VIDA EN ALBA CABRERA

VIDA
Eva Armisén
Galería Alba Cabrera
C/Joaquín Costa 4, Valencia
Hasta 31 de Enero

Eva Armisén empodera a la mujer mostrado su cara más franca y sincera. Propone con su nueva exposción VIDA, cargar de energía y fuerza a una sociedad cambiante y en continua evolución. Como escenario de este nuevo entramado reivindicativo, la galería Alba Cabrera presta sus paredes con el fin de dar soporte a una voz en ocasiones silenciada. El feminismo siempre fue uno de los estandarte de este espacio expostivo, el cual da su particular apoyo y soporte a la causa desde su expresión más artística.

VIDA, con colores vibrantes y optimistas actúa como catalizador de emociones. Transforma la técnica artística en una exhortación a la libertad y a la autoaceptación, nadie es perfecto pero asumirlo y aceptar esta condición de seres imperfectos convierte a sus receptores en personas más valientes. El personaje principal de las obras de Armisén, mira a los ojos, y desafía dulcemente a esos sentimientos que navegan entre nosotros.

Detalle de la mentalidad de la protagonista de los lienzos. Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera.

Tan potente es el mensaje, que lo apoya con letras, reafirmando su reflexiva visión sobre el mundo de la mujer. Sin miedo de estreno, alegría, refugio, astuta, infinito, son algunas de las palabras que enarbolan su trabajo. No renuncia a ninguno de los aspectos que envuelve a la mujer de ayer y de hoy, de hecho comenta que Para tí las rosas y las espinas, haciendo partícipe al espectador. Contando la historia de que la lucha la vivimos día a día desde dentro, en cada segundo, en cualquier espacio.

Usando el arte contemporáneo como lenguaje de transmisión, la artista lanza un mensaje liberador a un espectador en ocasiones enclaustrado en una sociedad ambigua donde la libertad de expresión viene marcada por una condición genética no escogida.

Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera.

Desde los inicios de la humanidad, la mujer ha sido relegada a papeles infravalorados, incluso tratada como personal de segunda en un mundo donde el hombre se erigía como dueño del mundo. Y no resulta extraño, ya que esta posición ha sido sustentada por todo tipo de estímulos, desde creencias caducas hasta los más actuales medios de comunicación, quienes presentan a la mujer como un ser al que hay que temer.

El arte no es un campo excluyente, y es que la mayoría de expresiones artísticas han venido acompañadas de la figura de un hombre, hasta el punto de no encontrar referentes femeninos en la autoría de las obras más punteras. Evidentemente no significa que no existieran, sino que sus ideas han sido sepultadas por lo políticamente correcto. De hecho, como apunta la escritora feminista Virgine Despentes »El acceso a los poderes tradicionalmente masculinos implica el miedo al castigo. Desde siempre, salir de la jaula se ha visto acompañado de sanciones brutales».

Ante este panorama histórico, resulta fácil entender la importancia de que la mujer artista se habra un hueco en el mundo del arte. En este caso, Armisén ha expuesto en más de medio mundo, aportado una visión distinta, empoderadora para hombres y mujeres, ya que todos somos parte del problema y del cambio al mismo tiempo. Deja en el aire la idea reivindicativa de que ojalá llegue el día en el que podamos dejar de justificar lo que somos y lo que creemos, permitiéndonos a nosotras mismas explorar todos los cambios que la VIDA nos invite a experimentar, sin tener que defender nuestra condición de mujer en cada paso que emprendamos.

Detalle de la obra de Armisén. Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera

Victoria Herrera

El nuevo universo de Michavila

JOB 38:11. Carmen Michavila
Galería Alba Cabrera
C/Joaquín Costa 4
Hasta el 7 de Diciembre. Valencia.

La galería Alba Cabrera alberga el nuevo trabajo de Carmen Michavila, JOB 38:11. Con esta bocanada de aire fresco, la esencia del arte contemporáneo inunda cada esquina del espacio, otorgando al espectador la última palabra. 

Las líneas delicadas y la minuciosidad de la obra de Michavila, crea  un camino invisible hacia una realidad oculta a los ojos, pero presente en todos nosotros. Invita de manera ineludible a un viaje interno, íntimo, partiendo de un realismo mágico que evoca cualquier cuento infantil, capaz de jugar con esa capacidad creativa que nos conecta con  nuestra más pura esencia.

Como la propia artista sentencia, con el versículo que da nombre a la exposición, Hasta aquí llegarás, pero no más allá. Aquí se detendrá el orgullo de tus olas (Job 38,11) la obra recoge esas barreras física estableciendo un punto de partida y un final correspondiendo con los límites del propio lienzo.

Imagen: Detalle de la característica verticalidad de las obras de la exposición.

Atendiendo a la verticalidad de la obra, resulta casi sistemático hacer uso de los patrones cristianos católicos que han sido instaurados en nuestra conciencia colectiva, independientemente de nuestra creencia religiosa. Nuestras imágenes mentales establecen de manera automática un cielo y un infierno, como espacios equidistantes, separados por una paraíso terrenal en el que los mortales llevamos a cabo nuestras impías vidas. 

Imagen: Lienzo azul,  ubicado para romper con la estructura cromática establecida a lo largo del discurs expositivo. Cedida por Alba Cabrera.
Imagen: Lienzo azul, ubicado para romper con la estructura cromática establecida a lo largo del discurs expositivo. Cedida por Alba Cabrera.

Esta dicotomía entre lo visible y lo invisible no sólo se vincula a parámetros sagrados, sino que la tradición artística se ha valido de este recurso creativo a lo largo de la historia. Tanto para un lego en arte como para un especialista, es conocido que las pinturas de Goya cuentan un mensaje oculto entre las pinceladas de sus óleos como ocurre con la Maja desnuda, obra que emula una Venus, pero será otra la intencionalidad del pintor.  Incluso podemos viajar al siglo de oro valenciano, donde las damas cosían pequeños pañuelos para que sus amantes portasen como estandarte ante las cruentas batallas.

Mirando de nuevo a los ojos a JOB 38:11, encontramos ciertas similitudes con los trabajos de El Bosco, quien incorpora el azul con la misma sutileza, recreando esa aura mística que caracteriza sus trabajos. También destacamos, la utilización del círculo como elemento de inicio y conclusión en el mismo punto, al fin y al cabo como la propia vida. 

Siguiendo esta línea etérea y casi espectral recurrimos a la Divina Comedia, obra literaria que remarca la necesidad de realizar una búsqueda interna, iniciática. Sobrellevando los pesados golpes que la vida nos propone.  

Después de esta viaje a través del arte, resulta irrisorio valorar el excelso trabajo de Michavila con tino, ya lo hicieron un sinfín de artistas antes. Los mismos que ahora nos exhortan fervientemente a realizar esta búsqueda e interpretación de nuestro propio infierno y nuestro propio cielo.

Detalle de la obra de Carmen Michavila.
Imagen: Extracto de la exposición JOB 38:11. Cecidad por la galería Alba Cabrera

Victoria Herrera

Alicante reverbera

‘Espectograma: Alicante’, de Edu Comelles
Centro Cultural Las Cigarreras
San Carlos 78, Alicante
Hasta el 7 de diciembre de 2019

Muchas de las nuevas prácticas artísticas ponen en contradicho la manera de enfrentarse a la obra, bien a través de los contenidos expositivos o, también, a través del cuestionamiento de la propia obra que, cada vez más, tiene en cuenta la manera en la que el público accede a ella. Así es como Edu Comelles ha vaciado, casi por completo, la Caja Blanca de Cigarreras, en una suerte de tratar que el público, a la par escuchador y observador, se convierta en parte de la capacidad gráfica del sonido y reflexione sobre su entorno, conocido o no, pero fácilmente asimilable. Gracias a la convocatoria pública de proyectos expositivos Buitblanc, el artista ha podido configurar una especie de paseo en el que diversos sonidos y su representación cobran sentido en el marco de la ciudad de Alicante.

No hay duda de que la producción de paisajes es una constante en el arte, pero el concepto de paisaje sonoro o soundscape fue acuñado por el compositor R. Murray Schafer en 1970 y hace referencia, precisamente, a la grabación de sonidos medioambientales que permiten apreciar la sonoridad de un lugar. Al igual que ocurre con el arte plástico, el paisaje sonoro se compone y se puede analizar desde una serie de perspectivas, como son la tonalidad o las señales y marcas sonoras. En estas marcas reside el valor simbólico del sonido. Comelles se aprovecha de ese valor y, a través de procesos de selección y composición, crea el espectograma de la ciudad de Alicante. El resultado es una imagen de casi 100 metros de largo y 3 de altura que cubre las paredes de sala, generando un recorrido fundamentado en ese espectograma; una representación gráfica del sonido que surge de la manipulación de un software por parte del artista y que persigue no solo la mera muestra de esa energía de contenido frecuencial, sino también la contemplación reflexiva por parte del espectador. Inevitablemente el paisaje sonoro sigue la misma línea del paisaje abstracto en pintura o escultura: la descodificación estética de lo ya previamente estructurado a través de los sentidos, con el fin de ahondar, quizá más, en el proceso y no tanto en el resultado. 

Detalle de ‘Espectograma: Alicante’. Fotografía: María Ramis.

La lectura del espectograma, en este caso, se realizaría de abajo hacia arriba. En la parte inferior de la gran imagen encontramos las frecuencias más graves, a un nivel intermedio estarían las frecuencias medias y, en la parte de arriba, los sonidos más agudos. La línea horizontal aparece casi continuadamente, ya que forma parte de la constancia o el sonido de fondo. Mientras tanto, la línea discontinua de la parte inferior podrían ser los ecos de voces anónimas o el canto de algún pájaro; las líneas continuas o los trazos puntuales en la parte superior son provocados por frecuencias altas, quedando registrados, así, frenazos de coches o el chirriante paso del tranvía. Como añadido al propósito meditativo, se expone también una instalación sonora, formada por cuatro altavoces en los que se pueden escuchar algunas de las grabaciones que Edu Comelles tomó durante el verano de la ciudad. 

Instalación sonora que forma parte de ‘Espectograma: Alicante’. Fotografía: María Ramis.

La acción de la grabación tuvo lugar en varias tomas en distintos puntos urbanos donde los sonidos se caracterizan por sus matices y diferencias. La vertiente investigadora de Edu Comelles, gran conocedor del arte sonoro, como ya demuestra su trayectoria, despunta en esta pieza al haber conseguido, mediante la puesta en valor de lo gráfico, la introspección hacia la escucha atenta, la transición de la inconsciencia a la conciencia en nuestra relación con el espacio. En resumen, el ambiente urbano alicantino, mediterráneo, queda reflejado, casi despedazado y puesto a disposición del visitante para que trate de indagar y, a la vez, entender esos contextos acústicos que inevitablemente transita.

María Ramis.

Né per stile, né per fama, né denaro

Parlem d’Art 2019: ‘Né per stile, né per fama, né denaro’
Facultat de Geografia i Història. Universitat de València
28 de noviembre de 2019 a las 16:00

València ha sido el escenario de encuentro para esta pareja de artistas noveles y el arte ha sido el motivo que los ha llevado a encontrarse. Ambos cursan el Grado de Historia del Arte de la Universitat de València; Roberto Riccardo Alvau (Sassari, Cerdeña, 1996) y Zixin Liu (Zhengzhou, China, 1997) destacan la importancia que ha tenido para su producción el creciente panorama artístico que ofrece la ciudad del Turia.

Su formación en Historia del Arte ha sido clave, y les ha permitido aproximarse al arte desde una perspectiva más teórica que práctica, aprendiendo y reflexionando sobre qué es el arte o qué es ser artista, para, con ello, atreverse a actuar como tal. Alvau ya se había adentrado en la producción artística antes incluso de ingresar en la universidad, pero, sin duda, el hecho de encontrar a Zixin ha fomentado esta faceta. La obra de estos dos artistas emergentes se relaciona intrínsecamente con la necesidad espontánea de transcribir los sentimientos derivados de sus vivencias personales, especialmente ligadas al hecho de venir de fuera de España.

Zixin Liu junto a su obra. Fotografía cortesía de la artista.

Zixin Liu ha trabajado transformando materiales diversos: desde telas, hilaturas o plásticos en soportes clásicos como el lienzo, dando como resultado obras en las que la abstracción se adueña y apodera del proceso artístico. La artista destaca que el aislamiento ha sido el empuje que le ha llevado a volcarse en el arte. Además, el mundo artístico le ha permitido poder conocer a otras personas que se encontraban en su misma situación y que, como ella, venían de distintos lugares del globo. En su caso, la soledad, el aislamiento o la desubicación que viven aquellas personas que llegan a un nuevo lugar ha podido, si bien no ser superada, al menos, ser canalizada y exteriorizada a través de la obra de arte, dándole un sentido y una forma.

El resultado de estos procesos de canalización son piezas que en las antípodas de lo figurativo evocan a la abstracción más absoluta, extracto de aquello que subyace de forma inconsciente en la abstracción frente a la figuración. Uno de sus referentes chinos más importantes ha sido Cai GuoQiang, quien ha trabajado con materiales de la tradición china, como es el caso de la pólvora, aplicada en todas sus formas posibles, atrincherándose, con ello, frente a la intromisión del arte occidental en el continente asiático.

Alavau, por el contrario, desde una perspectiva más clasicista, busca sus referentes en la figura humana, la cual transforma, descompone, parte o deforma. Inserto en el proceso artístico, se sumerge, también, en la inclusión de textos escritos, especialmente de prosa y poesía, cuyas procedencias son diversas y que son utilizados ya sea en forma de collage o dibujados por él mismo. Su obra puede insertarse dentro de la corriente neoexpresionista del arte, pues su cultura, la italiana, ha sido una continua fuente de inspiración.

Es por ello que destaca el hecho de encontrarse lejos de su isla, Cerdeña, ya que la mayoría de los sardos comparten un sentimiento de pertenencia propio muy arraigado. Desafortunadamente, la realidad artística de Sassari se encuentra bastante estancada y una de las pocas vías que los artistas locales han encontrado para manifestarse ha sido el arte urbano, siempre desde una perspectiva más clásica vinculada al grafiti. No obstante, Alvau enfatiza en el papel de María Lai, artista sarda que ha sido y es un importante ejemplo para el resto de artistas de la isla. 

En un proceso de búsqueda y aprendizaje constante, ninguno de los dos quiere ser etiquetado bajo una corriente concreta, pues su intención es seguir innovando y descubriendo nuevas formas, técnicas y materiales. Su último proyecto ha girado alrededor del arte urbano, aunque ninguno de los dos haya podido realizar más que alguna pequeña intervención en la vía pública; Alvau colocó una serie de lienzos secundarios en la calle, siendo el ciclo de vida de estas acciones sobre el espacio urbano efímero. Como artistas noveles valoran y aprecian las iniciativas que en este campo se están dando, como es el caso de CaminArt, Camins de Cultura i d’Art, empresa dedicada a servicios alternativos turístico-culturales y visitas guiadas para difundir y dinamizar el patrimonio histórico artístico y cultural de la ciudad de València, incluyendo el arte urbano.

Detalle de la obra de Zixin Liu. Fotografía cortesía de la artista.

La trayectoria de ambos artistas los ha conducido hasta Parlem d’art, proyecto de la Universitat de València que promueve el debate, la reflexión, la divulgación y el análisis sobre cultura contemporánea. Todo parte de una visita a Fanzara, pequeño municipio de Castellón, que cada año presenta uno de los principales festivales de arte urbano a nivel estatal. Fue allí donde tuvieron la suerte de conocer a Javier López, director del MIAU, el Museo Inacabado de Arte Urbano.

Esta institución partía de un movimiento social que fomentó la convivencia entre los vecinos y se convirtió en una experiencia colectiva de convivencia, colaboración e intercambio recíproco de aprendizaje entre artistas, vecinos, voluntarios y organizadores, todo a través del arte urbano. Javier López se mostró muy dispuesto a participar en estas charlas, junto a Jaume Gómez, miembro de INDAGUE, Asociación Española de Investigadores y Difusores de Graffiti y Arte Urbano, y Lidia Asensio, de la Universitat de València. En la próxima jornada participaran, además, varios artistas como Cuca, David de Limón, Disneylexya, Elias Taño y La nena wapawapa. 


Alvau y Zixin Liu aportan su granito de arena al panorama artístico valenciano y se suman a otras iniciativas que apuestan por acercar e introducir el arte urbano dentro del panorama académico. Esperan poder realizar futuros proyectos en esta línea y ya planean presentar su obra en el en el Centre Cultural La Nau, para 2020, visualizando una exposición con los artistas anteriormente nombrados y que incluya obras desde stencil con láminas, a performances o intervenciones sobre los muros de la propia sala de exposiciones.

Andrés Ávila

Joan Carles Forner, jugador de pintura

‘Mácula Magna’, de Joan Carles Forner
Sala de Exposiciones Municipal de Algemesí (València)
Hasta el 3 de diciembre de 2019

Joan Carles Forner lleva mucho tiempo maquinando esta exposición. Podríamos decir que desde los cinco años, cuando, jugando en el taller familiar, le cayó de manera accidental un bote de pintura abierto en la cabeza y empezó a derramarse sobre su cara y cuerpo. Ahí se produjo una crispación especial entre las gotas, chorretones y manchas sobre su piel que traspasó lo natural, se convirtió en magia, en vida. Ahí mismo surgió esa relación lúdica y experimental con la pintura, que comprometió su noción de arte a un control del azar que siempre interviene en sus creaciones. Creo que en cada proyecto vuelve a ese instante y en él se refugia para insistir en la autenticidad de su estudio de la pintura, tan original que cuenta con la atención de los que fueron sus maestros en Bellas Artes y de críticos de arte que escriben en este catálogo.

Imagen de una de las obras de Joan Carles Forner.

En ‘Macula Magna’ radicaliza la valoración matérica de la pintura, explorando las cualidades fluidas y formativas del pigmento en sí. Se encuentra en un punto álgido de la investigación sobre las posibilidades estéticas del material pictórico más allá del formato bidimensional. Para ello ha elegido nuestra sala, para una puesta en escena que explora los límites de la percepción, combinando realidad e imagen virtual, con la colaboración del artista visual Óscar Vázquez Chambó.

Forner insiste en la necesidad de transgredir la pintura como materia, concepto y técnica. Y lo hace sin pretensiones teóricas, desde la práctica, desde la investigación constante, desde el contacto incansable con el pigmento y sus componentes. Por ello se hace llamar Jugador de Pintura, subrayando el aparente carácter lúdico de su proceso y su actitud ácrata frente a la consideración tradicional de pintor.  Desde el principio sustituyó la paleta y los pinceles por los botes de pintura plástica y de resina, que son la materia prima de toda su producción. Con ello se adhiere a un proceso de ejecución propio del action painting, pero que redirige el azar inherente al expresionismo abstracto hacia una valoración estética y formal determinada. Se trata de un juego, un juego de equilibrio entre lo necesario y lo imprevisto, entre la acción performativa de verter y dirigir el chorretón de pigmento hacía la consecución de una forma sólida e independiente de todo soporte. Como en toda acción, el tiempo es determinante y el proceso de ejecución conlleva diversas fases hasta conseguir la solidificación de la masa liquida de la pintura; la condición acuosa natural se convierte en materia, en la obra propiamente dicha.

Imagen de una de las obras de Joan Carles Forner.

Sus obras iniciales clamaban el carácter abstracto de su investigación bajo el título objetivador de ‘TK – taca-‘ y depositaba todo el peso de su trabajo en la mancha, en la forma resultante del choque líquido. Eran fragmentos de resina solidificada, fragmentos de color espontáneo, único, que lucen una belleza primaria sin aditivos.

Como jugador incansable ha conseguido dominar lo imprevisto, la caída azarosa de la mancha, del chorretón consiguiendo formas que tienden a la geometría irregular, círculos, puntas de gotas con nuevas tonalidades vibrantes y cautivadoras. En ellas se basa su nueva serie, que, además, rinde homenaje a la tensión entre la naturaleza líquida de la materia prima y el resultado sólido, táctil y pseudoescultórico de su pintura. Y lo hace combinando varios niveles de realidad: el fluir real del pigmento, la imagen audiovisual, la acción perfomativa y la obra de arte en sí.

En él la mancha y el brochazo consiguen la libertad, la no supeditación a un medio, hasta alzarse con una condición icónica en la que vemos ecos de la abstracción postpictórica e, incluso, un guiño a Lichtenstein, en un continuo juego de pintura, azar y método.

Y así inyecta una nueva condición objetual a su obra, que se retuerce en busca de formas sinuosas, casi orgánicas, a partir de materiales como látex y resinas que bucean en el inconsciente del artista para emerger a la realidad. Nos invita a un proceso en el que la casualidad, que siempre ha reinado en su creación, da paso a una modulación más activa, plegando la materia como un tejido de ondulaciones, resortes, artistas vivas creando un efecto dúctil y táctil en cada obra. Con ello nos recuerda a las experiencias de finales de los sesenta en Nueva York de la llamada Abstracción Excéntrica, que comprimió concepto, minimalismo y expresión y encontró en estos materiales povera una nueva vía de reivindicación formal.

Imagen de la exposición de Joan Carles Forner en la Sala de Algemesí. Fotografía de Óscar Vázquez Chambó.

Pero la investigación de Forner no es un viaje de emociones vividas por el arte de vanguardia. Es un punto de encuentro con la fuerza agresiva de la expresión y el control de los materiales y residuos de color que constituyen en sí mismos cada composición, cada mancha. Formas, antigeometrías, huecos, heridas, pliegues, pieles, tejidos se alzan en los muros, cuelgan del eje visual para derramarse y expandirse en el espacio, mientras gotas de color, gruesas pinceladas o incisiones gestuales nos recuerdan la acción del juego de Forner sobre la pintura.

Àlex Villar

El mensaje reivindicativo de ‘Edits’ de Laura Palau

‘EDITS’ de Laura Palau
El Corte Inglés Centro Comercial Pintor Sorolla – Colón
Calle de Colón, 27, Valencia
Hasta el 6 de Abril

El pasado día 27 de Febrero se inauguró la exposición ‘Edits’ de la artista Laura Palau, coordinada por el Corte Inglés y el Espai d’Art. La exposición estará hasta el 6 de abril en el Corte Inglés Pintor Sorolla – Colón.

‘Edits’ habla sobre la moda, sus campañas publicitarias y el uso de mensajes a través del  ‘lettering’ en las camisetas. El tema lo trata con un giro reivindicativo aportando a esos mensajes una segunda lectura desde la ironía y el cinismo. Esta tendencia del ‘lettering’ proviene de los grandes centros de moda dibujando una línea política e ideológica en sus productos, teniendo un mayor peso en el género femenino. La obra de Palau pretende hacer una crítica a ese movimiento con esta exposición.

Exposición 'Edits' de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

Exposición ‘Edits’ de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

Palau, con sus camisetas, crítica esas campañas reivindicativas de las grandes corporaciones y cómo esconden un interés totalmente comercial bajo reivindicaciones como el ecologismo, feminismo, el hambre en África, la lucha proletaria,… con eslóganes pegadizos, atractivos y positivistas pero que no son nada más que palabras vacías y falsas verdades.

La ironía y el cinismo juegan un papel importante, se pretende crear una reflexión al espectador sobre ese ‘falso espejo’ nutrido por las redes sociales, campañas publicitarias e ‘influencers’. Este aspecto es mostrado por una serie de fotografías de mujeres que se asemejan en los complementos, ropa y poses donde claramente una de ellas busca la imitación de la que podríamos considerar modelo.

Exposición 'Edits' de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

Exposición ‘Edits’ de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

La obra de Palau trae algo novedoso como es la ironía y el cinismo a un mercado de la moda voraz, sin embargo ese juego quizá hubiera sido más ‘divertido’ si el espectador pudiera comprar sus camisetas, invitándole a entrar en ese juego consumista con mensajes que verdaderamente reivindican y critican ese mundo. Aun así el mensaje queda claro con lo anteriormente mencionado en el texto. Sin duda es una exposición que merece la pena visitar y reflexionar sobre hacer un consumo responsable y sobre las luchas que están más a flor de piel en la actualidad.

Exposición 'Edits' de Laura Palau. Fotografia realizada por Marc Ferrer

Exposición ‘Edits’ de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

 

Naro Pinosa y la alquimia de las imágenes

“Planta 14”
Espacio IKB 191
Calle Arganzuela, 18, Madrid.
Hasta finales de abril de 2019

A veces incómoda, en ocasiones magnética, sin duda adictiva, así es la obra de Naro Pinosa. El artista ilicitano se ha granjeado una más que reconocida popularidad en las redes y, desde hace algún tiempo, viene transformando los paradigmas del arte, al menos del que se encuentra en el museo más pequeño y visitado hoy, la pantalla de nuestro smartphone. Con más de 33,8 mil seguidores, se posiciona en el podio de los artistas que, como él, abordan el fotomontaje digital. Creando interesantes collages para las redes, sus obras fluctúan entre las reminiscencias compositivas de Braque o Picasso y la sátira inherente a las piezas de Duchamp o George Groz, de las cuales son totalmente herederas. Rostros fracturados y metamorfoseados en poemas visuales que hacen de la obra de Naro Pinosa un caleidoscopio hipnótico en el que perderse.

Este laureado artista, que ya ha participado en eventos culturales como el Festival de Cine de Tribeca, cuenta con una copiosa producción artística presente tanto en publicaciones internacionales, como en los decorados de películas como “Kiki, el amor se hace” de Paco León.

Hoy, los fotomontajes de Naro se dan cita con los diseños que alberga el Espacio IKB 191 de Madrid. Por primera vez, y hasta finales de abril, podremos disfrutar en formato físico de las controvertidas relecturas del artista ilicitano que, junto con el mobiliario del siglo XX, genera magníficos diálogos entre obra y espacio.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Su retórica visual juega con la poesía de las imágenes para crear collages en los que el Pop Art se funde con Caravaggio o Bernini. Porno, sensualidad y arte al servicio del espectador, que a través de su obra digital vertida de manera diaria en Instagram, puede perderse en las imbricadas asociaciones del artista. Fundiendo imagen y sonido  en sus stories de Instagram, consigue crear una Gesamtkunstwerk o obra total de carácter efímero en la cual la ironía, el humor y la provocación se unen a las melodías de Pavarotti, Miguel Bosé o Mina.

Imbuido por un proceso alquímico, propio de la corriente reapropiacionista del arte actual, no hay retablo ni lienzo que se libre de la afilada mirada de Naro. Madonnas renacentistas y cristos barrocos son releídos bajo una óptica sadomasoquista, en la cual las filias del inconsciente semejan mirarse al espejo.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

En el mundo onírico surgido de la mente de este compositor visual, confluyen el porno duro y el arte clásico. Al adentrarnos en las combinaciones de aquello a priori opuesto, descubrimos los rostros de artistas musicales, más que conocidos, conviviendo con las miradas de un Vladímir Putin sodomizado o un Francisco Franco homoerotizado. Algunos personajes pertenecientes a nuestra más remota infancia, como La bella durmiente o La Cenicienta, abandonan los mochos y las ruecas para apropiarse de los dildos, corsés y lubricantes que Naro Pinosa ha dispuesto de manera brillante junto a ellas.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición «Planta 14». Imagen cortesía de IKB 191.

No todo es sodomía, porno y parafilia en el fotomontaje de este artista emergente, entre sus composiciones podemos encontrar una retórica visual menos subversiva, más cercana a la poesía en la que las asociaciones formales entre las imágenes consiguen despertar los sentidos del espectador haciendo que visibilice sensaciones como la de suavidad o la humedad. Flores, frutas y animales configuran ricas metáforas visuales en las que se puede sentir el rocío caer sobre una rosa.

Si pasar por el Espacio IKB 191 de Madrid ya es una visita obligatoria, seguir a este prolijo artista digital en las redes se torna algo totalmente necesario. Dejar entrar a Naro Pinosa en tu smartphone supone abandonarte al deleite de los poemas visuales surgidos de las cualidades retóricas inherentes a las imágenes para terminar por realizar un ejercicio de reformulación que nos permite mirar y repensar el arte.

Andrés Herraiz Llavador

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición «Planta 14». Imagen cortesía de IKB 191

 

Blázquez y la sinfonía inacabada de Shubert

D-759 in B minor. Manu Blázquez
Premio Nacional de dibujo DKV-MAKMA – IV edición
MuVIM
Guillem de Castro, 10 (Valencia)
Hasta el 3 de febrero de 2019

El Premio Nacional de Dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, en cuyas dos últimas ediciones ha participado el MuVIM, busca aproximar el arte contemporáneo al público en general y abrir espacios para el ocio cultural familiar, valiéndose de la potencia, atemporalidad, y valores inherentes a cuentos, relatos, e historias, realizando para ello una convocatoria anual de la cual sale un proyecto premiado.

En este caso, el acercamiento a la narración viene de la mano de Manu Blázquez (Valencia, 1978), con un proyecto conceptual que nos permite –al paso- abordar detalles de la biografía de Franz Schubert, ya que se centra en una lectura plástica sorprendente de su mítica 8ª sinfonía(1)

Vista nocturna del cubo del MuVIM con la propuesta de Manu Blázquez. Fotografía de Biel Aliño.

Vista nocturna del cubo del MuVIM con la propuesta de Manu Blázquez. Fotografía de Biel Aliño.

Hay muchas teorías que intentan explicar si Schubert llegó a finalizar o no su trabajo en la denominada sinfonía D-759: también conocida como “inconclusa”. Una de las hipótesis sobre la legendaria composición, parece indicar que abandonó la labor al conocer el diagnóstico de la grave enfermedad que había contraído. Otra conjetura afirma que la pieza está concluida tal como la concibió y quiso dejar tal cual, siendo muestra de la propia mente innovadora del compositor, pero entre una y otra teoría, se baraja también la posibilidad de que desistiera a proseguirla debido al desvanecimiento de un amor que le habría dado la inspiración para componerla, y que obligado por su enfermedad, se vio moralmente comprometido a renunciar a dicho amor. Esto último, tampoco está claro, pero diversas lecturas entre líneas de sus escritos tan románticos  llevan a considerar los motivos por los que a esta sinfonía “inconclusa” se la ha referido como “El apoteosis del amor”.

“Cuando cantaba mi amor, mi amor se convertía en dolor. Cuando cantaba mi dolor, mi dolor se convertía en amor. Mi dolor y mi amor se disputaban mi corazón”.

(Franz Schubert)

Vista parcial de la exposición desde el Hall del MuVIM. Fotografía de Biel Aliño.

Vista parcial de la exposición de el hall del MuVIM. Fotografía de Biel Aliño.

Lo que sí parece indiscutible, es que Schubert realiza el esquema de su octava en partitura para piano, finaliza y orquesta los dos primeros movimientos y empieza un scherzo(2) que no acaba, y tampoco deja ninguna información sobre el allegro final. Deja la obra en el mes de octubre de 1822, y el misterio empieza cuando le hace entrega de la misma (las dos partes terminadas, supuestamente la mitad), a su amigo Josef Hüttenbrenner de la Steiermärkischen Musikverein, sociedad Musical de Estiria en Graz, para dar gracias por su nombramiento como socio de honor,  (verano de 1823), de donde  finalmente llegaría a Johann Herbeck, que la interpretaría en Viena por primera vez pasadas cuatro décadas (1865).

Para Hüttenbrenner, -según carta de su propio puño y letra- la obra es un tesoro musical de nivel excepcional, pero seguramente no la hace interpretar por considerar que le faltan los dos movimientos finales de los cuatro habituales, reforzando para sí ésta hipótesis cuando se halla el borrador de Schubert con algunos compases del mencionado scherzo que podrían haber servido para un tercer movimiento, aunque este hecho no resuelve tampoco el misterio.

Para descifrar el enigma en profundidad, no podemos hacer más que invitar a analizar los cambios bruscos en el estado de ánimo del compositor, que presenta grandes contrastes, inocencia, compasión, encanto, jovialidad y buen humor, pero también resignación, severidad, melancolía e incluso dolor y desesperación.

Detalle de la pieza que muestra el proceso de trabajo de Manu Blázquez sobre la Sinfonía Inacabada. Anotaciones, lápiz y bolígrafo sobre papel. Fotografía Biel Aliño.

Detalle de la pieza que muestra el proceso de trabajo de Manu Blázquez sobre la Sinfonía Inacabada. Anotaciones, lápiz y bolígrafo sobre papel. Fotografía Biel Aliño.

En 1828, Schubert dio el único concierto de su carrera con sus propias obras, tuvo gran éxito, pero falleció tan solo ocho meses después.

Entre tanta incógnita, con un código de orden propio, inabordable para muchos y de acabado indiscutible para los demás, Blázquez manifiesta internarse en una serie de sucesiones numéricas establecidas siguiendo el orden progresivo de las notas musicales de la “inconclusa sinfonía” para generar las series de dibujos donde materializa gráficamente los valores de la misma.

“Mi única ambición es la creación de un mundo perfecto, un lugar donde no existe el caos, donde los números y las matemáticas me permitan refugiarme del ruido que nos rodea” 

(Elena Asisns)

La historia de una sinfonía de tan abundantes matices y conjeturas, mítica desde su génesis, y de inconquistable final, entra aquí -por inconsciencia o bravura artística-, en zona de geometría, línea, luz y sombra. Un área plástica, en la que se distinguen contornos de algunas huellas cuyas pisadas están identificadas  a lo largo del s. XX y hasta nuestros días, como las de Elena Asins, Antonio Calderara, Hanne Darboven, Hans Hartung, Giorgio Morandi, Sol LeWitt, o Eusebio Sempere.

Manu Blázquez ante el montaje del cubo en el MuVIM. 14 de diciembre de 2018. Fotografía de Biel Aliño.

Manu Blázquez ante el montaje del cubo en el MuVIM. 14 de diciembre de 2018. Fotografía de Biel Aliño.

Para Manu Blázquez, «No es conveniente dar más pistas acerca del juego, lo importante es guardar cierto misterio y que el espectador componga su propia sinfonía»

(1) Se le atribuye clásicamente el nº 8 pero en las renumeraciones actuales es la nº 7
(2) Nombre que se da a ciertas obras musicales o a algunos movimientos de una composición grande como una sonata o una sinfonía

Vicente Chambó

«Todos los artistas hacemos autorretrato»

‘Embody’, entrevista a Elvira Carrasco
Galería Mark Hachem
28 Place des Vosges, París
Del 18 al 28 de diciembre de 2018

La artista Elvira Carrasco, nacida en Cuenca pero afincada en Valencia, proviene de una familia donde la influencia cultural fue una constante desde que era pequeña. Decidió estudiar Historia del Arte pero en los últimos años su faceta artística ha resurgido y, a partir de su formación fotográfica en Londres, entró en la escena artística con su característico ‘Faces project’. Este proyecto llama la atención por lo versátil y colorido, así como por la aplicación del “conócete a ti mismo”. Su obra puede encontrarse en distintas galerías repartidas por la geografía española e internacional. En Valencia, sus obras puedes encontrarse en la Galería Maika de Valencia. Si bien Elvira produce su su obra principalmente en Valencia, tiene una gran repercusión en el extranjero, contando con el apoyo de galerías extranjeras como Mark Hachem, donde se expondrá su obra con motivo de la exposición ‘Embody’. Makma contacta con ella para acercarse un poco más a su producción.

Sé que probablemente es una pregunta que te hacen mucho pero ya que me gustaría empezar por tus estudios, ¿cómo influye a la hora de tomar referentes en tu producción el hecho de ser Historiadora del Arte?

Influye de manera muy contundente. Por supuesto, un rico y amplio conocimiento de la Historia del Arte, te ayuda a poder crear algo nuevo partiendo de tus predecesores e incluso contemporáneos. Me he dedicado durante, los años previos a “Faces Project”, a estudiar a fotógrafos creativos que me dieron una visión totalmente diferente de lo que para mí, hasta entonces, había sido la fotografía. Descubrí un mundo nuevo, lleno de posibilidades y quise, por supuesto, añadir mi granito de arena al mundo del arte con un proyecto innovador, que aportase algo distinto a lo ya conocido y realizado. Trabajé con varios proyectos hasta decantarme definitivamente por el actual y darle mayor protagonismo en mi carrera. Sin embargo, a pesar de estar más focalizada en fotógrafos en estos últimos años, cierto es que durante la carrera aprendí muchísimo sobre artistas, sus épocas, vivencias y producción; llamándome la atención numerosos de ellos, aunque no fue hasta que terminé mis estudios cuando me di cuenta de que yo quería formar parte de esta apasionante historia.

'Panacea'. Imagen cortesía de la artista.

‘Panacea’. Imagen cortesía de la artista.

En tu obra podemos ver como unes diversas técnicas (body painting, fotografía, dibujo…) para lograr un resultado final que, en realidad, aparenta ser muy improvisado…

En cada autorretrato doy una parte de mí. Ciertamente parece improvisado y, hay que darle rienda suelta a la improvisación, al nervio que te corre por el cuerpo a la hora de enfrentarte al “lienzo en blanco”, en este caso, mi rostro. Antes de comenzar cada obra, analizo y pienso qué colores quiero emplear, qué quiero transmitir a través de ellos y, no nos olvidemos, del papel tan importante que tiene la mirada en mis fotografías, te lleva a sentimientos y sensaciones placenteras o inquietantes. Juego con bocetos, anotaciones, composiciones de color. Pienso qué quiero conseguir y a dónde quiero llegar y después, el “nervio” o comúnmente llamado “genio creativo” hace su trabajo. No sé cómo explicar lo que se siente cuando vas a pintar o a crear algo, incluso a recitar un poema que sientes que te atraviesa el pecho… Es energía, vibración, miedo, angustia, frenesí y, el conjunto de todas esas emociones y sentimientos, ayudan a la ejecución de la obra.

Recientemente has empezado a trabajar la escultura en ‘Faces Project’, ¿cómo te estás enfrentando a este nuevo reto?

Pues con muchísima ilusión. Era algo que llevaba bastante tiempo pensando, dándole vueltas en mi cabeza para encontrar el mejor modo de conseguir esculturas para poder pintarlas como hago actualmente. Como suelo decir, son mis pequeñas joyas que produzco como complemento para seguir investigando “Faces Project” y materializar algo que, en mi rostro, acaba siendo fugaz. Además, esta técnica me permite también añadir complementos (ramas, huesos, collage…) a las figuras, lo cual me resulta extremadamente creativo y revitalizante.

Aunque la técnica cambie, el soporte siempre es el mismo: tu rostro. El uso del cuerpo y su experimentación en el arte está ligado muchas veces al concepto de identidad, ¿es este tu caso?

Considero que cuando un artista trabaja, ya sea consigo mismo o sobre un lienzo, está dándole al espectador (y por qué no, a sí mismo) un hilo del que tirar en cuanto a su personalidad se refiere. Todos los artistas hacemos autorretrato. Nuestras obras son parte de nosotros mismos, de nuestro interior y de nuestro propio mundo. Por supuesto que creo fielmente que los artistas nos cuestionamos cosas que para el resto del mundo seguramente pasen desapercibidas, tenemos dudas existenciales, cuestiones acerca de quiénes somos y por qué hacemos lo que hacemos para seguir vivos. El arte es un veneno que te ayuda a seguir hacia delante, es la mecha que enciende cada uno de nuestros días.

El autorretrato contemporáneo tiene muchas versiones. Por ejemplo, Cindy Sherman lo utilizó en su momento desde una perspectiva feminista, o Gillian Wearing con sus máscaras para mostrar la sociedad actual oculta; ¿te interesa explotar el autorretrato desde varias perspectivas?

Me interesa el autorretrato en todas sus versiones. Recuerdo que fui al IVAM de Valencia a ver la exposición que se hizo de Gillian Wearing y quedé realmente fascinada. Es una gran artista, me transportó a otro mundo, algo que grabo con gran ilusión dentro de mí. Incluso recuerdo la escultura de una de sus manos, también recuerdo los vídeos en los que la gente hablaba de sus miedos, inseguridades y preocupaciones, siempre dentro de una máscara que tapase su identidad. Creo que tanto Wearing como Sherman han abierto un gran debate en cuanto al autorretrato se refiere. Yo, sin embargo, podría hablar del autorretrato como soporte, como lienzo, dándole también valor a la obra de Yves Klein cuando utilizaba a esas mujeres llenas de pintura para sus creaciones. Lo tomo como el lienzo sobre el que expresaré con abstracción, forma y color, un mundo de posibilidades. Sin embargo, hay algo en lo que sí quiero hacer énfasis y es el uso de la mirada como referente, punto de encuentro entre el espectador y yo, de conexión mutua, como podría verse en los ojos de cualquier personaje de un museo, atravesando el lienzo.

'The Garden'. Imagen cortesía de la artista.

‘The Garden’. Imagen cortesía de la artista.

Hay algo de performático que, unido al concepto de lo efímero, hace que ‘Faces project’ pueda interpretarse desde lo multidisciplinar…

El proyecto abarca diferentes disciplinas artísticas. Se trata de una performance oculta al público, desde la soledad e intimidad de mi estudio, que se materializa en forma de fotografía. La pintura del rostro acaba formando parte del olvido, muy a mi pesar, y cambia de estado del propio cuerpo al soporte fotográfico. Sin embargo, todo este proceso, para mí, es un ritual, un momento en el que me encuentro sola conmigo misma, delante de diferentes pinturas, pigmentos y colores con los que realizaré un baile para conseguir mi objetivo final, el momento en el cual decido que la obra está preparada para ser fotografiada. A pesar de dicha soledad, sí que me planteo hacer performance delante de un público, algo que espero no tarde mucho en producirse.

¿Puedes adelantarnos algo de tus próximos proyectos?

Ahora mismo estoy ultimando detalles antes de empezar el nuevo año. 2019 viene cargado de viajes y nuevas exposiciones importantes para mi carrera, además de ferias de arte. Milán, Taiwán, Barcelona o Nueva York son algunas de las ciudades que puedo adelantar. En cuanto a ‘Faces Project’, sigo investigando cada día una nota nueva, sé que en mi cabeza todavía quedan miles de melodías por tocar y es eso lo que al final continúa moviendo mi motor.

¿Qué opinas sobre el panorama actual artístico?

El arte actual está colmado de sabiduría y experiencias. Los artistas más jóvenes nos movemos en los mundos de la tecnología y las redes sociales, lo cual nos permite exponer nuestro trabajo de forma eficiente. Miles y millones de personas estamos conectadas a través de aplicaciones en las que subimos nuestras creaciones para que un porcentaje elevado de gente pueda saber qué hacemos, cómo y por qué. El mundo está cada vez más globalizado, tendemos a unirnos cada vez más. Considero que, el estudio incansable de la Historia del Arte (desde sus inicios hasta hoy) llena de posibilidades una esfera que necesita artistas nuevos, apasionados y hábiles para llegar a las grandes galerías del mundo. Me considero afortunada por estar entrando en este bucle, tan importante a la vez que sufrido, en el que todo se convierte en una lucha constante del propio ser humano.

El giro constante del planeta nos lleva a los artistas a producir, pensar, viajar, distribuir y, poco a poco, crear una atmósfera reconocible y seria que pueda ser entendida por el público en general.

'Rock Gold'. Imagen cortesía de la artista.

‘Rock Gold’. Imagen cortesía de la artista.

Con esta reflexión sobre la hiperconexión actual y su ya inevitable incursión en gran cantidad de producciones artísticas, Elvira Carrasco presenta su personal proyecto ‘Faces project’ haciendo hincapié no solo en la parte técnica, sino en aquella que explora sus inquietudes, profundizando en la historia de la retratística y siempre con nuevos proyectos en mente. Para más información, se puede consultar su web www.elviracarrasco.com

María Ramis.

Miedos Cruzados. Ángeles Corella y Victoria Santesmases

Miedos cruzados. Ángeles Corella y Victoria Santesmases
Galería Alba Cabrera
C/Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 10 de noviembre 2018

Las paredes de la Galería Alba Cabrera generan un gran abanico de emociones encontradas, desde el terror más absoluto hasta una sensación de libertad privada y ganada. La visión vibrante de Victoria Santesmases y Ángeles Corella, en torno a una temática de rabiosa actualidad, como la violencia machista, concuerda a la perfección con las bases rompedoras de la galería.

Miedos Cruzados pertenece a la extensa trayectoria creativa de Santesmases, donde aúna artes plásticas y su labor como docente. Gracias a su capacidad traductora de vivencias, usando el arte como vehículo, obtuvo la medalla al mérito cultural de Castilla La Mancha el pasado día 8 de octubre de 2018.

Sin embargo, toda prosa necesita un verso que refuerce el mensaje. Con este fin, la escritora Ángeles Corella compuso una serie de poemas donde plasma la quinta esencia del trabajo plástico. Evocadores y a su vez reflexivos, cargando contra consciencias acomodadas, lanzando el guante a una sociedad falta de lucha y hermanamiento.

‘Miedo a morir, miedo de seguir viviendo.
Miedo del miedo’

La obra expuesta creada a partir de verso y prosa, como la vida misma, juega con rojos vibrantes sobre fondos blancos, espirales blancas, e interacciones directas con el visitante. La inteligente utilización de la perspectiva genera diferentes gamas cromáticas a partir de un mismo blanco mate.

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrero. 'Grafías del dolor', selección de Miedos Cruzados

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrera. ‘Grafías del dolor’, selección de Miedos Cruzados

Para alcanzar este punto catártico destaca el empleo de diferentes materiales, desde hilo rojo cosiendo heridas imaginadas y clavadas, hasta papel de distintos gramajes simulando el relieve de la piel. Esta elección aporta un carácter más humano y cercano, recreando obras tridimensionales, que implican la sensibilidad y consciencia social usando la voz femenina, anónima, como narrador de una historia próxima a todos.

‘Parí un deseo y luego otro, otro y uno más.
Según iban naciendo los dejaba en el camino
Cuando me miro, sólo veo una cicatriz cosiéndome la cara’

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrero. Obra titulada Camino de espinas, se compone a partir de pintura sobre plexiglás y la incorporación de varillas.

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrera. Obra titulada Camino de espinas, se compone a partir de pintura sobre plexiglás y la incorporación de varillas.

La violencia machista siempre estuvo presente en el plano artístico, bien como modelo o como ejecutora. El arte rupestre presenta estudios apoyando una discriminación al papel femenino en la sociedad, relegando su función a actividades meramente familiares. Esta reflexión invita a buscar en los grandes yacimientos representaciones femeninas, para darnos cuenta que serán los hombres quienes pueblan paredes y plaquetas en su mayoría.

El movimiento renacentista presenta como paradigma una nueva consciencia antropocentrista, un despertar a la reflexión. Sin embargo, seguimos encontrando  representaciones que destacan esta situación de infravaloración  femenina como ocurre en Susanna ei  vecchioni de Artemisa Gentileschi, o El rapto de las Sabinas, raptadas y violadas como afrenta a los Sabinos.

Imagen: Cortesía Galería Alba Cabrero. Obra recogida en el   magnífico libro-artista que se integra en la colección. Por Ángeles Corella.

Imagen: Cortesía Galería Alba Cabrera. Obra recogida en el magnífico libro-artista que se integra en la colección.  Construido por Ángeles Corella.

Pero no debemos remontarnos cientos de años, en el siglo XX destaca la gran revolución femenina, donde las artistas obtuvieron su sitio en la historia del arte no sin tener que luchar día a día. Es el caso de Nan Goldin o Louise Bourgeois, quienes expusieron la problemática machista sin tapujos. De nuevo la violencia sigue siendo un tema recurrente en sus representaciones.

Podríamos creer que, a día de hoy, las obras que muestran escenas de supremacía machista resultan trilladas y vinculadas al pasado, incluso casposas. Sin embargo, no tenemos más que recurrir a Miedos Cruzados y a la necesidad de recordar que estamos aquí, que siguen muriendo mujeres a manos de quienes eligen amarlas libremente, que siguen teniendo un papel de segunda en la sociedad, que siguen siendo objeto de burla y discriminación. Y surgen varias preguntas evidentes: ¿si desde los primeros tiempos existe esta desigualdad, será algo inherente al ser humano? ¿Estamos predestinadas a ser personal de segunda? ¿La unión de dos cromosomas al azar tiene el poder de dictar nuestro estatus social?

Realmente no existe una respuesta que calme todas las consciencias, pero lo que sí queda patente es la responsabilidad que tenemos como sociedad, para que las generaciones venideras se apoyen en los ejemplos mencionados exclusivamente para defender el gran recorrido andado, y no para tener que seguir escribiendo crónicas de muertes anunciadas.

Imagen: Cortesía de Galería Alba Cabrero. Detalle  la portada. Grafías del dolor. Pintura y papel cortado

Imagen: Cortesía de Galería Alba Cabrera. Detalle la portada. Grafías del dolor. Pintura y papel cortado.

Victoria Herrera Lluch