La ruina como objeto de reflexión

Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina
Comisario: José Luis Giner
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 9. Valencia
Hasta el 11 de noviembre de 2017

La ruina como “estado intermedio entre naturaleza y cultura”, en expresión de Anna Talens, es objeto de reflexión en la Fundación Chirivella Soriano, que reúne la obra de nueve artistas en la exposición Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina, que comisaría José Luis Giner. La muestra trata de aproximarse, como señala el propio Giner, “a las múltiples lecturas de la idea de ruina y a su uso como recurso en el arte actual”. Lecturas que tienen al tiempo como protagonista de todas ellas, en tanto hablan de nuestro presente tomando como referencia restos del entorno evocadores de cierto pasado.

Obra de Anna Talens. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Anna Talens. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Ese límite fronterizo que revela toda ruina, a punto de morir o desaparecer tras haber sido producto vivo de la cultura, atraviesa el conjunto expositivo. De manera que su carácter nostálgico no deja de estar impregnado de resistencia, motivada por la reflexión presente. Como apunta Manuel Chirivella, presidente de la Fundación, “nuestro mundo todavía no está en ruinas, está en obras. Aún pertenece a la historia. Una historia muchas veces trágica, siempre desigual, pero irremediablemente común. Una historia que el arte debe relatar, porque el relato es el único mecanismo que engendra tiempo”.

Lida Abdul, Antonio Fernández Alvira, Bleda y Rosa, Carmen Calvo, David Bestué, Óscar Carrasco, Patricia Gómez y María Jesús González, María José Planells y la propia Anna Talens son los artistas encargados de construir ese relato aludido, para que la ruina o ruinas no desaparezcan bajo el peso del tiempo. Labor arqueológica unas veces ardua, porque exige la recuperación de unos restos ya desaparecidos por el avance y la destrucción urbanística, y otras simplemente evocadora de lo que sigue vivo pero tiende a olvidarse.

Obra de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Anna Talens lo hace con el suelo de su estudio en Carcaixent, reproducido a escala de 1/1, que le permite recrear ese espacio cargado de valor, por pertenecer a la casa de su abuela. Un acto creativo, al tiempo que resistente, o resistente por creativo, en torno a un lugar próximo a convertirse en futura ruina. Esa nostalgia también forma parte de su otra pieza referida al desaparecido Palast der Republik de Berlín. Con algunos de los cristales del demolido edificio, Talens realiza una frágil escultura cuyos fragmentos, atados con hilo de seda, se asoman al abismo de una peana. “Mi obra es muy existencial, porque remite al miedo, el dolor, el placer”.

Ruinas que, a raíz de lo señalado por Talens, evocan la memoria personal e íntima, al tiempo que señalan hacia aquellos otros espacios públicos amenazados por la vorágine constructora moderna. De ahí lo de “Fragmentos para la eternidad”, cuyo título pretende abarcar el tiempo pasado inscrito en toda ruina, y el futuro apuntado en esa memoria que los artistas reflejan en su obra. Y “Poéticas en torno a la ruina”, porque después de todo son varias pero unidas por esa lírica que ofrece la mirada cercana, próxima, arqueológica.

Obra de Lida Abdul. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Lida Abdul. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

“Describir las ruinas es remitir a lo temporal, ya que se intenta desde el presente comprender el pasado”, explica Giner. Y aproximarse a ellas “para que nos cuenten y así poder interpretarlas”, añade el comisario. Descripción y relato. O lo que es lo mismo: material diríase documental que, al formar parte de un conjunto narrativo, permite construir cierto relato. Relato a veces espinoso, como el de Carmen Calvo en su obra ‘Cristales’, cuyos fragmentos incrustados destilan cierta agresividad, sin duda contenida por las tonalidades de esos cristales.

“En un momento en el que todo conspira para hacernos creer que la historia ha terminado y que el mundo es un espectáculo en el que se escenifica dicho fin, debemos volver a disponer de tiempo para creer en la historia”, señala Chirivella. Y añade: “Esa sería hoy la vocación pedagógica de las ruinas utilizando el arte como vehículo”. Vocación que permanecerá abierta a la reflexión y al diálogo hasta el 14 de enero en la Fundación Chirivella Soriano, donde en su Sala d’arcs expone Cristina Santos su Chemtrails.

¿Podemos creer y confiar en todo lo que leemos y vemos por Internet? Para responder a esta pregunta, la artista de Vila-real monta una instalación que conjuga un texto, que poco a poco se va diluyendo, sobre las sugerencias para detectar las noticias falsas, con dos series de imágenes de un avión dejando cierta estela en la atmósfera. Esas dinámicas de velocidad, “de consumo rápido de contenidos, sin contrastar la información que se nos da”, son puestas en cuestión por Cristina Santos.

Obra de Oscar Carrasco. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Oscar Carrasco. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

El Círculo de Bellas Artes abre nueva etapa

Círculo de Bellas Artes
C / Maldonado, 48. Valencia
Inauguración: jueves 28 de septiembre de 2017

“Estamos limpios totalmente. No debemos nada a nadie”, afirmó con rotundidad Gerardo Stübing, presidente del renacido Círculo de Bellas Artes de Valencia. Y cuando dijo eso, se refería al 1,8 millones que suponía el conjunto de la deuda de una institución que busca precisamente arrancar desde un “punto cero”. “Arrastramos la mala fama de tiempos anteriores, pero la gente que estamos ahora no tenemos nada que ver con eso”, remachó. De manera que no solo “está todo finiquitado”, sino que Stübing confía en ir ganándose poco a poco a la sociedad y las instituciones valencianas.

De hecho, habló de las conversaciones ya mantenidas con la Conselleria de Cultura y el Ayuntamiento de Valencia, con el fin de establecerse en un espacio mayor al que ahora tienen. Conversaciones que avanzan con las lógicas reservas. “Tienen miedo; están a la expectativa después de todo lo que ha llovido. Cuando vean que funciona y que no hay ninguna historia detrás que pueda comprometerles, pienso que se animarán”. De momento, inauguran la sede de la calle Maldonado con la exposición Abstrac3, de los artistas Vicent Carda, Luis Moscardó y Manuel Rey-Fueyo.

Gerardo Stübing, en primer plano, y Aureli Domènech. Imagen cortesía del Círculo de Bellas Artes.

Gerardo Stübing, en primer plano, y Aureli Domènech. Imagen cortesía del Círculo de Bellas Artes.

“Es la primera exposición dedicada al arte abstracto puro y duro, porque en la colección del Círculo no hay abstracción”, señaló su director artístico Aureli Domènech. Es otra forma de romper con ese pasado del que pretenden desprenderse a toda costa: “Rompemos el muro del realismo pictórico con la abstracción”, subrayó Domènech. El patrimonio artístico del Círculo de Bellas Artes lo integran alrededor de 200 obras, cuya colección está “custodiada en un ayuntamiento, cuyo nombre no podemos dar por razones de seguridad”, apuntó el director.

Siguiendo con esa política de punto cero, Stübing también destacó el hecho de que estuvieran igualmente reelaborando los estatutos jurídicos del Círculo de Bellas Artes “para que no vuelvan a ocurrir las cosas del pasado”. Por ejemplo, “blindar la colección” para que las obras no fueran objeto de especulación económica. “Esto es de los artistas y de los amantes del arte, de manera que las obras están para exhibirse”. Y Stübing puso los ejemplos de Pinazo y Sorolla, que en su momento donaron obra al Círculo pensando en la institución como garante de ese ideario socio cultural.

Interior del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Interior del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Tampoco los socios, ahora en torno a los 160 con una cuota mensual de 17 euros, tienen garantizada una exposición. “El Círculo no está para entronizar a los socios. Yo, de hecho, nunca haré una exposición mía aquí”, resaltó el presidente. La intención es precisamente abrir la institución “100% privada” a la toda la sociedad y todos los artistas. “Queremos ser independientes y libres”, para ello hizo un llamamiento público para que la gente se hiciera socia. “Con 225 ó 250 tendríamos autonomía suficiente”.

Fachada del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Fachada del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Tampoco la pintura será protagonista exclusiva de la nueva etapa. “El Círculo no es solo pintura, sino que habrá fotografía, videocreación, paisaje sonoro, incluso teatro y cualquier otra manifestación artística que no tenga cabida en otros espacios. También didáctica, porque para nosotros es muy importante no solo exhibir, sino reflexionar en torno a las exposiciones”, señaló Domènech. También llevarán fuera la propia colección en el denominado El Cercle en Moviment, cuyas primeras muestras tendrán lugar durante la próxima Navidad en los municipios de La Llosa de Ranes y Sumacàrcer.

El Círculo de Bellas Artes potenciará el carácter asociativo, ofreciendo una cuota especial a las asociaciones que se vinculen a la institución, frente al concepto más empresarial que, por ejemplo, tiene el de Madrid. “No vamos a comprar obra, sino a potenciar la donación”, dijo Domènech, algo más propio del espíritu que desde 1893 posee el Círculo. Para ello, trabajan ya con el fin de aumentar la colección mediante la denominada Siglo XXI, con donaciones de artistas recientes, como Michavila cuya familia ha ofrecido “generosamente” alguna obra. “Si nuestro espacio expositivo se prestigia, muchos artistas querrán hacerlo”, concluyó Stübing.

Interior del Círculo de BBAA.

Interior del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres

Ruud Kuijer versus Calatrava

Intervalo, de Ruud Kuijer
Umbracle del Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia
Hasta el 9 de abril de 2018

El artista holandés Ruud Kuijer llega por primera vez a España con nueve piezas de acero y hormigón. Y lo hace en el paseo del Umbracle para sostener un diálogo artístico con la obra de Santiago Calatrava. Hormigón contra hormigón del que el artista holandés ha extraído, en la semana que lleva en Valencia montando la exposición, sus propias conclusiones: “Calatrava es un grandísimo arquitecto al que admiro, pero después de estar aquí me he dado cuenta que su concepto de repetición es precisamente lo que yo tiendo a romper en mi trabajo”.

Escultura de Ruud Kuijer. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

Escultura de Ruud Kuijer. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

Las nueves esculturas colocadas en línea, con 15 metros de pulcra separación entre sí, vienen a ser el reflejo invertido de la monumentalidad del Museo de las Artes y las Ciencias construido por Calatrava. Frente a su espectacularidad, el carácter más íntimo de las piezas de Kuijer, y ante la repetición aludida del arquitecto valenciano, la sensación arrítmica de las obras del artista holandés. “No es ni mejor ni peor, sino un contraste muy bonito entre ambas concepciones”, en el contexto de la Ciudad de las Artes “que compite por su fuerte identidad con edificios como el Guggenheim de Bilbao o la Sagrada Familia de Barcelona”, subrayó el escultor.

La Fundación Gabarrón, en colaboración con el Museo de las Ciencias, ha hecho posible ese diálogo entre lo íntimo y lo espectacular, ofreciendo la posibilidad de conocer el singular trabajo de Kuijer, quien dijo sentir especial atracción por la obra de Julio González, Oteiza o Chillida: “España es un país de grandes artistas abstractos”, recalcó. Su propia identidad está marcada por el hormigón, un material “muy actual, porque se usa para la construcción de centros comerciales, puentes o carreteras, pero que sin embargo no hay muchos artistas que lo utilicen, y yo empecé con él hace ya 30 años”.

Detalle de una de las esculturas de Ruud Kuijer. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

Detalle de una de las esculturas de Ruud Kuijer. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

Y ahondó en esa relación que mantiene con el hormigón, al igual que con el acero: “Me gusta la sofisticación del hormigón y la ductilidad del acero, más manejable”. Algo que se puede comprobar en las nueve piezas exhibidas bajo el elocuente título de ‘Intervalo’. Un intervalo que alude al ritmo establecido entre el espacio que separa las esculturas y el propio equilibrio compositivo de su obra, que parece sonar a ritmo de metrónomo. “Ese ritmo lo marca el propio edificio del Museo de las Artes y las Ciencias con el que dialogo, si bien mi obra es más arrítmica que la de Calatrava”.

Kuijer fue desgranando las particularidades de cada una de sus criaturas, con las que mantiene ese aire doméstico reflejado en los materiales empleados para crearlas. Hay evocaciones a la madera (“su veteado se puede sentir”), a la tela de arpillera, los cajones, las puertas (“porque traslada de un espacio a otro”) y a otro buen número de elementos cotidianos que transforman el frío hormigón en un lugar cálido. También sus piezas de acero, que al ser más dúctiles le permiten barrocos entrelazamientos, destilan esa sutileza de lo pesado que se vuelve ingrávido.

Ruud Kuijer durante la presentación de su exposición 'Intervalo'. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

Ruud Kuijer durante la presentación de su exposición ‘Intervalo’. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

“Creo en la imperfección, no en el control total de las cosas”. Y fue entonces cuando se refirió a Picasso, aludiendo al proceso creativo como lugar de inesperadas revelaciones: “Aprendes haciendo las cosas y sorprendiéndote”. Como suya fue la sorpresa de descubrir las diferencias de su obra con la de Calatrava, “que va creciendo hacia arriba, mientras que la mía se eleva al tiempo que se mantiene pegada a tierra”. Los 3.000 kilos de la más pesada (“y ni siquiera los sientes”) también se yergue igualmente para dejarse caer como un vestido, por utilizar su propia metáfora a la hora de explicar una de las esculturas.

‘Intervalo’ permanecerá en el Umbracle de Valencia hasta el 9 de abril de 2018, siguiendo en esto el mismo intervalo de seis meses marcado por el Museo de las Artes y las Ciencias entre una exposición y otra. Nueve esculturas de acero y hormigón que abarcan el trabajo de los últimos 22 años de Ruud Kuijer, cuya abstracción escultórica se halla siempre “referida a la vida real”. Intimidad, pues, versus monumentalidad como diálogo característico de la sociedad contemporánea.

Ruud Kuijer junto a una de sus esculturas. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

Ruud Kuijer junto a una de sus esculturas. Imagen cortesía del Museo de las Artes y las Ciencias.

Salva Torres

“El espíritu de Valencia ha cambiado”

Desayunos Makma en Mar de Avellanas
Abierto Valencia
29 y 30 de septiembre de 2017
Con Rosa Santos y Amparela Benlliure
Entrevista realizada por Vicente Chambó y Salva Torres, equipo de dirección Makma

Rosa Santos, presidenta de LaVAC, y Amparela Benlliure, coordinadora de Abierto Valencia, nos desgranan la programación del evento que supone la puesta de largo de las galerías valencianas que, desde la celebración de su primera edición hace ya cinco años, ha ido creciendo en todos los sentidos. ¿La clave?  La suma de esfuerzos.

Rosa Santos (izda) y Amparela Benlliure en un momento de los Desayunos Makma realizado en el restaurante Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz.

Rosa Santos (izda) y Amparela Benlliure en un momento de los Desayunos Makma realizado en el restaurante Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz.

“Las galerías cierran filas para acercar al público su actividad”. Lo dice Rosa Santos, presidenta de LaVAC (Associació de Galeries d’Art Contemporani de la Comunitat Valenciana), que entiende Abierto Valencia como una iniciativa mediante la cual se abren las puertas “a esa gente que no se atreve a entrar en las galerías”. Y para que estén todas representadas, incluidas las que tienen su ubicación fuera de Valencia, se cuenta este año con una novedad.

Así, la Galería Aural de Alicante, por ejemplo, mostrará su propuesta  en un espacio cedido por el Ayuntamiento de Valencia, concretamente la Galería del Tossal (ubicado en la Plaza Bolsería) “con el que hay abierta una negociación para incrementar la colaboración en años futuros”, recalca Rosa Santos, quien añade: “Cada galería apuesta por una gran exposición, tal vez la mejor del año, para abierto Valencia”.

Rosa Santos en un momento de los Desayunos Makma en Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz

Rosa Santos en un momento de los Desayunos Makma en Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz

Pero los esfuerzos, además de esa apertura al público, se han dirigido también hacia otros objetivos, como la obtención de ayudas económicas destinadas a la concesión de premios en forma de adquisición de obras. La Consellería d’Educació, Cultura i Esport, por ejemplo, contribuye con 3.000 € para comprar una obra que pasa al fondo del Consorcio de Museos.

“Desde el aspecto educativo, es importante seguir evolucionando. En este sentido, pretendemos llevar a todas las empresas posibles el mensaje de que invertir en arte puede provocar un retorno”,  subraya Amparela Benlliure, coordinadora de Abierto Valencia. “Para ello, hemos propuesto encuentros con los responsables de las empresas con el fin de concienciarlas de que a través del arte pueden ganar visibilidad, a la vez que están generando tejido cultural y riqueza”, añade.

Amparela Benlliure en un momento de los Desayunos Makma en Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz.

Amparela Benlliure en un momento de los Desayunos Makma en Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz.

Para Rosa Santos, “el espíritu de la ciudad ha cambiado, hemos pasado por una dura crisis, y no me refiero solo a lo económico, sino que hemos sentido vergüenza e impotencia al ver lo que ocurría en instituciones como el IVAM, a la que tanto daño se le ha hecho con esa imagen proyectada a base de tantos escándalos; ha sido terrible”.

“Ahora, en cambio, vemos las cosas con esperanza. Valencia ya forma parte del panorama del arte contemporáneo internacional desde un aspecto positivo, no solo por las galerías, sino también por el resurgimiento del IVAM, la creación de un espacio tan especial como Bombas Gens, o la próxima apertura del espacio Caixa Forum en Valencia”, apunta Rosa Santos.

Programa de Abierto Valencia 2017. Foto: Fernando Ruiz.

Programa de Abierto Valencia 2017. Foto: Fernando Ruiz.

En cuanto a la pasión por la profesión de galerista, la máxima responsable de Abierto Valencia, lo tiene muy claro: “Los galeristas, en medio de la vorágine que supone la apertura conjunta de la temporada, somos muy habilidosos para poder atender a todo el mundo”. Con respecto a su reciente nombramiento como presidenta de LaVAC, sustituyendo en el cargo a Olga Adelantado, también se muestra igual de convencida de lo que hace, porque “si no me permitiera disfrutar no lo sería”, apostilla.

Acerca del futuro de Abierto Valencia, cuya fiesta de apertura ya suscita un interés similar al que se produce en Madrid o Barcelona, Rosa Santos dice: “No le veo final. Cada año que pasa y a base de lucha se va sumando más gente, más coleccionistas, más dinámica”.

Para Amparela Benlliure, Abierto Valencia está ya muy bien posicionado. “Llamas a coleccionistas y están interesados en venir. Este año vuelve a coincidir con la apertura de Barcelona, con la diferencia de que el año pasado llamabas y te decían que se iban a la de Barcelona y este año llamas y te dicen que vienen aquí”.

Rosa Santos (a la derecha) y Amparela Benlliure en los Desayunos Makma en el restaurante Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz.

Rosa Santos (a la derecha) y Amparela Benlliure en los Desayunos Makma en el restaurante Mar de Avellanas. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó

Escif revive la trasera del IVAM

Mural de Escif
Pared trasera del IVAm
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Desde el 8 de septiembre de 2017

Escif dice haber hecho “acupuntura con los pinceles” para “dejar que las paredes hablen, que nos cuenten aquello que merezca la pena ser oído”. Y lo que la pared trasera del IVAM manifiesta, una vez intervenida plásticamente por el artista valenciano, en lo que José Miguel Cortés, director del museo valenciano, calificó como el mayor grafiti realizado en España, es su voluntad de revelar el pasado, presente y futuro del barrio. “Un grafiti espectacular”, señaló Cortés, yendo más lejos en su calificación: “Me atrevería a decir que este muro de la vergüenza es ahora una muro de acogida”.

El inmenso grafiti, sobre el que Escif ha aplicado lo que él llama “reflexología mural”, tiene precisamente como objetivo servir de acto reflejo de cuanto lo constituye como pared que limita el interior del IVAM, con el barrio que lo acoge y al que durante años se le ha dado la espalda. “Es el primer paso en la renovación de este solar lleno de yerbajos”, apuntó Cortés. Un solar en el que está previsto instalar una serie de esculturas de la colección del propio IVAM y sobre cuya fecha de inicio se manifestó dubitativo su director.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

“No me atrevo a decir una fecha porque no depende de mí; nos gustaría que todo fuera más rápido, pero avanza muy lentamente”. Luego fue aclarando las nubes: “Confío que sea este año. Me atrevería a decir que seguro”. De lo que estaba muy seguro era de que el mural tenía ya sentido al margen del futuro patio de esculturas y de la magnitud de la obra de Escif: “Es el más importante que ha hecho y además lo ha hecho en su ciudad, Valencia”. Tiene previsto realizar otro similar en el Palais de Tokyo en París, aunque Cortés precisó que al parecer tenía problemas burocráticos y que, en cualquiera de los casos, sería temporal.

La fachada de un edificio, según explica el artista acerca de su trabajo, es un reflejo de lo que articula a su alrededor. De manera que su labor ha consistido en poner en relación todo ello. Cortés lo fue explicando refiriéndose a ese pasado, presente y futuro que contenía la plástica del muro. “Nos habla del pasado del barrio, de quienes fueron expulsados de sus casas y de las protestas de aquellos años; del horno o del bar que había”. También de la actualidad, “al haber escogido frases de multitud de grafiteros que ha incorporado a su trabajo”.

El director del IVAM José Miguel Cortés durante la presentación del mural de Escif. Imagen cortesía del IVAM.

El director del IVAM José Miguel Cortés durante la presentación del mural de Escif. Imagen cortesía del IVAM.

Y del futuro reflejado en el instituto de enfrente. Un instituto de enseñanza artística donde la música tiene vital importancia. “Está hecho a modo de partitura, trayendo el instituto al mural y llevando el mural al instituto”, puesto que, como dijo Cortés, hay grafitis en el mural provenientes de los aseos, escaleras o diversos rincones del centro, que tendrá su correspondencia con el que el propio Escif pintará en la pared del instituto. “Es un lienzo lleno de guiños a multitud de cuestiones”, subrayó el director.

Hay esculturas clásicas, cabezas grecorromanas, hallazgos arqueológicos de la zona (ruinas romanas descubiertas en los subsuelos del barrio del Carmen), elementos arquitectónicos como la escalera y colores referentes a las fachadas del barrio. También frases como estas: “Busco poema que celebre mi grieta”, directamente contrarios al propio IVAM (“Por la demolición del IVAM, por la inmolación del antro”) o la más paradójica: “Si estás leyendo esto, es demasiado tarde”.

Detalle del mural de Escif en la pared trasera del IVAM.

Detalle del mural de Escif en la pared trasera del IVAM.

El trabajo de campo realizado por Escif le ha llevado seis meses y su ejecución apenas dos semanas, a razón de siete horas diarias, con un presupuesto total de alrededor de 18.000 euros. Un “acto de psicomagia”, como lo ha denominado el artista, mediante el cual borrar la pared a base de pintarla: “La pintura permite invertir la soberbia con la que el hormigón se impone antes las masas; una pared pintada deja de ser un límite para convertirse en un canal transversal, arremetiendo contra su naturaleza”.

Cortés aseguró el compromiso del IVAM de no tocar el grafiti aunque, en tanto tal, esté sometido al riesgo de que pueda ser intervenido por otros grafiteros, incluido el propio Escif: “Va a tener días para darle vueltas a su propio trabajo”. También la climatología puede afectar al mismo. En todo caso, como apunta el artista, la pared no dejará de hablar por sí misma, convirtiendo al pintor “en un mediador al margen del discurso” y a la pintura “en un canal que permita la comunicación horizontal entre la gente”.

En su “Comentario del solar”, Escif alarga la deriva de su trabajo anteponiendo “el diálogo a la imposición, la mediación a la colonización, la calle a la institución, la vida al espectáculo”. Y concluye, no sin antes rizar el rizo en forma de “hacer una pintura mural que no sea una pintura mural”, estableciendo la siguiente cadena en el proceso productivo: “El artista puesto al servicio de la gente. El museo puesto al servicio de la ciudad. El arte puesto al servicio de la vida”.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

“Vivo impresionado por la finitud”

No Return, de Xisco Mensua
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

Hay una frase de Franz Kafka incluida en la exposición No Return, de Xisco Mensua, que viene a resumir el sentido último de la misma: “A partir de un cierto punto, ya no hay regreso posible. Este es el punto a alcanzar”. Tomándolo al pie de la letra, diríase que al autor de La metamorfosis le atrae la muerte, en tanto extremo último de la vida del que ya no hay vuelta atrás. Sin embargo, Mensua lo interpreta de otra manera: “Es un lenguaje alegórico mediante el cual Kafka juega con el equívoco. Yo lo entiendo como el sitio de llegada del artista, en el buen sentido, como un salto de acceso a cierta verdad”.

El fin del tiempo, de Xisco Mensua, en la exposición 'No Return' de La Nau.

El fin del tiempo, de Xisco Mensua, en la exposición ‘No Return’ de La Nau.

Es el salto que da el artista en la exposición que La Nau de la Universitat de Valéncia acoge hasta el 17 de septiembre. Una muestra que gira en torno a la pieza No Return, que viene a dar título al conjunto y con la cual ganó hace cinco años la Biennal Martínez Guerricabeitia. En ella, el artista de Rocafort muestra en un políptico de 12 elementos la idea de collage o secuencia cinematográfica que preside su introspección vital en torno a la muerte. Hay referencias a directores como Antonioni, Pasolini, Tarkovski o Rossellini, todos ellos caracterizados por la melancolía de su cine. Melancolía que atraviesa el conjunto expositivo.

“Vivo impresionado por la finitud. Supongo que como todo el mundo, lo que suele llevarnos al miedo de no hablar de ella, por eso a un enfermo no se le dice lo que realmente le pasa”. Mensua considera, no obstante, que la vida “es muy preciada por eso mismo”. De ahí que para él la muerte sea uno de los grandes temas del arte, como el tiempo, el amor y el desamor, porque nos colocan frente a ella para reflexionar acerca de sus evocaciones, “cosa que la ciencia no hace o lo trata de otra manera”.

O My Songs, de Xisco Mensua en la exposición 'No Return' de La Nau de la Universitat de València.

O My Songs, de Xisco Mensua en la exposición ‘No Return’ de La Nau de la Universitat de València.

Son múltiples también las referencias a poetas, filósofos y escritores. Por ejemplo, Ezra Pound, citado en la obra O My Songs, donde se inscribe esta cita: “Oh, canciones mías, ¿por qué miráis con tanta ansia y curiosidad los rostros de la gente? ¿queréis encontrar en ellos vuestros rostros perdidos?” De nuevo la melancolía haciendo acto de presencia “simbólicamente acompañada”, describe el artista, de múltiples objetos desperdigados a lo largo de la exposición a modo de emanaciones de ese pasado perdido: puertas, ventanas, una cama, estaciones de tren, paisajes y un reloj que sale al encuentro del visitante nada más entrar en la sala Martínez Guerricabeitia.

Obra de Xisco Mensua en la exposición 'No Return' de La Nau.

Obra de Xisco Mensua en la exposición ‘No Return’ de La Nau.

“El reloj pone inmediatamente en situación a la gente, porque es tiempo, es pintura y es un reloj parado”. El tiempo, la vida detenida y su representación. Xisco Mensua conjuga esos tres elementos para elaborar su trayecto por los diferentes espacios, cada uno de los cuales está presidido por tres polípticos: Noviembre, Collioure-Portbou y el mencionado No Return. Montajes de entre 12 y 20 piezas que luego son recogidos a su vez en el video Notas sobre el tiempo, a modo de concentrado en imágenes de la exposición.

La música que envuelve la muestra juega igualmente un importante papel, no sólo por el sonido ambiente y las alusiones a Mozart, sino por la obra de gran formato titulada Grabación, en la que se ve a un pianista (Glenn Gould) intentando “apresar el tiempo”, señala Mensua: “Es una imagen que me gusta”, aunque reconozca el artista no tener “nada de oído; tengo memoria musical relacionada siempre con los afectos”. Y ahí está Gould, obsesionado por captar en su teclado lo que el propio artista busca atrapar plásticamente: el tiempo que se fuga irreversiblemente.

Obra de Xisco Mensua en 'No Return' de La Nau.

Obra de Xisco Mensua en ‘No Return’ de La Nau.

Una vitrina con diversos elementos, cuyo título también juega al equívoco, No me des nada para recordar, y Ensayo para un theatrum mundi, realizado con pasta de modelar, evocan mediante objetos y escenas la vida que tanto más se nos escapa, tanto más se esfuerza el arte por aprenderla. Aunque del arte y la cultura, Walter Benjamin, otro de los citados junto a Antonio Machado, venga a decir en la pieza Tesis de Filosofía de la Historia: “No hay ningún documento de la cultura que no lo sea también de la barbarie”.

“Los Estados no hacen más que celebrar matanzas como cosa cultural de los pueblos”, subraya Mensua con relación a esa cita. De manera que la vida y la muerte se muestran a lo largo del recorrido en constante tensión. La muerte irreversible frente a la vida reflejada en la insistente tarea del artista por alcanzar ese punto de no retorno. “Actitud vital de que no hay vuelta posible cuando algo te sacude interiormente”, concluye el artista.

Obra de Xisco Mensua en la exposición 'No Return' de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Xisco Mensua en la exposición ‘No Return’ de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

A partir de simples botellas a la deriva

Hugo Martínez-Tormo. La deriva de un gesto post-romántico
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Cuestiono el funcionamiento de las nuevas tecnologías”. De manera que Hugo Martínez-Tormo, que es quien abre el fuego expositivo surgido de las tres primeras convocatorias lanzadas por el Centre del Carme, emplea esas tecnologías aludidas para cuestionar su uso. Y, puestos a cuestionar, somete a reflexión el gesto romántico de arrojar al mar un mensaje en la botella, para transformarlo en denuncia contra la contaminación medioambiental. “Ese gesto se ha quedado obsoleto y ahora yo llamaría cerdo al que lanza esa botella al mar”, explica el artista que se considera a sí mismo “conceptual”.

Para revelar lo que el título de la exposición denomina ‘La deriva de un gesto post-romántico’, Martínez-Tormo se sirve de dos botellas encontradas en la playa de El Mónsul, en Cabo de Gata, y en la Devesa de El Saler. Fotografía ambas botellas y las documenta, para construir una réplica de las mismas mediante tecnología 3D. A continuación, genera sendas instalaciones de luz y sonido con los componentes básicos de dicha impresora, a partir de los movimientos que vendrían a imitar la propia impresión de los envases de plástico. “Traduzco lo material a lo físico”, explica.

Instalación de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La tecnología que aparece destripada sirve para alumbrar el sonido metálico de las olas del mar, así como los reflejos lumínicos del agua. Un complejo sistema técnico que el artista simplifica con el fin de subrayar la paradoja inherente al efecto contaminante del plástico y su posterior generación de belleza estética. Plástico y plástica dialogando entre sí para provocar en el espectador cierta reflexión. “Lo más probable es que no lo entienda y se vaya, pero si te captura estéticamente, entonces tienes más posibilidades de estar abierto a entenderlo”, sostiene Martínez-Tormo.

Eso es lo que hace con su gesto post-romántico: primero revela los efectos devastadores de tanto plástico arrojado al mar, mostrando en otra instalación lo que encontraron en el interior del estómago de un cachalote de 10 metros de largo y 4500 kilos de peso, para después concienciarnos de nuestra responsabilidad, tras haber sido capturados en la belleza plástica de su propuesta. “Les atrae la instalación del agua [cuyos reflejos en la pared los provoca el movimiento deconstruido de la impresora 3D] por evocadora, y la del cachalote [que muestra en una serie de vitrinas lo hallado en su estómago] porque la entienden”.

Vista de la exposición de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Vista de la exposición de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

El cachalote hallado en la playa del Castell de Ferro de Granada en 2012 llevaba en su interior, tras practicarle la autopsia, dos macetas, 30 metros cuadrados de cubierta de invernadero, cinco cuerdas de nueve metros y un bote de detergente, entre otros materiales plásticos de desecho que el animal fue ingiriendo sin querer por hallarse a la deriva en el mar. “Es evidente que eso debió acortar su periplo de vida”, apunta el artista.

En otra serie de tres fotografías, muestra el proceso de descomposición de una botella en el océano: “Tarda unos 1.000 años en descomponerse estando sobre la tierra, pero en el mar se degrada mucho más rápido, en apenas un año”. Y explica cómo primero se fragmenta en 16 trozos, después en 625 microtrozos, haciendo finalmente un total de 10.000 pequeños pedazos que producen compuestos muy tóxicos como el Bisfenol, los cuales son ingeridos por los animales acuáticos y, consecuentemente, por los seres humanos.

Hugo Martínez-Tormo en su exposición. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Hugo Martínez-Tormo en su exposición. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Martínez-Tormo lo que hace es realizar ese proceso de descomposición mínima, troceando de forma paciente esa botella en los miles de pedazos que luego introduce en un tubo colgado como si acabara de ser pescado. El resultado, de nuevo, genera una belleza plástica derivada de su intenso color azul. Como intenso es el azul del mar que cierra el conjunto expositivo. Una instalación audiovisual interactiva realizada con software Unity, empleado en los videojuegos, permite al espectador generar olas, en un mar proyectado artificialmente sobre una pantalla, tras captar una cámara de infrarrojos la presencia humana. Es esta presencia la que provoca a su vez la proximidad o alejamiento de una botella de plástico que flota en ese mar.

“El espectador tiene el control sobre la botella, al moverse en una dirección u otra, generando la sensación de poder, al influir a su vez sobre el oleaje”. Martínez-Tormo subraya la conciencia ecológica de tal gesto: “Depende de nosotros el acabar o no con la basura”. El artista insiste una y otra vez en esa responsabilidad: “Que seamos conscientes de lo que estamos provocando”. Mensaje que él supedita a la cualidad plástica inherente al arte, capaz de provocar emociones y, con ellas, la posibilidad de generar preguntas en torno a esa conciencia ecológica.

“El agua y el fuego son elementos que conectan con la vida de tus antepasados y esos elementos están de alguna manera presentes aquí”. Los cinco contenedores de agua, que el motor de la impresora 3D removía mecánicamente, producían en la sala un efecto de calma. “Alguien me llegó a decir que se traería la cama aquí, porque le retrotrae a cierto estado de paz”. Una paz reñida con ese peligro de contaminación al que alude su gesto post-romántico y que Hugo Martínez-Tormo recoge en su serie de instalaciones. Tecnología puesta en cuestión y al servicio de una belleza plástica que transforma el mensaje en motivo de una más serena reflexión.

Un espectador contempla una de las instalaciones de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Un espectador contempla una de las instalaciones de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

Juan Luis Toboso: Un complejo juego de energías

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable
Comisariado: Juan Luis Toboso
Artistas: Ursula Biemann, Pedro Neves Marques, Marco Ranieri, Milena Bonilla, Lorenzo Sandoval, Pedro Barateiro y Moisés Mañas
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 3 de septiembre de 2017

‘Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable’ es el título de la exposición comisariada por Juan Luis Toboso, que forma parte del proyecto ganador de la convocatoria 365 Dies. En él, la ecología aparece como el contexto preciso que da lugar a la reflexión en torno a la responsabilidad de los seres humanos en la modificación de nuestro entorno. Según el comisario, “el ser humano ha modificado el ciclo de la naturaleza y, por lo tanto, ya no la vemos como una fuente de recursos, sino como un ser domesticado”.

Domesticación, habría que añadir, abrupta y salvaje si se quiere poner el acento en su vertiente negativa, por cuanto la agricultura, que está en la base de nuestra civilización, siempre ha supuesto la alteración de cierto ecosistema natural. A Toboso, por lo que se ve, le interesa subrayar ese carácter salvaje de la domesticación de la naturaleza, que también suele ser el adjetivo para calificar ese otro derivado pernicioso de la actividad humana que es el capitalismo.

Imaginar lo imposible

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por  Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Para ello, reúne los trabajos de siete artistas: Ursula Biemann, Pedro Neves Marques, Marco Ranieri, Milena Bonilla, Lorenzo Sandoval, Pedro Barateiro y Moisés Mañas. Cada cual a su manera, le sigue el rastro a esa configuración del mundo violentado por la torpe acción humana. Como dice el comisario, “la revolución industrial, la tecnología y el sistema capitalista nos han llevado a un ritmo de vida en el que las relaciones entre nosotros mismos y la naturaleza están basadas en la dominación”.

Toboso utiliza el juego de energías al que se refiere Michel Serres en su texto ‘El contrato natural’ (aunque contrato y natural sean elementos contradictorios), para desarrollar su proyecto en la dirección de “una ecología de las prácticas artísticas”, mediante las cuales “levantar más preguntas que respuestas y estimular la relación entre múltiples proposiciones como forma de producción de conocimiento”. Como múltiples son las propuestas de los siete artistas convocados en este primer ciclo de su proyecto.

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable, exposición comisariada por Juan Luis Toboso. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ursula Biemann, en su video ensayo Selva Jurídica, se adentra en espacios remotos para investigar esa alteración de determinados ecosistemas por culpa de la depredadora acción humana. La denuncia de esa depredación demuestra que hay intervenciones igualmente humanas en sentido contrario. Moisés Mañas utiliza materiales diversos para interrogarse acerca de la sintaxis de la propia tecnología, deconstruyéndola para provocar una serie de flujos que vienen a alterar su comportamiento mecánico. Más que la naturaleza, tal y como la entendemos, aquí se revelaría esa otra naturaleza mecánica igualmente expuesta a la injerencia humana.

Marco Ranieri utiliza raíces de plantas diversas para establecer lo que él llama ‘Interdependencias subterráneas’ que paradójicamente ubica en lo más alto de la sala, generando una actitud entre contemplativa y de un inquieto acercamiento a esa naturaleza que parece querer preservar. Milena Bonilla hace lo propio en su instalación con plantas y espejos que multiplican la imagen de un pedazo de jardín oculto y misterioso. Pedro Neves Marques crea un documento audiovisual en el que se mezcla lo tecnológico y lo natural en un diálogo penetrante. Lorenzo Sandoval y Pedro Barateiro disponen en un espacio conjunto diversos elementos que se afectan entre sí, para explorar esa naturaleza que se constituye en objeto de una profunda meditación intertextual.

Vista de la exposición del Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘Reinventar lo posible. Accionar lo imaginable’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Open beds: 111 camas testimoniales

Open beds. An exhibition about de patrialchar rules of love, de Julia Navarro Coll y Cristina Cucinella
El Almudín
Plaza San Luis Bertrán, 1. Valencia
Hasta el 16 de septiembre de 2017

“Para mí estar casada es un acto de amor, de confianza”. “Yo no siento la necesidad de firmar un papel para estar con una persona”. “El mío fue un matrimonio concertado”. “Me casé porque mis padres me obligaron a casarme”. Estos son algunos de los 111 testimonios recogidos por Julia Navarro Coll en un video de 196 minutos que forma parte de la exposición ‘Open beds’. An exhibition about patriarcal rules of love, que hasta septiembre acoge l’Almodí de Valencia. Una colcha de 2.400 centímetros realizada en la India con diferentes vestidos completa la muestra que gira en torno a la pregunta ¿por qué te casaste o por qué no?

Como dice Navarro Coll, que presenta el proyecto firmado junto a Cristina Cucinella, ‘Open beds’ ofrece “un atlas multicultural sobre la construcción de la identidad familiar basada en el matrimonio, también una reflexión sobre sus excepciones y estigmatizaciones”. Y lo hace con un amplio abanico de testimonios que van desde el sentimiento gozoso que supone para algunas de ellas el matrimonio, a la explosión del llanto fruto de la amarga experiencia vivida por aquellas a quienes les resultó un calvario, debido al más cruel de los sometimientos.

Open Beds. Almudín de Valencia

Open Beds. Almudín de Valencia

El video collage de imágenes, tomadas siempre con las mujeres sentadas sobre alguna de las “111 camas hechas o deshechas” de sus habitaciones, revela tan amplio muestrario cifrado en los siguientes datos: 111 testimonios, 69 exilios, 12 meses de trabajo, 408 horas de rodaje y edición, 246 abrazos, 11 idiomas, 14 nacionalidades, cuatro religiones, apóstatas, ateístas y agnosticistas. Todo ello dispuesto para revelar el caleidoscopio mundo de la pareja, que las artistas visuales sintetizan en “los parámetros que las diferentes culturas esgrimen en su interés por controlar los mecanismos de fidelización de los afectos”, según la perspectiva de los estudios de género que ambas adoptan.

De manera que el matrimonio, objeto de la indagación en ‘Open beds’, termina, pese a los diferentes modos esgrimidos, reducido a la constricción de cierta libertad como consecuencia de las prácticas de las culturas patriarcales. “El amor libre o la crianza matriarcal, esquemas sociales en los que los cuerpos no son propiedades privativas del consorte y la descendencia puede ser cuidada por igual por toda la tribu, son utopías de difícil alcance en el siglo XXI y, en según qué lugar del planeta, utopías proscritas por la ley”, señalan las artistas.

Vista de la exposición 'Open Beds' en el Almudín de Valencia.

Vista de la exposición ‘Open Beds’ en el Almudín de Valencia.

Incluso en los casos en que las mujeres manifiestan haberse casado por amor, aparecen las dudas: “No es sencillo escuchar en público voces críticas sobre el asunto del matrimonio”, sostienen, “sin embargo, en privado, las mujeres hablan de sus decisiones, tal vez después de haberlas tomado y sin conciencia clara de por qué lo hicieron. Lo hice por amor, suelen responder”. El video collage reúne, pese a todo, testimonios bien distintos según el status y el contexto social de las mujeres que manifiestan sus afectos en torno a tan criticado matrimonio.

Entre las dos grandes pantallas de video, una con subtítulos al castellano y otra al inglés, que recogen tan diversas experiencias y estados de ánimo, se ubica la gran colcha realizada con telas y vestidos relacionados de algún modo con las diferentes ceremonias nupciales. “La colcha no es solo un trozo de tela. Las mujeres de Nandri Trust hemos hecho esta colcha volcando en ella todos nuestros sentimientos sobre el matrimonio”, señala en uno de los vinilos de la exposición Nasima Murahi, manager del colectivo femenino establecido en Mahabalipuran (India). Esta pieza, de nombre Bed cover, es un collage de sarées que conforma a su vez una gran cama redonda en la que el visitante puede introducirse tras desprenderse de su calzado.

Entre las dos pantallas que ofrecen los 111 testimonios audiovisuales, el círculo imaginario de las telas. De manera que las respuestas a la pregunta ¿por qué te casaste o por qué no?, en su mayoría críticas con el matrimonio y en ocasiones descarnadas vivencias que lo reducen a trituradora de afectos, hallan en el centro expositivo lugar de amable encuentro. Una utopía de esa tribu femenina que la ley proscribe y que las artistas visuales Julia Navarro Coll y Cristina Cucinella parecen reivindicar en el suntuoso espacio de l’Almodí.

Vista de la exposición 'Open Beds' en el Almudín de Valencia.

Vista de la exposición ‘Open Beds’ en el Almudín de Valencia.

Salva Torres