Intriga con música de fondo

Las óperas perdidas de Francesca Scotto
Elena Casero
Talentura Libros. 2018

La aparición de una partitura presuntamente atribuida a una compositora italiana que vivió entre los siglos XVI y XVII es el detonante de una intriga en la que se ven atrapados un puñado de personajes. Tras el súbito fallecimiento del último propietario del valioso documento, un director de orquesta argentino residente en Valencia, su secretario inicia una investigación para desenmarañar una red de complicidades, mentiras, traiciones y venganzas. En ‘Las óperas perdidas de Francesca Scotto’ (Talentura) la escritora valenciana Elena Casero rinde homenaje a lo que es su gran pasión junto a la literatura, la música, reivindicando al mismo tiempo la memoria de las mujeres víctimas del olvido que en el pasado  se dedicaron a componerla e interpretarla. Casero, que aprendió a tocar el oboe con más de 40 años, interpretó una pieza musical en la presentación de su novela en la librería Ramón Llull, el 17 de noviembre.

¿Existió realmente en la Italia del siglo XVII una compositora llamada Francesca Scotto?

No, nunca existió. Es una invención mía. Su vida está basada en otra real, la de la compositora, cantante y poeta Francesca Caccini, que vivió entre los siglos XVI y XVII. Al no ser una novela histórica, me he permitido algunas licencias. La intención es reflejar la invisibilidad de las mujeres en la música, especialmente de las compositoras. Aunque me temo que esta circunstancia se da en cualquier época. Incluso en la nuestra.

Elena Casero durante la presentación de su libro. Imagen cortesía del autor.

Elena Casero durante la presentación de su libro. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo fue surgiendo en su cabeza y cuánto tiempo le ha dedicado?

Desde hace tiempo quería escribir alguna novela que tuviera la música como fondo. Mi relación con este arte es muy cercana.  Desde la infancia, la música siempre ha sonado en casa. Mis hijas tienen titulaciones musicales y yo, a pequeña escala, también aunque más por el placer de tocar, por la curiosidad que por tener una formación. La idea de la novela surgió al preguntarme qué pasaría si se encontrara un manuscrito inédito, que perteneciera a una mujer, que fuera una ópera. Esto me ha permitido hablar del nacimiento de la ópera y de la producción de las óperas actuales. Tengo la suerte de contar con mi sobrino Juan Andreu, jefe de regiduría del Palau de les Arts, que me ha asesorado con suma paciencia.

¿Por qué eligió la primera persona y un narrador masculino?

Podía haber elegido una narradora, el ama de llaves de Ricardo Rothenfeld, por ejemplo, pero quería un personaje que pudiera narrar la historia con cierta distancia, sin el apego de la relación que tenían. Alguien que, como dice, el narrador pudiera ser imparcial, aunque sea complicado. Y la primera persona por comodidad, por cercanía para la historia.

Los desmanes de la dictadura de Videla en Argentina aparecen en el trasfondo. ¿Por qué eligió este oscuro episodio histórico?

Al crear un personaje como Ricardo, el director de orquesta y situar su nacimiento en Argentina pensé que, para explicar una parte de su comportamiento con la gente que le rodea, podría ser una buena idea que su ama de llaves fuera también del mismo país y que tuvieran algo en común. De esa manera, podría desarrollar una parte de la novela, una de las subtramas y justificar el odio, el perdón y la reconciliación. La dificultad de las relaciones humanas, en resumen.

Portada de 'Las óperas perdidas de Francesco Scotto', de Elena Casero. Talentura Libros.

Portada de ‘Las óperas perdidas de Francesco Scotto’, de Elena Casero. Talentura Libros.

En ésta, su quinta novela, parece que su trayectoria traza un giro en cuanto a temática y tono.

Es una novela menos ligera, si se puede aplicar el calificativo, que las dos anteriores, con menos ironía y por, supuesto, con un trabajo de documentación que no he hecho hasta ahora. La que más tiempo me ha llevado escribir y corregir.

Antes de este libro publicó una colección de microrrelatos. ¿Cómo cambia de chip para pasar del breve al largo recorrido?

No es fácil. Al escribir microrrelatos te habitúas a podar constantemente, a tratar de resumir en pocas palabras toda una historia y la novela, sin embargo, casi te exige lo contrario. Los microrrelatos se convierten en una obsesión. Hay muchos concursos semanales, mensuales que te mantienen con la mente en vilo. De todas maneras, yo no me siento capaz de escribir una novela de más de doscientas páginas. Escribo lo que me gusta leer. Soy lectora habitual de novelas cortas y libros de relatos. Y en mis novelas intento ir siempre al meollo de la historia, sin excesivas divagaciones que puede hacer que el lector pierda el hilo de lo que estoy intentando contar.

Es evidente que se encuentra a gusto en la editorial Talentura, donde ya tiene cinco títulos.

Estoy muy a gusto. Es una editorial independiente, lo que significa, que sus medios no son, ni de lejos, los de cualquier grupo editorial, que nuestros libros no aparecen en la mesa de novedades de los grandes almacenes. Sin embargo, es una editorial honrada. El editor, Mariano Vega, es un incansable trabajador, empeñado en publicar lo mejor que le llega a sus manos. Una persona que trata muy bien a sus autores. En vista de todo ello no me planteo cambiar de editorial, si lo que yo le envío le parece adecuado.

Bel Carrasco

La bala que no mató a JFK

El cuarto disparo, de Javier Lacomba
Ediciones Babylon
España. Mayo de 2018

Qué hubiera ocurrido en el mundo  si el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, en vez del Presidente de Estados Unidos John F. Kennedy hubiera muerto su esposa, Jackeline. A partir de esta suposición arranca El cuarto disparo (Ediciones Babylon), primera novela del abogado valenciano Javier Lacomba, una mezcla de intriga política y thriller en la que personajes reales como Hoover o los Kennedy interactúan con los imaginarios, la familia Glass, representación del way of live de la América de los sesenta. El padre es un prestigioso periodista, la hija mayor aspira a ser actriz, el hijo intenta eludir su reclutamiento para la guerra del Vietnam y la madre tiene un pasado peculiar. Todos ellos se ven involucrados en la caza de El Apache, un asesino en serie que mata a jóvenes rubias nacidas en determinadas fechas.

“Desde que tengo uso de razón me fascinan los Estados Unidos de América”, dice Lacomba. “Sus escritores, los cómics, las películas, el modo de vida, con sus virtudes y defectos, su historia y su sistema político. Todo ello ha generado una afición que perdura hasta hoy. En particular, siempre me ha llamado la atención la década de los sesenta y los setenta, en la que yo nací: la carrera espacial, la guerra fría, Kennedy, Nixon, el Watergate… Todo esto no lo he conocido en persona, pero sí a través de las obras culturales que lo han reflejado. Es evidente que eso supone un riesgo, el de caer en el error del mito de la caverna de Platón, quedarse solo con las sombras proyectadas y no con el conocimiento de primera mano. Pero necesitaba darle un giro, un soplo de aire nuevo que representara no volver a contar de nuevo la historia conocida. Los que creamos historias, lo hacemos a través de elementos dispares a los que damos una unión para formar un conjunto homogéneo y atractivo. También quería hablar del periodismo, una profesión admirada por mí, y del lado más oscuro del Hollywood clásico, con toda esa oscuridad subyacente bajo el brillo del glamour”.

Portada del libro 'El cuarto disparo', de Javier Lacomba.

Portada del libro ‘El cuarto disparo’, de Javier Lacomba.

De la atracción por esa época nació esta novela en la que ha invertido dos años y medio robando tiempo a su ocio, pues Lacomba tiene una actividad intensa y variada. Es gerente de la empresa que heredó de su padre, abogado especializado en propiedad intelectual y derechos de autor y monitor de zumba. Empezó a escribir en 2011 tras asistir a un taller literario de Antonio Penadés, y su primer trabajo, El titular, ganó un premio  que le animó a seguir. Tras una quincena de relatos cortos y una novela corta Lacomba ha volcado en El cuarto disparo sus conocimientos sobre la historia y el ambiente de la América kennedyana, aunque lo ha hecho de forma osada transgrediendo los hechos reales.

A Lacomba siempre le han interesado las ucronías, esas historias que suponen un giro en los acontecimientos ya conocidos, a partir de un punto de divergencia. “Recuerdo los cómics Marvel llamados What If que planteaban posibilidades nuevas, como que Spiderman nunca hubiera obtenido sus poderes, y quedó impresa en su memoria la película Fatherland que adaptaba la obra homónima de Robert Harris, y que era género negro en un contexto nuevo. Una Alemania que había resultado victoriosa en la II Guerra Mundial.

Javier Lacomba junto a un retrato de Marilyn Monroe. Imagen cortesía del autor.

Javier Lacomba junto a un retrato de Marilyn Monroe. Imagen cortesía del autor.

Pero la novela que quería escribir debía hablar no sólo de ese contexto, de las posibles implicaciones conspirativas que se abrían con ese nuevo rumbo, sino que también tenía que ser una novela negra que cuidase la trama y a sus personajes. “Y, por supuesto, que cuidara la ambientación y la documentación histórica, de tal manera que lo que se relatara en sus páginas fuera distinto de lo conocido, pero a la vez coherente con lo ocurrido. Eso era aún más importante teniendo en cuenta la aparición en la historia de personajes históricos como John Edgar Hoover, Robert Kennedy o el propio presidente JFK, una figura fundamental en la trama”.

Como abogado Lacomba asesora a escritores para evitar que caigan en las redes de empresas que en ocasiones los someten a contratos draconianos. “Es lo que se llama autoedición encubierta en la que el escritor se ve obligado a ceder los derechos de explotación de su obra en exclusividad y por muchos años. Quien quiera autoeditar su libro debe acudir a servicios editoriales serios”, aconseja Lacomba.

Javier Lacomba. Imagen cortesía del autor.

Javier Lacomba. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Un intrigante club de lectura de élite

El club de élite, de Esteban Navarro
Editorial Menoscuarto
Serie SeisDoble
Año 2017

El escritor Esteban Navarro (Moratalla, Murcia, 1965), auténtica revelación de la narrativa policiaca hispana de esta década, ha reunido a varios hombres poderosos en un peculiar e intrigante grupo de lectura para ‘El club de la élite’, una novela con la que se incorpora a la serie SeisDoble, la colección que hace un año creó el sello editorial Menoscuarto para que distintos creadores narren los casos de la joven y atractiva detective Sonia Ruiz, protagonista de la serie. Esteban Navarro toma así el testigo de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo -autores de ‘Nada sucio’, la novela con la que empezó esta singular colección-, así como de Andreu Martín, veterano maestro del género negro en castellano, que ofreció la segunda entrega en ‘El lado oscuro’.

Esteban Navarro se ha convertido por mérito propio en uno de los novelistas más leídos de España desde que publicó ‘La casa de enfrente’ (2012), con la que se dio a conocer al gran público. Tras el éxito de lectores y crítica con esa novela, ha publicado ‘La noche de los peones’ (2013, finalista en el Premio Nadal), ‘Los crímenes del abecedario’ (2014), ‘Los fresones rojos’ (2014), ‘Diez días de julio’ (2015), ‘La puerta vacía’ (2015), ‘Los ojos del escritor’ (2016) y su controvertida ‘Una historia de policías’ (2017).

Esteban Navarro. Imagen cortesía de Menoscuarto.

Esteban Navarro. Imagen cortesía de Menoscuarto.

Autor de numerosos artículos de prensa, también ha obtenido varios premios literarios de relato corto, así como el I Premio de Novela Katharsis por ‘El reactor de Bering’ (2017) y el I Premio de Novela ‘La balsa de piedra’ (Lanzarote) con ‘El buen padre’ (2016). Policía de profesión, es organizador del concurso literario ‘Policía y Cultura’ y colaborador del Festival Aragón Negro: actualmente reside en Huesca, lugar al que se siente muy vinculado.

‘El club de la élite’ cuenta cómo un grupo de hombres poderosos -un alcalde, un presidente de Diputación, un fiscal, un juez, un comisario de la Policía Nacional y un teniente coronel de la Guardia Civil- se reúne una vez al mes en el chalé que posee en Guadalajara el regidor municipal. ¿El motivo? Algo en apariencia tan inocente como un club de lectura: charlar sobre una novela negra que acuerdan leer… Sin embargo, días después de la primera cita, el autor del libro fallece en un accidente de tráfico. La viuda del escritor desconfía de la «versión oficial» y contrata a un detective privado, que también muere de modo extraño.

La amistad de Sonia Ruiz y su amigo Pau -agente del CNI- con el investigador fallecido les empujará a indagar en el caso: ¿Quiénes son esos hombres que se reúnen? ¿Por qué murió el autor de la novela? ¿Cómo se produjo el accidente del detective? Sus pesquisas empiezan por averiguar quién elige cada libro que lee ese «club de la élite», nombre con el que el mismísimo CNI bautizó al grupo.

Esteban Navarro se une a la serie SeisDoble con esta brillante novela, donde la literatura desencadena y protagoniza gran parte de la trama, rizando así el rizo de la expectativa de los lectores del género policiaco más actual, donde el poder adquiere tanto protagonismo, como sucede, asimismo, en ‘El club de la élite’.

Portada de 'El club de élite', de Esteban Navarro. Imagen cortesía de la editorial Menoscuarto.

Portada de ‘El club de élite’, de Esteban Navarro. Imagen cortesía de la editorial Menoscuarto.

Encerrados con un piano

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol por la compañía Ornitorrincs
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

El caso de cuarto cerrado con una víctima de asesinato en su interior en un recurso muy socorrido que los maestros del suspense explotan con mayor o menor acierto. Una variante es el caso de una o varias personas atrapadas en un recinto clausurado que deben ingeniárselas para escapar. Esta situación angustiosa y emocionante a la vez se plasma en los Scape room, un juego muy popular entre los jóvenes universitarios, que combina un desafío al ingenio y una puesta en escena teatral. Puro teatro con banda sonora incluida es la pieza que llega estos días a Rambleta.

Tres personas, dos hombres y una mujer, despiertan encerrados en una tenebrosa cámara subterránea. Presidiendo el espacio, un impoluto piano de cola. Ninguno de ellos sabe por qué está allí y desconocen cómo han llegado a tan horripilante situación. Buscan inútilmente una salida, hasta que la imagen de un individuo enmascarado, con voz distorsionada, les propone un juego siniestro a vida o muerte. Deberán componer y cantar la mejor canción del mundo en menos de 24 horas o resignarse a morir.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

Este es el punto de arranque de ‘La Mejor Canción del Mundo’, un original montaje de la compañía valenciana Ornitorincs que  se mueve entre el thriller cinematográfico, el musical y la representación teatral y se podrá ver en la Rambleta desde este fin de semana hasta el 5 de febrero. Dirigida por Jaime Pujol e interpretada por Diego y Paula Braguinsky,  María Zamora y Mamen Mengó, la obra  propone un viaje a través de las canciones de éxito de todos los tiempos, una  aventura para reír, emocionarse, reflexionar y disfrutar.

«La mejor canción del mundo es una comedia que propone una reflexión sobre el acto creativo, sobre el ejercicio extraordinario de producir algo de la nada», dice Pujol. «Y como ese acto creativo tiene que ver exclusivamente con el hecho musical, el disfrute sin duda será mayor. Al fin y al cabo, la música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida».

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

Pujol reconoce que el inicio recuerda al de la saga Saw pero subraya que su pieza no tiene nada que ver con ella. “Más que una obra de teatro es una experiencia teatral musical”, comenta.

Asegura que “la música nos ayuda a soñar, nos hace compañía, alivia nuestras preocupaciones, nos alegra el espíritu, nos permite sentirnos parte de un grupo social más amplio, nos libera. Provoca una emoción tan cercana y significativa que no podemos vivir sin que ella esté presente en nuestro día a día”.

En resumen, los tres protagonistas no tienen más remedio que aceptar el desafío del hombre enmascarado. A partir de ahí, con un ritmo trepidante y en una sucesión de cuadros llenos de intriga, música, humor y sorpresas se llega al desenlace final.

La obra se representará en la Rambleta hasta el 5 de febrero en valenciano. Después recorrerá otras localidades de la Comunidad en doble versión tanto en castellano como valenciano.

La mejor canción del mundo, de Ornitorrincs.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol por la compañía Ornitorrincs. Imagen cortesía de Rambleta.

Bel Carrasco

«Las oligarquías se diferencian en la forma»

El silencio del pantano, de Juanjo Braulio
Ediciones B

Una novela negra, sí, pero también mucho más. Al igual que hicieron otros autores desde Vázquez Montalbán a Rafael Chirbes, Juanjo Braulio en su brillante debut literario, El silencio del pantano (Ediciones B), utiliza el crimen y la corrupción como escalpelo para abrir en canal nuestra sociedad y exhibir sus impudicias y miserias, y lo hace con una solvencia asombrosa en una primera novela.

Su historia no es un relato lineal con su correspondiente dosis bien medida de intriga, suspense y violencia, que también. Además, construye un artefacto metaliterario con un doble nivel. La voz del narrador, un escritor de novela negra de cierto éxito que tiene una forma peculiar de documentarse, y las andanzas de sus personajes; David Grau, un picoleto gay licenciado en Historia del Arte, y su superior, Manceñido, de carácter bonachón y espontáneo.

A través de una red de narcotráfico y blanqueo de dinero que vincula las altas esferas y los bajos fondos, el escritor y sus personajes navegan por la marisma soterrada bajo montañas de ladrillos y hormigón. Un pantano en el que las cañas forman empalizadas indestructibles y las anguilas compiten por descollar, a sabiendas de que si sacan la cabeza del agua alguien se apresurará a decapitarlas.

Cubierta del libro El silencio del pantano.

Cubierta del libro El silencio del pantano.

Construida sobre los sólidos cimientos de una exhaustiva documentación, la novela recrea una Valencia imaginaria de la poscrisis en la que cualquier parecido con la realidad es deliberado. La histeria futbolera, los falsos ricos de la burbuja, la aniquilación universitaria de la huerta, los cuarentones obsesionados por el running y, sobre todo la casta. Los de Siempre. Esas cañas, algarrobos u olivos,  apropiada metáfora agrícola, que cortan el bacalao y que, gobierne quien gobierne, son los que realmente mandan.

Un retrato hecho desde el amor y el profundo conocimiento de lo nuestro, Semana Marinera del Cabanyal o mascletàs incluidas, que no excluye una crítica demoledora y argumentada. Algo que no abunda por estos pagos y que se  agradece por su efecto tonificante y terapéutico sobre una sociedad que en menos que canta un gallo pasa de la indignación furibunda a la apatía sin enterarse de cómo la manipulan los amos del corral.

La novela se presentó el jueves, 1 de octubre, en la librería Leo, con la presencia del autor, el periodista Ramón Palomar y el cantante de ‘Seguridad Social’ José Manuel Casañ.

Con sólo dos semanas en las librerías El silencio del pantano ha recibido el aplauso de la crítica y los derechos de la historia han sido vendidos para una posible película o serie de televisión. “La verdad es que no me puedo quejar en absoluto, al menos hasta ahora”, dice Braulio. “La acogida de la crítica en blogs y webs especializadas ha sido especialmente buena y cuando desde la editorial me dijeron que la productora de la película Anacleto, agente secreto, que se estrenó el pasado 4 de septiembre quería adquirir los derechos de mi novela para un proyecto audiovisual no me lo podía creer, literalmente. No obstante, ahora, con el libro en la calle, la novela ya no es mía sino de quien la lee, de quien le gusta o de quien le disgusta”.

Da la impresión al leer su novela que los protagonistas han vivido lo suyo. ¿Cuándo y cómo se forjaron y cobraron vida en su mente?

El proceso de creación de personajes, al menos en mi caso, no es ni lineal ni espontáneo. Grau nació de un conocido mío que pertenece a un determinado cuerpo de funcionarios del Estado donde la homosexualidad sigue siendo un tabú. No está prohibida, faltaría más, pero no es tan entendida como en otros sectores de la sociedad. En el caso de Manceñido, su gestación fue por oposición. El culto, sensible e inteligentísimo Grau necesitaba un contrapunto picante. Ese contraste tenía que venir de un personaje forjado en la calle, con los mimbres del hombre común y corriente –alejado de veleidades intelectuales– pero dotado de mucho sentido común y sensatez. Así como David Grau sí nació de una persona real, Manceñido es una criatura literaria al cien por cien, creado por oposición al otro.

¿Cuál fue la mayor dificultad a la hora de intercalar sus aventuras con las de “Q”, ex periodista y escritor, en la original estructura de su relato?

Lo más difícil fue dar con el ritmo adecuado para las dos historias. El silencio del pantano se estructura en dos historias que se entrecruzan y se mezclan en dos planos de realidad. Tenía que conseguir que un plano y otro se distinguieran por sí mismo. De hecho, me propusieron usar tipografías diferentes para distinguir un plano del otro pero no quise porque las dos realidades tenían que tener la entidad suficiente por sí mismas como para no necesitar la maquetación para distinguirlas. No obstante, también necesitaba que una y otra caminaran juntas, cogidas de la mano, pero con su propia personalidad. Eso fue lo que más me costó de armonizar, sin duda.

Juanjo Braulio. Fotografía: Álex Pagán.

Juanjo Braulio. Fotografía: Álex Pagán.

¿Cree que la casta valenciana tiene algún rasgo distintivo que la diferencia de otras?»

No lo creo. Las diferencias entre las oligarquías son más folclóricas o, si se quiere, de color y de forma, pero no de fondo. Al poder le gusta travestirse de sabor local para hacerse más soportable pero, en esencia, es siempre lo mismo. Con El silencio del pantano he escrito una novela sobre el poder que tiene Valencia como escenario pero que podría ocurrir en cualquier otra parte y con resultados parecidos. Que el teatro de operaciones esté en nuestra ciudad no significa que la historia que cuento sea local o incluso pueblerina sino que, precisamente por eso, es universal porque puede pasar en cualquier lugar del mundo y, si me apuras, en cualquier época.

Este año se han publicado muchas y muy buenas novelas negras escritas por valencianos. ¿Un fenómeno puntual que quedará en nada o un incipiente boom literario?

Quizá sí que estamos viviendo una cierta burbuja “negrocriminal” porque la industria editorial se ha dado cuenta, gracias a determinados éxitos, que ahora hay más público dispuesto a leer novela negra. Todavía quedan rescoldos del boom de la novela erótica que explotó hace un par de años y, sin embargo, el subgénero de novelas de vampiros ya ha desaparecido del todo. No obstante, es posible que ahora estemos viviendo un momento de subida de este tipo de literatura que nunca ha desaparecido. De hecho, El silencio del pantano se publica dentro de la colección La trama de Ediciones B que es la colección más antigua de género negro de la literatura en castellano.

¿La novela negra no enmascara a veces la novela social de toda la vida?

No la enmascara sino que es la novela social, al menos, desde los últimos cincuenta años. La novela social químicamente pura gozó de buena salud en toda Europa hasta la II Guerra Mundial, más o menos, y, a partir de ahí, los miedos y preocupaciones de las sociedades occidentales se plasmaron en el género negro entendido éste en un sentido amplio ya que, dentro de lo ‘negro’ ya caben muchas cosas: desde la novela detectivesca a la policial, pasando por el thriller, la intriga o incluso el terror urbano. Probablemente, los historiadores del futuro, además de los medios de comunicación, tendrán que leer novelas negras para entender mejor cómo era la época que estamos viviendo, aunque sea a través de fábulas.

Juanjo Braulio. Fotografía: Álex Pagán.

Juanjo Braulio. Fotografía: Álex Pagán.

Su libro destila mucha rabia y también grandes dosis de amor y odio por Valencia. ¿Tenemos los valencianos suficiente capacidad de autocrítica o pasamos de la indignación furibunda al pasotismo meninfot?

No creo en la autocrítica porque es una palabra tan manoseada que ha terminado por significar justo lo contrario. Si te fijas, casi nadie dice “debo hacer autocrítica” sino que es otro el que dice “debes hacer autocrítica”, o sea, que es una manera de despellejarte sin decírtelo. En todo caso, el meninfotisme es el pecado tradicional de los valencianos y el más común. Las indignaciones furibundas valencianas siempre han sido más tracas que cañonazos. Y así nos ha ido.

El propio narrador reconoce la exigencia de la literatura frente al periodismo. ¿Qué le resultó más difícil en este salto?

Se dice que el diablo vive en los pequeños detalles. El periodismo exige rigor y precisión pero, es evidente, que no necesita de la creación de todo un universo porque el universo donde actúa ya está creado. En la literatura, aunque los escenarios estén basados en la realidad, como es mi caso, es necesario crearlo todo y preverlo todo, aunque después no sea utilizado en la narración. Las buenas novelas son aquellas que, como las casas, tienen buenos cimientos, aunque no se vean desde fuera.

Se nota que ha trabajado mucho  la documentación previa, aunque ello no altere el ritmo de la acción. ¿Dónde ha tenido que hurgar más para dar verosimilitud a su historia?

En cuestiones de informática y redes sociales. Como cualquiera, soy usuario de tecnología y me doy cierta maña en las redes sociales pero, en determinado momento de la novela, fue necesario estudiar de verdad determinados procedimientos para garantizar la verosimilitud. Como es natural conté con la ayuda de expertos a los que agradezco de nuevo su colaboración. También hubo que mirar bien algunos procedimientos fiscales para que la red de blanqueo de dinero que imaginé fuera creíble y que nadie pudiera sacarme los colores.

Bel Carrasco

La conquista del lector adolescente

La sepultura 142, de Juan Ramón Barat
Editorial Bruño

¿Cómo conquistar al reacio lector adolescente? ¿Cómo conseguir que los chicos  entre los 12 y 17 años dejen de atender el móvil y escrutar pantallas para centrarse en la lectura? El escritor valenciano Juan Ramón Barat tiene una fórmula que da buenos resultados. Tras casi 30 años como profesor de Literatura en el Instituto de Benimámet, conoce a fondo los sueños e inquietudes de sus alumnos y por ende los de la gente de esa conflictiva edad. Eso le permitió hace tres años crear un personaje que engancha a los chavales, un detective con un sexto sentido por el que percibe lo que los demás no ven. Intriga detectivesca, fantasía, amor, amistad y una dosis de cultura, que siempre va bien.

Daniel Villena en apariencia es un chico de lo más normal. Estudia Ciencias de la Información en Madrid, tiene una novia y compañera de clase, una hermana algo insoportable y una típica familia de clase media, su padre es médico. Pero Daniel también posee una faceta oculta y cierta propensión a meterse en líos que Barat sabe explotar como experto narrador. Es el protagonista de su trilogía juvenil editada por Bruño que le ha proporcionado muchas satisfacciones.

Portada del libro 'Deja en paz a los muertos', de Juan Ramón Barat. Cortesía del autor.

Portada del libro ‘Deja en paz a los muertos’, de Juan Ramón Barat. Editorial Bruño. Cortesía del autor.

“Daniel Villena me va a dar muchos quebraderos de cabeza”, comenta Barat. “Lo digo con amor, porque me he encariñado mucho con él. Se trata de un muchacho entrañable: noble, serio, responsable, inteligente, guapo. Un muchacho que se mete en problemas sin buscarlos. Problemas de muertos, desaparecidos, asesinatos. Y es que Daniel tiene unas cualidades especiales que nadie más posee. Es intuitivo, astuto, pero sobre todo tiene la capacidad de comunicarse con el más allá y penetrar en el tenebroso mundo de los muertos. Eso le genera problemas sin límite”.

El primer volumen de la serie, Deja en paz a los muertos recibió el Premio Hache, concedido por los propios lectores, y existe el proyecto de llevarlo a la gran pantalla. José Enrique March, profesor del CEU San Pablo y director de cine y el productor Antonio Mansilla ya han escrito el guión y están planificando la primera fase de la producción.

Portada del libro 'La sepultura 142', de Juan Ramón Barat. Editorial Bruño. Cortesía del autor.

Portada del libro ‘La sepultura 142’, de Juan Ramón Barat. Editorial Bruño. Cortesía del autor.

Contacto con los jóvenes

Barat reconoce que parte del éxito de la serie –La sepultura 142 es la segunda parte ya en las librerías, y este verano escribirá la tercera—se debe a su contacto diario con los jóvenes. “Sé cómo piensan, qué les gusta, por dónde van sus preferencias”, dice. “Sólo tengo que observarlos, escucharlos, fijarme en los libros y géneros que más les atraen”.

La clave para conectar con los jóvenes, según Barat es “ponerse en su lugar, observar el mundo con sus ojos”. No vale decir ‘en mi época, los jóvenes volvíamos a casa antes de las diez de la noche’, o cosas parecidas. El mundo ha cambiado. Está cambiando siempre.  Hablo con ellos, juego con ellos, riño, discuto, río, bromeo. Sé por dónde van los tiros”.

El autor es indulgente con los menores. “La mayoría de chicos que van al instituto son buena gente, incluso los que no estudian. No se han planteado en serio su futuro y todavía piensan que la vida les va a dar oportunidades sin cuento”.

Juan Ramón Barat. Imagen cortesía del autor.

Juan Ramón Barat. Imagen cortesía del autor.

Crítica a la ESO

No lo es tanto con los políticos, a los que acusa de alargar la ESO de forma contraproducente. “Los que no quieren estudiar deberían comenzar un módulo o formación profesional a los catorce años, incluso antes”, afirma. “Es una barbaridad que tengan que cursar la ESO obligatoriamente antes de meterse en un ciclo profesional. Los que no quieren estudiar no terminan la ESO a los dieciséis años, sino a los diecisiete o dieciocho, porque repiten uno o dos cursos. En resumen, no empiezan un módulo profesional de grado medio hasta los diecisiete o dieciocho años. Esto es una barbaridad”.

Autor versátil

Natural de Borbotó, Juan Ramón Barat, es un escritor versátil que cultiva todos los géneros y escribe tanto para jóvenes como para adultos. Ha publicado un par de libros de poesía: El héroe absurdo (Hiperión) y La brújula ciega (Pre-Textos) y ha ganado varios premios: el Ateneo Jovellanos de Gijón, el Leonor de Soria o el Ciudad de Torrevieja. También tiene poemarios infantiles y juveniles como Sólo para niños, Palabra de juglar o Poesía para gorriones. Piezas dramáticas: Anfitrión y el otro, una versión actual sobre la obra de Plauto llevada a los escenarios por el grupo Alquibla de Murcia, Una de indios y El reino de los mil pájaros. Se siente especialmente satisfecho de sus novelas: 1707 el sueño perdido, de tipo histórico e Infierno de neón, que denuncia el tráfico de mujeres en la España actual.

Amor de madre

“Fue mi madre la que, sin ella saberlo, sembró para siempre en mi alma el amor por la literatura”, cuenta. “Nunca olvidaré aquellas tardes junto al brasero, mientras caía la lluvia sobre la plaza donde creció mi infancia. Vivíamos en una casa campesina y pobre de un pueblo de la huerta llamado Borbotó. Nos envolvía un olor de naranjas y de hierba recién cortada, de paja seca y estiércol de vacas. Mi madre cosía y yo escuchaba embelesado aquella tierna voz suya que me narraba lejanísimas e inolvidables historias de hadas, duendes, brujas y príncipes encantados que jamás han dejado de circular por mi corazón. Una tarde de aquellas me fue revelado el secreto de la felicidad: el amor que mi madre me ofrecía en cada uno de sus gestos era un amor sin condiciones, absoluto. El mejor legado que un adulto puede entregar a un niño”.

Barat.

Juan Ramón Barat. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Aimeur: “Es imposible que esto vaya a peor”

Destroy. El corazón del hombre es un abismo, de Carlos Aimeur
Editorial Drassana
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
Viernes 26 de junio, 2015, a las 19.30h

Carlos Aimeur en Valencia es una firma asociada a la cultura, materia que impregna sus neuronas después de trabajar como periodista especializado en Las Provincias, El Mundo y otros medios. Actualmente es jefe de CulturPlaza.com. Cinéfilo empedernido, con varios proyectos audiovisuales en su haber, ávido lector y dueño de una prodigiosa memoria, era inevitable que antes o después  revelara su faceta de escritor. Y así lo hizo.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Sorprendió con Bonaventura, un relato de crímenes ambientado en la Valencia de la Guerra de la Sucesión que mereció el Premio Ciudad de Valencia 2007. Aimeur demostraba una solvencia y madurez impropia de un primer título, aspirando  a crear una atmósfera de intriga histórica similar a la de dos grandes hitos literarios: El nombre de la rosa y El Perfume. Sólo sus íntimos sabían que Bonaventura era en realidad su segunda historia  pues con anterioridad afiló sus garras con otra muy diferente: Destroy. El corazón del hombre es un abismo que hace poco publicó la editorial bilingüe Drassana, y que se presenta el 26 de junio por la tarde en el MuVIM.

Situada en la Valencia de los noventa, evoca la extinta Ruta del Bakalao sin nostalgia a través de una serie de personajes que la viven con intensidad: un camello, una puta yonqui y el encargado de una discoteca. A partir de las declaraciones de una prostituta, una juez novata y dos policías veteranos investigan un crimen ocurrido en Aldaia.

Además de una novela negra Destroy es la crónica de una generación, la que pasó su juventud en los noventa y maduró con la llegada del nuevo siglo para convertirse en “gente sin grandes metas ni pasiones, moderadamente progresistas, tímidamente burgueses, convencionales. Gente para los que vivir, como dice Carlos Marzal, es un puro mecerse insatisfecho que se consuela en su vaivén”.

Portada de 'Destroy. El corazón del hombre es un abismo'. Editorial Drassana.

Portada de ‘Destroy. El corazón del hombre es un abismo’. Editorial Drassana.

Toda primera novela es una especie de taller literario. ¿Qué aprendió usted con Destroy?

Que los personajes y la historia mandan. Hasta que no me sometí a ellos, hasta que no hice lo que ellos debían hacer, no tuve novela. En ocasiones, al hablar con escritores, cuando me decían que los personajes tenían vida propia y todas esas cosas pensaba que me estaban vendiendo humo. Pero no. Es verdad. Ocurre.

¿Cómo  se sumergió en los bajos fondos sin acabar entre rejas? 

Iba con la Policía, unos de confianza que conozco. (Risas) Realmente he tenido problemas con la primera parte de la historia, porque tenía que ponerme en situaciones y comprender actitudes que no me eran ni remotamente próximas. Algunos amigos me han comentado que leído les resulta extraño, como si la hubiera escrito otra persona. Para mí es un elogio porque significa que he conseguido lo más difícil, o al menos a mí me lo parece, que es ponerme en la piel de personas totalmente distintas a mí.

Valencia queda algo desdibujada como telón de fondo. ¿Fue deliberado no dar mucho protagonismo a la ciudad a favor de los personajes?

Fue por no ser redundante. Valencia estaba ahí. Quien la conoce la ve y quien no la conoce se la imagina.

¿Qué circunstancias confluyeron para generar un fenómeno como la Ruta del Bakalao y por qué dejó de existir?

Ha habido gente que lo ha analizado. Creo que es más producto de las circunstancias. Confluyeron un tipo de diversión, una legislación horaria muy laxa y otras circunstancias, como la irrupción de determinadas drogas recreativas, que unidas a las ansias de libertad permitieron esa celebración del exceso. Habría sido divertido si no hubiera sido tan largo, pero lo que era una fiesta se acabó convirtiendo en algunos casos en una pesadilla. En general, la mayoría de la gente que conozco que realizó la Ruta del Bakalao se fue distanciando conforme fueron adquiriendo responsabilidades, personales, laborales, familiares… Era una etapa de su vida.

¿Cuál es su postura respecto a las drogas? 

No tengo una postura única. No puedo poner en el mismo plano drogas nocivas como la cocaína, la heroína o el alcohol, que otras drogas de perfil más bajo como la marihuana o el tabaco. Lo que sí es evidente es que la represión, la Ley Seca, ha fracasado. Eso es un hecho. No sé cuál es la solución, si hay una o varias. Lo que sí que tengo claro es que la actual ‘solución’ no soluciona nada. Y obstinarse en un error es de necios.

¿Como jefe de cultura de Valencia Plaza, qué opina del momento cultural que vive nuestra Comunidad? ¿Espera algo positivo en este aspecto del cambio político?

Cualquier cambio suele ser para bien. En este caso, es imposible que sea peor. Durante la última década la actuación en materia cultural del PP en la Comunidad Valenciana ha acumulado más sombras que luces. Los últimos cuatro años han sido desastrosos. Todo aquello que se advertía desde la prensa o señalaban algunos desde el propio seno de las instituciones, se ha cumplido. Cuando denunciábamos proyectos faraónicos sin sentido como la Bienal de las Artes, se nos criticaba por ser antivalencianos. Cuando denunciabas el comportamiento irregular de personajes, te señalaban a ti. No creo que el PP lo haya hecho todo mal, pero sí que constato que durante los últimos años han permitido toda clase de desmanes y estupideces amparados en que era ‘su gente’. Que personajes como Consuelo Císcar o Paz Olmos hayan dirigido museos como el IVAM o el San Pío V ha sido una broma de mal gusto y ha durado tanto que ha sido denigrante.

El año 2015 trae un aluvión de novedades literarias escritas por valencianos. ¿Estamos ante un fenómeno puntual o son los  frutos de una cantera de novelistas que dejarán huella?

Es una ola, coyuntural, quizás, pero con visos de permanecer. Ahí será fundamental la respuesta del público. Si la audiencia responde y esos autores se pueden profesionalizar, habrá más testarudos.

¿Alguna nueva historia entre manos?

Muchas. Demasiadas. Lo peor es que no tengo tiempo para ellas. Prefiero pasar el poco tiempo disponible con mi hijo. Espero que la posteridad me perdone (Risas) pero prefiero jugar al fútbol con mi hijo, aunque siempre me gana de un gol, qué cosas.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

“Los 80 tuvieron mucha personalidad”

Abrir en caso de muerte, de Bel Carrasco
Carena Editors
Ámbito Cultural de El Corte Inglés
C/ Colón, 27. Valencia
Presentación: jueves 19 de febrero, a las 19.00h

«Los monumentos más importantes de una ciudad no son los que aparecen en las guías turísticas, sino los lugares donde sus habitantes viven sus primeros amores y desamores». Es uno de los pensamientos que cruza por la mente del detective Samuel Campos mientras recorre Valencia de punta a punta en busca de unos fantasmas del pasado que se desvanecen nada más encontrarlos. Una bella y enigmática joven le ha encargado un caso muy distinto a los que suele ocuparse, y se entrega quizá demasiado a fondo a resolverlo. Por piedad por amor, o quizá por un larvado sentimiento de culpa. Con su tercera novela, ‘Abrir en caso de muerte’ (Carena Editors), la periodista Bel Carrasco dice que ha puesto una nota de color al género negro. “Amor, humor y un toque de fantasía”. El libro lo presenta Elena Casero el día 19 de febrero en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón, a las 19 horas.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

‘Abrir en caso de muerte’. ¿No le preocupa que ese título dé aprensión a los posibles lectores?

¡Qué va! La gente ya no se asusta de nada (risas). Lo que me preocupa no es que abran o dejen de abrir el libro, sino que lo cierren antes de terminarlo de leer.

La acción se sitúa en otoño en la Valencia de 1986. ¿Por qué esa ubicación tan concreta? 

El otoño es mi estación preferida y Valencia la ciudad que mejor conozco. En cuanto a la fecha, 1986, fue un año importante con la entrada en Europa y en cierta forma de modernidad. Los ochenta fueron nuestra década prodigiosa con veinte años de retraso respecto a la que se vivió en Europa y América. Además de su excelente cosecha musical, la historia la recordará como el arranque de la mejor época que ha vivido España. Al principio todavía existía ilusión por el cambio, aunque luego todo se convirtió en codicia con la cultura del pelotazo, y en eso todavía estamos. Como periodista de la delegación de un diario nacional en Barcelona, asistí en primera fila a cambios fundamentales que asentaron  la sociedad del bienestar y de las libertades individuales.

Si vivía entonces en Barcelona, ¿por qué ambientó su libro en Valencia? ¿Patriotismo costumbrista?

Nada de eso. Valencia merece un lugar en el mapa  literario, y no estar siempre eclipsada por Madrid y Barcelona. Tiene sus defectos, claro está,  es altamente ruidosa, indefinida entre la gran urbe y la capital provinciana. Pero ofrece contrastes muy interesantes, desde las mansiones y palacios del centro histórico a las alquerías de las pocas huertas que van quedando o la Ciudad de las Ciencias, aunque en ese espacio concreto nos ha traicionado el barroquismo y sobran edificios emblemáticos. En mi opinión bastarían L’Umbracle y L’Hemisfèric. Los demás se los regalaría a los chinos.

Portada de 'Abrir en caso de muerte', de Bel Carrasco. Carena Editors.

Portada de ‘Abrir en caso de muerte’, de Bel Carrasco. Carena Editors.

¿Samuel Campos, el detective protagonista es de tipo americano o europeo?

Ni lo uno ni lo otro. Es de tipo mediterráneo, aunque no se parece  a Carvalho o al comisario Montalbano. Samuel es un tío de lo más normal. Un chico de pueblo con ansias de triunfar en el mundo de la música que ve sus sueños truncados y acaba siendo detective casi por accidente. Me interesaba crear un detective próximo y familiar, no un súper héroe de sangre fría y nervios de acero, ni un dipsómano deprimido o una personalidad extravagante, que son los prototipos detectivescos que más abundan en la novela negra.

Un relato de intriga, una novela fantástica y ahora se pasa al género negro tan en boga. ¿En la variedad está el gusto?

Efectivamente. Las etiquetas son necesarias para orientar al lector, pero en realidad todas las historias son la misma historia. La de unos seres humanos que intentan sobrevivir mientras buscan inútilmente la felicidad. ¿Qué hace que unas se leen y otras no? Quien responda esa pregunta tendrá la llave del mayor tesoro.

¿Periodismo y literatura son dos oficios bien avenidos?

Bien avenidos sí, porque en ambos se usan palabras. Aparte de eso son muy diferentes. El periodismo es centrífugo, de urgencia y codificado al máximo en cuanto a espacio y tiempo. La literatura es centrípeta, reflexiva y sin limitaciones. De hecho puedes pasarte toda la vida escribiendo un solo libro o repitiendo una y otra vez la misma historia. Lo que aporta la experiencia periodística es cierta agilidad ante el texto, siempre que antes lo hayas pensado mucho. Hoy día la frontera entre periodismo y literatura es muy difusa y porosa. Hay novelas que son crónicas periodísticas y artículos de opinión que son ensayos.

¿Tiene algún proyecto entre manos?

Voy por la mitad de un relato fantástico próximo a la ciencia ficción. Me encanta imaginar mundos paralelos y poner nombres a lugares que no existen. La literatura fantástica exige mayor inversión imaginativa y te otorga una gran margen de libertad, por eso me gusta. Pero también te obliga a mayor autodisciplina para que no se te vaya la olla o se te crucen los cables.

¿Qué significa para usted escribir ficción?

Una terapia que ayuda a huir de los miedos y miserias cotidianas. Un acto de autodisciplina y comunicación que se ejecuta en soledad y silencio. Domar el potro salvaje de la imaginación para que otros puedan montarlo contigo, y viajar a un lugar maravilloso donde vivir aventuras extraordinarias sin que nada ni nadie pueda dañarte.

Bel Carrasco ha trabajado en ‘El País’, ‘Las Provincias’, ‘Levante’, ‘Cartelera Turia’ y otros medios valencianos. Desde hace más de 15 años colabora en ‘El Mundo’ de la Comunidad Valenciana en temas de sociedad y cultura. Tiene el blog Zoocity en la edición digital. También colabora con la revista digital de arte y cultura www.makma.net. ‘Abrir en caso de muerte’ es su tercera novela. Ha publicado ‘El relojero de Real’ (Ediciones Atlantis), ‘Las semillas del madomus’ (Versátil) y varios libros colectivos de relatos.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Vicente Chambó

“Escribir es un entretenimiento fabuloso”

Donde nunca pasa nada
Elena Casero
Editorial Talentura

Una pequeña comunidad en la que todos conocen las miserias propias y ajenas es una especie de laboratorio de psicosociología. Un Gran Hermano sin necesidad de cámaras, una representación a pequeña escala de lo mejor y peor de la naturaleza humana. La escritora valenciana Elena Casero sitúa su última novela en la atmósfera opresiva de un pequeño pueblo en el que la apertura de un puticlub desencadena una serie de asesinatos. ‘Donde nunca pasa nada’ (Talentura), su última novela, prosigue la historia de Anselmo de la Rúa, protagonista de su novela anterior, ‘Tribulaciones de un sicario’, “un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno”, dice Casero.

Portada de 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Quien conozca las historias de Plinio, de Francisco García Pavón, encontrará ciertas similitudes en el planteamiento de esta obra, en la que junto al misterio e intriga se juega con la solidez de unos personajes enraizados firmemente en su entorno y dueños de una rica filosofía empírica basada en la capacidad de observación y la experiencia de la vida. ‘Tango sin memoria’ y ‘Discordancias’ son otros dos títulos anteriores de Casero, publicados también por Talentura. Ha participado también en varios libros de relatos colectivos.

¿Cuándo empezó a escribir y por qué motivo?

Empecé bastante tarde. Me decidí a poner sobre papel lo que llevaba en la cabeza cuando ya tenía treinta años. Hasta ese momento todo se quedaba en nada, en simples ideas o en apuntes. El paso de la idea al papel se debió a la necesidad de verlo escrito para continuar un aprendizaje que, por otro lado, nunca cesa, o por haber llegado a una cierta madurez.

Portada de 'Tribulaciones de un sicario', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Tribulaciones de un sicario’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Qué escritores son sus maestros?

Yo creo que más que escritores en concreto, las influencias vienen a través de las lecturas a lo largo de los años. Así como empecé a escribir algo tarde, no ocurrió lo mismo con la lectura. Fui lectora voraz desde bien temprano. En mi casa siempre ha habido libros y tebeos. Fue muy fácil embarcarse en la lectura. Creo que saldría una lista interminable. Empecé con la novela, en su mayoría autores españoles. En aquella época los autores extranjeros nos llegaban con cuentagotas. Continué con el teatro clásico español. Pero lo que recuerdo como gran descubrimiento fue la lectura de cuentos.

¿Cuál es su propósito cuando se sienta ante el ordenador?

Mi principal propósito es divertirme, inventar historias y crear personajes. Para mí escribir es un entretenimiento fabuloso. Una actividad que hace que la mente esté siempre en funcionamiento y no se me oxiden las neuronas. Además, me encuentro muy a gusto cuando logro escribir alguna historia con sentido. El placer es el mismo si se trata de un relato, como de una novela o un microrrelato.

¿Cómo definiría el hilo conductor que engarza sus relatos?

No sé si hay un hilo conductor. Creo más en la existencia de elementos que aparecen en muchos de ellos. Temas que me preocupan o me inquietan y, sin querer, se convierten en recurrentes. La soledad, el desaliento, el desamor o la muerte pero siempre con un fondo de esperanza y sentido del humor.

Portada de 'Discordancias', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Discordancias’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Cómo surgió en su cabeza el personaje de Anselmo de la Rúa? 

Anselmo surgió como un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno. Un hombre que está ajeno a todo excepto a sus propios intereses, que son muy escasos. No es una cuestión de inocencia, es más bien de desinterés. A través de vicisitudes y experiencias novedosas, despierta y poco a poco, aunque ya sea algo mayorcito, va descubriendo lo que tiene a su alrededor y se transforma en otra persona. Es un personaje al que le tengo mucho cariño pero, de momento, no tengo previsto que aparezca en ninguna otra novela.

¿Por qué ambientó la historia en el mundo rural?

He situado la novela, que tiene ingredientes policiacos, en un ámbito rural porque no es lo habitual, porque siempre parece que todos los acontecimientos interesantes suceden en las ciudades. Ya en el título lo menciono, Donde nunca pasa nada. Sin embargo, en las sociedades pequeñas se mantienen unos vínculos familiares ancestrales, los odios y las rencillas persisten a lo largo de generaciones, se mueven como un río subterráneo, aunque parezca que la vida transcurre sin altibajos. Mi intención ha sido partir de una situación ficticia, llegar a desvelar lo que sucedió en el pasado de los personajes.

¿A qué cree que se debe que Talentura apueste por su obra?

Es una buena pregunta para la editorial. Supongo que si no creyeran que mi obra tiene algo de interés para los lectores, no se arriesgarían a publicar mis libros. Yo les estoy muy agradecida. Es una buena editorial, pequeña e independiente que mima a sus autores y cuida mucho la calidad de nuestros libros.

Detalle de la portada del libro 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Detalle de la portada del libro ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Bel Carrasco

Sala Russafa estrena Matar al rey

Matar al rey, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C/ Denia, 55. Valencia
Estreno: jueves 16 de octubre, a las 20.30h
Hasta el 9 de noviembre, 2014

Sala Russafa abre su nueva temporada acogiendo el estreno absoluto de la última pieza de Arden, ‘Matar al Rey’. Un thriller ambientado en la España del S.XV que tiene como protagonista al Rey Enrique IV y su repentino fallecimiento. Chema Cardeña es el autor y director de esta pieza que recrea situaciones históricas estableciendo paralelismos respecto a la convulsa vida social y política actual. El reparto está compuesto por Juan Carlos Garés, Rosa López, Iria Márquez, Jaime Vicedo y el propio Cardeña.

‘Matar al Rey’ es la pieza número 23 de la compañía valenciana Arden y, siguiendo su particular estilo,  vuelve la vista al pasado para ofrecer una nueva mirada sobre personajes y periodos históricos. En esta ocasión, la acción se traslada a la Castilla y León del S.XV, concretamente a la estancia de un alcázar de Madrid en el que se vela al Rey Enrique IV, fallecido en extrañas circunstancias, ya que el cadáver no presenta signos de enfermedad ni de violencia.

Fotomontaje de escenas de 'Matar al rey', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Fotomontaje de escenas de ‘Matar al rey’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Sus familiares más allegados, entre los que se encuentra la reina consorte, Juana de Avis y Aragón; su hermana, Isabel la Católica, o Beltrán de la Cueva, valido y supuesto amante del Rey y de la Reina, están presentes en este velatorio repleto de intrigas. ¿Cuáles han sido las causas de la muerte del Rey? ¿O es que acaso ha sido asesinado? El ansiado poder que otorga ocupar el trono de Castilla convierte en sospechosos a los familiares y “amigos”.

Chema Cardeña escribe y dirige esta pieza que fotografía el alma de estos personajes del Medievo, estableciendo paralelismos con la actualidad. La codicia, la debilidad de la ética y la instrumentalización de las personas dan lugar a tramas novelescas que entremezclan historia real y ficción.

El reparto de este thriller medieval está compuesto por el propio Chema Cardeña, que interpreta al Rey;  Rosa López, Juan Carlos Garés, Iria Márquez y Jaime Vicedo, los cuales dan vida a los personajes que rodeaban a Enrique IV, un rey prácticamente olvidado e incluso considerado maldito.

Cartel de 'Matar al rey', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de ‘Matar al rey’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.