«Mi trabajo es muy impactante visualmente»

Travesía litoral, de Julio Anaya
Plastic Murs
C / Dénia, 45. Valencia
Hasta el 8 de febrero de 2020

Dice que volvía locos a sus profesores de la carrera, durante los siete años que la cursó, porque cada semana les llevaba un proyecto, después de mezclar la pintura y el óleo con diferentes barnices y practicar con los nuevos lenguajes plásticos. “A mí me gusta toda la pintura, la contemporánea, las vanguardias, pero utilizo la del siglo XIX porque su figuración es la que entiende todo el público. Son obras de arte y no se cuestionan. Las utilizo como gancho para que se acerquen a mi trabajo”, explica Julio Anaya Cabanding que, en apenas un año, ha suscitado la publicación de más de 40 artículos en todo el mundo sobre su obra. “Una locura absoluta”, reconoce.

“Mi trabajo, por las características que tiene, es muy impactante visualmente, y hay una confrontación de cosas que lo hacen atractivo. Y luego está el tema ese romántico del chico que pinta obras de arte en lugares abandonados”, avanza el artista malagueño que exhibe en Plastic Murs una obra, por enmendar la frase popular, con trampa y cartón. La trampa, en el mejor sentido de la palabra, que consiste en pintar cuadros, en este caso, de clásicos valencianos como Joaquín Sorolla, Ignacio Pinazo, Antonio Muñoz Degrain, Enrique Simonet o Bernardo Ferrándiz, no sobre lienzo o tela, sino sobre un humilde cartón. 

Obra de Joaquín Sorolla sobre cartón, de Julio Anaya. Imagen cortesía de Plastic Murs.

“Contrapongo la estética, la idea de la belleza que tenemos asociado al cuadro, la figuración, lo verosímil, las imágenes bucólicas, con la estética de calle y los lugares en los que intervengo, que normalmente son inhóspitos, abandonados, de absoluta decadencia, y donde el paso del tiempo se hace evidente. El cartón se convierte así en una manifestación de esos lugares”, explica Anaya. Cartones que recogen el deterioro de esos espacios y que el artista, después de un proceso de desinfección y tratamiento, convierte en insospechado soporte de su trabajo. “Los coleccionistas que me compran la obra, si vieran ese trozo de cartón en su cocina lo tirarían corriendo a la basura, les repugnaría y, sin embargo, pintando, enmascarando el cartón, de tal manera que represente un cuadro, pues les parece maravilloso”.    

Julio Anaya, cuando Vicente Torres, responsable de Plastic Murs, le propuso exponer en Valencia, quiso vincular ambas ciudades: la suya propia y la del destino que le aguardaba. Desechó una primera opción: “Le pedí a Vicente que me hiciera fotografías de obras de artistas valencianos para, a partir de ahí, construir algo”. Pero aquello no le convenció y decidió buscar a esos artistas en las propias instituciones culturales de Málaga. Entonces se dio cuenta que artistas como Muñoz Degrain, Simonet o Ferrándiz habían viajado en su día de Valencia a Málaga, incluso asentándose y creando escuela. De manera que cerró el círculo reuniendo  a esos artistas en Málaga para traerlos a Valencia. De ahí esa ‘Travesía litoral’ que da título a la exposición.

Obra de Emilio Sala sobre cartón, de Julio Anaya. Imagen cortesía de Plastic Murs.

“Mi trabajo tiene esas dos lecturas: la primera es que es muy impactante, pero detrás de todo eso hay un trabajo intelectual muy grande”, señala Anaya, que dice encantarle Sorolla. “Es un artista que entendía la pintura de una manera especial. La gente dice que era un privilegiado y yo creo que era un currante, capaz de pintar 20 piezas al día, y que tenía una habilidad extraordinaria. Para mí Sorolla es Velázquez con una paleta cromática. Contemplas su obra y ves cómo ha construido el cuadro, la pincelada y hasta la velocidad con la que pintaba”. 

También dice gustarle el trampantojo, “porque cuestiona la imagen”. Más allá de que sea una simulación o una ilusión, a él le resulta “inquietante, porque de forma ilusoria ocupa el espacio del espectador”. Y añade: “Si la perspectiva nace en el Renacimiento, con esa capacidad para introducirte dentro del cuadro, el trampantojo es todo lo contrario: no viaja hacia atrás, sino que se abalanza sobre el espectador”. Interesado en la pos verdad y en la duda sobre la imagen, Anaya considera que en una sociedad construida sobre el paradigma de la imagen digital, la idea del trampantojo vendría a colocar al espectador en ese engaño, a través de la simulación, de forma que “le obliga a pensar acerca de lo que está viendo”.

Obra de Antonio Muñoz Degrain sobre cartón de Julio Anaya. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Julio Anaya saca virtualmente la obra del museo y la reproduce en lugares donde queda expuesta a la climatología, a la posibilidad de que la destruyan e incluso de que nadie la vea. En este sentido, asegura que tiene disputas con los grafiteros, “porque represento casi todo lo opuesto a lo que representan ellos. Hay gente que no me puede ni ver”. Sus intervenciones callejeras, que pueden verse en Instagram y por las que ha ido adquiriendo asombrosa notoriedad, son tan grandes que suele emplear una semana en su realización. “Cada vez que voy a casa y vuelvo al día siguiente, el camino hacia la obra es de absoluta incertidumbre porque no sé si la voy a encontrar intacta o se la han cargado. Y al día siguiente el mismo sufrimiento, que está ahí cada vez que empiezo una obra en la calle”.

Su ‘Travesía litoral’ es un viaje de Málaga a Valencia y viceversa, en la que Anaya demuestra una habilidad especial para que case el academicismo de los grandes clásicos de la pintura valenciana, con el arte de la calle. Arte, a su vez, del reciclaje, puesto que el cartón, como aquellas alfombras mágicas de las narraciones fantásticas, se transforma por obra y gracia del artista malagueño en soporte de engaños que maravillan.

Julio Anaya Cabanding junto a su obra de Enrique Simonet ‘Decapitación de San Pablo’. Foto: Makma

Salva Torres 

Tirant, lo caballeresco en clave femenina

Tirant, adaptación de Paula Llorens a partir del clásico de Joanot Martorell
Dirección: Eva Zapico
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 26 de enero de 2020

‘Tirant’, la producción del Institut Valencià de Cultura (IVC), en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, acaba su exhibición en el Teatre Rialto de València. Esta producción se estrenó en febrero de 2019, dentro de la temporada 2018-19 en el Rialto. Después la obra se representó en Madrid, en la sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y en el Teatre Principal de Castelló. También ha realizado una gira por el Circuito Cultural Valenciano que ha mostrado el espectáculo en ciudades como Elche, Canals, Gandia, Monóver, Alzira, Altea, Alcoy, Vila-real o l’Alcúdia y al acabar la exhibición en el Rialto irá al Teatre Principal de Palma de Mallorca.

Paula Llorens, la artífice de esta adaptación de la obra de Joanot Martorell, recibió por este texto el premio a la mejor versión en los Premios de las Artes Escénicas de la Generalitat Valenciana 2019. La obra, dirigida por Eva Zapico, está interpretada por Maribel Bayona, Ramón Ródenas, Sergio Ibáñez, Antonio Lafuente, Mar Mandli, Raquel Piera, Lucía Poveda y Kike Gasu.

Tirant, de Eva Zapico, adaptación de Paula Llorens. Imagen cortesía del IVC.

El gran clásico valenciano y universal, la primera novela moderna según muchos estudiosos, da pie a un montaje que huye de la recreación museística y dialoga con el presente apostando por la palabra y el teatro físico. La versión de Paula Llorens ha respetado al máximo la lengua del siglo XV con el fin de que el público disfrute de su maravillosa sonoridad y de la música que nace de las palabras.

El ‘Tirant’ es una novela caballeresca, pero es mucho más que esto. Es una mezcla de escenas fantásticas, hechos históricos, estrategias militares, escenas cortesanas, episodios eróticos y toques de humor. En esta versión se resalta la dualidad entre el amor y la muerte y se convierte a Carmesina y a los otros personajes femeninos en el motor de la historia, ya que Joanot Martorell construyó unos personajes femeninos enormemente ricos y la novela da una gran relevancia al punto de vista femenino.

Con esta versión, Eva Zapico se ha recreado en todo el universo visual que la obra genera: las batallas, los sonidos, las luces, el mar, la tierra, las texturas o la sangre que narra a partir de la plástica de las imágenes mientras que da a la palabra el espacio que requiere.

Tirant, de Eva Zapico, adaptación de Paula Llorens. Imagen cortesía del IVC.

Cañada Blanch se hace eco de las mujeres de hoy en día

‘Mujeres de hoy’. Fundación Cañada Blanch
Paula Bonet y Luna Miguel
Jardí Botànic de la Universitat de València
C / Quart, 80. València
Jueves 23 de enero de 2020, a las 19.30h

‘’La tendencia natural del sistema en el que vivimos acostumbra a visibilizar a los hombres. Sin embargo, las mujeres estamos aquí e impregnamos todo lo que nos rodea. Este nuevo ciclo, ‘Mujeres de hoy’, defiende la igualdad y pone el foco en mujeres con una trayectoria propia”, así explica Paula Sánchez, directora de Fundación Cañada Blanch por qué nace este ciclo. ‘Mujeres de hoy’ es una iniciativa de la Fundación Cañada Blanch junto al vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València, que arranca este jueves, 23 de enero, a las 19:30, en el Jardí Botànic de la Universitat de València de la mano de la ilustradora Paula Bonet y la escritora Luna Miguel.

Actualmente, Paula Bonet aparece como una de las mejores artistas del mundo, según la editorial Taschen, junto a otros cinco españoles más -de un total de 100 artistas- y se ha convertido en un símbolo de la lucha feminista gracias a sus ilustraciones y sus obras en las que da voz al silencio, rompe tabúes y normaliza realidades tan comunes como la del aborto espontáneo. De hecho, en su próxima exposición, ‘Pintas como un hombre’, que tendrá lugar en el Centre Cultural La Nau en septiembre, dará un paso más allá e igual que en ‘Mujeres de hoy’ reflexionará sobre la falta de reconocimiento de la mujer o el surgimiento de la sororidad, tras años de constantes cuestionamientos por parte de hombres y también de mujeres.

La escritora Luna Miguel. Imagen cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La otra ponente, Luna Miguel es periodista, poeta y escritora, y cuenta con más de 27.000 seguidores en Instagram. Ha traducido a autores como Marcel Schwob, Cassandra Troyan, Tracy K. Smith y Arthur Rimbaud y en su última obra, ‘El coloquio de las perras’, homenajea a 12 autoras latinoamericanas, en su mayoría grandes desconocidas en España como son Aurora Bernández, María Emilia Cornejo, Rosario Ferré, Elena Garro, Agustina González, Gabriela Mistral, Marvel Moreno, Eunice Odio, Alejandra Pizarnik, Victoria Santa Cruz y Alcira Soust Scaffo.

Ambas fundirán poesía e ilustración en esta primera charla del ciclo ‘Mujeres de hoy’ a través de sus experiencias y de su trayectoria de la mano del gestor cultural, Francisco Tardío. Bonet y Miguel comentarán su manera de crear desde el prisma femenino, las dificultades que se han encontrado durante su carrera profesional, así como la importancia de insistir en formar parte de espacios que, hace apenas unos años, estaban reservados para los hombres.

La ilustradora Paula Bonet. Imagen cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Arte a martillazos

Under Destruction, de Ovidi Benet
Vbospagna
C / Cirilo Amorós, 48. Valencia
Hasta el 11 de marzo de 2020

Construir y destruir. Levantar muros para luego derribarlos. Erigir civilizaciones e imperios que con el tiempo se derrumban, se desvanecen. La actividad humana pivota entre ambos extremos, opuestos y también complementarios. La acción destructiva suele ser traumática, dañina y trágica. Pero en ocasiones es también una forma radical de abrir puertas a lo nuevo, al futuro. Alumbrar nuevas visiones.

Este concepto positivo y revolucionario del acto de aniquilar se plasma en una singular instalación, Under Destruction, que se puede visitar en Vbospagna (Cirilo Amorós, 48) hasta las próximas Fallas. Concretamente, hasta el 11 de marzo. Se trata de un proyecto conjunto del artista millennial alicantino Ovidi Benet, la firma italiana de iluminación Vbospagna y el estudio creativo valenciano CuldeSac.  Una performance integrada en el ciclo 4 stagioni de la firma de iluminación que ofrece a artistas y diseñadores la posibilidad de crear su propia instalación, con la luz como protagonista y abierta a la participación ciudadana.

Under Destruction, de Ovidi Benet. Imagen cortesía del autor.

La idea se materializa en un espacio blanco y diáfano de forma rectangular de 30 metros cuadrados, cuyas paredes están recubiertas de planchas de pladur. Una colección de pequeños martillos dorados presentados como joyas más que como armas o herramientas se ofrecen al visitante.  Con ellos se golpean las paredes para abrir pequeños o grandes boquetes  por los que brotan las luces que hay en el interior. 

«La idea surgió en CuldeSac junto con Pepe Garcia, co-fundador de CuldeSac y director creativo de CuldeSac Custom, así como con el equipo de viabizzuno y yo como parte del equipo creativo de CuldeSac y director de Observatory», dice Benet. «Una perfecta sinergia para generar una instalación que hable de las tres marcas implicadas en el proyecto, y a la vez una forma de expresar la frustación ante el arte de la generación de millennial a la que pertenezco», dice Ovidi Benet. Nacido en Dénia hace 29 años, Benet estudió en la escuela ARTE10, en el Instituto Europeo de Madrid (IED) y profundizó en el diseño experimental en el Domaine de Boisbuchet en Lessac (Francia). Actualmente, forma parte del equipo de CuldeSac como experto en materiales y conceptualización de los proyectos.

«Me gusta combinar el arte y elementos del diseño de interiores como la iluminación con un sentido estratégico», afirma, «creando sinergias». Esta performance incluye «un componente de arte callejero al involucrar al público en la obra a base de hacer agujeros que espontáneamente adoptan figuras como falos o estrellas. Me satisface lanzar una propuesta, destrucción sin límites, y llevar a la gente a mi terreno».

Under Destruction, de Ovidi Benet. Imagen cortesía del autor.

De vez en cuando algún trastornado burla las estrictas medidas de seguridad de un museo y atenta contra una escultura o un lienzo. En el caso de Under Destruccions el simbólico acto vandálico, romper paredes a martillazos reivindica un mensaje completamente distinto. A lo largo de seis meses Benet y sus colaboradores concibieron un espacio construido y esculpido a partir de su propia destrucción. «Los asistentes son quienes, a golpe de martillo,  se convierten en voluntarios artífices de la revelación de la luz que esconden las ruinas y la decadencia».

Esta insólita obra de arte experimental se plantea pues como «una alegoría de la sociedad actual, en la que las nuevas generaciones de pensadores y creadores ven en la destrucción el fin de un ciclo para avanza hacia un futuro que ya está aquí y que exige compensar los efectos del periodo anterior en una unión imprescindible de la ética y la estética de manera transparente, consecuente y horizontal».

Desde el núcleo del proyecto hasta la concepción de la propuesta definitiva, se siguió un proceso para averiguar cómo conseguir que el espectador juegue con la luz y que, a través de la interactuación, desempeñe un papel vital dentro de la instalación. Tres líneas de perfil 13×8 dan la bienvenida a los visitantes marcando los ejes que definen el espacio. A medida que la construcción va destruyéndose, da lugar a un juego de luces y sombras que los productos de Vbospagna han potenciado mediante la implementación de innovadora tecnología. Gracias a ella la iluminación evoluciona cambiando sus colores e intensidad. 

Benet comenzo su trayectoria artística, en 2018 con esculturas que combinan la estética con la funcionalidad. En el corazón del Cabanyal creó su propio estudio, Observatory, donde experimenta con distintos materiales, sobre todo plásticos, texturas, aluminios y fuentes de luz. «La luz es especialmente interesante por ser un ente mágico, intocable, que se percibe de distinta forma. Con juegos de luces puedes conseguir efectos y generar reacciones inesperadas en la gente», concluye Benet.

Under Destruction, de Ovidi Benet. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Seis artistas comparten residencia en el C3A

C3A Centro de creación contemporánea de Andalucía
C/ Carmen Olmedo Checa s/n
Córdoba
Hasta el 2 de febrero de 2020

Seis artistas, seis proyectos, un espacio común. La secuencia de apellidos que recoge el título de la exposición da cuenta de su idea central: atender a la singularidad de los proyectos realizados por los artistas que han estado en residencia en el C3A.

Una de las piezas de gran formato de Cristina Ramírez. Imagen cortesía C3A

Una residencia es un laboratorio donde ensayar nuevos procesos y un lugar de encuentro donde establecer nuevas alianzas. Estar en residencia supone tomar distancia con respecto a la propia obra y abrir un tiempo de reflexión y experimentación. En última instancia, los proyectos presentados hacen patente su empeño común por hacer del arte un espacio de pensamiento propio.

Una de las piezas de gran formato de Marta Beltrán. Imagen cortesía C3A

Los dibujos de Marta Beltrán llevan a cabo una lectura sintomática de las imágenes de la mujer en la cultura moderna. Beltrán se apropia de imágenes del cine y la literatura con el fin de hacer emerger el inconsciente que atraviesa los rostros, los gestos y los escenarios. Crisis, el proyecto elaborado por Paco Chanivet, aborda la idea central del género del horror, el miedo a la existencia de un mundo totalmente desconocido, mediante la transformación del espacio expositivo.

Pieza de Paco Chanivet. Imagen cortesía C3A

Los trabajos de Paloma de la Cruz continúan su exploración de la identidad a partir de las culturas materiales de la higiene corporal y la ropa íntima. Paños de abluciones consiste en una serie de esculturas cerámicas decoradas con motivos de lencería.

Instalación de Paloma de la Cruz. Imagen cortesía C3A

El proyecto reciente de Enrique del Castillo investiga las características tímbricas del sonido óptico, es decir, el sonido que se produce cuando una célula fotosensible lee las opacidades de una película fílmica en movimiento y, mediante un altavoz, las traduce a sonidos.

Instalación de Enrique del Castillo. Imagen cortesía C3A

Antonio R. Montesinos presenta una obra que privilegia la idea del cuidado no sólo entre seres de diferente naturaleza, sino entre seres naturales y elementos artificiales.

Instalación de Antonio R. Montesinos. Imagen cortesía C3A

Los paisajes oceánicos que Cristina Ramírez exploran la incapacidad para articular una respuesta frente al horror.

A la derecha, uno de los océanos de Cristina Ramírez. Imagen cortesía C3A

Ramírez aborda esta imposibilidad a través tanto de la histórica hostilidad que el ser humano siente frente al océano como de la violencia que los elementos abstractos ejercen sobre el ámbito de la representación.

Por su parte, Antonio R. Montesinos ejercerá de comisario en «Between debris and things» colectiva que el Centre del Carme Cultura Contemporánea de València inaugurará el 14 de febrero de 2020, y que ha sido uno de los proyectos seleccionados para el programa de comisariado V.O. del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.

En cuanto a Paco Chanivet, es uno de los últimos fichajes de Espai Tactel y se estrena en la galería con una exposición colectiva que se inaugura el 24 de enero del presente 2020 en Valencia.

Y por otro lado, las dos artistas que aportan dibujo a la muestra, Cristina Ramírez fue la ganadora de la II edición del Premio Nacional de Dibujo DKV MAKMA, mientras que Marta Beltrán lo fue de la III edición.

Javier Sánchez Martínez

El preciosismo visual de Ignacio Goitia

Ignacio Goitia
Sala de Exposiciones Rekalde
Alameda de Rekalde, 30. Bilbao
Del 25 de octubre de 2019 al 2 de febrero de 2020

“(…) al igual que la literatura, la pintura puede generar asombro, una nueva mirada ante el mundo”. Estas son las palabras que contiene la reflexión expuesta por el protagonista de la novela, ‘Sumisión’, del escritor francés Michel Houllebecq, cuando compara  el “arte mayor” de occidente, la literatura, con las otras artes. 

Y la obra del pintor bilbaino Ignacio Goitia (1968), que se expone en la sala Rekalde de Bilbao hasta el próximo 2 de febrero, genera ese asombro visual propio de las obras artísticas que han creado un universo singular.

Obra de Ignacio Goitia. De la colección del artista por cortesía de la Sala de Exposiciones Rekalde.

Ignacio Goitia observa el mundo con una mirada donde se fusiona cierta perspectiva surrealista con un preciosismo rococó. Y desde esa perturbadora mirada recrea un mundo pictórico donde los monumentos emblemáticos arquitectónicos -como la Plaza Roja de Moscú, la Gliptoteca de Munich, el  Flatiron de Nueva York…-, los espacios urbanos -como las calles de París, Nueva York, Bilbao….-, y los salones y jardines de magníficos palacios -principalmente los situados en la región francesa de Loira-, son el fondo figurativo para situar a un elenco de figuras -nobles caballeros, dandys, elegantes damas, hombres uniformados, policías y militares, chicos leather, y cómo no, sus representativas jirafas. 

Hay en la composición de cada uno de los espectaculares cuadros de Goitia -no sólo por su enorme tamaño, sino también por su belleza cromática, lumínica y narrativa-, una simulación estética de un tableau vivant. Las figuras humanas, así como las jirafas, a modo de elegantes modelos, parecen esparcidas de manera estacionaria y silenciosa por estos fondos paisajísticos, tanto arquitectónicos como urbanos. 

Obra de Ignacio Goitia. Foto de Erika Ede por cortesía de la Sala de Exposiciones Rekalde.

El preciosismo plástico de la escenografía en la obra de Ignacio Goitia trasluce una perturbación surrealista que desconcierta la mirada del espectador. Un desasosiego proveniente de ese exagerado refinamiento en las posturas y atuendos de las figuras, más allá de ese anacronismo y eclecticismo temporal y espacial característico de la puesta de escena de este pintor. 

El extremado atildamiento del estilo, no sólo de la vestimenta y la pose de las figuras, sino también de los espacios interiores y exteriores de los edificios, trasluce un aire viciado propio de las pasiones carnales del ser humano. Unas pasiones carnales difíciles, por no decir imposible, de ser domesticadas por la cultura, las costumbres o el arte.

De ahí la exuberante presencia de esas estéticas jirafas, en esos salones, jardines, calles y monumentos donde parece reinar cierto orden equilibrado y bello, como figura metafórica de esa naturaleza indomable de las pasiones carnales.

Obra de Ignacio Goitia. De la colección del artista por cortesía de la Sala de Exposiciones Rekalde.

Begoña Siles

Llega el escándalo de Pierre Rigal

‘Scandal’, de Pierre Rigal
Danza
Teatre El Musical
Plaza del Rosario, 3. València
Sesión única: 18 de enero de 2020, a las 20.30 horas

El francés Pierre Rigal -uno de los grandes coreógrafos de la escena europea- atleta, matemático y cineasta, lleva hasta el escenario del Teatre El Musical ‘Scandal’, su particular visión de la juventud moderna y su capacidad para explorar los nuevos lenguajes de la danza contemporánea. Se trata, sin duda, de una oportunidad única para disfrutar de uno de los grandes creadores del momento, que trasladará su universo a la sala del Cabanyal-Canyamelar mediante un montaje que incluye más de una veintena de técnicos y bailarines.

Un momento de ‘Scandal’, de Pierre Rigal. Foto: Pierre Grosbois

Todos ellos, acompañados de música en directo, interpretan arriesgadas coreografías y convierten sus cuerpos en instrumentos que integran la banda sonora del espectáculo. En este sentido, la respiración de todos ellos constituye un elemento esencial del movimiento, dando lugar a una sonoridad creada a partir del aire que entra y sale de los pulmones y que se completa con pasajes de hip hop, palabras de amor incomprensibles, onomatopeyas de rebelión y lamentos de esperanza. De este modo, la obra se convierte en una representación de la juventud, de sus miedos y emociones, mediante una serie de coreografías capaces de desafiar las leyes de la gravedad y la anatomía.

Pierre Rigal se formó inicialmente como atleta, estudió matemáticas y economía y completó su trayectoria con un master de cine. Poco a poco, se fue acercando a los bailes urbanos que encontraba en las estaciones de metro de Toulouse, lo que le llevó a rodar diferentes documentales al tiempo que se preparaba como bailarín y coreógrafo. En 2003 nacía su compañía Dernière Minute, y se iniciaba una brillante trayectoria escénica que desde entonces no ha hecho más que consolidarse, incluyendo representaciones en la Ópera de París.

Imagen de portada: Pierre Grosbois

Text or [No Text], he ahí el dilema

Text [No Text] (Libros y publicaciones de Artista)
Colección Universitat Politècnica de València
Comisario, Antonio Alcaraz
Centre Cultural La Nau, Sala Estudi General
Hasta el 12 de Enero de 2020

Hay múltiples intentos para definir lo que es un Libro de Artista, elucubraciones y aproximaciones con las que ponerle lindes a un género que es imposible que tenga fronteras. Este no es un caso de geografía en el que se puede practicar un corte transversal y lo que está dentro sí, y lo que está fuera no. Más que establecer líneas divisorias, se hace necesario tender puentes, Text [No text] está en esa línea, invita a estudiar y admirar las diversas arquitecturas del libro no industrial tan desconocidas para el gran público como apasionantes cuando se empieza a indagar en su universo.

Vista parcial de vitrina. Exposición Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Con el fin de hacer una aproximación a los términos con los que se relaciona el libro y la publicación de artista, se advierte oportuno referirse a arquetipos como: edición contemporánea, edición especial, edición creativa, libro de autor, libro de editor, edición con gráfica original, edición limitada, foto libro, libro tipográfico, libro objeto, edición colaborativa, libro intervenido, o ejemplar único, por citar algunos de entre otros muchos.

En el artículo rubricado por José Emilio Antón en MAKMA, afirma que el libro de artista es una obra de arte en sí. Obra concebida y realizada por un artista plástico o poeta visual en su totalidad o con un control total en la posible edición de su obra, y es la cualidad artística la que lo diferencia del “libro común”.

Por su parte, Francisco Collado, en el propio catálogo de la exposición ‘Text [no text]’ se refiere literalmente así: “Es difícil definir con absoluta precisión qué es un libro de artista, incluso entre personas inmersas y especializadas en este fascinante mundo, es difícil definir sus características. Sin duda, es un género único, indefinido en términos de resoluciones formales y materiales que parten de una idea original diseñada por un artista en el que el libro se concibe como un objeto artístico, como una obra de arte en sí misma”.

De lo que no hay duda, es que los denominados Libros de Artista realizados en la primera mitad del s. XX están asociados a las vanguardias históricas, muchos de ellos producidos en gran formato, y otros en busca de nuevos modos de expresión o fruto de propuestas para democratizar el arte, coincidiendo con la aparición paulatina de diferentes lenguajes no necesariamente asociados al texto, pero en general de muy cuidada producción.

Parece que es en la segunda mitad del s. XX, cuando el término Libro de Artista se diferencia de la escultura, la pintura o las obras literarias editadas de forma industrial para ser considerado un género artístico propio, independiente de los otros géneros citados, y es concretamente a partir de los años 60, coincidiendo con el arte conceptual cuando se renueva el interés de los artistas contemporáneos por producir en formato libro, bebiendo de Dadaístas, futuristas, constructivistas o surrealistas, y propiciando teorías y arquitecturas del libro que van desde la desaparición del texto hasta la producción en serie de pequeñas ediciones en talleres de artistas, que con la irrupción de multicopistas multiplicó la posibilidad de llegar a más público con procesos de autoedición en los que importaban menos los cánones de las proporciones áureas o la tipografía que la forma, a diferencia de las excelentes estampaciones con aguafuertes y otras artes gráficas asociadas a esa forma de hacer de principios del s. XX. En este tiempo, las páginas de los libros son objeto de intervenciones o son destruidas, reconstruidas, perforadas o gofradas, ya no importa la calidad del papel o la majestuosidad de la encuadernación. Tampoco la desaparición total o parcial del texto, y la variedad de propuestas es tan grande como la diferencia de intenciones.

Vista parcial de vitrina. Exposición Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Nombres como George Maciunas, organizador del conocido evento de música experimental que germinaría en Fluxus y que proponía precisamente evitar la calificación de sus ediciones como arte con el fin de evitar que fueran mercancía; Dieter Roth, que con su serie Literaturwurst realizada entre 1962 a 1967 embutió especias y gelatinas a modo de salchichas con recortes de revistas y libros previamente remojados para que entraran bien en las tripas, haciendo así libros salchicha, entre otros muchos trabajos editoriales de su prolífica producción;  Daniel Spoerri, que utilizó únicamente texto en su Topographie anecdotée du hasard para describir de forma metódica lo que observó en la habitación de un hotel de París en 1962, añadiendo recuerdos asociados a su descripción y frente a la idea simbólicamente opuesta de Edward Ruscha, interesado por la calidad gráfica de textos y también por la excepcionalidad de los números, símbolos y letras de Jasper Johns, que le inspiraron para realizar sus primeras pinturas de palabras (Sí, pinturas en las que la iconografía dominante es el texto), y/o el propio; Ruscha, que frente a la idea de utilizar únicamente texto como propone Spoerri, realizaría un ejemplar considerado clave para entender la evolución del Libro de Artista y cuyo título Twentysix Gasoline Stations, únicamente contiene imágenes (excepto en la descripción textual del mismo).

‘Texto poético 7’ de Bartolomé Ferrando. La imagen reproduce parte de una página del catálogo de Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Son solo algunos ejemplos de lo que representa el Libro de Artista para poder construir la historia del pensamiento en el ámbito de las Bellas Artes en la década de los 60, a los que cabe añadir nombres como John Cage, David Degener, Walter de María, Henry Flynt, Yoko Ono, Dick Higgins, Nam June Paik, La monte Young, Robert Filiou y Emmet Williams, Baldessari, Sol LeWitt, Bruno Munari, Christian Boltanski, Bernd & Hilla Becher, Hans-Peter Feldmann, Lawrence Weiner, Bartolomé Ferrando y Antonio Gómez estos dos últimos sin olvidar a Joan Brossa, destacados por su poesía visual entre los artistas españoles, firmas que no sólo instauraron el soporte libro como un medio perfectamente homologable en el arte contemporáneo, sino que además -haciendo honor a su naturaleza- ofrecieron una lectura fundamental del perfil propio del Minimalismo o el Arte Conceptual.

Text [no text] muestra una parte del fondo de la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes, concretamente la Colección de Libro y Publicaciones de Artista de la Universitat Politècnica de València, que cuenta con más de 1.400 ejemplares y cuya catalogación abarca desde el inicio de los años 60 del pasado siglo hasta nuestros días, y atiende tanto al libro de artista, como a publicaciones especiales, revistas experimentales, libro ilustrado, poesía visual o cualquier obra realizada por artistas en formato libro. 

Text [no text] es una selección de la citada biblioteca, una parte representativa escogida cuidadosamente por Antonio Alcaraz, que es además, autor de varios libros de artista y director del Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes San Carlos, departamento desde el que viene impulsado la incorporación de la tipografía móvil a la creación de nuevas ediciones desde mucho antes de hacerse cargo de la dirección del departamento.  La selección, contempla libros de muchos de los citados autores, y oportunamente muestra -tal vez- la parte más histórica de la colección que ayuda a comprender los orígenes del Libro de Artista y su verdadero peso en el contexto de la creación contemporánea del s. XX.

En referencia al catálogo de la exposición, diseñado por Didac Ballester y Nacho Pérez, evoca al Libro de las horas negras (1470) de la colección The Morgan Library & Museum. El fondo y cantos en las páginas que reproducen las imágenes está en negro. En cuanto a la portada, en absoluto negro azabache mate destaca gofrado el título en mayúsculas: TEXT [NO TEXT] LLIBRES I PUBLICACIONS D’ARTISTA. COLECCIÓ UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA. A la portada le siguen cuatro páginas con fondo negro consideradas de cortesía, dos de ellas con pequeños titulares con las letras en blanco sobre negro. Se echa de menos un colofón que indique la tirada, tipo de papel, gramaje y otros detalles, también algún cambio de ritmo en la progresión de imágenes página a página dentro de su excelencia.

Portada del catálogo de Text [No Text] realizada con iluminación lateral. En la imagen se aprecia la letra gofrada. Fotografía Vicente Chambó.

La exposición ‘Text [no text]’ tiene su génesis en 2018 para complementar el Festival del Libro Sindokma de aquel mismo año. Sindokma, reúne en el Centre Cultural La Nau, sellos editoriales independientes de autoedición, fotolibros, libros objeto y todo tipo de Libros de Artista coincidiendo con uno de los fines de semana de finales de octubre cada año, y en 2020 celebrará su V edición. Se intuye interesante poder sincronizar agendas para sumar entre este tipo de eventos y proyectos expositivos.

Vicente Chambó

“El amor por Internet está lleno de máscaras”

‘Les Amours’, de Consuegra Romero
V Premio de Dibujo DKV-MAKMA
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de febrero de 2020

Hay en la más reciente obra de Consuegra Romero una línea que arranca en los cuadros del artista rococó Jean-Antoine Watteau (1684-1721), pasa por el clásico literario ‘Les Liaisons Dangereuses’ (1782), de Pierre Choderlos de Laclos, se detiene en la versión fílmica de Stephen Frears, ‘Las amistades peligrosas’ (1988), para terminar desembocando en el poliamor o el anarquismo relacional de nuestros días. Esa línea argumental se transforma en un abigarrado universo de líneas, cuidadosamente trabajadas mediante bolígrafo Bic, dando como resultado ‘Les Amours’, proyecto con el que ha ganado la quinta edición del Premio de Dibujo DKV-Makma, y que se presenta en el hall y el cubo del MuVIM.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

Su autora dice que le interesaba revisar el concepto de amor romántico, trasladándolo a su obra mediante una comparativa entre lo sucedido en aquel siglo XVIII y lo que acontece en la actualidad. “Compartimos varios movimientos en paralelo con aquella época, tanto desde el punto de vista de la revolución amorosa, con el libertinaje de entonces y el poliamor de ahora, como desde las revoluciones sociales, la burguesa del siglo XVIII y las que se están produciendo ahora con el cambio climático, los enfrentamientos ideológicos o la lucha mundial por los derechos de la mujer: muchos cambios a la vez contra un sistema ya establecido”, explica Consuegra Romero.

Sus dibujos, realizados con tinta Bic y en los que predomina el color azul, al que va sumando otras tonalidades para recrear en cierto modo las fiestas galantes de Watteau, están cargados de expresividad y de un fondo telúrico inquietante, fruto del diálogo entre cierta naturaleza interior convulsa y otra no menos agitada naturaleza exterior. “El amor romántico es un invento del siglo XVIII y lo vivía únicamente la aristocracia en salones de fiestas con máscaras, amores borrosos que no eran auténticos y que ahora están igualmente en Internet donde la mayoría de la gente encuentra parejas y donde no somos reales. El amor por Internet está lleno de máscaras”, subraya la artista.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

Dice que empezó en 2015 a utilizar el boli Bic por determinadas circunstancias ligadas al hecho de no tener en esos momentos pinturas y pincel. “Fue una manera de empezar a hacer dibujos de una manera distinta y que pienso se puede desarrollar, porque es una técnica que da mucho”. Tanto es así que no duda en proclamar que el bolígrafo “se puede utilizar como un pincel y como quieras”. ¿Y por qué la prevalencia del azul? “Porque es un tono de los Bic y el que mejor da para los claroscuros. También es más simbólico, porque tiene connotaciones más oníricas. Aunque he utilizado toda gama de colores”.

Esa mirada al pasado, que le ha llevado a basarse en la novela de Choderlos de Laclos, la película de Frears o los cuadros de Watteau, pero también en aspectos más biográficos relacionados con una época que ella lógicamente no ha vivido, termina ofreciendo una misma perspectiva ligada con la nostalgia de un tiempo que fue y que ahora Consuegra Romero evoca en sus dibujos. “Al principio dibujaba figuras siempre en interiores, pero luego me salí ya a la naturaleza, porque artistas como Watteau siempre me han interesado, al retratar reuniones de parejas en la naturaleza, rodeadas de árboles y en medio de paisajes característicos de esa época”.

Obra de Consuegra Romero por cortesía de la autora.

El paisaje siempre lo ha tenido muy presente, aunque haya optado en determinados dibujos por interiores en busca del típico sillón de época u otros elementos decorativos, pero decantando finalmente su obra hacia el rococó,  por aquello de subrayar los exteriores tan presentes en aquella pintura de mediados del XVIII. “El juego que le doy a la naturaleza en este proyecto tiene que ver con esa sensación de arrastre que provoca en los personajes; es una naturaleza movediza y que puede comerse al personaje”, subraya. 

Consuegra Romero insiste en la idea de máscara que sobrevuela el conjunto de ‘Les Amours’ y que el MuVIM acoge hasta el 29 de febrero. “La máscara tiene eso, que te la pones para hacer ver a otra persona lo que tú quieres que vea de ti, pero después la realidad es otra”. Como otra es la realidad que ofrece la publicidad actual y en la que también se detiene. “Hay mucha publicidad que se ha inspirado en esa época. Vogue, por ejemplo, tiene trabajos muy buenos que se han inspirado en aquel tiempo. Son imágenes que tienen ese mismo drama oculto, entre las apariencias y lo que eres verdaderamente”.

El Premio DKV-Makma dice que supone un reconocimiento a su trabajo “y eso es siempre un honor”. Y añade: “No me suelo presentar a concursos, pero pienso que es un poco la forma de vida que tenemos los artistas, porque muchas veces es casi nuestro sueldo de cinco meses de trabajo. De manera que es un sustento económico y un apoyo artístico”. 

Consuegra Romero durante el montaje de la exposición en el cubo del MuVIM. Foto: Vicente Chambó.

Salva Torres

Xulia Vicente hace el cartel del VII Splash Sagunt

Cartel del VII Splash Sagunt. Festival del Cómic de la Comunitat Valenciana
Xulia Vicente
Ajuntament de Sagunt. València
Martes 7 de enero de 2020 

La presentación del cartel de la séptima edición del Splash Sagunt Festival del Còmic de la Comunitat Valenciana -que se celebrará el 27, 28 y 29 de marzo de 2020 en el Casal Jove del Port de Sagunt-, obra de Xulia Vicente, supone el pistoletazo de salida de sus contenidos. La autora del cartel presentado en el Ayuntamiento de Sagunto estuvo acompañada de Darío Moreno, alcalde de Sagunto, Guillermo Sampedro, concejal de Juventud, y miembros de la organización del Splash.

De esta forma, el Splash continúa en su tradición de carteles firmados por mujeres. Núria Tamarit, Cristina Durán, Ada Díez, Ana Oncina, Laura Pacheco y Susanna Martín preceden a Xulia Vicente, joven autora gallega afincada en Valencia pero ya consolidada artista valenciana en la ilustración de cómics y libros. Todas ellas forman parte de la familia Splash y en él han dejado su sello. 

Xulia Vicente, junto a representantes del Ayuntamiento de Sagunto. Imagen cortesía de Splash Sagunt.

Xulia Vicente nace en 1993 en la localidad coruñesa de Cariño, crece en Cambre y marcha luego a cursar Bellas Artes en Valencia, donde reside desde entonces. Publica su primer libro-cómic en 2016: Anna Dédalus: El misterio de la mansión quemada, con Miguel Ángel Giner Bou y Núria Tamarit. Más adelante le siguen Duerme Pueblo, de nuevo junto a Núria Tamarit, y Ari, Cazador de dragones con guión de Manuel Gutiérrez. Esta última es la primera parte de la trilogía Sello de Dragón, de la que recientemente ha publicado su segunda entrega: Ira, Jinete de dragones. Xulia ha colaborado también en revistas y fanzines, tanto nacionales como internacionales, como 2000AD, Xiulit, Jotdown, Nimio o Sacoponcho. Actualmente se dedica a la ilustración mientras continúa trabajando en la tercera parte de la trilogía y en otros proyectos.

Respecto al cartel que ha diseñado para el Splash Vicente cuenta: “Mi idea fue crear un pequeño terrario al que se asoma una potencial lectora a través de la página de un cómic y donde hay un compendio de varios géneros del cómic, distintos personajes en un ambiente, el mundo del cómic, que en España es muy pequeño pero muy variado y rico”. Para Vicente, en el cartel hay romance, terror, detectives, ciencia ficción, “que es lo que yo siento cuando voy al Splash ya que tienes una ventanita a todo tipo de público, cosa que no creo que pase en todos los salones del cómic”.

La organización comunica, además, que el próximo 15 de enero dará a conocer todos los premios del Splash 2020, a modo de avance de contenidos del festival de este año. 

Xulia Vicente, durante la presentación de su cartel. Imagen cortesía de Splash Sagunt.