Arte a domicilio

Centre del Carme y Bombas Gens
Programación online
Con motivo de la pandemia por coronavirus
Marzo y abril 2020

El Estado de alarma y consiguiente confinamiento produjo una parálisis total de las manifestaciones culturales desde las librerías y conciertos al teatro. Pero bastaron muy pocos días para que artífices y gestores abrieran, a través de internet y redes sociales alternativas en diversos campos. Ahora el arte y la cultura comparten el mismo apellido: On line. 

Uno de los pioneros en esta línea es el Centre del Carme Cultura Contemporània que ha puesto en marcha el programa #CCCCenCasa mediante el cual se podrá disfrutar, a través de su página web y redes sociales, un proyecto plural diseñado para trasladar la agitación cultural a la comunidad online. 

Al programa inicial se irán sumando nuevas propuestas con la colaboración de numerosos agentes culturales de diferentes ámbitos y disciplinas. Destacan un ciclo de cine, propuestas sonoras, conciertos, charlas y visitas a los estudios de los artistas. Con esta última opción los amantes del arte tendrán la posibilidad de adentrarse en los talleres de pintores y escultores  y conocer en directo el proceso creativo que marca la rutina diaria de sus  artistas más admirados. Gracias a la colaboración de las firmas que participan o han participado en las exposiciones del Centre del Carme el público podrá conocer cómo se han desarrollado algunas de sus obras, verles trabajar en directo e incluso descubrir algún rincón especial de su hogar. 

Vista de la exposición ‘Qué pasa con los insectos después de la guerra’, de Escif. Imagen cortesía del Centre del Carme.

«Como centro de cultura contemporánea la intención es llevar a la red nuestro proyecto de agitación cultural con una programación multidisciplinar y diversa que permita al ciudadano seguir disfrutando de una oferta cultural de calidad”, dice el director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont . «El arte es una herramienta transmisora de conocimiento y de emociones que en estos días de confinamiento nos infunde ánimo y nos ayuda a combatir esta situación insólita”, añade.

Por otra parte, próximamente se pondrá en marcha un ciclo de cine de comedia española  on line, anticipo del que se prepara para el verano.  Además, cada fin de semana se ofrecerá un concierto o una propuesta de escucha sonora comenzando por las artistas que formaron parte del festival Sonoras del pasado enero. Recomendaciones musicales que se complementarán en el futuro con actuaciones musicales de diferentes artistas en directo. 

Desde la página web del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana se pueden realizar visitas virtuales a las exposiciones del Centre del Carme: Qué pasa con los insectos después de la guerra de Escif, Viaje a Corfú. Carlos Pérez. El hombre-museo, Fallas experimentales. Historia de una disidencia, Art al Quadrat. De coros danzas y desmemoria, Between debris and things y las instalaciones Efluenow de Raquel Rodrigo y Les jouets voyeurs de Milimbo.

Asimismo, desde las redes del Consorci de Museus se ofrece un recorrido por la colección Art Contemporani de la Generalitat Valenciana comenzando por las obras de los artistas que forman parte de las exposiciones. Son:  Procesos de transformación (Pilar Beltrán, Bleda y Rosa, Hugo Martínez-Tormo, Sebastià Miralles y Xavier Monsalvatge) en Vilafranca y Paisajes cotidianos (Xavier Arenós, Aurelio Ayela, Mira Bernabeu, Tania Blanco, Jorge Julve, Xisco Mensua, Joël Mestre, Agustín Serisuelo y Vicente Tirado del Olmo) en Altea.

Imagen alusiva al centro de arte Bombas Gens, por cortesía de la propia institución.

Bombas Gens también apuesta por la tendencia #CulturaEnCasa y ha adoptado un modo virtual para mantener viva  su actividad. En las redes sociales y su web  se puede seguir esta nueva dinámica que trata de acercar al público no sólo obras de arte, sino también a los propios artistas, en torno a los cuales girarán gran parte de los contenidos previstos. De esta manera, se busca dar aconocer más a fondo a los autores de las obras de la Colección Per Amor a l’Art.

Desde el sofá de casa se podrán recorrer virtualmente las exposiciones y espacios patrimoniales del edificio, ahondar en el material de archivo y dar cabida a nuevas iniciativas y formatos que puedan ser consumidos digitalmente. Piezas audiovisuales de nueva creación, ensayos sobre artistas, diálogos, talleres o itinerarios familiares son algunas de las propuestas. Todo ello diseñado por el equipo de arte y mediación, que continúa trabajando telemáticamente.

Actuación musical en el Centre del Carme, por cortesía del centro cultural.

Bel Carrasco

Cervera: »Cuando esto pase, todo será muy diferente»

Claudio, mira, de Alfons Cervera
Editorial Piel de Zapa

Las pequeñas historias construyen la historia con mayúsculas. Es la filosofía que impregna la obra de Alfons Cervera, un caudaloso escritor que, a lo largo de tres décadas ha erigido un monumento literario a la memoria de la dictadura. Con un marcado carácter autobiográfico ha convertido a su familia, a su pueblo y sus gentes, maquis incluidos en material literario indeleble.

Tras contar la muerte de su madre en Esas vidas y los silencios de su padre en Otro mundo,  cierra un círculo con Claudio, mira (Piel de Zapa) novela centrada en la figura de su hermano. En la portada, la imagen de dos niños de mirada seria, tal vez algo triste, que comparten un caballito de feria. A través de su relación con Claudio, Cervera agita esa caja de Pandora que es la memoria con sus cornucopias y sus truenos. Porque el tiempo no lo cura todo, pero el relato del pasado ayuda a cicatrizar las heridas.

Portada del libro ‘Claudio, mira’, de Alfons Cervera.

A diferencia del aire beligerante y algo tremendista de sus anteriores obras, y también de muchos de sus artículo, Claudio mira mantiene un tono más cálido, íntimo y poético. Una operación que sufrió su hermano fue el arranque del relato.  »Mi hermano es una persona frágil», dice Cervera.»Lo operaron de cataratas, de los dos ojos a la vez y con anestesia general. Cuando despertó y la enfermera le levantó los apósitos, se me ocurrió decirle: ‘Claudio, mira’. Lo pensé, pero no se lo dije. Cuando llegamos a casa, abrí el ordenador y escribí eso mismo. Era el titulo de la novela. La relación con mi hermano es la que se mantiene con una persona que necesita un poco de ayuda. Y ahí ando, en esa necesaria cercanía que resulta de verdad enriquecedora, a pesar de las dificultades que conlleva».

El cine y la fotografía, antiguas fotos familiares guardadas en cajas de zapatos, son constantes a lo largo del relato evocador.  »El cine formaba parte de nuestra infancia. La memoria, en las casas de mi familia, se transmite casi siempre a través de las fotografías. Por lo demás, lo que nos junta es esa memoria que compartimos mi hermano y yo desde que éramos niños y empezamos a trabajar todas las noches en el horno de la familia. Hay ahí, en todo ese tiempo, mucha memoria que compartir».

Aunque Cervera es hijo de la España rural que ahora se llama vaciada, detesta ese concepto de moda. »Me parece aberrante, es como no decir nada. La política de las falsas oportunidades -y no sólo la del franquismo- se llevó el alma de los pueblos. Y ahora esa misma política habla y habla pero no tiene ni idea de lo que habla. Desde un despacho en la ciudad, lo que se ve a lo lejos es un rebaño de cabras cuando esas cabras hace muchísimos años que no existen». 

Detalle de la portada del libro.

En la Serranía valenciana, en Gestalgar, que Cervera ha inmortalizado como Los Yesares,  sobrelleva la crisis del covid-19. »Cuando esto pase, seguramente casi todo va a ser muy diferente a como era hasta ahora. Otra cosa es si la sociedad va a cambiar a mejor o todo lo contrario. A mí me gustaria que fuera lo primero. Ojalá que sí». 

Y recuerda a aquellos ‘topos’ de posguerra que vivieron años enclaustrados y podrían dar lecciones sobre cómo resistir el confinamiento. »Cada situación es distinta, eso está claro. La derrota republicana encerró en sus casas y en sus miedos a quienes la sufrieron. Y aún había un encierro mayor: el de los escondidos en sus propias casas para vivir en esa clandestinidad doble que era su vida detrás de una pared o en el hueco abierto en los suelos de la casa».

Cervera reconoce la satisfacción que le produce haber dado una proyección universal a su mundo particular y sus raíces a través de la escritura y la memoria. »Es un gozo enorme. La posibilidad de escarbar en mis raíces, de descubrir en cada una de las memorias individuales lo que todas juntas (y no siempre en armonía) conforman como la memoria colectiva de una comunidad. Una comunidad, por otra parte, muy pequeña, que es a la vez de unas dimensiones infinitas», concluye.

Alfons Cervera. Foto: Sergio Gómez.

Bel Carrasco

Convent Carmen, clausurado en el mes del coronavirus

Comunicado de los responsables de Convent Carmen
Plaza Portal Nou, 6. Valencia
Marzo de 2020

Convent Carmen se halla clausurado desde el pasado 4 de marzo por decisión del Ayuntamiento de València. No están siendo días sencillos para las personas que formamos parte de este proyecto. En nuestra rueda de prensa del mismo miércoles ya advertimos que nos hallamos ante un ejercicio desproporcionado de violencia administrativa. Una lectura más pausada y pormenorizada de la resolución de cierre firmada por Manuel Latorre, Secretario Municipal del Ayuntamiento de València, y por Lucía Beamud, Concejala Delegada de Espacio Público, empeora este diagnóstico y permite descubrir que las verdaderas causas del cese son grotescas y, en esencia, inexistentes.

En primer lugar, cabe destacar que la resolución es nula de pleno derecho. El Ayuntamiento de València ha violado el procedimiento legalmente establecido al omitir el trámite de audiencia en las causas que han motivado la decisión de cierre. Ello supone una vulneración flagrante del artículo 82 de la Ley 39/2015 de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas y produce una indefensión jurídica tal que Convent Carmen ha optado por acudir directamente a los tribunales de justicia para solicitar el correspondiente amparo a través de la tutela judicial efectiva. De forma indirecta, esta omisión esencial en el procedimiento permite intuir la voluntad arbitraria de decretar un cierre por encima de las posibilidades que concede el Derecho. Así lo manifestamos el pasado miércoles en rueda de prensa y así lo ratificamos hoy por escrito.

Interior de Convent Carmen.

Por otro lado, y con anterioridad a la notificación de la resolución, desde el Ayuntamiento fue filtrada abundante y confusa información a los medios de comunicación acerca de diversas cuestiones que situaban a Convent Carmen fuera de la Ley: daños al patrimonio, tildarnos de restaurante, hacer mención a obras ilegales o acusarnos de incumplimiento de la normativa acústica son solo algunos ejemplos. Tras el ruido, las nueces: ninguna de estas cuestiones, que siempre hemos negado, ha dado soporte (lógicamente) a la resolución de cese. Tan solo ha sido la guarnición para predisponer un estado de opinión favorable a las hipótesis del Ayuntamiento que permitiera estigmatizar, a su vez, las prácticas de Convent Carmen. Estas líneas quieren servir también para reivindicar el compromiso de nuestra organización con el cumplimiento de la normativa. Destruir siempre resultó más sencillo que crear.

La resolución firmada por Lucía Beamud establece solo 3 cuestiones para motivar el cese de la actividad. En primer lugar, se acusa a Convent Carmen de falsedad en la DERE al haberla presentado “sin obras de habilitación”, pese a que el Ayuntamiento requirió la DERE de obras posteriormente y ello no solo permitió el inicio de la actividad, sino que hasta la fecha no ha supuesto la menor objeción por parte del Servicio de Actividades. En segundo lugar, también se nos acusa de no haber marcado en el modelo documental de la DERE la casilla relacionada con la ambientación musical, algo que fue igualmente subsanado antes del inicio de la actividad mediante la presentación de los correspondientes certificados acústicos, validados asimismo por el Organismo de Control Autorizado. Por último, la resolución se refiere también a la discrepancia entre el carácter efímero o indefinido de la actividad, una cuestión no solo resuelta desde el punto de vista documental, sino que la misma doctrina de los actos propios de la Administración avala. A ningún evento efímero se le permite permanecer abierto 17 meses de forma ilegal.

Público asistente a una de las actividades de Convent Carmen.

En síntesis, tras meses de instrucción y acusaciones públicas contra Convent Carmen, la ingente lista de agravios que el Ayuntamiento de València puede esgrimir queda reducida a 3 simples cuestiones formales, de escasa o nula envergadura legal. Tres elementos que no ponen en duda ni el cumplimiento efectivo de la normativa ni el impacto de la actividad en su entorno, pero que dejan en la calle a más de 50 personas, la mayoría de ellas menores de 30 años, y desposeen a la ciudadanía de un proyecto pionero destacado incluso por el jurado que designó a València Capital Mundial del Diseño en 2022. En este sentido, la actuación del Servicio de Actividades vulnera frontalmente el principio de proporcionalidad, recogido en el artículo 4 de la Ley 40/2015 de Régimen Jurídico de la Función Pública, que establece claramente que las Administraciones Públicas deberán elegir “la medida menos restrictiva” a la hora de exigir “el cumplimiento de requisitos para el desarrollo de una actividad”. A todas luces no ha sido el criterio seguido por el Ayuntamiento con Convent Carmen, sino todo lo contrario.

Dadas las circunstancias, la vía legal será el escenario donde trataremos de hallar el viraje en los acontecimientos al que el propio Alcalde de València se refirió el pasado miércoles. De hecho, a día de hoy la interlocución por parte de las instituciones sigue siendo inexistente. La inversión realizada, la escala y recorrido del proyecto o los daños ya ocasionados anticipan una demanda patrimonial millonaria. Y, más allá de los efectos inmediatos para todas las personas que formamos parte de Convent Carmen, la consecuencia más lamentable será que, de resultar ciertas nuestras razones, el coste de este desenlace lo terminará pagando la ciudadanía. La misma ciudadanía que, por cierto, reclama que el proyecto sea reabierto cuanto antes.

Sala de Convent Carmen.

“La mejor forma de narrar la realidad es con la ficción»

‘Nunca fuimos héroes’, de Fernando Benzo
Editorial Planeta
Novela negra / Thriller
España, 2020

El País Vasco vivó largo tiempo en un estado de excepción. Una sociedad dividida, enfrentada, cercada por la violencia de uno y otro signo. Una violencia que traspasaba su ámbito natural para estallar en cualquier lugar de España dejando una estela de sangre y desolación. El ingente caudal de sufrimiento que generó el conflicto vasco estuvo vedado a la recreación literaria por la proximidad de las víctimas y la profundidad del daño sufrido. El extraordinario éxito de la novela ‘Patria’, de Fernando Aramburu, marcó un hito. Era posible un relato integrador que superase maniqueísmos y  abismos ideológicos. El pasado ya no era un campo sembrado de minas, sino un sendero tortuoso que había que desbrozar. Y a eso se han dedicado estos últimos años diversos autores, tanto desde el ensayo como desde la ficción. 

La rutina diaria de la lucha policial contra la banda terrorista en clave de thriller es el tema de ‘Nunca fuimos héroes’ (Editorial Planeta), de Fernando Benzo (Madrid, 1965). Un relato que combina la amenidad y la hondura psicológica de los personajes con un profundo conocimiento de la historia real.

Imagen de la portada de ‘Nunca fuimos héroes’, de Fernando Benzo.

Gabo es un comisario retirado que tuvo un papel importante en la lucha contra ETA en el País Vasco durante los años de plomo. Su vida de jubilado da un giro cuando su antiguo jefe le comunica que Harri, un miembro de la banda que estuvo muchos años refugiado en países de Latinoamérica, acaba de regresar a Madrid con sospechosas intenciones. En compañía de una inspectora de Estupefacientes, Gabo emprende el seguimiento de quien fue su peor antagonista, mientras rememora los años que vivió en primera línea de fuego. 

Fernando Benzo es director de Madrid Destino y autor de media docena de novelas. Con anterioridad ocupó cargos en distintos Ministerios y fue director de la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Conoce de primera mano los avatares de la lucha contra ETA y ese conocimiento aporta fuerza y verismo a su historia. Describe con detalle las tácticas policiacas para localizar y cazar a los etarras, «porque lo importante es pillar a los malos». Su rutina diaria, a base de tediosas jornadas de seguimiento conviviendo en pisos con sus compañeros y procurando pasar desapercibidos, en cierta manera de forma simétrica a sus presas. Y cómo algunos acababan obsesionados por sus objetivos hasta convertirse en su fijación personal. Como le ocurre a Gabo con Harri.

«He cocinado un libro con ingredientes reales y ficticios», dice Benzo. «Una vez escrito, el resultado final ya no permite diferenciar unos y otros, ya han pasado a formar un todo. Este libro es una novela, pero con sabor a realidad. Lo importante para mí era que, cuando se termine de leer, uno tenga la sensación no solo de haberse entretenido, sino, también, de haber conocido cómo era la vida cotidiana de aquellos policías».

Portada de la novela ‘Nunca fuimos héroes’, de Fernando Benzo. Editorial Planeta.

El lector no conoce el apellido de Gabo, pero sí que nunca ha disparado su arma, que es adicto a los Ducados y que se enamoró de una compañera infiltrada en la banda. Hijo de un policía de la antigua escuela, sentimientos de lealtad y culpa marcan su existencia.  

«Todos los personajes llevan incorporadas vivencias, experiencias, sentimientos y recuerdos de quienes vivieron todo aquello», señala Benzo. «He tratado de crear personajes complejos, que no se queden encajonados ni en tópicos ni en arquetipos. En cierto modo, quería que cada uno de esos policías tuviera la personalidad y la fuerza suficiente como para poder haber sido los protagonistas. Y era tambien importante construir personajes interesantes en el bando contrario, en el de los malos. Todos ellos son muy diferentes entre sí y creo que enriquecen la trama policiaca. He buscado que la novela fuese un retrato coral, un retrato no ya solo de los dos personajes esenciales, sino también de todo el abanico de personajes que les rodean».

A través de Xavi, uno de los compañeros de Gabo que se involucra en la guerra sucia la novela aborda esta oscura faceta de la historia. «La guerra sucia no debe empañar la labor de tantas generaciones de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que se dejaron la piel protegiéndonos a todos de la amenaza terrorista. No fue algo generalizado sino un grave error estratégico, además de una actuación fuera de la ley, en la que estuvieron implicados algunos. Es un asunto que no podía quedar fuera de una novela como ésta, pero lo que hay que recordar es la valentía y capacidad de sacrificio de tantos policías y guardias civiles que vivieron cosas que dan no ya para inspirar una novela sino muchas».

Benzo opina que se debe consolidar el recuerdo y la memoria del horror del terrorismo etarra desde la ficción y el ensayo. «A veces, paradójicamente, la mejor forma de narrar la realidad es a través de la ficción. Ahí está el ejemplo de ‘Patria’, que retrata con maestría cómo se vivió todo ello en el Pais Vasco. Tenemos que superar prejuicios, tabúes y pudores creativos y que la ficción entre de lleno en estas cuestiones, como ha entrado en otras etapas de nuestra historia», concluye Benzo.

Fernando Benzo. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Carneiro y Maeso, nuevas incorporaciones de BAT

Galería BAT Alberto Cornejo
C / María de Guzmán, 61. Madrid

La Galería BAT Alberto Cornejo ha incorporado dos nuevos artistas a su nómina: Teresa Carneiro y Pablo Maeso. Teresa Carneiro (Porto, Portugal, 1977) es una artista que desde muy pequeña reveló un gusto muy especial por el arte, particularmente por la pintura. Se licenció en Diseño Industrial por la Universidad Lusíada de Oporto, donde tuvo la oportunidad de participar en diversos proyectos artísticos y de diseño.

Teresa define el diseño como un espacio para la creatividad, donde desarrollar la imaginación. Para la artista, este espacio logra definirse gracias a la pintura, mostrando un universo donde lo femenino, la intimidad y el romanticismo juegan un papel fundamental. Su trabajo está influenciado por el Pop figurativo, con preferencia por ilustrar rostros femeninos en situaciones que, lejos de los modelos en pose y desde un punto de vista cómico, tienen un aspecto totalmente persuasivo y sensual.

Su obra ha sido expuesta en varios espacios, tanto colectiva como individualmente, y también se encuentra en varias colecciones privadas. Es una artista que ha intentado tomar una ruta muy cuidadosa, invirtiendo en su proyección artística con la participación en diversas ferias internacionales con importantes galerías de arte. Por este motivo, Teresa Carneiro ha conseguido hacerse un hueco en el mercado del Arte Contemporáneo actual.

Obra de Pablo Maeso. Imagen cortesía de Galería BAT Alberto Cornejo.

Pablo Maeso (Barcelona, 1964) se licencia en Bellas Artes en 1998 y obtiene el CAP el mismo año, por la universidad de Sant Jordi de Barcelona. Presente en colecciones como Luis Bassat, Colección Cocacola, Banco Santander, Fundación Suñol o Colección Olor Visual de Ernesto Ventos.

El punto de partida de la obra de Maeso es una idea cotidiana para el espectador con la que conmoverlo y con el que éste pueda identificarse. En sus obras, podemos ver personajes en actitudes con las que vernos reflejados: asombro, cavilación, meditación… estados de ánimo que todo ser humano experimenta. Con escenas muy sugerentes y, en muchas ocasiones, personajes conocidos, Pablo Maeso crea imágenes de dónde extraer y ver historias. Lo anecdótico se convierte en relato.

Obra de Teresa Carneiro. Imagen cortesía de Galería BAT Alberto Cornejo.

La pandemia en la literatura y otras reflexiones

Pandemia por el coronavirus
Valencia. Marzo de 2020

Como dijo el sociólogo Zygmunt Bauman, en una entrevista de Fernando Vallespín para Babelia, “entre lo que sabemos y lo que podemos hacer hay una brecha que no sabemos cómo superar”. Y lo que sabemos, a raíz de la pandemia por coronavirus, es que el agente infeccioso más pequeño que conocemos, más diminuto que las bacterias, sigue alterando, y de qué manera, la vida de los occidentales acomodados que, ante semejante invasión, nos defendemos confinados en nuestras casas. “En estos años se ha advertido la emergencia de muchos nuevos virus”, escribió hace ya casi 20 años Brian Mahy (Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, EEUU), refiriéndose al sida, dengue, lassa, ébola o SARS, este último causante de la neumonía asiática en 2003.

Pancarta en un balcón de Valencia. Foto: Begoña Siles

Los cambios ecológicos y la globalización se apuntan como causas probables de esa emergencia constante de virus y de su rápida propagación. Sea como fuere, lo cierto es que nunca como ahora nos hemos visto agredidos por un virus que ha convertido nuestras vidas en foco de atención cotidiana, más allá de la ciencia ficción que hayamos podido consumir como espectadores que asistíamos, desde nuestras confortables butacas, al dantesco espectáculo hoy convertido en triste realidad. Por eso las citas literarias que a continuación ofrecemos, pertenecientes a diferentes novelas que han tratado, de una forma u otra, el drama de la pandemia, nos pueden ayudar a sentir de verdad la importancia de la ficción a la hora de transmitir lo real de la existencia, que la sociedad del bienestar suele acolchar.

Pintada en un macetero de Valencia. Foto: Begoña Siles

Las imágenes que acompañan estos fragmentos literarios fueron tomadas durante el fin de semana del anuncio por parte del gobierno del Estado de Alarma debido al coronavirus. Una Valencia vacía como reflejo del aislamiento social obligatorio causado por la pandemia. “No hay soluciones locales para problemas generados a nivel global”, decía Bauman en esa entrevista, al tiempo que advertía cómo ante los desastres de la guerra o la pandemia la gente se suele movilizar olvidando sus diferencias y discrepancias, para retornar después al origen: “En cuanto la cuestión unificadora desaparece de la atención y la preocupación del momento, las divisiones vuelven a hacer acto de presencia, a menudo profundizadas y fortalecidas por la frustración”. He ahí ese otro virus, humano, demasiado humano, que diría Nietzsche, y que conviene tener siempre muy presente.

Anuncio en un local de Valencia. Foto: Begoña Siles

La peste (Albert Camus)

«La estupidez insiste siempre».
«El hábito de la desesperación es peor que la desesperación misma».
«La gente se casa, se quiere todavía un poco de tiempo, trabaja. Trabaja tanto que se olvida de quererse…El cansancio era la causa, él se había abandonado, se había callado cada día más y no había mantenido en su mujer, tan joven, la idea de que era amada. Un hombre que trabaja, la pobreza, el porvenir cerrándose lentamente, el silencio por las noches en la mesa, no hay lugar para la pasión en semejante universo».

Una calle de Valencia completamente vacía. Foto: Begoña Siles

«El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad». 
«La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar».
«Lo que es preciso subrayar es el aspecto frívolo de la población y de la vida. Pero se pasan los días fácilmente en cuanto se adquieren hábitos, y puesto que nuestra ciudad favorece justamente los hábitos, puede decirse que todo va bien».

Calle de Valencia completamente vacía de tráfico. Foto: Begoña Siles.

Ensayo sobre la ceguera (José Saramago)

«La ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza».
«Hasta este punto puede engañarse el espíritu cuando se rinde a los monstruos que él mismo ha creado».
«Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos».
«Es lo que nos pasa a todos, siempre hemos sido más alguna vez…Quiere decir que tenemos palabras de más, quiero decir que tenemos sentimientos de menos. O los tenemos, pero dejamos de usar las palabras que los expresan y, en consecuencia, los perdemos».
«No hay en el mundo nada que, en sentido absoluto, nos pertenezca».

Una de las calles de Valencia sin tráfico. Foto: Begoña Siles

La montaña mágica (Thomas Mann)

«Procure recordar que la tolerancia se convierte en un crimen cuando se tiene tolerancia con el mal».
«El tiempo no posee ninguna realidad. Cuando nos parece largo es largo, y cuando nos parece corto es corto, pero nadie sabe lo largo o lo corto que es en realidad».
«Sabemos perfectamente que introducir cambios y nuevas costumbres es el único medio del que disponemos para mantenernos vivos».

Anuncio en el interior de una pastelería de Valencia. Foto: Begoña Siles

«Nada puede ser, en el fondo, más mezquino que tachar de absurdo el hecho de que el espíritu quiera defender su dignidad frente a la naturaleza y se niega a rendirse ante ella».
«A veces es muy difícil discernir la estupidez de la inteligencia. Es tan difícil separarlas, están a un paso tan pequeño la una de la otra».
«Las contradicciones pueden conciliarse. Sólo las mediocridad y las medias verdades son imposibles de conciliar».

Pintada en Valencia. Foto: Begoña Siles

La máscara de la muerte roja (Edgar Allan Poe)

«Y la tiniebla, y la ruina, y la muerte roja tuvieron sobre todo aquello ilimitado dominio».
«En el interior existía todo esto, además de la seguridad. Afuera, la muerte roja».

Némesis (Philip Roth)

«Cuanto menos miedo, mejor. El miedo nos castra. El miedo nos degrada».

Ilustración en el muro de una calle en Valencia. Foto: Begoña Siles

«El blanco y negro tiene su propia latitud»

‘Bai Wen’, de Pep Aparisi
Fotolibrería Railowsky
Grabador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 11 de abril de 2020

Inmediatez. Acumulación. Redundancia. Quienes practican la fotografía como una de las bellas artes huyen como de la peste de estos tres demonios que se han adueñado de las imágenes en virtud de lo digital. Para exorcizarlos practican distintos métodos y estrategias transformadoras. Los efectos artísticos que logra con sus manipulaciones Pep Aparisi (Alicante, 1953) se pueden apreciar en la exposición Bai Wen, en Galería Railowsky hasta el 11 de abril. También sus dos libros con el mismo título, alusión a los sellos de autor de los calígrafos japoneses, un guiño que se puede interpretar también como los vaivenes de la vida. Fruto de dos años de trabajo, la muestra incluye medio centenar de fotografías de pequeño formato (25 x 20 centímetros) para llevar en la mano o en el bolsillo. También un par más grandes y cuatro collages de 60 x 50 cm.

El tamaño reducido y la naturaleza como temática caracterizan esta fase en la trayectoria de un artista que se interesa por la proximidad de sus modelos y la complejidad del proceso que sigue para tratar sus fotografías a base de chorros de tinta y otras intervenciones que producen el efecto de envejecerlas al tiempo que las dignifican.

Fotografía de Pep Aparisi. Imagen cortesía de Railowsky.

Aparisi usa la fotografía para capturar representaciones que evocan recuerdos. Experimenta con diferentes superficies de impresión, tiñe, desgarra las diferentes técnicas y las combina para mostrarnos que cada impresión es parte de una realidad más extensa. Sus fotografías ensalzan la belleza de árboles, pájaros y otros objetos aparentemente insignificantes que cobran protagonismo bajo un aire de antigüedad y anonimato. El objetivo es que el espectador no solo pueda verlos y observarlos, sino también pensar y reflexionar sobre ellos.

Aparisi se inició en la fotografía a los 16 años, con la cámara Voigtländer que tomó prestada del puesto de trabajo de su padre, con la que inmortalizaba escenas familiares. «Fotografías en blanco y negro reveladas en un laboratorio comercial. Desde muy joven me ha atraído la fotografía, era un placer ver las pocas exposiciones que se hacían en aquella época. Me compré la primera cámara con objetivo de 50 mm. y poco después una ampliadora de blanco y negro». 

Con el equipo en casa empezó a participar en concursos ganando algunos premios, «aunque pronto me di cuenta que esto no me llevaba a  ninguna parte». Inició su colección de libros de fotografía, mientras seguía visitando con pasión exposiciones de otros artistas. El año 2006, se lanzó a la fotografía digital, una vez tuvo claro la calidad de los papeles y tintas de impresión, pues considera que, «únicamente se puede denominar fotografía lo que está sobre papel». En 2009 fundó Fotoespaigandía y actualmente trabaja en varios proyectos abiertos, a largo plazo  alrededor del concepto Proximidades y siempre en blanco y negro, «que para mí tiene su propia latitud, un espacio único en el cual me puedo mover».

Obra de Pep Aparisi. Imagen cortesía de Railowsky.

Kafka, Kerouac y Camus son sus referentes literarios desde el instituto y sus maestros en fotografía: Frank, Evans, Sudek, Sanders, Adams, Plossu, Garcia-Alix entre otros. Le inspira la música de Bob Dylan, se niega a desplazarse grandes distancias y se mueve entre Gandía y Terrateig.

«Pep Aparisi se sirve de la fotografía para capturar representaciones que evocan recuerdos, y experimenta con diferentes superficies de impresión», escribe Rafa Gomar con quién el fotógrafo colaboró en un libro sobre la playa de L’Ahuir. «Combina las diferentes técnicas para mostrarnos que cada impresión es parte de una realidad más extensa. Los temas que nos propone incluyen naturaleza, objetos, animales, paisajes terrestres o marinos y animan a los espectadores a rescatar sus propios y recuerdos y emociones ante simples y sugerentes recuadros individuales.

Estas fotografías que caben en la palma de la mano e en el bolsillo de la chaqueta son, principalmente, objetos que podemos tocar y manipular. A Pep le gusta la idea de que sus imágenes den la impresión de ser fotografías anónimas encontradas en un mercadillo o en una tienda de antigüedades .Que tengan el encanto y el misterio que fusiona el pasado y el presente, la realidad y la memoria», añade Gomar.

Obra de Pep Aparisi. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

Julia Galán: a voz en grito

Un grito a voces, de Julia Galán
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. València
Hasta el 8 de noviembre de 2020

A finales del siglo XIX, el pintor noruego Edvard Munch se hizo eco de la angustia existencial humana mediante su obra El grito, a modo de presagio de la violencia letal que se avecinaba con las dos grandes guerras mundiales del siglo XX. En ese famoso cuadro, una figura andrógina ubicada en primer plano, con las manos a ambos de la cabeza y la boca abierta con expresión desencajada, mostraba la desesperación de quien se siente atropellado por la vida. El MuVIM, salvando las distancias temporales y estéticas, acoge en su vitral otro grito, en esta ocasión realizado por la artista interdisciplinar Julia Galán.

El título de la obra, Un grito a voces, ya interpela al espectador de un modo distinto a como lo hizo Munch, puesto que la boca abierta que ha creado Galán con la ayuda de una amiga actriz, sin duda presa de un desgarro parecido, termina suavizándose al decantarse en forma de voz. “Sí, no es solo un grito, sino a voces, de manera que el desgarro acaba transformado en mensajes”, explica la artista. Mensajes que, a su vez, protagonizan el panel dispuesto para ser recogidos del puño y letra de cuantos quieran aportar su grano de arena reivindicativo a la exposición.

Julia Galán (izda) junto a Semíramis González, comisaria de la exposición. Imagen cortesía del autor.

“No nací mujer para morir por serlo”; “si nosotras paramos se para el mundo”; “de camino a casa quiero ser libre, no valiente”; “disculpar las molestias pero nos están matando”, o “unidad y sororidad” son algunos de los mensajes ya recogidos en el panel como parte del proyecto expositivo. Mensajes que después serán recogidos en forma de libro, junto a diversas consignas de las formuladas en las pancartas del 8-M, Día Internacional de la Mujer, y una serie de reflexiones de mujeres vinculadas al arte y la cultura.

“Son gritos que se pueden leer. Voces y más voces de mujeres que reivindican su igualdad”, afirma Galán, cuya imagen del vitral parece estar ahora en boca de todas ellas. Una boca diríase seductora, incluso netamente publicitaria, si no fuera por ese fondo negro del que procede la angustia que solicita ser escuchada. “Es un grito que reverbera hacia el interior y el exterior del MuVIM para unirnos y reconocernos”, señala su autora. Sororidad o hermanamiento femenino en pos de esa igualdad de derechos paulatinamente alcanzada. “Queda todavía mucho por hacer”, subraya Galán. “Los cambios son desesperadamente lentos”, añade.

Que la mujer sea representada mediante ese grito obstinado que sale al encuentro del espectador, ya sea al entrar en el hall del MuVIM o desde el exterior mismo, tiene su explicación: “El cuerpo de la mujer se localiza en esa boca, porque ha estado mucho tiempo silenciada”, lo cual no quiere decir, como enseguida apunta Galán, que todo gire en torno al cuerpo, cuyo derecho a ser usado a voluntad, tal y como proclama el feminismo, protagonice muchas de sus proclamas. “Yo no disocio ambas cosas. El cuerpo ha estado sometido y el pensamiento también”. De ahí la necesidad de recuperar la voz, “las voces de miles de mujeres”, resalta Galán.

Semíramis González y Julia Galán, en el panel que acompaña al mural. Imagen cortesía del autor.

La intención es que ese grito “tenga impacto a través de las redes”, que salga “a la calle y se amplifique su voz”, porque es la voz, una vez atenuado el grito, lo que interesa a Julia Galán que se propague. Sabedora de que la razón no la tiene quien más grita, sino el que mejor argumenta, la artista promueve mediante las múltiples voces recogidas ampliar vínculos “con el objeto de crear normas, legislación y políticas en pro de la erradicación de la opresión de género”.

Ya en uno de sus anteriores trabajos, que tituló elocuentemente Adiestrada, la artista y doctora en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València se hacía eco de la problemática de la mujer frente a las normas sociales y los distintos roles. “Fue un video en el que se escuchaba a modo de letanía las voces de un hombre y una mujer en el proceso de adiestramiento de un perro, con las frases típicas de ‘siéntate’, ‘dame la pata’, etc., expresiones que sirven también para hablar del adoctrinamiento y domesticación de la mujer por el sistema patriarcal”.

El grito a voces del proyecto que ahora presenta en el MuVIM también tiene que ver con la sororidad, “pero no una sororidad romántica o ideal, sino una que tenga en cuenta las diferencias existentes entre las mujeres del mundo entero”. Mujeres que, como Rosa Luxemburgo, a rebufo del grito aquí proclamado, señaló que lo más revolucionario que una persona podía hacer era “decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. De nuevo la voz y de nuevo el sonido aumentado, corriendo el peligro de que el grito alcance el volumen de la furia. “Simboliza a millones de mujeres”, concluye Galán, que habla por boca de todas ellas en lo que ella misma denomina un clamor: “¡Por mí y por todas!”.

Semíramis González (izda) y Julia Galán, ante el vitral de su obra. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

L’Om Imprebís, de nuevo cerca de los Premios Max

‘Vidas enterradas’, de L’Om Imprebís
Candidata en la categoría de mejor autoría teatral
Premios Max
29 de junio de 2020

‘Vidas enterradas’ es candidata en la categoría de mejor autoría teatral: sus autores son Alfonso Plou, Juan Mayorga, Pepe Viyuela, Juan José Millás, Mafalda Bellido y Laila Ripoll. Se trata de una coproducción de L’Om Imprebis, junto a Teatro Corsario, Micomicón y Teatro del Temple.

El montaje está inspirado en un serial radiofónico, emitido en el programa ‘A vivir que son dos días’, de la Cadena SER, que crearon los periodistas Conchi Cejudo, Javier del Pino y Gervasio Sánchez para rescatar, a través del documental, la memoria de personas muertas por el franquismo durante la Guerra Civil y tras ella.

De los protagonistas de estas historias apenas se conservan algunas fotografías, pero los recuerdos siguen vivos en sus hijos, en sus nietos, en sus bisnietos, en sus vecinos, en sus compañeros de lucha. Después de décadas, son ellos quienes rompen el silencio para narrar esas biografías.

Entrevistas, documentación en archivos, visitas a cementerios o la asistencia a exhumaciones de fosas comunes fueron el material de partida para el serial. Con él, las cuatro compañías decidieron llevar a escena una obra y encargaron a los autores teatrales citados los diferentes monólogos que componen el espectáculo. Carles Montoliu, Mariano Anós, Luis Miguel García, María José Moreno, Mateo Rubistein y Pilar San José son los encargados de dar vida a los diferentes personajes.

L’Om Imprebís, Corsario, Micomicón y Temple se unieron para proponer un espectáculo teatral junto a seis autores. el resultado es una serie de monólogos encadenados, basados en testimonios reales que nos acercan a los protagonistas de nuestra historia enterrada. Juntos conforman un caleidoscopio de miradas diferentes que trazan un mapa emocional sobre un silencio enorme que comienza a romperse.

Carles Montoliu, de L’Om Imprebís. Imagen cortesía de la compañía.

Arranca el Año Ovidi por el 25 aniversario de su muerte

Año Ovidi
De marzo de 2020 a marzo de 2021

El Teatre Principal de València acogió la presentación del Año Ovidi Montllor, que se conmemora desde el presente mes de marzo, en plena pandemia por el coronavirus, hasta marzo de 2021, cuando se cumplen 25 años de la desaparición de Ovidi Montllor. Esta iniciativa está organizada por el Col·lectiu Ovidi Montllor (COM), con la colaboración y el apoyo del Institut Valencià de Cultura (IVC), las diputaciones de València y Castellón y los ayuntamientos de las dos capitales culturales valencianas 2020-2021, Alcoy y Bocairent.

Abel Guarinos, director general del IVC, afirmó que “Ovidi Montllor es una figura clave del siglo XX valenciano, sobre todo en música, pero también muy significativamente en el cine y el teatro; y es justo que tenga el reconocimiento desde las instituciones culturales y desde los sectores profesionales”. A la presentación asistieron también la directora adjunta de Música y Cultura Popular del IVC, Marga Landete, el presidente del COM, Manuel Miralles, el vicepresidente del COM, Rafa Xambó, el miembro del COM, Joan Palomares, la periodista Amàlia Garrigós y César Amiguet, diseñador gráfico y autor de la imagen y el soporte visual del Año Ovidi.

Ovidi Montllor en una secuencia de ‘Furtivos’, de José Luis Borau.

Para difundir su obra, su insobornable actitud artística, su legado musical y cinematográfico y su compromiso con su pueblo y sus clases populares, durante todo un año, del 10 de marzo de 2020 al 10 de marzo de 2021, el COM organizará todo tipo de actividades culturales: conciertos, conferencias, proyecciones y exposiciones en el territorio valenciano. Entre los actos organizados por el IVC hay conciertos homenaje en València, Castelló, Alicante y Alcoy, así como ciclos de cine del artista en Castelló, València y Alicante.

Además, el Col·lectiu Ovidi Montllor ha organizado varios conciertos en todo nuestro territorio, la grabación de un disco colectivo con versiones de Ovidi, un disco de Enric Casaus dedicado al artista y un circuito de conciertos con grupos de música que versionan sus canciones. Los Premios Ovidi este año tendrán un reconocimiento más fuerte todavía a su figura, puesto que se celebrarán en la ciudad de Alcoy, que será la Capital Cultural Valenciana 2020-2021 a partir del 25 de abril, junto con Bocairent.

Año Ovidi, impulsado por el Col·lectiu Ovidi Montllor.