Retener la mirada

Retenir la mirada, de Maria González
Espai d’Art Colón
El Corte Inglés de Colón
C / Colón 27. Valencia
Hasta el 28 de mayo de 2017

Irregulares, imperfectas e inacabadas como pedacitos de naturaleza en miniatura, así se presentan las piezas que María González expone en el Espai d’Art Colón. La artista apuesta por un lenguaje plástico centrado en destacar la poética intrínseca de la materia con la que trabaja. Para ello, selecciona materiales que por sus características y posibilidades le resulten sugerentes para darles un especial protagonismo, sin tratamientos o procedimientos que oculten su naturaleza.

Sus obras son la exaltación de la esencia. Compone con elementos como la textura y el cromatismo del papel o la tela del soporte, la densidad del pigmento, la transparencia de la acuarela y las distintas cualidades del papel japonés. En sus piezas se manifiesta la imperfección y la asimetría, la aproximación a lo no elaborado. La búsqueda de un equilibrio entre lo opaco y lo transparente, lo tosco y lo sutil, el ocultamiento y el descubrimiento. Conceptos que tienen que ver también con su manera de entender la materia y la idea de imperfección.

María González.

María González en su exposición ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía de CDAVC.

“Podría decirse que en mi trabajo predomina la racionalidad adaptativa: no pretendo transformar los materiales en algo que no son, pues me parecen válidos y valiosos en su estado original. Partiendo de esto, trato de emplear procedimientos que los varíen mínimamente de manera que sigan conservando su esencia, intentando establecer un equilibrio compositivo entre los distintos elementos”. La artista marca el acento en los detalles no intencionados tanto en su proceso creativo como en el resultado. Lo orgánico enraíza con la sencillez y sutileza de una obra que aparenta estar en constante proceso, inacabada e imprecisa.

Las composiciones de la autora se basan en conceptos opuestos buscando el equilibrio entre luz y oscuridad o transparencia y opacidad. Sensaciones que consigue transmitir con pintura aguada que desdibuja la textura contrastando las zonas más rotundas y saturadas de algunos de sus cuadros. La materia es importante en la obra de esta joven artista que busca que el material transmita lo que le interesa sin tener que modificar su esencia. Juega con los distintos gramajes del papel buscando opacidades distintas que den la sensación de diferentes planos.

El material que utiliza le permite incidir de maneras distintas tanto en los teñidos previos como durante la elaboración de la composición. O en los cortes de la fibra en tiras que dejan entrever lo que hay debajo. Los equilibrios entre pesos visuales de la textura del papel o el soporte mismo compensan la sensación más tosca de la pintura negra con las sutilidades de algunas piezas, dando la sensación de impermanencia, con líneas abiertas que salen del límite del cuadro, casi como invitando a continuar con la mirada, como si en cualquier momento fueran a desplazarse hacia otro lugar. Sensación que provoca con esos cortes del papel que dejan que las fibras se relacionen entre ellas y se fusionen encajando de nuevo como si de otro papel se tratara integrando formas; incorporando la personalidad de cada uno de ellos para partir de esos detalles como eje de las composiciones. Digamos que a María le seducen los materiales y adecua sus ideas en un constante diálogo inducido por lo que descubre.

El proceso creativo es más intuitivo que planeado. Su trabajo se desarrolla en una casa donde los espacios quedan distribuidos por zonas. En la planta baja los materiales para hacer los bastidores y los marcos, es decir, los útiles de montaje y, en el patio interior, con una parte cubierta y otra al aire libre, pinturas, pigmentos y látex. María pinta en el patio. Le gusta estar en contacto con la luz natural del exterior y rodeada de sus materiales. Su obra es orgánica con referentes, tanto en las texturas como en el color, a la naturaleza pero también a otros artistas como Rafael Calduch o Pierre Soulages.

Un momento durante la inauguración de Retener la Mirada. Imagen cortesía CDAVC.

Un momento de la inauguración de ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía CDAVC.

En coherencia con la filosofía de su trabajo y con el espacio en el que trabaja, los colores se los fabrica ella misma con pigmentos naturales. Mezcla el pigmento con el látex controlando las proporciones buscando una textura terrosa y mate. El pan de oro atenuado con el negro para aplacar los brillos. La gama de color siempre rondando los tonos tierras, rojo matizado con marrón, ocres y blancos rotos.

González no trata de representar nada concreto y esto le permite cierta libertad, en el sentido de dejarse llevar por la expresividad de los materiales. Despojada de la razón que intenta racionalizar para comprender, se aleja de lo narrativo, pues piensa que “compite en importancia con lo visual, dado que casi estamos más acostumbrados a razonar que a contemplar abierta y conscientemente”. De alguna manera al ser la protagonista la expresión, contemplar la obra de María requiere de ese tiempo necesario para observar los detalles, para paladear las texturas, para buscar y descubrir en cada recorrido visual un nuevo detalle que pasó inadvertido.

María es una joven tranquila y serena; sus composiciones combinan, sin ornamentos, diferentes elementos que la autora explica así: “Contrariamente a lo que advertimos en nuestra cultura, los orientales aceptan, incluso aprecian y encuentran belleza y serenidad en la fugacidad de la vida y la impermanencia de la existencia de todo cuanto habita nuestro mundo”. El XVII Premio Nacional de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia ha supuesto un cambio en su vida, una proyección en su trabajo, la inyección de motivación y seguridad en sí misma para afrontar nuevos retos. Esta exposición acoge un proyecto preparado para la ocasión. El premio le permite formarse para quizás, en un futuro, dedicarse a la docencia pero sin dejar de pintar. De momento prefiere esperar, comprobar qué camino sigue su futuro profesional que, aunque repleto de incertidumbres, también está lleno de ilusión e inseguridades propias de la juventud.

Detalle de una las piezas de Retener la Mirada. Imagen cortesía CDAVC.

Detalle de una las piezas de ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía CDAVC.

Paloma Palau Pellicer

Afán de permanencia

Retenir la mirada, de Maria González
Espai d’Art Colón
El Corte Inglés de Colón
C / Colón 27. Valencia
Hasta el 28 de mayo de 2017

‘Retenir la mirada’ es el título de la exposición de la artista valenciana  Maria González que se exhibe en Espai d´Art Colón, ubicado en la sexta planta de El Corte Inglés Colón y que cierra el ciclo de apoyo a los jóvenes creadores  dedicado a la promoción del arte joven de vanguardia. Íntimas, ingrávidas e irregulares, así se presentan las obras que conforman la muestra ‘Retenir la mirada’, enfrentadas a la sensación de belleza monumental, tan extendida en nuestra cultura.

Maria González Garrigues (Manuel, Valencia, 1992) graduada en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València en 2014, se especializa en pintura y grabado. Actualmente trabaja como artista plástica en Gandia. El año pasado ganó el XVII Premio Nacional de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos patrocinado por Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

Obra de Maria González. Imagen cortesía de Espai d'Art Colón.

Obra de Maria González. Imagen cortesía de Espai d’Art Colón.

“El afán por eternizar el transcurso vital y procurar que el tiempo no desvanezca completamente la huella de nuestra fugaz existencia nos ha llevado, a lo largo de la historia, a tratar de encontrar recursos capaces de permanecer intactos frente a la incuestionable tendencia a la desaparición. No obstante, la traba impuesta a la degradación no es más que una ilusoria prolongación de lo inevitable”, explica la crítica de arte Paloma Palau en el catálogo de la exposición.

“Algunas filosofías orientales encuentran complacencia y reposo en las mutaciones inherentes al devenir temporal y comprenden que la impermanencia es una cualidad universal que, pese a la tragedia que encierra por conducirnos al fin, puede resultar estética y metafísicamente placentera. Por ello, su modelo de belleza es absolutamente opuesto a la grandiosidad espectacular con la que enlaza la cultura occidental y se halla, más bien, en la apreciación de los signos que evidencian la evanescencia vital”, agrega Palau.

“Los rasgos atenuados, debido al empleo de papeles translúcidos y tintas diluidas, conviven en el mismo soporte con trazos más rotundos que se entremezclan con las fibras del papel, configurando una totalidad integrada. La belleza no se nos presenta esplendorosa ni impoluta, pues se oculta tras un velo que requiere de una mirada pausada, necesaria para desentrañar aquello que la obra no revela en un primer momento”, concluye la crítica de arte de la Universitat Jaume I.

La nueva temporada del Espai d’Art de El Corte Inglés, ha reunido a jóvenes artistas valencianos cuya fuerza creativa se vincula a un planteamiento temático de características diferenciadas año tras año, girando en torno al concepto arte y dominación. Para ello, el Espai d’Art de El Corte Inglés junto con la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y la coordinación del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC), han programado, como cada año desde 2009, seis nuevas muestras expositivas que han exhibido las obras de los artistas valencianos: Carla Gabarda, Alba Catalunya, Raquel Rodrigo, Rebeca Zurruy Alba López y Maria González, ganadora del XVII Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes.

La obra de estas seis artistas ha configurado el trayecto expositivo que el Espai d’Art de El Corte Inglés lleva a cabo hasta mayo de 2017 y que permite adentrarse creativamente en una noción que está vigente y protagoniza la mayoría de los debates sobre los procesos sociales, económicos, políticos, medioambientales y culturales iniciados desde el empuje e implantación de la sociedad globalizada.

Maria González en su exposición 'Retenir la mirada'. Imagen cortesía de Espai d'Art Colón.

Maria González en su exposición ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía de Espai d’Art Colón.

Entre entresijos y tejidos

Encreuat de Raquel Rodrigo Baviera
Espai d’Art Colón
C/ Colón 27. Valencia
Hasta el 15 de enero de 2016

Resulta realmente cautivador el proceso mediante el cual el artista, fundamentalmente urbano, reduce su espacio de actuación y presenta su trabajo en galerías, museos, o emplazamientos en los que no “debería” sentirse del todo cómodo. Pero Raquel Rodrigo vive por y para sus “arquicosturas”, piezas artísticas que forman parte de un proyecto que emprendió en 2011 y que le ha llevado a realizar diversas intervenciones por toda la ciudad.

Con Arquicostura la artista borda con punto de cruz las paredes de las calles, creando y reflexionando sobre la ciudad y su entramado urbano, dotando de significados a diversas arquitecturas que han dejado atrás su eficacia. Caminando entre el arte y el diseño, y poniendo en valor el contraste entre la tradición y lo contemporáneo, la artista ornamenta el espacio público con el sentimiento de aquello que nos es íntimo. Bordando a gran escala las fachadas, evoca la idea del hogar como un sitio cálido, tierno y privado, invitándonos a dotar de memoria los espacios públicos.

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

No cabe duda que la obra de Raquel Rodrigo le es reconocible al público. Por ello quizá la artista comienza su nueva exposición ‘Encreuat’ con una barrera física, una cortina que se debe atravesar, que es al mismo tiempo una de las pieza clave de la muestra. La cortina actúa como catalizador y nos introduce en una serie de actuaciones que difieren, en ocasiones, de los motivos naturales que suelen estar presentes en su trabajo. Aún así, ‘Encreuat’ sirve a Raquel Rodrigo para explorar los diferentes caminos que rodean su cotidianidad y le sirven para enmarcar, con el tejido usado, sentimientos y emociones.

Esta nueva muestra de arte emergente que, como desde 2009, vienen realizando el Espai d’Art de El Corte Inglés junto con la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y con la coordinación del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC) se consolida con su traslado al accesible centro de Colón, en pleno foco de la ciudad Valencia. Para esta temporada todavía esperamos la muestra de otras tres artistas, Rebeca Zurru, Paula Prats y María González, ganadora del XVII Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, que cerrará el ciclo. Una manera de observar como se van entretejiendo (nunca mejor dicho) puntos de inflexión y ciertos torcimientos que un futuro probablemente afectarán al panorama artístico de la ciudad.

María Ramis

Paisajes de contradicciones

Paisajes de contradicciones, Alba Cataluña
Espai d’Art Colón
C/ Colón 27. Valencia
Hasta el 27 de noviembre de 2016

Las obras de la joven artista Alba Cataluña se exponen en el espacio del Ámbito Cultural de El Corte Inglés de la calle Colón. La tarea de promoción y divulgación de arte joven que lleva a cabo el Corte Inglés, la Real Academia de Bellas Artes y el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani Román de la Calle, ha tomado un nuevo rumbo al trasladarse, por fin, al centro de la ciudad de Valencia.

Alba Cataluña es licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia donde se especializó en pintura. En la actualidad, trabaja en sus proyectos artísticos y los compagina con la ampliación de sus estudios.

En el texto crítico que escribe Gabriela Georgieva se explica que “su pintura es poesía visual. Mediante una profunda introspección la pintora se centra en la búsqueda constante entre el contraste creado entre la ausencia o presencia de la luz. La artista presenta una variación constante en su percepción del mundo, fluctuando en su cambiante sentido, dominado solamente por el color y la luz.

Así pues, pigmentos y luz se funden en una danza interminable, mágica. Crean movimientos como si de un vals de altibajos se tratase. Ella es su propia obra de arte: muchas veces incapaz de dominar la fuerza que brota del lienzo, que llama a gritos al espectador, pero sí con la fuerza suficiente para mandar sobre sí misma. Sus pensamientos, sentimientos y deseos únicamente pueden ser descubiertos a través de la contemplación serena de sus piezas.

Una de las obras de Alba Cataluña. Imagen cortesía Centro de Documentación de Arte Valenciano Contemporáneo.

Una de las obras de Alba Cataluña. Imagen cortesía Centro de Documentación de Arte Valenciano Contemporáneo.

Alba se presenta en la actualidad como una autora que emplea todas las herramientas que se encuentran a su disposición, para centrarse, primordialmente, en la realización de pinturas en las cuales el dripping, el assemblage y el violento pero preciso rasgado de las telas se convierten en su signo de identidad.”

La obra de la artista se fundamenta en fragmentos de paisajes blancos y negros, parajes desolados, donde el tiempo, en su soledad, nos muestra superficies aparentemente limpias en las que puede plasmar el dibujo de la línea, línea como escritura, como huella, como un diario, un abecedario propio, en el cual simplemente recoger la tranquilidad que éstas superficies le confieren al artista día tras día. El enfrentamiento entre estas obras crea un deseo de tocar, la necesidad del tacto mediante la mirada, ese otro tacto que puede llegar a ser embarazoso y al mismo tiempo perturbador de la sensibilidad.

Carla Gabarda obliga a mirar

Violencia & Mass Media
Espai d’Art Nuevo Centro
C/ Menéndez Pidal 15. Valencia
Hasta el 23 de octubre de 2016

Lo que ofrece Carla Gabarda al espectador en su exposición ‘Violencia & Mass Media’ es, ni más ni menos, que su mirada más íntima hacia los conflictos existentes actuales y que afectan, aunque no lo parezca, a todo nuestro alrededor. Esas imágenes que continuamente observamos en los medios, casi cotidianas, que se repiten mientras tenemos la televisión de fondo… Esas de las que no solemos darnos cuenta, o como añade acertadamente María Ángeles Pérez-Martín en el catálogo, “simplemente las (que) apartamos de nuestra mente lo más rápido posible”, son precisamente las que Gabarda trata de desmenuzar y presentar al espectador en el Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro.

'To the end V'. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

‘To the end V’. Imagen cortesía del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani.

Estéticamente agradables pero conceptualmente incómodos, los óleos de la joven artista Carla Gabarda parecen mantenerse a la espera. El título de la serie ‘To the end’ apunta claramente a esta no-finalización conceptual y remarca el efecto oscilante de la situación política y social perteneciente a esos conflictos todavía sin resolver.

A partir de fotografías periodístícas, Gabarda pixeliza sus desoladores paisajes. Optando por una efectiva descomposición, tanto la luz como las texturas, toman fuerza a través de la aplicación del óleo sobre la madera. Ciudades como Gaza o las sirias Alepo y Homs, se han convertido en símbolos de arquitecturas imposibles donde un característico color ceniza y polvo inunda incluso el cielo. La ausencia de figuras humanas no hace más que agravar la sensación de ahogo, un hecho aparentemente contradictorio pero que consigue su principal objetivo: hacer reflexionar al espectador y obligarle a mirar.

El Ámbito Cultural de el Corte Inglés, la Real Academia de Bellas Artes y el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani unen esfuerzos, una vez más, para dar cobijo a obras de jóvenes artistas. La temporada comienza con Carla Gabarda que, desde luego, es un claro ejemplo de arte emergente, todavía no contaminado por las propuestas del mercado y que surge a raíz de un reflexión completamente personal.

'To the end I'. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

‘To the end I’. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

María Ramis.

Ana Vernia y su oportunidad de las moscas

La oportunidad de las moscas, de Ana Vernia
Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro en Valencia
Hasta el 17 de enero de 2016

La oportunidad de las moscas es el título de la exposición de la artista valenciana Ana Vernia, que dentro del ciclo ‘Gesto gráfico y conceptual, del trazo íntimo a su expansión en el muro’, se exhibe en el Espai d´Art de El Corte Inglés Nuevo Centro, que dedica la nueva temporada de apoyo a los jóvenes creadores. Esta exposición es el nuevo proyecto de la artista tras ser galardonada con el XVI Premio Nacional de Pintura de la Real Academia de San Carlos de Valencia patrocinado por Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

La obra de Ana Vernia (Burriana, 1976) analiza sus experiencias personales y luego se asoma al mundo exterior, comprobando así cómo forma parte de éste. Observa y sabe captar cómo el conjunto de vivencias de cada individuo se traducen, en muchas ocasiones, en una vivencia colectiva de la que todos somos partícipes. Escucha el zumbido generalizado, el batir de millones de alas y el frote de innumerables patas, que se repite en todas las partes del mundo, porque personas, como moscas, hay en cada lugar, y todas tienen similares inquietudes y deseos.

A través de La oportunidad de las moscas, Vernia nos invita a despertar y mirar a nuestro alrededor. “Cuando se contempla las obras de Ana esas dentaduras de tiburón histórico (…) te muerden los ojos porque esa es su manera de recordarte que todavía sigues vivo”, describe Ramón Palomar.

Ana Vernia, durante la inauguración de su exposición 'La oportunidad de las moscas'. Imagen cortesía de Espai d'Art El Corte Inglés Nuevo Centro.

Ana Vernia señalando una de sus obras durante la inauguración de la exposición ‘La oportunidad de las moscas’. Imagen cortesía de Espai d’Art El Corte Inglés Nuevo Centro.

La tarea de promoción y divulgación del arte contemporáneo valenciano más joven sigue siendo el objetivo planificado de la Sala Espai d’Art Nuevo Centro (EANC). Rebasado un sexenio de proyectos en los cuales la creatividad ha venido avalada por casi medio centenar de artistas -que en muchas ocasiones han montado la primera exposición individual de su trayectoria profesional-, esta séptima temporada pretende asentar y potenciar dicho itinerario a través de dos factores fundamentales como son la reubicación del Espai d’Art en El Corte Inglés de Nuevo Centro y una programación vinculada al Gesto gráfico en tanto que acción y pensamiento, arraigando así más allá de los márgenes del dibujo.

Esta actividad de promoción de los artistas jóvenes es una muestra de la efectiva colaboración entre instituciones, pues Ámbito Cultural de El Corte Inglés, el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC) de la Universitat de València, y la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos están implicadas en esta labor cultural al servicio de la sociedad valenciana.  En esta dinámica constructiva se incardinan también las miradas, respuestas y expectativas de los artistas invitados a participar.

La programación estructurada para esta nueva temporada 2015-16 se abre a las posibilidades del gesto gráfico como una acción que el dibujo, de modo sustancial, incorpora en términos expresivos, pero igualmente es capaz de ampliar hacia la plasmación de ideas superando así tanto el soporte tradicional como el espacio habitual. Narraciones, relatos, denuncias y experiencias muestran un repertorio de opciones que irían desde lo más intimista y privado, a materializarse sobre el muro, proponiendo otros significados, sugiriendo nuevas percepciones o planteando aportaciones conceptuales en línea con la reflexión que el arte es capaz de generar.

Teniendo presente las líneas estéticas previas, este nuevo ciclo  expositivo, titulado ‘Gesto gráfico y conceptual, del trazo íntimo a su expansión en el muro’, está exhibiendo las obras de seis artistas valencianos, los cuales contemplan una investigación interdisciplinar elaborada tanto desde la gestualidad pura, como situada a partir de la definición de sus propios códigos visuales, sus iconografías y sus mensajes.

Conforme a todo ello, se presentan las creaciones de Jesús Poveda, Patricia March, Sergio Terrones, Alejandra de la Torre y Enric Fort, que junto a Ana Vernia, galardonada con el XVI Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, configuran el trayecto expositivo que el Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro (EANC) lleva a cabo hasta junio de 2016. El artista Jesús Poveda inició el ciclo el pasado septiembre con la exposición Mecanismos gráficos: visiones de los nuevos medios y en noviembre ha expuesto Patricia March con la exposición El ruido del silencio.

Ana Vernia delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Espai Ademuz.

Ana Vernia delante de una de sus obras de la exposición ‘La oportunidad de las moscas’. Imagen cortesía de Espai d’Art El Corte Inglés Nuevo Centro.

“Del padre autoritario se ha pasado al sin autoridad”

Diario de una sombra, de María García-Lliberós
Editorial Sargantana
Presentaciones: el 25 de noviembre en la Librería La Rossa de Benimaclet, el 3 de diciembre en El Corte Inglés de Colón, y el 10 de diciembre en la librería Ramón Llin

El conmovedor diario íntimo de una joven que durante el verano de 1972, en Londres, vive un apasionado romance que acaba mal. El crepúsculo de Gabriel Pradera, un ambicioso banquero de éxito en el ecuador de su vida, que treinta años después, se enfrenta a las consecuencias de un acto vil y cobarde. Son las dos líneas que se entrelazan en Diario de una sombra (Editorial Sargantana), séptima novela de María García-Lliberós que refleja la evolución de la sociedad española en las últimas décadas. Fiel a su estilo realista, la autora profundiza en la personalidad de sus personajes y nos habla de las oportunidades perdidas, la codicia, las traiciones y los miedos. Sobre todo del papel de la familia y de la necesidad de conocer nuestras raíces.

Portada del libro 'Diario de una sombra', de María García-Lliberós.

Portada del libro ‘Diario de una sombra’, de María García-Lliberós.

¿De dónde surge su afán por contar historias?

De mi afición a la lectura. Me encantan las novelas que nos hablan de la vida de la gente. ¡Se aprende tanto con ellas!

¿Qué materiales utiliza para construir a sus personajes? ¿Cómo les da forma en su mente?

La memoria es fundamental, y conforme te vas haciendo mayor, más aún. Para escribir escarbo en la memoria vivida, que incluye la conducta propia y las observaciones de las conductas de las personas que te rodean, o mejor, el recuerdo de las interpretaciones que de las mismas hicimos en su momento. Luego hay que echarle fantasía para transformar ese material en una ficción creíble y atractiva.

¿Cuáles son los autores que más le han influido?

Henry James, Marcel Proust, Javier Marías, Carmen Riera, Jane Austen, y muchos más, incluso autores de género como Patricia Highsmith.

¿Mientras escribe se dirige a un tipo particular de lector?

No. Mientras escribo no pienso en los lectores, estoy concentrada en la obra que tengo entre manos. Si me gusta y después de darle muchas vueltas me sigue interesando y no me aburre, entonces pienso que vale la pena darla a leer a otros y que la disfruten.

¿Por qué se ha mantenido siempre fiel a la literatura realista y de tipo psicológico? ¿Nunca le ha tentado la novela negra tan en boga?

Quizás porque es lo que sé hacer mejor. Leo, de vez en cuando, novela negra y las que más me interesan son, precisamente, las que profundizan en los móviles ocultos del crimen. Me atrae el conflicto interno de los individuos, desenmascarar los motivos de su conducta. En mis novelas no hay crímenes, excepto en El juego de los espejos, pero sí hay intriga, maldad, al igual que la hay en la sociedad.

María García-Lliberós. Imagen cortesía de la autora.

María García-Lliberós. Imagen cortesía de la autora.

Al llegar a su séptima novela, ¿cómo contempla la evolución de su obra?

Pienso que ahora escribo mejor, he adquirido oficio. Mi obra evoluciona conforme lo hago yo. Me van interesando temas que cuando era joven no tenía en cuenta. El paso del tiempo, nuestro sentimiento de perplejidad e impotencia ante la enfermedad y la muerte cobran más importancia. Aunque siempre tamizados por el amor y el humor. ¡Qué perdidos estaríamos sin el sentido del humor!

La relación padre hijo es uno de los ejes de Diario de una sombra. ¿Qué opina sobre los profundos cambios que se han producido respecto a ese tipo de relación en nuestra sociedad?

Que hay cosas positivas y otras no tanto. Ahora entre padres e hijos existe una comunicación más fluida pero, al mismo tiempo, está surgiendo un gravísimo problema de violencia física o psíquica de los hijos hacia los padres. La figura del padre autoritario se está sustituyendo por la del padre sin autoridad. Hay que encontrar el punto justo.

Y en cuanto a la situación de la mujer, ¿la historia que cuenta en su diario íntimo la protagonista de su novela sería posible hoy día?

Algunas cosas sí y otras no. Los hechos que relato comienzan en 1972. Por fortuna, la sociedad en ese sentido ha mejorado mucho. Pero todavía existe mucha desigualdad en el mundo laboral y un machismo sibilino que envenena las relaciones humanas.

Asumir la responsabilidad de nuestros actos es uno de los mensajes del libro, pero por grave que sea la falta también reconoce una última posibilidad de redención.

Siempre. El protagonista, Gabriel Pradera, así lo entiende e intenta, a su manera, hacer justicia, aunque implique un supremo esfuerzo de expiación, el que le induce su cobardía.

Este año se han dado a conocer numerosos autores valencianos. ¿Vivimos una especie de Renaixença literaria?

¡Ojalá! Bienvenidos sean. Son síntoma de una sociedad inquieta y más culta.

Licenciada en Económicas y Ciencias Políticas, María García-Lliberós ha trabajado como funcionaria en el Ayuntamiento de Valencia. En los noventa inicia su carrera literaria con La encuestadora, Premio Gabriel Sijé, 1992. Con Equívocos y Como ángeles en un burdel recibió, respectivamente,  el Premio de la Crítica Valenciana y el Ateneo de Sevilla. El juego de los espejos, Babas de caracol y Lucía o la fragilidad de las fuertes son sus otros títulos, además de varios relatos cortos. Inspirada en Equívocos se rodó, en 2004, una película para televisión dirigida por Miguel Perelló y protagonizada por Imanol Arias  y Juli Mira. Diario de una sombra se presenta el 25 de noviembre en la Librería La Rossa de Benimaclet, el 3 de diciembre en El Corte Inglés de Colón, y el 10 de diciembre en la librería Ramón Llin.

María García. Imagen cortesía de la autora.

María García-Lliberós. Imagen cortesía de la autora.

 

El surco es el alma del vinilo

Libro: El surco es el alma del vinilo
Autor: Rafael Orihuel
Ediciones oblicuas
Presentación: For Amur
c/ Foramur, 3, Denia (Alicante)
Viernes 20 de febrero a partir de las 19’30 horas

vinilo - makma

Una nueva obra de Rafael Orihuel, nacido en Gandía y residente actualmente en Tarragona, surca (nunca mejor dicho) el mundillo de nuestras letras. Para quien no conozca al autor de “El surco es el alma del vinilo” se trata de un escritor más especializado en relatos cortos con premios obtenidos por “El país de la lencería”, “Los nombres de Juana”, “Et in Arcadia ego”, “De una prenda íntima hallada en el patio de un convento” o en la colección de relatos  “De la duración del amor”.

orihuel - makma

Rafael Orihuel – Autor del libro “El surco es el alma del vinilo”

Este nuevo libro fue presentado por primera vez el pasado 30 de enero en “El galliner de L’Antiquari” de Tarragona y es el próximo 20 de Febrero la fecha escogida para mostrarse en la Comunidad Valenciana. Y qué mejor lugar para ello que ese entrañable y estupendísimo lugar llamado For Amur, en pleno corazón de Denia (Alicante).

foto interior for amur . makma

Fotografía interior For amur – Denia – Lugar de presentación.

La recomendable obra que nos ocupa es una colección de relatos relacionados con el mundo de la música, algo así como un particular tributo al entorno de ese mundillo y que a través de sus personajes hace especial hincapié en lo que rodea a ese objeto de culto que es el vinilo discográfico.

Portada "El surco es el alma del vinilo" de Rafael Orihuel.

Portada “El surco es el alma del vinilo” de Rafael Orihuel.

Los Kinks, Beatles, Dylan, Easybeats, Pink Floyd, Jefferson Starship, David Bowie, Rolling Stones, Beach Boys, Neutral Milk Hotel, Velvet Underground,… son algunos motivos de esta obra para sentirse atraídos, al menos, todos aquellos que somos perpetuamente amantes del mundo del rock. Se halla disponible tanto en librerías tradicionales como también la versión E-book (formato epub) en las principales librerías on-line. Véanse los siguientes enlaces de Amazon, Casa del Libro o El Corte Inglés.

JJ Mestre

Eugénesis: cartografías de la identidad

Juan González: Eugénesis
Ademuz Espai d’Art
En El Corte Inglés de Ademuz (3ª planta)
Av/ Pio XII, 51. Valencia
Hasta el 5 de abril de 2014

CARTOGRAFÍAS DE LA IDENTIDAD

La mirada distópica que Juan González había volcado sobre la transformación del paisaje urbano y sus periferias en las series Dishabitat (2005) y Disurbe (2007), significó un punto de inflexión en su planteamiento de la fotografía. Con Eugénesis (2006), trabajo que realizó en esta misma época, su interés giró hacía el ser humano como algo también en permanente reconstrucción, atravesado por contradicciones y abocado a colisionar con el mundo y con los demás. Esta serie toma el autorretrato como coartada para una reflexión en torno a la identidad personal y las limitaciones del medio fotográfico para aproximarse a un concepto tan aristado. La identidad no es algo dado sino producido, no es tanto una esencia a desvelar sino algo a construir. La identidad de cada individuo, más allá de cualesquiera factores determinantes, es una apuesta abierta sobre el tapete de la vida social, permeable a nuestra interacción con lo(s) demás. Por ello para componer un retrato en vez de fotografiar al sujeto –en este caso a sí mismo–nuestro autor dirige la cámara hacia las personas que han trenzado su vida. Para penetrar mediante la fotografía en la personalidad de alguien no basta, por tanto, con una simple fotografía que aspire a condensarla en su huella física. La expresión de la identidad no se resuelve en un acto fotográfico instantáneo sino en la yuxtaposición de múltiples tiempos de exposición, en el montaje de imágenes fragmentarias de esos otros rostros que son ajenos pero que son uno mismo a la vez.

 Juan González, Mama (Cartografía de lo inicial). Imagen cortesía del artista.

Juan González. Mama (Cartografía de lo inicial). Imagen cortesía del artista.

Eugénesis se articula en tres partes. “Cartografía de lo inicial” en la que presenta las personas que marcaron a nuestro autor en el tránsito de la adolescencia, “Cartografía de lo afectivo” que muestra las mujeres que han llenado su vida sexual y afectiva, y por último, “Cartografía de lo creativo” donde nos descubre las personas que le motivaron para dedicarse a la fotografía como forma de expresión artística. Cada una de estas obras está compuesta por diferentes piezas fotográficas, representaciones parciales de caras y cuerpos, “unidades tipográficas” de un mosaico corporal que aspiran a componer, a partir de sus relaciones internas, un retrato personal. Paralelamente, mediante una instalación de monitores de vídeo, las tres cartografías se funden en un lenta transición de estratos, superpuestos en una imagen final. Este concepto de una fotografía de síntesis, así como el mismo título de Eugénesis, deslizan una alusión a Francis Galton, científico inglés del siglo XIX quien desarrolló una teoría eugenésica para el progreso social de la especie humana a la que dio prueba fotográfica mediante la composición de retratos que sintetizaban visualmente arquetipos sociales, morales e intelectuales. Frente a la genérica “eugenesia” de corte darwinista de Galton, la particular “eugénesis” ideada por Juan González reafirma la inalienable individualidad como (buen) resultado de la dialéctica entre lo inherente y lo adquirido, entre lo esperado y lo fortuito, entre las propias limitaciones y la riqueza del encuentro con otros.

Juan González, Papa (Cartografía de lo inicial). Imagen cortesía del artista.

Juan González. Papa (Cartografía de lo inicial). Imagen cortesía del artista.

Si, de acuerdo con el teórico de la fotografía Vilém Flusser, la función original de las imágenes es la de servir como mapas para hacer que el mundo sea accesible e imaginable, las cartografías trazadas con las imágenes de amigos, familiares y amantes son un medio para retener el pasado, y pensarlo, pero sobre todo constituyen el modo de imaginarse y comprenderse uno mismo desde el presente. Es cierto que, a pesar de nuestros esfuerzos por dotar de linealidad y coherencia a nuestra subjetividad, ésta está conformada por fracturas, pliegues e interrupciones. Y por ello, la identidad lograda a través de la narración resulta siempre frágil y de una estabilidad precaria. Tal vez se encuentre aquí la razón de que nuestro autor considere que las tomas fotográficas de las personas que componen sus cartografías –su narración– no están completas hasta que los retratados, a modo de introspección, dejan un texto manuscrito que se sobrepondrá a su propia imagen fotográfica. Sema sobre soma: como cicatrices de la existencia y del pensamiento. Juego de escrituras, de códigos, no-códigos y meta códigos, un palimpsesto textual de encaje rizomático. El yo, al igual que Dios, es pura gramática, una ficción, el efecto de categorías con las que el lenguaje interpreta el mundo, o así al menos lo creía Nietzsche.

Juan González, Jas (Cartografía de lo afectivo). Imagen cortesía del artista.

Juan González. Jas (Cartografía de lo afectivo). Imagen cortesía del artista.

En la serie Eugénesis se bordea el camino que transita entre la memoria y la ficción, seguramente porque la verdadera aproximación a la historia de uno mismo, el viaje al corazón de lo que uno es y siente, está compuesto de retazos de tiempo que requieren de cartografías diversas. Mediante la yuxtaposición de imágenes del cuerpo, Juan González conjuga el procedimiento del retrato, y del autorretrato, bajo la forma de la constelación, de una imagen no lineal –dialéctica, diría Walter Benjamin– que condensa, experiencias y temporalidades diferentes, consciente de las catástrofes y los sueños de los que estamos hechos.

Enric Mira

Juan González, Ricard (Cartografía de lo creativo). Imagen cortesía del artista.

Juan González. Ricard (Cartografía de lo creativo). Imagen cortesía del artista.