El mundo como prisión del IVAM

Please, come back. ¿El mundo como prisión?
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 8 de abril de 2018

“Tenemos más libertad en un mundo cada vez más interconectado y, sin embargo, estamos teniendo menos libertad de expresión”. Hou Hanru, directo del MAXXI de Roma y comisario de la exposición Please, come back. ¿El mundo como prisión? se refirió a esa paradoja utilizando poco después el término de paranoia. “Paranoia que existe en los muros exteriores y que estamos sugestionando interiormente”, para hablar a continuación de “la cultura del miedo”. El IVAM acoge 53 obras de 26 artistas como reflejo de ese miedo al control social, que preside una gran jaula del artista de Malasia H. H. Lim, el cual se hace eco de esa misma paradoja entre la seguridad y la libertad.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Dice Lim: “No hay jaula que no se asemeje a una cárcel. Lo extraordinario, sin embargo, es que esas jaulas pueden mirarse desde ángulos diferentes: uno que se desprecia y otro que se ama”. Se desprecia, lógicamente, “la cárcel, la prisión humana”, pero se aprecia por otro lado, “la cámara acorazada, tremendamente atractiva”. De manera que el sujeto contemporáneo demanda seguridad contra la violencia externa que amenazaría su confort, al tiempo que, de tan confortable, necesita el peligro, real o imaginario, que le haga vivir intensamente.

Lim, una vez constatada esa paradoja, señala que vivimos contaminados en la vida diaria a causa de esa “obsesión por todo lo que nos rodea y de una constante autovigilancia”. “Y así, a lo largo de la historia, los seres humanos han logrado construir una jaula para sus tesoros y otra para ellos mismos”, añade. Jaula que abre el recorrido expositivo bajo el título de La jaula, el banco y el equipaje, realizada a base de metal, en cuyo interior está ese banco, mitad dentro mitad fuera, y una maleta con cadena y candados.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' del IVAM.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ del IVAM.

La pieza de neón del colectivo parisino Claire Fontaine es la que da título a la exposición. Please, come back (Por favor, vuelve) son las palabras luminosas que se apagan y encienden cuando la gente pasa por debajo, ubicadas justo encima de esa jaula que sirve como metáfora del conjunto. Una frase “romántica” vinculada con la “irónica cita del mensaje que los clientes leen cuando salen de una tienda”, según recoge el texto explicativo. Metáfora de la paranoia del mundo como prisión a la que alude igualmente el título de la muestra que hasta el 8 de abril permanecerá en la Galería 7 del IVAM.

Hanru explicó que la exposición se dividía en tres partes: detrás, fuera y más allá de los muros. Detrás de sus paredes, en tanto reflejo “físico del encarcelamiento”. Fuera de los muros, donde se pierde esa sensación de falta de libertad para vivir en las ciudades “como prisiones abiertas”. Y, por último, el más allá de los muros, “donde se juntan realidad y ficción; los muros que vemos y no vemos”. De nuevo, la paranoia de vivir en libertad sintiéndose el sujeto contemporáneo en todo momento vigilado.

Vista de la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ Imagen cortesía del IVAM.

El colectivo ruso AES+F (siglas de los apellidos de los artistas Tatiana Arzamasova, Lev Evzovich, Evgeny Svyatsky y Vladimir Fridkes) muestra en un gran video esa mezcla de utopía y distopía que caracteriza la sensación del mundo como prisión. Mundos soñados como paraísos que devienen pesadillas. “No sabemos hasta dónde nos va a llevar” todo esto “muy curioso que nos está sucediendo”, subrayó Hanru. En la exposición hay referencias a esos controles de las videocámaras instaladas en las ciudades (Mikhael Subotzky), al engaño y la manipulación (en los videos de Rä Di Martino), a las huellas de esos muros carcelarios (Patricia Gómez y María Jesús González) o a los expedientes desclasificados de la CIA (Jenny Holzer), entre otros.

José Miguel Cortés, director del IVAM, se refirió a la “sociedad de cristal” en la que “nos sentimos vigilados”, diciendo que el museo valenciano se alejaba “del ojo del Gran Hermano”. Precisamente de su “hermano” el MuVIM prefirió no hablar: “No tengo nada que decir”, en alusión a la polémica que señalaba al Museo de la Ilustración como posible subsede del IVAM. Fue despejando una tras otra las preguntas de los medios con ese mismo retintín. Eso sí, insistió en que sería “fantástico” que el museo se ampliara próximamente: “El 2019 es una buena fecha”, coincidiendo con el 30 aniversario del instituto valenciano. “No se trata de tener visiones melancólicas de lo que el IVAM fue, sino del futuro que nos aguarda”, concluyó.

Obra del colectivo AES+F en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Obra del colectivo AES+F en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Salva Torres

La obra en franco devenir de Carmen Ortiz

Devenir, de Carmen Ortiz
Galería MrPink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 26 de enero de 2018

“Mi naturaleza es optimista, pienso que siempre hay algo por delante. Es un devenir incierto, pero no inseguro”. Así explica su obra ‘Devenir’ la artista valenciana Carmen Ortiz, cuya escultura de 350 kilos y 2,5 metros de alto y ancho preside la galería MrPink. Junto a esta gran pieza dialoga en franca armonía otra más pequeña, a modo de hoja en blanco que parece levitar a escasos centímetros del suelo. Es la manera que tiene Ortiz de interrogarse sobre la existencia y las contradicciones del ser humano.

Obra de Carmen Ortiz en la exposición Devenir. Imagen cortesía de MrPink.

Obra de Carmen Ortiz en la exposición Devenir. Imagen cortesía de MrPink.

Contradicciones resumidas en ese contraste entre lo pesado de la escultura, su tremenda fuerza expresiva, y la fragilidad que denota su estructura plana entrecortada a la manera de la papiroflexia. “Es la gran interrogación entre lo fuerte y lo débil. Pero no creo que sea una contradicción, sino el refuerzo de lo que somos”. Y lo que somos, al menos para Carmen Ortiz, se fundamenta precisamente en esa insistencia por perdurar en el tiempo, a sabiendas del final que inevitablemente nos aguarda.

“Nunca hay un final o al menos no lo aceptamos. Descubres la luna y enseguida quieres ir a Marte y luego Júpiter. Pertenezco a la rama optimista de la naturaleza humana”. Por eso la artista dice jugar en su obra con el devenir como espacio intersticial entre dos mundos que se conectan entre sí. Conexión que ella establece dejando siendo la puerta entreabierta. “En mi obra siempre se abre alguna puerta”. Apertura ligada con su voluntad incansable de creación: “No puedo dejar de imaginar y de pensar; de evolucionar constantemente”.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

María Tinoco, responsable de la galería MrPink, señala el “carácter espiritual” de su trabajo, destacando en esa evolución los sucesivos cambios del color negro, al gris y ahora el blanco, así como el paso de lo bidimensional a la tridimensionalidad de su actual “devenir”. “Yo con color no trabajo nunca. Indago en los pensamientos básicos y elementales que motivan las dudas eternas y, en este lenguaje, el color a mí no me aporta nada. Busco la introspección máxima; el pensamiento más libre que pueda”.

Libertad que transita del hierro al lienzo y viceversa, sometiendo lo duro y lo frágil a una misma tensión arquitectónica basada en diferentes planos. Tan pronto el hierro parece abrirse como si fuera papel, como el ligero papel constituirse en materia sólida. “Las esculturas están planteadas como interrogaciones: aberturas sutiles, ángulos, cambios”. Y Carmen Ortiz asegura que la luz es el otro elemento por explorar: “He empezado a meter una luz estática que espero vaya evolucionando”.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

De hecho, sus esculturas necesitan de la luz para reflejar los cambios que las diferentes aperturas propician. He ahí el devenir abriéndose y cerrándose al mismo tiempo. O como dice la propia artista, cuestionándose lo que pudiera significar su deriva, “si el devenir está hecho o por hacer; si está condicionado o libre de ataduras”. Y apela a ese río “que discurre de forma diferente para cada uno”.

Carmen Ortiz crea sus esculturas para que el espectador pueda transitar por ellas; para que sienta correr el devenir por sus venas y se interrogue por él. “Por esa puerta entreabierta vemos el mundo como si fuera una rendija”. Rendija a cuyo través se cuela la incierta vida que la artista transita con paso firme, arriesgando con su obra nuevas formas de entenderla. “La inseguridad forma parte de todos los artistas y de todas las épocas. Ahora, con la crisis, quizás las puertas se estrechan un poco más, pero siempre se sale por algún lado, se encuentra una salida”. ‘Devenir’ es el “título intuitivo” que ha dado a su última y contundente creación, que MrPink acoge hasta el 26 de enero.

Instalación de Carmen Ortiz

Instalación de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de galería MrPink

Salva Torres

La servilleta de MAKMA

Restaurante Mar de Avellanas
Plaza Colegio del Patriarca, 6
Valencia

Cena-balance anual MAKMA en el Restaurante Mar de Avellanas de Valencia, con Salva Torres y Vicente Chambó, Migu Gregori, Ismael Teira, Juanjo Mestre, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Carles Claver, Andrés Herráiz y Victoria Herrera.

Doce meses no caben en un resumen de tres líneas, sobre todo si valoramos acontecimientos o artistas visuales, actores, músicos, comisarios, bailarines, gestores culturales y protagonistas poco mediáticos por los que MAKMA siente interés. Son consignas invariables, por y para los muchos espacios y nombres a los que referirse, y citarlos uno a uno aquí supondría exponerse a olvidar al más desafortunado de ellos.

Tomando notas. Fotografía Fernando Ruiz.

Cinco años tomando notas. Agenda por año. Fotografía Fernando Ruiz.

Por otro lado, ordenar algunas de las ideas que siguen bullendo después de media década requiere inspirar y expirar con profundidad, el aire entra en los pulmones como después de subir la cuesta más vertical, como hace ya cinco años cuando MAKMA nace en un escenario complicado, en plena crisis. La sociedad está atenazada, los talentos emigran para poder alimentarse, las expropiaciones de viviendas son dramáticas y la corrupción ahoga la esperanza de los más fuertes. Simultáneamente, los medios de comunicación de papel y las hormigoneras han desaparecido del paisaje. Estamos en un escenario cuya predicción únicamente muestra catástrofes, pero la creación de un medio como Makma tiene posibilidades de ofrecer esperanza, de aportar algo de luz y megáfonos. Debe ajustar sus esfuerzos en base al soporte digital, y si mantiene la filosofía de involucrarse para poner en valor el talento y a las entidades que se ocupan de dar visibilidad a ese talento cumplirá una buena labor. Hay elementos cuya supervivencia en la franja más árida del desierto están necesitados de esperanza, y la sequía es menos cruel con riego por goteo.

Amparela Benlliure y Rosa Santos posando ante el fotógrafo Fernando Ruiz ante la mirada de Salva Torres en la sesión fotográfica para el Desayuno Makma con motivo de Abierto Valencia 2017. Fotografía, Vicente Chambó.

Amparela Benlliure y Rosa Santos posan para el fotógrafo Fernando Ruiz ante la mirada de Salva Torres en la sesión fotográfica para el ‘Desayuno Makma’ con motivo de Abierto Valencia 2017. Fotografía, Vicente Chambó.

Todavía quedan numerosos protagonistas activos en el sector, son los que con su fuste y resistencia han sobrevivido con lo mínimo, siguiendo con su plan de exposiciones en un páramo de difícil retorno. Al final, pasada la criba de la selección natural, en una sequía tan brutal solo pueden sobrevivir los poetas hibridados con genes de gladiador. Seguro que muchos de nuestros lectores están levantando la mano.

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Y es que en materia de cultura, artes visuales, escénicas o energías renovables, no hay legislación fiscal ni plan efectivo que haya dado con la clave, y estamos perdiendo el tiempo. Un país de creativos es una potencia en exportación de ideas y de valores. Un patrimonio no explotado que con algunos ajustes movería montañas.

Es verdad que tenemos en nuestra sociedad una cuestión importante a solventar que se percibe claramente cuando se viaja fuera de nuestras fronteras: por falta de información, de educación o de lemas formativos, bajo el manto espiritual de poner la otra mejilla, la ganancia se antoja censurable y poco digna de un artista honesto. Así vamos por mal camino. Son muchas teclas, muchos mimbres que tocar por parte de todas las instituciones para cambiar la mentalidad. Aquí queda la reflexión: en los países (no mejores ni peores) cuya mayoría confesional (practicante o no) es protestante, el esfuerzo tiene como legítima correspondencia el premio, el estímulo y la retribución por ese esfuerzo, por ese logro.

"Introspección" Graffiti del jovencísimo Juan Pablo Bracho presentado a Fresh Art, 2017. Fotografía, archivo MAKMA.

“Introspección” Graffiti del jovencísimo Juan Pablo Bracho presentado a Fresh Art, 2017. Fotografía, archivo MAKMA.

Hemos de tener claro que el desarrollo profesional en materia de cultura requiere una compensación económica por el trabajo. Y cuando el profesional destaca por sus capacidades en una selva tan dura no debería ser cuestionado. En una sociedad con todas estas complicaciones, quien consigue salir adelante honestamente, más bien debería ser digno de admiración y de estudio.

Los lobbies han existido siempre, galerías, críticos, medios, o editores, son piezas clave en la consolidación de un artista, al igual que el productor, director, o gestor de un teatro. Los apoyos determinan el futuro del protagonista, sí. Incluso a menudo se observa la búsqueda de estrategias, la puesta en marcha de la inteligencia, la sintonía de intereses comunes, sí. Pero en los casos de los que MAKMA se ocupa son apoyos independientes, imparciales y justos. Unas veces más, otras veces menos acertados, pero los creativos que cuentan con estos apoyos son ídolos de quienes buscamos la ética en la estética. El mensaje sincero. Por esto sentimos que cuanto más preparada esté la sociedad, más honesta será la criba del artista que se consagrará y más garantías de sinceridad tendrá su discurso. Esto es evidente. Y aquí está Makma para aportar su grano de arena, y esto pasa también por despertar el interés del público que debe sentirse partícipe, atreverse a valorar y potenciar su criterio en el mundo de la creatividad, desarrollar sus argumentos pros y contras.

La mirada de Bizco Books en La Nau, durante el Festival del libro SINDOKMA. Fotografía, Vicente Chambó.

La mirada de Bizco Books en La Nau, durante el Festival del libro SINDOKMA. Fotografía, Vicente Chambó.

Estos son algunos de los pensamientos que durante noches, días, semanas y meses se alternan en orden pero no en intensidad. A veces saben esperar y resurgen como fruto de la excitación al ponerse sobre el teclado. Hoy, aunque de forma un poco desordenada y muy directa necesitaban salir de paseo para poner en valor el trabajo de los que se esfuerzan por hacer bien el día a día sin desfallecer. Este proyecto llamado MAKMA les apoya.

Antonio Damián y Antonio Alcaraz ante el cartel del memorial Emilio Sdun. Fotografía, Vicente Chambó.

Antonio Damián y Antonio Alcaraz ante el cartel del memorial Emilio Sdun. Fotografía, Vicente Chambó.

Estas palabras solo reclaman lluvia para los poetas-gladiadores. Los que siguen sobreviviendo en esta franja más extrema del desierto. Los que consiguen que sus siembras, díganse actividades diarias, exposiciones, películas, guiones y versos, broten con brío. Los que interpretan su danza poniendo el alma. Los que producen las cosechas en condiciones adversas. Nos gusta esta gente por ello, porque sólo los sabios humildes pueden ajustar sus regaderas para sacar el mejor partido al escenario.

Para redactar el balance del año 2016, y cuya impronta se repite para el caso de 2017, me vino a la memoria el caso de la sentada en un restaurante no identificado -probablemente en París- que al parecer reunió a Picasso, Georges Braque, Juan Gris, Max Jacob, André Salmon, Jean Cocteau y Guillaume Apolinaire. Comieron y bebieron tres bocados y ocho tragos más de los que cabían en sus buches, y a la hora de abonar la cuenta todos se hicieron los suecos. Miraban hacia un lado y el otro y silbaban. Entonces Picasso toma la iniciativa, y abre los brazos apartando copas, platos y cubiertos dejando despejada su parcela de mantel. Toma su estilográfica, hace un dibujo sobre una servilleta y solicita la presencia de la dueña del restaurante. Una vez que ésta acude, le ofrece la servilleta para sufragar los gastos. La dueña, sonriente, solicita a Picasso que firme el dibujo. El genio, mirando a la señora, le responde:

“Estoy pagando el almuerzo, no comprando el restaurante”.

Dibujo sobre papel  firmado por Pablo Picasso. Fotografía, cortesía colección particualr.

Dibujo sobre papel firmado por Pablo Picasso. Fotografía, cortesía colección particular.

Estamos algo al sur de París. Concretamente en la Plaza del Colegio del Patriarca de Valencia, los protagonistas toman asiento en el Restaurante Mar de Avellanas, MAKMA ha convocado al equipo en pleno. Hay que hacer balance del año a pesar de las ausencias. Brindar en hermandad. Entre los reunidos siempre queda huella de alguna servilleta coloreada, algún dibujo ilustrado sobre el mantel, aunque cualquier papel es válido si la rugosidad de la servilleta no resulta ser un buen soporte. Es genial planear el futuro sobre tanta vocación en suma. El equipo es fundamental.

Dibujo sobre papel de Ismael Teira. Imagen tomada sobre el mantel. Fotografiada con dispositivo móvil por alguno de los convocados makma.

Dibujo sobre papel de Ismael Teira. Imagen tomada sobre el mantel. Fotografía, dispositivo móvil de alguno de los convocados del equipo makma.

En realidad, la entrega y dedicación a informar de cada uno de los componentes de MAKMA nace por el respeto a la propia condición inventiva. Ama al prójimo como a ti mismo. Construir y crear con humildad es algo innato en todos y cada uno de los miembros presentes, esto no es casualidad. Makma, (mejor repetirlo que quedarse corto), es el resultado de esa voluntad que hace cinco años puso en marcha un proyecto de comunicación innovador y riguroso con vocación de informar y crear, sobre y para creativos y actores de la cultura.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, de pie: Carles Claver, Merche Medina, Salva Torres, Andrés Herráiz, Victoria Herrero, Ismael Teira y Migu Gregori. Sentados: José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Juanjo Mestre. Restaurante Mar de Avellanas. Fotografía, selfie del equipo MAKMA.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, de pie: Carles Claver, Merche Medina, Salva Torres, Andrés Herráiz, Victoria Herrera, Ismael Teira y Migu Gregori. Sentados: José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Juanjo Mestre. Restaurante Mar de Avellanas, cena balance anual. Fotografía, selfie del equipo MAKMA.

Probablemente, Picasso y los suyos no siguieron ningún orden establecido en sus intervenciones, no creo que pidieran turno de palabra en aquella sentada gastronómica (con la que yo me la jugaría), no de derecha a izquierda, ni de izquierda a derecha, si no de arriba a abajo, al centro y para dentro (trago). Tampoco en esta cena hay turnos. Aquí el vino es de Fontanars dels Aforins y levantar la mano presta a confusión. Cuando alguno de los comensales alza el brazo no se está seguro si pretende decir  “Camarero sírvame” o está pidiendo turno de palabra. En cualquier caso, hay que maridar el Capuccino de foie y maíz o los Mejillones Thai. Y dar el correspondiente sorbo, en compañía del plato principal: Suquet de Corvina y Canelón de Carrillera. De postre, Gelée de cacahuete y chocolate amargo. Con este menú, Picasso habría tenido que recurrir a la estilográfica de Apollinaire para firmar una servilleta a cada cocinero.

Caligrama de Guillaume Apollinaire. Imagen cortesía colección particular.

Caligrama de Guillaume Apollinaire. Imagen cortesía colección particular.

Es más, el propio Guillaume Apollinaire sonreiría si pudiera, al ser recordado con una frase de su ‘Manifiesto Cubista’:

“La buena voluntad no garantiza en absoluto la victoria”

Y con esta frase trasciende la buena voluntad a que hizo referencia Apollinaire y que MAKMA siempre tuvo como consigna: el paso a la acción. Tomar partido en el sector cultural. Es un ejemplo de ello el premio de dibujo organizado por DKV y MAKMA, que ya va por su III edición, y de cuya exposición: ‘La vendedora de Fósforos’ de Marta Beltrán, se puede disfrutar en el MuVIM hasta el 14 de Enero.

La vendedora de fósforos. MuVIM. De Marta Beltrán. III edición premio de dibujo DKV-MAKMA. Fotografía Consuelo Chambó.

La vendedora de fósforos (MuVIM hasta 14 de enero de 2018). De Marta Beltrán. III edición premio de dibujo DKV-MAKMA. Fotografía Consuelo Chambó.

Puro dibujo a color inspirado en la filmografía del cineasta Aki Kaurismäki, del que se proyectó el título ‘La fabricante de cerillas’ como actividad complementaria en el MuVIM, con una posterior mesa redonda de la que salieron interesantes reflexiones por parte de la artista, Marta Beltrán y la profesora y directora de la Cátedra Berlanga Begoña Siles, además de Salva Torres y José Ramón Alarcón, especialistas y seguidores de la obra del director Finlandés.

Di izquierda a derecha, Salva Torres, Marta Beltrán, José Ramón Alarcón y Begoña Siles en la mesa redonda del MuVIM. Fotografía Vicente Chambó.

Di izquierda a derecha, Salva Torres, Marta Beltrán, José Ramón Alarcón y Begoña Siles en la mesa redonda del MuVIM. Fotografía, Vicente Chambó.

Y, hablando de cine, el turno para hacer balance de 2017 llega de la mano de Salva Torres, que entra de lleno con datos para recalcar:

“Seis aspirantes a los Goya el año en que La Fimoteca cumple 30 años”

Conforme recuerda Salva Torres: “El audiovisual valenciano sigue de enhorabuena. El año 2017 concluye con seis aspirantes a los premios Goya, donde estarán presentes con diversas nominaciones en varias categorías. Paco Plaza lo hará en el apartado de Mejor Director por la película ‘Verónica’, por la que opta igualmente en la categoría de Mejor Guión Original, en este caso de la mano de Fernando Navarro.

Escena de la película 'Verónica' de Paco Plaza. Fotografía, cortesía de la productora.

Escena de la película ‘Verónica’ de Paco Plaza. Fotografía, cortesía de la productora.

Los alicantinos Sami Natsheh y Arly Jones, al Mejor Cortometraje de Animación por ‘Colores’, lo mismo que Raúl Díez por ‘El ermitaño’, junto a Adán Aliaga y Álex Lora, al Mejor Corto Documental por ‘The Fourth Kingdom’, completan el resto de aspirantes valencianos a los Goya”

Exposición en La Nau. 30 años de filmoteca.

Exposición en La Nau de la Universitàt de València. 30 años de filmoteca. Fotografía cortesía La NAU.

Torres, destaca el peso de la producción valenciana, más allá de los premios, y recuerda la realización de dos largometrajes: “Alberto Adsuara ha terminado su ‘Error fatal’, película en fase de proyección y distribución, y Nacho Ruipérez está concluyendo su ópera prima ‘El desentierro’, cuyo rodaje ha llevado a cabo en diferentes paisajes de la Albufera, con Leonardo Sbaraglia entre los protagonistas. Además, la Filmoteca de València celebra sus 30 años con una exposición temporal en La Nau de la Universitat de València, a falta de una sede fija que pueda mostrar su rico patrimonio audiovisual”. Concluye Salva.

José Ramón Alarcón, por su parte, replantea la importancia del paso a la acción de MAKMA con el Festival del Libro Sindokma:

“Las máximas que configuran la idiosincrasia y el devenir de MAKMA durante sus cinco años de existencia se focalizan no solo en el refrendo, sino en la contribución al mapa cultural del que formamos parte. En este orden de proactividad debemos destacar la consolidación del Festival del Libro SINDOKMA, cuya tercera edición, celebrada a finales de octubre en el Centre Cultural La Nau, ha consumado una sobresaliente evolución en sus postulados, polarizados en torno de la significancia de los valores de la edición independiente y contemporánea”

Editores y colaboradores celebran la clausura del Festival SINDOKMA el pasado mes de octubre en La NAU.

Editores y colaboradores celebran la clausura del Festival SINDOKMA el pasado mes de octubre en La NAU.

Alarcón, recuerda que “SINDOKMA ha contado con la presencia de medio centenar de expositores nacionales (allegados desde Madrid, Barcelona, Asturias, Zaragoza, Cuenca, Sevilla y Murcia) y se ha configurado un relevante cronograma de contenidos, como la exposición ‘Tipografía y Dadá libros’, comisaridada por Antonio Alcaraz y Antonio Damián, además de una treintena de actividades (entre mesas redondas, presentaciones y talleres infantiles, como el impartido por PINTA), presencia de autores e instituciones invitadas, como el periodista y escritor Javier Valenzuela, Paz Fernández, directora de la biblioteca de la Fundación Juan March, y Jim Lorena, quien, de la mano de Antonio Damián y ‘librodeartista.info‘ han tendido puentes culturales con el país mexicano desde SINDOKMA”

Portavoz del equipo MAKMA en agradecimientos, Alarcón añade: “Debemos destacar el imprescindible apoyo de la Conselleria D’Educació, Investigació, Cultura i Esport, del Centre Cultural La Nau, del Ayuntamiento de València y las empresas Gandia Blasco y Alhambra, a la par que la decisiva cooperación del Col·legi Major Rector Peset, del IVAM, la ESAT, la UPV, la EASD, el Museu Joan Fuster de Sueca, Masquelibros, La Plaza se Mueve y Tapinearte. Presencias y cooperaciones que nos han permitido atender a excelsas y heterodoxas propuestas, cuya visibilización de contenidos se erige tanto en una estrategia de suma relevancia para el editor como una decisiva labor didáctica para el festival y para MAKMA, desarrollando una labor pedagógica que justifica y asegura el devenir futuro del proyecto, en el que ya nos encontramos trabajando de cara a la cuarta edición, que tendrá lugar del 25 al 28 de octubre de 2018”

Para Merche Medina: “Teatro y Danza es, sin duda, una de las pestañas de nuestra revista con mayor dotación de contenidos, de los que MAKMA también ha formado parte mediante diversas acciones y apoyos al ámbito escénico de la ciudad”

En cuanto a la colaboración de MAKMA, Merche Medina añade, “El pasado mes de junio entregábamos, por segundo año consecutivo, el Premio Makma al Mejor Espectáculo Nacional de Teatro en los VI Premios del Público de Sala Russafa, que en 2017 ha recaído en ‘Marx en el Soho’, de La Casa Escénica, concediendo a la compañía teatral una pieza del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira. Igualmente, hemos respaldado mediáticamente proyectos como el Festival 10 Sentidos, de cuya sexta edición, bajo el lema ‘PorMayores’, MAKMA  ha sido media-partner, auxiliando a difundir el notable trabajo emprendido por sus artífices, Mertixell Barberá e Inma García”

Para concluir su balance de 2017, Medina apuntaba “Y, por descontado, han transitado por nuestra sección aquellas propuestas escénicas de mayor interés que han formado parte de la programación del año de teatros y salas de la ciudad y de la Comunidad Valenciana, tarea que proseguiremos desarrollando con mayor ahínco”

Por su parta, Ismael Teira, acude a la cena con una carpeta repleta de documentos y estadísticas que revisan en cifras y datos los apoyos a las convocatorias a las que MAKMA da visibilidad.

“En 2017 hemos publicado en MAKMA decenas de convocatorias dirigidas, principalmente, a artistas visuales que trabajan en el territorio español. La suma total es cuantiosa: 1.027.000, más de un millón de euros destinados a premiar la creación artística. Un porcentaje significativo de esta cifra proviene de las convocatorias del Consorcio de Museos para dotar de programación al Centro del Carmen. Son destacables también los casi 200.000 euros que la Fundación Botín destinó a sus 8 becas de Artes Plásticas este año; pero también hay que aplaudir la intensa labor llevada a cabo en algunos municipios valencianos, como los Premios Adquisición 2017 del Ayuntamiento de Mislata, los certámenes de pintura de Pego, Algemesí y Sant Joan d´Alacant, o las Becas Hàbitat Artístic de Castelló de la Plana; sin olvidarnos de iniciativas privadas como la de Mustang Art Gallery para seleccionar una escultura conmemorativa para su sede en Elche; o las diferentes propuestas que lanzó en 2017 DKV Seguros: 4ª Beca de Producción a la Creación Videográfica DKV/ES BALUARD, IX edición de Fresh Art y III Premio de Dibujo DKV/MAKMA que este año duplicó su dotación económica, alcanzando los 5.000 euros.

La Imagen corresponde a la la exposición de la convocatoria “Premios de adquisición Mislata 2017. Compromiso social en las artes visuales” Al fondo, la obra de Rosalía Banet

Bienal de Mislata. El banquete hambriento 3, 2010. Fotografía, Kike Sempere.

Bienal de Mislata. El banquete hambriento 3, 2010. Fotografía, Kike Sempere.

En materia de música, Juajo Mestre sentencia,

“Harto difícil es siempre sintetizar y condensar con pocas palabras lo más destacable en una añada a nivel musical. Con la subjetividad y parcialidad que ello implica por los gustos y, al mismo tiempo, con el propósito de ser ecuánime y neutral en la medida de lo posible por la experiencia de lo mucho escuchado, me gustaría remarcar a nivel internacional sendos debuts en solitario de Danny de La Matyr y de Ron Gallo, el asentamiento de nombres como Nikki Lane, The Parson Red Heads o Doug Tuttle, la calidad que siempre ofrecen Robyn Hitchcock, The Sadies o Son Volt, y los soberbios retornos de Peter Perrett y de The Dream Syndicate. En el plano nacional el segundo trabajo de Germán Salto, todavía no muy conocido pero que vuelve a demostrar enorme talento y sensibilidad. Y por supuesto un valor seguro como el granadino José Ignacio Lapido, así como el “enemigo” Josele Santiago que está cada vez más brillantemente establecido sin su mítica banda. En cuanto a los numerosos conciertos que en el 2017 he tenido el privilegio de asistir me parecieron enormemente vibrantes los de The Sadies, Cracker, Luna, Germán Salto, Redd Kross y, muy especialmente, el de los granadinos Lagartija Nick presentando su nuevo álbum”

En temas de redes, informática alternativa y territorios afines, Migu Gregori se moja,

“En mi opinión el evento del 2017 es  El Space Apps Challenge de Las Naves celebrado del 28 al 30 de abril, un Hackathon Global de 48 horas para desarrolladores, diseñadores, científicos, ingenieros, emprendedores y estudiantes.

En este Hackathon participaron más de 160 ciudades alrededor de todo el mundo simultáneamente. Los equipos crearon aplicaciones móviles, software, hardware, visualizaciones de datos y soluciones para plataformas frente a desafíos diseñados directamente por la NASA para contribuir a misiones de exploración del espacio y ayudar a mejorar la vida en la tierra”

Para Victoria Herrera, es fundamental la presencia de la iniciativa privada donde no llega la pública:

“Este año se ha combinado el pasado y el presente creando una nueva perspectiva de futuro. Gracias a la reapertura del espacio Bombas Gens, se ha podido llevar a cabo esta excepcional simbiosis con una acogida sin parangón, no solo por la gran rehabilitación de un espacio de todos, sino por las nuevas propuestas artísticas que han vestido sus paredes y han jugado a dar una nueva lectura a un cuento ya conocido”

Dori López ante el edificio de Bombas Gens. Fotografía

Dori López en su Balcón frente al edificio de Bombas Gens. Imagen cortesía de Dori López.

Andrés Herráiz, por su parte, se queda con la poesía: “Dentro de la variedad cultural a la que MAKMA ha dado dado visibilidad este último año, considero a Lara Pairó Agüera como una de las grandes apuestas dentro de la poesía emergente. La entrevista que realicé en torno a “Del Silencio”, su último poemario publicado en Ediciones En Huida, me permitió descubrir a una joven poetisa crítica con una sociedad en la cual el poema ha devenido, en muchas ocasiones, en un simple Tweet. Sus poemas son fruto de una poesía intimista, y en muchas ocasiones desgarradora que ahonda en las complejidades del estar, el vivir y el callar”

Página interior de la edición de

Página interior de la edición de “Del silencio”de Editorial La Huida. Imagen cortesía de la Editorial.

Para Carles Claver: “El comienzo de las emisiones de À Punt Ràdio y la –confiemos- inminente (re)apertura de la televisión pública sirven un prometedor escenario al sector audiovisual valenciano, una situación que contrasta enormemente con los tiempos vividos hasta hace muy poco. De hecho, existe ya un buen número de productoras que han empezado con la producción y rodajes de programas para À Punt. En breve -si el recurso presentado por la Unió de Periodistes no ralentiza o, incluso, impide la consolidación del proceso de reapertura- se sumarán muchas otras productoras, estudios de doblaje y profesionales del sector a la dinámica creadora y creativa que origina la puesta en marcha de un medio de comunicación transversal y potente, a pesar de las estrecheces económicas con las que tendrá que lidiar.

Eso con respecto a los profesionales, en cuanto a la sociedad en general creo –y vuelvo a esperar- que será la gran beneficiada. Por fin los valencianos recuperamos un servicio público que nunca debió desaparecer. Ahora de lo que se trata es de no repetir errores del pasado y, sobre todo, neutralizar cualquier pulsión de tipo político-influencer. Es obvio pero no por eso debemos dejar de repetirlo, si alguien debe regir los parámetros y los contenidos de À Punt Mèdia esa debe ser la sociedad valenciana. En este sentido, el respeto y la promoción del valenciano, así como una programación que nos enriquezca culturalmente deben conformar sus pilares, como así me consta que empieza a ser, debo decir. Llegados a este punto, necesito pecar de optimista.

Para finalizar con el que ya es año de recuerdo 2017, dos referencias que se nos han ido y duele:

Recortar en educación, cultura e investigación, es hipotecar el porvenir.

Juan Goytisolo

“Apenas somos / un haz de luz centrífuga / pero qué luz”

José Ignacio Montoto

Vicente Chambó

ArtEnBlanc, un nuevo festival de la moda

ArtEnBlanc, festival de moda
Menador Espai Cultural de Castellón (19 de diciembre de 2017)
Monasterio de San Miguel de los Reyes de Valencia (24 de enero de 2018)
Lonja de Alicante (28 de febrero de 2018)

“El modelo de consumo de la moda ha cambiado”. Y Josep Lozano, comisario del proyecto ArtEnblanc, entiende que actualmente se produce “con la mayor rapidez posible”, porque el usuario lo quiere todo “aquí y ahora”. Una instantaneidad en el consumo de moda que el propio Lozano lo resumió así: “Lo veo y lo quiero ya”. “Eso de presentar colecciones cada seis meses está quedando obsoleto”, apostilló. Para hacerse cargo de esa transformación y dar visibilidad a los diseñadores que, alejados de la industria tradicional, vienen trabajando en esa otra dirección, nace el proyecto expositivo ArtEnBlanc.

Nacido a partir de una convocatoria pública lanzada por la Dirección General de Cultura y Patrimonio, de la que resultó ganador el proyecto de Nil Comunicación, la iniciativa que lidera Josep Lozano viene a tomar el relevo de la desaparecida Valencia Fashion Week. Tras tomar buena nota de los errores del pasado, con respecto a la forma de dar visibilidad al sector de la moda en la Comunidad Valenciana, ArtEnBlanc se postula como una vía distinta de mostrar el trabajo del diseño textil. “Toda aquella grandilocuencia se quedó sin respaldo privado”, apuntó Lozano, durante la presentación del nuevo proyecto de moda en el Centre del Carme.

De izda a dcha, Josep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

De izda a dcha, Josep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Lo ideal es que tenga continuidad”, señaló el comisario. A su lado estaba la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, quien recogió el guante sin precisar el modo en que la iniciativa tendría próximo recorrido: “De momento hemos arrancado con esta convocatoria pública”. Aunque tenía claro que el proyecto iba a hacer “mucho ruido”. Un ruido del que también esperaba aprovecharse Lozano: “Nosotros buscaremos financiación privada para poder seguir haciéndolo”.

Con un presupuesto escasamente superior a los 70.000 euros (“muy bajo”), Josep Lozano era consciente de haberlo sacado adelante gracias a la generosidad en muchos casos de los participantes: “Lo hemos ido haciendo pidiéndolo todo por favor”. El resultado es más que satisfactorio: un total de 26 diseñadores, del medio centenar al que se envió una carta de presentación, mostrarán un único outfit o conjunto en las tres exhibiciones previstas en el Menador Espai Cultural de Castellón (19 de diciembre), el Monasterio de San Miguel de los Reyes de Valencia (24 de enero) y la Lonja de Alicante (28 de febrero).

“Hemos pensado que no era necesario presentar colecciones enteras, sino que con un solo outfit era suficiente”. Eso sí, hecho en blanco, tal y como pretende el propio lema del proyecto ArtEnBlanc, cuyo cartel ha sido obra del artista Claudio Zirotti. Lozano justificó la elección del blanco porque a su juicio es el comienzo de todo: “La disciplina de la moda es arte porque comienza siendo dibujo sobre un papel en blanco, luego tamizado por la industria, que acaba en un comercio para después ser consumido”. El proyecto se centra, en esta primer año de arranque, en esa fase inicial de la creación, a la espera de poder continuar en el futuro desarrollando los aspectos relacionados con la industria, el comercio y la compra final.

Firmas como Alalá Costura, Alejandro Resta, Guatermelon, Hortensia Maeso, Juan Vidal, Sebastián Chavarriaga, Uke Forever o Yvan Andreu, entre otras, se encargarán de mostrar sus diseños en esos tres pases programados en las tres capitales de la Comunidad Valenciana. La coreografía de los desfiles correrá a cargo de Ana Ramírez, mientras que del maquillaje se ocupará Kuki Giménez. Y si el modelo de consumo ha cambiado, también lo ha hecho el de exhibición, según Lozano: “No puede ser que se muestren conjuntamente una colección de bañadores con otra de prêt-à-porter junto a otra de pieles”.

En la mesa, de izda a dcha, Joep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En la mesa, de izda a dcha, Joep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Además de los tres desfiles, ArtEnBlanc acogerá tres exposiciones y un catálogo que recoja el conjunto de la propuesta. “Vamos a volver a hablar de moda y por eso los diseñadores se han volcado”. Diseñadores que han entendido los cambios en la moda operando desde hace tiempo en las redes sociales, en Instagram, donde el usuario puede ejercer esa inmediatez del consumo basado en lo veo y lo quiero: “El cliente ha llegado a la conclusión de que las cosas las quiere aquí y ahora”.

Lozano también subrayó la incapacidad de la industria para hacerse cargo de este cambio de modelo: “La industria en España está reñida con el diseño, con la autoría de moda”, cuando “el 2,9% del PIB representa más que todo el sector primario de agricultura”. Sonia Vilar, coordinadora de ArtEnBlanc, puso el acento en la cantidad de talento que se estaba perdiendo al no disponer de una plataforma de visibilidad como la que ahora nace: “Esto va a permitir que la gente vea la moda desde otro prisma”. “La moda es cultura, industria y mucho trabajo detrás”, recalcó Lozano, para cortocircuitar esa idea de la moda como pura frivolidad.

Salva Torres

Ignasi Aballí, el ser o no ser de la imagen

Ignasi Aballí
Caso de Estudio
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de marzo de 2018

“¡Tan sólo desearías que pertenecer a la especie humana no fuera acompañado de este insoportable estrépito, que esos pocos pasos irrisorios que hemos dado dentro del reino animal no se pagasen con esta perpetua indigestión de palabras, de proyectos, de grandes comienzos!” Así entendía Georges Perec la existencia. Y así, deletreando esos pasos, presenta Ignasi Aballí su trabajo evocando al escritor francés con el cine como telón de fondo. El IVAM le dedica su Caso de Estudio reuniendo tres de sus proyectos: Desaparición, Sinopsis y Listado (cine).

Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Un estrépito insoportable de imágenes y una indigestión de palabras de las que se hace eco Aballí mediante una serie de carteles, fotografías y una película que vienen a cuestionar el estatuto mismo de la imagen. “¿Qué aporta la imagen en este mundo saturado de ellas?” Y el artista catalán, al tiempo que formula la pregunta, no deja de dar pistas acerca de sus respuestas. “Adopto un punto de vista crítico que me lleva a limitarlas, a no añadir nada”. Contra la saturación, como se habla de grasas saturadas, Aballí opta por una dieta baja en calorías, de forma que la imagen quede aligerada de tanta contaminación visual.

En Desapariciones, 23 carteles y una caja de luz rememoran los guiones que Perec escribió para que fueran convertidos en películas. Algunas fueron rodadas y otras no. Da lo mismo a efectos de lo que Ignasi Aballí pretende, que no es otra cosa que jugar con la realidad y la ficción. Hay carteles que aluden a obras filmadas, en cualquier caso evocadores de una realidad que el artista reconstruye, y otras que son directamente fruto de la más pura invención. Todos ellos, eso sí, destilando el aroma del mejor diseño de carteles.

Obra de Ignasi Aballí. imagen cortesía del IVAM.

Obra de Ignasi Aballí. imagen cortesía del IVAM.

“Me interesa el cine como lenguaje. No soy cineasta y recurro a hablar de él desde la periferia, desde un punto de vista marginal, desestructurando los elementos de ese lenguaje”, explica el artista. Aún así, las desapariciones a las que alude el título del proyecto, destacan visualmente por su fuerte presencia iconográfica. “Sí, quería que el propio cartel se aguantara por sí mismo como obra”. Perec hizo desaparecer la letra “e”, la más usada en la lengua francesa, para provocar un movimiento de desplazamiento o corrimiento telúrico del lenguaje, al que se aferra igualmente Aballí para que la imagen se salga de sus casillas comerciales.

La propia película de Aballí, Desaparición, se nos presenta en una caja de luz en la que se puede leer: “El final es la pantalla, que es solo superficie”. Ningún relato cabe en su interior que no sea, precisamente, el que manifieste su cansancio por la imagen como vehículo de cierta narración con sentido. La pantalla es tan solo superficie, materia de la expresión, inhabilitada como soporte de historias que avancen hacia el clásico final. “De Perec me interesa cómo utiliza el lenguaje per se, cómo juega con él”.

Ignasi Aballí (izda) junto a Sergio Rubira, comisario de la exposición. Imagen cortesía del IVAM.

Ignasi Aballí (izda) junto a Sergio Rubira, comisario de la exposición. Imagen cortesía del IVAM.

La videoproyección, cuya duración es de 180 minutos en bucle, va en esa misma dirección del encadenamiento sin fin. Aballí, siguiendo la propuesta de Perec de mostrar 68 situaciones en las que el rostro no podía ser visto, monta la película con cientos de imágenes extraídas de los medios de comunicación. Rostros invisibles que se suceden una y otra vez a modo de carrusel fantasmagórico. “Cuando alguien oculta el rostro no suele ser por una buena causa”, y el artista se refiere, por ejemplo, a los detenidos que se tapan la cara para no ser identificados.

Sinopsis también lleva entre paréntesis el añadido de “película sin fin”. Colocado justo debajo de los espacios grabados por cámaras de vigilancia, Aballí se hace cargo de las situaciones violentas recogidas en esas pantallas para desvelar ese otro carácter inquietante de la imagen. “Nos venden que esas cámaras están ahí por nuestra seguridad, pero también nos vigilan”. El ser o no ser de la imagen que, al modo en que lo hacía Hamlet, manifiesta las dudas del saturado universo visual contemporáneo. Un universo que, como apuntaba Perec, se balancea entre el estrépito y la indigestión de palabras.

Vista de la exposición de Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición de Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La realidad calcinada de Pablo Bellot

Actos de comunicación, de Pablo Bellot
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 21 de enero de 2018

“Es un puñetazo en la mesa, un grito que expresa lo que llevas dentro”. Y lo que lleva dentro Pablo Bellot es una sensación de angustia, que él canaliza a través del arte, motivada por la incomunicación de la actual sociedad, paradójicamente, “sobresaturada de información”. Así lo expresa el artista que hasta el 21 de enero muestra en el Centre del Carme una serie de instalaciones en torno a ese desgarro existencial. Lo hace apropiándose de los mensajes que el punk de los 80 vomitó a rebufo de esa misma impotencia comunicativa. A falta de palabras dadoras de sentido, el más histriónico sinsentido.

“Genero actos para expresar cosas. Todo tiene que ser directo, contundente, visceral”. Actos de comunicación ha llamado Bellot a esos puñetazos, sin duda actos desesperados. “El Estado oprime, te genera angustia que no sabes a quién dirigírsela”. Rota la comunicación clásica, que el artista ubica en la famosa terna del emisor, mensaje y receptor, ya solo queda emitir ese grito furibundo contra nadie en concreto, porque “ya no se conoce al receptor”. Un vacío existencial se apodera del conjunto expositivo, motivado por ese “momento convulso en el que vivimos y que hace que cada cual se aferre a lo que puede”.

Obra de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Obra de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

El coche calcinado que recibe al espectador nada más entrar en esos Actos de comunicación es síntoma de lo que nos aguarda. También el audiovisual que lo acompaña con fragmentos de canciones punk de los 80, de Alaska a Ilegales pasando por Eskorbuto. “Quien quema de un coche ya manifiesta algo contundente”, al igual que los temas “provocan unas vibraciones fuertes, feístas, de aquella música que incluso hoy tiene más vigencia, por esa visión de falta de futuro”, explicó el artista.

La exposición se plantea a modo de bucle que va de la denigración de esa sociedad contemporánea, toda ella caracterizada por la opresión y un control asfixiante, al grito desesperado. Diríase que una cosa lleva a la otra, sin que comparezca esa “comunicación de verdad” sugerida por Bellot, quien suple ese vacío, esa quiebra entre la palabra hueca de sentido y la angustia que provoca su constatación, mediante una sucesión de actos provocadores: señales de humo (a las que alude el coche calcinado), el sonido de una piedra, vibraciones, el morse lumínico, el humo del salvamento marítimo o la mierda a un millón de vatios. Todos ellos referidos a las diferentes instalaciones.

Detalle de una de las obras de Pablo Bellot. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Detalle de una de las obras de Pablo Bellot. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Pablo Bellot se limita a evidenciar las fallas de la sociedad contemporánea (incomunicación por saturación, anestesia social, válvulas de escape ordenadas), para justificar ese grito a la desesperada del artista que no encuentra otra salida que la “vomitera como último acto”. O como abunda en el texto que acompaña a la exposición: “Comunicaciones desesperadas, alteradas, agresivas e incompletas que muestran y satirizan el fracaso del propio proceso de comunicación”. Acorde con esa imposibilidad, sus instalaciones levantan acta de la impotencia comunicativa mediante el desgarro expresivo.

Por eso hay piedras que lanzar contra algo, gas pimienta, el grito “contundente y absurdo” de esa “mierda, un millón de vatios” arrojado desde el macro escenario vacío de un festival de música, 64 altavoces boca abajo a modo de insistente runrún o el parpadeo de luces que en morse deletrea la estrofa “agotados de esperar el fin”,  del grupo Ilegales. Vibraciones todas ellas ligadas al “nihilismo llevado a lo estético” que atraviesa el conjunto de la exposición.

“El individuo está abocado a utilizar el acto como mensaje, solo queda el grito y el puñetazo en la mesa como medio de expresión”. Y Pablo Bellot lo cumple a rajatabla, siguiendo en esto los dictados de Paul Virilio, a quien cita: “El puñetazo es el principio de la comunicación: con el puñetazo se gana proximidad cuando ya no se tienen palabras”. Aunque palabras desde luego hay, si bien clamando todas ellas por alcanzar ese fin último de la catarsis, la descarga energética y el grito como asidero desesperado.

Instalación de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Instalación de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Salva Torres

Carmen Calvo: “La inocencia no existe”

Peces de colores en la azotea, de Carmen Calvo
Galería Ana Serratosa
C / Pascual y Genís, 19. Valencia
Hasta el 28 de febrero de 2018

‘Peces de colores en la azotea’. Y la azotea en cuestión es la de la galería Ana Serratosa, que acoge los últimos trabajos completamente inéditos de Carmen Calvo. El título de la exposición alude tanto al espacio donde la artista valenciana exhibe sus esculturas, grabados, fotografías y una video proyección, como al estado de ánimo de una autora que bucea en lo siniestro con remango adolescente. “Me gusta expresarme con la maldad que existe”. Lo dice sabedora de que “la inocencia no existe”. Esa mezcla de inocencia, por muy inexistente que sea, y perturbadora oscuridad juguetona, está presente en la obra que hasta el 28 de febrero permanecerá en el ático de Pascual y Genís.

En una de ellas, titulada ‘Siempre la misma historia’, se halla impresa esta frase: “La pintura la volverá loca”. Y Calvo, como subrayando la manera que tiene de entender la pintura, añade: “Pues en esa locura estoy”. Una locura, “más bien obsesión”, dice, mediante la cual da cuenta de los fantasmas interiores que recorren su trabajo y que adquieren la forma de juguetes y objetos con los que pinta. Porque Carmen Calvo “ante todo es pintora”, señala Rafael Gil, comisario de la exposición. “Pinta con objetos, interpreta con objetos y sueña con objetos”, apostilla Gil.

Soñando con vistas al invierno, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Soñando con vistas al invierno, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Los peces de colores a los que alude el conjunto expositivo se refieren tanto a la intensidad cromática de sus últimos trabajos, como a la fluidez con la que navega su obra por entre un mar de dudas. “Los títulos son siempre enigmáticos; deja siempre abierto el significado de su producción”, apunta Gil, para quien todavía está por hacer una gran muestra en Valencia “que la sitúe en el lugar que se merece”.

Lo dice de una artista que ha sido Premio Nacional de Artes Plásticas en 2013 y ha recibido, entre otros muchos galardones, la medalla de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos. Aún así, Rafael Gil insiste: “Se la ha reconocido con premios, pero no con obra y todavía está por hacer una que recoja todas sus instalaciones, que no se conocen”. El comisario contextualiza su trabajo en lo que considera la tradición del llamado “arte encontrado”, que Marcel Duchamp inauguró en 1915 con sus ready made. “Carmen nunca ha renunciado a sus orígenes y sus maestros”, añade Gil.

No la creí, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

No la creí, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Sigmund Freud ya apuntó en su texto acerca de lo siniestro la íntima conexión que existe entre lo familiar y la oscura emergencia de lo extraño. Allí donde reina el calor del hogar, acecha la fría sensación de su desmoronamiento. De ahí que Carmen Calvo, al utilizar objetos que evocan a la más tierna infancia, no deje de provocar el sobresalto en su obra. En ‘Golfos sombríos’, por ejemplo, el solo título ya remite a lo que la obra manifiesta: un grabado clásico, sin duda bello, plagado de ojos que parecen salidos de el cuento de ‘El arenero’ al que se refiere Freud en su artículo sobre lo siniestro.

“Sí, muchas de mis obras están basadas en sueños, que no son más que miles de fórmulas de contar una historia”. Historias en las que lanza un guiño irónico al arte, a la vida y a la existencia cotidiana, toda ella plagada de instantes sobrecogedores, a poco que observemos con la mirada curiosa con la que Carmen Calvo escudriña cuanto la rodea. “Hago guiños a la pintura, como ese collar de perro”, y señala la obra ‘Soñando con vistas al invierno’, donde a una bella mujer, en un retrato antiguo en blanco y negro, le añade ese collar quebrando la visión amable del cuadro.

Golfos sombríos, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Golfos sombríos, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Y aquí le sale el espíritu reivindicativo de la mujer que vive “en un tiempo confuso”, en una sociedad “que no quiere que crezcamos”. A sus fotografías anónimas, sus grabados clásicos y sus pequeñas esculturas (“son un divertimento”), Calvo les añade sus objetos encontrados en diversos lugares, para provocar en ellos un sutil terremoto interior fruto de lo viejo e inanimado que de pronto echa a andar. El cine, que es otra de sus fuentes creativas, le vale igualmente para dar curso libre a su imaginación.

Fotogramas de películas de Alfred Hitchcock, Luis Buñuel o David Lynch, entre otros, figuran en la video proyección que acompaña a la exposición y que, durante la inauguración, creaba una atmósfera inquietante al ser proyectado contra la fachada de un patio interior. Imágenes todas ellas igualmente, oscuras, siniestras, que la artista ensambla con la misma pericia creativa con la que alumbra esos ‘Peces de colores en la azotea’ de su más reciente producción. Un universo tan lúdico como extraño a cuyo interior ha de asomarse el espectador con infinita curiosidad. “Hay que acostumbrar al ojo a ver”, concluye Carmen Calvo.

Carmen Calvo. Imagen cortesia de Galería Ana Serratosa.

Carmen Calvo. Imagen cortesia de Galería Ana Serratosa.

Salva Torres

Accionar la maquinaria: juntos, aquí, ahora

‘Here, Together, Now’ Convocatoria Tangent
Entrevista a Diana Guijarro
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Plaza Sta. María, 3. Alicante
Hasta mayo de 2018

En abril de 2017 se publicaban las primeras convocatorias públicas que el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana ponía en marcha en relación con materias clave museísticas que, en numerosas ocasiones, se dejan fuera del programa por falta de tiempo o recursos. Proyectos sociales, de mediación o de educación son quizá algunas de las asignaturas pendientes de muchas instituciones.

El MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) es una de las instituciones afortunadas de contar con uno de estos programas. ‘Tangent’, la convocatoria relativa a mediación cultural tiene lugar desde el pasado mes de octubre hasta el próximo mes de mayo. Diana Guijarro, comisaria alicantina, es ideadora y guía en todo este complicado proceso que es mediar con la sociedad en un museo. Además, recientemente se anunció que su proyecto ‘Totalidad e infinito. Economías de la transferencia en otro (s) tiempo (s) para el arte.’ ha sido seleccionado en la convocatoria 365 VLC, donde podremos ver tres exposiciones a lo largo de un año en la sala Carlos Pérez del Centro del Carmen. De momento, nos desvela algunas clave de ‘Here, Together, Now’.

¿Por qué el título ‘Here Together Now’?

El título del proyecto fue algo que surgió cuando ya tenía avanzada la idea sobre la que quería investigar. Ante todo me interesaba plantear una programación que permitiese reflexionar sobre el dilema de la incomunicación dentro de la creación contemporánea y para ello consideré que era necesario apoyarse en 3 pilares: los diferentes tipos de públicos, el museo entendido como una institución dispuesta a ser renovada y las prácticas artísticas contemporáneas.

Quería proponer dinámicas colaborativas que explorasen las posibilidades que implica un aprendizaje experimental y donde a través de una experiencia compartida y comprometida, se llegase a una reflexión crítica sobre nuestra presencia y participación en los espacios culturales.

De modo que desarrollé la idea de accionar el museo apoyándome en diversos planos, un concepto que se extendería en una especie de presente continuo y que se activaría durante cada sesión por sus participantes (Aquí Juntos Ahora). Ellos serían los responsables de poner en marcha la maquinaria reflexiva empleando otras esferas comunicativas.

¿Cómo reacciona el público ante la permisividad de realizar acciones no convencionales en el museo?

Llevamos dos meses aproximadamente desarrollando las actividades y la actitud del público es muy abierta respecto a todo aquello que se le propone. Me refiero a las diversas formas de desenvolverse,  experimentar y  ocupar el espacio expositivo, siempre bajo unas pautas claras de trabajo y fomentando el respeto hacia el espacio, las obras y hacia los otros.

Creo que si lo analizamos con cierta perspectiva es un factor sobre el que habría que reflexionar, apostar por actividades que exploren otro tipo de capacidades y que se apoyen en el sentido crítico de sus participantes supone asumir un mayor grado de riesgo al programar lo que implica ser flexible y readaptar la investigación. Es un cambio necesario si queremos invitarles a pensar desde otros ángulos.

La mediación es una herramienta que sirve como puente, en este caso entre la institución cultural y el público, pero no hay que olvidar que es el espectador quien tiene ahora una responsabilidad nueva y debe ser capaz de activar su mirada y su presencia de forma más activa, porque con su experiencia completa unas obras o exposiciones que no tienen una lectura única.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

¿Se amplía así también no solo la forma de entender y ver arte, sino también una nueva manera de “sentir” el museo?

Sí, la estructura de la programación busca amplificar miradas y acercar el museo de otros modos pero esto tan sólo puede lograrse si tenemos la posibilidad de utilizar el espacio expositivo y cultural como espacio compartido. Cuando permitimos que el territorio cultural se active de forma diferente y hacemos que los participantes se sientan parte integrante de él hacemos de la institución algo no ajeno a nosotros.

Tras el desarrollo de las sesiones intercambiamos impresiones con los asistentes y es gratificante escuchar que sienten el espacio diferente, con sus ritmos y sus tiempos, que se han sentido más libres y que al apoyarse en la emoción, se han encaminado hacia otro tipo de comprensión del arte.

Dentro de las actividades se emplea la metáfora de que el museo es una maquinaria que nosotros accionamos, actuamos como una especie de interruptor diferencial y nuestra presencia y participación activa es la que provoca otras historias paralelas igualmente válidas.

¿Es necesaria una actitud predispuesta en el participante o es algo que puede trabajarse?

Hasta ahora todos los participantes han tenido una actitud muy predispuesta con el desarrollo de las actividades. No obstante, ante actividades experimentales es necesario un trabajo de acercamiento más continuado en el tiempo, no es fácil ni sencillo llegar a todo tipo de público y la comunicación es muy importante.

A esto habría que añadir que son prácticas con las que se busca generar comunidad y donde el participante debe concienciarse de manera progresiva, formando parte de esa construcción simbólica.

Si bien en la difusión de todas ellas aportamos información sobre las líneas que se trabajarán durante cada sesión, las claves de la actividad y sus dinámicas propias sólo se conocen en el momento de su desarrollo. Es una forma de compartir la experiencia, de vivir el presente y de sacar a los participantes de su “zona de confort”.

Algunos talleres planteados son para diferentes segmentos de edad, ¿cómo trabajas ese tema y por qué decidiste plantearlos así?

Cuando comencé a preparar el proyecto decidí programar las actividades con la mayor amplitud posible respecto a los parámetros a trabajar y jugar así con las posibilidades de conjugar diferentes segmentos de edad.

Atendiendo a los conceptos y dinámicas que se iban a tratar, consideré que una gran mayoría de estas actividades podrían ser intergeneracionales. Mi propósito era interconectar la experiencia de niños y mayores re-mezclando al público familiar con el juvenil y adulto, posibilitando otras lecturas del espacio expositivo.

Algunas actividades se orientan únicamente a público adulto simplemente por los conceptos, que se encuentran algo más ligados a la re-interpretación de los mensajes y de la colección, y por tanto contienen una carga conceptual más profunda. Pero en su gran mayoría las actividades conjugan a todo tipo de público, su respuesta ante las dinámicas propuestas supone para mí una valiosa herramienta de observación a la hora de conducir esta investigación progresiva.

Las acciones performativas o la comunicación con el cuerpo es una constante en ‘Here Together Now’, ¿por qué esa técnica?

Una de las premisas de esta programación era la de conseguir desmontar etiquetas en torno al conocimiento del arte contemporáneo y por esta razón las actividades trabajan diversos planos adscritos a las prácticas artísticas, relacionando las disciplinas desde otros puntos de vista.

Me interesaba ante todo profundizar en prácticas no objetuales o al menos en aquellas donde el objeto no fuese la parte esencial de la actividad. El cuerpo ocupa en exclusiva uno de los bloques de trabajo pero es cierto que es una constante que atraviesa todo el proyecto a modo de espina dorsal. Es algo que está unido de forma intrínseca a la filosofía experimental, del aquí y del  ahora, un medio con el que poder entender el cuerpo como presencia activa pero también como herramienta colaborativa a la hora de participar en el museo y de construir comunidad.

Atender a esa unión entre cuerpo y museo nos hace ser más conscientes de la acción y del tiempo, como si la exposición se convirtiese en una cápsula del presente donde reflexionar sobre nuestros modos de estar y hacer junto a los otros.

Puede parecer que la mediación es el conjunto de diferentes apuestas pensadas para un momento preciso asociado a una exposición concreta, ¿cómo tratas de que tus talleres no sean efímeros?

Bueno, inevitablemente en lo que a su desarrollo práctico se refiere tienen un principio y un final, pero la esencia de estos talleres busca configurar todo un planteamiento que se dirige hacia la creación de un circuito paralelo de información, capaz de retroalimentar los contenidos que emanan desde la institución.

La idea de trabajar a partir de cuatro planos interconectados (huella, cuerpo, palabra y elementos) se fundamenta en la posibilidad de extender las actividades más allá de un momento concreto o exposición determinada, permitiendo a los participantes enlazar con cierto sentido crítico los conceptos que se van trabajando.

Por esta razón la mayoría de las actividades se ramifican a lo largo de las diferentes exposiciones, obras y del propio edificio museístico.

Sería fantástico dejar una impronta en todos los participantes sobre la experimentación compartida, una línea elástica de conocimientos que quede en nosotros como experiencia adherida y que nos sirva para reflexionar en un futuro sobre nuestro acercamiento al arte contemporáneo, independientemente del espacio cultural en el que nos situemos.

Taller 'Espejismos'. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller ‘Espejismos’. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Y es que dejar huella es la utópica función del arte y de cualquier espacio cultural. Una importante labor que siempre está presente en la mente de todos los profesionales del mundo de la cultura ya que, y recordando a Selma Lagerlof, Premio Nobel en 1909, “la cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”.

Para consultar la programación de ‘Here, Together, Now’ pincha aquí.

María Ramis

El paisaje como enigma

Constelaciones de un todo infinito
Comisariado: Juan Luis Toboso
Artistas: Pepa López Poquet, David Ferrando y Vicente Tirado
Centre del Carme
C / Museo, 2. València
Hasta el 18 de febrero de 2018

¿Cómo nos posicionamos frente al paisaje? ¿Cómo analizamos y documentamos las capacidades sensoriales de la naturaleza? Estas son algunas de las preguntas que el comisario Juan Luis Toboso se hace en la exposición Constelaciones de un todo infinito. Para ello, reúne en el Centre del Carme la obra de los artistas Pepa López Poquet, David Ferrando y Vicente Tirado, cuyos proyectos giran en torno al enigma de ese paisaje una vez capturado mediante la imagen. O como plantea Toboso, “en qué modo la tecnología ha condicionado la percepción de algunos aspectos sensoriales del paisaje”.

El propio título de la muestra arroja algunas respuestas. Porque ese todo infinito, sin duda abrumador, termina siendo configurado por ciertas constelaciones que orientan la mirada. Constelaciones que López Poquet, Ferrando y Tirado dibujan cada cual a su modo, ya sea inspirándose en la obra literaria ‘La invención de Morel’, de Bioy Casares, en las relaciones entre la naturaleza y su domesticación tecnológica, o en un viaje en crucero, respectivamente. Diferentes formas de manifestar la diferencia entre lo real del infinito aludido y su representación.

Instalación de Pepa López Poquet. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Pepa López Poquet. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Una persona o un animal o una cosa, es, ante mis aparatos, como la estación que emite el concierto que ustedes oyen en la radio”, recoge Bioy Casares en su novela. Y Pepa López Poquet se hace eco del carácter especular de la imagen, tratando de retener la materialidad de lo representado mediante el propio artificio. Así, muestra los dispositivos de proyección e incluso el propio negativo fotográfico, dispuesto en diferentes tiras que cuelgan, para revelar el carácter artificial de las imágenes. El paisaje, difuminado por efecto de la tecnología y atrapado por el fantasma que recorre las páginas de la novela, aparece velado y abierto a las múltiples interpretaciones que angustian al protagonista del texto narrativo.

La idea de infinito, asociado en cierta forma al drama de no hallar sentido a las cosas (“sentí repudio, casi asco, por esa gente y su incansable actividad repetida”, se dice en la citada novela), atraviesa ese cuestionamiento de la imagen. “Este infinito, cuyo significado sobrepasaría de forma permanente los intentos de acotar, definir y colonizar el paisaje, nos cautiva por la existencia de una idea de totalidad inabarcable”, explica Toboso. De ahí, los discursos en bucle que David Ferrando incluye en su instalación Prótesis discursiva (Una conversación alquímica).

Obra de David Ferrando. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de David Ferrando. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Un grupo heterogéneo de personas, desde abogados a economistas pasando por geólogos y filósofos, van dando cuenta de sus reflexiones en diferentes altavoces. Ferrando contrapone esta profusión de mensajes con las imágenes que se suceden en una pantalla, donde diversos aparatos domésticos se mezclan con objetos artísticos y elementos naturales. Se pretende cuestionar “la percepción de la naturaleza y la cultura como realidades estancas”. Las constelaciones aludidas en el título no dejan de ser intentos de organizar el caos del infinito mediante su representación.

Obra de Vicente Tirado. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Vicente Tirado. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Vicente Tirado utiliza la fotografía para reflexionar igualmente sobre el paisaje como fuente de inabarcable mirada y su necesidad de acotamiento. Que el nombre del crucero, desde donde fueron captadas las imágenes de su obra, sea ‘Fantasía’ ofrece alguna pista. A un lado, dos jóvenes aparecen risueñas mientras corren por su cubierta. Y, del otro, una serie de fotografías reflejan la superficie espumosa del mar en primeros planos tomados en picado. Sus aguas muestran el enigma del paisaje, al tiempo que las jóvenes, despreocupadas de lo que la fuerza del mar puede llegar a desencadenar, ríen dando la espalda a esa naturaleza.

Constelaciones de un todo infinito forma parte del proyecto ‘Reinventar lo posible / Imaginar lo imaginable’ de una de las convocatorias lanzadas por el Centre del Carme. El paisaje, cuya presencia en el arte viene de lejos, es protagonista de una exposición que articula tres espacios diferentes ligados por el enigma que representa la imagen de la naturaleza. Pepa López Poquet, David Ferrando y Vicente Tirado conversan con ella dejando huella de su fantasmal presencia.

Obra de Vicente Tirado. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Vicente Tirado. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Paul Graham, a conciencia

La blancura de la ballena, de Paul Graham
Bombas Gens Centre d’Art
Avenida de Burjassot, 54. Valencia
Hasta el 27 de mayo de 2018

“¿Que si pretendo movilizar la conciencia de la gente? Pues sí”. Esa respuesta de Paul Graham a una de las preguntas de los medios puede ir ligada a esta otra referida al modo en que trabaja la luz en sus fotografías: “Hay tres controles sobre la cámara: el primero relacionado con la luz, que entre más o menos; el segundo, con cortar el tiempo a trozos, y eso se hace con el obturador; y el tercero, con el enfoque, que representa la conciencia del ojo que elige mirar”. De manera que la conciencia para Graham se activa al enfocar la mirada con suma atención. Que es lo que pide, precisamente, al público: “Que se acerque y observe”.

Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Graham lo dijo para orientar a ese espectador que, ante una de sus fotografías de intenso blanco, sienta “frustración porque no ve nada”. Es en este sentido que el fotógrafo británico reta al público, sacándole de su acomodo, para que, al igual que él sintió un ”shock” la primera vez que fue a Estados Unidos, también la gente que contemple su obra reciba un mismo impacto. Bombas Gens reúne más de medio centenar de esas lacerantes imágenes en la exposición The Whiteness of the Whale (La blancura de la ballena), que se podrá visitar hasta el 27 de mayo.

Se trata, como explicó Vicente Todolí, director del Área de Arte de la Fundació Per Amor a l’Art, de la tercera muestra de Graham en España y la primera vez que se recogen sus tres series fotográficas realizadas en Estados Unidos entre 1998 y 2011: American Night, A Shimmer of Possibility y The Present. Series que reflejan “la belleza de lo cotidiano que está impregnada de tragedia; momentos fugaces que vienen y se van y constituyen el tejido de la vida”, subrayó el propio artista afincado en los Estados Unidos objeto de su acerada crítica.

Fotografía de Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Fotografía de Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

“La blancura de la ballena hace referencia a [Herman] Melville”, autor de Moby Dick, de quien toma prestado el asunto de la obsesión de un hombre, el capitán Ahab, por alcanzar su meta, aunque tenga que llevarse por delante la vida de su propia tripulación. Graham asoció esa pulsión asesina con el capitalismo imperante en Estados Unidos, “que únicamente incide en el dinero”. Sus fotografías vienen a dar precisa cuenta de todos esos “pobres que borramos y convertimos en invisibles para seguir viviendo”.

Nuria Enguita, directora de Bombas Gens Centre d’Art, incidió en esa manera que tiene Paul Graham de obligarnos, en la era de la indiscriminación de imágenes de la era de Internet, “a parar y volver a mirar”. Y relacionó su obra con la literaria de Coetzee o de Chejov (luego, durante el recorrido, se atrevió a sumar la de Azorín), porque “escuchan la realidad” del mismo modo que lo hace Graham. “El libro es su medio preferido para mostrar las imágenes”, añadió la directora. De ahí que trabaje con series que le permiten seguir de cerca a cualquiera de esos pobres invisibles o desplegar una escena de la vida cotidiana. “Son historia o narraciones al estilo de [Raymond] Carver”, precisó Todolí.

Fotografía de Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Fotografía de Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Historias que Graham desarrolla como si fuera un entomólogo describiendo el modus vivendi de todas esas personas que viven al margen de la opulenta América. Descripción a ritmo de tango, tal y como recordó el artista evocando a sus referentes Walker Evans o Robert Frank: “La fotografía es un baile con la vida tal y como se presenta”. Por eso dijo que los que más le gustan son aquellos “que saben bailar el tango con la vida”. Un tango que en sus fotografías le permite atraer y repeler a un tiempo lo bello y lo dramático, lo duro y lo tierno, por emplear las palabras de Susana Lloret, directora de la Fundació Per Amor a l’Art.

Un acercamiento al “flujo de lo real” (Enguita) que Graham realiza mediante una fotografía tildada de documental, pero que el artista prefiere sin adjetivos: “Llamémosla simplemente fotografía”. Carácter documental que, en todo caso, no deja de ser otra forma de tomar conciencia de la invisibilidad del drama cotidiano. Tras las personas anónimas de su serie de fotografías, late esa huella de lo real que se resiste a su conversión en simple mensaje contra la desigualdad social. Las imágenes de Paul Graham, además de studium (testimonio o cuadro histórico), por utilizar a Roland Barthes, dejan aflorar el punctum que lacera la mirada del espectador.  “Crea atmósferas extraordinarias de vidas ordinarias”, concluyó Enguita.

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Fotografía de Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Fotografía de Paul Graham. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Salva Torres