1050 Discos Cardinales, Lapido, LGEB, Dr.Divago…en 16 Toneladas

Sala 16 Toneladas
C/Ricardo Micó, 3. Valencia
16 de Noviembre
Presentación libro ’1050 Discos Cardinales’ de Juanjo Mestre
19:30 h. Entrada Gratuita
Concierto de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca
22:00 h. Entrada 15 € anticipada (movingtickets aquí). 19 € taquilla

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Imagen recortada de la contraportada del libro ’1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Con motivo de la publicación del libro “1050 discos cardinales” de Juanjo Mestre, editado por Makma, se ha organizado un evento especial en la sala 16 Toneladas de Valencia.

El libro cuenta con ilustraciones originales de Cristina Benavente, y está teniendo una excelente acogida de público y entre crítica alternativa especializada.

“…El texto es de una independencia que nunca, y lo repito: nunca, había visto antes en ningún libro sobre discos, demostrando que se puede comer caviar y sopa borsch con la chupa de cuero puesta…” (Jorge García, Rock & more by Addison de Witt)

“…1050 discos cardinales es la mejor guía escrita en castellano sobre el rock and roll y los discos que le han ido dando forma…” (Gonzalo Aróstegui, Ragged glory)

“…Disfruto cada página y, después de esto, pienso que tal vez debería irme a una isla lejana a escuchar toda esa música que no ha pasado por mi reproductor…” (Juan Aybar, Being Vain)

“…Una perfecta guía de campo para un fascinante viaje por el cosmos de eso que se llama rock and roll…” (Bernardo de Andrés, Rock the best music)

“…Aquesta guia s’adverteix imprescindible per a tot aquell amant de la bona música de qualitat i el bon rock, de les guitarres i sense prejudicis d’estils…” (Chals Roig, No sé viure sense rock)

“…Si no es único en su género, sí es al menos un libro tan exhaustivo como singular en su planteamiento…”  (Salva Torres, El Mundo)

Y es que el contenido del libro responde a una selección de discos en orden cronológico que podría considerarse como un manual imprescindible de historia del rock desde un perspectiva muy personal de su autor, Juanjo Mestre, colaborador habitual de MAKMA y del que es fácil encontrar reseñas y críticas también en otros medios como Exile SH Magazine o el Espacio Woody/Jagger.

Mestre, con su peculiar estilo nos introduce en el mundo discográfico a través de obras muy reconocidas (Elvis, Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan…) y de bastantes otras que no lo son tanto, sin dejar de lado la actualidad, ni por supuesto, a grandes músicos representantes del panorama español que podrían considerarse menos conocidos, y todo ello con el objetivo de generar afecto y despertar interés por esa faceta del arte y del entretenimiento a la vez que ayuda a depurar el criterio personal del lector.

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Cartel del evento con horarios de presentación del libro ’1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Junto al autor compartirán mesa como ilustres invitados en el coloquio dos nombres de reconocido prestigio nacional en el mundo de la música y que están muy presentes en el libro, concretamente ambos son compositores, guitarristas y vocalistas en sus respectivos proyectos musicales, por una parte el granadino José Ignacio Lapido -que tras su paso por 091 tiene una destacable trayectoria en solitario-, y por otra Cisco Fran, líder de la banda valenciana La Gran Esperanza Blanca. A ellos hay que sumar un tercer invitado, el bilbaíno Joserra Rodrigo, crítico musical, autor del muy recomendable libro “Pasión no es palabra cualquiera” y que también participa con un prólogo en “1050 discos cardinales”.

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La Gran Esperanza Blanca: Chuso, Fede Ferocce, Luis y Cisco Fran

Con el fin de hacer más ameno este acto participarán con canciones en formato acústico Manolo Bertrán y Antonio Chumillas ‘Chumi’, miembros del grupo valenciano Doctor Divago, otra de las bandas que ocupan un hueco importante entre esos “1050 discos cardinales”.

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Manolo Bertrán y Chumi de Doctor Divago

Después, para rematar una jornada con el mejor rock español de los últimos tiempos la sala 16 Toneladas abrirá nuevamente sus puertas a partir de las 22 horas. Será el momento de disfrutar primero con las nuevas canciones de La Gran Esperanza Blanca junto a otras más antiguas de su trayectoria.

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Cartel concierto en 16 Toneladas de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca

Finalmente el maestro José Ignacio Lapido, que se halla a punto de acabar la gira de su último álbum “El alma dormida”, culminará un evento que para los seguidores más exigentes ya está considerado como la reunión musical más prometedora e interesante de este año en la capital del Turia.

Vicente Chambó

Circo y terrorismo para inaugurar La Cabina

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Gala inaugural
Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, 30. Valencia
Miércoles 14 de noviembre, a las 20.00h
Del 14 al 24 de noviembre de 2018

‘Ignorance is bliss’ (Países Bajos, 2017), de Muck Van Empel, es la película con la que arranca el festival La Cabina, uno de los 10 mediometrajes, de los 16 a concurso, que bascula con sus 30 minutos entre el corto y el mediometraje que singulariza a este festival.  Lo hará en el Palau de la Música, cuya gala de inauguración este miércoles 14 de noviembre, será conducida por la compañía Viviendo del cuento, formada por los actores José Luis Herranz y Víctor Aleixandre. La película inaugural cuenta la historia de Lola, que trabaja para un festival de circo ambulante y cuya vida se alterará por las noticias de un ataque terrorista.

Fotograma de 'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

A pesar de que hay una mayoría de películas próximas en su duración al corto, su proyección adquiere por primera vez el rango de obra singular que merece un paciente visionado. “Era incoherente el programa doble”. Sara Mansanet, directora de La Cabina, ha sido fiel al espíritu del festival, una año después de ponerse al frente del mismo, otorgando al mediometraje la dignidad tantas veces proclamada desde el propio certamen. En su defensa de “película cerrada” y “completa en sí misma”, los 16 mediometrajes de la Sección Oficial se proyectarán, por primera vez, en cuatro pases individuales, acabando de esta forma con las sesiones dobles de las pasadas diez ediciones. Según Mansanet, lo que se venía haciendo hasta la fecha era “dar la razón a aquellas personas que piensan que un mediometraje es media película y que, por lo tanto, ponemos dos para completar una sesión”.

Ese “dos por uno” conlleva, además, la dificultad de visionar como se merece un mediometraje, que proyectado en sesiones dobles provoca en el espectador cierto aturullamiento: “Terminas saliendo con la cabeza como un cencerro”, apostilló Mansanet, que ha tomado la decisión un año después de sustituir en La Cabina a Carlos Madrid. La rebaja de 24 a 16 películas seleccionadas a concurso, también por primera vez, va en esa misma dirección, puesto que facilita los cuatro pases individuales en La Filmoteca. La undécima edición, que igualmente ha batido el récord de películas presentadas (512), se convierte así en el punto y aparte de un festival que ronda los 50.000 euros de presupuesto, cantidad pequeña para un certamen que no para de crecer.

Fotograma de 'Ignorances is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorances is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, así lo entendió durante la presentación ayer de La Cabina en La Nau. Tras afirmar Mansanet que el presupuesto era “pequeño”, lo cual obligaba a “jugar al Tetris [videojuego de los 80] y a hacer encaje de bolillos”, Girona avanzó que el previsto incremento presupuestario de Cultura “tendrá reflejo en festivales como éste”. Un festival que se celebra del 14 al 24 de noviembre, con las 16 películas de la Sección Oficial en La Filmoteca y las 10 de la sección Amalgama en La Nau, al tiempo que se incorporan nuevas secciones al festival, como la dedicada a la videopoesía, a los Fashion Films, en colaboración con Barreira A+D,  y el mediometraje interactivo Tantale, con motivo del Noviembre Digital que celebra el Institut Français en todas sus sedes de España.

La videopoesía es incluida en La Cabina por tratarse de un “subgénero del audiovisual que está proliferando en las dos últimas décadas”. Los Fashion Films, por tratarse de una “herramienta para la comunicación en moda”, señaló Mansanet, y por que son “cada vez más los festivales de cine que giran en torno a él”. Con respecto al mediometraje interactivo Tantale, del director Gilles Porte, el espectador será quien decida el rumbo de la trama interviniendo con su Smartphone. Una experiencia interesante a la hora de perfilar las historias que gustan al público rastreando sus huellas. Sesión de Virtual Reality que se ofrece por primera vez en València.

Ana Illueca ha sido la encargada este año de realizar el trofeo que se concederá al Mejor Mediometraje de la Sección Oficial y al Mejor Mediometraje de Amalgama. “Soy tornera y por eso están hechos a mano”, explicó la artista, que utilizó “la libertad total a veces asfixiante” del encargo, para elaborar ese “doble plato” que viene a poner en diálogo el mediometraje y el largo como dos formas equiparables de contar historias. “Me da lástima y a la vez descanso que terminen llevándose el trofeo”, añadió.

Fotograma de 'Unnatural', de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Unnatural’, de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

La Cabina incluye un año más la Sección Visuals, que repite sede en el Centre del Carme y donde los grupos valencianos Mueveloreina, Bearoid y Chico y Chico DJ, ofrecerán un concierto el 22 de noviembre con apoyo de medios visuales. Mansanet avanzó que para la clausura del día 24 en La Nau contarán con la banda valenciana La Muñeca de Sal, presentando en directo su último trabajo ‘El gran poder’. También continúa Inédits, sección en la que se exhiben obras de seis directores consagrados, entre los que se encuentran este año Iván Zulueta o Lois Weber, una de las directoras más notables de los inicios del cine.

Sobre el número de espectadores que acuden a La Cabina, Mansanet dijo que rondaba los 7.000, que ha ido aumentando, pero que siempre es “minoritario e incluso heroico” por tratarse de mediometrajes alejados del circuito comercial, aunque recalcó que prefería no entrar en esa “carrera esquizofrénica de las cifras”. Lo que en todo caso prioriza el público son los valores del festival: originalidad, exclusividad, cultura , internacionalidad y calidad cinematográfica. Valores que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, focalizó en la conservación  del patrimonio y la transgresión, “porque abre ventanas” por las que se introducen “problemáticas nuevas”. Como la transexualidad, la pedofilia, la homofobia y la multiculturalidad que atraviesan las temáticas de los mediometrajes a concurso este año.

'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Salva Torres

Seis actores con mucha memoria

Memoria de la Escena Española
Fundación Aisge
Sala Russafa de Valencia
Lunes 22 de octubre de 2018

La dedicatoria de Paco Sanchis en su libro Un actor de provincias lo dice casi todo: “A todos los compañeros y compañeras profesionales de provincias que, como yo, nunca fuimos premiados con un Goya por nuestro trabajo en el cine, haciendo pequeños papeles. Ni con un Ondas, por haber colaborado en radio y televisión. O, ni siquiera, con un accésit a premio alguno”. Actores como Antonio Campos La Margot, Piero Falla, Gaby Fariza, Isabel Requena, José Soler o el propio Sanchis, a los que la Fundación Aisge hace un hueco en su colección Memoria de la Escena Española, para que sus recuerdos no se pierdan y sigan vivos con el paso de los años. Ya son un centenar los incluidos en la colección, la segunda vez que toma a los actores valencianos como protagonistas.

Paco Sanchis durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Paco Sanchis durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

A través de una serie de talleres de escritura, repartidos por toda España, Aisge posibilita que actores que han dedicado toda su vida a la profesión, puedan dar cuenta de ella en una serie de libros. La Sala Russafa acogió esta semana la presentación de seis de estas autobiografías. La de Antonio Campos, bajo el título de Margot: el maquillaje son mis personajes. La de Piero Falla es Diario de un actor. Rabiosamente jóvenes, agresivamente dinámicos, la de Gaby Fariza. Isabel Requena, Material fungible. Al galope Garicope (o un actor que muere una y otra vez) es la dedicada a José Soler, además de la mencionada de Sanchis.

Isabel Requena durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Isabel Requena durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Con la enigmática frase, “cuando la actriz se despertó, el dinosaurio aún estaba allí”, arrancó su breve alocución Isabel Requena, durante la presentación de los seis ejemplares, que contaron con los actores Juanjo Navarro e Isabel Martí como maestros de ceremonias. Edu Borja con sus títeres, la cantante Mireia Vives, la bailarina Isabel Abril y el pianista Arcadi Valiente subrayaron igualmente con sus actuaciones el emotivo acto. “¿Por qué soy actriz?, se pregunta la propia Requena en su autobiografía. “Porque a veces los actores en el escenario, sea en un teatro o en la plaza de un pueblo, llegamos a pensar con la piel, con las plantas de los pies, con el pulso de la garganta y el batir de las sienes”.

Piero Falla en la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Piero Falla en la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

La misma pregunta se hace Paco Sanchis. “¿Qué es un actor? Esta es una pregunta a la cual se han dado miles de respuestas…Cuando alguien me lo pregunta a mí, siempre respondo lo mismo: un actor es el envoltorio de todos los sentimientos que puede experimentar el ser humano”. Por esa misma línea se decanta Piero Falla, recogida en palabras del periodista Vicent García: “El Teatro, con mayúsculas, es el arte de vivir en la propia piel la vida de los otros/as, sus otras vidas, sus risas y sus llantos”.

José Soler durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

José Soler durante su alocución en la Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Esa necesidad de vivir a flor de piel la existencia de otros ha supuesto para muchos  de ellos una forma de enfrentarse a sus propios miedos, que suelen ser, de nuevo, la de casi todos. “Pero, ¡por Dios bendito!, si yo siempre había sido un tremendo “timidajo”, incapaz de hablar dos palabras seguidas en público”, reconoce Soler. Y añade: “Empecé a darme cuenta de que no era yo, José Soler, quien estaba hablando o actuando ante el público. ¡Era un personaje!, el personaje de turno, al que me tocaba dar vida en aquel momento”.

Gaby Fariza durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Gaby Fariza durante la presentación de su libro. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Las autobiografías siguen un relato más o menos cronológico de los acontecimientos vividos, aunque en el caso de Requena salpicados de pensamientos fugaces y más novelados. Pensamientos como éste: “Nombrar al personaje es una ciencia, un personaje bien nombrado facilita mucho el trabajo”. O este otro: “Las iglesias del Estado son las cárceles. La Cárcel Modelo de Valencia es muy hermosa, tiene la belleza de una catedral. Una catedral del poder. Es la belleza de la paradoja”. Y culminando su propia reflexión en torno a la pregunta de por qué es actriz, señala lo siguiente: “Porque a veces, en el escenario, los actores logramos una proeza terrorífica: la compasión”.

Antonio Campos, La Margot,  durante su intervención en Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Antonio Campos, La Margot, durante su intervención en Sala Russafa. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

En las seis autobiografías de la colección que dirige Amparo Climent, bajo la coordinación de Juan Jesús Valverde, siendo Paco Alegre el responsable de los talleres, se destila esa compasión, también mucha crítica hacia una época, la franquista, que ha dejado en todos ellos un poso agridulce. En cualquiera de los casos, como destacó Climent en su encendido elogio de cada uno de los actores, “en todos los libros no hay ningún resentimiento”, porque lo no se llegó a manifestar, “se decía a través del teatro independiente”. Teatro que todos ellos profesaron con auténtica pasión, a pesar de los pesares. Así lo proclama La Margot, en palabras de Walt Whitman: “La sociedad de hoy somos nosotros, los “poetas vivos”. No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas”.

Foto de familia del acto de presentación de los libros de la colección Memoria de la Escena Española. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Foto de familia del acto de presentación en Sala Russafa de los libros de la colección Memoria de la Escena Española. Imagen cortesía de Fundación Aisge.

Salva Torres

Las cenizas de Fallas como obra artística

El peso de las cenizas, de Anna Malagrida
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 24 de febrero de 2019

Del poliestireno, que sirve para fabricar los monumentos falleros, a sus cenizas hay todo un ciclo de vida y muerte alegórico de nuestra propia existencia. Frente a la belleza del carácter inmaterial que ha convertido a las fallas en Patrimonio de la Humanidad, se esconde un aspecto más sombrío y telúrico del que Anna Malagrida se hace cargo en su exposición El peso de las cenizas, que acoge el IVAM en su Galería 6 hasta el 24 de febrero. “¿Podría ser la alta entropía en el proceso de transformación de la materia una imagen premonitoria, una alegoría de un colapso o de una agonía de nuestro mundo?”, se pregunta la artista.

Se trata de una cuestión que Malagrida recoge plásticamente mediante una sucesión de videos, en los que se muestran el proceso de transformación de los ninots en ceniza. Un proceso, subraya la propia artista, “que se desvela con momentos que resultan ser de alta entropía, especialmente durante la Cremà y la gestión de los residuos y de las cenizas”. Entropía que viene a amenazar el orden de la significación, pasando así del trabajo de las máquinas, pesado y rutinario, a la cosa singular, vacía de sentido, de los restos en su más pura brutalidad. La fiesta, luminosa y cargada de sonrisas, dejando entrever su faz más áspera y amarga.

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Son esas huellas, que Malagrida ya ha explorado en otros trabajos fotográficos, las que movilizan su atención, plásticamente recogida en los diez videos que integran su instalación. Huellas de lo real, de lo que se encuentra en los pliegues y hendiduras de la realidad, que desconciertan nuestra percepción de las cosas, al igual que la abstracción lo hace una vez conmovidos los cimientos de la figuración. De hecho, los videos contienen imágenes fácilmente reconocibles de las máquinas trabajando y de los espacios plagados de residuos, junto a otras donde las cenizas y el polvo van dificultando la percepción de las formas. Por eso hay referencias a Marcel Duchamp o Man Ray.

“Marcel Duchamp inventó el concepto de infraleve que le servía para medir esa energía apenas perceptible (lo inmaterial) y que se desperdiciaba en pequeñas situaciones y acciones cotidianas, como el calor de un asiento que se acaba de dejar”, subraya la artista. De manera que frente a lo claro, lo difuso, y junto a la terca pesadez de las máquinas, la liviana orfandad de la materia desprovista de vida. Como señaló José Miguel Cortés, director del IVAM, la artista trabaja sobre ese “aspecto desapercibido, leve, infravalorado, sucio, pero que contiene la fiesta de las fallas: del despilfarro y de lo que nada permanece”.

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

“No es una crítica medioambiental. Yo simplemente constato”, indicó la artista. Y lo que constata es, apoyándose en el concepto de entropía, “el desequilibrio de un sistema”, refiriéndose “a aquella energía que no puede ser utilizada como trabajo”. Cortés aludió al “carácter metafórico” de la exposición, sin duda apropiado para describir precisamente aquello que, como el propio arte, posee cierto aire de inutilidad, aquello que escapa al más estricto pragmatismo. “El trabajo de Anna Malagrida tiene la importancia de fijarse en las pequeñas cosas que transforman el mundo, lo leve, lo frágil, todo aquello a lo que no le damos valor y ella se lo da”, destacó el director del IVAM.

El peso de las cenizas, como se encargaron de subrayar tanto Cortés como la propia artista, se sitúa en los márgenes de la fiesta fallera, para alterar el relato habitual y centrarse en lo que viene después del fuego y la algarabía. Fuego recogido en los videos de la planta inferior de la Galería 6, para luego ascender hasta sus cenizas de la planta superior. Cuestiones como la memoria y la identidad cultural también están presentes en el proyecto videográfico. Por eso se refirió a las tensiones vividas en Cataluña el 1 de octubre y a las propiamente migratorias como reflejo de su proyecto, mediante el cual se podían explorar las posibilidades de integración derivadas de la fiesta fallera. “Había personas de diferentes lugares con un trabajo digno y que no les generaba tensiones, que es lo que pensaba encontrar”.

Se trata de la primera exposición de Malagrida realizada íntegramente con videos, tal y como reconoció la propia artista: “Es algo que se ha impuesto de modo natural”. Como natural “y no circunstancial” es que ahora mismo coincidan en el IVAM tres artistas como Anette Messager, Ángeles Marco y Anna Malagrida. “Lo que sí es azaroso es que las iniciales de las tres empiecen por A y M”, señaló en tono jocoso Cortés. La artista, más seria, evalúa la fiesta de las fallas desde el lado de la integración y la belleza, “beneficios que son patrimonio inmaterial de la humanidad”, mostrando su envés del derroche, la fragilidad y las cenizas que sin duda pesan. Un peso no exento de liviandad y sutileza plástica.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Salva Torres

“La Nacional 340 es nuestra Ruta 66″

Almost Ghosts, de Ana Ramón Rubio
Estreno mundial en la Seminci de Valladolid
Miércoles 24 de octubre de 2018

“Ha sido pura coincidencia”, admite Ana Ramón Rubio. Su ópera prima como directora de largometrajes, el documental ‘Almost Ghosts’, y la serie de ficción ‘La Vall’, que codirige con Pau Martínez y recién estrenada en À Punt, abordan un mismo problema: el de los pueblos abandonados a causa de la industrialización. “Cuando me ofrecieron La Vall yo me iba para Estados Unidos. Fue una casualidad”. El más puro azar haciendo de las suyas. Porque ha sido así, por coincidencia, como Rubio ha tenido la ocasión de profundizar en un tema ahora de actualidad.

El escritor Julio Llamazares ya se hizo eco de ello en un artículo que seguía el rastro de la literatura dedicada a la despoblación rural. “La expresión España vacía, título del libro de Sergio del Molino, ha definido espontáneamente el fenómeno”, decía en dicho artículo. “Es algo que ocurre en casi todos los países cuando empiezan a industrializarse”, subraya la directora de series digitales como Sin vida propia o la más reciente e igualmente exitosa Todos queríamos matar al presidente.

Equipo de Almost Ghosts

Equipo de Almost Ghosts en la Ruta 66 en un descanso del rodaje. Imagen cortesía de sus responsables.

Rubio le sigue el rastro a ese “fenómeno” del abandono de pueblos enteros en Almost Ghosts, el documental con el que ha sido seleccionada para participar en la sección DOC. España del Festival Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que se celebrará del 20 al 27 de octubre. En él, recorre los 4.000 kilómetros de la famosa Ruta 66, junto a un equipo formado por Carlos López y Celia Riera, encargados de la fotografía, Ximo Cardona, al frente del sonido, y Cristina Vivó, como jefa de producción, para hacerse cargo de los numerosos pueblos fantasma que fue encontrando a su paso por los ochos estados que componen la ruta.

“Eisenhower vivió el boom automovilístico en Alemania [años 50 del pasado siglo] y lo quiso trasladar a los Estados Unidos para favorecer el comercio. Fue ese comercio, a raíz de la construcción de la carretera interestatal [la I-40], el que se llevó por delante muchos pueblos del intenso tráfico que tenía la Ruta 66”. Ana Ramón Rubio optó por dar protagonismo a tres de las tantas personas que sufrieron ese despoblamiento masivo, para “analizar lo que ha pasado con una de las rutas más míticas de cuantas se conocen”.

Fotograma de Almost Ghosts. Imagen cortesía de la producción.

Fotograma de Almost Ghosts. Imagen cortesía de sus responsables.

Ese paralelismo entre lo acontecido en Estados Unidos durante las décadas de los 50 y 60, y lo apuntado por Llamazares con relación a España, da pie a buscar un símil más cercano: “Aquí tenemos nuestra propia Ruta 66 en la Nacional 340 que va desde el sur y atraviesa todo el Mediterráneo”, subraya Rubio. Esa N-340 que conecta Cádiz con Barcelona por toda la costa, y que se halla igualmente salpicada de pueblos “casi fantasmas”, por seguir el título de su documental, tiene su punto más conflictivo en la Comunitat Valenciana, donde, según la RACE, se encuentra el tramo de carretera más peligroso de España, el que une Orihuela con Crevillent.

“Ahí ha pasado lo mismo”, reconoce la directora de Almost Ghosts, que se vale de Harley Russell, Lowel Davis y Ángel Delgadillo para cartografiar el estado de ánimo de toda una ruta en peligro de extinción. “Cuando el progreso ha llegado resulta difícil volver atrás”, advierte Rubio, aunque la resistencia heroica de personajes como los citados permitan atisbar un rayo de esperanza. “Ha sido el trabajo de gente como ellos, para que se hiciera histórica la ruta, el que ha permitido recuperarla en parte”.

De izda a dcha, Ana Ramón Rubio, Carlos López y Celia Riera en un momento del rodaje. Imagen cortesía de la producción.

De izda a dcha, Ana Ramón Rubio, Carlos López y Celia Riera en un momento del rodaje. Imagen cortesía de sus responsables.

Y empieza por nombrar a Delgadillo, antiguo barbero de Seligman (Arizona), que creó la primera asociación en defensa de la mítica ruta, convirtiéndose en uno de los primeros artífices de su recuperación. “Hablamos de un pueblo que llegó a tener 100 habitaciones de hotel y que se quedó después abandonado”. Otro  tanto cabe decir de Davis, director de arte publicitario, que volvió a su lugar de nacimiento en Red Oak (Missouri) “para gastarse todo el dinero que tenía en la compra y restauración de muchos de los edificios abandonados de su pueblo natal”. Russell, con quien empezó a documentarse Ana Ramón Rubio tras ver un video en youtube donde salía cantando Yesterday de The Beatles, reside en Erick (Oklahoma), localidad que vuelve a estar en las paradas de la Ruta 66 gracias a su empeño y su guitarra. “La gente se para adrede para verlo a él”, destaca la directora.

La conocida como The main street of America (la calle principal de América) ha vuelto a recuperar su condición de gran arteria mítica, gracias al asociacionismo que ha logrado abrir hoteles y antiguos cines, “aunque sin fondos suficientes acaban cerrando otra vez”. Esa lucha por seguir siendo la carretera histórica que fue se da de bruces con la realidad, fraguada en torno a las grandes ciudades y kilómetros y kilómetros de escasa población. “Cuesta mucho que vuelva la gente”, lamenta Rubio, cuyo documental huye de la nostalgia: “No ofrecemos una visión mitificada de la Ruta 66”.

Momento del rodaje de la entrevista a Lowell Davis. Imagen cortesía de sus responsables.

Momento del rodaje de la entrevista a Lowell Davis. Imagen cortesía de sus responsables.

Su intención consiste en mostrar precisamente esa parte menos conocida de la ruta y de las personas que, como Harley Russell, Lowell Davis y Ángel Delgadillo, se resisten a abandonarla. “Representan todas esas vidas paradas y marcadas por la construcción de una autovía”. Para ello, tanto Rubio como López, Riera, Cardona y Vivó han tenido que soportar un “duro rodaje, porque íbamos sin parar”, en dos semanas de trabajo y encontrándose con tramos de carretera cortados que obligaban a variar a toda prisa el itinerario, “para llegar como locos a las entrevistas que teníamos pactadas”.

Hicieron el recorrido de Los Angeles a Chicago (“sí, a la inversa”), porque rodaron entre marzo y abril, dos meses todavía lluviosos, para así llegar más tarde hacia el este y evitar las mayores inclemencias meteorológicas. Lo dan todo por bien empleado: “Fue toda una experiencia y la verdad es que apenas tuvimos incidencias de importancia”. Ahora aguardan su estreno en la Seminci, el festival al que tenían claro desde un principio que querían llevarlo: “Nos apetecía mucho estrenar allí”.

Competirá junto a otros 10 documentales, y otros tres que se proyectarán fuera de concurso, por un premio de 6.000 euros que catapulte su difusión. Almost Ghosts se suma al fenómeno de los pueblos vacíos que, coincidencias de la vida, ahora también forma parte de la primera ficción propia de À Punt. Un título que Ana Ramón Rubio lo tuvo claro desde el principio: “Surgió durante el proceso de documentación; vimos que el nexo era ése”. Pueblos “casi fantasmas” que tienen muy difícil recuperar la vitalidad de antaño.

Celia Riera y Ana Ramón Rubio (de pie) en un momento del rodaje. Imagen cortesía de sus responsables.

Celia Riera y Ana Ramón Rubio (de pie) en un momento del rodaje. Imagen cortesía de sus responsables.

Salva Torres

“Me expreso a través de los artistas”

Desayunos Makma en la cafetería del IVAM
Con Begoña Martínez, directora de la Galería Aural de Alicante
Abierto Valencia. Fiesta de apertura de las galerías valencianas
Viernes 21 de septiembre de 2018
Entrevista realizada por Jose Ramón Alarcón, Vicente Chambó, Merche Medina y Salva Torres, del equipo de redacción de Makma

Begoña Martínez participa todos los años en Abierto Valencia, la fiesta de apertura de la temporada expositiva que se realizó los pasados días 21 y 22 de septiembre, viniendo desde Alicante, donde tiene su Galería Aural, con el fin de dar visibilidad a su espacio y a los artistas que trabajan con ella. Lo hace convencida de lo que hace, aunque por lo bajini muestre alguna que otra contrariedad por su propia invisibilidad dentro del colectivo de las galerías de LaVAC, la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana. Apenas lo deja caer, para centrarse en lo que de verdad le apasiona: el arte y los artistas que lo ejecutan.

Sabedora de que cualquier coleccionista “se va a comprar a Madrid, a Berlín o a cualquier parte del mundo”, sugiere que Abierto Valencia debería apostar firmemente por atraerlos. Sobre todo, tras comprobar que, por ejemplo en Alicante, “desde los años 80, no hay un programa de compras por parte de las instituciones públicas. Entonces, ¡hay un vacío tan grande! El propio Ayuntamiento ha abandonado la colección que estaba haciendo de arte joven”. Y apostilla: “¡Son 30 años de vacío!”

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

Viene a  Abierto Valencia, cuyo nombre ya indica la centralidad de un evento que acoge a todas las galerías de la Comunidad Valenciana, porque le interesa: “Estar aquí me da visibilidad, aunque no opte a los premios”. Según dice, no opta a ellos porque donde expone en Valencia, la galería el Tossal del Ayuntamiento, no le permite montar una exposición como lo haría en su propio espacio de Alicante. “Y tampoco puedes entrar en los Premios Adquisición que otorgan Gandía Blasco, DKV y la Fundación Hortensia Herrero, porque depende de lo que esas empresas quieran comprar, según sus criterios, en los que entiendo que mis obras no entran”.

A rebufo de esta impresión, y al margen de su lógica utilidad para aquellas galerías premiadas, insiste en modificar el trazado de Abierto Valencia: “Yo antes que en los premios, gastaría dinero en traer coleccionistas y prensa de fuera, porque los premios generan competencia. Traer coleccionistas y periodistas nacionales e internacionales redunda en beneficio de todos, porque eso sí que te da visibilidad. Y con 5.000 euros puedes hacer mucho en esa dirección. Además, eso no solo da visibilidad a las galerías, sino a la ciudad”.

También es de la opinión, compartida por responsables de otras galerías valencianas, que las instituciones públicas lo suficiente en dar visibilidad a Abierto Valencia mediante publicidad en las calles, “porque piensan que esto es un evento de las galerías, cuando es algo que hace tejido de ciudad”.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural de Alicante, en un momento de la entrevista. Foto: Merche Medina.

La propuesta con la que se presentó en el Tossal reunía a un grupo de artistas bajo el denominador común de la Autorreferencialidad y otros narcisismos. Anna Bella Geiger, Luis Gordillo, Concha Jérez (que al final no pudo estar en la inauguración por problemas familiares), Fernando Sinaga, Pep Agut, José Maldonado, Armando Miguélez y Ángeles Agrela conformaba el rico plantel de artistas de la exposición. “En realidad, esta es la propuesta con la que cierro la temporada pasada, porque yo abro ahora en octubre arranco con obra actual de Luis Gordillo, al tiempo que lo hace el MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) con obra de los años 70 del propio  Gordillo. Hemos unido fuerzas para empujar Alicante”.

Begoña Martínez explica que suele hacer una colectiva cada dos años. “En este caso es sobre la idea de cómo los artistas trabajan la autorrepresentación. Las galerías tenemos el deber de dar visibilidad a los artistas y de que el público los conozca. Yo con los artistas tengo una relación amistosa, de crear equipo. Además yo soy especialista en artistas difíciles. Aunque he de decir que una característica común de los artistas con los que trabajo es que todos aman el arte. Y el arte está por encima de las personas, de los problemas entre ellos, de los conflictos”.

Profundizando en el tema de la exposición colectiva que trajo al Tossal, afirma que hay una idea común relacionada con el hecho de qué es ser artista. “Pep Agut, por ejemplo, habla del artista atado a su mesa, en la que el objeto es creado y ya tiene vida propia. La idea de la muerte también está muy presente en cada uno de los artistas. Temas que encuentras comunes, eligiendo las piezas que mejor casan con ellos. En casi todas las colectivas busco los artistas que me gustan y qué temas podrían funcionar, las similitudes y conexiones. Y luego hablo con ellos para trabajar juntos las piezas que mejor funcionan a partir de esa idea común”.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

De Armando Miguélez dice que habla “de cómo se siente él en el mundo, porque no ha parado de viajar. Tiene un sentimiento de desarraigo, pero no lo percibe como algo negativo, sino positivo. Él cuando está mucho tiempo en un sitio necesita de la experiencia del no lugar. Y son temas que me interesan a mí también, porque al fin y al cabo es una forma de expresarme a través de los propios artistas. Son discursos, por ello, que me interesa que se visibilicen, porque entiendo que el arte es conocimiento y pensamiento por encima de todo. Yo como galería soy lógicamente el vehículo para sacar las obras a colecciones. Si no hay coleccionismo no se pueden ver las obras luego en los museos. Y esa es mi finalidad”.

Otro ejemplo que pone es el de Fernando Sinaga, que lo que hace es “trabajar los infrarrojos”. Y lo explica un poco más: “Dibuja su cuerpo por el calor y eso es algo tan etéreo: una huella calórica que dibuja su silueta”. Mientras que en el caso de José Maldonado señala que tiene que ver “con el cuestionamiento de la propia representación del arte, hacerse desaparecer a sí mismo: se auto borra”.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, en un momento de los Desayunos Makma. Foto: Merche Medina.

Esa temática de la identidad, el autorretrato y la autorreferencialidad, le lleva a Begoña Martínez a indagar o explorar ciertas ideas: “Estamos ahora en el mundo del selfie, del estallido del yo, pero del yo transformado, porque es de pura pose. Por eso hablo también del autorretrato y la autorrepresentación, que no son lo mismo, porque en el selfie no hay intención de retratarse a sí mismo, como el de utilizar su cuerpo para hablar de determinadas cuestiones”.

Y de ahí a uno de los conflictos por antonomasia, el de las identidades colectivas de los pueblos, no hay más que un paso: “El conocimiento de los otros nos hace más flexibles y esa flexibilidad a su vez nos hace seguir aprendiendo. Si nos cerramos a lo que sabemos, no nos desarrollamos como personas. Estamos en el mundo de la globalización, lo que provoca que se acentúen los nacionalismos en el momento en que se homogeniza todo.  Por eso tenemos tanto miedo al inmigrante, a ser invadido por algo extraño”. Extrañeza que ella, como buena galerista, prefiere afrontar desde el terreno mucho más fértil del arte como espacio de una interrogación radical acerca de lo que somos. El 27 de octubre, ya de nuevo en la Galería Aural de Alicante, lo seguirá haciendo Begoña Martínez ahora de la mano de Luis Gordillo.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, delante del cartel de Abierto Valencia. Foto: Merche Medina.

Begoña Martínez, responsable de la Galería Aural, delante del cartel de Abierto Valencia. Foto: Merche Medina.

Salva Torres

La Vall, primera serie de ficción propia de À Punt

La Vall, dirigida por Pau Martínez y Ana Ramón Rubio
Serie de ficción de À Punt
Estreno: domingo 23 de septiembre de 2018, a las 21.45h
13 capítulos, cada domingo

Lo dijo la directora general de À Punt, Empar Marco: “Es una responsabilidad y un goce” presentar la primera serie de ficción propia. Se trata de La Vall, dirigida por Pau Martínez y Ana Ramón Rubio, cuya puesta de largo en la Filmoteca de Valencia es el primer ejemplo de las intenciones de la cadena televisiva: “Mimar la cultura y su gente, ser el motor para que los creadores se den a conocer”, agregó Marco, que también subrayó el objetivo de “impulsar el sector fuera de la Comunitat Valenciana; hemos de romper fronteras”.

Lo dijo en presencia de los 18 actores que protagonizan La Vall, cuya serie de 13 capítulos de 50 minutos cada uno ha rondado los 100.000 euros por capítulo, según avanzó Antonio Mansilla, responsable de Mediterráneo Media Entertainment, productora de la serie. “Tenemos que apostar por el mercado nacional, pero también exportar series por todo el mundo. Creemos que se puede ver a nivel global”, remarcó. “No vamos a parar y será difícil que nos paren”, insistió Marco, a rebufo del “subidón” que produjo ver un adelanto de la serie, según adjetivó César Martí, director de contenidos de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

“Tenemos una parrilla muy ilusionante y La Vall es importante dentro de esa parrilla, que es una apuesta por la cultura y el entretenimiento de calidad”. Marco abundó en este sentido diciendo que la ficción es lo que removía la industria cultural, al tiempo que destacaba la visibilización “de aquello que es propio”. Pau Martínez incidió en este aspecto al señalar que se trataba de “un producto propio y de proximidad”, yendo un poco más lejos: “Es importante porque forma parte de la vida de las personas y permite construir una identidad como pueblo”.

Y el pueblo que se representa en La Vall es uno de los tantos que hay despoblados a lo largo de toda la geografía nacional (más de 3.000, según algunos informes), que en este caso da pie a la trama de ficción rodada en la localidad castellonense de Alfondeguilla y en las valencianas Cheste y la Foia de Bunyol. “Es un tema de actualidad, pero alejado de la política”, precisó Marco. Según Mansilla, “la trama principal gira en torno a la repoblación de un pueblo que se estaba despoblando”, y cómo gente de fuera llega al pueblo “cada una con su secreto”, apostilló Martínez.

La historia de ese repoblamiento con personas desconocidas que vienen a ocupar casas deshabitadas se narra a modo de thriller y, según consta en el dossier de prensa, con “una estética moderna y una narrativa actual próxima al cine”. Como la definición resulta un tanto genérica, Pau Martínez se explicó: “Desde que se cerró Canal 9 han pasado cinco años y como espectadores hemos cambiado”, poniendo como ejemplos las series de las cadenas Netflix y HBO, cuyas producciones marcan en cierta forma el rumbo a seguir: “En la línea de este tipo de series”, reconoció. También señaló como una de las influencias de La Vall, Happy Valley, la serie de televisión británica protagonizada por la sargento Catherine Cawood, que encarna la actriz Sarah Lancashire.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

“La nuestra es un thriller sin policías”, indicó Martínez. Una serie coral en la que van entrando y saliendo personajes turbios, a los que dan vida, entre otros, Marta Belenguer, Josep Manel Casany, Sergio Caballero, Cristina Fernández, Ximo Solano, Pilar Almeria, Isabel Rocatti, María Almudéver, Empar Canet y Álvaro Báguena. Un elenco de actores que, a juicio de César Martí, “demuestra la calidad y el nivel que hay en el sector”. Una historia “contada en valenciano y que los valencianos se merecen”, subrayó Martínez, y que viene a representar “lo que los creadores valencianos son capaces de hacer”.

La Vall, cuya emisión comienza este próximo domingo en À Punt a las 21.45, permite “fidelizar al público”, puesto que como apuntó Martí se prolonga durante 13 semanas. Un público que, según apuntaron todos los presentes, había cambiado mucho estos últimos años tras la eclosión de Internet. Por eso la intención de la cadena televisiva es ofrecer la serie de forma “casi inmediata” a través de la web, en la línea de esa demanda cambiante de los espectadores.

Espectadores como el joven Noel Rojo-Everss, que encarna al niño Daniel Fenoll-Garbí, hijo de Júlia Garbí y Laura Fenoll, que interpretan Cristina Fernández y Laura Romero, respectivamente. “No diré nada, pero se conocía el guión mejor que muchos actores”, ironizó Martínez, mientras el chaval, de pie, mostraba su entusiasmo por participar en una serie que arranca a 100.000 por hora.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

Salva Torres

Treinta y tres para ir abriendo boca

‘Art Contemporary de la Generalitat Valenciana / Primers moments’
Centre del Carme
Museo 2, Valencia
Hasta el 23 de Septiembre de 2018

Por el momento, solo en el Centre del Carme, pero próximamente en otras partes del territorio valenciano, se puede contemplar la exposición ‘Art Contemporani de la Generalitat Valenciana / Primers moments’, un interesante recorrido marcado más por la intuición del espectador que por pautas museológicas, que le llevará a hacerse una idea general del panorama del arte contemporáneo dentro del territorio valenciano. Un recorrido por los debates más actuales y aquellos que más acucian a los artistas más activos del panorama. Un primer acercamiento expositivo a esas primeras 33 obras que fueron seleccionadas para formar parte de la primera Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana.

En la selección de obras no se tuvo en cuenta pautas generacionales ni tampoco una restricción por temáticas, pero una serie de líneas de trabajo fueron abriéndose camino, acabando por dar orden a estas primeras obras. A pesar de las controversias que pueda generar las fundamentaciones políticas asociadas a los comienzos de una colección como esta (siempre las hay, pues el arte actual es político, como lo son sus acciones derivadas), queda patente que la Generalitat Valenciana se ha lanzado a atesorar el principio de una más que probable colección de arte contemporáneo que, esperemos, se vaya consolidando. De momento, ya han confirmado que la segunda selección de artistas está en marcha.

La mirada al pasado, feminismos, las fricciones entre lo cotidiano y lo tecnológico, la cultura de la sostenibilidad y un claro binomio entre individuo y sociedad son discursos que pueden leerse en las obras; muchas van más allá y otras juegan, intercambian y deliberan sobre varios de estos conceptos. Han hecho falta más de 3 salas del Centre del Carme para acoger todas las obras. Un primer vistazo a la Sala Refectori parece dirigirnos hacia el trabajo del color, con la obra seleccionada de Jöel Mestre, huellas compositivas en 3 “pecios” enfocados a la personal geometría del artista. El recién fallecido escultor Sebastià Miralles es representado en la muestra a través de una escultura que pone la mirada en el sur, una perspectiva actual y que da pie a los pensadores exiliados que Ana Teresa Ortega ha querido plasmar en sus fotomontajes, resaltando la capacidad que tuvieron para hablar desde el “margen”. La política social siempre presente en las reflexiones actuales desde diferentes perspectivas.

El conocido dúo Bleda y Rosa continúan esa línea de juego, añadiendo el factor tiempo y memoria, haciendo hincapié en el territorio y en su capacidad histórica. Una memoria que se construye colectivamente en la obra de Mira Bernábeu y que incita a plantearse diferentes formas de crear arte. El estudio formal de Amparo Tormo es una constante en su dilatada carrera y una muestra de su consolidado trabajo, sintético y penetrante. La ‘Madriguera’, de Xavier Arenós, inunda el espacio y nos acerca un poco a Lissitzky, reformulándolo y dando forma a todo aquello que fue reprimido.

Sala del Refectorio, donde se pueden ver las obras de Mery Sales, Maribel Domènech y Xavier Arenós. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sala del Refectorio, donde se pueden ver las obras de Mery Sales, Maribel Domènech y Xavier Arenós. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La forma de trabajar de Anna Talens se ve reflejada en ‘Horizonte Diagonal’, donde la contemplación se va tejiendo en forma de hilo de oro. Aquí la luz resulta imprescindible. La idea de tejer pasa, a partir de la obra de Talens, a tener casi un papel protagonista. En Teresa Lanceta puede observarse su capacidad por no querer aceptar la línea discutida desde siempre entre arte y artesanía; Lanceta compone y refórmula la técnica desde una perspectiva antropológica. Más social que antropológica, la casa tejida de Maribel Domènech cuelga casi etérea y se aferra a palabras de aluminio en la pared: ‘resistencia’, ‘rabia’, ‘incerteza’… Teresa Cebrián también trabaja la palabra y tiene un hueco en la colección –aunque ‘El bolsón de las palabras’, pieza seleccionada, puede contemplarse en la Sala Ferreres, al formar parte de otra exposición, ‘El largo viaje’–. Para finalizar el recorrido del Refectori, Mery Sales rinde homenaje a Hannah Arendt, cuya otrora voz acallada consigue aquí un verdadero protagonismo. Paloma Navares compone ’Cantos rodados a la memoria’ de manera elegante y personal; el color proyectado se transforma en sus valores que han quedado impresos en el frágil material.

Queda patente la fuerza de la memoria personal en muchas de las obras, pero quizá, conforme nos adentramos en la obra de Olga Diego, esa sensación vaya en aumento. La gran instalación encierra, más allá de lo personal, un sentido poético que dialoga con la transmisión de lo cotidiano del lienzo de Jorge Julve. Julve ha creado un marco de profundidades que se identifican con la discrepancia entre lo privado y lo público, lo íntimo y lo manifiesto. Adentrándose en un nuevo lenguaje de interpretación del paisaje, Damià Jordà presenta la primera pieza de video, ‘Aquestes coses que fem avui dia’, una sucesión de imágenes en movimiento donde la narrativa y la voz en off adquieren vital importancia. La siguiente obra rompe quizá con la estética contemporánea clásica, una fórmula matemática –la de objetos en suspensión– ha sido reformulada por Rosana Antolí en una instalación performática que aúna a la perfección el carácter multidisciplinar de su obra: dibujo, mínimal, Steve Reich y, sobre todo, mucho estudio del movimiento.

En el siguiente recodo, el espectador es obligado casi a tropezar con la obra de Xavier Monsalvat; ‘Be careful what you with for…’ es una premonición, un alto en el recorrido parar detenerse en el detalle. El uso de la cerámica, de la ilustración y la clara referencia a la vanguardia han hecho que el reconocible trabajo de Monsalvatje encuentre un hueco en los primeros momentos de esta colección. Un sonido casi inaudible nos saca de la contemplación de la pieza de Monsalvatje para llevarnos a la instalación de Moisés Mañas, donde continúa la dualidad entre arte e industria. Mañas crea una gran estructura con vida y sonido propios, una gran parábola casi imposible, pero certera. Esa industria fruto de la acción humana es lo que nos lleva, a continuación, a los dibujos de Ernesto Casero. Animales inexistentes se muestran bajo una rúbrica también desfasada; ‘A darwinian point of view’ llama la atención por lo directo y por lo real: la destrucción humana arrojada sobre lo natural.

Sala Carlos Pérez, donde se pueden ver las obras de Xavier Monsalvatje, Moisés Mañas y Ernesto Casero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sala Carlos Pérez, donde se pueden ver las obras de Xavier Monsalvatje, Moisés Mañas y Ernesto Casero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En la parte de arriba, en las Salas 1 y 2 del Centre del Carme, Tania Blanco invita a pasear por recientes movimientos sociales, un recuerdo que inmortaliza, enmarcándolo y cuestionando, así, los canales comunicativos y, con ellos, el sistema democrático actual. También con una dialéctica coetánea, Agustín Serisuelo nos acerca más al territorio transformando la manera de ver el paisaje, no como género, sino de una forma situacional; su instalación habla de espacios y de lugares periféricos inconscientemente deshabitados. Si Blanco utiliza la memoria reciente para transportar al espectador, el dúo Art al Quadrat, como ya han hecho en otras ocasiones, se apropian de ese pasado casi reciente y lo sitúan en la sala. Su ‘Limbo económico’ es un discurso múltiple entorno al dinero, a los ahorros y a las autoinversiones. Con una mirada más poética, Mar Arza también genera su pieza entorno al capital, pero lo transforma desde dentro. En esta ocasión, el principal capital pasa a ser la palabra.

Para disfrutar de la obra de Pilar Beltrán se hace necesario acercarse a ella y girar las bobinas fotográficas, trabajando el concepto de viaje desde el principio hasta el final. Una reflexión sobre ese tiempo gastado, un paseo por el no-lugar. Muy cerca, Fermín Jiménez Landa inunda la sala con dos grandes –y tambaleantes– piezas, conjunto que ha titulado ‘Ecuestre’ y donde la ausencia es quizá la lectura más importante, oculta, pero evidente al mismo tiempo. Xisco Mensua genera con sus acuarelas un políptico con instantes históricos decisivos en la historia y los presenta en conjunto, formando una paradoja que se ha repetido siempre; la palabra Run enmarca unas escenas donde el tiempo corre en contra del objetivo.

A mitad de camino entre dos series, Aurelio Ayela presenta un gran formato colaborativo y, al mismo tiempo, una reflexión sobre el signo, sobre el lenguaje. Dota a la obra de una violencia a veces no implícita que recae sobre los recortes del papel y, sobre todo, por la escenificación recreada. Decir “Gracias” se convierte aquí en un juego de tensiones. Cercano a él, y continuando con la estética geométrica, Nelo Vinuesa expone ‘Atlas’, una nueva mirada muy especial a la forma en la que el artista considera el paisaje. Una vuelta de tuerca a cómo observamos nuestro entorno, encriptado y desconocido. Con esa base observacional también encontramos la obra de Hugo Martínez-Tormo, que en la línea de lo que ya conocemos, se apropia de un material que está tratando de reutilizar y obliga a mirar (durante largo rato), generando una sensación casi incómoda. El punto de atención se coloca sobre el desperdicio y sobre cómo se crea una situación paradigmática que casi llega a regir nuestras vidas.

'Spectrum Screensaver', instalación Inma Femenía dentro de la exposición 'Art Contemporani de la Generalitat Valenciana/ Primers Moments'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

‘Spectrum Screensaver’, instalación Inma Femenía dentro de la exposición ‘Art Contemporani de la Generalitat Valenciana/ Primers Moments’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Jesús Rivera aporta en este punto lo antagónico, ya que hace uso de lo artificial para crear un paisaje idílico, inexistente. Un trabajo que parte de la base teórica de la ciencia ficción, transformando iconografías y cuya sensación tangible, tan bien recreada, se torna humo al tomar distancia con la obra. Ángel Masip encauza otra mirada hacia el entorno; ‘Cataclismo’ es, como ya se intuye por el nombre, una manera de acercarnos al caos, una explosión y, al mismo tiempo, una experiencia casi espiritual de entender nuestro momento. Cierra la muestra Inma Femenía, cuyas obras, también ampliamente conocidas, tienen aquí un momento culminante. Dentro del contexto actual de los mass media, Femenía se apropia de la tecnología, de la luz y lanza una última pregunta directa: “De todo lo que has visto, ¿sabrías decir qué es real?”.

En resumen, estos ‘Primers Moments’ no dejan indiferente. A fuerza de recorrer la trayectoria de estos 33 artistas se pueden establecer unos parámetros de semejanza, guiados, sobre todo, por la transmisión de la experiencia personal y derivados, al mismo tiempo, de la observación del entorno: el físico, el mental y el social. Al final y al cabo, estos ‘Primers Moments’ conforman una generación de artistas, no en el sentido de generación por tener una edad cercana, sino una generación unida por una situación donde la actividad del artista se enmarca en la precariedad al mismo tiempo que en el auge de las prácticas culturales, todo ello dentro de un territorio tan singular como es el valenciano. Un contexto capaz y lógico para unos resultados que hablan por si solos.

Muestra de la exposición con las obras de Art al Quadrat, Fermín Jiménez Landa y Mar Arza. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Muestra de la exposición con las obras de Art al Quadrat, Fermín Jiménez Landa y Mar Arza. Imagen cortesía del Centre del Carme.

María Ramis

“Los ojos ven una cosa y el cerebro otra”

Monika Buch. Trayectoria (1956/2018)
Fundación Chirivella Soriano
Palau Joan de Valeriola. C/ Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 9 de septiembre de 2018

“Nunca he tenido una exposición como ésta”, reconoce Monika Buch (Valencia, 1936). De familia alemana, procedente de la ciudad de Halle an der Saale, su infancia la pasó entre España y Alemania, en unos años en los que ambos países gozaban de una imagen teñida por la dictadura y el nazismo. “Decir que eras medio española y medio alemana, pues la verdad es que te acobardabas un poco, cuando resulta que todo tiene dos caras”. Quizás esa doblez, alejada de la simpleza con la que suelen mirarse las cosas, es la que impera en su obra, toda ella atravesada por variaciones formales y de color que fomentan múltiples percepciones.

“Los ojos ven una cosa y el cerebro otra, porque el cerebro interpreta lo que ve”, apunta quien ha dedicado toda su vida a provocar emociones mediante la geometría. “Cada vez que veo mi obra me impresiona, me asombra, porque veo cosas distintas”. La Fundación Chirivella Soriano reúne 120 obras de tan dilatado recorrido artístico en la exposición ‘Monika Buch. Trayectoria (1956/2018)’, comisariada por José Luis Martínez Meseguer y que permanecerá abierta hasta el 9 de septiembre. Una magnífica oportunidad para comprobar lo que exclama la propia artista: “¡Cómo te engaña la vista!”.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Meseguer ha dividido la muestra en siete apartados relacionados con sus primeros años de formación (“sorprende ya la maestría de esta etapa juvenil”), las obras lineales (“geometría pura”), las modulares, las figuras imposibles o trampantojos, las óptico-cinéticas, las casuales y las de investigación. El comisario recuerda cuando Buch llegó con 19 años a Ulm y quedó impresionada con el edificio de la escuela de esta ciudad: “En mi vida había visto algo parecido [el edificio de la Hochschule], este acontecimiento cambió toda mi vida. Lo llevo clavado en mi mente”.

¿Por qué le impresionó tanto aquel edificio? “Era una estructura con edificios bajos y una torre donde vivían los estudiantes, hecha de cemento armado gris y con ventanas de madera, que subía por una colina. Aún hoy, es un edificio estupendo cerca de un bosque”. Esa mezcla de frialdad gris y naturaleza, de organización estructural en contraste con la más primaria vegetación, de analítica y sensación telúrica, diríase que continúa en su obra, donde se da ese mismo contraste entre geometría y pasión de la que se hace eco Meseguer.

Un espectador contempla algunas de las obras de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Un espectador contempla algunas de las obras de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

De hecho, el comisario de la exposición organizada por el Consorcio de Museos y la Fundación Chirivella Soriano cita a Josef Albers y su formulación acerca del origen del arte, como reflejo de ese contraste: “La discrepancia entre el hecho físico y el efecto psíquico”. De nuevo, los ojos y el cerebro. “Primero ideo la estructura y luego la pinto, y unas veces sale como habías pensado y otras no. Y eso me emociona, porque lo que piensas en el cerebro adquiere luego otra forma”.

Monika Buch percibe este repaso a su obra como un “renacimiento de mi juventud”. Desde que se fue de Valencia con 19 años, ha transcurrido su vida en Holanda, “y ahora he tenido la sensación de volver a recuperar recuerdos de hace mucho tiempo”. Emociones que, a sus 82 años, le permiten echar la vista atrás y reconocer algo que repite en varias ocasiones: “Soy una persona muy feliz”, gracias a su trabajo, su familia y los amigos.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Según Meseguer, al haber abandonado Buch sus estudios de diseño, “se ha perdido una gran diseñadora industrial, pero hemos ganado una artista”. ¿Qué le parece? “Pues que si no hubiera tenido los hijos tan seguidos, hubiera tenido una carrera científica, lo cual era una gran ilusión para mí. Se han perdido cosas, pero estoy muy contenta con lo que he hecho”. Y no es para menos. Como recuerda el comisario: “Es de las pocas mujeres que se han dedicado a la abstracción geométrica en el siglo XX”.

“Dedico horas y horas a mi trabajo, con mucha paciencia”. Y Buch lo relaciona con el deporte, “que entrenan todos los días sin descanso para llegar algún día a ser campeones; se puede comparar con ello. ¡Inviertes tanto tiempo recluida en un espacio!”. ¿Y por qué esa insistencia en la investigación del acto perceptivo? “No lo puedo explicar directamente”. Y como no puede, se dedica a expresarlo a través de una obra que parte de un esquema (“tinta sobre papel, estructuras”), al que le va añadiendo colores, “sobre todo azules y verdes, por sus gamas largas, y rojos, porque me gusta cambiar de colores”.

Sus estructuras, que parecen realizadas con ordenador dado el alto grado de perfección a la hora de ejecutarlas, engañan igualmente en este sentido: “No me gusta trabajar con ordenador, prefiero trabajarlas a mano”. Un trabajo más artesanal, mediante el cual se corre el riesgo de la imperfección: “Un poco de imperfección no me molesta”, concluye Monika Buch, feliz con su trabajo y la pasión que todavía extrae de tan enérgicas geometrías.

Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

“Esta línea (artística) es mi arma”

Política de gestos y de vida
Fernando Bryce, Lotty Rosenfeld, CADA
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 14 de septiembre de 2018

“Esta línea es mi arma”. Y Lotty Rosenfeld (Santiago de Chile, 1943) no deja de utilizarla como acto simbólico de resistencia contra el poder y las formas institucionales de control de los modos de producción. Esa línea, colocada por ejemplo sobre el asfalto, cortando las más continuas que delimitan los carriles por donde circula el tráfico, dibuja una suerte de cruz que viene a señalar el acto de rebeldía y un toque de atención contra la establecido. Una línea, pues, que se quiere artística y que Rosenfeld empuña como si fuera un arma contrapolítica.

Espaivisor, que acaba de recibir el Premio Arte y Mecenazgo de Fundación La Caixa por ser un “referente en la dinamización de la creación artística en España”, se hace eco del arte como herramienta de contestación social. Lo hace con Lotty Rosenfeld, activista chilena del audiovisual, a solas y como miembro del C.A.D.A. (Colecgtivo Arte de Acción), y con Fernando Bryce (Lima, 1960), analista político que utiliza igualmente el arte para rastrear en las imágenes y documentos históricos y visibilizar sus rasgos más controvertidos.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Álvaro de los Ángeles, en el texto de la exposición elocuentemente titulada Política de gestos y de vida, habla de la función de los artistas “que actúan políticamente” como aquella que se aleja de la mera representación de una actividad artística, para centrarse en la “construcción de una realidad que compite con la oficialidad de su oponente”. De manera que el arte, así entendido, huye de la representación para presentarse literalmente como vehículo transgresor de un orden siempre concebido como represor.

La pieza escultórica Hoz y martillo (2014), en alusión al símbolo comunista, hecha con barras de hierro y con la que el visitante se topa al entrar en Espaivisor, establece conexiones afectivas con una ideología que tan pronto invocó la revolución del proletariado, como se dio de bruces con sus efectos perversos de férreo control estatal. Un férreo control que, en el caso chileno, se centra en la dictadura de Pinochet y en los actos que Rosenfeld y el C.A.D.A. realizaron contra sus desmanes.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

La exposición intercala dibujos, fotografías, carteles, envases originales y videos para mostrar las diversas acciones llevadas a cabo por los artistas “que actúan políticamente”. Para no morir de hambre en el arte (1979) utiliza como metáfora la leche (“signo de blanco, de hambre y de carencia”) para denunciar lo que tal signo comporta. Así, “se da inicio a una obra que abarca desde el video registro, hasta las revistas de análisis político, pasando materialmente por los cuerpos segregados de los habitantes más desposeídos de la ciudad”, según se hace constar en la muestra.

De Rosenfeld y C.A.D.A. se exhiben también otras acciones subversivas en esa misma línea como arma. ¡Ay, Sudamérica! (1981) recoge una huelga de hambre contra la dictadura militar chilena, precedida del lanzamiento de 400.000 panfletos desde seis aviones. La exposición acoge una de esas octavillas originales, donde se puede leer: “Nosotros somos artistas, pero cada hombre que trabaja por la ampliación, aunque sea mental, de sus espacios de vida, es un artista”. A la hora señalada (High Noon, 1982) muestra “un duelo de luz, sin armas” y pensado como “denuncia de la violencia chilena”, si bien hay un texto sobreimpresionado que recuerda de nuevo el espíritu de la línea de Rosenfeld: “El neón es el arma”.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

No+ (1983) se convirtió en un símbolo de esa resistencia política a través de un slogan artístico, puesto que a esa negación se le podía añadir cualquier cosa que quisiera ser eliminada de la opresiva sociedad. “Repudio abierto al régimen” mediante esa “autoproliferación del ‘No +’ por toda la ciudad”. Viuda (1985) es un retrato, sin más, de la “mujer cuyo marido había sido asesinado durante una protesta contra la dictadura militar”.

Fernando Bryce reelabora por su parte una serie de carteles de cine relativos a películas bélicas de los años 30 del pasado siglo. La guerra, como esa otra cara de la política, sirve al artista peruano para mostrar el reverso antibelicista que desemboca en el J’acusse de Abel Gance. Les fussilés de Chàteubriant (2011) es una pieza compuesta por 30 dibujos en tinta sobre papel, que recoge los 27 miembros de la Resistencia francesa fusilados durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Fascismo que aparece ligado con otros nombres del comunismo revolucionario, cuyo totalitarismo aparece débilmente reflejado en la exposición.

Política de gestos y de vida se sitúa en esa línea de rememoración histórica y de compromiso artístico que sin duda ofrece material controvertido para un extenso debate. Como concluye De los Ángeles, “esta exposición compleja, profunda y repleta de informaciones subyacentes” viene a poner en diálogo “trabajos diversos y situaciones históricas distanciadas entre sí”. Plantea preguntas y acerca posiciones, a falta de delimitar en qué sentido y dirección.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor.

Salva Torres