Las cenizas de Fallas como obra artística

El peso de las cenizas, de Anna Malagrida
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 24 de febrero de 2019

Del poliestireno, que sirve para fabricar los monumentos falleros, a sus cenizas hay todo un ciclo de vida y muerte alegórico de nuestra propia existencia. Frente a la belleza del carácter inmaterial que ha convertido a las fallas en Patrimonio de la Humanidad, se esconde un aspecto más sombrío y telúrico del que Anna Malagrida se hace cargo en su exposición El peso de las cenizas, que acoge el IVAM en su Galería 6 hasta el 24 de febrero. “¿Podría ser la alta entropía en el proceso de transformación de la materia una imagen premonitoria, una alegoría de un colapso o de una agonía de nuestro mundo?”, se pregunta la artista.

Se trata de una cuestión que Malagrida recoge plásticamente mediante una sucesión de videos, en los que se muestran el proceso de transformación de los ninots en ceniza. Un proceso, subraya la propia artista, “que se desvela con momentos que resultan ser de alta entropía, especialmente durante la Cremà y la gestión de los residuos y de las cenizas”. Entropía que viene a amenazar el orden de la significación, pasando así del trabajo de las máquinas, pesado y rutinario, a la cosa singular, vacía de sentido, de los restos en su más pura brutalidad. La fiesta, luminosa y cargada de sonrisas, dejando entrever su faz más áspera y amarga.

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Son esas huellas, que Malagrida ya ha explorado en otros trabajos fotográficos, las que movilizan su atención, plásticamente recogida en los diez videos que integran su instalación. Huellas de lo real, de lo que se encuentra en los pliegues y hendiduras de la realidad, que desconciertan nuestra percepción de las cosas, al igual que la abstracción lo hace una vez conmovidos los cimientos de la figuración. De hecho, los videos contienen imágenes fácilmente reconocibles de las máquinas trabajando y de los espacios plagados de residuos, junto a otras donde las cenizas y el polvo van dificultando la percepción de las formas. Por eso hay referencias a Marcel Duchamp o Man Ray.

“Marcel Duchamp inventó el concepto de infraleve que le servía para medir esa energía apenas perceptible (lo inmaterial) y que se desperdiciaba en pequeñas situaciones y acciones cotidianas, como el calor de un asiento que se acaba de dejar”, subraya la artista. De manera que frente a lo claro, lo difuso, y junto a la terca pesadez de las máquinas, la liviana orfandad de la materia desprovista de vida. Como señaló José Miguel Cortés, director del IVAM, la artista trabaja sobre ese “aspecto desapercibido, leve, infravalorado, sucio, pero que contiene la fiesta de las fallas: del despilfarro y de lo que nada permanece”.

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

“No es una crítica medioambiental. Yo simplemente constato”, indicó la artista. Y lo que constata es, apoyándose en el concepto de entropía, “el desequilibrio de un sistema”, refiriéndose “a aquella energía que no puede ser utilizada como trabajo”. Cortés aludió al “carácter metafórico” de la exposición, sin duda apropiado para describir precisamente aquello que, como el propio arte, posee cierto aire de inutilidad, aquello que escapa al más estricto pragmatismo. “El trabajo de Anna Malagrida tiene la importancia de fijarse en las pequeñas cosas que transforman el mundo, lo leve, lo frágil, todo aquello a lo que no le damos valor y ella se lo da”, destacó el director del IVAM.

El peso de las cenizas, como se encargaron de subrayar tanto Cortés como la propia artista, se sitúa en los márgenes de la fiesta fallera, para alterar el relato habitual y centrarse en lo que viene después del fuego y la algarabía. Fuego recogido en los videos de la planta inferior de la Galería 6, para luego ascender hasta sus cenizas de la planta superior. Cuestiones como la memoria y la identidad cultural también están presentes en el proyecto videográfico. Por eso se refirió a las tensiones vividas en Cataluña el 1 de octubre y a las propiamente migratorias como reflejo de su proyecto, mediante el cual se podían explorar las posibilidades de integración derivadas de la fiesta fallera. “Había personas de diferentes lugares con un trabajo digno y que no les generaba tensiones, que es lo que pensaba encontrar”.

Se trata de la primera exposición de Malagrida realizada íntegramente con videos, tal y como reconoció la propia artista: “Es algo que se ha impuesto de modo natural”. Como natural “y no circunstancial” es que ahora mismo coincidan en el IVAM tres artistas como Anette Messager, Ángeles Marco y Anna Malagrida. “Lo que sí es azaroso es que las iniciales de las tres empiecen por A y M”, señaló en tono jocoso Cortés. La artista, más seria, evalúa la fiesta de las fallas desde el lado de la integración y la belleza, “beneficios que son patrimonio inmaterial de la humanidad”, mostrando su envés del derroche, la fragilidad y las cenizas que sin duda pesan. Un peso no exento de liviandad y sutileza plástica.

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Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Salva Torres

Fermín Jiménez Landa, artista de la Falla Corona

Falla Corona
Presentación del proyecto de falla 2018
Casal Fallero
C/ Corona 5
Valencia

JIMÉNEZ LANDA TRASLADARÁ A UNA FALLA SU PARTICULAR FORMA DE ENTENDER LA REALIDAD, ENTRE LO ABSURDO Y LO SENSATO.
Unas declaraciones del poeta Jean Cocteau le sirven de leitmotiv para una instalación donde el fuego y la participación de la comisión serán imprescindibles.

Cuentan que Jean Cocteau, tras la visita de un famoso museo, fue abordado por un periodista que le preguntó: “En caso de incendio, ¿qué salvaría usted de este museo?”. El literato respondió tras una pausa: “Salvaría el fuego”. Esta afirmación tan poética servirá para que Fermín Jiménez Landa la explique desde el ritual fallero. Su misiva será salvar el fuego, mantener la llama viva para dar sentido a su primera acción artística fallera.

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El pasado viernes, Jiménez Landa realizó una presentación del proyecto a los falleros de la comisión Mossén Sorell-Corona a través de un vídeo que testifica como el artista salvaba el fuego de la cremà. Y a raíz de ahí, esa llama ha seguido viva en toda suerte de velas, candelas, calentadores de gas; ha sido compartida entre miembros de la comisión y permanece viva en sus hogares, con el objetivo de que ese mismo fuego forme parte de multitud de actividades de la comisión durante este ejercicio y se mantenga encendido hasta la cremà de la falla de 2018. Esta acción performativa dará vida a la falla que prepara con la ayuda de El Taller de Manolo Martín, colaborador de confianza de la comisión tras la sincronía alcanzada en el pasado ejercicio.
Fermín Jiménez Landa, nacido en Pamplona y licenciado en Bellas Artes por la UPV, fue el encargado de la última instalación que vio la sala La Gallera. Su ”rayo verde” ha quedado como un emblema del arte contemporáneo en Valencia. Además, recientemente ha sido premiado en la Biennal de Mislata ‘Miquel Navarro’ (2016), Biennal d’Art Ciutat d’Amposta (2016), Programa de Residencias El Matadero-Madrid (2015), y ha expuesto en el Laboratorio del MUSAC, el Caixaforum, en la CA2M, Galería T20, Galería Valle Ortí o en las Atarazanas de Valencia.

CAP DE SURO, AUTORES DE LA FALLA INFANTIL

El estudio formado por Xavier Gurrea y Ariadna González será el encargado de la falla infantil de Corona; un trabajo que irá muy ligado al eje temático de la falla ideada por Fermín Jiménez Landa, marcando cierta distancia con los trabajos que realizarán para otras comisiones.

Proyecto de Isidro Ferrer, Sense Permís para la Falla Corona en 2017

Proyecto de Isidro Ferrer, Sense Permís para la Falla Corona en 2017

“La ficción ayuda a ordenar este mundo”

El jardín de cartón, de Santiago Álvarez
Editorial Almuzara

Hace falta una mirada foránea y atenta para plasmar con objetividad una realidad que igual despierta fervor que rechazo enfrentando de forma soterrada a los habitantes de una misma ciudad. Una realidad tan intensa como las Fallas. Un fenómeno sociológico y antropológico sin parangón en el mundo que durante casi un mes transforma una gran urbe europea en una constelación de tribus hermanadas que celebran al unísono los mismos ritos de fuego y pólvora.

Una mirada como la de Santiago Álvarez, murciano asentado hace años en Valencia, que sabe explotar las posibilidades de la capital del Turia como escenografía de sus novelas negras protagonizadas por el detective Mejías y su ayudante Berta. Con la eclosión decibélica de la primera mascletà del año comienza ‘El jardín de cartón’ (Almuzara), segunda entrega de la serie que inició con ‘La ciudad de la memoria’ publicada por la misma editorial. “Se trata de una serie corta pero al menos tendrá otra entrega, quien sabe si dos más”, anuncia Álvarez. “Mis personajes deben evolucionar en cada historia y no pueden cambiar de manera infinita. Pero tres o cuatro veces, sí, es posible”.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Como codirector del festival Valencia Negra, Álvarez es un ferviente adicto al género pero su Mejías no pertenece a una estirpe propiamente literaria sino cinematográfica. “Bebe directamente de la imagen más icónica de la cinematografía noir: el Humphrey Bogart de ‘El Halcón Maltés’, ‘El Sueño Eterno’ e incluso de ‘Casablanca’, aunque sea discutible decir que esta última sea negra”, comenta. “Mejías es un moderno Alonso de Quijano que, en lugar de trastornarse con la lectura de libros de caballería, lo ha hecho con el continuo visionado de clásicos del género negro de los años cuarenta. Sin embargo, no está loco. Su huida a escenarios de blanco y negro responde a su aversión con la modernidad en todas sus manifestaciones”.

La teoría y praxis de Álvarez se concreta en una rebeldía contra el lugar común de que la realidad supera a la ficción. “Lo que sucede es que cuando tratamos de copiar la realidad, el resultado es una fotocopia deteriorada e incompleta y las noticias siempre superan a la narración”, afirma. “La ficción tiene sus propias reglas, muy poderosas y nos ayuda a ordenar este mundo, a comprenderlo mejor y a dialogar sobre él. La justicia, por ejemplo, no existe en la realidad, pero sí en la narrativa. Si uno trabaja lo suficiente la ficción, se convierte en un vehículo poderoso para comprender el alma humana”.

Apurado por problemas económicos, Mejías se ve obligado a aceptar un par de casos: la búsqueda de un whisky destilado en Valencia hace 200 años y la vigilancia de una Falla VIP sometida a sucesivos atentados. Ambos hechos van transformándose en un asunto mucho más feo y más grande que involucra, entre otras cosas, una turbia trama inmobiliaria, un ajuste de cuentas a través de los siglos, y la decimonónica historia de un conocido lugar de vacaciones de la burguesía valenciana. Sorprende que en la trabajada trama no aparezca el inevitable affaire de corrupción política: “Me resulta demasiado previsible narrar una historia de este tipo”, explica Álvarez.

Portada de 'El jardín de cartón', de Santiago Álvarez. Editorial Almuzara.

Portada de ‘El jardín de cartón’, de Santiago Álvarez. Editorial Almuzara.

“Otros lo cuentan mejor, y además tenemos los periódicos. Más que escribir novela negra, yo escribo cuentos de hadas noir. Utilizo los clichés del género para montar un mundo secundario distinto al nuestro, la Valencia de Mejías, donde lo imposible se hace realidad, y que funciona como un espejo distorsionado de nuestro propio mundo. En realidad lo que me interesa es poner sobre el tapete el peso del pasado en nuestras vidas, los límites entre la realidad y la ficción. Y de cómo podemos posicionarnos en una guerra de trincheras, transitando por un terreno personal, sin pertenecer a ningún bando, y precisamente por eso recibiendo el fuego cruzado desde ambos lados”.

Cuando busca una historia, Álvarez piensa en una ambientación que una el pasado con el presente, que pueda transcurrir en Valencia y que, sobre todo, pueda servir como amplificador de las pasiones humanas. “Las Fallas era una elección natural. No se trata de una novela que trate de la fiesta, sino que la uso como escenario. La primera vez que las viví, no pude evitar asombrarme. El aspecto que me parece más positivo es la falla de barrio, donde se comprueba la capacidad de los valencianos para asociarse y disfrutar. Pero no me gusta el abuso que se produce en la ciudad, la apropiación del espacio en nombre de la fiesta y me entristece que se haya olvidado el origen de las Fallas como manifestación de crítica social. Eso, en parte, es lo que trato de recuperar en ‘El Jardín de Cartón’”.

Álvarez no se atreve a predecir el futuro del género que mejor conoce.  “Estamos en un momento crucial que ha producido un par de decenas o más de nuevos festivales en España y un buen puñado de ellos en la Comunidad Valenciana. Es una oportunidad, ya no de regodearse, sino de llevar cultura a la gente, de asentar el consumo de un género que es el más popular de todos y el más contemporáneo. Pero decir si las editoriales se cambiarán en unos años de tren triunfador tras exprimir este o si los ayuntamientos decidirán dedicar las subvenciones a otra actividad de moda, eso ya no lo sé”, concluye.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Cómo salirse del cuadro

‘Niños del Mundo’
Sala de la Junta Municipal
C / Micalet, 1. Valencia
Hasta el 23 de octubre de 2016

Del barro al bronce. De la madera al mármol. De la piedra al hierro. La materia inerte se ofrece voluntaria para adquirir categoría de obra de arte en la mano de los creadores. El material que cada uno elige para expresarse lo define, no sólo como artista, sino también como persona. Simboliza su talante y personalidad.

María Gómez ha escogido uno muy original, ligero y maleable, cartón piedra, un soporte vinculado a la tradición fallera que convierte en seña de modernidad y universalidad en sus últimas exposiciones, y que, como ella dice, le “permite salir del cuadro”. Bajo el título ‘Niños del Mundo’ sus obras más recientes pueden verse en la Sala de la Junta Municipal, en la calle Micalet, 1, hasta el día 23 de octubre.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

“El tema de esta exposición son los niños que padecen la tragedia de las guerras”, dice Gómez. “Llevo años trabajando el mundo interior del ser humano. Me interesa mucho la comunicación de la obra con el  observador. Pienso en el diálogo que establecen, porque cada espectador tiene sensaciones y percepciones distintas, según su personalidad. Lo importante es que nadie queda indiferente, de una manera u otra los conmueve. Me interesan los profundos silencios de los observadores durante largo tiempo al observarlas. ¿Qué piensan? Quizás asocien similitudes de estadios paralelos, pensamientos, o bien, reconocerán en ellas retazos de ellos mismos.  El expresionismo, tal y como lo trabajo, me permite deformar levemente lo que me interesa para evidenciar,  estimular o prescindir de elementos, según el objetivo de lo que quiero expresar”.

El ser humano está siempre presente en el trabajo de Gómez, “expresando lo intangible, por eso sus actitudes o gestos son estáticos, no hacen nada en concreto pero sus cuerpos tienen una presencia rotunda. Muestran algo que no podemos descifrar claramente pero que penetra de un modo inconsciente.  Me centro en las miradas que ni acusan ni demandan, sólo producen inquietud”.

María Gómez, en pleno proceso creativo. Imagen cortesía de la autora.

María Gómez, en pleno proceso creativo. Imagen cortesía de la autora.

Gómez utiliza la técnica de cartón piedra desde hace cinco años, un proceso muy antiguo utilizado tanto en escultura de gran nivel como en ornamentación que hoy día se identifica con la llamada escultura ligera. “Es la misma técnica que usaban antiguamente los artistas falleros”, explica. “Se trata de encolar entre sí pedazos de cartón en el interior de un molde, hasta que toma el grosor adecuado. Una vez seco queda una estructura escultórica bastante resistente, a la que se le puede añadir pigmentos en la superficie. Hay ejemplos de gran calidad en escultura religiosa antigua”.

Ella sólo utiliza papel y colas, “no hago ni modelo en barro, ni molde de yeso. Realizo la escultura directamente en el aire, es decir, sin molde. El proceso es complejo pero, a pesar de ello, es más libre en la gestualidad y evito los pasos anteriores del modelado en barro y la realización de los moldes de yeso. Así pues, comienzo el trabajo pegando el papel en un mástil de madera y poco a poco  aplico los papeles a medida que van secando y tomando cuerpo formando al mismo tiempo, la anatomía y los rasgos de la escultura. Las formas de los cortes, orientación y colocación del papel son los que marcan los volúmenes anatómicos de la escultura. A medida que va tomando forma, refuerzo el interior y exterior en pequeñas capas. Finalmente, en el interior adhiero telas para mayor consistencia y un varillaje o estructura interna en madera que arma la figura, quedando muy resistente a los golpes y al deterioro como cualquier otro material”.

María Gómez junto a su 'Niños del Mundo'. Imagen cortesía de la autora.

María Gómez junto a su ‘Niños del Mundo’. Imagen cortesía de la autora.

Las posibilidades expresivas de este material en su caso “son extraordinarias porque se adapta a mi modo de trabajar debido a que acorto parte del proceso  permitiéndome manejar a mi antojo la anatomía según me sugiere cada forma, cada músculo, cada gesto. Así, construyo poco a poco la figura visualizándola a medida que emerge a partir de un pequeño trozo de cartón. Por ello, cada escultura es un mundo de exploración, que en su comienzo, aunque la idea está en la mente, su proceso creativo puede llevarte por derroteros muy interesantes en cuanto a la expresión de los rostros y la gestualidad del cuerpo”.

Gómez combina su faceta creativa con la actividad docente como profesora en la Facultad de Historia del Arte y restauradora especializada en la recuperación de cuadros quemados. Realizó un extraordinario trabajo en el retablo de San Miguel del maestro Gabarda en la Catedral de Valencia.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

En la muestra se pueden ver también fotografías de Alfredo G.Carbonell y obra pictórica de Antonio Camaró.

Bel Carrasco

«Trato hacer de lo obvio algo nuevo»

GraffitiPop, de Antonio de Felipe
Galería Thema
C / Plaza América, 4. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

Dice que lo importante es “ser auténtico, hacerlo con verdad”. Curioso de un artista que ha convertido la ficción que representan los grandes iconos de masas en materia de su impactante obra. Curioso, pero de ninguna forma incoherente. De hecho, la autenticidad de la que habla Antonio de Felipe (Valencia, 1965) pasa precisamente por trabajar ese glamour de las grandes estrellas del cine, de la música y del deporte, hasta convertirlo en objeto de reflexión manifiesta en su obra. “Hay que aprender a ver y no quedarte con la primera impresión”, subraya.

Detalle del propio Antonio de Felipe en una de sus obras en la Galería Thema. Imagen de Carles Traver y Josevi Marco.

Detalle del propio Antonio de Felipe en una de sus obras en la Galería Thema. Imagen de Carles Claver y Josevi Marco.

Y la impresión que ofrece su trabajo es la de un artista pop que ha sabido aprovechar el atractivo de ciertos iconos para capturar la mirada fascinada del público. Marilyn Monroe, Audrey Hepburn o Madonna a modo de reclamo, de cebo. Nada más lejos de la verdad que Antonio de Felipe busca. “Le doy dos millones de vueltas a cada boceto”. Y si utiliza esos iconos en su obra, sin duda lo primero que salta a la vista, “es para tomar impulso”. Dice que es su manera de empezar, aferrándose a “algo seguro” para después dejar que vuele la imaginación. También porque él trabajó como creativo en una agencia de publicidad en los años 80 y le resulta “natural” utilizar esos iconos. “Toda esa formación es mi legado”, remarca.

A partir de ahí, Antonio de Felipe ha ido construyendo una obra que empezó mostrando hace 25 años en la galería Thema de Valencia, a la que ahora vuelve con su nueva serie GraffitiPop. Serie que exhibió en el Centro Cultural Casa Vacas de Madrid y que fue vista por más de 70.000 personas. Una selección de 12 lienzos y unas 15 obras sobre papel integran la exposición de su regreso a los orígenes. “No es un ejercicio de nostalgia, pero sí remueve ciertos sentimientos”. Como el hecho de que su padre, fallecido cinco años antes de aquella su primera exposición, no haya podido ver la rutilante trayectoria de su hijo.

Vista general de la exposición GraffitiPop, de Antonio de Felipe, en la Galería Thema. Imagen de Carles Traver y Josevi Marco.

Vista general de la exposición GraffitiPop, de Antonio de Felipe, en la Galería Thema. Imagen de Carles Claver y Josevi Marco.

“Soy un artista de pico y pala”

“Hago mi trabajo con tanta pasión que el espectador luego me lo devuelve”. Pasión y energía que convierten una charla con De Felipe en un alegato a favor de la creación como estímulo vital. “Tengo un pop más sofisticado”. Cuatro años le ha llevado crear su última serie. “Soy un artista de pico y pala; un trabajador nato”. Por eso no dudó en pintarse a sí mismo en medio de esos trabajadores que inmortalizó el fotógrafo Charlie Clyde Ebbets subidos en lo alto del Rockefeller Center, mientras se construía en plena Gran Recesión. Detrás de ellos, el artista valenciano coloca a la Marilyn Monroe que igualmente inmortalizó Winston.

“No es una Marilyn cualquiera y la imagen de los obreros es un guiño a Equipo Crónica”, explica el artista. Ese contraste entre el glamour de la estrella cinematográfica y la aspereza de los trabajadores atraviesa buena parte de la obra de Antonio de Felipe. “Trato de hacer de lo obvio algo nuevo”. Lo mismo sucede con la imagen de la Audrey Hepburn de ‘Desayuno con diamantes’, colocada frente a un graffiti que interpela su aura para hacerla más terrestre. “No estoy de acuerdo con eso de que el pop es fácil y no tiene discurso crítico”. Y vuelve a insistir en la necesidad de rascar esa primera capa de su obra.

Audrey Hepburn en una de las obras de Antonio de Felipe en la Galería Thema. Imagen de Carles Traver y Josevi Marco.

Audrey Hepburn en una de las obras de Antonio de Felipe en la Galería Thema. Imagen de Carles Claver y Josevi Marco.

“Me parece un error politizar el arte”

“El pop es como un puñetazo”, dice. Luego es cada espectador el que tiene que encajarlo a su manera. Ahora ese pop viene de la mano del graffiti. “Era un reto personal; nunca había utilizado el spray y es un ejercicio que ha catalizado mi creatividad”. De forma que el “chorreón” se mezcla con su “pintura depurada” para “fundir dos mundos de los que creo haber salido airoso”. También le ha perdido el miedo al autorretrato, porque dice haber alcanzado “un grado de madurez en la técnica y en lo personal”.

Con cerca de medio millar de exposiciones a sus espaldas, no entiende que todavía haya gente que relacione su obra con el anterior gobierno del PP, cuando en 25 años sólo ha expuesto en cuatro ocasiones en Valencia. “Me parece un error politizar el arte”. Y como en su obra siempre hay “aportaciones irónicas”, Antonio de Felipe se toma esas inquinas con espíritu fallero. “Es que mi obra es muy fallera porque conecta con lo lúdico y el pop”. E insiste: “Mi política es el arte”. Un arte repleto de iconos de la cultura de masas que Antonio de Felipe descontextualiza para crear su singular universo. Pasión y energía que hasta el 15 de abril eclosiona en la galería Thema.

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Salva Torres

Video de la exposición ‘GraffitiPop’ realizado por Carles Claver y Josevi Marco:

 

Ibán en el IVAM por Fallas

Ibán Ramón. Posicionament gràfic
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Fallas 2016

El proyecto ‘Ibán Ramón. Posicionament gràfic’ presenta en el hall del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) una selección de los trabajos desarrollados por el diseñador valenciano durante los últimos años en torno al mundo de las fallas. Llibrets, carteles, objetos y fotografías son los materiales que conforman esta presentación organizada por el museo con motivo de la publicación del libro del mismo título editado por el IVAM. En la muestra destacan los elementos que configuran la campaña oficial para las Fallas 2016, enraizada en los materiales y los instrumentos del viejo oficio de la carpintería.

Durante la presentación, el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, agradeció al IVAM su apertura y aceptación del mundo de las fallas en tanto que arte moderno y popular: “No era normal que una institución de referencia como el IVAM se mantuviera de espaldas al festival de cultura popular que suponen las fallas”.

Presentación de la exposición de Ibán Ramón. Imagen cortesía del IVAM.

Presentación de la exposición de Ibán Ramón. Imagen cortesía del IVAM.

Fuset añadió que la candidatura de las Fallas a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad supone además “una oportunidad para buscar la excelencia en el diseño gráfico y en el resto de artes implicadas en la fiesta”.

El concejal se mostró satisfecho del eco obtenido por la campaña gráfica de las Fallas 2016: “Ha saltado a las calles, las estaciones, los lugares públicos y ahora también al museo”. Fuset subrayó que la muestra no será la última colaboración con el Instituto Valenciano de Arte Moderno: “Desde el Ayuntamiento queremos hacer piña con el resto de instituciones. Era la situación anterior la que no resultaba normal”.

Para el director del IVAM, José Miguel García Cortés, el proyecto de Ibán Ramón es significativo por dos razones: “Una, porque inicia una relación con el mundo de las fallas y toda una vertiente de la cultura popular que tanta importancia y arraigo tiene en nuestra ciudad. Dos, como un paso más en el papel que el diseño, en el sentido más amplio del término, tiene que jugar en la programación futura del IVAM”.

Ibán Ramón Rodríguez (Valencia, 1969) es diseñador y director de arte profesional desde 1994. En 2001 creó el Estudio Ibán Ramón, especializado en proyectos de identidad corporativa, diseño editorial y comunicación gráfica. Su papel en la investigación y el desarrollo de nuevos caminos para las fallas es evidente desde hace años, tanto en la creación de “antimonumentos” como de llibrets de falla.

Imagen de la exposición de Ibán Ramón. Cortesía del IVAM.

Imagen de la exposición de Ibán Ramón. Cortesía del IVAM.

 

¿Cómo se elige a una Fallera Mayor?

Entrevistamos a Elena Muñoz Carrascosa, integrante del Jurado de elección de la Corte de Honor de la Fallera Mayor Infantil de Valencia (FMIV) 2016.

Hace unos meses el presidente de Junta Central Fallera, Pere Fuset, anunciaba una nueva constitución del jurado encargado de escoger a la Corte de Honor 2016. La medida forma parte de una serie de novedades relacionadas con las fiestas josefinas y sus protagonistas, las Falleras Mayores de Valencia. Pero, ¿cómo se elige a una Fallera Mayor Infantil?

El jurado, compuesto por cinco personas relacionadas profesionalmente con el ámbito infantil, eligió a 13 candidatas de entre 72. Una vez seleccionadas, otro jurado distinto, electo en asamblea de presidentes, se encargó de nombrar a Sofía Soler Casas como Fallera Mayor Infantil de Valencia (FMIV). Pero, ¿cómo es realmente es proceso de selección de la FMIV?

Nadie mejor que una integrante del jurado para desvelarnos las curiosidades de este delicado procedimiento. Por ello, hemos entrevistado a Elena Muñoz Carrascosa, encargada junto a María Zamora, Carme Juan, Alba Cervera y Ximo Hernández de seleccionar a trece candidatas a FMIV. Así, nos descubre los motivos más humanos y el afecto con que ejercen una tarea con tanta responsabilidad.

MAKMA: Elena, ¿cuál fue tu reacción al conocer la noticia de que habían pensado en ti para formar parte de este Jurado?
Elena Muñoz: Siempre he sido muy crítica con este tema, al tratarse de niñas. En cuanto me llamaron les expliqué que a mi hija jamás la presentaría a una competición así, por lo que, quizás, no fuera yo la persona más idónea. La respuesta que me dieron es que, precisamente, les interesaba mi perfil por esto. Así que decidí vivirlo desde dentro, y no me arrepiento. Mi percepción ha cambiado bastante aunque, eso sí, continúo pensando que no presentaría a mi hija.

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M: Imagino que la tarea debe ser muy complicada e incluso emocionalmente difícil, pensando en las 59 niñas que se quedarán fuera. ¿Qué buscabais?
EM: Cuando fuimos citados, ninguno de los cinco conocía quiénes iban a ser sus compañeros y compañeras de Jurado. Además, en mi caso, no conocía a ninguno de los otros cuatro. Me pareció genial que todos, de alguna manera, estuviésemos relacionados con el mundo de los niños, e hicimos un buen equipo. Fue una suerte porque los cinco teníamos muy claro que queríamos un grupo de niñas compacto que funcionara como conjunto. ¡Piensa en todo el tiempo que van a convivir durante un año con una agenda brutal! Buscábamos niñas que se adaptaran a cualquier situación y que su resistencia al cansancio fuera muy alta. Durante los meses de febrero y marzo iban a faltar mucho al colegio, por lo que esto no podía suponer un problema para ellas. En ningún momento pasamos por alto que esto es un proceso de selección, y que es duro, así que queríamos que todas lo recordasen con mucho cariño.

M: Hay otras competiciones dónde las niñas y niños deben demostrar que saben cantar, dibujar, cocinar, resolver complicadas operaciones matemáticas, etc. ¿A qué pruebas se enfrentaron las candidatas a FMIV 2016?
EM: Las actividades fueron muy diversas: hemos ido a una granja escuela, hemos visitado el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, hemos hecho una excursión a la huerta de Valencia, hemos convivido con las familias y entrevistado a padres y madres, nos hemos lanzado por los toboganes del Gulliver… así durante dos semanas (del 9 al 26 de septiembre) muy intensas en las que, obviamente, cogimos mucho cariño a las niñas. Yo creo que hubiéramos podido confeccionar tres Cortes más. Fue algo emocionalmente difícil.

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M: Imagino que no estarían vestidas todo ese tiempo con el traje de fallera. ¿Qué anécdotas destacarías?
EM: No (se ríe), no siempre iban ataviadas con el traje de valenciana, aunque sí se vistieron en más de una ocasión. Recuerdo la visita al Ayuntamiento, donde conocieron el hemiciclo, el salón de cristal y, cómo no, salieron al balcón donde juntas entonaron al unísono “Senyor Pirotècnic pot començar la mascletà”. El día que visitamos al Gremio de Artistas Falleros estuvieron vestidas todo el día, desde las once de la mañana hasta las siete de la tarde. Ese día comimos juntos un menú de entrantes, paella y de postre: helado. Cuándo vimos el helado pensamos, ¡a ver…! Pero todo salió correctamente.

M: ¿Qué cosas cambiarías o mejorarías de este proceso?
EM: Cambiaría el modo de elección desde el principio, desde las preselecciones de julio. Al tratarse de niñas, se debería hacer de otra manera. Es mucha presión para ellas: la falla, la familia, ellas mismas… No sé como lo mejoraría, pero habría que estudiarlo en profundidad, ya que no debemos olvidar que, una vez elegidas, representan a Valencia. Me ha gustado que Sofía hablara en la Cridà. El sector infantil es el futuro de la fiesta, y hay que cuidarlo y mimarlo, al igual que la adolescencia también se debe cuidar mucho. Poco a poco hay que evolucionar.

M: Las Fallas parecen tomar un nuevo rumbo con el nuevo Gobierno, consciente del interés social, cultural y económico de la fiesta y su importancia para la ciudad. Uno de los gestos más visibles es la serie de carteles firmados por Ibán Ramón, vinculado también a la falla de la que formas parte, Mossen Sorell – Corona. ¿En qué momento y por qué la falla Corona comienza a plantar fallas experimentales? ¿Qué queréis transmitir o demostrar con esto?
EM: Falla Corona, comisión a la que pertenezco, lleva haciendo innovación desde hace veinte años. Queremos renovar sin abandonar los aspectos tradicionales de la fiesta. Nuestros proyectos determinan todas las actividades del ejercicio, pero por lo demás somos como una falla normal: salimos en la Ofrenda, hacemos pasacalles, y bailamos en las “verbenas modernas de Corona”. Pero también colaboramos con Intramurs, hemos presentado nuestro proyecto en galerías de arte contemporáneo, en la Valencia Disseny Week, en el IVAM, etc.
Corona ya no tiene que demostrar nada, por eso decidimos en 2015 dejar el concurso de fallas experimentales e innovadoras, porque ya es algo intrínseco a nosotros y lo debería ser para todas las fallas. Además tenemos la suerte de contar con Ibán Ramón, que diseña nuestros llibrets desde 2013, recientemente Premio de Oro ADCV con unos fanzines diseñados por él, con dibujo de Escif y texto de Mr. Perfumme. Todo un orgullo.

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Créditos de las imágenes: Cortesía de Elena Muñoz Carrascosa y demás miembros del Jurado.
De arriba a abajo, candidatas a FMIV 2016 en las escaleras del Ayuntamiento; «selfie» de algunas de las niñas con los cinco miembros del Jurado; y retrato de Elena Muñoz Carrascosa.

Patrias de Nailon. Falla Mossén Sorell-Corona 2016

Presentación «Patrias de Nailon» de la Falla Mossén Sorell-Corona
Diseñada por Javier Jaén
Salón de Actos del IVAM

El pasado jueves 21 tuvo lugar en el IVAM la presentación del proyecto escogido por la Falla Mossén Sorell-Corona para su monumento en las próxima fiestas josefinas. Esta comisión se convierte, así, en la primera que celebra alguno de sus actos en el Instituto Valenciá d´Art Modern. La presentación ha estado abierta, por lo tanto, al público general, además de los propios falleros.
La llamativa propuesta, diseñada por el catalán Javier Jaén, será producida en el taller de José Lafarga, artista encargado también de levantar Na Jordana en 2016. Este proyecto de la Falla Corona contribuye una vez más al acercamiento entre el mundo de la Fallas y el del diseño y arte contemporáneos, en la línea de años anteriores. Recordemos a Escif con su inteligente y acertada propuesta «Tot el que sobra» el año pasado, o “El Joc de la Reinvenció” y “Ornament i Delicte” de los diseñadores Ibán Ramón + Dídac Ballester de 2013 y 2014 respectivamente.

Proyecto 2016 de Javier Jaén, "Patrias de nailon". Cortesía de Falla Mossén Sorell - Corona

«Patrias de nailón» es el título de falla firmada por Jáen. Las banderas son telas divididas habitualmente en geometrías de colores. Son comúnmente rectangulares. Se aseguran por uno de sus lados a un asta y se convierten en la enseña de una nación, un país, una patria, un lugar delimitado, una frontera. La profanación o ultraje a una bandera es un término aplicado a diversos actos intencionales de su destrucción, como metáfora de lo que representa. Es un acto simbólico y político. Algunos países tienen leyes que prohíben métodos de destrucción como la quema, otros en cambio tienen leyes que protegen el derecho a quemar una bandera como libertad de expresión. La bandera blanca no diferencia entre pueblos, estados, culturas, lenguas o religiones. Es un símbolo internacional usado en periodos bélicos o de conflicto, posee varios significados: rendición, solicitud de parlamentar con el enemigo, alto el fuego o cese de las hostilidades entre seres humanos.

Cortesía de Falla Mossén Sorell - Corona

El diseñador Javier Jaén colabora habitualmente con publicaciones internacionales como «The New York Times», «Washington Post», «Le Monde», «The New Yorker», «El País Semanal» o diferentes editoriales españolas. La comisión Mossén Sorell – Corona sigue cumpliendo el compromiso adquirido con su público de conseguir ser un escaparate de arte visual contemporáneo en las Fallas de Valencia.
Su conocimiento del mundo de la comunicación ha convertido a Javier Jaén en un referente de trabajos cargados de fuerza visual e ironía, algo que le permitirá acercarse al lenguaje fallero con facilidad. La producción del trabajo correrá a cargo del taller de José Lafarga. Después de haber plantado durante varios años fallas en la primera línea del panorama fallero, ha demostrado un gran
cuidado de la técnica y un virtuosismo en los detalles, algo que, sin duda, serán un acicate para el cometido de hacer realidad el innovador proyecto que esta vez plantea Falla Corona.

Web de Javier Jaén
Web de la falla Corona

¿National? No, Radical Geographics

Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca
Institut Valencià d’Art Modern. IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta 31 de enero de 2016

Hay una ciudad flotante y otra subterránea. La flotante es una especie de Matrix, por utilizar las palabras del propio Rogelio López Cuenca, que impide ver la otra. La subterránea, por cuanto se halla tapada por el “mundo del espectáculo, del entretenimiento y del ocio”, sólo emerge si se realiza cierta labor de “arqueología” o “psicoanálisis” de la ciudad oculta. Que es lo que ha hecho el artista malagueño, junto a nueve estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. El resultado se puede ver en la Galería 6 del IVAM, donde se presentaron esos contramapas o cartografías del territorio ajeno a los itinerarios programados por las instancias oficiales.

Instalación perteneciente a la muestra Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

Instalación perteneciente a la muestra Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

Radical Geographics, que es como Rogelio López Cuenca ha denominado el conjunto, juega poéticamente con esos dos registros de la ciudad: “Funciona como metáfora del propio proyecto”, explicó el artista. Remite por un lado a la revista National Geographic, “exitoso ingenio multimedia” que “reproduce y difunde un poderoso imaginario colonialista”, tal y como subrayó Teresa Millet, comisaria de la exposición. Y apunta por otro lado a esa “geografía crítica o radical” con la que López Cuenca pretende desvelar lo que Matrix esconde.

Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

De manera que el mapa (no oficial) de Valencia mostrado en el IVAM, nada tiene que ver con el que recibe el turista en las oficinas de información municipal. Lo mismo sucede con el resto de itinerarios o constelaciones recogidos en el proyecto de López Cuenca: Lima, Valparaíso, México DF, Barcelona… En todos ellos, la “maquinaria de aplastamiento de las ciudades por parte de las políticas neoliberales”, va dejando paso a toda una serie de geografías críticas surgidas, según afirmó el artista, “de la reacción en contra de ciudadanos insatisfechos con esas políticas”.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

Radical Geographics, que quiere funcionar “a modo de manuales de desorientación” (Millet), recoge en un gran mapa en proceso las diversas entradas y salidas por las que se puede acceder a la ciudad de Valencia. “No existe ni lugar ni dirección privilegiada desde donde leerlo ni cómo recorrerlo”, señaló la comisaria, de manera que tan pronto salta a la vista el Cabanyal, Salvem el Botànic, el accidente del Metro, las Fallas, los desahucios o el solar del propio IVAM, como un grupo de rock alternativo, determinados movimiento de defensa de la huerta, o el propio alcalde Joan Ribó manifestándose aburrido por el tema de las banderas.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

“El arte permite hacer cosas que en la Academia no se pueden hacer”, apuntó López Cuenca, al tiempo que se preguntaba: “¿Esto es historia, geografía, poesía?” Sea lo que fuere, lo cierto es que Radical Geographics, en la era de Internet, termina ocupando cierto lugar oficial dentro del carácter contestatario que predomina en las redes sociales. De manera que la Valencia oficial, expulsada de la Galería 6 del IVAM, tiene como reverso la Valencia alternativa que allí se expone como territorio que sale naturalmente a flote.

Las “voces de las multitudes” que en ese gran mapa (no oficial) de Valencia aparecen, “como una red de resistencia contra el saqueo de lo común” (Millet), eclipsan ya en cierto modo la política basada en los “arquitectos estrella”. Lo cual, según López Cuenca, es reflejo de esa “reacción en contra” o carácter “revanchista” de los sufridos ciudadanos frente a los más satisfechos en Matrix. El gran panel donde se recoge toda esa geografía crítica en continuo proceso “se podrá ver posiblemente en una página web”, concluyó Millet.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en la Galería 6 del IVAM.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en la Galería 6 del IVAM.

Salva Torres

Las fiestas al rojo vivo de David Cantillo

Rituales de fiesta y fuego. Fotografías de David Cantillo
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015

El Museu Valencià d’Etnologia acoge la exposición Rituales de fiesta y fuego. Fotografias de David Cantillo, en la que se analiza la presencia del fuego en las fiestas valencianas y ofrece un recorrido sobre las distintas manifestaciones festivas de la Comunitat y el papel que, visto desde el ojo del fotógrafo, tiene el fuego en el desarrollo de las mismas.

Xavier Rius, diputado de Cultura, destacó la idoneidad de las fotografías de David Cantillo para mostrar “la vinculación ancestral entre el fuego, la fiesta, la cultura y las raíces del pueblo valenciano”. “Qué mejor que estas imágenes, estos pedazos de realidad captados en las instantáneas fotográficas para ofrecer una imagen conjunta del fuego, historia y cultura”, subrayó Rius.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d’Etnologia.

La exposición presenta un centenar de fotografías de diferentes tamaños de distintas fiestas valencianas, desde las Fallas, Fogueres y la Magdalena hasta fiestas de menor impacto social pero de gran interés por la forma en la que se usa el fuego en la fiesta. Tal es el caso de la Santantonada de El Forcall, la Matxà de Vilanova d’Alcolea o los Correfocs i Corda.

En la Santantonada de El Forcall el fuego simboliza la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. En pleno incendio de la barraca, los forcallanos giran en torno a ella, según la tradición, tres veces. Buscan así la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. San Antonio es llevado atado a la hoguera y su lucha es patente en la cuerda tensada entre el bien y el mal. Es inevitable atender a la domesticación del fuego hasta el punto de usarlo para representar la muerte misma.

En la Matxà, una vez prendida en llamas Vilanova de Alcolea, vuelve la tensión entre dos nuevas llamas. Como en muchos rituales festivos, demostrar la valentía -la tuya propia o la de tus animales- es casi indispensable. Los machos espoleados por sus jinetes cruzan las calles envueltos en llamas mientras que la gente los emula. De nuevo esos dos fuegos metafóricos surgen en la noche: la bestia y el hombre.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Los demonios, representantes del mal y con un ingenio sin fin, tratan en los Correfocs i Cordà de alcanzar a todo aquél que halla alrededor y -¿quién sabe?- llevarlo al infierno. Cualquier artefacto es bueno si pueden atar sus llamas a él y asperjarlas por doquier. Fuego que congrega que hace al pueblo partícipe en la fiesta e incluye en una diversión inocua que establece una doble relación con el público: le agrede y le da cobijo. Y es este doble sentido el que el espectador saborea, puesto que es partícipe integrante del ritual teatral del mismo averno y del que, sin embargo, puede salir indemne.

David Cantillo es un joven fotógrafo valenciano que ha desarrollado su carrera en el ámbito de la fotografía comercial y en numerosos proyectos de carácter temático. Su inquietud fotográfica le ha acercado a diferentes temas como el deporte, la naturaleza, la poesía, el turismo y la fiesta (el fuego y las fallas) y las artes escénicas y musicales. Ha obtenido diferentes premios y galardones en municipios españoles como Girona (Finalista y mejor fotografía en Montphoto. Concurso Internacional de Fotografía de Naturaleza. Lloret de Mar) y finalista en Unicornio (concurso de fotografía de Montilla. Córdoba).

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.