Charpa, siempre a contracorriente, nos deja

Mercè Moreno, Charpa
Junio de 2020
Obituario

La conocí cuando decidió reabrir la Galería Charpa, después de mucho trotar por el mundo. Fue en marzo de hace seis años, cuando en un reportaje periodístico trataba de recoger su venida a Valencia, al tiempo que Kessler Bataglia cerraba su sala. Una sonada defunción junto a otro exclamativo renacimiento. La conocí y enseguida hicimos buenas migas, porque mientras ella largaba, sin pelos en la lengua, yo tomaba buena nota de su insolente manera de llamar a las cosas por su nombre. Venía, como los antiguos aventureros, trayendo consigo el aire fresco de los lugares distantes, el aire que despeja la turbia atmósfera local impidiendo, muchas veces, ver al rey desnudo.

Ella seguía a lo suyo, dispuesta, en lo que llamaba su “capilla” artística que reabría en Tapinería, a mostrar en Valencia nuevos artistas venidos de lejos, en este caso de China, hoy tan de moda. Apasionada, lenguaraz, entusiasta del arte hasta límites indecibles, se fue volcando con cada exposición, como se vuelcan los niños con un juguete al que dotan de inconmensurables poderes anímicos. No entendía la vida consumida a sorbos, sino a tragos largos, al igual que se encendía cada vez que las palabras, como los relojes de Dalí, se ablandaban por la rutina. Siempre a contracorriente, una enfermedad tan tenaz como ella se la ha llevado, dejando su “capilla” con un silencio insondable. Para que su voz siga resonando, valgan estas palabras del día en que rememoró su vuelta a Valencia.

Charpa observando una de las obras de su galería. Imagen extraída de su Facebook.

18 de marzo de 2014

Todo el mundo la conoce por Charpa. Su verdadero nombre, Mercedes Moreno, sólo sale a relucir “cuando me viene algún recibo del banco”. Fundó su Galería Charpa, a modo de estudio, en Gandía hace ya 35 años. “En 1983 me vine a Valencia”. Primero a la calle Sorní y luego a Tapinería, donde todavía permanece contra viento y marea. El pasado año, en plan frenazo de película muda, decidió cerrar y recorrer medio mundo: Pekín, Londres, Nueva York. De manera que el hastío que le produce Valencia (“da muy poco de sí”), no ha podido con su pasión por el arte, ahora reverdecido tras su largo periplo viajero. “He conocido a una serie de magníficos artistas chinos y americanos”, a los que piensa exponer en Charpa, arrancando así nueva etapa.

De momento, ahí está la dedicada a Bingyi, de la que habla maravillas, no sólo ella, sino Vicente Todolí que acudió a verla. A Charpa, curtida en mil batallas, le sigue sorprendiendo el “escaso interés” por el arte que existe en Valencia. Y aunque tiene claro que una galería debe vender obras, también subraya que, por encima de todo, “es una forma de entender la vida”. Por eso habla de su galería como si fuera una “capilla”, que le sirve de fortaleza interior frente al adverso ambiente exterior. “Se han cargado el IVAM, que en su día dinamizó la ciudad. Y no lo digo porque esté Consuelo Ciscar, que esto viene de antes, sino por esa utilización del museo para fines personales, y con exposiciones mediocres y sin interés”.

Las galerías de arte, “ahora mismo”, dice que “tienen poco sentido”, frente al avance estrangulador de los museos. También apunta que en pleno auge económico no es que hubiera más coleccionistas, sino que había “compradores” salidos de la construcción. “Ahora ni eso”. Tampoco le seduce ARCO: “No me interesa cómo está montado, con mucha morralla que se hace pasar por bueno; prefiero los Documenta o las bienales”. Eso, y seguir apostando por los artistas que de verdad le conmueven. Allí, en su “capilla” de la galería Charpa, donde las campanas han vuelto a sonar con ritmo asiático.

Charpa en una imagen extraída de su Facebook.

Salva Torres

Razonar el viaje

‘Arte en los tiempos de la pandemia. Parte 1: El viaje’
Antonio Samo, Alberto Gil Casedas, Arancha Goyeneche, Chingsum Jessye Luk, Eltono, Janek Zamoyski, Leo Matiz, Sean Mackaoui y Rubén Tortosa
SET Espai D’Art. Plataforma Artsy
Hasta el 11 de abril de 2020

En el estado de confinamiento actual en el que vivimos han surgido numerosas propuestas artísticas que, desde luego, cambian la concepción de consumo cultural al que quizá solíamos estar acostumbrados. En este contexto, la galería SET Espai D’Art recompone una primera exposición online cuyo planteamiento gira entorno al viaje, esa libertad que se ha visto restringida sin previo aviso. Esta exposición puede verse en la plataforma Artsy en el perfil de la galería SET Espai D’Art y es la primera parte de la siguiente muestra que tendrá su inauguración a partir del 11 de abril en la misma página web. 

Es así como el viaje pensado desde el encierro y desde la imposibilidad, configura una escena que invita al espectador a repensar una serie de obras que probablemente ya haya observado en otros contextos. La acción performática consistente en el caminar de Eltono, tiene su resultado y origen en una serie de esculturas que pretenden ser lo más circulares posibles, a imitación de los recorridos urbanos que realiza por la ciudad de Valencia. En las esculturas probablemente quedaron los restos contenidos en esos paseos, como huellas artificiales, casi invisibles, que rememoran la opción libre del paseo lúdico. 

La muestra continúa a través de una nueva concepción del objeto encontrado, Chingsum Jessye Luk parecer elegir con especial cuidado los objetos con los que representar su estética de lo cotidiano, donde la memoria y el paso del tiempo, considerado aún más relativo en estos días, nos remite a recuerdos pasados y a distancias imaginarias recorridas. Con una noción similar –no es casualidad que compartieran espacio en la galería en el pasado–, Alberto Gil Casedas, plasma una variedad de calendario urbano donde lo repetitivo y lo geométrico, representado por finas líneas se condensan y recrean caminos que antes teníamos por institivos y habituales. El color, también soportado sobre la línea, se introduce con el trabajo de Arancha Goyeneche, cuya pieza ‘Violet Sunrise’ se configura como un muestrario donde el ritmo y los juegos de luces y sombras recuerdan los cambiantes momentos de ese viaje todavía por recorrer. 

Obra de Eltono titulada ‘Aro 6 [Hoop 6]’. Imagen cortesía de SET Espai D’Art.

El proceso de creación de ‘Juego’ de Antonio Samo comienza con la observación, mientras camina, de la ropa que lleva puesta la gente, que también transita; una especie de segunda piel fruto de la producción masiva. Samo recrea con sus hieráticas figuras esos juegos que distraen de la consecución de la identidad que realmente pretendemos configurar. Una característica a la hora de elegir un viaje es su exotismo, una característica que se refleja en la pulida fotografía del mar Antártico de Janek Zamoyski, el paisaje observado mediante la lente fotográfica. 

Las detallistas instantáneas colgadas en la web, nos introducen en la instalación de Rubén Tortosa, la poética de la línea se transforma aquí ya que ésta representa el vuelo de un ave protegida. Mediante la geolocalización real del ave se forma la imagen icónica de un viaje que no está constreñido, un recorrido elemental en la naturaleza que no siempre la acción humana permite. Justo al lado, la pieza de Leo Matiz, artista reconocido como el primer colombiano en experimentar con la fotografía minimalista, retiene aquí una nueva lectura centrada en la monotonía de la repetición. La abstracción conseguida a la que se le añade el efectivo blanco y negro, sostiene el perfecto contrapunto a la libertad que vienen sugiriendo el resto de piezas. Centrándose también en el comportamiento humano con un toque de absurdismo, las dos obras de Sean Mackaoui otorgan el remate de recreo inmersivo, esa sensación de estar demasiado tiempo con uno mismo, el reflejo continúo tras la red social, tras el espejo colectivo de la pantalla, el mirar – como reza el título de la imagen- el ‘Panorama desde el puente’. 

Obra de Rubén Tortosa titulada ‘The Bird: the journal of the image’. Imagen cortesía de SET Espai D’Art.

El atravesar esta selección, poniendo el acento en el detalle y en el sentido arrastrado, genera claramente una serie de vías a través de las que se analizan cuestiones como la memoria, el sentido de libertad, la oscilación o la observación del exterior, todo ello con el objetivo de regresar a esa identidad previrus que nos había costado construir.

Es curioso leer a Zygmunt Bauman cuando relata la historia de la identidad cultural (1) y como la asimilación que realiza con el viaje es, cuánto menos, simultánea a esta situación: los peregrinos, aquellos personajes en el margen pero con rumbo, se transforman en vagabundos sin destino, repudiados; y finalmente, en la era actual, introduce a los turistas, los que creen que la finalidad es la nueva experiencia, domada pero de fachada exótica. La representación gráfica del viaje a través de la línea, recurso insistente en las piezas que hemos visto, es una de las maneras que “el turista” posee de escapar del “temor del confinamiento del hogar”, otra forma de deleitarse con el viaje. En ese gozo al que nos ha abocado el encierro, el consumo de cultura se transforma en la primera necesidad -el necesario viaje-. Tristemente la realidad es otra. Si atendemos al final del texto que acompaña la exposición, escrito por Nasia Nagórska, lanza la siguiente exhortación: Porque si ni siquiera podemos disfrutar del arte, ¿por qué estamos luchando? Recalcando no solo la idea del disfrute y la necesidad de lo cultural, sino la capacidad de lucha que, desde luego, hará mucha falta en un sector cultural decaído tras esta crisis sanitaria. 

María Ramis.

 (1) ‘De peregrino a turista, o una breve historia de la identidad’. En: Hall.S y Du Gay P. (comp.) (2003) ‘Cuestiones de identidad cultural’. Buenos Aires-Madrid: Amorrortu. 320 p.

Aprender sobre arte en #IVAMdesdecasa

‘IVAM parla d’art’ | Curso online
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
23 de marzo de 2020

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) propone un curso online y gratuito de introducción al arte moderno y contemporáneo a través de su canal de YouTube ‘GVA IVAM’ como parte de su campaña #IVAMdesdecasa.

La situación de confinamiento decretada por las autoridades con motivo del COVID-19 pone aun más de manifiesto la importancia de la enseñanza no presencial y ya son muchas personas las que han decidido aprovechar el aislamiento para realizar programas de aprendizaje.

‘IVAM parla d’art’ es el título de esta serie de conferencias de carácter divulgativo que recorre aspectos conceptuales y las tendencias del arte desde el inicio del siglo XX hasta la actualidad. Las charlas son impartidas por los propios conservadores del museo visibilizando, de esta manera, algunas de las investigaciones que se están llevando a cabo en la propia institución.

En las conferencias se habla sobre ‘Pioneras de la transgresión: mujeres en las vanguardias artísticas’, se abordan cuestiones como ‘¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?’, se debaten tendencias como ‘El arte Pop en la Colección del IVAM’ o se analizan las ‘Claves del arte del siglo XX’.

Los departamentos de actividades, educación, comunicación y conservación del IVAM siguen, así, implementando contenidos en línea, tras el cierre de las puertas del museo el pasado viernes 13 de marzo, para que quedarse en casa resulte lo más ameno posible. El personal de seguridad y mantenimiento continúa trabajando al 100% con el objetivo de custodiar y conservar las obras de arte de la Colección del IVAM.

Detallo de uno de los cursos ‘IVAM parla d’art’. Fotografía cortesía del iVAM.

MAKMA

VIDA EN ALBA CABRERA

VIDA
Eva Armisén
Galería Alba Cabrera
C/Joaquín Costa 4, Valencia
Hasta 31 de Enero

Eva Armisén empodera a la mujer mostrado su cara más franca y sincera. Propone con su nueva exposción VIDA, cargar de energía y fuerza a una sociedad cambiante y en continua evolución. Como escenario de este nuevo entramado reivindicativo, la galería Alba Cabrera presta sus paredes con el fin de dar soporte a una voz en ocasiones silenciada. El feminismo siempre fue uno de los estandarte de este espacio expostivo, el cual da su particular apoyo y soporte a la causa desde su expresión más artística.

VIDA, con colores vibrantes y optimistas actúa como catalizador de emociones. Transforma la técnica artística en una exhortación a la libertad y a la autoaceptación, nadie es perfecto pero asumirlo y aceptar esta condición de seres imperfectos convierte a sus receptores en personas más valientes. El personaje principal de las obras de Armisén, mira a los ojos, y desafía dulcemente a esos sentimientos que navegan entre nosotros.

Detalle de la mentalidad de la protagonista de los lienzos. Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera.

Tan potente es el mensaje, que lo apoya con letras, reafirmando su reflexiva visión sobre el mundo de la mujer. Sin miedo de estreno, alegría, refugio, astuta, infinito, son algunas de las palabras que enarbolan su trabajo. No renuncia a ninguno de los aspectos que envuelve a la mujer de ayer y de hoy, de hecho comenta que Para tí las rosas y las espinas, haciendo partícipe al espectador. Contando la historia de que la lucha la vivimos día a día desde dentro, en cada segundo, en cualquier espacio.

Usando el arte contemporáneo como lenguaje de transmisión, la artista lanza un mensaje liberador a un espectador en ocasiones enclaustrado en una sociedad ambigua donde la libertad de expresión viene marcada por una condición genética no escogida.

Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera.

Desde los inicios de la humanidad, la mujer ha sido relegada a papeles infravalorados, incluso tratada como personal de segunda en un mundo donde el hombre se erigía como dueño del mundo. Y no resulta extraño, ya que esta posición ha sido sustentada por todo tipo de estímulos, desde creencias caducas hasta los más actuales medios de comunicación, quienes presentan a la mujer como un ser al que hay que temer.

El arte no es un campo excluyente, y es que la mayoría de expresiones artísticas han venido acompañadas de la figura de un hombre, hasta el punto de no encontrar referentes femeninos en la autoría de las obras más punteras. Evidentemente no significa que no existieran, sino que sus ideas han sido sepultadas por lo políticamente correcto. De hecho, como apunta la escritora feminista Virgine Despentes »El acceso a los poderes tradicionalmente masculinos implica el miedo al castigo. Desde siempre, salir de la jaula se ha visto acompañado de sanciones brutales».

Ante este panorama histórico, resulta fácil entender la importancia de que la mujer artista se habra un hueco en el mundo del arte. En este caso, Armisén ha expuesto en más de medio mundo, aportado una visión distinta, empoderadora para hombres y mujeres, ya que todos somos parte del problema y del cambio al mismo tiempo. Deja en el aire la idea reivindicativa de que ojalá llegue el día en el que podamos dejar de justificar lo que somos y lo que creemos, permitiéndonos a nosotras mismas explorar todos los cambios que la VIDA nos invite a experimentar, sin tener que defender nuestra condición de mujer en cada paso que emprendamos.

Detalle de la obra de Armisén. Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera

Victoria Herrera

El nuevo universo de Michavila

JOB 38:11. Carmen Michavila
Galería Alba Cabrera
C/Joaquín Costa 4
Hasta el 7 de Diciembre. Valencia.

La galería Alba Cabrera alberga el nuevo trabajo de Carmen Michavila, JOB 38:11. Con esta bocanada de aire fresco, la esencia del arte contemporáneo inunda cada esquina del espacio, otorgando al espectador la última palabra. 

Las líneas delicadas y la minuciosidad de la obra de Michavila, crea  un camino invisible hacia una realidad oculta a los ojos, pero presente en todos nosotros. Invita de manera ineludible a un viaje interno, íntimo, partiendo de un realismo mágico que evoca cualquier cuento infantil, capaz de jugar con esa capacidad creativa que nos conecta con  nuestra más pura esencia.

Como la propia artista sentencia, con el versículo que da nombre a la exposición, Hasta aquí llegarás, pero no más allá. Aquí se detendrá el orgullo de tus olas (Job 38,11) la obra recoge esas barreras física estableciendo un punto de partida y un final correspondiendo con los límites del propio lienzo.

Imagen: Detalle de la característica verticalidad de las obras de la exposición.

Atendiendo a la verticalidad de la obra, resulta casi sistemático hacer uso de los patrones cristianos católicos que han sido instaurados en nuestra conciencia colectiva, independientemente de nuestra creencia religiosa. Nuestras imágenes mentales establecen de manera automática un cielo y un infierno, como espacios equidistantes, separados por una paraíso terrenal en el que los mortales llevamos a cabo nuestras impías vidas. 

Imagen: Lienzo azul,  ubicado para romper con la estructura cromática establecida a lo largo del discurs expositivo. Cedida por Alba Cabrera.
Imagen: Lienzo azul, ubicado para romper con la estructura cromática establecida a lo largo del discurs expositivo. Cedida por Alba Cabrera.

Esta dicotomía entre lo visible y lo invisible no sólo se vincula a parámetros sagrados, sino que la tradición artística se ha valido de este recurso creativo a lo largo de la historia. Tanto para un lego en arte como para un especialista, es conocido que las pinturas de Goya cuentan un mensaje oculto entre las pinceladas de sus óleos como ocurre con la Maja desnuda, obra que emula una Venus, pero será otra la intencionalidad del pintor.  Incluso podemos viajar al siglo de oro valenciano, donde las damas cosían pequeños pañuelos para que sus amantes portasen como estandarte ante las cruentas batallas.

Mirando de nuevo a los ojos a JOB 38:11, encontramos ciertas similitudes con los trabajos de El Bosco, quien incorpora el azul con la misma sutileza, recreando esa aura mística que caracteriza sus trabajos. También destacamos, la utilización del círculo como elemento de inicio y conclusión en el mismo punto, al fin y al cabo como la propia vida. 

Siguiendo esta línea etérea y casi espectral recurrimos a la Divina Comedia, obra literaria que remarca la necesidad de realizar una búsqueda interna, iniciática. Sobrellevando los pesados golpes que la vida nos propone.  

Después de esta viaje a través del arte, resulta irrisorio valorar el excelso trabajo de Michavila con tino, ya lo hicieron un sinfín de artistas antes. Los mismos que ahora nos exhortan fervientemente a realizar esta búsqueda e interpretación de nuestro propio infierno y nuestro propio cielo.

Detalle de la obra de Carmen Michavila.
Imagen: Extracto de la exposición JOB 38:11. Cecidad por la galería Alba Cabrera

Victoria Herrera

Alicante reverbera

‘Espectograma: Alicante’, de Edu Comelles
Centro Cultural Las Cigarreras
San Carlos 78, Alicante
Hasta el 7 de diciembre de 2019

Muchas de las nuevas prácticas artísticas ponen en contradicho la manera de enfrentarse a la obra, bien a través de los contenidos expositivos o, también, a través del cuestionamiento de la propia obra que, cada vez más, tiene en cuenta la manera en la que el público accede a ella. Así es como Edu Comelles ha vaciado, casi por completo, la Caja Blanca de Cigarreras, en una suerte de tratar que el público, a la par escuchador y observador, se convierta en parte de la capacidad gráfica del sonido y reflexione sobre su entorno, conocido o no, pero fácilmente asimilable. Gracias a la convocatoria pública de proyectos expositivos Buitblanc, el artista ha podido configurar una especie de paseo en el que diversos sonidos y su representación cobran sentido en el marco de la ciudad de Alicante.

No hay duda de que la producción de paisajes es una constante en el arte, pero el concepto de paisaje sonoro o soundscape fue acuñado por el compositor R. Murray Schafer en 1970 y hace referencia, precisamente, a la grabación de sonidos medioambientales que permiten apreciar la sonoridad de un lugar. Al igual que ocurre con el arte plástico, el paisaje sonoro se compone y se puede analizar desde una serie de perspectivas, como son la tonalidad o las señales y marcas sonoras. En estas marcas reside el valor simbólico del sonido. Comelles se aprovecha de ese valor y, a través de procesos de selección y composición, crea el espectograma de la ciudad de Alicante. El resultado es una imagen de casi 100 metros de largo y 3 de altura que cubre las paredes de sala, generando un recorrido fundamentado en ese espectograma; una representación gráfica del sonido que surge de la manipulación de un software por parte del artista y que persigue no solo la mera muestra de esa energía de contenido frecuencial, sino también la contemplación reflexiva por parte del espectador. Inevitablemente el paisaje sonoro sigue la misma línea del paisaje abstracto en pintura o escultura: la descodificación estética de lo ya previamente estructurado a través de los sentidos, con el fin de ahondar, quizá más, en el proceso y no tanto en el resultado. 

Detalle de ‘Espectograma: Alicante’. Fotografía: María Ramis.

La lectura del espectograma, en este caso, se realizaría de abajo hacia arriba. En la parte inferior de la gran imagen encontramos las frecuencias más graves, a un nivel intermedio estarían las frecuencias medias y, en la parte de arriba, los sonidos más agudos. La línea horizontal aparece casi continuadamente, ya que forma parte de la constancia o el sonido de fondo. Mientras tanto, la línea discontinua de la parte inferior podrían ser los ecos de voces anónimas o el canto de algún pájaro; las líneas continuas o los trazos puntuales en la parte superior son provocados por frecuencias altas, quedando registrados, así, frenazos de coches o el chirriante paso del tranvía. Como añadido al propósito meditativo, se expone también una instalación sonora, formada por cuatro altavoces en los que se pueden escuchar algunas de las grabaciones que Edu Comelles tomó durante el verano de la ciudad. 

Instalación sonora que forma parte de ‘Espectograma: Alicante’. Fotografía: María Ramis.

La acción de la grabación tuvo lugar en varias tomas en distintos puntos urbanos donde los sonidos se caracterizan por sus matices y diferencias. La vertiente investigadora de Edu Comelles, gran conocedor del arte sonoro, como ya demuestra su trayectoria, despunta en esta pieza al haber conseguido, mediante la puesta en valor de lo gráfico, la introspección hacia la escucha atenta, la transición de la inconsciencia a la conciencia en nuestra relación con el espacio. En resumen, el ambiente urbano alicantino, mediterráneo, queda reflejado, casi despedazado y puesto a disposición del visitante para que trate de indagar y, a la vez, entender esos contextos acústicos que inevitablemente transita.

María Ramis.

Né per stile, né per fama, né denaro

Parlem d’Art 2019: ‘Né per stile, né per fama, né denaro’
Facultat de Geografia i Història. Universitat de València
28 de noviembre de 2019 a las 16:00

València ha sido el escenario de encuentro para esta pareja de artistas noveles y el arte ha sido el motivo que los ha llevado a encontrarse. Ambos cursan el Grado de Historia del Arte de la Universitat de València; Roberto Riccardo Alvau (Sassari, Cerdeña, 1996) y Zixin Liu (Zhengzhou, China, 1997) destacan la importancia que ha tenido para su producción el creciente panorama artístico que ofrece la ciudad del Turia.

Su formación en Historia del Arte ha sido clave, y les ha permitido aproximarse al arte desde una perspectiva más teórica que práctica, aprendiendo y reflexionando sobre qué es el arte o qué es ser artista, para, con ello, atreverse a actuar como tal. Alvau ya se había adentrado en la producción artística antes incluso de ingresar en la universidad, pero, sin duda, el hecho de encontrar a Zixin ha fomentado esta faceta. La obra de estos dos artistas emergentes se relaciona intrínsecamente con la necesidad espontánea de transcribir los sentimientos derivados de sus vivencias personales, especialmente ligadas al hecho de venir de fuera de España.

Zixin Liu junto a su obra. Fotografía cortesía de la artista.

Zixin Liu ha trabajado transformando materiales diversos: desde telas, hilaturas o plásticos en soportes clásicos como el lienzo, dando como resultado obras en las que la abstracción se adueña y apodera del proceso artístico. La artista destaca que el aislamiento ha sido el empuje que le ha llevado a volcarse en el arte. Además, el mundo artístico le ha permitido poder conocer a otras personas que se encontraban en su misma situación y que, como ella, venían de distintos lugares del globo. En su caso, la soledad, el aislamiento o la desubicación que viven aquellas personas que llegan a un nuevo lugar ha podido, si bien no ser superada, al menos, ser canalizada y exteriorizada a través de la obra de arte, dándole un sentido y una forma.

El resultado de estos procesos de canalización son piezas que en las antípodas de lo figurativo evocan a la abstracción más absoluta, extracto de aquello que subyace de forma inconsciente en la abstracción frente a la figuración. Uno de sus referentes chinos más importantes ha sido Cai GuoQiang, quien ha trabajado con materiales de la tradición china, como es el caso de la pólvora, aplicada en todas sus formas posibles, atrincherándose, con ello, frente a la intromisión del arte occidental en el continente asiático.

Alavau, por el contrario, desde una perspectiva más clasicista, busca sus referentes en la figura humana, la cual transforma, descompone, parte o deforma. Inserto en el proceso artístico, se sumerge, también, en la inclusión de textos escritos, especialmente de prosa y poesía, cuyas procedencias son diversas y que son utilizados ya sea en forma de collage o dibujados por él mismo. Su obra puede insertarse dentro de la corriente neoexpresionista del arte, pues su cultura, la italiana, ha sido una continua fuente de inspiración.

Es por ello que destaca el hecho de encontrarse lejos de su isla, Cerdeña, ya que la mayoría de los sardos comparten un sentimiento de pertenencia propio muy arraigado. Desafortunadamente, la realidad artística de Sassari se encuentra bastante estancada y una de las pocas vías que los artistas locales han encontrado para manifestarse ha sido el arte urbano, siempre desde una perspectiva más clásica vinculada al grafiti. No obstante, Alvau enfatiza en el papel de María Lai, artista sarda que ha sido y es un importante ejemplo para el resto de artistas de la isla. 

En un proceso de búsqueda y aprendizaje constante, ninguno de los dos quiere ser etiquetado bajo una corriente concreta, pues su intención es seguir innovando y descubriendo nuevas formas, técnicas y materiales. Su último proyecto ha girado alrededor del arte urbano, aunque ninguno de los dos haya podido realizar más que alguna pequeña intervención en la vía pública; Alvau colocó una serie de lienzos secundarios en la calle, siendo el ciclo de vida de estas acciones sobre el espacio urbano efímero. Como artistas noveles valoran y aprecian las iniciativas que en este campo se están dando, como es el caso de CaminArt, Camins de Cultura i d’Art, empresa dedicada a servicios alternativos turístico-culturales y visitas guiadas para difundir y dinamizar el patrimonio histórico artístico y cultural de la ciudad de València, incluyendo el arte urbano.

Detalle de la obra de Zixin Liu. Fotografía cortesía de la artista.

La trayectoria de ambos artistas los ha conducido hasta Parlem d’art, proyecto de la Universitat de València que promueve el debate, la reflexión, la divulgación y el análisis sobre cultura contemporánea. Todo parte de una visita a Fanzara, pequeño municipio de Castellón, que cada año presenta uno de los principales festivales de arte urbano a nivel estatal. Fue allí donde tuvieron la suerte de conocer a Javier López, director del MIAU, el Museo Inacabado de Arte Urbano.

Esta institución partía de un movimiento social que fomentó la convivencia entre los vecinos y se convirtió en una experiencia colectiva de convivencia, colaboración e intercambio recíproco de aprendizaje entre artistas, vecinos, voluntarios y organizadores, todo a través del arte urbano. Javier López se mostró muy dispuesto a participar en estas charlas, junto a Jaume Gómez, miembro de INDAGUE, Asociación Española de Investigadores y Difusores de Graffiti y Arte Urbano, y Lidia Asensio, de la Universitat de València. En la próxima jornada participaran, además, varios artistas como Cuca, David de Limón, Disneylexya, Elias Taño y La nena wapawapa. 


Alvau y Zixin Liu aportan su granito de arena al panorama artístico valenciano y se suman a otras iniciativas que apuestan por acercar e introducir el arte urbano dentro del panorama académico. Esperan poder realizar futuros proyectos en esta línea y ya planean presentar su obra en el en el Centre Cultural La Nau, para 2020, visualizando una exposición con los artistas anteriormente nombrados y que incluya obras desde stencil con láminas, a performances o intervenciones sobre los muros de la propia sala de exposiciones.

Andrés Ávila

Joan Carles Forner, jugador de pintura

‘Mácula Magna’, de Joan Carles Forner
Sala de Exposiciones Municipal de Algemesí (València)
Hasta el 3 de diciembre de 2019

Joan Carles Forner lleva mucho tiempo maquinando esta exposición. Podríamos decir que desde los cinco años, cuando, jugando en el taller familiar, le cayó de manera accidental un bote de pintura abierto en la cabeza y empezó a derramarse sobre su cara y cuerpo. Ahí se produjo una crispación especial entre las gotas, chorretones y manchas sobre su piel que traspasó lo natural, se convirtió en magia, en vida. Ahí mismo surgió esa relación lúdica y experimental con la pintura, que comprometió su noción de arte a un control del azar que siempre interviene en sus creaciones. Creo que en cada proyecto vuelve a ese instante y en él se refugia para insistir en la autenticidad de su estudio de la pintura, tan original que cuenta con la atención de los que fueron sus maestros en Bellas Artes y de críticos de arte que escriben en este catálogo.

Imagen de una de las obras de Joan Carles Forner.

En ‘Macula Magna’ radicaliza la valoración matérica de la pintura, explorando las cualidades fluidas y formativas del pigmento en sí. Se encuentra en un punto álgido de la investigación sobre las posibilidades estéticas del material pictórico más allá del formato bidimensional. Para ello ha elegido nuestra sala, para una puesta en escena que explora los límites de la percepción, combinando realidad e imagen virtual, con la colaboración del artista visual Óscar Vázquez Chambó.

Forner insiste en la necesidad de transgredir la pintura como materia, concepto y técnica. Y lo hace sin pretensiones teóricas, desde la práctica, desde la investigación constante, desde el contacto incansable con el pigmento y sus componentes. Por ello se hace llamar Jugador de Pintura, subrayando el aparente carácter lúdico de su proceso y su actitud ácrata frente a la consideración tradicional de pintor.  Desde el principio sustituyó la paleta y los pinceles por los botes de pintura plástica y de resina, que son la materia prima de toda su producción. Con ello se adhiere a un proceso de ejecución propio del action painting, pero que redirige el azar inherente al expresionismo abstracto hacia una valoración estética y formal determinada. Se trata de un juego, un juego de equilibrio entre lo necesario y lo imprevisto, entre la acción performativa de verter y dirigir el chorretón de pigmento hacía la consecución de una forma sólida e independiente de todo soporte. Como en toda acción, el tiempo es determinante y el proceso de ejecución conlleva diversas fases hasta conseguir la solidificación de la masa liquida de la pintura; la condición acuosa natural se convierte en materia, en la obra propiamente dicha.

Imagen de una de las obras de Joan Carles Forner.

Sus obras iniciales clamaban el carácter abstracto de su investigación bajo el título objetivador de ‘TK – taca-‘ y depositaba todo el peso de su trabajo en la mancha, en la forma resultante del choque líquido. Eran fragmentos de resina solidificada, fragmentos de color espontáneo, único, que lucen una belleza primaria sin aditivos.

Como jugador incansable ha conseguido dominar lo imprevisto, la caída azarosa de la mancha, del chorretón consiguiendo formas que tienden a la geometría irregular, círculos, puntas de gotas con nuevas tonalidades vibrantes y cautivadoras. En ellas se basa su nueva serie, que, además, rinde homenaje a la tensión entre la naturaleza líquida de la materia prima y el resultado sólido, táctil y pseudoescultórico de su pintura. Y lo hace combinando varios niveles de realidad: el fluir real del pigmento, la imagen audiovisual, la acción perfomativa y la obra de arte en sí.

En él la mancha y el brochazo consiguen la libertad, la no supeditación a un medio, hasta alzarse con una condición icónica en la que vemos ecos de la abstracción postpictórica e, incluso, un guiño a Lichtenstein, en un continuo juego de pintura, azar y método.

Y así inyecta una nueva condición objetual a su obra, que se retuerce en busca de formas sinuosas, casi orgánicas, a partir de materiales como látex y resinas que bucean en el inconsciente del artista para emerger a la realidad. Nos invita a un proceso en el que la casualidad, que siempre ha reinado en su creación, da paso a una modulación más activa, plegando la materia como un tejido de ondulaciones, resortes, artistas vivas creando un efecto dúctil y táctil en cada obra. Con ello nos recuerda a las experiencias de finales de los sesenta en Nueva York de la llamada Abstracción Excéntrica, que comprimió concepto, minimalismo y expresión y encontró en estos materiales povera una nueva vía de reivindicación formal.

Imagen de la exposición de Joan Carles Forner en la Sala de Algemesí. Fotografía de Óscar Vázquez Chambó.

Pero la investigación de Forner no es un viaje de emociones vividas por el arte de vanguardia. Es un punto de encuentro con la fuerza agresiva de la expresión y el control de los materiales y residuos de color que constituyen en sí mismos cada composición, cada mancha. Formas, antigeometrías, huecos, heridas, pliegues, pieles, tejidos se alzan en los muros, cuelgan del eje visual para derramarse y expandirse en el espacio, mientras gotas de color, gruesas pinceladas o incisiones gestuales nos recuerdan la acción del juego de Forner sobre la pintura.

Àlex Villar

El mensaje reivindicativo de ‘Edits’ de Laura Palau

‘EDITS’ de Laura Palau
El Corte Inglés Centro Comercial Pintor Sorolla – Colón
Calle de Colón, 27, Valencia
Hasta el 6 de Abril

El pasado día 27 de Febrero se inauguró la exposición ‘Edits’ de la artista Laura Palau, coordinada por el Corte Inglés y el Espai d’Art. La exposición estará hasta el 6 de abril en el Corte Inglés Pintor Sorolla – Colón.

‘Edits’ habla sobre la moda, sus campañas publicitarias y el uso de mensajes a través del  ‘lettering’ en las camisetas. El tema lo trata con un giro reivindicativo aportando a esos mensajes una segunda lectura desde la ironía y el cinismo. Esta tendencia del ‘lettering’ proviene de los grandes centros de moda dibujando una línea política e ideológica en sus productos, teniendo un mayor peso en el género femenino. La obra de Palau pretende hacer una crítica a ese movimiento con esta exposición.

Exposición 'Edits' de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

Exposición ‘Edits’ de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

Palau, con sus camisetas, crítica esas campañas reivindicativas de las grandes corporaciones y cómo esconden un interés totalmente comercial bajo reivindicaciones como el ecologismo, feminismo, el hambre en África, la lucha proletaria,… con eslóganes pegadizos, atractivos y positivistas pero que no son nada más que palabras vacías y falsas verdades.

La ironía y el cinismo juegan un papel importante, se pretende crear una reflexión al espectador sobre ese ‘falso espejo’ nutrido por las redes sociales, campañas publicitarias e ‘influencers’. Este aspecto es mostrado por una serie de fotografías de mujeres que se asemejan en los complementos, ropa y poses donde claramente una de ellas busca la imitación de la que podríamos considerar modelo.

Exposición 'Edits' de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

Exposición ‘Edits’ de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

La obra de Palau trae algo novedoso como es la ironía y el cinismo a un mercado de la moda voraz, sin embargo ese juego quizá hubiera sido más ‘divertido’ si el espectador pudiera comprar sus camisetas, invitándole a entrar en ese juego consumista con mensajes que verdaderamente reivindican y critican ese mundo. Aun así el mensaje queda claro con lo anteriormente mencionado en el texto. Sin duda es una exposición que merece la pena visitar y reflexionar sobre hacer un consumo responsable y sobre las luchas que están más a flor de piel en la actualidad.

Exposición 'Edits' de Laura Palau. Fotografia realizada por Marc Ferrer

Exposición ‘Edits’ de Laura Palau. Fotografía realizada por Marc Ferrer

 

Naro Pinosa y la alquimia de las imágenes

“Planta 14”
Espacio IKB 191
Calle Arganzuela, 18, Madrid.
Hasta finales de abril de 2019

A veces incómoda, en ocasiones magnética, sin duda adictiva, así es la obra de Naro Pinosa. El artista ilicitano se ha granjeado una más que reconocida popularidad en las redes y, desde hace algún tiempo, viene transformando los paradigmas del arte, al menos del que se encuentra en el museo más pequeño y visitado hoy, la pantalla de nuestro smartphone. Con más de 33,8 mil seguidores, se posiciona en el podio de los artistas que, como él, abordan el fotomontaje digital. Creando interesantes collages para las redes, sus obras fluctúan entre las reminiscencias compositivas de Braque o Picasso y la sátira inherente a las piezas de Duchamp o George Groz, de las cuales son totalmente herederas. Rostros fracturados y metamorfoseados en poemas visuales que hacen de la obra de Naro Pinosa un caleidoscopio hipnótico en el que perderse.

Este laureado artista, que ya ha participado en eventos culturales como el Festival de Cine de Tribeca, cuenta con una copiosa producción artística presente tanto en publicaciones internacionales, como en los decorados de películas como “Kiki, el amor se hace” de Paco León.

Hoy, los fotomontajes de Naro se dan cita con los diseños que alberga el Espacio IKB 191 de Madrid. Por primera vez, y hasta finales de abril, podremos disfrutar en formato físico de las controvertidas relecturas del artista ilicitano que, junto con el mobiliario del siglo XX, genera magníficos diálogos entre obra y espacio.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Su retórica visual juega con la poesía de las imágenes para crear collages en los que el Pop Art se funde con Caravaggio o Bernini. Porno, sensualidad y arte al servicio del espectador, que a través de su obra digital vertida de manera diaria en Instagram, puede perderse en las imbricadas asociaciones del artista. Fundiendo imagen y sonido  en sus stories de Instagram, consigue crear una Gesamtkunstwerk o obra total de carácter efímero en la cual la ironía, el humor y la provocación se unen a las melodías de Pavarotti, Miguel Bosé o Mina.

Imbuido por un proceso alquímico, propio de la corriente reapropiacionista del arte actual, no hay retablo ni lienzo que se libre de la afilada mirada de Naro. Madonnas renacentistas y cristos barrocos son releídos bajo una óptica sadomasoquista, en la cual las filias del inconsciente semejan mirarse al espejo.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

En el mundo onírico surgido de la mente de este compositor visual, confluyen el porno duro y el arte clásico. Al adentrarnos en las combinaciones de aquello a priori opuesto, descubrimos los rostros de artistas musicales, más que conocidos, conviviendo con las miradas de un Vladímir Putin sodomizado o un Francisco Franco homoerotizado. Algunos personajes pertenecientes a nuestra más remota infancia, como La bella durmiente o La Cenicienta, abandonan los mochos y las ruecas para apropiarse de los dildos, corsés y lubricantes que Naro Pinosa ha dispuesto de manera brillante junto a ellas.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición «Planta 14». Imagen cortesía de IKB 191.

No todo es sodomía, porno y parafilia en el fotomontaje de este artista emergente, entre sus composiciones podemos encontrar una retórica visual menos subversiva, más cercana a la poesía en la que las asociaciones formales entre las imágenes consiguen despertar los sentidos del espectador haciendo que visibilice sensaciones como la de suavidad o la humedad. Flores, frutas y animales configuran ricas metáforas visuales en las que se puede sentir el rocío caer sobre una rosa.

Si pasar por el Espacio IKB 191 de Madrid ya es una visita obligatoria, seguir a este prolijo artista digital en las redes se torna algo totalmente necesario. Dejar entrar a Naro Pinosa en tu smartphone supone abandonarte al deleite de los poemas visuales surgidos de las cualidades retóricas inherentes a las imágenes para terminar por realizar un ejercicio de reformulación que nos permite mirar y repensar el arte.

Andrés Herraiz Llavador

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición «Planta 14». Imagen cortesía de IKB 191