Al coronavirus le salen 50 creadores críticos

Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos
Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València
Universitat 2, València
Hasta el 29 de noviembre
Miércoles 30 de septiembre de 2020

La filósofa Adela Cortina, aludiendo a la sociedad del riesgo de la que hablaba el sociólogo alemán Ulrich Beck, dice que lo que tal peligro nos demuestra “es que los riesgos o se asumen mundialmente o vamos a quedar desarbolados”, añadiendo que “los independentismos y los nacionalismos que cortan los lazos unos con otros son verdaderamente desafortunados”. Cortina es uno de los 50 pensadores a partir de cuyos textos otros tantos creadores valencianos, del ámbito del diseño y la ilustración, han reflexionado gráficamente y de forma crítica en torno a los desafíos que plantea la irrupción de la pandemia por el coronavirus.

A esa visión general del problema mundial causado por la covid-19 y la respuesta a la que nos conmina, la filósofa valenciana ha denominado “hospitalidad cosmopolita”. Una hospitalidad que La Nau de la Universitat de València refleja en la Sala Acadèmia, reuniendo a ese medio centenar de artistas tan bien avenidos como disparmente entregados a la causa crítica de mostrar por dónde chirría esa sociedad del riesgo, ahora expuesta a la letalidad de un virus invisible.

coronavirus
Diseñadores e ilustradores valencianos participantes en la exposición ‘Coronacrisis y cultura’, en una foto de grupo. Imagen cortesía de La Nau.

Marisa Gallén, Premio Nacional de Diseño 2019 y comisaria de la exposición ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos’, puso el dedo en la llaga cuando señaló que uno de los objetivos de la muestra era “concienciar sobre los desafíos que tenemos como especie”, en estos momentos de incerteza por la pandemia. “Hay que crear una nueva arquitectura política universal, porque la humanidad está amenazada como especie en su totalidad”, añadió.

Gallén insistió en que somos una especie “en peligro de extinción, que lo ha dominado todo y ha destrozado sus condiciones de vida”, para terminar remarcando que el mayor desafío ahora mismo era el de “permanecer vivos”. “Esto no va de la Comunidad Valenciana, de Europa o de África. Va de todos”, resaltó. Por eso Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, habló en todo momento de “reinventar la vida, a partir de un hecho existencial que nadie imaginaba, al menos en Occidente”.

Vista de la exposición ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos’, en la Sala Acadèmia de La Nau. Foto: MAKMA.

La nómina de creadores que críticamente someten esa sociedad del riesgo a debate es tan amplia como ilustre, destacando, por citar algunos, los nombres de Pepe Gimeno, Paula Sanz, Yinsen, Dani Nebot, Xavier Monsalvatge, Iban Ramón, María Herreros, Mariscal, Sandra Figuerola, Boke Bazán, MacDiego, Cento Yuste, Paco Roca, Carla Fuentes, Dídac Ballester, Ana Penyas o Escif. Y entre los pensadores, autores como Maite Larrauri, Richard Sennett, Daniel Innerarity, Edgar Morin, Joan Romero, Jane Goodall, Alicia Puleo, Byung-Chul Han, Juan Luis Arsuaga, Noam Chomsky, Ai Weiwei o la propia Cortina.

Seis ejes temáticos van agrupando por pares las obras y los textos de los respectivos creadores y pensadores: Sociedad y vida; valores y cultura; política; ecología; ciencia y tecnología, y economía. Hay ilustradores como Elías Taño que se las han tenido que ver con textos acalorados como el de Naomi Klein: “Necesitamos estar indignados, muy indignados. Necesitamos inspirarnos por el tipo de movimientos de masas que han derrocado a los gobiernos en momentos de crisis anteriores”. Indignación que, como ya dijera el filósofo Daniel Innerarity en otro contexto (su libro precisamente titulado ‘La política en tiempos de indignación’), hay que tener mucho cuidado con ella porque suele dejarlo todo perdido de lugares comunes.

Detalle de la obra de Lalalimola (Sandra Navarro), en la exposición ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos.

Innerarity nos recuerda, ahora en el texto incluido en la exposición y del que se hace cargo gráficamente Fase Estudio, que “en medio de la inmaterialidad de la inteligencia artificial, el transhumanismo y temas similares que estábamos estudiando, de repente un modesto virus nos recuerda nuestra condición corporal, nos devuelve al cuerpo, a la finitud, a la vulnerabilidad”. Y añade: “Y otro tipo de aprendizaje que vamos a hacer, bajo mi punto de vista, es que se pone de manifiesto lo poco que somos capaces de protegernos y lo mucho que somos capaces de autoamenazarnos con nuestra movilidad, con nuestra forma de consumo…y el poco esfuerzo que hemos hecho para encontrar unas protecciones equivalentes”.

Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, que junto al Ayuntamiento de Valencia colabora en la exposición, aludió a la reflexión que precisamente desde la cultura se hacía con respecto a esa fragilidad humana delatada por la pandemia. Reflexión crítica, porque, como apuntó Ariño, la muestra tiene un “contenido crítico, porque sin crítica no puede haber esperanza”. “Huimos del buenismo”, aseveró.

Obra de Escif en la exposición ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos’.

La politóloga Seyla Benhabib, cuyo pensamiento evoca gráficamente Juarez Casanova, se hace eco de la contradicción humana, sin duda objeto del arte allí donde éste se interroga más allá del corsé ideológico, poniendo el énfasis en la tensión entre la interconexión y la separación: “De repente, el mundo parece haberse hecho más pequeño, porque el virus está en todas partes; al mismo tiempo, todos estamos más separados, en la cuarentena de nuestros espacios privados”.

Los 50 creadores valencianos, utilizando estilos diferentes ya sea desde el diseño o la ilustración, hurgan en esa contradicción humana, a veces de una forma poética y en otras de una manera más palmaria, por aquello de servirse de las recurrentes mascarillas con resultados variopintos. Los hay más textuales, abstractos y figurativos, líricos o directamente políticos, humorísticos o más serios, pero en todo caso, plenos de una inventiva y cualidad artística sin duda proclives a contagiar sanamente ese mundo que se quiere hospitalario y que, en ocasiones, deviene agreste, cuando no insulsamente mágico.

“A la ciencia ahora de pronto se le atribuyen las cualidades de la religión, incluyendo la inmortalidad. Es decir, vamos a tener energía limpia, de todo, gratis, y además vamos a ser inmortales. ¿Y quién lo va a hacer? “La ciencia”. Eso es pensamiento mágico”, señala el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, al que Dídac replica gráficamente. Esa mezcla de discursos acogedores, en contraposición con esos otros más ásperos e inclementes, junto a ilustraciones igualmente amables u optimistas, enfrentadas a otras de mayor carga explosiva, dibuja el perfil poliédrico de una exposición que hasta el 29 de noviembre acoge La Nau.

Y como el debate “sigue abierto”, subrayó Gallén, no parece descabellado pensar en su itinerancia. “Hay algunas universidades interesadas”, reconoció Ariño, como por ejemplo la de Castilla La Mancha, algunos de cuyos responsables vendrán a verla. “Pueden incorporar artistas de su territorio para que siga creciendo. El efecto de bola de nieve”, apostilló Ariño. Creatividad a raudales para combatir lo real de un virus que está provocando fértiles reflexiones, no exentas de estériles discusiones.

Vista de la exposición ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos’. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

‘Los de arriba’. Pide un deseo, en el Teatro Rialto

‘Los de arriba’, de Adrián Novella
Bullanga Compañía Teatral (Castellnovo)
Con Jorge Bonora, L. Carlos Gómez, Candela Muñoz, Luis Peset, Francesc Romeu, Alison Torres y Lucía Torres
Teatre Rialto | Sala 7
Plaza del Ayuntamiento 17, València
Del jueves 1 al domingo 4 de octubre a las 19:00
Miércoles 30 de septiembre de 2020

«¡Hola, amigis! Os quiero invitar a una celebración especial. Mi chico vuelve a casa después del lío este de la pandemia, así que le he preparado junto a algunos compis una fiesta sorpresa de bienvenida en la que también celebraremos su cumpleaños. Venid bien vestidos, que tanto tiempo metidos en casa no sea excusa para estilos cutres. ¡Ah! Y lo de la mascarilla y el gel. Nos vemos en el ático del edificio Rialto. Nos lo vamos a pasar en grande ahí arriba. ¡No faltéis!».

«Durante el evento se respetan ciertas medidas de seguridad, se baila, se bebe, se abren regalos y se comparten deseos, aspiraciones y anhelos en lo referente al futuro más próximo. Pero, ¿estos son verdaderos? ¿Importa más la salud o la economía? ¿Las libertades o los privilegios? ¿El bienestar es para el pueblo o para las élites y las empresas? Estos jóvenes deberán plantearse estas preguntas en algún momento, o quizás no. Estos jóvenes nos llevarán al futuro, al progreso, o quizás no».

Los de arriba
Elenco de ‘Los de arriba’. Imagen cortesía de Bullanga Compañía Teatral.

Así anticipa Bullanga Compañía Teatral la sinopsis de ‘Los de arriba‘ , una propuesta escénica que nos retrotrae a una fase del desconfinamiento, contexto en el que se enmarca una particular fiesta de cumpleaños atrasada repleta de dualidades – los de arriba, los de abajo; lo personal, lo social; la libertad, lo prohibido– y clandestinidad. El montaje transcurre hilado con precisión, superando los reveses de los tiempos que corren, gracias a un joven equipo comprometido de cuyo trabajo se extraen, por lo menos, dos lecturas: que el teatro es seguro y que el teatro es necesario.

“Los de arriba” es una producción propia de Russafa Escènica Festival de Tardor incluida dentro del programa Graners de Creació 2019-2021, que en esta ocasión alcanza su octava edición. La propuesta se inscribe dentro de la línea ‘Invernadero’, una apuesta consolidada del festival que trata de ofrecer un nuevo modelo de producción participativa enfocada a jóvenes talentos para que, al mismo tiempo, contribuya a la formación e inserción laboral de artistas recientemente egresados.

MAKMA

Luis Galbis se hace con el ‘València se ilustra’

Luis Galbis, ganador del proyecto ‘València se ilustra’
Exposición en Rambleta en abril de 2021
Martes 29 de septiembre de 2020

Tras intensas deliberaciones un comité compuesto por seis expertos en artes plásticas distinguió el 18 de septiembre a Luis Galbis Fuster entre las 18 firmas participantes en el proyecto ‘València se ilustra‘ organizado por Rambleta y Cervezas Alhambra. Dicha distinción se materializará en la producción de su obra y la consiguiente exposición en Rambleta el próximo mes de abril dentro de la temporada 2020-2121.

“La decisión no fue fácil porque los 18 ilustradores son muy buenos, con perfiles muy diversos y unas propuestas de trabajo muy completas y variadas en cuanto a técnica”, dice Cristina Chumillas miembro de dicho comité. “Pero sí resultó fluida y después de hacer una primera selección entre los trabajos de Fran Mengual, Juanma Martínez, Alejandra de la Torre, Sara Luz y el propio Galbis, finalmente el jurado decidió que éste fuera el ganador”.

El artista olivense está en racha, en buena racha. “No me esperaba ganar este premio porque todos mis compañeros son estupendos, hay mucho nivel y muy buen rollo entre nosotros”. Con nueve meses por delante para preparar su exposición, un auténtico embarazo creativo, Galbis no sabe todavía cuál será la línea matriz. “Tengo que dedicar varios días a pensarlo pero lo que sí tengo claro es que los materiales sean muy variados”.

Obra de Lalo Kubala, participante en el ‘València se ilustra’ 2020. Imagen cortesía de la organización.

Esta variación ya se hace patente en su exposición ‘Entre mi casa y la mía’ que estará hasta el 16 de octubre en Lanevera Gallery (Puerto Rico, 46), una treintena de obras sobre papel y cerámica, uno de sus materiales preferidos. Participa en ‘Valéncia se ilustra’ con un trabajo sobre el Edificio Iturbi por motivos muy personales.

“Desde que vine de pequeño con mis padres a vivir a Valencia han vivido ahí”, cuenta. “He pasado gran parte de mi infancia en el Iturbi y me parece un sitio muy peculiar. Desde el diseño del edificio, el oasis que es el interior hasta el paisaje de su alrededor. Nos hemos pasado la vida con la promesa del Parque Central mientras jugábamos en las vías y al final hemos acabado amando ese paisaje”.

Galbis Fuster empezó su formación artística en la EASD de València estudiando Artes Aplicadas a la Escultura. Después estudió Bellas Artes, durante los primeros años también centrado en la escultura, pero tras conseguir una Beca Erasmus, y también a través del grabado, empezó a interesarse por la Ilustración, especializándose tras realizar el Máster en Ilustración y Diseño de la UPV. Ha trabajado como freelance para distintas marcas y grandes empresas y como Director de Arte en distintos estudios y agencias de publicidad, siempre intentando desarrollar sus propios proyectos personales. Ha ilustrado libros para Llibres de la Drassana y Editorial Sendemá y realizado exposiciones en València, Madrid y Lisboa.

El proyecto ‘València se ilustra’ cuyo objetivo es que distintos artistas afincados en Valencia dieran su visión de la ciudad surgió en 2016. “Ha funcionado como un comisariado no como una convocatoria abierta, pues se buscaban diferentes perfiles y técnicas”, explica Chumillas. “También una alternancia entre profesionales con largo recorrido y otros en sus inicios o que no fueran todavía conocidos. Y también contaba la paridad de género”.

Obra de Antonio Chumillas, participante en el ‘València se ilustra’ 2020. Imagen cortesía de la organización.

Posicionar la ilustración frente a otros artes es, asimismo, la filosofía de ‘València se ilustra’. “Lo que más me ha llamado la atención a lo largo de su desarrollo ha sido la implicación de los ilustradores”, indica Chumillas. “Previamente a la exposición se realizan tres presentaciones durante el año y los que participan en la segunda y la tercera acuden a las anteriores para ver los trabajos realizados por sus compañeros, se conocen, se animan y se apoyan. Se generan unos encuentros muy bonitos y necesarios entre ellos. Y eso hace que la exposición final donde están los 18 sea redonda ya desde el inicio”.

Organizada y producida por Rambleta y Cervezas Alhambra, la exposición ‘València se ilustra’ se inauguró el 19 de septiembre y permanecerá abierta hasta el 19 de octubre. Reúne en un mismo espacio a los 18 artistas que expusieron durante la edición 2019-2020 en  distintos barrios de la ciudad. Para asistir es necesaria la descarga de invitación que se puede hacer en la web de Rambleta www.larambleta.com.

Los 18 participantes han mostrado a lo largo del año en diferentes acciones, presenciales y online, su visión propia de la ciudad de València, representando aquellos lugares que para ellos son destacables más allá de tener una relevancia o impronta artística, patrimonial o monumental. La esencia de la ciudad a través de sus vivencias es la que queda reflejada en las ilustraciones, aquellos lugares que deben ser salvaguardados porque hablan de nuestra identidad y que hacen València diferente.

Entre los artistas: Diego Mir, Marta Colomer «Tutticonfetti», Ana Collado, Sara Luz, Lalo Kubala, Jaume Pallardó, Alejandra de la Torre, Dulce Adell «La Niña Pollo», Paula M. Rufat, Luis Galbis, Don Rogelio J, Juanma Martínez, Antonio Chumillas García ‘Tete Chumi’, Alba Casanova, Laura Rico, Sergio Montal, Fran Mengual y Julieta XLF.

Luis Galbis
Obra de Luis Galbis, ganador del ‘València se ilustra’ 2020. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

Sala L’Horta reabre con ‘El Mètode Grönholm’

‘El Mètode Grönholm’
Sala L’Horta
Sant Martí de Porres 17, València
Sábado 3 de octubre
Martes 29 de septiembre de 2020

La Sala L’Horta, centro cultural gestionado por L’Horta Teatre, reanudará su actividad este fin de semana tras seis meses de cierre temporal debido a la crisis sanitaria de la covid-19. “Iniciamos una temporada diferente a las demás, pero con ilusión y con ganas de aportar normalidad a nuestras vidas”, apunta Alfred Picó, director de este espacio cultural con 25 años de trayectoria como centro de referencia en la difusión y producción de artes escénicas dirigidas al público familiar y a niños de todas las edades, desde bebés hasta alumnos de Bachillerato.

El Mètode Grönholm
Escena de ‘El Mètode Grönholm’. Imagen cortesía de Sala L’Horta.

La Sala L’Horta alzará el telón el sábado 3 de octubre con ‘El Mètode Grönholm’, uno de los grandes éxitos de la cartelera teatral de los últimos años. Esta divertida sátira sobre los procesos de selección de personal en las empresas está protagonizada por un reparto de lujo: Rebeca Valls, Jordi Ballester, Ferran Gadea y Diego Braguinsky. Ganadora de un premio Max en 2005, ‘El Mètode Grönholm’ forma parte de la programación especial del XXV aniversario de la sala, que tuvo que cancelarse la primavera pasada debido a la pandemia.

Al día siguiente, el domingo 4 de octubre, el espacio cultural situado en la pedanía valenciana Castellar-Oliveral celebrará su tradicional fiesta de inicio de temporada con el estreno absoluto de ‘Desfem’, el último espectáculo de teatro y música creado por el dolçainer y cantautor valenciano Dani Miquel.

Dani Miquel, en ‘Desfem’. Imagen cortesía de Sala L’Horta.

Un montaje divertido y didáctico que tiene como objetivo concienciar a mayores y pequeños sobre la necesidad de cuidar del medio ambiente con gestos sencillos y cotidianos. A través de las canciones del espectáculo, de la mano de Dani Miquel y MA·ME·MI·MO·MÚSICS, conoceremos al monstruo Crivet y los espectadores aprenderán qué es la economía circular, por qué es tan importante el reciclaje y a qué contenedor debemos llevar cada tipo de residuo.

El público encontrará la Sala L’Horta completamente remodelada, después de la intervención integral que se ha llevado a cabo durante el verano para mejorar la comodidad de los espectadores. Para que la visibilidad sea óptima, se ha bajado la altura del escenario y se ha construido una rampa para las butacas, además de otras mejoras no visibles, que harán de esta sala un espacio cálido ideal para el hecho escénico.

Las funciones de la nueva temporada aplicarán un estricto protocolo anti-Covid que sigue todas las recomendaciones de las autoridades para la celebración de eventos culturales seguros. “Hemos implementado todas las medidas de seguridad que marca la normativa actual, para que los espectadores tengan la máxima tranquilidad y puedan disfrutar de una experiencia teatral plena y satisfactòria. Las medidas incluyen la reducción del aforo y la desinfección frecuente de butacas y zonas comunes”, explica Alfred Picó.

Rebeca Valls, en ‘El Mètode Grönholm’. Imagen cortesía de Sala L’Horta.

MAKMA

La ley de mecenazgo, a debate por sus carencias

Encuentro sobre arte y mecenazgo
Con Elisa Hernando, Javier Molins y Luis Trigo
Abierto València 2020
IVAM
Domingo 27 de septiembre de 2020

Luis Trigo, presidente de la Fundación ‘El Secreto de la Filantropía’, reclamó la reforma de la ley de mecenazgo, que ya existe tanto a nivel estatal como autonómico, por entender que tiene muchas lagunas. Así lo explicó en la mesa redonda que sobre arte y mecenazgo tuvo lugar en el IVAM, dentro de Abierto Valencia 2020 que sirve para abrir la temporada de las galerías de arte contemporáneo de la Comunitat Valenciana, y en la que también participaron Javier Molins, asesor artístico de la Colección Hortensia Herrero, y Elisa Hernando, fundadora de la asesoría Arte Global y de la plataforma online RedCollectors.com, que participó online desde Madrid.

En su su charla ‘Esa Ley de Mecenazgo que tanto se reclama’, Trigo centró su intervención en esa necesidad de reforma normativa del mecenazgo, reflexionando sobre los contenidos que debiera tener dicha ley y en cuya carencia muchos encuentran la causa de que no se apoye al arte desde el ámbito privado. A su juicio, aunque ya tenemos esa ley (“y no una, sino dos: una estatal y otra autonómica”), contiene “muchas lagunas e ineficiencias” para estimular el mecenazgo, pero que no son tanto las que se reclaman normalmente (falta de estímulos fiscales), sino otras, que enlazan más bien “con una escasa cultura y costumbre de esta actividad en España”.

Mecenazgo
De izda a dcha, Javier Molins, Reyes Martínez, Rosa Santos y Luis Trigo. Foto: Nacho López.

La Fundación ‘El Secreto de la Filantropía”, además de difundir los valores de la filantropía y el altruismo, ayuda a las empresas a identificar iniciativas en las que concretar sus acciones de responsabilidad social empresarial, en los campos de la cultura, la atención de necesidades sociales y a la investigación médica. En el ámbito de la cultura, ayuda a las empresas que quieran vincularse con proyectos culturales a identificarlos y definirlos, a vincular su misión y sus valores con la iniciativa cultural seleccionada, a desarrollar el proyecto y a darle difusión interna y externa.

Elisa Hernando, con un una disertación titulada ‘Coleccionismo en la era digital’ dibujó la situación actual del arte contemporáneo enfrentado a las nuevas estrategias de difusión. Para Hernando, “un coleccionista no compra para vender, compra para disfrutar”, pero no puede dejar de lado el valor de la obra. “El mercado del arte online cada vez tiene más protagonismo, aunque nunca llegará a sustituir la experiencia física”, añadió.

Javier Molins, que participó con la ponencia ‘Mecenazgo y arte contemporáneo. El caso del Centro de Arte Hortensia Herrero’, se centró  en el tema del compromiso del coleccionismo privado con el arte contemporáneo y con la ciudad. Aprovechó la ocasión para presentar el futuro Centro de Arte Hortensia Herrero, un edificio histórico en proceso de rehabilitación que enriquecerá el patrimonio de la ciudad, así como las principales líneas de actuación que se van a llevar a cabo desde este nuevo centro de arte. Para Molins, los objetivos del coleccionista han de basarse en tres pilares: “el gusto del coleccionista, la localización de la colección y el presupuesto”.

El encuentro sobre arte y mecenazgo, que desde hacía semanas tenía el aforo completo, fue coordinado en esta octava edición de Abierto Valencia por Reyes Martínez, directora de la galería Set Espai d’Art, y pudo seguirse en streaming, adaptándose así a la situación actual y permitiendo a cualquier interesado disfrutar de las charlas. Los encuentros de este año han sido patrocinados por la Fundación ‘El Secreto de la Filantropía’ y se han centrado en intervenciones que abordan el futuro con nuevas estrategias y compromiso del coleccionismo.

Las galerías de arte que conforman LAVAC seguirán abiertas al público toda esta semana en horario habitual, para presentar y explicar sus nuevas exposiciones a cualquiera que desee visitarlas. Como novedad, en esta edición se pueden realizar visitas en 3D a las galerías, consiguiendo así que el espectador/visitante pueda recorrer el espacio de todas las salas de LaVAC (asociación que integra a todas las galerías) y disfrutar de las obras expuestas.

De este modo, Abierto València 2020 continúa celebrándose hasta el 2 de octubre, día en el que concluirá con el fallo del Premio Popular Cervezas Alhambra. Este premio se decidirá por votación popular sobre las obras expuestas y puede realizarse en la web de la marca hasta las 12:00h. del 2 de octubre.

MAKMA

«España fue precursora de los derechos humanos»

‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano
Editorial Espasa, 2020
Domingo 27 de septiembre de 2020

La conquista de América fue una epopeya entreverada de luces y sombras. Una proeza que tuvo su lado oscuro. Los españoles llevaron al otro lado del Atlántico una tecnología superior y una religión que no practicaba sacrificios humanos, pero también microrganismos asesinos que diezmaron a la población nativa y una firme voluntad de dominio y sometimiento. Al margen de  las polémicas, la memoria de la conquista es un filón inagotable de historias que muestran lo mejor y lo peor de la naturaleza humana.

El rey del Perú‘ (Espasa), de Juan Pedro Cosano, se suma a la ingente bibliografía que, en clave de ficción, recrea algunos episodios de ese proceso en torno a la figura de Gonzalo, el menor de los hermanos Pizarro y una joven inca que posee dones sobrenaturales. Basado en una exhaustivo proceso de documentación, el relato explica cómo un puñado de hombres, con sus perros y caballos, lograron vencer a cientos de miles aprovechando las disensiones intestinas entre las distintas facciones del pueblo inca. La historia está ambientada en parajes tan variados como Toledo, Trujillo, Sevilla, el Cuzco, la Ciudad de los Reyes, Quito, Cajamarca y Machu Picchu.

Portada de ‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano.

Espasa sugirió a Cosano que escribiese un relato de ficción sobre la conquista del Perú centrado en Francisca Pizarro Yupanqui, hija del gobernador y de la princesa inca Quispe Sisa, hija a su vez del emperador Huayna Cápac, después llamada Inés Huaylas, cuya efigie se puede ver en el palacio de los Pizarro en Trujillo. «El proyecto no cuajó porque Francisca era demasiado pequeña durante la conquista y resultaba difícil articular una historia que pivotase sobre ella. Mientras me documentaba sobre el tema, conocí en profundidad la figura de Gonzalo Pizarro, que me pareció tan turbadora como fascinante, y decidí centrar en él la novela».

Cosano describe a su personaje como un «hombre galante y apuesto, guerrero simpar, ambicioso y concupiscente, gobernador de Quito, explorador del Amazonas, buscador del País de la Canela, perseguidor del sueño de El Dorado, el capitán rebelde que se puso al frente de los encomenderos en contra de las Leyes Nuevas del rey Carlos y derrotó a su virrey y a sus ejércitos, hasta entonces invictos en el Tahuantinsuyo».

Los cuatro hermanos Pizarro formaban un equipo formidable. «El mayor, Francisco Pizarro, era hijo bastardo de Gonzalo Pizarro El Largo, capitán del ejército del rey. Hernando, grande, fuerte, tempestuoso, versado en armas y en letras, fue el único hijo legítimo y el único que muere en España. Gonzalo y Juan, hijos bastardos de una molinera llamada María Alonso, mueren en el Perú, al igual que el primogénito».

Mapa de ‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano.

Un acierto de Cosano ha sido tejer la historia de Pizarro con las memorias imaginarias de una joven inca de alta cuna que describe desde dentro su civilización, sus dioses, sus costumbres y su forma de vida. «Nayaraq posee el don de lenguas y la capacidad de prever la muerte de personas cercanas a ella. Este segundo don marcará su vida, y gracias al primero conocerá a Gonzalo, cuando el rey Huáscar la manda como intérprete con una embajada hasta el campamento de los viracochas, como los incas llamaban a los españoles».

El autor reconoce que existe un paralelismo entre la joven inca y Malinche. «La diferencia radica en que Malinche no tenía excusas para su conducta, mientras que Nayaraq es consciente de que la destrucción de su imperio ha sido provocada tanto por la llegada de los españoles como por la guerra civil que mantienen en esa época los incas, cuando, después de la muerte de Huayna Cápac, dos de sus hijos, Huáscar y Atahualpa, descomponen el imperio en una guerra intestina. Si esa guerra civil inca no hubiese tenido lugar, la conquista no habría sido como fue».

Juan Pedro Cosano con su libro ‘El rey del Perú’. Imagen cortesía del autor.

Entre la grandeza y la miseria que convergen tanto en la conquista como en la cultura inca, Cosano hace hincapié en la grandeza de ambos pueblos. ¿No es eso una manipulación del pasado? «¿Es manipular la historia decir que España llevó a América la cultura europea, la lengua, la religión, los adelantos científicos, la rueda, la escritura, la medicina, las universidades, construcciones hermosísimas que aún perduran?», responde el escritor. «Hubo destrucción y hubo muerte, sí. Pero lo que nació de esa antítesis fue una mezcla de sangres y culturas que dieron lugar a lo que hoy existe en Sudamérica. ¿Y no es hermoso lo que allí existe?

La novela «sólo pretende distraer al lector», afirma Cosano, «pero si, además, sirve para que se clarifique de una vez por todas una leyenda que tiene más de bulo interesado que de verdad, bienvenida sea. España, en esa época, fue un Estado precursor de los derechos humanos. Todas las leyes, normas, ordenanzas que se dictan desde la corte de Carlos I y de sus sucesores tendían a proteger a los indios, las llamadas Leyes Nuevas, que son las que provocan el levantamiento de Gonzalo Pizarro. En esas leyes se predicaba la igualdad de todos los seres humanos, algo impensable entonces».

Sobre los movimientos anticolonización que derriban estatuas de Colón y otros héroes de la conquista, Cosano opina: «Es curioso que esos movimientos estén auspiciados por quienes, como ingleses y franceses, no se mezclaron con nadie, sino que se limitaron a exterminar a los nativos y a recluir en reservas a los pocos supervivientes. Por no hablar de lo que hicieron franceses, belgas, holandeses y demás en las colonias africanas», concluye Juan Pedro Cosano.

Juan Pedro Cosano
Juan Pedro Cosano, autor de ‘El rey del Perú’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El realismo inquietante de Antonio López

Antonio López, con una sección dedicada a María Moreno
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, València
Hasta el 24 de enero de 2021
Sábado 26 de septiembre de 2020

Tomás Llorens, comisario junto a Boye Llorens de la exposición que Fundación Bancaja dedica a Antonio López, se refirió a la sensibilidad de la obra más temprana del pintor manchego como caracterizada por un realismo que se solía asociar con ecos del surrealismo y del realismo mágico, para terminar diciendo: “Algo de eso hay”, en el conjunto expositivo.

En este mismo sentido, aunque poniendo una lupa en ese realismo, el escritor Salman Rushdie aludió al hiperrealismo como una forma de ver el mundo con tal detalle que nadie puede ver. Sumando todas esas categorizaciones que, como todas, apenas sirven para contemplar la punta del iceberg que constituye la obra de Antonio López, podríamos decir que, precisamente por todo ese lujo de detalles que atraviesa el trabajo del artista de Tomelloso, su obra es un enigma que apenas salta a la vista por su harta elocuencia.

Vista de la exposición dedicada a Antonio López. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Tomás Llorens se aproximó al núcleo de ese enigma cuando advirtió, señalando el apartado dedicado a lo vegetal, que junto al cuerpo humano, la gran ciudad y el interior doméstico integran los ejes temáticos de la exposición, el “mundo inquietante” de Antonio López, con esa “proliferación de novedades sentidas como amenazantes”. A Llorens le faltó extender esa inquietud al conjunto del trabajo, más allá del simple apartado vegetal, para cerrar el círculo de una trayectoria que abarca más de 60 años dedicada a extraer emoción de las estampas más cotidianas.

“Pintamos para contar emociones”, resaltó Antonio López, que por primera vez expone su obra junto a la de su mujer, María Moreno, por obra y gracia de la Fundación Bancaja, productora de la muestra, y del trabajo de los comisarios. La vida de Mari, como se refirió López a su esposa fallecida en febrero, era más importante, dijo, que su pintura, de ahí que la hiciera más libre a la hora de pintar, porque “no debe nada a nadie”, subrayó el artista manchego. “Brota de ella de manera natural”, apostilló.

Saliéndose del discurso dominante (“no hay que ensañarse en ello”), aludió al trabajo de María Moreno como el de una mujer con enorme talento para la pintura, que decidió sin embargo dedicarse a la educación: “Yo defendía su tiempo para pintar”, remarcó, para después señalar el dato de que ahora hay más mujeres que hombres en las facultades de Bellas Artes. “No hay que tener prisa. Los hombres y las mujeres han nacido para estar juntos”, agregó.

Vista de la exposición dedicada a Antonio López. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Dijo que cuando algo no albergaba emoción dejaba de hacerlo, apelando al “arte que se salta todos los trámites”. Y uno de los más engorrosos puede hallarse en aquellos encargos que, como el de retratar a la familia del Rey Juan Carlos, se hallan de entrada limitados por el protocolo y una serie de prejuicios. Antonio López se mostró, a este respecto, taxativo: “El Rey me dijo, ‘nosotros somos una familia española’. Yo sabía que eso no es así, es más que una familia española, pero eso me ayudó”, de manera que él vio a un padre, una madre y tres hijos y le pareció “muy bonito trabajar sobre eso”.

Admitió que si se lo encargaran de nuevo, “no los reyes, sino alguien que tuviera relación con ellos, lo haría encantadísimo”, después de reconocer que anteriormente había pintado “parejas, hombres y mujeres, pero nunca una familia”. Cuando se le preguntó por ese cuadro, ‘La familia de Juan Carlos I’, ubicado en el interior del Palacio Real, aseguró que estaba bien allí, pidiendo respeto para el arte y la pintura “más allá de incumbencias temporales”.

Obra de Antonio López en la exposición que le dedica Fundación Bancaja.

“Este debate es para llenar páginas de periódicos”, resaltó, trayendo a colación la larga historia de los trabajos por encargo. “Qué pasaría si ese problema lo trasladáramos al Museo del Prado. ¿Habría que quitar ‘La familia de Carlos IV’, que eran unos sinvergüenzas todos? ¿O quitar al Papa Inocencio X, de Velázquez, porque es feo? ¿Por qué no vemos la pintura, el arte?”.

Antonio López percutió con su pregunta algo que puede dar lugar a un extenso debate: el del arte comprometido. “El arte nos ayuda de otra manera y hay que respetarlo fuera de todas esas incumbencias temporales”, aseveró. Otra de esas incumbencias, la pandemia por el coronavirus que ha trastocado nuestras vidas, apareció de nuevo ligadas a su trabajo, con esa gran ciudad deshabitada evocando en su obra los efectos del más reciente confinamiento. “Yo hago pintura muy poco periodística. Seguro que acaba apareciendo todo eso, pero no lo busco”, afirmó.

Antonio López
Antonio López junto a una de sus obras en la Fundación Bancaja.

Como acaba apareciendo el misterio vinculado a la inquietud que destila su obra realista. Ya sea una nevera abierta, en cuyas tripas hay alimentos cotidianos que parecen cobrar vida sobrenatural, o el membrillo que dio pie a la cadenciosa y bella película de Víctor Erice siguiendo el proceso creativo de Antonio López, ensimismado con la captación de los cambios de ese membrillo según las estaciones del año, lo cierto es que la pintura del artista manchego diríase poseída por un rigor documental inyectado de poesía.

“Antonio es un pintor que ha trabajado como un estajanovista durante 60 años”, proclamó Tomás Llorens, tras advertir que su obra no era “muy numerosa, pero sí rica y profunda”. Como lo es la de María Moreno, insertada en la retrospectiva “con un pequeño conjunto de obra bellísima”, destacó el comisario. Las obras, procedentes de diferentes colecciones institucionales y privadas, podrán verse en la Fundación Bancaja hasta el 24 de enero. Una obra que, en el caso de López, está preñada de ambición por ahondar en los detalles de la vida. Detalles que, con el paso del tiempo, han ido derivando “hacia un mayor despojamiento y simplicidad”, concluyó Llorens.

“La gente que vale se pierde muchísimo”, subrayó Antonio López, añadiendo que los que habían salido adelante, como él, “hemos tenido la ayuda de Dios”. Cierta sacralidad, de hecho, diríase que brota de su pintura. Una sacralidad inscrita en los objetos más cotidianos, en las urbes vacías, el cuerpo humano y vegetales que, como el membrillo, primero alumbran su obra, para después dejarnos una sombra inquietante de misterio, expresión de su honda emoción por la pintura.  

Antonio Lopez entre dos de sus esculturas. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres     

Premios a las galerías, que abren sus puertas al 3D

ABIERTO VALÈNCIA 2020 | LAVAC
Apertura de las galerías valencianas
Entrega de premios y compra de obras
IVAM
Guillem de Castro 118, València
Del 25 de septiembre al 2 de octubre
Viernes 25 de septiembre de 2020

Son tiempos de pandemia y, aún así, el arte muestra su vigor con la apertura de la temporada por parte de las galerías valencianas. Decididas a combatir el coronavirus aireando sus estancias con los mejores artistas, las galerías de arte contemporáneo de la Comunidad Valenciana, reunidas en LAVAC, se hicieron eco de los premios con los que cada año las instituciones públicas (Generalitat y Ayuntamiento) y privadas (DKV, Fundación Hortensia Herrero, Gandía Blasco, Fundación Juan José Castellano Comenge y revista MAKMA) apoyan la labor de una salas que sirven de mediadoras entre la creación y su puesta en escena en los diferentes ámbitos del mercado.

Representantes de las instituciones que participan en Abierto València. Foto: Nacho López.

Rosa Santos, presidenta de LAVAC, puso el énfasis en la ampliación de fechas y la renovación de la marca corporativa que incide, precisamente, en esa unión de las galerías, para afrontar las inclemencias de una crisis que se manifiesta unas veces abiertamente económica y, en otras, mediante el azar de un virus que ha propiciado la aceleración de algunas tendencias. Por ejemplo, la de la digitalización de contenidos, para hacer frente a las dificultades de mostrarlos presencialmente, al menos mientras dure la pandemia, pero con vistas a ser un recurso complementario a la tradicional visita a las galerías.

“Se podrán visitar todas las exposiciones online”, resaltó Rosa Santos, al tiempo que destacaba como otra de las novedades el premio popular que concede Cervezas Alhambra, tras votación del público en la web de la marca cervecera. El IVAM, ahora bajo la dirección de Nuria Enguita, que se estrenó en Abierto València, fue un año más el marco donde tuvo lugar tanto la entrega de premios, como el desvelamiento de la compra de obras. “Aquí está el IVAM para lo que queráis”, proclamó Enguita, en un gesto que denotaba su voluntad de continuar apoyando a las galerías, en tanto entidades privadas conformadoras de un tejido cultural público.

La Galería Luis Adelantado logró el Premio a la Mejor Exposición de Abierto Valencia 2020. Foto: Nacho López.

José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Musesus, en nombre de Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, dio a conocer el ganador del ‘Premio a la Mejor Exposición’, que recayó en la Galería Luis Adelantado, por su “montaje elegante y profundo”. Glòria Tello, concejala de Cultura, entregó el de ‘Mejor Artista’ a Amanda Moreno, por su muestra en Espai Tactel. Ambos premios están dotados con 3.000€ (+IVA).

Amparo Moreno, junto a Ismael Chappaz, de Espai Tactel, alcanzó el Premio a la Mejor Artista de Abierto Valencia 2020. Foto: Nacho López.

Luego fueron comunicando sus respectivas compras las entidades privadas que participan en Abierto Valencia, entre ellas la revista MAKMA, que decidió comprar el proyecto de Álex Gambín, expuesto en la galería Tuesday to Friday y que lleva por título ‘El devenir de las estructuras’. Merche Medina, en nombre de la revista, explicó que la compra estaba fundamentada en “criterios semánticos y estilísticos”, por la “inquietante reflexión” de Gambín “en torno al logos de la construcción y de la destrucción, por el manejo del fuego como fuente de ruina y renovación, y por su travesía a través del dibujo en grafito y la animación en stop motion”.

galerías
Responsables de las galerías e institucionales de Abierto Valencia, en el IVAM. Foto: Nacho López.

La artista Amanda Moreno repitió suerte, al comprarle una obra DKV, que completó su adquisición con otra pieza de José Luis Cremades, también en este caso formando parte de la colectiva de la igualmente premiada galería Luis Adelantado. La Fundación Hortensia Herrero se decidió por la compra de obras de María Tinaut (Galería Rosa Santos), Anna Talens (Luis Adelantado) y dos más de Samuel Nieto (Shiras). Gandía Blasco optó por las obras de Lucía Blas (La Mercería), y Philip Gerald (Tuesday to Friday). Quien prefirió pronunciarse más adelante fue la Fundación Comenge, ya que por cuestiones a su voluntad no había podido ver todas las galerías.

Abierto València acabará el próximo 2 de octubre, día en el que se publicará el ganador del premio popular de Cervezas Alhambra, que recaerá en un artista de menos de 45 años y en la galería donde se expone su trabajo. Como apuntan desde LAVAC, lanzando un mensaje de optimismo voluntarioso, “con muchas restricciones de aforo, de movilidad y con todas las precauciones necesarias, gel hidroalcohólico, obligatoriedad del uso de la mascarilla y guardando la distancia de seguridad”, con todo eso y más, “pero el mundo del arte valenciano no puede parar”.

Obra de Álex Gambín, cuyo proyecto en la galería Tuesday to Friday fue objeto de compra por parte de MAKMA. Imagen cortesía de Abierto València.

MAKMA

Nuria Enguita quiere extraer el potencial utópico del IVAM

Presentación de Nuria Enguita como directora del IVAM
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Jueves 24 de septiembre de 2020

Decía María Zambrano que las utopías nacen solamente “dentro de aquellas culturas donde se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció”. Nuria Enguita se ha presentado como nueva directora del IVAM, sucediendo en el cargo a José Miguel Cortés, apelando al “potencial utópico” que el museo valenciano tuvo en su nacimiento, con el fin de recuperarlo: “Eso es lo que me anima”, dijo. Aquella edad feliz del IVAM de los 80 (“entonces fue más fácil”, subrayó), que propicia todo nacimiento, por aquello de llevar en su germen la ilusión de todo lo que está por hacer, parece congruente con los deseos implícitos en todo recién llegado.

Nuria Enguita, sin embargo, fue combinando, durante la presentación de su proyecto para el IVAM de los próximos cinco años, elementos propios de esa utopía que pretende potenciar (“grandes exposiciones históricas”, apostar por “mujeres de la vanguardia de las que no se han hecho exposiciones” o potenciar la web para convertirla “en un espacio virtual del museo abierto al mundo”), con otros más cercanos, igualmente soñados y puestos en práctica por Cortés: como son el trabajo con los fondos de la colección del IVAM, la apertura del museo a la sociedad, la vertebración territorial, la colaboración público privada o la internacionalización del museo, líneas de actuación ya promovidas por su antecesor.

Vicent Marzà y Nuria Enguita, durante la presentación de ésta como nueva directora del IVAM. Imagen cortesía del instituto valenciano.

De manera que la utopía que quiere potenciar Enguita se halla trufada de anhelos pasados, que ella quiere poner al día, de forma que el IVAM avance hacia terrenos inexplorados, dado el contexto diferente del que se parte, con otros presentes en la edad feliz igualmente tramada por Cortés, al querer desprenderse de la nefanda etapa de Consuelo Císcar.

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, sentenció Arquímedes. Enguita lo tiene, en su ánimo utópico y en el hecho de que Vicent Marzà, conseller de Cultura, declaró su apoyo incondicional hacia quien había ganado el concurso público para suceder a Cortés, tras el “rigor y el trabajo de los integrantes de la comisión de valoración” para su elección como directora del IVAM.

Marzà también apeló a la “independencia” que caracteriza “a esta institución de primer orden cultural”, afirmando que velará por ella “para continuar profundizando en los diferentes ejes que anclan al IVAM con su entorno inmediato y lo resitúan en el mapa en el ámbito internacional”.

Quiso olvidar, así, las muestras de contrariedad que formularon tanto la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo (ADACE), el Consejo Asesor del IVAM, que dimitió en bloque, y buena parte del Consejo Rector (hasta ocho vocales), por entender, en unos casos, que se había incumplido el Código de Buenas Prácticas y se había faltado al respeto de dicho Consejo Rector al no haber respetado sus competencias, y, en otros, por entender a su vez que se había “perdido una oportunidad para llevar a cabo un proceso dialogado y participativo que hubiera ofrecido a la sociedad una visión más transparente y consensuada de la toma de decisiones”.

Nuria Enguita
Nuria Enguita, en el exterior del IVAM, poco después de ser presentada como nueva directora del instituto valenciano. Imagen cortesía del IVAM.

Nuria Enguita prefirió mirar, lógicamente, hacia adelante, en lugar de hurgar en ese reciente y polémico pasado: “Yo estoy presentando mi proyecto. No voy a hablar del pasado. Se ha valorado mi proyecto y no tengo nada más que decir”. Marzà guardó igualmente silencio, al igual que hizo con el desvelamiento de la subsede que tendrá el IVAM en Valencia, que dijo se anunciará en breve y a su debido tiempo, aunque sí dejara algunas pistas: que sería un “espacio diferente”, con otra forma arquitectónica, de unos 800 m2 y que estaría “en otro lugar” ajeno al barrio del Carmen, para que se puedan buscar otro tipo de relaciones.

Enguita siguió desvelando su proyecto como directora del IVAM, a falta de conocer ella misma esa subsede, poniendo el énfasis en su interés por promover muestras históricas, a partir de la colección del IVAM que, subrayó, “tiene un siglo”, al tiempo que pretendía consolidar la internacionalización y vertebración territorial del instituto valenciano, entendiendo ambas cosas como la “sístole y diástole” del corazón museístico. También dijo que persistiría en potenciar las muestras en torno al Mediterráneo, que Cortés impulsó, si bien precisó que trataría de “ampliar ese contexto”.

Vicent Marzà y Nuria Enguita, durante la presentación de ésta como nueva directora del IVAM. Imagen cortesía del instituto valenciano.

La pandemia a causa del coronavirus salió igualmente a relucir, destacando Enguita su firme propósito de “fortalecer” la relación del museo con la sociedad: “Debemos hacer que sea más poroso, para dejar que el conocimiento que está fuera entre dentro y viceversa”. También aludió a la necesidad de “trabajar más que nunca en programas presenciales y virtuales”.

Planteó más líneas de actuación, muchas de ellas en la línea propositiva de Cortés, que ya abrió la colección del IVAM como fuente de investigación para futuras exposiciones, así como el despliegue de un trabajo para que el museo valenciano esté integrado en el circuito internacional, mediante colaboraciones con otros espacios relevantes fuera de nuestras fronteras. “Hay que internacionalizar el IVAM. Se ha hecho y hay que seguir haciéndolo”, resaltó Enguita, en el primer día de la utopía que pretende potenciar durante el próximo lustro. ¿Para qué sirve la utopía?, se preguntaba Eduardo Galeano, si a cada paso que das, ella se aleja otro. “Sirve para caminar”, concluía. Nuria Enguita ya está en camino.

Nuria Enguita, en el hall del IVAM, tras ser presentada como nueva director del instituto valenciano. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

“Se están tomando medidas estéticas a nivel cultural”

#DesayunosMakma
Con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica
Entrevista de Merche Medina y Salva Torres
Russafa Escènica
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Martes 22 de septiembre de 2020

Es de una transparencia meridiana. Ahora que la corrección política lo inunda todo, hablar con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica, es como abrir una ventana por la que entra un aire descontaminado. Lamenta que la burocracia administrativa, tan pronto sometida a la manga ancha de la nefanda corrupción, como a la no menos desesperante cautela rayana en la parálisis, esté frenando el impulso de muchas iniciativas culturales.

Como lamenta que tanta buena voluntad política no se traduzca en hechos palpables que alivien las penurias económicas del sector teatral. Agradece la implicación personal de muchos cargos, a falta de un mejor plan a medio y largo plazo. Y se muestra orgulloso de lo conseguido durante estos últimos diez años en Russafa Escènica, al haber servido de plataforma para muchos creadores del sector teatral valenciano. 

Todo ello en medio de un contexto de pandemia que ha dificultado aún más las cosas, porque, de repente, llegó el covid-19. “El sector de las artes escénicas está haciendo todo lo que tiene que hacer y más, a pesar de que hoy te digan A, mañana B o C y luego te vuelvan a decir A”, avanza Cornelles, quien subraya cómo “a nivel cultural no ha habido ni un solo rebrote”.

“Creo que quien no lo está haciendo del todo bien, con excepciones, es la Administración, porque a nivel político se están tomando medidas estéticas, de seguridad, suspendiendo alguna actuación cuando las evidencias te dicen que no hay ningún problema. Entiendo que no se puede cerrar un bar, porque es anti estético para la hostelería, o una compañía aérea, porque es anti estético para la política, pero culturalmente, sin embargo, resulta estético”, añade.

cultura, Jerónimo Cornelles, Russafa Escència,
Jerónimo Cornelles, sosteniendo el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

“Que la burocracia sea lenta ya no me vale”, continúa diciendo el director artístico de Russafa Escènica. “No puede ser que a fecha casi de octubre no se hayan resuelto las ayudas, en este caso de festivales. Nosotros estrenamos Russafa Escènica este jueves y no sabemos todavía qué ayudas vamos a tener. Entendemos que hay buena voluntad, pero no es suficiente. Ese es nuestro terror en estos momentos como festival”, resalta.

Dice que el festival tiene un compromiso de gasto de 220.000€, mientras que en las cuentas de Russafa Escènica “ahora mismo hay 3.200, con todas las cosas que hay que empezar a pagar. Esta es la realidad”. Y agrega: “No podemos pedir una póliza, porque no te la dan mientras no salga la resolución de ayuda definitiva. Pero es que no han salido ni siquiera las resoluciones provisionales, de manera que, aunque salieran mañana, debería pasar un mes para la definitiva. Es deprimente”.

En este sentido, se muestra crítico con esos responsables políticos que “te dicen que están haciendo cosas, pero es que les toca hacerlas, y ya no vale que la Administración es lenta, porque no vale. Hay gente con nombres y apellidos, dentro de esa Administración, que está haciendo las cosas bien, entonces no entiendo por qué otras personas no pueden hacer lo mismo. Es cierto que hay interés en que las cosas cambien y que puedes llamar y te cogen, pero cuando te dicen que no se puede hacer más de lo que hacen, pues, que hagan más, que todos lo estamos haciendo”, proclama.

Jerónimo Cornelles, en un momento de la entrevista.

Reconoce que las ayudas a festivales han subido de 10.000 a 15.000€, aunque enseguida lo matiza: “Qué bien, pero siguen siendo insuficientes. Y nuestra labor es decirlo, porque hay como un miedo a que la izquierda critique a la izquierda, pero es que la cultura en general está para poner en cuestión al poder, gobierne quien gobierne. Nuestro deber es exigirles más y el suyo, el de intentarlo”.

El covid-19 dice Cornelles que es un problema “si te pones enfermo, si no puedes ir a trabajar o si te quedas sin trabajo, pero para todo lo demás existen soluciones”. ¿Que no puede haber aforos completos?, “pues hacemos, como en Viveros, actuaciones para tres espectadores. Hay artistas que por el covid han pasado a hacer espectáculos para un solo espectador. Esto es una realidad y hay que convivir con ella, de manera que varías la programación”.

Incluso, este año, como el público igual no puede ir a los espacios, porque no se sabe todavía cómo evolucionará la pandemia, “pues hemos decidido grabarlo todo y colgarlo en una plataforma que se llama stagein.tv, que abrirá en octubre”, apunta Cornelles. “¿No es lo mismo? Claro que no, pero de la necesidad hay que hacer virtud. ¿No podemos hacer el festival en espacios no convencionales por medidas de seguridad? Pues llevamos las piezas a los teatros. Afecta, pero lidias con los problemas día a día, aunque resulta agotador”. Todos los años lo son, reconoce, “pero en esta ocasión lo ha sido especialmente. Llegamos sobrepasados a niveles máximos”, subraya.

Jerónimo Cornelles, tras una mampara de cristal con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

El tema de la reducción del aforo admite que ha sido un grave problema. “Si nosotros contamos, como el pasado año, con alrededor de 10.000 espectadores, lo que supone unos ingresos por taquilla de 30.000 ó 40.000€, pues es mucho, y esa cantidad era para nosotros vital. Como las administraciones públicas nos dicen que suben las ayudas, para paliar ese problema, de manera que podamos seguir haciendo el festival, nos lanzamos a ello contando con esas ayudas. Pero, ¿y si mañana, porque hemos hecho mal los trámites, no nos dan la ayuda, qué va a pasar? Por eso estamos muy asustados, cuando deberíamos estar emocionados por el arranque de una nueva edición del festival”, argumenta.

Además de la novedad de las grabaciones de los espectáculos, Russafa Escènica también se ha encargado de poner autobuses para que la gente vaya a los teatros de forma segura y gratuita desde el propio barrio. Lo cual supone un coste de 4.000€ “y, ahora mismo, eso no lo podemos pagar”. Por eso dice que se les pasó por la cabeza la posibilidad de haber suspendido el festival, “pero resulta que hay diez compañías que estrenan obra aquí y, si no lo hacen, pues se quedan sin la ayuda pública.

Es cierto que la grabación ya se considera estreno, por eso hemos grabado y enlatado gran parte de las obras, por si el festival no se pudiera realizar”, destacando el hecho de que cada grabación ha supuesto un trabajo de entre seis y ocho horas, “más la edición, la subtitulación, subirlo a la plataforma y alojarlo”. “Todo eso está hecho y pendiente de pago. Pensamos que todo va a ir bien y que en diciembre se podrá pagar, pero la varita mágica no la tiene nadie”, apostilla.

Cartel de la obra ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, por cortesía de Russafa Escènica.

El tema del coronavirus sobrevuela en varios de los espectáculos programados: “Cómo no va a salir, aunque se hable del tema del deseo, que es el lema de este año”.

De hecho, por poner un ejemplo, en el Jardín Escénico que se presenta este sábado y domingo en el Centre del Carme, con guion de Maribel Bayona y el propio Cornelles, que a su vez lo dirige, los textos hablan del confinamiento. “Son monólogos, a partir de testimonios reales, con 60 entradas que ya no quedan”, destacando igualmente el Invernadero de Adrián Novella, que se hace en la Sala 7 del Rialto bajo el título de ‘Los de arriba’, “y que habla de un grupo de adolescentes que celebran una fiesta saltándose las medidas de seguridad”.

En la de obra de Javier Sahuquillo, ‘9’, que está basada en la obra ’12 hombres sin piedad’, “el jurado de la pieza va con pantallas”, y en ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, que estará en Rambleta, se habla de lo extraño y lo contagioso desde otro punto de vista más ideológico.

“La programación es muy potente. Y es que Russafa Escènica ha servido de plataforma a muchos creadores, cuando hace diez años culturalmente esto era un páramo. Nosotros siempre hemos querido que un mínimo del 50% del cartel del festival fuera para gente emergente, presentando lo primero que hacían”, señala Cornelles, que vuelve a la crítica por otra cuestión adyacente: “Estaba Russafa Escènica, estaba Cabanyal Íntim y de repente, y eso que me parece fenomenal, sale Cultura als barris, cuando la Administración ya tenía creada la cultura en los barrios».

«En lugar de hacer tu marca», prosigue, «para decir el partido político de turno que la ha hecho él y colgarse una medalla, reúne a quienes ya tenían organizada una cosa en cada barrio y gestiónalo, organízalo, porque ya tenéis el tejido hecho. ¿Era necesario? Igual sí, pero aprópiate de lo que ya estaba hecho y métenos en tu paraguas de Cultura als barris”.

Jerónimo Cornelles, con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

Salva Torres