La sociedad hueca de Juan Cuéllar

Distopía, de Juan Cuéllar
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2, Valéncia
Hasta el 22 de julio de 2018

Distopía es el título de la exposición de Juan Cuéllar en la Sala Oberta de La Nau de la Universitat de València. Una distopía, aunque general, centrada en el aspecto laboral que luego se va extendiendo como una mancha de aceite por el conjunto. “Empecé trabajando las obras y me di cuenta que la chispa que lo movía todo era la precariedad laboral de los artistas”. Precariedad que le parece “más estructural, del entorno en el que vivimos”, y que hace extensible “a vuestra profesión también”. Habla de un cambio en esa estructura del trabajo, “que sigue siendo alienante y que nos va a frustrar más”.

Alienación, domesticación y hueco son palabras que se repiten en ese universo utópico creado por Cuéllar, quien ya se hizo eco de él en una muestra en la extinta galería Walden Contemporary de Valencia. Sus rostros vaciados, característicos de sus dibujos, se mezclan en esta ocasión con los agujeros que vienen a taladrar los propios cuerpos, hasta prolongarse al entorno urbano y a los seres animales. “El hueco es lo vacío, lo alienado. De manera que, al vaciar la forma, vacías también el contenido”, explica el artista valenciano heredero de la estética pop.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Según el comisario de la muestra, Vicente Pla, esos “puntos ciegos”, o agujeros por los que parece vaciarse el sujeto, “desmienten en última instancia el ideal de la figuración como imagen veraz del mundo”. Y, al desmentirlo, diríase que emerge esa distopía a modo de prolongación de la propia utopía, cuyo anhelo de perfección mostraría su doble siniestro. “La utopía”, dice Cuéllar, “es un proyecto que nunca termina de acontecer, mientras que la distopía sí, pero de forma disfuncional”.

Los óleos y dibujos de la exposición se completan con un video realizado por el propio comisario, que el artista denomina “ensayo audiovisual” sobre esa distopía. Desdibujados los rostros, taladrados los cuerpos y sometido el entorno urbano a un mismo peligro de progresivo vaciamiento, las escenas representadas por Cuéllar destilan un aire inquietante. “Va desde lo familiar, que lejos de ser un colchón o el lugar que te acoge puede ser origen de problemas, al mundo animal, donde se crea igualmente la fábula de la domesticación social”.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Es una domesticación propiciada por uno de los peligros que el artista observa con respecto al régimen de prisas que lo envuelve todo. “Los problemas se suceden y cada vez estamos más anestesiados”. Y lo sitúa en esos momentos de crisis económica en los que “cuanto más hundidos, más en silencio estábamos”. En su obra también aparece la censura, que en ciertos cenáculos críticos traducen como autocensura. “Yo la autocensura no me la planteo. Pienso que los nuevos medios de comunicación, las redes sociales, crean esa amalgama de información que propicia la alienación de tanta saturación de mensajes”.

Cuéllar cifra en esa abundancia la clave de la alienación contemporánea. “Hay tal cantidad de información que no la puedes dirigir”, lo que le lleva a pensar que “somos una sociedad domesticada por sobreinformación”. Y la distopía que supura su obra continúa: “Una sociedad domesticada, vacía, es más fácil de dirigir que una sociedad crítica”. De ahí la explicitud con la que titula una de sus piezas: Huecos, así nos quieren. “Es un auto vaciamiento consciente”, prosigue el artista, que lamenta esa pendiente por la que rueda la vida.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

“El trabajo no nos ha hecho más libres y mejores personas, sino meros consumidores”. La familia que come alrededor de una mesa, literalmente titulado Distopía familiar, viene a ser el símbolo de esa cualidad consumista desprovista de afectos. “Es un escenario indeseable, pero otro de los motivos generadores de la obra”, cuyo conjunto “observa la realidad más cercana y la más universal”. Los soñadores o Dreamers, que también comparecen en su obra, se limitan a mirar por el marco de un cuadro o de una ventana oscura, rodeados de estanterías de libros que parecen limitar el alcance de esa mirada. De nuevo cierta saturación, esta vez sin agujeros de por medio.

El proyecto expositivo está ligado a cierta didáctica, como subraya Cuéllar. “Se trata de hablar de la distopía a nivel visual acompañado de charlas y conferencias” que tiene lugar en La Nau y que coincide, a su vez, con los animales domésticos que presenta en el Gabinete de Dibujos del espacio Gris Enmarcació.  Y puesto que la motivación le vino de la propia situación laboral de los artistas, Cuéllar dibuja un panorama de claroscuros. “Hay un mercado del arte pírrico y no todos podemos entrar en el saco de las ayudas públicas”. Lo cual le ha llevado, como viene sucediendo en otros sectores, a reinventarse: “Ahora tienes que ser artista, además de gestor de tu propia carrera, promotor y comisario”, concluye.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

Titzina Teatro galardonado en los premios de Sala Russafa

Distancia 7 Minutos, de Titzina Teatro (Barcelona)
Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatro
VII Edició Premis del Públic de Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Domingo 17 de junio de 2018

El resto de la lista de premiados: Premi Urban-Levante (EMV) al Millor Espectacle Valencià de Teatre para ‘Flores azules’, de La Dramática Producciones (València); Premi Menkes al Millor Espectacle de Dansa para ‘Drap’, de Mou Dansa-ONGD Setem (València); Premi C.C. Nuevo Centro al Millor Espectacle Teatral per a xiques i xiquetes para ‘El caso del fantasma percusionista’, de La Gotera de Lazotea (Jerez de la Frontera); Premi El Diario C.V.es a l’Espectacle Revelació 2018 para ‘La dislexia de los conejos’, de Conejos Teatro (València); Premi Mondo Sonoro al Millor Directe Musical para el grupo de música ‘Badlands’ (València); Premi Fundació Bromera al Millor Espectacle Treball Escolar para Noa Mª Paavola España, del CEIP Alejandra Soler; Premi Fundació Bromera al Millor Col.legi Assistent para el Centre Privat Color de Monte Colorado, y Premi a l’Espectador 2018 patrocinado por Sala Russafa (otorgado por sorteo) a José Julián Ibañez Primo.

 continuación reproducimos la entrevista que con motivo del pase de su obra 'Distancia 7 Minutos' realizamos a uno de los creadores de Titzina Teatro en noviembre de 2017]

La metáfora es muy ilustrativa: una plaga de termitas obliga a un juez abandonar su casa para tener que vivir con su padre una temporada. Al mismo tiempo, el vehículo espacial Curiosity aterrizaba en Marte para explorar su superficie, manteniendo en vilo durante siete minutos a la NASA al desaparecer la señal que debía confirmar el éxito de la operación. El espacio y el tiempo dándose conflictivamente la mano. Lo mayúsculo y lo minúsculo entrelazados en una historia a la que Titzina Teatro saca chispas en Distancia 7 Minutos, la obra que felizmente se estrena en Valencia gracias a la Sala Russafa.

“La distancia entre las personas, en este caso entre un juez y su padre, reflejada en esos siete minutos de terror que supuso no saber si el aparato había tocado tierra o se había estrellado”, explica Pako Merino que, junto a Diego Lorca, protagoniza y dirige una obra que supera ya las 350 representaciones, con más de 100.000 espectadores durante su gira por España y países de Latinoamérica. “Son siete minutos de espera que se relacionan con otras partes de la obra”, precisa Merino, quien encarna a diversos personajes.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Esa distancia humana a la que da pie una simple plaga de termitas tiene su reflejo en esa distancia planetaria referida en la misión espacial del Curiosity. “El teatro es un acto vivo donde se representa de forma microscópica la vida”, sostiene Pako Merino, quien recuerda con orgullo lo que le dijo un espectador al término de una función: “Me habéis removido cosas por dentro”. Y es que el teatro de Titzina apela a esa introspección personal desde el mejor de los entretenimientos.

“La obra no solo habla del choque generacional, sino del modo en que asumimos gestos que son de nuestros padres, en contra de nuestra voluntad”. Ese juez que interpreta Diego Lorca se verá de pronto conviviendo con un padre que le saca de sus casillas. “Vistos desde fuera los problemas de los demás pueden parecer cómicos”. Merino lo dice después de asistir a diversos juicios para recabar información de cara a la obra. “Comprobamos que muchos problemas se podrían resolver entre las personas, sin necesidad de tener que acudir a un juez, y que uno se siente tranquilo porque el sistema judicial funciona”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Funciona? “En todo caso, el fracaso es de la sociedad y no de la justicia”, a la que Merino defiende tras conocer a muchos de esos jueces de entre 30 y 40 años a los que entrevistaron: “Su función no es fácil, para nada”. Como no son fáciles las relaciones paterno filiales. Y en esto la metáfora de las termitas es reveladora: “La madera aparece por fuera toda barnizada, pulida, pero por dentro oculta un mundo familiar siniestro”. Un mundo, nunca mejor dicho, corrompido, del que Titzina se hace cargo a base de un teatro minimalista que busca la esencia de los actos y las situaciones.

“Es nuestro sello. Minimizamos los objetos, y esencializamos el espacio y los gestos. Le dedicamos mucho tiempo a la construcción de la obra; todo tiene que estar en su sitio, cuestionándolo todo cientos de veces. Solemos hacer un test de fuerza antes del estreno”. El resultado es un espectáculo aclamado por espectadores y crítica, que han visto en Distancia 7 Minutos “teatro de verdad”, como afirma Merino habérselo dicho el público en diversas ocasiones.

Titzina, he ahí otra de sus virtudes, trata a ese público con respeto, ofreciéndole un producto de entretenimiento con carga de profundidad. “El público rellena los espacios vacíos con su imaginación”. De ahí la escenografía reducida a los mínimos elementos, al igual que el vestuario y los gestos: “Nos han llegado a decir que con qué poco, un gesto o un cambio de chaqueta, han visto a otra persona”. La distancia que atraviesa el conjunto de la obra juega con esa misma dialéctica de lo próximo y lo ajeno: “La cercanía que se supone existe en toda familia, resulta que revela también una distancia enorme”. Y Pako Merino concluye diciendo que Titzina seguirá insistiendo en “textos cada vez más profundos, porque queremos evolucionar y no repetirnos”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Salva Torres

La memoria quebrantada

Memoria: El bombardeo del 25 de mayo de 1938 del Mercado Central de Alicante
Entrevista a Alex Guillén y Sergio Lombarte
Centro Cultural Las Cigarreras, Alicante

“La memoria es como un don maravilloso y una maldición implacable”, dijo Aharon Appelfeld, novelista israelí que en esta frase ya sentencia el potencial y la relación entre memoria, identidad e historia. La productora Letra & Frame presentó el pasado viernes 25 de mayo en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, ‘Memoria’, un corto documental que reconstruye el terrible suceso que este año cumple 80 años. Se trata de recuperar en un retrato audiovisual la Guerra Civil en Alicante a través de una combinación de testimonios y material gráfico de la época.

Entrevistamos a Alex Guillén director y escritor de ‘Memoria’, y a Sergio Lombarte, director de fotografía, edición y posproducción de este proyecto.

¿Qué motiva a Letra & Frame a llevar a cabo este documental? ¿Cuál es el objetivo?

Alex Guillén (AG): Nosotros, en nuestra productora Letra & Frame, tenemos un lema, que es el de contar historias. Y nos pareció que esta tenía que contarse y no caer en el olvido por todo el impacto que tuvo en la ciudad y en su historia. No obstante, estamos hablando de un bombardeo en el que murieron 300 personas que fueron enterradas en su mayoría en una fosa común. Y cuya memoria por distintos acontencimientos que pasaron se diluyó en el tiempo convirtiéndose en un rumor o una leyenda que pocos conocían a ciencia cierta.

Sergio Lombarte (SL): Son muy pocas las personas de nuestra generación, o incluso de la de nuestros padres, que saben que esto ocurrió. Mi familia lleva en Alicante más de 20 años y no habían oído hablar de bombardeos durante la guerra civil hasta que comenzamos este proyecto.

En el documental aparecen diferentes personas, desde una testigo hasta un periodista. ¿Qué os llevo a centraros en esos testimonios?

(AG): La brevedad del formato que hemos escogido nos obligaba a seleccionar pocos perfiles muy concretos que tuvieran un conocimiento profundo del tema. Y que al mismo tiempo, se complementaran entre sí para cohesionar la narración. De esta forma seleccionamos un periodista experto en la historia de Alicante que nos aportó imparcialidad, un historiador y arqueólogo que nos dio datos precios, un investigador experto en el tema que nos brindó análisis…Y una testigo que nos ofreció su memoria y que es la auténtica protagonista del relato.

Una de las escenas del documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

Magdalena Oca, testigo que aparece en el documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

¿Por qué este formato de documental corto?

(AG): Nuestra productora apuesta por el reportaje o documental corto porque creemos que es un format que gracias a su duración es capaz de enseñar y entretener sin aburrir. Y en los tiempos que vivimos donde todo es rápido y va a la velocidad de la luz, tenemos que adaptarnos a la realidad audiovisual del mundo.

(SL:)  No obstante, Hemos querido darle una estética cinematográfica que suma mediante un juego estético más dramatismo y permite que el espectador se sumerja en el relato.

¿Cómo ha sido el proceso de montaje?

(SL): Para un proyecto de esta embergadura son necesarias muchas horas de dedicación. Nuestra pasión por el formato documental, así como la carga histórica del mismo han sido nuestro principal combustible. Como director de fotografía, me he volcado por conseguir una estética que acompañe a la narrativa. Del mismo modo que la producción y guion realizados por Alex sin duda fueron sublimes y factores clave para desarrollar este documental.

(AG): Ha sido un proyecto exhaustivo realizado en tiempo record, pues en apenas tres meses lo hemos completado. Al ser un proyecto independiente no se ha contado con financiación externa, pero aun así, nada nos ha frenado a la hora de llevarlo a término. La implicación de Mister Barceló , Kurtys Flow y Rebecca Wasser también ha sido un factor determinante para que todo saliera según lo previsto.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

‘Memoria’ ha implicado varias disciplinas artísticas y a varios agentes culturales de la ciudad, ¿era algo premeditado o han ido surgiendo necesidades?

(AG): Desde el primer momento Sergio quiso darle un efoque muy artístico al proyecto, no quedándose meramente en la realización de un documental: Estudiamos los planos, el color y el resultado que queríamos, apostando por una línea gris que acompañara la tristeza de la historia y al mismo tiempo la objetividad y la neutralidad. Esta no es una historia que acabe bien. En cuanto a las colaboraciones, fueron surgiendo de manera espontánea conforme fuimos desarrollando el proyecto hasta que creamos nuestro pequeño universo.

(SL): Conforme avanzaba el documental vimos claro que teníamos que crear un proyecto transmedia, que fusionara varias disciplinas. El primer paso fue plantearnos una fusión de reportaje y documental, con una visión cinematográfica. La primera colaboración externa fue la composición de la canción 25 de Mayo, escrita e interpretada por Mister Barceló y producida por Kurtys Flow. La canción la reservamos para los créditos del documental, dándole a las víctimas una despedida digna. Además realizamos un videoclip para esa misma canción que siguiese la misma estética que el documental. También decidimos contar con la colaboración de Rebecca Wasser, artista alicantina autora de ‘Ecos’, el óleo que cierra el documental. Su cuadro aporta un valor que no podíamos conseguir de otra manera consiguiendo combinar producciones audiovisuales con música y pintura.

Queríais desde el principio que ‘Memoria’ fuera un proyecto independiente, ¿en todos los sentidos?

(AG): Sí al 100 %. La idea desde el primer momento ha sido realizar una producción  didáctica, amena, neutral y objetiva.

(SL:) Pura historia basada en testimonios de testigos y expertos.

‘Memoria’ está publicado en la web de Letra & Frame y se puede disfrutar aquí. Próximamente se irá proyectando en colegios o en eventos. La programación se puede consultar en el siguiente enlace: letrayframe.com.

Maria Ramis

Vociferio, la poesía más allá del Talent Show

Vociferio. Festival de Poesía Oral y Escénica
Distintos espacios de Valencia
Del 1 al 17 de junio de 2018

Han pasado algo más de 60 años desde que Gabriel Celaya disparara su ya famoso vaticinio: “La poesía es un arma cargada de futuro”. David Trashumante, coorganizador de Vociferio junto a Raúl Lago, matiza: “Está cargada con balas de fogueo, nunca va a matar a nadie”. He ahí la fuerza de una poesía que busca su lugar en el seno de una sociedad tan pragmática, que olvida la inutilidad necesaria de la creación. “Parar la maquinaria es un acto revolucionario”, señala Trashumante, quien apela igualmente a la belleza y la emoción como valores “no en desuso”.

Los poetas que participan en la ya séptima edición del Festival de Poesía de València vienen cargados de esa belleza revolucionaria, a prueba de prisas e influjos estrictamente mercantiles. “Las poéticas de Vociferio hacen frente al sistema neoliberal y capital, nombran la ignominia”, subraya Trashumante. Lo hacen el año en que Vociferio crece más: en días (del 1 al 17 de junio), en actos programados, en espacios y en presupuesto, “se triplica, rondando los 50.000 euros”, apuntó Lago. Y el año en que por segunda vez acoge el Poetry Slam España, que tendrá lugar en el IVAM. “Valencia es la única ciudad que repite como sede”, destacó Trashumante.

Fátima Miranda. Imagen cortesia de Vociferio.

Fátima Miranda. Foto de Mike Minehan por cortesia de Vociferio.

“Corren buenos tiempos para la lírica”, reconoció. Aunque luego lanzó algunas precisiones: “Los Talent Shows [concursos de talentos] reúnen a un tipo de poesía que deja mucho que desear en cuanto a calidad”. En Vociferio, en cambio, apuestan por una poesía que permita “participar en actos verdaderos, en experiencias transformadoras”. Experiencias como las que proponen algunos de los artistas reseñados durante la presentación del festival en Carme Teatre: Fátima Miranda (“es como ver a Carles Santos encarnado en mujer”), Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía en 2009 por La casa roja, Ángelo Néstore, Premio Hiperión de Poesía el pasado año, Claudia Facci o Berta García Faet, valenciana que vive en Providence, desde donde lanza textos como Este no es un poema feminista, “amigo mío. No te vayas”, que concluye: “Me gusta lo que haces con tu tiempo”.

De ese tiempo ajeno a las “dinámicas de consumo abusivas” y de talentos como César Brandon (“el poema con el que arrancó [en Got Talent] es plagio del Slam Poetry inglés”), da cuenta Vociferio. “La poesía no es A, B y C, sino que es todo el abecedario”, subraya un Trashumante crítico con esas prácticas poéticas que riman espectáculo con devaluación del verdadero acto poético: “Todo eso son campañas orquestales”. Nada que ver con la “experiencia sanadora” que, por ejemplo, propone Mestre: “Lo que se dice es tan importante como la manera en que se dice y quién lo dice. Por eso escuchar a Mestre en vivo es toda una experiencia”.

Juan Carlos Mestre. Imagen cortesía de Vociferio.

Juan Carlos Mestre. Imagen cortesía de Vociferio.

Boke Bazán ha sido el encargado de dotar de cuerpo gráfico a esa experiencia multisensorial que pretende ser Vociferio. “Representa todo el color y viveza del arte, con esos tres pájaros, el tucán, el loro y el colibrí, simbolizando el cromatismo y vibración de la poesía”, explicó el diseñador. Bullicio selvático trasladado a la imagen de un festival que acoge igualmente una Feria de Editoriales en el Centre del Carme, la Festa Alçaveu en la explanada de la Biblioteca Pública de Valéncia y el citado Poetry Slam España que reunirá en su octava edición a 22 poetas nacionales. El IVAM acogerá los días 8 y 9 de junio las semifinales y la final.

Cartel de Boke Bazán. Imagen cortesía de Vociferio.

Cartel de Boke Bazán. Imagen cortesía de Vociferio.

La improvisación poética correrá a cargo de Dani Orviz y Pep Gimeno ‘Botifarra’, en el marco del II Premio Granito de Oro Dacsa, marca de arroz que colabora con el festival, junto a cervezas Ámbar, porque, como dijo Trashumante, los poetas “también comemos y bebemos”. El IVAM y el Museo de Bellas Artes de Castellón, este por primera vez, ejercen de coorganizadores, teniendo a Alçaveu, Tercera Setmana, la Associació d’Editors del País Valencià, El Petit Editor y Ca Revolta, como soportes. También colabora Caixa Popular, con Poética 2.0 como media partner.

Vociferio, a rebufo de ese clima propicio que les ha llevado a pegar el estirón este año, ya piensa más a lo grande todavía. “El objetivo es que dentro de tres años el festival sea internacional al igual que Cosmopoética de Córdoba, que tiene un presupuesto de 150.000 euros”, subrayó Trashumante. De momento, ya hay prevista una comida de hermanamiento en Innsa Hotel el sábado 16 de junio para establecer lazos con el mencionado festival andaluz. Sin duda, corren buenos tiempos para la lírica en Valencia de la mano de Vociferio.

Fátima Miranda. Imagen cortesía de Vociferio.

Fátima Miranda. Imagen cortesía de Vociferio.

Salva Torres

“10 Sentidos es un festival de participación”

Desayunos Makma en Cafetería La Nau (Centre Cultural La Nau)
‘Invisibles’. Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de Valencia
Del 3 al 20 de mayo de 2018
Con Meritxell Barberá e Inma García, directoras del festival
Entrevista realizada por Merche Medina, Salva Torres y Jose Ramón Alarcón, del equipo de redacción de Makma

El Festival 10 Sentidos incoa, a partir del viernes 3 de mayo de 2018, el corpus de su séptima edición, cuya venidera agenda programática se formula bajo el lema ‘Invisibles’. Con tal motivo, desde Desayunos Makma conversamos con Mertixell Barberá e Inma García –responsables de su dirección artística y técnica, respectivamente– con el fin de reflexionar acerca del presente concepto vertebrador y, en consecuencia, desgranar los hitos más relevantes su contenido.

Festival 10 Sentidos. Makma

INVISIBLES

“Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada”
(‘Los Nadies’, Eduardo Galeano)

Tomando como referencia los versos del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, ‘Invisibles’ focaliza la atención sobre el velado y turbio horizonte de la exclusión social, cuyas razones deben encontrarse en inicuas y hostiles divergencias económicas y etnográficas, “por condición sexual o de raza”, por motivos físicos, psicológicos o etopéyicos.

Atendiendo a las premisas con las que se enarbolaron los encuentros anteriores, Mertixell Barberá considera que, en cierto modo, “invisibles es un concepto mucho más amplio. Cada año el lema ha ido hacia un colectivo concreto”; es por ello que “podría resumir los lemas de todas la ediciones hasta ahora e, incluso, los futuribles, porque, al fin y al cabo, siempre tratamos de visibilizar a través de propuestas artísticas una cuestión que afecta al avance de cualquier comunidad”. En ‘Invisibles’ se encuentra “toda esa parte teórica y social, los aspectos y nuestras caras invisibles, incluso en el sentido estético” del término, apunta Inma García.

Tal y como reza en su tríptico programático, “están ahí, pero no los vemos. Las prisas, los horarios rígidos y los convencionalismos nos impiden detenernos y valorar su presencia. No es cómodo verlos y por eso lo evitamos. Y si no se ven no existen. No forman parte de eso que llamamos sistema o no ocupan un lugar suficientemente reconocible en nuestra sociedad”.

ACTIVIDADES

Si las dos ediciones precedentes –’A lo caos’ y ‘PorMayores’–, amén de consumar su especificidad argumental, consolidaron una apuesta morfológica por la multiplicidad de sedes, en 2018 no solo se consuma, sino que se incorporan nuevos espacios –como la Biblioteca Valenciana, en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, verbigracia– y el festival retorna, a la par, al germen arquitectónico de sus cuatro primeras celebraciones, el Centre del Carme, sumándose a IVAM, MUVIM, Espai Rambleta, Espacio Inestable, Centre Cultural La Nau, Palau de les Arts, La Filmoteca Valenciana, la Galería Pepita Lumier o la Plaza del Ayuntamiento, entre otros.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

ROMEO CASTELUCCI

De este modo, serán más de medio centenar las actividades que nutrirán el cronograma del Festival 10 Sentidos, de entre las que destaca, como cabeza de cartel, el artista y dramaturgo italiano Romeo Castellucci, quien retoma y porta al festival uno de sus más ínclitos y convulsos espectáculos, ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’ –en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes (16/17 de mayo)–, inspirado en el texto trágico de William Shakespeare; una pieza de honda y heterodoxa “visibilización de la voz”, acerca de la que Inma García señala que “es tan radical en muchas cosas que es preferible no desvelar nada”.

CONSTANZA MACRAS

Uno de las representaciones más relevantes, ‘Hillbrowfication’ –en Espai Rambleta (19 de mayo)-, porta la rúbrica de la coreógrafa argentina Constanza Macras y su compañía interdisciplinar DorkyPark, quien trabaja y reside en Berlín desde hace varias décadas. Sin duda, un objetivo cumplido para 10 Sentidos, si bien “llevamos años intentando traerla”, señala Barberá.

Constanza, quien habitualmente “trabaja con un colectivo concreto de personas amateur para reflejar algún aspecto social”, procura reflexionar, con ‘Hillbrowfication’, en torno de la violencia y la xenofobia, a través de la puesta en escena de una veintena de niños y jóvenes –de entre los 5 y los 22 años– del Hillbrow Theatre Project de Johannesburgo, un centro cultural gestado “para intentar que los niños pasaran en él el mayor tiempo posible cuando no estuvieran en la escuela, e intentar estar el menor tiempo en la calle”, matiza Mertixell Barberá, quien sintetiza que “hablan de una ciudad invisible que no existe y les gustaría que fuera su ciudad; una ciudad del futuro donde no haya delincuencia, ni violencia, ni droga”; una singular distopía en la que una invasión alienígena procura una metamorfosis del orden social orientado por las habilidades de cada individuo para bailar.

LA SUBTERRÁNEA

A través de la propuesta escénica ‘Ser Visibles’ – en Espacio Inestable (8 de mayo), la formación La SubTerránea comanda un proyecto de trabajo con diversos colectivos invisibles de la ciudad. “Cada año pedimos a un director de escena que trabaje con colectivos que tengan que ver con el lema del festival y que cree una pieza ex profeso en work in progress, para presentearse en el contexto” de 10 Sentidos, indica Barberá.

‘Ser Visibles’ se encontrará vertebrada por ex prostitutas, mujeres que fueron víctimas de violencia de género, adolescentes transexuales e inmigrantas refugiados. “Ahora mismo son diecisiete personas (creo que llegaremos a las veinte), pero el proceso está siendo brutal, porque entre la compañía y nosotrs estamos generando entrevistas con colectivos, con personas de manera independiente”, señala Inma García.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

SONIA GÓMEZ

La coreógrafa catalana Sonia Gómez, mediante ‘Dancers. Proyecto de Transmisión’ y ‘Bailarina’ – en el Centre del Carme (6 de mayo)–, postula una muestra de su trabajo “en los límites de la performance, no tanto danza ni teatro, con conceptos muy autobiográficos’, recuerda Meritxell.

Si en ‘Bailarina’ se desarrolla “un solo con pautas de movimiento muy básicas, para generar el concepto espacial”, con ‘Dancers’ la performer “contacta con varias bailarinas locales para que se aprendan su solo dos días antes, a modo de transmisión de su trabajo”, recalca Inma. En 10 Sentidos  este proceso de transmisión se vincula con un grupo diletante formado por mujeres de la limpieza.

MARCO CANEVACCI

De entre las diversas proposiciones e intervenciones artísticas debe destacarse ‘Plastique Fantastique’ –en el claustro renacentista del Centre del Carme (a partir del 3 de mayo)–, del reconocido artista del arte efímero Marco Canevacci, quien “instalará una burbuja gigante transparente, jugando con los conceptos de visibilidad/invisibilidad”, perfila Inma García, con el fin de “generar un espacio de arquitectura efímera en el que ocurran cosas”, avanza Barberá, como el concierto inaugural ‘Spectre [LIVE]‘, del artista sonoro Edu Comelles, o el citado proyecto de Sonia Gómez.

DIMITRI DE PERROT

El artista suizo Dimitri de Perrot postulará la instalación sonora con fotografías ‘Dreams & Nightmares’ – en el MuVIM ( a partir del 4 de mayo)–, con la que reflexionar acerca de “lo que queda a nivel sonoro y visual cuando los refugiados pasan por determinados lugares y, posteriormente, abandona”, indica Meritxell Barberá; un oscuro espacio de tránsito por el que conducirse mediante “sonidos, imágenes y sensaciones”.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Como ya se ha erigido en habitual, la explanada de la plaza del consistorio acogerá, el sábado 12 de mayo, una dilatada jornada de actividades, a modo de popular y citadina muestra de acción de los principales preceptos del presente año, contando con la participación de Danza Mobile, la compañía de teatro catalana Kamchàtka, el site-specific de Eduardo Guerrero y la “invisibilidad de los artistas callejeros”, o las instalaciones artísticas de Edu Comelles –y su recreación visual y sonora del antiguo diseño de la Plaza del Ayuntamiento proyectada por el arquitecto Javier Goerlich– y Juan Gonzáles, quien en ‘Offine’ visibiliza mediante la fotografía a grupo de personas sin techo y sus respectivas fórmulas de interacción y comunicación, invisibilizadas económica y tecnológicamente.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

CERTAMEN COREOGRÁFICO

Uno de los estribos ineludibles que conforman el cronograma del festival se polariza en torno de su Certamen Coreográfico –en Espai Rambleta (9/10 de mayo)–, para cuya presente edición han recibido casi 300 propuestas nacionales e internacionales. Sin duda, “cada vez nos cuesta más hacer esa selección (de finalistas). Son 10 píldoras de lo que es el mapa internacional de la coreografía más emergente”, si bien “cada vez son más los profesionales que se están llevando y programando piezas que ven aquí”, destaca Barberá.

El Festival 10 Sentidos se completa, además, con la rúbrica de autores y compañías de inquietantes propuestas y discursos contraventores, como Kor’sia, Platform-K & les Ballets C de la B o Stopgap Dance Company, entre otros; la incursión en ‘#Territorio Chirbes. Este hombre tiene en su cabeza un mundo’, espectáculo e instalación escénica a cargo del dramaturgo valenciano Toni Tordera en el Centre del Carme, al igual que la ‘València Invisible’ de Laura Clos y Núria Vila; la cáustica discursiva de Telmo Irureta en el MuVIM; el Ciclo de Cine Invisibles en la Filmoteca Valenciana; la ruta ‘Libros Visibles en las librerías valencianas’; conferencias como ‘La ilustración y la novela gráfica como herramientas de visibilización’, a cargo de Cristina Durán y M. Ángel Giner Bou en Galería Pepita Lumier o las confluencias de ‘Arte y Acció Social’ en el Centre Cultural La Nau, con las que “generar un encuentro con expertos que trabajan en la materia ‘Arte y Solidaridad’ y la conversación expositiva con cinco colectivos, vía convocatoria, que cuentan sus respectivos proyectos artísticos”, manifiestan ambas.

Un vasta y fértil nómina de creadores y materias que auxilian a solidificar su norte reflexivo, en tanto que “el Festival 10 Sentidos siempre va a buscar esa idea de visibilizar la denuncia social, asociado a cómo a través del arte posiblemente no se cambiará el mundo, pero sí propone los debates y la reflexión necesaria para que al final se planteen y se debatan los problemas que sí afectan al avance de una comunidad y a nuestra sociedad”, delibera Meritxell Barberá.

“No sólo es un festival de exhibición, es un festival de participación. Desde lo inicios dijimos que esto tiene que servir para algo, no solo para mostrar cosas, sino para que la gente sea un espectador activo, participativo y se integre en los proyectos”, asevera Inma García.

Sin duda, legítimas ratificaciones para un 10 Sentidos que cuenta, así mismo, con un compromiso renovado por parte de Caixa Popular que asegura su pervivencia durante los próximos tres años. “Estamos convencidas de que el festival tiene mucha vida, porque es diferente, tiene su propia identidad y, además, con el que cada vez nos sentimos más comprometidas”, concluyen.

Más información en Festival10Sentidos.com

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

Los versos robados con admiración por Moisés Yagües

Versos robados, de Moisés Yagües
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 12 de junio de 2018

Ha robado (“la verdad es que suena mal”) versos de grandes poetas: Miguel Hernández, Caballero Bonald, Luis Cernuda, Cristina Peri Rossi, Antonio Gamoneda, Juan José Téllez, Ana Merino… Aunque lo ha hecho “con buena intención”: la de trasladar a su particular universo creativo la hondura de sus admirados poetas. De hecho, Moisés Yagües reconoce en ellos su verdadera vocación: “Más que pintor, me hubiera gustado ser poeta”. Y la verdad es que viendo su obra, diríase impregnada de ese aliento poético que tanto anhela.

A veces confundo el amor con una escalera, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

A veces confundo el amor con una escalera, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Los Versos robados que dan título al conjunto expositivo que presenta en la galería Alba Cabrera le han permitido indagar en las relaciones humanas, con esa mezcla de profundidad e ironía que caracteriza su trabajo. Si comedia es igual a tragedia más tiempo, como dice uno de los personajes de Delitos y faltas (Woody Allen), la obra de Yagües estaría atravesada de esa vis cómica, bajo cuya apariencia emerge una sutil amargura. “La vida es un poco tragicomedia”, secunda el artista murciano, que el 15 de mayo inaugura en su natal Molina de Segura otra exposición, esta vez en torno a las fronteras, realizada con la ayuda de sus alumnos de primaria.

De nuevo la poesía y la realidad, en forma de drama migratorio, dándose la mano entre una exposición y otra, y en el interior de cada una de sus obras. Un conjunto de versos robados, de cuyo proyecto seleccionó Graciela Devincenzi, responsable de Alba Cabrera, las piezas que integran la muestra. “No soy un especialista en poesía, pero he ido anotando en una libreta ideas de los poetas que leía”. Ideas que ha trasladado a su pintura, a veces partiendo de los versos y otras simplemente dejándose llevar.

Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

“Jugar con el lenguaje es una de las cosas que más admiro”. Un juego en el que los poetas se la juegan de tanto buscar en el interior de las palabras su esencia. “Es una cosa que no está valorada. Ningún poeta vive de la poesía, ni siquiera los que tienen una gran trayectoria”. Por eso proclama Moisés Yagües: “Los poetas son gente admirable, porque trabajan verdaderamente por amor al arte”. Un arte basado en “contar tanto con tan pocas palabras”. A rebufo de ese espíritu lacónico, pero intenso, él también juega con los colores, sus entrañables personajes y las ideas que le pasan por la cabeza, destilando un sinfín de sugerentes historias.

“Siempre intento contar algo con las imágenes y los títulos”. Imágenes protagonizadas por unos seres que quieren comunicarse entre sí, pero que hallan dificultades para hacerlo, a pesar de las escaleras y los puentes trazados entre ellos. “La incomunicación está ahí y yo creo que, a raíz de Internet y la aparente comunicación existente, incluso ha empeorado”. Y agrega: “La tecnología puede ser maravillosa en un sentido, pero en otro empobrece”. De nuevo la faz amable y su envés amargo manteniendo un pulso en su trabajo.

Es bonito el amor cuando se hace, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Es bonito el amor cuando se hace, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Hay alusiones a sus admirados poetas, pero también a la música (Serrat, Rosendo, Burnbury, Rafa Berrio) y el cine (La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera). Y gustándole jugar con todo ello, una veces impulsado por la admiración y otras por la ironía (Enrique Iglesias y su spanglish I want to be contigo), insiste en lo difícil que es la comunicación, tanto en la vida como en su obra, reflejo de aquella. “Que dos personas lleguen a conectar y permanecer juntas es uno de los misterios de la vida”. Como misterioso, más bien trágico, es que no nos demos cuenta de lo que sucede en ese “Mediterráneo en el que nos bañamos en verano”. “Se están muriendo miles de personas y, a ese ritmo, va a ser con el tiempo una bestialidad que pasará a la historia como lo ocurrido con los nazis”. Eso sí, pese a todo, Moisés Yagües proclama: “Siempre son buenos tiempos para la lírica”. Sus Versos robados lo demuestra.

No dejes que tus ideas se pierdan en el fondo de tu cabeza, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

No dejes que tus ideas se pierdan en el fondo de tu cabeza, de Moisés Yagües. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Salva Torres

Cabanyal Íntim hace memoria

Cabanyal Íntim
Casas del barrio del Cabanyal en València
Del 10 al 20 de mayo de 2018

A Jacobo Roger, codirector junto a Isabel Caballero del festival Cabanyal Íntim, se le saltaron las lágrimas cuando escuchó alguno de los testimonios referidos a víctimas de la Guerra Civil española. Los escenificaron nietos e hijos de quienes sufrieron el conflicto bélico, en un extracto del espectáculo Ombres dirigido por Maria José Peris. Incluso alguno de sus narradores rompió a llorar, avanzando a duras penas con su testimonio. Por eso cuando Caballero dijo que el lema de este año, Memòria, les había proporcionado “un viaje increíble” y “una montaña rusa de emociones”, no pudo ser más exacta.

De manera que Ombres, de la compañía Cent i la mare, resultó un aperitivo cargado de intensa emoción de lo que Cabanyal Íntim propone en su programación del 10 al 20 de mayo. Así lo anuncia la obra en su sinopsis: “La casa está habitada y llena de voces que nos transportan a través de la música a la Guerra Civil”. Es una de las formas que adoptará esa Memòria de la que pretende dar cuenta un festival dotado con apenas 50.000 euros. “No solo hacemos cultura, sino que también educamos”, subrayó Roger, reivindicando más presupuesto con el que dignificar el trabajo que realizan en Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

“El festival tiene que estar ahí, en la trinchera del barrio, acompañándolo en su proceso. Es un proyecto que nace del corazón, pero que debería tener en cuenta el dinero que cuesta hacerlo”, señaló Caballero. Sobre todo teniendo en cuenta los datos suministrados por Manuel Cuadrado, profesor de la Facultad de Economía de la Universitat de València y coordinador del estudio de público del festival que atrajo el pasado año a cerca de 8.000 espectadores. Según esos datos, Cabanyal Íntim cuenta con un público “fiel” que no para de crecer: “El festival continúa atrayendo y creando nuevos públicos”, destacó.

Igualmente subrayó que el 55% eran mujeres, con una edad media de 41 años, con estudios universitarios y con una ideología progresista, lo que provocó una suerte de risueña complicidad. Además, el 96% de los espectadores muestra su intención de recomendarlo entre sus conocidos, al tiempo que reconoce acudir al festival para “conocer más sobre otras culturas o realidades”. De ahí que la educación a la que se refirió Roger quede reflejada en este estudio, cuyos resultados, con sus lógicos matices, son extrapolables a otros festivales de similares características, igualmente trabajando en precario pero con voluntad de hierro.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Más de 30 propuestas escénicas se harán eco en diferentes espacios del barrio del Cabanyal de esa Memòria del lema, que abarca desde la propia memoria histórica hasta la relacionada con el Alzheimer y otros tristes derivados, algunos representados con el antídoto del humor. Como por ejemplo, según precisaron los directores del festival, la obra Piedra y encrucijada, de la compañía Hongaresa con texto e interpretación de Paco Zarzoso. “Sorprenderá porque nos presenta a un Paco Zarzoso diferente y muy divertido”, apuntó Roger.

A la intimidad de las casas del Cabanyal, lugares tradicionales de escenificación de las diversas propuestas, se suman en la octava edición del festival otros espacios. El Refugio Antiaéreo del Grau es uno de los más emblemáticos. Se convertirá en una emisora de radio mediante la cual Antonia Bueno, directora de Amparito te ampara, traslada al espectador a 1937, cuando las bombas amenazaban y la gente buscaba un refugio para evitarlas. La memoria asociada a esa guerra atraviesa muchas de las propuestas, destacando entre ellas la de Olatz Gorrotxategi cuyo 43º 13’ 44” N, evoca las coordenadas donde fue enterrado el abuelo de la dramaturga vasca.

Caixa Popular es la única entidad privada que patrocina el festival, lo cual dio pie a la reflexión de Cuadrado con respecto a las posibilidades de crecimiento de Cabanyal Íntim: “Debería de haber más empresas, porque el dinero público es el que hay y son muchos a repartir”. Jose María Company, director del Departamento de Marketing de la entidad bancaria, precisó que su aportación iba más allá del patrocinio, al compartir el espíritu del certamen. “Queremos que sea un espacio d reflexión”, dijo Caballero. “Tenemos claro que la cultura no ha de ser gratis. Y las entradas deberían de valer diez veces más, pero queremos que Cabanyal Íntim sea accesible a todos los públicos”, concluyó Roger, haciendo de nuevo memoria de lo que cuesta mantener vivo un festival.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Salva Torres

Estellés y Hernández, juntos por primera vez

Miguel Hernández / Vicent Andrés Estellés. La palabra toma parte
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2018

Hablaban idiomas distintos, en pueblos distintos y en un tiempo atravesado por una misma convulsión bélica, si bien igualmente distinto en cuanto a sus consecuencias. Y, a pesar de todo, les terminó uniendo un idéntico sentimiento ligado a la pasión poética. Miguel Hernández nació en Orihuela en 1910, un poco antes de que lo hiciera Vicent Andrés Estellés en Burjassot 14 años después. De manera que no llegaron a cruzar sus vidas, puesto que el poeta alicantino falleció muy pronto por culpa de una tuberculosis derivada de su estancia en la cárcel. Y, a pesar de todo…

“Per tu, amic meu, que mai no he conegut, que mai no he vist, però que et sent a prop, molt a prop meu, del meu dolor més gran”. Así reconoce Estellés a ese amigo suyo que, sin haber conocido, ni visto nunca, lo siente muy próximo, porque el dolor les hermana. La frase en valencià está extraída de la exposición Miguel Hernández / Vicent Andrés Estellés. La palabra toma parte, que el Centre del Carme acoge para unir por primera vez sus respectivos legados poéticos. Lo hace mostrando esas palabras de su honda poesía colgadas en diversas instalaciones metálicas, a modo de hierro que viene a fijarlas con vocación de eternidad.

Vista de la exposición sobre Miguel Hernández y Vicent Andrés Estellés. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Vista de la exposición sobre Miguel Hernández y Vicent Andrés Estellés. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Queríamos tender puentes entre estos dos grandes poetas valencianos que se expresaron en las dos lenguas oficiales de la Comunitat Valenciana”, señaló José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos. Rubén Trenzano, director general de Política Lingüística, incidió en esa misma coexistencia del valencià y el castellano, poniendo en valor a quienes enriquecieron ambas lenguas con su brillante poesía: “Hemos sido capaces de poner en valor en una misma exposición a nuestros dos poetas más importantes del siglo XX”.

“Hay temas comunes como la vida y la muerte, la naturaleza. Intentamos recuperar el ambiente en el que vivieron; la quintaesencia de su poesía”, apuntó Carmen Alemany, comisaria junto a Vicent Salvador y Nacho París, de la exposición que permanecerá en la Sala Refectori del Centre del Carme hasta el 15 abril. “Queremos que sea itinerante”, destacó Pérez Pont, teniendo previsto que se exponga en los municipios natales de ambos poetas. “Hablaron dos idiomas distintos pero de una manera fraterna”, incidió Alemany, como diferencia que les unió en lugar de mantenerlos separados en los compartimentos estanco de sus respectivas lenguas.

“La intención era hacer visible la poesía, por eso no queríamos una exposición al uso bibliográfico, sino que las palabras nos entren”, explicó París, encargado del montaje expositivo, repleto de fotografías, poemas, ejemplares de la revista Hoja de España, carteles de Renau, un libro escultura de Jaume Plensa y diversos audiovisuales. “Son dos poetas que no vivían en su torre de marfil, sino que eran parte de su tiempo”, precisó París.

Vista de la exposición sobre Miguel Hernández y Vicent Andrés Estellés. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Vista de la exposición sobre Miguel Hernández y Vicent Andrés Estellés. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Aquella mort que no trobava terme”, señala Estellés en uno de los poemas impresos como si fueran hierro candente. “Las palabras tienen peso, no se las lleva el viento”, afirmó Pérez Pont, para subrayar la importancia de esa poesía cuya lectura puede propiciar cambios en la vida. “Mis abarcas heladas, mis abarcas desiertas”, se puede leer en otro de los poemas, esta vez de Miguel Hernández, quien a su vez dice: “Agredimos al tiempo con la feliz cigarra”. También: “El hombre acecha al hombre”.

Este último pensamiento, que evoca a Hobbes (el hombre es un lobo para el hombre), da fe de la propia experiencia en la cárcel, motivada por sus ideas políticas y su resistencia a la guerra. “Queríamos traer la poesía al presente; la poesía a los días de hoy”, subrayó París. Vicent Andrés Estellés y Miguel Hernández eran “hombres comprometidos”, destacaron los responsables de la exposición, de manera que su poesía, a ras de suelo, pedía a gritos esa forma de exponerla.

La muestra, organizada en seis módulos o estructuras portátiles que vienen a sostener las intensas y emotivas palabras de ambos poetas, recoge el contexto histórico, una pequeña biblioteca elocuentemente titulada La paraula encesa en una mà, así como otros paneles que vienen a hacerse eco de esa búsqueda de la palabra precisa que les atormentaba. Un mural audiovisual relaciona finalmente el trabajo de Estellés y Hernández con otras formas de producción cultural. Juntos por primera vez, Miguel Hernández y Vicent Andrés Estellés dialogan en el Centre del Carme sobre el amor, la vida y la muerte de la que se nutrieron mutuamente.

Estellés y Hernández

Vista de la exposición sobre Vicent Andrés Estellés y Miguel Hernández. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Fallece el coleccionista Vicent Madramany

Vicent Madramany (L’Alcudia, 1946). Coleccionista y mecenas
Director de À cent mètres du centre du monde, de Perpignan (Francia)
Sábado 31 de marzo de 2018
Con motivo de su fallecimiento el 29 de marzo, reproducimos la entrevista realizada en la Fundación Chirivella Soriano como parte responsable de la exposición de Artur Heras.
Descanse en paz.

“Coleccionistas de verdad hay muy pocos”, advierte Vicent Madramany. Le faltó añadir que él es uno de ellos. Director del museo de arte contemporáneo de Perpiñán, que lleva el significativo nombre de À cent mètres du centre du monde, en alusión a Dalí, Madramany se acercó a Valencia como parte responsable de la exposición de Artur Heras en la Fundación Chirivella Soriano. De las 44 piezas exhibidas, 42 pertenecen a su colección; las otras dos son propiedad del propio artista. Piezas de gran formato que, a modo de antológica, permiten contemplar 50 años del trabajo de Heras, los que van de 1964 a 2013 (Ver: https://www.makma.net/seduccion-iconografica-elegante-protesta/).

Aunque “lo importante son los artistas”, razón por la cual Vicent Madramany prefirió mantenerse en un segundo plano durante la presentación de la antológica, lo cierto es que su trayectoria como coleccionista bien merece un aparte. Su trabajo de importación y exportación de frutas le llevó, entre otros lugares, a Perpignan, donde fue barruntando la idea de crear un museo de arte contemporáneo. Idea que dio sus frutos (nunca mejor dicho), tras la compra de un viejo almacén de frutas y verduras, que se hallaba muy cerca de la estación de tren de Perpignan, a la que Salvador Dalí dedicó una de sus obras tras delirante visión: “El universo, que es una de las cosas más limitadas que existe, sería –guardando las proporciones, similar por su estructura a la estación de Perpignan”.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Madramany, haciendo uso explícito del delirio daliniano, bautizó su museo tomando como referencia esas palabras y los aproximadamente 100 metros que lo separaran de la estación de tren: À cent mètres du centre du monde. Museo del que provienen la 42 piezas de Artur Heras y donde Madramany acumula y exhibe obras principalmente de artistas valencianos y franceses. “El coleccionista es la persona que intenta hacer un homenaje a los artistas coleccionando su obra para que perdure en el tiempo”. Nada que ver con los coleccionistas que, como champiñones, brotaron a causa del esplendor inmobiliario. “Hay quienes han comprado arte por una finalidad especulativa, como un producto financiero”.

Madramany entiende que esa “especulación del producto artístico” ha terminado por “marear mucho” el mercado del arte. “Ha habido un exceso de artistas y de obras”, lo mismo que “hay muchos museos que son almacenes de obras mediocres”, y pone como ejemplos el Hermitage de San Petersburgo o el Louvre de París. “Prefiero el Museo del Prado o la National Gallery de Londres”. Para Madramany, “la pintura, salvo milagros, no es una inversión”. Y como “el olvido” suele ser a su juicio el “destino normal de la mayor parte de la obra creativa”, la función del coleccionista es la de poder “rescatar” de ese olvido a los artistas.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

“Hay mucha gente que invierte, pero coleccionistas de verdad, los que lo hacen por placer, no abundan, y no es el principal motor del mercado del arte”. Conjugar ese placer, que permite dar testimonio de la “obra bien hecha”, con la justa proporción de rentabilidad derivada del valor creativo, es lo que Vicent Madramany persigue con su colección de obras en À cent métres du centre du monde. Casi medio centenar está ahora en la Fundación Chirivella Soriano. Piezas de gran formato, porque “una obra cuando es buena tiene más fuerza a tamaño grande”. Que es lo que le suceden a las 44 piezas de Artur Heras. Madramany está de enhorabuena.

Vicent Madramany, al lado de la obra 'El sueño del capitán España' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, al lado de la obra ‘El sueño del capitán España’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Salva Torres

Tras el velo de la mujer iraní

Como todos los días, de Shadi Ghadirian
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 1 de abril de 2018

“En Irán todos los artistas sabemos las líneas rojas que hay”. Shadi Ghadirian (Teherán, 1974) lleva desde su primera serie fotográfica titulada Qajar, realizada con tan solo 24 años, tratando de burlar esas líneas de flotación que marcan la censura en su país. “Sobre todo centradas en la imposibilidad de atacar a los políticos o de mostrar a mujeres sin velo”, dijo. Mediante el “humor y la ironía”, tal y como advirtió Mario Martín Pareja, comisario de la exposición ‘Como todos los días’, Ghadirian se las arregla para revelar lo que pretende ser velado: esa censura pétrea a las mujeres.

“No he tenido niñez, ni adolescencia”. De manera que ella, madre ahora de una hija, no ceja en su empeño de mostrar esa censura con el fin de restañar ciertas heridas. “Con la revolución iraní se produjo una regresión en mi país”. Regresión de la que va dando cuenta en la diferentes series fotográficas que, a modo de retrospectiva, muestra el Centre del Carme hasta el 1 de abril en la Sala Dormitorio. “Quizás la única percepción de un extranjero sobre la mujer iraní es un chador negro. No obstante, trato de representar todos los aspectos de esa mujer iraní”, cuenta la artista.

Like Everyday, de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Like Everyday, de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Aspectos relacionados todos ellos con ese velo tras el cual se oculta la mujer en Irán. De hecho, la mayor parte del medio centenar de imágenes de la exposición tiene que ver (valga la contradicción) con el ocultamiento y borrado del rostro o de partes del cuerpo femenino. Por eso Martín Pareja, en connivencia con Ghadirian, ha pretendido resaltar en el título de la retrospectiva ese carácter cotidiano de tamaña práctica censora. “Son temas que pertenecen a mi propia biografía”.

Puestos a comparar esa censura practicada contra la mujer iraní y la revuelta del movimiento #MeToo estadounidense, igualmente centrado en la violencia contra la mujer, Ghadirian fue rotunda: “No se puede comparar, porque en Irán las leyes islámicas son mucho más estrictas; se entiende como censura, pero esas mujeres son libres 100% para manifestarse en contra”. Ni siquiera guardaba relación, dijo, con el hecho de que Facebook prohibiera ciertas imágenes de desnudos: “Yo convivo con eso todos los días, pero en Facebook tú puedes decidir salirte de ahí”.

Qajar II (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Qajar II (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En su serie West by East, recoge imágenes de mujeres iraníes cuyos cuerpos aparecen borrados, al modo en que lo hacen los censores de su país con las revistas occidentales que muestran esos cuerpos femeninos. Y en Ctrl + Alt + Del, utiliza las letras del ordenador para incidir en esa misma veladura de la mujer. “Nos han transformado. Nos han velado…Con un solo clic, a veces somos eliminados…’Ellos’, esos minúsculos iconos de nuestro ordenador. Nos definen de la misma manera que ustedes nos ven ahora, a mí, una mujer de hoy”, apunta con respecto a esta serie, cuyas teclas son de control y supresión. “Sirven para reiniciarlo al pulsar las tres a la vez”.

Y a rebufo de esa explicación, la propia Ghadirian parece buscar con su práctica fotográfica una especie de limpieza del sistema que favorece ese barrido de la mujer en Irán. “Así es como yo trabajo: pienso largo y tendido sobre el tema y en la forma en la que imagino las imágenes antes de empezar”. E imaginando llegó en cierto momento a toparse con la canción de John Lennon Imagine, reflejo de ese universo imaginario donde los seres son libres de los poderes que anulan sus movimientos.

Too Loud A Solitude (2015), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesia del Centre del Carme.

Too Loud A Solitude (2015), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesia del Centre del Carme.

“Las campañas están bien”, apuntó al hilo del #MeToo, “pero ha estado ahí siempre y la única forma de combatirlo es con educación”. La suya le lleva a empuñar con firmeza la fotografía y a disparar imágenes contra ese estado de cosas que, ‘como todos los días’, impera en el régimen iraní. Un audiovisual que completa la exposición sumerge al espectador en ese caminar a solas rodeado de personas. Su más famosa fotografía, de la joven con hiyab y radiocasete en el hombro, muestra al mismo tiempo las contradicciones de ese régimen a caballo entre la tradición y la modernidad.

Martín Pareja se hizo eco de esas contradicciones aludiendo a la representación de Ghadirian, “iluminando con el color zonas de un mundo que de otra manera se antojaría oscuro y usando el humor para derribar tabúes”. Las mujeres veladas y en ocasiones literalmente borradas en el contexto de la revolución iraní, llevó a pensar a la artista que tal revolución, lejos de suponer un avance, ha terminado siendo un retroceso y un confinamiento para las de su género: “Deseo continuar hablando de las mujeres porque todavía tengo mucho que decir”. Y lo seguirá haciendo sin duda a través de fotografías que aúnan estética y reflexión.

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Qajar (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Qajar (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres