“Los niños necesitan plasmar las ideas en acciones”

Arquilecturas
Sonia Rayos y Silvana Andrés

La arquitecta Sonia Rayos y la profesora de Plástica Silvana Andrés, unidas por una buena amistad, unieron también su experiencia hace tres años para poner en marcha una iniciativa inédita por estos pagos: Arquilecturas, talleres para niños. Empezaron por su cuenta colaborando con distintos centros culturales y educativos, con tanto éxito que al poco tiempo abrieron su propio local en el barrio de Russafa. Desde el pasado año combinan sus propios talleres con el diseño de las actividades artísticas destinadas a niños, Espai de Telles, que se llevan a cabo en distintos museos de la Comunidad Valenciana.

A lo largo de los tres años han impartido cursos a más de 600 niños y niñas de entre seis y 12 años, de los cuales 220 fueron alumnos de formación continua durante el curso escolar, además de los muchos que han pasado por Espai de Telles. También han realizado talleres con alumnos de secundaria que, en general disponen de menos propuestas de formación artística.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

La dinámica de los talleres es un flujo interactivo que se renueva en cada clase. “Lo mejor es que todos los días aprendemos algo del alumnado”, afirman. “Llevamos la lección bien preparada pero cada día las propuestas se ven mejoradas con la imaginación de los alumnos. Es muy importante manejar cierta dosis de flexibilidad, respetar el momento de cada alumno y tratar de favorecer que sean capaces de expresarlo y que el docente pueda adaptar las prácticas a los intereses reales de los niños. En nuestros talleres encuentran el material dispuesto en la mesas, como un gran banquete en el que ellos son los protagonistas. Una vez presentamos la propuesta nos retiramos, estamos allí físicamente, atentas a sus necesidades, pero les dejamos hacer y llevar la actividad donde ellos quieran”.

Han comprobado que “no hay límites para el aprendizaje, la clave reside en despertar la curiosidad por el medio, no subestimar la capacidad de comprensión, pues a los niños les interesan muchos asuntos que hasta ahora eran considerados cosas de mayores. Hablar de cosas serias favorece que ellos respeten la materia, les encanta aprender vocabulario y trasladar a casa conceptos que tal vez sus familias desconocen”.

El placer que produce generar objetos, materializar los conceptos, trabajar el tacto y el movimiento son los aspectos de los talleres que los niños más disfrutan. “Nuestra actividad es lúdica, pero detrás hay siempre aprendizaje. Al principio les cuesta adaptarse a un ritmo diferente y manejar la frustración, porque están acostumbrados a la satisfacción inmediata que conlleva el uso de las nuevas tecnologías. Los niños y niñas necesitan plasmar las ideas en acciones, necesitan construir. En un mundo repleto de imágenes, de abstracción conceptual y de realidad virtual, aprender haciendo se torna más necesario que nunca”.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

Rayos y Andrés consideran que la escuela no debe ser sólo consumidora, sino también productora de cultura. “En este sentido nuestro principal objetivo es dotar a los alumnos de herramientas para entrenar la mirada crítica”. La arquitectura les permite trabajar las competencias básicas e incluso ir más allá. En sus talleres algunos niños observan su ciudad de forma global por primera vez, o su vivienda, o el aula. “Es justo ahí donde surge la intencionalidad en la mirada. Ese paso entre el mirar y el observar nos parece fundamental. Aprenden conceptos ligados a su vida cotidiana: la casa, el colegio, el municipio, la ciudad, su entorno. Y lo hacen jugando, construyendo maquetas, estructuras, instalaciones, ciudades”.

En los talleres de escala y proporción aprenden que es fundamental el orden a la hora de disponer los elementos. También descubren al Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, y el Modulor de Le Corbusier. Observan que el resultado es mucho más armonioso cuando hay un orden, como sucede en la música o en las matemáticas. “Nos maravilla su capacidad de atención plena, y creemos que esto tiene que ver con el hecho de que obtienen una recompensa directa a través de su trabajo. Los padres nos cuentan que las maquetas siguen creciendo en casa. Y cuando un alumno sigue disfrutando de la actividad fuera del aula, no se puede pedir más”, concluyen Rayos y Andrés.

Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesia del autor.

Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesia del autor.

Bel Carrasco

El Mubag dedica un espacio a la primera infancia

Espai de Telles
Espacio para bebés de 0 a 3 años
Mubag de Alicante
C / Gravina, 13-15. Alicante
Junio de 2017

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana en colaboración con la Diputació d’ Alacant ha abierto en el Museo de Bellas Artes de Alicante el ‘Espai de Telles’ un espacio permanente para bebés de 0 a 3 años, con el objetivo de integrar a los niños en el entorno del museo desde sus primeros años de vida.

Con el ‘Espai de Telles’ el Mubag se convierte en el primer museo de bellas artes español que cuenta con un lugar diseñado especialmente para la primera infancia de forma permanente. El proyecto nació hace seis meses en la sede del Consorci de Museus, en el Centre del Carme de València y se extiende ahora a Alicante en el marco del programa educativo ‘Comencem de 0’.

Según el director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, “el objetivo del Espai de Telles es integrar en el museo a un sector de la población que no suele encontrar su espacio propio en los museos y centros de arte de forma que puedan sentirse partícipes del entorno cultural como auténticos emisores”.

Responsables institucionales durante la presentación del Espai de Telles en el Mubag de Alicante. Imagen cortesía del Consorci de Museus.

Responsables institucionales durante la presentación del Espai de Telles en el Mubag de Alicante. Imagen cortesía del Consorci de Museus.

Asimismo, subrayó su satisfacción por “poder inaugurar el Espai de Telles en Alicante, en su museo de Bellas Artes. Queremos desacralizar los museos como lugares reservados para una élite de expertos y abrirlos a toda la ciudadanía, desde sus primeros años de vida entendiendo el arte como un estímulo para su desarrollo cognitivo y social”.

Pérez Pont hizo hincapié en “la colaboración de psicopedagogos, y educadores en el desarrollo de este espacio para que los niños le saquen el mayor rendimiento posible”. Asimismo el responsable del Consorci de Museus recordó que “el Espai de Telles nació en el Centre del Carme de València, y llega a Alicante como un proyecto sólido, mejorado tras la experiencia de varios meses de funcionamiento y reforzado por el éxito que está teniendo entre las familias que lo visitan”.

El director del Consorci de Museus concluyó matizando que “no hay un solo día en que no haya papás o mamás con sus hijos en el Centre del Carme. Más de 3.000 bebés lo han disfrutado ya y algo que pensamos que es tan beneficioso para nuestra sociedad no puede quedarse sólo en València. Con la apertura del Espai de Telles en Alicante demostramos que nuestro proyecto cultural es para toda la Comunitat y por tanto nuestro programa educativo lo extendemos también a los museos alicantinos y castellonenses”.

El proyecto del Espai de Telles se enmarca dentro del programa ‘Comencem de 0’ del Consorci de Museus. Mediante un acuerdo de colaboración con la cooperativa Ninos Escoles Infantils se ha creado un grupo de trabajo formado por profesionales de la educación, la arquitectura, el arte y la mediación para la creación y puesta en marcha de este espacio que abrirá sus puertas próximamente también en Castellón.

Espai de Telles en el Mubag de Alicante. Imagen cortesía del Consorci de Museus.

Espai de Telles en el Mubag de Alicante. Imagen cortesía del Consorci de Museus.

Espacios sugeridores de oportunidades

Inspirados en la tavola luminosa de Reggio Emilia, reconocida mundialmente como una de las mejores propuestas educativas para la primera infancia, el ‘Espai de Telles’ se organiza a partir de cuatro mesas de luz recuperadas de los fondos del Consorci de Museus y a su alrededor se crea una volumetría que posibilita una mayor superficie de exploración y que busca su inspiración en la técnica del origami: el suelo se repliega para que la actividad se despliegue, a partir de la repetición de figuras poliédricas que invitan a recorrer y habitar el espacio.

El ‘Espai de Telles’ se presenta como un espacio mutante con elementos manipulativos que irán evolucionado en el tiempo, y que dan inicio a todo un mundo de experimentación.

En una de las esquinas se han instalado dos espejos como material de exploración, descubrimiento y reconocimiento. Además en el espacio es importante la luz para experimentar con ella. La luz como fuente de vida, de energía, pero también de emociones. Tampoco faltan los imanes o las cajas de cartón con sus infinitas posibilidades.

En el ‘Espai de Telles’ no hay instrucciones, no las busque, no las imponga;  los niños con su curiosidad innata sabrán hacer, construir, observar, gatear, tocar, oler, componer y descomponer, encontrar un reflejo por abajo, por arriba, por un lado o por el otro, de forma individual o colectiva.

La mirada crítica de Pérez Agirregoikoa en Artium

’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa
Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo
Sala Sur
Francia Kalea 24, Vitoria
Del 12 de abril al 17 de septiembre de 2017

Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, presenta la exposición ’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa (Sala Sur, hasta el 17 de septiembre de 2017), la mayor muestra realizada hasta la fecha por el artista donostiarra.

Afincado en París desde comienzos de 1990, Pérez Agirregoikoa proyecta una mirada perspicaz y crítica sobre la ideología, la religión, el capitalismo, la educación y la cultura, temas a los que dedica sus dianas más mordaces. El título de la exposición hace alusión a un tiempo del calendario imaginario, que hace de las efemérides políticas y revolucionarias un ritual un tanto absurdo. La exposición se concentra en trabajos realizados en los últimos quince años y también en algunas obras anteriores, inéditas o menos conocidas del artista. ’38 de julio – 37 de octubre’ es una producción del Museo Artium (Vitoria-Gasteiz) y del Centre d’Art La Panera (Lleida), con el patrocinio de El Correo, Euskaltel, EDP Energia y Fundación Vital y la colaboración del Instituto Etxepare.

Imagen de una de las obras incluidas en la exposición '38 de julio / 37 de octubre', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Imagen de una de las obras incluidas en la exposición ’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Juan Pérez Agirregoikoa (Donostia-San Sebastián, 1963) utiliza en su trabajo medios elementales y poco espectaculares: pintura sobre papel, textos, pancartas de tela y técnicas básicas como el carboncillo y la acuarela. Como indica el comisario de la exposición, Peio Aguirre, “aunque en una primera mirada su obra es de fácil lectura, detrás de esa capa legible el artista nos presenta elaborados comentarios que hablan de nuestro modo de vida y el comportamiento humano con una gran carga irónica. Detrás de eslóganes declamatorios, el artista presenta una cuidada reflexión sobre los códigos de representación”. En general, el contenido de sus obras se apropia y subvierte los discursos sobre el poder, la religión y la obediencia; el artista se apoya también en su interés por la filosofía política y por los aportes teóricos de Jacques Lacan al psicoanálisis.

En ese sentido, la exposición ’38 de julio – 37 de octubre’ presenta, por ejemplo, la serie ‘Ex-votos’ (1993-1994), en la que Pérez Agirregoikoa adopta esta forma popular de pintura religiosa poco elaborada para reproducir situaciones que mezclan realidad, ficción y mitología urbana. Otro caso es la obra ‘Lalangue Lavion’ (2011), para la que el artista realizó dos pancartas que fueron colocadas a modo de anuncios comerciales en la cola de una avioneta, sobrevolando la costa hasta las playas de San Sebastián en una calurosa tarde de verano. En las pancartas se podía leer “Marx, I love U. Will you marry me?” (Marx, te amo. ¿Te casarías conmigo?), y también “Il y a un ennemi” (Hay un enemigo). Toda la acción fue filmada dando como resultado un documento en vídeo.

Fotograma de la producción de vídeo 'Radio(a)phonie', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Fotograma de la producción de vídeo ‘Radio(a)phonie’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

En la exposición destacan asimismo dos producciones recientes en vídeo, ‘Letra morta/Dead Letter’ (2014) y ‘Radio(a)phonie’ (2017). El primero es el que Juan Pérez Agirregoikoa realizó con motivo de la Bienal de Sao Paulo de ese año. El artista filma en los suburbios de la ciudad brasileña una película basada en ‘El Evangelio según San Mateo’, de Pier Paolo Pasolini, pero centrándose en algunos pasajes del texto bíblico que el director italiano pasó por alto. En ese sentido, la película aborda por ejemplo la conocida como “parábola de los talentos” “en la que el inversor de éxito es recompensado y el fracaso en los negocios castigado”, pasaje que para el artista es “clave para la configuración discursiva del capitalismo occidental”.

En segundo lugar, ‘Radio(a)phonie’(2017) es un vídeo realizado ex profeso para esta exposición. Aquí el artista se centra en la relación entre política y educación. Basado en el mito de la caverna de ‘La República’ de Platón –es decir, los juegos de sombras y la reflexión sobre la representación, sobre cómo vemos las cosas y cómo son en realidad- y contando con un grupo de adolescentes, el vídeo es “una mirada crítica al panorama político y las ideologías que dominan nuestra realidad más inmediata”.

Junto a estas producciones en vídeo, Pérez Agirregoikoa presenta también series de dibujos realizados con carboncillo, acrílico y acuarela, en los que aborda temas como la condición del artista, como en ‘El síndrome Muntadas’ (2009), una serie de 37 dibujos al carboncillo en los que cuestiona, con sentido del humor, lo que se considera ser «un artista de éxito». En otros dibujos se centra en cuestiones como la re-educación, la familia, la autoridad y “la cultura como forma de adiestramiento”.

En definitiva, “estos son algunos de los temas más insistentes que caracterizan la obra y la trayectoria de un artista, cuyo quehacer oscila por un lado entre el materialismo, el anti-idealismo y lo posible, y, por otro, la voluntad de una contribución sensible y singular al hecho de ser artista”.

Imagen de una de las dos pancartas pertenecientes a la obra 'Lalangue Lavion', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Imagen de una de las dos pancartas pertenecientes a la obra ‘Lalangue Lavion’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

 

Un padre ¿fantástico o de fantasía?

Captain Fantastic, de Matt Ross
Con Viggo Mortensen, George MacKay, Annalise Basso y Samantha Isler

Sigmund Freud, al inicio de su magnífico ensayo ‘El malestar en la cultura’, se pregunta sobre lo que esperan los hombres de la vida y qué pretenden alcanzar en ella. La respuesta para el autor es fácil: la felicidad. El hombre pretende evitar el dolor, el sufrimiento, el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras, señala el autor. Ahora bien, como el propio Freud concluye en su ensayo, el designio de ser felices es irrealizable, pero no por ello hay que abandonar la tarea.

La película Captain Fantastic está infaliblemente orientada por los deseos de alcanzar la anhelada felicidad. El padre de la película de Matt Ross se impone esa tarea: evitar el dolor y el sufrimiento psíquico de su mujer, para que todos los miembros de su familia puedan hallar la felicidad. El camino a seguir es alejarse de la civilización y adentrarse en la naturaleza -en los bosques del noroeste del Pacífico de Estados Unidos.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

En esa naturaleza frondosa e inmensurable se asienta esta familia formada por un padre, una madre y sus seis hijos. Una comunidad familiar organizada alrededor de un fuerte y potente -que no autoritaria- figura paterna, que instaura unas normas educativas y de convivencia espartanas, atávicas, primitivas y platónicas. Y ahí, en ese bosque, protegidos y aislados de la civilización por la madre naturaleza, esta horda familiar parece haber alcanzado cierta cuota de felicidad.

Pero Sigmund Freud ya remarca en su ensayo que al ser humano le resulta difícil ser feliz, debido al sufrimiento que siempre está al acecho. Un dolor que amenaza desde tres fuentes: desde el propio cuerpo decadente y caduco, desde el omnipotente y destructivo poder de la naturaleza y desde la complicada relación con los otros seres humanos -como decía Sartre: el infierno son los otros. Tres fuentes de dolor que nadie, ni nada, puede detener, ni controlar, ni siquiera nuestra sociedad contemporánea a través del progreso tecno-científico.

La familia de Captain Fantastic no es inmune a la amenaza del sufrimiento, a pesar de estar protegidos por la inmensurable naturaleza y la potente fuerza física e intelectual del padre; la muerte inesperada de la madre golpea los cimientos de su felicidad.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Vuelta a la civilización para recuperar el cuerpo de la madre

En esta segunda parte, la película se escora muy levemente hacia un discurso de retórica y crítica ideológica, casi  hasta la pedantería,  contra la cultura norteamericana, desde el punto de vista tanto de la enunciación, como del enunciado. Todos los valores y modos de vida de la cultura norteamericana son denunciados y criticados siguiendo las teorías de Noam Chomsky. Una crítica extrapolable a toda la cultura occidental capitalista, democrática y cristiana, y a sus correlatos de la economía neoliberal, la ciencia, el consumo, la publicidad, los mass-media, la institución educativa y sanitaria, etc…

De tal modo, que en la familia de Captain Fantastic no se celebra ni el día de Navidad, ni el de Acción de Gracias, sino el día de Noam Chomsky. Como se pregunta uno de los hijos: ¿es eso  normal? No, no es normal, pero sí deja en evidencia todo el malestar en la cultura que arrastra el padre de familia.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Pero, en seguida, Captain Fantastic endereza su rumbo hacia la verdad del relato narrativo y artístico: llegar a las pasiones humanas -la culpa, la angustia, la violencia, los celos, etc…-. Un sentimiento de culpa proveniente de la impotencia del padre para  proteger a su mujer y a la madre de sus hijos del sufrimiento y el dolor psíquico que le arrastró al suicidio. “No pude hacer nada”, declara a sus hijos. Un sentimiento que atormenta al padre hasta confesar que “fue un error” haber tomado la decisión de aislarse en ese bosque del noroeste del Pacífico.

Un sentimiento de culpa que le arrebata toda la potencia física e intelectual que le hacía ser el “padre de esa horda familiar atávica”. Abrasado por la culpa, la figura paterna de Captain Fantastic queda desolado y domesticado en el interior de la cocina del nuevo hogar familiar: una granja. Un espacio, la granja familiar, a medio camino entre la civilización y la naturaleza.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Begoña Siles

“Mi novela habla de las relaciones tóxicas”

La rebelión de Penélope, de Dolores García
Editorial Versátil

Penélope trabaja en una notaría de Castellón, ha pasado la barrera de los cuarenta, tiene una hija veinteañera que la ignora y atraviesa una profunda crisis personal. Descubre que ya no ama a un marido que la ha mantenido anulada durante más de veinte años. Una mañana despierta junto al cadáver de su mejor amiga y, a través la investigación criminal dirigida por el inspector Santiago Ramírez, reconstruye su vida y los motivos que la han conducido hasta una encrucijada vital.

Es el argumento de La rebelión de Penélope (Editorial Versátil), tercera novela de Dolores García ganadora del Premio Letras del Mediterráneo 2016 concedido por la Diputación de Castellón, con una dotación de 10.000 euros. ¿Se trata de una novela negra, rosa, o tal vez psicológica?  “Es una novela con todos los ingredientes que ha requerido la historia que cuenta”, responde García. “No se la puede clasificar en un género concreto. Es la vida tal y como se nos presenta y nos desborda cuando nos abrimos a ella tras un periodo de represión y desamor. Es una historia de búsqueda de la propia identidad, de dignidad, de miedo a la soledad, de nuevas oportunidades, de hundimiento y resurgimiento. Los protagonistas, Penélope y el inspector Santiago Ramírez, están inmersos, de diferente manera, en relaciones tóxicas y adictivas que les anulan y les impiden ser felices. Penélope dará un paso crucial en su vida rompiendo con un matrimonio de veinte años que la anula. Esta decisión pondrá en marcha un efecto dominó en todos los que la rodean y sacará lo mejor y lo peor de cada uno de ellos”.

Portada de 'La rebelión de Penélope', de Dolores García.

Portada de ‘La rebelión de Penélope’, de Dolores García.

García eligió Castellón de la Plana y localidades próximas como Peñíscola, Benicàssim y Oropesa para ambientar su historia, “porque necesitaba ubicar a la protagonista en una ciudad española de tamaño medio”, comenta. “La historia de Penélope no es la de una heroína, sino la de una mujer normal y corriente de hoy en día. Una situación que atraviesan muchas mujeres  en localidades donde el anonimato de las grandes urbes no es posible y tiene un gran peso la crítica social. Además, en la provincia de Castellón hay lugares fácilmente evocados por el lector, como la inconfundible silueta del castillo de Peñíscola y sus callejuelas, el Desierto de Las Palmas, en Benicàssim, con un viejo convento dominico derruido, ideales para las escenas de acción y suspense de la novela”.

La elección del nombre, Penélope, tampoco es casual. “La Penélope de la Odisea que esperó durante 30 años que regresara su marido, Ulises, representa a la mujer pasiva que espera a que le hagan feliz, que no busca su propia identidad, sino que existe en la medida que sirve a los demás como esposa, madre o hija”, explica García. “Mi  Penélope rompe con esta anulación y toma las riendas de su vida. Pero esto tiene riesgos y los va a sufrir hasta descubrir por qué cae en relaciones adictivas y consigue liberarse definitivamente de ellas”.

Portada de 'El secreto de Monna Lisa', de Dolores García.

Portada de ‘El secreto de Monna Lisa’, de Dolores García.

Éste es su tercer título tras El secreto de Monna Lisa y La reina del azúcar, que se desarrolla en Melilla a principios del siglo XX. “Creo que mi estilo narrativo ha ido depurándose y volviéndose más ágil y ligero. Aunque conserve un ritmo y estilo propios que hace que me reconozcan mis lectores”.

Según García, que la mujer sea la principal consumidora de ficción no es una cuestión de género sino de educación.  “A la mujer se le ha reprimido en todos los campos de la realidad y la imaginación ha sido su refugio. La literatura está íntimamente ligada a la imaginación. Se convierte en una realidad en la mente del lector gracias a ella y en una vía de escape de la realidad y una catarsis de emociones. Por otro lado, a los varones se les ha reprimido la manifestación, incluso el sentimiento, de las emociones y los han dirigido hacia ‘cosas importantes’. Se les ha educado para identificar emoción con debilidad. Quizás por ello han estado más orientados a géneros no emotivos, en principio, como la ciencia-ficción, la novela negra y, en cierta medida, la histórica”.

Sobre el panorama literario opina que “está transformándose a demasiada velocidad y no da tiempo a que se asienten obras de calidad y se den a conocer entre los lectores. El mercado literario está dominado por la oferta abrumadora de nuevos títulos y de modas de género literario, que no por la demanda, que es mucho más lenta. Creo que debería corregirse ese desajuste y dejar de ser un monstruo que devora a sus propios hijos”, concluye Dolores García.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

MediArte o la creatividad fin de grado

IV Muestra Creativa de Estudiantes – MediArte
Palacio de Colomina
Carrer l’Almodí, 1. Valencia
Inauguración: viernes 15 de julio, a las 19.30h
Hasta septiembre de 2016

El Palacio de Colomina abre sus puertas para acoger algunos de los trabajos que los alumnos de Comunicación Audiovisual han ido realizando durante el curso 2015-2016 en la Universidad CEU Cardenal Herrera, en la IV Muestra Creativa de Estudiantes –MediArte, que se inaugura el viernes 15 de julio a las 19.30 horas, y que permanecerá expuesta hasta septiembre.

Fotografía de Virginia Jareño. Imagen cortesía de MediArte.

Fotografía de Virginia Jareño. Imagen cortesía de MediArte.

La muestra incluye en su interior creaciones fotográficas, audiovisuales, musicales y sonoras que los alumnos han ido realizando, bien en alguna materia a lo largo del curso, bien como Trabajo Final de Grado.

El perfil práctico de los estudios de Comunicación Audiovisual, así como de Periodismo y Publicidad y RRPP, y el Máster Universitario en Diseño y comunicación gráfica, hace que a lo largo de un curso académico se creen gran cantidad de obras creativas de las cuales se ha realizado una selección para formar parte de esta muestra.

Fotografía de Francesc Planes. Imagen cortesía de MediArte.

Fotografía de Francesc Planes. Imagen cortesía de MediArte.

En esta IV Muestra Creativa de Estudiantes-MediArte los trabajos han girado en torno a temáticas como el futuro y la tecnología, la situación de los refugiados que llegan a Europa, los trastornos de personalidad, las discapacidades, la problemática relacionada con el tabaquismo y las centradas más estrictamente con la propia creación experimental: videocreaciones, fotografía pixelada, videoclips, creación sonora y producción musical.

MediArte tiene como objetivo mostrar a la ciudadanía la visión que de la sociedad actual tienen los alumnos mediante su obra creativa, al tiempo que sirve para incentivar su propio desarrollo personal en el transcurso de su aprendizaje educativo.

Fotografía de Andrea Savall. Imagen cortesía de MediArte.

Fotografía de Andrea Savall. Imagen cortesía de MediArte.

Fotografía de Andrea Savall. Imagen cortesía de MediArte.

Fotografía de Andrea Savall. Imagen cortesía de MediArte.

 

Alumnos de ESAT se visten de ‘corto’

Ciclo de cortometrajes
Alumnos de 1º de Art & Design, dirigidos por Alberto Adsuara, de la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
Bar Red Cup
C / Cádiz, 70. Valencia
Jueves 30 de junio, 2016, a las 19.00h

El bar Red Cup, de la Calle Cádiz 70 en Ruzafa, acoge este jueves 30 de junio, a partir de las 19.00 horas, los cortometrajes realizados por los alumnos de Alberto Adsuara en la asignatura que imparte en la carrera de Arte & Diseño de la Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT.

Los cortometrajes han sido realizados en el curso 2015-2016 en el módulo audiovisual de la asignatura. Los trabajos audiovisuales están compuestos por cuatro cortometrajes sobre distintas temáticas y llevan por título: ‘Ángelus’, ‘Shut Up and Work Hard’, ‘Like’ y ‘Me cago en la puta’.

En el evento habrá una breve presentación y luego del visionado de los cortometrajes habrá un turno de preguntas por parte del público asistente. Está previsto que el acto dure una hora, por lo que se ruega puntualidad.

Ciclo de cortometrajes. Imagen cortesía de ESAT.

Ciclo de cortometrajes. Imagen cortesía de ESAT.

Pequeños grandes artistas

Talleres didácticos del IVAM
Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés

El cerebro de los niños es como una esponja que absorbe  lo que ocurre a su alrededor. cualquier actividad que fomente su vena creativa tiene un efecto positivo en la configuración de sus futuras capacidades para enfrentarse al desafío que es la vida.  Aproximarse a las distintas ramas del arte desde la tierna infancia, garantiza un aprendizaje más pleno y participativo. Los ya tradicionales talleres didácticos del IVAM  y algunas nuevas iniciativas como Arquilecturas  abren aulas a la creatividad invitando a los niños a visitar el país del arte.

Talleres didácticos en el IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Talleres didácticos en el IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Desarrollo personal

“Los talleres han pasado de ser un simple ejercicio puntual y una mera visualización de lo hecho por otros profesionales más capacitados a convertirse en un acto creativo y social”, explica José Agustín Martínez, técnico de didáctica del IVAM desde 2002.  “En ellos se  propone la exploración de las artes plásticas como una vía hacia la investigación, el autoconocimiento, el desarrollo de las propias habilidades, el trabajo en equipo, la socialización entre los distintos agentes educativos y la construcción de la identidad. “El objetivo último es estimular el desarrollo personal y promover la expresión plástica y el autoaprendizaje, siempre convenientemente guiado y asesorado por el monitor o profesor encargado del aula, que no es ya un mero juez y director de las actividades, sino un guía y  un compañero más en la aventura creativa”.

Mediante la puesta en práctica de los conocimientos artísticos adquiridos, los estudiantes entran en contacto con distintos materiales, se enfrentan de manera constructiva a situaciones reales como la temida  página en blanco comprendiendo así el proceso creativo desde dentro. “Para superarlo, el alumno echa mano de los conocimientos memorizados y, a través de un proceso de reflexión, investigación y puesta en común con los profesores y alumnos, se familiariza con materiales y obras de artistas relacionados con el taller temático”, indica Martínez. “De esta forma, además de tratarse de una actividad educativa, los talleres artísticos se convierten en un medio de educación en valores y de desarrollo personal de gran potencial didáctico”.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés.

Ciudades para niños

La arquitecta Sonia Rayos y Silvana Andrés profesora de Plástica crearon  hace un año un taller para niños, Arquilecturas en el que trabajan con medios de representación arquitectónica como maquetas, fotomontajes, collages, planos, dibujos y medios digitales, entre otros materiales.  Un innovador concepto inspirado en las escuelas Vittra, colegios públicos suecos;  ARKKI, escuela de arquitectura finlandesa para niños y jóvenes, en Francesco Tonucci, impulsor de la Ciudad de los Niños, o las propuestas de Maushaus en San Sebastián.

“Con la experiencia obtenida durante estos meses estamos totalmente convencidas de que la arquitectura para niños y niñas es una herramienta idónea para trabajar en la escuela”, dicen Andrés y Rayos. “Nuestros alumnos merecen tener acceso a una lectura didáctica del entorno y a la cultura de otros lugares. Creemos firmemente que la escuela es el espacio adecuado para conseguir este fin, y lo es por su función social”.

Consideran que la arquitectura en la escuela ha de ser una herramienta de conocimiento, no el objeto de conocimiento y que el acceso a la educación arquitectónica y urbanística en la infancia transforma la manera de ver y entender el espacio. Comprender e interiorizar el espacio puede despertar después el interés en cuidarlo, transformarlo y mejorarlo.

Arquilecturas organizan talleres a partir de cuatro años y, a partir de tercero y cuarto de primaria abordan competencias más complejas que requieren de un mayor grado de madurez. “No hay ninguna diferencia entre niños y niñas”, comentan. “En nuestras clases se dan tantas conductas diferentes como número de alumnos, esa es la verdadera proporción, y esa variedad y riqueza productiva es sin lugar a dudas lo que más nos maravilla de nuestro trabajo.

Rayos y Andrés emplean métodos vinculados a la arquitectura y el arte para abordar otros objetivos. Trabajan unidades didácticas basadas en la música, las matemáticas, la física, las ciencias sociales o la filosofía. “Tenemos cada día a niños y niñas de primaria explorando los números primos, la sección áurea, conociendo a Pitágoras, trabajando las fuerzas, y además, disfrutando de lo lindo con ello”.

Talleres para niños. Imagen cortesía del IVAM.

Talleres para niños. Imagen cortesía del IVAM.

Programa estival del IVAM

Del 4- 8 julio. Escoleta de verano Giros infinitos basada en la danza creativa y la expresión artística, impartido por Elena Barrera, relacionado con la exposición Perdidos en la ciudad. La vida urbana en las colecciones del IVAM.

Del 27 de junio al 10 de julio. Exposición de los trabajos de los alumnos que han participado en los talleres didácticos escolares realizados a lo largo del curso, en torno a la exposición Construyendo nuevos mundos. Las vanguardias históricas en la colección del IVAM (1914-1945): El móvil de Calder, el Fanzine Vanguardista, y los juguetes de Joaquín Torres-García.

Bel Carrasco

I Encuentro Profesional de Mediación Cultural

I Encuentro Profesional de Mediación Cultural
Las Naves Espai de Innovació i Creació
C/ Juan Verdeguer, 16. Valencia
El 24 de junio de 2016, a las 19:30h,

Valencia y Madrid unen sus fuerzas para celebrar el I Encuentro Profesional de Mediación Cultural de la Comunitat Valenciana. El objetivo es reflexionar sobre la figura del mediador y su papel en la industria, cuyas conclusiones irán reflejadas en un decálogo de buenas prácticas.

El encuentro está organizado por la Asociación Valenciana de Educadores en Museos y Patrimonios (AVALEM), la Asociación de Mediadores Culturales de Madrid (AMECUM) y el grupo Pedagogías Invisibles, entre cuyas socias fundadoras se encuentra la investigadora María Acaso, una de las líderes en España y Latino América de la Revolución Educativa. Se orienta tanto a profesionales de la mediación cultural como a otros representantes del sector  como gestores, responsables institucionales, dirigentes políticos o académicos ya que todos tienen un papel en el desempeño de la labor del mediador cultural.

La jornada busca definir entre sus participantes al mediador cultural o educador en museos, así como abordar problemáticas y posibles soluciones desde la realidad de los mismos profesionales. El objetivo final es crear un decálogo de buenas prácticas que sirva como referente para  las instituciones culturales como poseedoras de un compromiso de servicio público, que garantice el acceso universal a la cultural de manera crítica y eficaz.

Éste forma parte de una serie de encuentros que pretenden reproducirse en toda la península para elaborar el decálogo colectivamente y con validez nacional.

Imagen del encuentro en Matadero Madrid. Cortesía de AVALEM.

Imagen del encuentro en Matadero Madrid. Cortesía de AVALEM.

Ni arte ni educación

El I Encuentro Profesional de Mediación Cultural de Valencia tuvo su primera parte en Madrid, cuando el pasado 17 de diciembre profesionales de la mediación cultural, entre ellas socias de AVALEM, se reunieron en Matadero Centro de Creación Contemporánea, para revisar cómo es el perfil del profesional que se desempeña en el ámbito educativo en diversos espacios como: museos, centros de arte, galerías etc. Los participantes reflexionaron este rol en base a la exposición ‘Ni arte ni educación’. Esta actividad fue organizada por el Grupo de pensamiento de Educación Disruptiva de Matadero Madrid (GED), el cual es coordinado por el colectivo Pedagogías Invisibles, con el objetivo de generar un espacio para reflexionar sobre la importancia de lo educativo en la construcción de lo social.

Saber pero no querer creer

‘Aquello que no sabéis de mi’ de Rafael Tormo i Cuenca
Comisariada por Izaskun Etxebarria
Galería Rosa Santos
Calle Bolsería 21, Valencia
Hasta el 8 de julio de 2016

Atreviéndome a definir en breves esbozos el trabajo presentado para ‘Aquello que no sabéis de mi’, de Rafael Tormo i Cuenta, parece simplificarse en la premisa de que el arte, o por lo menos ese que el susodicho artista crea, actúa como agente amplificador de la acción social. Nada más y nada menos. Todo un reto que ha conseguido, como Etxebarria ya anuncia en la hoja de sala, “(…) rememorar aquello que quedó vacío. Un vacío social, emocional,vital.” Estos tres últimos adjetivos pudieran ser tomados a la ligera, pero realmente actúan como fundamentaciones sintéticas de todo un discurso que el artista viene encajando dentro del mundo profesional del arte desde los años 80.

Con Rafael Tormo i Cuenca ocurre, como no podría ser de otra forma, que esta concepción social del arte le ha llevado hacia otras disciplinas no tan ligadas a las artes plásticas y visuales como tal, y se ha convertido en un auténtico generador de proyectos multidisciplinares versados sobre educación, danza, poesía, crítica, etc. Es quizá por esa mirada periférica que su obra resulta complicada de describir.

‘Aquello que no sabéis de mi’ la componen tres conversaciones en forma de video entorno a tres piezas clave que tratan de rememorar partes de la microhistoria que nos ha rodeado en las últimas décadas. Estos vídeos son una conversación del autor con distintos pensadores, en concreto, Miguel Ángel Martínez, José Luis Clemente, y Mijo Miquel. En primer lugar nos encontramos con ‘Implosió Impugnada 23. Batallar, batallem’, creada en 2012 a raíz del singular acontecimiento acaecido en la celebración del primer aniversario desde la famosa ocupación de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia.

Cuando, tras un año de convulsiones, dicha manifestación terminó en la Plaza del Ayuntamiento, los participantes se encontraron de pleno con que la plaza había sido “ocupada” en esta ocasión, por una mascletà. Ocurrió un 12 de mayo. Este hecho se narra de manera secuencial a través de la técnica fotográfica. Seis libros enganchados cual masclets, una mesa de madera como contenedor formal y una intervención sobre los registros del Ayuntamiento sobre el hecho. Algo simple pero efectivo. El video reflexivo que acompaña a esta pieza es una conversación con Mijo Miquel, donde Rafael Tormo y ella reflexionan entorno a la idea de como el gobierno de entonces utilizó, como si de un arma se tratara, la propia cultura popular en contra de los manifestantes… Miquel apunta tajantemente que “siempre se utilizó”.

Implosió Impugnada 23. Batallar, batallarem. Fotografía: María Ramis.

Implosió Impugnada 23. Batallar, batallarem. Fotografía: María Ramis.

En la siguiente planta de la galería de Rosa Santos, podemos ver ‘Implosió Impugnada 21. Èxode ultralocal’ una propuesta entorno a la ocupación del espacio público, diferenciándose de la ocupación de la que hablábamos anteriormente, más allá de lo político y a través la fiesta, de lo folclórico… La carroza, ese elemento que, extraído de su entorno, nos resulta extraño, es el hilo conductor de la conversación entre Rafael Tormo y José Luis Clemente donde reflexionan acerca de los cambios que ha sufrido en la reciente historia y la manera en que se ha establecido como un elemento de empoderamiento de ciertas partes de la sociedad. La carroza engloba, en su propia concepción, lo popular y la ocupación del espacio, lo que le sirve al artista para reflexionar y ampliar su discurso.

Por último, ‘Implosió Impugnada 16. Rescat d’un relat’ es una ilustración sobre la catástrofe del pantano de Tous cuando, en octubre de 1982, la gota fría se hizo eco en la localidad de la Ribera de tal manera que acabó por desbordar la presa asolando todo a su paso. Tormo crea una pieza en la que nos muestra la cara directa de las personas afectadas, a raíz de un mural donde pueden verse sus documentos identificativos, acompaña la instalación de sonidos de voces, ininteligibles, que quizá cuenten la historia de esas personas o quizá no. La pieza audiovisual, esta vez con Miguel Ángel Martínez, cavila sobre lo intrínseco de la narración y de lo que implica el hecho narrativo, casi el recordar sin querer y cómo eso mismo, ya se configura como el rescate de un relato.

Nos encontramos al final del todo con sentimientos encontrados, prácticamente incómodos y, haciendo balance, nos damos cuenta de que el título de la exposición, ‘Aquello que no sabéis de mi’, no es una referencia autobiográfica a si mismo, sino más bien un guiño, un modo de sacar a la luz de manera reluciente aquello que como ciudadanos, por ende sociales, no sabíamos, o mejor, sí sabíamos pero no queríamos creer.

Implosió Impugnada 21. Èxode ultralocal. Fotografía: María Ramis.

Implosió Impugnada 21. Èxode ultralocal. Fotografía: María Ramis.

María Ramis