Las urgencias e insurgencias de PAM! PAM!

V Edición del Festival PAM! PAM!
Atarazanas
Plaza Juan Antonio Benlliure, s/n. València
Hasta el 6 de enero de 2019

Cultura emergente. Tal es el lema de la quinta edición de PAM! PAM!, proyecto de la Universitat Politècnica de Valencia que da a conocer el trabajo de los alumnos de los Máster en Producción Artística, Artes Visuales y Multimedia. Cultura emergente que, como señala su comisario José Luis Clemente, tiene que ver con la idea de “emergencia, de urgencia en la que se debate la cultura, y también con lo que surge de nuevo”. Fiel a ese espíritu, que atraviesa al proyecto mismo, también él sometido a la incertidumbre y la urgencia de no saber últimamente dónde recalará, los nueves jóvenes artistas seleccionados, de entre un total de 72 trabajos, exponen sus obras en Atarazanas hasta el 6 de enero.

Durante las tres primeras ediciones, PAM! PAM! fue acogido en el Centre del Carme, hasta que ciertas desavenencias por el espacio a ocupar llevó a sus responsables a buscar otro lugar. Lo encontró el pasado año en el IVAM, donde los diez artistas seleccionados ocuparon el hall, los pasillos y otros rincones del museo alejados de las salas convencionales. “Es una especie de ginkana de arte emergente”, tal y como describió Clemente esa cuarta edición. Ginkana que ha dado paso este año a un despliegue fastuoso por la gran nave del edificio de Atarazanas, de nuevo un reto para los jóvenes artistas a la hora de expresar lo que llevan dentro.

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

“Si fuera PAM solo, le faltaría algo. De ahí que la relación con esto sea tan necesaria, porque les obliga a una profesionalización de su trabajo, al tener que salir del recinto universitario a exponer sus obras”, explica Clemente. “Esto de ser artista no es fácil, porque están sometidos a un escrutinio”, añade el comisario. Escrutinio de un conjunto de obras desplegadas por el interior de Atarazanas, a modo de bengalas con las que iluminar el siempre oscuro porvenir de la cultura, a pesar de las continuas llamadas acerca de su necesidad. Como ésta de André Malraux: “La cultura es la suma de todas las formas de arte que han permitido al hombre ser menos esclavizado”.

Algunas de esas formas se pueden ver en la exposición Cultura emergente. “Son obras que se pretende sean representativas de lo que sucede hoy mismo en el mundo del arte. Es muy panorámica”, señala Clemente. Abarca desde pintura a fotografía, pasando por instalaciones y videos. Y los temas, aunque variados, terminan reflejando esa urgencia e insurgencia a la que alude la temática de este año, en forma de conflictos en torno a la identidad, la imagen y la muerte, unas veces manifiesta y otras latente, en tonos poéticos o más irónicos.

Obras de Kateryna Borovschi. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Kateryna Borovschi. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Juande Morenilla, por ejemplo, se hace cargo de esa relación con cierta naturaleza mortífera, tomando como referencia la película Deep Blue Sea, el tiburón que la protagoniza, junto a una serie de bosques con hachas y sierras que amenazan con destruirla, utilizando una desbordante imaginación sarcástica. La muerte, en forma de ataúd rosa cubierto de flamencos igualmente rosas, también está presente en el trabajo kitsch de Valerie Oleshchenko titulado #Lovesourface. Mireia Donat alude directamente a la Morgue en su obra caracterizada por lo amorfo, sin duda producto de la extrañeza que el cuerpo muchas veces nos produce. Podríamos hablar de La metamorfosis de Kafka, pero también de El hombre elefante de David Lynch.

Obras de Laura Palau. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Laura Palau. Imagen cortesía de PAM! PAM!

A esa identidad confusa se refiere Kateryna Borovschi, con su trabajo elocuentemente titulado La ambigüedad: el individuo en un espacio virtual. En él, la artista habla de Internet como un “laboratorio de experimentación de la identidad humana”. Raúl Lorenzo, en otro registro más histórico, se enfrenta a la ilegibilidad de los textos una vez pasado el tiempo, mediante las partes de un mural fragmentado en la obra Heee. “Pretendo suscitar una poética de la ruina”, señala el artista. Sutileza que comparte Laura Palau con su instalación Observatorio y la serie de fotografías que la acompañan, tomadas de una serie de capturas en el interior de cajas de abejas a modo de cámara oscura. “Me interesa más la luz, que el rastro que deja”, afirma Palau.

Obra de Alejandro Granero. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obra de Alejandro Granero. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Patricia Cadavid habla de la hispanidad a través de documentos de su archivo personal, en una videoinstalación que hurga en cierta identidad nacional, con esta rúbrica: En los márgenes del adiestramiento. La España humanista y la científica se enfrentan en la pieza Herreros y alquimistas, de Daniel Álvarez, con una serie de cuadros de “líneas góticas y pinceladas orgánicas”. Inquietante, a pesar de su carácter constructivo, racional y arquitectónico, es la obra de Alejandro Granero, cuyos espacios guardan ecos del cineasta Michelangelo Antonioni, quien dijera: “Muchas veces para entender, tenemos que mirar al vacío”.

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Salva Torres

Andreu Alfaro, como nunca

Alfaro. Laboratorio de forma escultóricas
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 3 de febrero de 2019

“Esta es la exposición más ambiciosa que se ha presentado nunca, para dar a conocer al público ese aspecto experimental e íntimo de Alfaro”, a quien Tomás Llorens, comisario de la muestra junto a Boye Llorens, calificó como “uno de los más importantes escultores del siglo XX”. Las 89 piezas de que consta la exposición Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas, que la Fundación Bancaja acoge hasta el 3 de febrero de 2019, ilustran su larga trayectoria comprendida entre los años 1958 y 2000. Una trayectoria marcada por “su apertura” a la hora de “inventar continuamente nuevas formas y de experimentar con materiales”, destacó Llorens, para quien Andreu Alfaro (1929-2012) era un escultor de una imaginación inagotable.

La fascinación que profesó por el novelista y dramaturgo alemán Goethe puede servir para dibujar el perfil del propio Alfaro, según explicó Llorens: “Vio en él esa combinación entre instinto y razón, esa dicotomía tan marcada y tan fascinante, que le permitió reconocer algo que estaba en su propia personalidad”. Esa “curiosidad infinita”, agregó el comisario, la percibió igualmente “en Joan Fuster como trasunto de Goethe”. El considerado padre del romanticismo acuñó esta frase también reveladora de la trayectoria de Alfaro: “La vida pertenece a los vivos y el que vive debe estar preparado para los cambios”.

Vista de la exposición 'Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas' en Fundación Bancaja.

Vista de la exposición ‘Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas’ en Fundación Bancaja.

Cambios que constituyen otro de los rasgos definitorios del escultor valenciano. “Es un artista difícil de categorizar, de etiquetar, y, como se sale de ellas, los críticos, que suelen ser muy rutinarios, no pueden seguirle. Todos los virajes y exceso de creatividad a lo largo de su trabajo son difíciles de asimilar por la crítica”. Y Tomás Llorens fue enumerando, de forma pausada y exhaustiva, cada uno de esos cambios o virajes. “En su primera etapa, que coincide con el ecuador del franquismo, practica una experimentación formal, sintáctica, que enlaza con la tradición constructivista”.

Luego, a comienzos de los 60, Andreu Alfaro, siempre según el comisario, “da un giro en el que a la dimensión formal añade un componente de compromiso con la comunidad”. Y eso se manifiesta en sus “emblemas”, sintetizados en sus famosas generatrices o “superficies regladas conocidas en el ámbito de la ingeniería” y a las que Alfaro les otorga de una “expresión más elegante”. A partir de los 70, sus esculturas públicas eran muy aceptadas, “pero su imaginación iba mucho más allá”. De ahí que pasara “de la tradición abstracta del siglo XX” a preocuparse “por los antecedentes de la escultura europea, sobre todo el barroco”.

Boye Llorens, hijos de Andreu Alfaro, Rafael Alcón y Tomás Llorens. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Boye Llorens, Andrés y Anna Alfaro, Rafael Alcón y Tomás Llorens. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Es en ese momento cuando se interesa por el universo de Goethe, recogido en la exposición, al igual que su serie en torno al jazz y los ángeles, para concluir en el contra minimalismo de finales de los 80 y 90. ”Se hace escultor historicista”, ahondando en la “sencillez y simplicidad del arte moderno”, pero “recuperando la riqueza del pasado histórico”. Un nuevo viraje en su abracadabrante trayectoria que da lugar a otro estimulante cambio, el que va “del objeto contemplado a la escultura pensada para apoderarse del espectador, obligándole a participar de su propio juego mediante trucos de perspectiva”, explicó Llorens.

“Ahí llega la imaginación de Alfaro a su punto de máxima intensidad”, subrayó el comisario. Andrés Alfaro, hijo del escultor, reconoció haberse emocionado con el montaje de la exposición, porque sentía como si “estuviera controlada por mi padre, al haber captado su espíritu”. Espíritu cifrado en la disposición de las piezas, precisamente ubicadas “para ser visibles desde todos los ángulos”. Una visibilidad ampliada en la escultura Homenaje a Platón instalada frente a la fachada de la Fundación Bancaja, obra de gran formato que contrasta con las de menor tamaño del interior de la exposición, que completa el audiovisual Visión urbana de Alfaro, dirigido por Vicente Tamarit y producido por Mediterráneo Media Entertainment y Marben Media.

Esa dimensión mediana y pequeña de la muestra es la que evoca el Laboratorio de formas escultóricas del título. Una mirada íntima y cercana de la obra de Alfaro, que permite al espectador sumergirse en su taller, brevemente subrayado mediante una treintena de maquetas o bocetos experimentales realizados con materiales frágiles. Más de 40 años de trabajo caracterizados por esa imaginación desbordante de la que habló Llorens, causa de su necesidad perentoria de cambios. Cambios que responden “a una imperiosa creatividad, generosidad y entrega en su obra”, enfatizó el comisario.

Vista de la exposición 'Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas' en Fundación Bancaja.

Vista de la exposición ‘Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas’ en Fundación Bancaja.

Salva Torres

“Todos los artistas hacemos autorretrato”

‘Embody’, entrevista a Elvira Carrasco
Galería Mark Hachem
28 Place des Vosges, París
Del 18 al 28 de diciembre de 2018

La artista Elvira Carrasco, nacida en Cuenca pero afincada en Valencia, proviene de una familia donde la influencia cultural fue una constante desde que era pequeña. Decidió estudiar Historia del Arte pero en los últimos años su faceta artística ha resurgido y, a partir de su formación fotográfica en Londres, entró en la escena artística con su característico ‘Faces project’. Este proyecto llama la atención por lo versátil y colorido, así como por la aplicación del “conócete a ti mismo”. Su obra puede encontrarse en distintas galerías repartidas por la geografía española e internacional. En Valencia, sus obras puedes encontrarse en la Galería Maika de Valencia. Si bien Elvira produce su su obra principalmente en Valencia, tiene una gran repercusión en el extranjero, contando con el apoyo de galerías extranjeras como Mark Hachem, donde se expondrá su obra con motivo de la exposición ‘Embody’. Makma contacta con ella para acercarse un poco más a su producción.

Sé que probablemente es una pregunta que te hacen mucho pero ya que me gustaría empezar por tus estudios, ¿cómo influye a la hora de tomar referentes en tu producción el hecho de ser Historiadora del Arte?

Influye de manera muy contundente. Por supuesto, un rico y amplio conocimiento de la Historia del Arte, te ayuda a poder crear algo nuevo partiendo de tus predecesores e incluso contemporáneos. Me he dedicado durante, los años previos a “Faces Project”, a estudiar a fotógrafos creativos que me dieron una visión totalmente diferente de lo que para mí, hasta entonces, había sido la fotografía. Descubrí un mundo nuevo, lleno de posibilidades y quise, por supuesto, añadir mi granito de arena al mundo del arte con un proyecto innovador, que aportase algo distinto a lo ya conocido y realizado. Trabajé con varios proyectos hasta decantarme definitivamente por el actual y darle mayor protagonismo en mi carrera. Sin embargo, a pesar de estar más focalizada en fotógrafos en estos últimos años, cierto es que durante la carrera aprendí muchísimo sobre artistas, sus épocas, vivencias y producción; llamándome la atención numerosos de ellos, aunque no fue hasta que terminé mis estudios cuando me di cuenta de que yo quería formar parte de esta apasionante historia.

'Panacea'. Imagen cortesía de la artista.

‘Panacea’. Imagen cortesía de la artista.

En tu obra podemos ver como unes diversas técnicas (body painting, fotografía, dibujo…) para lograr un resultado final que, en realidad, aparenta ser muy improvisado…

En cada autorretrato doy una parte de mí. Ciertamente parece improvisado y, hay que darle rienda suelta a la improvisación, al nervio que te corre por el cuerpo a la hora de enfrentarte al “lienzo en blanco”, en este caso, mi rostro. Antes de comenzar cada obra, analizo y pienso qué colores quiero emplear, qué quiero transmitir a través de ellos y, no nos olvidemos, del papel tan importante que tiene la mirada en mis fotografías, te lleva a sentimientos y sensaciones placenteras o inquietantes. Juego con bocetos, anotaciones, composiciones de color. Pienso qué quiero conseguir y a dónde quiero llegar y después, el “nervio” o comúnmente llamado “genio creativo” hace su trabajo. No sé cómo explicar lo que se siente cuando vas a pintar o a crear algo, incluso a recitar un poema que sientes que te atraviesa el pecho… Es energía, vibración, miedo, angustia, frenesí y, el conjunto de todas esas emociones y sentimientos, ayudan a la ejecución de la obra.

Recientemente has empezado a trabajar la escultura en ‘Faces Project’, ¿cómo te estás enfrentando a este nuevo reto?

Pues con muchísima ilusión. Era algo que llevaba bastante tiempo pensando, dándole vueltas en mi cabeza para encontrar el mejor modo de conseguir esculturas para poder pintarlas como hago actualmente. Como suelo decir, son mis pequeñas joyas que produzco como complemento para seguir investigando “Faces Project” y materializar algo que, en mi rostro, acaba siendo fugaz. Además, esta técnica me permite también añadir complementos (ramas, huesos, collage…) a las figuras, lo cual me resulta extremadamente creativo y revitalizante.

Aunque la técnica cambie, el soporte siempre es el mismo: tu rostro. El uso del cuerpo y su experimentación en el arte está ligado muchas veces al concepto de identidad, ¿es este tu caso?

Considero que cuando un artista trabaja, ya sea consigo mismo o sobre un lienzo, está dándole al espectador (y por qué no, a sí mismo) un hilo del que tirar en cuanto a su personalidad se refiere. Todos los artistas hacemos autorretrato. Nuestras obras son parte de nosotros mismos, de nuestro interior y de nuestro propio mundo. Por supuesto que creo fielmente que los artistas nos cuestionamos cosas que para el resto del mundo seguramente pasen desapercibidas, tenemos dudas existenciales, cuestiones acerca de quiénes somos y por qué hacemos lo que hacemos para seguir vivos. El arte es un veneno que te ayuda a seguir hacia delante, es la mecha que enciende cada uno de nuestros días.

El autorretrato contemporáneo tiene muchas versiones. Por ejemplo, Cindy Sherman lo utilizó en su momento desde una perspectiva feminista, o Gillian Wearing con sus máscaras para mostrar la sociedad actual oculta; ¿te interesa explotar el autorretrato desde varias perspectivas?

Me interesa el autorretrato en todas sus versiones. Recuerdo que fui al IVAM de Valencia a ver la exposición que se hizo de Gillian Wearing y quedé realmente fascinada. Es una gran artista, me transportó a otro mundo, algo que grabo con gran ilusión dentro de mí. Incluso recuerdo la escultura de una de sus manos, también recuerdo los vídeos en los que la gente hablaba de sus miedos, inseguridades y preocupaciones, siempre dentro de una máscara que tapase su identidad. Creo que tanto Wearing como Sherman han abierto un gran debate en cuanto al autorretrato se refiere. Yo, sin embargo, podría hablar del autorretrato como soporte, como lienzo, dándole también valor a la obra de Yves Klein cuando utilizaba a esas mujeres llenas de pintura para sus creaciones. Lo tomo como el lienzo sobre el que expresaré con abstracción, forma y color, un mundo de posibilidades. Sin embargo, hay algo en lo que sí quiero hacer énfasis y es el uso de la mirada como referente, punto de encuentro entre el espectador y yo, de conexión mutua, como podría verse en los ojos de cualquier personaje de un museo, atravesando el lienzo.

'The Garden'. Imagen cortesía de la artista.

‘The Garden’. Imagen cortesía de la artista.

Hay algo de performático que, unido al concepto de lo efímero, hace que ‘Faces project’ pueda interpretarse desde lo multidisciplinar…

El proyecto abarca diferentes disciplinas artísticas. Se trata de una performance oculta al público, desde la soledad e intimidad de mi estudio, que se materializa en forma de fotografía. La pintura del rostro acaba formando parte del olvido, muy a mi pesar, y cambia de estado del propio cuerpo al soporte fotográfico. Sin embargo, todo este proceso, para mí, es un ritual, un momento en el que me encuentro sola conmigo misma, delante de diferentes pinturas, pigmentos y colores con los que realizaré un baile para conseguir mi objetivo final, el momento en el cual decido que la obra está preparada para ser fotografiada. A pesar de dicha soledad, sí que me planteo hacer performance delante de un público, algo que espero no tarde mucho en producirse.

¿Puedes adelantarnos algo de tus próximos proyectos?

Ahora mismo estoy ultimando detalles antes de empezar el nuevo año. 2019 viene cargado de viajes y nuevas exposiciones importantes para mi carrera, además de ferias de arte. Milán, Taiwán, Barcelona o Nueva York son algunas de las ciudades que puedo adelantar. En cuanto a ‘Faces Project’, sigo investigando cada día una nota nueva, sé que en mi cabeza todavía quedan miles de melodías por tocar y es eso lo que al final continúa moviendo mi motor.

¿Qué opinas sobre el panorama actual artístico?

El arte actual está colmado de sabiduría y experiencias. Los artistas más jóvenes nos movemos en los mundos de la tecnología y las redes sociales, lo cual nos permite exponer nuestro trabajo de forma eficiente. Miles y millones de personas estamos conectadas a través de aplicaciones en las que subimos nuestras creaciones para que un porcentaje elevado de gente pueda saber qué hacemos, cómo y por qué. El mundo está cada vez más globalizado, tendemos a unirnos cada vez más. Considero que, el estudio incansable de la Historia del Arte (desde sus inicios hasta hoy) llena de posibilidades una esfera que necesita artistas nuevos, apasionados y hábiles para llegar a las grandes galerías del mundo. Me considero afortunada por estar entrando en este bucle, tan importante a la vez que sufrido, en el que todo se convierte en una lucha constante del propio ser humano.

El giro constante del planeta nos lleva a los artistas a producir, pensar, viajar, distribuir y, poco a poco, crear una atmósfera reconocible y seria que pueda ser entendida por el público en general.

'Rock Gold'. Imagen cortesía de la artista.

‘Rock Gold’. Imagen cortesía de la artista.

Con esta reflexión sobre la hiperconexión actual y su ya inevitable incursión en gran cantidad de producciones artísticas, Elvira Carrasco presenta su personal proyecto ‘Faces project’ haciendo hincapié no solo en la parte técnica, sino en aquella que explora sus inquietudes, profundizando en la historia de la retratística y siempre con nuevos proyectos en mente. Para más información, se puede consultar su web www.elviracarrasco.com

María Ramis.

Cantos rodados de muerte y de vida

Mercurio entre los dedos. Piedras calaverinas, de Sebastián Nicolau
Prólogo de Alfonso de la Torre
Museo de la Ciudad
Plaza del Arzobispo, 3. Valencia
Martes 18 de diciembre de 2018, a las 19.30h

Dice el filósofo Fernando Savater que la novela moderna está orientada por la muerte, mientras que la narración clásica sirve de orientación en la vida. “A fin de cuentas, la muerte no sabe más que desmentir a la vida”, subraya el autor de La infancia recuperada. Por eso apunta que la novela es un género desesperado, frente a la narración como género esperanzador. “En la narración, la muerte está siempre presente, pero nunca es necesaria ni en modo alguno dispensadora de sentido”. Y añade: “El sentido es cosa de la vida, es la vida misma y por ello es la vida quien puede dar sentido a la muerte, nunca viceversa”.

Mercurio entre los dedos. Piedras calaverinas, de Sebastián Nicolau, se halla en esa estela. Reúne en sus páginas una selección de piedras con forma de calavera, que el artista ha ido recogiendo durante los ocho últimos años de sus paseos por la playa de Corinto en Sagunt. Las fotografió en un principio sin otra finalidad que la de apreciar los infinitos rostros que el azar ha ido esculpiendo de tanto rodar y rodar. “No sé por qué pero sólo unas pocas parecen mirarme desde el suelo. Piedras redondeadas con oquedades que recuerdan cuencas oculares, mandíbulas, bocas”, explica Nicolau.

Fotografía de una de las piedras calaverinas del libro 'Mercurio entre los dedos', de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor

Fotografía de una de las piedras calaverinas del libro ‘Mercurio entre los dedos’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor

Rostros imposibles que le obligan, casi sin querer, como sin querer fueron esculpidos, a inclinarse y recogerlos. Piedras que ha ido guardando, fotografiando “sin modificarlas ni intervenirlas”, dibujando a continuación “sobre su imagen el recuerdo sugerido”. El libro que presentará el próximo martes en el Museo de la Ciudad de Valencia reúne un buen puñado de las imágenes de esas piedras, relacionando sus identidades con textos, canciones, pensamientos, películas y libros. Relaciones que únicamente pretenden evocar “el concepto de finitud o, por quitarle cualquier dramatismo a la expresión, con el paso del tiempo, el transcurrir de los días”, apostilla Sebastián Nicolau.

La muerte, pues, está presente, muy presente en el libro, pero su autoridad queda supeditada al sentido de la vida que emana de las conexiones y los recuerdos. Y el más claro ejemplo de esa vitalidad existencial que recorre sus páginas se encuentra al poco de iniciarse el trayecto. Lo reconoce el propio autor en la introducción del ejemplar. Se trata del momento en que relaciona una de esas inquietantes piedras con una secuencia de Mad Men. A Don Draper, protagonista de la serie televisiva, se le aparece el difunto Bert Cooper, fundador de la empresa de publicidad en la que trabaja.

Piedras calaverinas del libro  'Mercurio entre los dedos', de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Piedras calaverinas del libro ‘Mercurio entre los dedos’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Y lo hace desde el más allá para recordarle, mediante una canción estilo Broadway, que lo más importante aquí es vivir la vida. “Un canto desde la muerte a la Joie de vivre [alegría de vivir]”, apunta Nicolau, aprovechando tal evocación para poner como frase bajo la piedra que la acompaña, la de Las mejores cosas de la vida son gratis, recogida en la propia canción entonada por el difunto Cooper. Por ejemplo, la luna y las estrellas, que son de todos. Así se van sucediendo las 191 páginas del libro, entre piedras calaverinas y sus correspondientes asociaciones artísticas.

“En esas páginas [22 y 23] está concentrada la esencia, porque está la vida, que es la del protagonista, la muerte, por el difunto que se le aparece, y en medio, el tiempo”. Además, prosigue Sebastián Nicolau, “tiene el sentido musical que recorre el conjunto del libro”, donde hay acordes cerrados que vienen a rematar la composición, y acordes abiertos que permiten relacionar con otras páginas y textos. “No hay nada trágico en el libro. Es muy vital”, remarca el artista, pintor y escultor valenciano con una dilatada carrera profesional.

Piedra calaverina del libro 'Mercurio entre los dedos', de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Piedra calaverina del libro ‘Mercurio entre los dedos’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

En todo caso, el posible sentido trágico del libro se debería más “a la cultura en que vivimos”, según su autor, que al propio espíritu del ejemplar editado por Makma y distribuido por Obra Propia. “Es cuestión de educación”, subraya. De ahí que la muerte, revelada a través de esas piedras con forma de calavera, comparezca como lo que es: la única certeza de la incierta existencia. Por eso las citas y vinculaciones artísticas ofrecen el sentido que la muerte destruye con su palmario destino. “Siempre me interesaron las pinturas de vanitas”, reconoce el autor, aludiendo al género pictórico “que representa la vacuidad de la existencia a través de elementos como el esqueleto o la calavera”.

Sebastián Nicolau, del mismo modo que privilegia la vitalidad frente al dramatismo del texto, también destaca la simple constatación de la vida, por encima de mensajes con carga moral. Por eso cuando dice que la temporalidad o finitud de la existencia es “un regalo que no debería desaprovechar” el espectador, aclara que está poniendo el énfasis en la pura “arqueología física, humana” del propio vivir. “Las vanitas se resumen en ese cráneo, la caja contenedora de lo que es la vida, que al final es lo único que nos queda porque después no hay nada”.

Piedras calaverinas del libro 'Mercurio entre los dedos', de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Piedras calaverinas del libro ‘Mercurio entre los dedos’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Mercurio entre los dedos hace igualmente alusión a ese tiempo que se nos escapa y que por mucho que lo intentemos atrapar se desvanece. El acto creativo, en el fondo, viene a suplir esa impotencia reinventando la realidad para dotarla de sentido. O para que tomemos conciencia de su finitud y la saboreemos. La referencia a la película No es país para viejos lo ilustra a la perfección, cuando el psicópata Tom Bell (Javier Bardem) hace que el responsable de una gasolinera se tenga que jugar a cara y cruz su vida. Esa moneda lanzada al aire ya no será una moneda más.

“Las piedras que aparecen en este libro son sólo piedras, sólo distintas si se las separa de las otras por alguna razón”, explica Nicolau. Sus largos paseos por la playa de Corinto recogiéndolas han dado lugar a esas evocaciones del tiempo que, “como el mercurio entre los dedos, se escurre de las manos tras iluminarnos por un instante y quedar atrás como un relámpago. Nada más”, concluye el autor de un libro en el que han sido referidos artistas como Mery Sales, Miguel Borrego, Chema López, Sebastiá Miralles, Joan Verdú, Ximo Amigó, Joan Cardells o Carla Fuentes, entre otros. Además de un amplio número de películas, libros, pinturas y canciones.

“Es un libro que se ha ido haciendo solo, más que escribiendo. Y en ningún momento lo planteé con una intención seria, filosófica o erudita”. Y Sebastián Nicolau se refiere a la naturalidad con la que se produce, por ejemplo, una ola polar. “La naturaleza no tiene intenciones, pero a ti te obliga a abrigarte. Lo mismo ocurre con este libro, que sin intención de establecer cargas profundas, a cada cual le impulsa a establecer sus propias relaciones”, concluye.

Piedra calaverina del libro 'Mercurio entre los dedos', de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Piedra calaverina del libro ‘Mercurio entre los dedos’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

“Con 10.000 exhumaciones no se puede mirar para otro lado”

Exhumando el silencio. Memoria, ciencia, identidad
Palau de Cerveró
Plaza Cisneros, 4. Valencia
Hasta el 11 de enero de 2019

De momento hay buenas palabras por parte del actual Gobierno de España, que se plantea realizar lo que denomina una “reforma integral” de la Ley de la Memoria Histórica. La ministra de Justicia, Dolores Delgado, avanzó recientemente la intención, en el marco de esa reforma, de establecer una serie de planes de búsqueda y exhumación de desaparecidos de la Guerra Civil. “Es inaceptable”, llegó a decir la ministra, “que España siga siendo el segundo país del mundo en números de desaparecidos después de Camboya”.

Inaceptable, pero machaconamente pospuesta en el tiempo una solución. Como se recuerda en uno de los apartados de la exposición ‘Exhumando el silencio. Memoria, ciencia, identidad’, en el Palau de Cerveró de la Universitat de València, “a pesar de la vigente Ley de la Memoria Histórica, los desaparecidos y represaliados tampoco constituyen un tema de Estado en pleno siglo XXI, estando muchas de las acciones de recuperación de su memoria condicionadas a arbitrariedades personales y políticas”.

Fotografía de la exposición 'Exhumando el silencio', en el Palau de Cerveró.

Fotografía de la exposición ‘Exhumando el silencio’, en el Palau de Cerveró.

Fuera del debate público, son las asociaciones privadas las que viene encargándose de escarbar en esa memoria con el fin de poder restañar viejas heridas. Como lo viene haciendo el Grupo Paleolab, impulsor de la muestra que hasta el 11 de enero permanecerá en el Palau de Cerveró, comisariada por Francesc-Xavier Duarte, Elisa García-Prósper y Manuel Polo, quien aborda la cuestión aportando un dato y una reflexión exclamativa: “Con 10.000 cuerpos exhumados en toda España no se puede mirar para otro lado”.

La exposición ofrece una “visión transversal científica de cómo se vienen exhumando los cuerpos”, señala Polo: “Damos una respuesta científica a la demanda social”, añade. De manera que la muestra lo que hace es acercar al ciudadano las técnicas de investigación objetivas encaminadas a esclarecer la identidad de los cadáveres, siempre por iniciativa de las familias que lo solicitan. “Somos un equipo interdisciplinar, independiente y que trabaja a demanda de los familiares. Y hay peticiones que son viables y otras no”, apunta el comisario.

Vista de la exposición 'Exhumando el silencio', en el Palau de Cerveró.

Vista de la exposición ‘Exhumando el silencio’, en el Palau de Cerveró.

A lo largo de los últimos 15 años, Paleolab ha participado en una treintena de proyectos y ha podido exhumar alrededor de dos centenares de víctimas y desaparecidos, gran parte de los cuales han sido identificados. ¿Gran parte? “Sí, claro, porque hay condicionantes, como la degradación del ADN, que impiden el reconocimiento de los cuerpos”. La exposición, estructurada mediante una docena de paneles, vitrinas con libros y un par de audiovisuales, va desgranando tanto las técnicas de investigación como describiendo los lugares y la problemática de los desaparecidos.

Así, hay paneles sobre el derecho a la verdad, los escenarios de la ocultación, los juicios sumarísimos, las fosas de la guerra, la represión y el maquis o, más estrictamente, sobre las técnicas de identificación. En uno de ellos se advierte que “exhumar no es identificar, solo supone una parte de un largo proceso de investigación, donde la figura ausente siempre es el Juez de Instrucción”. Y hablando de figuras ausentes, Polo pone el acento en las “políticas autonómicas desiguales, porque en Castilla y León, Andalucía o País Vasco se ha intervenido mucho, mientras que aquí en la Comunidad Valenciana apenas hay exhumaciones”.

Imagen de la exposición 'Exhumando el silencio', en el Palau de Cerveró.

Imagen de la exposición ‘Exhumando el silencio’, en el Palau de Cerveró.

Lo señalado por Manuel Polo queda constatado en uno de los paneles de la siguiente forma: “En el año 2011 el Grupo Paleolab, con la colaboración de la Asociación Gavilla Verde y con la financiación del Gobierno Central, realizó el mapa de fosas de la Guerra Civil y la dictadura franquista de la provincia de Valencia, sin el apoyo del gobierno autonómico [valenciano]”. El resultado de ese inventario arrojó la existencia “de, el menos, 172 puntos geográficos con fosas, de los cuales 55 se encuentran en el cementerio de Paterna”.

Un caso singular es el hallazgo en 2012 de la exhumación, en dicho cementerio de Paterna, de la saca de fusilados del 14 de septiembre de 1940, donde estaba un agricultor de Massamagrell (José Celda Beneyto), fusilado junto a otros 38 vecinos de su pueblo. Singular porque los restos de los cadáveres aparecieron junto a unas botellas que contenían los datos de cada víctima. “Los familiares pudieron pagar para que los enterradores introdujeran en el ataúd esas botellas identificativas. Es un caso excepcional, por su documentación, en la Comunidad Valenciana y, a nivel nacional, solo comparable en el País Vasco”, declara Polo.

A pesar de la intensa labor realizada por Paleolab, cuyas investigaciones aglutinan los informes periciales  de cada una de las ciencias forenses que participan (arqueología, antropología, patología, balística, genética), lo cierto es que, como reconoce Polo, “aún queda mucho trabajo por hacer”. Y, de momento, por la senda privada. “No forma parte de la política de Estado”, lamenta el comisario, a pesar de la elocuencia de los datos y la investigación científica: “Estamos en un punto sin salida”, concluye.

Fotografía de la exposición 'Exhumando el silencio'. Imagen cortesía del Palau de Cerveró.

Fotografía de la exposición ‘Exhumando el silencio’. Imagen cortesía del Palau de Cerveró.

Salva Torres

¿Por qué hay amores que son letales?

Cátedra Berlanga
XVIII Jornadas de Historia y Análisis Cinematográfico
Palacio de Colomina
C / Almudín, 1. Valencia
Lunes 3 y martes 4 de diciembre de 2018

Al sociólogo Edgar Morin lo que más le sorprendió de Mayo del 68, del que ahora se celebra su 50 aniversario, era la paradoja de sentir una gran insatisfacción en la opulenta sociedad del bienestar. Hijos de burgueses acomodados manifestando un profundo malestar, cuya ira desbordaba los amables cauces democráticos en los que vivían. En las acolchadas paredes de los hogares parisinos, tenía lugar una insurrección contra ese orden burgués que reunía en sí la contradicción antes señalada: el confort propiciando la irrupción de cierta violencia.

Medio siglo después, la paradoja continúa. Y, con ella, la dificultad de comprender el malestar que nos aqueja cuando, asegurada la más estricta supervivencia, sentimos insuficiente ese bienestar. Lo mismo sucede en el marco privado de las relaciones personales. Alcanzadas ciertas cotas de igualdad, descubrimos de pronto una diferencia insalvable entre hombres y mujeres, e incluso entre sujetos de idéntica condición sexual. Para abordar todo ello, la Cátedra Berlanga pone en diálogo dos películas de 1967, Peppermint Frappé, de Carlos Saura, y La boutique, de Luis García Berlanga, sintomáticas de esa crispación hoy todavía no resuelta, cuando no agravada.

Fotograma de 'La boutique', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘La boutique’, de Luis García Berlanga.

“Si la obsesión de un hombre reprimido por el franquismo es a lo que se reduce la trama de Peppermint Frappé, entonces la obra de arte queda suprimida en aras del debate ideológico y del contexto en que fue creada”, asegura Luis Martín Arias, profesor de la Universidad de Valladolid que participa en las jornadas  Amores Letales: La Boutique y Peppermint Frappé, que acoge el Palacio Colomina de Valencia durante los próximos días 3 y 4 de diciembre. Organizadas por la Universidad CEU Cardenal Herrera, el Institut Valencià de Cultura y la Fundación Aisge, en colaboración con la Asociación Cultural Trama y Fondo, reúne a una serie de expertos y profesionales del audiovisual que analizarán ambos textos para desentrañar lo que en ellos sucede.

“Si una película no es simple debate ideológico, sino que plantea el debate eterno de la naturaleza humana, más allá del contexto, será una obra de arte que nos interroga pasado el tiempo”, añade Martín Arias. De lo contrario, dice, quedará como texto para su valoración histórica. De manera que si la obsesión de Julián (José Luis López Vázquez) por Elena (Geraldine Chaplin) en la película de Saura, merece la pena estudiarse, es por ese carácter transversal que lo sitúa en la actualidad como perfil asociado a cierto deseo masculino.

Fotograma de Pepermint Frappé, de Carlos Saura.

Fotograma de Pepermint Frappé, de Carlos Saura.

Otro tanto cabe decir de La boutique, película que analizará Jesús González Requena, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, en su ponencia Máquinas crueles. “Maquinitas egoístas”, matiza, dado que a su juicio, en la película de Berlanga, “todos los personajes son malas personas”. Y dentro de ese mundo de “maquinitas malvadas”, los hombres “son igual de malos que las mujeres, pero infinitamente más torpes”, asegura. Le sorprende esa deriva de Berlanga cada vez que realiza sus películas fuera de España: como pasa en La boutique, rodada en Argentina, o Tamaño natural, en Francia. “Cuando sale de España todo resulta más desabrido; desaparece el lado humano que ves en sus otras películas”.

Begoña Siles, directora de la Cátedra Berlanga, pone el acento en algo que vincula a una y otra película: la aparición de ciertas obras de Antonio Saura, hermano del cineasta, en ambos textos. En concreto, obras de la serie Brigitte Bardot, icono sexual de los años 60 y 70, que el pintor realiza quebrando su imagen seductora para que aparezca cierto desgarro de su figura. “Por utilizar la frase del poeta Rilke, cuando dice que lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar, diríase que en ambas películas aparece el fantasma femenino ligado con la muerte”.

Fotograma de 'La boutique', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘La boutique’, de Luis García Berlanga.

“Todo deseo remite al fantasma del otro”, apunta Siles. Fantasma que “desemboca en la destrucción” cuando el sujeto “es incapaz de alcanzar al sujeto que hay detrás de ese imaginario”. Precisamente de Antonio Saura, cuya obra viene a coincidir en ambas narraciones, se ocupa Maite Ibáñez, doctora en Historia del Arte, que hablará de la “pintura rebelde” del artista aragonés, del que se cumplen ahora 20 años de su fallecimiento. Pintura rebelde que vuelve a rimar con ese carácter insurgente de Mayo del 68, que alcanza a nuestros días.

El crítico de cine Jorge Castillejo abordará La boutique desde la óptica de la guerra de sexos. Como se recoge en el Berlanga Film Museum, creado por Rafael Maluenda bajo la coordinación del propio Castillejo, la película narra la estrategia perversa de una madre (Ana María Campoy) que hace creer a su yerno (Rodolfo Beban) que su mujer Carmen (Sonia Bruno) padece una enfermedad terminal, con el fin de que el joven playboy deje sus amoríos y se centre en su esposa.

Fotograma de 'Peppermint Frappé', de Carlos Saura.

Fotograma de ‘Peppermint Frappé’, de Carlos Saura.

El director de cine Óscar Aibar (Platillos volantes, El Gran Vázquez o El bosque) incidirá en el humor de la dupla Berlanga Azcona y su influencia en los directores actuales, de los que él mismo se considera un buen ejemplo. “Invierte el humor de directores como Mario Monicelli, maestro de la comedia a la italiana, para adaptarlo a la psicología española”, señala quien se halla en estos momentos dirigiendo uno de los capítulos de la serie televisiva Cuéntame.

Paco Belda, por su parte, en tanto director de fotografía que ha trabajo con Carlos Saura (“me gusta más hablar de Cinematographer o Dirección Fotografía que de director”), rastreará la luz que emplea en sus películas el autor de Peppermint Frappé, La caza, Cría cuervos o Bodas de sangre. Para ello, se servirá de imágenes creadas por José Luis Alcaine, Teo Escamilla, Vittorio Storaro o el propio Luis Cuadrado, encargado de la fotografía de la película analizada en las jornadas de la Cátedra Berlanga. Dos días de ponencias, charlas, coloquios y proyecciones, en torno a esas diferencias entre lo masculino y lo femenino, entre lo clásico y lo moderno, tan difíciles de articular en la sociedad posmoderna.

Fotograma de 'Peppermint Frappé', de Carlos Saura.

Fotograma de ‘Peppermint Frappé’, de Carlos Saura.

Salva Torres

Artfulness o la plenitud del arte

Artfulness, comisariada por Nerea Ubieto
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 17 de febrero de 2018

“Un arte de la conciencia plena”. Ése es el objetivo de la exposición Artfulness comisariada por Nerea Ubieto y que reúne en el Centre del Carme piezas de nueve artistas. La escisión entre el arte y la vida, que las vanguardias históricas quisieron disolver, prosigue su camino en la muestra de Ubieto, que pretende desdibujar “los dualismos cimentados en una ontología de la conciencia (interioridad-exterioridad, sujeto-objeto, alma-cuerpo, yo-otro) a favor de una filosofía del cuerpo y del nosotros ligada a la fenomenología de Merleau-Ponty”. He ahí la declaración de principios de la comisaria, que los nueves artistas evocan en sus respectivas instalaciones.

Ninguna distancia estética de por medio, sino la franca disolución de las formas que el espectador, más que contemplar, debe sentir como si fueran parte constitutiva de sí mismo. La exposición, dice la comisaria, “es una llamada a la escucha, a tomar conciencia de lo que sentimos –a través de nuestro cuerpo- al estar en contacto con el mundo, esa parte de nosotros que nos une irrefutablemente al otro”. Esa ligazón al otro y a las formas que vienen a ser su correlato, guarda relación con el movimiento romántico que antecedió a las vanguardias.

Elena Alonso

En primer plano, obra de Elena Alonso, al fondo, montaje de Paula Prats. Imagen cortesía del Centre del Carme.

De ahí que el recorrido expositivo esté planteado para guiar al espectador hacia el encuentro del otro, no alguien aislado, cuyas formas lo separan del conjunto, sino conformado por el plural nosotros que transmiten las obras. Un recorrido, por tanto, trazado “desde las sensaciones encarnadas en las piezas, hacia un pensamiento integrador en el que se entiende al otro como continuación del cuerpo propio”, señala Ubieto. Recorrido que la comisaria estructura en tres fases comunicadas entre sí.

Las instalaciones de Elena Alonso, Paula Prats y Beatriz Castela vendrían a representar, o más bien presentar, “la percepción como vía de apertura al mundo”, por utilizar las palabras de la propia Ubieto. Percepción de una sinuosa estructura que invita a ser tocada (Alonso), de unas fotografías de tamaño variable sobre aspectos diversos de la naturaleza (Prats) y del color que se transforma sin fin (Castela). “La muestra invita a desplazar el yo hago y yo pienso, por el yo siento”, de manera que cierto sentimiento oceánico se apodere del espectador en una especie de viaje psicodélico.

Everything is circular until is not, de Rosana Antolí. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Everything is circular until is not, de Rosana Antolí. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Una segunda fase remitiría al cuerpo “como pliegue entre realidades erróneamente separadas”, que vendrían de nuevo a enfatizar “la identificación entre ser y sentir”, y en la que estarían los trabajos de Damià Vivés, Marta Fernández Calvo y Jerónimo Hagerman. En esta fase, las pulsaciones juegan un papel fundamental, como lo revelan los sonidos captados por Vivés, las camas de olor de Hagerman y los latidos del corazón grabados por Fernández Calvo, tras correr durante horas por el propio Centre del Carme para medir el espacio a impulsos.

La tercera fase que cierra el conjunto expositivo evidencia, según la comisaria, “la corporalidad como un continuum de significaciones, que nos trascienden y posibilitan pensarnos desde lo común. Leonor Serrano, Rosana Antolí y Olalla Gómez son las artistas encargadas de transmitir esa ligazón del sujeto y el objeto, no exenta de sinuosidades (Serrano), misteriosos destellos lumínicos (Gómez) y la circularidad envolvente del juego del hula hoop (Antolí). Artfulness se postula “más allá de las fronteras del pensamiento”, abriéndonos “las puertas a un horizonte común”, concluye Ubieto. Un horizonte que evoca al imaginario Shangri-La.

Camas de olor, de Jerónimo Hagerman. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Camas de olor, de Jerónimo Hagerman. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

1050 Discos Cardinales, Lapido, LGEB, Dr.Divago…en 16 Toneladas

Sala 16 Toneladas
C/Ricardo Micó, 3. Valencia
16 de Noviembre
Presentación libro ’1050 Discos Cardinales’ de Juanjo Mestre
19:30 h. Entrada Gratuita
Concierto de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca
22:00 h. Entrada 15 € anticipada (movingtickets aquí). 19 € taquilla

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Imagen recortada de la contraportada del libro ’1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Con motivo de la publicación del libro “1050 discos cardinales” de Juanjo Mestre, editado por Makma, se ha organizado un evento especial en la sala 16 Toneladas de Valencia.

El libro cuenta con ilustraciones originales de Cristina Benavente, y está teniendo una excelente acogida de público y entre crítica alternativa especializada.

“…El texto es de una independencia que nunca, y lo repito: nunca, había visto antes en ningún libro sobre discos, demostrando que se puede comer caviar y sopa borsch con la chupa de cuero puesta…” (Jorge García, Rock & more by Addison de Witt)

“…1050 discos cardinales es la mejor guía escrita en castellano sobre el rock and roll y los discos que le han ido dando forma…” (Gonzalo Aróstegui, Ragged glory)

“…Disfruto cada página y, después de esto, pienso que tal vez debería irme a una isla lejana a escuchar toda esa música que no ha pasado por mi reproductor…” (Juan Aybar, Being Vain)

“…Una perfecta guía de campo para un fascinante viaje por el cosmos de eso que se llama rock and roll…” (Bernardo de Andrés, Rock the best music)

“…Aquesta guia s’adverteix imprescindible per a tot aquell amant de la bona música de qualitat i el bon rock, de les guitarres i sense prejudicis d’estils…” (Chals Roig, No sé viure sense rock)

“…Si no es único en su género, sí es al menos un libro tan exhaustivo como singular en su planteamiento…”  (Salva Torres, El Mundo)

Y es que el contenido del libro responde a una selección de discos en orden cronológico que podría considerarse como un manual imprescindible de historia del rock desde un perspectiva muy personal de su autor, Juanjo Mestre, colaborador habitual de MAKMA y del que es fácil encontrar reseñas y críticas también en otros medios como Exile SH Magazine o el Espacio Woody/Jagger.

Mestre, con su peculiar estilo nos introduce en el mundo discográfico a través de obras muy reconocidas (Elvis, Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan…) y de bastantes otras que no lo son tanto, sin dejar de lado la actualidad, ni por supuesto, a grandes músicos representantes del panorama español que podrían considerarse menos conocidos, y todo ello con el objetivo de generar afecto y despertar interés por esa faceta del arte y del entretenimiento a la vez que ayuda a depurar el criterio personal del lector.

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Cartel del evento con horarios de presentación del libro ’1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Junto al autor compartirán mesa como ilustres invitados en el coloquio dos nombres de reconocido prestigio nacional en el mundo de la música y que están muy presentes en el libro, concretamente ambos son compositores, guitarristas y vocalistas en sus respectivos proyectos musicales, por una parte el granadino José Ignacio Lapido -que tras su paso por 091 tiene una destacable trayectoria en solitario-, y por otra Cisco Fran, líder de la banda valenciana La Gran Esperanza Blanca. A ellos hay que sumar un tercer invitado, el bilbaíno Joserra Rodrigo, crítico musical, autor del muy recomendable libro “Pasión no es palabra cualquiera” y que también participa con un prólogo en “1050 discos cardinales”.

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La Gran Esperanza Blanca: Chuso, Fede Ferocce, Luis y Cisco Fran

Con el fin de hacer más ameno este acto participarán con canciones en formato acústico Manolo Bertrán y Antonio Chumillas ‘Chumi’, miembros del grupo valenciano Doctor Divago, otra de las bandas que ocupan un hueco importante entre esos “1050 discos cardinales”.

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Manolo Bertrán y Chumi de Doctor Divago

Después, para rematar una jornada con el mejor rock español de los últimos tiempos la sala 16 Toneladas abrirá nuevamente sus puertas a partir de las 22 horas. Será el momento de disfrutar primero con las nuevas canciones de La Gran Esperanza Blanca junto a otras más antiguas de su trayectoria.

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Cartel concierto en 16 Toneladas de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca

Finalmente el maestro José Ignacio Lapido, que se halla a punto de acabar la gira de su último álbum “El alma dormida”, culminará un evento que para los seguidores más exigentes ya está considerado como la reunión musical más prometedora e interesante de este año en la capital del Turia.

Vicente Chambó

Circo y terrorismo para inaugurar La Cabina

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Gala inaugural
Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, 30. Valencia
Miércoles 14 de noviembre, a las 20.00h
Del 14 al 24 de noviembre de 2018

‘Ignorance is bliss’ (Países Bajos, 2017), de Muck Van Empel, es la película con la que arranca el festival La Cabina, uno de los 10 mediometrajes, de los 16 a concurso, que bascula con sus 30 minutos entre el corto y el mediometraje que singulariza a este festival.  Lo hará en el Palau de la Música, cuya gala de inauguración este miércoles 14 de noviembre, será conducida por la compañía Viviendo del cuento, formada por los actores José Luis Herranz y Víctor Aleixandre. La película inaugural cuenta la historia de Lola, que trabaja para un festival de circo ambulante y cuya vida se alterará por las noticias de un ataque terrorista.

Fotograma de 'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

A pesar de que hay una mayoría de películas próximas en su duración al corto, su proyección adquiere por primera vez el rango de obra singular que merece un paciente visionado. “Era incoherente el programa doble”. Sara Mansanet, directora de La Cabina, ha sido fiel al espíritu del festival, una año después de ponerse al frente del mismo, otorgando al mediometraje la dignidad tantas veces proclamada desde el propio certamen. En su defensa de “película cerrada” y “completa en sí misma”, los 16 mediometrajes de la Sección Oficial se proyectarán, por primera vez, en cuatro pases individuales, acabando de esta forma con las sesiones dobles de las pasadas diez ediciones. Según Mansanet, lo que se venía haciendo hasta la fecha era “dar la razón a aquellas personas que piensan que un mediometraje es media película y que, por lo tanto, ponemos dos para completar una sesión”.

Ese “dos por uno” conlleva, además, la dificultad de visionar como se merece un mediometraje, que proyectado en sesiones dobles provoca en el espectador cierto aturullamiento: “Terminas saliendo con la cabeza como un cencerro”, apostilló Mansanet, que ha tomado la decisión un año después de sustituir en La Cabina a Carlos Madrid. La rebaja de 24 a 16 películas seleccionadas a concurso, también por primera vez, va en esa misma dirección, puesto que facilita los cuatro pases individuales en La Filmoteca. La undécima edición, que igualmente ha batido el récord de películas presentadas (512), se convierte así en el punto y aparte de un festival que ronda los 50.000 euros de presupuesto, cantidad pequeña para un certamen que no para de crecer.

Fotograma de 'Ignorances is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorances is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, así lo entendió durante la presentación ayer de La Cabina en La Nau. Tras afirmar Mansanet que el presupuesto era “pequeño”, lo cual obligaba a “jugar al Tetris [videojuego de los 80] y a hacer encaje de bolillos”, Girona avanzó que el previsto incremento presupuestario de Cultura “tendrá reflejo en festivales como éste”. Un festival que se celebra del 14 al 24 de noviembre, con las 16 películas de la Sección Oficial en La Filmoteca y las 10 de la sección Amalgama en La Nau, al tiempo que se incorporan nuevas secciones al festival, como la dedicada a la videopoesía, a los Fashion Films, en colaboración con Barreira A+D,  y el mediometraje interactivo Tantale, con motivo del Noviembre Digital que celebra el Institut Français en todas sus sedes de España.

La videopoesía es incluida en La Cabina por tratarse de un “subgénero del audiovisual que está proliferando en las dos últimas décadas”. Los Fashion Films, por tratarse de una “herramienta para la comunicación en moda”, señaló Mansanet, y por que son “cada vez más los festivales de cine que giran en torno a él”. Con respecto al mediometraje interactivo Tantale, del director Gilles Porte, el espectador será quien decida el rumbo de la trama interviniendo con su Smartphone. Una experiencia interesante a la hora de perfilar las historias que gustan al público rastreando sus huellas. Sesión de Virtual Reality que se ofrece por primera vez en València.

Ana Illueca ha sido la encargada este año de realizar el trofeo que se concederá al Mejor Mediometraje de la Sección Oficial y al Mejor Mediometraje de Amalgama. “Soy tornera y por eso están hechos a mano”, explicó la artista, que utilizó “la libertad total a veces asfixiante” del encargo, para elaborar ese “doble plato” que viene a poner en diálogo el mediometraje y el largo como dos formas equiparables de contar historias. “Me da lástima y a la vez descanso que terminen llevándose el trofeo”, añadió.

Fotograma de 'Unnatural', de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Unnatural’, de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

La Cabina incluye un año más la Sección Visuals, que repite sede en el Centre del Carme y donde los grupos valencianos Mueveloreina, Bearoid y Chico y Chico DJ, ofrecerán un concierto el 22 de noviembre con apoyo de medios visuales. Mansanet avanzó que para la clausura del día 24 en La Nau contarán con la banda valenciana La Muñeca de Sal, presentando en directo su último trabajo ‘El gran poder’. También continúa Inédits, sección en la que se exhiben obras de seis directores consagrados, entre los que se encuentran este año Iván Zulueta o Lois Weber, una de las directoras más notables de los inicios del cine.

Sobre el número de espectadores que acuden a La Cabina, Mansanet dijo que rondaba los 7.000, que ha ido aumentando, pero que siempre es “minoritario e incluso heroico” por tratarse de mediometrajes alejados del circuito comercial, aunque recalcó que prefería no entrar en esa “carrera esquizofrénica de las cifras”. Lo que en todo caso prioriza el público son los valores del festival: originalidad, exclusividad, cultura , internacionalidad y calidad cinematográfica. Valores que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, focalizó en la conservación  del patrimonio y la transgresión, “porque abre ventanas” por las que se introducen “problemáticas nuevas”. Como la transexualidad, la pedofilia, la homofobia y la multiculturalidad que atraviesan las temáticas de los mediometrajes a concurso este año.

'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Salva Torres

Seis actores con mucha memoria

Memoria de la Escena Española
Fundación Aisge
Sala Russafa de Valencia
Lunes 22 de octubre de 2018

La dedicatoria de Paco Sanchis en su libro Un actor de provincias lo dice casi todo: “A todos los compañeros y compañeras profesionales de provincias que, como yo, nunca fuimos premiados con un Goya por nuestro trabajo en el cine, haciendo pequeños papeles. Ni con un Ondas, por haber colaborado en radio y televisión. O, ni siquiera, con un accésit a premio alguno”. Actores como Antonio Campos La Margot, Piero Falla, Gaby Fariza, Isabel Requena, José Soler o el propio Sanchis, a los que la Fundación Aisge hace un hueco en su colección Memoria de la Escena Española, para que sus recuerdos no se pierdan y sigan vivos con el paso de los años. Ya son un centenar los incluidos en la colección, la segunda vez que toma a los actores valencianos como protagonistas.

Paco Sanchis durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Paco Sanchis durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

A través de una serie de talleres de escritura, repartidos por toda España, Aisge posibilita que actores que han dedicado toda su vida a la profesión, puedan dar cuenta de ella en una serie de libros. La Sala Russafa acogió esta semana la presentación de seis de estas autobiografías. La de Antonio Campos, bajo el título de Margot: el maquillaje son mis personajes. La de Piero Falla es Diario de un actor. Rabiosamente jóvenes, agresivamente dinámicos, la de Gaby Fariza. Isabel Requena, Material fungible. Al galope Garicope (o un actor que muere una y otra vez) es la dedicada a José Soler, además de la mencionada de Sanchis.

Isabel Requena durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Isabel Requena durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Con la enigmática frase, “cuando la actriz se despertó, el dinosaurio aún estaba allí”, arrancó su breve alocución Isabel Requena, durante la presentación de los seis ejemplares, que contaron con los actores Juanjo Navarro e Isabel Martí como maestros de ceremonias. Edu Borja con sus títeres, la cantante Mireia Vives, la bailarina Isabel Abril y el pianista Arcadi Valiente subrayaron igualmente con sus actuaciones el emotivo acto. “¿Por qué soy actriz?, se pregunta la propia Requena en su autobiografía. “Porque a veces los actores en el escenario, sea en un teatro o en la plaza de un pueblo, llegamos a pensar con la piel, con las plantas de los pies, con el pulso de la garganta y el batir de las sienes”.

Piero Falla en la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Piero Falla en la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

La misma pregunta se hace Paco Sanchis. “¿Qué es un actor? Esta es una pregunta a la cual se han dado miles de respuestas…Cuando alguien me lo pregunta a mí, siempre respondo lo mismo: un actor es el envoltorio de todos los sentimientos que puede experimentar el ser humano”. Por esa misma línea se decanta Piero Falla, recogida en palabras del periodista Vicent García: “El Teatro, con mayúsculas, es el arte de vivir en la propia piel la vida de los otros/as, sus otras vidas, sus risas y sus llantos”.

José Soler durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

José Soler durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Esa necesidad de vivir a flor de piel la existencia de otros ha supuesto para muchos  de ellos una forma de enfrentarse a sus propios miedos, que suelen ser, de nuevo, la de casi todos. “Pero, ¡por Dios bendito!, si yo siempre había sido un tremendo “timidajo”, incapaz de hablar dos palabras seguidas en público”, reconoce Soler. Y añade: “Empecé a darme cuenta de que no era yo, José Soler, quien estaba hablando o actuando ante el público. ¡Era un personaje!, el personaje de turno, al que me tocaba dar vida en aquel momento”.

Gaby Fariza durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Gaby Fariza durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Las autobiografías siguen un relato más o menos cronológico de los acontecimientos vividos, aunque en el caso de Requena salpicados de pensamientos fugaces y más novelados. Pensamientos como éste: “Nombrar al personaje es una ciencia, un personaje bien nombrado facilita mucho el trabajo”. O este otro: “Las iglesias del Estado son las cárceles. La Cárcel Modelo de Valencia es muy hermosa, tiene la belleza de una catedral. Una catedral del poder. Es la belleza de la paradoja”. Y culminando su propia reflexión en torno a la pregunta de por qué es actriz, señala lo siguiente: “Porque a veces, en el escenario, los actores logramos una proeza terrorífica: la compasión”.

Antonio Campos, La Margot,  durante su intervención en Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Antonio Campos, La Margot, durante su intervención en Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

En las seis autobiografías de la colección que dirige Amparo Climent, bajo la coordinación de Juan Jesús Valverde, siendo Paco Alegre el responsable de los talleres, se destila esa compasión, también mucha crítica hacia una época, la franquista, que ha dejado en todos ellos un poso agridulce. En cualquiera de los casos, como destacó Climent en su encendido elogio de cada uno de los actores, “en todos los libros no hay ningún resentimiento”, porque lo no se llegó a manifestar, “se decía a través del teatro independiente”. Teatro que todos ellos profesaron con auténtica pasión, a pesar de los pesares. Así lo proclama La Margot, en palabras de Walt Whitman: “La sociedad de hoy somos nosotros, los “poetas vivos”. No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas”.

Foto de familia del acto de presentación de los libros de la colección Memoria de la Escena Española. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Foto de familia del acto de presentación en Sala Russafa de los libros de la colección Memoria de la Escena Española. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Salva Torres