La tecnología espiritual de Alejandro Mañas

La antesala, de Alejandro Mañas
Sala San Miguel de la Fundació Caixa Castelló
C / Enmedio, 17. Castellón
Hasta el 15 de abril de 2017

La Fundació Caixa Castelló presenta ‘La antesala’, el último proyecto del artista Alejandro Mañas (Castellón, 1985). La exposición, comisariada por Irene Gras Cruz, se podrá visitar hasta el 15 de abril de 2017 en la Sala San Miguel de Castellón.

Alejandro Mañas es conocido por su trabajo de investigación sobre la integración de la mística en el arte contemporáneo. Es la propia sensibilidad del artista la que le lleva a trabajar la espiritualidad desde el campo de la abstracción, concretamente desde el conceptualismo y el minimalismo.

Obra de Alejandro Mañas en la Sala San Miguel de Castellón. Imagen cortesía del artista.

Obra de Alejandro Mañas en la Sala San Miguel de Castellón. Imagen cortesía del artista.

El castellonense cuenta con el reconocimiento unánime de la crítica y con una gran trayectoria expositiva tanto a nivel nacional como internacional, que le ha valido un buen número de reconocimientos como el ‘Primer premio al mejor artista foráneo de Asturias de la Feria GIAF’ con su última colaboración con la Galería Collblanc.

El artista multidisciplinar se sirve en esta ocasión de las últimas tecnologías para recrear la atmósfera perfecta en esta instalación donde el espectador se sumerge de lleno en un halo de espiritualidad, que invita a la contemplación. Es este un trabajo de introspección y reflexión sobre el mundo capitalista donde el ritmo de vida ajetreado no deja lugar para el silencio y la meditación. En base a esto, Alejandro Mañas concibe ‘La Antesala’ teniendo en cuenta el espacio expositivo que albergara la muestra, la antigua Sacristía de la Iglesia San Miguel —abierta por primera vez para esta ocasión—.

Imagen del video obra de Alejandro Mañas en la Sala San Miguel de Castellón. Imagen cortesía del artista.

Imagen del video obra de Alejandro Mañas en la Sala San Miguel de Castellón. Imagen cortesía del artista.

Se crea así un espacio íntimo, ideal para el recogimiento, dando lugar a una capilla laica del siglo XXI. En palabras de Irene Gras: “El artista construye una escenografía perfecta que invita a la retrospección individual”. Mañas propone, según Gras, “una escena única y mística creando una atmósfera perfecta gracias a la música y al humo que acompaña al visitante durante todo el recorrido”. Un trabajo que pretende desvelar e iluminar la oscuridad que se cierne sobre nosotros en estos días aciagos de tiempos de crisis.

Esta instalación se convierte, por tanto, en un centro para la reflexión, donde gracias al arte contemporáneo se pone de manifiesto la luz que ilumina el camino de la experiencia que se torna conocimiento. Con todo, Alejandro Mañas nos enseña a buscar esa luz que nos ilumine y nos acompañe en nuestro día a día.

Esta exposición está acompañada de un catálogo expositivo y cuenta con la colaboración de la Diputación de Castellón, la Generalitat Valenciana, la Universitat Politècnica de València y el Grupo de Investigación de Nuevos Procedimientos Escultóricos de la UPV.

Vista de la exposición 'La antesala', de Alejandro Mañas. Imagen cortesía del artista.

Vista de la exposición ‘La antesala’, de Alejandro Mañas. Imagen cortesía del artista.

 

Andrea Lira: Naturaleza, el juego de la percepción

“Mi trabajo explora la morfología de las plantas, su psicología y las narrativas que habitan dentro de ellas. La naturaleza no es solo un tema, sino una necesidad para el equilibrio en la vida cotidiana. Debido a esta necesidad, comenzó mi interés por el dibujo botánico, exploraciones en terreno y la manipulación de objetos vivos para luego ponerlos en distintos contextos. El medio ambiente en el que habito está directamente ligado con la recolección de materia prima para mi trabajo. Esta relación emocional y a la vez científica con las plantas es una parte esencial para entendernos como seres vivos”.

La obras de la artista chilena Andrea Lira forma parte del proceso natural de la vida. Su trabajo es poético, logrando la simbiosis perfecta entre el arte y la naturaleza bajo la frescura de la mirada contemporánea de una artista que transforma y fusiona, que juega a crear ritmos, pulsiones tras un largo trabajo de campo que se caracteriza por el tiempo de observación y la paciencia.

Naturaleza meditada y estudiada hasta al límite. Originalidad y mutabilidad. Andrea Lira da vida a nuevas formas, dando rienda suelta a un mundo onírico. Verde sobre blanco, con contados toques de color, creatividad e ingenio. La chilena consigue que de lo inerte brote la vida de forma natural y mágica.

Orgánico e inorgánico. Arte de contrastes y tensiones. La artista es una creadora de ilusión, juega con la percepción visual y logra unas texturas y matices que transportan al espectador a un mundo único en el que ella ha experimentado con distintas especies de plantas y flores que recolecta y combina hasta dar con múltiples composiciones rítmicas que no dejan indiferente a nadie. Si hubiera que definir su trabajo, podríamos destacar que todo es  delicadeza y armonía al servicio de los sentidos.

 

Serie Objetos. Técnica mixta, 2014.

Andrea Lira. Serie Objetos. Técnica mixta, 2014. Cortesía de la artista.

Pregunta: La curiosidad puede conmigo. Viendo tu trabajo, me pregunto: ¿Cuándo y por qué empezaste a trabajar con elementos orgánicos? Me refiero a tus trabajos que denominas o clasificas de ‘botánicos’.

Andrea Lira: Mi interés por trabajar con plantas y cosas vivas surgió por una necesidad de estar más conectada con los ciclos naturales del cuerpo y el medio ambiente. Yo viví mucho tiempo desconectada de la naturaleza entre Manhattan y Brooklyn, donde trabajaba el formato digital. Un día tuve la oportunidad de ir a las montañas de “Catskill”, al norte de New York, y me enamoré de la naturaleza, me obsesioné. Comencé a soñar con ella y mis dibujos fueron cambiando orgánicamente y, poco a poco, mis personajes se fundieron más y más en el bosque hasta desaparecer. Después empecé a salir al aire libre, observar las especies de mí alrededor, recolectar y trabajar con la materia prima de mi medio ambiente. También comencé a tomar cursos de dibujo botánico, y clases de huerta casera y conservación de semillas para entender más su morfología. Las plantas son muy generosas, siempre te sorprenden y te dan alegría.

P: Particularmente, me fascina tu serie ‘Gabinete de curiosidades’ ¿De dónde y cómo surgió la idea? 

A. L.: Gabinete de curiosidades es el nombre de mi última exposición y el hilo conductor de una serie de experimentaciones con especies nativas y dibujos inspirados en las plantas.

Antiguamente, los gabinetes de curiosidades eran los primeros museos donde los exploradores mostraban las rarezas encontradas en los lugares más recónditos. Mi taller se fue convirtiendo en eso, después de meses de recolectar distintas especies, dibujarlas, clasificarlas, observar su forma, transformación y descomposición. Comencé a intervenirlas, a trabajar con ellas y relacionar los distintos mundos naturales con la vida en la ciudad. Me di la libertad de crear mis propias especies, conectadas con artefactos urbanos, plantas sintéticas y naturales. Finalmente, me di cuenta que la particularidad y la belleza de cada especie se aprecia mejor cuando están fuera de contexto, y se ordenan taxonómicamente; entonces, diseñé una vitrina para que el espectador las observara con el respeto que cada especie merece.

P: Tu obra transmite delicadeza pero, sobre todo, elegancia. Es bella y pura. ¿Es un efecto intencionado, buscado?

A. L.: Creo que la belleza existe cuando la obra refleja honestidad. Cuando es directa y simple. Gran parte de mi trabajo usa la naturaleza como materia prima, y las personas sienten cierto placer al enfrentarse con ellas. Trato de no ser hermética con el trabajo y compartir lo que encuentro bello o interesante. Cuando otra persona se conecta con esos gestos, se crea una química donde las ideas se conectan a través de la forma. El lenguaje del arte debe ser universal como el lenguaje de la naturaleza. En general, no busco belleza sino la sencillez, la rareza de cada especie o trazo y, observar como con pocos gestos se puede transmitir algo único.

P: Compaginas tu labor de artista con distintos proyectos de ilustración ¿Existe mucha diferencia? ¿El proceso creativo dista mucho de uno a otro?

A. L.: El proceso cambia en un aspecto muy importante. Cuando ilustro o hago una animación, creo con un fin específico. Mientras que cuando hago arte estoy creando por el placer de crear o por una necesidad de explorar un mundo desconocido, como cuando éramos niños. Siempre me gusto dibujar, a otra gente le gusta hacer deportes o escribir. Yo me moriría de aburrimiento sin explorar la vida a través del proceso artístico. Dibujar siempre me ayudó a entenderme mejor. Después de casi 10 años haciendo animación e ilustración en New York, me volví a Chile para concentrarme en mi propio trabajo. Explorar la naturaleza de mi país y lograr un equilibrio entre el mundo del arte y la ilustración. Creo que ambos se complementan y me gusta mucho estar aprendiendo de disciplinas y personas tan distintas. Pero no me considero una ilustradora, sino una dibujante experimental.

P: ¿Qué es para ti ser artista? ¿Vocación o profesión? ¿Por qué decidiste dedicarte al mundo del arte?

A. L.: Para mí fue una vocación muy marcada que fui desarrollando desde niña, era lo que mejor se me daba y la forma que tenía de comunicarme con la gente. Pero más tarde, cuando quieres vivir de eso, debes ser muy perseverante y profesional como en cualquier otra profesión, incluso más. Puesto que los frutos son mas tardíos y los resultados, muchas veces, subjetivos. Pero cuando tienes vocación, no tienes opción, o te dedicas al arte a tiempo completo o vives toda tu vida pensando en eso sin alimentar tu alma. Yo trabajé durante años en el mundo de la animación y el diseño en New York, pero nunca deje de hacer arte. Desde hace un par de años que me dedico al arte a tiempo completo y, los proyectos más comerciales los tomo solo cuando me dan verdadera libertad creativa, y se complementan con mis intereses como artista. Mientras más experiencia tengas, más herramientas se tienen para hacer cosas. Creo que el artista cuanto más maduro más puede compartir con el mundo.

P: El año pasado cruce el charco por primera vez para ir a México y me enamoré de los colores y la luz. Tu que has viajado y has vivido fuera de Chile ¿Cuándo trabajas fuera de tu entorno concibes las obras del mismo modo? Supongo que Chile y tu ciudad te influyen a la hora de trabajar, ¿No?

A. L.: Creo que es esencial darse el tiempo de viajar, salir solo a explorar, hacer residencias de arte e intercambiar ideas con otras culturas. Uno aprende cada día cuando estás con las antenas puestas. Mientras más ajeno eres al lugar más perspectivas nuevas puedes ofrecer. Te vas haciendo como un diccionario visual.

Yo volví a Chile después de 12 años fuera porque sentía que tenía mucho por conocer. Geográficamente, Chile es muy interesante. Tenemos el desierto de Atacama en el Norte, el bosque húmedo en el Sur, clima mediterráneo en el centro, el Océano Pacífico al Oeste y la cordillera de los Andes al Este. Finalmente, la Patagonia y la Antártica Chilena, todos paisajes muy extremos y distintos que nos definen. Muchas veces para apreciar tu tierra debes salir y explorar otros lugares, ver cómo la gente se conecta con su entorno. Mi trabajo está directamente ligado a mi medio ambiente, al viaje, a la observación y recolección, para luego dibujar y plasmar ese recorrido. Cuando estuve en Beijing, China, mi obra y forma de pensar cambió rotundamente; lo mismo me ocurrió cuando fui a hacer una residencia a Berlín, al igual que cuando viajé a Cuzco o me fui a vivir al Sur y al Noreste de Estados Unidos. Mis viajes siempre han estado relacionados con algo que quería aprender, ya sea culturalmente o geográficamente del país. Creo que tenemos mucho que aprender de lo que nos dejaron nuestros antepasados y darle una mirada fresca a ese conocimiento. Ahora me gustaría ir a Japón para aprender más acerca de cómo trabajan con la naturaleza. Es impactante ver la belleza que se puede transmitir en los Ikebana. Pero no siempre se tiene la oportunidad de viajar y detener la vida cotidiana y las responsabilidades que ello conlleva. Por eso es importante valorar lo que tenemos cerca, los misterios del día a día, lo que la gente te aporta con su experiencia y buscar dentro de ti esas transformaciones, que pueden florecer tanto a través de un viaje, como leyendo o teniendo un momento de contemplación en jardín de tu casa.

P: Siempre me gusta preguntar sobre referencias o influencias artísticas ¿Quién o quienes han sido para ti importantes a la hora de concebir y construir tu vocación de artista?

A. L.: Mi primera referencia fue mi padre quien, a pesar de su vocación de médico, fue un gran dibujante y naturalista. Él me enseñó a contemplar las flores, la fragilidad del cuerpo humano, los insectos y la biología en general. Después fui encontrando mis propios referentes visuales, muchos de ellos fueron artistas más performáticos, que trabajaban con el cuerpo como soporte, como Bruce Nauman, Vito Aconcy, Ana Mendieta, la bailarina Trisha Brown y Pipilotty Rist con sus vídeos. Después, me fui enamorando del minimalismo y la abstracción de Sol Lewitt, Agnes Martin y Cy Twombly, por decir algunos. De los más contemporáneos me gustan Camille Henrot, Ai Weiwei, Nadine Fecht y Jennifer Angus. Hay varios dibujantes y artistas contemporáneos muy buenos que trabajan la con naturaleza hoy en día. También he sido influenciada por libros infantiles y novelas gráficas que colecciono desde pequeña; a ellos les debo el carácter más lúdico de mi trabajo. Ahora la mayoría de mis referentes vienen del mundo de la botánica, ecología y psicología.

P: ¿Qué dirías que predomina en tu obra el color o la forma? ¿Buscas ser figurativa en tus composiciones?

A. L.: Definitivamente, la forma. Pasé mucho tiempo dibujando únicamente en blanco y negro, ya que mi interés estaba más ligado a la búsqueda de una línea fresca que me sorprendiera a mí misma y no quería desconcentrarme con el color. Me interesaba más el movimiento, la expresividad de la línea, la repetición y los distintos valores tonales que pueden expresar tanto o más que el color. El dibujo siempre me ha fascinado por ser un lenguaje directo y menos pulido. Fascinación que nació al mismo tiempo que mi interés por el baile, por eso siempre han estado relacionados para mí. Dibujar es como trasladarse de un lugar a otro.

Cuando hacía animación e ilustración siempre retrataba la figura humana, concretamente mujeres. Me interesaba su versatilidad interna y externa, pero, poco a poco, mis modelos cambiaron por plantas, árboles y semillas. Ya había explorado todo lo que tenia que explorar y me obsesioné con las rarezas de la naturaleza y sus transformaciones, llevándome a un dibujo menos literal.

Finalmente, el color también apareció, ya que es difícil evadirlo cuando trabajas con plantas vivas. Ahora, soy mucho más conciente de él y me gusta mucho clasificar las especies dependiendo de su color. Una hoja verde y viva tiene mucho contraste si la pones en contra de algo sintético; se crea vida espontáneamente, lo mismo pasa cuando observas todas las gamas de cafés, sepias y amarillos. En cambio, cuando las plantas se secan, son más delicadas y nos dan una cierta sensación de nostalgia propia de nuestro distanciamiento con la naturaleza. Trato de no trabajar con muchas flores, ya que sus colores muchas veces se apoderan mucho de los dibujos, solo uso algunas como acentos -pequeños toques-, me gusta mucho el magenta que se ve en la flores. El color es un tema en sí tan amplio y misterioso como la forma.

P: Todos tenemos aspiraciones, sueños e ilusiones. Si no es indiscreción, ¿qué supondría o sería para ti triunfar en tu profesión?

A. L.: Tener la fuerza y libertad de hacer y compartir mi trabajo. Eso es triunfar para mí. No existe nada peor que una historia no escrita. Me gustaría seguir viajando a través de mi trabajo, continuar trabajando con el medio ambiente y aprendiendo sobre ecología. Pretendo estar siempre al tanto de los conflictos que vivimos como sociedad y, así, transmitir un poco de paz a través de mi trabajo. Crear conciencia de la belleza de lo simple y valorar y apreciar lo que la naturaleza nos da. Por otro lado, también aspiro a encontrar el equilibrio entre la vida familiar y profesional, poder ser una buena persona, madre y artista. ¡Sin el amor de los otros no hay triunfo profesional que valga la pena! Nada se consigue solo en esta vida.

P: Amén a eso. Cambiando totalmente de tema y para finalizar la entrevista… Quería saber tu opinión respecto a un tema que nos está afectando bastante en España, y es que muchos artistas -mayoritariamente jóvenes- se ven obligados a emigrar dado los recortes y apoyos culturales, pero, sobre todo porque no se sienten valorados ni reconocidos ¿Cómo es la situación en Chile?

A. L.: El reconocimiento se adquiere lentamente, no hay caminos cortos en el éxito. Y, como dicen algunos, es más difícil ser profeta en tu propia tierra. Por alguna razón, cuando uno muestra su trabajo fuera lo hace con mayor seguridad. Sin embargo, lo importante es tener claro que tu trabajo es de calidad, y no una moda. Así que, tarde o temprano, uno encuentra a gente que entiende tu trabajo, te apoya y se crea una demanda.

Chile es un país relativamente pequeño, que tuvo un gran auge cultural en los 60. Aunque, posteriormente, si que existió la censura con la Dictadura, que provoco un cierto estancamiento cultural. Porque muchos intelectuales y artistas se vieron obligados a emigrar a Europa, cosa que hizo que los más joven crecieran en una Chile un poco gris donde muchos de los temas eran tabú. Ahora hay mucha más libertad de expresión y, los artistas chilenos están más conectados con las tendencias. No es todo tan formal, se están formando espacios alternativos en las galerías comerciales para darles un mayor espacio a los artistas emergentes. Pero aún así, hay muchos más artistas que oportunidades y los fondos del gobierno no alcanzan a cubrir todos los proyectos artísticos. Definitivamente, creo que debería haber más motivación e iniciativa empresarial para apoyar el mundo del arte, no todo está en manos del gobierno.

No es fácil ser artista, pero para mí no es una opción, y tarde o temprano, si uno es persistente ve los frutos y descubre como vivir del arte. Cuando uno hace lo que ama, el dinero es una consecuencia.

Dibujos sobre papel y plantas secas. Serie Especies Asociadas. Lápiz y plantas sobre papel, 2014.

Andrea Lira. Dibujos sobre papel y plantas secas. Serie Especies Asociadas. Lápiz y plantas sobre papel, 2014. Cortesía de la artista.

 

Irene Gras

Pilar Farrès: Realidad desvelada

Pilar Farrès, artista de identidad propia, sorprende día a día con la delicadeza y el ingenio que transpiran cada una de sus obras. Tierra, sol, naturaleza entrelazada con temas actuales que denuncian y revelan la situación precaria que nos envuelve… Farrès es una persona comprometida con la sociedad y con una profesión que profesa aun sabiendo que es casi imposible la producción de obra propia; lo que conlleva una frustración e injusticia, pero que ella transforma con suma delicadeza en algo bello. La belleza que destila su trabajo es enigmática, cautiva por la pureza y la inocencia que emana.

Diríase que es una artista capaz de jugar irónicamente con objetos fácilmente reconocibles, como puedan ser los ‘playmobils’, que combina con trampas o ratoneras. Conscientemente, priva de color su obra para alienar a una sociedad que vive atrapada por las mismas trampas que nos ha ido colocando sistemáticamente la sociedad a su conveniencia.

Sincera y transparente, su obra emociona e invita a reflexionar sobre la propia cosmovisión de los afectados por la crisis y de la responsabilidad como artista de reflejar y dejar constancia de un hecho que ha marcado y protagonizado episodios desagradables para muchas personas. Dolor enmascarado y violencia silenciada.
Del mismo modo, se vale de la tierra que la ha visto nacer para crear un arte en el que los elementos y materiales naturales, como la terracota, son esenciales. De ahí su fragilidad, contrastada con la crudeza de su significado.

Farrès recrea paisajes preciosos en los que combina diferentes técnicas y materiales, creando una sensación única. Instantes enmarcados.

Ciprés de Corten (11 cm). Caja (42x35x9 cm). Obra pictórica (20x12 cm).

Pilar Farrès. Ciprés de Corten (11 cm). Caja (42x35x9 cm). Obra pictórica (20×12 cm). Cortesía de la artista.

Pregunta: Algo que siempre suscita interés es la creencia o no de que exista en un artista ese momento o instante de génesis artística, es decir, cuándo sabe que se quiere dedicar a ello por completo. En tu caso, nos preguntamos si tuviste claro ese momento preciso, si siempre has querido ser artista.

Pilar Farrès: No sabría decirlo a ciencia cierta. Sí puedo decir que todos mis recuerdos, desde pequeña, giran entorno a un cuaderno y un lápiz. No lo puedo evitar, siempre he querido crear, pintar, imaginar… Por otro lado, me gusta cuestionar la existencia. Investigar, trabajar y estudiar, lograr distintas percepciones de esta misma realidad.

P: Podría decirse que tu trabajo, toda tu obra, posee un marco pictórico, ¿no es así? Asimismo, ¿es Pilar Farrès pintora o escultora? ¿Cómo te sientes más cómoda?

P. F.: No siempre trabajo del mismo modo. A veces empiezo a crear a partir de un espacio, de una imagen o de un objeto. Otras, pienso en una idea y la voy desarrollando desde distintas perspectivas. En ocasiones, también trabajo por encargo, aunque no siempre es fácil captar el deseo de otra persona y darle forma.
Muchas veces conecto diferentes objetos procedentes de contextos varios y entonces, cuando menos te lo esperas, surge lo pictórico en lo escultórico. Simplemente aparece, me lo pide la obra. El empleo de distintos materiales me facilita el resultado final. Cada composición tiene una carga poética, no buscada intencionadamente, sino fruto de la intuición.

P: Al observar detenidamente tu trabajo, se nota que te gusta utilizar materiales naturales. Al mismo tiempo, tu obra hace referencia a esa misma naturaleza ¿Influye el entorno en el que naciste y creciste?

P. F.: Todo lo que me rodea llega a ser una fuente de inspiración. Nací y vivo en el Empordà. Así pues, creo que sí, este entorno está presente en todas mis obras, aunque soy muy receptiva. Mis influencias son muy variadas. Sin embargo, el Empordà influye de forma decisiva en mi trabajo, tanto a la hora de formalizarlo como a la hora de abastecerme de materiales que tengo a mi alcance. Todo lo que me rodea llega a ser una fuente de inspiración, los colores, el paisaje, el atardecer…

Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera  (50 x 70 cm).

Pilar Farrès. Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera (50 x 70 cm). Cortesía de la artista.

P: También mezclas técnicas y materiales muy diversos. ¿A qué se debe esa “combinación”? ¿Te lo piden las obras?

P. F.: Los materiales que suelo utilizar -habitualmente- son los que me proporciona el entorno en el que vivo. No obstante, me gusta experimentar con todo tipo de elementos o herramientas, según lo que necesite expresar. Me gusta explorar y potenciar los materiales, basándome en los contrastes, lo interior, lo exterior; lo positivo, lo negativo; la ingravidez del papel, la transparencia y nitidez de las telas, la fortaleza y opacidad del hierro, lo primitivo y tosco de la tierra.

P: En contrapartida, también reflejas a tu manera la situación socio-económica en la que nos encontramos con trabajos como ‘Atrapados por la crisis’ ¿Podemos hablar de arte de denuncia? ¿Crees que los artistas tienen el poder o la obligación de hacer visible lo invisible en muchos casos?

P. F.: Hay temas que me interesan mucho y también, por motivos y circunstancias personales, siento la obligación y la necesidad de expresarlos y abordar temas como la crisis, la identidad, la libertad.

Creo que es imposible quedarme al margen de la realidad social en la que vivo. El arte ha de servir para reflexionar sobre la verdad, la justicia, para pedir una respuesta directa del público y crear en el espectador la necesidad de reflexión de análisis y de investigación. En mi pieza “ferida” (Herida) quiero dejar constancia de que en una sociedad como la actual el arte y la vida se fusionan de forma natural y lógica. La herida, la sangre y la regeneración suponen tres estados del proceso vital, tres estadios existencialmente primarios y estrictamente necesarios para la supervivencia.

Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera (50 x 70 cm).

Pilar Farrès. Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera (50 x 70 cm). Cortesía de la artista.

P: Tu obra es delicada y extremadamente bella ¿Qué sensación estética buscas cuando trabajas?

P. F.: Busco un cambio de percepción en la visualización y concepción del mundo a través de mis obras. Quiero crear una atmósfera mágica que inspire y emocione a los demás y que les sirva de punto de partida para cualquier proyecto o planteamiento en la vida. No busco la estética por la estética, si no que la obra tenga una coherencia en el resultado final.

P: ¿Crees que la situación y circunstancias actuales favorecen el desarrollo y proceso creativo de los artistas?

P. F.: Creo que las circunstancias no influyen en la creatividad del artista, pero no hay duda de que la crisis sí que nos condiciona. Tenemos muy poco apoyo y con las circunstancias en las que nos encontramos actualmente no siempre podemos llevar a cabo la totalidad de nuestros proyectos. Estamos en un momento muy difícil. Necesitamos un sostén mayor por parte de las instituciones, fundaciones o coleccionistas.

P: ¿Te ves empujada a buscar trabajo fuera del ámbito artístico? Quiero decir, actualmente, ¿se puede vivir siendo artista a tiempo completo?

P. F.: Actualmente vivir de la práctica artística es complicado. Así que lo compagino con un trabajo fuera del ámbito creativo. Desgraciadamente, hoy en día es imposible vivir exclusivamente como artista. Aunque, lógicamente, siempre hay excepciones.

P: Otro aspecto a tener en cuenta y por el que sentimos curiosidad es por el proceso creativo, de gestación de una obra. ¿Cómo trabaja Pilar Farrés?¿Sigues alguna disciplina o rutina a la hora de trabajar? Me refiero, dibujas primero un esbozo, maquetas y luego lo realizas o…

P. F.: Primero surge la idea y luego busco los materiales más idóneos para llevarla a cabo. Otras veces, la visión de determinados materiales me transmite una imagen que me permiten crear una obra. No hay una rutina, la formalización de las ideas surge en cualquier momento.
La creación para mí es una necesidad vital, siento que tengo la obligación de dar forma plástica a todos los aspectos de la realidad que me impresionan. Me gusta dibujar, pero no es el punto de partida de un proyecto.

P: En tu obra predomina un color sobre el resto ¿Qué significa el blanco para ti?

P. F.: Realmente, no reniego de ningún color. Los he utilizado todos. Unos han predominado sobre los otros en determinadas etapas de creación por las que he pasado. Fundamentalmente empleo colores de mi entorno.
Respondiendo a tu pregunta, en este momento, para mí, el blanco es la síntesis de todos los colores. La pieza surge de un juego de luz y sombras. Las sombras se producen en la obra dependiendo del momento del día y de la percepción de cada espectador.

Árboles. Técnica mixta (11 cm)

Pilar Farrès. Árboles. Técnica mixta (11 cm). Cortesía de la artista.

 

Irene Gras