‘Las Mañas’, esperpento de la España vaciada

‘Las Mañas’, de Paco Zarzoso
Sala Ultramar
Alzira 9, València
Del 14 al 18 de octubre
Martes 13 de octubre de 2020

Estas mañas no son realmente aragonesas de pura cepa y de una de ellas es posible dudar que pertenezca al género femenino. Representan la esencia de la España vaciada allí donde los últimos habitantes del mundo rural  tienen todavía mucho que contar. Y mucho de lo que quejarse y protestar.

Son tres hermanas que se quedaron para vestir santos, peinan canas y discuten en bucle sentadas a la fresca en sus sillas de enea, porque callar es morir. Aunque nunca han salido de su pueblo, ahora despoblado, acopian una sabiduría ancestral arraigada en la experiencia, y se atreven a opinar de todo lo divino y humano. Esta estampa agridulce y costumbrista es el arranque de ‘Las mañas o la llegada de pan’, que acoge la Sala Ultramar del 14 al 18 de octubre.

Dirigida por Marcos Sproston e interpretado por Rocío Ladrón de Guevara, José Blasco Lobo y Pilar Rochina Villanueva este montaje se basa en un texto del dramaturgo valenciano Paco Zarzoso. ‘Las Mañas‘ se estrenó el pasado mes de mayo en la novena edición de Cabanyal Íntim y se alzó con el I Premi Íntim del festival teatral. El jurado valoró con la nota más alta esta pieza por su «ingenioso y complejo texto, por una excelente interpretación y por su sencilla, pero potente, puesta en escena». En el XXIII ‘Ciclo SGAE de Lecturas Dramatizadas’ se ofreció una versión extendida de la obra original.

Las Mañas
‘Las Mañas’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

La función que se representa en Sala Ultramar es precisamente la versión ampliada de la pieza con la que Marcos Sproston se alzó con este premio. El joven director parte de un texto de Paco Zarzoso, director de la Companyia de Teatre Hongaresa que plantea una reflexión sobre la despoblación y el abandono de las zonas rurales.

“Aunque esta obra es una comedia, uno de sus ingredientes más importantes es el marcado contenido político», dice Sproston. «Desde el humor se pueden abordar temas muy serios, en este caso el conflicto de la España vaciada, y conseguir que calen más hondo”.

‘Las mañas o la llegada de pan’ es una obra nueva con respecto al breve texto original, tanto por los cambios y la incorporación de más de media hora de trama, como por su crecimiento estético, en el que se han reforzado la escenografía y el vestuario. Todo ello sin renunciar a la intimidad y la comicidad que su representación generó en Cabanyal Íntim.

Paco Zarzoso, autor de ‘Las Mañas’. Imagen cortesía de Hongaresa.

Además del tema candente de la España vaciada,  se  abordan otras cuestiones como las  discusiones familiares y el eterno conflicto entre pueblo y ciudad poniendo el foco sobre el momento presente y lo que nos rodea. Una comedia con ecos de Chéjov y Valle-Inclán, aroma a pueblo, a tardes a la fresca y a pan recién hecho.  También se perciben en ella ecos de las pinturas negras de Goya, en especial los lienzos de ‘El aquelarre’ y ‘Duelo a garrotazos’, y el humor surrealista y del absurdo de la película ‘Amanece, que no es poco’ de José Luis Cuerda.

A lo largo de la representación el espectador comprende que las tres protagonistas no son mañas por haber nacido baturras. Su localización geográfica exacta es, a efectos prácticos, indiferente. «Estas tres hermanas son una representación de toda la España rural, la España olvidada, la España profunda. Podrían ser perfectamente extremeñas, gallegas o andaluzas», dice Sproston, que durante todo el proceso creativo tuvo a su abuela en mente, a modo de homenaje. De hecho, elenco, autor y director se han inspirado en sus madres y abuelas para dar vida a las protagonistas, «mujeres fuertes, supervivientes, con un gran sentido de la dignidad»

Paco Zarzoso (Puerto de Sagunto, 1966) es dramaturgo, director escénico, actor y pedagogo. Junto a Lluïsa Cunillé y Lola López, en 1995 fundó la Companyia Hongaresa de Teatre. Como dramaturgo ha escrito más de una treintena de obras, con las que ha recibido numerosos galardones y reconocimientos.

Sus textos han sido estrenados en teatros españoles y latinoamericanos, como el Teatre Lliure de Barcelona, el Centro Dramático Nacional, el Teatre Nacional de Catalunya o el Teatro San Martín de Buenos Aires. Algunas de sus obras han sido también representadas en Santiago de Chile, Montevideo, Córdoba (Argentina), Río de Janeiro o Cali (Colombia).

‘Las Mañas’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Bel Carrasco

«Es un canto de amor al teatro»

‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso
Companyia Hongaresa de Teatre
Sagunt a Escena
Teatro Romano de Sagunto
Viernes 4 de septiembre
Viernes 28 de agosto de 2020

Si la COVID-19 no lo impide, el viernes 4 de septiembre Paco Zarzoso y los demás miembros de la Companyia Hongaresa de Teatre que dirige vivirán una jornada memorable, un hito en su larga trayectoria que abarca un cuarto de siglo. Será el estreno de ‘Saguntilíada’ un canto de amor al teatro que pondrá punto final al programa de Sagunt a Escena en el Teatro Romano.

Zarzoso hizo sus pinitos artísticos en el histórico auditorio de su pueblo natal, Sagunto y durante muchos años soñó con este proyecto que fue cobrando realidad durante los meses de confinamiento. Con el asesoramiento de José Manuel Rambla responsable de un exhaustivo trabajo  documental, el dramaturgo se ha empapado de la historia de su amado teatro para recrearla en clave de tragicomedia.

Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

«Este montaje es un canto de amor al teatro», resume Zarzoso. «Un viaje por todos los géneros, desde la tragedia griega al teatro postdramático, pasando por la Edad Media, el Siglo de Oro y el esperpento. El verdadero protagonista es el propio Teatro Romano como portavoz de muchos teatros que han sido expoliados, confiscados, acallados, incautados, violados, mancillados y sobre todo olvidados».

«Esta tragicomedia», prosigue, «aúna diferentes lenguajes que la convierten en un espectáculo contemporáneo e innovador, que incluye inesperadas y gamberras apariciones como Medea, María La Calderona, el actor Juan Rana, Felipe IV, José María Pemán o el arzobispo de Valencia. Una obra muy loca, espero que en el mejor sentido. ¿Una ‘Ilíada’ tragicómica sobre el teatro de Sagunto?… Puede ser. Atrevida es, y pienso que accesible».

El olvido silenció el teatro de Sagunto durante quince siglos. «Después de ese inmenso periodo de tiempo, en el que los únicos moradores de sus ruinas fueron las cabras, en los cincuenta se realizaron algunas representaciones, dentro de ideología heroica de la época con dos puestas en escena sobre ‘Numancia’ y ‘La destrucción de Sagunto’ de José María Pemán», relata Zarzoso. «El régimen hizo una gran inversión en estos actos de carácter propagandístico. Tuvieron que pasar muchos años para que el teatro se convirtiera en espacio de representaciones de calidad en las que se valoraba lo artístico».

teatro
‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

Desde el teatro griego representado por Medea a la obra de Pemán, el montaje repasa la historia de luces y sombras de un teatro frente al mar. En el siglo IV un pontífice lo condena al ostracismo con este parlamento: «Yo vuestro nuevo pontífice dictamino que este teatro sea clausurado por los siglos de los siglos. De manera que en las próximas centurias este lugar solo sea visitado por cabras caballos del viento y la pertinaz lluvia».

Desfilan por el escenario los esqueletos de una Danza de la muerte medieval y La Calderona recita unos versos que compuso Lope de Vega durante su destierro en Valencia. La Calderona, el Rey, el actor Juan Rana y otros personajes alegóricos recitan y bailan en escena hasta que se echan al monte. A la Calderona, lógicamente.

A lo largo de un hora y veinte minutos la obra refleja la evolución de las artes escénicas. Nueve actores, cuatro figurantes y música en directo (seis intérpretes) compuesta y dirigida por Jesús Salvador Chapi. La iluminación es de Ximo Olcina, el vestuario de Josián Carbonell y la coreografía de Jéssica Martín.

Elenco de ‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

La Companyia Hongaresa de Teatre nació en diciembre de 1995, en Puerto de Sagunto, de la conjunción de tres amantes del teatro: Lola López, Luïsa Cunillé y Paco Zarzoso, y con el tiempo se convirtió en un proyecto vital y una empresa familiar.

Desde el principio supo desafiar el reto de que cada producción supusiera el estreno de un nuevo texto, ya fuera de los autores de la propia compañía o de otros. En cada una de sus propuestas, tanto textual como escénica, late el intento de explorar nuevos campos teatrales, lo cual le ha animado a experimentar con todos los géneros, desde la tragedia al cabaré metafísico pasando por la tragicomedia o el vodevil postdramático.

“Una de las claves de nuestra resistencia es que siempre hemos apostado por lo artístico”, dice Paco Zarzoso. “También cuenta el habernos adaptado a hacer teatro con pocos recursos y el apoyo y ánimo de nuestros colaboradores. Optamos por un teatro de proximidad proyectado sobre un círculo de confianza que ya nos reconoce tanto en València como en Madrid o Buenos Aires”.

Ante la situación de incertidumbre creada por los rebrotes de la COVID, Zarzoso mantiene la calma. “Cada vez más vivo pensando en el presente absoluto. Ojalá la pandemia no vaya a más y nos veamos obligados a volver a encerrarnos. Sería terrible para todos. Excepto para las grandes fortunas que por lo que he leído hoy mismo están haciendo el agosto desde el pasado mes de marzo”, concluye Zarzoso.

Paco Zarzoso, en el Teatro Romano de Sagunto. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

Bel Carrasco

Sagunt a Escena, haciendo de tripas corazón

Festival Sagunt a Escena
Teatre Romà de Sagunt y otros espacios de la localidad valenciana
Del 4 de agosto al 5 de septiembre de 2020
Martes 14 de julio de 2020

Hacer de tripas corazón es una expresión documentada en el siglo XVI que viene a ser algo así como sacar fuerzas de donde no hay o, más literalmente, convertir el ardor de tripas en un oxigenante y saludable corazón. El festival Sagunt a Escena, que este año cumple su 37 edición, ha estado sometido a las dudas generadas por la pandemia, hasta el punto, como recordó Abel Guarinos, director general del Institut Valencià de Cultura (IVC), de barajarse lógicamente su suspensión, para salir finalmente adelante “with a little help from my friends” (con una pequeña ayuda de mis amigos), que dirían The Beatles. En este caso, con una gran ayuda de las compañías valencianas, algunas de las cuales han optado por aguardar el estreno de sus últimas producciones a la llegada de Sagunt a Escena, festival revitalizado, en plena depresión por el todavía amenazante virus, gracias a esos estrenos.

Representantes institucionales y artistas en la presentación de Sagunt a Escena. Imagen cortesía del IVC.

Juan Vicente Martínez Luciano, director del festival que acoge Sagunto del 4 de agosto al 5 de septiembre, quiso dar las gracias “a todos los profesionales valencianos que se han volcado en ayudar al festival en todos los sentidos”. Ayuda que ha permitido, dijo, “mantener una calidad extraordinaria”, a pesar de las circunstancias tan desfavorables con las que se han encontrado este año para llevar a cabo su realización. “Lo hemos hecho muy conscientemente, porque es momento de estar junto a nuestras compañías y equipos artísticos, que han pasado por una gran oscuridad durante unos meses y queremos que brillen y muestren sus trabajos a los espectadores” del festival, recalcó Martínez Luciano.

De la oscuridad de las tripas, pues, a la luz que ofrece el corazón palpitante de todos los artistas y compañías aludidas. De ahí que el lema de esta 37 edición, alejándose de las habituales temáticas de otros años, se haya centrado precisamente en esa recuperación de la escena por parte de los profesionales valencianos que han estado tres meses largos parados, teniendo que suspender actuaciones y esperando que el temporal vírico amainara para reubicar sus proyectos. Recuperem l’escena se convierte, así, en el grito de guerra contra el coronavirus por parte del sector teatral.

Sol Picó y Jesus Salvador ‘Chapi’. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Un grito, eso sí, contenido o, cuando menos, delimitado a la obligatoriedad impuesta para combatirlo, ya que el virus sigue ahí presente a la espera del anunciado rebrote otoñal. Sol Picó, haciendo de nuevo de tripas corazón, aunque en su caso menos, por cuanto la coreógrafa alcoyana tiene larga trayectoria de trabajo con las vísceras adscritas a su pasión por la danza más creativa y rompedora, estrenará en el Teatre Romà de Sagunt lo que ha dado en llamar de forma harto elocuente ‘Incovidsació en Do Major’, bajo la dirección musical de Jesús Salvador ‘Chapi y con la colaboración de Carles Dénia.

Como se apunta en la sinopsis de la obra, se trata de “un espectáculo de danza donde la improvisación, la repetición, el minimalismo y el concepto vírico de la situación actual, así como la ternura hacia nuestros mayores, el reencuentro con nuestros seres más queridos y el deseo de normalizar de alguna manera las relaciones sociales, rinden un homenaje a la sociedad en general”. Por fortuna, Sol Picó trasciende tan amable mensaje para convertirlo, sin duda, en una obra de arte que, como suele ser habitual en sus trabajos, se aleja de los tópicos establecidos por la buena comunicación.

‘Eduardo II, ojos de niebla’, de Jaime Azpilicueta. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

‘Incovidsació en Do Major’ es uno de los cuatros estrenos de los 11 espectáculos programados en el Teatre Romá. Los otros tres son ‘Elektra.25’, de la compañía Atalaya bajo la dirección de Ricardo Iniesta; ‘Eduardo II, ojos de niebla’, dirigido por Jaime Azpilicueta, y ‘Saguntilíada’, de Hongaresa de Teatre, dirigida por Paco Zarzoso, que cuenta con la coreografía de Jéssica Martín y, de nuevo, con la dirección musical de ‘Chapi’. Atalaya, que cumple 25 años adaptando textos del teatro clásico universal, se fija en esta ocasión en la Electra griega para reflexionar en torno al sentimiento universal de la venganza. Un tema tan actual como el virus que nos acecha y en el que han visto muchos una suerte de venganza contra la depredación medioambiental del ser humano.

Cartel de ‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

‘Eduardo II, ojos de niebla’ también se sumerge, tirando del hilo de los clásicos, en las profundidades del ser humano, ahora cuestionando las instituciones que hemos fabricado para defendernos de la cruenta vida, en tanto son la iglesia, las monarquías o los bancos, es decir, la religión, la política y el dinero, los que se vuelven en nuestra contra. Zarzoso se vale de ‘Saguntilíada’ para ahondar en esas mismas grietas, poniendo en valor la cultura en tanto contenedora de “todas las preguntas que el ser humano se plantea continuamente”.

Darío Moreno, alcalde de Sagunt, se refirió precisamente a esa cultura, no como “un lujo”, sino como un “servicio público” que los representantes políticos como él debían tener muy en cuenta, de ahí los “precios asequibles” de los 39 espectáculos de Sagunt a Escena, como ejemplo de esa “democratización de la cultura”. Democratización que tiene, lógicamente, un coste. Guarinos señaló que este año se había incrementado en 100.000 euros el presupuesto, que alcanzaba los 645.000, de los que Diputación aportaba 70.000, como indicó Glòria Tello, diputada de Teatres.

‘Carmen.Maquia’, de Titoyaya Dansa. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

El mantenimiento del metro y medio de distancia entre los espectadores, lo que obliga a limitar el aforo al 75%, supone una merma en los ingresos de taquilla. Reducción que “asumiremos las instituciones públicas con gusto”, resaltó Guarinos, en la línea de lo apuntado por Darío Moreno con respecto a la cultura como servicio público. Tello abundó en esto: “Lo hacemos con la convicción de que la cultura es un servicio que resulta muy necesario para la sociedad y más en estos tiempos”.

Tiempos de pandemia que Sagunt a Escena combate con una programación “amplia, diversa y de calidad”, aseguró Guarinos. A los estrenos ya reseñados, se suman en el Teatre Romà los espectáculos ‘Carmen.Maquia’, de Titoyaya Dansa; ‘Romeo y Julieta’, en versión de Alfonso Zurro; ‘Anfitrión’, de Juan Carlos Rubio, además de la música de Manel, la Orquestra de la Comunitat Valenciana, la danza de Mayte Martín y la XVI Gala Benéfica de l’Alzheimer organizada por Afacam. El festival se abrirá con el teatro de calle ‘The Wolves’, de Carmen Esquivel, y el ‘Homenaje a Alicia Larrocha’, de Jorge Tabarés, dentro del Off Romà que viene a completar la programación de Sagunt a Escena.

Y, como suele ser habitual, un año más salió a colación el nombre de Juan Vicente Martínez Luciano y su continuidad al frente del festival, teniendo en cuenta que “habrá licitación”, según constató Guarinos, para la dirección del certamen: ¿el último de Martínez Luciano? “Este es su mejor festival”, señaló con ironía el director general del IVC, con respecto a la 37 edición, la quinta bajo su dirección. El aludido, tras referirse a la trama argumental de cierta película, se acogió a una frase repetida por el personaje fílmico: “Sin comentarios”, aunque luego añadiera que se trata de una decisión que tiene que estar “muy meditada”.

‘Elektra’, de la compañía Atalaya. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Salva Torres

Cumpliendo tablas

Companyia Hongaresa de Teatre (Isla de Córcega 58, Puerto de Sagunto, València)
L’Horta Teatre (Sant Martí de Porres 17, València)
Celebración por su 25 aniversario
Lunes 15 de junio de 2020

Los 25 años en una persona son sinónimo de plenitud física, de tener toda una vida por delante y casi todo por demostrar. En una compañía teatral independiente llegar a esa edad es una proeza, señal de buen hacer y de haber sabido conectar con el público. En este aciago año por la COVID-19 nada menos que cuatro compañías valencianas han cruzado o están a punto de cruzar ese simbólico umbral. Además de Companyia Teatre Micalet y Arden, que ya han sido felicitados por MAKMA con sendas entrevistas, lo hacen la Companyia Hongaresa de Teatre y L’Horta Teatre. Esta última ya ha superado los 45 tacos, pero celebra los 25 de su sala en el barrio de Castellar-Oliveral. 

La Hongaresa nació en diciembre de 1995, en Puerto de Sagunto, de la conjunción de tres amantes del teatro: Lola López, Luïsa Cunillé y Paco Zarzoso, y con el tiempo se convirtió en un proyecto vital y una empresa familiar.

‘Encrucijada’, de Paco Zarzoso. Foto de Jordi Pla por cortesía de Hongaresa Teatre.

Desde el principio supo desafiar el reto de que cada producción supusiera el estreno de un nuevo texto, ya fuera de los autores de la propia compañía o de otros. En cada una de sus propuestas, tanto textual como escénica, late el intento de explorar nuevos campos teatrales, lo cual le ha animado a experimentar con todos los géneros, desde la tragedia al cabaré metafísico pasando por la tragicomedia o el vodevil postdramático.

«Una de las claves de nuestra resistencia es que siempre hemos apostado por lo artístico», dice Paco Zarzoso. «También cuenta el habernos adaptado a hacer teatro con pocos recursos y el apoyo y ánimo de nuestros colaboradores. Optamos por un teatro de proximidad proyectado sobre un círculo de confianza que ya nos reconoce tanto en València como en Madrid o Buenos Aires».

‘Umbral’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Hongaresa Teatre.

El nombre Hongaresa, procedente del poema ‘Tristeza húngara’, es un certificado de su anhelo poético y el deseo de vivir de otra forma la realidad en países imaginarios. En estos momentos preparan un montaje para Sagunt a Escena que será una pieza coral, un canto de amor al teatro a lo largo de 15 siglos.

«El teatro ha sido siempre el gran espacio de la ‘juntura’ y lo que está ocurriendo es un poco diabólico», dice Zarzoso sobre el impacto de la COVID-19. «Se han perdido muchas funciones pero tengo la esperanza de que pronto pase todo y se valore más un colectivo que contribuye a alimentar la cultura y la dimensión espiritual de la gente».

Alfred Picó. Fotografía de Xavier Mollá por cortesía de L’Horta Teatre.

Sala L’Horta, ubicada en el barrio de Castellar-Oliveral, pedanía fuera del casco urbano de la ciudad, fue uno de los primeros espacios teatrales de gestión privada situados en la periferia antes que Espai Rambleta, El Musical o Las Naves. “La clave de nuestra permanencia está en la perseverancia y el haber encontrado una oferta teatral dirigida al público infantil, tanto para colegios como para público familiar, que se ha demostrado necesaria y complementaria a las ya existentes”, dice Alfred Picó, director de Sala L’Horta.

“Otra clave fundamental es el compromiso de los diferentes equipos profesionales que han pasado por L’Horta, sin ellos no hubiera sido posible. El premio a la continuidad  es comprobar que sin casi darte cuenta has ido avanzando, creciendo, y que para muchos colegios y familias eres su espacio de referencia. Ver a compañías amigas ensayar o estrenar sus espectáculos en la Sala, sentir que como espacio eres útil y necesario para las artes escénicas valencianas. Esta es una carrera de fondo y llevamos mucho recorrido”.

Exteriores de L’Horta Teatre, una tarde de función. Imagen cortesía de L’Horta Teatre.

Tras el paréntesis impuesto por la COVID-19 la compañía afronta el futuro con “el mejor de los ánimos, pero siendo realistas y conscientes de que va a ser un año muy, muy complicado y que vamos a tener que trabajar mucho y bien para volver a generar confianza tanto a los escolares como a las familias para que vuelvan a las Salas de teatro”, añade Picó. “Hemos planteado la próxima temporada en términos similares a años anteriores, ahora solo cabe trabajar y esperar. Nos volvemos a encontrar una vez más en un momento muy difícil, justo cuando empezábamos a recuperar un cierto tono después de la última crisis que casi nos lleva al cierre. Pero no es la primera vez que nos levantamos y lo volveremos a hacer, es nuestro trabajo y nuestro compromiso para con nosotros y nuestra sociedad”.

“Una sociedad crece y es rica gracias a todos los sectores y el mundo de la cultura no es ajeno a ese crecimiento, es un sector que aporta muchísimo a la sociedad y no sólo en el aspecto económico. Sin las artes escénicas valencianas, todos seriamos más pobres”, concluye Alfred Picó.

‘Umbral’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Hongaresa Teatre.

Bel Carrasco

Paco Zarzoso: «El teatro tiene cuerda para rato»

‘Piedra y encrucijada’, de Paco Zarzoso
Companyia Hongaresa
Sala Ultramar
Carrer d’Alzira 9, València
Hasta el 24 de noviembre de 2019

«Todas las vidas, incluso las más anodinas e insignificantes, tienen interés». Es la opinión de Paco Zarzoso, teatrero veterano con 30 años en el oficio que, en el ecuador de su vida, se enfrenta a su mayor reto profesional como autor y actor de ‘Piedra y encrucijada’, una tragicomedia inspirada en su propia vida, pero «con la voluntad absoluta de conectar con los otros».

El fundador de la Companyia Hongaresa de Teatre se desnuda durante 55 minutos en el escenario, en una propuesta metateatral que juega con los límites entre realidad y ficción. «Se podría decir que es una mezcla de autoficción y autosacramental laico», comenta. «Lo importante para mí era utilizar mi autobiografía para hablar de una persona frente a una encrucijada, pero con la intención de universalizar esa disyuntiva y que cualquier espectador pueda sentir mis tensiones como suyas. Creo que en ese juego ha ayudado el humor, porque, ciertamente, me pongo a los pies de los caballos, pero riéndome de mí mismo. El personaje tiene mucho que ver, para bien y para mal…, conmigo”.

‘Piedra y encrucijada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa.

La acción se sitúa en un cruce de caminos en Aragón, región que tiene un gran significado para Zarzoso, pues su padre era de Sarrión (Teruel) y ese territorio le resulta muy querido: “Es un lugar prácticamente vacío, pero muy cargado de elementos evocadores: el frente de Teruel, una vía muerta, la meca de la trufa negra, la arcadia de la bota de vino, la España vaciada. En cuanto a la piedra, por ser un objeto prelógico, tiene un gran valor simbólico, nos habla de la permanencia. La mayoría de las piedras nos preceden y nos sobrepasan temporalmente. Nos recuerdan nuestra vida efímera”. Un tema recurrente en su obra, pues en dos montajes anteriores de Hongaresa, ‘La piedra de la locura’ e ‘Hilvanando cielos’, las rocas también cobran protagonismo.

La pieza está dirigida por un joven de 24 años muy próximo al autor, Marcos Sproston, por lo que se ha producido una estimulante sinergia entre dos generaciones. “La combinación de un profesional contrastado con un debutante, con experiencia tan solo como actor y técnico, ha sido muy estimulante”.

‘Piedra y encrucijada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa.

El resultado es una tragicomedia existencial en la que se abordan los temas universales que preocupan a todos los seres humanos: las relaciones amorosas y familiares, el miedo a la enfermedad, la precariedad, la naturaleza… Durante el desarrollo del montaje se establece un juego teatral. Una y otra vez se rompe la cuarta pared; se vuelve a construir y se vuelve a romper. Cada vez que el espectador cree saber lo que está viendo y se relaja, surge un elemento nuevo. Eso sí, sin intención de realizar una recreación intelectual. 

La obra se representó el pasado mes de octubre en el Festival de Teatro Mercosur, en Córdoba (Argentina), y en el Medio Mundo Teatro de Buenos Aires. «La situación allí es complicada, pero el teatro es tan importante para los argentinos que lo necesitan tanto como el comer», comenta Zarzoso. «Es su refugio y punto de encuentro».

Sobre el futuro del arte dramático es francamente optimista: «El teatro tiene cuerda para rato», sentencia. «Es una de las herramientas más hermosas para seguir viviendo y para compartir el territorio con los otros. Por eso creo que, a pesar de todas las amenazas, seguirá latiendo», concluye.

‘Piedra y encrucijada’ se representará el sábado 30 de noviembre de 2019 en el Centro Mario Monreal de Sagunto, y el día siguiente, 1 de diciembre, en la Sala Umbral de Primavera de Madrid.

‘Piedra y encrucijada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa.

Bel Carrasco

Maestros de la palabra

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve (1-4 febrero)
La estancia, de Chema Cardeña (8-11)
Ultramarinos, de Paco Zarzoso (15-18)
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 1 al 18 de febrero de 2018

Autores muy diferentes y en cierta forma complementarios que forman parte del boom de la dramaturgia valenciana de los años noventa, se mantienen en activo y han formados sus propias compañías. Es el denominador común de los que integran el ciclo ‘Maestros de la palabra’, organizado por Instituto Valenciano de Cultura (IVC). A lo largo de este mes el Teatro Rialto ofrecerá tres obras: ‘Ligeros de lenguaje’ de Gerardo Esteve, ‘La Estancia’ de Chema Cardeña y ‘Ultramarinos’ de Paco Zarzoso.

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Abrió el ciclo ‘Ligeros de lenguaje’, un texto escrito y dirigido por Gerardo Esteve y representado por él mismo junto con Miguel Ángel Montilla, de la compañía Esteve y Montilla. Este  artefacto teatral es fruto del encuentro de Esteve y Montilla, ‘dos pájaros de cuidado’, que comparten escenario en un espectáculo donde el lenguaje, el humor, la poética y el juego son los instrumentos para transmitir la emoción al espectador. Esteve sorprende otra vez al público con su humor latente que aflora en función de la actitud del espectador. Una vez más indaga en el lenguaje, pues en sus espectáculos no existe una historia convencional con planteamiento, nudo y desenlace, sino que es el lenguaje mismo quien genera la teatralidad, a través de giros coloquiales y un estilo propio que apela a la inteligencia del espectador.

La estancia, de Chema Cardeña, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

La estancia, de Chema Cardeña, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

El siguiente montaje, del 8 al 11 de febrero, es uno de los primeros textos de Chema Cardeña, ‘La Estancia’ dirigido por Jesús Castejón, producido por la compañía de Salvador Collado y protagonizada por Javier Collado y José Manuel Seda. Esta obra recibió el Premio de la crítica valenciana y el de la Asociación de espectadores de Alicante (AITA) al mejor texto. En el marco de la Inglaterra isabelina y, a través de la especial relación entre Shakespeare y Marlowe, Cardeña plantea el tema de la identidad personal, del otro, del espejo, del fingimiento y la impostura, de la ambición, la traición y el deseo. También de las reglas del arte, de sus limitaciones, de la imposibilidad de decir la verdad.

Ultramarinos, de Paco Zarzoso, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Ultramarinos, de Paco Zarzoso, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

El tercer y último espectáculo, del 15 al 18 de febrero, es ‘Ultramarinos’ un texto escrito y dirigido por Paco Zarzoso para su compañía habitual Húngara de Teatro, interpretado por Pep Ricart, Lola López y Miguel Lázaro. Un padre y una hija peregrinan por los pueblos del interior de la España de los años cincuenta con una carpa en la que ofrecen un espectáculo que trata del mar y sus maravillas. En uno de sus destinos, cuyos habitantes nunca han visto el mar, la existencia de esos dos personajes registra un gran cambio tras conocer a un vendedor ambulante que se aloja en su misma pensión.

De izda a dcha y de arriba abajo, Gerardo Esteve, Roberto García, Paco Zarzoso y Chema Cardeña. Imagen cortesía del IVC.

De izda a dcha y de arriba abajo, Gerardo Esteve, Roberto García, Paco Zarzoso y Chema Cardeña. Imagen cortesía del IVC.

Bel Carrasco

Hongaresa: dos décadas de perseverancia escénica

‘Hongaresa. 20 años en las fronteras magníficas del vino’ (editorial Episkenion)
Sala SGAE Centre Cultural de Valencia
Blanquerías 6, Valencia
Presentación: martes 27 de septiembre, a las 19h

La Companyia Hongaresa de Teatre cumplió en 2015 dos décadas de existencia. Dos décadas durante las que el colectivo teatral, creado por Lola López, Lluïsa Cunillé y Paco Zarzoso, ha puesto en escena más de una veintena de obras y se ha consolidado como una de las compañías especializadas en nuevas dramaturgias más interesantes e imaginativas de la escena actual. El libro ‘Hongaresa. 20 años en las fronteras magníficas del vino’, en edición de Josep Lluís Sirera, repasa ahora toda esa trayectoria y, entre otros contenidos, incluye cinco obras inéditas.

El volumen se presentará el martes 27 de septiembre, a las 19 horas, en la Sala SGAE Centre Cultural de Valencia (C/Blanquerías, 6). El acto, cuya entrada es gratuita, contará con las intervenciones de dos de los miembros fundadores de la Companyia Hongaresa de Teatre, Lola López y Paco Zarzoso, además de Roberto García (dramaturgo y miembro del Consejo Territorial de la SGAE de la Comunidad Valenciana), José Manuel Rambla (periodista), Pedro Luis Alonso (profesor), Xavier Puchades (dramaturgo y director de escena), Jordi Pla (fotógrafo), y las responsables de la editorial Episkenion, Rosa Sanmartín y Remei Miralles.

Imagen de portada de ‘Hongaresa. 20 años en las fronteras magníficas del vino’, de la editorial Episkenion. Fotografía cortesía de la editorial.

Imagen de portada de ‘Hongaresa. 20 años en las fronteras magníficas del vino’, de la editorial Episkenion. Fotografía cortesía de la editorial.

Publicado por Episkenion, editorial valenciana especializada en textos dramáticos y de investigación teatral, el libro ‘Hongaresa. 20 años en las fronteras magníficas del vino’ ha contado con una ayuda para su edición de la Fundación SGAE.

Las fronteras de la imaginación

El volumen ‘Hongaresa. 20 años en las fronteras magníficas del vino’ consta de dos apartados. Por un lado, ‘En las fronteras del tiempo’, en el que se repasa la trayectoria de la Companyia Hongaresa de Teatre a lo largo de estos veinte años que se celebran con esta edición. El capítulo incluye, entre otros contenidos, la colección de programas de las obras representadas y cinco obras inéditas.

Por otra parte, el siguiente apartado, titulado ‘En las fronteras del sueño’, está dedicado a quienes han acompañado a la compañía durante su ya largo trayecto. Se incluyen, por ejemplo, los textos de homenaje en celebraciones realizadas en Barcelona y Sagunto, los poemas inspirados en las fotografías de Jordi Pla y más de un centenar de imágenes que acercan al lector a las magníficas fronteras configuradas desde la creatividad y la innovación.

Diferentes instantes de una las representaciones de Companyia Hongaresa de Teatre. Fotografía cortesía de la compañía.

Diferentes instantes de una las representaciones de Companyia Hongaresa de Teatre. Fotografía cortesía de la compañía.

Las fronteras de la realidad

Con sede en Puerto de Sagunto, la Companyia Hongaresa de Teatre fue fundada en 1995 por Lola López, Lluïsa Cunillé y Paco Zarzoso. Durante todos estos años, su seña de identidad ha sido la palabra como motor de la creación escénica. Han producido más de una veintena de espectáculos (tragicomedias, cabarés políticos, westerns crepusculares, vodeviles metafísicos…) con textos firmados, en la mayoría de los casos, por los propios fundadores de la compañía. Sus montajes se han podido disfrutar en numerosas salas de teatro alternativo, pero también en algunos de los más importantes festivales y recintos escénicos de España y Latinoamérica; por ejemplo, en la Sala Valle-Inclán de Madrid (Centro Dramático Nacional), en el Teatre Lliure de Barcelona o en el Teatro San Martín de Buenos Aires.

En estos veinte años de carrera profesional, “hemos trabajado la tragedia (con, por ejemplo, ‘Aquel aire infinito’, obra de Lluïsa Cunillé que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2010), la comedia (con ‘Umbral’, pieza de Paco Zarzoso que ha viajado por Argentina, Chile, Uruguay, Colombia…) o, entre otros géneros, el teatro de la memoria ( ‘María la Jabalina’, escrita e interpretada por Lola López). Es decir, textos muy diferentes que nos han servido de excusa para hablar de la complejidad del ser humano”, explican los artífices de la Hongaresa.

Un instante de la obra 'La cantat calva al McDonald's', de Companyia Hongaresa de Teatre. Fotografía cortesía de la compañía.

Un instante de la obra ‘La cantat calva al McDonald’s’, de Companyia Hongaresa de Teatre. Fotografía cortesía de la compañía.

 

Música y poesía en La Fábrica de Hielo

Veles e Bous, concierto de Amores grup de percussió
La Fábrica de Hielo
Carrer de Pavía 37, Valencia
El 28 de mayo de 2016 a las 19.00h

Tras el éxito del concierto ofrecido la pasada semana en el Palau de la Música de Valencia en el marco del Festival de música contemporánea Ensems, Amores grup de percussió vuelve a los escenarios valencianos para presentar una propuesta artística que aúna música, poesía y voz. El concierto poético ‘Veles e Bous: El Cabanyal batega’ fusiona historia y tradición con la vanguardia, como elementos generadores del latido de un pueblo.

El espectáculo, creado por Pau Ballester, J. S. Chapi y Ángel García (Amores), cuenta con la colaboración de María Maciá (soprano) y Felipe Bens (voz y textos). Una iniciativa que pretende aunar el simbolismo de un espacio con historia y tradición con la música de Percusión característica del grupo donde se invita a la reflexión del futuro de un barrio. El latido del corazón del Cabanyal actuará de nexo de unión entre los textos y la música (J. S. Chapi, Steve Reich, A. Piazzolla, K. Stockhausen y Nebojsa Zivkovic), invitando al público a vivir una experiencia sonora única en un espacio singular.

Como describe el propio Felip Bens: «El poder del vent, com un abraç sobrenatural, eixampla les veles llatines de les barques que s’endinsen en la mar. En la retina, les venes unflades del coll dels bous que han ajudat als hòmens a entrar-les. Les dones i els xiquets aguarden ja, amb el cor encollit, la tornada. I el Cabanyal batega».

El concierto se celebrará el sábado 28 de mayo a las 19 horas en La Fábrica de Hielo de Valencia, un espacio cultural independiente ubicado en la playa del Cabanyal de Valencia.

Fundado en 1989, el grupo de percusión Amores, está integrado por Pau Ballester, Ángel García y Jesús Salvador “Chapi”. Amores Grup de Percussió toma su nombre de la obra homónima de John Cage, compositor que ha ejercido una fuerte influencia en el grupo y a quien homenajeó en el Festival de Otoño de Madrid (1991) contando con su presencia.

En su dilatada trayectoria ha desarrollado un papel decisivo en la evolución de la música para percusión en España, estrenando gran parte de la obra escrita para percusión y composiciones dedicadas al grupo. Su trayectoria profesional siempre ha estado unida a la labor de investigación, docente y educativa creando audiciones de percusión para escolares durante los últimos 20 años. Los más importantes solistas internacionales han actuado junto al grupo.

Amores Grup de Percussió ha actuado en numerosas ciudades españolas y europeas además de en EEUU, Brasil, Argentina, Uruguay, Puerto Rico, México, Korea, Taiwán dentro de los más importantes Festivales de Percusión y Música Contemporánea recibiendo numerosos elogios de la crítica especializada. Han realizado diversos espectáculos que fusionan la percusión contemporánea y las artes escénicas: Fénix (2000), Tinajas (2002), Drumcuts (2005), Cosmogonía (2007), y Callejón sin salida (2008) con los que han estado de gira por todo el territorio nacional.

Han sido galardonados con el Premio de las Artes Escénicas de la Generalitat Valenciana a la mejor música 2001, por Fénix (encargo de la compañía de danza de Vicente Sáez), con el Premio de las Artes Escénicas 2003 a la mejor composición musical, por Tinajas, música original de Jesús Salvador Chapi y con el Premio de las Artes Escénicas de la Generalitat Valenciana por la Mejor Música Original para Espectáculo Escénico por Ubú (producción Teatres de la Generalitat Valenciana).

En el 2009 como celebración de su 20 aniversario estrenaron el concierto para percusión y orquesta “AMOREXXS”, del compositor A. Valero e interpretada junto con la Orquesta de Valencia en el Palau de la Música de Valencia. Este 2014 celebran su 25 aniversario con una programación anual que incluye la producción y estreno de la ópera de bolsillo El mal vino , una tragicomedia musical contemporánea cuyo dramaturgo es Paco Zarzoso y su compositor J.S Chapi.

Amores Grup de Percussió cuenta con el apoyo institucional de Culturarts Música (Generalitat Valenciana) y el INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música. Gobierno de España). Es compañía residente en el Teatro Auditorio de Catarroja Francisco Chirivella. Toca instrumentos NP Drums (España) y baquetas Innovative Percussion Inc. (EEUU). Discografía: Vivencias (1998), Amores/Cage (2000), Amores/Llorenç Barber (2001), Tinajas (2003), Fénix (2004) y Blackscore (2010).

Amores grup de percussió. Imagen cortesía La Fábrica de Hielo.

Amores grup de percussió. Imagen cortesía La Fábrica de Hielo.

Doce razones para volver

Doce razones para no comprar en XXXXXXXXX, de Las Frescas
Sala Off
C / Turia, 47. Valencia
Día 19 a las 19.30h y 20, 21 y 22 de mayo de 2016, a las 20.30h

Esta obra de teatro nace del taller de dramaturgia y creación escénica impartido por Paco Zarzoso en la primavera de 2015, quien dirige la obra final que fue estrenada en la sala Ultramar. Un texto de creación colectiva de los 12 actores, el director y la ayudante de dirección, que volverá a ser representada en esta oportunidad en la sala OFF.

Un grupo de creadores, todos ellos un conjunto de razones que se hacen llamar ‘Las frescas’, no porque estén en la sección de congelados, sino porque salen a la calle con una silla para ser filósofos nocturnos, funámbulos del corazón. Ellos nos cuentan por qué vuelven, por qué quieren verse, por qué quieren contar lo que pasa cuando el viento de Poniente torna a Levante.

Conformada por diferentes escenas corales, unidas y cosidas con un hilo verde, un hilo de esperanza y un canto a la vida. ¿Qué son todas esas ‘x’?, pregunta la gente. ¿Son las diferentes cabezas de un monstruo que ha ocupado una buena parte de nuestras esquinas? ¿Un monstruo que nos dice lo que tenemos que comer, que beber, que pensar y que soñar? Deben venir para saberlo, porque cada una de esas razones hará que salgan de la sala con un motivo de peso dentro del bolsillo, para sentir, vivir, luchar, abrazar… Gritar. De eso se trata, de la catarsis.

Cuando salíamos a la fresca y la filosofía era de todos. Cuando éramos felices. ¿Cuándo se nos escapó todo esto? ¿Volvemos otra vez? ¿Por qué no?
El cliente siempre tiene la razón, no puedes negarte. Va a ser solo un momentito…

Imagen cortesía Las Frescas.

Imagen cortesía Las Frescas.

Ficha artística:

Intérpretes: Wanda Bellanza, Irene Belloch, Clara Crespo, Marta Chust Jaén, Águeda Llorca, Pati Martínez, Paula Elena Ramos, Gloria Román, Rafa Segura, Pilar Suay y Carmen Valera.

Texto: Wanda Bellanza, Irene Belloch, Clara Crespo, Marta Chust Jaén, Águeda Llorca, Pati Martínez, Paula Elena Ramos, Gloria Román, Rafa Segura, Pilar Suay, Carmen Valera, Gonçalo Valves. Con Paco Zarzoso y Lucía Sáez.

Dirección: Paco Zarzoso.
Ayte. de dirección: Lucía Sáez.
Guión, espacio escénico y arte de creación colectiva.

Coreografía: Clara Crespo.
Cartelería: Melibeas.

Más información:

Sala OFF y Facebook

Húngaros y porteños

Compañía Hongaresa
20 años de celebración

¿Por qué Compañía Húngara si ninguno de sus miembros es de ese país? Es un secreto a voces que guardan los porteños de Puerto Sagunto, Lola López y Paco Zarzoso, junto a la catalana de Badalona Lluïsa Cunillé, los tres fundadores del grupo. “En parte fue inspirado por un bello poema de Paco y en parte como señal de cosmopolitismo y de condición apátrida”, responde López. “También un toque surrealista como aquel austrohúngaro de Berlanga”.

Lo cierto es que el sello  centroeuropeo les ha dado suerte, pues llevan la friolera de veinte años recorriendo España y Latinoamérica con sus montajes, más de una veintena. “Todo ha sido cuestión de resistencia igual que el tango”, comenta López. “Pero sobre todo se debe al trabajo de un magnífico equipo de acores y creativos que colabora estrechamente con nosotros en todas las ramas del arte”.

Intemperie, primer montaje de Hongaresa. Fotografía de Jordi Pla.

Intemperie, primer montaje de Hongaresa. Fotografía de Jordi Pla.

Este fin de año celebran sus dos flamantes décadas con una serie de eventos encadenados, la mayoría a la orilla del mar, en  su querido Port de Sagunt, sede de la compañía y lugar de residencia de algunos de sus miembros y de parte del equipo artístico y técnico.  En todos estos años, Hongaresa «no ha dejado de plantearse nuevos retos dramatúrgicos y experimentar en cada montaje con géneros y teatralidades bien diferentes, poniendo en escena tragedias, desde comedias y tragicomedias a cabarets políticos”, señala López.

Los actos comenzaron a principios  diciembre con la exposición fotográfica retrospectiva L’Hongaresa a través de la mirada de Jordi Pla que se podrá visitar hasta el día 24. Pla, uno de los fotógrafos de artes escénicas más reconocidos del país, ha seguido desde sus inicios los pasos teatrales de la compañía. El jueves 10 de diciembre tuvo lugar, en el Casal Jove, la lectura dramatizada de la última pieza escrita por Paco Zarzoso, La piedra de la locura, con las voces de Lola López, Carles Sanjaime, Verónica Andrés y Álvaro Báguena.

El alma se serena, de Hongaresa. Fotografía de Jordi Pla.

El alma se serena, de Hongaresa. Fotografía de Jordi Pla.

Los actos continúan el viernes 18 con el estreno, en el Centro Cultural Mario Monreal de Sagunt de La cantant calba al McDonald’s de Lluïsa Cunillé. La autora recupera en esta pieza, en valenciano, a los personajes de La cantant calva de Ionesco y los sitúa en el centro de Londres en una tarde de lluvia. Por un McDonald’s, epicentro del capitalismo más feroz, desfilan los personajes de la obra original unos cuantos años después tamizados y reinventados a través de la mirada de Cunillé. Será interpretada por Pep Ricart, Lola López, Mafalda Bellido y Marcos Sproston.

Los actos finalizan el sábado 19 en la Casa de Cultura del Port de Sagunt con la representación de María La Jabalina siete años después de su emotivo estreno. Esta obra de Lola López recrea  la historia de una vecina porteña fusilada durante la guerra civil.

Por otra parte, el próximo año la Compañía Hongaresa de Teatre estrenará  la producción Serenata para un país sin serenos, una tragicomedia de  Lluïsa Cunillé y Paco Zarzoso, que propone un diálogo original entre la palabra y la música. La pieza podrá verse por primera vez el 16 de enero en la Casa de la Cultura del Puerto de Sagunto (Valencia) antes de viajar a Barcelona donde hará temporada en La Seca.

Hilvanando cielos, de Hongaresa. Fotografía de Jordi Pla.

Hilvanando cielos, de Hongaresa. Fotografía de Jordi Pla.

Bel Carrasco