L@s guionistas de Dios

Las esclavas de Dios, de Rául Artacho
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 30 de junio de 2019

Imaginemos que Dios hubiera contado con un equipo de cerebros ingeniosos e imaginativos a la hora de crear el universo. ¿Hombres, mujeres, travestidos? La idea brotó en la mente de Raúl Artacho hace un par de años y fue madurando hasta que las pasadas navidades se lanzó a desarrollarla. A partir de esa semilla inicial surge ‘Las esclavas de Dios’, una comedia con música compuesta expresamente para la ocasión que estará en el Teatro Talía hasta el 30 de junio. Interpretada por Amparo Oltra, Arantxa González, Lucía Aibar, María Minaya y Josep Manel Casany, en el papel de un Dios que compendia la peor imagen que tenemos del Ser Supremo. La composición musical, esencial en la trama, es de Roqui Albero. 

Si se trata de asesorar a Dios es imprescindible recurrir a lo mejor y  Artacho pensó en cuatro creativos geniales: Billy Wilder, Woody Allen, Stanley Kubrick y Quentin Tarantino. “Otros muchos podrían estar a la altura, pero entre esos cuatro hay una especie armonía y se complementan muy bien”, comenta Artacho. “Los elegí más por su capacidad como guionistas que como directores. Ernst Lubistch, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese podrían entrar también en el equipo divino. Al principio pensé en un purgatorio lleno de dramaturgos, entre los que hubiese estado Shakespeare o Samuel Beckett. Opté finalmente por estos cuatro, porque su filmografía me permitía poner todo tipo de referentes que el público pudiese buscar y visionar sin esfuerzo. La idea central es que antes de este cuarteto, estuvieron otros, pues este purgatorio lleva existiendo desde el principio de los tiempos. Si algún día me animo, me gustaría trasladar esta idea a una serie de televisión, y ahí el abanico se abriría a muchos nombres”.

‘Las esclavas de Dios’, de Raúl Artacho. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Cuando tuvo el texto, Artacho se puso en contacto con María  Minaya de la productora FresCultura, que organiza el circuito Café Teatro, y decidieron poner en pie el montaje con banda sonora incluida. Se sitúa en un espacio neutro, el purgatorio, y arranca con la llegada de Dios que acaba de tener un sueño premonitorio que anuncia el fin del mundo, el famoso Apocalipsis, y les pide que se pongan a la tarea en una brainstorming que impida el cataclismo.

Pero en realidad no se trata de ellos, sino de ellas, pues por capricho divino los espíritus de los cineastas se han encarnado en el cuerpo de mujeres que remiten a personajes creados por ellos. “Lo de cambio de género lo tuve claro desde el principio”, afirma Artacho. “La obra no entra a fondo en el tema feminista pero lo plantea en cierta medida. El Dios que presentamos es un Dios machista, que no tiene en consideración a las mujeres más que como objeto sexual, por eso sólo cree que los hombres pueden ser creadores. Sí tiene connotaciones feministas, pero la idea principal es que están ahí en nuestro purgatorio por su condición de creadores, y si Dios les da apariencia de mujer es porque cree que es más agradable compartir esta estancia con mujeres. Es un Dios perezoso y sexual el nuestro. No obstante, la idea principal de ‘Las esclavas de Dios’no es enarbolar la bandera del feminismo. Si hubiese optado por el feminismo como motor de la historia, no creo que hubiese escogido el género de comedia”.

‘Las esclavas de Dios’, de Raúl Artacho. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Su trabajo como director ha consistido en proponer situaciones surrealistas, que las actrices han recogido y contra propuesto. “Escuchar y aceptar lo que tienen que decir los actores y actrices es completamente necesario, es mi modo de trabajar, sin diálogo no hay evolución en el proceso creativo. Para mí el actor también es autor, porque por mucho que yo escriba e invente situaciones, finalmente ese texto lo dotan de vida personas que tienen un cuerpo, y una voz, y una visión distinta de la mía”. 

Licenciado en Ciencias de la Información, Imagen y Sonido, Raúl Artacho (Valencia, 1976) tiene una trayectoria diversificada. Estudió también Arte Dramático y se mueve como actor, director, profesor de teatro o documentalista entre las artes escénicas y el séptimo arte. Entre sus anteriores proyectos destaca su adaptación del relatoQuince centímetros’ de Charles Bukowski, que representó durante cuatro años por España y Europa. 

“Fue una apuesta independiente y personal. Lo adapté a monólogo teatral e hice dos versiones, una corta para el Rialto de Valencia y una  larga que llevé por salas como el Sporting club de Ruzafa, el Carme Teatre, y otras de Formentera o Berlín. En la capital alemana, ante un público de habla española creí que no se iban a reír, porque siempre he pensado que el sentido del humor es muy local, pero me equivocaba. Se murieron de la risa”, concluye Raúl Artacho.

‘Las esclavas de Dios’, de Raúl Artacho. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Bel Carrasco

La ESAD da vida a la obra de Eugène Ionesco

El Joc de la Pesta
Teatre Talia
Carrer del Cavallers, 31. Valencia
Del 24 al 27 de enero de 2019

El Teatre Talia de Valencia acoge del 24 al 27 de enero la obra de teatro ‘El Joc de la Pesta’, de la mano de los alumnos de la ESAD como taller final de carrera. Se trata de una adaptación de ‘Jeux de Massacre’ de Eugène Ionesco, dramaturgo caracterizado por escribir teatro absurdo. La trama gira en torno a un mal que recae en una ciudad, una peste la cual se desconoce su origen. La gente muere, creando un continuo malestar ya que nadie sabe quién será el siguiente. La situación cada vez se vuelve más oscura creando un círculo vicioso de decisiones autoritarias y absurdas.

‘El Joc de la Pesta’ a través de esta ‘enfermedad’ va creando una crítica de la sociedad actual ambientada bajo una estética de mediados del siglo XX. En ella encontramos una crítica a las clases, sobre todo a la clase alta, mostrando que, a pesar de tener todo el dinero del mundo, la muerte nos llegará de igual modo a todos. También habla de los políticos salvapatrias que llegan en momentos de desesperación, una ciencia que busca más a los culpables que una cura o la pérdida de libertades a cambio de una mayor seguridad.

'El Joc de la Pesta' en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

La peste es la verdadera protagonista de esta obra. Es percibida como un pecado, como un mal externo e incurable. La población queda dividida en dos formas de ver esta enfermedad: los que se lamentan por haber cometido errores que les lleve a morir y los que culpan a otro para alejar de ese mal de ellos. Todo intento es irrelevante ya que este mal no juzga, sino que castiga sin piedad. La peste es un reflejo de quienes somos en momentos de desesperación.

La obra quita tensión con el absurdo mediante repeticiones de palabras, mímica en algunas ocasiones y con movimientos bruscos y poco humanos, característico de este tipo de teatro, consiguiendo que en conversaciones serias salga alguna carcajada. Cabe destacar el uso que han realizado en la obra de recursos como marionetas que le dan una mayor variedad a la obra y frescura o el buen uso de luces creando una mayor inmersión en esa ciudad caída en la locura.

‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia. Fotografía de Vicente A. Jiménez

Sin duda, el trabajo de los alumnos de la ESAD en la obra ha sido de calidad, trayendo una adaptación muy interesante al valenciano de la obra de Ionesco. Próximamente habrá otra obra interpretada por los alumnos de la ESAD, ‘Ay Carmela!’ del 31 de Enero al 3 de Febrero. A continuación, los nombres de los que dieron vida a ‘El Joc de la Pesta’ en el Teatre Talia:

Dramaturgia y dirección: Ramón Moreno
Versión valenciana: Ramón Moreno
Reparto: Lucía Aránega, Yasmina Burdeus, Luis Chover, Roberto Hoyo, Paula López Collado, Fran Morales, Eva María Puig, Jasmine Ribes, Daniel Ruizar
Figuración: Agus Carreño / Manuel Climent y Canchal / Rosa de los Santos / Arturo García / Ana Lacruz / Yasmina Moll / Ana Olcina / / Ilion Trebicka / Tomás Verdú
Iluminación: Víctor Antón
Vestuario: Rocío Cabedo y alumnado de 4.º B
Peluquería y maquillaje: Alumnado de Segundo del Ciclo Superior De Estilismo y Dirección de Perruquería (IES El Cabañal)
Movimiento: Luis Meliá
Voz: José Montesinos
Construcción títeres: Linda Vitolo
Pintura telón de fondo: Gerard Mínguez
Diseño gráfico: Assad Kassab
Fotografía: Vicente A. Jiménez
Grabación video: Senina Moreno
Producción ejecutiva: Toni Pastor y alumnado de 4.º B
Agradecimientos: EMT de Silla, Amparo Pedregal, Luly Folch

Cartel Promocional de 'El Joc de la Pesta'

Cartel Promocional de ‘El Joc de la Pesta’ en el Teatro Talia.

Los distintos planetas de hombres y mujeres

Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, de Edu Pericas
Con Manu Badenes
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 4 de abril al 5 de mayo de 2018

«Mi teoría de Marte y Venus cuestionó todo lo que se estaba enseñando en las escuelas a principios de los 90. Entonces, los estudios de género predicaban que las mujeres debían actuar como hombres. Eran muy sexistas», decía John Gray en una entrevista por los 20 años desde la publicación del libro, ‘Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus’. Su adaptación al teatro ha estado en cartel muchos años, siendo siempre un auténtico éxito, y ahora pasó por València de la mano de uno de los cómicos más divertidos y punzantes de la actualidad, como Manu Badenes. Edu Pericas dirige la fantástica adaptación de Paco Mir de la original de Paul Dewandre, y así hasta llegar a nuestras manos.

Manu Badenes en 'Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus'. Teatre Talia de Valencia.

Manu Badenes en ‘Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus’. Teatre Talia de Valencia.

Badenes se mueve como pez en el agua sobre las tablas, apuntando las vergüenzas de hombres y mujeres y sus relaciones, en un espectáculo que va desde lo local, con alusiones a su propia vida en pareja, hasta temas universales. El humor es un arma poderoso que nos muestra la realidad de un modo lúdico, pero no menos ilustrativo. Para cualquier actor enfrentarse a semejante libreto debe de constituir un reto absoluto. «La verdad es que la versión de Paco Mir es tan acertada y la dirección de Edu Pericas tan precisa, que para mí fue bonito trabajar el texto y hacerlo propio. Lo difícil es no verse reflejado», explica Badenes.

Tiene tan asumido el texto que lo ejecuta con precisión, hace del espectáculo algo tan personal que parece un monólogo suyo. Con un texto tan rico cualquier persona parece tener las estrategias para mejorar su relación de pareja. «No es tanto una obra sobre hombres y mujeres, sino más bien sobre parejas o relaciones, de cualquier tipo. Todo el mundo puede verse reflejado», apunta el actor.

La obra, al igual que el libro (con 50 millones de copias despachadas), sirve de guía para que las relaciones de pareja funcionen desde el conocimiento y aceptación del otro, desde la diferencia entre los sexos y lo que buscan en una relación. Con esta premisa, Badenes parece sobre el escenario tener todas las respuestas y quizás la gente lo pare por la calle para preguntarle cosas sobre el amor. «La gente me para más para saber la hora o cómo llegar a una calle. Soy más bien un gurú urbano». Después de haber pasado 26 años desde la publicación, Gray tiene muy claro que «yo les enseño a hombres y a mujeres cómo adaptarse a un mundo en el que ambos son iguales, pero también únicos». Un texto que cambió en cierta medida la visión de las diferencias individuales mediada por el sexo.

Manu Badenes en 'Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus'. Teatre Talia de Valencia.

Manu Badenes en ‘Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus’. Teatre Talia de Valencia.

Javier Caro

Hasta las tablas del Talía se parten de risa

Prefiero que seamos amigos, de Laurent Ruquier bajo dirección de Tamzin Townsend
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 14 de febrero al 4 de marzo de 2018

Lolita Flores, ganadora de un Goya por ‘Rencor’, de Miguel Albaladejo, se acerca junto a Luis Mottola al Teatro Talía de Valencia con la obra ‘Prefiero que seamos amigos’, una desternillante comedia francesa de Laurent Ruquier, bajo la dirección de Tamzin Townsend.

Un adecuado encadenamiento de diálogos divertidos entre dos amigos, con una tensión sexual sin resolver, permite construir una parodia que también deja sitio a dos profundas canciones bien interpretadas por la sandunguera Lolita, además de incluir varias muescas en el guión con la presente e histórica lengua valenciana.

Una noche de risas por doquier, donde nadie quiso perderse la función en un Teatro Talía que pudo vanagloriarse de pronunciar, sin asomo de duda, la mítica frase de «lleno hasta la bandera».

Escena de la obra 'Prefiero que seamos amigos'. Fotografía: Lorena Riestra.

Escena de la obra ‘Prefiero que seamos amigos’, en el Teatro Talía. Fotografía: Lorena Riestra.

La florista Claudia, propietaria del Boca de dragón, interpretada por Lolita, y el toy boy de su mejor amigo Valentín, encarnado por Mottola, hicieron que hasta las tablas del teatro se crujieran de risa con enredos disparatados entre dos amigos que no han sido del todo sinceros desde el principio y quieren remediarlo, pero las formas inexpertas de hacerlo se convierten en arduo trabajo y donde revelar un secreto te complica la vida. Sin embargo, a un ritmo hilarante, quizá revelarlo todo pueda, por otro lado, llegar a ser liberador.

La pareja de actores, con una más que notable actuación, propició que el público les brindara una gran ovación final. Sonrisas y flores a rebosar en una obra, ‘Prefiero que seamos amigos’, que permanecerá en el Talía hasta el 4 de marzo.

Escena de la obra 'Prefiero que seamos amigos', en el Teatro Talía. Fotografía: Lorena Riestra.

Escena de la obra ‘Prefiero que seamos amigos’, en el Teatro Talía. Fotografía: Lorena Riestra.

Raúl Bartleby

Maquiavelo ilumina el camino

El príncipe de Maquiavelo, de Juan Carlos Rubio, protagonizado por Fernando Cayo
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2017

Cuando un actor se enfrenta solo en la escena a un texto de complejidad, de lenguaje culto y de expresión corporal animada, solo podemos ponernos en las manos de grandes profesionales de la interpretación para que aquello no se convierta, por desgracia, en una sucesión de equivocaciones y despistes. Por suerte, el guión de Juan Carlos Rubio, a partir de los textos de Maquiavelo, estaban en las expertas y expresivas manos de Fernando Cayo. Todo un alivio y acicate para la asistencia de público.

Fernando Cayo en 'El príncipe de Maquiavelo'. Teatro Talía.

Fernando Cayo en ‘El príncipe de Maquiavelo’. Teatro Talía.

Fernando nunca falla en la obra, es preciso como el disparo de un francotirador e impregna de fuerza y contundencia las palabras que siguen tan en boga. Esta obra estuvo parada, haciendo un peligroso paréntesis (ya sabemos las posibilidades que tiene una obra de seguir en cartel por tiempo prolongado) de nada menos que un año y medio, debido a la actividad de su actor, un hombre plagado, gracias a su capacidad interpretativa, de otros encargos.

El texto de Maquiavelo está, para la desgracia de la inmensa mayoría, muy de moda, muy en la actualidad de nuestro día a día. Es importante que los ciudadanos sigamos conociendo cómo ha sido y, por ende, cómo son las maneras de trabajar y operar de los gobernantes sumidos en su egocentrismo particular.

Fernando Cayo en 'El príncipe de Maquiavelo'. Teatro Talía.

Fernando Cayo en ‘El príncipe de Maquiavelo’. Teatro Talía.

‘El príncipe de Maquiavelo’ nos coloca como testigos de las divagaciones certeras y medidas de Maquiavelo, de cómo puede dictar consejos a los mandatarios, esos que impondrán su ley y vivir del pasado, de las glorias y loas. En el texto existen cientos de frases que podrían ser pronunciadas hoy, en boca de políticos, periodistas o los palmeros de todos estos. Frases que descarnan nuestros sentidos. Recordemos que han pasado 500 años, pero la presencia de Maquiavelo y la impronta que dejó sigue de pasmosa, o más bien triste, actualidad.

La brillante escenografía no hace más que realzar la calidad del texto, que nos muestra a un señor bien trajeado en una habitación elegante, revestida del encanto de los años 50, con magnetófono incluido. Es la escenografía parte del discurso narrativo del texto, de la vida cuesta abajo de Maquiavelo, con sus luces y sus sombras (incluido un corte de suministro eléctrico). Es, pues, el escenario perfecto donde la caída del todopoderoso consejero se ve reducida al campo, un lugar aparentemente para ignorantes u orates. Un texto y una interpretación para pensar, para reflexionar sobre el cíclico camino del poder.

Fernando Cayo en 'El príncipe de Maquiavelo'. Teatro Talía.

Fernando Cayo en ‘El príncipe de Maquiavelo’. Teatro Talía.

Javier Caro

Sin ficción

Oleanna, de David Mamet, bajo la dirección de Luis Luque
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 25 de octubre al 5 de noviembre de 2017

‘Oleanna’, adaptación del celebre escritor cinematográfico, el norteamericano David Mamet, pasó por el Teatro Talía de Valencia sin perder en el camino un ápice de veracidad cruel. El director Luis Luque dejó en el mítico teatro valenciano desasosiego a rebosar.

La obra se divide en tres actos con la intención de que sea el espectador quien guarde el equilibrio interior necesario, mientras el autor nos hace juegos de verdadero prestidigitador profesional. La estudiante Carol, con una ingenuidad en horas bajas, y John, su codicioso profesor de facultad, nos dan cerca de una hora sin respiro para mostrarnos que esa realidad es, lamentablemente, la realidad.

Oleanna en el Teatro Talía de Valencia. Foto: Malva Riestra

Oleanna en el Teatro Talía de Valencia. Foto: Malva Riestra

‘Oleanna’ nos muestra esa relación con tal tensión emocional que te deja clavado en la butaca con un parpadeo puntual. Fernando Guillén Cuervo defiende magníficamente un personaje con excelente linaje de poder cultural. Natalia Sánchez, con una curtida piel de intérprete, deja al espectador con la piel de gallina, haciéndole reflexionar sobre el abuso de poder.

Gran trabajo de acción en las tablas del Teatro Talía, donde el libidinoso profesor de universidad (Guillén Cuervo) muestra la prepotencia en estado machista, al creerse superior a una alumna que entra en su despacho con la necesidad imprescindible de subir la nota de un examen importante.

Análisis impúdico acerca del abuso sexual y la impunidad de los altos órganos, cuyas frívolas vidas están llenas de avidez y vacías de cualquier tipo de decencia. La falta de higiene moral del profesor “universitario” nos sumergirá en interrogantes derivados de unos valores cotidianos en peligro de extinción en este adolescente siglo XXI. Un drama psicológico que deja grandes reflexiones de vuelta a casa.

Oleanna, de Luis Luque. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Oleanna, de Luis Luque. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Raúl Bartleby

Silvia Marsó, llena de vida

24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig
Producida y protagonizada por Silvia Marsó
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 5 al 15 de octubre de 2017

Por fin aterriza en España la obra literaria y posteriormente musicada de Stefan Zweig, ’24 horas en la vida de una mujer’, y lo hace de la mano de una Silvia Marsó que se come el escenario cantando y bailando, a veces en pleno éxtasis, a veces en plena depresión. Marsó, aparte de ser la gran protagonista, una señora C increíble, también hace de productora. Todo un reto viendo en el mundo del teatro cómo están las cosas.

«Lo que más vértigo me da -comenta la actriz- es ser la productora. El peso del espectáculo no es un peso, somos tres, seis músicos y tres actores que estamos todo el rato en el escenario (…) Soy autoexigente y buscaba algo que fuera aún más difícil de lo que he hecho en los últimos años, y encontré esta obra, en la que tengo que aunar la interpretación con el paso del tiempo, ya que al principio es una señora anciana; aparte de tener que bailar”.

24 horas en la vida de una mujer. Imagen cortesía del Teatro Talía.

24 horas en la vida de una mujer. Imagen cortesía del Teatro Talía.

La barcelonesa Silvia Marsó demuestra en la escena que le gustan las aventuras, no solo por hacerse cargo de la producción, con todos los riesgos que se asumen con ello, sino por sus ganas de traer una obra como ésta a España, teniéndose que hacer una adaptación de las letras de las canciones.

“Las adaptaciones fueron difíciles puesto que el idioma original con el que se compuso era el francés, y tiene un tipo de acentuación distinta. Hemos tenido que dar muchas vueltas para adaptarlas, pero ha quedado muy bien. Se ha seguido la adaptación que hicieron Christine Khandjian y Stéphane Ly-Cuong. Ignacio García, el director de la adaptación, ha priorizado rescatar algunos fragmentos de la novela de Stefan Zweig”, señala Marsó.

La obra trata de la pasión y el desengaño, del verdadero amor de una mujer, señora C, que encuentra en un joven ludópata, su primer amor. Un joven enfermo y asustado que huye del casino cuando lo ha perdido todo para suicidarse. Ella, al verlo así, se queda prendada sin saber por qué, quizás por su belleza, quizás por su juventud, y le salva la vida.

24 horas en la vida de una mujer. Teatro Talía

24 horas en la vida de una mujer. Teatro Talía

Por compasión, decide darle algo de dinero para que vuelva a casa, para que olvide aquella pesadilla. Esa noche celebran la pasión en un hotel, y durante esas 24 horas de locura, ella transita todos los estados de ánimo, pero todos con una fuerza inusitada, una fuerza que la hace sentir más viva que nunca en su vida. El joven, atormentado por su vicio, la deja y le rompe el corazón, ese corazón que jamás había sentido tanto amor. Una historia cruel y dolorosa, un musical magistral que nunca había estado en nuestros escenarios.

«Decido traer la obra a España -comenta Marsó- porque cuando la vi en Paris me pareció sobrecogedora, emocionante y llena de vida. Creo que una obra así no se la puede perder el público español, y teniendo en cuenta que soy una amante del musical en pequeño formato, y estando detrás una novela de Stefan Zweig, creo que es un privilegio para mí como intérprete y para el público una obra tan interesante culturalmente”.

Uno  los elementos más importantes y destacables de la obra y de su puesta en escena, aparte del arte y la escenografía, es la música. Sin ella la virulencia de las escenas, del dolor o de la pasión vertida sobre las tablas, sencillamente no podría ser la misma. La música le confiere esa magia y esas sensaciones tan poderosas.

24 horas en la vida de una mujer. Teatro Talía

24 horas en la vida de una mujer. Teatro Talía

«La música aporta el subtexto, es decir, lo que no se dice pero sienten los personajes”, explica la actriz. Quizás el personaje que más vitalidad tiene y, por consiguiente, fluctúa más en sus extremas emociones es la señora C. “Mi personaje tiene una gran carga emocional a través de música, por eso digo que la música en esta obra sería como un personaje más, parte de la narrativa y la dramaturgia”.

Sin duda, sería muy difícil mostrar, tanto velada como abiertamente, las emociones y sentimientos que van aflorando los dos personajes en esa combinación de amor y destrucción, y que libran en escasas 24 horas; en ese corto lapso tiempo, que es capaz de cambiar la vida de una mujer para siempre. 24 horas para vivir más que en todos los años anteriores. Marsó nos da una clase magistral de talento sobre el escenario y, de paso, nos deja con el corazón en un puño. Larga vida a este tipo de teatro hecho con las tripas.

Silvia Marsó

Silvia Marsó

Javier Caro

Full Monty, ahora más divertido, en el Talía

‘Al desnudo. El Full Monty más divertido’, bajo la dirección de Begoña Salido
Teatro Talía
C/ Caballeros, 31. Valencia
Del 13 al 24 de septiembre de 2017

A principios de año nos dejaron con la sonrisa en la boca, ya que por desgracia el musical ‘Full Monty, al desnudo’ estuvo en cartel muy poco tiempo, algo que hizo que mucha gente se lo perdiera y, con ello, no disfrutaran de una obra a la altura de lo que se representa en la Gran Vía de Madrid. ¡Se merecían una segunda oportunidad!

En esta ocasión, los chicos de Begoña Salido llegan con algunas novedades, pero lo importante seguía en la obra; es más, la inmensa mayoría del elenco todavía estaba sobre las tablas. Quique González, uno de los actores que vemos divertirse en el escenario (diversión que contagia como todo el elenco) nos habla de esa segunda oportunidad, del regreso a las tablas valencianas.

“Nos merecíamos más tiempo, pero también teníamos las ganas de que la gente que no había disfrutado de nuestra compañía tuviera la oportunidad de hacerlo. De todas formas estamos hablando de una obra totalmente diferente. Estamos ante un nuevo espectáculo, así que en esta ocasión la gente que ya vino va a ver una obra totalmente nueva. !Al desnudo! es un estreno que van a disfrutar y les hará olvidarse de lo que ocurre fuera de las puertas del teatro».

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Con todas las películas que existen en el mundo, y algunas de ellas ya muy musicalizadas, se eligió este filme pero adaptando la idea principal a la realidad española, y más concretamente valenciana. Es curioso, pero también entraña cierto morbo cada vez que leemos la palabra «striptease»…

«En relación al striptease, hacer un Full Monty significa quedarse completamente desnudo, de modo que cualquier espectáculo en el que la gente se quede en pelotas, se está haciendo un ‘full monty’… La idea de la obra parte de Quique González, quien pensó en la posibilidad de hacer algo inspirado en la famosa película con música, canciones y baile en directo. A partir de ese momento, el equipo se fue formando hasta llegar a las más de 30 personas que lo integramos actualmente», explica la directora.

Viendo lo que vemos en la escena (buenas coreografías, canciones, coralidad, vestuario y escenografía), debe haber sido una empresa titánica o, al menos, muy costosa. «El proceso de creación es duradero. En concreto, ‘Al Desnudo’ ha sido un trabajo de cuatro meses, en los que intentábamos coordinarnos al máximo y estrujar los tiempos de ensayo, ya que es difícil con tanto personal que todo el mundo cuadre. Pero teniendo un equipo humano como tenemos se hace más fácil; estamos muy contentos con el trabajo», señala González.

La obra tiene mucho gancho, es muy divertida y te mantiene atento todo el rato con las canciones, que no cesan, y las coreografías, que te hacen desear levantarte de la butaca (yo estuve a punto de hacerlo en alguna ocasión, sobre todo en ‘somos máquinas’…). Es por ello que parece un tanto injusto que el musical solo se vaya a representar en València, no solo por los actores y la compañía, sino también por los espectadores de otras ciudades, donde seguro que llenarían sin problemas.

Salido nos habla de la posibilidad de seguir representando la obra en otros lares. «Desde luego, la implicación de la productora (Funky Angels) ha sido imprescindible para llevar a cabo este proyecto. Apostaron por nosotros desde el principio y esperamos que Valencia sea sólo un punto de partida para muchas funciones en (cruzamos los dedos) otras tantas ciudades. Es el único modo de que una obra de esta magnitud sea rentable. La amortización de la inversión, tanto económica como a nivel de esfuerzos, depende de ello», subraya la directora. La obra se merece, sin duda, mayor recorrido, yo tengo claro que si vuelve, voy.

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Javier Caro

¿Y qué son diez años?

Qué importan 10 años
Con Andoni Ferreño y Carla Hidalgo
Teatro Talía
C/ Caballeros 31, València
Del 30 de agosto al 10 de septiembre de 2017

Comenzamos esta nueva temporada con mucha fuerza en el teatro, pero sobre todo con muchas risas, porque la vida también es humor, de hecho, la vida es humor, pero también, como dijo Lope de Vega, sueño. Volvemos al teatro de los sueños, al de las risas, al de la comedia de la mano de Andoni Ferreño, que con un libreto original del belga Alil Vardar compone una radiografía de la vida de una pareja de clase media, con sus miserias incluidas.

Como siempre, la comedia costumbrista funciona muy bien, primero porque nos es más cercana y, después, porque relativiza la vida y los problemas haciéndonos sonreír. La trama gira alrededor de Alec y Lisa, que llevan la friolera de cincuenta años casados, todo un logro. La pareja decide recordar cómo fueron sus primeros diez años de casados: cómo se conocieron, su primera cita, los niños, las crisis, todo lo que le puede pasar a un matrimonio.

Andoni Ferreño y Carla Hidalgo en 'Qué importan diez años'. Imagen cortesía de Teatro Talía

Andoni Ferreño y Carla Hidalgo en ‘Qué importan diez años’. Imagen cortesía de Teatro Talía

En esos diez años Alec demuestra un cinismo vergonzoso y Lisa una paciencia a prueba de bombas, algo que choca con la jovialidad que desprenden los dos sobre las tablas. Quizás Andoni Ferreño pueda estar más encorsetado y caricaturiza demasiado al personaje de Alec, que por momentos parece vivir en otra realidad alejada de su pareja. Eso no te hace salirte por completo de la historia, pero sin duda podía haber caído menos en los clichés masculinos. A Carla Hidalgo por el contrario se le nota muy divertida y risueña, juega con su papel como si hubiera sido escrito para ella: baila, hace ridículos stripteases y exhala alegría por todas partes. Tal vez ellos sean como la noche y el día, pero por algún motivo incomprensible, se han enamorado y aguantan carros y carretas, algo similar a lo que en el mundo real sucede con mucha frecuencia.

Junto a Ferreño, que ha adaptado correctamente esta obra, está Hidalgo, que borda su papel de Lisa, una mujer vasca muy enamorada de su marido; su vis cómica sobresale por encima de su compañero. No conocía a Carla Hidalgo en la comedia teatral, pero seguro que con este papel tan ameno y divertido ha podido callar alguna boca y abrir otras. Espectaculares los bailes que nos regala con su toque cómico.

Cartel de la obra 'Qué importan diez años'. Teatro Talía

Cartel de la obra ‘Qué importan diez años’. Teatro Talía

Con tantas escenas hilarantes, cuál será la favorita de la actriz: “Hay momentos en la obra muy divertidos y además el espectador se va a ver reflejado con las situaciones de Lisa y Alec. No podría elegir uno en concreto, porque es tal el disfrute del que gozamos, que la hora y media que dura se nos pasa volando en el escenario”.

La pareja desprende una química envidiable, son ellos dos los únicos que están sobre las tablas, en ellos recaen todas las miradas y no fallan. Ferreño tuvo buen ojo para seleccionar a Hidalgo: “Hacía mucho tiempo que Andoni quería trabajar conmigo -explica la actriz- pero coincidía que las veces que me había propuesto otros montajes, me encontraba representando (’10 Negritos’, de Agatha Christie y ‘El espíritu burlón’, de Noel Coward). Así que cuando decidió empezar con ‘Qué importan 10 años’ se volvió a poner en contacto conmigo. Siempre que te ofrecen proyectos nuevos es una gran alegría, y en este caso me gustó el texto y la adaptación que Andoni sugería”.

Es una obra que pese a durar cien minutos se pasan volando, deseando ver la siguiente escena para que la fiesta del humor blanco y sencillo siga estallando delante nuestro.

Escena de 'Qué importan diez años'. Imagen cortesía de Teatro Talía

Escena de ‘Qué importan diez años’. Imagen cortesía de Teatro Talía

Javier Caro

Las salas de teatro exigen cambios en la normativa

Asociación de Empresas de Artes Escénicas del País Valenciano (AVETID)
Federación de Espacios Teatrales Independientes de la Comunidad Valenciana (FETI)
Solicitan una licencia específica para las salas de teatro
Jueves 1 de junio de 2017

Muchas de las salas de teatro privadas de la ciudad de València corren el peligro de ser cerradas debido a problemas con sus licencias de actividad. Algunas salas han recibido los primeros expedientes sancionadores y no podrían abrir sus puertas al público. Estos espacios congregan cada año más de 500.000 espectadores y dan visibilidad y trabajo a decenas de compañías y centenares de profesionales de artes escénicas valencianas y españolas.

Las salas privadas son: Teatro Zircó, Teatro Talía, Teatre Raval (Gandía), Teatro Flumen, Teatre Micalet, Sala Russafa, Sala Off-Teatro, Sala L’Horta, Sala La Carreta (Elx), Sala Carolina, Olympia Teatro, El Teatret, Sala Ultramar, Teatro Círculo, Carme Teatre y Espacio Inestable.

La Asociación de Empresas de Artes Escénicas del País Valenciano (AVETID) y la Federación de Espacios Teatrales Independientes de la Comunidad Valenciana (FETI) solicitan a la Generalitat Valenciana y al Ayuntamiento de Valencia una renovación de la regulación de las licencias de actividad de las salas de teatro y exigen que exista una licencia de actividad específica para salas de teatro de medio y pequeño aforo que contemplen las necesidades reales de este tipo de salas de exhibición.

Una de las salas valencianas afectadas por la actual normativa denunciada por AVetid y Feti.

Una de las salas valencianas afectadas por la actual normativa denunciada por Avetid y Feti.

El origen de la problemática data de 2008, cuando se publica una ordenanza sobre contaminación acústica que imposibilita la creación de espacios teatrales en la ciudad de València y las equipara con actividades de ocio nocturnos, incluyéndolos en el Grupo 1 de discotecas. Además, la Ley que contempla los teatros no hace distinción alguna entre los tamaños, aforos y capacidades, obligando a cumplir una serie de requisitos que lejos tienen que ver con la mayoría de teatros privados con los que cuenta la Comunidad Valenciana que son los pequeños o medianos.

Según la actual redacción de ordenanzas y leyes, la única vía legal para la regularización de esta parte del sector cultural valenciano es convertirlos en “salas de conferencias, cafés o salas polivalentes”. AVETID y FETI critican el tener que hacer uso de eufemismos y reclaman que las licencias de actividad reciban el nombre de lo que son, Teatros.

Departamentos del Ayuntamiento de València y de la Generalitat Valenciana implicados en la renovación de la normativa que se solicita son conocedores del problema y muestran voluntad de trabajar en ello. Sin embargo, debido a la gravedad del asunto y la urgencia que requiere, AVETID y FETI, solicitan a los máximos representantes de ambas instituciones una resolución inmediata de la problemática.

Existen ejemplos de buenas prácticas en cuestión de renovación de regulación de actividades de salas de teatro en ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla. Estos municipios han reconocido la importancia de la existencia de estos espacios de cultura por la incidencia positiva que tienen en sus ciudadanos. AVETID y FETI confían en que los gobernantes de València y de la Comunidad Valenciana se sumen también a este cambio de normativa.

Una de las salas integradas en Avetid.

Una de las salas valencianas afectadas por la actual normativa denunciada por Avetid y Feti.