Pulsión artística en tiempos de pulsión política

‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Hasta el 21 de marzo de 2021
Jueves 22 de octubre de 2020

Cuando Luis Buñuel iba a estrenar en 1930 su película ‘La edad de oro’, dice que llenó sus bolsillos de piedras por si tenía que defenderse de un público intolerante, incapaz de entender su provocadora propuesta fílmica. Cuál no sería su sorpresa al comprobar el júbilo con el que fue, en cambio, recibida. Y es que el periodo que media entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, objeto de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, que el IVAM acoge hasta el 21 de marzo, fue un periodo tan convulso como repleto de intensas contradicciones.

Artistas, en su mayoría de clase acomodada (“gran parte de ellos tenía las espaldas cubiertas”, reconoció Juan Vicente Aliaga, comisario de la muestra), se sirvió del arte para arremeter contra una burguesía a la que ellos mismos pertenecían. Entendían que los valores inherentes a su propia clase, sin duda conservadora, debían ser puestos en cuestión, con el fin de dar rienda suelta a una pulsión tan reprimida que exigía la puesta en práctica de su total liberación. La autenticidad de sus propuestas artísticas, ya fueran mediante la pintura, el dibujo, la fotografía, el grabado, la escultura o el cine, pasaba por quitarse el corsé del orden moral imperante.

pulsión
Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, en el IVAM.

Sucedió, en muchos casos, que para combatir esa moral necesitaron de otra, en sentido inverso, pero igualmente exigente. Una moral basada en la ejecución a rajatabla de unos postulados donde primaba la libertad sin cortapisas, la puesta en escena de una sexualidad desbocada y la ruptura violenta con aquellos lazos sociales que percibían como pura mordaza. En una sociedad que impedía la inscripción en su universo de esa fuerza reprimida, los artistas de aquellas vanguardias proclamaron su derecho a que brotara sin límites todo ese aluvión de energía.

Como apunta José Miguel Cortés, ex director del IVAM, en el catálogo que acompaña la muestra, “las décadas que trata ‘Des/Orden Moral’ fueron años de grandes esperanzas y profundas frustraciones, de increíbles avances y desastrosas derrotas”. Una época, continúa diciendo, “en la que el arte, la cultura y las ansias de libertad y goce irrumpen en la vida cotidiana con una fuerza inusitada”.

Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’. Imagen cortesía del IVAM.

En las obras de estos artistas, singularmente expuestas en el IVAM a través de siete apartados, se puede observar esa fuerza, en ocasiones desgarrada por la propia pulsión, ya sea mediante las culturas del cuerpo decantado clásicamente; el desnudo entre erótico y feroz; el deseo más o menos perverso; las diversas identidades sexuales que afloraban una vez liberadas de la moral burguesa; el sexo encadenado a ciertos abismos o más contenido pícaramente (la sicalíptica española), y, por último, la ligazón de toda esta energía artística con esa otra que dio lugar al totalitarismo en el campo político.

El vitalismo de Nietzsche, al que alude Aliaga en su texto del catálogo, para referirse a la dualidad apolíneo/dionisíaca circunscrita al fervor por el cuerpo atlético, no deja de ser otra pista sobre la que pivota la pulsión sexual que atraviesa el conjunto expositivo. De hecho, lo dionisíaco termina prevaleciendo como fuerza primordial de la muestra ‘Des/Orden Moral’, en tanto conjuga la fuerza, la desmesura, la embriaguez y la violencia, con la destrucción, sin duda vinculada con lo siniestro de los extremos bélicos que vienen a enmarcar el periodo de entreguerras.

Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, en el IVAM.

El escritor Stefan Zweig, igualmente referido en la exposición, aludió al Berlín de aquellos años como “la Babel del mundo”, subrayando la aparición de los locales de diversión que entonces “crecían como setas” y donde se podía ver a “importantes financieros cortejando sin ningún recato a marineros borrachos”. “Una especie de locura se apoderó precisamente de los círculos burgueses cuyo orden había sido inamovible hasta ese momento”, añade Zweig.

El amor loco, tan querido por los surrealistas, igualmente mencionados en el discurso expositivo, aparece como emblema, en cierta forma, de las diversas obras contenidas en el IVAM. Desde Otto Dix, pasando por Francis Picabia, George Grosz, Man Ray, Claude Cahun, Tamara de Lempicka, Eugène Fredrik Jansson, Jeanne Mammen, Gregorio Prieto, Salvador Dalí o Federico García Lorca, todos ellos decantan en su obra la pulsión sexual, con más o menos destilados. Pulsión, que no deseo, por cuanto el goce desbocado que anidaba en sus propuestas encuentra dificultades para alcanzar el sentido.

Nuria Enguita y Juan Vicente Aliaga, en la presentación de la muestra ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’. Imagen cortesía del IVAM.

“Copulé con Duncan de nuevo esta tarde y en este momento él está en Cambridge copulando con Keynes. No sé si soy feliz o infeliz”, proclama el escritor inglés Lytton Strachey, en una de las citas que figuran en el recorrido expositivo.

Ya sea en el contexto del Círculo de Bloomsbury inglés, en el Berlín de la Alemania que empezaba a mostrar su faz totalitaria, o en el París de la gauche divine donde germina ese amor fou, lo cierto es que en todos ellos, incluida la España libertaria previa al franquismo, se daba ese cruce paradójico entre ruptura del orden burgués establecido y la emergencia, por entre las grietas abiertas de esa subversión, de ese otro orden férreo del fascismo en sus diversas variantes.

‘Des/Orden Moral’ es una exposición que, desplegada en siete capítulos, con más de 200 piezas de unos 50 artistas, da cuenta de esa pulsión artística de entreguerras, unas veces mostrando sin ambages los espacios a los que da lugar cierta libertad soñada, y, en otras, manifestando la desazón que provoca la propia pulsión transformada en siniestra energía política. Una exposición “actual, a pesar de ser histórica”, como bien apuntó Nuria Enguita, que se estrenaba como directora del IVAM con esta muestra. La actualidad de un tiempo igualmente convulso, al que le conviene tomar buena nota de ese pasado habitado por una pulsión loca.

Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, en el IVAM.

Salva Torres

El Buñuel más ‘animado’ en Filmoteca d’estiu

‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, de Salvador Simó
Filmoteca d’estiu
Jardines del Palau de la Música de Valencia
Viernes 21 y sábado 22 de agosto de 2020

La ‘Filmoteca d’estiu’ proyecta los días 21 y 22 de agosto el largo de animación, ganador del Goya en esta categoría, ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, de Salvador Simó. La película trata sobre el rodaje en la región extremeña de Las Hurdes, de la película de Buñuel ‘Las Hurdes. Tierra sin pan’ en 1933, adaptación del cómic del mismo título de Fermín Solís.

En el París de 1930, Salvador Dalí y Luis Buñuel son las principales figuras del movimiento surrealista, pero Buñuel ve como se le cierran todas las puertas después del escándalo del estreno de ‘La edad de oro’, su primera película. Sin embargo, su amigo, el escultor Ramón Acín, compra un billete de lotería con la promesa que si gana, pagará el documental que su amigo quiere rodar sobre Las Hurdes, una de las regiones más pobres y olvidadas de España, y así empieza la historia del rodaje.

Quim Casas en ‘El Periódico’ ha dicho: “Lo más interesante, además de su sencilla técnica de animación, reside en la visión nada complaciente que da de Buñuel y de algunos de los métodos que utilizó para reconstruir una realidad atávica”.

Las proyecciones de la ‘Filmoteca d’estiu’ se celebran de lunes a domingo, salvo los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21.00 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y 25 euros para el abono de diez sesiones.

‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, de Salvador Simó. Imagen cortesía de Filmoteca d’estiu.

Arte a pie de calle

#MAKMAArtistas | MAKMA ISSUE #02
Salva Torres | José Luis Cueto Lominchar: Arte a pie de calle
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Sábado 8 de agosto de 2020

Lo ha llamado ‘Pura formalidad’. Y aunque la forma tiene mucho que ver con el modo de capturar la fascinante realidad atrapada desde un sexto piso –después un cuarto por razones de cambio de alquiler–, lo cierto es que José Luis Cueto la trasciende a poco que detengamos la mirada en sus encuadres. La pura formalidad de sus fotografías, que viene a ser prolongación de otras series relacionadas con esa misma captura de diversos gestos femeninos desde lo alto a pie de calle, lejos de ser un asunto meramente formal, por mucho que el título así lo pretenda, se convierte en trasunto de cosas mucha más hondas.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Y una de esas cosas es, sin duda, el deseo, de cuya insaciabilidad dio buena cuenta Sigmund Freud, siendo Jesús González Requena, en diversos artículos en la revista Trama y Fondo, quien mejor lo ha traducido al registro de los textos artísticos. Entre sus reflexiones cabe destacar su idea de que el deseo “está más allá del objeto, de su posesión siempre decepcionante”. Y si esto ocurre así es porque el deseo se funda en la imagen y algo de la imagen “escapa al orden de la información”, que es tanto como decir de esa pura formalidad aludida.

La forma que José Luis Cueto utiliza para ofrecer en imágenes el deseo insaciable de atrapar esos gestos femeninos, relacionados con detalles de obras pictóricas, fotográficas, escultóricas o cinematográficas, no hace más que subrayar ese anhelo, acotándolo. De ahí su “iconofilia”, que le lleva a estar “horas y horas viendo imágenes”. Horas interminables, como interminable es ese deseo, más bien pulsión escópica, que solo encuentra la paz precisamente en esa aprehensión de la imagen enmarcada en una serie a modo de relato.

“Frente a la simple alucinación de la posesión imaginaria del objeto de deseo, se levanta la articulación simbólica que elabora la pulsión y la convierte en deseo”, de forma que, “más que poseer el objeto”, termina contando “el hecho y el acto de recibirlo”, puntualiza González Requena. Cueto, que abrió esta colección titulada ‘Pura formalidad’, de entre las más de 30 que maneja, siempre en torno a detalles del cuerpo femenino capturados en su andadura cotidiana por la calle, canaliza esa pulsión escópica a través del deseo narrativo que finalmente contiene esa insaciabilidad visual.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Diversos gestos y detalles del cuerpo femenino son enlazados con obras ilustres de la tradición visual del arte. En sus relaciones formales comparecen desde esculturas griegas a pinturas renacentistas (‘Diana Cazadora’, de la Escuela de Fontainebleau, o ‘El Salvador’, de El Greco) o barrocas (Rubens), pasando por otras más o menos contemporáneas (John Everett Millais, Jules Marey, René Magritte) e, incluso, cinematográficas (‘El perro andaluz’, de Luis Buñuel). Todas ellas asociadas a movimientos gestuales de la multitud de jóvenes que Cueto capta desde lo alto de su ventana.

“El arte tiene una dosis de amoralidad”, sostiene el artista, que compagina su actividad creativa con las clases en la Universitat Politècnica de València, de la que es vicerrector de Cultura. Amoralidad ligada a una pulsión cuya energía desbordante corre el peligro de aniquilar el goce estético. Salvo que se transforme en deseo por vía de la narración y el más productivo relato, que es lo que hace José Luis Cueto Lominchar, al que nuevas series le aguardan.

Arte, José Luis Cueto
Composición de fotografías de José Luis Cueto en equilibrio comparativo con diversas obras de referencia en la historia del arte.

Salva Torres

“El fetichismo de Berlanga nace del terror a la mujer”

WebinarsLaNau de la Universitat de València (18 de junio)
Berlanga Hui
Con Begoña Siles y Rafael Maluenda
Moderadora: Sara Mansanet
Viernes 26 de junio de 2020

“Berlanga es un patrimonio nacional”, subrayó de entrada Begoña Siles, Profesora Titular y directora de la Cátedra Berlanga de la Universidad CEU Cardenal Herrera, utilizando un símil relacionado con la filmografía del director valenciano y, más concretamente, con su trilogía de ‘La escopeta nacional’, ‘Patrimonio nacional’ y ‘Nacional III’. “Y, como tal, se tiene que proteger su cine, tanto por parte de las instituciones públicas como privadas”, apostilló Siles. “Berlanga y Buñuel son los dos grandes directores del cine español, solo que a diferencia de Buñuel, Berlanga sí que es netamente popular”, apuntó Rafael Maluenda, cineasta, gestor cultural y actualmente preparando un largometraje documental sobre el director de ‘Plácido’.

La Universitat de València los reunió en una nueva edición del WebinarsLaNau dedicado a la figura de Luis García Berlanga, para que hablaran de su universo femenino y de la vigencia de su extensa obra fílmica, ahora que está a punto de cumplirse el centenario de su nacimiento, motivo por el cual se ha declarado 2021 Año Berlanga. Sara Mansanet, responsable del Aula de Cinema, se encargó de moderar un debate que sirvió para resaltar la importancia de un cine “que atraviesa medio siglo de la historia del siglo XX, así como medio siglo de la historia del cine español y del cine europeo”, tal y como indicó Siles con relación a la extensa filmografía del cineasta valenciano.

Begoña Siles en un momento del WebinarsLaNau.

“Su cine es un reflejo sociológico de toda esa historia, sin olvidarnos de la cualidad estética de sus películas”, aseguró la directora de la Cátedra. “Había en Berlanga y en [Juan Antonio] Bardem un cierto desprecio por el cine que ellos llamaban de cartón piedra, de grandes hazañas, el cine histórico español del momento, aunque luego Berlanga matizara esta impresión de juventud”, explicó Maluenda. “De manera que cuando ambos salen de la Escuela de Cine empiezan a escribir dramones y quieren renovar el cine español. Hacen juntos una primera película, ‘Esa pareja feliz’, donde Berlanga reconoce la influencia de Frank Capra pero sobre todo de Preston Sturges, con una primera proyección muy aplaudida en Madrid, principalmente por críticos de cine y gente de la profesión, aunque la película no se estrenara por avatares en los que no vamos a entrar ahora”, agregó.

Rafael Maluenda en un momento del WebinarsLaNau.

Fue a través del cineasta y primer director de la Filmoteca de Valencia, Ricardo Muñoz Suay, que Bardem y Berlanga entran en contacto con la productora Uninci que, tras ver ‘Esa pareja feliz’ y quedar entusiasmada, decide poner en marcha el proyecto de ‘Bienvenido Mr Marsall’. “Es llamativo que, queriendo renovar el cine español y teniendo a los cineastas talentosos que no quieren saber nada del pasado reciente, se les encargue una película, tal y como se recogía en el contrato, de corte andaluz para lucimiento de la cantante Lolita Sevilla. Podemos entender la frustración de estos dos jóvenes con ínfulas de renovar el cine, a los que se propone una película folclórica. La grandeza está en que le dan la vuelta al guion para convertirlo en la joya que es ‘Bienvenido Mr Marshall’”, destacó Maluenda.

Sara Mansanet, moderando el WebinarsLaNau sobre Berlanga.

Begoña Siles, volviendo sobre esa idea renovadora de los jóvenes Bardem y Berlanga, recordó que, de hecho, en las Conversaciones de Salamanca (1955), la proclama final que hicieron críticos, directores de cine e intelectuales en las jornadas organizadas por Basilio Martín Patino, fue la siguiente: “El cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”. “Creo que esta es la idea que la opinión pública ha tenido durante muchos años sobre el cine español, que ahora se empieza a quitar”, apostilló Siles, quien añadió:

“La importancia de Berlanga tiene que ver con el hecho de ser el único director que ha conseguido, sepas o no sepas de cine, a través de su estética y de su narrativa, que la mayoría de españoles utilicemos, ante situaciones caóticas, esperpénticas o absurdas, la expresión ‘esto es algo berlanguiano’. Y esto no lo ha conseguido nadie, más allá de que sea o no el mejor director de la historia del cine”.

Fotograma de ‘Esa pareja feliz’, de Luis García Berlanga.

“Tiene la profundidad de [Luis] Buñuel, porque sus películas son insondables, pero con ese tirón popular en una época, además, en la que no había móviles con cámara para hacerse selfis con él cuando la gente se lo encontraba por la calle, lo paraban, le pedían un autógrafo o simplemente le aplaudían al pasar”, señaló Maluenda. “Los españoles”, prosiguió, “se identificaban absolutamente con el cine de Berlanga. Desconozco si esto ocurría durante los años del franquismo, porque sus películas tenían una distribución más complicada, pero recuerdo las de los años 90 y ese agradecimiento popular hacia su obra siempre ha existido. Y me llama la atención esa popularidad, cuando resulta que viene de ponernos delante un espejo que no nos deja muy bien y, sin embargo, nos reímos cuando nos lo ponen delante. Y eso significa que Berlanga ha tocado algo muy profundo del imaginario colectivo”.

Con respecto al universo femenino que aparece en sus películas, Maluenda aclaró que en su cine “hay retratos femeninos que son devastadores, pero también los hay masculinos; sus retratos son inmisericordes hacia todos y hacia sí mismo”. “Yo hablé con él del tema y en varias ocasiones me dijo, hablando de su misoginia, que era una misoginia admirativa. Entonces explicaba que para él la mujer era un ídolo que estaba sobre un pedestal, porque era un ser superior y la admiraba. Y ante ese ídolo femenino que le hacía sentirse inferior, porque le dominaba y le gustaba en parte (ese era el problema), él lo que buscaba como iconoclasta era rebelarse contra el poder de ese ser superior. Y en eso consistía su misoginia”, remarcó Maluenda.

Fotograma de ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga.

“Yo distinguiría dos aspectos al hablar de la mujer en el cine de Berlanga”, afirmó Siles. “Por un lado, lo que se ha denominado el arco berlanguiano y que condiciona un tipo de figura narrativa femenina. En sus películas hay un personaje, generalmente masculino, que entra en la historia con unos proyectos de futuro y que, a medida que avanza la trama, va viendo cómo se desmoronan. ¿Qué utiliza Berlanga para que esos deseos del personaje masculino no se consigan? En la mayoría de los casos, a un personaje femenino. Y eso se ve muy claramente en ‘El verdugo’”, sostuvo la directora de la Cátedra Berlanga.

“De manera que tenemos a la mujer castradora, que coarta y limita el futuro del personaje masculino, porque ella tiene sus propios intereses, y luego está la mujer idealizada, generalmente turista y europea, que trae ese aire fresco a una España retrógrada, y en la que el hombre proyecta su libertad. También tenemos a la muñeca, como sucede en ‘Tamaño natural’, y que vendría a ser la mujer indestructible, que siempre sale a flote. Gómez Rufo, en su biografía de Berlanga, dice que Berlanga tenía un terror vaginal a las mujeres. Y probablemente de ahí proceda su fetichismo, en el sentido que caracteriza Freud el fetiche, como aquello que tapa el terror que produce la mujer al hombre”, insistió Siles.

Fotograma de ‘Tamaño natural’, de Luis García Berlanga.

“Habría, por otro lado, mucho que hablar acerca de la mujer a la que aludía Berlanga, porque no sabemos si se refería a todas las personas del sexo femenino que integran la humanidad o si se refiere a una idea de lo femenino que hay en su cabeza, como puede suceder con cualquier mujer que hable del hombre”, terció Maluenda, para centrarse en el ejemplo de ‘Tamaño natural’: “Desde mi punto de vista, en esa película no se está hablando de la mujer, sino que está retratando al hombre, porque quien se retrata es el que juega con las muñecas. Sí es cierto que los personajes femeninos coartan la libertad de los personajes masculinos, pero en el universo berlanguiano siempre hay alguien que quiere mejorar su situación y que termina describiendo un arco que va desde esa idea de querer elevarse, pero que acaba en caída libre. Y esa miserabilización de los personajes venía dada por todas las instituciones sociales”.

“Hay una verdad en el cine de Berlanga”, subrayó Siles. Verdad localizada en la manera que tenía el cineasta valenciano de salirse de los estereotipos, “de manera que ves cómo sufren tanto los hombres como las mujeres”, citando el texto sobre el malestar en la cultura de Sigmund Freud, ligado a la visión existencial del propio Berlanga. “Ese texto refleja muy bien cómo las instituciones culturales que creamos coartan y limitan la libertad del individuo. De ahí que se hable también de representación kafkiana en el cine de Berlanga, porque la institución burocrática presiona y oprime a los personajes. Su cine no es militante políticamente, sino que hace una crítica contundente a todas las instituciones: el ejército, la iglesia, la clase política. No hay institución que se libre de su sorna, de su sarcasmo, y da igual el régimen político en el que estemos”, resaltó Siles.

Fotograma de ‘Bienvenido Míster Marshall’, de Luis García Berlanga.

Para el Año Berlanga que se celebra en 2021, la directora de la Cátedra avanzó que tenía prevista la realización de un congreso internacional: “La situación ha cambiado mucho desde que presentamos el proyecto en la Filmoteca y en el Ayuntamiento de Valencia a principios de este año. La aparición del coronavirus ha dejado todo parado, pero esperamos que pueda salir finalmente”, apuntó Siles, que también reveló la puesta en marcha de un proyecto de documental sobre la representación de la mujer en el cine de Berlanga, que dirigirá Almudena Verdés.

Maluenda, por su parte, dijo estar con el largometraje documental ‘¡Berlanga!’ (“así, muy afirmativo y muy entusiasta”), bajo la producción de Eva Vizcarra y Regina Enguídanos. “Una película en la que se hablará de la vigencia de Berlanga. Y lo vamos a hacer a través de un grupo de cineastas españoles muy importante: Gracia Querejeta, Álex de la Iglesia, Gonzalo Suárez, Santiago Segura, Concha Velasco, Paco Plaza, Enrique Urbizu, Isabel Coixet, y también extranjeros como Alexander Payne, gran fan de Berlanga”. “El propósito”, concluyó Maluenda, “es que el público que pueda no conocer a Berlanga, en el momento que salga el documental, si ve que estos grandes monstruos del cine de hoy están hablando de este modo de sus peliculas, pues quizás se digan, ¡tendremos que conocerlo!. Para un español conocer a Berlanga es como conocer a Goya, Quevedo, Valle Inclán o Gómez de la Serna. Es decir, alguien muy nuestro pero netamente universal”.

Begoña Siles y Rafael Maluenda durante el WebinarsLaNau dedicado a Berlanga.

Salva Torres

Saura: «siempre estoy pensando en el futuro»

Entrevista al director de cine, fotógrafo y escritor Carlos Saura, con motivo de la presentación su última novela, ‘Ausencias’, editada por el sello Laborinto
Librería Railowsky
53 Fira del Llibre de València

El eximio director de cine Carlos Saura ha recalado en la ciudad, en compañía del editor Emilio Pascual y del catedrático de la Univesidad de Alcalá de Henares Antonio Fernández Ferrer, para presentar ‘Ausencias’ –cuarta novela del autor, publicada por el sello madrileño Laborinto–, invitado por la Librería Railowsky y en pleno cronograma de la 53 Fira del Llibre de València.

Con tal motivo y tras los encuentros con el público celebrados en La Llotgeta y en la sede de la Librería Railowsky, Makma entrevista en los Jardines de Viveros (entre rúbicras y dedicatorias) al provecto y prolífico autor aragonés con el fin de aventurar una mirada reflexiva sobre algunos aspectos de su cosmogonía metodológica.

Se presenta en Valencia con su cuarta novela, ‘Ausencias’, polarizada en torno de la ausencia fotográfica, de la cámara como germen y elemento vertebrador y, a la par, como enigma.

Sí. Aunque no me gusta desvelar demasiadas cosas de la novela, la asuencia proviene de un libro de Diane Arbus, la fotógrafa americana (por cierto, maravillosa). Me compré un libro sobre su obra en Madrid y tenía una página rasgada, rota, y me pareció como una especie de violación de un libro tan precioso. Lo iba a devolver y entonces pensé: “en vez de devolverlo, voy a pensar qué es lo que había en esta página”. Entonces comencé a escribir la novela.

¿Se advierte usted en la narrativa transitando por un territorio libérrimo, en comparación con otros oficios artísticos?

No. Lo que pasa es que escribir es un proceso solitario, es una maravilla. En el cine escribir un guión es igual, estás solo, pero luego tienes que hacer una película y estás con cuatrocientas personas; es un lío trabajar con un grupo tan grande de gente. En cambio, dibujar, pintar, escribir música (no interpretarla, claro) o escribir una novela son procesos solitarios y todo lo que ocurrre te sucede a ti, no hay nadie que te pueda ayudar; eso me parece muy interesante.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela 'Ausencias', en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela ‘Ausencias’, en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sin duda, un concepto que puede ajustarse a su perfil creador es el dilentantismo, en tanto que usted ejerce y se nutre de múltiples campos, influjos e inquietudes.

Es verdad. Yo digo siempre que soy un aficionado de todo. De la fotografía menos, porque he sido profesional y puedo ser un buen fotógrafo si quiero, aunque no me interesa serlo tampoco. Pero en cuanto a todo lo demás, excepto el cine, son cosas periféricas que me sirven, en el fondo, para cultivarme y estar con la cabeza despierta y para hacer alguna película, aunque no siempre. Creo que escribo ahora mucho mejor que antes, porque, como todo en la vida, si escribes todos los días un poco terminas escribiendo bien, como sucede con la fotografía, la pintura, todo; si practicas terminas haciéndolo mejor. Pero bueno, nunca presumo de ser un gran pintor ni escritor, ni me interesa.

¿Encontrarse en permanente ebullición creativa también es un motivo para no volcar la mirada o no revisitarse?

Sí, a mí no me interesa revisitar mi obra, nada. A veces, no tengo más remedio, porque he hecho más de cuarenta películas y, en ocasiones, me reclaman de un festival o me realizan un homenaje y me da vergüenza levantarme y marcharme; no tengo más remedio que verlo. No me gusta nada ver mis películas, siempre estoy pensando en el presente y en el futuro, en lo que vas a hacer, y no en lo que has hecho ya, porque eso es muy aburrido. Es más, a veces las veo y no me parece que sean mías.

¿Qué le ha parecido el trabajo documental sobre su trayectoria implementado por Félix Viscarret en ‘Saura(s)’?

Me pareció bien. Un trabajo muy agradable. Me convenció, vino a mi casa, me habló del proyecto, fue muy simpático y amistoso y dije: “Venga, vamos a lanzarnos a esta aventura”. Lo malo es que ahora hay varias personas que quieren hacer lo mismo y ya me niego. Ese documental está hecho y ya está.

Sobre usted puede componerse un retrato de infatigable y diversificado autor que se adentra en ciertos territorios recurrentes. ¿Qué papel de relevancia concede a la obsesión como elemento de creación?

Creo que eso es muy importante, siempre que eso no te lleve a ausencias. Debe tenerse mucho cuidado con esos límites. Pero las obsesiones son fundamentales en la vida; y no solo eso, sino la pasión por las cosas. Buñuel decía una cosa que a mí me interesaba mucho: “la pasión lo justifica todo”. Si embargo, yo creo que no, que no justifica un crimen, por ejemplo. Para él hasta un crimen, si es pasional, estaba justificado. Yo creo que eso es una barbaridad, sobre todo ahora.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Una de sus pasiones artísticas de fuste profesional, como mencionaba, se encuentra en la fotografía. Sin embargo, no solo le concede relevancia a la composición de la imagen sino a los entresijos de su mecánica, a las entrañas de la cámara fotográfica. 

Sí, siempre he sido muy manitas, muy habilidoso. Durante una temporada construía muebles para mi casa, por ejemplo. Y, sobre todo, llevo muchos años trabajando con los objetivos y las cámaras, desmontándolas, tratando de arreglarlas, aunque a veces no las arreglo, sino que las destruyo (risas). Encuentro fundamental trabajar con las manos, con los dedos. Es una cosa esencial, no solo escribir y pensar, sino que hay que hacer cosas manuales. Esa es una gran ventaja de los pintores, por ejemplo; por eso ellos suelen vivir muchos años en general, porque trabajan de pie, permanecen activos, etc.

¿Qué les aconsejaría al respecto a los nativos digitales?

A los nativos digitales hay que decirles que trabajen con las dos manos. No solamente con la derecha, sino también con la izquierda. Me parece que es muy importante tener ocupadas siempre las dos manos; no perder la manualidad. Es algo que veo en mis propios hijos, especialmente a través de los teléfonos móviles. Aunque he visto a mi hija escribir con las dos manos y no parece una cosa tan fácil.

Esta transformación técnológica aplicada al cine puede convertir a la figura del director en un potencial y verdadero demiurgo, que no solo es capaz de controlar aquellas cuestiones que afectan a la semántica y al contenido de sus creaciones, sino que también se encuentra facultado para dominar todos los elementos técnicos. Sin embargo, usted siempre se ha caracterizado por procurar una férrea autoridad sobre todas las facetas metodológicas que entran en juego durante el rodaje. 

Yo he intentado siempre controlarlo todo. Sobre todo a partir de ‘La caza’, porque yo hice una película anterior, que se llamaba ‘Llanto por un bandido’, que la montaron en Italia y no llevaron a cabo nada de aquello que quería montar. A partir de ahí decidí controlar absolutamente todo, haciendo películas pequeñas que pudiera controlar (aunque he hecho alguna grande); que no se escape nada, ni la música, ni la fotografía. He trabajado con fotógrafos estupendos, pero si hay algo que no me gusta lo digo directamente. No hay nada que no me guste que esté presente en mis películas.

De todos modos, en el cine tienes que delegar. Si tienes un fotógrafo como Vittorio Storaro, que es una maravilla, ya sabes que llegas a un acuerdo con él. Puede haber alguna cosa que no te guste, pero, vamos, pocas cosas, porque ya estamos muy de acuerdo. Es una tranquilidad tener a una persona que es una maravilla iluminando y que sabe iluminar mucho mejor que tú. Yo puedo hacer técnicamente una película en blanco y negro, pero nunca la podría hacer en color; el color es muy complicado.

¿Cómo ha recibido y aplicado esta metamorfosis digital en el universo cinematográfico?

El cine ha cambiado radicalmente, como la fotografía. Las cámaras digitales son cada vez más perfectas. Rodar con cámaras digitales es una comodidad enorme, porque antes se paraba cada diez minutos, había que cambiar el rollo, nunca veías el material hasta que no se positivaba en el laboratorio y, de repente, te llevabas sorpresas, como un micrófono que se veía por ahí y había que cambiar la toma. Ahora con un par de monitores y demás estás viendo y dominando todo ese campo. En ese sentido, como en la fotografía, se ha dado un salto vertiginoso; estoy completamente a favor de estos cambios. No soy como algunos que piensan que todo era mejor antes (eso es una tontería).

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

El hombre que ríe

‘El hombre que ríe’ de Iñigo Royo
ARTIUM, Sala Este Baja
C/ Francia, 24, Victoria-Gasteiz
Hasta el 16 de octubre de 2016

Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, presenta ‘El hombre que ríe’, una exposición de Iñigo Royo sobre «el barullo idiota que formamos viviendo juntos» y «la risa amarga que asoma (…) ante la contemplación del espectáculo». La muestra reúne instalaciones, vídeos, fotografías y una pieza sonora, contiene referencias literarias habituales en Royo, y establece una mirada irónica y escéptica sobre muchos aspectos de la realidad cotidiana, desde la política hasta las nuevas tecnologías. La exposición es una producción de Artium y cuenta con un catálogo con textos del artista, de Santiago Eraso y del escritor José Luis Arántegui. Su inauguración se completa con una conferencia previa de Iñigo Royo, mientras que en otoño tendrá lugar un ciclo de cine.

El dramaturgo, novelista y poeta irlandés Samuel Beckett se encuentra en el origen de ‘El hombre que ríe’. En su recuerdo, Iñigo Royo ha encontrado dos palabras, barullo y risa, a partir de las cuales ha construido un relato, una forma de explicar el mundo desde «el humor y el caos». Trece obras –instalaciones, fotografías, vídeos y una pieza sonora- se ordenan en la Sala Este Baja y en el exterior de Artium, ofreciendo además una muestra de los trabajos de Royo desde 2009 hasta el presente.

Iñigo Royo reclama la atención del visitante en su entrada al Museo con ‘Advertencia’, una acción sobre la fachada principal de Artium, en la que ha rotulado en grandes caracteres «aquí no caben ni fantasías ni ocurrencias». El mismo aviso se repetirá después, ya en la Sala Este Baja, en una instalación fotográfica con el mismo título, en cuyas imágenes se reconocen distintos edificios públicos con el mismo lema rotulado en sus muros.

Pero antes de acceder a la galería, justo ante su puerta, el visitante aún podrá esbozar una primera sonrisa con ‘Unión Europea. Manual de autoayuda’. El artista ha tomado el programa electoral de un partido en las últimas elecciones europeas y ha reordenado y grabado las palabras en función del número de veces que aparecen en el texto.’El hombre que ríe’, la obra que da título a la exposición, se despliega en 10 monitores nada más traspasar la puerta: el artista utiliza el detector de sonrisas de algunas cámaras fotográficas avanzadas dejando que el instrumento decida qué es risa y que no. A su lado ‘Hello Barbie’, una pieza en la que la muñeca –un modelo teóricamente capacitado para responder a lo que se le dice- recibe mil insultos del idioma castellano.

El hombre que ríe. Imagen cortesía Artium.

El hombre que ríe. Imagen cortesía Artium.

De Buñuel a Buñuel
El perímetro del espacio central de la exposición está recorrido por ‘Babel’, en la que escribe el resultado de la traducción sucesiva de un texto de Buñuel a través de los noventa idiomas del intérprete automático de Google, para regresar finalmente al castellano; la frase final, como cabe esperar, no tienen nada que ver con la original. En este mismo espacio, ‘Advertencia’ retoma en más de 50 fotos la idea plasmada en la fachada del Museo.

‘Tribulaciones y mudanzas’ es una serie de siete fotografías que reproduce siete figuras de papel –una pajarita, un barco, un avión…- realizadas con las portadas de los periódicos del 21 de octubre de 2011, con la noticia del abandono de la violencia por parte de ETA. A su lado, ‘Esperpento’ es una instalación fotográfica en la que sesenta imágenes de Google Earth y fragmentos de diálogos de ‘Luces de Bohemia’, de Valle-Inclán, conforman un particular mapa de España. En el centro de este espacio, ‘Ab-alio’, proyecto videográfico basada en los conocidos ‘Listados’ de Ignasi Aballí y que, en sus múltiples vídeos, ofrece “un variado y tragicómico abanico de asuntos relacionados con la vida cotidiana”.

La muestra se cierra con tres obras finales: ‘Benditos tímidos’, una serie de fotografías a partir de álbumes familiares en los que se destaca a los «maravillosos tímidos, que no querían perpetuar su imagen, convencidos de que es preferible pasar sin dejar rastro»; ‘Diálogos con Luciano’, el canario que tuvo durante un tiempo y que un día dejó de cantar; y ‘Quid pro quo’, cortometraje en el que un lector pone al día de las noticias de prensa a Luis Buñuel en un monte cercano a Calanda, donde fueron esparcidas sus cenizas.

Fotógrafo, profesor de fotografía, foto-reportero, guionista y director de cortometrajes, artista, Iñigo Royo (Donostia-San Sebastián, 1962) es, por formación, licenciado en psicología. Desde que en 1988 recibiera el premio Jóvenes fotógrafos del Ministerio de Cultura, ha participado en innumerables exposiciones colectivas en ciudades como Madrid, Barcelona, Vigo, Bilbao, Vitoria-Gasteiz, Donostia- San Sebastián, Berlín o Nueva York. Su obra forma parte de las colecciones de la Fundación La Caixa, Museo Reina Sofía, CGAC, Banco de España y Ordóñez-Falcón y otros fondos privados, entre otras.

La autenticidad siniestra de José Hernández

José Hernández
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 6 de septiembre, 2015

José Hernández, lo recordó Manuel Chirivella, era un pintor del “soñar despierto”. De manera que cabría entroncarlo con el movimiento romántico, allí donde éste se hace cargo de la irrupción de lo siniestro como fenómeno estético allá por el siglo XIX. Romanticismo que viene a su vez a dar voz a todo aquello que la Ilustración, en tanto discurso de la racionalidad científica, negaba. De ahí que José Hernández (Tánger, 1944, Málaga, 2013) pintara despierto los sueños que sin duda nos atemorizan. La objetividad exacerbada de la vigilia dándose paradójicamente la mano con la no menos intensa visión subterránea de los sueños. ¿O habría que decir, para ser más exactos, pesadillas?

Obra de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Obra de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Porque en José Hernández se aprecia el encuentro, después de todo, de ambas tendencias disociadas de la mente humana. Por un lado, cierto naturalismo extremo, que se puede ver en la proliferación de extraños bichos y monstruos tan propios de la literatura fantástica. Y, por otro, cierto desgarro existencial, sin duda proveniente de esa misma pasión por alcanzar las capas más profundas del inconsciente. No es extraño, por ello, que ‘La metamorfosis’ de Kafka sea uno de los libros ilustrados por Hernández y, sin duda, de los mejores.

Obras de José Hernández en el Centro del Carmen.

Obras de José Hernández en el Centro del Carmen.

Los artistas como José Hernández no se encuentran cómodos en los juegos de seducción y comunicación que ahuyentan lo real de la experiencia humana, para ofrecernos a cambio una visión reconfortante de nuestro paso por la tierra. Frente a esos otros discursos más amables de la lógica comunicativa o el glamour publicitario, Hernández contrapone el áspero acercamiento a la vida corrupta que el tiempo inexorablemente impone. Lo auténtico, parece decirnos José Hernández con su obra, se encuentra próximo a lo siniestro, nunca cerca de la almibarada realidad.

Ópera veneciana, de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Ópera veneciana, de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Esta práctica artística, que sin duda entronca igualmente con la prolongación del romanticismo que supuso la emergencia de las vanguardias, tiene mucho que ver con ese soñar despierto antes aludido. José Hernández, del que su viuda Sharon Smith dijo que trabajaba diez horas diarias en su estudio, se limitaba a plasmar lo que su mente afloraba durante su apasionada vigilia. De manera que más que interpretar los sueños que cristalizan en su premiada obra, lo que Hernández hace es dejar que estos emerjan a borbotones para captarlos al vuelo en estado de hipnosis.

Memoria meteorológica, de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Memoria meteorológica, de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

El Centro del Carmen del Consorcio de Museos y el Palau de Valeriola de la Fundación Chirivella Soriano han tenido que sumar sus espacios para acoger tamaña cantidad de seres monstruosos, a mitad de camino entre el sueño de la razón y su pesadilla siniestra. Más de 150 obras, entre las de su primera etapa (acogidas en Valeriola) y las realizadas a partir de los 80 (en el Carmen), que dan cuenta del desgarro existencial que provoca el encuentro de ambas exacerbaciones: la realista científica y la surrealista romántica.

Privilegios deshidratados, de José Hernández. Centro del Carmen.

Privilegios deshidratados, de José Hernández. Centro del Carmen.

Pinturas, dibujos, ilustraciones, carteles, esculturas y diseños de escenografías teatrales (conoció a Bacon, Buñuel, Ginsberg, Kerouac y Orson Welles, entre otros), que dejan espléndida huella del quehacer artístico del que fuera, con todo merecimiento, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1981. Un quehacer basado en la autenticidad que, al estar ligada al horror, daría pie a otra historia no menos apasionada acerca de lo siniestro como destino del arte vaciado de dimensión simbólica. José Hernández la promueve con su obra inquietante y sin duda fantástica en todos los sentidos.

Detalle de una de las obras de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Detalle de una de las obras de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Salva Torres

Xismo Mensua, premio FCB en La Nau

II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Common. 2015, de Xisco Mensua
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 2 de mayo, 2015

La sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau acoge la exposición ‘II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch’ (FCB). Juan López Trigo, presidente de la FCB, fue el encargado de entregar el premio al ganador de esta segunda edición, Xisco Mensua, con la obra ‘Common. 2015’. Juan Viña, doctor en Medicina y miembro del jurado, Olga Adelantado, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC) y el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño, destacaron asimismo, durante la el acto de entrega del premio, la labor de las tres instituciones implicadas a favor de la difusión del arte contemporáneo y la consolidación de este galardón.

La FCB con este premio busca “fomentar la difusión de la cultura en general y del arte contemporáneo en particular así como la labor indispensable de las galerías de arte”. Y para conseguir su objetivo, este año ha querido mostrar al público la calidad de las obras que optaban al galardón, en una exposición única, con 30 piezas seleccionadas por 19 prestigiosas galerías como partes  especiales de sus colecciones para optar a este premio.

En la primera edición, López-Trigo aseguró que el premio nacía con “vocación de futuro” porque “si queremos que las galerías y los artistas reciban apoyo y se les ponga en valor, no se puede hacer sólo un año y de forma aislada, así que esperamos el año que viene más propuestas”. La exposición inaugurada el pasado martes 31 de marzo podrá verse en la sala más importante de la Nau hasta el 2 de mayo de 2015.

Fotograma de 'El ángel exterminador', de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra 'Common. 2015', II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

Fotograma de ‘El ángel exterminador’, de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra ‘Common. 2015’, II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

La selección fue realizada por el jurado representado por Lorena Corral, historiadora del Arte, comisaria independiente y directora de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación Coca-Cola; José Luis Clemente, historiador del Arte, profesor del máster de producción artística en BBAA de Valencia especialista en arte contemporáneo; Juan López-Trigo, presidente de la Fundación Cañada Blanch; Carlos Pascual, patrono de la FCB, notario y coleccionista de Arte; Juan Viña, patrono de la FCB, doctor en medicina y coleccionista de Arte y Norberto Piqueras, de exposiciones del vicerrectorado de Cultura de la Universitat de València.

Finalmente y tras varias horas de deliberaciones,  Xisco Mensua, con su obra ‘Common. 2015’ (impresión de tintas pigmentadas sobre papel Hahnemühle Ultrasmoth 305 gms., montada sobre cartón pluma de 10 mm)  recogió el II Premio Adquisición FCB junto a su galerista Rosa Santos y a los artistas de las galerías  Luis Adelantado, Aural, Benlliure, Isabel Bilbao, Alba Cabrera, Cànem, Espaivisor, Misterpink, Galería del Palau, Parking Gallery, pazYcomedias, Punto, Rosalía Sender, Set Espaid’Art, EspaiTactel, Galería Thema, TrentatresGallery y Galería 9, que también presentaron obras.

El trabajo de Xisco Mensua utiliza el tiempo como espacio donde verter y desarrollar una serie de conceptos y temas complejos relacionados entre sí. Materias como la poesía, filosofía, medios de comunicación, educación e infancia, entre otros, son referencias recurrentes en sus series de dibujos, generalmente polípticos, pinturas y collages.

Así, en ‘Common. 2015 conviven Blas de Otero, José María Goytisolo, Boris Pasternak, Jean Marie Straub, Danièle Huillet, Jean Tinguely, Niki de Saint-Phalle, Pier Paolo Pasolini, Wolf Vostell, Nam June Paik, Benjamin Patterson, Andy Warhol, Gilles Deleuze, Félix Guattari…con fotogramas de El Angel Exterminador de Luis Buñuel.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua premiada.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua galardonada con el II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. Cortesía de los organizadores. 

Buñuel, la imposible relación sexual

Él, de Luis Buñuel
Básicos de la Filmoteca
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 19 de febrero, a las 19.00h

Luis Buñuel dirige en 1929 con Salvador Dalí su primera película, ‘Un perro andaluz’ que, junto a ‘La edad de Oro’ (1932), representa al movimiento vanguardista surrealista. En ‘Un perro andaluz’ está recogido uno de los planos más estremecedores de la historia del cine: aquél en el que una mano de hombre corta con una navaja de afeitar un ojo femenino.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel.

En 1977, Luis Buñuel rueda su última película, ‘Ese oscuro objeto del deseo’. Un film que termina con otro potente primer plano de una mano de mujer zurciendo el desgarro de un encaje ensangrentado, un instante antes de que la explosión de una bomba ponga fin a la historia. “Es el último plano que yo he rodado, me conmueve (…)”, declaró Buñuel.

Fotograma de 'Ese oscuro objeto del deseo', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Ese oscuro objeto del deseo’, de Luis Buñuel.

Estos dos planos condensan y connotan la filmografía de Luis Buñuel. El primero nos remite al ‘cine-navaja’, que desgarra la mirada del espectador a través de la escritura surrealista que atraviesa la obra del realizador de Calanda. Y el segundo hilvana metafóricamente ese oscuro objeto femenino de deseo que arrebata el universo fílmico del director.

Surrealismo y pulsión

Luis Buñuel quedó fascinado con el movimiento surrealista desde que lo descubre en su primer viaje a París (1929-31). “Por primera vez en mi vida, había encontrado una moral coherente y estricta, sin una falla. Por supuesto, aquella moral surrealista, agresiva y clarividente solía ser contraria a la moral corriente, que nos parecía abominable, pues nosotros rechazábamos en bloque los valores convencionales. Nuestra moral se apoyaba en otros criterios, exaltaba la pasión, la mixtificación, el insulto, la risa malévola, la atracción de las simas”.

Si las proclamas del surrealismo en torno a esa total libertad, de rechazo a cualquier norma y sistema represivo, prendaron a Buñuel, su cine cautivó igualmente al líder y pensador del movimiento surrealista, André Breton: “El genio de Buñuel siempre me ha parecido que radicaba en lo que exaltado y exasperado hasta el límite tiene en él el conflicto entre el instinto sexual y el instinto de muerte”.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel.

El cine de Luis Buñuel está, de hecho, surcado por esa mirada surrealista y atravesado por cierta pulsión. Una pulsión que proviene de esa visión surrealista que está más allá de cualquier límite. Y, como señala el catedrático Jesús González Requena, un surrealismo abocado a la representación favorable “de toda manifestación pulsional, primaria, violenta y destructiva”. Representación pulsional que sólo puede conducir “a la aniquilación inevitable, en un solo y único movimiento, de la cultura, del sujeto y del deseo”. Porque la pulsión refleja la violencia que nos habita como sujetos, al no querer saber nada del límite de la represión.

Para corroborar esta idea sólo hay que leer las palabras de André Bretón y Luis Buñuel recogidas en la biografía del director, ‘Mi último suspiro’: «Decía Breton, por ejemplo, que el gesto surrealista más simple consiste en salir a la calle revólver en mano y disparar al azar a la gente. Por lo que a mí respecta, no olvido haber escrito que ‘Un chien andalou’ no era si no un llamamiento al asesinato”.  Y Buñuel agrega: “El símbolo del terrorismo, inevitable en nuestro siglo, siempre me ha atraído; pero del terrorismo total cuyo objetivo es la destrucción de toda sociedad, es decir, de toda especie humana”.

Fotograma de 'El', de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Fotograma de ‘El’, de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Así pues, el cine de Luis Buñuel, influenciado por el pensamiento surrealista, como señala González Requena, “no ve en la civilización otra cosa que el sistema de mascaras hipócritas con las que se reprime y somete el deseo del individuo hasta la aniquilación total de su libertad. Y, por eso, en la medida en que hace de la liberación absoluta de su deseo su bandera, proclama su rechazo a toda restricción, a toda represión”.

Por tanto, podríamos pensar que en el cine de Luis Buñuel no hay límite a la satisfacción de los deseos de los personajes. En cambio, como comenta el propio director, la estructura de su cine conlleva “la imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo. En ‘La edad de oro’, una pareja quiere unirse sin conseguirlo. En ‘Ese oscuro objeto de deseo’, se trata del deseo sexual de un hombre en trance de envejecimiento, que nunca se satisface”. A estas dos películas que cita el director podemos añadir ‘Un perro andaluz’ (1929), ‘Susana’ (1950), “Él” (1952) –la película que se presenta este jueves en Básicos de la Filmoteca- y ‘Ensayo de un crimen’ (1955).

Fotograma de 'El', de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Fotograma de ‘El’, de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Las palabras de Luis Buñuel reflejan una curiosa paradoja y abren una inquietante pregunta: ¿Cómo es posible que un universo narrativo cuyo sentido tutor está habitado por las premisas surrealistas de libertad total, de rechazo a cualquier norma y sistema represivo, los personajes se hallen ante la imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo, como que una pareja pueda consumar la relación sexual?

¿No será porque en el cine de Luis Buñuel el deseo no moviliza a los sujetos, sino la pulsión, como muy bien alabó André Breton cuando habló del genio de Buñuel?

Como subraya González Requena: “Si la represión de la pulsión es la condición de la civilización, no por ello el concepto de represión debe ser concebido como antagónico con el deseo. Por lo contrario: la represión no es lo opuesto al deseo, sino su condición; es la represión de la pulsión lo que determina la configuración del deseo, no menos que del inconsciente”.

Razón por la cual, la cámara de Luis Buñuel, que graba a nivel del inconsciente surrealista, sin represiones, ni límites, termina finalmente narrando historias donde el encuentro sexual se torna imposible.

Fotograma de la película 'Él', de Luis Buñuel. Básicos de la Filmoteca. CulturArts IVAC.

Fotograma de la película ‘Él’, de Luis Buñuel. Básicos de la Filmoteca. CulturArts IVAC.

Begoña Siles

Berlanga ya sienta Cátedra

Amor y cine: Berlanga, Buñuel y Hitchcock
Palacio de Colomina
C / l’Almodí, 1. Valencia
Del 11 al 15 de diciembre

La Cátedra Berlanga nació oficialmente a principios de este año, mediante el acuerdo establecido entre la Universidad CEU-Cardenal Herrera y la Filmoteca de CulturArts IVAC. Nació para propiciar la investigación de la obra del cineasta valenciano más internacional y nutrir de contenidos académicos el Berlanga Film Museum (BFM), que dirige Rafael Maluenda. Hasta ahí la secuencia oficial. Lo que viene después corresponde a su puesta de largo, de manera que ese nacimiento no quede en un simple parto imaginario.

Fotograma de 'Novio a la vista', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘Novio a la vista’, de Luis García Berlanga. Jornadas de cine en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de los organizadores.

La puesta en marcha de unas jornadas de análisis, que arrancaron el jueves en el Palacio de Colomina y se extienden al lunes, ya es síntoma de que la Cátedra Berlanga va en serio. En esas jornadas se analizan la película ‘Novio a la vista’, junto a las de Buñuel y Hitchcock ‘Abismos de pasión’ y ‘La ventana indiscreta’, bajo el lema ‘Amor y cine’ y aprovechando que las tres cumplen 60 años. Serán los primeros contenidos, a nivel académico, del BFM aportados desde la Cátedra Berlanga que dirige Begoña Siles, profesora de la Universidad Cardenal Herrera.

“Queremos que sea un referente a nivel nacional e internacional no sólo en cuanto espacio de investigación de la obra de Berlanga, sino del cine mediterráneo, español y europeo de manera que sus películas puedan ser relacionadas con otras cinematografías afines a su trabajo”, destaca Begoña Siles. Las jornadas ‘Amor y cine’, organizadas por CulturArts IVAC y CEU-Cardenal Herrera, en colaboración con la Asociación Cultural Trama y Fondo y el Berlanga Film Museum, son el primer paso en esa dirección. Un segundo paso ilustrativo de esa voluntad lo anuncia la propia directora de la cátedra: “Hemos establecido contactos con Departamentos de Hispánicas de países anglosajones y su reacción ha sido tremendamente positiva”. Y pone el ejemplo del Trinity College de Dublín, donde se están realizando dos tesis doctorales sobre Berlanga.

Fotograma de La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock. Jornadas de cine en Palacio de Colomina. Imagen cortesía de los organizadores.

Fotograma de La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock. Jornadas de cine en Palacio de Colomina. Imagen cortesía de los organizadores.

“¿Qué envidia, no?”

“Eso es lo que pretendemos hacer extensible aquí”.

Begoña Siles quiere potenciar la investigación acerca de la obra de Berlanga, sobre todo después de constatar este hecho: “Los alumnos no conocen a Berlanga y cuando lo hacen se sorprenden de la contemporaneidad de sus películas”. Tal y como ha ocurrido en el ‘Maratón sobre Berlanga’, incluido en el certamen audiovisual Proyecta que el CEU realiza desde hace 10 años, y de donde han salido los tres cortometrajes finalistas relacionados con el trabajo del autor de ‘Bienvenido, Mr. Marshall’. Una alusión paródica a este último film fue el ganador: ‘Bienvenido Mr. Whatssap’.

“La Cátedra Berlanga es un paso de gigante para dar a conocer la obra de un cineasta cuya figura muchos consideran equivalente a la de Goya o Valle Inclán”, afirma Rafael Maluenda. José Luis García Berlanga ha señalado en múltiples ocasiones que la obra de su padre contiene la historia de España del siglo XX. Maluenda indica que la contemporaneidad de sus películas se debe a “la universalidad de lo que cuenta”. Y pone como ejemplo el “enorme éxito” de un reciente ciclo en la República Checa, donde “el público estalló en carcajadas con ‘Bienvenido Mr. Marshall’ y con ‘Tamaño natural’, que es una película que a Berlanga se le achacó de ponerse serio”.

Las jornadas de cine en el Palacio Colomina cuentan con la participación de profesores de diferentes universidades, como Jesús González Requena, Luis Martín Arias e Ignacio Lara, además de los mencionados José Luis García Berlanga, Rafael Maluenda y Begoña Siles. Como actividad paralela, se presentó el jueves el libro ’29 miradas sobre Spielberg’, coordinado por Pau Gómez y que contó con la presencia del director Jaume Balagueró, el escritor Santiago Posteguillo, la editora Susana Alfonso y el propio Rafael Maluenda.

Programa completo de las jornadas:

JornadasAmoryCine

Fotograma de 'Novio a la vista', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘Novio a la vista’, de Luis García Berlanga. Jornadas de cine en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de la organización. 

Salva Torres