Cristina Fallarás: “La cultura de la violación es sistémica en nuestra sociedad”

Cristina Fallarás. No publiques mi nombre

La periodista, escritora y activista del feminismo Cristina Fallarás presentó en València ‘No publiques mi nombre’, una recopilación de mil quinientas denuncias de agresiones sexuales recogidas en las redes cuyo objetivo es ser un instrumento de lucha contra la violencia sexual, una memoria colectiva y una herramienta para detectar los patrones del abuso.

Contra Fernando Savater. Una burla linda en los labios

Fernando Savater. Justo Serna

Justo Serna ha leído a Fernando Savater desde mediados de los años 1970. Al principio, con admiración y agradecimiento. Más tarde, con inquietud, terminó arrojando la toalla. Lo cuenta en ‘Fernando Savater, la derrota del intelectual’. Y lo cuenta con dolor, el que produce descubrir que un hermano mayor intelectual se ha convertido en un canalla.

Los mil ojos de Juan Manuel de Prada: un desfile de la derrota

Juan Manuel de Prada. Mil ojos esconde la noche

A los 53 años, Juan Manuel de Prada ha conquistado una cumbre literaria con su última y más ambiciosa novela, ‘Mil ojos esconde la noche’, ambientada en el París ocupado por los nazis, donde un periodista resentido intenta reclutar a artistas de izquierdas exiliados para mayor gloria de la Falange.

Ignacio Martínez de Pisón, el artista en su taller

Ignacio Martínez Pisón

Como es habitual en Ignacio Martínez de Pisón, su prosa limpia, sin adjetivos innecesarios, sin ornamentos sobrantes, nos deleita en ‘Ropa de casa’, recreando un mundo reconocible, cercano, aunque a la vez con enigma.

Un arroz con bacalao. Cultos y bronceados (III)

Javier Valenzuela. Cultos y bronceados (III)

El verano está hecho para gozar de cosas de las que no pudiste gozar durante el invierno. Para hacerlo sin encontrar la menor contradicción entre ser feliz con los placeres sencillos de la existencia y tu compromiso militante con un mundo más libre, más justo.

Reacciones lúdicas en momentos de evasión. Cultos y bronceados (II)

Cultos y bronceados (II). María Ramis

Las reacciones lúdicas deberían ser propias de este periodo en el que, supuestamente, deberíamos descansar, no producir. Recuerdo que, en la infancia, el verano era para aburrirse. Sin nada que hacer, jugábamos a imaginar, pero ahora fantaseamos con desidia, al mismo tiempo que nos ahogamos en esa necesidad de no perdernos en el tiempo.