«Cada temporada es una carrera de obstáculos»

25 aniversario de Companyia Teatre Micalet
Fundadores: Pilar Almeria, Joan Peris y Ximo Solano
Guillem de Castro 73, València
Sábado 30 de mayo de 2020

El veneno del teatro que corre por sus venas les inmuniza contra desventuras y contratiempos. Pilar Almería y Joan Peris, fundadores de la Companyia Teatre Micalet junto a Ximo Solano, no pierden la sonrisa ni un segundo en lamentaciones porque el estado de alarma les impidiera celebrar su 25 Aniversario el pasado 13 de mayo.

«Somos inasequibles al desaliento y esto sólo ha sido una prueba más», dice Peris. «Además, ese aniversario no era para nosotros una meta, sino la lógica consecuencia de seguir al pie del cañón año tras año».

Otras fechas simbólicas se podrán celebrar en el futuro. De momento, El Micalet ya es por derecho propio la compañía histórica más veterana entre las que cuentan con espacio propio, y una de las senior de la Comunidad valenciana junto a PTV, Bambalina, Albena, Arden, l’Horta u Hongaresa de Teatre, las tres últimas también con 25 años. 

Escena de ‘Ballant, ballant’. Imagen cortesía de Companyia Teatre Micalet.

«No pudimos celebrar un fiestón con champán, besos y abrazos, pero la gente nos mandó vídeos de felicitación muy emocionantes que evocaban recuerdos y experiencias compartidas», comenta Almería. «Con tantos años a cuestas somos como una gran familia que agrupa a las últimas generaciones».

Ahora, al menos ya tienen claras las fechas y parte de la programación. El telón se alzará en septiembre con Xavi Castillo y montajes de distintas compañías valencianas. Para noviembre el estreno de su producción propia que debería estar ahora en cartel, ‘El malfet d’Inishmaan’ del dramaturgo y cineasta angloirlandés Martin McDonagh, y como cierre del año, un clásico, ‘Nadal a casa el Cupiello’.

Estrenada en 1996, la obra de McDonagh se inspira en un hecho real, la filmación del documental ‘Man of Aran’, en 1934. El argumento refleja las reacciones de los habitantes de Inishmore, la mayor de las islas Aran situadas en la costa oriental de Irlanda, ante el anuncio de la llegada  de un equipo de cine de Hollywood que va a realizar un filme. La elección de esta pieza responde a uno de los criterios que son sello de identidad del Micalet: «Enseñar mundos diferentes para comprobar, a través de los personajes, que los sentimientos y emociones del ser humano son idénticos en todas partes», señala Peris.  Además de adaptar textos universales al valenciano (‘El jardí dels cireres’, ‘El Nom’ o ‘Nadal a casa el Cupiello’), su criterio incluye representar obras de autores autóctonos (‘El Moviment’, ‘El Verí del Teatre’ o ‘Hamlet Canalla’). 

La compañía ha recorrido la dramaturgia de casi todo el globo, desde la Rusia de ‘El jardí dels cirerers’, con la que empezó a celebrar su aniversario, a la Navidad italiana de los Cupiello. «Sólo nos quedan por explorar los autores americanos como Miller, pero preferimos al irlandés», añade Almería.

Escena de ‘Nadal a casa el Cupiello’, de la Companyia Teatre Micalet, por cortesía suya.

Ximo Solano, Josep M. Casany, Isabel Requena, Pep Ricart e Isabel Carmona son algunos de los actores fijos de la casa y a lo largo de estos años se han ido incorporando de las últimas generaciones. Más de 200 intérpretes y un número parecido de profesionales han conformado los equipos artísticos de las 33 producciones realizadas en estos 25 años. 

La apuesta firme por el valenciano es el otro pilar de la compañía, así como el concepto de teatro de repertorio que permite hacer tablas, pues la obra permanece de cuatro a seis semanas en cartel. «Los actores necesitan hacer tablas y cuando más días se representa una obra más se perfecciona», dice Peris.

La compañía cumple oficialmente 25 años, pero los orígenes de su aventura se remontan a 1987, cuando Pilar Almería, Joan Peris y Ximo Solano comenzaron a trabajar como actores, a la vez que hacían doblajes para Canal 9. Al poco de crear la compañía tuvieron muy claro la necesidad de un teatro propio, donde desarrollar en plenitud su visión teatral. Surgió la oportunidad de la Societat Coral El Micalet, que supieron aprovechar y, el 13 de mayo de 1995, estrenaban la ópera cómica ‘Nàpols milionària’, de Eduardo di Filippo. Tras la reforma, la sala inició una segunda etapa, en 2001, con ‘El Somni d’una nit d’estiu’, de Shakespeare.

Haber sobrevivido más de dos décadas les confiere un profundo conocimiento de la tramoya política y económica que sustenta el escenario. «La cultura no está donde debería estar», afirma Peris. «Debería ser una prioridad pero no lo es. El Gobierno valenciano debería reclamar al Gobierno central mas fondos para la cultura. Desde el cambio político hay mucho más diálogo, más respeto que en la época anterior, pero sigue sin haber una política cultural clara», matiza Almeria. «Cada temporada debemos invertir mucho tiempo y esfuerzo para averiguar con qué ayudas contamos para hacer la correspondiente programación, cuando lógicamente deberían ser las instituciones las que se encargaran de agilizar y facilitar que pudiéramos planificar con tiempo».

Escena de ‘Nàpols milionària’. Imagen cortesía de Companyia Teatre Micalet.

Por debajo de las buenas palabras e intenciones, detectan un «sustrato confuso e ineficaz», que no acaban de solucionar, sentencian. «Llevamos años insistiendo presentando propuestas que no llegan a recoger.  Llevamos mucho tiempo reclamando que contemplen la singularidad de nuestro proyecto: un centro de producción con sala propia y las ayudas que requiere, pero lejos de contemplarlo lo penalizan. Cada temporada debemos vencer una carrera de obstáculos». 

«El deber de las instituciones es estar atentas y aprovechar las iniciativas y oportunidades que surgen en la sociedad y apoyarlas para que crezcan, pero no es así. Ello impide crear estructuras estables, con continuidad y temporadas largas para que el teatro sea una profesión viable para los que nos consagramos a él. La economía es importante, claro, pero la cultura es lo que nos hace crecer como sociedad, nos abre la mente a otros mundos y a otras ideas», concluyen Almeria y Peris.

‘El jardí dels cirerers’, por cortesía de Companyia Teatre Micalet.

Bel Carrasco

Un Chéjov del siglo XXI

El jardí de les cireres, de Antón Chéjov, adaptación de Manuel Molins dirigida por Joan Peris
Teatre El Micalet
Guillen de Castro, 73. València
Del 7 de noviembre al 2 de diciembre de 2018

La compañía Teatre Micalet estrenó el 7 de noviembre El jardí de les cireres (El jardín de los cerezos) obra póstuma de Antón Chéjov escrita en 1903, un año antes de su muerte, que sintetiza las inquietudes y temáticas de este autor universal. Adaptada por el dramaturgo Manuel Molins, Premio de Honor de las Artes Escénicas de la Generalitat, y dirigida por Joan Peris, forman parte del reparto: Pilar Almeria, Josep Manel Casany, Cristina García, Berna Llobell, Laura Romero, Ximo Solano y Guille Zabala.

No es la primera vez que el público puede ver esta obra en valenciano. Juli Leal, en 1974 y 1984, hizo sendos montajes con la compañía Carnestoltes. Pero esta primera versión de  Chéjov para el sigo XXI es una aportación muy personal de la compañía Teatre Micalet que bajo la dirección de Peris ha reducido el elenco a siete personajes enfatizando las similitudes entre los albores del siglo XX y la actualidad como dos momentos claves de cambios de ciclo histórico. “Teníamos este título en cartera hace mucho tiempo pero El Jardí... requiere madurez tanto de edad como profesional”, dice Pilar Almeria. Una madurez que tras 23 años de vida y una veintena de producciones  la compañía ha alcanzado plenamente.

El jardí de les cireres. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

El jardí de les cireres. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

A través de las vicisitudes de una familia de la aristocracia obligada a desprenderse de un precioso jardín improductivo, símbolo de su status, Chéjov retrata la encrucijada entre la agonía del zarismo y la revolución soviética. Describe la transición desde el protagonismo absoluto de la aristocracia al nacimiento de una nueva casta formada por los descendientes de los antiguos siervos liberados que se han enriquecido, a costa muchas veces de la debilidad de sus antiguos amos ociosos.

Nobles decadentes, los nuevos arribistas y los que sueñan con el cambio social. “Los personajes de la obra representan estos tres prototipos sociales que coinciden en un tiempo y espacio”, comenta Almeria. Gran conocedor del alma humana y compasivo siempre con sus personajes, Chéjov presenta una galería de seres humanos que asisten al destino que les ha tocado vivir. “Lo que les ocurre, salvando las distancias, es parecido a la situación actual”, señala la actriz. “Se percibe una sensación de derrota y la gente anda desorientada porque se producen cambios muy rápidos y el futuro se vislumbra incierto”.

Una de las dificultades que encuentran los intérpretes en este texto es ser capaces de expresar lo que se lee entre líneas, lo que subyace en los diálogos. “Los personajes parecen personas vulgares y da la impresión de que en sus vidas no pasa nada interesante pero por debajo palpitan intensos sentimientos y grandes cambios que en este caso giran en torno al amor y el dinero”, añade Almeria.

Aunque ha pasado más de un siglo desde que Chéjov escribió este texto, “hoy se empiezan a ver síntomas de un mundo en descomposición”, dice Molins. “Un ultraliberalismo que hace peligrar las conquistas sociales conseguidas con tanto esfuerzo  e incluso se habla de un retorno a la esclavitud por las reformas laborales de la derecha en complicidad con el FMI. Crecen los partidos xenófobos y homófobos, mientras el electorado mayoritario se distrae con pantallas, móviles, tabletas y la televisión. Estamos en un cambio de época y eso es también lo que presenta nuestra versión de Chéjov”, concluye Molins.

La puesta en escena refleja el carácter simbólico presente en la obra de autor ruso. El vestuario recuerda al de principios del pasado siglo pero sin rigor histórico. Aprovechando las posibilidades de la sala, se ha creado un espacio trasversal que sumerge al espectador en la casa donde ocurren los hechos y en los laterales se insinúan unas sombras que recuerdan las ramas de los árboles. Tras dos meses de ensayos la veterana compañía cumple el sueño de sumar a su repertorio este gran clásico universal.

El jardi de les cireres

El jardi de les cireres. Imagen cortesía de Teatre Micalet

Bel Carrasco

Turrón con risas en Cupiello house

Nadal en casa els Cupiello, de Eduardo de Filippo, dirigida por Joan Peris
Teatre Micalet
C / Micalet, 2. Valencia
Hasta el 14 de enero de 2018

La compañía Teatre Micalet cumple 22 años y cierra un círculo que significa la culminación de un etapa y, al mismo tiempo un volver a empezar. Curtidos por más de dos décadas de lucha contra corriente y marea pero tan ilusionados como el primer día. Y para celebrarlo invitan estas Navidades a los valencianos a la casa de una peculiar familia napolitana, que les hará reír a rabiar. Con Nadal en casa els Cupiello, donde estará hasta el 14 de enero de 2018, con una función especial de Fin de Año, la compañía vuelve a su autor fundacional, Eduardo de Filippo, el polifacético dramaturgo italiano, cuya pieza Nàpols Milionària fue su debut allá por el año 1995.

Dirigido por Joan Peris,  participan en el montaje Pilar Almeria, Paula Braguinsky, Josep Manel Casany, Héctor Fuster, Dani Machancoses, Ciro Maró, Isabel Requena, Ximo Solano y Bruno Tamarit. La compañía recupera en este aniversario al borde de las Bodas de Plata a Filippo, un autor que se encuentra en su misma longitud de onda. Gran teatro hecho para el pueblo y desde el corazón, que plasma la realidad con un claro compromiso social.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santiago Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santi Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

“Escribir teatro es muy complicado porque no se pueden hacer descripciones íntimas de los personajes como en las novelas o relatos, sino descubrirlos a través de los diálogos, de sus propias palabras”, dice Pilar Almeria, una de las fundadoras de la compañía junto a Joan Peris y Ximo Solana. “En ese aspecto Filippo escribe desde el alma y está muy cercano a la vida, además de dominar a la perfección la carpintería teatral”.

En esta obra, un clásico que se representa toda las Navidades en Nápoles, utiliza la crisis de una familia humilde para desvelar, a pequeña escala los conflictos de la sociedad. Plantea las pequeñas corrupciones del día a día, el enfrentamiento entre generaciones, los grandes sueños y las pequeñas miserias de la gente de la calle, los roces y complicidades que se establecen en el ámbito familiar. Luca, el padre es un hombre soñador, con la cabeza en las nubes, que se niega a crecer y se refugia en un mundo fantástico representado por su obsesión en montar el Belén. Su esposa, Concetta, por el contrario es una mujer con los pies en la tierra, la que trabaja y resuelve los asuntos a su manera matriarcal, conectada a la tierra, la que en una sociedad machista lleva en realidad los pantalones.

“En algunos aspectos me identifico con ella y en otros no”, dice Almeria que encarna a este personaje. “No comparto su visión del papel vicario de la mujer en la sociedad pero sí esa propensión que tiene a disimular los problemas para no enrarecer el ambiente, aunque al final sea imposible ocultarlos y estallen en la cara. En todo caso, las cosas se resuelven gracias a tomárselas con humor. Y así ocurre en esta obra, tierna y emotiva, pero sobre todo enormemente divertida”.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santiago Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santi Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

Delaración de intenciones

Con este montaje navideño la veterana compañía hace una declaración de intenciones. Una apuesta decidida por el teatro popular que llegue a todos los espectadores. Un gran teatro para el pueblo. “Dentro de las artes escénicas y del arte en general se están haciendo muchas cosas, la mayoría demasiado sofisticadas e intelectuales, de tal forma que se crea una desconexión con una gran parte del público, y lo que es peor, se pierden nuestras esencias y tradiciones”, señala Almera.

Además de la capacidad de trabajo y resistencia cumplidamente demostrada, una de las claves de la supervivencia de la compañía ha sido la complicidad entre sus miembros. “Aunque se ha ido sumando gente, siempre hemos sido como una familia en el sentido de cercanía, pues hemos tenido muy claro que eso ayuda mucho a la hora de trabajar. Hace que todo vaya más rápido y se disfrute más, pues funciona un entendimiento y compenetración espontánea y saltan chispas creativas”.

Este montaje ha supuesto un esfuerzo descomunal debido a la complicada situación de las artes escénicas que obliga a un constante volver a empezar y a demostrar una gran capacidad de aguante y entrega a su vocación.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santiago Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santi Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

Sobre la actual política cultural Almeria opina que se hacen esfuerzos que no acaban de cuajar. “A veces da la impresión que los de la farándula hablamos un idioma distinto al que usan los representantes de la Adiministración, y que resulta imposible entenderse. Haría falta un aparato mágico de traducción simultánea”, bromea. “Lo cierto es que cuando los políticos tienen algo que ver con el teatro o la cultura, el entendimiento funciona mejor. También sería conveniente disponer de una consellería específica dedicada a ella y no ese monstruo de tres cabezas —Cultura, Edcación y Deporte—, que no da abasto”, concluye Almeria.

31 Espectáculos propios

Companyia Teatre Micalet nace en 1995 por iniciativa de Joan Peris, Ximo Solano y Pilar Almeria como centro de producción y exhibición teatral en el Teatre Micalet. Desde su creación ha estrenado 31 espectáculos de producción propia, siempre con un sello propio y reconocible y manteniendo el compromiso firme por el teatro en valencià. Actualmente, los directores artísticos de la Companyia Teatre Micalet son Joan Peris y Pilar Almeria.

Los de la última década son: El verí del teatre de Rodolf Sirera, bajo la dirección de Joan Peris. Hamlet Canalla de Manuel Molins (dirección de Joan Peris). Ser o no res, Dirigido por Resu Belmonte,  La Casa de Pilar Almeria, Isabel Carmona e Isabel Requena (dirección Pep Ricart), Frank V de Friedrich Dürrenmatt (Joan Peris), Un Jardí Francés de G. Feydoo (Ximo Solano), y Poseu-me les ulleres de Pep Tosar.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santiago Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

Nadal en casa els Cupiello. Foto de Santi Carreguí por cortesía de Teatre Micalet.

Bel Carrasco

‘La buena letra’ de Chirbes, ¿al cine?

Rafael Chirbes. Literatura y cine
Debats del Mediterrani
Mostra Viva del Mediterrani
Aula Magna de La Nau
Miércoles 14 de octubre, 2015

“Me estoy planteando comprar los derechos de La buena letra”. Lo dijo como que no quiere la cosa, en medio de la conversación que el propio Fernando Bovaira mantenía con la novelista Carmen Amoraga y los periodistas Maria Josep Poquet y Carlos Aimeur en torno a Crematorio, la obra de Rafael Chirbes que el mismo Bovaira produjo para la televisión y que protagonizó Pepe Sancho. Lo dijo en el encuentro que servía de pistoletazo de salida a Mostra Viva del Mediterrani, que hasta el 18 de octubre celebra su tercera edición. Y lo dijo como advirtiendo de la necesidad de la literatura, de la buena literatura, como sustento de un cine que ha perdido proteínas.

Pepe Sancho en una imagen de Crematorio, la novela de Rafael Chirbes llevada a la televisión.

Pepe Sancho en una imagen de Crematorio, la novela de Rafael Chirbes llevada a la televisión.

Porque Fernando Bovaira, productor de la mayoría de las películas de Alejandro Amenábar, a quien ya apadrinó en su ópera prima Tesis, piensa que el cine actual carece de chicha. “Es un cine mimético al que le falta sustancia; antes los cineastas venían con un bagaje más literario, más denso”. Densidad y sustancia que tiene precisamente la obra de Rafael Chirbes, cuya figura literaria fue desgranada por los expertos en su obra reunidos en el Aula Magna de La Nau de la Universitat de València.

La buena letra, que la mayoría de los reunidos coincidió en calificar como la mejor novela para adentrarse en el universo de Chirbes, guarda en común con Crematorio esa manera que tenía el escritor valenciano de meter el bisturí a la realidad cotidiana para mostrar sus tripas. No ha sido finalista o premiada como lo han sido Mimoun (su primera novela), La larga marcha, En la orilla o la propia Crematorio, pero La buena letra posee todos los ingredientes del Chirbes que concibe la literatura como un ajuste de cuentas con la vida; con la mala vida.

“Estaba harto de que le dijeran que Crematorio era una novela sobre el boom inmobiliario”, señaló Bovaira. Cabreo difícil de rebajar en unos tiempos tan dados a despejar toda duda y toda reflexión a base de conceptos lapidarios envueltos en grosera ideología. Tiempos, como anunció Poquet con palabras del propio Rafael Chirbes, en que “los viejos dioses han muerto y los nuevos no han llegado”. Tiempos en los que la literatura “ya no es lo mismo desde que apareció el cine”, añadió Poquet, de nuevo con palabras del escritor fallecido hace ahora dos meses en Beniarbeig.

Y esa literatura, no la suya, ha cambiado con el cine porque las 20 páginas que se necesitan por ejemplo para describir San Petersburgo, “con la televisión y el cine se hace innecesario”. Aún así, o precisamente por eso, Rafael Chirbes no dejó de llenar páginas clamando contra ese cielo que parecía desplomarse, ya sea por la avaricia de unos cuantos, las traiciones de muchos o el silencio cómplice de una amplia mayoría. Como señaló Amoraga, Chirbes “ponía el espejo sobre lo que no le gustaba del mundo para devolvernos su reflejo”. La actriz Pilar Almeria cerró el encuentro poniéndole voz poética a uno de esos reflejos.

El escritor Rafael Chirbes. Imagen cortesía de Mostra Viva del Mediterrani.

El escritor Rafael Chirbes. Imagen cortesía de Mostra Viva del Mediterrani.

Salva Torres

El Teatre Micalet, con Ovidi Montllor

Primavera Ovidi
Teatre Micalet
C / Mestre Palau, 3. València
Divendres 20 de març, a les 20.00h

Músics, actors, actrius i amics (amb un nodrit grup d´alcoians) s’han volgut unir a aquesta data per recordar al gran poeta i cantautor d´Alcoi que ens va deixar ara fa 20 anys. Amb projeccions audiovisuals, cançons, música i recitació de poemes variats l’Ovidi i el seu llegat pujaran a l’escenari del Teatre Micalet on ell mateix havia actuat en diverses ocasions. L’última vegada que el va visitar va ser l’any 1994 quan la Societat Coral el Micalet li va atorgar la distinció de Miquelet d’honor.

Cartel anunciador de la Primavera Ovidi en el Teatre Micalet, obra de Albert.

Cartel anunciador de la Primavera Ovidi en el Teatre Micalet, obra de Manuel Bellver.

La música de Miquel Gil, acompanyada de la ballarina Isabel Anyó; Enric Casassús, Ricard Oliver, Julio Galcerà, Ester Andújar, Carlos Marquina, Ximo Seró, Ferran Rodes i Pep Bornay i poemes de Vicent Andrés Estellés, Joan Salvat Papasseit, Blai Bonet, Joan Valls, Joan Fuster, Manel Rodríguez-Castelló, Jordi Botella, Joan Brossa, Guillem d´Efak en les veus de Neus Agulló, Juli Mira, Pepa Miralles, Juli Cantó, Manel Rodríguez-Castelló, Rosanna Espinós, Reis Juan, Amàlia Garrigós i Pilar Almeria; i un audiovisual sobre «l’artista, el cantant i el pallasso» amb la participació de Jordi Botella, Josep Vicent Frenchina i Toni Tordera.

“Amb l’acte de Primavera Ovidi, no solament volem recordar i reinvindicar l’artista i l’amic, amb l’inevitable punt de nostàlgia que la seua absència comporta, sinó, sobretot, actualitzar el seu llegat humà i artístic, compromès amb el seu poble. L’Ovidi ens incita a la memòria i difusió de les seues cançons i el seu art interpretatiu, i a l’actualització del seu llegat cívic i llibertari, sí, però també és per a nosaltres un estímul constant de creació, una primavera il·lusionada, plena d’energia, radicalment vital, perpètuament renovada”.

Ovidi Montllor.

Ovidi Montllor.

Manel Rodríguez Castelló

Un déu salvatge en el Teatre Micalet

Un déu salvatge, de Yasmina Reza, dirigido por Carles Sanjaime
Teatre Micalet
C / Mestre Palau, 3. Valencia
Del 7 al 25 de mayo

La comedia Un déu salvatge se representará en el Teatre Micalet de Valencia tras el «éxito de público y crítica» que ha alcanzado en otros escenarios, según informaron fuentes del teatro valenciano. Se trata de un «éxito internacional» que se podrá ver ahora en versión en valenciano.

Un déu salvatge, una producción de Olympia Metropolitana en colaboración con la Companyia Teatre Micalet, ha cosechado «un enorme éxito internacional» y ha sido traducida a más de 35 idiomas. Además, ha sido llevada al cine por Roman Polanski. El montaje que se podrá ver en el Micalet cuenta con la dirección de Carles Sanjaime y con Pilar Almeria, Pep Ricart, Empar Canet y Jaime Linares en su desarrollo.

Escena de 'Un déu salvatge'. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Escena de ‘Un déu salvatge’. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

La obra transcurre en torno a dos matrimonios, adultos y civilizados, que se encuentran para resolver un incidente protagonizado por sus hijos de once años después de que uno de ellos le haya partido dos dientes al otro en una pelea en un parque.

Teatre Micalet ha asegurado que Un déu salvatge es «una inteligente comedia» en la que sus cuatro actores «interpretan a cuatro adultos ponderados y reflexivos que, poco a poco, van transformándose en auténticos salvajes». De este modo, se conforma una «sátira de la pareja y de la relación con los hijos» que «disecciona con gran sentido del humor la sociedad contemporánea, a veces atrapada en un deseo de corrección política».

Yasmina Reza es una autora reconocida mundialmente. La mayoría de sus textos se han estrenado en ciudades como Madrid, Barcelona, París, Berlín, Nueva York o Buenos Aires, siguiendo Un déu salvatge la misma línea que cautivó al público con Art, obra que gira en torno a la disputa que se desata entre tres amigos por «culpa» de un cuadro totalmente blanco.

De izquierda a derecha, Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de 'Un déu salvatge'. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

De izquierda a derecha, Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de ‘Un déu salvatge’. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Cuatro «fieras» encerradas en el Talia

Un déu salvatge, de Yasmina Reza, bajo la dirección de Carles Sanjaime
Teatro Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 20 de octubre

El texto francés de Yasmina Reza «Un dios salvaje» se ha convertido en una clara referencia teatral. Ha sido traducido a varios idiomas y ha triunfado por Europa, Latinoamérica e incluso los Estados Unidos. Una historia que sólo cuenta con cuatro actores, dos matrimonios, que se reúnen para tratar de resolver un conflicto entre niños con una actitud conciliadora y pacífica, al menos de apariencia, pero que más tarde acabará explotando, convirtiéndoles a todos en verdaderas fieras.

Carles Sanjaime es el director encargado de llevar esta obra al Teatro Talia con texto en valenciano y que cuenta con cuatro actores muy conocidos en la televisión valenciana. Pilar Almeria, Pep Ricart, Jaime Linares y Empar Canet, que dan vida a los personajes de esta obra, anteriormente interpretada por profesionales de la talla de Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Antonio Molero o en la película dirigida por Roman Polanski por Jodie Foster, Kate Winslet o Christoph Waltz, hablan del reto que ha supuesto para ellos. “Te sientes un poco responsable a la hora de interpretar un papel así, pero llega un momento que hay que olvidarse de eso, coger el toro por los cuernos e intentar contarlo tú misma”, afirma Empar Canet que interpreta a Ana, uno de los personajes más pacíficos hasta que su paciencia se acaba.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, actores de "Un déu salvatge". Imagen cortesía del Teatro Talia.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, actores de «Un déu salvatge». Imagen cortesía del Teatro Talia.

La obra trata de muchos temas, uno de ellos es la hipocresía pero también la falta de empatía entre los dos matrimonios. “ La crítica brutal que hace, que es un poco pesimista, es que es imposible tener empatía. En la obra no somos capaces porque cada uno piensa una cosa y cree que lo suyo es lo correcto. Mi personaje sobre todo, porque va por delante con el tema de los derechos humanos y por su rigidez de pensamiento. Es la que desencadena todo”, explica Pilar Almeria, que interpreta a Verónica, la más integrista, piensa que la cultura puede salvar al mundo.

Entre los personajes masculinos nos encontramos a Jaime Linares y Pep Ricart. Linares interpreta a un hombre bueno que tan sólo quiere tener contenta a su mujer (Pilar Almeria) y Ricart, a un incansable trabajador pegado al móvil y con un toque cínico y aburrido hacia todo lo que ocurre a su alrededor.

Los actores coinciden que la parte más complicada del espectáctulo es el principio, en el que deben de ocultar sus rencillas y aparentar cordialidad. “Nosotros ya conocemos el final y, por tanto, sabemos por dónde va a ir; entonces, intentar ser amables y civilizados al principio cuando en el fondo de nuestro corazón está todo lo que va a pasar, es complicado. Hay unos 20 minutos de la obra en la que somos unos salvajes totalmente”, apunta Almeria.

Estos son los ingredientes de «Un dios salvaje», que hasta el 20 de octubre permanecerá en el Teatro Talia. Pero esto no es todo, sino que además contiene una sorpresa. El teatro da la oportunidad, el 27 de septiembre, de disfrutar del espectáculo y, cuando se acabe la función, pagar lo que el público crea que vale la obra, de una forma totalmente anónima. Algo totalmente original que, al fin y al cabo, es como debe de ser el teatro, que apuesta por el público y el espectáculo.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de "Un déu salvatge". Imagen cortesía del Teatro Talia.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de «Un déu salvatge». Imagen cortesía del Teatro Talia.

Laura Alfaro