A partir de simples botellas a la deriva

Hugo Martínez-Tormo. La deriva de un gesto post-romántico
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Cuestiono el funcionamiento de las nuevas tecnologías”. De manera que Hugo Martínez-Tormo, que es quien abre el fuego expositivo surgido de las tres primeras convocatorias lanzadas por el Centre del Carme, emplea esas tecnologías aludidas para cuestionar su uso. Y, puestos a cuestionar, somete a reflexión el gesto romántico de arrojar al mar un mensaje en la botella, para transformarlo en denuncia contra la contaminación medioambiental. “Ese gesto se ha quedado obsoleto y ahora yo llamaría cerdo al que lanza esa botella al mar”, explica el artista que se considera a sí mismo “conceptual”.

Para revelar lo que el título de la exposición denomina ‘La deriva de un gesto post-romántico’, Martínez-Tormo se sirve de dos botellas encontradas en la playa de El Mónsul, en Cabo de Gata, y en la Devesa de El Saler. Fotografía ambas botellas y las documenta, para construir una réplica de las mismas mediante tecnología 3D. A continuación, genera sendas instalaciones de luz y sonido con los componentes básicos de dicha impresora, a partir de los movimientos que vendrían a imitar la propia impresión de los envases de plástico. “Traduzco lo material a lo físico”, explica.

Instalación de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La tecnología que aparece destripada sirve para alumbrar el sonido metálico de las olas del mar, así como los reflejos lumínicos del agua. Un complejo sistema técnico que el artista simplifica con el fin de subrayar la paradoja inherente al efecto contaminante del plástico y su posterior generación de belleza estética. Plástico y plástica dialogando entre sí para provocar en el espectador cierta reflexión. “Lo más probable es que no lo entienda y se vaya, pero si te captura estéticamente, entonces tienes más posibilidades de estar abierto a entenderlo”, sostiene Martínez-Tormo.

Eso es lo que hace con su gesto post-romántico: primero revela los efectos devastadores de tanto plástico arrojado al mar, mostrando en otra instalación lo que encontraron en el interior del estómago de un cachalote de 10 metros de largo y 4500 kilos de peso, para después concienciarnos de nuestra responsabilidad, tras haber sido capturados en la belleza plástica de su propuesta. “Les atrae la instalación del agua [cuyos reflejos en la pared los provoca el movimiento deconstruido de la impresora 3D] por evocadora, y la del cachalote [que muestra en una serie de vitrinas lo hallado en su estómago] porque la entienden”.

Vista de la exposición de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Vista de la exposición de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

El cachalote hallado en la playa del Castell de Ferro de Granada en 2012 llevaba en su interior, tras practicarle la autopsia, dos macetas, 30 metros cuadrados de cubierta de invernadero, cinco cuerdas de nueve metros y un bote de detergente, entre otros materiales plásticos de desecho que el animal fue ingiriendo sin querer por hallarse a la deriva en el mar. “Es evidente que eso debió acortar su periplo de vida”, apunta el artista.

En otra serie de tres fotografías, muestra el proceso de descomposición de una botella en el océano: “Tarda unos 1.000 años en descomponerse estando sobre la tierra, pero en el mar se degrada mucho más rápido, en apenas un año”. Y explica cómo primero se fragmenta en 16 trozos, después en 625 microtrozos, haciendo finalmente un total de 10.000 pequeños pedazos que producen compuestos muy tóxicos como el Bisfenol, los cuales son ingeridos por los animales acuáticos y, consecuentemente, por los seres humanos.

Hugo Martínez-Tormo en su exposición. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Hugo Martínez-Tormo en su exposición. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Martínez-Tormo lo que hace es realizar ese proceso de descomposición mínima, troceando de forma paciente esa botella en los miles de pedazos que luego introduce en un tubo colgado como si acabara de ser pescado. El resultado, de nuevo, genera una belleza plástica derivada de su intenso color azul. Como intenso es el azul del mar que cierra el conjunto expositivo. Una instalación audiovisual interactiva realizada con software Unity, empleado en los videojuegos, permite al espectador generar olas, en un mar proyectado artificialmente sobre una pantalla, tras captar una cámara de infrarrojos la presencia humana. Es esta presencia la que provoca a su vez la proximidad o alejamiento de una botella de plástico que flota en ese mar.

“El espectador tiene el control sobre la botella, al moverse en una dirección u otra, generando la sensación de poder, al influir a su vez sobre el oleaje”. Martínez-Tormo subraya la conciencia ecológica de tal gesto: “Depende de nosotros el acabar o no con la basura”. El artista insiste una y otra vez en esa responsabilidad: “Que seamos conscientes de lo que estamos provocando”. Mensaje que él supedita a la cualidad plástica inherente al arte, capaz de provocar emociones y, con ellas, la posibilidad de generar preguntas en torno a esa conciencia ecológica.

“El agua y el fuego son elementos que conectan con la vida de tus antepasados y esos elementos están de alguna manera presentes aquí”. Los cinco contenedores de agua, que el motor de la impresora 3D removía mecánicamente, producían en la sala un efecto de calma. “Alguien me llegó a decir que se traería la cama aquí, porque le retrotrae a cierto estado de paz”. Una paz reñida con ese peligro de contaminación al que alude su gesto post-romántico y que Hugo Martínez-Tormo recoge en su serie de instalaciones. Tecnología puesta en cuestión y al servicio de una belleza plástica que transforma el mensaje en motivo de una más serena reflexión.

Un espectador contempla una de las instalaciones de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Un espectador contempla una de las instalaciones de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

Juan Luis Toboso: Un complejo juego de energías

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable
Comisariado: Juan Luis Toboso
Artistas: Ursula Biemann, Pedro Neves Marques, Marco Ranieri, Milena Bonilla, Lorenzo Sandoval, Pedro Barateiro y Moisés Mañas
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 3 de septiembre de 2017

‘Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable’ es el título de la exposición comisariada por Juan Luis Toboso, que forma parte del proyecto ganador de la convocatoria 365 Dies. En él, la ecología aparece como el contexto preciso que da lugar a la reflexión en torno a la responsabilidad de los seres humanos en la modificación de nuestro entorno. Según el comisario, “el ser humano ha modificado el ciclo de la naturaleza y, por lo tanto, ya no la vemos como una fuente de recursos, sino como un ser domesticado”.

Domesticación, habría que añadir, abrupta y salvaje si se quiere poner el acento en su vertiente negativa, por cuanto la agricultura, que está en la base de nuestra civilización, siempre ha supuesto la alteración de cierto ecosistema natural. A Toboso, por lo que se ve, le interesa subrayar ese carácter salvaje de la domesticación de la naturaleza, que también suele ser el adjetivo para calificar ese otro derivado pernicioso de la actividad humana que es el capitalismo.

Imaginar lo imposible

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por  Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Para ello, reúne los trabajos de siete artistas: Ursula Biemann, Pedro Neves Marques, Marco Ranieri, Milena Bonilla, Lorenzo Sandoval, Pedro Barateiro y Moisés Mañas. Cada cual a su manera, le sigue el rastro a esa configuración del mundo violentado por la torpe acción humana. Como dice el comisario, “la revolución industrial, la tecnología y el sistema capitalista nos han llevado a un ritmo de vida en el que las relaciones entre nosotros mismos y la naturaleza están basadas en la dominación”.

Toboso utiliza el juego de energías al que se refiere Michel Serres en su texto ‘El contrato natural’ (aunque contrato y natural sean elementos contradictorios), para desarrollar su proyecto en la dirección de “una ecología de las prácticas artísticas”, mediante las cuales “levantar más preguntas que respuestas y estimular la relación entre múltiples proposiciones como forma de producción de conocimiento”. Como múltiples son las propuestas de los siete artistas convocados en este primer ciclo de su proyecto.

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ursula Biemann, en su video ensayo Selva Jurídica, se adentra en espacios remotos para investigar esa alteración de determinados ecosistemas por culpa de la depredadora acción humana. La denuncia de esa depredación demuestra que hay intervenciones igualmente humanas en sentido contrario. Moisés Mañas utiliza materiales diversos para interrogarse acerca de la sintaxis de la propia tecnología, deconstruyéndola para provocar una serie de flujos que vienen a alterar su comportamiento mecánico. Más que la naturaleza, tal y como la entendemos, aquí se revelaría esa otra naturaleza mecánica igualmente expuesta a la injerencia humana.

Marco Ranieri utiliza raíces de plantas diversas para establecer lo que él llama ‘Interdependencias subterráneas’ que paradójicamente ubica en lo más alto de la sala, generando una actitud entre contemplativa y de un inquieto acercamiento a esa naturaleza que parece querer preservar. Milena Bonilla hace lo propio en su instalación con plantas y espejos que multiplican la imagen de un pedazo de jardín oculto y misterioso. Pedro Neves Marques crea un documento audiovisual en el que se mezcla lo tecnológico y lo natural en un diálogo penetrante. Lorenzo Sandoval y Pedro Barateiro disponen en un espacio conjunto diversos elementos que se afectan entre sí, para explorar esa naturaleza que se constituye en objeto de una profunda meditación intertextual.

Vista de la exposición del Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Open beds: 111 camas testimoniales

Open beds. An exhibition about de patrialchar rules of love, de Julia Navarro Coll y Cristina Cucinella
El Almudín
Plaza San Luis Bertrán, 1. Valencia
Hasta el 16 de septiembre de 2017

“Para mí estar casada es un acto de amor, de confianza”. “Yo no siento la necesidad de firmar un papel para estar con una persona”. “El mío fue un matrimonio concertado”. “Me casé porque mis padres me obligaron a casarme”. Estos son algunos de los 111 testimonios recogidos por Julia Navarro Coll en un video de 196 minutos que forma parte de la exposición ‘Open beds’. An exhibition about patriarcal rules of love, que hasta septiembre acoge l’Almodí de Valencia. Una colcha de 2.400 centímetros realizada en la India con diferentes vestidos completa la muestra que gira en torno a la pregunta ¿por qué te casaste o por qué no?

Como dice Navarro Coll, que presenta el proyecto firmado junto a Cristina Cucinella, ‘Open beds’ ofrece “un atlas multicultural sobre la construcción de la identidad familiar basada en el matrimonio, también una reflexión sobre sus excepciones y estigmatizaciones”. Y lo hace con un amplio abanico de testimonios que van desde el sentimiento gozoso que supone para algunas de ellas el matrimonio, a la explosión del llanto fruto de la amarga experiencia vivida por aquellas a quienes les resultó un calvario, debido al más cruel de los sometimientos.

Open Beds. Almudín de Valencia

Open Beds. Almudín de Valencia

El video collage de imágenes, tomadas siempre con las mujeres sentadas sobre alguna de las “111 camas hechas o deshechas” de sus habitaciones, revela tan amplio muestrario cifrado en los siguientes datos: 111 testimonios, 69 exilios, 12 meses de trabajo, 408 horas de rodaje y edición, 246 abrazos, 11 idiomas, 14 nacionalidades, cuatro religiones, apóstatas, ateístas y agnosticistas. Todo ello dispuesto para revelar el caleidoscopio mundo de la pareja, que las artistas visuales sintetizan en “los parámetros que las diferentes culturas esgrimen en su interés por controlar los mecanismos de fidelización de los afectos”, según la perspectiva de los estudios de género que ambas adoptan.

De manera que el matrimonio, objeto de la indagación en ‘Open beds’, termina, pese a los diferentes modos esgrimidos, reducido a la constricción de cierta libertad como consecuencia de las prácticas de las culturas patriarcales. “El amor libre o la crianza matriarcal, esquemas sociales en los que los cuerpos no son propiedades privativas del consorte y la descendencia puede ser cuidada por igual por toda la tribu, son utopías de difícil alcance en el siglo XXI y, en según qué lugar del planeta, utopías proscritas por la ley”, señalan las artistas.

Vista de la exposición 'Open Beds' en el Almudín de Valencia.

Vista de la exposición ‘Open Beds’ en el Almudín de Valencia.

Incluso en los casos en que las mujeres manifiestan haberse casado por amor, aparecen las dudas: “No es sencillo escuchar en público voces críticas sobre el asunto del matrimonio”, sostienen, “sin embargo, en privado, las mujeres hablan de sus decisiones, tal vez después de haberlas tomado y sin conciencia clara de por qué lo hicieron. Lo hice por amor, suelen responder”. El video collage reúne, pese a todo, testimonios bien distintos según el status y el contexto social de las mujeres que manifiestan sus afectos en torno a tan criticado matrimonio.

Entre las dos grandes pantallas de video, una con subtítulos al castellano y otra al inglés, que recogen tan diversas experiencias y estados de ánimo, se ubica la gran colcha realizada con telas y vestidos relacionados de algún modo con las diferentes ceremonias nupciales. “La colcha no es solo un trozo de tela. Las mujeres de Nandri Trust hemos hecho esta colcha volcando en ella todos nuestros sentimientos sobre el matrimonio”, señala en uno de los vinilos de la exposición Nasima Murahi, manager del colectivo femenino establecido en Mahabalipuran (India). Esta pieza, de nombre Bed cover, es un collage de sarées que conforma a su vez una gran cama redonda en la que el visitante puede introducirse tras desprenderse de su calzado.

Entre las dos pantallas que ofrecen los 111 testimonios audiovisuales, el círculo imaginario de las telas. De manera que las respuestas a la pregunta ¿por qué te casaste o por qué no?, en su mayoría críticas con el matrimonio y en ocasiones descarnadas vivencias que lo reducen a trituradora de afectos, hallan en el centro expositivo lugar de amable encuentro. Una utopía de esa tribu femenina que la ley proscribe y que las artistas visuales Julia Navarro Coll y Cristina Cucinella parecen reivindicar en el suntuoso espacio de l’Almodí.

Vista de la exposición 'Open Beds' en el Almudín de Valencia.

Vista de la exposición ‘Open Beds’ en el Almudín de Valencia.

Salva Torres

La República satírica de Manuel Flores

Adéu al futur. Un homenatge a la República, de Manuel Flores
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 14 de septiembre de 2017

Manuel Azaña, en su discurso de 1937 en el Ayuntamiento de Madrid, se pregunta por la visión que tendría de España un ser inteligente proveniente de otro planeta, por ejemplo de Sirio. Y refiriéndose a esa inteligencia, pone en duda la nuestra: “Quiero suponer que viene de otro planeta, porque lo que es en el nuestro el número de hombres inteligentes ha disminuido de forma alarmante, y no es seguro encontrarlos con facilidad cuando se trata de examinar el problema de España”. Manuel Flores, echando mano del humor y dejando de lado el dramatismo que encierran las palabras de Azaña, ofrece en la Sala la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset su visión de tan convulsa República.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

“Azaña maneja cierto sentido del humor con un fondo dramático. Yo huyo de ese fondo, de esa imagen típica de confrontación, aunque haya existido, para distanciarme de ella con un toque de humor”, dice el autor de las 39 ilustraciones satíricas que dan forma a la exposición Adiós al Porvenir. Tomando como referencia las cartas del propio Manuel Azaña e inspirándose en el humor gráfico de la época, Flores da cuenta de una época “que se está tratando de revisar y de demonizar”.

¿Demonizar? ¿No hay también cierta Republicolatría? “Hablamos de una época convulsa y muy complicada a nivel europeo, con movimientos muy radicalizados”, explica el artista que lleva en una carpeta algunas de las revistas de época en las que se inspira: Gutiérrez y Gracia y Justicia. “Esa forma de dibujar está próxima a mi propia manera de hacerlo”. Y cita a humoristas como K-Hito, Tono o Mihura, de los que resalta precisamente su brillante faceta como ilustradores. De ellos y muchos otros se ha nutrido Flores para realizar sus dibujos llenos del color, que ya destacaba en aquellas ilustraciones de los años 30, junto a cierto constructivismo y cubismo de sus imágenes.

Cartel de la exposición Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Cartel de la exposición Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Quién sabe si influido por el hecho de haber nacido un 18 de julio (“quizás”, asume con ironía), Manuel Flores ha ido investigando en torno a la República quitándole ese aire de confrontación para centrarse en el humor: “Quería huir de la sangre y de la violencia que tanto daño nos ha hecho”. Y así, con esa distancia satírica y caricaturesca, “poner en valor todo lo que de bueno proporcionó la República: la posibilidad de votar por parte de la mujer, la educación, los avances sociales”. Porque, añade, “parece que hubo una sola República y sin embargo hubo otras en los diferentes periodos, incluso bajo gobierno de la derecha”.

Flores se hace cargo de todas ellas y se atreve a decir que él aceptaría la República “aunque estuviera al frente alguien de derechas”. En la exposición, trata en todo caso de “reproducir aquel ambiente en tono jocoso”. Ambiente que él caracteriza como de acoso “desde el primer minuto a Azaña”. Por eso lo recrea poblado de ”títeres” que están “dándose cachiporrazos unos a otros”. De hecho, el combate y la confrontación atraviesa el conjunto, como lo atraviesa la serie de intelectuales y humoristas de los que se hace eco en sus dibujos: Miguel de Unamuno, Edgar Neville, Miguel Mihura, Jardiel Poncela, José López Rubio, Antonio de Lara ‘tono’ y Ricardo García ‘K-Hito’.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores, en el Colegio Mayor Rector Peset.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores, en el Colegio Mayor Rector Peset.

‘Adéu al futur’ posee un aire carnavalesco y gozoso que viene a servir de homenaje a los 80 años de la República, precisamente ahora que se conmemora igualmente el discurso de Azaña un 18 de julio en la Universitat de València. Las ilustraciones forman a su vez parte del libro editado por la editorial Media Vaca, germen de la exposición, cuyos editores Vicente Ferrer y Begoña Lobo son también sus comisarios. El Rector Peset acogerá la muestra hasta el 14 de septiembre, a cuyo acto de clausura está previsto que acudan la escritora Rosa Regàs y Jesús Cañete, de la Universidad de Alcalá de Henares, coproductora de la exposición que ya fue presentada en su claustro.

“El montaje aquí es distinto, por las propias dimensiones de la Sala de la Muralla y porque se incluyen partes de los textos de Azaña, con un tipo de letra semejante al de las máquinas de escribir de la época”. Para Flores, estas ilustraciones salidas de las páginas del libro y ahora colgadas en sendas exposiciones suponen un reconocimiento a su trabajo que no hubiera imaginado al principio: “Esto me supera”, afirma quien parece enmendarle la plana a Antonio Machado cuando dice en uno de los textos del ejemplar de Media Vaca: “Los españoles somos naturalmente reaccionarios, no porque estemos siempre enamorados de lo viejo, sino porque nuestra posición firme es siempre contra algo”. La República dibujada por Manuel Flores huye de ello, reflejándolo con humor.

Ilustración de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Ilustración de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Salva Torres

Artistas de PAM! PAM! okupan el IVAM

PAM! PAM! 17
Mostra de Produccions Artístiques i Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Es una especie de ginkana de arte emergente”, señaló José Luis Clemente, comisario de la cuarta edición de PAM! PAM!, la Mostra de Produccions Artístiques i Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia que este año acoge el IVAM. Ginkana, porque las obras de los diez jóvenes artistas seleccionados “colonizan” el espacio museístico, “más allá de las salas convencionales, del cubo en blanco”, precisó Clemente, agradecido en todo momento a José Miguel Cortés, director del instituto valenciano, por haber tenido la “osadía” de acoger tan transgresor proyecto.

Ana Císcar (último Premio Fundación Mainel de pintura), Carlos Correcher, Marina González, Valentina Henríquez, Marina Iglesias, Rubén Marín, Inma Mendieta, Agustín Moreno, Marta Negre y Sonia Tarazona son los encargados de ocupar con sus respectivas obras, el bajo de las escaleras del museo, sus techos, paredes, pasillos e incluso los baños. “Han hecho un gran trabajo de adaptación”, en lo que Clemente consideró un “proyecto dificultoso” por cuanto rompía los moldes a los que nos tienen acostumbrados los museos.

Vista de una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Vista de una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Por eso el comisario reiteró en todo momento sus agradecimientos a Cortés, por haberse prestado a ese ejercicio de colonización de su espacio, una práctica, recordó, “que viene de los años 70”. A esa domesticación se afanaron los diez artistas que, de forma entusiasta, fueron explicando sus respectivos trabajos. Clemente, por resumirlos, aludió a las diversas problemáticas puestas en juego, que vienen a girar en torno a la identidad, las corrientes migratorias o el cuestionamiento del propio arte y del poder, muchas veces relacionado con el de la imagen.

Así, Correcher, desde el propio título de su trabajo, Whatever. Anything except something (Lo que sea. Cualquier cosa menos nada), polemiza en torno al poder de las imágenes, ocupando una parte del techo de entrada, la antesala de ascensores y la librería, eliminando el color y potenciando el choque entre el humor y la violencia. Marina González critica, mediante su pequeña capilla o lugar de devoción ubicado bajo las escaleras, las terapias de autoayuda (yoga, coaching), manteniendo una posición ambigua. Iglesias monta su particular bunker en el estrecho pasillo que lleva al baño, mostrando el conflicto entre lo orgánico que cambia y la uniformidad de los soldados; también aborda el tema del camuflaje. Ya en los baños, Henríquez utiliza el carácter residual de los mismos para reflexionar sobre el extrañamiento de la migración.

Una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Negre se vale del audiovisual para mostrar la influencia de ciertos notables pensadores en la sociedad, ya sea mediante la repetición de algunos de sus libros o de la confusión a la que se llega por culpa de tanta cita. Marín explora las relaciones del artista con el poder mediante imágenes, en las que los límites entre realidad y ficción se diluyen. Moreno utiliza el título de su obra, I Am True Artist (Soy un artista de verdad), para desmontar esa verdad del artista con una serie de brillantes globos que van perdiendo aire con el paso de los días.

Mendieta indaga en las emociones a partir de la luz y el color, mientras Císcar rememora el caso JFK y el asesinato de Oswald a través de los medios, para revelar el carácter de ficción del propio discurso periodístico. Por último, Tarazona se hace eco de la frase “tenía miedo de olvidar el amarillo” (Borges), con el fin de preservar la memoria de ese color ante una posible ceguera. El IVAM acoge la “ginkana” de ese arte emergente hasta el 17 de septiembre. Después ya se verá. “Nos gustaría contar con un espacio estable, después de haber tenido que dejar el Centre del Carme, donde se nos ofreció un espacio que no era apropiado; se nos mostró la puerta de salida”, señaló Clemente. Ahora el IVAM será quien tenga la palabra.

Una las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Una las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Salva Torres

Medio centenar de obsesiones

Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja
Fundación Bancaja
Plaza de Tetúan, 23. Valencia
Hasta el 29 de septiembre de 2017

“Recuerdo una vez que Miró me dijo: ‘Mira, este cuadro se me ocurrió de noche. Y yo pensé: ‘Mira, otro que no duerme’. Es que es una obsesión”. Así entiende Manolo Valdés la pintura, tal y como se recoge en uno de los testimonios que viene a subrayar el denominador común de los 14 artistas reunidos en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja. Más de medio centenar de obras que, presentadas por Juan Manuel Bonet, asesor de la colección y actual director del Instituto Cervantes, refleja esa “capacidad que tiene la pintura para generar emociones”, a partir de esa obsesión de los que no duermen.

Vista de la exposición.

Vista de la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Miquel Navarro, que junto a Carmen Calvo, Soledad Sevilla y el propio Valdés, integra el cuarteto valenciano de la muestra, añade a esa obsesión el carácter de infinitud propio de los sueños y de la obra de arte: “Siempre quedan cosas por hacer. Los sueños son así, nunca se realizan del todo. Los propios sueños son fantasías inacabadas”.

Fantasías geométricas que la Fundación Bancaja acoge hasta el 29 de septiembre en una magna exposición que completan, además de los mencionados, Miquel Barceló, Juan Uslé, Juan Navarro Baldeweg (a partir de los cuales tejió Bonet ese intenso mapa geométrico), José Manuel Ballester, Helmut Federle, Günther Förg, Axel Hütte, Imi Knoebel, Sean Scully y Julian Opie, este último ocupando ahora mismo una de las salas de Bancaja mediante una extensa individual.

Obra de Soledad Sevilla en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Fundación Bancaja

Obra de Soledad Sevilla en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja.

Bonet fue desgranando las características de cada uno de los 14 artistas internacionales contemporáneos seleccionados para advertir que no se trataba de una “colección de cromos”, sino de una “lista corta [de los artistas de la colección Bancaja] para profundizar en su obra”, cuyo hilo conductor él resumió en dos palabras: “Geometría y profundidad”. Geometría con la que atrapar, a modo de malla, esa realidad que nos afecta y motiva, al tiempo que se cuelan por sus intersticios la energía pulsional que empuja con esa carga de profundidad aludida.

Axel Hütte lo viene a decir de esta otra forma: “La fotografía es como el lenguaje, hay muchísimas cosas que no se pueden decir pero está bien que sea así. Todos los intersticios son llenados por la imaginación”. Porque además de pintura, atravesada por esa geometría unas veces fría, otras explotada de color y siempre lumínicas, la exposición también se compone de imágenes fotográficas que, sin embargo, caminan de la mano de esa misma geometría que lo inunda todo.

Obra de Juan Uslé en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja.

Obra de Juan Uslé en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja.

La cita de Juan Uslé ayuda a comprender tamaña abstracción: “En pintura, al menos como yo lo entiendo, no tratas de contar historias literales, ilustradas en forma narrativa, sino que mas bien intentas de acercarte a aquello que palpita entre tu mirada cargada de deseo y el destello de su reflejo en la tela”. Reflejos que van de la figuración que se va diluyendo absorbida por la materia, de Barceló, a esa tendencia lírica que adopta luego un enfoque más geométrico, de Uslé, pasando por ese dejar atrás el mundo expresionista para irse decantando por la abstracción, que caracteriza a Navarro Baldeweg, según palabras de Bonet.

Una joven junto a una obra de Axel Hütte en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Una joven junto a una obra de Axel Hütte en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Todos ellos, como dejándose llevar por la deriva del sueño, reflejando la realidad que huye de la percepción amable. “Entro y salgo de mis cuadros, buscando algo que no siempre encuentro. Igual que en el mar, lo habitual es bajar y no encontrar nada. Pintar es, casi siempre, hacer cosas en vano”, afirma Barceló, uno de los 14 artistas que no duermen pensando en esa cosa vana que, en apariencia, es el arte. Y la metáfora del mar, de sus profundidades asociadas al propio inconsciente, sirve igualmente para caracterizar esa obsesión geométrica que los emparenta a todos ellos.

Medio centenar de piezas, “el 40% inéditas”, destacó Rafael Alcón, presidente de la Fundación Bancaja, puesto a disposición de un público al que se quiere ir mostrando poco a poco la extensa colección de más de 2000 obras con que cuenta la entidad bancaria. “Si trazas una línea desde Van Gogh, Mondrian, Rothko y Johns, hallas mi trabajo. Es muy simple”, dice Scully de su obra artística. La de arte contemporáneo internacional de Fundación Bancaja se empezó a construir en 2004 y va saliendo a la luz. Así de simple.

Un joven fotografiando junto a la obra de Günther Förg en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Un joven fotografiando junto a la obra de Günther Förg en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

Bacon o la apoteosis de la corrupción

Francis Bacon. La cuestión del dibujo
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2017

“Le gustaba el borde de la realidad, allí donde surge un deseo oscuro”, apunta Fernando Castro, comisario de Francis Bacon. La cuestión del dibujo. Eso, de puertas hacia fuera, porque tomado el propio cuerpo como referencia, nada mejor que la boca para expresar ese borde igualmente extraño por donde entra la salud y la enfermedad. “Para Bacon, las bocas son el pozo de la náusea”. Bocas que el comisario relaciona con esas otras de la ficción cinematográfica tipo Alien, de Ridley Scott, o las expresiones psicóticas reflejadas por David Lynch. Bocas, cuerpos y figuras, principalmente las del Papa Inocencio X que tanto impresionó al artista irlandés, mostrados en la exposición que Fundación Bancaja acoge hasta el 15 de octubre.

Se trata de 58 dibujos, polémicos dibujos por el cuestionamiento hasta hace bien poco de su autenticidad, que Bacon donó al periodista y amigo íntimo Cristiano Lovatelli Ravarino entre 1977 y 1992, y que ahora pertenecen a la Francis Bacon Collection. Fue su presidente Umberto Guerini quien resumió los 20 años de litigio judicial que han terminado por reconocer la originalidad de las piezas. Tema zanjado. “No es el debate de su autenticidad lo que ahora debe primar, sino la apreciación estética de una obra que aporta mucho al debate historiográfico”, subrayó Castro.

Obras de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

Obras de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

Debate que abrió una entrevista en el libro de conversaciones entre David Sylvester y el propio Bacon, en el que éste venía a decir que no hacía bocetos de sus trabajos. “Esto lo repetimos todos, creando el lugar común de que Bacon no dibujaba”. Y Castro, en un alarde de sinceridad, agregó: “Y estábamos diciendo una chorrada”, porque según el comisario una cosa es que no hiciera bocetos para sus cuadros y otra muy distinta que jamás dibujara. La prueba, dijo, “es esta exposición”.

Los dibujos, tan auténticos como auténtica era su obsesión por la deformidad corporal, recogen cuatro de sus temas preferidos: el Papa Inocencio X de Velázquez, las crucifixiones, los retratos y autorretratos, y las figuras sentadas. Del Papa, lejos de ahondar en su insigne porte eclesial, lo que hace es transformar el elemento sagrado que lo arropa, mostrando sin vergüenza alguna su carnalidad, mas carnalidad degradada. El manto, de colores sumamente vistosos, termina siendo mortaja de un cuerpo que simboliza la corrupción de todo lo humano, allí donde lo humano se halla despojado de carga simbólica.

“Estas celdas de cristal del Papa son las mismas que las de Eichmann en Jerusalén”, quien dijo limitarse a hacer su trabajo durante la Alemania nazi, lo cual da pie a Castro para hablar del “sujeto encerrado, del destino y de la reinvención de la tragedia griega” como trasfondo de todo ello. “Detrás de todo esto se halla Shakespeare”. Tragedia que llega a nuestros días en forma de corrupción de lo político que deriva en la corrupción del cuerpo y, con él, “la máquina de triturar carne en la que estamos y que tan bien representa el reality show”, sostiene Castro.

Vista de la exposición de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

Vista de la exposición de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

“Todos los discursos de la corrupción política podrían ser un Macbeth”, dice el comisario, tras constatar la “circularidad paranoide” de esos discursos basados en “cuanto peor para el enemigo, mejor para mí”.

Francis Bacon. La cuestión del dibujo es la misma exposición que hasta el mes pasado estuvo en el Círculo de Bellas de Madrid, “pero dispuesta de otra manera aquí”, señaló Castro. Tras Valencia, será el Centro Niemeyer de Avilés quien la acoja con otras 70 piezas más a partir de noviembre. Entrar en la muestra de Bacon es, como apunta Lovatelli en una entrevista en la web de la Francis Bacon Collection, “como entrar en una carnicería y cuando sales…como escuchar la música de Händel”. También recuerda el periodista y amigo íntimo de Bacon, que éste, en relación con las crucifixiones, le ponía el ejemplo de Jesucristo, “el padre de todos nosotros [como] también lo es de todos los insectos, un poco animal, entre una divinidad y un insecto”.

“Acentuó su condición de marginal”, señala Castro, en tanto “homosexual en tiempos en que serlo era delito”, para hacerse cargo de “la crucifixión que todos llevamos encima”. Crucifixión, sangre en los ojos y podredumbre en la boca (“Bacon se hizo con un manual de anomalías dentarias”), cuyo fondo dramático se halla trufado de comedia negra. “Figuras de la melancolía” como reflejo de la “angustia existencial” que, según el comisario, atraviesa su obra.

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Una joven observa algunas de las obras de la exposición de Francis Bacon. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Una joven observa algunas de las obras de la exposición de Francis Bacon. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

Javier Chapa, en busca de la belleza

Javier Chapa
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta finales de julio de 2017

“Se lleva el arte comprometido y aquí hay solo pintura”. Javier Chapa lo dice como disculpándose por transitar un camino ajeno a la moda imperante, que consiste en dejarse invadir por la ideología allí donde debería prevalecer la interrogación que caracteriza al arte y la cultura. Lo demás, como en cierto momento apunta el propia artista, es impostura. “Uno debe hacer lo que verdaderamente siente”. Y lo que Chapa siente tiene mucho que ver con la estética, que el catedrático José María Valverde ligó a la ética: “Busco la belleza, y por ahí me pueden dar caña”, reconoce quien expone una treintena de esas obras bellas en la galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Coincidiendo con su exposición, el recién inaugurado espacio de Bombas Gens se cuestiona algo parecido en la muestra ¿Ornamento=delito?, lo cual permite una revisión del supuesto carácter decorativo de ciertas obras tildadas de bellas y, por tanto, de inútiles frente a las cuestiones “auténticas” que nos aquejan. “La verdad es que cuando descubrí al autor que lo decía [Adolf Loos], sentí cierto sonrojo, porque efectivamente yo hacía cosas de esas que no son necesarias y que, por ello, se consideran delito”. Pero, como decía el personaje de la película Amistades peligrosas, también Chapa insiste en la belleza, porque no puede evitarlo.

“Puede sonar cursi, pero la verdad es que los que sentimos la necesidad de pintar lo hacemos por embellecer el mundo, a pesar de tanta fealdad como nos rodea”. Las galería Shiras, que hasta finales de mes acoge sus últimos trabajos, da fe de ello: en sus paredes cuelgan piezas realizadas sobre tela, en las que Javier Chapa mantiene un diálogo tenso entre la materia del fondo y las geometrías de la superficie con la novedad de un intenso color. “El demonio me decía ‘métele colores fuertes’ y yo me preguntaba, ¿no me estará pasando?”. Y con ese “sentido de culpa” fue avanzando felizmente el artista en busca de la emoción más sincera.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

“La propia obra me anima a seguir”. Y enseguida matiza que en realidad él da el primer paso (“trabajo sin boceto ni estudio”), para que “a través de la niebla” vaya apareciendo algo “que me limito a continuar”. Para ello, como es el caso, no duda en utilizar materiales como restos de ventanas o puertas, incluso telas recicladas o estampados de tapicería, con los cuales sostiene una lucha por que aflore desde lo primario un objeto igualmente salvaje, pero más dócil. De manera que la belleza perseguida está atravesada por cierta energía telúrica que debe ser canalizada, domesticada, embridada por la obsesión creativa del artista.

Sabe, a rebufo de lo dicho por André Gide, que “con buenos sentimientos no se hace buena literatura”. Y como lo sabe, los deja a un lado para centrarse precisamente en ese fondo real que descubre por la calle en cualquier material desechable, con el objeto de descifrar su enigma. “Aquí hay pintura y me parece interesante hablar de ella, incluso bien”, apunta con ironía. Es su manera de contrarrestar esa tendencia a la crítica del objeto bello, como si la belleza sin el carácter fiero del cómodamente posicionado ideológicamente no sirviera más que para epatar.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

“Tenemos que ser auténticos y hacer aquello que sentimos”, insiste Chapa, ahora que el color, en ocasiones rabioso, ha aparecido en su obra como por sorpresa. “Mi evolución me llevaba a la monocromía y el color se quedaba oculto. Y ahora, sin embargo, me veo pensando que se han acabado los límites”. He ahí un buen ejemplo de interrogación, de verse incomodado el propio sujeto por efecto de su búsqueda. Por eso enseguida surge la duda: “Mi deseo es volver a cierta austeridad, pero me está costando”.

A partir de lo basto, de lo rudimentario, Chapa va cubriendo su obra con esas geometrías características de lo racional. “Hay una dualidad entre lo racional y lo emocional”, dice, para subrayar a su vez la “mucha expresividad sutil, con veladuras y manchas” integradas en estos últimos trabajos. Ningún título para el conjunto, ni para cada una de sus obras. “Me encantan los títulos que veo en algunos trabajos de mis compañeros, pero yo prefiero no ponerlos, precisamente para no desorientar la mirada del espectador”. Una mirada que Javier Chapa busca toda ella volcada hacia esa belleza inútil, tan necesaria en tiempos de extrema utilidad.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Salva Torres

La plaza se mueve

Plaza del Patriarca, Valencia
Premio de dibujo DKV MAKMA y
Festival del libro SINDOKMA
27 al 29 de octubre, y
diciembre-enero 2017-18

Marta Beltrán, ganadora de la III edición del premio de dibujo DKV MAKMA, tendrá obra en el marco del proyecto ‘La plaza se mueve’, coincidiendo con su propia exposición que acogerá el MuVIM entre el 14 de diciembre de 2017 y el 14 de enero de 2018. La obra de la artista granadina estará presente en uno de los eventos que tiene como impulsores al restaurante Mar de Avellanas, ubicado en la Plaza del Patriarca de Valencia y a Cervezas Alhambra, coincidiendo con las fechas navideñas.

Ejemplo. Una de las piezas de Marta Beltrán durante su montaje en Sevilla. Imagen cortesía Marta Dávila.

Ejemplo de una de las piezas de Marta Beltrán durante un montaje en Sevilla. Fotografía: archivo Marta Dávila.

‘La plaza se mueve’ es un proyecto que pretende dinamizar la citada Plaza del Patriarca mediante actividades relacionadas con la cultura. La reciente celebración del Festival Internacional de Cine Documental DOCS Valencia (del 11 al 21 de mayo pasado) en su área perimetral  es una muestra de ello.

Vista de la plaza del Patriarca desde el interior del Restaurante Mar de Avellanas.

Vista de la plaza del Patriarca desde el interior del Restaurante Mar de Avellanas. Fotografía: Vicente Chambó.

En este caso, MAKMA y ‘La plaza se mueve’ han contactado con la Galería pazYcomedias, ubicada igualmente en la citada plaza, para que la obra de Marta Beltrán cuente con la colaboración profesional de una galería de acreditada programación en la ciudad y pueda complementarse con la citada exposición del MuVIM.

Los miembros del jurado de la III edición del premio de dibujo DKV MAKMA, después de una complicada comisión reunida en el MuVIM, en la que decidieron otorgar el reconocimiento a Marta Beltrán Ferrer (Granada 1977) por su proyecto ‘La vendedora de fósforos’, se dieron cita en el restaurante Mar de Avellanas para firmar el acta que daba como ganadora a la artista andaluza. Si bien los acuerdos de colaboración ya estaban avanzados entre MAKMA y ‘La plaza se mueve’, el hecho de que el proyecto de dibujo de Marta Beltrán esté relacionado con el cine aporta un ingrediente más al vínculo entre ambas entidades.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz y Alicia Ventura (miembros del jurado del premio de dibujo DKV MAKMA) Ismael Teira, asistente técnico. Salva Torres, y Vicente Chambó director y consejero de makma respectivamente,  Inmaculada Corcho y Óscar Alonso Molina, estos tres últimos también miembros del jurado. Fotografía María López.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz y Alicia Ventura (miembros del jurado del premio de dibujo DKV MAKMA), Ismael Teira, asistente técnico, Salva Torres y Vicente Chambó director y consejero de Makma, respectivamente, Inmaculada Corcho y Óscar Alonso Molina, estos tres últimos también miembros del jurado, en el Restaurante Mar de Avellanas. Fotografía: María López.

Impulsado por el director de cine Freddy Mas Franqueza (Pego, 1979), responsable del mencionado restaurante Mar de Avellanas, y respaldado por cervezas Alhambra, el proyecto ‘La plaza se mueve’ busca aliados en su objetivo de pulsar diferentes iniciativas culturales en torno al dinamismo de la plaza, y esto se nota en un local rodeado de una atmósfera de debates y tertulias que da cabida a caras conocidas del mundo del cine en particular, y del arte y la cultura en general.

Claudia Peris Balaguer, Catherine Dubois y  Freddy Mas Franqueza en la rueda de prensa de 'La plaza se mueve'. Fotografía: m3 note.

Claudia Peris Balaguer, Catherine Dubois y Freddy Mas Franqueza durante la presentación de ‘La plaza se mueve’. Fotografía: m3 note.

En este caso, MAKMA se suma también a la contribución de ese dinamismo por parte de ‘La plaza se mueve’, con la celebración del Festival del Libro SINDOKMA, programado para los días 27 al 29 de octubre en La Nau, antiguo edificio de la Universitat de València, que tiene acceso por la Plaza del Patriarca. Una plaza que, a base de tanto impulso, sin duda se mueve.

Uno de los talleres didácticos de la pasada edición del festival del libro SINDOKMA que del 27 al 29 de octubre se celebrará en La Nau. Fotografía, archivo José Ramón Alarcón.

Uno de los talleres didácticos de la pasada edición del festival del libro SINDOKMA que del 27 al 29 de octubre se celebrará en La Nau. Fotografía: archivo José Ramón Alarcón.