El academicismo pasional de Vicente Rodes

Vicente Rodes. El estudio del natural
Museo de Bellas Artes San Pío V
Calle San Pío V, 9. Valencia
Hasta el 8 de septiembre de 2019

“Su fama es brutal como retratista”, subraya Pilar Tébar, comisaria junto a Sergio Pascual de la exposición Vicente Rodes. El estudio del natural. El Museo de Bellas Artes acoge la muestra, casi un siglo después de la única monográfica dedicada a su pintura realizada en Valls (Tarragona) en 1926. “Ha pasado desapercibida su obra”, recalca Tébar, empeñada en relanzar el trabajo de Rodes, cuyo busto figura en la fachada del Parlamento de Cataluña, donde goza de gran consideración, a pesar del extensible vacío expositivo de su producción. Castellón, ahora Valencia y después Alicante empiezan a llenar ese vacío con esta muestra itinerante.

Un total de 75 obras, en su mayoría retratos, integra la exposición organizada por el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, en la que colaboran diversos museos e instituciones públicas. La muestra tiene un elocuente subtítulo: De la Academia al Romanticismo. Denominación que viene a subrayar ese trasvase de estilos en la producción de Rodes: “Es más valiente en los retratos, más libre, que en los óleos”, señala Tébar, sin dejar de subrayar su enorme talento para el dibujo. Talento que iba unido a la rapidez y calidad con la que trabajaba.

Vista de la exposición de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

De hecho, la exposición recoge en el fragmento de un artículo de Maurici Serrahima la siguiente e ilustrativa anécdota: “Corría por Valencia durante la guerra de los franceses, y cuentan que se valía de su prodigiosa facilidad para hacer retratos al minuto de los oficiales del ejército, que cobraba a tres pesetas”. Tébar recuerda que Rodes fue de los primeros que tuvo una cámara de daguerrotipo: “Pienso que se debía a que le gustaba captar la inmediatez, por eso las obras en pastel son para mí mucho mejores que los óleos. Esa inmediatez del pastel es lo que le atrae luego de la fotografía”.

Hay referencias a Dominique Ingres (“era un admirador” del pintor francés) y a Théodore Géricault, que la comisaria ve claramente en el cuadro de una de las grandes damas retratadas. Esa “captación del complaciente orgullo burgués de los retratados”, junto a “la introspección psicológica de los personajes” es lo que acerca su obra “a los retratos de Géricault”. También a Ingres, de quien se recoge una cita sin duda próxima al sentir del propio Rodes: “Consigamos unos ojos que miren bien, que miren con sagacidad… El arte nunca llega a un grado de perfección más elevado que el que alcanza cuando se parece a la naturaleza y por el que se le puede confundir con ella misma”.

Una de las obras de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Vicente Rodes, en una carta a su alumno Claudio Lorenzale, diríase que prosigue por su cuenta esa reflexión de Ingres cuando dice: “Bueno es oír y ver, pero hacer lo que la abeja, que saca la miel de la flor amarga”. Y añade: “Fórmese usted original por lo que le sugiera la verdad, que es esto el verdadero camino, lo demás son cavilaciones y la perdición de muchos talentos”. Su dedicación al dibujo y a extraer de él esa verdad aludida fue constante a lo largo de una producción ahora rescatada del olvido por Pilar Tébar y Sergio Pascual: “Ahora hay gente que se ha enterado de la exposición y está dando lugar a la aparición de nuevos Rodes”, remarca la comisaria.

Vicente Rodes, El estudio del natural muestra óleos sobre lienzo, tintas y aguadas sobre papel y, sobre todo, sus prodigiosos pasteles. “Primero hacía el pastel y luego, aunque no siempre, los óleos, que son de formato más grande y que coge ya al retratado en tres cuartos. Los pasteles son cabezas de frente y no incluían por lo general las manos. Y muchas veces el fondo es seda, de manera que el pastel sobre seda es ya muy delicado”, explica Tébar. En los bocetos de Rodes dice que hay “un interés por conseguir el dominio de los tejidos, las posturas, las expresiones gestuales y faciales que roza lo obsesivo”.

Uno de los desnudos académicos de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Esa obsesión adquiere rasgos diferentes cuando se trata de un desnudo académico que cuando se lanza en busca de una mayor hondura expresiva. “En los desnudos académicos el trazo es fino y continuo”, que viene a guardar relación con la “finitud de los cuerpos”, mientras que en las obras de corte más religioso “el movimiento de las composiciones determina una ocupación menos continua del trazo”, ligado en este caso con la “estética tardo barroca”. Según Tébar, “es más romántico al final” de su obra.

Rodes fue alumno de Vicente López [pintor español del neoclasicismo], recuerda la comisaria, lo cual se ve en “las carnaciones y en cómo trabaja la mirada”. El desnudo, aunque aparece en la muestra, fue algo que, sin embargo, no trabajó tanto, “quizás en sus años de formación, de ahí que los hayamos reunido bajo el título de Academia, y donde aparecen esas extrañas bolsas escrotales que estaban entonces de moda”.

Las obras de Rodes, aunque todavía insuficientemente conocidas, salen a subasta “y se venden bastante bien”, destaca Tébar, para señalar a continuación que dos de las últimas las ha comprado el Museo del Romanticismo [de titularidad estatal y ubicado en Madrid] “que no tenía obra de Rodes”. La exposición del Museo de Bellas Artes ayuda, en este sentido, a seguir impulsando su trabajo y a ofrecerlo de una forma atractiva. “Hemos hecho un montaje como muy elegante. No te aburres de ver los retratos”, concluye la comisaria.

Una joven ante algunas de las obras de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres

Hidrogenesse abre el otoño de Berenar!

Tras el éxito de sus tres primeras citas, sigue la propuesta cultural Berenar! El dúo de art-rock electrónico Hidrogenesse (29 de septiembre), el siempre incalificable pop del zaragozano Bigott  (13 de octubre) y los coloridos Tórtel y Lost Tapes (27 de octubre) protagonizarán el nucleo musical del ciclo.

Berenar! llegará con una estructura en la que los conciertos en vivo de emblemas nacionales, la ilustración en directo de artistas valencianas y las nuevas modalidades electrónicas proyectadas con vinilos coparán las jornadas con horario de 17 a 22h y acceso abierto a toda familia, libre y gratuito.

Uno de los conciertos del ciclo Berenar! en l’Umbracle. Imagen cortesía de la organización.

En estos shows especiales el público podrá ver el concierto rodeando al grupo, como si fuera uno más de la banda. La pieza artística paralela a cada directo correrá a cargo de Lluís Salvador (Colectivo Zedre), la ilustradora Eixa es Isa y el ilustrador italiano Andrea Dalla Barba.

Comandada por el colectivo Districte, con el objetivo de ensanchar las posibilidades artísticas del entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Con l’Umbracle como escenario, desde junio hasta noviembre se encenderá el horario vespertino durante los domingos para reivindicar el entorno del Túria como el marco idóneo para protagonizar parte de la programación musical de Valencia.

Cartel de Berenar! por cortesía de la organización

Home Selector & Friends y Javi Klein serán los encargados de editorializar la programación electrónica. La propuesta, acogida por el Grupo Salamandra, cuenta con el apoyo de Aperol Spritz, Heineken, Martin Fierro y Mya. La entrada será gratuita hasta completar aforo, abierta también a los más jóvenes y a mascotas.

Hidrogenesse. Foto de María Dos por cortesía de la organización del ciclo Berenar!

Propuestas de mobiliario jóvenes y creativas

Propuestas de interiorismo y mobiliario para el Espai Jove de Vila-real
Alumnos de la Escola d’Art i Superior de Disseny de València
Espai Jove de Vila-real
Avinguda de França, 25. Vila-real (Castellón)
Del 2 al 13 de septiembre de 2019

Los trabajos que se muestran en esta exposición surgen de la propuesta del Espai Jove de Vila-real de diseñar un mobiliario pensado específicamente para este lugar y sus necesidades. Estos diseños y maquetas han sido realizadas por alumnos de primer curso de los grados de Diseño de Producto y de Diseño de Interiores de la EASD València.  

El objetivo de la asignaturas implicadas en esta muestra, como Proyectos Básicos y Espacio y Volumen, ha sido proporcionar al alumnado los recursos necesarios para lograr una experiencia física del proceso creativo, siempre desde una perspectiva empírica y experimental, manipulando directamente los materiales. Todos los estudiantes partieron de un mismo principio: la transformación de una superficie laminar bidimensional y, por tanto, sin volumen apreciable, en una estructura corpórea tridimensional obtenida mediante cortes, pliegues, curvas, torsiones….

Una de las piezas de la exposición en el Espai Jove de Vila-real. Imagen cortesía de EASD.

En las propuestas de mobiliario encontramos trabajos que se sustentan en la manipulación del material mediante: la acción básica de cortar y doblar; la articulación mediante pliegues, generando superficies poligonales; el proceso aditivo de acumulación de planos para conseguir el volumen, y el ensamblado de las piezas sin recurrir a pegamento o cola.

En el caso de los diseños ideados para un nuevo interiorismo del Espai Jove de Vila-real se proponen nuevos tratamientos de las superficies para modificar la percepción del espacio interior, además de un nuevo mobiliario, esculturas y lámparas para alcanzar tal fin.

Una de las piezas de la exposición en el Espai Jove de Vila-real. Imagen cortesía de EASD.

La exposición aspira a visualizar más allá de la EASD València la labor realizada dentro del aula, con ilusión y creatividad, por alumnos y alumnas en la fase inicial de su proceso formativo. Los profesores que han tutorizado este proyecto son José Luis Bores, María Melgarejo y Marina García-Broch.

El diseño del cartel anunciador de la exposición ha sido realizado por Javier Mestre Beltrán, y el diseño del espacio expositivo por Marina García-Broch Martín, utilizando cajas de naranjas cedidas por la empresa Invicto Fruits S.A / Citrias S.C.L. de Vila-real (http://www.citrias.es). El visitante puede votar las propuestas que considere más interesantes en el siguiente enlace:https://www.ferendum.com/es/PID292823PSD16938 Se pueden votar tantas obras que se quiera, pero sólo se podrá votar una vez. Aunque el voto es anónimo, el sistema detecta si ya se ha votado desde ese dispositivo.

Una de las piezas de la exposición en el Espai Jove de Vila-real. Imagen cortesía de EASD.

Un juego siniestro de familias concéntricas

‘Parasite’ (‘Gisaengchung’), de Bong Joon-ho
Barunson E&A Corp, 2019
Corea del Sur
131 minutos
Fecha de estreno en España: octubre de 2019

‘Parasite’ganó la Palma de Oro 2019 del que suele considerarse que es el festival de cine más importante a nivel mundial, al menos en ese ambiguo ámbito que es el del cine de autor. Existen otros festivales en esa línea, pero lo que quizá caracteriza al francés es su afinidad histórica con los autores más postmodernos como Angelopoulus, Antonioni, Buñuel, Fellini, Haneke, los Cohen, von Trier… En esta edición, además, el director ganador, Bong Joon-ho, competía contra dos rivales muy representativos en este sentido, los cuales reaparecían con fuerzas renovadas: Pedro Almodóvar y Quentin Tarantino. Aunque la crítica ya ha comentado las claves más relevantes de ‘Parasite’, quizá es buen momento, ahora que queda un mes escaso para su estreno en España, para retomarlas y reflexionar sobre ellas.

Fotograma de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019). Casa de los Kim (homenaje visual a Ozu).

Una de estas claves es el aspecto social, de lucha de clases que ordena la historia: una familia surcoreana pobre y avispada, los Kim, traza sobre la marcha un plan para hacerse pasar por todo tipo de profesionales de prestigio que, otra familia rica y deslumbrada, los Park, irá contratando paulatinamente a medida que caen en la red de los Kim. Sin duda hay algo de luchas de clases, pero lo interesante no es tanto este tema universal sino cómo Joon-ho lo va representando, por ejemplo, a través de los dos espacios en liza, un semisótano que acabará inundado físicamente por aguas fecales, frente al chalé de diseño construido por un arquitecto famoso, que igualmente se inundará simbólicamente por aguas similares.

Fotograma de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019). Casa de los Park.

Es decir, la crítica social viene dada por una comparación no solo de contrastes, sino también por sutiles variantes que irán rebotando como un eco entrambos mundos mediante el montaje en paralelo. Este es sin duda uno de los mayores placeres que puede encontrar el espectador, estar atentos a esos ecos y similitudes que chocan entre sí a una escala de crítica social; pero que, sobre todo, vienen a señalar el aspecto más nihilista del filme: que ambos mundos se parecen más de lo que una apresurada lectura marxista puede concluir. En este sentido, no olvidemos que el plan de la familia pobre es, en última instancia, ser como los ricos.

Esos dos espacios contrapuestos conforman el potente nivel imaginario, de puesta en escena del filme, apoyado en la magnífica dirección de fotografía en formato digital de Hong Kyung-pyo –que ha dirigido la fotografía de otras dos películas de Joon-ho: ‘Snowpiercer’ (2013) y ‘Mother’ (2009)–.

Fotograma de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019). Familia Park.
Fotograma de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019). Familia Kim.

En cuanto al aspecto más narrativo, el registro semiótico que hace inteligible la trama de ‘Parasite’, destaca en primer lugar el sólido guion con su sabia mezcla de géneros (comedia negra y de enredos, thriller y drama social) y, sobre todo, el hilado de toda esa serie de reglas sociales que los Park van mostrando como signo de casta social, así como todos los pasos o hitos que los Kim van literalmente escribiendo, a modo de libreto de una sátira funesta, para que su estrategia parásita triunfe.  

Fotograma de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019). Inundación en casa de los Kim.

En cuanto al nivel de lo real, aquello que se situaría más allá de estos aspectos imaginarios y semióticos, va apareciendo paulatinamente, iniciándose en la inundación del barrio pobre, en los olores de la pobreza, aspecto éste que será uno de los desencadenantes indirectos de la violencia final o, de una forma más simbólica, en el suseok, la piedra ornamental o de paisaje que irá salpicando el relato y que aparece en el propio cartel del filme.

Pero como buen relato postmoderno, carece de una dimensión simbólica que articule esos tres niveles que pudiese dar sentido a lo que ahí sucede. Y, sin embargo, sí se percibe una interrogación que toca lo deseos más profundos del espectador, que tiene que ver con el suceso final en el que el padre de los Kim, finalmente, atraviesa esa línea de convenciones sociales que el relato bordea constantemente.

Esto empieza en la secuencia en la que los Park hacen un simulacro de acto sexual mientras vigilan al hijo pequeño, el cual está acampado con un tipi en el jardín de la casa. Unos minutos antes, justo en el centro del filme, el ama de llaves llega a la casa –a la que habían despedido para contratar a la madre de los Kim–, lo que dará lugar a la aparición de la tercera familia en discordia, pues descubrimos que el marido del ama de llaves ha estado oculto durante años en un sótano secreto, a modo de pesadilla dentro del imaginario idílico de los Park, pero que ahora será también la perdición del plan parásito de los Kim. Aquí se acaba de dibujar ya ese juego concéntrico y siniestro de interrelaciones entre las tres familias.

Fotograma de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019). El hijo de los Park en su tipi.

La continuación, es un tour de forcé de comedia clásica a modo de slapstic o gag berlanguiano, es la escena sexual citada, en la que cabe destacar la construcción del laberíntico punto de vista visual que viene a resumir el filme: vemos cómo los Park se excitan sin pasar realmente al acto, introduciendo mutuamente sus manos bajo las ropas del otro, como si esas manos fueran, efectivamente, parásitos (el título original en coreano es en plural), mientras vigilan desde la distancia al hijo refugiado en su tipi plantado en el jardín, y mientras tres miembros de la familia Kim (más parásitos) se esconden bajo la mesa situada entre este y los Park.

El hijo, protegido por el tipi, lee con su linterna en la que quizá es una de las escasas referencias simbólicas –en este caso, de tipo heroico– en toda la película, cristalizada tanto en las pieles de animales del tipi, cazados con esas flechas y hachas (tomahawk) que el hijo va lanzando durante todo el filme, como en la fuerza del guerrero descansando en esa milenaria estructura arquitectónica de la familia nuclear del indio nativo norteamericano.

Sin embargo, al final del relato, ese lado heroico del nativo se descubrirá no desde lo heroico, sino desde lo más real que supone la representación de su cultura para los que miran desde este lado del cristal: lo salvaje y la muerte. El otro elemento simbólico, que sigue la misma nefanda suerte, es el de la piedra suseok citada, que pasa de ser un tradicional elemento votivo a convertirse en un arma letal. El disfrute del espectador aumentará si pone todo esto en relación con los géneros cinematográficos que el director va gestionando sabiamente a lo largo del relato.

Fotograma de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019). La piedra suseok.

Otro buen ejercicio para disfrutar todavía más de ‘Parasite’ es no perder de vista los trabajos anteriores de Joon-ho, así como de otros directores orientales, como Hirokazu Kore-eda o, incluso, Yasujiro Ozu, que, aunque parecen muy alejados de su propuesta estética, sin embargo, tratan temas similares, sobre todo el de la disolución de la familia o, como mínimo, la sospecha generalizada sobre su valor actual.

Cartel de ‘Parasite’, de Bong Joon-ho (2019).

Lorenzo J. Torres Hortelano

Cuando hay verdad

¿De qué nos reímos en Europa?
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Agosto de 2019

En estos últimos años de bulimia cultural con fondo anoréxico aparecen, de vez en cuando, eventos culturales que redimen a la Instituciones Programadoras de su estulticia ideologizada y cansina.

Nada asegura que un proyecto cultural vaya a funcionar, pero lo que ha quedado claro es que todo depende generalmente del personaje que se lo inventa, de sus conocimientos y de su capacidad de trabajo. Podría parecer esta afirmación una perogrullada innecesaria, y casi lo sería si no fuera porque resulta del todo necesario reivindicar los proyectos realizados por verdaderos expertos. 

Cabe la pregunta, ¿qué sería un verdadero experto? Pues aquel que no sólo está bien informado. Y también aquel cuya independencia “natural” le ha mantenido lejos de los poderes fácticos, o al menos a la distancia justa. Un estudioso, un ratón de biblioteca, un apasionado, un conocedor y un trabajador impenitente. De alguna forma y a su manera (la de cada cual) un sabio que aleja de sus conocimientos toda esa deriva “revolucionaria” que, paradójicamente demandan las Instituciones. Todo lo contrario, pues, a un “intelectual orgánico”, por naturaleza mediocre. Si no directamente incompetente.

Una de las veladas de cine en el Centre del Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Cuando se dan estas cualidades a un experto sólo le queda explosionar. Cosa que hará sólo y exclusivamente cuando alguien se lo permita con una simple contratación basada en la confianza. Acaba de pasar aquí, en Valencia. El Centro Cultural del Carmen ha contratado a Dani Gascó para hacer un ciclo de cine en los claustros del Museo. 

La propuesta ha sido -y es- excelente debido a una doble imprevisibilidad: 1. la contratación de un experto de verdad, Dani Gascó, que no era previsible en un mundo tan burocratizado e ideologizado como el valenciano (decir cultura valenciana podría ser un perfecto oxímoron), y 2. la extraña y excelente selección de películas que el propio Dani Gascó se ha encargado en ocasiones de traducir y subtitular -en un empeño generoso y atrevido. Un recorrido por la comedia europea desde el punto de vista de un conocedor independiente. Y conviene insistir en esto último.

Así, la propuesta de Dani en el Carmen ha sido posible cuando ciertos planetas se han alineado de una forma en la que no suelen hacerlo y el resultado, casi azaroso por ello, ha sido un evento cultural valenciano del todo original, culto y popular, ameno y culturizante, imprevisible y por ello necesario. Espero que en ediciones venideras no me valencianicen al bueno de Dani y lo dejen así, independiente y ciudadano del mundo. Dicen que las comparaciones son odiosas. No es exacto: son buenas, al menos, cuando el dinero público está por en medio.

Fotograma de ‘La vida de bohemia’, de Aki Kaurismaki, dentro del ciclo ‘¿De qué nos reímos en Europa?’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Alberto Adsuara

‘Blade Runner’ en la Filmoteca d’Estiu

Blade Runner, de Ridley Scott
Filmoteca d’Estiu
Jardines del Palau de la Música
Jueves 8 de agosto de 2019, a las 22.30h

La Filmoteca d’Estiu proyecta en los jardines del Palau de la Música, el clásico de ciencia ficción ‘Blade Runner’ (1982), de Ridley Scott. La película podrá verse también el viernes 9 de agosto. Protagonizada por Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos y Daryl Hannah, ‘Blade Runner’ está basada parcialmente en la novela de Philip K. Dick ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ (1968). 

Ambientada en el siglo XXI, la película se centra en las aventuras de un antiguo policía que tiene la misión de retirar a unos replicantes rebeldes. La película es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción de los años ochenta. 

La celebración de la Filmoteca d’Estiu es posible gracias al Ayuntamiento de València, que cede los jardines del Palau de la Música como espacio para las proyecciones, y a la colaboración de Cerveza Turia. 

La Filmoteca de València mantiene su oferta cinematográfica en la ciudad durante el mes de agosto con la celebración de la Filmoteca d’Estiu y sus proyecciones al aire libre. Los criterios de programación de la Filmoteca d’Estiu son los mismos que se siguen el resto del año en la Sala Berlanga: versión original, calidad en las proyecciones y un precio asequible. 

Las proyecciones de la Filmoteca d’Estiu se celebran de lunes a domingo, excepto los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y de 25 euros para el abono de diez sesiones.

Harrison Ford, en ‘Blade Runner’. Filmoteca d’Estiu.

Humor común europeo

¿De qué nos reímos en Europa?
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Agosto de 2019

El humor tiene infinidad de rostros y registros. Un sinfín de manifestaciones que dependen del talante y estado de ánimo de cada persona y de multitud de factores de su entorno, territorio, idioma, nivel cultural…Eso lo saben bien los cómicos y humoristas nómadas que actúan en directo ante distintos públicos, pues evalúan las distintas reacciones que provocan sus chistes, monólogos y sketch. ¿Se podría hablar de un humor común europeo en lo que se refiere al séptimo arte? Es la cuestión que plantea el ciclo de cine de comedia ¿De qué nos reímos en Europa?, organizado por el Centre del Carme que, a lo largo del mes de agosto, ofrece 26 títulos producidos en los siglos XX y XXI. 

Clásicos poco conocidos, obras maestras ignotas, y films interesantes que por motivos diversos no llegaron a estrenarse en España comparten cartel con títulos imprescindibles de la comedia europea descatalogados. En palabras de José Luis Pérez Pont, director del Centre, “no es un repositorio de películas sino una propuesta específicamente diseñada para el Centre del Carme, con la ayuda del crítico Daniel Gascó, cuya intención es potenciar y poner en valor la comedia como un género que nos permite  tratar ciertos temas y problemáticas desde otro punto de vista, con el humor como aliado”.

Una de las noches de cine en el Claustro del Centre del Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“En este ciclo abordamos la comedia, un género en ocasiones poco atendido en los circuitos especializados, que nos sirve para construir el relato de la forma de vida de los europeos, en la línea de la exposición European Puzzle, con múltiples miradas a Europa y países como Alemania, Italia, Francia, España además de Rusia, Ucrania, Suecia o Hungría, etcétera”, añade Pérez Pont

Por su parte, Gascó define su propuesta como “un amplio recorrido geográfico y temporal por las diferentes formas de humor que ha dado el viejo continente desde que el cine comenzó su andadura hasta nuestros días».

Fotograma de ‘Solo para hombres’, de Fernando Fernán Gómez.

Dos películas españolas del pasado siglo están incluidas en el menú: ‘Solo para hombres’(1960), de Fernando Fernán Gómez, con él mismo como protagonista junto a una bellísima Analia Gadé, una denuncia en clave satírica de la situación que sufría la mujer en la España franquista sin más posibilidades de realizarse que ser madre, monja o prostituta. También ‘La línea del cielo’ (1984) , de Fernando Colomo, protagonizada por Antonio Resines en la piel de Gustavo, un fotógrafo que viaja a Nueva York, intenta con poco éxito dominar el inglés y se enamora locamente de una española.

Italia es el país más representado, con media docena de títulos, “obras maestras que sirven para poner nuestro énfasis en una comedia modélica que ha influido en todo el mundo”, dice Gascó. Se refiere a ‘Perfetti sconosciutti’ (2016), una siniestra fábula sobre las relaciones de pareja y el influjo en la intimidad de las redes sociales que ha generado hasta nueve remakes, cuya versión original italiana cerrará el ciclo. 

Fotograma de ‘Mafioso’, de Alberto Lattuada.

Se verá también ‘Mafioso’ (1962), un trabajo magistral escrito por Marco Ferreri y Rafael Azcona, y dirigido por Alberto Lattuada, que guarda vínculos con ‘El verdugo’ (1963); una de las comedias más celebradas con Totò, ‘Arrangiatevi’ (1959); un film de culto, ‘Si può fare’ (2008) que seguramente inspiró a Javier Fesser en ‘Campeones’ (2017); el insólito debut de Maurizio Nichetti, ‘Ratataplan’ (1978) y uno de los mejores exponentes de lo que se llamó neorrealismo rosa, ‘Domenica d’agosto’ (1950) que, simbólicamente se proyectará un domingo de agosto.

Alemania es el segundo país con más representación en el ciclo que incluye: ‘Viktor und Viktoria’ (1933), célebre film musical que versionó con mucho éxito Blake Edwards medio siglo después. Tanto ‘La vida en obras’ (1997) comoIm juli’ (2000) derrochan la misma vitalidad que sus jóvenes protagonistas, quienes deben lidiar con un mundo plagado de fronteras o vivir el amor en tiempos de Sida. Dos títulos transgresores representan a las cineastas europeas, con escasa presencia en este género: ‘Hombres, hombres’ (1985) de Doris Dörrie y el filme griego ‘Attennberg ‘(2012) de Athina Rachel.

Fotograma de ‘Hombres, hombres’, de Doris Dörrie.

Que países como Francia o Gran Bretaña, tan fecundos en el género de la comedia estén menos representados en el ciclo se debe, según Gascó, «a que su producción es más conocida y el espíritu que hemos procurado insuflar a esta selección ha sido el del descubrimiento, porque sospechamos que Europa, en toda su extensión, sigue siendo un territorio por (re)descubrir”.

No obstante, hay que celebrar la inclusión de ‘The Rutles’ (1978), la fantástica parodia que Eric Idle, miembro de los Monty Python, hizo a los Beatles; ‘Tandem’ (1987), film que reveló a Patrice Leconte como gran autor y la ópera prima de Cédric Klapisch, inédita también en España, que inaugurará el ciclo: ‘Riens du tout’ (1990).

Excepto los lunes, todas las noches de la semana el Centre del Carme abre sus puertas, a las 22 horas, para ofrecer una película gratuita y en versión original, y disfrutar del cine a la fresca en el corazón de la ciudad y en un entorno cargado de historia.

‘The Rutles’, de Eric Idle, que se proyecta en el Centre del Carme.

Bel Carrasco

Manel será cabeza de cartel del Deleste 2019

Manel
Deleste 2019
Jardines del Turia. Valencia
9 de noviembre de 2019

Manel ya luce rutilante como primer cabeza del Deleste 2019. El festival otoñal y urbano de la ciudad de València ha sido elegido por el grupo barcelonés para presentar su quinto y esperado disco. El cauce del río Turia será la nueva ubicación de esta octava edición que seguirá apostando por la comodidad de los espectadores, el cuidado sonido, el aforo limitado y el no solapamiento entre conciertos.

El nuevo espacio principal del festival (el mismo que se usa estos días para la Filmoteca d’Estiu) permitirá crecer al festival hasta las 3.000 espectadores. «Consideramos que el cauce del río Turia es uno de los mayores atractivos de la ciudad, un pulmón verde, luminoso y maravilloso en el que disfrutar de una experiencia musical inolvidable y después poder volver a casa sin complicaciones, con buenas conexiones. Además, la ubicación no es casualidad pues seguimos estando conectados con el Palau de la Música con el que hay una relación total de colaboración y a cuya filosofía de #UnPalauObert nos seguimos sumando”, apuntan sus responsables. 

Las entradas del Deleste, cuyo cartel aun promete muchas sorpresas que se desvelarán antes del 15 de septiembre, ya están a la venta a través de Wegow a un precio de 55 € (más gastos de comisión). Otorgar la misma relevancia a al día que a la noche y la concentración de todas las actuaciones en un solo día volverán a ser señas de identidad de un festival que se desarrollará íntegramente al aire libre.

Una experiencia musical para disfrutar sin prisa y con los cinco sentidos de la mano de Cervezas Alhambra, de nuevo patrocinador principal del festival. La cervecera sigue demostrando así su apoyo al arte que no sigue ni los convencionalismos ni las reglas, ofreciendo momentos únicos e irrepetibles que combinan la excelencia musical y el espíritu artesanal intrínseco en la marca a través del maridaje con sus principales variedades -Alhambra Especial, Alhambra Reserva 1925 y Alhambra Reserva Roja-.

Patrocinadores como Movistar, Vermut Vermell, el vermut mediterráneo de elaboración artesanal, Zummo Living Culture o Arroz Dacsa volverán a hacer posible una edición de este encuentro sonoro de iniciativa privada.

Manel. Imagen cortesía de Deleste.

 

Contra el olvido

El silencio de los otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar
Filmoteca d’Estiu
Jardines del Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, s/n. Valencia
Lunes 5 de agosto de 2019, a las 22.30h

La Filmoteca d’Estiu proyecta en los jardines del Palau de la Música de Valencia, el documental español ‘El silencio de los otros’, de Almudena Carracedo y Robert Bahar. La película podrá verse también el martes 6 de agosto.

‘El silencio de los otros’ revela la lucha silenciada de las víctimas del largo régimen del general Franco que continúan buscando justicia hasta nuestros días. Filmada a lo largo de seis años, la película sigue a las víctimas y los supervivientes del régimen franquista a medida que organizan la denominada ‘querella argentina’ y confrontan un ‘pacto del olvido’ sobre los crímenes que padecieron.

Desde su estreno, ha recibido más de 30 premios y nominaciones en certámenes de cine nacionales e internacionales, entre los que destacan el Premio del Público, en la sección Panorama; el Premio Cine por la Paz, en la Berlinale; los premios Goya, Forqué y Platino al mejor documental, y el Gran Premio del Jurado en el Sheffield Doc/Fest. También fue preseleccionada para los Óscar y nominada a los European Film Awards.

La celebración de la Filmoteca d’Estiu es posible gracias al Ayuntamiento de València, que cede los jardines del Palau de la Música como espacio para las proyecciones, y a la colaboración de Cerveza Turia.

La Filmoteca de València mantiene su oferta cinematográfica en la ciudad durante el mes de agosto con la celebración de la Filmoteca d’Estiu y sus proyecciones al aire libre. Los criterios de programación de la Filmoteca d’Estiu son los mismos que se siguen el resto del año en la Sala Berlanga: versión original, calidad en las proyecciones y un precio asequible. 

Las proyecciones de la Filmoteca d’Estiu se llevan a cabo de lunes a domingo, excepto los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y de 25 euros para el abono de diez sesiones. 

Fotograma de ‘El silencio de los otros’. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Teatro marca València

Temporada de Teatres de la Generalitat Valenciana 2019/2020
Institut Valencià de Cultura

Apostar por la producción propia y alargar el tiempo de exhibición hasta cinco o seis semanas en la sala del Rialto. Son las líneas maestras de la próxima temporada del teatro público valenciano presentada por el director general del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos, y el director adjunto de Artes Escénicas, Roberto García a finales de julio.

“En el Rialto se ha dado un salto cualitativo porque la temporada pasada tuvimos unos 19.000 espectadores, casi el doble que la anterior, con una media del 90% de pleno de sala en cada sesión”, señaló Abel Guarinos. “Eso nos permite ampliar el tiempo de exhibición de cada una de las seis producciones propias que hemos programado, que estarán cada una cinco o seis semanas en el caso de los estrenos, gracias a que empezamos a fidelizar público en este espacio”. 

Escena de ‘Tórtola’, de Begoña Tena, dirigida por Rafael Calatayud. Imagen cortesía del IVC.

Por lo que respecta al Teatro Principal, Roberto Garcia destacó que “en esta temporada la nota predominante será la presencia significativa de propuestas valencianas y podemos asegurar que tendremos valencianos por la puerta grande en un amplio abanico de espectáculos de varias disciplinas escénicas, de una calidad destacada”.

Entre las propuestas, destacan en el primer trimestre, el espectáculo de danza Carmen Maquia de la compañía alicantina Titoyaya, coreografiado por Gustavo Ramírez; el estreno absoluto de Requiem de la compañía Cienfuegos Danza; y la obra teatral Susan y el diablo, escrita y dirigía por Chema Cardeña, una primicia en València. Otros montajes de envergadura son el musical Lehman Trilogy dirigido por el valenciano Sergio Peris-Mencheta o Mrs Dalloway, producción del Teatro Español dirigida por la valenciana Carme Portaceli con Blanca Portillo. 

En el Teatro Principal de València destacan la exhibición de What is Love de Wichita Co., escrita y dirigida por Víctor Sánchez Rodríguez, o el espectáculo de circo Yolo, creado por el alicantino Lucas Escobedo. Tanto este espectáculo como Anna i la màquina del temps o Les aventures de T. Sawyer, producciones de gran formato del Teatro Escalante, subirán al escenario del Principal en octubre y diciembre. 

Abel Guarinos (izda) y Roberto García, en la presentación de la temporada de teatro 2019-2020. Imagen cortesía del IVC.

Despiertan gran expectación la reposición en castellano de la producción del IVC Fausto, dirigida por Jaume Policarpo, en el mes de febrero, con Enric Benavent y Empar Canet; o el estreno de la coproducción del IVC con el Teatro Nacional de Cataluña, La casa de les aranyes, de Paco Zarzoso. 

Por el escenario del Teatro Rialto, cuya línea gráfica estará a cargo de María Pradera y Lorena Sayavera, del estudio Yinsen. desfilarán seis producciones propias, cuatro de autoría femenina.  Dinamarca, de Rodolf y Josep Lluís Sirera, dirigida por Carles Alfaro abrirá el telón en octubre cerrando la trilogía Europa en guerra de los hermanos Sirera, uno de los acontecimientos culturales más esperados de la temporada.  Para noviembre está programada Somni, la adaptación de la castellonense Núria Vizcarro del Sueño de una noche de verano de Shakespeare, dirigida por el mexicano Juan Carrillo. 

Durante los meses de diciembre y enero el Rialto acogerá la reposición de dos de las obras referencia de la pasada temporada. Primeramente, se exhibirá Tórtola, de Begoña Tena y dirigida por Rafael Calatayud; y ya con la entrada del nuevo año, los espectadores podrán gozar de Tirant, de Paula Llorens y dirigida por Eva Zapico, una coproducción del IVC con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

El estreno de Godot, una propuesta sorprendente de Juli Disla, dirigida por Jaume Pérez, ocupará los meses de febrero y marzo, mientras que en abril y mayo llegará el espectáculo Perenne la primera producción pública de circo contemporáneo para adultos, escrita y dirigida por Patrícia Pardo. Las dos obras son propuestas surgidas de los buzones de recepción de proyectos que abrió el IVC a creadoras y creadores valencianos.

Escena de ‘Tirant’, de Paula Llorens, dirigida por Eva Zapico. Imagen cortesía del IVC.

Bel Carrasco