Lo amable y lo siniestro de Juan Cuéllar

Heimlich, de Juan Cuéllar
Galería My Name’s Lolita
C / Almadén, 12. Madrid
27 de septiembre-noviembre 2018

La Galería My Name´s Lolita Art expone, en su inicio de temporada,  el último trabajo del pintor Juan Cuéllar (Valencia, 1967). Bajo el título ‘Heimlich’, el artista presenta una serie de obras realizadas en óleo sobre lienzo, las cuales son consecuencia directa de su trabajo anterior, que titulado ‘Distopía’ fue exhibido en La Nau, Sala Oberta, de la Universitat de València.

Obra de Juan Cuéllar. Imagen cortesia de My Name's Lolita.

Heimlich, de Juan Cuéllar. Imagen cortesia de My Name’s Lolita.

En Heimlich, el artista se adentra en el concepto de “extrañeza inquietante”. Según Freud, la palabra alemana Unheimlich (siniestro) es la negación de heimlich, que significa íntimo, familiar, hogareño, amable, refiriéndose a la sensación de espanto que puede provenir de las cosas conocidas y familiares.

Por ello, las imágenes que componen la muestra pueden resultar usuales y corrientes, pero a su vez aportan un desasosiego al observar ciertos elementos visuales que rompen, desplazan bruscamente e, incluso, deforman la lógica habitual, dirigiéndola hacia un efecto narrativo opuesto.

La Nuve, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

La Nuve, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

En la muestra que se presenta en la galería My Name’s Lolita, el espectador observará escenas cotidianas, como un día de feria, o escenas familiares íntimas junto a invitados con capuchas que nos recuerdan al Ku Klux Klan y que refuerzan el sistema de despersonalización. En estas obras, la identidad grupal sustituye y suprime a la individual, en la que Juan Cuéllar consigue transmitir una sensación inquietante e incómoda.

Junto a estos temas también nos encontraremos con paisajes donde, mediante recortes de la imagen tradicional, el pintor nos ofrece una visión incompleta que nos altera su representación, la cual  se reconoce imperfecta e ineficaz, desde el punto de vista de la lógica usual e infrecuente, pero que le imprime un efecto estético excepcional. Cuéllar representa el complicado mundo freudiano con su tono de humor característico y en su renovado estilo ‘pop’ valenciano, del que es uno de sus herederos más insólitos.

La noche blanca, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

La noche blanca, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

Un padre ¿fantástico o de fantasía?

Captain Fantastic, de Matt Ross
Con Viggo Mortensen, George MacKay, Annalise Basso y Samantha Isler

Sigmund Freud, al inicio de su magnífico ensayo ‘El malestar en la cultura’, se pregunta sobre lo que esperan los hombres de la vida y qué pretenden alcanzar en ella. La respuesta para el autor es fácil: la felicidad. El hombre pretende evitar el dolor, el sufrimiento, el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras, señala el autor. Ahora bien, como el propio Freud concluye en su ensayo, el designio de ser felices es irrealizable, pero no por ello hay que abandonar la tarea.

La película Captain Fantastic está infaliblemente orientada por los deseos de alcanzar la anhelada felicidad. El padre de la película de Matt Ross se impone esa tarea: evitar el dolor y el sufrimiento psíquico de su mujer, para que todos los miembros de su familia puedan hallar la felicidad. El camino a seguir es alejarse de la civilización y adentrarse en la naturaleza -en los bosques del noroeste del Pacífico de Estados Unidos.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

En esa naturaleza frondosa e inmensurable se asienta esta familia formada por un padre, una madre y sus seis hijos. Una comunidad familiar organizada alrededor de un fuerte y potente -que no autoritaria- figura paterna, que instaura unas normas educativas y de convivencia espartanas, atávicas, primitivas y platónicas. Y ahí, en ese bosque, protegidos y aislados de la civilización por la madre naturaleza, esta horda familiar parece haber alcanzado cierta cuota de felicidad.

Pero Sigmund Freud ya remarca en su ensayo que al ser humano le resulta difícil ser feliz, debido al sufrimiento que siempre está al acecho. Un dolor que amenaza desde tres fuentes: desde el propio cuerpo decadente y caduco, desde el omnipotente y destructivo poder de la naturaleza y desde la complicada relación con los otros seres humanos -como decía Sartre: el infierno son los otros. Tres fuentes de dolor que nadie, ni nada, puede detener, ni controlar, ni siquiera nuestra sociedad contemporánea a través del progreso tecno-científico.

La familia de Captain Fantastic no es inmune a la amenaza del sufrimiento, a pesar de estar protegidos por la inmensurable naturaleza y la potente fuerza física e intelectual del padre; la muerte inesperada de la madre golpea los cimientos de su felicidad.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Vuelta a la civilización para recuperar el cuerpo de la madre

En esta segunda parte, la película se escora muy levemente hacia un discurso de retórica y crítica ideológica, casi  hasta la pedantería,  contra la cultura norteamericana, desde el punto de vista tanto de la enunciación, como del enunciado. Todos los valores y modos de vida de la cultura norteamericana son denunciados y criticados siguiendo las teorías de Noam Chomsky. Una crítica extrapolable a toda la cultura occidental capitalista, democrática y cristiana, y a sus correlatos de la economía neoliberal, la ciencia, el consumo, la publicidad, los mass-media, la institución educativa y sanitaria, etc…

De tal modo, que en la familia de Captain Fantastic no se celebra ni el día de Navidad, ni el de Acción de Gracias, sino el día de Noam Chomsky. Como se pregunta uno de los hijos: ¿es eso  normal? No, no es normal, pero sí deja en evidencia todo el malestar en la cultura que arrastra el padre de familia.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Pero, en seguida, Captain Fantastic endereza su rumbo hacia la verdad del relato narrativo y artístico: llegar a las pasiones humanas -la culpa, la angustia, la violencia, los celos, etc…-. Un sentimiento de culpa proveniente de la impotencia del padre para  proteger a su mujer y a la madre de sus hijos del sufrimiento y el dolor psíquico que le arrastró al suicidio. “No pude hacer nada”, declara a sus hijos. Un sentimiento que atormenta al padre hasta confesar que “fue un error” haber tomado la decisión de aislarse en ese bosque del noroeste del Pacífico.

Un sentimiento de culpa que le arrebata toda la potencia física e intelectual que le hacía ser el “padre de esa horda familiar atávica”. Abrasado por la culpa, la figura paterna de Captain Fantastic queda desolado y domesticado en el interior de la cocina del nuevo hogar familiar: una granja. Un espacio, la granja familiar, a medio camino entre la civilización y la naturaleza.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Begoña Siles

David de las Heras: La ilustración como refugio

Refugio, de David de las Heras
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 14 de noviembre de 2015

David de las Heras, bilbaíno afincado en Barcelona, está de paso en Valencia, adonde ha venido a exponer su serie de ilustraciones en torno a la idea del refugio. Lo hace en la galería Pepita Lumier. Y para hacerlo utiliza el singular, Refugio, tanto para dar título al conjunto expositivo, como para ofrecer toda una declaración de intenciones de su propuesta. Porque David de las Heras no piensa en un solo refugio para referirse a esa sensación de protección que confiere el término y, por supuesto, la materialidad misma del espacio que lo propicia. Piensa en muchos, pero todos ellos terminan resumiéndose en uno: el propio proceso creativo en torno a la ilustración.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

De manera que lo que propone en Pepita Lumier es un recorrido por algunas de sus últimas obras. Recorrido que le lleva a identificar el refugio “con el hogar en tanto sentimiento”, dice, para redondearlo así: “La ilustración como metáfora de ese refugio”. Ilustraciones que en el caso de ‘Hertog y Nassau’ le lleva a relacionar su obra con esa otra idea de frontera. “Hertog y Nassau son dos ciudades que se hallan entre Bélgica y Holanda”. De manera que su demarcación fronteriza, explica el ilustrador, complica la idea de conocer su pertenencia a uno u otro país. “La misma ciudad con fronteras repartidas”, subraya.

De las Heras juega con ello, volviendo borroso el rostro que ilustra la obra ‘Hertog y Nassau’, al tiempo que otorga cierta duplicidad a la imagen. “Es como si fueran dos gemelos, que saben lo que es compartir espacio en el útero materno”. A David de las Heras esa idea le subyuga; ese sentimiento de pertenencia al que aluden las fronteras. Fronteras que el artista concluye “son relativas”. Lo que cuenta, siguiendo el hilo de Rilke que ubicaba la patria en la infancia, es “el lugar metafórico donde cobijarse”. Y David de las Heras lo encuentra en el interior mismo de su obra.

Obra de David de las Heras. Pepita Lumier.

Obra de David de las Heras en Pepita Lumier.

Una obra por la que tanto pronto transitan mujeres con flores en la cabeza, refiriéndose el artista a un verso de Gabriel García Márquez, como figuras sin esa misma cabeza de cuyo cuerpo vuelven a brotar flores, o su serie de cuerpos humanos con cabeza de pájaro (“forma parte del libro ‘¿Cómo se visten los pájaros?’ todavía por publicar”). Cuerpos metamorfoseados o gestando alguna transformación interna que convierten esos mismos refugios, a los que alude la exposición, como lugares cuando menos inquietantes. Espacios, pues, de cobijo, mas un cobijo inestable, nada seguro.

Obra de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Obra de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

La joven que a caballo parece huir hacia algún sitio, y que sirve de tarjeta de presentación de la muestra, también ilustra lo que quiere transmitir el artista. “Es una alusión al viaje, al movimiento de búsqueda”. Una especie de transición, de refugio que no se encuentra en ningún lugar concreto (de nuevo la idea de frontera difusa), de cobijo que únicamente alcanza cierta condición fija en el acto mismo de ilustrar. También se suceden la alusiones artísticas: la mirilla de Duchamp, los objetos de Magritte. Todo ello para terminar dando forma a esa percepción quebradiza del Refugio como espacio metafórico del que únicamente puede dar cuenta quien sabe ilustrarlo, narrarlo, contarlo, como hace David de las Heras en Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Salva Torres

La juventud lúbrica de Sandra Ferrer

Escaleras húmedas, de Sandra Ferrer
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 12 de junio, 2015

Un recurso dramático muy presente en el séptimo arte es el humedecimiento, sea a través del vaho de una ducha, de la niebla o la lluvia, la humedad sobre el cuerpo de los actores genera una atmósfera íntima y tensa a la vez, cargada de sensualidad. Somos, en un elevado porcentaje, agua y por eso eliminamos líquidos con nuestra saliva, nuestros flujos, sudores o incluso el vapor de aliento que sale de nuestras bocas cuando hablamos.

La adolescencia es la etapa en que queda más acentuada nuestra condición líquida pues experimentamos constantemente intercambio de fluidos, con los besos, con el roce de los sexos, con el llanto… Nos derramamos en el primer amor, ese que sucede entre adolescentes sin espacio propio donde desatar los impulsos básicos de experimentación, sometidos al azar de los rincones oscuros, intransitados, los portales de vuelta a casa, los escalones de patios conocidos o desconocidos terminan por recoger la humedad del deseo idealizado, torpe y pegajoso pero inolvidable.

Obra de Sandra Ferrer en la exposición 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Sandra Ferrer en la exposición ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

‘Escaleras húmedas’ es la primera exposición individual de la artista multidisciplinar Sandra Ferrer (Gandía, 1989) que reúne obra fotográfica, escultura, vídeo e instalación en torno a un tema tan sugerente como cercano, a saber, el amor adolescente, utilizando de hilo conductor la humedad divididad en tres estadios; el llanto, la transpiración y el flujo sexual, siempre evocando un mismo escenario que es el del portal.

Para trasladarnos a tal localización genérica se sirve del mármol blanco típico presente en muchas de las escaleras que recorren los edificios de nuestra ciudad, de estanterías en forma de escalera y de un podium de madera con escalones reales. Tres historias de amor juvenil inundan la sala de la galería Mr. Pink divididas en tres zonas y protagonizadas cada una por una modelo adolescente.

Obra de Sandra Ferrer en 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Sandra Ferrer en ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Maquillaje fucsia, labios carnosos, mechones de pelo sobre la cara, faldas ajustadas, prendas deportivas combinadas con tejidos plateados que remiten a la noche. Tras una noche de fiesta, roces y flirteos no es difícil volver acompañada a casa pero en casa no hay intimidad, hay padres, hermanos, familia, así que la intimidad se queda a las puertas del hogar, entre las escaleras del patio donde todos hemos vivido algún retazo de historia de amor en nuestra juventud. Amores y desamores, encuentros y desencuentros, malentendidos que acaban en llanto o florecen en la primera masturbación.

La obra de Sandra Ferrer está repleta de esas primeras veces, primeros besos, tocamientos, desengaños, como una oda a aquello que amamos en los otros cuando todavía no los conocemos. No es baladí la mezcla de timidez y sensualidad que encontramos en los tres vídeos mostrados en un loop monocanal, donde cada modelo lee a tientas lo que alcanza a ver en una hoja en la que la tinta solapa tres historias de amor acaecidas en un portal, impresas unas tapando parte de las palabras de las otras, escritas casi como un poemario por la propia artista.

En ellas está la esencia, desafiante, perdurable en nuestra memoria cual punzada de dolor: todas terminan pronunciando “aunque sigo enamorada de aquellas cosas que inventé sobre él”. Porque todos reescribimos encima de las historias de amor pasadas, Escaleras húmedas nos convierte en voyeurs melancólicos a los que hace mucho que solo somos el pálido reflejo de una nínfula.

Detalle de una de las obra de Sandra Ferrer en la exposición 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Detalle de una de las obras de Sandra Ferrer en la exposición ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Marisol Salanova

Retratistas de animales

¿Quién rescató a quién?, de Fotopets
Proyecto de la Asociación Nacional de Amigos de los Animales

El objetivo de un buen retratista es captar el alma del retratado a través de su mirada, la expresión del rostro, la actitud e incluso su indumentaria. ¿Y cuándo se trata de animales? Animales que, además han sufrido maltratos, abandono y penalidades hasta ser rescatados por alguna sociedad protectora.

“El truco es paciencia, mucha paciencia”, dice Andrés López uno de los miembros del equipo de Fotopets. “Hay que esperar ese gesto, esa mirada que muestre su carácter. A veces el animal es muy expresivo y en la primera foto lo solucionas, y otras cuesta más. Hay que tener en cuenta que muchos han sido maltratados y les cuesta posar con tranquilidad en un entorno que les resulta extraño, con focos, fondos de tela y varias personas intentando llamar su atención”.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

López es el autor de las 65 magníficas imágenes que ilustran  ‘¿Quién rescató a quién?’, proyecto de  la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA), con una dedicatoria de la Reina emérita Doña Sofía, un emotivo relato de Mamen Sánchez, nieta del fundador de la revista ¡Hola!, y las historias de cada animal escritas por Mercedes Alonso.

Creada en 1992, ANAA atiende en la actualidad 300 animales, la mayoría perros y gatos, repartidos entre su centro de adopción y una red de casas de acogida.  A lo largo de 22 años de existencia ha logrado encontrar un hogar a 24.000 mascotas. Cuenta con  124 voluntarios que realizan tareas de atención y cuidado de los animales, seguimiento de los adoptados, eventos, mesas informativas, charlas en colegios, etcétera.

Para la elaboración del libro se fotografiaron más de 70 ejemplares entre perros, gatos, caballos y conejos, aunque finalmente fueron seleccionados 65 por motivos de paginación. “Las fotografías se realizaron en tres sesiones durante tres días, en jornadas maratonianas poniendo a prueba nuestros equipos”, explica López. “Hubo que fotografiar a todos los animales en tiempo récord para cumplir los plazos. La redactora Mercedes Alonso escribió la historia de cada retratado, que aparece junto a su nombre y fotografía.  Ha sido un trabajo duro pero muy satisfactorio”.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

En plena sesión fotográfica. Imagen cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

El equipo de Fotopets cuenta con una larga experiencia en  fotografiar la naturaleza y vinculación con el mundo de la conservación del medio ambiente. “Estamos muy concienciados con el tema del bienestar de los seres vivos, y crear Fotopets fue una consecuencia lógica de esa preocupación”, dice López. “Queríamos participar de una forma directa en la protección de animales de compañía abandonados. Con nuestras fotografías intentamos que sean más visibles y atractivos de cara a posibles adoptantes. Como espectadores de las campañas de difusión de protectoras y asociaciones, observábamos que las fotos que suelen usar son poco atractivas. Por esto decidimos poner nuestra experiencia y creatividad al servicio de estas asociaciones. Nuestro proyecto #adoptaunperro cuenta con más de 250  fotografiados y muchos han sido adoptados gracias a esas imágenes”.

Pilar del Cañizo, miembro de ANAA, constata que la sensibilidad de la sociedad hacia el respeto a los animales ha mejorado, así como  el número y motivación de las personas que optan por adoptar un animal en vez de comprarlo. Sin embargo, el número de adopciones sigue siendo claramente insuficiente para compensar el número de abandonos. “Sí que ha cambiado el perfil del adoptante”, señala del Cañizo. “Ya no se adopta por un motivo económico, sino por la convicción de que un animal de compañía no se debe comprar. Que es mejor optar por la adopción a la hora de integrar un miembro más en la  familia”.

La mala noticia es que el número de abandonos no ha disminuido sensiblemente en estas dos últimas décadas. “Con la crisis económica se han reducido las adopciones, al no querer las familias asumir nuevos gastos”, añade del Cañizo.

En plena sesión fotográfica. Cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

En plena sesión fotográfica. Cortesía de Fotopets, retratistas de animales.

Bel Carrasco

Artistas asomados a ‘La ventana indiscreta’

Proyecto 3CMCV: La ventana indiscreta
Pablo Bellot, Sergio Luna, Yasmina Morán, David Trujillo
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 8 de febrero de 2015

Alfred Hitchcock hizo de ‘La ventana indiscreta’ un monumento al voyeur. Un fotógrafo (James Stewart), inmovilizado por culpa de una pierna escayolada, se dedica a mirar lo que pasa en su patio de vecinos desencantado de la vida. No hay hogar que valga, sino múltiples hogares inestables barridos por la pulsión de su mirada. Ese ojo excitado por lo que ve, hasta el punto de terminar siendo cortante en Psicosis, es la viva representación de una sociedad magnetizada por tanta imagen, en detrimento de la palabra como vehículo de relatos fundadores de sentido.

Obra de Pablo Bellot para el  Proyecto 3CMCV sobre 'La ventana indiscreta' en el Centro del Carmen.

Obra de Pablo Bellot para el Proyecto 3CMCV sobre ‘La ventana indiscreta’ en el Centro del Carmen.

Lo que hacen los tres artistas del proyecto 3CMCV, de apoyo al arte emergente, es levantar con sus propuestas acta de esa pulsión escópica que nos invade. Pablo Bellot, Sergio Luna y Yasmina Morán, y David Trujillo hacen referencia al lema de la convocatoria, los 60 años de ‘La ventana indiscreta’, para mostrar ese desencanto, acompañado de estado de alerta, acerca de la imagen como vehículo de saturación de la mirada y de manipulación de la realidad.

Pablo Bellot lo hace con tres proyectores que, al tiempo que pasan la película de Hitchcock, van intercalando imágenes procedentes del año 1954 en que se estrenó ‘La ventana indiscreta’. “Impido al espectador que vea la película para que, de alguna forma, reflexione acerca de las imágenes que quieren que veamos y las que no”. Bellot se basa en el concepto de lo “antivisual”, esa especie de “bombardeo de imágenes que no llegamos a ver”.

“Saturación” y “manipulación” son las palabras que emplea Pablo Bellot para referirse al carácter de la imagen en tiempos de “complot” por parte de las instancias de poder. De manera que tras ‘La ventana indiscreta’ se pueden intuir escenas relacionadas con la guerra de Argelia, de Corea o la invasión de Guatemala. El resultado es una crítica de ese bombardeo visual con otra sobrecarga de imágenes, dejando que sea el espectador quien haga el trabajo sucio de transformar esa pulsión escópica en sosegada reflexión.

Obra de Sergio Luna y Yasmina Morán para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

Obra de Sergio Luna y Yasmina Morán para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

Sergio Luna y Yasmina Morán utilizan las imágenes de Google Street Views para revelar ese mismo control por parte de las “grandes corporaciones que manejan ingentes cantidades de información”. Mediante un video que muestra a gran velocidad esa captura de imágenes y la selección de 21 fotografías, a modo de historias veladas de esa captura, Luna y Morán cuestionan el rapto de nuestra intimidad y la liberan procediendo al borrado de aquello que coarta nuestra libertad.

“El borrado durará lo que tarde el coche de Google en volver a pasar por ahí y recuperar la imagen”, explican sus autores. De ahí que hablen de “imagen efímera”, no sólo por la velocidad en que todo sucede, sino por lo poco que dura esa imagen reparadora de nuestra intimidad. Esa ventana indiscreta a la que apelan Sergio Luna y Yasmina Morán, desvinculada de la película, vuelve a incidir en los aspectos de control y manipulación de las imágenes.

Obra de David Trujillo para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

Obra de David Trujillo para Proyecto 3CMCV sobre La ventana indiscreta en el Centro del Carmen.

David Trujillo sí se hace cargo de la película con total nitidez, pero manipulándola para que el espectador se sitúe siempre del lado de la mirada, nunca de lo mirado. Para esto otro ya están sus dos instalaciones de ventanas, a cuyo través vislumbramos escenas cambiantes, y de una puerta con mirilla que muestra el estudio de un pintor. Mirada voyeur, como la de James Stewart, para cerrar el círculo de los artistas que se asoman a ‘La ventana indiscreta’ del  proyecto 3CMCV con propuestas tan diferentes como arrebatadas por esa pulsión de la mirada crítica.

Obra de David Trujillo en Proyecto 3CMCV sobre 'La ventana indiscreta', expuesta en el Centro del Carmen.

Obra de David Trujillo en Proyecto 3CMCV sobre ‘La ventana indiscreta’, expuesta en el Centro del Carmen.

Salva Torres

Mayor y Ramírez: diluvio imaginativo

El arca de No-es, de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez
Sala de la Muralla
Col.legi Major Rector Peset
Forn de Sant Nicolau, 4. Valencia
Hasta el 30 de agosto

Por alusiones: “El sueño es un depósito de objetos extraviados”. Y como guiadas por ese extravío apuntado por Gómez de la Serna, Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez han construido su particular Arca de No-es en forma de cuento poblado de personajes, objetos y animales cansados de habitar una monótona existencia. Mayor ha puesto ilustraciones a la historia de Ramírez, embarcándose ambas en un viaje repleto de los personajes, objetos y animales que ya poblaron el arca bíblica. Sólo que Mayor y Ramírez, nutriéndose del propio Gómez de la Serna, René Magritte o Gloria Fuertes, según su lista de brevísimos, utilizan el diluvio de su imaginación para salvarse de la rutina imperante.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en el interior de su propia exposición 'El arca de No-es'. Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en el interior de su propia exposición ‘El arca de No-es’. Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

‘El arca de No-es’, que permanecerá en la Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset hasta finales de agosto, lo componen alrededor de 20 obras, entre ilustraciones, paneles e instalaciones. Piezas todas ellas reclamando del espectador su participación en un insólito viaje, motivado por la necesidad de interpretar los sueños que, por ilógicos, reclaman nuestra atención al abrir otros caminos dentro del reconocible mundo. Y el más reconocible, para empezar, se halla en la propia casa que habitamos: ya sea el hogar o el mismísimo cuerpo.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El Arca de No-es'. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El Arca de No-es’. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez, con todos esos mimbres (De la Serna, Magritte, Fuertes) y algunos otros de su propia cosecha y fértil imaginación, han construido ‘El arca de No-es’ para que naveguemos por los pasillos, salones y otros espacios de nuestra realidad cotidiana, permitiendo así la apertura de una mente proclive a la cómoda identificación de personas y lugares. “Alcánceme el delirio poético de cada día, y no me dejes morir de monotonía, que es de lo que se muere realmente”, recuerda Gómez de la Serna, en una oportuna cita que recogen las autoras en su itinerario viajero.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

En ese arca de No-es, Mayor y Ramírez meten al propio No-es, su mujer y sus siete hijas, con sus siete maridos, para que, saliéndose de sus casillas, o mejor, para que sin salir de su casa la naveguen perdiéndose por ella, como se pierde uno en los sueños. La madriguera del conejo por el que se pierde Alicia en el País de las Maravillas, es en el caso que nos ocupa el arca que permite abandonar la realidad, fraguada como el cemento, para embarcarse en aventuras que tienen mucho que ver con la sorprendente cascada de imprevistas relaciones.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

De pronto, la casa ya no es la casa en la que apenas nos fijamos de tan acostumbrados a ella, sino un espacio abierto y vivo. De manera que la mente, adormecida por la conciencia, también se abre por el empuje del inconsciente en tanto energía del sueño. Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez se dejan llevar por esa energía saludable y, a bordo de ‘El arca de No-es’, van proponiéndonos caminos alternativos al trillado sendero de la disciplinada laboriosidad.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

También apelan al desaprender de Paulo Freire, invitando al espectador a que intervenga dibujando sus animales fabulosos o los objetos maravillosos que hayan aparecido durante el viaje que la exposición sugiere. Subirse al arca de No-es, con tan singulares personajes, incluido el hombre del bombín de Magritte, con su singular paraguas, y diversos objetos animados, es entrar en un mundo regido por la fantasía, el humor y el cuento como vehículo de conocimiento ajeno a los parámetros de la objetividad. Un mundo extraño al que conviene adentrarse para limpiar de vez en cuando las obstruidas cañerías de nuestra mente racional. Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez, dejando por sentado que la exposición no se basa en libro alguno, porque libro No-es, nos invitan a navegar en su arca para que cada cual se salve del naufragio cotidiano activando, como ellas, su fértil imaginación.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El Arca de No-es'. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El Arca de No-es’. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Salva Torres