“Se están tomando medidas estéticas a nivel cultural”

#DesayunosMakma
Con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica
Entrevista de Merche Medina y Salva Torres
Russafa Escènica
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Martes 22 de septiembre de 2020

Es de una transparencia meridiana. Ahora que la corrección política lo inunda todo, hablar con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica, es como abrir una ventana por la que entra un aire descontaminado. Lamenta que la burocracia administrativa, tan pronto sometida a la manga ancha de la nefanda corrupción, como a la no menos desesperante cautela rayana en la parálisis, esté frenando el impulso de muchas iniciativas culturales.

Como lamenta que tanta buena voluntad política no se traduzca en hechos palpables que alivien las penurias económicas del sector teatral. Agradece la implicación personal de muchos cargos, a falta de un mejor plan a medio y largo plazo. Y se muestra orgulloso de lo conseguido durante estos últimos diez años en Russafa Escènica, al haber servido de plataforma para muchos creadores del sector teatral valenciano. 

Todo ello en medio de un contexto de pandemia que ha dificultado aún más las cosas, porque, de repente, llegó el covid-19. “El sector de las artes escénicas está haciendo todo lo que tiene que hacer y más, a pesar de que hoy te digan A, mañana B o C y luego te vuelvan a decir A”, avanza Cornelles, quien subraya cómo “a nivel cultural no ha habido ni un solo rebrote”.

“Creo que quien no lo está haciendo del todo bien, con excepciones, es la Administración, porque a nivel político se están tomando medidas estéticas, de seguridad, suspendiendo alguna actuación cuando las evidencias te dicen que no hay ningún problema. Entiendo que no se puede cerrar un bar, porque es anti estético para la hostelería, o una compañía aérea, porque es anti estético para la política, pero culturalmente, sin embargo, resulta estético”, añade.

cultura, Jerónimo Cornelles, Russafa Escència,
Jerónimo Cornelles, sosteniendo el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

“Que la burocracia sea lenta ya no me vale”, continúa diciendo el director artístico de Russafa Escènica. “No puede ser que a fecha casi de octubre no se hayan resuelto las ayudas, en este caso de festivales. Nosotros estrenamos Russafa Escènica este jueves y no sabemos todavía qué ayudas vamos a tener. Entendemos que hay buena voluntad, pero no es suficiente. Ese es nuestro terror en estos momentos como festival”, resalta.

Dice que el festival tiene un compromiso de gasto de 220.000€, mientras que en las cuentas de Russafa Escènica “ahora mismo hay 3.200, con todas las cosas que hay que empezar a pagar. Esta es la realidad”. Y agrega: “No podemos pedir una póliza, porque no te la dan mientras no salga la resolución de ayuda definitiva. Pero es que no han salido ni siquiera las resoluciones provisionales, de manera que, aunque salieran mañana, debería pasar un mes para la definitiva. Es deprimente”.

En este sentido, se muestra crítico con esos responsables políticos que “te dicen que están haciendo cosas, pero es que les toca hacerlas, y ya no vale que la Administración es lenta, porque no vale. Hay gente con nombres y apellidos, dentro de esa Administración, que está haciendo las cosas bien, entonces no entiendo por qué otras personas no pueden hacer lo mismo. Es cierto que hay interés en que las cosas cambien y que puedes llamar y te cogen, pero cuando te dicen que no se puede hacer más de lo que hacen, pues, que hagan más, que todos lo estamos haciendo”, proclama.

Jerónimo Cornelles, en un momento de la entrevista.

Reconoce que las ayudas a festivales han subido de 10.000 a 15.000€, aunque enseguida lo matiza: “Qué bien, pero siguen siendo insuficientes. Y nuestra labor es decirlo, porque hay como un miedo a que la izquierda critique a la izquierda, pero es que la cultura en general está para poner en cuestión al poder, gobierne quien gobierne. Nuestro deber es exigirles más y el suyo, el de intentarlo”.

El covid-19 dice Cornelles que es un problema “si te pones enfermo, si no puedes ir a trabajar o si te quedas sin trabajo, pero para todo lo demás existen soluciones”. ¿Que no puede haber aforos completos?, “pues hacemos, como en Viveros, actuaciones para tres espectadores. Hay artistas que por el covid han pasado a hacer espectáculos para un solo espectador. Esto es una realidad y hay que convivir con ella, de manera que varías la programación”.

Incluso, este año, como el público igual no puede ir a los espacios, porque no se sabe todavía cómo evolucionará la pandemia, “pues hemos decidido grabarlo todo y colgarlo en una plataforma que se llama stagein.tv, que abrirá en octubre”, apunta Cornelles. “¿No es lo mismo? Claro que no, pero de la necesidad hay que hacer virtud. ¿No podemos hacer el festival en espacios no convencionales por medidas de seguridad? Pues llevamos las piezas a los teatros. Afecta, pero lidias con los problemas día a día, aunque resulta agotador”. Todos los años lo son, reconoce, “pero en esta ocasión lo ha sido especialmente. Llegamos sobrepasados a niveles máximos”, subraya.

Jerónimo Cornelles, tras una mampara de cristal con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

El tema de la reducción del aforo admite que ha sido un grave problema. “Si nosotros contamos, como el pasado año, con alrededor de 10.000 espectadores, lo que supone unos ingresos por taquilla de 30.000 ó 40.000€, pues es mucho, y esa cantidad era para nosotros vital. Como las administraciones públicas nos dicen que suben las ayudas, para paliar ese problema, de manera que podamos seguir haciendo el festival, nos lanzamos a ello contando con esas ayudas. Pero, ¿y si mañana, porque hemos hecho mal los trámites, no nos dan la ayuda, qué va a pasar? Por eso estamos muy asustados, cuando deberíamos estar emocionados por el arranque de una nueva edición del festival”, argumenta.

Además de la novedad de las grabaciones de los espectáculos, Russafa Escènica también se ha encargado de poner autobuses para que la gente vaya a los teatros de forma segura y gratuita desde el propio barrio. Lo cual supone un coste de 4.000€ “y, ahora mismo, eso no lo podemos pagar”. Por eso dice que se les pasó por la cabeza la posibilidad de haber suspendido el festival, “pero resulta que hay diez compañías que estrenan obra aquí y, si no lo hacen, pues se quedan sin la ayuda pública.

Es cierto que la grabación ya se considera estreno, por eso hemos grabado y enlatado gran parte de las obras, por si el festival no se pudiera realizar”, destacando el hecho de que cada grabación ha supuesto un trabajo de entre seis y ocho horas, “más la edición, la subtitulación, subirlo a la plataforma y alojarlo”. “Todo eso está hecho y pendiente de pago. Pensamos que todo va a ir bien y que en diciembre se podrá pagar, pero la varita mágica no la tiene nadie”, apostilla.

Cartel de la obra ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, por cortesía de Russafa Escènica.

El tema del coronavirus sobrevuela en varios de los espectáculos programados: “Cómo no va a salir, aunque se hable del tema del deseo, que es el lema de este año”.

De hecho, por poner un ejemplo, en el Jardín Escénico que se presenta este sábado y domingo en el Centre del Carme, con guion de Maribel Bayona y el propio Cornelles, que a su vez lo dirige, los textos hablan del confinamiento. “Son monólogos, a partir de testimonios reales, con 60 entradas que ya no quedan”, destacando igualmente el Invernadero de Adrián Novella, que se hace en la Sala 7 del Rialto bajo el título de ‘Los de arriba’, “y que habla de un grupo de adolescentes que celebran una fiesta saltándose las medidas de seguridad”.

En la de obra de Javier Sahuquillo, ‘9’, que está basada en la obra ’12 hombres sin piedad’, “el jurado de la pieza va con pantallas”, y en ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, que estará en Rambleta, se habla de lo extraño y lo contagioso desde otro punto de vista más ideológico.

“La programación es muy potente. Y es que Russafa Escènica ha servido de plataforma a muchos creadores, cuando hace diez años culturalmente esto era un páramo. Nosotros siempre hemos querido que un mínimo del 50% del cartel del festival fuera para gente emergente, presentando lo primero que hacían”, señala Cornelles, que vuelve a la crítica por otra cuestión adyacente: “Estaba Russafa Escènica, estaba Cabanyal Íntim y de repente, y eso que me parece fenomenal, sale Cultura als barris, cuando la Administración ya tenía creada la cultura en los barrios».

«En lugar de hacer tu marca», prosigue, «para decir el partido político de turno que la ha hecho él y colgarse una medalla, reúne a quienes ya tenían organizada una cosa en cada barrio y gestiónalo, organízalo, porque ya tenéis el tejido hecho. ¿Era necesario? Igual sí, pero aprópiate de lo que ya estaba hecho y métenos en tu paraguas de Cultura als barris”.

Jerónimo Cornelles, con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

Salva Torres

La cultura es necesaria, el dinero también

Russafa Escènica
Diferentes espacios de València
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Lunes 21 de septiembre de 2020

La directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, no se cansa de repetir que la cultura es necesaria, además de segura, en estos tiempos de incerteza por culpa del coronavirus. “No es un lujo”, subrayó, para combatir esa otra creencia extendida como si fuera un mantra dañino. “Tenemos que lanzar un mensaje tranquilizador y real”, añadió.

“Hemos de reinventar la vida”, apuntó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, institución que, desde un principio, ha venido apoyando el festival de otoño Russafa Escènica, que cumple su décima edición, a la que sus responsables han llegado “más agotados que nunca”, resaltó Jerónimo Cornelles, su director artístico.

Russafa Escència
Representantes institucionales y responsables de Russafa Escènica, en el claustro de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica es un claro ejemplo de esa necesidad de cultura de la que ha venido mamando todo el equipo del festival, cuando los tiempos no eran nada propicios, si es que los han existido en algún momento para todos cuantos se dedican a promoverla.

Por eso, desgastados por nadar a contracorriente, proclaman que esa necesidad cultural ha de estar acompañada del dinero correspondiente y, sobre todo, a tiempo. “Todavía no han salido las ayudas institucionales, por eso en cualquier momento nos podemos caer. Todo este escenario se puede ir al garete”, aseveró Cornelles, que con un presupuesto estimado de 220.000€ (frente a los 150.000 de la edición anterior), apenas disponían de una cantidad irrisoria para costearlo cuando solo faltan dos días para ponerlo en marcha.

“No sabemos a fecha de hoy si vamos a cobrar por un año de trabajo”, agregó Cornelles, extendiendo esa incertidumbre a los artistas, compañías y trabajadores que ya han realizado su labor y esperan el cobro. De ahí que lanzara el mensaje, que también se viene repitiendo a lo largo del tiempo, que las instituciones perdieran “esa rigidez burocrática que las caracteriza”.

Dicho lo cual, el director artístico de Russafa Escènica también quiso valorar positivamente la implicación de todas las instituciones que colaboran con el festival, desde la propia Dirección General de Cultura y Patrimonio, al Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, pasando lógicamente por la propia Universitat de València, Ayuntamiento, SGAE Comunitat Valenciana, Fundación Bancaja, así como responsables de las salas de teatro que acogen diversas obras de la programación, como Espacio Inestable, Sala Off o Teatro Círculo.

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica por cortesía del festival.

La gran novedad de este año, impulsada para contrarrestar el daño presencial ocasionado por el covid-19, es la digitalización de los contenidos del festival. Las obras incluidas en la programación han sido grabadas con gran calidad, para que puedan ser vistas en formato online a finales de octubre a través de la plataforma stagein.tv.

La obligada reducción del aforo, para cumplir las medidas de seguridad, será de esta forma compensado con la proyección digital de todos los espectáculos, que se podrán ver en régimen de alquiler durante 24 horas por un módico precio, dependiendo de las características de cada obra. “El 75% de la recaudación será para los artistas”, precisó Cornelles.

La disminución del número de espectáculos (de los 10 viveros se pasa a cinco) también conlleva una nota positiva: “Ahora pagamos el doble de caché”, resaltó Cornelles, quien subrayó que contaban con “el presupuesto más caro de la historia del festival”, parte del cual se lo lleva la novedad del costoso proceso de digitalización.

Aunque el 50% del aforo ya estaba vendido, a dos días del arranque del certamen, lo cierto es que ahora se ha pasado de las 10.200 entradas vendidas la pasada edición, a las 3.000 actuales, por aquello de haber tenido que reducir en ocasiones cada espectáculo de 35 a 5 espectadores. “Y eso nos hiere de muerte económicamente”, remachó el director artístico de Russafa Escènica.

Un momento de la presentación del festival de otoño en el Aula Magna de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Amoraga reconoció que la pandemia y el confinamiento posterior les había “pillado con el pie cambiado”, pero que, “dentro de la lentitud”, dijo que se estaban “afrontando los cambios”. De hecho, frente al cansancio de Cornelles y su equipo, la directora general de Cultura y Patrimonio quiso lanzar de nuevo un mensaje de optimismo: “Se van a anunciar medidas de choque, que también afectan al mundo de la cultura”, refiriéndose al debate sobre el estado de la Comunitat Valenciana que en esos momentos se celebraba en Les Corts con el presidente Ximo Puig a la cabeza.

Ariño, en su escrito explicativo sobre los ‘Deseos’ del lema que aglutina temáticamente los espectáculos del festival, animó a realizar una “taxonomía” de dichos deseos, en el contexto de una sociedad de consumo que pretende alcanzarlos sin demora.

Cornelles se limitó a decir que había circo, danza, música y una gran diversidad, “con ética y estética”, al tiempo que señalaba que había “tantos deseos como seres humanos”, pero que puestos a resumir esa diversidad se decantaba, “sobre todo”, por el “deseo de ser feliz”. Felicidad que tiene sus peligros, por utilizar la metáfora empleada por Amoraga: “La cultura tiene sus riesgos y es que te puedes morir de placer o de risa”.

Cartel anunciador de la obra ‘Los de arriba’, de Adrián Novella. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Entre los espectáculos que pueden provocar esa “muerte” por exaltación de los sentidos, está el Invernadero que Adrián Novella dirige en la Sala 7 del Teatro Rialto, bajo el título de ‘Los de arriba’. En él, unos jóvenes festejan, con las pertinentes medidas de seguridad, la vuelta a la normalidad tras la pandemia, cuestionando el futuro que les aguarda.

Y entre los interrogantes, el siguiente: “¿Importa más la salud o la economía?” Cornelles se atrevió a dar una respuesta: “Para mí, la salud, aunque un economista seguramente se inclinaría por lo segundo”. Esa dialéctica entre salud, en este caso cultural, y el dinero asociado a la necesaria y básica economía doméstica, también forma parte del trasfondo que subyace en Russafa Escènica, cuyo futuro está en el aire. ¿O no? “Se seguirá haciendo, porque todas las instituciones haremos el esfuerzo para que continúe”, concluyó Ariño.  

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica, por cortesía del festival de otoño.

Salva Torres

Monterrosa abre los ‘Deseos’ de Russafa Escènica

Russafa Escènica. Festival de otoño
Diversos espacios de València
Del 23 de septiembre al 4 de octubre de 2020
Viernes 4 de septiembre

El festival de otoño Russafa Escènica acaba de publicar el contenido de sus actividades paralelas, cerrando así la programación de la X edición del festival. Se trata de un conjunto de propuestas, la mayor parte de ellas dirigidas a profesionales, que invitan a reflexionar sobre el lema de la edición, ‘Deseos’. En total son nueve las actividades paralelas que se desarrollarán dentro y fuera del barrio de Ruzafa entre el 23 de septiembre y el 4 de octubre. 

El dúo de technopop Monterrosa será el encargado de abrir Russafa Escènica 2020 en la fiesta de inauguración que acogerá el Centre del Carme Cultura Contemporània el miércoles 23 de septiembre, con la colaboración del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana. El grupo, habitual en muchos festivales de música, transmiten un mensaje de diversidad y reivindican la diferencia a través de música bailable y pegadiza. 

Russafa Escènica
Celso Giménez (La Tristura), en las actividades paralelas de Russafa Escènica. Imagen cortesía del festival de otoño.

La formación para profesionales de las artes escénicas nunca falta en las actividades paralelas del festival. En este caso, destaca el curso de artes vivas del director y dramaturgo Celso Giménez (La Tristura) ‘Después de hacer el amor siempre pienso en el trabajo’. Las sesiones, del viernes 24 al sábado 26 de septiembre tendrán lugar en el Centre del Carme Cultura Contemporània. 

A este curso se le suman dos talleres: de escritura teatral con la autora, actriz y directora Begoña Tena, ‘Escribir desde el deseo’, y de interpretación conducido por el director, dramaturgo y guionista Víctor Sánchez, ‘El artificio de la verdad’. El primero se desarrollará en la Sala SGAE Centre Cultural de Valencia el lunes 28 y martes 29 de septiembre. El segundo se llevará a cabo en la Sala Matilde Salvador del Centro Cultural La Nau de la Universitat de València entre el jueves 1 y el sábado 3 de octubre. 

La actriz y directora Begoña Tena impartirá un curso de escritura teatral en Russafa Escènica. Imagen cortesía del festival de otoño.

También habrá espacio para debatir y tomar el pulso a la situación de las artes escénicas. En este sentido, Teresa de Juan, distribuidora y gestora cultural, propone una charla dirigida a jóvenes emprendedores culturales Venta y distribución de las artes escénicas’. Por su parte, el 4 de octubre se ha programado una mesa de debate y opinión con agentes y asociaciones del sector de las artes escénicas. Un encuentro abierto que lleva por título ‘Ayudas para el sector de las artes escénicas ¿un deseo imposible?’

Todos los años el festival Russafa Escènica invita a un grupo de programadores a nivel nacional y autonómico con el objetivo de presentarles las propuestas que componen la programación de cada edición. Este año, el equipo de a+ soluciones culturales coordina un encuentro entre compañías y programadores, ‘Deseo que me conozcas’ en formato de speed-dating en el que los primeros tendrás un espacio breve de tiempo para presentar sus proyectos.

Teresa de Juan, en las actividades paralelas de Russafa Escènica. Imagen cortesía del festival de otoño.

Como ya es habitual en el festival, por cuarto año consecutivo se convoca el IV Premio de Dramaturgia Russafa Escènica posible gracias a la colaboración de la Fundación SGAE a través de su Consejo Territorial de la Comunidad Valenciana. Se trata de un reconocimiento a una de las piezas cortas de teatro textual que forman parte de la programación de la edición 2020, con el objetivo de dotar de recursos al creador o creadora para que pueda transformarla en pieza larga. Para ello contará con la colaboración de Begoña Tena.

La edición ‘Deseos’ cerrará el 4 de octubre con una fiesta de clausura en la Sede de la Universitat Popular de València (Naus de Ribes) exactamente en la entrada del Parque Central de Valencia. En ella se hará entrega del Premio de Dramaturgia Russafa Escènica y se contará con la actuación de Roberto García, con su espectáculo ‘Roberberación’. 

El dúo Monterrosa. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

MAKMA

Russafa Escènica, cuando los deseos se cumplen

Russafa Escènica
Festival de otoño de las artes escénicas
Diferentes salas de Valencia
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Jueves 9 de julio de 2020

Son inasequibles al desaliento. Los responsables de Russafa Escènica, festival de otoño que se celebrará en Valencia del 24 de septiembre al 4 de octubre, han hecho de la necesidad virtud para, contra el viento y la marea del coronavirus, sacar adelante su décima edición. Una edición que, en su breve pero intenso historial, ya viene marcada por ese gesto diríase heroico de mantener el certamen en tiempos marcados por la enésima crisis que vive el sector teatral, nunca antes debida a un bicho que ha trastocado los planes de medio mundo. De manera que el Russafa Escènica de 2020 será ya especial, aunque solo sea por las dudas que ha generado la pandemia, el riesgo asumido de poner en marcha una edición que peligraba, y los ‘Deseos’, lema del festival, en principio frustrados y luego cumplidos por esa voluntad imperiosa de celebrarlo.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, señaló el espíritu al que nos hemos de acostumbrar: “Lo que tenemos previsto es la imprevisión”. Por eso los responsables del festival de otoño anunciaron ya su intención de grabar todos los espectáculos programados, con el fin de combinar las actuaciones presenciales y su impresión digital, no sea que un rebrote de la enfermedad pudiera dar al traste con el festival, después de la “montaña rusa de emociones”, según expresión de Pedro Giménez, director de la Sala Off, que ha supuesto la deliberación de poner en marcha la edición de este año.

Imagen previa del encuentro para presentar Russafa Escènica a los medios en el Centre del Carme. Foto de InuSualPro por gentileza del festival.

Tras la desaparición de Tercera Setmana, el otro festival de las artes escénicas de Valencia que tras cuatro años arrojó la toalla en diciembre por “falta de apoyo institucional”, Russafa Escènica se queda en solitario para mantener viva la llama del teatro a nivel de certamen que amplía su oferta por toda la ciudad, si exceptuamos 10 Sentidos, más especializado en danza. “Responsabilidad muchísima”, reconoció Dídac Doménech, responsable de Producción del festival, cuando se le preguntó por este asunto, tras hacer un “balance muy positivo” de los 10 años que ahora celebra en medio de la pandemia.

De “esfuerzo y valentía por seguir impulsando la cultura” calificó José Luis Pérez Pont, director del Centre del Carme, la iniciativa de los responsables de Russafa Escènica por mantener la celebración de 2020. Un esfuerzo que ha llevado a programar en dos semanas, en lugar de tres, tanto los espectáculos en el barrio que da origen al nombre del festival, como a todos esos otros que acogerán las diferentes salas esparcidas por el resto de la ciudad, en lo que se denomina Russafa OUT. Espacio Inestable, con Jacobo Pallarés y Maribel Bayona al frente, Teatro Círculo, representado por Miguel Ángel Cantero, la propia Sala Off, además de Rambleta, La Nau, Sala 7 del Teatro Rialto, SGAE, Fundación Bancaja, La Mutant y Centre del Carme serán las que acojan el ramillete de obras arriesgadas, talleres y actividades complementarias que dan forma a esta prevista e imprevista edición.

Un momento de la presentación de Russafa Escènica en el Centre del Carme. Foto de InuSualPro por cortesía del festival.

“Es un año difícil, pero había que seguir adelante para apoyar al sector teatral”, resaltó Doménech, algo que agradecieron los creadores que, como Eva Zapico, Silvia Batet, Adrián Novella o Javier Sahuquillo, cuyas obras forman parte de la programación, manifestaron su alegría y esperanza por esta recuperación de la actividad teatral, después de unos duros meses de parón por culpa de la pandemia. Una recuperación que viene a su vez avalada por un incremento en el caché de las compañías y artistas, debido al “año de mayor presupuesto” (Doménech), que compensa de esta forma la previsible disminución de los ingresos de taquilla, por las limitaciones de aforo a las que obliga la situación, y que ha representado para el festival casi el 50% de su fuente de financiación.    

Una de las grandes novedades de esta edición, además de la reducción temporal del festival y el aumento del caché, es la grabación de los espectáculos, que se hará de forma profesional, con varias cámaras, con planos y contraplanos, de forma que su visionado esté a la altura de los famosos ‘Estudio 1’ que TVE programó en los años 60 y 70, tal y como explicó Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica. ”El teatro es presencial, pero esta iniciativa facilitará la visión del teatro para quienes no puedan asistir al directo”, subrayando Cornelles su convicción de que “pueden convivir ambas experiencias”.

Fotograma de ‘Doce hombres sin piedad’, de Sidney Lumet, en la que se basa la obra ‘9’, de Javier Sahuquillo.

Javier Sahuquillo explicó lo que será ‘9’, la obra por él escrita basándose en la famosa ‘Doce hombres sin piedad’, que el cineasta Sidney Lumet dirigió con Henry Fonda como protagonista y que acogerá la Sala Off. “Aquí se llama ‘9’, porque es el número de los integrantes de un jurado en España, y está adaptada a nuestro contexto y actualidad”, señalando que en este caso habrá mujeres en el jurado, cosa que no había en la película, y personajes de todo tipo acordes con la época en que vivimos. Eso sí, se mantiene el núcleo argumental, sustentado en el riesgo que siempre corre quien manifiesta una opinión contraria a la de una mayoría que se apresura a dictar sentencia, sobre todo ahora que las redes sociales se han convertido en tribunales de acelerada ejecución propagandística.

Eva Zapico lleva a Rambleta ‘La sala de los trofeos’, basada en la “existencia de zoológicos de seres humanos” de principios del pasado siglo y cuyo descubrimiento sorprendió mucho a la bailarina y coreógrafa: “Hay algo confuso también para mí”, reconoció, quien aborda el tema configurando “un espacio de investigación escénica pura y dura”, lo que genera en ella una mezcla de “ilusión y miedo”. Silvia Batet, cuyo espectáculo ‘Requiem’ acogerá la capilla del Monasterio de San Miguel de los Reyes, dijo que su obra nacía “de la experiencia del duelo en prepandemia”, cobrando ahora “otra relevancia y actualidad”. El giro y la inmovilidad son las maneras de experiencia, “de ese no avanzar”, que Batet desarrolla con la ayuda de cinco bailarines.

Escena de ‘Wof, Wof, Wof’, de Melena Androide, incluida en la programación de Russafa Escènica.

Adrián Novella será el encargado de la producción del llamado ‘Invernadero’, con el que Russafa Escènica sale por primera vez del barrio para ubicarse en la Sala 7 del Rialto. Fiel a su “tipo de teatro en el que incluyo al espectador”, el proyecto ‘Los de arriba’ lo plantea como un “espectáculo completamente inmersivo”, destacó, para el que ha contado con alumnos del último año de artes escénicas. “La obra habla de cómo ven la pandemia las diferentes clases sociales”, con un toque “teenager”, remarcó Novella.

Hay muchas más obras, como ‘Wof, Wof, Wof’, de Melena Androide en Teatro Círculo; ‘Ganeko Crew’, de la compañía Olatz Gorrotxategi, en Sala Off; ‘Back 2 Classics’, de Planeta Trampolí, en la Nau; ‘Los protagonistas’, de El Conde de Torrefiel del Escalante Centro Teatral, que se representará en La Mutant; la propuesta de circo ‘10582’, de la compañía Arritmados, en Espacio Inestable, o ‘1Km2’, dirigida por Jerónimo Cornelles y escrita junto a Maribel Bayona, que se verá en el Centre del Carme.

El festival también cuenta con la novedad de la oferta de autobuses gratuitos, que resaltó Cornelles, para que el público del barrio de Russafa no tenga excusas a la hora de poder desplazarse a todos los espectáculos que se representan en las diferentes salas de Valencia, incluyendo la ruta de vuelta una vez finalizadas las obras. Con respecto a los problemas de financiación derivados de la tardanza con el que las Administraciones públicas sufragan las ayudas económicas a este tipo de festivales u otro tipo de eventos culturales, Doménech fue taxativo: “El modelo de financiación es el que es”, algo que le llevó a concluir que “la financiación pública en este país sería para hacérselo mirar”. Russafa Escènica, entretanto, celebra sus diez años con una paradójica salud de hierro.

Responsables de las distintas instituciones que participan en Russafa Escènica, junto a artistas y miembros del equipo del festival. Foto: InuSualPro.

Salva Torres

«Hay que fomentar la pedagogía de la danza»

Remando en el mismo barco (VII)
Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Iris Pintos y Toni Aparisi. Bailarines, coreógrafos y directores de la compañía de danza TransferMove
Lunes 22 de junio de 2020

Cuenta que no era un alumno muy estudioso en el colegio y sus profesores alucinaron cuando se aprendió de cabo a rabo el texto de su personaje en una obra escolar. «Quiero ser actor», le dijo a su abuelo que le regañaba para que se aplicara más.  Y así venció las reticencias que en los años setenta todavía causaba que un niño declarara su vocación de bailarín como Billy Elliot. Del teatro a la danza, de la coreografía a la enseñanza, la carrera de Toni Aparisi esta jalonada de éxitos y premios. Con 21 años debutó en el Teatro Principal y encontró un propicio caldo de cultivo en los tiempos ‘dulces’ de Carmen Albors.

Tras un primer matrimonio del que tiene tres hijos, lleva siete años en pareja con otra bailarina, Iris Pintos, a la que conoció en un proyecto de Russafa Escènica. «Me pareció interesante y buena bailarina», dice. Desde entonces mantienen una estrecha colaboración profesional, «aunque es importante disociar lo que son los ensayos de la vida familiar». Cuando colaboran en un proyecto hablan y discuten mucho para abordarlo conjuntamente. En otros casos Pintos es una bailarina más del equipo.

Toni Aparisi e Iris Pintos, durante una actuación. Imagen cortesía del autor.

«Yo soy bailarín, coreógrafo y profesor de danza contemporánea, así como investigador del movimiento», explica Aparisi. «Pintos es terapeuta ocupacional, coreógrafa, intérprete, profesora de danza contemporánea e investigadora sobre la temática de las relaciones entre el derecho y la cultura. Nuestra compañía de danza TransferMove es fruto de las sinergias que se establecen entre nosotros. Una compañía que genera proyectos de danza con espíritu crítico y con la intención de poner la mirada del público sobre temas sociales que afectan a todos».

Dos de sus últimos trabajos anteriores a la pandemia abordan la violencia de género (‘Moby Dick’) y las relaciones humanas desde la perspectiva de las distancia que separan a las personas, como en una premonición de lo que estaba por venir. La primera quincena del confinamiento se la tomaron con calma, un paréntesis de descanso, pero cuando el Estado de alarma se prologó tuvieron que ponerse las pilas, pues los que trabajan con su propio cuerpo no pueden dejar de ejercitarlo. «Hacíamos clases en casa, nos turnábamos para pasear al perro y participé en un proyecto de Capella de Ministrers, ‘Música Amable’ que ofrecía piezas de danza por vídeo conferencia tanto a particulares como a geriátricos».

‘Relaciones’, de Toni Aparisi. Imagen cortesía del autor.

Lo que más inquieta a Pintos y Aparisi es «la paralización total y las cancelaciones de todo tipo de espectáculos y actividades académicas». También les preocupa el cierre de escuelas de danza y la falta de un protocolo claro y viable para retomar la enseñanza. «Se ha paralizado la actividad creativa y de ensayo dentro de las compañías de danza. Sin embargo, el mundo del deporte ya ha podido volver a entrenar tras tener acceso a las pruebas clínicas pertinentes».

Les preocupa sobre todo que no se creen las ayudas adecuadas para el mundo cultural y se plantean, «si la situación de la danza mejorará o empeorará con respecto al estado previo a la pandemia».

Creando, bailando y enseñando confían en superar este tremendo parón. «Por ahora, dejando la manera virtual y volviendo al mundo real poco a poco. Intentando diseñar metodologías que permitan volver a un mundo virtual en condiciones, si así fuera necesario».

La respuesta del Gobierno a esta crisis, según su opinión, debería incluir en primer lugar, «situar a la cultura en el lugar que le corresponde dentro de la sociedad por entenderla como un valor clave para su desarrollo y en consecuencia del país». «Para ello», añaden, «es necesario que se cree un plan de acción que sitúe a la danza dentro de la sociedad y no como algo que se deja al tiempo de ocio y a un determinado colectivo de personas. En definitiva, que el Gobierno entienda que la danza es una manifestación cultural portadora de valor y significado y que diseñe un plan de fomento de la actividad de la danza no solo en su vertiente escénica, sino también pedagógica», concluyen Pintos y Aparisi.

Iris Pintos y Toni Aparisi. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Las diversas Españas que afloran en Russafa Escénica

Russafa Escénica
Festival de otoño de las artes escénicas
Diferentes espacios de Valencia
Del 19 de septiembre al 6 de octubre de 2019

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, se refirió a la “ciudadanía cultural” como expresión del objetivo mantenido por ciertos colectivos de extender los derechos civiles a la cultura, en clara alusión al papel que durante estos nueve años ha venido jugando el festival de otoño Russafa Escènica, cuando la crisis económica y la abulia política amenazaban con desintegrar el tejido cultural valenciano. Una ciudadanía múltiple, diversa y plural en cuanto a sus identidades, y tan plural “como las Españas” a las que, según Ariño, aludía el lema de la novena edición del certamen teatral.

Sin embargo, la temática de Russafa Escénica, que del 19 de septiembre al 6 de octubre se celebra en diferentes salas y espacios de la ciudad de Valencia, se plantea en singular: España. Jerónimo Cornelles, director artístico del festival, se refirió a ello aduciendo que, tras debatirlo en el seno del equipo organizador, optaron por que resultara en singular, “para que fueran los propios artistas quienes lo decidieran” con sus diferentes propuestas. Y las hay de todo tipo, tratando temas relacionados con la violencia de género, la precariedad laboral, la prisión permanente revisable o los desaparecidos, víctimas del franquismo, que es de lo que se ocupa, precisamente, la obra de Xavo Giménez y María Cárdenas (La Teta Calva), Historia de una cuneta, como producción propia del Invernadero.

Cartel de ‘Historia de una cuneta’, de La Teta Calva, el Invernadero de Russafa Escénica. Imagen cortesía de la organización.

De esa España plural ya se han vertido algunos comentarios diríase históricos y de relumbrón. Como el de Otto von Bismarck, artífice de la unificación alemana, cuando dijo: “España es el país más fuerte del mundo, los españoles llevan siglos intentando destruirlo y no lo han conseguido”. Sentencia que liga con esta otra más popular: “España de mis amores, cuánto te odio”. Aunque Russafa Escènica quizás vaya más en la senda de esta otra de Manuel Azaña, presidente de la Segunda República: “Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar”.

Con silencio o sin él, lo cierto es que los organizadores de Russafa Escènica hablan de lo que saben y mucho: de teatro en sus diversas modalidades. Y, a través de él, reflejan esa pluralidad de enfoques que enriquecen la cultura y que el festival despliega en sus espectáculos dentro del propio barrio de Russafa (In), y en diferentes espacios de la ciudad (Out). Lo hacen con cada vez más recursos, porque, como destacó Ariño, “es un festival consolidado y de un extraordinario dinamismo”, aunque el Institut Valenciá de Cultura no lo haya entendido así este año: “Esto es una fiesta, porque estamos a punto de arrancar la novena edición, pero hay que decir que hemos recibido un 40% menos por parte del IVC, que se ha quedado en un 20% tras las alegaciones presentadas”, proclamó Cornelles. 

Responsables de Russafa Escénica y cargos institucionales, tras la presentación del festival de otoño en La Nau. Imagen cortesía de la organización.

“No lo entiendo y no lo voy a entender nunca. Tenemos problemas de liquidez, pero somos un festival solvente, por eso el banco nos adelanta 40.000 euros”, subrayó. “Todos los años parece que estemos llorando, pero lo cierto es que deberíamos ser conscientes de esta realidad. La Administración pública no ha hablado con nosotros para abordar este tema, que es complejo”, explicó Dídac Doménech, director de producción del certamen. “El modelo de financiación debe cambiar”, apuntó Ariño.

A pesar del problema presupuestario, Russafa Escènica vuelve a ofrecer un atractivo programa con 15 espectáculos dentro del barrio, en espacios como Sala Russafa, Sporting Club, Gris Estudio d’Emmarcació, La Boulangerie o Café Artysana, y otra veintena fuera de Russafa, en lugares tan emblemáticos como el Teatre Principal, la Sala Matilde Salvador, La Mutant, el MuVIM, Sala Off, SGAE, Rambleta, Fundación Bancaja o el Centre del Carme. Un conjunto de obras dirigidas por un puñado de ya reconocidos nombres de la escena valenciana como los propios Xavo Giménez, María Cárdenas o Jerónimo Cornelles, junto a Sonia Sahuquillo, Paola Navalón, Iria Márquez, Jaime Bayo, Antonio Valls, Sonia Alejo o Aurora Diago, entre otros.

Salón de actos de La Nau durante la presentación de Russafa Escénica. Imagen cortesía de la organización.

Historia de una cuneta, de La Teta Calva, es la producción propia de Russafa Escènica realizada con alumnos del último año de las escuelas de teatro de València.  “Invernadero tiene valor el proyecto en sí. Es único y pionero. Está hecho con gente de las escuelas, que se enfrentan por primera vez a una propuesta escénica”, remarcó Cornelles, solicitando que un formato así pudiera entrar en el régimen de ayudas económicas, lanzando un “por favor” a modo de proclama. 

El Festival de Tardor de Valéncia se completa con una serie de actividades paralelas, que desgranó Ana Sanahuja, coordinadora de estos eventos, entre las que destacan el III Premi SGAE de Dramatúrgia, tres talleres profesionales de formación y el Cinema Fòrum con la proyección de la película The Trip to Spain, que moderará Daniel Gascó. Russafa Escènica también se hace eco del fallecimiento del fotógrafo José Luis Abad, a quien recuerdan emotivamente en el programa como “profesional, compañero y amigo”. De una de esas Españas aludidas en la temática de este año, la de interior toledana, procedía Abad. 

Imagen promocional de ‘Historia de una cuneta’, de La Teta Calva, por cortesía de Russafa Escénica.

Salva Torres

Russafa Off se abre con Amoureux Solitaires

Amoureux Solitaires, de Triangle Teatre
Artista plástico: Nacho Ruipérez (audiovisual)
Russafa Off
Russafa Escènica
The Rubias
C / Pintor Gisbert, 10. Valencia
Del miércoles 20 al domingo 24 de septiembre de 2017

Una de las novedades de la séptima edición de Russafa Escènica ‘Caminos’ es la creación de una nueva línea de programación, que compartirá cartel con el resto de propuestas y actividades paralelas. Se trata de ‘Russafa Off’, dentro de la cual se incluirán espectáculos considerados de especial interés por el equipo organizador del festival.

La iniciativa se estrena este año con la reposición de una pieza teatral que formó parte de la programación de Russafa Escènica en 2015, en su edición que llevaba por lema ‘Familias’: ‘Amoureux Solitaires’.

Amoreux Solitaires. Imagen cortesía de Russafa Escènica

Amoureux Solitaires. Imagen cortesía de Russafa Escènica

El espectáculo, con texto y dirección de Borja López Collado e interpretación de Marina Alegre y Paula López Collado ha resultado recientemente ganador del primer Premio Buero de Teatro Joven de la Fundación Coca-Cola, además de recibir el premio especial del jurado a mejor interpretación para las dos actrices.

‘Amoureux Solitaires’ se podrá ver entre el miércoles 20 y el domingo 24 de septiembre en The Rubias, local ubicado en la calle Pintor Gisbert de Russafa.

Amoreux Solitaires. Imagen cortesía de Russafa Escènica

Amoureux Solitaires. Imagen cortesía de Russafa Escènica

Russafa Escènica: Caminante no hay camino…

Cartel del VII Russafa Escènica, obra de Pablo Forcada
Festival de Otoño de Artes Escénicas
Del 14 al 24 de septiembre de 2017

De entre las diez imágenes finalistas que el público seleccionó con sus votos, tres de los cuatro miembros del jurado profesional ha votado por la imagen ganadora, obra de Pablo Forcada, que obtuvo un total de 632 votos del público en la primera fase del concurso. Un quinto miembro del jurado se ha desvinculado del concurso y no ha ejercido su voto por tener un vínculo familiar con uno de los finalistas.

Gracias a las 58 propuestas presentadas al concurso y por los 7.234 votos recibidos a través de la web de Russafa Escènica se pudo seleccionar el trabajo ganador de Forcada. Con toda esa participación, la organización reconoce que es el propio público quien ha pasado a formar parte de la séptima edición del festival de artes escénicas. 
A partir de ahora será el diseñador gráfico de Russafa Escènica, Vicente Ribelles, quien se encargará de adaptar la imagen al cartel de esta séptima edición del festival.

Breve entrevista al ganador

¿En qué te inspiraste para crear la imagen ganadora del concurso de Russafa Escènica?

En el festival. Llevo tres años visitándolo y he visto cada paso que habéis dado en vuestro camino y la huella que han dejado las compañías. Eso ha sido lo que me inspiró.

¿De qué forma conecta tu imagen con el lema de la séptima edición de Russafa Escènica ‘Caminos’?
 


Me pareció una buena forma, representar los pasos que damos los espectadores  para desplazarnos por el barrio de vivero en vivero y de bosque en bosque, para acabar en El Invernadero. Casi como un bucle y así aprovechar la forma del logo.  Ya sabes: “caminante no hay camino…”

¿Tienes alguna relación con el mundo de las artes escénicas? ¿Y con el barrio de Ruzafa?
 

Soy músico, compositor y cantante, aunque siempre me ha gustado el diseño gráfico. Nací y viví en Russafa hasta los 17 años,  casi media vida.
 
¿Qué crees que puede aportar un festival como Russafa Escènica a Valencia y, en concreto, al barrio de Ruzafa?
 
Por un lado, cultura, mediante el teatro, la danza, la música y artes plásticas de una manera accesible y económica. Y por otro lado, un espacio (el barrio de Russafa) para que los artistas, se puedan dar a conocer.

Cartel del VII Russafa Escènica, obra de Pablo Forcada. Imagen cortesía de la organización del festival.

Cartel del VII Russafa Escènica, obra de Pablo Forcada. Imagen cortesía de la organización del festival.

Russafa Escènica, menos y mejor

Russafa Escènica
Bajo el lema ‘Caminos’
Del 14 al 24 de septiembre de 2017

Faltan apenas tres meses para que el festival de las artes escénicas de Valencia, Russafa Escènica, celebre su séptima edición, que se desarrollara del 14 al 24 de septiembre bajo el lema ‘Caminos’. Este año serán 18 las piezas escénicas que compondrán el cartel del festival (divididas entre El Invernadero, 13 Viveros y 4 Bosques) cuya singularidad, según destacan desde la organización, es la fusión entre profesionales consolidados y nombres emergentes, entre compañías con una larga trayectoria y jóvenes talentos.

Bienvenido a casa, de Dacsa Produccions. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Bienvenido a casa, de Dacsa Produccions. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Destaca, además, la mezcla generacional en el elenco de actores de las distintas propuestas. Como ejemplo de ello, una de las obras, ‘Bienvenido a casa’, dirigida por Eva Zapico -nacida como pieza breve en el festival Cabanyal Íntim y transformada en pieza larga para Russafa Escènica- que pone frente a frente en el escenario, junto a Manu Valls, a Juan Mandli y Alejandra Mandli, padre e hija en la realidad y en la ficción.

En esta séptima edición continúa la tendencia que Russafa Escènica inició el pasado año: reducir el número de propuestas en cartel. Una decisión que viene motivada, en primer lugar, para respetar la propia singularidad del festival que, en palabras de Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica, no es otra que “la posibilidad que tiene el público de abarcarlo todo, gracias a la duración de las obras y a lo reducido de sus precios”. Y, en segundo lugar, para premiar la calidad por encima de la cantidad.

La dislexia de los conejos. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

La dislexia de los conejos. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica, que llegó a programar 30 estrenos absolutos en su cuarta edición recupera ahora, tras una minuciosa selección, la misma cifra de espectáculos que presentó en su segunda cita, en el año 2012. Todo ello al mismo tiempo que aumenta de forma destacable el número de proyectos que se han presentado este año al festival, alrededor de 170, de lugares tan diversos como Madrid, Barcelona, Baleares, México o Argentina.

En esta séptima edición Russafa Escènica se convierte en el primer festival de su categoría que remunera económicamente con un caché fijo a las compañías participantes, lo que supone la consecución de un objetivo que el festival tenía desde que comenzó su andadura en 2011 y que simboliza la dedicación y el esfuerzo por crecer y mejorar. Esta remuneración, que facilita la contratación de los intérpretes, se sumará al porcentaje correspondiente de la taquilla al finalizar el festival, hasta ahora el único pago que percibían las compañías.

Foto de equipo de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

Foto de equipo de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

Este es uno de los motivos por los que casi la totalidad de la programación -exceptuando una propuesta de circo cuya compañía está formada en Barcelona con intérpretes de Francia y Chile- la forman compañías valencianas, quienes han confiado en Russafa Escènica desde el momento de su creación y hacia quienes el festival dirigirá sus recursos en la presente edición.

En cuanto a los formatos repiten teatro textual, danza, performance y circo, entre otros, y destacan nombres como Carla Chillida, un referente en el teatro político, Eva Bertomeu, reconocida profesional en danza, o Pepa Juan y Laura Useleti, actrices de gran recorrido profesional. Los espacios de representación tanto de Viveros como Bosques se seguirán realizando en espacios no convencionales y privados del barrio.

El proyecto El Invernadero es un taller de creación e investigación gratuito para jóvenes actores y actrices guiado por un profesional de las artes escénicas valencianas. En esta séptima edición será la actriz y directora María José Peris quien dirigirá la propuesta, una metáfora de la situación escénica actual a través de un formato musical abordando cuestiones como el deber de la administración pública ante la cultura, el respaldo de la crítica, el apoyo del público y, en general, la condición de artista.

Tras el taller de creación, la obra pasará a formar parte de la programación oficial del festival como producción propia y se representará, un año más, en la Sala Russafa.

Mare Mortis.

Mare Mortis. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

María José Peris en el Invernadero

Invernadero, por María José Peris
Russafa Escènica
Del 14 al 24 de septiembre de 2017

El festival de artes escénicas Russafa Escènica desvela la primera pieza de la programación de su séptima edición ‘Caminos’, que se celebrará entre los días 14 y 24 de septiembre de 2017. Se trata de la apuesta más ambiciosa del festival, El Invernadero, un proyecto que viene desarrollándose desde 2013 y que este año dirigirá la actriz y directora María José Peris.

El Invernadero es un taller de creación e investigación teatral gratuito para jóvenes talentos guiado por un profesional de las artes escénicas valencianas para, posteriormente, pasar a formar parte de la programación oficial del festival junto a sus ya conocidos formatos viveros y bosques.

La propuesta de María José Peris recoge la esencia del lema de esta séptima edición ‘Caminos’ y traza una metáfora de la situación escénica actual a través de un formato musical. De esta forma, la pieza reflexionará sobre cómo los jóvenes y futuros profesionales conciben el sector desde una visión no contaminada y cómo avanzan por un camino lleno de pasión, deseos e incertidumbre. La propuesta abordará cuestiones como el deber de la administración pública ante la cultura, el respaldo de la crítica, el apoyo del público y, en general, la condición de artista.

La propuesta escénica, que este año va dirigida a estudiantes que sepan cantar y que cursen estudios de interpretación, canto, danza, teatro musical o música (cuerda, viento o percusión) mantendrá abierto su plazo de inscripción hasta el 1 de mayo y las bases de participación, con todos los requisitos que deben cumplir los solicitantes, están disponibles en la página web de Russafa Escènica: www.russafaescenica.com

Con esta, ya son cinco las ediciones consecutivas de esta propuesta pionera en nuestro territorio que se crea con el objetivo de poner en contacto a jóvenes actores y actrices con un equipo profesional de creadores y productores de artes escénicas y facilitarles así el acceso al mercado laboral.

Por la dirección de El Invernadero han pasado profesionales de la talla del actor, director y dramaturgo Chema Cardeña, con su propuesta “TROYA, la conquista de la felicidad”; el dramaturgo, guionista y director de cine y teatro valenciano Gabi Ochoa con “No hables de ello” y la actriz, directora y pedagoga teatral Eva Zapico con “La Gran Familia”. El año pasado fue el propio Jerónimo Cornelles, actor, director y dramaturgo, además de director artístico del festival Russafa Escènica, quien capitaneó la con “Hijos de Verónica [Generación del miedo]” secuela del espectáculo “Construyendo a Verónica”.

La Sala Russafa será, como todos los años, quien acoja el espectáculo de alrededor de 70 min cuya coordinación corre a cargo de María José Mora y que contará, un año más, con la colaboración activa de Las Naves (Espai d´innovació i creació).

Invernadero 2017. Imagen de Carlos Montesinos por cortesía de Russafa Escènica.

Invernadero 2017. Imagen de Carlos Montesinos por cortesía de Russafa Escènica.