Treinta y tres para ir abriendo boca

‘Art Contemporary de la Generalitat Valenciana / Primers moments’
Centre del Carme
Museo 2, Valencia
Hasta el 23 de Septiembre de 2018

Por el momento, solo en el Centre del Carme, pero próximamente en otras partes del territorio valenciano, se puede contemplar la exposición ‘Art Contemporani de la Generalitat Valenciana / Primers moments’, un interesante recorrido marcado más por la intuición del espectador que por pautas museológicas, que le llevará a hacerse una idea general del panorama del arte contemporáneo dentro del territorio valenciano. Un recorrido por los debates más actuales y aquellos que más acucian a los artistas más activos del panorama. Un primer acercamiento expositivo a esas primeras 33 obras que fueron seleccionadas para formar parte de la primera Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana.

En la selección de obras no se tuvo en cuenta pautas generacionales ni tampoco una restricción por temáticas, pero una serie de líneas de trabajo fueron abriéndose camino, acabando por dar orden a estas primeras obras. A pesar de las controversias que pueda generar las fundamentaciones políticas asociadas a los comienzos de una colección como esta (siempre las hay, pues el arte actual es político, como lo son sus acciones derivadas), queda patente que la Generalitat Valenciana se ha lanzado a atesorar el principio de una más que probable colección de arte contemporáneo que, esperemos, se vaya consolidando. De momento, ya han confirmado que la segunda selección de artistas está en marcha.

La mirada al pasado, feminismos, las fricciones entre lo cotidiano y lo tecnológico, la cultura de la sostenibilidad y un claro binomio entre individuo y sociedad son discursos que pueden leerse en las obras; muchas van más allá y otras juegan, intercambian y deliberan sobre varios de estos conceptos. Han hecho falta más de 3 salas del Centre del Carme para acoger todas las obras. Un primer vistazo a la Sala Refectori parece dirigirnos hacia el trabajo del color, con la obra seleccionada de Jöel Mestre, huellas compositivas en 3 “pecios” enfocados a la personal geometría del artista. El recién fallecido escultor Sebastià Miralles es representado en la muestra a través de una escultura que pone la mirada en el sur, una perspectiva actual y que da pie a los pensadores exiliados que Ana Teresa Ortega ha querido plasmar en sus fotomontajes, resaltando la capacidad que tuvieron para hablar desde el “margen”. La política social siempre presente en las reflexiones actuales desde diferentes perspectivas.

El conocido dúo Bleda y Rosa continúan esa línea de juego, añadiendo el factor tiempo y memoria, haciendo hincapié en el territorio y en su capacidad histórica. Una memoria que se construye colectivamente en la obra de Mira Bernábeu y que incita a plantearse diferentes formas de crear arte. El estudio formal de Amparo Tormo es una constante en su dilatada carrera y una muestra de su consolidado trabajo, sintético y penetrante. La ‘Madriguera’, de Xavier Arenós, inunda el espacio y nos acerca un poco a Lissitzky, reformulándolo y dando forma a todo aquello que fue reprimido.

Sala del Refectorio, donde se pueden ver las obras de Mery Sales, Maribel Domènech y Xavier Arenós. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sala del Refectorio, donde se pueden ver las obras de Mery Sales, Maribel Domènech y Xavier Arenós. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La forma de trabajar de Anna Talens se ve reflejada en ‘Horizonte Diagonal’, donde la contemplación se va tejiendo en forma de hilo de oro. Aquí la luz resulta imprescindible. La idea de tejer pasa, a partir de la obra de Talens, a tener casi un papel protagonista. En Teresa Lanceta puede observarse su capacidad por no querer aceptar la línea discutida desde siempre entre arte y artesanía; Lanceta compone y refórmula la técnica desde una perspectiva antropológica. Más social que antropológica, la casa tejida de Maribel Domènech cuelga casi etérea y se aferra a palabras de aluminio en la pared: ‘resistencia’, ‘rabia’, ‘incerteza’… Teresa Cebrián también trabaja la palabra y tiene un hueco en la colección –aunque ‘El bolsón de las palabras’, pieza seleccionada, puede contemplarse en la Sala Ferreres, al formar parte de otra exposición, ‘El largo viaje’–. Para finalizar el recorrido del Refectori, Mery Sales rinde homenaje a Hannah Arendt, cuya otrora voz acallada consigue aquí un verdadero protagonismo. Paloma Navares compone ’Cantos rodados a la memoria’ de manera elegante y personal; el color proyectado se transforma en sus valores que han quedado impresos en el frágil material.

Queda patente la fuerza de la memoria personal en muchas de las obras, pero quizá, conforme nos adentramos en la obra de Olga Diego, esa sensación vaya en aumento. La gran instalación encierra, más allá de lo personal, un sentido poético que dialoga con la transmisión de lo cotidiano del lienzo de Jorge Julve. Julve ha creado un marco de profundidades que se identifican con la discrepancia entre lo privado y lo público, lo íntimo y lo manifiesto. Adentrándose en un nuevo lenguaje de interpretación del paisaje, Damià Jordà presenta la primera pieza de video, ‘Aquestes coses que fem avui dia’, una sucesión de imágenes en movimiento donde la narrativa y la voz en off adquieren vital importancia. La siguiente obra rompe quizá con la estética contemporánea clásica, una fórmula matemática –la de objetos en suspensión– ha sido reformulada por Rosana Antolí en una instalación performática que aúna a la perfección el carácter multidisciplinar de su obra: dibujo, mínimal, Steve Reich y, sobre todo, mucho estudio del movimiento.

En el siguiente recodo, el espectador es obligado casi a tropezar con la obra de Xavier Monsalvat; ‘Be careful what you with for…’ es una premonición, un alto en el recorrido parar detenerse en el detalle. El uso de la cerámica, de la ilustración y la clara referencia a la vanguardia han hecho que el reconocible trabajo de Monsalvatje encuentre un hueco en los primeros momentos de esta colección. Un sonido casi inaudible nos saca de la contemplación de la pieza de Monsalvatje para llevarnos a la instalación de Moisés Mañas, donde continúa la dualidad entre arte e industria. Mañas crea una gran estructura con vida y sonido propios, una gran parábola casi imposible, pero certera. Esa industria fruto de la acción humana es lo que nos lleva, a continuación, a los dibujos de Ernesto Casero. Animales inexistentes se muestran bajo una rúbrica también desfasada; ‘A darwinian point of view’ llama la atención por lo directo y por lo real: la destrucción humana arrojada sobre lo natural.

Sala Carlos Pérez, donde se pueden ver las obras de Xavier Monsalvatje, Moisés Mañas y Ernesto Casero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sala Carlos Pérez, donde se pueden ver las obras de Xavier Monsalvatje, Moisés Mañas y Ernesto Casero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En la parte de arriba, en las Salas 1 y 2 del Centre del Carme, Tania Blanco invita a pasear por recientes movimientos sociales, un recuerdo que inmortaliza, enmarcándolo y cuestionando, así, los canales comunicativos y, con ellos, el sistema democrático actual. También con una dialéctica coetánea, Agustín Serisuelo nos acerca más al territorio transformando la manera de ver el paisaje, no como género, sino de una forma situacional; su instalación habla de espacios y de lugares periféricos inconscientemente deshabitados. Si Blanco utiliza la memoria reciente para transportar al espectador, el dúo Art al Quadrat, como ya han hecho en otras ocasiones, se apropian de ese pasado casi reciente y lo sitúan en la sala. Su ‘Limbo económico’ es un discurso múltiple entorno al dinero, a los ahorros y a las autoinversiones. Con una mirada más poética, Mar Arza también genera su pieza entorno al capital, pero lo transforma desde dentro. En esta ocasión, el principal capital pasa a ser la palabra.

Para disfrutar de la obra de Pilar Beltrán se hace necesario acercarse a ella y girar las bobinas fotográficas, trabajando el concepto de viaje desde el principio hasta el final. Una reflexión sobre ese tiempo gastado, un paseo por el no-lugar. Muy cerca, Fermín Jiménez Landa inunda la sala con dos grandes –y tambaleantes– piezas, conjunto que ha titulado ‘Ecuestre’ y donde la ausencia es quizá la lectura más importante, oculta, pero evidente al mismo tiempo. Xisco Mensua genera con sus acuarelas un políptico con instantes históricos decisivos en la historia y los presenta en conjunto, formando una paradoja que se ha repetido siempre; la palabra Run enmarca unas escenas donde el tiempo corre en contra del objetivo.

A mitad de camino entre dos series, Aurelio Ayela presenta un gran formato colaborativo y, al mismo tiempo, una reflexión sobre el signo, sobre el lenguaje. Dota a la obra de una violencia a veces no implícita que recae sobre los recortes del papel y, sobre todo, por la escenificación recreada. Decir “Gracias” se convierte aquí en un juego de tensiones. Cercano a él, y continuando con la estética geométrica, Nelo Vinuesa expone ‘Atlas’, una nueva mirada muy especial a la forma en la que el artista considera el paisaje. Una vuelta de tuerca a cómo observamos nuestro entorno, encriptado y desconocido. Con esa base observacional también encontramos la obra de Hugo Martínez-Tormo, que en la línea de lo que ya conocemos, se apropia de un material que está tratando de reutilizar y obliga a mirar (durante largo rato), generando una sensación casi incómoda. El punto de atención se coloca sobre el desperdicio y sobre cómo se crea una situación paradigmática que casi llega a regir nuestras vidas.

'Spectrum Screensaver', instalación Inma Femenía dentro de la exposición 'Art Contemporani de la Generalitat Valenciana/ Primers Moments'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

‘Spectrum Screensaver’, instalación Inma Femenía dentro de la exposición ‘Art Contemporani de la Generalitat Valenciana/ Primers Moments’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Jesús Rivera aporta en este punto lo antagónico, ya que hace uso de lo artificial para crear un paisaje idílico, inexistente. Un trabajo que parte de la base teórica de la ciencia ficción, transformando iconografías y cuya sensación tangible, tan bien recreada, se torna humo al tomar distancia con la obra. Ángel Masip encauza otra mirada hacia el entorno; ‘Cataclismo’ es, como ya se intuye por el nombre, una manera de acercarnos al caos, una explosión y, al mismo tiempo, una experiencia casi espiritual de entender nuestro momento. Cierra la muestra Inma Femenía, cuyas obras, también ampliamente conocidas, tienen aquí un momento culminante. Dentro del contexto actual de los mass media, Femenía se apropia de la tecnología, de la luz y lanza una última pregunta directa: “De todo lo que has visto, ¿sabrías decir qué es real?”.

En resumen, estos ‘Primers Moments’ no dejan indiferente. A fuerza de recorrer la trayectoria de estos 33 artistas se pueden establecer unos parámetros de semejanza, guiados, sobre todo, por la transmisión de la experiencia personal y derivados, al mismo tiempo, de la observación del entorno: el físico, el mental y el social. Al final y al cabo, estos ‘Primers Moments’ conforman una generación de artistas, no en el sentido de generación por tener una edad cercana, sino una generación unida por una situación donde la actividad del artista se enmarca en la precariedad al mismo tiempo que en el auge de las prácticas culturales, todo ello dentro de un territorio tan singular como es el valenciano. Un contexto capaz y lógico para unos resultados que hablan por si solos.

Muestra de la exposición con las obras de Art al Quadrat, Fermín Jiménez Landa y Mar Arza. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Muestra de la exposición con las obras de Art al Quadrat, Fermín Jiménez Landa y Mar Arza. Imagen cortesía del Centre del Carme.

María Ramis

“Los ojos ven una cosa y el cerebro otra”

Monika Buch. Trayectoria (1956/2018)
Fundación Chirivella Soriano
Palau Joan de Valeriola. C/ Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 9 de septiembre de 2018

“Nunca he tenido una exposición como ésta”, reconoce Monika Buch (Valencia, 1936). De familia alemana, procedente de la ciudad de Halle an der Saale, su infancia la pasó entre España y Alemania, en unos años en los que ambos países gozaban de una imagen teñida por la dictadura y el nazismo. “Decir que eras medio española y medio alemana, pues la verdad es que te acobardabas un poco, cuando resulta que todo tiene dos caras”. Quizás esa doblez, alejada de la simpleza con la que suelen mirarse las cosas, es la que impera en su obra, toda ella atravesada por variaciones formales y de color que fomentan múltiples percepciones.

“Los ojos ven una cosa y el cerebro otra, porque el cerebro interpreta lo que ve”, apunta quien ha dedicado toda su vida a provocar emociones mediante la geometría. “Cada vez que veo mi obra me impresiona, me asombra, porque veo cosas distintas”. La Fundación Chirivella Soriano reúne 120 obras de tan dilatado recorrido artístico en la exposición ‘Monika Buch. Trayectoria (1956/2018)’, comisariada por José Luis Martínez Meseguer y que permanecerá abierta hasta el 9 de septiembre. Una magnífica oportunidad para comprobar lo que exclama la propia artista: “¡Cómo te engaña la vista!”.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Meseguer ha dividido la muestra en siete apartados relacionados con sus primeros años de formación (“sorprende ya la maestría de esta etapa juvenil”), las obras lineales (“geometría pura”), las modulares, las figuras imposibles o trampantojos, las óptico-cinéticas, las casuales y las de investigación. El comisario recuerda cuando Buch llegó con 19 años a Ulm y quedó impresionada con el edificio de la escuela de esta ciudad: “En mi vida había visto algo parecido [el edificio de la Hochschule], este acontecimiento cambió toda mi vida. Lo llevo clavado en mi mente”.

¿Por qué le impresionó tanto aquel edificio? “Era una estructura con edificios bajos y una torre donde vivían los estudiantes, hecha de cemento armado gris y con ventanas de madera, que subía por una colina. Aún hoy, es un edificio estupendo cerca de un bosque”. Esa mezcla de frialdad gris y naturaleza, de organización estructural en contraste con la más primaria vegetación, de analítica y sensación telúrica, diríase que continúa en su obra, donde se da ese mismo contraste entre geometría y pasión de la que se hace eco Meseguer.

Un espectador contempla algunas de las obras de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Un espectador contempla algunas de las obras de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

De hecho, el comisario de la exposición organizada por el Consorcio de Museos y la Fundación Chirivella Soriano cita a Josef Albers y su formulación acerca del origen del arte, como reflejo de ese contraste: “La discrepancia entre el hecho físico y el efecto psíquico”. De nuevo, los ojos y el cerebro. “Primero ideo la estructura y luego la pinto, y unas veces sale como habías pensado y otras no. Y eso me emociona, porque lo que piensas en el cerebro adquiere luego otra forma”.

Monika Buch percibe este repaso a su obra como un “renacimiento de mi juventud”. Desde que se fue de Valencia con 19 años, ha transcurrido su vida en Holanda, “y ahora he tenido la sensación de volver a recuperar recuerdos de hace mucho tiempo”. Emociones que, a sus 82 años, le permiten echar la vista atrás y reconocer algo que repite en varias ocasiones: “Soy una persona muy feliz”, gracias a su trabajo, su familia y los amigos.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Vista de la exposición de Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Según Meseguer, al haber abandonado Buch sus estudios de diseño, “se ha perdido una gran diseñadora industrial, pero hemos ganado una artista”. ¿Qué le parece? “Pues que si no hubiera tenido los hijos tan seguidos, hubiera tenido una carrera científica, lo cual era una gran ilusión para mí. Se han perdido cosas, pero estoy muy contenta con lo que he hecho”. Y no es para menos. Como recuerda el comisario: “Es de las pocas mujeres que se han dedicado a la abstracción geométrica en el siglo XX”.

“Dedico horas y horas a mi trabajo, con mucha paciencia”. Y Buch lo relaciona con el deporte, “que entrenan todos los días sin descanso para llegar algún día a ser campeones; se puede comparar con ello. ¡Inviertes tanto tiempo recluida en un espacio!”. ¿Y por qué esa insistencia en la investigación del acto perceptivo? “No lo puedo explicar directamente”. Y como no puede, se dedica a expresarlo a través de una obra que parte de un esquema (“tinta sobre papel, estructuras”), al que le va añadiendo colores, “sobre todo azules y verdes, por sus gamas largas, y rojos, porque me gusta cambiar de colores”.

Sus estructuras, que parecen realizadas con ordenador dado el alto grado de perfección a la hora de ejecutarlas, engañan igualmente en este sentido: “No me gusta trabajar con ordenador, prefiero trabajarlas a mano”. Un trabajo más artesanal, mediante el cual se corre el riesgo de la imperfección: “Un poco de imperfección no me molesta”, concluye Monika Buch, feliz con su trabajo y la pasión que todavía extrae de tan enérgicas geometrías.

Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Monika Buch. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

“Esta línea (artística) es mi arma”

Política de gestos y de vida
Fernando Bryce, Lotty Rosenfeld, CADA
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 14 de septiembre de 2018

“Esta línea es mi arma”. Y Lotty Rosenfeld (Santiago de Chile, 1943) no deja de utilizarla como acto simbólico de resistencia contra el poder y las formas institucionales de control de los modos de producción. Esa línea, colocada por ejemplo sobre el asfalto, cortando las más continuas que delimitan los carriles por donde circula el tráfico, dibuja una suerte de cruz que viene a señalar el acto de rebeldía y un toque de atención contra la establecido. Una línea, pues, que se quiere artística y que Rosenfeld empuña como si fuera un arma contrapolítica.

Espaivisor, que acaba de recibir el Premio Arte y Mecenazgo de Fundación La Caixa por ser un “referente en la dinamización de la creación artística en España”, se hace eco del arte como herramienta de contestación social. Lo hace con Lotty Rosenfeld, activista chilena del audiovisual, a solas y como miembro del C.A.D.A. (Colecgtivo Arte de Acción), y con Fernando Bryce (Lima, 1960), analista político que utiliza igualmente el arte para rastrear en las imágenes y documentos históricos y visibilizar sus rasgos más controvertidos.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Álvaro de los Ángeles, en el texto de la exposición elocuentemente titulada Política de gestos y de vida, habla de la función de los artistas “que actúan políticamente” como aquella que se aleja de la mera representación de una actividad artística, para centrarse en la “construcción de una realidad que compite con la oficialidad de su oponente”. De manera que el arte, así entendido, huye de la representación para presentarse literalmente como vehículo transgresor de un orden siempre concebido como represor.

La pieza escultórica Hoz y martillo (2014), en alusión al símbolo comunista, hecha con barras de hierro y con la que el visitante se topa al entrar en Espaivisor, establece conexiones afectivas con una ideología que tan pronto invocó la revolución del proletariado, como se dio de bruces con sus efectos perversos de férreo control estatal. Un férreo control que, en el caso chileno, se centra en la dictadura de Pinochet y en los actos que Rosenfeld y el C.A.D.A. realizaron contra sus desmanes.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

La exposición intercala dibujos, fotografías, carteles, envases originales y videos para mostrar las diversas acciones llevadas a cabo por los artistas “que actúan políticamente”. Para no morir de hambre en el arte (1979) utiliza como metáfora la leche (“signo de blanco, de hambre y de carencia”) para denunciar lo que tal signo comporta. Así, “se da inicio a una obra que abarca desde el video registro, hasta las revistas de análisis político, pasando materialmente por los cuerpos segregados de los habitantes más desposeídos de la ciudad”, según se hace constar en la muestra.

De Rosenfeld y C.A.D.A. se exhiben también otras acciones subversivas en esa misma línea como arma. ¡Ay, Sudamérica! (1981) recoge una huelga de hambre contra la dictadura militar chilena, precedida del lanzamiento de 400.000 panfletos desde seis aviones. La exposición acoge una de esas octavillas originales, donde se puede leer: “Nosotros somos artistas, pero cada hombre que trabaja por la ampliación, aunque sea mental, de sus espacios de vida, es un artista”. A la hora señalada (High Noon, 1982) muestra “un duelo de luz, sin armas” y pensado como “denuncia de la violencia chilena”, si bien hay un texto sobreimpresionado que recuerda de nuevo el espíritu de la línea de Rosenfeld: “El neón es el arma”.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor

No+ (1983) se convirtió en un símbolo de esa resistencia política a través de un slogan artístico, puesto que a esa negación se le podía añadir cualquier cosa que quisiera ser eliminada de la opresiva sociedad. “Repudio abierto al régimen” mediante esa “autoproliferación del ‘No +’ por toda la ciudad”. Viuda (1985) es un retrato, sin más, de la “mujer cuyo marido había sido asesinado durante una protesta contra la dictadura militar”.

Fernando Bryce reelabora por su parte una serie de carteles de cine relativos a películas bélicas de los años 30 del pasado siglo. La guerra, como esa otra cara de la política, sirve al artista peruano para mostrar el reverso antibelicista que desemboca en el J’acusse de Abel Gance. Les fussilés de Chàteubriant (2011) es una pieza compuesta por 30 dibujos en tinta sobre papel, que recoge los 27 miembros de la Resistencia francesa fusilados durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Fascismo que aparece ligado con otros nombres del comunismo revolucionario, cuyo totalitarismo aparece débilmente reflejado en la exposición.

Política de gestos y de vida se sitúa en esa línea de rememoración histórica y de compromiso artístico que sin duda ofrece material controvertido para un extenso debate. Como concluye De los Ángeles, “esta exposición compleja, profunda y repleta de informaciones subyacentes” viene a poner en diálogo “trabajos diversos y situaciones históricas distanciadas entre sí”. Plantea preguntas y acerca posiciones, a falta de delimitar en qué sentido y dirección.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor.

Política de gestos y de vida. Imagen cortesía de Espaivisor.

Salva Torres

La sociedad hueca de Juan Cuéllar

Distopía, de Juan Cuéllar
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2, Valéncia
Hasta el 22 de julio de 2018

Distopía es el título de la exposición de Juan Cuéllar en la Sala Oberta de La Nau de la Universitat de València. Una distopía, aunque general, centrada en el aspecto laboral que luego se va extendiendo como una mancha de aceite por el conjunto. “Empecé trabajando las obras y me di cuenta que la chispa que lo movía todo era la precariedad laboral de los artistas”. Precariedad que le parece “más estructural, del entorno en el que vivimos”, y que hace extensible “a vuestra profesión también”. Habla de un cambio en esa estructura del trabajo, “que sigue siendo alienante y que nos va a frustrar más”.

Alienación, domesticación y hueco son palabras que se repiten en ese universo utópico creado por Cuéllar, quien ya se hizo eco de él en una muestra en la extinta galería Walden Contemporary de Valencia. Sus rostros vaciados, característicos de sus dibujos, se mezclan en esta ocasión con los agujeros que vienen a taladrar los propios cuerpos, hasta prolongarse al entorno urbano y a los seres animales. “El hueco es lo vacío, lo alienado. De manera que, al vaciar la forma, vacías también el contenido”, explica el artista valenciano heredero de la estética pop.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Según el comisario de la muestra, Vicente Pla, esos “puntos ciegos”, o agujeros por los que parece vaciarse el sujeto, “desmienten en última instancia el ideal de la figuración como imagen veraz del mundo”. Y, al desmentirlo, diríase que emerge esa distopía a modo de prolongación de la propia utopía, cuyo anhelo de perfección mostraría su doble siniestro. “La utopía”, dice Cuéllar, “es un proyecto que nunca termina de acontecer, mientras que la distopía sí, pero de forma disfuncional”.

Los óleos y dibujos de la exposición se completan con un video realizado por el propio comisario, que el artista denomina “ensayo audiovisual” sobre esa distopía. Desdibujados los rostros, taladrados los cuerpos y sometido el entorno urbano a un mismo peligro de progresivo vaciamiento, las escenas representadas por Cuéllar destilan un aire inquietante. “Va desde lo familiar, que lejos de ser un colchón o el lugar que te acoge puede ser origen de problemas, al mundo animal, donde se crea igualmente la fábula de la domesticación social”.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Es una domesticación propiciada por uno de los peligros que el artista observa con respecto al régimen de prisas que lo envuelve todo. “Los problemas se suceden y cada vez estamos más anestesiados”. Y lo sitúa en esos momentos de crisis económica en los que “cuanto más hundidos, más en silencio estábamos”. En su obra también aparece la censura, que en ciertos cenáculos críticos traducen como autocensura. “Yo la autocensura no me la planteo. Pienso que los nuevos medios de comunicación, las redes sociales, crean esa amalgama de información que propicia la alienación de tanta saturación de mensajes”.

Cuéllar cifra en esa abundancia la clave de la alienación contemporánea. “Hay tal cantidad de información que no la puedes dirigir”, lo que le lleva a pensar que “somos una sociedad domesticada por sobreinformación”. Y la distopía que supura su obra continúa: “Una sociedad domesticada, vacía, es más fácil de dirigir que una sociedad crítica”. De ahí la explicitud con la que titula una de sus piezas: Huecos, así nos quieren. “Es un auto vaciamiento consciente”, prosigue el artista, que lamenta esa pendiente por la que rueda la vida.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

“El trabajo no nos ha hecho más libres y mejores personas, sino meros consumidores”. La familia que come alrededor de una mesa, literalmente titulado Distopía familiar, viene a ser el símbolo de esa cualidad consumista desprovista de afectos. “Es un escenario indeseable, pero otro de los motivos generadores de la obra”, cuyo conjunto “observa la realidad más cercana y la más universal”. Los soñadores o Dreamers, que también comparecen en su obra, se limitan a mirar por el marco de un cuadro o de una ventana oscura, rodeados de estanterías de libros que parecen limitar el alcance de esa mirada. De nuevo cierta saturación, esta vez sin agujeros de por medio.

El proyecto expositivo está ligado a cierta didáctica, como subraya Cuéllar. “Se trata de hablar de la distopía a nivel visual acompañado de charlas y conferencias” que tiene lugar en La Nau y que coincide, a su vez, con los animales domésticos que presenta en el Gabinete de Dibujos del espacio Gris Enmarcació.  Y puesto que la motivación le vino de la propia situación laboral de los artistas, Cuéllar dibuja un panorama de claroscuros. “Hay un mercado del arte pírrico y no todos podemos entrar en el saco de las ayudas públicas”. Lo cual le ha llevado, como viene sucediendo en otros sectores, a reinventarse: “Ahora tienes que ser artista, además de gestor de tu propia carrera, promotor y comisario”, concluye.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

Titzina Teatro galardonado en los premios de Sala Russafa

Distancia 7 Minutos, de Titzina Teatro (Barcelona)
Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatro
VII Edició Premis del Públic de Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Domingo 17 de junio de 2018

El resto de la lista de premiados: Premi Urban-Levante (EMV) al Millor Espectacle Valencià de Teatre para ‘Flores azules’, de La Dramática Producciones (València); Premi Menkes al Millor Espectacle de Dansa para ‘Drap’, de Mou Dansa-ONGD Setem (València); Premi C.C. Nuevo Centro al Millor Espectacle Teatral per a xiques i xiquetes para ‘El caso del fantasma percusionista’, de La Gotera de Lazotea (Jerez de la Frontera); Premi El Diario C.V.es a l’Espectacle Revelació 2018 para ‘La dislexia de los conejos’, de Conejos Teatro (València); Premi Mondo Sonoro al Millor Directe Musical para el grupo de música ‘Badlands’ (València); Premi Fundació Bromera al Millor Espectacle Treball Escolar para Noa Mª Paavola España, del CEIP Alejandra Soler; Premi Fundació Bromera al Millor Col.legi Assistent para el Centre Privat Color de Monte Colorado, y Premi a l’Espectador 2018 patrocinado por Sala Russafa (otorgado por sorteo) a José Julián Ibañez Primo.

 continuación reproducimos la entrevista que con motivo del pase de su obra 'Distancia 7 Minutos' realizamos a uno de los creadores de Titzina Teatro en noviembre de 2017]

La metáfora es muy ilustrativa: una plaga de termitas obliga a un juez abandonar su casa para tener que vivir con su padre una temporada. Al mismo tiempo, el vehículo espacial Curiosity aterrizaba en Marte para explorar su superficie, manteniendo en vilo durante siete minutos a la NASA al desaparecer la señal que debía confirmar el éxito de la operación. El espacio y el tiempo dándose conflictivamente la mano. Lo mayúsculo y lo minúsculo entrelazados en una historia a la que Titzina Teatro saca chispas en Distancia 7 Minutos, la obra que felizmente se estrena en Valencia gracias a la Sala Russafa.

“La distancia entre las personas, en este caso entre un juez y su padre, reflejada en esos siete minutos de terror que supuso no saber si el aparato había tocado tierra o se había estrellado”, explica Pako Merino que, junto a Diego Lorca, protagoniza y dirige una obra que supera ya las 350 representaciones, con más de 100.000 espectadores durante su gira por España y países de Latinoamérica. “Son siete minutos de espera que se relacionan con otras partes de la obra”, precisa Merino, quien encarna a diversos personajes.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Esa distancia humana a la que da pie una simple plaga de termitas tiene su reflejo en esa distancia planetaria referida en la misión espacial del Curiosity. “El teatro es un acto vivo donde se representa de forma microscópica la vida”, sostiene Pako Merino, quien recuerda con orgullo lo que le dijo un espectador al término de una función: “Me habéis removido cosas por dentro”. Y es que el teatro de Titzina apela a esa introspección personal desde el mejor de los entretenimientos.

“La obra no solo habla del choque generacional, sino del modo en que asumimos gestos que son de nuestros padres, en contra de nuestra voluntad”. Ese juez que interpreta Diego Lorca se verá de pronto conviviendo con un padre que le saca de sus casillas. “Vistos desde fuera los problemas de los demás pueden parecer cómicos”. Merino lo dice después de asistir a diversos juicios para recabar información de cara a la obra. “Comprobamos que muchos problemas se podrían resolver entre las personas, sin necesidad de tener que acudir a un juez, y que uno se siente tranquilo porque el sistema judicial funciona”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Funciona? “En todo caso, el fracaso es de la sociedad y no de la justicia”, a la que Merino defiende tras conocer a muchos de esos jueces de entre 30 y 40 años a los que entrevistaron: “Su función no es fácil, para nada”. Como no son fáciles las relaciones paterno filiales. Y en esto la metáfora de las termitas es reveladora: “La madera aparece por fuera toda barnizada, pulida, pero por dentro oculta un mundo familiar siniestro”. Un mundo, nunca mejor dicho, corrompido, del que Titzina se hace cargo a base de un teatro minimalista que busca la esencia de los actos y las situaciones.

“Es nuestro sello. Minimizamos los objetos, y esencializamos el espacio y los gestos. Le dedicamos mucho tiempo a la construcción de la obra; todo tiene que estar en su sitio, cuestionándolo todo cientos de veces. Solemos hacer un test de fuerza antes del estreno”. El resultado es un espectáculo aclamado por espectadores y crítica, que han visto en Distancia 7 Minutos “teatro de verdad”, como afirma Merino habérselo dicho el público en diversas ocasiones.

Titzina, he ahí otra de sus virtudes, trata a ese público con respeto, ofreciéndole un producto de entretenimiento con carga de profundidad. “El público rellena los espacios vacíos con su imaginación”. De ahí la escenografía reducida a los mínimos elementos, al igual que el vestuario y los gestos: “Nos han llegado a decir que con qué poco, un gesto o un cambio de chaqueta, han visto a otra persona”. La distancia que atraviesa el conjunto de la obra juega con esa misma dialéctica de lo próximo y lo ajeno: “La cercanía que se supone existe en toda familia, resulta que revela también una distancia enorme”. Y Pako Merino concluye diciendo que Titzina seguirá insistiendo en “textos cada vez más profundos, porque queremos evolucionar y no repetirnos”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Salva Torres

La memoria quebrantada

Memoria: El bombardeo del 25 de mayo de 1938 del Mercado Central de Alicante
Entrevista a Alex Guillén y Sergio Lombarte
Centro Cultural Las Cigarreras, Alicante

“La memoria es como un don maravilloso y una maldición implacable”, dijo Aharon Appelfeld, novelista israelí que en esta frase ya sentencia el potencial y la relación entre memoria, identidad e historia. La productora Letra & Frame presentó el pasado viernes 25 de mayo en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, ‘Memoria’, un corto documental que reconstruye el terrible suceso que este año cumple 80 años. Se trata de recuperar en un retrato audiovisual la Guerra Civil en Alicante a través de una combinación de testimonios y material gráfico de la época.

Entrevistamos a Alex Guillén director y escritor de ‘Memoria’, y a Sergio Lombarte, director de fotografía, edición y posproducción de este proyecto.

¿Qué motiva a Letra & Frame a llevar a cabo este documental? ¿Cuál es el objetivo?

Alex Guillén (AG): Nosotros, en nuestra productora Letra & Frame, tenemos un lema, que es el de contar historias. Y nos pareció que esta tenía que contarse y no caer en el olvido por todo el impacto que tuvo en la ciudad y en su historia. No obstante, estamos hablando de un bombardeo en el que murieron 300 personas que fueron enterradas en su mayoría en una fosa común. Y cuya memoria por distintos acontencimientos que pasaron se diluyó en el tiempo convirtiéndose en un rumor o una leyenda que pocos conocían a ciencia cierta.

Sergio Lombarte (SL): Son muy pocas las personas de nuestra generación, o incluso de la de nuestros padres, que saben que esto ocurrió. Mi familia lleva en Alicante más de 20 años y no habían oído hablar de bombardeos durante la guerra civil hasta que comenzamos este proyecto.

En el documental aparecen diferentes personas, desde una testigo hasta un periodista. ¿Qué os llevo a centraros en esos testimonios?

(AG): La brevedad del formato que hemos escogido nos obligaba a seleccionar pocos perfiles muy concretos que tuvieran un conocimiento profundo del tema. Y que al mismo tiempo, se complementaran entre sí para cohesionar la narración. De esta forma seleccionamos un periodista experto en la historia de Alicante que nos aportó imparcialidad, un historiador y arqueólogo que nos dio datos precios, un investigador experto en el tema que nos brindó análisis…Y una testigo que nos ofreció su memoria y que es la auténtica protagonista del relato.

Una de las escenas del documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

Magdalena Oca, testigo que aparece en el documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

¿Por qué este formato de documental corto?

(AG): Nuestra productora apuesta por el reportaje o documental corto porque creemos que es un format que gracias a su duración es capaz de enseñar y entretener sin aburrir. Y en los tiempos que vivimos donde todo es rápido y va a la velocidad de la luz, tenemos que adaptarnos a la realidad audiovisual del mundo.

(SL:)  No obstante, Hemos querido darle una estética cinematográfica que suma mediante un juego estético más dramatismo y permite que el espectador se sumerja en el relato.

¿Cómo ha sido el proceso de montaje?

(SL): Para un proyecto de esta embergadura son necesarias muchas horas de dedicación. Nuestra pasión por el formato documental, así como la carga histórica del mismo han sido nuestro principal combustible. Como director de fotografía, me he volcado por conseguir una estética que acompañe a la narrativa. Del mismo modo que la producción y guion realizados por Alex sin duda fueron sublimes y factores clave para desarrollar este documental.

(AG): Ha sido un proyecto exhaustivo realizado en tiempo record, pues en apenas tres meses lo hemos completado. Al ser un proyecto independiente no se ha contado con financiación externa, pero aun así, nada nos ha frenado a la hora de llevarlo a término. La implicación de Mister Barceló , Kurtys Flow y Rebecca Wasser también ha sido un factor determinante para que todo saliera según lo previsto.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

‘Memoria’ ha implicado varias disciplinas artísticas y a varios agentes culturales de la ciudad, ¿era algo premeditado o han ido surgiendo necesidades?

(AG): Desde el primer momento Sergio quiso darle un efoque muy artístico al proyecto, no quedándose meramente en la realización de un documental: Estudiamos los planos, el color y el resultado que queríamos, apostando por una línea gris que acompañara la tristeza de la historia y al mismo tiempo la objetividad y la neutralidad. Esta no es una historia que acabe bien. En cuanto a las colaboraciones, fueron surgiendo de manera espontánea conforme fuimos desarrollando el proyecto hasta que creamos nuestro pequeño universo.

(SL): Conforme avanzaba el documental vimos claro que teníamos que crear un proyecto transmedia, que fusionara varias disciplinas. El primer paso fue plantearnos una fusión de reportaje y documental, con una visión cinematográfica. La primera colaboración externa fue la composición de la canción 25 de Mayo, escrita e interpretada por Mister Barceló y producida por Kurtys Flow. La canción la reservamos para los créditos del documental, dándole a las víctimas una despedida digna. Además realizamos un videoclip para esa misma canción que siguiese la misma estética que el documental. También decidimos contar con la colaboración de Rebecca Wasser, artista alicantina autora de ‘Ecos’, el óleo que cierra el documental. Su cuadro aporta un valor que no podíamos conseguir de otra manera consiguiendo combinar producciones audiovisuales con música y pintura.

Queríais desde el principio que ‘Memoria’ fuera un proyecto independiente, ¿en todos los sentidos?

(AG): Sí al 100 %. La idea desde el primer momento ha sido realizar una producción  didáctica, amena, neutral y objetiva.

(SL:) Pura historia basada en testimonios de testigos y expertos.

‘Memoria’ está publicado en la web de Letra & Frame y se puede disfrutar aquí. Próximamente se irá proyectando en colegios o en eventos. La programación se puede consultar en el siguiente enlace: letrayframe.com.

Maria Ramis

Vociferio, la poesía más allá del Talent Show

Vociferio. Festival de Poesía Oral y Escénica
Distintos espacios de Valencia
Del 1 al 17 de junio de 2018

Han pasado algo más de 60 años desde que Gabriel Celaya disparara su ya famoso vaticinio: “La poesía es un arma cargada de futuro”. David Trashumante, coorganizador de Vociferio junto a Raúl Lago, matiza: “Está cargada con balas de fogueo, nunca va a matar a nadie”. He ahí la fuerza de una poesía que busca su lugar en el seno de una sociedad tan pragmática, que olvida la inutilidad necesaria de la creación. “Parar la maquinaria es un acto revolucionario”, señala Trashumante, quien apela igualmente a la belleza y la emoción como valores “no en desuso”.

Los poetas que participan en la ya séptima edición del Festival de Poesía de València vienen cargados de esa belleza revolucionaria, a prueba de prisas e influjos estrictamente mercantiles. “Las poéticas de Vociferio hacen frente al sistema neoliberal y capital, nombran la ignominia”, subraya Trashumante. Lo hacen el año en que Vociferio crece más: en días (del 1 al 17 de junio), en actos programados, en espacios y en presupuesto, “se triplica, rondando los 50.000 euros”, apuntó Lago. Y el año en que por segunda vez acoge el Poetry Slam España, que tendrá lugar en el IVAM. “Valencia es la única ciudad que repite como sede”, destacó Trashumante.

Fátima Miranda. Imagen cortesia de Vociferio.

Fátima Miranda. Foto de Mike Minehan por cortesia de Vociferio.

“Corren buenos tiempos para la lírica”, reconoció. Aunque luego lanzó algunas precisiones: “Los Talent Shows [concursos de talentos] reúnen a un tipo de poesía que deja mucho que desear en cuanto a calidad”. En Vociferio, en cambio, apuestan por una poesía que permita “participar en actos verdaderos, en experiencias transformadoras”. Experiencias como las que proponen algunos de los artistas reseñados durante la presentación del festival en Carme Teatre: Fátima Miranda (“es como ver a Carles Santos encarnado en mujer”), Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía en 2009 por La casa roja, Ángelo Néstore, Premio Hiperión de Poesía el pasado año, Claudia Facci o Berta García Faet, valenciana que vive en Providence, desde donde lanza textos como Este no es un poema feminista, “amigo mío. No te vayas”, que concluye: “Me gusta lo que haces con tu tiempo”.

De ese tiempo ajeno a las “dinámicas de consumo abusivas” y de talentos como César Brandon (“el poema con el que arrancó [en Got Talent] es plagio del Slam Poetry inglés”), da cuenta Vociferio. “La poesía no es A, B y C, sino que es todo el abecedario”, subraya un Trashumante crítico con esas prácticas poéticas que riman espectáculo con devaluación del verdadero acto poético: “Todo eso son campañas orquestales”. Nada que ver con la “experiencia sanadora” que, por ejemplo, propone Mestre: “Lo que se dice es tan importante como la manera en que se dice y quién lo dice. Por eso escuchar a Mestre en vivo es toda una experiencia”.

Juan Carlos Mestre. Imagen cortesía de Vociferio.

Juan Carlos Mestre. Imagen cortesía de Vociferio.

Boke Bazán ha sido el encargado de dotar de cuerpo gráfico a esa experiencia multisensorial que pretende ser Vociferio. “Representa todo el color y viveza del arte, con esos tres pájaros, el tucán, el loro y el colibrí, simbolizando el cromatismo y vibración de la poesía”, explicó el diseñador. Bullicio selvático trasladado a la imagen de un festival que acoge igualmente una Feria de Editoriales en el Centre del Carme, la Festa Alçaveu en la explanada de la Biblioteca Pública de Valéncia y el citado Poetry Slam España que reunirá en su octava edición a 22 poetas nacionales. El IVAM acogerá los días 8 y 9 de junio las semifinales y la final.

Cartel de Boke Bazán. Imagen cortesía de Vociferio.

Cartel de Boke Bazán. Imagen cortesía de Vociferio.

La improvisación poética correrá a cargo de Dani Orviz y Pep Gimeno ‘Botifarra’, en el marco del II Premio Granito de Oro Dacsa, marca de arroz que colabora con el festival, junto a cervezas Ámbar, porque, como dijo Trashumante, los poetas “también comemos y bebemos”. El IVAM y el Museo de Bellas Artes de Castellón, este por primera vez, ejercen de coorganizadores, teniendo a Alçaveu, Tercera Setmana, la Associació d’Editors del País Valencià, El Petit Editor y Ca Revolta, como soportes. También colabora Caixa Popular, con Poética 2.0 como media partner.

Vociferio, a rebufo de ese clima propicio que les ha llevado a pegar el estirón este año, ya piensa más a lo grande todavía. “El objetivo es que dentro de tres años el festival sea internacional al igual que Cosmopoética de Córdoba, que tiene un presupuesto de 150.000 euros”, subrayó Trashumante. De momento, ya hay prevista una comida de hermanamiento en Innsa Hotel el sábado 16 de junio para establecer lazos con el mencionado festival andaluz. Sin duda, corren buenos tiempos para la lírica en Valencia de la mano de Vociferio.

Fátima Miranda. Imagen cortesía de Vociferio.

Fátima Miranda. Imagen cortesía de Vociferio.

Salva Torres

“10 Sentidos es un festival de participación”

Desayunos Makma en Cafetería La Nau (Centre Cultural La Nau)
‘Invisibles’. Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de Valencia
Del 3 al 20 de mayo de 2018
Con Meritxell Barberá e Inma García, directoras del festival
Entrevista realizada por Merche Medina, Salva Torres y Jose Ramón Alarcón, del equipo de redacción de Makma

El Festival 10 Sentidos incoa, a partir del viernes 3 de mayo de 2018, el corpus de su séptima edición, cuya venidera agenda programática se formula bajo el lema ‘Invisibles’. Con tal motivo, desde Desayunos Makma conversamos con Mertixell Barberá e Inma García –responsables de su dirección artística y técnica, respectivamente– con el fin de reflexionar acerca del presente concepto vertebrador y, en consecuencia, desgranar los hitos más relevantes su contenido.

Festival 10 Sentidos. Makma

INVISIBLES

“Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada”
(‘Los Nadies’, Eduardo Galeano)

Tomando como referencia los versos del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, ‘Invisibles’ focaliza la atención sobre el velado y turbio horizonte de la exclusión social, cuyas razones deben encontrarse en inicuas y hostiles divergencias económicas y etnográficas, “por condición sexual o de raza”, por motivos físicos, psicológicos o etopéyicos.

Atendiendo a las premisas con las que se enarbolaron los encuentros anteriores, Mertixell Barberá considera que, en cierto modo, “invisibles es un concepto mucho más amplio. Cada año el lema ha ido hacia un colectivo concreto”; es por ello que “podría resumir los lemas de todas la ediciones hasta ahora e, incluso, los futuribles, porque, al fin y al cabo, siempre tratamos de visibilizar a través de propuestas artísticas una cuestión que afecta al avance de cualquier comunidad”. En ‘Invisibles’ se encuentra “toda esa parte teórica y social, los aspectos y nuestras caras invisibles, incluso en el sentido estético” del término, apunta Inma García.

Tal y como reza en su tríptico programático, “están ahí, pero no los vemos. Las prisas, los horarios rígidos y los convencionalismos nos impiden detenernos y valorar su presencia. No es cómodo verlos y por eso lo evitamos. Y si no se ven no existen. No forman parte de eso que llamamos sistema o no ocupan un lugar suficientemente reconocible en nuestra sociedad”.

ACTIVIDADES

Si las dos ediciones precedentes –’A lo caos’ y ‘PorMayores’–, amén de consumar su especificidad argumental, consolidaron una apuesta morfológica por la multiplicidad de sedes, en 2018 no solo se consuma, sino que se incorporan nuevos espacios –como la Biblioteca Valenciana, en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, verbigracia– y el festival retorna, a la par, al germen arquitectónico de sus cuatro primeras celebraciones, el Centre del Carme, sumándose a IVAM, MUVIM, Espai Rambleta, Espacio Inestable, Centre Cultural La Nau, Palau de les Arts, La Filmoteca Valenciana, la Galería Pepita Lumier o la Plaza del Ayuntamiento, entre otros.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

ROMEO CASTELUCCI

De este modo, serán más de medio centenar las actividades que nutrirán el cronograma del Festival 10 Sentidos, de entre las que destaca, como cabeza de cartel, el artista y dramaturgo italiano Romeo Castellucci, quien retoma y porta al festival uno de sus más ínclitos y convulsos espectáculos, ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’ –en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes (16/17 de mayo)–, inspirado en el texto trágico de William Shakespeare; una pieza de honda y heterodoxa “visibilización de la voz”, acerca de la que Inma García señala que “es tan radical en muchas cosas que es preferible no desvelar nada”.

CONSTANZA MACRAS

Uno de las representaciones más relevantes, ‘Hillbrowfication’ –en Espai Rambleta (19 de mayo)-, porta la rúbrica de la coreógrafa argentina Constanza Macras y su compañía interdisciplinar DorkyPark, quien trabaja y reside en Berlín desde hace varias décadas. Sin duda, un objetivo cumplido para 10 Sentidos, si bien “llevamos años intentando traerla”, señala Barberá.

Constanza, quien habitualmente “trabaja con un colectivo concreto de personas amateur para reflejar algún aspecto social”, procura reflexionar, con ‘Hillbrowfication’, en torno de la violencia y la xenofobia, a través de la puesta en escena de una veintena de niños y jóvenes –de entre los 5 y los 22 años– del Hillbrow Theatre Project de Johannesburgo, un centro cultural gestado “para intentar que los niños pasaran en él el mayor tiempo posible cuando no estuvieran en la escuela, e intentar estar el menor tiempo en la calle”, matiza Mertixell Barberá, quien sintetiza que “hablan de una ciudad invisible que no existe y les gustaría que fuera su ciudad; una ciudad del futuro donde no haya delincuencia, ni violencia, ni droga”; una singular distopía en la que una invasión alienígena procura una metamorfosis del orden social orientado por las habilidades de cada individuo para bailar.

LA SUBTERRÁNEA

A través de la propuesta escénica ‘Ser Visibles’ – en Espacio Inestable (8 de mayo), la formación La SubTerránea comanda un proyecto de trabajo con diversos colectivos invisibles de la ciudad. “Cada año pedimos a un director de escena que trabaje con colectivos que tengan que ver con el lema del festival y que cree una pieza ex profeso en work in progress, para presentearse en el contexto” de 10 Sentidos, indica Barberá.

‘Ser Visibles’ se encontrará vertebrada por ex prostitutas, mujeres que fueron víctimas de violencia de género, adolescentes transexuales e inmigrantas refugiados. “Ahora mismo son diecisiete personas (creo que llegaremos a las veinte), pero el proceso está siendo brutal, porque entre la compañía y nosotrs estamos generando entrevistas con colectivos, con personas de manera independiente”, señala Inma García.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

SONIA GÓMEZ

La coreógrafa catalana Sonia Gómez, mediante ‘Dancers. Proyecto de Transmisión’ y ‘Bailarina’ – en el Centre del Carme (6 de mayo)–, postula una muestra de su trabajo “en los límites de la performance, no tanto danza ni teatro, con conceptos muy autobiográficos’, recuerda Meritxell.

Si en ‘Bailarina’ se desarrolla “un solo con pautas de movimiento muy básicas, para generar el concepto espacial”, con ‘Dancers’ la performer “contacta con varias bailarinas locales para que se aprendan su solo dos días antes, a modo de transmisión de su trabajo”, recalca Inma. En 10 Sentidos  este proceso de transmisión se vincula con un grupo diletante formado por mujeres de la limpieza.

MARCO CANEVACCI

De entre las diversas proposiciones e intervenciones artísticas debe destacarse ‘Plastique Fantastique’ –en el claustro renacentista del Centre del Carme (a partir del 3 de mayo)–, del reconocido artista del arte efímero Marco Canevacci, quien “instalará una burbuja gigante transparente, jugando con los conceptos de visibilidad/invisibilidad”, perfila Inma García, con el fin de “generar un espacio de arquitectura efímera en el que ocurran cosas”, avanza Barberá, como el concierto inaugural ‘Spectre [LIVE]‘, del artista sonoro Edu Comelles, o el citado proyecto de Sonia Gómez.

DIMITRI DE PERROT

El artista suizo Dimitri de Perrot postulará la instalación sonora con fotografías ‘Dreams & Nightmares’ – en el MuVIM ( a partir del 4 de mayo)–, con la que reflexionar acerca de “lo que queda a nivel sonoro y visual cuando los refugiados pasan por determinados lugares y, posteriormente, abandona”, indica Meritxell Barberá; un oscuro espacio de tránsito por el que conducirse mediante “sonidos, imágenes y sensaciones”.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Como ya se ha erigido en habitual, la explanada de la plaza del consistorio acogerá, el sábado 12 de mayo, una dilatada jornada de actividades, a modo de popular y citadina muestra de acción de los principales preceptos del presente año, contando con la participación de Danza Mobile, la compañía de teatro catalana Kamchàtka, el site-specific de Eduardo Guerrero y la “invisibilidad de los artistas callejeros”, o las instalaciones artísticas de Edu Comelles –y su recreación visual y sonora del antiguo diseño de la Plaza del Ayuntamiento proyectada por el arquitecto Javier Goerlich– y Juan Gonzáles, quien en ‘Offine’ visibiliza mediante la fotografía a grupo de personas sin techo y sus respectivas fórmulas de interacción y comunicación, invisibilizadas económica y tecnológicamente.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

CERTAMEN COREOGRÁFICO

Uno de los estribos ineludibles que conforman el cronograma del festival se polariza en torno de su Certamen Coreográfico –en Espai Rambleta (9/10 de mayo)–, para cuya presente edición han recibido casi 300 propuestas nacionales e internacionales. Sin duda, “cada vez nos cuesta más hacer esa selección (de finalistas). Son 10 píldoras de lo que es el mapa internacional de la coreografía más emergente”, si bien “cada vez son más los profesionales que se están llevando y programando piezas que ven aquí”, destaca Barberá.

El Festival 10 Sentidos se completa, además, con la rúbrica de autores y compañías de inquietantes propuestas y discursos contraventores, como Kor’sia, Platform-K & les Ballets C de la B o Stopgap Dance Company, entre otros; la incursión en ‘#Territorio Chirbes. Este hombre tiene en su cabeza un mundo’, espectáculo e instalación escénica a cargo del dramaturgo valenciano Toni Tordera en el Centre del Carme, al igual que la ‘València Invisible’ de Laura Clos y Núria Vila; la cáustica discursiva de Telmo Irureta en el MuVIM; el Ciclo de Cine Invisibles en la Filmoteca Valenciana; la ruta ‘Libros Visibles en las librerías valencianas’; conferencias como ‘La ilustración y la novela gráfica como herramientas de visibilización’, a cargo de Cristina Durán y M. Ángel Giner Bou en Galería Pepita Lumier o las confluencias de ‘Arte y Acció Social’ en el Centre Cultural La Nau, con las que “generar un encuentro con expertos que trabajan en la materia ‘Arte y Solidaridad’ y la conversación expositiva con cinco colectivos, vía convocatoria, que cuentan sus respectivos proyectos artísticos”, manifiestan ambas.

Un vasta y fértil nómina de creadores y materias que auxilian a solidificar su norte reflexivo, en tanto que “el Festival 10 Sentidos siempre va a buscar esa idea de visibilizar la denuncia social, asociado a cómo a través del arte posiblemente no se cambiará el mundo, pero sí propone los debates y la reflexión necesaria para que al final se planteen y se debatan los problemas que sí afectan al avance de una comunidad y a nuestra sociedad”, delibera Meritxell Barberá.

“No sólo es un festival de exhibición, es un festival de participación. Desde lo inicios dijimos que esto tiene que servir para algo, no solo para mostrar cosas, sino para que la gente sea un espectador activo, participativo y se integre en los proyectos”, asevera Inma García.

Sin duda, legítimas ratificaciones para un 10 Sentidos que cuenta, así mismo, con un compromiso renovado por parte de Caixa Popular que asegura su pervivencia durante los próximos tres años. “Estamos convencidas de que el festival tiene mucha vida, porque es diferente, tiene su propia identidad y, además, con el que cada vez nos sentimos más comprometidas”, concluyen.

Más información en Festival10Sentidos.com

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

Los versos robados con admiración por Moisés Yagües

Versos robados, de Moisés Yagües
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 12 de junio de 2018

Ha robado (“la verdad es que suena mal”) versos de grandes poetas: Miguel Hernández, Caballero Bonald, Luis Cernuda, Cristina Peri Rossi, Antonio Gamoneda, Juan José Téllez, Ana Merino… Aunque lo ha hecho “con buena intención”: la de trasladar a su particular universo creativo la hondura de sus admirados poetas. De hecho, Moisés Yagües reconoce en ellos su verdadera vocación: “Más que pintor, me hubiera gustado ser poeta”. Y la verdad es que viendo su obra, diríase impregnada de ese aliento poético que tanto anhela.

A veces confundo el amor con una escalera, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

A veces confundo el amor con una escalera, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Los Versos robados que dan título al conjunto expositivo que presenta en la galería Alba Cabrera le han permitido indagar en las relaciones humanas, con esa mezcla de profundidad e ironía que caracteriza su trabajo. Si comedia es igual a tragedia más tiempo, como dice uno de los personajes de Delitos y faltas (Woody Allen), la obra de Yagües estaría atravesada de esa vis cómica, bajo cuya apariencia emerge una sutil amargura. “La vida es un poco tragicomedia”, secunda el artista murciano, que el 15 de mayo inaugura en su natal Molina de Segura otra exposición, esta vez en torno a las fronteras, realizada con la ayuda de sus alumnos de primaria.

De nuevo la poesía y la realidad, en forma de drama migratorio, dándose la mano entre una exposición y otra, y en el interior de cada una de sus obras. Un conjunto de versos robados, de cuyo proyecto seleccionó Graciela Devincenzi, responsable de Alba Cabrera, las piezas que integran la muestra. “No soy un especialista en poesía, pero he ido anotando en una libreta ideas de los poetas que leía”. Ideas que ha trasladado a su pintura, a veces partiendo de los versos y otras simplemente dejándose llevar.

Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

“Jugar con el lenguaje es una de las cosas que más admiro”. Un juego en el que los poetas se la juegan de tanto buscar en el interior de las palabras su esencia. “Es una cosa que no está valorada. Ningún poeta vive de la poesía, ni siquiera los que tienen una gran trayectoria”. Por eso proclama Moisés Yagües: “Los poetas son gente admirable, porque trabajan verdaderamente por amor al arte”. Un arte basado en “contar tanto con tan pocas palabras”. A rebufo de ese espíritu lacónico, pero intenso, él también juega con los colores, sus entrañables personajes y las ideas que le pasan por la cabeza, destilando un sinfín de sugerentes historias.

“Siempre intento contar algo con las imágenes y los títulos”. Imágenes protagonizadas por unos seres que quieren comunicarse entre sí, pero que hallan dificultades para hacerlo, a pesar de las escaleras y los puentes trazados entre ellos. “La incomunicación está ahí y yo creo que, a raíz de Internet y la aparente comunicación existente, incluso ha empeorado”. Y agrega: “La tecnología puede ser maravillosa en un sentido, pero en otro empobrece”. De nuevo la faz amable y su envés amargo manteniendo un pulso en su trabajo.

Es bonito el amor cuando se hace, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Es bonito el amor cuando se hace, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Hay alusiones a sus admirados poetas, pero también a la música (Serrat, Rosendo, Burnbury, Rafa Berrio) y el cine (La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera). Y gustándole jugar con todo ello, una veces impulsado por la admiración y otras por la ironía (Enrique Iglesias y su spanglish I want to be contigo), insiste en lo difícil que es la comunicación, tanto en la vida como en su obra, reflejo de aquella. “Que dos personas lleguen a conectar y permanecer juntas es uno de los misterios de la vida”. Como misterioso, más bien trágico, es que no nos demos cuenta de lo que sucede en ese “Mediterráneo en el que nos bañamos en verano”. “Se están muriendo miles de personas y, a ese ritmo, va a ser con el tiempo una bestialidad que pasará a la historia como lo ocurrido con los nazis”. Eso sí, pese a todo, Moisés Yagües proclama: “Siempre son buenos tiempos para la lírica”. Sus Versos robados lo demuestra.

No dejes que tus ideas se pierdan en el fondo de tu cabeza, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

No dejes que tus ideas se pierdan en el fondo de tu cabeza, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Salva Torres

Cabanyal Íntim hace memoria

Cabanyal Íntim
Casas del barrio del Cabanyal en València
Del 10 al 20 de mayo de 2018

A Jacobo Roger, codirector junto a Isabel Caballero del festival Cabanyal Íntim, se le saltaron las lágrimas cuando escuchó alguno de los testimonios referidos a víctimas de la Guerra Civil española. Los escenificaron nietos e hijos de quienes sufrieron el conflicto bélico, en un extracto del espectáculo Ombres dirigido por Maria José Peris. Incluso alguno de sus narradores rompió a llorar, avanzando a duras penas con su testimonio. Por eso cuando Caballero dijo que el lema de este año, Memòria, les había proporcionado “un viaje increíble” y “una montaña rusa de emociones”, no pudo ser más exacta.

De manera que Ombres, de la compañía Cent i la mare, resultó un aperitivo cargado de intensa emoción de lo que Cabanyal Íntim propone en su programación del 10 al 20 de mayo. Así lo anuncia la obra en su sinopsis: “La casa está habitada y llena de voces que nos transportan a través de la música a la Guerra Civil”. Es una de las formas que adoptará esa Memòria de la que pretende dar cuenta un festival dotado con apenas 50.000 euros. “No solo hacemos cultura, sino que también educamos”, subrayó Roger, reivindicando más presupuesto con el que dignificar el trabajo que realizan en Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

“El festival tiene que estar ahí, en la trinchera del barrio, acompañándolo en su proceso. Es un proyecto que nace del corazón, pero que debería tener en cuenta el dinero que cuesta hacerlo”, señaló Caballero. Sobre todo teniendo en cuenta los datos suministrados por Manuel Cuadrado, profesor de la Facultad de Economía de la Universitat de València y coordinador del estudio de público del festival que atrajo el pasado año a cerca de 8.000 espectadores. Según esos datos, Cabanyal Íntim cuenta con un público “fiel” que no para de crecer: “El festival continúa atrayendo y creando nuevos públicos”, destacó.

Igualmente subrayó que el 55% eran mujeres, con una edad media de 41 años, con estudios universitarios y con una ideología progresista, lo que provocó una suerte de risueña complicidad. Además, el 96% de los espectadores muestra su intención de recomendarlo entre sus conocidos, al tiempo que reconoce acudir al festival para “conocer más sobre otras culturas o realidades”. De ahí que la educación a la que se refirió Roger quede reflejada en este estudio, cuyos resultados, con sus lógicos matices, son extrapolables a otros festivales de similares características, igualmente trabajando en precario pero con voluntad de hierro.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Más de 30 propuestas escénicas se harán eco en diferentes espacios del barrio del Cabanyal de esa Memòria del lema, que abarca desde la propia memoria histórica hasta la relacionada con el Alzheimer y otros tristes derivados, algunos representados con el antídoto del humor. Como por ejemplo, según precisaron los directores del festival, la obra Piedra y encrucijada, de la compañía Hongaresa con texto e interpretación de Paco Zarzoso. “Sorprenderá porque nos presenta a un Paco Zarzoso diferente y muy divertido”, apuntó Roger.

A la intimidad de las casas del Cabanyal, lugares tradicionales de escenificación de las diversas propuestas, se suman en la octava edición del festival otros espacios. El Refugio Antiaéreo del Grau es uno de los más emblemáticos. Se convertirá en una emisora de radio mediante la cual Antonia Bueno, directora de Amparito te ampara, traslada al espectador a 1937, cuando las bombas amenazaban y la gente buscaba un refugio para evitarlas. La memoria asociada a esa guerra atraviesa muchas de las propuestas, destacando entre ellas la de Olatz Gorrotxategi cuyo 43º 13’ 44” N, evoca las coordenadas donde fue enterrado el abuelo de la dramaturga vasca.

Caixa Popular es la única entidad privada que patrocina el festival, lo cual dio pie a la reflexión de Cuadrado con respecto a las posibilidades de crecimiento de Cabanyal Íntim: “Debería de haber más empresas, porque el dinero público es el que hay y son muchos a repartir”. Jose María Company, director del Departamento de Marketing de la entidad bancaria, precisó que su aportación iba más allá del patrocinio, al compartir el espíritu del certamen. “Queremos que sea un espacio d reflexión”, dijo Caballero. “Tenemos claro que la cultura no ha de ser gratis. Y las entradas deberían de valer diez veces más, pero queremos que Cabanyal Íntim sea accesible a todos los públicos”, concluyó Roger, haciendo de nuevo memoria de lo que cuesta mantener vivo un festival.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Salva Torres