Ángela Cuadra y Eva Fàbregas en JosédelaFuente

The stuff that surrounds us. Ángela Cuadra y Eva Fàbregas
Galeria JosédelaFuente
C/ Daoiz y Velarde, 26 Santander
Hasta el 7 mayo de 2016

Ángela Cuadra y Eva Fàbregas con The stuff that surrounds us, nos presentan una exposición flotante como un barco lanzado a la aventura, donde desprenderse de lo estancado para ahondar en una aporía organizada alrededor de obras esparcidas, como si de restos de una deflagración controlada se tratara.

Las pequeñas tablas que Ángela Cuadra instala presentan franjas de color, negras y amarillas, yuxtapuestas a una acumulación de gotas diminutas y errantes de colores vivos. Manchas erráticas que en su elogio al anacronismo, Didi-Huberman individuaba en los frescos que Fra Angélico pintó en el Convento de San Marcos en Florencia en el siglo XV, y que al acercarlos con el drippingde Pollock, inesperadamente, se iluminan de otros posibles relatos y percepciones. El anacronismo fructuoso aflora justamente en la experiencia del desfase.

Una vez superada la aparente confusión del primer vistazo, observando la heterogeneidad azarosa que nos rodea, quizás aflore la experiencia del distanciamiento, a través de una mirada caleidoscópica adulterada.

A través de A shell, many shells, Eva Fàbregas muestra una serie de imágenes del hueco de una concha que, escaneado periódicamente, alterna situaciones de estasis con ligeros movimientos del escáner. A las imágenes así obtenidas, la artista añade capas flotantes de vinilo coloreado que, como un relámpago caído sobre el objeto representado, incrementa el desplazamiento de la luz. El hueco de la concha detuvo en su interior todos los tiempos de su lento desarrollo orgánico y ahora se abre frente al espectador bajo la semblanza de una acumulación de estratos de luces, aire, distancias y cercanías.

Algo pasó y sucesivos movimientos de asentamiento incumben ahora en la sala. Las imágenes dialécticas producen un destello de tiempos heterogéneos que revividos entre pliegues no se dejan reducir a una coherencia domesticada. Las obras de Ángela Cuadra y Eva Fàbregas funcionan como mundos en miniatura, su exposición como una aldea de singularidades donde la vida en común es organizada según rituales que ensalzan el trance procesual. Este proyecto expositivo desplaza nuestro punto de vista increpándonos a re-plantearnos aquello que nos rodea.

Detalle de la exposición "The stuff that surrounds us", 2016. Cortesía de la galería.

Detalle de la exposición «The stuff that surrounds us», 2016. Cortesía de la galería.

En los nuevos lienzos de Ángela Cuadra, emerge un verde que poco tiene de naturaleza y que apunta decididamente hacia el mundo del diseño, posicionandose con cierta aparente vehemencia en el centro de la composición, sin embargo sólo aguarda abdicar en favor de unos elementos decorativos que ya lo rodean y, calladamente belicosos, se acercan para destronarlo. La artista organiza sus pinturas desde los bordes; sin apresurarse tras un esquema compositivo previo, se entrega gozosamente a una parte del cuadro para luego alejarse y volver a dedicarse enteramente a otro fragmento. Aparecen detalles que bien podrían pertenecer a trozos de paredes o suelos, fragmentos de un grutesco en ruinas medio oculto bajo la vegetación. Restos que, juntos al verde artificial, configuran una especie de columpio para el espectador, un montaje de singularidades que nos lleva hacia delante y hacia atrás.

Las malas hierbas, también errantes, que Eva Fàbregas dispone en el espacio de la galería se esparcen bajo la semblanza de una ‘ecología entrópica’ transformando el terreno por el que transitan. La artista instala en los intersticios del suelo unos diminutos ensamblajes de material heterogéneo con un componente táctil que parece contagiar sus alrededores.

Detalle de la exposición "The stuff that surrounds us" 2016. Cortesía de la galería.

Detalle de la exposición «The stuff that surrounds us» 2016. Cortesía de la galería.

 Las dos artistas de The stuff that surrounds us organizan sus obras desde los rincones, se aventuran por andamios formales y conceptuales que remiten al grutesco, como hierbas salvajes que por medio del ornamento acaban dominando el espacio. Y por medio de estrategias de suspensión temporal, rodean y cautivan aquel espectador que se asome a la exposición. 

 

Gorka Mohamed. Las ruinas de la modernidad

Gorka Mohamed, ‘Termite Painting & The Sick Feet
Galería Juan Silió
C/ Sol 45, bajo. Santander
Hasta el 5 de octubre 2015

Gorka Mohamed (Santander, 1978) presenta con ‘Termite Painting & The Sick Feet una exposición que recoge una selección de sus trabajos más recientes. Se trata de la primera exposición individual del artista en la Galería Juan Silió, con quien ya participó en la última edición de ARCOmadrid.

Gorka Mohamed. Peralta, 2015. Acrílico sobre lino. 240x175 cm. Cortesía del artista.

Gorka Mohamed. Peralta, 2015. Acrílico sobre lino. 240×175 cm. Cortesía del artista.

La pintura de Gorka Mohamed expresa una tensión entre lo irracional y las estructuras más fijas y organizadas, una tensión del individuo contemporáneo que se ve invadido por un entorno cada vez más apático y anulador y que lo hace cada vez más minúsculo e inválido en un contexto sociopolítico en el que no hay posibilidad real de elección. Parece un mundo que está grotescamente saturado de imágenes e información que anulan la aptitud crítica frente a lo que ocurre y nos invita a la pasividad. Ante esto, Gorka entiende el modo de pensar asociado a la pintura como proceso de inversión de valores, de ausencias de límites y como proyecto vital.

Gorka Mohamed. Secondary Actor, 2015. Acrílico sobre lino. 140x125 cm. Cortesía del artista.

Gorka Mohamed. Secondary Actor, 2015. Acrílico sobre lino. 140×125 cm. Cortesía del artista.

En su trabajo existe una ansia por desentramar visualmente los diferentes tejidos y capas de la realidad de nuestro entorno cultural. Una insistencia en adherir elementos ya contaminados y desmenuzados por la semántica, erigiendo con sencillez nuevas miradas a partir de las ruinas de la modernidad y de nuestra realidad cultural.

Ese acumular de formas ha dado como resultado en sus últimos trabajos un tipo de pintura que se asemeja en su proceso a la construcción escultóricas o el ensamblaje, a través del lenguaje pictórico; con la intención de reflejar aquello que nos afecta psicológicamente de nuestro entorno sociocultural. Como si presentar lo tóxico de la humanidad fuera el catalizador de su propio remedio.

Gorka Mohamed. Sick Feet Taburete , 2015. Pastel y Carboncillo. 59,5x84 cm. Cortesía del artista.

Gorka Mohamed. Sick Feet Taburete, 2015. Pastel y Carboncillo. 59,5×84 cm. Cortesía del artista.

El artista Gorka Mohamed vive y trabaja en Londres. Se gradua en arte en el año 2003 en la Escuela Massana de Barcelona y finaliza en el año 2008 el Master in Fine Arts en Goldsmiths, University of London. Entre sus últimas exposiciones destacan entre otros: “100 Painters of Tomorrow”, One Art Space Gallery (Nueva York, 2014), “Exeter Contemporary Open”.(Exeter, Reino Unido, 2014), Enlaces + Seis Contextos, Museo Patio Herreriano (Valladolid, 2012) “Riendo hacia Atrás”, Galería Distrito4 ( Madrid, 2011) y recientemente Gorka Mohamed ha sido incluido en varias publicaciones de prestigio internacional. Su obra se encuentra en diversas colecciones como Fundación Coca – Cola, Patio Herreriano, Olor Visual, Banco Caja Madrid, Fundación Centenera o Goldsmiths College, University of London.

Carlos Irijalba y el territorio

Carlos Irijalba. The surface
Galería Juan Silió
C/ Sol, 45, bajo. Santander
Inauguración: 16 de agosto, 19,30 h.
Hasta el 10 de octubre de 2014

Carlos Irijalba plantea con «The surface» una visión crítica del espacio-tiempo actual, de clara dominante antropocéntrica. Propone, mediante esculturas y fotografías una reflexión sobre lo relativo de los estados de la materia y al ser humano como una substancia más. Irijalba trata de dar sentido a nuestra actualidad mediante el análisis del territorio que habitamos entendido éste como una línea dinámica en la que el momento actual no supone más que una fracción del grosor de la totalidad.

La exposición se compone de sondeos geotécnicos que muestran la formación del territorio mediante un corte vertical de los estratos de sedimentación, así como otras esculturas de aluminio o asfalto, cuyo denominador común es su estado relativo respecto a las condiciones ambientales o geográficas dadas.

Varias fotografías de diferentes series recientes completan la exposición, plasmando estas circunstancias en el plano de la representación y poniendo en juego narrativas de dimensión humana con otras como perspectivas aéreas o imágenes del propio organismo. Se unen aquí lo endótico y lo exótico, poniendo en el centro el cuestionamiento de la dimensión humana.

Carlos Irijalba. The surface. Cortesía Galería Juan Silió.

Carlos Irijalba. The surface. Cortesía Galería Juan Silió.

Ángela Cuadra: Outdoor Living

Ángela Cuadra: Outdoor Living
Galería Nuble
Daoiz y Velarde, 26. Santander
Hasta el 21 de junio de 2014

Outdoor living es la segunda exposición individual de Ángela Cuadra (Madrid, 1978) en la galería Nuble, en la que a través de alusiones al imaginario de la época de la Segunda Guerra Mundial, como los mensajes mediáticos o los papeles de pared, la artista construye una suerte de aproximación metafórica a un mundo que deviene crítico desde el momento de su gestación y cuya inestabilidad intrínseca aún resuena en nuestros días.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, «Outdoor Living». Imagen cortesía de la Galería Nuble.

La muestra expositiva hace referencia a una de las facetas del American way of life; la que como eslogan de un modo de vida alentaba al ciudadano americano en tiempos de posguerra a recrearse en su tiempo de ocio en la vida al aire libre. Ejercicio y distracción, cuidado del cuerpo, reuniones de estructura familiar, juegos que ayudan a la relación y refuerzan los lazos del grupo, etc. Por otro lado, este concepto resulta irónico si se coteja con una realidad en la que el espacio interior, dominado por la intrusión tout court de los medios de comunicación, parece ser el terreno de juego decisivo para el modelado de un tipo de sociedad profundamente atomizada y encerrada en sí misma. Y es así como, mostrando la ambigüedad de este límite permeable, las piezas de esta exposición se ubican entre el interior y el exterior, entre la función civil y la militar, entre lo que pertenece a la actividad diaria del ciudadano americano y lo que representa el ejercicio de la guerra.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, «Outdoor Living». Imagen cortesía de la Galería Nuble.

La exposición se organiza en torno a dos grandes grupos de trabajos, por un lado la serie “ORDERS”, que se desarrolla sobre diferentes soportes como el papel o las cajas de luz, y que contienen textos extraídos de los carteles originales de propaganda de la Segunda Guerra Mundial y posguerra norteamericanos, y por otro lado, el conformado por piezas de la serie “Home front” que utilizan otro referente claro, esta vez gráfico, del mismo periodo y de los años posteriores de la Guerra Fría, y que son los manuales de instrucciones publicados en la revista también norteamericana Popular Mechanics y los publicados por el Departamento de Defensa Civil del Gobierno y que se repartían en colegios e instituciones.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, «Outdoor Living». Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, donde vive y trabaja. Vinculada a una nueva generación de artistas madrileños, su trabajo comenzó a difundirse a principios de esta década en el circuito independiente, en muestras como Casas y Calles, Mirador 05, Feedback y Off Limits. Seleccionada en la muestra del INJUVE en 2006, ha formado parte de numerosas exposiciones colectivas, como las reciente In situ (OTR Espacio de arte, Madrid 2013), Password (itinerante, 2013) o NEWS, EVENT & FRIENDS – NOTICIAS, EVENTOS Y AMIGOS…homenaje a Walter Hopps. Comisariado por Tania Pardo y Guillermo Espinosa (La New Gallery. Madrid 2013). Entre sus exposiciones individuales recientes destacan Trotzdem (la Eriza, Madrid) y Las Afinidades Electivas (Programa Interferencias, Galería Nuble), ambas en 2013.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, «Outdoor Living». Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Rosell Meseguer, sobre la ficción de la ciudad

Rosell Meseguer. Mc City . Notas sobre la ficción de la ciudad
Galería Juan Silió
C/ Sol, 45 bajo. Santander
Inauguración: 8 de marzo, 20 h.
Hasta el 26 de abril de 2014

Rosell Meseguer (Orihuela, 1976) expone por primera vez en la Galería Juan Silió presentando “Mc City. Notas sobre la ficción de la ciudad”, series fotográficas, collages y una instalación procesual donde la artista desarrolla la inesperada y especulativa construcción de la ciudad: el mundo que nos rodea, como un panorama de materiales, colores y formas que determinarán cómo será el mismo, un relato de posibles —ficciones en potencia o realidades en acto, donde todo es realidad, pero parece una ficción.

El proyecto parte de la creación de un archivo de prensa iniciado a partir del periódico miamense The Miami Herald, en diálogo con periódicos españoles. Son las noticias –los titulares- que se publican en la prensa, las que nos sitúan en los diversos barrios que construyen la ciudad, marcando a la sociedad que la habita, y dotándola de capas de información visual, numérica y conceptual. Se genera así un gran listado de ideas desconcertantes que parecen no tener relación, más bien una contraposición entre las expectativas y las frustraciones.

Rosell Meseguer. Mc City. Notas sobre la ficción de la ciudad. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

Rosell Meseguer. Mc City. Notas sobre la ficción de la ciudad. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

El archivo construye diálogos donde se evidencian las contradicciones entre las culturas históricas –Europa- y las nuevas sociedades vinculadas a un fuerte capitalismo -EEUU-. Miami en contraposición pero también en asociación a la construcción de la ciudad europea. Un coche europeo transita entre la urbe miamense y la exuberante botánica de Florida, entre el lujo y la marginalidad, entre el centro y la periferia, cómo metáfora de dos mundos, dando visibilidad al exceso frente a lo invisible, y a los modos de especulación, deseo y oferta del mercado capitalista.

Rosell Meseguer vive actualmente entre Madrid y Santiago de Chile, es artista visual y Doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid donde es docente. Ha desarrollado diversas estancias artísticas y de investigación en el MOMA y la Columbia University, Nueva York; la Tate Britain y el Victoria & Albert Museum, Londres; el Centre Georges Pompidou y la Societé Française de Photographie, París así como en Cannonball, Miami.

Rosell Meseguer. Instalación procesual. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

Rosell Meseguer. Instalación procesual. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

 

Nacho Martín Silva: Más allá del arcoíris

Más allá del arcoíris de Nacho Martín Silva.
Galería Nuble.
Calle de Daoíz y Velarde, 26. Santander.
Hasta el 29 de marzo de 2014.

Esta es la segunda exposición individual de Nacho Martín Silva en Nuble, y se presenta con el título de Más allá del arcoíris, un trabajo en el que las imágenes de la realidad se modifican, y son el medio en el que el artista aborda las problemáticas pertenecientes a la propia representación pictórica y su capacidad transformadora.

Nacho Martín Silva construye su obra con constantes referencias, tanto al propio proceso creativo, como a las dinámicas de la historia del arte, obteniendo unos planteamientos personales y contemporáneos.

La exposición se compone de lienzos que se presentan con total autonomía ante el espectador, al mismo tiempo que se muestran como imágenes complejas, características por la tensión entre los contrarios, e interesantes al mismo tiempo, por las múltiples lecturas y matices.

Nacho Martín Silva, kid II, 2013, (óleo sobre lienzo, 41 x 33 cm). Imagen cortesía de la Galería nuble.

Nacho Martín Silva, kid II, 2013, (óleo sobre lienzo, 41 x 33 cm). Imagen cortesía de la Galería nuble.

Nacho Martín Silva, La primavera de Millet, 2013, (díptico, óleo sobre lienzo,  19 x 19 cm c/u). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Nacho Martín Silva, La primavera de Millet, 2013, (díptico, óleo sobre lienzo,
19 x 19 cm c/u). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Como explica Alexis Callado Estefanía en la introducción de la exposición, quizá no sea más que “una trama que se hace visible, un trayecto irregular que va de un extremo a otro inaugurando nuevas realidades. Así lo idílico como distorsión, y en contraposición con el sistema de visualidad afectiva burguesa, nos invita a una necesidad de recuperar la franqueza de las fragilidades diseccionadas por lugares precisos de algunas imágenes ineludibles en la historia del arte.”

Nacho Martín Silva vive y trabaja en Madrid. Entre sus proyectos actuales figuran el XII Bienal Martínez Guerricabeitia, Valencia y su participación en ARCO 2014 con Galería Nuble, ambos en febrero 2014. Actualmente puede verse su obra en la muestra indivdual Síntesis 1+1=1 en Louis 21, y en la exposición Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert de Artes Visuales 2013, ambas en Palma de Mallorca. Entre sus anteriores exposiciones destacan el solo project El Gran Estudio en Artesantander 2012 (Galería Nuble), la individual Esfuerzos y Reliquias (Galería Nuble, 2012); Storymakers, Galería Paula Alonso (Madrid, 2013), Colección Los Bragales Arte contemporáneo. Biblioteca Central y Archivo Histórico de Cantabria (Santander, 2013) e Iceberg #1. Matadero (Madrid, 2012). Ha sido incluido en el libro 2014/ Antes de irse. 40 ideas sobre pintura de David Barro y editado por Dardo.

Nacho Martín Silva, Dorothy from west, 2014, (óleo sobre lienzo, 46 x 41 cm). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Nacho Martín Silva, Dorothy from west, 2014, (óleo sobre lienzo, 46 x 41 cm). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Pilar Cossío en la galería Juan Silió

Pilar Cossío. Honey – Drawing in the Desert Sand (Essaouira Project) 
Galería Juan Silió
C/ Sol 45, Bajo. Santander
Inauguración: 21 de diciembre a las 20h
Hasta el 8 de febrero 2014

Pilar Cossío regresa a la Galería Juan Silió para presentarnos “Honey- drawing in the desert sand (Essaouira Project)», una selección de trabajos recientes que incluyen video-escultura, ready-made, fotomontajes y principalmente dibujos, realizados entre París y Marruecos. Pilar se desenvuelve con extraordinaria soltura en cualquiera de los lenguajes contemporáneos y ha ido conformando una práctica que desplaza nuestra mirada, nuestra visión metafórica del mundo.

En palabras del crítico de arte contemporáneo Daniel Soutif, «Estas obras de Pilar, a través de sus distintos lenguajes, pueden ayudarnos a resumir algunos sentimientos que su arte suscita. En su obra en efecto, los cuerpos sólo se revelan al espectador desde la ausencia o el eclipse, desaparecidos o a punto de desaparecer. Su naturaleza en permanente desplazamiento no nos deja de ellos mas que unas huellas fugitivas, o si son estables, son solamente metonímicas. Su experiencia en medio Oriente y África del norte lo confirman. Sus elementos iconográficos parecen surgir de un vértigo interior que les proyecta a una distancia aún más infranqueable, como si perteneciesen a otro mundo diáfano.”

Pilar Cossío nos acerca sin remedio a la poesía visual, proponiendo “cauces deslumbrantes que desde el sueño o la vigilia nos conducen al centro del poema. Sin paliativos”. La artista no permanece ni un instante en esa realidad delimitada por la razón. Acceder a lo real significa entonces desvelar un territorio mágico, que solo le pertenece a ella y que es además su morada. Pero lo mas sorprendente son los medios que utiliza para legitimizarlo, ya que no es solamente a través del poema o del fotomontaje, o del dibujo, si no también, y recientemente con mayor atención: el ready-made, el objet dʼart o de la instalación, realizando desplazamientos inéditos y emocionantes: de la realidad al sueño, de lo visual a lo mental y viceversa. Solo en algún caso su obra esclarece alguno de sus enigmas. Pilar sabe que sus estructuras, procedentes del caos anterior a la idea, son madrigueras, o lo que es lo mismo: “nuestro lugar en el mundo”.

Según el crítico de arte Javier Ruiz-Beirut, “Esta obra magnífica de Pilar, propone una negociación entre el tiempo, la luz y la materia, y me interesa mucho en ella, además de la “idea” que la preside y de la estructura, esa combinación de abstracción y soplo, la segmentación del mundo en tres tiempos.“

Acrobat pause. 2013 Fotografía en B/N. 60 x 101cm.

Acrobat pause. 2013. Fotografía en B/N. 60 x 101cm. Cortesía de la galería Juan Silió

Galería Cànem en Arte Santander

Manel Margalef. Al otro lado del muro. El marco constructivo y vivencial como espacio de intervención y conflicto.
Galería Cànem en Arte Santander 2013

Existen dos aproximaciones al concepto de espacio privado. Una proviene de la arquitectura y se suele abordar como un lugar arquetípico, un modelo formal que enmarca y orienta las tensiones que en él se dan cita; otra nos llega desde la antropología y aborda la privacidad como un reflejo de la identidad, una secuencia narrativa integrada por objetos y escenografías, las cuales remiten a actitudes psicológicas o comportamientos simbólicos. Sin embargo, también existe una tercera opción que se nutre de argumentos de las disciplinas anteriores pero que ofrece una nueva dimensión  del territorio sentido como propio i que pretende hablar de la proximidad con la que vivimos nuestra condición ambiental y humana, de este sentimiento de “estupor” y conflicto que genera un lugar determinado.           

En mi investigación sobre connotaciones y proximidades en el plano del pensamiento contemporáneo tengo que sustraerme a los paralelismos que me evoca Derrida al presentar el ámbito arquitectónico como espacio interlocutor y visible de sus planteamientos sobre la deconstrucción.

Obras de Manel Margalef en el stand de Galería Cànem en Arte Santander 2013

Obras de Manel Margalef en el stand de Galería Cànem en Arte Santander 2013

Es en este paisaje de construido, donde tomo parte activa como observador y estructurador de mi propio hábitat. Es donde se plantea la investigación infructuosa de un refugio confortable donde poder subscribir las “naturalezas muertas”, mis “arquitecturas temblorosas e interrogantes” que nos hablan de un sistema narrativo con sus respectivos singulares signos de significado i de  representación.

Trabajo también en el entorno de conceptos como la memoria o la psicología del espacio, transportando y reproduciendo estancias desde los posibles y revisionados lugares. Mi reflexión sobre la realidad privada, no ejecuta sus metáforas solamente desde el discurso puramente arquitectónico, sino a través de una puesta en escena de personalidad contradictoria, que me permite resaltar el absurdo de la existencia humana.

Aparentemente “ordenado”, “estructurado” y “articulado” por códigos semánticos específicos, el hábitat queda subvertido por signos autorreferenciales; significantes culturales ideológicamente determinados, que incluyen la derrota de la investigación de la felicidad, en el ámbito privado.

Manel Margalef

Obras de Manel Margalef en el stand de Galería Cànem en Arte Santander 2013

Obras de Manel Margalef en el stand de Galería Cànem en Arte Santander 2013

Set Espai d’Art en Arte Santander

Ibán Ramón
Pièce de résistance/The landscape in his mind
Pièce de résistance /El paisaje en su mente

Set Espai d’Art en Arte Santander 2013

Ibán Ramón. Bounded Land #25. Imagen por cortesía de Set Espai d'Art

Ibán Ramón. Bounded Land #25. Imagen por cortesía de Set Espai d’Art

De la nada apareció la luz, se dice, y de ahí la imagen. Antes quizás nada o nadie para verla. En nuestra mente la imagen surge de las tinieblas, una mañana cualquiera, como en aquellos primeros calotipos de mediados del siglo XIX en los que la naturaleza se desdibuja, obnubilada, en precarias pruebas técnicas con las que se ensayaba el retrato del paisaje: las hojas se mueven llevadas por la brisa, los contornos se difuminan porque la luz ha penetrado demasiado la emulsión, todo es un tanto borroso porque no se controló el tiempo de exposición o porque se utilizó agua del río o nieve derretida para el proceso de revelado…

Tomo estas notas mientras viajo en automóvil a un punto remoto del interior y caigo en la cuenta —después de mi primer sueño de cómodo pasajero— de que todos hemos jugado de pequeños a hacer fotos a través de la ventanilla del coche familiar, del tren que nos llevaba lejos, del avión en el que nos escapábamos. Sí, también nos hemos quedado quietos ante un detalle del mundo y hemos cerrado los ojos como tomando una fotografía cuya imagen se guardara dentro de nosotros para revelarse a su antojo en la memoria de los días[1].

Me llevan por la carretera, devoramos kilómetros y pienso en estas cosas mientras recuerdo las palabras con las que el escultor Tony Smith trataba de explicar, a mediados de los años sesenta, cómo la conducción por la autopista inacabada de New Jersey, de noche, junto a tres de sus alumnos de la Cooper Union, fue algo revelador: «La carretera y gran parte del paisaje eran artificiales, pero no se podían considerar como obra de arte. Sin embargo, sentí algo que jamás había sentido con el arte. Primero no sabía de qué se trataba, pero produjo el efecto de liberarme de muchos de los puntos de vista que yo tenía acerca del arte. Parecía como si hubiese allí una realidad que nunca había tenido una expresión artística. […] La experiencia en la carretera fue algo planeado, pero no reconocido socialmente. Pensé que sería el fin del arte. Muchos cuadros parecen muy pictóricos después de esto. No hay posibilidad de que lo enmarques, sólo tienes que experimentarlo.»[2]

Pensaba en estas declaraciones que por fin podría citar en un texto y en lo difícil que resulta enmarcar una experiencia. Pensaba en esto y en la sensación como de estar siempre encuadrando y tomando fotos de lo que nos rodea a través de la ventanilla… ¿Podría ser —me pregunté— que Tony Smith no reparara mientras sujetaba el volante en que el parabrisas y las ventanillas del coche ya le estaban enmarcando suficientemente la experiencia? Bueno, sin duda para él la cuestión estaba en el recorrido atravesando la noche, en el sonido de los neumáticos rodando sobre el asfalto nuevo, en la progresión del viaje.

Lo que diferencia aquella experiencia de Tony Smith con los posteriores paseos de Hamish Fulton son el coche y la fotografía. Creo que nadie ha visto nunca discutir realmente a dos amigos como Richard Long y Hamish Fulton. El primero modifica los elementos del paisaje, los transporta y reordena, el segundo sólo lo transita, lo contempla; ambos toman fotos de su estar en la naturaleza, sólo el primero de las huellas que deja. Hamish Fulton reivindica el paseo como forma de arte por derecho propio: cuando no se anda no hay obra, vino a decir Fulton. Y mientras camina, completando la experiencia, o para fijarla mejor, enmarcándola, toma fotografías[3].

Lo primero que llama la atención en las fotografías de Ibán Ramón es esa niebla que parece que está en todos los lugares, una niebla que matiza la luz y las sombras de los objetos como un filtro difusor, para nada mortecina. Anoté en el cuaderno: una niebla como de todos los días. Sí, me extrañó la claridad de las cosas en la niebla de todos los días, su apariencia para nada fantasmagórica. Luego supe que las imágenes están tomadas siempre a una determinada hora del día —mejor no saber cuál, no lo preguntaré— lo que le da al conjunto una unidad doble: niebla y calidad de la luz. Y aun esa neblina que hace de fondo y nos oculta el cielo, estas fotos son tan elocuentes como la pintura holandesa: definidas al detalle, su foco, no cuentan una historia (como la pintura italiana) sino que la historia que debería haber en la imagen se recrea en nosotros, somos nosotros quienes la contamos. Detrás de la cámara siempre hay alguien, delante de la foto también: hemos estado allí.

Y ahí hay carreteras cortadas, vallas publicitarias en desuso, caminos con rodadas, estructuras metálicas industriales, cercados de campos, postes, canastas… rastros todos de la acción del ser humano sobre un paisaje que resiste y que, en ocasiones, lucha por reconquistar su espacio natural en los márgenes de lo urbanizado.

El sábado 30 de septiembre de 1967, Robert Smithson viajó hasta Passaic (también en New Jersey) con el objeto de realizar un recorrido por su localidad natal en el que señalará sobre el plano una serie de puntos del paisaje industrial, marcas que esgrime como monumentos modernos —con su Instamatic 400 fotografía un puente de hierro, una tubería, unos cañones de desagüe al río, una caja de arena en un parque— que son metáforas de una sociedad urbana e industrial, degradada y entrópica, claves de lo que denominará “paisajes de perfil bajo”[4]. Pero la imagen que quisiera subrayar —anoto de memoria desde el asiento de atrás— es la de Smithson sintiendo cómo al fotografiar el primer enclave monumental, el puente, se ve él mismo dentro de una fotografía por la fuerza del sol de mediodía que actúa como un proyector de cine, dentro de la película del puente y el río que el sol proyecta a través del visor de su Instamatic 400 sobre su ojo.

Quizás es a esta sensación a la que queríamos llegar: a la transferencia entre unos paisajes determinados y nuestra mirada de espectadores, a través del posible encuadre de la experiencia primera en las fotos de Ibán Ramón, a través del visor de su cámara. El fotógrafo enmarca la experiencia de un lugar, al menos una parte de la experiencia que es la que nos transmiten las formas, la luz en la fotografía, mientras ésta detiene el instante, lo define para nosotros. Y quedamos ante esos paisajes de rastros, con restos clarividentes de niebla y frío, paisajes alterados que resisten a nuestras acciones de manera natural. ¿Resistiremos nosotros?

Pero ya llegamos al interior, más al Norte. Pronto dejaré mi cómodo asiento no sin antes hacer una foto a través de la ventanilla de esa señal oxidada que convertiré así en monumento, y al menos otra foto de la montaña que vamos a ascender por senderos retorcidos haciendo del desplazamiento si acaso un arte.
Ricardo Forriols


[1] «¿Qué hacía las veces de la fotografía antes de la invención de la cámara fotográfica? La respuesta que uno espera es: el grabado, el dibujo, la pintura. Pero la respuesta más reveladora sería: la memoria. Lo que hacen las fotografías allí fuera en el espacio exterior a nosotros, se realizaba anteriormente en la interioridad del pensamiento.» John Berger, Mirar. Barcelona: Gustavo Gili, 1980, p. 56.

[2] Samuel Wagstaff, “Talking with Tony Smith”, Artforum, New York, December 1966, p. 14-19.

[3] Carl Seelig también tomaba fotografías durante sus largos paseos con Robert Walser, pero su objetivo fue siempre el escritor que había dejado de escribir y se hallaba internado por voluntad en el sanatorio de Herisau… Ver Robert Walser, El paseo. Madrid: Siruela, 2001; y Carl Seelig, Paseos con Robert Walser. Madrid: Siruela, 2000.

[4] «El monumento era un puente que cruzaba el Río Passaic, conectando el condado del mismo nombre con el de Bergen. El sol de mediodía le daba un toque cinematográfico al lugar: el Puente y el río parecían una imagen sobreexpuesta. Capturarlos con mi Instamatic 400 fue como fotografiar una fotografía. El sol se convirtió en un monstruoso reflector que proyectaba una serie dispersa de ‘fotogramas’ desde mi Instamatic hasta mi ojo. Caminar por el Puente fue como entrar a una enorme fotografía hecha de Madera y de acero; por debajo, el río existía como una gigantesca película que lo único que mostraba era un vacío continuo.» Robert Smithson, “The Monuments of Passaic. Has Passaic replaced Rome as Eternal City”, Artforum, New York, December 1967, p. 48-51. En castellano en el catálogo Robert Smithson. Valencia: IVAM Centre Julio González, 1993, p. 74-77.

Ibán Ramón. Altered Land #12. Imagen por cortesía de Set Espai d'Art

Ibán Ramón. Altered Land #12. Imagen por cortesía de Set Espai d’Art