Juan Cuéllar

Lo amable y lo siniestro de Juan Cuéllar

Heimlich, de Juan Cuéllar
Galería My Name’s Lolita
C / Almadén, 12. Madrid
27 de septiembre-noviembre 2018

La Galería My Name´s Lolita Art expone, en su inicio de temporada,  el último trabajo del pintor Juan Cuéllar (Valencia, 1967). Bajo el título ‘Heimlich’, el artista presenta una serie de obras realizadas en óleo sobre lienzo, las cuales son consecuencia directa de su trabajo anterior, que titulado ‘Distopía’ fue exhibido en La Nau, Sala Oberta, de la Universitat de València.

Obra de Juan Cuéllar. Imagen cortesia de My Name's Lolita.

Heimlich, de Juan Cuéllar. Imagen cortesia de My Name’s Lolita.

En Heimlich, el artista se adentra en el concepto de “extrañeza inquietante”. Según Freud, la palabra alemana Unheimlich (siniestro) es la negación de heimlich, que significa íntimo, familiar, hogareño, amable, refiriéndose a la sensación de espanto que puede provenir de las cosas conocidas y familiares.

Por ello, las imágenes que componen la muestra pueden resultar usuales y corrientes, pero a su vez aportan un desasosiego al observar ciertos elementos visuales que rompen, desplazan bruscamente e, incluso, deforman la lógica habitual, dirigiéndola hacia un efecto narrativo opuesto.

La Nuve, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

La Nuve, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

En la muestra que se presenta en la galería My Name’s Lolita, el espectador observará escenas cotidianas, como un día de feria, o escenas familiares íntimas junto a invitados con capuchas que nos recuerdan al Ku Klux Klan y que refuerzan el sistema de despersonalización. En estas obras, la identidad grupal sustituye y suprime a la individual, en la que Juan Cuéllar consigue transmitir una sensación inquietante e incómoda.

Junto a estos temas también nos encontraremos con paisajes donde, mediante recortes de la imagen tradicional, el pintor nos ofrece una visión incompleta que nos altera su representación, la cual  se reconoce imperfecta e ineficaz, desde el punto de vista de la lógica usual e infrecuente, pero que le imprime un efecto estético excepcional. Cuéllar representa el complicado mundo freudiano con su tono de humor característico y en su renovado estilo ‘pop’ valenciano, del que es uno de sus herederos más insólitos.

La noche blanca, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

La noche blanca, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

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