El Centre del Carme más animalista

València Capital Animal
Centre del Carme Cultura Contemporània
C / Museo, 2. Valencia
Del 27 de septiembre de 2017 al 8 de enero de 2018

La plataforma València Capital Animal, formada por activistas culturales en defensa de los derechos de los animales, ha sido creada en València para organizar el mayor evento contra el maltrato animal que haya entrado nunca en un museo de esta ciudad.

Coorganizado junto al Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, el evento València Capital Animal, se celebrará del 27 de septiembre de 2017 al 8 de enero de 2018, en el Centre del Carme Cultura Contemporània. Cientos de artistas, pensadores y activistas unirán su creatividad y alzarán su voz para decir No Al Maltrato Animal.

El director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, ha manifestado que “el Centre del Carme está abriendo la puerta a la iniciativa social y cívica de la Comunitat Valenciana y, con este proyecto, también del resto del Estado español. Capital Animal es una plataforma con un gran mensaje social y ecológico en defensa de los animales. Su pensamiento transmite valores como el respeto y la convivencia con todos los seres de nuestro planeta”.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

València Capital Animal contará entre su extensa programación con la exposición inédita ‘Antitauromaquias’ del artista Andrés Rábago – El Roto, que presentará los dibujos originales creados para el libro del mismo nombre, que recoge los textos publicados por el escritor Manuel Vicent en el diario El País a lo largo de 20 años. Así mismo, una exposición individual rendirá homenaje al artista Paco Catalán, cuya obra está llena de compromiso y amor hacia los animales. Todos los días de su vida el artista realiza una viñeta animalista que siguen miles de personas en Facebook y Twitter.

Capital Animal es un evento que se fundó y realizó por primera vez en Madrid en el año 2016 de la mano de las periodistas Ruth Toledano y Concha López, junto con el comisario de arte Rafael Doctor. La plataforma ha sido creada para proponer y gestionar proyectos con los que se pretende informar, sensibilizar y concienciar sobre la realidad de los animales en nuestra sociedad para, de esta forma, facilitar el debate crítico y definir posibles soluciones que construyan una sociedad más justa para todos.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sus fundadoras, Ángela Molina (artista y comisaria de arte) y Ángela Montesinos (doctora en filosofía y experta en arte y tecnología) explican que “nuestra herramienta principal es la creatividad y, desde ese lugar, queremos trabajar para que la cultura sea el vehículo desde el que aproximar a la ciudadanía las diferentes líneas en las que se está desarrollando el debate animalista, y poder reflexionar sobre todos sus aspectos”.

Molina manifiesta que “no podemos progresar como seres evolutivos si no somos capaces de respetar a otras especies. Vivimos en una sociedad de la explotación de muchos para el beneficio de unos pocos y los animales son el eslabón más bajo de esta cadena. Por eso, queremos apelar a la belleza, al pensamiento crítico, a la razón, al arte y a todo acto que respete la génesis de la creatividad: la vida misma, sin exclusiones”.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Así pues, Capital Animal es algo más que un evento, una exposición o unas conferencias: es un espacio multidisciplinar de consciencia y cambio social que nos acerca al conocimiento de otras realidades no especistas. Un espacio donde no existe la discriminación de los individuos por criterios arbitrarios, como es el hecho de no pertenecer a nuestra misma especie.

El espacio elegido para el proyecto expositivo ha sido la Sala Ferreres y la Sala Goerlich del Centre del Carme Cultura Contemporània, que junto a las columnatas de los claustros gótico y renacentista y el Aula Capitular, donde se desarrollarán numerosas actividades, acogerán a cientos de personas preocupadas por los derechos de los animales.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Muchos políticos ponen su ego sobre el bien común”

Elia Barceló, Premio de Narrativa de la Crítica Literaria Valenciana
La Maga y otros cuentos crueles
Editorial Cazador de ratas

Elia Barceló nació en Elda (Alicante) en una casa llena de libros, creció rodeada de ellos, devorándolos. Su destino estaba escrito; maquinar historias. Una colección de 14 de sus relatos, ‘La Maga y otros cuentos crueles’ (Cazador de ratas) se alzó con el Premio de Narrativa de la Crítica Literaria Valenciana desbancando por su carácter innovador a la brillante prosa de Manuel Vicent en ‘Desfile de ciervos’.

Residente desde hace 38 años en la bella ciudad alpina de Innsbruck (Austria), considera que este galardón “es una bonita manera de decirme que soy un poco profeta en mi tierra, que lo que escribo interesa y se aprecia”, dice. “Que se trate de un libro de cuentos es un regalo añadido porque me encanta el género que muchos especialistas consideran el más difícil del mundo”.

Cubierta de 'La Maga y otros cuentos crueles', de Elia Barceló.

Cubierta de ‘La Maga y otros cuentos crueles’, de Elia Barceló.

Tras su primer libro de relatos, ‘Sagrada’ (1989) y ‘Futuros peligrosos’, una antología de ciencia ficción prospectiva, ‘La Maga y otros cuentos crueles’ reúne 14 historias escritas en distintas épocas  cuyo denominador común es cierto punto de crueldad. “Cuando los reuní para publicarlos, cada uno me traía recuerdos de cómo se me ocurrió, de qué estaba haciendo por entonces, de qué edad tenían mis hijos. Por eso decidí añadir un comentario al final explicando a los lectores algo sobre el contexto en el que surgió el relato. Me encanta escribir cuentos. Como a mi admirado Julio Cortázar, me encanta sentir ese momento fulgurante en que algo se te ocurre de pronto, se condensa, te sientas a escribir y sale el cuento de un tirón. Con suerte, esférico, como una pompa de jabón que se desprende de ti y adquiere existencia propia”.

Cubierta de 'Las largas sombras', de Elia Barceló.

Cubierta de ‘Las largas sombras’, de Elia Barceló.

Barceló acaba de terminar una novela en la misma línea que sus dos títulos anteriores: ‘Disfraces terribles’ y ‘Las largas sombras’. “Todavía no tiene título y es una historia realista que comienza en Australia y se desarrolla entre Madrid y Rabat. Una historia de secretos ocultos en el pasado que afectan hasta hoy en día a las personas de una familia, que comienza en los años veinte y termina en la actualidad”

La llamada la Dama de los Mil Mundos por su fértil imaginación no cree que el género fantástico sea minoritario ante el interés que despiertan sagas y series como ‘Canción de Hielo y Fuego’, o el entusiasmo que existe hoy en día por las distopías y el terror.  “Creo que cada día hay más lectores que se interesan por el fantástico o que, al menos, no tienen prejuicios a la hora de elegir. Como lectores nos estamos haciendo cada vez más abiertos y flexibles. Por fortuna empezamos a perder esas manías heredadas de la crítica del XIX y de la crítica marxista que consideraban que lo único que tenía valor literario era lo realista, sin darse cuenta de que el realismo también es sólo una técnica, una moda que no siempre es la mejor herramienta para narrar lo que uno quiere narrar. Lo que sí es minoritario en España es el público lector”.

Desde su perspectiva austriaca lamenta el declive de la imagen que estas últimas décadas ofrece España. “Parece que vuelve a ser lo que afirmaban los viejos estereotipos. El país de mañana, menos desarrollado, del sur, con su siesta, sus tapas y sus playas. Un lugar al que ir de vacaciones, pero donde nada funciona como debiera, un sitio donde campa la corrupción en los ambientes políticos y nadie paga por sus delitos, donde una gran parte de la población dice en las encuestas que no confía en la justicia. Después de haber visto desde fuera lo que podía ser España y haberme sentido tan orgullosa por ello, me da mucha pena ver cómo todo se va perdiendo y cómo tantos de nuestros políticos ponen su imagen y su ego por encima del bien común”.

Observa con recelo el ascenso de las derechas en su país de adopción, aunque considera que se trata de un fenómeno global en Europa y América (Trump). “En Austria siempre ha habido una cierta tendencia al radicalismo de derechas, pero últimamente lo que más influye es que las grandes masas de población inmigrante que viven y trabajan en Austria ya en la segunda o tercera generación son los que más votan a la derecha para impedir que el país se abra a los nuevos inmigrantes. Temen que haya que repartir entre más personas los beneficios sociales que son abundantes, aunque los impuestos son muy fuertes. También cuentan con los votos de los agricultores y de gran parte de la clase obrera que ya no se siente representada por los socialistas, y de las capas sociales de educación más baja. Además, hace unos años se rebajó la edad del voto a los 16 y muchísimos chavales ignorantes votan a Hofer porque es más joven. Menos mal que por fin ganó Van der Bellen”.

Elia Barceló.

Elia Barceló. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Enrique Amat: “el toreo es más arte que lidia”

Entrevista a Enrique Amat, escritor y crítico taurino del periódico ‘Levante’, con motivo de la presente edición de la Feria de Fallas 2016.

Durante el mediodía de San Taciano, a refugio, tras defensa y pared bermeja en callejón diurno, con el coso en paños menores y costuras del revés, Makma conversa tras los burladeros de la plaza de toros de Valencia con un referente de pluma estilística y domesticado acervo léxico taurino, horma de crónica y dechado de crítica por el Mediterráneo, Enrique Amat.

Amparándome en la técnica del círculo concéntrico -propedéutica filosófica de José Ortega y Gasset-, comienzo circunscribiéndonos cronológicamente. Tras la publicación de esta entrevista habrán transcurrido siete jornadas de Feria de Fallas, por tanto, ¿cuál sería tu diagnóstico de lo acontecido hasta el momento e, igualmente, qué esperas que suceda durante los días venideros, remate de la feria josefina?

La empresa califica la feria como “la feria del cambio”; efectivamente, José Garrido salió el otro día por la puerta grande -se presentaba en Valencia como matador de toros-. Ayer, Juan del Álamo -otro nuevo torero que igualmente se presentaba aquí como matador- también abrió la puerta grande. Por tanto, de momento la lectura es que los toreros jóvenes están apretando y pidiendo paso, siendo muy importante para el futuro de la fiesta. Ahora tenemos a otros dos toreros que están apretando mucho, como López Simón y Roca Rey, por lo que esta “feria del cambio” se va a consolidar, convirtiendo a Valencia en la plaza que marca el rumbo de lo que será la temporada en el resto de España. A partir de hoy comienza la gran feria, con toreros de champions, muy variada y con muchos matices.

En otros aspectos, la presente edición de la Feria de Fallas ha supuesto un punto de inflexión citadino, de refrendo popular. ¿Qué te ha parecido la manifestación acontecida en la jornada del domingo?

Eso fue muy importante, porque el año pasado se hizo algo parecido en Castellón, en el mes de febrero, y sólo fueron los aficionados y las peñas, echándose en falta a quienes viven del toro -el ganadero, el torero y el empresario- y no fue nadie. Este año sí que se han concienciado los profesionales, que en definitiva son los que se juegan el sustento. El domingo estuvieron aquí José Tomás, “El Juli”, Morante, Ponce, ganaderos como Victorino Martí, Álvaro Domecq, Nuñez del Cuvillo, empresarios como los Chopera, Matilla, Cutiño (todos los empresarios relevantes), todas las fuerzas vivas del toreo se dieron cita aquí, aparte de los aficionados.

Se trataba de dar una llamada de atención, porque desde las pasadas elecciones municipales el tema antitaurino se ha puesto de moda. Ellos tienen una especie de aprensión por todo lo que significa la fiesta de los toros. Los taurinos siempre hemos sido bastante dejados y ellos se movilizan muy bien.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat en un instante de la entrevista, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista en la plaza de toros de Valencia, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Cabe hablar de estigmatización política?

La fiesta de los toros no está de moda por motivos políticos, se identifica con un mal entendido españolismo, con la derecha, cuando uno habla y se encuentra con toreros importantes como Pepe Dominguín o Domingo Dominguín, hermano de Luis Miguel, quienes eran del Partido Comunista; “Manolete” era íntimo amigo de Indalecio Prieto, con quien siempre se reunía en el exilio en México. No es correcto identificar las corridas de toros y los festejos populares con la España de la derecha, sí con el país, porque esto es una manifestación de la cultura española, pero aquí no nos pedimos el carné de ningún partido; a la plaza vienen gentes de todos los espectros.

En tu artículo/crónica del lunes en ‘Levante’, a propósito de la manifestación dominical, mencionabas reflexiones vertidas por Sáenz de Madariaga, Jean-Jacques Rousseau y el ínclito alcalde de Madrid, Tierno Galván, para tu discurso de abogacía ¿Debe uno recurrir a referentes demasiado distantes en el tiempo para encontrar argumentos de peso intelectual?

Almodóvar ha ganado un Oscar con una película de temática taurina; Andrés Calamaro es un defensor de la fiesta, como Joaquín Sabina (a quien podríamos calificarlo de progre); “Loquillo”. Como yo estudié Derecho, las citas de la doctrina siempre las utilizo en aquella línea. Tierno Galván menciona que la fiesta de los toros es lo que más ha educado al pueblo español. Tal y como está la política y la sociedad española, que alguien como él hablase acerca de que los toros educan social y políticamente al pueblo es importante. Rousseau intuyó en su momento que la fuerza que tenía el pueblo, la cultura y la mentalidad española, estaban muy mediatizados por la fiesta de los toros. Un elemento de cohesión social.

En su ensayo sobre la ‘Tauroética’, Fernado Savater menciona que “en el derecho tradicional se considera bárbaro el hecho de no distinguir entre lo humano y lo animal. Es bárbaro, tradicionalmente hablando, quien trata a otros de sus iguales como animales”. ¿Cuánto de filosófico habría en ese debate y cuánto de atávico o telúrico?

El animalismo y el humanismo mal entendido funcionan con tópicos y frases hechas. El otros día, el alcalde (Joan Ribó) dijo que aquí, en esta plaza, debían celebrarse las corridas a la portuguesa, es decir, que no se mate a los toros; pero él no sabe que si no se matan aquí, cuando entren en el corral les van a dar un puntillazo, no se los llevan al campo. Ver cómo se mata a un toro en el corral es un espectáculo muy triste. En la plaza muere defendiendo su vida, con dignidad, brillantemente. El toro es cuidado durante cuatro años al máximo para que luego pueda defenderse en el coso. A mí no me gusta entrar en el debate, porque esto es un sentimiento también. Sólo pedimos respeto. A quién no le guste no se le puede obligar, pero que entienda que para otros es un privilegio sentir la fiesta de los toros. En España hay seis mil festejos populares al año y ello está completamente integrado entre la gente y el pueblo y no lo puedes quitar porque sí.

Entrando en materia de periodismo taurino, si hay un referente popular, entre otros, éste sería Joaquín Vidal, periodista, escritor y crítico taurino seguido por infinitud de lectores ajenos a la fiesta.

Joaquín trascendía la fiesta de los toros; escribía muy bien (quizá no sabía tanto de toros), pero él lo volcaba más al estudio sociológico. Era un referente, un extraordinario escritor. Recuerdo una crónica del día de San José, en Valencia, que tituló ‘El coladero de la calle de Játiva’, en la que analizaba el comportamiento, la idiosincrasia y la mentalidad del valenciano. Ya no era hablar sólo de toros y qué juego ha dado cada uno, sino también hablar de la filosofía del valenciano, como también lo reflejaría de Bajadoz o de Madrid.

Otro gran referente para mí ha sido Javier Villán, de ‘El Mundo’, quien ha sido poeta y crítico teatral. Escribía muy bien de toros y acerca de lo que era el entorno del toreo, el análisis de la personalidad de los toreros, de los aficionados, de la fiesta en sí.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

En base a tu experiencia, tras varios lustros como crítico taurino, ¿qué condiciones debe atesorar una crónica para que ésta sea plausible?

A mí me han gustado siempre los toros. Quise hacer periodismo, pero por circunstancias estudié Derecho. Tuve el privilegio de llegar a ser crítico taurino, llevando veintisiete años en el tema. A mí me gusta, primero, situar la corrida en un ambiente, o que la crónica tenga un pretexto. Como punto de partida, me gusta analizar el juego de los toros, uno por uno, porque, en definitiva, el toro es el rey de la fiesta. Lo primero que hay que hacer es valorar el toro que tienen delante los toreros. Muchos compañeros igual hablan en general, pero yo prefiero analizar toro por toro y eso es lo más importante. Luego analizar el comportamiento de los tres toreros y si a estos los puedo enmarcar en algún tipo de pretexto argumental y metataurino, mejor. Me gusta explicar e interesar a la gente, tampoco pretendo crear doctrina y que la gente vea los toros como los veo yo. El crítico tiene que informar y tratar de educar, aunque decía Guerra (Alfonso) que “de toros sólo saben las vacas… y algo”.

Yo llevo veintisiete años en esto y tengo mis dudas; me preocupa equivocarme al analizar un toro, si la crónica o la valoración la he hecho bien, aunque aquí no se equivoca nadie, ya que este es un espectáculo abierto, en el que valen todos los matices y opiniones, cuyos trofeos son por aclamación popular (si al presidente le aprietan se ve obligado a dar la oreja). Hay que respetar los gustos. A mí me gusta explicar lo que ha pasado en la plaza, que el lector se entretenga con la crónica y que ésta sea lo más didáctica posible (aunque yo no soy nadie para enseñar a otros); crear la crítica que me gustaría leer.

La crítica taurina es un género del periodismo y de la comunicación en el que predominan los aditamentos y los calificativos sobre los hilos narrativos. Se debe atesorar, por tanto, un excelso dominio del lenguaje. ¿Cómo diferenciar la propia pluma del influjo de otras?

Hay mucha gente que está pendiente de lo que escriben los demás o salen de la plaza, llaman y conversan para ver cómo lo han visto otros. A mí me gusta ver los toros, entre comillas, solo, no contaminarme con opiniones de nadie y escribir lo que yo pienso. Al día siguiente, a lo mejor echas un vistazo a lo que han hecho los demás. Como bien dices, el lenguaje es muy importante y la jerga taurina es riquísima; las expresiones son muy ricas, muy sugerentes. Tampoco hay que caer en la pedantería semántica. Hay que hacer la crónica para que la gente la entienda, pero sí me gusta introducir ciertas palabras.

¿Se escribe para un lector más avezado?

Sí, porque la crónica, en definitiva, te la lee un aficionado. En el caso de Vidal (Joaquín), no. Siendo incluso ‘El País’ un periódico antitaurino (Manolo Vicent, por ejemplo, ha combatido mucho los toros), a Vidal le leía mucho la gente, con independencia de los toros, porque era un buen escritor. El lector taurino busca para ver lo que ha pasado en la plaza, está más puesto, acostumbrado a la jerga. A mí me gusta utilizar múltiples términos, más que nada porque no te tienes que repetir. Si hablas de seis toros no puedes estar empleando la palabra “toro” continuamente; tienes que hablar de “astado”, de “bureo”, de “oponente”, de “antagonista”, porque luego, por la mañana, te levantas, coges el periódico y adviertes que en la crónica se repiten las palabras ochos veces.

No hay nada como desayunar con la palabra “genuflexo”.

Puedes hablar de “genuflexos”, de “hinojos”, o un “toro claudicante”. Hay que buscar la riqueza en el lenguaje.

A propósito de ello, atesoras en marcha la culminación de un ensayo sobre, entre otras cuestiones, el lenguaje taurino.

Sí, será mi decimoquinto libro. Fundamentalmente, es un libro sobre los toros y la cultura, con algún pequeño ensayo sobre la Fiesta, como una creación de arte efímero de juego con la muerte, un arte que es volátil, puesto que una media verónica desaparece al realizarse. Habrá fotos, habrá cuadros, pero la obra del torero permanece en la retina de los aficionados, en la memoria. Una foto no es lo mismo. A partir de ahí, hablar de lo que representa el toro para la cultura, de qué gente se ha hecho eco o se ha inspirado en la fiesta de los toros -poetas, escultores, novelistas, dramaturgos, cineastas, músicos, etc.-; reflejar en todas las partes de la cultura la presencia de obras. Quiero recoger una treintena de cada disciplina y referirme, también, a la presencia del lenguaje taurino en la vida cotidiana española, en la jerga.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Es notable su presencia en el acervo popular?

Numerosas expresiones taurinas se utilizan, no sólo en la Fiesta, sino que se han extrapolado al devenir de la vida diaria: “te van a dar un bajonazo”, “te van a dar el tercer aviso”. Cuando alguien está muy enfermo puede decirse “lleva media en las agujas” (un toro que está “media en las agujas” significa que está a punto de doblar), o expresiones como “has estado peor que Cagancho en Almagro” -que era un torero muy importante que tuvo una muy mala tarde-, “hacer novillos” -que proviene de cuando los toreros antiguos se escapaban y se iban de capeas-. Hay mil modismos y palabras. Para referirse al miedo puedes recurrir a “canguelo”, “canguis”, “jindama”, “neurastenia”, etc. Son riquísimas y variadas las expresiones que decimos todos los días y están sacadas de la fiesta de los toros.

En algunos casos, expresiones en ineludible riesgo de extinción. ¿Consideras que existen rescoldos y augurios respecto de las generaciones venideras, especialmente atendiendo a la falta de formación en múltiples ambitos?

Eso difícilmente morirá, porque son expresiones enraizadas. Lo que pasa es que hoy se escribe mal y se lee peor, sobre todo a causa de los aparatos tecnológicos. Para la gente joven su vida es el smartphone y ello genera un empobrecimiento del lenguaje, que tendrá consecuencias, lógicamente, en todos los ámbitos. Pero creo que persistirá. Esto ha estado en crisis toda la vida y llevamos seis siglos con la fiesta de los toros. Imagino que se perpetuará.

A propósito de etapas críticas, recientemente se ha publicado un estudio de la tauromaquia en clave económica con resultados halagüeños.

Un estudio de Juan José Medina (profesor de Teoría Económica de la Universidad de Extremadura)  muy revelador, silenciado por la prensa oficialista, según el cual se crean 200.000 puestos de trabajo directos e indirectos, apuntando la cifra que representa en el PIB nacional y la repercusión económica de la fiesta de los toros. Un estudio en profundidad de cuanto genera. La gente dice y habla sobre lo que cuesta el toro, pero la Diputación gana dinero porque el empresario paga; la escuela taurina o el museo no cuestan dinero, eso se saca de lo que el empresario da por el alquiler de la plaza a la Diputación; si es que, encima, no es deficitario. La empresa paga un canon muy alto por tener la plaza. A la Diputación nadie le dice lo que hace con ese dinero. Igual reinvierte en los toros un 20 o un 25% de los 300.000 € que obtiene de la plaza, el resto ahí queda. La fiesta no sólo no es deficitaria, sino que genera ingresos a nivel institucional, aparte de restaurantes, hoteles, furgonetas y todos los profesionales que se mueven alrededor del toreo, como banderilleros, apoderados, picadores, mozos de espadas, etc.

Además de la industria textil.

Fíjate que todos los días salen al ruedo quince o dieciocho profesionales vestidos de luces. Tres toreros, nueve banderilleros y seis picadores; multiplícalo por corridas. Un matador bueno igual se hace siete u ocho vestidos al año; los capotes, las muletas, los estoques, todo eso hay que hacerlo y es una industria que mueve a muchísima gente y genera numerosos puestos de trabajo.

¿Qué panorama de futuro vislumbras a medio y largo plazo?

Estamos en un momento complicado. El otro día estaba leyendo un libro sobre las vísperas de la Guerra Civil, en el año 34, momento en el que se decía que esto de los toros se acababa, que era una época muy convulsa. Pero bueno, pasó, y ahora estamos viviendo algo parecido a eso. Los toros no están de moda y las instituciones están con un afán de quitar la fiesta de los toros. Yo confío en que pasará. El otro día, el domingo, fue muy importante que la gente saliese a dar la cara. Espero que dentro de quince o veinte años, con muchas más canas, estemos aquí y sigamos hablando de la Feria de Fallas y que torea el hijo de “El Soro” o el nieto de “Paquirri”, y que esto subsistirá. En ‘El caballero de Olmedo’ ya se hablaba del lance al toro y fíjate si han pasado siglos. Que cambiará esto, posiblemente sí. Sin los encierros de San Fermín o de Cuéllar esto no sería lo mismo, por ejemplo.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Estimas, por tanto, que la tauromaquia sigue siendo parte inherente y consustancial del arte y la cultura española contemporánea?

Estamos hablando de autores. En el ‘Gargoris y Habidis’ de Sánchez Dragó, que es una historia de España, él defiende muchísimo el tema atávico de los toros. Él es muy aficionado, va a Soria a presenciar el toro de Medinaceli. Ortega y Gasset decía que para entender la historia y la idiosincrasia de España había que asomarse a una plaza de toros. Mencionaba Valle Inclán que si el teatro tuviese la emoción que tienen las corridas de toros sería un espectáculo fantástico. De hecho, Rafael “El Gallo”, que ha sido para mí el torero más importante, le brindó un toro a la célebre actriz María Guerrero y le dijo algo así como: “tengo el honor de brindarle este toro y la admiro mucho por su arte, me gusta mucho el teatro, pero tenga en cuenta una cosa, que en el toro se muere de verdad y no de mentirijillas, como ustedes”. Aquí se es capaz de crear arte y encima jugándose la vida. Alguno no lo entendrá, pero creo que es lo más grandioso que hay.

¿Consideras compartir algún consejo para iniciarse en estas apreciaciones?

Que uno se ponga en el toro. Siempre recomiendo a los aficionados que de los seis toros, en uno sigan al toro desde que sale al ruedo hasta que lo arrastran, porque entenderán mucho mejor este espectáculo. Numerosas veces perdemos de vista al toro, que es lo más importante. Es verdad que lo pican, que lo banderillean, pero no se le pica por crueldad, todo tiene una justificación; y hay que matarlo, porque un toro placeado no se puede volver a torear, ya que aprende y es inteligente. En definitiva, son corridas de toros, no de toreros.

Aunque hay quienes acuden únicamente a ver a los toreros.

El domingo, por ejemplo, vendrán a ver a Cayetano y a “El Fandi”, pero si quitamos al toro nos vamos al ‘Principal’. Como decía la frase de Madariaga, participa el toreo del ballet, de la música, como un arte multidisciplinar. El que se juega la vida es lógico que busque un animal lo más pastoño posible para generar su arte, pero si quitamos al toro…, es algo en lo que algunos taurinos también se equivocan a veces.

Nada como culminar con alguna anécdota emparentada con esta plaza.

Juan Belmonte, en 1912, toreó aquí una novillada sin picadores. Él no era físicamente fuerte, tenía unas piernas de trapo; él cambió, entonces, la forma de torear. Antes se toreaba sobre las piernas, con poder. Él, como no se podía mover, acortó las distancias. Hizo un toreo más de quedarse quieto, de valor. Antes decían que todos los terrenos eran del toro y él dijo “no, todos los terrenos son del torero”. Ahí tuvo que ver la intuición valenciana, puesto que a él se lo trajeron desahuciado de Sevilla. Vivió varios meses en una pensión, le dieron una oportunidad, llevando un vestido horrible, medio cojeando (era patizambo y feo). La gente se reía de él en el paseíllo. Al cabo de dos horas, algo habían intuido los valencianos, que aquello era algo nuevo. Convirtió la lidia en arte; fue la revolución belmontina de la ‘edad de oro’ de la tauromaquia. Ahora el toreo es más arte que lidia.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Inmaculada Martínez: playa, luz y… sombras

Operación Ocio, de Inmaculada Martínez Martí
Galería Rosalía Sender
Carrer del Mar, 19. Valencia
Hasta el 13 de diciembre, 2014

A primera vista, la obra de Inmaculada Martínez resulta amable. Su serie de escenas playeras, donde se respira cierta paz y tranquilidad, con colores suaves y suave cadencia expresiva, provoca un tranquilo reconocimiento. El espectador, delante de esas representaciones veraniegas, parece a resguardo de la duda, arropado por esa naturaleza apacible de los días en calma. Diríase que la artista de Mislata, en medio de las prisas que nos acucian, hubiera decidido transformar el bullicio en sencillez.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

Su ‘Operación ocio’, tal es el título de su exposición en la Galería Rosalía Sender, consiste en apoderarse de la realidad con naturalidad, sin grandes aspavientos, mostrando la quietud que reina afuera, a partir de un estado similar proveniente de dentro. Frente al discurrir turbulento de la vida agitada por lo que algunos filósofos llaman “síndrome de ocupación desmedida”, Inmaculada Martínez opone una mirada relajada, ociosa, toda ella volcada en la contemplación de una naturaleza sosegada.

La propia artista señala, al referirse a su exposición, que con esa veintena de obras lo que intenta es “contagiar de optimismo al espectador, que llegue por su sencillez, naturalidad”. Y añade: “Que no nos deje impasibles pero desde un lado optimista, sin necesidad de emplear recursos de fácil impacto”. Nada que ver con su anterior muestra ‘Estado de inconsciencia’, donde “hacía una profunda reflexión sobre la vida y la muerte y el proceso de duelo”.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

‘Operación ocio’ apunta en esa otra dirección más optimista, pero a veces da la impresión que cierto estado de ánimo anterior se cuela en su más reciente obra. Por ejemplo, en las dos piezas tituladas ‘Pregón’. En ellas, se aleja del motivo playero para mostrar pequeños grupos de personas ocupando un espacio interior despojado de elementos; espacios sobrios que parecen evocar cierto silencio y recogimiento.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

En algunas otras obras, aunque el sosiego de la playa en calma transmita esa respiración ajena a las prisas, el ambiente creado no deja de producir sensaciones contradictorias. De nuevo, las personas que habitan ese paisaje amable y colorista parecen guardar un secreto que las empalidece. Como si tanto placer reflejara en su piel sombría la señal de un próximo desencuentro. Como si la playa, al igual que contara Manuel Vicent en relación al mar Mediterráneo, de tan aparentemente quieta ocultara bajo la luz transparente del cielo y de las aguas un peligro inadvertido.

La mezcla de rostros claros y rostros borrosos, de cuerpos tamizados por un sol que bruñe la piel al tiempo que la difumina, convierte la ‘Operación ocio’ de Inmaculada Martínez en algo más que un amable día de playa. Bajo esa aparente calma exterior, late la inquietud de un placer amodorrado.

Obra de Inmaculada Martinez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martinez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

Salva Torres

Tras el rastro parisino de Cortázar

Diario de París, de Miguel Herráez
Editorial Trea

Hay que haber alcanzado la cima de la madurez y asentarse sobre una sólida carrera literaria para permitirse el lujo de escribir un libro como éste. ‘Diario de París’ con 26 notas a pie, de Miguel Herráez, combina las rutas por el París de Cortázar con una serie de evocaciones íntimas de su propia infancia en Valencia. Londres, Nueva York, Moscú, San Petersburgo, Praga y Buenos Aires también aparecen en esta selecta guía para viajeros sin prisas, que recorren las ciudades en busca de las huellas que dejaron en ellas grandes escritores.

Miguel Herráez, autor del libro 'Diario de París', de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Miguel Herráez, autor del libro ‘Diario de París’, de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Publicado por el sello Trea, que acaba de recibir un premio nacional a su labor editora, el libro es fruto de las numerosas visitas de Herráez a la École Normale Supérieure de París y otros de sus trayectos por el mundo. Catedrático de Literatura Española de la Universidad Cardenal Herrera, es uno de los grandes expertos en Cortázar, con tres estudios en su haber, y autor de numerosos ensayos y novelas.

“A Julio Cortázar se le suele ligar siempre a la orilla izquierda, el Barrio Latino hasta Montparnasse”, dice Herráez. “Pero también le gustaba mucho el París del norte, justamente donde vivió la última etapa de su vida, en la rue Martel. La zona de los pasajes, los grandes bulevares, los alrededores del canal de Saint-Martin, L´Arsenal. Es inevitable caminar, por ejemplo, por la galerie Vivienne y dejar de percibir que es atmósfera cortazariana por su cuento ‘El otro cielo’, o, por supuesto, el Pont des Arts con todas las referencias a Oliveira, la Maga, de ‘Rayuela’.  En mi libro establezco varios espacios Cortázar, que son esenciales para situar su vida y obra”.

Buenos Aires es otra de las capitales más literarias para Herráez, y también Londres, que conecta en su libro con George Orwell y los bombardeos alemanes, el blitz del 41. “Me seduce mucho ese fenómeno, que es una tragedia, precisamente por su componente literario. Del mismo modo, cómo despegar la ciudad de Praga de lo que implicó en primer lugar la figura de Kafka, o El Golem, del austríaco Gustav Meyrink”.

Vista panorámica de París, ciudad cuyo rastro literario sigue Miguel Herráez en su libro 'Diario de París', de la editorial Trea.

Vista panorámica de París, ciudad cuyo rastro literario sigue Miguel Herráez en su libro ‘Diario de París’, de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Memoria de ayer

Intercaladas con las rutas de ciudades lejanas, la de la ciudad propia, Valencia en la que nació, vive y escribe. “Ando mucho por Valencia, y lo único que han cambiado sustantivamente desde mi infancia son los nombres de algunas calles”, dice Herráez. “Sigo viendo los bares, cines y los comercios de entonces. Es un ejercicio agridulce, como diría David Le Breton. Quizá tenga también ya su buena carga de nostalgia. Confieso que me sobran palmeras. En mi infancia prevalecían los plátanos, que me agradan más”.

Según el catedrático y escritor, “el imaginario de una ciudad se construye a base de capas, de miradas literarias. Lo que vemos de una ciudad no es la ciudad real, sino la que han visto otros, y que nos la han trasladado por medio de un discurso. Por eso cuando caminas por primera vez por Nueva York tienes la sensación de que ya has estado antes”.

Max Aub, Baroja, Azorín, Ferran Torrent, Josep Francesc Mira o  Manuel Vicent. Son algunos autores que han contribuido con sus libros a recrear una imagen literaria y a la vez reconocible de Valencia, que Herráez ha plasmado en su exquisito y sosegado paseo. En cuanto a la memoria de Blasco Ibáñez, considera que  “se halla muy presente y sobradamente rentabilizada. No es un nombre que decaiga”, concluye.

Julio Cortázar, durante su estancia en París.

Julio Cortázar, durante su estancia en París.

Bel Carrasco

“La UE es un proyecto sin terminar”

‘Una erasmus en Bruselas’
Alfredo Escardino

Proyecto Erasmus es mucho más que fiestas y sexo. Un intercambio de conocimientos y experiencias generador de un caldo de cultivo común europeo, que ha impregnado ya a más de tres millones de universitarios desde 1987. También una fuente de inspiración para escritores, como el valenciano Alfredo Escardino que publicó hace unos meses su primera novela, ‘Una erasmus en Bruselas’. Relaciones de amor, compañerismo  y amistad, ambientadas en la ciudad belga, con el fondo de una intriga histórica configuran un relato amable y ameno muy en la onda de la juventud actual.

Portada de la novela 'Una erasmus en Bruselas', de Alfredo Escardino.

Portada de la novela ‘Una erasmus en Bruselas’, de Alfredo Escardino.

¿Por qué eligió la primera persona y un punto de vista femenino para su relato?

La decisión de elegir un punto de vista femenino se remonta al origen mismo de ‘Una erasmus en Bruselas’. Y es que la idea de escribir esta novela surgió de una conversación con ex alumnas que acababan de regresar de su estancia erasmus. A raíz de aquella conversación decidí ponerme en la piel de una estudiante erasmus, y novelar sus vivencias y aventuras. Lo de escribir la novela en primera persona es, en cambio, posterior. El primer manuscrito lo escribí en tercera persona, bajo el prisma de un narrador omnisciente. Supongo que, tratándose de mi primera novela y de una protagonista femenina, me daba cierto apuro escribirla en primera persona por si al lector no le resultaba creíble. Pero tras dejar leer ese primer manuscrito a una serie de personas y siguiendo sus consejos, opté por reescribirla en primera persona. La novela ha salido así ganando, pues permite al lector sentirse más cerca de la protagonista y empatizar más con ella.

¿A la hora de escribir se ha inspirado en sus propias lecturas? ¿Cuáles son los autores que más le han marcado?

Desde un punto de vista técnico, creo que mi principal fuente de inspiración han sido mis propias lecturas. A lo largo de mi vida he podido familiarizarme con todo tipo de textos, por ocio o por mi trabajo. Y no solo novelas, también ensayos, textos universitarios, informes, discursos, mensajes publicitarios o artículos periodísticos. Ahora bien, al tratarse de mi primera novela, mientras la escribía consulté a menudo manuales sobre el tema. Y también asistí a varios talleres para conocer el punto de vista de escritores experimentados y depurar mi técnica narrativa. En cuanto a mis autores preferidos, me gustaría citar a tres españoles contemporáneos: Manuel Vicent por la sensualidad de su prosa, Eduardo Mendoza por el tono tan particular de sus novelas, y Arturo Pérez-Reverte por el ritmo que imprime a la trama.

Los Condes de Nachtegael, el cardenal Álvaro de Trujillo y los cuadros del siglo XVII que aparecen en su libro, ¿son históricos o fruto de su imaginación? 

‘Una erasmus en Bruselas’ es una novela enteramente de ficción. Y no solo por lo que respecta a la parte de su trama que transcurre en la actualidad, también los personajes del siglo XVII y los hechos que acontecen en esa época son inventados. Eso sí, convenientemente tratados y ubicados en su contexto histórico para que resulten creíbles. Podría decirse que lo único no ficticio de la novela es el marco donde transcurre: la ciudad de Bruselas. Y es que todos sus escenarios son reales. De hecho, la inmensa mayoría de cervecerías, museos, restaurantes, teatros, chocolaterías y mercadillos aún existen hoy en día.

¿No era algo arriesgado conectar los años ochenta con el final del siglo XVII?  ¿Cómo surgió esa trama en su cabeza?

Al poco de comenzar a escribir la novela me pareció que iba a ser complicado mantener la tensión narrativa contando solo las vivencias cotidianas de una estudiante erasmus en la Bruselas de los años ochenta. Así que decidí reforzar la intriga y el suspense recurriendo a un elemento histórico ficticio que apareciese de improviso en la vida de la protagonista y condicionase su “experiencia erasmus” y su relación con los otros personajes. Y al estar la novela ambientada en Bruselas, opté por ubicar ese elemento histórico en el siglo XVII, en la época en que Flandes pertenecía a la corona española. El vincular esa época con la actualidad tuvo su complejidad, y me obligó a idear nexos de unión que resultasen creíbles a los ojos del lector.

Aparte de la materia prima para su novela, ¿qué otros conocimientos le aportó su experiencia en Europa?

Cuando terminé la universidad pasé varios años en el extranjero, estudiando y trabajando, entre Bruselas, Brujas y Londres. Y esa experiencia, con sus momentos buenos y no tan buenos, fue muy enriquecedora. Es por eso que animo a los jóvenes a vivir su propia “experiencia erasmus”, entendida como ese complemento de formación humana que se obtiene con una estancia en el extranjero, ya sea con una beca erasmus o sin ella, ya sea por motivos académicos o profesionales.

¿Cómo contemplan a los españoles desde el norte? ¿Con cierto desdén o todavía con el odio que suscitó el Duque de Alba y las guerras de Flandes?

Durante el tiempo que viví en Bruselas nada me llevó a pensar que ese hipotético odio hacia lo español persista en la actualidad. Es cierto que en la novela lo menciono, pero como un mero recurso narrativo para acentuar los rasgos de algún personaje. Las novelas como la mía dan pie al uso ocasional de estereotipos. Este no es más que uno de ellos.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela 'Una erasmus en Bruselas'. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

¿Cuáles cree que son las principales diferencias entre el Erasmus que usted fue y los de hoy día?

Yo no fui un erasmus en sentido estricto, pues el programa Erasmus se puso en marcha en 1987, cuando yo ya había terminado mis estudios universitarios. Dicho esto, sí considero que viví una “experiencia erasmus” ya que pasé una serie de años en el extranjero completando mi formación académica y profesional. Y en ese sentido, puedo decirle que entre los que vivimos esa experiencia en los años ochenta y los que la viven actualmente hay muchas similitudes, pero también grandes diferencias. En aquella época, por ejemplo, la sensación de lejanía era mucho mayor que ahora. No existía Internet, y en Bruselas no se veían canales españoles ni se recibía la prensa diaria. Los primeros erasmus tenían un componente pionero que ahora ya no se da, pues los mecanismos de intercambio de estudiantes están más engrasados. Aún así, muchas de las sensaciones de aquellos primeros erasmus son extrapolables a la actualidad, como la dificultad de estudiar en otro idioma, la necesaria adaptación a costumbres diferentes, las expectativas que genera esa primera experiencia en el extranjero o el reto de tener que ingeniárselas en un entorno desconocido sin el apoyo del círculo familiar.

Parece que se va a ampliar la red Erasmus a los países de Iberoamérica. ¿Cómo valora esa noticia?

Hace pocos meses la Unión Europea renovó su apuesta por el programa Erasmus. Y lo hizo adoptando un nuevo programa, denominado Erasmus+, que amplía el abanico de acciones cubiertas por esta iniciativa y asegura su dotación presupuestaria al menos hasta 2020. Esto quiere decir que las becas Erasmus no solo no peligran, sino que permitirán a más colectivos beneficiarse de ellas. El antiguo programa Erasmus ya contemplaba la posibilidad de cursar estudios en algunas universidades fuera de la Unión Europea (iberoamericanas, por ejemplo), mediante una iniciativa llamada Erasmus Mundus. El programa Erasmus+ mantiene esta línea y apuesta por ampliar la colaboración en el ámbito universitario a otros países. En cuanto a cómo valoro esta noticia, convencido como estoy de lo útil que es completar la formación en el extranjero, no puedo sino valorarla muy positivamente.

¿Cree que la Unión Europea como concepto político ya ha llegado a su etapa final o debe todavía evolucionar?

La Unión Europea es un logro sin precedentes. Nunca antes se había conseguido una integración de tal envergadura por medios pacíficos, creando un espacio dotado de una calidad de vida más que razonable y de unos niveles de libertad, tolerancia y solidaridad únicos en el mundo. Pero es un proyecto sin terminar, y sus carencias, que las tiene, son más visibles en épocas de crisis como la que vivimos estos últimos años.

¿Un intercambio universitario similar al Erasmus europeo para palestinos y judíos acabaría con el conflicto de Oriente Medio o es una utopía pensar en eso?  

Una iniciativa similar al programa Erasmus es impensable en un escenario de conflicto bélico. Pero conviene recordar que Alemania y Francia se enfrentaron entre sí en la II Guerra Mundial. Sin embargo, pocos años después esos dos países supieron encauzar sus diferencias de manera pacífica y juntos pusieron en marcha la CECA, organización internacional que fue el embrión de lo que hoy es la Unión Europea. Y fue esa misma organización internacional quien años después puso en marcha el programa Erasmus. Hoy en día los estudiantes franceses pueden completar sus estudios universitarios en universidades alemanas, y viceversa. Y es difícil imaginar un nuevo escenario de conflicto bélico entre los dos países.

¿Algún proyecto literario en mente? 

De momento estoy centrado en la promoción de ‘Una erasmus en Bruselas’, pero no descarto escribir otra novela. En todo caso, me gustaría conocer las reacciones de los lectores a esta primera novela antes de embarcarme de nuevo en un proyecto de tal envergadura.

Alfredo Escardino con su libro. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino con su libro ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

¿Tiene futuro la huerta?

Veus per l´horta
Coordinación: Tania Castro, Miguel Lorenzo, Maria Josep Picó y Magda Ruiz Brox
Diseño: Estudio Menta
Proyecto de la Universitat de València, Universitat Politècnica de Valéncia y CSIC Comunidad Valenciana

Es un hecho indiscutible que Valencia ha crecido a expensas de la tierra fértil que la rodea. Se han escrito ríos de tinta sobre este trágico expolio, pero todavía queda mucho que decir, debatir y, sobre todo, proponer para que las últimas huertas supervivientes tengan la protección que merecen y se reactive el Plan de Acción Territorial de la Huerta.

“Hacer un llamamiento a la sociedad y a las instancias políticas a considerar la huerta una prioridad”. Este es el objetivo de un proyecto conjunto de la Universitat de València, la Politécnica y el CSIC de la Comunidad, el libro ‘Veus per l’horta’ que se presentó la pasada semana en La Nau. “Porque la comunidad académica, investigadora y universitaria tiene que hacer escuchar su voz en los asuntos más importantes y graves de la sociedad”, señalaron los representantes de las tres instituciones mencionadas: Antonio Ariño, María Victoria Vivancos y José Pío Beltrán.

Fotografía de Mónica Torres, en el libro 'Veus per l'horta'. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Mónica Torres, en el libro ‘Veus per l’horta’. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

‘Veus per l’horta’ es un trabajo divulgativo y coral en el que participan más de 56 colaboradores entre escritores, periodistas, fotógrafos, profesores, investigadores y demás especialistas. Todas esas voces unidas en un propósito común: “Poner en valor la huerta valenciana y mantener abierto el debate social y político sobre un territorio que se ha destruido paulatinamente”.

Con cerca de 200 páginas y un cuidado diseño a cargo del Estudio Menta en el que adquiere un peso muy destacado la fotografía, el libro ha estado coordinado por las periodistas Maria Josep Picó y Magda Ruiz Brox, y los fotoperiodistas Tania Castro y Miguel Lorenzo. Editado en valenciano, cuenta con la colaboración de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, y un apéndice final con los textos en castellano.

'Veus per l'horta'. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

‘Veus per l’horta’. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Se estructura en cuatro grandes apartados: Una visió personal, Economia i societat, Patrimoni y Horta viva. La publicación recoge un total 38 textos, en los que participan escritores y periodistas como Manuel Vicent, Alfons Cervera, Fernando Delgado, Emili Piera y Carme Miquel, entre otros. En un claro ejemplo de la coordinación de recursos científicos y académicos de las tres entidades también escriben un amplio grupo de profesores e investigadores de las tres instituciones promotoras: Carles Sanchis Ibor, Joan Romero, Luis Navarro, Josep Sorribes, J. Miguel del Rey y Carmen Benedito, entre otros.

Asimismo, diversos especialistas de otras instituciones: Javier Pastor Madalena, Ricardo Sanmartín Arce, así como aportaciones desde la gastronomía, a través del cocinero Ricard Camarena y el periodista Alfredo Argilés.

Fotografía de Kai Försteling, en 'Veus per l'horta. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Kai Försteling, en ‘Veus per l’horta. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotoperiodistas

El libro permite acercarse a 40 excelentes imágenes de 15 fotoperiodistas, entre los que se encuentran: Jesús Císcar, Carles Francesc, José García Poveda, Juan Carlos Cárdenas, Eva Mañez y Mónica Torres. Incluye  un diálogo en el que se abordan las claves para el futuro económico y ambiental de este espacio natural y social único.

Han coordinado la publicación la Universitat de València, la Universidad Politécnica de Valencia y la Delegación del CSIC en la Comunidad Valenciana, en el marco de VLC/CAMPUS, Valencia Internacional Campus of Excellence, financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Como complemento y para sumar ideas de la ciudadanía se ha abierto el blog veushorta.blogs.uv.es en el que se explica el proyecto y se pueden encontrar algunos de los capítulos, así como el índice con todos los contenidos de esta obra.

Fotografía de Carles Francesc, en el libro 'Veus per l´horta'. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de Valéncia.

Fotografía de Carles Francesc, en el libro ‘Veus per l´horta’. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de Valéncia.

Bel Carrasco