Tercera Setmana se pone las gafas de mirar lejos

Festival Internacional d’Arts Escèniques Tercera Setmana
Del 31 de mayo al 3 de junio de 2018 en Castellón
Del 7 al 10 de junio en Alicante
Del 8 al 17 de junio en Valencia

El Festival Internacional d’Arts Escèniques Tercera Setmana presenta el cartel de su tercera edición. Por segundo año consecutivo, la imagen ha sido creada por Yinsen, equipo creativo formado por María Pradera y Lorena Sayavera, que este mismo 2018 se encargaron de la campaña gráfica de las Fallas de València.

Unas gafas con un mapa mundi reflejado en sus cristales es la imagen central del cartel. “Hemos buscado una imagen visualmente potente, que pueda llamar la atención, por ejemplo, en un mupi cuando pasamos por el coche a su lado”, explican sus responsables. “También hemos querido destacar el carácter internacional del festival con el concepto “Mirada internacional”, con un elemento central y una tipografía contundente, con el nombre de Tercera Setmana para consolidarlo como el festival de artes escénicas de referencia en la Comunidad Valenciana”.

Lorena y María, Yinsen. Imagen cortesía de Tercera Setmana.

Lorena Sayavera y María Pradera, Yinsen. Imagen cortesía de Tercera Setmana.

Yinsen se han decantado por un cartel con una combinación de colores llamativa “y que sirviera de identidad para esta edición. La combinación de rojo y negro es un habitual cuando hablamos de artes escénicas y el contraste con el azul y el blanco hace que el elemento central que comunica el mensaje del festival pueda destacar en la composición”.

Ese elemento central son las gafas mencionadas anteriormente, que para María Pradera y Lorena Sayavera “definen el mensaje de mirada o punto de vista. Y al intervenirlo con un mapa mundi hablamos de una mirada al mundo a través de los ojos del festival, o en contraposición, desde los ojos del espectador que refleja en sus gafas lo que esta viendo. Además las gafas son una máscara que nos hace completar la imagen en el cartel con la representación de un personaje sin tener que dibujarlo”.

La tipografía contundente a la que hacen referencia las creativas “ocupa gran parte del espacio del cartel para poder destacar el nombre del festival. Las palabras “Tercera” y “Setmana” tienen el mismo número de letras, algo que es una oportunidad para colocar los textos uno encima del otro y que se puedan componer en equilibrio con pesos visuales similares”.

La tercera edición del Festival Tercera Setmana, una iniciativa de AVETID,  se celebrará del 31 de mayo al 3 de junio en Castellón, del 8 al 17 de junio en València y del 7 al 10 del mismo mes en Alicante.

Cartel de Tercera Setmana, obra de Yinsen. Imagen cortesía del festival.

Cartel de Tercera Setmana, obra de Yinsen. Imagen cortesía del festival.

Sobre Yinsen

Yinsen es un equipo creativo formado por María Pradera y Lorena Sayavera con reconocimientos nacionales e internacionales (Premios ADCV 2015 y 2017, European Design Awards 2015,  Premios Laus, FAD Barcelona 2015 ,…) que avalan su manera de entender la comunicación gráfica. Están especializadas en la creación de marcas para empresas, instituciones y eventos, donde destaca su vinculación con la cultura, con proyectos como la imagen para FitCarrer, Festival Internacional de Teatre de Carrer de Vila-real, la Gran Fira de València 2016, Concerts de Vivers, Ultrasons, Musiques en vibració, El Festival Màgia x Açí, o la campaña gráfica para Falles de València 2018, además de un gran número de proyectos relacionados con el teatro, la música, el circo y la danza.

Mónica Jover: más allá de la pura visión

De lo que sí percibimos, de Mónica Jover
Sala d’art La Capella de l’Antic Asil
Carrer del Camí, 42. Alcoi (Alicante)
Del 23 de marzo al 18 de mayo de 2018

‘De lo que sí percibimos’ es el título de la nueva exposición de Mónica Jover (Alcoi, 1973). Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, su trabajo se articula desde la pintura. La naturaleza siempre como fuente de inspiración. El paisaje como vehículo para representar un mundo que no existe y contar historias.

Un espacio imaginado entre los límites de lo real, donde el mundo interior se hace presente y realidades opuestas conviven mutuamente. Arte y naturaleza. Color. En constante transformación, se mueve entre dicotomías: figuración/abstracción, textura/gesto, solidez/ligereza, continuo/discontinuo, materia/espíritu, nítido/difuso, completo/fragmento, centrado/descentrado.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

La frase completa sería: lo que no vemos, pero sí percibimos. Se trata de un proyecto que abarca tres años de investigación pictórica. Comienza con la introducción del hilo en el 2015, el cual marcó una diferencia. El lienzo se va expandiendo hacia los lados, conectando con otra dimensión. El espacio creado es ahora un espacio que trasciende los límites físicos del bastidor. Ahora ese espacio se toca y se percibe, y si se toca, también tiene otra textura.

Trabaja una serie de obras en las que la pintura dialoga con el hilo, el cual se hace presente a pedazos, a manchas, o incluso resbala fuera del marco. Hay otros que se funden con la pintura misma y sólo hay que tocarlos para adivinarlos. Hay perforaciones en el lienzo, y el hilo se cuela en ellos.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

Después hay obras en las que el espacio pictórico se rompe para luego ensamblarlas y formar otras nuevas. De-construcción y reconstrucción. Como un juego a modo de puzzle en el que el color, adquiere gran  relevancia.

Y en todas ellas, el paisaje sigue estando ahí. Como referente para contar historias. Como conexión directa con la naturaleza. La dimensión espiritual que yace oculta tras su apariencia visual, atrapa una y otra vez a la artista. Para ella es un misterio que quiere interpretar una y otra vez.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

Al final, el objetivo es que lo material, lo natural y la apariencia visible puedan desvelar su dimensión espiritual y trascender lo físico a través de la representación pictórica. Esa búsqueda constante de representar lo que no se ve pero se puede sentir, percibir.

Y aquí enlaza con su última serie llamada Piedras. Como elementos de la naturaleza. Poseen energía y vibran como todos los elementos de la tierra. Como todos nosotros. Esas vibraciones que nos envuelven y nos hacen sentir o percibir lo positivo y lo negativo de todo lo que nos rodea. Lo que no vemos pero sí percibimos.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de la autora.

Helena Toraño pinta con el ‘Viento a favor’

Viento a favor, de Helena Toraño
Art Mustang
C / Severo Ochoa, 36. Elche (Alicante)
Del 23 de marzo al 23 de junio de 2018

Art Mustang expone, desde el 23 de marzo, el universo de la asturiana Helena Toraño, bajo el título de ‘Viento a favor’. Una artista a la que le gusta decir que su interés por la pintura le viene de siempre: conserva en su taller una foto con seis años sentada delante de un caballete para no olvidar que esto del arte venía incluido en el precio.

Los últimos años no han venido si no a confirmar que aquella pasión infantil merecía semejante obstinación: en 2014 resultó galardonada con el Premio Asturias Joven de Artes Plásticas por su composición ‘Las Cosas’; en 2015 tuvo lugar su exposición individual ‘Buen Otoño nos espera’ y en el año 2016 pasó a ser representada por la Galería Gema Llamazares.

Helena Toraño en el montaje de la exposición. Imagen cortesía de Art Mustang.

Helena Toraño junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Art Mustang.

Helena Toraño se considera una de esas personas privilegiadas que ha convertido su pasión en profesión. Es licenciada en Bellas Artes y una de las creadoras más reconocidas en su tierra. Apasionada y nostálgica de la cultura popular, el cine, la música y la estética de las décadas centrales del XX, en sus pinturas plasma ese toque naïf, pop y colorido tan característico de aquella época.

En esta ocasión propone espacios más amplios dominados por un cielo azul vibrante que surcan todo tipo de aves y donde la figura humana se presenta de espaldas de perfil, escondidos tras una revista o bailando despreocupados. Dice Toraño que ‘Viento a favor’ es el resultado de una evolución natural de sus anteriores trabajos.

La muestra esta compuesta por 13 lienzos que agrupándose en parejas o trípticos forman obras más grandes, con títulos como ‘La travesía’, ‘Soñar el verano’ o ‘Escríbeme’ nos adentran en un mundo perfecto y al mismo tiempo propio de los sueños, donde el espacio, la distancia y el movimiento son las claves de la metáfora, como el propio nombre de la exposición indica.

Helena Toraño junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Art Mustang.

Helena Toraño junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Art Mustang.

Aparte de su actividad plástica, Helena Toraño forma parte desde 2012 del proyecto musical Los Bonsáis, junto con Nel González. Desde entonces, ambos han editado cuatro referencias con el sello discográfico Elefant Records: ‘Ultramarinos’ (2012), ‘Martín Pescador’ (2013), ‘Nordeste’ y ‘¡Fanzine!’ (2015), en los cuales la artista, además de componer, tocar la guitarra y cantar, se ha encargado de la imagen del grupo: las portadas las firma ella.

Helena Toraño (Llanes, Asturias, 1984) es licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, 2007; desde entonces, la pintura ha sido su principal dedicación, que se ha manifestado en una amplia variedad de formatos: fueran muestras colectivas (en galerías asturianas como Adriana Suárez, Espacio Líquido, Guillermina Caicoya, Lola Orato…), exposiciones individuales (‘Pop’, Sala Borrón, Oviedo, 2010; ‘Interiores’, Galería Adriana Suárez, Gijón, 2011), la selección de su obra en numerosos certámenes y concursos regionales (Certamen Nacional de Arte de Luarca, el Certamen de Pintura Contemporánea ‘Casimiro Baragaña’, Certamen de Pintura de Villaviciosa, Bienal de pintura de Noreña), o la invitación a participar en diversos proyectos artísticos (‘Ópera+Artes’, Teatro Campoamor, Oviedo 2012; ‘Artistas y Derivados’, Museo Barjola, Gijón, 2016).

Soñar el verano, de Helena Toraño. Imagen cortesía de Art Mustang.

Soñar el verano, de Helena Toraño. Imagen cortesía de Art Mustang.

En 2014 resultó galardonada con el Premio Asturias Joven de Artes Plásticas por su composición ‘Las Cosas’; en 2015 tuvo lugar su exposición individual ‘Buen Otoño nos espera’ (Sala Borrón, Oviedo / Valey Centro Cultural, Castrillón) y en el año 2016 pasó a ser representada por la Galería Gema Llamazares. Durante ese mismo año estuvo presente en varias ferias de arte de la mano de la Galería: JustMad7 (donde su obras ‘Ni lo sueñes’ fue seleccionada para el Premio Pilar Citoler al Coleccionista Joven), Art Marbella y Feria Arte Oviedo.

En 2017 se presentó en Madrid en una individual ‘Las horas libres’, formada por una veintena de cuadros que se expusieron en la Galería Utopía Parkway. También han visto la luz recientemente varios trabajos de diseño editorial (ilustración de la novela ‘El Gran Gatsby’ para la editorial Uvebooks, o el arte de los discos ‘Hacia el mar’ de Lavandera o ‘Entretiempo’ del dúo Møna).

Este mismo año, recibe el encargo de Art Mustang Projects para la realización de una colaboración específica, adquiriendo también obras suyas que pasarán a formar parte de la colección de la Fundación. En septiembre del año pasado, Toraño llevó a cabo su exposición más ambiciosa hasta la fecha, ‘Top Secret’ (Galería Gema Llamazares). En ella abarcó diferentes soportes: lienzo, instalación y vídeo.

Helena Toraño junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Art Mustang.

Helena Toraño junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Art Mustang.

BUITBLANC Las Cigarreras 2018

Convocante: Concejalía de Cultura – Ajuntament Alicante
Dotación: 18.000 euros
Modo de presentación: online
Plazo de admisión: hasta el 21 de marzo de 2018

OBJETO DE LA CONVOCATORIA
La Concejalía de Cultura abre la III Convocatoria pública de presentación de proyectos expositivos de artes plásticas y/o muestras de interés cultural, artístico, divulgativo, científico o social para su exhibición en la Caja Blanca del Centro Cultural Las Cigarreras, para el año 2018, como complemento a otras propuestas expositivas fruto de iniciativas institucionales, municipales y/o de la colaboración con otras instituciones públicas y privadas.

Los proyectos seleccionados serán objeto cada uno de ellos de una exposición organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante en la sala de exposiciones del Centro Cultural Las Cigarreras.

CAJA BLANCA DEL CENTRO CULTURAL LAS CIGARRERAS
Acogerá proyectos que aborden la creación artística contemporánea y la innovación en los procesos creativos. De acuerdo con el Plan del Centro, se valorarán los proyectos de comisarios y/o artistas, a título individual o colectivo, ligados a la creación contemporánea, que presenten propuestas que estén en vías de investigación y requieran de un impulso económico para su producción o desarrollo, valorando la experimentación e innovación en el ámbito de la creación artística, así como, la introducción de nuevos formatos y discursos expositivos en relación a las nuevas tecnologías.

PERSONAS BENEFICIARIAS
Pueden presentarse a la convocatoria cualquier persona física o jurídica, artistas y/o comisarios tanto locales como nacionales e internacionales.

PLAZO DE PRESENTACIÓN DE PROYECTOS
Se abrirá el 9 de febrero y finalizará el 21 de marzo de 2018.

En el caso de no presentar toda la documentación, se le requerirá por correo electrónico para que, en el plazo de tres días, subsane la solicitud. Si no lo hiciera, se dará por desestimada la solicitud.

PRESENTACIÓN DE PROYECTOS
Podrá presentarse únicamente un proyecto por artista, comisario o colectivo.

Los interesados deberán presentar sus solicitudes preferentemente en formato digital a través de la aplicación del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, disponible en www.alicantecultura.es y con enlace en el pie de esta página. (Cualquier incidencia comúniquela en el correo cultura.cigarreras@alicante.es)

También podrán presentarse, de acuerdo con el art.16.4 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre del Procedimiento Administrativo Común (LPAC), en los registros de la Admi-nistración General del Estado, de cualquier Administración de las Comunidades Autónomas, de alguna de las entidades que integran la Administración Local o del sector público institucional. Y en las oficinas de Correos, en la forma que reglamentariamente se establezca. Los que opten por esta forma de presentación deberán comunicarlo a través del correo electrónico de cultura.cigarreras@alicante.es el mismo día de su presentación.

Las solicitudes deben ir acompañadas de la siguiente documentación:

Datos de contacto
Resumen del proyecto, en formato pdf (400 palabras, máximo)
Memoria técnica del proyecto, en formato pdf, (máximo 5 MB), incluyendo:
Título del proyecto
Comisario (si lo hay)
Artista/s participantes
Características del proyecto expositivo
Relación de necesidades técnicas
Presupuesto desglosado
Bocetos y/o imágenes
Currículum vitae de la persona solicitante o del artista y/o comisario y un dossier de trabajos anteriores.
Fotocopia DNI / Pasaporte

Bases completas

La imaginería estelar y terrestre de Roberto López

Principia, de Roberto López
Casa Bardin
C / San Fernando, 44. Alicante
Hasta el 17 de abril de 2018

“Se suele sostener que el arte y la ciencia constituyen dos esferas de la cultura claramente diferenciadas, determinadas por motivaciones y por objetivos que no tienen nada que ver entre sí. […] La sentencia de Leonardo da Vinci “l’arte é cosa mentale” (“el arte es cosa mental”), que acentúa el carácter intelectual de la actividad artística, en desmedro del factor de trabajo manual que implica (sobre todo en el caso de las artes plásticas), no se limita a ser el síntoma orgulloso de una gran individualidad, sino que se cierne sobre todo al programa renacentista, subrayando esa relación entre Ciencia y Arte”. (Pablo Oyarzún, Indicio histórico sobre la relación de Arte y Ciencia)

Es inevitable acordarnos del gran Leonardo Da Vinci, como cita el filósofo Pablo Oyarzún Robles en sus reflexiones sobre la relación entre arte y ciencia. Afortunadamente, y en el siglo XXI, admitimos los grandes beneficios que para la cultura contemporánea significa la creatividad artística, claro ejemplo con Principia I y Principia II, que a través de su lectura y discurso, en definitiva su filosofía y proyección dialogando como lunas gravitantes entre sí, son explícitos conceptos científicos con reminiscencias basadas en las fuerzas gravitatorias, la astronomía, la geometría, las leyes del movimiento, los principios matemáticos…

Conceptos estudiados por Isaac Newton y aplicados por el artista Roberto López (Villena, Alicante, 1974) al momento social, cultural, político y económico, junto a los procesos de estudio basados en la NASA y la ESA, generando con ello una recopilación y documentación imaginario-científico-artística con muestras de nuestra propia superficie terrestre. Actividades o acciones cotidianas de carácter social y cultural son clasificadas, archivadas… y dignas de ser mostradas como lo harían en cualquier museo dedicado a la ciencia.

Obra de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Obra de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Pero busquemos vínculos y puntos de encuentro entre estos dos fenómenos opuestos. En el Barroco tenemos géneros pictóricos donde los cuadros interpretan naturalezas muertas y del Nuevo Mundo, tanto en clave emblemática como religiosa. Roberto López es un artista con la misma idea del orden del Barroco. Sus estudios e investigaciones pictóricas son aplicados a través de patrones similares sobre elementos más terrenales y cotidianos, creando paralelamente sinergias entre el universo y lo terrenal, el movimiento y la gravedad, el hombre frente a lo espiritual, o el mar con la tierra.

Una apuesta científico-plástica a través de un estudio pictórico donde la Ley de Gravitación Universal, el Movimiento de los Cuerpos y el Sistema Estelar, nos enseña a concebir al estilo más puro y barroco, una exposición donde el espectador tendrá la sensación de ser transportado en el tiempo y de regresar al pasado con guiños al futuro o a la inversa.

En el Dictionnaire de Trévoux (1771) encontramos la siguiente definición: “En pintura, un cuadro o una figura de gusto barroco, donde las reglas y las proporciones no son respetadas y todo está representado siguiendo el capricho del artista”. Pero esta exposición ni es recargada, ni caprichosa, ni generosa en excesos. Roberto López, con materiales como el óleo, el acrílico, el pastel o la simulación digital, sobre soportes como la madera, la tela, la fotografía, el vídeo o la escultura, ha reinterpretado a modo personal, una visión muy particular y visionaria sobre acontecimientos contemporáneos como manifestaciones reivindicativas de carácter social, simulaciones de movimientos terrestres con distintos continentes del planeta tierra, y nos convierte en los auténticos astronautas de su nave, preparados emocionalmente para contemplar una serie de fenómenos astronómicos del espacio como eclipses, cometas, estrellas o agujeros negros, entre otros.

Presentación de la muestra 'Principia', de Roberto López. Imagen cortesía de Casa Bardín.

Presentación de la muestra ‘Principia’, de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

La música, en este caso contemporánea, también adquiere un protagonismo importante para el artista Roberto López. Como si de una banda sonora se tratara, la música, mejor dicho, el arte sonoro, es creado por él mismo, con la misma fascinación e influencia que ejerce sobre nosotros. Esta habilidad musical muy correlativa con la habilidad científica, es de una acentuada sinosia ante la capacidad de sentir simultáneamente el sonido musical y la intuición científica. Este fenómeno de percepción neurológica demuestra notablemente un perfil de artista muy sensible al sonido y que como músico y compositor demostró en el Centro de Arte Reina Sofía, en el Museo Thyssen-Bornemisza, en el Auditorio Nacional de Madrid, en Radio Nacional de RTVE, en el Proshansky Auditorium de Nueva York, o recientemente en el Centro del Carmen de Valencia con motivo de la inauguración de la 3ª Bienal de las Artes de Valencia Ciutat Vella Oberta.

‘Principia’ es una brillante e intrigante exposición onírica de imaginería estelar y terrestre, que podríamos ubicarla atemporalmente en cualquier lugar de nuestro planeta, interrogantes y misterios que pueden despertar las ideas y creencias más arraigadas del espectador y que vigorosamente defiende su artista. Roberto López ha volcado sobre distintos soportes un derroche exquisito de gestualidad donde la suerte del choque ha salido beneficiada, proporcionando al espectador una nueva percepción de lo que creemos que ya sabemos, provocando hipótesis, teorizando y comportándonos científicamente.

Roberto López ha dejado patente en esta exposición de lo que un artista creativo del siglo XXI es capaz: confundir visualmente a nuestras mentes, nuestros pensamientos, nuestros gustos, nuestros miedos… En definitiva, reinterpretar con maestría y con las mismas herramientas básicas que los grandes maestros, un universo desconocido y familiar a la vez, secuencias de nuestra tierra y del más allá, navegar entre la realidad y la ficción, una invitación a pasear por cada obra aumentando y potenciando el interés de la siguiente. Una naturaleza, por tanto, muy viva que demuestra que el arte y la ciencia van cogidos de la mano, y un mensaje muy claro, necesario y urgente, dirigido al mundo ante la necesidad de apreciar y cuidar nuestro planeta.

Antonio Barroso (izda) y Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Antonio Barroso (izda) y Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Antonio Barroso

En el estudio

‘Muebles en el estudio’
Ángel Masip
Sala exposiciones La Lonja
Paseo Almirante Julio Guillén Tato. Alicante
Hasta el 18 de febrero de 2018

Sin abandonar el paisaje y su reflexión ante el mismo, Ángel Masip presenta su nuevo proyecto ‘Muebles de estudio’ en la Lonja del Pescado de Alicante. ‘Muebles de estudio’ recoge tres acciones, siempre sugerentes, que aúnan algunas de sus creaciones más recientes, entre ellas ‘Two and a half minutes to the midnight’ que ya pudo verse en el Centro del Carmen de Valencia. En pocas ocasiones Ángel Masip ha expuesto en su ciudad de origen y, en este caso, la oportunidad se da gracias a la convocatoria pública que la Concejalía de Cultura de Alicante abrió el pasado 2017 con objeto de dotar de contenido a las diferentes salas de exposiciones de la ciudad.

A lo largo de toda su trayectoria, Masip viene elaborando un discurso entorno a la significación del paisaje, siempre desde distintas perspectivas y siempre como pretexto para analizar el individuo. En ‘Muebles de estudio’ diversifica y amplia este concepto de paisaje llevándolo a un punto casi íntimo, totalmente introspectivo. La muestra comienza con ‘Domesticidades Fantasma’ donde impresiones digitales y un gran foto-collage, acompañan a una gran escultura de tubos de aluminio. Masip otorga aquí una nueva mirada sobre los objetos cotidianos, sobre nuestros espacios domésticos, aquellos que casi podríamos recorrer con los ojos cerrados, pero ahora descontextualizados, desposeídos de la familiaridad provoca un sentimiento de extrañeza en el espectador. ¿Acaso somos capaces de reconocer esos lugares? Ese orden inconsciente deja de tener sentido y tropieza con lo preestablecido.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

Es quizá esta la actitud revuelta y descolocada necesaria para enfrentarse a las siguientes instalaciones, ambas relacionadas con una visión post-apocalíptica de la realidad. ‘Escaparatismo salvaje’ es el resultado de una instalación que el artista llevó a cabo en 2013 site-specific para una galería de Madrid. El resultado conjuga diferentes materiales de desecho domésticos que refuerzan la meditación sobre diferentes cuestiones clave: paisaje, naturaleza, producto artístico… ¿Nos sentimos cómodos reiterando la participación generalizada sobre estas ideas? El confort del no pensamiento obliga al espectador a rodear la obra, a crear una escenografía distinta para cada mirada.

Finalmente, ‘Two and a half minutes to midnight’ parte del Doomsday clock, un reloj simbólico que marca la medianoche como aproximación al fin del mundo. En 2017 ese reloj se adelantó. La instalación de Ángel Masip muestra en una serie de elementos museográficos, objetos encontrados o construidos, enmarcados, expuestos. Pero no es la estética lo que cuenta, sino que partiendo del cuestionamiento del objeto artístico como tal, surge el interrogatorio inconsciente. La presentación lleva inevitablemente a reflexionar sobre lo inminente en el día a día del individuo, quizá mostrando un principio de incertidumbre que el orgullo no deja externalizar.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

En resumen, Masip trata de manera ponderada la visibilización de aquello que normalmente no apreciamos. Aquí encaja bien el concepto social que propuso Zygmunt Bauman, el de una sociedad líquido-moderna, en la que todo fluye y el cambio es constante pero no hay conclusión. Pararse a reflexionar sobre lo imposible de averiguar no es sino una manera de detenernos, de alejarnos de ese confort producido por la domesticidad, por las paredes confortables y también, como no, por nuestros muebles de estudio.

María Ramis

Accionar la maquinaria: juntos, aquí, ahora

‘Here, Together, Now’ Convocatoria Tangent
Entrevista a Diana Guijarro
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Plaza Sta. María, 3. Alicante
Hasta mayo de 2018

En abril de 2017 se publicaban las primeras convocatorias públicas que el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana ponía en marcha en relación con materias clave museísticas que, en numerosas ocasiones, se dejan fuera del programa por falta de tiempo o recursos. Proyectos sociales, de mediación o de educación son quizá algunas de las asignaturas pendientes de muchas instituciones.

El MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) es una de las instituciones afortunadas de contar con uno de estos programas. ‘Tangent’, la convocatoria relativa a mediación cultural tiene lugar desde el pasado mes de octubre hasta el próximo mes de mayo. Diana Guijarro, comisaria alicantina, es ideadora y guía en todo este complicado proceso que es mediar con la sociedad en un museo. Además, recientemente se anunció que su proyecto ‘Totalidad e infinito. Economías de la transferencia en otro (s) tiempo (s) para el arte.’ ha sido seleccionado en la convocatoria 365 VLC, donde podremos ver tres exposiciones a lo largo de un año en la sala Carlos Pérez del Centro del Carmen. De momento, nos desvela algunas clave de ‘Here, Together, Now’.

¿Por qué el título ‘Here Together Now’?

El título del proyecto fue algo que surgió cuando ya tenía avanzada la idea sobre la que quería investigar. Ante todo me interesaba plantear una programación que permitiese reflexionar sobre el dilema de la incomunicación dentro de la creación contemporánea y para ello consideré que era necesario apoyarse en 3 pilares: los diferentes tipos de públicos, el museo entendido como una institución dispuesta a ser renovada y las prácticas artísticas contemporáneas.

Quería proponer dinámicas colaborativas que explorasen las posibilidades que implica un aprendizaje experimental y donde a través de una experiencia compartida y comprometida, se llegase a una reflexión crítica sobre nuestra presencia y participación en los espacios culturales.

De modo que desarrollé la idea de accionar el museo apoyándome en diversos planos, un concepto que se extendería en una especie de presente continuo y que se activaría durante cada sesión por sus participantes (Aquí Juntos Ahora). Ellos serían los responsables de poner en marcha la maquinaria reflexiva empleando otras esferas comunicativas.

¿Cómo reacciona el público ante la permisividad de realizar acciones no convencionales en el museo?

Llevamos dos meses aproximadamente desarrollando las actividades y la actitud del público es muy abierta respecto a todo aquello que se le propone. Me refiero a las diversas formas de desenvolverse,  experimentar y  ocupar el espacio expositivo, siempre bajo unas pautas claras de trabajo y fomentando el respeto hacia el espacio, las obras y hacia los otros.

Creo que si lo analizamos con cierta perspectiva es un factor sobre el que habría que reflexionar, apostar por actividades que exploren otro tipo de capacidades y que se apoyen en el sentido crítico de sus participantes supone asumir un mayor grado de riesgo al programar lo que implica ser flexible y readaptar la investigación. Es un cambio necesario si queremos invitarles a pensar desde otros ángulos.

La mediación es una herramienta que sirve como puente, en este caso entre la institución cultural y el público, pero no hay que olvidar que es el espectador quien tiene ahora una responsabilidad nueva y debe ser capaz de activar su mirada y su presencia de forma más activa, porque con su experiencia completa unas obras o exposiciones que no tienen una lectura única.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

¿Se amplía así también no solo la forma de entender y ver arte, sino también una nueva manera de “sentir” el museo?

Sí, la estructura de la programación busca amplificar miradas y acercar el museo de otros modos pero esto tan sólo puede lograrse si tenemos la posibilidad de utilizar el espacio expositivo y cultural como espacio compartido. Cuando permitimos que el territorio cultural se active de forma diferente y hacemos que los participantes se sientan parte integrante de él hacemos de la institución algo no ajeno a nosotros.

Tras el desarrollo de las sesiones intercambiamos impresiones con los asistentes y es gratificante escuchar que sienten el espacio diferente, con sus ritmos y sus tiempos, que se han sentido más libres y que al apoyarse en la emoción, se han encaminado hacia otro tipo de comprensión del arte.

Dentro de las actividades se emplea la metáfora de que el museo es una maquinaria que nosotros accionamos, actuamos como una especie de interruptor diferencial y nuestra presencia y participación activa es la que provoca otras historias paralelas igualmente válidas.

¿Es necesaria una actitud predispuesta en el participante o es algo que puede trabajarse?

Hasta ahora todos los participantes han tenido una actitud muy predispuesta con el desarrollo de las actividades. No obstante, ante actividades experimentales es necesario un trabajo de acercamiento más continuado en el tiempo, no es fácil ni sencillo llegar a todo tipo de público y la comunicación es muy importante.

A esto habría que añadir que son prácticas con las que se busca generar comunidad y donde el participante debe concienciarse de manera progresiva, formando parte de esa construcción simbólica.

Si bien en la difusión de todas ellas aportamos información sobre las líneas que se trabajarán durante cada sesión, las claves de la actividad y sus dinámicas propias sólo se conocen en el momento de su desarrollo. Es una forma de compartir la experiencia, de vivir el presente y de sacar a los participantes de su “zona de confort”.

Algunos talleres planteados son para diferentes segmentos de edad, ¿cómo trabajas ese tema y por qué decidiste plantearlos así?

Cuando comencé a preparar el proyecto decidí programar las actividades con la mayor amplitud posible respecto a los parámetros a trabajar y jugar así con las posibilidades de conjugar diferentes segmentos de edad.

Atendiendo a los conceptos y dinámicas que se iban a tratar, consideré que una gran mayoría de estas actividades podrían ser intergeneracionales. Mi propósito era interconectar la experiencia de niños y mayores re-mezclando al público familiar con el juvenil y adulto, posibilitando otras lecturas del espacio expositivo.

Algunas actividades se orientan únicamente a público adulto simplemente por los conceptos, que se encuentran algo más ligados a la re-interpretación de los mensajes y de la colección, y por tanto contienen una carga conceptual más profunda. Pero en su gran mayoría las actividades conjugan a todo tipo de público, su respuesta ante las dinámicas propuestas supone para mí una valiosa herramienta de observación a la hora de conducir esta investigación progresiva.

Las acciones performativas o la comunicación con el cuerpo es una constante en ‘Here Together Now’, ¿por qué esa técnica?

Una de las premisas de esta programación era la de conseguir desmontar etiquetas en torno al conocimiento del arte contemporáneo y por esta razón las actividades trabajan diversos planos adscritos a las prácticas artísticas, relacionando las disciplinas desde otros puntos de vista.

Me interesaba ante todo profundizar en prácticas no objetuales o al menos en aquellas donde el objeto no fuese la parte esencial de la actividad. El cuerpo ocupa en exclusiva uno de los bloques de trabajo pero es cierto que es una constante que atraviesa todo el proyecto a modo de espina dorsal. Es algo que está unido de forma intrínseca a la filosofía experimental, del aquí y del  ahora, un medio con el que poder entender el cuerpo como presencia activa pero también como herramienta colaborativa a la hora de participar en el museo y de construir comunidad.

Atender a esa unión entre cuerpo y museo nos hace ser más conscientes de la acción y del tiempo, como si la exposición se convirtiese en una cápsula del presente donde reflexionar sobre nuestros modos de estar y hacer junto a los otros.

Puede parecer que la mediación es el conjunto de diferentes apuestas pensadas para un momento preciso asociado a una exposición concreta, ¿cómo tratas de que tus talleres no sean efímeros?

Bueno, inevitablemente en lo que a su desarrollo práctico se refiere tienen un principio y un final, pero la esencia de estos talleres busca configurar todo un planteamiento que se dirige hacia la creación de un circuito paralelo de información, capaz de retroalimentar los contenidos que emanan desde la institución.

La idea de trabajar a partir de cuatro planos interconectados (huella, cuerpo, palabra y elementos) se fundamenta en la posibilidad de extender las actividades más allá de un momento concreto o exposición determinada, permitiendo a los participantes enlazar con cierto sentido crítico los conceptos que se van trabajando.

Por esta razón la mayoría de las actividades se ramifican a lo largo de las diferentes exposiciones, obras y del propio edificio museístico.

Sería fantástico dejar una impronta en todos los participantes sobre la experimentación compartida, una línea elástica de conocimientos que quede en nosotros como experiencia adherida y que nos sirva para reflexionar en un futuro sobre nuestro acercamiento al arte contemporáneo, independientemente del espacio cultural en el que nos situemos.

Taller 'Espejismos'. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller ‘Espejismos’. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Y es que dejar huella es la utópica función del arte y de cualquier espacio cultural. Una importante labor que siempre está presente en la mente de todos los profesionales del mundo de la cultura ya que, y recordando a Selma Lagerlof, Premio Nobel en 1909, “la cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”.

Para consultar la programación de ‘Here, Together, Now’ pincha aquí.

María Ramis

“Me gusta jugar con los contrastes”

Pneuma, de Pablo Capitán del Río
Premio Mustang Joven 2016
Elche Parque Empresarial
Edificio MTNG Experience
C / Severo Ochoa, 36. Elche (Alicante)
Hasta el 15 de diciembre de 2017

En esta exposición, que se celebra con motivo del Premio Just MAG premio Joven 2016 otorgado en la feria de arte emergente Just Madrid 2016, Pablo Capitán del Río (Granada, 1982) presenta una serie de obras que parecen suspendidas en un instante de tensión antes de su transformación o colapso. En ellas el artista ha querido trabajar con nociones ópticas que buscan lograr un extrañamiento perceptivo en el espectador y trabajos en los que se combinan experimentos formales aparentemente científicos con otros de carácter más subjetivo y personal.

Juan Fuster, responsable de Art Mustang, presentando la exposición 'Pneuma', junto al artista Pablo Capitán del Río. Imagen cortesía de Art Mustang.

Juan Fuster, responsable de Art Mustang, presentando la exposición ‘Pneuma’, junto al artista Pablo Capitán del Río. Imagen cortesía de Art Mustang.

En ‘Pneuma’ vas a mostrar piezas que activan procesos físicos de equilibrio, gravedad, precariedad o anticipación, un tipo de obras que tienen relación con tu interés por los libros científicos que en ocasiones ilustran sus explicaciones teóricas con ejemplos visuales; una ciencia aplicada que emparenta tu trabajo con el mundo de la Biología, las Matemáticas o la Etología.

Sí, ese tipo de lecturas de análisis científico son importantes en mi trabajo porque me sirven como punto de partida para arrastrarlos al terreno de lo simbólico humano. Me gustan las obras aparentemente científicas, que en su origen parecen no querer contar nada más allá de su concreción física, pero que quizá por nuestro plano físico, real, nos hablan también de nuestra propia existencia. Lo interesante de ciertos procesos físicos o químicos es que muestran la condición ostensible de las cosas, la incapacidad del lenguaje para dibujar la experiencia real con lo que nos rodea. Por eso intento desestabilizar esa aparente frialdad objetiva mediante la metáfora y el contrasentido. Me gusta jugar con la combinatoria de conceptos y materiales, con los contrastes: mecánica y gesto, naturaleza y cultura, figuración y abstraccion,… Este ejercicio me permite ensayar una gramática que articule esos elementos aparentemente neutros para extrañarlos.

En la exposición este objetivo te lleva a mostrar unas obras que generan una suerte de tensión en el espectador. Pienso en la serie fotográfica titulada Petardo y vela, Soga suspendida o Vidrio y ventosa.

Digamos que los visitantes pueden aventurar lo que va a suceder pero dentro de un margen de probabilidad. El arranque narrativo de estas obras funciona a partir de una causalidad a la que el espectador está tan familiarizado que es su propia mente la que de un modo automático anticipa el desarrollo: si enciendes un petardo generalmente explotará, si pones un vaso al borde de una mesa generalmente acabará cayendo, etc… El primer eslabón de fascinación se percibe de un golpe. Después puedes activar otras lecturas más complejas o sutiles pero si le das un indicio al espectador, su propia animalidad le pone en contacto con la obra.

Pablo Capitán del Río. Imagen cortesía de Art Mustang.

Pablo Capitán del Río. Imagen cortesía de Art Mustang.

Me motiva ese interés por la “animalidad” de los espectadores. ¿Quizás por eso te interesa la Etología? Además de buscar esa suerte de impulso automático o primario en los receptores de la obra, en ocasiones también incluyes representaciones animales en tu trabajo: perros, osos hormigueros o murciélagos. Animales observando a otros animales….

Sí, de hecho la Etología se basa en la observación, en lo perceptivo. Me gusta vincular lo aparentemente natural con lo producido por lo humano. Juego con la combinación de elementos que han sido modelados con otros que son copias directas de elementos reales, como las texturas de pieles o frutas. Esta intención puede apreciarse en obras como El cebo, una columna en la que se muestran los diferentes estados de maduración de una piña. Me gusta combinar estas texturas extraídas de lo real con estructuras abstractas, activando una ambigüedad en la que no se llega a comprender qué proviene de la mano del hombre y que ha sido delegado o extraído de la naturaleza.

Además de tus lecturas de corte técnico también eres un gran lector de ficción. Esta afición responde a cierto interés narrativo en tu obra que también te aleja de lo exclusivamente científico ¿Cómo crees que te han influenciado este tipo de lecturas?

Quizás en cierto tipo de narración. Pienso en el modo tan interesante en el que algunos relatos de Franz Kaa, por ejemplo, construyen la escena o, mejor dicho, en cómo la cierran. Siempre se produce una conclusión extraña, como cuando casa mal un molde y se ven las costuras.

Vista de la exposición 'Pneuma', de Pablo Capitán del río. Imagen cortesía de Art Mustang.

Vista de la exposición ‘Pneuma’, de Pablo Capitán del río. Imagen cortesía de Art Mustang.

Entiendo lo que comentas porque en tu obra a veces contrapones elementos de una factura más depurada con otros en los que no has ocultado las marcas producidas durante su construcción.

Sí, quizás porque las obras que más me impresionan y a las que vuelvo son aquellas que consiguen convencerte de una realidad que ellas mismas están desmintiendo simultáneamente; obras que fracasan en su ficción. Quizás por eso también me gusta introducir estados cambiantes de la materia, activando sus cualidades químicas, como en 5 poliedros de levadura fresca, unos videos que muestran la serie de los cinco poliedros platónicos en perpetuo proceso de transformación. Me interesa contraponer estas obras con otras más “estables” porque me fascina la idea de que la obra pueda seguir evolucionando sin mi intervención.

Vista de la exposición 'Pneuma', de Pablo Capitán del Río. Imagen cortesía de Art Mustang.

Vista de la exposición ‘Pneuma’, de Pablo Capitán del Río. Imagen cortesía de Art Mustang.

Algo similar sucede con XX, una instalación realizada especialmente para ‘Pneuma’, en la que un grupo de panes tallados en espuma floral, mojados y suspendidos de un fino muelle metálico, van dispuestos cada uno sobre diferentes cubos de caucho. Pero aunque cada uno queda a una altura determinada según la cantidad de agua que haya absorbido, todos ellos se irán elevando hacia las alturas a medida que se evaporen y pierdan peso. Pneuma es una palabra del griego antiguo que significaba respiración, pero también pasó a significar espíritu, “ forma en que circula el elemento aire” o “aliento de vida”.

David Bestué

Disonantes y efectivos

Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político
Colectivo 1668. Dómix Garrido y Mario Gutiérrez
Sala exposiciones La Lonja
Paseo Almirante Julio Guillén Tato. Alicante
Hasta el 26 de noviembre de 2017

Disonantes y efectivos. Así se exponen Dómix Garrido y Mario Gutiérrez en su intervención en la Lonja de Alicante. Un toque de atención, una llamada de alerta y un grito socavado de auxilio. En esta línea de llamamientos el sonido es una de las herramientas inmersivas clave que destaca en la exposición ‘Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político’. Se trata de una serie de piezas de videoarte y performance que toman sentido en su conjunto. El objetivo es exteriorizar  el resultado de aquellas prácticas, sobre todo gubernamentales, que tienen un efecto directo en el individuo migrante, que normalmente es obligado a ello, y que solo trata de practicar su libertad supuestamente innata.

‘Lo ideal hubiera sido no inaugurar esta exposición, eso significaría que no existe este problema’, declara Dómix Garrido, resumiendo la necesidad compartida que tienen ambos artistas de expresar la injusticia de una situación. Cuentan que, en junio de 2014, llegaron a la ciudad de Melilla, ciudad fronteriza y comenzaron el proyecto que se expone. Reflexionan sobre el término fronterizo, estando precisamente en la frontera, pero sin ser eso mismo, situándose frente a frente, casi al margen. Esa línea divisoria (a veces imaginada) nos traslada inevitablemente a reflexionar sobre el inclasificable y casi interminable no-lugar.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Las disonancias se definen como un conjunto de sonidos que son poco inteligibles ya que se entremezclan. Cabe pararse a observar, y a escuchar. Pero antes se debe atravesar la negra cortina de entrada a la sala, donde ya se empiezan a escuchar esas disonancias. La famosa e hipnotizante apertura de ‘Europa’ de Lars Von Trier, nos da la bienvenida y nos lleva de lleno a una parte de Europa poco idealizada. Accedemos de esta forma a una especie de viaje estático, cuyo ambiente predominante está siendo reproducido por ‘Diálogos sordos (o la imposibilidad de un diálogo transfronterizo’, murmullos y voces rotas que parecen tratar de dialogar pero solo escupen sus historias ya sabidas y todavía por solucionar.

Las acciones del Colectivo 1668 se hayan recogidas en piezas audiovisuales. Entre las sucesiones de imágenes, algunas cifras se desvanecen casi de inmediato. Ante esta situación ha dejado de ser algo lejano, un hecho que hemos tratado de ignorar ante la escucha de los telediarios, pero que ahora se hace más real. Trata de nuevo de desaparecer pero algo queda en la memoria, acompañando, normalmente, a esas voces rotas y sordas. Los símbolos son también un continuo. La simbología que ya arranca en la propia imagen del colectivo, alcanza su punto álgido en los restos de la instalación ‘Balsa’ y la performance ‘Banderas mojadas’ que ocupan el final de la sala.

También invitan a la reflexión y participación. No importa que esas banderas estén mojadas, secas, clavadas en la pared u ondeando al viento. Son símbolos de una identidad. En este caso, una identidad perdida que trata de alcanzar una nueva en lugar alejado… Y para alcanzarla se hace necesario inventar y re-inventar, traspasar esa artificialidad de lo político que solo parece entender de límites. Esta importante misión se concreta en la intervención interactiva de Olga Diego ‘Alfombras voladoras’ [o como sobre volar una frontera]. En este taller participativo la imaginación da paso a la utopía y al trabajo conjunto, poniendo punto y final de una forma podríamos decir optimista. Pero la reflexión continúa ya que la problemática persevera en permanecer. Al igual que la frontera cuyas líneas parecen no tener fin.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

María Ramis

La escritura asémica de Zirotti en la Fundación Frax

‘Pre-Texto’, de Claudio Zirotti
Comisaria: Natividad Navalón
Sala Pedro Delso
Fundación Frax
Paseo de las estrellas 3, L’Alfàs del Pi (Alicante)
Del 6 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018

La escritura es el asidero en el que tomar aliento en la travesía de la vida. Es el aliviadero que nos permite representar, dibujar, expresar ideas o pensamientos, sentimientos, rabia o dolor, el acontecer, a veces sin sentido, expresado por medio de palabras, números, notas musicales o trazos; grafías que recogen lo impreciso del ser humano. Ese pensamiento abstracto es el que nos consiente cambiar a voluntad de una situación a otra, el que nos consiente descomponer el todo en partes, el que nos permite analizar de forma simultanea distintos aspectos de una misma realidad.

Las obras que componen la exposición ‘Pre-Texto’ nos presentan la escritura como aparejo que transforma el lienzo, convirtiéndolo en el teatro donde el texto cobra vida, donde el texto entra en acción. Texto que ya no toma por modelo a la frase, pero sigue siendo el brote de sentimientos que supone los goces del lenguaje, texto que conforma las páginas de historia para cancelar, de las que, como nos señala Claudio Zirotti, sólo quedan mapas para contar, mapas para trazar un pensamiento abstracto que le permita planear y asumir simulacros, y pensar, y sentir, y actuar.

Las obras que presenta el artista para esta exposición se construyen en el paraíso de los signos, conformando un texto utópico sin lugar donde varar; donde todos los significantes están ahí, desafiantes, pero ninguno alcanza su fin porque todos son parte de un narración. Formas alfabéticas en continuo movimiento, que se encuentran y se funden, que se enfadan y separan, creando un espacio vivo, a veces saturado, otras veces sereno y calmo. En cada uno de los textos que el autor nos despliega en sus obras convierte la caligrafía en movimiento. En ella, la frescura del trazo, el equilibrio de la línea o la transparencia de la tinta, son partes de la coreografía que se desarrolla en la escena del lienzo. Ese texto se convierte en nuestra tabla de náufrago, en el lugar de la memoria.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Cuando Zirotti proyecta esta obra la plantea y la razona desde un punto de vista semiótico. Desde una perspectiva semiológica, la narración se puede realizar con cualquier clase de signos, por ello, siempre trabaja con la visión real del elemento, del signo, glifos o personajes, como el autor los llama, que se podrían esculpir uno a uno. Y es en este contexto plástico en el que Claudio recompone la narración a través de recursos plásticos como el color, las formas, el tachado o lo huidizo, lo escondido, lo oculto o lo encubierto, disimulado, tal vez. Una manera de dibujar el discurso sin volverlo insensato.

La deconstrucción de la palabra en su obra, viene determinada por el metro, por la asonancia, por el ritmo prosódico de trazos caligráficos que nos dibujan las pinceladas como notas musicales en un pentagrama: blancas, negras, piano, crescendo, silencio. Es en esa danza en la que el espectador logra aprehender los signos y el espejismo del lenguaje que representan. Una escritura asémica que a modo de mantra lo mece en la cuna del recuerdo. Como nos evoca Rimbaud, no existe poesía sino cuando existe meditación del lenguaje, lo cual supone la ruptura de los cuadros fijos del lenguaje, de las reglas de la gramática y de las leyes del discurso. Y es en esa libertad del discurso en la que se mueve este artista italiano.

Lo que nos atrapa precisamente de los cuadros de Zirotti no son directamente las referencias, ni su estructura, sino más bien la percepción que nos ofrece el propio texto allí representado: colores, formas, personajes que aparecen y desaparecen, historias más allá de la narración. La visión de la coreografía y puesta en escena nos permite recorrer, saltar, descubrir, abstraernos y volver a sumergirnos en un profundo desgarramiento que imprime el propio lienzo y no la simple temporalidad de su lectura.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

En el espacio expositivo de la Fundación Frax, el artista nos presenta sus dos últimas series, ‘Alegoría de los signos’ (2015-2016) y ‘Pre-texto’ (2016-2017), que, en su devenir, nos muestran la metodología empleada por el artista en la génesis de las obras y en la libertad de creación que le permite la producción de las mismas. La obra de Zirotti, que nace con el Art Brut en sus comienzos en Italia, vuelve a retomar a través de estos dos trabajos el territorio de la escritura asémica. Si revisamos el arte contemporáneo, grandes personajes en el mundo artístico como Jean Dubuffet, Paul Klee, Twombly, Joan Miró o Zhang Xu se han adentrado en algún momento de su recorrido artístico en este interminable recurso y fascinante contexto. En este artista italiano, la práctica de la escritura asémica se afinca cada vez más en su obra y cobra así un protagonismo que tinta sus últimas series.

La serie ‘Alegoría de los signos’ empieza presentándonos cada una de las iconografías, cada uno de los signos que constituyen el alfabeto utilizado a lo largo de este trabajo. Signos que son abocetados, identificados, protagonistas, formas dotadas de personalidad y movimiento para después, en una danza con el resto de personajes, ir configurando cada uno de los textos que componen y organizan el discurso de los cuadros. La estructura del texto se transforma en iconografía, la iconografía en movimiento y el movimiento se expande por toda la tela. Signos que cobran vida y se transforman en personajes antropomorfos que interactúan entre sí. Iconografías que juegan en el espacio del lienzo libremente, sin un orden aparentemente lógico, tal vez, la incomodidad de la aglomeración las resitúe, provoque la necesidad de cambiar trazos, espesores o armonías, para llegar a una estética del equilibrio a través de la danza, de la musicalidad, de la expresión sin preconceptos en el instante de la creación. En el transcurrir del tiempo, el acto de escribir se convierte en una melodía cinética. A cada nota un trazo, repetición, tonos y colores, ritmos y sonidos. El lienzo es el escenario de cada una de las composiciones que plasma en sus cuadros, de cada uno de los textos que nos narra, para llegar a una comunicación que va más allá de la palabra.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

En la segunda serie titulada ‘Pre-texto’, que da nombre a la exposición, los signos se rebelan, sus personajes se reducen, juegan, son como duendes que aparecen y desaparecen y la caligrafía toma protagonismo dentro de un mundo donde prevalece la forma, el color, estructura, procesos gráficos y proporción. Inmerso en esa imagen abstracta, Claudio Zirotti incorpora una caligrafía donde la expresión adquiere más importancia que la legibilidad de las letras. En un intento de hacer fluctuar al espectador entre el leer y el mirar se apropia de una escritura no convencional, sin semántica, los manuscritos que nos deja leer no corresponden con alfabeto ninguno ni forma predeterminada, nos introducen en la escritura asémica. El espectador llega al entendimiento con la obra, no por la narración del texto sino por la forma caligráfica del mismo. En la escritura anémica no hay interpretaciones erradas, pues siempre está sujeta al ciclo comunicativo que se completa entre el artista-escritor y el lector-espectador. Como el mismo artista señala, la escritura que usamos para comunicarnos es estática, pero la escritura asémica siempre tiene un mínimo de movimiento, es creada desde el sentimiento, es arrojada por movimientos palpitantes descritos en la acción. El espectador desconoce el alfabeto; la lectura, muda, no tiene ningún significado, el artista solamente nos dibuja el relato del recuerdo, más allá de las palabras.

Poetas visuales como Tim Gaze y Jim Leftwitch, partituras de Jonh Cage u obras de Cy Twombly nos acercan también a una caligrafía propia, individual, sin significado pero sin error, sin contexto semántico específico, una escritura abstracta e inmaterial, no sonora e ilegible, una escritura que no se puede leer, sino observar.

Claudio Zirotti expresa sensaciones que si bien pueden ser armónicas y representativas nos apuntan hacia un discurso íntimo y particular mediante el cual transmite emociones, acciones y recuerdos, dudas y temores. Los cuadros plantean una escritura pensativa inmaterial que busca preservar su aliento primario de pensatividad, plantear la textura de las meditaciones entre azarosas y automáticas, donde cobra protagonismo el trazo en el borde del discurso, en un intento de dotar aura a la escritura. Textos que no se pueden leer, pero con una caligrafía perfecta. Textos que no se pueden recitar, pero se sienten en la impresión de la línea. Procesos que nos remiten a la frase del poeta Osvaldo Lamborghini “no leía, pero sus subrayados eran perfectos”, en el caso del artista italiano, textos llenos de pasión, imposibles de leer, pero con una caligrafía impecable.

La escritura asémica que nos presenta en sus cuadros va apoderándose del lienzo, comparte espacio con colores y formas, con grafismos y signos, con trazos y fuertes pinceladas que a veces quieren apartarla. La escritura asémica, sigue sigilosamente recuperando su lugar porque está acostumbrada a liberarse de los límites impuestos, aun así guarda una relación formal con los recursos plásticos que le acompañan.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Es precisamente su aparición la que seduce al espectador porque está abierta a múltiples interpretaciones. La forma de la caligrafía y la estructura del texto sugieren un significado, más allá de las palabras, más allá de los objetos, más allá de los signos, connotaciones al dictado de la percepción y de la intuición de quien la hace y quien la ve. Esta intuición y esta percepción describen un mundo, un mundo que como apunta Eco adquiere una rica complejidad de significados a través de la sucesión de los signos, una obra abierta a la interpretación del espectador. Este sentido de la semiótica es el que Claudio Zirotti va desarrollando a través de estas dos series.

El espacio, a veces el color, a veces la incisión en una textura, tejen el intervalo entre los signos, dibujan los ritmos de la gramática que compone los cuadros. Tiempos, simetrías y tenores nos construyen la serie espacial en la que los términos se relacionan entre sí. En este caso, las frases, aunque ilógicas, continúan siendo frases. El diálogo entre los recursos utilizados por el artista es el pilar donde descansa la significación. Podría decirse que el método de trabajo utilizado por Zirotti coincide con el concepto intuitivo, en semiología, de caos. Cada uno de los textos, cada uno de los signos no se pueden decir, se ven pero son indecibles, como cuando un hombre recuerda lo que estuvo pensando en un momento anterior, o cuando continua pensando en algo.

Cuando relaciona cualquier elemento, cualquier signo uno detrás de otro, está creando una escritura, porque al dar un valor a cada signo, o un nombre a cada signo comienza a establecerse un diálogo. La abstracción del diálogo, de la palabra, la abstracción del lenguaje, la abstracción de la idea. El signo potencia en su obra una estructura abstracta. Una estructura formada por varios signos que representa el propio acto de comunicación. Si cuando leemos una palabra, cada una de las letras van configurándonos la imagen al que alude el significado. Cuando percibimos el texto creado por Claudio, cada una de las letras, cada uno de los signos, se transforman en personajes protagonistas de la escena, figuras en una narración, en el escenario de la acción. Su obra no ofrece mensajes unívocos, en este sentido hace referencia a la evasión del didactismo que nos relata Kafka y acepta múltiples interpretaciones. Se mantienen las leyes naturales pero el conflicto surge de la relación ente el mundo normal y los elementos descolocados. Alude más de lo que muestra.

A veces los lienzos son el PRE-TEXTO para presentar momentos vividos, momentos guardados en el lugar de la memoria hasta que el impulso de la escritura los hace aflorar. Una colección de recuerdos compartidos, una fusión de vivencias por la estética, un camino acompañado que no deja de enseñar, una mujer querida que marca el movimiento, una vida deseado que dibuja el equilibrio. El tiempo y la frescura siempre de la mano, en perfecta armonía son uno en el devenir de los tiempos. Es el momento para reencontrase con el placer de la madurez que concreta con simplicidad las ideas, que valora la esencia del ser, que entra en el intimismo. Como nos sugiere Jakobson, es el momento de dejar las palabras en libertad.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Natividad Navalón