Las galerías valencianas se vuelcan en ARCO’17

Feria ARCO Madrid 2017
Galería Luis Adelantado, Galería Rosa Santos, Espai Tactel, Galería Aural y Espai Visor.
Del 22 al 26 de febrero de 2017

Otro año más, la gran cita del arte contemporáneo español regresa a Madrid con un sinfín de propuestas que probablemente nos sorprenderán. Seguramente los grandes medios se harán eco de esa “obra” controvertida alejada de lo que es el arte contemporáneo español real. Al ver, leer o escuchar estas noticias quizás muchos se pregunten cuál es realmente el peso del galerismo valenciano en esta importante cita. Nos complace afirmar que, a pesar de la crisis económica y de las pocas facilidades existentes en nuestro país para el fomento del coleccionismo, la Comunidad Valenciana se mantiene a flote como puede y se caracteriza por exhibir obras de artistas de calidad.

Es por ello quizá que la ya veterana en la feria y referente de la ciudad de Valencia, la galería Luis Adelantado, dice querer explorar con la representación elegida la magnitud del arte contemporáneo. Todo un reto que solventa con una amplia exposición de un total de trece artistas. Por tanto, en la puesta en escena lucirán sus ya clásicos Luis Gordillo, Rubén Guerrero, una nueva escultura de Mathieu Mercier titulada ‘The King, his Lovers and their Bastard’, y por supuesto, el gran contrafuerte de la temporada pasada que fue Darío Villalba. De él, en una suerte de ejercicio histórico, se expondrán sus conocidos ‘Encapsulados’ y algunos de los ‘Documentos básicos’ de los 70.

La presencia extranjera acontecerá a través de las piezas escultóricas de Marius Engh, Gonçalo Barreiros y Yann Sérandour; las pinturas elegidas serán las de Camila Oliveira Fairclouhg y también podrán verse obras de las exposiciones actuales de Ting-Ting Cheng y Folkert de Jong. La apuesta española reside en el arte de Irma Álvarez-Laviada, en los jóvenes andaluces Fuentesal & Arenillas y en el pintor valenciano Álex Marco cuya obra ‘La hora loca de los gatos’ pudimos disfrutar en la creativa Boiler Room el pasado año 2015.

Obra de Mathieu Mercier titulada 'The King His Lover and Their Bastard'. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Obra de Mathieu Mercier titulada ‘The King, His Lover and Their Bastard’. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Más artistas españoles y sobre todo una mayor presencia femenina podrán disfrutarse en el stand 9E13, el correspondiente a la también habitual galería Rosa Santos. Obra de la reconocible Greta Alfaro, la característica teatralidad de Mira Bernabéu, las imágenes entrecruzadas de memoria histórica de la investigadora María Ruido o las esculturas de Elena Aitzkoa son parte del recorrido planteado por la galería. La obra visual de la premiada Andrea Canepa y el discurso contracultural y feminista de la italiana Chiara Fumai completan el elenco de mujeres artistas. El fundamental duotono de Chema López, los dibujos del barcelonés Xisco Mensua y las reflexiones entre espacio y poder de Xavier Arenós cierran el seguro exitoso muestrario de Rosa Santos.

La lista de artistas por la que apuesta Espai Visor es también muy amplia y combina los esfuerzos de contraposición entre la escena artística española y el arte de otros países europeos en la línea en la que la galería ha estado trabajando en los últimos años. Así, podrán adquirirse piezas de Ángeles Marco, Bleda y Rosa, Braco Dimitrijevic, Esther Ferrer, Françoise Janicot, Lea Lublin o el mural ‘Archivo Casa Ena’ de Patricia Gómez y María Jesús González, pieza que rescata la memoria a través de partes del susodicho hogar. Destacan los ‘Proyectos Especiales’ de Katalin Ladik, Endre Tót y Tamás Szentjóby. ‘Proyectos Especiales’ es el término que se refiere a obras de gran formato, de corte museístico que hacía mucho que no se veían por la feria. De hecho, Carlos Urroz califica a estas decena de piezas seleccionadas de “ambiciosas y arriesgadas” y que simbolizan un nivel de recuperación de la feria.

Pieza de Chiara Fumai. Imagen cortesía Galería Rosa Santos.

Pieza de Chiara Fumai. Imagen cortesía Galería Rosa Santos.

La alicantina galería Aural amplía su stand hasta casi el doble que en otras ediciones presentando a ocho artistas a través de los cuáles han querido crear un proyecto en el cuál se incida en una reflexión sobre conceptos y planteamientos muy diversos basados en la investigación, la experimentación y el pensamiento crítico. El hilo conductor de su stand se sostiene en grandes figuras de la escena contemporánea, como la galardonada y Premio Nacional de Artes Plásticas, Concha Jérez, y también en las obras tipo libro de la reconocida Anna Bella Geiger, que desde luego exploran los discursos de esta gran artista cuya andadura comenzó en la Brasil de los años 70. También en representación del panorama latinoamericano, y enlazando con el país invitado de esta edición de ARCO, podrá escucharse y verse ‘Los invisibles’ de Ingrid Wildi Merino, una pieza audiovisual que pone su atención sobre la actual problemática de los inmigrantes y el territorio, así mismo la sonora instalación de Máximo González versa sobre el acto cotidiano de pasear y no dejará impasible a aquel la experimente.

‘La isla parlante’ de Isaac Montoya es otra de las obras con una clara intención política en las que se incide, la fotografía de Javier Vallhonrat, la reflexión sobre la imposibilidad de la imagen estética de José Maldonado o el trabajo conceptual y postminimal, aunque imposible de serializar, del zaragozano Fernando Sinaga que indaga y resalta la filosofía de Voltaire, clausuran el amplio coloquio visual (y sonoro) de la galería Aural.

Obra de Máximo González titulada 'Partitura'. Imagen cortesía Galería Aural.

Obra de Máximo González titulada ‘Partitura’. Imagen cortesía Galería Aural.

Por último, Espai Tactel se estrena en este ARCO 2017 con dos jóvenes promesas cuyos nombres no dejan de escucharse en los últimos meses. La alcoyana Rosana Antolí crea auténticas coreografías con sus geometrías, mientras que Fito Conesa experimenta con la comunicación, la música y el video.

Tras este exhaustivo análisis podemos afirmar que las galerías valencianas resaltan con sus propuestas el valor del video, de la escultura y también la confianza en la capacidad de las jóvenes promesas. Debemos valorar el impetuoso esfuerzo que hacen las galerías de la Comunidad Valenciana por no fallar, año tras año, a una feria que cada edición parece centrarse más en el mercado internacional, descuidando el nacional. Tampoco se puede ignorar los retos que han de afrontar para mostrar, en un breve espacio en forma de escaparate, todo el trabajo que temporada tras temporada exige tiempo, rivalidades y sobre todo muchísimo amor por la profesión.

María Ramis

El arte como cebo

Blanco Nocturno, de Chema López
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 25 de noviembre de 2016

“¿Tú qué ves ahí?”, interroga el artista junto a la obra que sirve de arranque a la exposición ‘Blanco nocturno’ en la galería Rosa Santos. Una obra de intenso fondo negro que termina abriéndose a la luz en su parte superior. “Yo diría que un pozo”. El artista asiente, aunque reconoce que muchos ven la luna. En todo caso, da igual, porque a Chema López lo que le interesa es precisamente eso: generar la inquietud de lo que significa ese blanco en medio de tamaña negritud. Para ello, invita al espectador a seguirle en la serie de pistas que conforman el recorrido narrativo de la muestra con la que ganó el Abierto Valencia, la fiesta de apertura de la temporada de las galerías de arte en la Comunidad Valenciana.

El título ‘Blanco nocturno’ dice provenir de una novela de Ricardo Piglia: “Me gusta por su estructura policiaca”. La misma con la que el propio Chema López construye su relato expositivo. “Me interesa crear cierto suspense, de manera que el espectador tenga que descifrar el contenido de los cuadros, más allá de su parte superficial”. Acostumbrados al aluvión de imágenes que ofrece la televisión y que circulan por Internet, López invita a una lectura más atenta, casi detectivesca.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno'' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno” de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

De hecho, en el primer piso de la galería muestra un dibujo infantil extraído de la película ‘El cebo’, de Ladislao Vajda. Un cebo utilizado como máxima del trayecto expositivo. “En la película, el asesino hace trucos de ilusionismo con los que atrae a las niñas, al tiempo que ese dibujo de la niña sirve a la policía como prueba para irlo descubriendo”. De manera, como dice Chema López, que la ficción “es manipulación” pero también “fuente de verdad”. De ahí, la alusión a Demócrito: “Si existe la verdad está en el fondo de un pozo”.

Por eso ‘Blanco nocturno’ empieza aludiendo al pozo de la entrada, en cuya imagen está impreso el título de la exposición y el nombre invertido del artista (“como si fuera un reflejo más”), y concluye en el tercer piso con otro pozo, éste rodeado de cañas, “para que la gente no se caiga”. Entre ambos, Chema López va dejando huellas de su inquietud artística que el espectador, adoptando su misma posición, recorre con la curiosidad de quien sigue un rastro criminal.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

El blanco y negro que caracteriza la obra de Chema López tiene mucho que ver con esa visión oscura de la realidad. “Estoy muy influenciado por las películas antiguas y por la crónica negra”, reconoce. También por cierto “pensamiento trágico”. Pensamiento que le lleva a plantear su ‘Blanco nocturno’ como el “intento de salir a la luz”, concitado en la imagen de entrada, a través de diversos “señuelos”. La linterna y la lupa, en manos del director de cine Nicholas Ray, otro de sus referentes, vendrían también a arrojar luz en esa oscuridad integrada por una talla de la cabeza de San Juan Bautista, el bosque por el que se adentra la niña de ‘El cebo’ a modo de Caperucita, o los cuerpos sin vida de los maquis asesinados en Mas Clarà el 4 de enero de 1960.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

La infancia, tan presente a lo largo del recorrido, se enmarca en esa crónica negra dominada por la violencia más extrema. Atinada es, en este sentido, la referencia a ‘El espíritu de la colmena’, de Víctor Erice, allí donde la niña protagonista pregunta, viendo a su vez ‘Frankenstein’, “¿por qué la mata?”. La “intertextualidad”, tan utilizada por Chema López, va dejando una pista tras otra con el fin de que el espectador vaya desentrañando el misterio. “Trabajo como si fuera un montaje cinematográfico”. Misterio asociado a la infancia (“nunca deberíamos perder esa mirada inocente de ver las cosas”) y a los peligros que la acechan. Peligros que tienen que ver con cierta luz de blancura tan cegadora y siniestra como iluminadora.

¿Qué es la imagen?, se pregunta Chema López en una de las piezas. “Un abrir y cerrar de ojos”, responde. ‘Blanco nocturno’ es una sucesión de esas imágenes que, mediante un montaje narrativo valedor del premio a la mejor exposición de Abierto Valencia 2016, ofrece la posibilidad de adentrarse en la ficción como artificio donde rastrear cierta verdad. La verdad del artista que hurga en las formas para ceñir el caos dotándolo de sentido.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Trazos de temporalidad

‘Jueves y sábado’, de Joan Sebastián Granells
Galería Rosa Santos
Carrer de la Bosseria, 21 Valencia.
Hasta el 20 de mayo de 2016

Dos días de la semana: jueves y sábado. Dos coartadas que parecen no tener sentido: una versa sobre el ‘Ulises’ de James Joyce y la otra, simplemente, sobre sudokus. A la entrada en la galería Rosa Santos quizá el espectador se sienta algo desconcertado. Dicho desconcierto no supone un handicap pues al pasear por la muestra, por todos esos dibujos hiperrealistas de Joan Sebastián, solo hace falta prestar algo de atención para contrarrestar el efecto de desasosiego.

“He querido representar mi propia aventura de cada sábado”, nos explica el artista. Efectivamente, no hay mejor manera de explicarlo. Una prudente equiparación entre las casi 19 horas que dura en la novela la aventura de sus protagonistas, Leopold Bloom y Stephen Dedalus, y las continúas huellas que se quedan reflejadas en cada periódico semanal que el artista utiliza para dar comienzo al fin de semana. A modo de ritual, al igual  que su propia técnica, la minuciosidad y el detallismo han sido llevados al extremo, lo que nos induce a reflexionar sobre el tiempo: los momentos de pensamiento previo a la obra, la extensa duración de sacar adelante cualquier proyecto, las horas, minutos y segundos que suponen un trabajo de dedicación artística…

En palabras de Nacho París, autor del texto que acompaña la exposición, “El ‘Ulises’ es sin duda tanto en el proceso de creación de la novela, en los avatares de su publicación y sobre todo en su estructura y estilo narrativo (…), un ejemplo singular de subjetivación de la experiencia temporal”. Este efecto es que el Joan Sebastián ha querido trasladar a su cotidaneidad.

Sudokus. Imagen cortesía de la galería.

Sudokus. Imagen cortesía de la galería.

A través del uso de la técnica del dibujo, y solo dibujo, Joan Sebastián va situando la mirada del espectador. En las piezas donde aparecen los sudokus, cada elemento de la obra y aún más, la texturización del grafito, ya indican claros indicios del paso del tiempo. Lo mismo ocurre con las representaciones del libro ‘Ulises’ extraído de la biblioteca, las dobleces, rasgaduras y con los casi imperceptibles surcos consecuentes de los usos continuados. Con grises y negros, y las degradaciones consecuentes del roce de la mina sobre el papel, crea representaciones, captaciones realistas de un momento pero de las que no podemos llegar a asegurar que han tenido lugar.

Esa representación del no-suceso, o esa sensación de estar esperando por algo que no llega a ocurrir, es un aspecto continuado en la obra de Joan Sebastián. Ya en ‘Sala de espera’ (2009), exposición también llevada a cabo en la misma galería, donde reflexiona sobre el paso del tiempo o mejor, sobre un espacio temporalidad donde no ocurre nada. Desde luego, esta mezcla imposible que el artista propone en esta ocasión para los muros de la galería Rosa Santos funciona para transportar al observador a una especie de sala del no-tiempo, donde todo se detiene, donde no se puede dejar de admirar la delicadeza de la técnica y donde sobre todo, apetece sacar de la biblioteca el ‘Ulises’ de James Joyce.

Ulises 1. Imagen cortesía de la galería.

Ulises 1. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

Prorrogada ‘La pantalla en conflicto’ de María Ruido

‘La pantalla en conflicto’, de María Ruido
Comisaria: Johanna Caplliure
Galería Rosa Santos
Carrer de la Bosseria, 21 Valencia.
Prorrogada hasta el 1 de abril de 2016

La exposición que se inauguró en enero en galería Rosa Santos ha sido prorrogada hasta el 1 de abril. ‘L’ecrain en conflit’ o ‘La pantalla en conflicto’ es el título general que engloba las siguientes películas de la autora: ‘La memoria interior’ (2002), ‘Tiempo real’ (2003), ‘Ficciones anfibias’ (2005), ‘Zona franca’ (2009), ‘Le rêve est fini’ (2014) y ‘L’oeil impératif’ (2015).

En estos meses podemos afirmar que la obra de María Ruido ha trasmitido más allá de las paredes de la galería,materializándose, como si tuviera vida propia y se dedicara a viajar por las pantallas, en el IVAM por y para el ciclo ‘Cine por venir’. Este ciclo de cine, dividido en tres días, y que ya recorre su IV edición, tiene la principal tarea de la reactivación de los públicos. Desde la participación activa se pretende crear públicos que hagan cine en común a través de proceso de coproducción.

L’oeil impératif’ (2015). Imagen cortesía de la artista.

L’oeil impératif’ (2015). Imagen cortesía de la artista.

Desde dicho ciclo, y continuando con esa sensación de ida y venida, se ha expuesto su obra en lugares destacados como en Art Basel, donde repitió con ‘La memoria interior’ (2002) pues esta pieza fue seleccionada para el programa ‘Visual Codes Related to Video and Media Art Practices’ coordinado por Casa Asia y Videotage para Art Basel Hong Kong. Se trata de un trabajo en el que forma un diálogo de reflexión dual: por un lado, vemos las imágenes de la familia de la artista; pero que permite al espectador rememorar los recientes movimientos migratorios que se están produciendo entre los jóvenes españoles. El continuo uso de los iconos y símbolos del capitalismo postfordista le sirven como excusa en ‘Tiempo real’ (2003) una auténtica denuncia de la precariedad laboral demostrada a través de diversos testimonios. Destaca también ‘Le rêve est fini’ (2014) una película enmarcada dentro de un proyecto más amplio titulado ‘Violencias invisibles’, que versa sobre las relaciones entre el estado y derecho a la ciudadanía. Con esta película coloca al público sobre aviso, aportando una perspectiva sobre el contexto de las revoluciones árabes de 2011 que no suele aparecer en los telediarios.

‘Le rêve est fini’ (2014). Imagen cortesía de la artista.

‘Le rêve est fini’ (2014). Imagen cortesía de la artista.

Capitalismo, género, raza y todos los conceptos relacionados con estos términos son aquellos los que Ruido, a través del proceso investigativo, trata de sacar a la luz. Surgen así en la pantalla, conflictos que han quedado ocultos bajo el peso de la Historia, pasando a formar parte de la microhistoria en una sociedad donde la abundancia de la información provoca el olvido con el paso del tiempo. Extraer, y casi arrancar, de la mirada objetiva que conlleva el embobamiento a aquel que observa su producción parece ser el principal objetivo de María Ruido, una artista que ha conseguido reactivarnos el ojo crítico ante la actualidad más apremiante.

María Ramis

María Ruido y la visibilidad de lo invisible

La pantalla en conflicto, de María Ruido
Comisaria: Johanna Caplliure
Galería Rosa Santos
Inauguración: jueves 21 de enero, a las 20.00h
Hasta el 11 de marzo de 2016

La pantalla en conflicto es el campo de lucha donde emergen las relaciones de tensión entre la narración y las formas de escritura, la visualidad de la violencia, la visibilidad de lo invisible. En ella se estructura el espacio psíquico de pertenencia y el lugar físico de la deslocalización o la fragmentación territorial en el lugar del Otro. Puesto que la precariedad de la vida, los migrados, el terror y la urgencia de la política imponen la producción de un imaginario fílmico compartido.

El trabajo de María Ruido indaga sobre la producción material y simbólica de las imágenes en el entrecruzamiento de la Historia, la memoria y las escrituras migrantes incidiendo en la construcción de las subjetividades, el trabajo y el poder sobre/de los cuerpos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La exposición La pantalla en conflicto (L’écran en conflict) circula en torno a la proyección de las siguientes películas de la autora: ‘La memoria interior’ (2002), ‘Tiempo Real’ (2003), ‘Ficciones anfibias’ (2005), ‘Zona franca’ (2009), ‘Le rêve est fini’ (2014) y ‘L’oeil impératif’ (2015).

Artista visual, investigadora y productora cultural, desde 1998, María Ruido desarrolla proyectos interdisciplinares sobre los imaginarios del trabajo en el capitalismo postfordista y sobre la construcción de la memoria y sus relaciones con las formas narrativas de la historia. Vive en Madrid y Barcelona, donde es profesora en la Universidad de Barcelona, y está implicada en diversos estudios sobre las políticas de la representación y sus relaciones contextuales.

El día 13 de febrero se visionará ‘L’oeil impératif’ en una presentación pública junto a María Ruido en el contexto del ciclo ‘Cine por venir’ en el IVAM.  A partir de este día se añadirá al resto de películas proyectadas en la galería.

María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Greta Alfaro: La naturaleza humana como problema

El cataclismo nos alcanzará impávidos, de Greta Alfaro
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 4. Valencia
Inauguración: viernes 30 de octubre
Horario de los pases de video durante la inauguración: 20.00, 20.45 y 21.30 horas
Hasta el 18 de diciembre de 2015

El cataclismo nos alcanzará impávidos reúne diversas fotografías de naturalezas muertas, una instalación con teléfonos móviles y la proyección, como elemento central, de un video de media hora de duración, protagonizado por Tim Kruger, que fue realizado por Greta Alfaro durante su estancia en la Academia de España en Roma como parte de una investigación en torno a la iconografía del martirio.

Escribe Bataille1, “La moral de Sade, según Maurice Blanchot, se funda en el hecho primario de la soledad absoluta. Sade lo dijo y repitió de todas las maneras; la naturaleza nos hizo nacer solos, no hay ningún tipo de relación entre un hombre y otro. Así pues, la única regla de conducta es que yo prefiera cuanto me afecta felizmente y que no me importe nada cuanto de mi preferencia pueda resultar perjudicial para el otro. El mayor dolor de los demás siempre cuenta menos que mi placer. No importa que tenga que comprar el más insignificante goce con un inaudito conjunto de fechorías, ya que el goce me halaga, está en mí, mientras el efecto del crimen no me afecta, está fuera de mí”.

Creo que la inquietud que expone irónicamente El cataclismo nos alcanzará impávidos no es ni sobre la naturaleza, ni sobre la naturaleza del hombre, sino sobre lo que a la naturaleza y a la naturaleza del hombre les supone estar sometidos a la acción del hombre mismo.

La situación representada es extraña, desconcertante, como lo son los hechos sociales y de la historia radicalmente injustos, aquellos que evidencian el dominio y la incomprensión de unos hombre hacia otros y que resultan, verdaderamente, difíciles de entender.

1. Bataille, George, El erotismo

Obra de Greta Alfaro. Imagen cortesía de la Galería Rosa Santos.

Obra de Greta Alfaro. Imagen cortesía de la Galería Rosa Santos.

Nacho Paris*

*Extracto del texto para la exposición por cortesía de la Rosa Santos

Juanli Carrión mete a Valencia en un jardín

OSS#Valencia (Outer Seed Shadow), de Juanli Carrión
Claustro de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 20 de diciembre de 2015

El proyecto OSS#VLC (‘Outer Seed Shadow: Valencia’), del artista Juanli Carrión y producido por la Universitat de València en colaboración con el Jardín Botánico y la galería Rosa Santos, se materializa en un jardín instalado en el Claustro de La Nau, que reproduce el mapa de la ciudad de Valencia a través de plantas escogidas por 19 inmigrantes durante las entrevistas realizadas a los mismos acerca de su historia de adaptación e identidad cultural. La intervención se podrá visitar hasta el 20 de diciembre.

Los paisajes están cargados de simbolismos y no solo definen lugares, sino también a las personas que los habitan. Las personas se adaptan a los diferentes contextos en los que viven, o se ven forzados a vivir, pero muchas veces su bagaje cultural en continua evolución crea paisajes internos cargados de significado y simbolismo que bien pueden verse reflejados en un jardín.

Vista del jardín de Juanli Carrión en el Claustro de La Nau. Cortesía del Centre Cultural La Nau.

Vista del jardín de Juanli Carrión en el Claustro de La Nau. Cortesía del Centre Cultural La Nau.

Bajo esta premisa el artista visual Juanli Carrión ha creado en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València el proyecto de arte público ‘OSS’ (‘Outer Seed Shadow’) que toma forma de “jardines geopolíticos”, en palabras del artista. Carrión empezó esta experiencia, que materializa la unión entre flora e interacción humana, en Nueva York donde realizó en 2014 una instalación similar en el Soho para analizar la inmigración de Manhattan. Ahora utiliza los mismos parámetros geopolíticos para esta nueva edición del proyecto en Valencia.

El jardín está construido a partir de maderas recicladas dibujando el mapa de Valencia. En su interior conviven las 19 plantas escogidas por los inmigrantes residentes en distintos barrios de la ciudad. Tras las entrevistas (una persona por cada distrito), cada inmigrante eligió una planta para su representación en el jardín. Estas plantas han sido colocadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en la ciudad.

La flora escogida configura un ‘jardín imposible’ en el que conviven plantas que difícilmente compartirían espacio si no hubieran sido escogidas para este proyecto. En ese parterre conviven tomateras elegidas por un inmigrante griego con bambú (Taiwán), geranios (Argelia), eucalipto (Kurdistán), ceibo (Uruguay), mate (Argentina)…

El título que da nombre al proyecto ‘outer seed shadow’ (sombra exterior de semillas) alude en términos botánicos a una región en la que existe un influjo de semillas pero donde debido a condiciones medioambientales adversas, la germinación o la supervivencia de los brotes es reprimida, causando la merma de representación de esta especie en la región. El proyecto extrae de ahí su nombre como contrapunto para la mítica idea del ser humano en una “tierra de las oportunidades”.

Juanli Carrión delante de su instalación artística. Imagen cortesía de La Nau.

Juanli Carrión delante de su instalación artística. Imagen cortesía de La Nau.

Juanli Carrión, apegado a la tierra

Autoctonía, de Juanli Carrión
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, de 17.00 a 22.00h
Hasta el 23 de octubre de 2015

Rosa Santos se complace en presentar Autoctonía la segunda exposición individual de Juanli Carrión en la galería. En esta ocasión Carrión presentará una nueva serie de dibujos de gran formato que conectan con su proyecto Outer Seed Shadow Valencia (OSS#VLC) que se podrá ver en el claustro de La Nau de Valencia a partir del 18 de septiembre.

OSS#VLC pertenece a la serie OSS que consiste en intervenciones de arte público en forma de jardines geopolíticos materializando la unión entre plantas e interacción humana. Para esta edición Juanli Carrión utiliza la reciente historia de inmigración de Valencia y su trazado geográfico como límites geopolíticos para la creación del jardín. Tras entrevistar a diecinueve inmigrantes (uno por cada barrio de la ciudad) acerca de su historia de adaptación e identidad cultural, cada uno de ellos eligió una planta; las cuales han sido plantadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en un parterre que representa, de forma esquematizada, la ciudad de Valencia.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

El título de la exposición proviene del mito griego Autóctonos (del griego Autos “uno mismo” y khthon “suelo”; es decir, “hijos de la tierra”) concepto que define a los habitantes originarios de un país a diferencia de los colonos o en el caso de la mitología griega los “bárbaros”. En la mitología, autóctonos son aquellos mortales que han surgido a partir de los suelos, rocas y árboles, y por ello poseen la propiedad de la tierra que habitan eternamente. Los autóctonos son héroes nacidos en la tierra, transformados en legendarios por la doctrina subsecuente de la autoctonía. Además de la ideología política de autoctonismo, este concepto que se originó durante la democracia ateniense envía también un mensaje al régimen anterior de tiranos y oligarcas: todos los atenienses, hermanos de la tierra, con independencia de su origen, tienen igual acceso al poder político.

Tomando este mito como punto de partida y su vinculación con el jardín de OSS#VLC, Juanli Carrión se interesa en cómo este mito aún prevalece en la actualidad a modo de ley que define los límites de la autoctonía de los inmigrantes, para lo que cuestiona el texto de la Ley de Extranjería de España usándolo para realizar ilustraciones botánicas de las diecinueve plantas que representan a los inmigrantes entrevistados en OSS#VLC.

Los dibujos están creados coloreando individualmente los 148.123 caracteres de la Ley Orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros de España. En el proceso Carrión desafía algunas de las reglas de la ilustración botánica al usar un material popular como son los lápices de colores o la cadena de montaje (de repetitivo y tedioso trabajo) dotando a los dibujos de una carga política mayor. El resultado son unas piezas únicas donde las cualidades plásticas del lenguaje neutralizan el propio texto.

Esta nueva serie de dibujos enfrenta la política con la poesía de la ciencia. Con ella se materializa la noción de autoctonía para cuestionarla desde el lenguaje implícito en la Ley de Extranjería del estado español. Las palabras se transforman en las plantas del jardín de OSS#VLC. Paradójicamente las palabras/plantas dibujadas son las que condicionan la permanencia en el suelo español de sus diecinueve representantes.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Rosa Santos, entre el rombo y el hexágono

Del rombo al hexágono hay dos líneas
Xavier Arenós, Ana H. Del Amo, Andrea Canepa, Juan López, Carlos Maciá, Kiko Pérez,
Rodríguez-Méndez y Diego Santomé
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 10 de junio, 2015

En ocasiones nos excedemos cuando nos encontramos en la tesitura de explicarnos, de armar un discurso sólido que justifique el resultado de lo que tenemos ante nuestros ojos. En ocasiones esa justificación es de lejos mucho más consistente que el fin en sí mismo; otras veces nos encontramos ante una conjunción perfecta entre lo uno y lo otro o ante un desglose que habría sido más acertado obviar. ¿Qué es lo que importa cuando el proceso no nos incumbe? ¿Es acaso el proceso la cura de todo mal o la justificación el modo de mejorar lo que no se sostiene?

Vista general de la exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Vista general de la exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’ no es una exposición acerca de la experiencia, sino acerca del resultado. Reunimos una serie de trabajos cuya solución halla en lo geométrico su lugar, sin que el proceso transite por los mismos paisajes, y encontramos en lo geométrico un eterno retorno. Del mismo modo que se vuelve a la pintura se vuelve también a la geometría y más allá de una fidelidad incuestionable al medio, artistas como Rodríguez-Méndez o Carlos Maciá llegan a este punto de un modo no premeditado. El uno, como manera de materializar la palabra del poeta Helberto Helder; el otro, como medio para atajar un problema formal.

Exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Cortesía de Galería Rosa Santos.

Exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Cortesía de Galería Rosa Santos.

Plasticidad y abstracción para redundar en la formalización como fin de un proceso. Ana H. del Amo parte de pequeños esquemas para investigar tentativas de formas y cromatismos, del mismo modo que Kiko Peréz redunda en las líneas rectas, verticales u horizontales, como también lo hace el dibujo de Andrea Canepa y las arquitecturas semi ocultas de Juan López.

Xavier Arenós mezcla narración y pura geometría como resultado formal de una consecuencia histórica. Resulta curioso cómo este trabajo, junto al de Diego Santomé, conforma una solución de trazos rectos y formas mínimas y austeras. Dibujos hechos con líneas, trazos de circunferencias, conos y hexágonos.

Exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Defendía Konstantinos Kavafis referido a Ítaca: llegar allí es tu destino y, frente a la posibilidad de hallar ese destino pobre, fijaba en la experiencia el destino en sí mismo. ¿Qué nos lleva a hacer camino si el fin no nos ofrece a priori la satisfacción?

¿Afrontamos acaso el viaje aun sabiendo que el desenlace no puede sino causarnos una profunda decepción? Es más fácil mantener la ilusión cuando el desenlace se presenta propicio. ¿Qué otra razón si no nos asomaría al abismo como lo hicieron los marinos a los que Ernest Shackleton reclutó? Se buscan hombres para viaje peligroso.

Sueldo bajo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito. ¿Hubiesen subido al barco sin esa última frase? ¿Podría esta exposición ser en realidad otra?

Obra de Xavier Arenós. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Obra de Xavier Arenós en la exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Ángel Calvo Ulloa & Tania Pardo

 

La representación simbólica de lo político

Estratos, de Xavier Arenós
Del 16 de enero al 19 de febrero de 2015
Inauguración: viernes 16 de enero, a las 20:30h
Galería Rosa Santos, Valencia

Texto de introducción al proyecto del artista:

Para Badiou[1] la guerra civil española fue “una miniatura del siglo entero”, un laboratorio en el que convivieron comunismo, anarquismo, fascismo e internacionalismo. En este microuniverso se dio incluso una lucha cainita entre miembros del mismo bando que fue denominada como los Sucesos de mayo [2]. En dichos sucesos, los comunistas, con el fin de alcanzar mayores cotas de poder, se enfrentaron a los anarquistas, por entonces principal masa obrera y partidarios de la revolución social. La colisión fue de tal calibre que no sólo minó la moral de las tropas antifascistas que luchaban en el frente, sino que marcó un antes y un después en el curso de la guerra.

La exposición que presento en la Galería Rosa Santos se titula Estratos y tiene como telón de fondo la Guerra Civil y como hilo conductor los Sucesos de mayo. La exposición quiere indagar en la representación simbólica de lo político a través de la simultaneidad de tiempos. Tiempo meteorológico, fenomenológico o ideológico se superponen como sedimentos porosos y permeables con la intención de releer la historia de manera arqueológica, y poder así reflexionar críticamente sobre las diferentes capas que la componen

La exposición se ha organizado en cuatro piezas fotográficas y en una proyección:

Cuadrado negro craquelado sobre bandera roja desteñida (2014), es una fotografía en la que el cuadrado negro de Malevich aparece superpuesto sobre una bandera comunista que ondeaba en el consulado soviético de Barcelona durante la Guerra civil. La bandera, que permaneció oculta hasta fechas recientes, ha perdido por completo su intensidad cromática y aparece como un antiguo vestigio de poder totalmente desactivado. De la misma manera que en el craquelado del cuadrado negro[3] se aprecia la metáfora que adelanta el deterioro que sufrirán las vanguardias rusas tras el ascenso al poder de Stalin, se observa también, el debilitamiento y el desgaste que padecieron los anarquistas tras los Sucesos de mayo.

Cuadrado negro craquelado sobre bandera roja desteñida 2014. Tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. Imagen cortesía de la galería

Cuadrado negro craquelado sobre bandera roja desteñida 2014. Tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. Imagen cortesía de la galería

El díptico Fragmentación dinámica del búnker de Antonov-Ovseenko (2014) indaga en un búnker construido en Barcelona durante la Guerra civil para proteger al cónsul Antonov-Ovseenko. El búnker, que se encuentra en el sótano de la casa que albergó el Consulado de la Unión Soviética, no sólo impresiona por su carga histórica, sino por el vacío fantasmagórico que se aprecia en su interior y que nos retrotrae a la gran influencia estalinista sobre el gobierno de la República. En sus paredes se percibe el borrado de la figura de Antonov-Ovseenko, antiguo héroe trotskista que asaltó el Palacio de invierno y que fue una figura relevante de la revolución de 1917. Tras los Sucesos de mayo, Ovseenko fue enviado a la URSS y ejecutado por orden de Stalin.

Este díptico muestra por un lado un grupo de fotografías del interior del búnker y, por otro, una maqueta del búnker fragmentada en pedazos compuestos “a la manera” suprematista. Con el hecho de imitar una desmaterialización “no objetiva” y “dinámica”, se pretende confrontar el materialismo estalinista con el “punto cero” malevichiano en un intento de regresar, una vez más, a la casilla de salida.

La serie de doce fotografías titulada Sucesos y gradación (mayo 1937) (2014), tiene de nuevo como trasfondo histórico a los Sucesos de mayo, y muestra seis boletines meteorológicos (del día 3 al 8 de mayo) y seis escalas de grises. La serie pretende ser un diálogo entre el tiempo meteorológico y el tiempo político al confrontar los datos atmosféricos (presión, temperatura, humedad, viento, lluvia, etc.), que manifiestan cierta tensión atmosférica, en paralelo con los enfrentamientos entre comunistas y anarquistas. La gradación del color negro, a colación con los hechos, se puede interpretar como el desvanecimiento cromático del color que simboliza la ideología anarquista.

Estratos (1936-39) 2014. Tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. Imagen cortesía de la galería

Estratos (1936-39) 2014. Tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. Imagen cortesía de la galería

Estratos (1936-39) (2014), es una serie de 36 fotografías y toma el nombre de un tipo de nubes (stratus) que se caracterizan por sus capas horizontales y por tener una base uniforme. A partir de esta premisa, se han seleccionado varias fotografías de nubes de los años 1936 y 1939, encontradas en el archivo del Observatorio Meteorológico de Cataluña, con la idea de trazar varias líneas horizontales realizadas con franjas de colores semejantes a los de la bandera de la Segunda República. Una de las intenciones de esta propuesta es la de generar cierta confusión, ya que el paisaje resultante se puede interpretar como un amanecer pero también o como un ocaso.

Y por último, Madriguera #10. Proun. Desenterramiento (2013), recrea a través de un vídeo una excavación arqueológica en la que se descubre una forma constructiva enterrada que simula un Proun[4] de El Lissitzky, concretamente el Proun nº 89. En un intento de aunar pasado y futuro como tiempos que confluyen en el presente, se ha creado una banda sonora inspirada en los sonidos musicales de las películas de ciencia ficción con la intención de generar una atmósfera abstracta con efectos de sonido discontinuos. La idea de simultanear varios tiempos y viajar a través del espacio, algo habitual en gran parte de las novelas y películas del género futurista, se debe a la teoría cuatridimensional desarrollada por el matemático Hermann Minkowski, de quien El Lissitzky era un gran admirador.

Xavier Arenós 


[1] Badiou, Alain. El siglo. Manatial, Buenos Aires, 2005

[2] El día 3 de mayo de 1937 comenzaban los Sucesos de mayo al ser ocupado en Barcelona el edificio central de la Telefónica por fuerzas del PSUC. La Telefónica era un bastión libertario (CNT-FAI) y el principal centro de comunicaciones, llamadas y mensajes de la Guerra Civil en Cataluña. Con este ocupación, auspiciada por Stalin, se quería apartar del poder a los anarquistas y troskistas del POUM. Entre los días 3 y 7 murieron 280 militantes de ambos bandos. El choque entre fuerzas anarquistas y comunistas se desarrolló con tal virulencia que el Gobierno de la República –instalado en Valencia–  tuvo que enviar un centenar de camiones con más de 2.000 guardias de asalto para controlar la situación. El sábado día 8 llegó la calma. Tras los Sucesos, los comunistas adquirieron mayores cotas de poder hasta el punto de forzar la dimisión del Presidente del Gobierno Largo Caballero, y de neutralizar a los anarquistas y poumistas.

[3] El Cuadrado negro de 1915 se puede interpretar en clave anarco-social y cultural por su rechazo del arte del pasado y su radicalidad “nihilista” y “bárbara”. Citado por John E. Bowlt en Agentes de la anarquíaVanguardias rusas. Museo Thissen-Bornemisza, Madrid, 2006.

[4]  Los Proun fueron desarrollados por El Lissitzky entre 1919 y 1925 y su significado nace del acrónimo “PROyect Utverzhdenia Novogo” (Proyecto para la Afirmación de lo Nuevo).