La sombra de Ingmar Bergman es alargada

Ciclo conmemorativo del centenario de Ingmar Bergman
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 19. Valencia
Del 14 de septiembre de 2018 al 27 de enero de 2019

La Filmoteca inicia la temporada con un ciclo conmemorativo del centenario del nacimiento del director sueco Ingmar Bergman (1918-2007). Director de cine, guionista y dramaturgo, Ingmar Bergman está considerado como uno de los grandes cineastas del siglo XX. Autor de películas tan famosas como ‘Fanny y Alexander’ o ‘El séptimo sello’, Bergman estudió Historia del Arte y trabajó en el mundo del teatro antes de empezar en el cine con ‘Crisis’ (1945).

Con más de 40 películas dirigidas entre el cine y la televisión, Bergman recibió premios tan importantes como tres Oscar de Hollywood e incontables galardones en Europa. Desde el punto de vista más literario, Bergman escribió narrativa y teatro, y publicó varios de sus guiones. El ciclo se inició el viernes 14 de septiembre con un programa doble conformado por dos de las primeras películas del director sueco: ‘Música en la oscuridad’ (1947) y ‘Prisión’ (1949).

Fotograma de 'Un verano con Mónica', de Ingmar Bergman. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Un verano con Mónica’, de Ingmar Bergman. Filmoteca de Valencia.

Esta extensa y completa retrospectiva sobre uno de los directores europeos más importantes de la historia del cine prosigue en septiembre con otros títulos clásicos de la década de los cincuenta como ‘Juegos de verano’ (1951), ‘Noche de circo’ (1953), ‘Una lección de amor’ (1954), ‘Un verano con Mónica’ (1952), ‘Sonrisas de una noche de verano’ (1955) y ‘Sueños’ (1955).

Fresas salvajes, de Ingmar Bergman. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Fresas salvajes, de Ingmar Bergman. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

El 28 de septiembre, a las 20.00 horas, los profesores Juan Miguel Company y Luis Pérez Ochando presentarán el ciclo de Bergman y la proyección de ‘El rostro’ (1958) al público de la sala Berlanga. En septiembre, el ciclo concluye con dos de las grandes obras de Bergman y de la historia del cine: ‘Fresas salvajes’ (1957) y ‘El séptimo sello’ (1956).
En el mes de octubre se proyectarán algunas de sus grandes películas de los años sesenta, como ‘El manantial de la doncella’ (1959), ‘El ojo del diablo’ (1960), ‘Como en un espejo’ (1961), ‘Los comulgantes’ (1962), ‘El silencio’(1963), ‘Todas esas mujeres’ (1964), ‘Persona’ (1966), ‘La hora del lobo’ (1968), ‘La vergüenza’ (1968), ‘El rito’ (1969) o ‘La pasión de Anna’ (1969).

Ingmar Bergman. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Ingmar Bergman. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

El ciclo concluirá con la proyección de la última etapa de su filmografía realizada entre 1970 y el momento de su defunción con películas como ‘Gritos y susurros’ (1972), ‘Secretos de un matrimonio’ (1973 + TV), ‘La flauta mágica’ (1975), ‘Cara a cara’ (1976), ‘El huevo de la serpiente’ (1977), ‘Sonata de otoño’ (1978), ‘Mi isla, Farö’ (1979), ‘De la vida de las marionetas’ (1980), ‘Fanny y Alexander’ (1982 + TV) y ‘Saraband’ (2003).

El séptimo sello, de Ingmar Bergman. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

El séptimo sello, de Ingmar Bergman. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Escenas conyugales con Darín y Rivas

Escenas de la vida conyugal, dirigida por Norma Aleandro
Con Ricardo Darín y Érica Rivas
Teatro Olympia
C / San Vicente Martir, 44. Valencia
Estreno: miércoles 18 de noviembre, a las 20.30h
Hasta el 6 de diciembre de 2015

Tras varios años de ausencia de los escenarios, Ricardo Darín regresa al teatro en compañía de Érica Rivas, para asumir uno de los compromisos actorales más importantes de su carrera la obra Escenas de la vida conyugal, bajo la dirección de la gran dama de la escena argentina Norma Aleandro, en una versión teatral que Ingmar Bergman hiciera sobre su película del mismo nombre.  Los actores argentinos trabajan juntos de nuevo después del enorme éxito de la película Relatos Salvajes.

Ricardo Darín y Érica Rivas en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Ricardo Darín y Érica Rivas en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

Después de agotar las localidades en el Teatro Tivoli de Barcelona y también en la Sala Roja de los Teatros del Canal de Madrid, llega ahora al Teatro Olympia de Valencia del 18 de noviembre al 6 de diciembre.

Escenas de la Vida Conyugal llega a España precedida de su gran éxito en Argentina, donde  se ha representado más de 300 veces, y donde ha sido vista por más de 150.000 espectadores.

Ricardo Darín, en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Ricardo Darín, en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

En esta comedia dramática,  Juan y Mariana (sus dos protagonistas) relatan al público una secuencia de escenas que tiene que ver con la relación que mantienen durante su matrimonio y la que continúan llevando aún después de haberse divorciado. Al público asistente le resulta imposible no identificarse por lo menos con algunas de las reacciones de sus personajes,  que tanto pueden resultar divertidas, como dramáticas, pero que siempre tienen que ver con el amor y la condición humana, que es en lo que reside el gran éxito de esta obra.

Érica Rivas en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Érica Rivas en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

Norma Aleandro (que ya interpretara en 1992 esta obra junto a Alfredo Alcón) es ahora la encargada de dirigir a Ricardo Darín y Érica Rivas, conformando un equipo de primerísima línea para lo que seguramente también será un gran éxito en España.

 

Östlund: “La cobardía es lo más habitual”

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia
30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 19 al 26 junio de 2015

Ejemplo del modelo sueco, Ruben Östlund (Gotemburgo, 1974) acudió a la entrevista con sus dos hijas gemelas. Y mientras ellas, sin alborotar, se entretenían con el móvil antes de poder ir a la playa Malvarrosa, su padre respondía a las preguntas moviendo las manos como queriendo ahuyentar esos primeros planos que tan esporádicamente utiliza en su cine. En Fuerza mayor (2014), Premio del Jurado en el Festival Cannes, lo hace casi por simpatía con el título: “Me sentí obligado, porque la verdad es que no estoy acostumbrado a ellos”.

Fotograma de Force Majeure (Fuerza Mayor), de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de Force Majeure (Fuerza Mayor), de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Si los utilizó fue para mejor indagar en la psicología (otra palabra de la que huye) del personaje protagonista: un padre (Johannes Kuhnke) que abandona a su mujer y sus hijos cuando una avalancha de nieve amenaza con sepultarlos. “No tenía muchas esperanzas de que allí  fuera a pasar algo, pero lo cierto es que en el rostro de la actriz (Lisa Loven Kongsli) sí ocurrió”. De pronto, esa mujer descubre la cobardía de su marido como parte de esa fuerza mayor a la que alude el film.

“Yo nunca intento hacer análisis psicológico en mis películas, sino que muestro situaciones”, explica Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Situaciones que, en el caso de su último trabajo, tienen que ver con la cobardía como actitud universal cuando las cosas vienen mal dadas. “La cobardía es el acto más habitual ante una situación catastrófica. Y eso es verificable”. Pone como ejemplos diversos acontecimientos navales, como el Titanic, donde la mayoría de muertos eran mujeres y niños, mientras que muchos hombres se salvaron. Y se pregunta: “¿Qué hace que los hombres actúen de manera tan egoísta?”. Como el asunto da para una tesis doctoral, Östlund lo deja caer y prosigue por otros derroteros.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

“El cine no me interesa en sí mismo, sino que son las temáticas las que centran todo mi interés”. Y como cada proyecto le suele llevar dos o tres años, elige los temas que más le atraen para dedicarle todo ese tiempo. Aunque hay un hilo conductor (palabra que enseguida retomará en otra dirección) en su cine: “Me gusta poner al hombre en situaciones y bajo puntos de vista diferentes”. Por ejemplo: cansado de la más repetida visión del héroe, Östlund prefiere presentar “antihéroes”. O mejor aún: “Indagar en sus motivaciones”.

Motivaciones para las que considera (y aquí reaparece lo del conductor) muy relevante lo que sucede en el interior de un autobús o un tranvía. “El viaje en autobús es un microcosmos de la sociedad, porque tenemos un conductor que gobierna el vehículo y unos pasajeros que aceptan ese gobierno y comparten, hasta cierto límite, una serie de valores”. En su cine, también hasta cierto límite, coloca a los personajes en situaciones que terminan por gobernar sus vidas o, cuando menos, las desestabilizan. Por eso utiliza el término orteguiano “circunstancias” de vida. Circunstancias que atraviesan y articulan cada una de sus películas presentadas en Cinema Jove: The Guitar Mongoloid (2004), Involuntary (2008), Play (2011) o la mencionada Force Majeure.

“No soy un frikie, un apasionado del cine, lo que me apasionan son las imágenes en movimiento, por eso empecé haciendo películas relacionadas con la aventura”. Y siempre un cine que tiene que ver con el espectáculo, entendido desde el análisis “de su dinámica, de su dramaturgia”. Más cercano a su paisano Roy Andersson que a su también destacado paisano Ingmar Bergman, insiste en el cine de situaciones frente al más psicologista del primer plano: “En Suecia existen esos dos bandos, el de Andersson frente al de Bergman”. Como existe esa “relación amor odio” entre los “hermanos mayores suecos y los hermanos menores noruegos”, hasta que el petróleo le dio la vuelta a esa situación. El cine de Ruben Östlund es así: inquietante y en constante movimiento por la tensión de las situaciones y sus circunstancias.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Salva Torres

Arte es mujer

Cine y teatro
Colegio Mayor Rector Peset, Palau de Cerveró y Sala Ultramar, Valencia
Día Internacional de la Mujer Trabajadora
8 de marzo de 2015

La presencia de la mujer en el mundo del arte es cada vez más decisiva y numerosa, aunque en algunas de sus manifestaciones todavía subsisten sutiles formas de discriminación. Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el próximo 8 de marzo, las carteleras dedican una atención especial.

A lo largo de este mes el Aula de Cinema de la Universitat de València ofrece dos ciclos cinematográficos con perspectiva de género, con el apoyo de la Unitat d’Igualtat. ’8 de marzo: imágenes por la igualdad’ es un conjunto de actividades que incluye proyecciones, charlas y exposiciones, organizadas por diversas entidades, como Fundación por la Justicia y La Filmoteca de Valencia (CulturArts). La entrada es libre, las películas se proyectan en versión original y todas las sesiones incluyen una presentación previa y un coloquio posterior.

Fotograma de 'La gran aventura de Silvia', de George Cukor. Imagen cortesía de la Universitat de Valéncia.

Fotograma de ‘La gran aventura de Silvia’, de George Cukor. Imagen cortesía de la Universitat de Valéncia.

El salón de actos del Colegio Mayor Rector Peset acoge los martes de marzo, a las 18 horas, ‘El género camuflado’, un ciclo compuesto por cuatro títulos protagonizados por mujeres que, en algún momento de sus vidas, se ven obligadas a adoptar un rol y una apariencia masculina para acceder a posiciones sociales reservadas socialmente a los hombres. El travestismo, la inversión de roles y la adopción de atributos socialmente asignados al sexo masculino se pueden visualizar en ‘La gran aventura de Silvia’ (Sylvia Scarlett, George Cukor, 1935), ‘Albert Nobbs’ (Rodrigo García, 2011) o ‘Elizabeth’ (Shekhar Kapur, 1998). En estos filmes sus protagonistas utilizan el disfraz como estratagema para superar los obstáculos sociales que les dificulta el acceso al espacio público.

Fotograma de 'Los chicos están bien' de Lisa Cholodenko. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Annette Bening y Julianne Moore en un fotograma de ‘Los chicos están bien’, de Lisa Cholodenko. Imagen cortesía de la Universitat de València.

El ciclo ‘La maternidad a debate’ centra la programación del Aula de Cinema en el Palau de Cerveró, los jueves de marzo, también a las 18 horas. La  propuesta reflexiona sobre la idealización de la maternidad como destino supuestamente natural de toda mujer. Los títulos programados son: ‘En el umbral de la vida’ (Nära livet, Ingmar Bergman, 1958), ‘Casa de los Babys’ (John Sayles, 2003) y ‘Los chicos están bien’ (The Kids Are All Right, L. Cholodenko, 2010). Múltiples y diversas historias sobre las formas en que cada mujer experimenta esta realidad tan compleja. El ciclo, que trata de superar las visiones más edulcoradas de la maternidad, cuenta con la participación de María José Gámez, profesora de la Universitat Jaume I, y Montserrat Hormigos, doctora en Comunicación Audiovisual por la Universitat de València.

Cuatro autoras valencianas en 'Ven y Raja'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Cuatro autoras valencianas en ‘Ven y Raja’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

CREADORAS EN ULTRAMAR

La Sala Ultramar se suma al Día de la Mujer invitando a su escenario a cuatro de las creadoras de mayor recorrido del panorama valenciano. Patrícia Pardo, Begoña Tena, Eva Zapico y Mertxe Aguilar representan ‘Ven y raja. Tres retrospectivas y un estreno’,  un collage de piezas breves que tiene a la mujer como protagonista. “Todas las obras están escritas, dirigidas e interpretadas por mujeres, lo decidimos así, porque creemos que actualmente hay muchas y muy buenas creadoras, y nuestro papel como sala es potenciar sus trabajos”, señalan los responsables de la sala.

Escena de 'Gorgona', de Eva Zapico. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Escena de ‘Gorgona’, de Eva Zapico y Begoña Tena. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

‘El número de la pallassa que beu’ y ‘El número del bebé’, ‘Aquí no va a salir el sol’, ‘Hambre’ y  ‘Gorgona’ pueden verse del 5 al 7 de marzo, a las 20 horas. El 8 de marzo la función empezará a las 21.30 horas, y  la sala invitará a una copa de vino y un pequeño aperitivo antes de la función.

Las cuatro piezas indagan sobre el concepto de sororidad, especialmente, ‘Gorgona’ (5 de marzo), que combina los textos de Begoña Tena y la interpretación y dirección de Eva Zapico. Un trabajo de investigación más amplio cuyo resultado final todavía no tiene fecha de estreno. El resto de piezas,  ‘El número de la pallassa que beu’ y ‘El número del bebé’,  ‘Aquí no va a salir el sol’ y ‘Hambre’ han sido recuperadas y revisadas para las funciones de Ultramar.

Glenn Close en un fotograma de Albert Nobbs, de Rodrigo García.

Glenn Close en un fotograma de ‘Albert Nobbs’, de Rodrigo García. Universitat de València.

Bel Carrasco

Gonzalo Suárez: “Soy adicto a las teleseries”

Gonzalo Suárez en los ‘Cuadernos de rodaje’ de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de Valencia
Del 20 al 27 de junio

Gonzalo Súarez asegura que “ya no existe el cine clásico, el de hoy en día no perdura”. Ésta es una de las afirmaciones que ha pronunciado en el encuentro con los medios que ha tenido lugar en el marco del 29 Festival Internacional de Cine de Valencia- Cinema Jove y en el que participa como director invitado en la sección Cuadernos de Rodaje. La selección de películas que han marcado su vida y su carrera se estanca en el año 1972, y es que para el escritor y cineasta el cine de ahora no permite que actores y filmes se asienten.

Respecto a los actores, confiesa que le hubiese gustado trabajar con Montgomery Clift porque dirigía la secuencia con su mirada. “Ahora no da tiempo a mitificar y eso que los actores son mejores. Son una generación fuerte y potente como los atletas, más de verdad”. Sin embargo, si tuviera que elegir un papel que interpretar en su vida privada, no dudaría: “el de Cary Grant en ‘Con la muerte en los talones’ ya que es un personaje que huye continuamente, con una madre muy divertida y que viaja en tren-restaurante (con lo que me gusta comer)”.

Gonzalo Suárez (centro), junto a Rafael Maluenda y Ana Álvarez, en un momento del encuentro con el público en el Hotel Astoria de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Gonzalo Suárez (centro), junto a Rafael Maluenda y Ana Álvarez, en un momento del encuentro con el público en el Hotel Astoria de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El responsable de títulos como ‘Remando al viento’, ‘Don Juan de los infiernos’, ‘Mi nombre es sombra’, ‘Oviedo Express’ o ‘El detective y la muerte’ descubre que últimamente está “enganchado a las series como ‘Mad men’ o ‘Juego de Tronos’ y “en ellas se demuestra que el director es superfluo (ya que cambian constantemente) y el actor es el que lleva el peso”. Volviendo a sus “clásicos” explica que también le gustaría haber incluido ‘El hombre tranquilo’ de Ford y que ‘El Portero’ tiene trazos de este western. Un western que –a juicio de Suárez- hoy sería políticamente incorrecto por el machismo y la violencia que refleja. Respecto a la inspiración nacional: cualquier película de Berlanga, ‘El año de las luces’ de Trueba o ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ de Almodóvar o ‘Todo por la pasta’ de Urbizu –entre otras- tendrían cabida en su lista.

A pesar de beber en estas fuentes de inspiración, a Gonzalo Súarez le resulta difícil definir su estilo: “No sé si busco o huyo. Mi cine es una búsqueda que nunca alcanza el objeto. Sólo sé que me sigue gustando jugar, como en mi infancia”.

Luego tuvo lugar en el Ayre Hotel Astoria Palace un encuentro entre el cineasta y el público. Alrededor de la mesa se sentaba también la actriz y amiga del cineasta, Ana Álvarez, y el director de Cinema Jove, Rafael Maluenda. Enfrente de ellos una gran afluencia de público esperaba sencillamente escuchar hablar a Suárez. Ya desde el principio los halagos dirigidos hacia el veterano director por parte de sus contertulios fueron directos, “si en los comienzos de Gonzalo hubiera existido Cinema Jove, nos hubiera encantado traerle, ya que es un cineasta fresco y vanguardista desde sus orígenes”, comentaba Rafael Maluenda.

Gonzalo Suárez, chaqueta oscura, agotado tras una larga noche de ver sus 'clásicos' en Viveros, junto a Rafael Maluenda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Gonzalo Suárez, chaqueta oscura, agotado tras una larga noche de ver sus ‘clásicos’ en Viveros, junto a Rafael Maluenda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Gonzalo Suárez, reconocido escritor además de cineasta, compartió profundas reflexiones acerca de la diferencia entre estas dos disciplinas que tan bien conoce: “Lo que destacaría del cine frente a la literatura es que la imagen roba el alma, a pesar de que el alma sea algo tan dudoso que ni siquiera sepamos donde está”. También resaltaba que la escritura es un trabajo que uno desarrolla en soledad, y el cine es un trabajo compartido con mucha gente en todo momento.

Hablando de la selección de películas que ha hecho para la sección ‘Cuadernos de rodaje’, que se puede disfrutar todos los días en los Jardines de Viveros, Gonzalo culpaba de nuevo al azar, igual que hizo en la Gala de Inauguración del Festival: “Ni siquiera recuerdo con claridad el argumento de todas esas películas, pero lo bonito es que a pesar de ello sé que me encantan”.

En el coloquio el cineasta ha tenido tiempo de narrar multitud de anécdotas de sus rodajes, la estrecha relación que le unió a Ana Álvarez a raíz de ‘Don Juan en los Infiernos’, cómo comenzó el idilio amoroso entre Hugh Grant y Liz Hurley durante el rodaje de ‘Remando al viento’, y un largo etcétera propio de una persona que vive de contar historias. También hubo momento para el humor cuando Suárez, contestando a una pregunta del público, declaró que su salto de la literatura al cine fue “más que un salto, un tropiezo”.

Tuvo ocasión también de recordar lo difícil y costoso que era hacer cine cuando el material grabado tenía que pasar inevitablemente por un laboratorio, a diferencia de lo que ocurre ahora con los medios digitales”. Al final de la tertulia le preguntaron qué consejo le daría a alguien que empieza en el mundo del cine, Gonzalo ha manifestado la poca utilidad que le ve los consejos pero, tras unos segundos de reflexión, concluyó diciendo que “las ideas nunca son de uno mismo, lo único que uno posee es la actitud; hay que tener las puertas abiertas a los estímulos y la misión de un director siempre debe ser la de no estorbar ni interrumpir cuando algo sucede”.

El director de cine Gonzalo Suárez. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

El director de cine Gonzalo Suárez. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

 

El striptease fílmico de Tomas Alfredson

Tomas Alfredson. Premio Luna de Valencia

Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Del 21 al 28 de junio

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

El cine de Tomas Alfredson no entiende de géneros, a pesar de tocarlos casi todos. Como tampoco entiende de política, si entendemos por ella ese cuerpo a cuerpo directo con los acontecimientos desde posiciones herméticas. Al director sueco le interesan las emociones y, para llegar a ellas, hay que prescindir de moldes, etiquetas, puños cerrados o palmas abiertas. El propio Alfredson lo apuntó, al intentar explicar el terror fantástico de su película Let the right one in (Déjame entrar): “Igual que en la mecánica del striptease, una mujer que sale directamente desnuda tiene menos interés que imaginar lo que hay detrás de su ropa”. Mejor, imposible. Sus películas, si provocan miedo, suspense o, en definitiva, emoción, se debe más a esa mecánica del striptease que al porno visual que nos invade.

Un poco antes de que Cinema Jove presentara en el Hotel Astoria al Premio Luna de Valencia, los guionistas debatían en la SGAE sobre su dramática situación. Y, entre otras cosas, el productor Sergio Castellote decía precisamente que el cine de terror había pegado “un bajón brutal” por las temáticas “excesivamente retorcidas”. Los cuerpos despedazados y la sangre a borbotones han llegado a cansar. Por eso Alfredson, al margen del supuesto terror de Déjame entrar, emociona: porque sugiere lo que el espectador debe completar con su inquisitiva mirada. Así lo explicó el propio director sueco: “El miedo está en las cosas que no muestras, dejando al público que rellene los huecos”.

Imagen de El topo, de Tomas Afredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Imagen de El topo, de Tomas Afredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Sus películas están plagadas de esos momentos, de ese striptease cinematográfico que atrapa la mirada de un espectador magnetizado por la cadencia con que cae la nieve, la sutil geometría de los edificios o esos rostros a punto de revelar un íntimo secreto. “Es más fácil mostrar ríos de sangre, al igual que a un hambriento mostrarle un festín, que describir con palabras el ansiado filete de carne”. El director de Tinker tailor soldier spy (El topo) huye como de la peste de tanta explicitud visual. “Hacer películas es algo más sutil que reflejar acontecimientos de actualidad”. Hacer películas es preguntarse “con qué elementos activar la imaginación del espectador”.

Y los elementos con que cuenta Tomas Alfredson en sus películas no tienen nada que ver con el propio cine, sino con ”olores, sabores o canciones”. Sin ir más lejos, el tema La mer con el que Julio Iglesias clausura El topo, o “el olor del tweed  o lana británica mojada” que Alfredson dice haber querido recrear en esta misma película. Atmósferas, sensaciones, encuentros velados, en el interior de una arquitectura igualmente destinada a mostrar por fuera, lo que dentro no termina de cuadrar. “La arquitectura me emociona personalmente, porque es con lo que se relaciona la gente”. Por eso tan importante como el encuadre es “lo que queda fuera”.

Imagen de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

Imagen de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

Lo mismo sucede con un tema tan explícito en Déjame entrar como es el acoso escolar. En lugar de quedarse con la explicitud social del problema, y su envoltorio de terror fantástico, Alfredson nos sitúa, de nuevo, en el complejo y misterioso terreno de las emociones. “La sensación de soledad, de no pertenencia a un grupo, es universal”. Al igual que el acoso escolar tiene “muchas caras” y puede darse ya de adulto “en el trabajo o cuando no te habla alguien o te ignoran”. Por eso su aproximación a los géneros, de cuyo etiquetado huye porque “no es mi trabajo”, no es “intelectual, sino emocional”. Como también huye de dar explicaciones del remake que Matt Reeves ha hecho de Déjame entrar. “La industria del cine es tan añeja, que se ha vuelto un poco antropófaga: se nutre de sí misma”.

Y puestos a hablar de emociones, Alfredson no duda en calificar de “ídolo” al compositor Alberto Iglesias, con el que trabajó en El topo, y con el que estaría “encantado” de volver a trabajar. El striptease del Premio Luna de Valencia también alcanzó al mismísimo Ingmar Bergman, retratista de “la burguesía de su época”, y a John Le Carré, “persona cálida y de un humor desbordante”. Su mirada inteligente, apenas disimulada con unas gafas de pasta, dejó entrever más cosas. Todas ellas al alcance de un espectador avezado en la mecánica del striptease con que construye cada una de sus películas.

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

 

Salva Torres