacia, Suiza y una enfermera pidiendo silencio, para alertarnos de cierta evasión bancaria. Mavi Escamilla se refiere a ello revelando una vez más otro juego de palabras: “Botín quin y el silencio bancario”. Y en la instalación de hierro pintado, Verdú realiza un matamoscas con la forma del mapa de España, “que tiene una fuerza extraordinaria por el momento en que vivimos”, subraya Ariño.

Su filosofía fundamental, título de una de sus piezas, viene a resumir el talante de Joan Verdú. En ella, aludiendo a los personajes del cómic Snoopy, dice en cuatro viñetas: “¿Cómo ha ido hoy el cole?” “¡Bah!” “Solo preguntaba” “Es mi nueva filosofía…¡Bah! De ahora en adelante nada me preocupa. ¡Bah, bah, bah!”. Tomás Verdú señaló que trabajó hasta el último momento como si la enfermedad no fuera con él. “¡Bah!”. Y es así, con su obra de cuerpo presente en La Nau y a rebufo del aire “marxista” aludido, como Joan Verdú exclamaría para acabar: “Perdonen que no me levante”. Ahí está su obra para lo que gusten.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

Rendidos a Amy Winehouse

The Amy Winehouse Tribute Show
La3 Club
C/ Pare Porta, 2. Valencia
Viernes 20 de abril de 2018

Probablemente nadie haya olvidado la voz de Amy Winehouse, seguramente nadie lo vaya a hacer nunca. Cuando la británica dejo huérfano al soul con su temprana muerte, muchos sufrieron la gran pérdida, pero para contribuir a su recuerdo e inmortalizarlo The Amy Winehouse Tribute Show nos ofreció un espectáculo exclusivo en la sala La3 Club de Valencia.

Tributo a Amy Winehouse en La3 Club. Fotografía: Lorena Riestra

Tributo a Amy Winehouse en La3 Club. Fotografía: Lorena Riestra

Concierto elegante y muy cuidado con una gran Cristina Cantero encarnando a Amy Jade en una sala llena. Con su impresionante voz cumplió las expectativas de dicho concierto de altura y riesgo, escoltada por las personales voces góspel de Happy y Roxana, con los huracanes de viento de Sam Gomez; Pablo Pérez y Pau Jordá en los metales; el responsable de mantener el pulso fue Cristian Rives a la batería; el trabajo de teclista lo bordo Pablo González; Mauro Llopis llego al núcleo del jazz con el bajo, completando los diez magos del escenario un oficioso Quique Font en la guitarra eléctrica.

Tributo a Amy Winehouse en La3 Club. Fotografía: Lorena Riestra

Tributo a Amy Winehouse en La3 Club. Fotografía: Lorena Riestra

Fue más que un tributo, todo lo que ocurrió fue verdad, desde Valerie hasta el preludio de piano bar del Back to black, fueron repasando las mejores canciones de Amy Winehouse en un escenario donde no cabía más talento. Nadie quiso perderse un magnífico show donde hasta la última gota de la esencia de Winehouse quedaba patente en la sala de la calle  Pare Porte 3, y donde  Janis Joplin y Bassie Smith darían fe de ello al otro lado.

Afortunadamente es una banda española que se encuentra actualmente de gira y podemos disfrutar de ella y no están en Las Vegas pero… todo se andará..

Para muestra un botón https://www.youtube.com/watch?v=A7AAz9g6mTE

Podrás seguirlos en : https://www.facebook.com/theamywinehousetributeshow/

Tributo a Amy Winehouse en La3 Club. Fotografía: Lorena Riestra

Tributo a Amy Winehouse en La3 Club. Fotografía: Lorena Riestra

Lorena Riestra

Las indagaciones plásticas de Ernesto Valcárcel

‘Ab initio’, de Ernesto Valcárcel
Galería de Arte Artizar
San Agustín 63, La Laguna (Tenerife)
Hasta el 12 de mayo de 2018

A finales de 1973 se inauguró en la Sala Conca de La Laguna una exposición memorable. Su creador, Ernesto Valcárcel Manescau –nacido en Tenerife en 1951 y estudiante de arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Canarias– ya había dado a conocer sus primeros trabajos en varias colectivas y en una exposición individual, realizada el año anterior en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria, bajo el título ‘STUVW’.

Sin embargo, entre esta y aquella un profundo y ambicioso cambio había tenido lugar en la obra de Valcárcel, que en unos pocos meses se había reconstruido sobre sus primeros balbuceos con un lenguaje de una plasticidad potente y turbadora. STUVW’ había sido, en criterio de su autor, un ejercicio de “síntesis y conclusiones del periodo abstracto comenzado en 1967”, una función recapituladora de sus prolegómenos autodidactas que parecía animada por la imperativa búsqueda de un principio, de una actitud propia y, en definitiva, de una identidad artística. Con ‘Materia, rito y alquimia’, la exposición de Conca, los primeros y contundentes pasos de un creador singular resonaron en el panorama plástico archipelágico de los 70.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie 'Materia, ritmo y alquimia', de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie ‘Materia, ritmo y alquimia’, de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

‘Materia, rito y alquimia’ contenía los resultados de la transformación operada en la obra de Valcárcel en un año escaso de radical experimentación con volúmenes y relieves en los lienzos, y con los materiales que incorpora a su trabajo: telas cosidas, colas, asfalto…, y la animaban las consecuencias de sus reflexiones sobre la obra de arte y el acto expositivo como parte indisoluble de ella. Esta simbiosis de obra y actitud convirtía ‘Materia, rito y alquimia’ en una suerte de manifiesto estético, un posicionamiento no pasivo, sino beligerante ante el hecho artístico al postular la “exposición-acontecimiento”, que en palabras de su autor atraería a “un público desconcertado, a veces escandalizado, pero que inevitablemente participa ya con su desconcierto, con su indignación o con su burla”.

‘Materia, rito y alquimia’ estaba integrada por obras de tela encolada y alquitranada con las que el artista se proponía “crear un espectáculo definido por la presencia fuerte de objetos que, amontonados sin orden, llenen y ocupen totalmente un espacio transitable.” La voluntad instalativa que desde sus inicios ha animado el trabajo de Valcárcel se iba a materializar en una obra excesiva y provocadora: lienzos embarnecidos hasta requintar, con tensas adiposidades, vísceras o texturas, que colgará de las paredes; y, rodeándolos, numerosos “objetos” que parecían desgajados de los cuadros, vertidos en la exterioridad a la que estos aspiraban (secreciones escultóricas que figuran entre las más enigmáticas de la escultura contemporánea en las Islas), objetos con los que invade el “espacio transitable”, creando un ámbito de resonancias orgánicas, un envolvente seno que acogía y hasta cierto punto “digería” al espectador.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie 'Los espacios inaccesibles', de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie ‘Los espacios inaccesibles’, de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Con ‘Materia, rito y alquimia’ se abre el ciclo fundacional de la obra de Ernesto Valcárcel. Dicho ciclo, al que ahora se homenajea y revisita en la exposición ‘Ab initio’, que en colaboración con el artista ha organizado y presenta Galería Artizar, tendrá su desarrollo y evolución durante la década de los 70 del pasado siglo y estará jalonado por otras dos muestras igualmente relevantes: ‘Los espacios inaccesibles’ (1974, Sala Conca II, Las Palmas de Gran Canaria) y ‘Secuencias de un ámbito onírico’ (1978, Galería Balos, Las Palmas de Gran Canaria y Sala Conca, La Laguna).

A través de ellas, Valcárcel irá desplegando la mayor parte de los rasgos que harán cautivadoras sus indagaciones plásticas durante las décadas siguientes hasta hoy mismo, cuando su fascinante experiencia alcanza el medio siglo y acumula una obra imprescindible y única que enriquece, como en verdad muy pocas lo hacen, la historia del arte contemporáneo en Canarias.

Imagen de una parte de las obras que conforman la exposición 'Ab initio', del artista tinerfeño Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Imagen de una parte de las obras que conforman la exposición ‘Ab initio’, del artista tinerfeño Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Carlos E. Pinto

 

 

Homenaje por el centenario de Melville

Centenario Melville
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 28 de noviembre de 2017 al 14 de enero de 2018

El Institut Valencià de Cultura presenta en la Filmoteca un ciclo de homenaje a Jean- Pierre Melville con motivo del centenario de su nacimiento, que se inauguró el martes 28 de noviembre con la proyección de ‘Bajo el nombre de Melville’ (2009), de Olivier Bohler.
Este documental biográfico reúne entrevistas, material de archivo y fragmentos de las películas de Melville para intentar explicar el impacto emocional que tuvieron la Segunda Guerra Mundial y la carrera militar del director francés en su filmografía.

Fotograma de El último samurai, de Jean-Pierre Melville. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de El silencio de un hombre (Le samurai), de Jean-Pierre Melville. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Organizado en colaboración con el Institut Français y la Jean-Pierre Melville Foundation, el ciclo reúne nueve de las trece películas de Jean-Pierre Melville, que podrán verse en copias digitales restauradas. Entre las películas que podrán visualizarse en diciembre figuran clásicos como ’24 horas en la vida de un payaso’ (1946), ‘El silencio del mar’ (1949), ‘Bob, el jugador’ (1955), ‘León Morin, sacerdote’ (1961), ‘El confidente’ (1962), ‘El ejército de las sombras’ (1969) y ‘Círculo rojo’ (1970).

Fotograma de 'Le cercle rouge', de Jean-Pierre Melville. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Le cercle rouge’, de Jean-Pierre Melville. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Se trata de una oportunidad única de disfrutar del estilo singular de un cineasta que este año habría cumplido 100 años y que fue considerado el padre espiritual de la ‘nouvelle vague’ francesa y un maestro absoluto del denominado género ‘polar’ o policíaco francés.

Es particularmente interesante que el ciclo pueda verse en paralelo al que la Filmoteca dedica al cine negro clásico, pues esto hace posible comparar y entender aún mejor el ejercicio de apropiación y destilación de los códigos del género que Melville llevó a cabo en muchas de sus películas.

Jean-Pierre Melville. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Jean-Pierre Melville. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

 

La Nau se hace eco de la escuela y sus maestros

Escoles i Mestres: dos siglos de historia y memoria en Valencia
La Nau
C / Universitat, 2. València
Hasta el 18 de marzo de 2018

El Centre Cultural La Nau de la Universitat de València acoge ‘Escoles i Mestres: dos siglos de historia y memoria en Valencia’, una exposición que supone un homenaje a la figura de la escuela y sus maestros a lo largo de los casi dos siglos de existencia de la escuela pública y que podrá visitarse en la Sala Academia de La Nau hasta el próximo 18 de marzo.

La exposición tiene mucho de homenaje y pretende “honrar a la escuela y a sus maestras y maestros, procurando que quien la visite, y quien lea el catálogo, recupere en su memoria los recuerdos de su escolaridad”, según explicó Óscar Barberá, comisario de la muestra, quien subrayó la importancia de la escuela, de la que puntualizó que constituye “muy posiblemente la experiencia compartida más universal”.

La exposición parte desde las primeras escuelas en el germen de nuestro sistema educativo, hasta las actuales del siglo XXI: “Mis dos hijos no pueden ni figurarse muchas de las cosas de la escuela segregada y confesional a la que yo asistí, al igual que a mí me cuesta imaginar cómo habría sido mi estancia en un aula compartida con compañeras en presencia de maestras, y uno de los objetivos de la exposición es que todos los públicos se reconozcan en sus propias escuelas”, señaló Barberá.

El vicerrector de Cultura Antonio Ariño destacó que “la escuela es un patrimonio intangible que se ha convertido en la principal herramienta para combatir la desigualdad y como elemento de integración” que refleja la diversidad social. La Universitat complementa esta exposición con un amplio programa formativo que contempla seis talleres gratuitos para todas las edades.

En la exposición también se puede encontrar una mirada reflexiva a los contextos, los procesos y los recursos que han concurrido en el desarrollo histórico de la escuela. A través de materiales y objetos muy diversos (fotografías, documentos, obras de arte, instrumentos científicos, libros, cuadernos, mobiliario, audiovisuales…), se ilustra su construcción social durante más de 200 años, ofreciendo una oportunidad para contemplar, poniendo distancia, esas experiencias escolares personales y situarlas en el contexto histórico y social que les proporciona sentido, mostrando de dónde proceden y a dónde conducen, exponiendo las carencias que impidieron que fueran mejores, y las virtudes que corrigieron algunas de las insuficiencias heredadas.

Vista de la exposición

Vista de la exposición ‘Escoles i mestres. dos siglos de historia y memoria en Valencia’. Imagen cortesía de La Nau.

El recorrido se ha estructurado mediante seis etapas: ‘Los orígenes’ en el siglo XIX; ‘Las exigencias de dignificación profesional’ con la llegada del siglo XX; ‘El impulso democratizador y modernizador de la II República’; ‘Los efectos y realidades de la postguerra’; ‘La nueva racionalidad del desarrollismo y la tecnocracia’; y ‘El tiempo de la transición democrática’.

La exposición está organizada por el Vicerrectorado de Cultura e Igualdad y la Facultad de Magisterio de la Universitat de València y cuenta con las colaboraciones de la Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de Valencia, el Archivo Fílmico del Institut Valencià de Cultura, la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, y la Fundació General de la Universitat de València.

Ciclo del inquietante Joseph Losey

Ciclo Joseph Losey
IVAC La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Inauguración: Martes 3 de octubre de 2017, a las 18.00 y 20.00h

El Institut Valencià de Cultura ha organizado en la Filmoteca un ciclo sobre el cineasta norteamericano Joseph Losey, que se inaugura el martes 3 de octubre con la proyección de ‘La larga noche’ (1951), y a las 20.00 horas, de ‘El merodeador’ (1951).

El merodeador, de Joseph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

El merodeador, de Joseph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Organizado en colaboración con el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y la Filmoteca Española, el ciclo presenta algunos de los títulos más destacados de la filmografía de Joseph Losey (Wisconsin, 1909 – Londres, 1984), un director clave de las décadas de los sesenta y setenta que debió trabajar en Europa tras ser perseguido por la caza de brujas de McCarthy.

Accident, de Joseph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Accidente, de Joseph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

El ciclo incluye películas como ‘El muchacho de los cabellos verdes’ (1948), ‘El forajido’ (1950), ‘La larga noche’ (1951), ‘El tigre dormido’ (1954), ‘La clave del enigma’ (1959), ‘El criminal’ (1960), ‘Eva’ (1962), ‘El sirviente’ (1963), ‘Rey y patria’ (1964), ‘Modesty Blaise’ (1966), ‘Accidente’ (1967), ‘Ceremonia secreta’ (1968), ‘El mensajero’ (1970), ‘Caza humana’ (1970), ‘Galileo’ (1975), ‘Una inglesa romántica’ (1975), ‘El otro señor Klein’ (1976) y ‘Don Giovanni’ (1979).

El mensajero, de Joeph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

El mensajero, de Joeph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Joseph Losey representó durante tres décadas la máxima expresión del denominado ‘cine de autor’ o ‘de arte y ensayo’ con obras como ‘El sirviente’, ‘Accidente’ o ‘El mensajero’, tres clásicos del cine británico de los años sesenta con guión del dramaturgo y premio Nobel Harold Pinter. Antes de convertirse en una figura preeminente del cine de autor europeo, vivió la compleja situación que afectó a tantos represaliados en la caza de brujas emprendida en Hollywood a partir de 1947.

Su obra se divide en tres periodos: el inicial en el cine estadounidense hasta principios de los años cincuenta, el prestigio alcanzado en Inglaterra en los sesenta y setenta, y una última etapa más itinerante que le llevó a trabajar bajo producción italiana, francesa y española.

El sirviente, de Joseph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

El sirviente, de Joseph Losey. Imagen cortesía de La Filmoteca.

La sabiduría botánica de Joan Pellicer

Joan Pellicer, la saviesa de les nostres plantes
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 15. Valencia
Hasta el 10 de septiembre de 2017

El Museu Valencià d’Etnologia (MUVAET), dependiente del Área de Cultura de la Diputación de Valencia, dedica hasta el 10 de septiembre una muestra a Joan Pellicer, uno de los más importantes investigadores de la etnobotánica valenciana. ‘Joan Pellicer, la saviesa de les nostres plantes’ pretende rememorar esta singular figura y poner en valor su notable aportación al conocimiento de la etnobotánica valenciana, justo cuando se cumple el décimo aniversario de su muerte.

El diputado de Cultura, Xavier Rius, aseguró que “merece y es un honor, desde el Área de Cultura, poder rendir este homenaje a la figura y pedagógica obra de Joan Pellicer”, a quien el diputado definió afectuosamente como “una especie de Cavanilles 2.0.”. Rius destacó de Pellicer “su destreza a la hora de conjugar la sabiduría académica con la sabiduría popular”, favoreciendo la divulgación de sus conocimientos. Por ello, deseó que esta muestra “pueda contribuir a dignificar su persona y que su obra y las numerosas aportaciones que hizo se extiendan entre los valencianos”, aseveró.

La exposición está comisariada por Jorge Cruz Orozco, conservador del Museu Valencià d’Etnologia, y ha contado con fondos procedentes de la familia de Joan Pellicer, el Museu Valencià d’Etnologia, la Biblioteca Valenciana, el Jardín Botánico de la Universitat de València y Herbolario Navarro. Jorge Cruz incidió en que esta muestra pretende ser “un homenaje a los usos tradicionales que Joan Pellicer otorgaba a las plantas; una invitación a no olvidar su obra y leer su trabajo; además de una llamada a nuestros investigadores contemporáneos para que hereden el legado de Pellicer y continúen su campo de estudio”, manifestó.

Por su parte, Júlia Pellicer, hija del etnobotánico, aprovechó la ocasión para agradecer “la delicadeza mostrada en el tratamiento de la persona y la obra de Joan Pellicer”, al mismo tiempo que mostró su deseo de que esta exposición “sea un homenaje sentido a su figura”.

De izda a dcha, Xavi Rius, Jorge Cruz, Anna Pellicer y Júlia Pellicer. Imagen cortesía de MUVAET.

De izda a dcha, Xavi Rius, Jorge Cruz, Anna Pellicer y Júlia Pellicer. Imagen cortesía de MUVAET.

El ‘jornalero de la cultura’

‘Joan Pellicer, la saviesa de les nostres plantes’ propone un recorrido por la infancia del etnobotánico, íntimamente arraigada en Bellreguard; la época de estudiante universitario y de cantautor; el interés por la etnobotánica y la decisión de dedicarse en pleno a la investigación; su método de trabajo de campo basado en los recorridos para estudiar la flora y en las entrevistas a los pastores, agricultores y personas entendidas en plantas, en definitiva; el trabajo de gabinete, que le permitía contextualizar los usos tradicionales en el mundo cultural mediterráneo y, más específicamente, valenciano; la caseta del Matissar, como la base de investigaciones etnobotánicas y, al mismo tiempo, refugio desde donde repensar el mundo en diarios y escritos; su labor divulgadora en cursillos, charlas, excursiones y durante los ocho años de colaboración con el programa ‘Medi Ambient’ de Punt2 (RTVV) que le proporcionaron una gran proyección y estima popular; finalizando en la obra de Joan Pellicer y su tesis doctoral (aún no publicada).

Este trayecto muestra la personalidad de Joan Pellicer, quien se denominaba a sí mismo “jornalero de la cultura” y siempre se desarrolló de forma muy austera, aspecto éste que se ha querido trasladar a la exposición. La grabadora con la que registró su última entrevista –el 13 de enero de 2007 a Pep Seguí ‘Carreño’, en la localidad de Barxeta–, la bicicleta con la que se desplazaba por los pueblos de su querida Diània –tal como él se refería a las comarcas centrales–; la mochila que le acompañó durante su última salida al campo; las hierbas recolectadas para hacerse infusiones; los tres volúmenes del Costumari Botànic; fotografías; publicaciones; documentación; y objetos del archivo personal del propio Pellicer; productos medicinales, alimenticios y de cosmética elaborados con vegetales.

En el patio de la Beneficència se ha creado un Hort Joan Pellicer, con la colaboración del Centro de Educación Ambiental de la Comunitat Valenciana, que exhibe una selección de plantas estudiadas por Joan Pellicer. Asimismo, alrededor de la muestra se ha organizado un programa de actividades complementarias, formado por dos etnoexcursiones a lugares vinculados a la figura de Juan Pellicer, como son la caseta del Matissar y la sierra de Mariola; una mesa redonda con expertos sobre su obra; la presentación del libro Diari de Sotaia, un original trabajo de Joan Pellicer que resulta inédito; y un programa de visitas guiadas a la exposición.

Esta muestra forma parte de una serie de exposiciones que el Museu Valencià d’Etnologia dedica a personas relevantes en el ámbito de la investigación etnológica. Esta serie se inició con ‘Joan Francesc Mira, l’ofici de mirar i escriure’, dedicada al antropólogo y escritor que fue el fundador del museo de la Diputación a comienzos de los años ochenta, y continuará con una muestra, en 2018 , dedicada a Fermín Pardo, uno de los principales especialistas en patrimonio inmaterial y folklore valenciano.

Joan Pellicer.

Algunos visitantes ante un video de la exposición ‘Joan Pellicer. La saviesa de les nostres plantes’. Imagen cortesía de MUVAET.

Reggie Washington homenajea a Jef Lee Johnson

Ciclo Especial de Invierno del Jimmy Glass
Reggie Washington Quartet
Jimmy Glass
C / Baja, 28. Valencia
Jueves 2 de marzo, 2017, a las 20.45h

El bajista Reggie Washington, participante clave en la revolución del jazz moderno de los años 80 y 90, interviene el jueves 2 de marzo en el Ciclo Especial de Invierno del Jimmy Glass para presentar su disco ‘Rainbow Shadow: A Tribute to Jef Lee Johnson’. Un homenaje al guitarrista, especialista en fussion y blues de Philadelphia, muerto en 2013 y colaborador de jazzistas tan importantes como James Carter, Rachelle Ferrell, McCoy Tyner, Esperanza Spalding, Michel Portal y George Duke, o de la mismísima Aretha Franklin.

Como músico versátil, Washington toca jazz, funk, R & B, blues, world music y música experimental con una energía natural y contagiosa. Sus líneas de bajo son sofisticadas y explícitas, y en sus trabajos, a los que incorpora músicos de diferentes tendencias y tecnologías, como en este concierto.

Durante las décadas mencionadas, Washington grabó y tocó con la élite del jazz internacional: Steve Coleman, Branford Marsalis, Roy Hargrove, Chico Hamilton, Oliver Lake, Cassandra Wilson, Don Byron, Jean-Paul Bourelly, Lester Bowie o Ronald Shannon Jackson.

En 2005, el bajista comenzó a hacer giras con sus propias bandas –una mezcla de músicos estadounidenses y europeos, como Ravi Coltrane, Gene Lake, Stéphane Galland, Jef Lee Johnson, Erwin Vann, Jacques Schwarz-Bart, EJ Strickland, Jozef Dumoulin, Matthew Garrison, Marcus Strickland o Jason Lindner, entre otros–, con las que consiguió un merecido éxito debido a la fuerza musical y la energía con la que realizaba sus directos.

Reggie Washington. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

Reggie Washington. Imagen cortesía de Jimmy Glass.

Washington sale de gira habitualmente con Archie Shepp, Lisa Simone, Jacques Schwarz-Bart, Wallace Roney, The Headhunters, Alex Tassel, Dana Leong, Hervé Samb, la nueva banda de Brian Jackson y su Homenaje a Gil Scott Heron, Rokia Traoré, Randy Brecker o Stanley Jordan.

Para este concierto, Washington cuenta con la participación del espectacular guitarrista de Chicago Marvin Sewell, residente en Nueva York desde 1990, ciudad donde comenzó a tocar con grandes como Jack Dejohnette, Gary Thomas, David Sandborn, Marcus Miller, Jorge Sylvester, Greg Osby, Joe Lovano, George Benson, Sekou Sanidiata o Cassandra Wilson, con la que trabajó durante seis años.

Completan el cuarteto el baterista, productor y compositor haitiano Patrick Dorcean y el Dj Grandzhoppa, que da la nota urbana y ecléctica a una fascinante sesión de sólido jazz & blues.