Hablar de Lee Krasner sin mencionar a Mrs. Pollock

‘Lee Krasner. Color vivo’
Exposición organizada por Barbican Centre (Londres), en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao, con el apoyo de la Terra Foundation for American Art
Comisarias: Eleanor Nairne y Lucía Agirre
Museo Guggenheim Bilbao
Abandoibarra Etorbidea 2, Bilbao
Hasta el 10 de enero de 2021

Nos hallamos en el Londres de 1965. En plena efervescencia cultural, la pintora expresionista americana Lee Krasner expone, a sus 37 años, en la prestigiosa galería Whitechapel. Acaba de superar una etapa sombría que la ha mantenido alejada de la primera línea.

Los visitantes de la exposición leen en el folleto introductorio las rotundas palabras del crítico de arte B.H Friedman, que la presenta: “Hay que señalar que Krasner es una mujer en un campo que apenas tolera su género, que utiliza calificativos como ‘mujeres pintoras’ de forma peyorativa y condescendiente. Lee Krasner quiere ser juzgada –o, mejor dicho, experimentada– como pintora. Incluso puede ser, consciente o inconscientemente, que por este motivo haya tomado el nombre ambiguo de Lee».

En los sesenta, el Olimpo de los dioses del arte abstracto solo incluía a una mujer: ella, Lee Krasner. Si no fuera por su tozudez y por una mirada incuestionable que la empujó hasta abrirse paso entre los juiciosos parisinos de la avant garde, probablemente ninguna más habría sido aceptada. Incluso a día de hoy, el prestigioso MoMA neoyorkino solo ha albergado cuatro muestras conmemorativas protagonizadas por pintoras. Fue Krasner la primera en abrir la veda. Su ‘A retrospective’ se inauguró en 1984, el mismo año de su muerte.

‘Combate’ (‘Combat’) (1965), de Lee Krasner. Imagen cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Desde entonces, los intentos por recuperar su nombre con mayúsculas han sabido a poco. Ella lo reivindicó con fuerza, especialmente durante esas etapas de la vida en las que somos más valientes, o bien en las que queremos tachar de nuestra lista todo lo que no hemos hecho. Con menor intensidad, sin embargo, en las fases de la vida en las que, en aquellos años treinta, se suponía que una mujer debía asentarse y relegar sus inquietudes y pasiones, al menos las profesionales.

Aunque nunca se despojó artísticamente de su apellido de soltera, llegó a olvidarse de la predilección que sentía por su expresionismo de vanguardia la American Abstract Artist Association o la Federal Art Project, que ella misma llegó a liderar. Su absorbente matrimonio le borró toda certeza de que nadie mezclaba los colores como ella.

Hija de inmigrantes ruso-judíos, fue la primera de su familia que nace en América, concretamente en el ecléctico barrio de Brooklyn. Sus padres, devotos ortodoxos y sin ningún interés en el arte, decidieron llamarla Lena (vigor, en hebreo) y quizás fuera, precisamente, ese ímpetu el que la llevó a cambiar su nombre por otro más inusual, más andrógino: Lee.En la adolescencia estaba firmemente decidida a ingresar en el instituto Washington Irving High, pues era la única escuela pública que ofrecía un curso de arte para chicas. Lee lo consiguió.

A pesar de que las academias de dibujo solo enfocaban a sus alumnas hacia la ilustración de moda para catálogos y revistas como Vogue o Harper’s Bazaar, esa imposición limitante no era a lo que ella aspiraba. Su propósito era ser pintora; más concretamente, quería ser una pintora moderna. Alguien cuyo estilo pudiera convivir en el territorio abierto por Paul Cézanne, Henri Matisse y otros vanguardistas cuyas obras se exhibían en las galerías y museos de Manhattan. Algo que en la América de Hoover no daba de comer, por lo que malvivió en un pequeño apartamento en Greenwich, mientras hacía malabarismos para compaginar trabajos de camarera con sus clases como profesora de arte, algo que detestaba.

Lee Krasner
‘Autorretrato’ (‘Self-Portrait’) (circa 1928), de Lee Krasner. Imagen cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Krasner era un torrente y creía en el arte como una expresión del yo interior. Es por esa evolución constante por la que la artista pintaba en ciclos y le costaba encasillarse en estilos artísticos concretos. Su objetivo era que el arte fluyera como una expresión más de sí misma y de su momento vital, algo que no jugó a su favor en una época donde los manifiestos y las exposiciones grupales estaban a la orden del día.

Le gustaba pintar con falda corta, zapatillas de ballet o tacones Ferragamo. Tenía una seguridad volcánica como pintora, se veía a sí misma como una igual a los hombres, y aunque era consciente de que tenía que vivir bajo sus normas, haría de ellas su aliada. Si su trabajo no despertaba la misma atención que el de sus compañeros, no importaba, ella seguiría pintando y buscando el hueco por el que poder filtrarse.

Bebió de los colores de Piet Mondrian: rojos, amarillos y azules brillantes, con influencias de Miró y Monet, y las puso en marcha en espacios más amplios que cualquiera de ellos con creaciones de sensación panorámica. Sus secuencias de pinturas legibles como flores y jarrones, tazas y botellas, caracterizaron su faceta más cubista.

Su fascinación por el modernismo la condujo a Hans Hofmann, el artista y profesor alemán que se codeaba con Picasso y Matisse en París, y que había establecido en Nueva York la escuela de vanguardia Art Student League. De él recibió el alago que nunca olvidaría:“¡Esto es tan bueno que no sabrías que fue pintado por una mujer!”.

Mientras ganaba reconocimiento y respeto en la escena artística de Nueva York, seguía denunciando la discriminación que reinaba en un sistema que favorecía a los hombres. Por ello, frecuentemente, fue eclipsada por artistas masculinos, a pesar de que ahora existen expertos que afirman que iba por delante de muchos de ellos. Sí, también por delante de Jackson Pollock, el aclamado pintor y marido de Lee.

Jackson Pollock y Lee Kranser en el estudio de Pollock (1950). Fotografía de Lawrence Larkin cortesía de la American Contemporary Art Gallery de Munich.

Tras conocerse en ‘French and American Paintings’, la exposición en la que ambos participaban, comenzaron una relación a la que la artista se dedicó al completo desde que se dieron el sí quiero en 1945. Actuaba como su brazo derecho, y Pollock dependía de ella para mantenerse alejado de su primer amor: el alcohol. La admiración y el impacto que sentía por él fue tal, que por primera vez se permitió verse en segundo plano.

Sus pinturas se redujeron en dimensiones y color –de esta época datan sus ‘Little Paintings’– y se entregó a ser la inyección de cordura para Pollock, hasta el accidente de tráfico que causó la muerte de este. Inmediatamente después del funeral, ocupó el cuarto más grande de la casa que compartían y que él había utilizado como estudio, y comenzó a trabajar en una serie de paisajes violentamente eróticos, en tonos de gris, negro y rosa. No hubo duelo, ni viudez. Lee tenía la conciencia tranquila, había dedicado los años de matrimonio a ser el suelo sobre el que su marido cimentaba sus inseguros pasos.

La tenacidad de Lee Krasner ayudó a abrir oportunidades para futuras pintoras abstractas como Grace Hartigan, Joan Mitchell y Helen Frankenthaler. Alerta ante la necesidad de una mayor visibilidad, su obra y biografía siguen inspirando a generaciones. A lo largo de su carrera se enfrentó directamente al estereotipo dominante y luchó dentro del Movimiento Expresionista Abstracto, que tanto valoraba la masculinidad. Influyó en otros artistas –incluidos los de las generaciones futuras– por sus innovaciones estilísticas y artísticas, su ejemplo de persistencia y su triunfo final.

Antes de morir en 1984, se describió a sí misma: “Yo era mujer, judía, viuda, una pintora terriblemente buena, y un poco demasiado independiente”.

Esta muestra del Gugghenheim contiene obras excepcionales, desde sus primeros autorretratos y dibujos hasta sus collages para el War Services Project, las vibrantes ‘Little paintings’ de finales de los años cuarenta, o sus desgarradores ‘Viajes nocturnos’, piezas que la artista realizó en absoluta soledad, bajo los efectos del insomnio y tras su viudez, cuando las ventanas de su estudio volvieron a abrirse y limpió a conciencia sus brochas para pintar canvas de inmensas dimensiones. Cuando tuvo que subir el volumen y gritar, a quien quisiera escucharla, que Lee Krasner nunca se había marchado del todo, tan solo estaba dedicando su tiempo a otras cosas.

Lee Krasner
La artista Lee Krasner en su casa de East Hampton (Nueva York) en 1953. Foto: Tony Vaccaro (Hulton Archive).

Raquel Bada

‘Così fan tutte’, vórtice de fragilidad contemporánea

‘Così fan tutte’, de Stefano Montanari (dirección musical) y Silvia Costa (dirección escénica)
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Estreno: domingo 27 de septiembre
Jueves 24 de septiembre de 2020

Tras la reciente cancelación del ‘Requiem’, de Mozart –una ópera instituida en coproducción con el Festival d’Aix-en-Provence, el Adelaide Festival, el Theatre Basel, el Wiener Festwochen y La Monnaieque, que debía inaugurar la temporada 2020-21–, Les Arts reemprende su cronograma con una urgente versión del dramma giocoso del compositor salzburgués, ‘Così fan tutte‘, bajo la dirección musical del virtuoso violinista italiano Stefano Montanari –quien debuta sobre este proscenio en calidad de corifeo de la Orquesta de la Comunitat Valenciana y del Coro de la Generalitat para la presente serie de funciones– y la dirección escénica de la trevisana Silvia Costa.

Una singular versión de la ópera que Mozart rubricaría en comunión con el insigne libretista Lorenzo da Ponte –junto a ‘Las bodas de Fígaro’ y ‘Don Giovanni’– con la que no solo “mantener la importancia de Mozart como pilar básico de nuestra programación”, secunda Jesús Iglesias Noriega, director artístico de Les Arts, sino también “adaptarnos y seguir adelante” frente a las vicisitudes y consecuencias devenidas en el ámbito profesional a causa de la COVID-19.

Noriega recuerda, igualmente, que, si bien “la cultura ha sido muy importante” de un modo virtual “durante el confinamiento, el arte se hace y se cocina aquí, en vivo, con los artistas sobre un escenario”, en tanto que las emociones y peculiaridades de cada representación “no se transmiten en una grabación”.

Stefano Montanari dirigiendo los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía de Les Arts.

En base a esta apuesta por el repertorio mozartiano, el Palau de Les Arts ha programado cuatro representaciones del título –el 27 y 30 de septiembre, y el 2 y 4 de octubre– con las que aproximar al público a las cuitas de este intercambio de parejas dieciochesco, procurando “mantener la música por encima de todo, y propiciar una escena en la que no se profundizara en exceso en los personajes”, manifiesta Silvia Costa, “sino consolidar la simetría y la estética entre ellos”, supeditados “a la línea de canto”, ya que, tal y como refiere Montanari, “hemos tenido que eliminar algunos fragmentos de la obra” para eliminar el descanso, por motivos de protocolo sanitario, y reducir la duración a dos horas y cuarto.

A pesar de las presentes complejidades por la premura y la necesaria adecuación, “la relación entre la música y la escena funciona de un modo muy bello, porque la escena es sencilla y lineal, lo que permite a la música y a los cantantes cierta libertad interpretativa”, asevera Stefano Montanari. Un vínculo entre ambas extremidades de la producción con las que “hemos creado un espacio abstracto y simétrico que permite ver dos universos distintos y paralelos”, apunta Costa, edificando “un mundo metafísico” en el que “resaltar la soledad de los personajes cuando interactúan entre sí”.

Un cosmos operístico cuya diégesis comanda la joven ascendente soprano Federica Lombardi (en el papel de Fiordiligi), junto a la mezzosoprano Paula Murrihy (Dorabella), la ascendente soprano valenciana Marina Monzó (doncella Despina), el barítono Davide Luciano (Guglielmo), el tenor Anicio Zorzi Giustiniani (Ferrando) y el bajo argentino Nahuel di Pierro (Don Alfonso).

Così fan tutte
Parte del equipo de ‘Così fan tutte’ durante los preparativos de la obra. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Un elenco sobre el que Montanari refiere que “es muy importante que hablemos de cantantes que no son simples ejecutores, en los que prima lo que ponen de sí mismos para tratar sentimientos universales que, como en cualquier obra de Mozart, tienen una vigencia” que permite considerar a sus piezas “como obras contemporáneas”.

Una contemporaneidad que descansa en la propia semántica de ‘Così fan tutte’, cuyo título “podría haber sido, en realidad, ‘La escuela de los amantes’, sin necesidad de hacer exclusiva referencia al mundo femenino”, comenta el director musical, para quien “el final de la ópera es bastante abierto, tratando sobre la fragilidad de las relaciones humanas” y permitiéndonos comprobrar “cómo en un minuto podemos ver trastocada una idea preconcebida que antes teníamos en firme”.

A la postre, con la presente versión “se trata de evitar cualquier tipo de juicio sobre la situación” concreta de los personajes, añade la directora escénica, para radiografiar “mediante colores inherentes” a todos los caracteres de la obra esa correspondencia genérica entre los individuos, a modo de “carrusel emocional”.

Un “vórtice de emociones” (Silvia Costa) tan apasionado como incógnito, cuya incertidumbre bien pudiera asemejarse a cuanto esté por venir en el horizonte de contenidos de Les Arts, ya que, tal y como concluye Jesús Iglesias Noriega, “es muy difícil manejar tiempos de futuro, frente a la situación sanitaria y las normativas que puedan conducirte en una dirección u otra. Estamos trabajando actividad por actividad y cada título tiene sus propias particularidades. ¡Ojalá lleguemos hasta el final de la temporada!”.

El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega (tercero por la derecha), secundado por Silvia Costa, responsable del concepto escénico, y Stefano Montanari, director musical de ‘Così fan tutte’, junto a parte del elenco actoral. Foto: MAKMA.

Jose Ramón Alarcón

«Tenemos una misión de divulgación artística»

#DesayunosMAKMA | Abierto València 2020
«Tenemos una misión de divulgación artística»
Con los galeristas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería)
Entrevista de Salva Torres y Merche Medina
Jueves 24 de septiembre de 2020

La octava edición de Abierto València, organizada por LAVAC del 25 de septiembre al 2 de octubre de 2020, además de portar consigo un cambio de imagen que ha implementado el diseñador valenciano Antonio Ballesteros, renueva su compromiso anual con el cronograma cultural de la ciudad en un inicio de temporada extraordinariamente inusual como consecuencia de la COVID-19, que, aún cuando ha trastocado el desarrollo habitual del evento, no ha mermado la necesaria voluntad de reemprender todo aquello que la pandemia se ha llevado consigo durante los últimos meses en el universo del arte.

Por ello, desde MAKMA hemos querido contar con el testimonio de tres jóvenes galeristas que han incorporado, recientemente, sus respectivos proyectos al mapa del mercado del arte valenciano: Amalio Vanaclocha, director de la Galería Vangar –que participa en Abierto València con la artista María Marchirant y su proyecto ‘La bañera de la rusa’–; Ignacio Borafull, responsable de La Mercería –iniciando la temporada de LAVAC con ‘What Remains’, de Lucía Blas–; y Pablo Vindel, quien emprende, junto a Carmen Mariscal, la galería The Liminal, exhibiendo ‘Ofrecer la protección más adecuada’, propuesta de la artista francesa Anaïs Florin que se programa en paralelo a Abierto València, aguardando su participación para venideras ediciones.

En primer lugar, ¿cómo habéis sobrellevado el fulminante cese de la actividad durante el estado de alarma?

Pablo Vindel (PV): Ha sido tremendamente extraño. En The Liminal estábamos en pleno proceso de reforma y acondicionamiento del espacio. Con el corte, a mitad de marzo, nosotros lo hemos vivido con mucha incertidumbre.

Amalio Vanaclocha (AV): Nosotros llevamos año y medio y la verdad es que empezamos bien. Con el parón te entra el miedo de cuándo podrás abrir. Pasa un mes, dos y tienes que seguir pagando. Después del confinamiento he percibido ganas de salir a las galerías y se ha vuelto a la normalidad muy poco a poco. Tuvimos que anular o posponer exposiciones a 2021. No obstante, me mantengo optimista.

Ignacio Borafull (IB): He notado bastante bajón. La respuesta del Gobierno fue una buena ayuda: recibir el cese de actividad, dejar de pagar autónomos, etc. El trastoque a la programación fue muy gordo, ya que te elimina exposiciones, hay que posponer, cancelar… No sabes cuándo vas a poder programar y tienes mucha incertidumbre. Así que, en mi caso, decidí hacer una exposición para la reapertura y comenzar, después, con Abierto València.

Una de las consecuencias más significativas de la pandemia ha sido la necesidad de potenciar la vertiente online en detrimento de la presencialidad. ¿De qué modo afecta a vuestro trabajo cotidiano en la galería?

IB: Es algo que va a ser complementario y necesario, pero no va a sustituir completamente a la galería y el espacio físico y presencial. La obra se disfruta más en persona que en un medio digital.

AV: Me sigo resistiendo a que la galería sea un medio digital. La proximidad, el recorrido por la exposición, su contexto… Aunque sí me ha pasado que he gestionado ventas por redes sociales. Estas ventas permiten que el negocio siga funcionando, pero ojalá no se pierda nunca la experiencia de que la gente siga acudiendo al espacio y se establezcan lazos.

IB: En la galería tenemos una misión de divulgación cultural y artística y eso, quizá, se pierda en el medio digital. Somos espacios a los que nos encanta que la gente venga. El espacio abierto de cara al público es muy importante.

PV: No puede ser un sustitutivo, pero, en este caso, nosotros hemos creado un segundo espacio que solo existe virtualmente; y creo que de esa manera estás ofreciendo otra experiencia. La galería, además de ser un lugar de venta y encuentro, también la entiendo como un lugar de producción de arte, dinámicas, conocimiento y reflexión. En este sentido, pasar a un espacio virtual –que no es un sustitutivo, sino un proyecto en sí mismo– sí que puede ser que genere una nueva dinámica de trabajar.

Una de las obras de la expsoción en The Liminal ‘Ofrecer la protección más adecuada’, de Anaïs Florin. Fotografía cortesía de la galería.

¿Se ha transformado la idea primigenia con la que emprendísteis vuestras galerías?

AV: Mantengo la idea de dar a conocer artistas que no son conocidos en València. Dar a conocer y promocionar a artistas jóvenes y de media carrera, manteniendo, ante todo, la ilusión en el proyecto.

PV: Hay ciertos cambios. Nosotros incidimos mucho en la cuestión de que somos una galería productora de arte contemporáneo. Tenemos un programa de residencias artísticas y de talleres en torno al libro de artista que sirven a la gente para conectar con la galería y dinamizar el espacio, cuestiones que requieren contacto y presencia física, en un principio. Ahora estamos planteando estas residencias artísticas online, donde se generan dinámicas muy interesantes, incluso espacios de intimidad. Frente a ese escenario, creo que debemos tomar, en vez del daño colateral, el beneficio colateral.

¿Cómo convive vuestra programación expositiva con la naturaleza comercial de la galería?

IB: Quizás mi primera motivación no sea vender, sino crear un proyecto con el que me siento involucrado. Pienso que a raíz de hacer cosas interesantes vamos mejorando y, al final, quizás nos vaya a llevar a un beneficio económico. Si solamente nos centramos en el tema económico estamos perdiendo muchísima alma en el arte. La razón de abrir la galería es para hacer proyectos que, muchas veces, no he conseguido hacer sin tener este espacio.

AV: No hay que perder de vista que es un negocio. Cuando programo, incluso a mí me gusta, porque el artista tiene interiorizado ese mensaje. Podemos hacer algún proyecto que sea muy potente, pero podemos no vender nada. Siempre has de saber conjugar un poco las dos líneas. Eso sí, a los artistas les doy total libertad para trabajar en la galería.

‘Beina’, de María Marchirant, perteneciente a la exposición ‘La bañera de la rusa’. Fotografía cortesía de la Galería Vangar.

En consecuencia, ¿cómo planteáis vuestra selección y nómina de artistas?

PV: La selección (volviendo a la idea de incertidumbre) es un trabajo más allá del negocio, tremendamente vocacional, del artista y del galerista. Debes tener una afinidad, respeto y amor por el trabajo que estás representando. Además, somos una galería feminista y queer (la única manifiestamente con esta idiosincrasia). Feminista fundamentalmente, porque representamos a práctica y exclusivamente a mujeres (salvo algún artista queer que no se identifica como mujer).

IB: Intento trabajar con gente con la que me llevo y me puedo comunicar bien. Si tuviera a un artista que me fuera a vender mucho, pero con el que no me llevase bien, decidiría no trabajar con él.

AV: Una de las señas de identidad fue esta. Yo veía algunas malas relaciones entre artista y galerista. No puedo permitir que un artista de mi galería vaya hablando mal de mí por el trato que le doy o las condiciones que le ofrezco. Sí es cierto que su producción es importante, pero pesa más en la balanza el feeling que tenga con ese artista, propiciando que ambos rememos en este barco y veamos cómo mejora la galería y cómo crece el proyecto; es decir, que vaya madurando la galería al mismo ritmo que sus carreras.

IB: Llega mucha gente a presentarte portfolios, y no tenemos la capacidad de asumir tanto volumen de artistas. Queremos darle al artista el espacio y el tiempo que se merece. Por eso hay que comunicar muy bien las condiciones, las expectativas y darle un punto de realidad.

Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Y en cuanto a su desarrollo venal, ¿qué particularidades distinguen al mercado del arte en España respecto de otros países?

IB: Yo, que estudié fuera, advierto que a la formación en España le hace falta conocimiento del mercado, y debería incorporarse en la universidad de manera constante. Explicar, invitar a las galerías y a todo tipo de profesionales del resto del mundo artístico y cultural, que al final también son mercado. Hay que hacer esas distinciones, como en otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, hay otra forma de funcionar: allí tienen claro que no es un tabú hablar de empresa y de industria. Al final, la cultura es un industria y es una parte importante del PIB. En España hay mucho miedo porque se piensa que cualquier cuadro va a ser carísimo.

AV: Tener una galería de arte es, desde el principio, algo muy vocacional. Tuve muy claro que quería tener una galería, pero sin tener ni idea de cómo funcionaba. Después [tras cursar Historia del Arte en la Universitat de València], me formé en un museo de Barcelona y sí que vi que el sector cultural, allí, está más profesionalizado y tienen un público muy fiel.

IB: En otros países el arte se ve de una manera menos elitista, al contrario que aquí, donde todavía queda un poso de pensamiento de que al arte no es para el público general. Yo abrí la galería para que todo el mundo pueda tener obra original de calidad y que, en realidad, no es muy cara y puede adquirir gente de toda capacidad económica.

PV: Todo pasa por la comunicación, la reorientación en la enseñanza y el ajuste de expectativas del público, de los artistas y de los propios galeristas. Yo trabajé en Chicago y es verdad que ese pudor no existía, pero tampoco en ningún otro trabajo. No sé si es una cuestión de que allí el sector cultural ha sabido sobrepasar ese umbral o es que el sector laboral, en general, habla de dinero sin ningún tipo de pudor.

Detalle de una de las piezas de la exposición ‘What Remains’, de Lucía Blas. Fotografía cortesía de La Mercería.

¿Qué expectativas os brinda, por tanto, un evento como Abierto València? ¿Influye decisivamente en la elección del proyecto con el que iniciar la temporada?

IB: Desde luego, da más visibilidad. Mediante las campañas publicitarias y los gallery walks llegas un público distinto del habitual. Se nota una afluencia mayor en Abierto València que durante el resto del año. Las rutas hacen que el público vaya en el mismo día a varias galerías, cuando, normalmente, acude a ver una sola exposición por día. Eso cambia, también, la manera de percibir el arte y la propia ciudad. Abierto València ayuda a la gente a percibirlo como un gestalt: el todo frente a la individualidad de cada uno.

AV: Apuesto porque el artista con el que abro Abierto València sea de aquí, como, en este caso, María Marchirán, con la que dar a conocer un proyecto en el que lleva trabajando mucho tiempo. En ese sentido, espero dar a conocer al artista y a la propia galería.

PV: No participamos de Abierto València, pero en próximas ediciones espero que sí. Creo que hay otra cuestión de la galería que creemos importante, que es aunar lo global y lo local. Realmente, se trata de generar un nexo fuerte entre ambos y una serie de dinámicas con las que experimentar.

Hemos apostado por artistas internacionales (salvo en un caso), pero lo hemos hecho con un sentido muy claro, y es que el programa de residencias, que implementamos como parte de la faceta productora de la galería, da la bienvenida a artistas locales, de forma que podemos generar esas sinergias con los artistas internacionales, que representamos y traemos para sus exposiciones. Así que, en paralelo con Abierto València, hemos apostado por una artista local de origen francés, Anaïs Floran, que trabaja y reside aquí –València es su tema de trabajo y creíamos que era una buena manera de conectar esas facetas–.

divulgación artística, Abierto València 2020
Los galerístas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Merche Medina

Sala Russafa inaugura su ciclo nacional de teatro

‘Susan y el diablo’, de Chema Cardeña
‘Ciclo de Compañías Nacionales’
Sala Russafa
Dénia 55, València
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Miércoles 23 de septiembre de 2020


Después de su reapertura el pasado 17 de septiembre, tras seis meses de cierre temporal, Sala Russafa recibe un visitante muy especial. Lucifer se asoma a su escenario junto a un elenco de lujo, compuesto por María José Goyanes, María Lahoz y Manuel Valls.

Son el reparto de ‘Susan y el diablo‘, un thriller que este jueves inaugura el ‘Ciclo de Compañías Nacionales’. Es la décima edición de esta selección de propuestas venidas de distintas comunidades autónomas, piezas de mediano formato pero gran calidad artística que ofrecen una panorámica sobre lo que se cuece a nivel nacional en las artes escénicas.

‘Susan y el diablo’ es una coproducción de los toledanos Euroscena y los valencianos Arden. Durante dos semanas, hasta el 4 de octubre, la pieza regresa a Valencia dentro de su gira nacional, después de haber pasado por el Teatro Principal el pasado mes de noviembre.

Chema Cardeña firme y dirige este thriller que se sitúa, en 2008, en una cárcel estadounidense donde cumple condena Susan Atkins, homicida confesa de Sharon Tate en la macabra matanza que los seguidores de Charles Manson llevaron en la morada de Roman Polanski.

Cuarenta años después de aquellos hechos y ante la vigilancia de una funcionaria tan veterana en el presidio como ella, la anciana Atkins atiende a las preguntas de un periodista del diario sensacionalista Black Star, al que ha concedido una entrevista. Aquejada de una dolencia terminal, quiere convencer a la opinión pública de que le permitan morir en casa.

“Con esta historia quería hacer pensar sobre nuestra capacidad de perdón, de empatía. En el sistema judicial y penitenciario hay una línea muy fina entre lo justo y lo humano”, señala Cardeña, quien ha elegido el género de suspense para llevar al escenario esta historia, salpicándolo de humor para aliviar la tensión en determinados momentos.

La ambientación musical y los audiovisuales acompañan al recuerdo de los diferentes episodios de la vida de Atkins, quien llegará a dudar qué sabe realmente de su pasado y de su presente, de la persona que la entrevista.

“Me gusta el teatro que nos plantea preguntas como individuos y como sociedad. Con esta obra he intentado que el público se mirara bien adentro, le he invitado a ponerse en la piel del otro. Quizá algunos espectadores descubran que ellos también tienen algo de ese diablo que llevó a Susan a la locura y que, precisamente por eso, serían capaces de liberarla. Mientras que para otros, el perdón sea imposible”, comenta el autor y director de la pieza.

María José Goyanes, Manuel Valls y María Lahoz protagonizan ‘Susan y el diablo’, de Chema Cardeña.

Pequeñas pistas van conduciendo al espectador en esta propuesta en la que se van descubriendo que todos los personajes están llenos de dobleces, son capaces de la maldad y la bondad, del odio y el cariño. Una propuesta para disfrutar de manera segura, gracias al completo protocolo anti COVID que ha implementado Sala Russafa para higienizar el espacio antes y después de cada función, con medidas para garantizar la distancia de seguridad en el patio de butacas y los espacios comunes.

Igualmente, el ‘Ciclo de Compañías Nacionales’ de la presente temporada incluye piezas como ‘Hay que deshacer la casa’, de Fundición Producciones (Sevilla), que revisita el famoso texto de Sebastián Junyent. O una versión del clásico del Arcipreste de Hita ‘El libro del buen amor’, de la formación Guirigai (Extremadura). También hay espacio para textos originales, como ‘Viaje a Pancaya’, firmada por Cristina Yañez para Tranvía Teatro (Aragón), o la exitosa El Funeral, de Teatro Che y Moche (Aragón), que cierra el ciclo.

Un total de cinco obras venidas de cuatro comunidades autónomas que podrán verse desde el 24 de octubre al 13 diciembre, alternándose con las del ‘Cicle de Companyies Valencianes’ de la pasada temporada que quedaron suspendidas por la llegada del Coronavirus y ahora recuperan sus funciones en el centro cultural de Ruzafa.

Acorde a la normativa y recomendaciones sanitarias, el teatro trabaja para hacer del centro cultural un espacio de confianza y apuesta por la #CulturaSegura.

Sala Russafa
Un instante de ‘Susan y el diablo’, de Chema Cardeña. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

MAKMA

Ensems prosigue hibridando la creación actual

Festival de música Ensems | 2ª semana de programación
València, Castellón y Alicante
Del 22 al 27 de septiembre
Martes 22 de septiembre de 2020

El festival Ensems, dedicado a las músicas inusuales y la experimentación sonora, emprende la segunda semana de su edición 2020 después de unos exitosos primeros conciertos, marcados por las medidas de seguridad y por la presencia de grandes nombres de la composición contemporánea.

Esta semana, Ensems continúa con los ‘Talleres de Creación Sonora’ y los ‘Encuentros de Composición 2020’, con clases magistrales de Julián Elvira y Ramón Lazkano, que tendrán lugar en el Conservatorio Superior de Música de València.

El martes 22 de septiembre, el Teatre Martín i Soler del Palau de les Arts acogerá el concierto del pianista Alfonso Gómez, con un programa que incluye a diferentes compositores, diversos en orígenes y propuestas estéticas: Sciarrino, Erkoreka, Lazkano, Soto Mayorga, Helena Tulve o Rebecca Saunders.




Cartel de la 42ª edición de Ensems, realizado por la diseñadora Patricia Bolinches.

El miércoles 23, el auditorio ADDA de Alicante recibe la visita de Amores Grup de Percussió, que presenta al público ‘Dreizehn: Stockhausen & Hildegarda’, premio al mejor disco de repertorio en los Premios Carles Santos de la Música Valenciana 2018. El mismo día, en el Palau de les Arts de València, tendrá lugar el concierto del Quintet Cuesta, que el día siguiente, jueves 24, repetirán programa en el ADDA de Alicante.

El jueves 24 también tendrá lugar en el Palau de les Arts de València el concierto de Plural Ensemble, con obras de Peña Aguayo, Gaussin, Grisey, Panisello, Gedizlioglu y Lazkano.

El viernes 25, la Orquestra de València ofrecerá un concierto en el Auditori del Palau de les Arts de València, con dirección de Jordi Francés y Carlos Apellániz al piano.

Para comenzar el fin de semana, el sábado 26 de septiembre al mediodía será el turno del concierto de la Banda Municipal de Alicante, en el ADDA, dirigida por José Vicente Díaz Alcaina y con José Antonio Antón Suay al saxo tenor. Y por la tarde en València, el Palau de les Arts acogerá el concierto de Zahir Ensemble, con un programa que incluye el estreno de una pieza encargo del Institut Valencià de Cultura: ‘Alfar, designio, duelo’ de Irene Galindo.

Para concluir la semana, el Auditori de Castellón recibirá el domingo 27 también a Zahir Ensemble con el mismo programa.

En la reprogramación de los contenidos que tuvo lugar después de la crisis sanitaria de la COVID-19, finalmente Ensems se está celebrando del 10 de septiembre al 23 de octubre en diferentes espacios de la ciudad de València y, por primera vez, con propuestas en Castellón y Alicante. Ensems está organizado por el Institut Valencià de Cultura y es el festival decano en el Estado español dedicado a las músicas inusuales, que este año llega a su 42ª edición.

‘Hibridacions’, el lema de la edición de este año, habla de acercar la tradición a la creación actual, de juntar formaciones clásicas con otros menos tradicionales y mezclar experiencia y experimentación por dar lugar a nuevas sonoridades.

Ensems
Una de las actuaciones que forman parte de la programación de Ensems. Fotografía cortesía del festival.

MAKMA

«Vivimos en una nueva ola de oscurantismo religioso»

#MAKMACine #MAKMAEntrevistas | Jayro Bustamante: «Vivimos en una nueva ola de oscurantismo religioso»
‘Temblores’, de Jayro Bustamante
Con Juan Pablo Olyslager, Diane Bathem y Mauricio Armas, entre otros
107′, Coproducción Guatemala-Francia-Luxemburgo | arte France Cinéma, Iris Productions, La Casa de Producción, Tu Vas Voir Production, 2019
Distribuidora en España: Atera Films
Lunes 21 de septiembre de 2020

Con el fin de “orientar la interpretación y aplicación de la normas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos”, la ciudad de Yogyakarta (Indonesia) concitó, en noviembre de 2006, a dieciséis expertos en derecho internacional con el objetivo de rubricar un documento que acogiese “una serie de principios relativos a la orientación sexual e identidad de género” –popularmente conocidos como ‘Principios de Yogyakarta’–, refrendando y protegiendo los derechos humanos de las personas LGTB.

Sin embargo, y aún cuando ulteriormente el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó, en 2011, una determinante resolución histórica que reconoce, igualmente, los derechos referidos, tan solo veintinueve países (principalmente occidentales) han implementados medidas legislativas que recojan y reconozcan tales principios, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, verbigracia, la derogación de leyes discriminatorias o la prohibición, entre otras ignominiosas prácticas existentes, de las terapias reparadoras o de conversión –una serie de túrbidos tratamientos pseudocientíficos encaminados a cambiar la orientación sexual de las personas LGTBIQ+–.

Y a la lóbrega naturaleza de tales terapias desciende el cineasta guatemalteco Jayro Bustamante en ‘Temblores‘, largometraje que conforma una singularísima trilogía a través de la que radiografiar los hediondos sótanos, sociales y consuetudinarios, de su país, junto a ‘Ixcanul’ (2015) – que aborda la discriminación sufrida por las indígenas guatemaltecas– y ‘La llorona’ (2019) –relato cinematográfico focalizado en el genocidio guatemalteco de civiles mayas durante la Guerra Civil de Guatemala entre los años 60 y 90 del pasado siglo–.

‘Temblores’ –estrenado en salas comerciales el pasado 4 de septiembre, tras inaugurar el Festival de Cine LGTBI Centro Niemeyer a finales de junio en Filmin– evoluciona su diégesis a partir de la figura de Pablo (Juan Pablo Olyslager), un ejecutivo perteneciente a una acomodada familia evangélica que mantiene una relación amorosa con Francisco (Mauricio Armas). Un idilio secreto cuya revelación implosiona sísmicamente en el seno de su matrimonio y de su entorno laboral, siendo abjurado a un eventual ostracismo social tan solo restituible mediante la participación de Pablo en las «terapias de deshomosexualización» llevadas a cabo por la comunidad religiosa guatemalteca.

Un perturbador y prominente filme acerca del que deliberar en compañía de su director, Jayro Bustamante, en la siguente entrevista para MAKMA.

¿Cuáles son los orígenes de ‘Temblores’ como proyecto cinematográfico?

‘Temblores’ hace parte de un tríptico en el que quería hablar de los tres insultos que, desde mi punto de vista, amplían la brecha de la discriminación en Guatemala. ‘Hueco’ es el segundo insulto en la lista y es utilizado para agredir a los hombres gays. Este era el concepto, pero la historia no estaba definida.

Al finalizar la filmación de ‘Ixcanul’ conocí al primer ‘Pablo’ de los 22 que investigué. Cada uno de ellos compartió su vida conmigo para este proyecto. El primer ‘Pablo’ me contó la opresión que él había vivido; lo más importante es que los tratos más agresivos los había recibido de las personas que supuestamente debían amarlo y protegerlo, su familia y su iglesia. Otra de los factores que me intrigó es que había en él cierta tendencia a culpar a su mujer de lo que le pasó.

Cuando le hice ver que él se casó engañando a un ser humano, se molestó mucho conmigo. Después entendí que tanto la familia, la iglesia y los psicólogos, el primer consejo que le dan a un hombre que expresa su verdadera orientación sexual es: encuentra una mujer y cásate. La felicidad de la mujer importa poco frente a mantener las apariencias del hombre.

Así comencé a buscar a los otros ‘Pablos’, todos con las mismas características. Mi tesis era demostrar que el trato que sufren los gays en mi país está dictado más con la misoginia y el machismo que con la homofobia pura.

oscurantismo religioso, Temblores, Jayro Bustamente
Un instante de la terapia de conversión sufrida por Pablo (Juan Pablo Olyslager). Fotografía cortesía de Atera Films.

¿De qué modo se documentó para perfilar el personaje de Pablo y radiografiar la atmósfera de las denominadas “terapias de conversión LGTBI”?

Estos 22 ‘Pablos’ fueron claves para la documentación. Con ellos tuve también acceso a sus historias familiares, pude ir descubriendo cómo esas tribus funcionan, ya que una mancha en la reputación de uno de los integrantes puede manchar a los demás. Claro está, solo las manchas que hablan sobre el honor de las mujeres o la poca hombría de los varones interesan. Un hombre mujeriego no será castigado por su comportamiento, eso es considerado normal. Dios creó así al hombre, débil. Es responsabilidad de la mujer entenderlo y cuidarlo para que no cometa errores.

Las terapias son muy comunes y todas tienen dos movimientos: las que dicen que la homosexualidad es pecado y aberración y, por ende, ofende a Dios, y la segunda, que dice que es la cruz que Dios le da a algunos para demostrarle el amor que se le tiene no cayendo en la tentación. El mejor ejemplo de esto es el apóstol Pablo.

Yo mismo fui por un tiempo a una terapia, pero me descubrieron antes de entrar a la parte más sufrida. Lo que los ‘Pablos’ me contaron de sus terapias iba desde lo horroroso hasta lo gracioso; lo más difícil fue escoger las partes que no sonaran demasiado irreales o ridículas. Aún así, la gente sigue pagando para eso. Los precios son elevados y no conllevan solo eso, también se hacen muchas promesas de fe, que consisten en darle dinero a la Iglesia para que Dios le conceda favores.

El filme se edifica y evoluciona a partir de conceptos como ‘mentira’ y ‘redención’, ‘culpabilidad” y ‘manipulación’. ¿Es la semántica de estos términos una síntesis de la idiosincrasia guatemalteca frente a la homosexualidad?

Creo que es la semántica que expresan de manera generalizada las sociedades que viven con doble moral. Nosotros todavía vivimos en una nueva ola de oscurantismo religioso. El ejemplo claro de esto es que no se puede hablar de religión, ni de Iglesia, sin que la gente piense que se está hablando de su propia fe o, peor aún, de Dios.

Cualquier comentario que venga de una conciencia analítica o de un pensamiento crítico es considerado un insulto a nuestro Señor. A veces siento que el incumplimiento de las reglas de la Iglesia, que poco tienen que ver con los buenos actos, son más graves que los pecados en sí.

Pablo (Juan Pablo Olyslager) y Francisco (Mauricio Armas) en una secuencia de ‘Temblores’, de Jayro Bustamente. Fotografía cortesía de Atera Films

‘Temblores’ propicia, a la par, un retrato de los abismos que median entre las clases acomodadas y las populares. Sin embargo, los individuos que las conforman parecen compartir una actitud homófoba semejante. ¿Son la ignorancia y el odio los únicos factores que las igualan?

Existe en sociedades cerradas como la mía un alto grado de conservacionismo duro y puro. El progreso es considerado malo. A Sodoma y Gomorra les pasó lo que les pasó por seguir los pasos del progreso. En estas sociedades, el único progreso aceptado es el económico. Y las clases altas son quienes más defienden estos términos. Ellos también son los miembros de la Iglesia más preciados. Si una iglesia tiene un rico en sus filas, tendrá, por ende, un diezmo más interesante.

Como en estas sociedades la jerarquía es tan fuerte, la clase media casi inexistente copia lo que los ricos hacen. Las apariencias juegan, de nuevo, un rol importante; quieren parecer ricos e irán incluso a discriminar la pobreza para lograrlo, sin considerar sus intereses comunitarios, lucharán por intereses individuales. Esto también se replica en la clase pobre, casi el 80 %, que no tiene tiempo para otra cosa más que para sobrevivir y solo copiará los comportamientos dictados por los de arriba.

Estos comportamientos son generalizados en todos lo comportamientos, no solo en la homofobia.

¿Cómo ha reaccionado a su película la sociedad guatemalteca?

Generalmente, podría decir que no han defendido la película (y es lo que me esperaba). Voy a explicarlo mejor: los comentarios que he tenido sobre la película son positivos o más que positivos, sin embargo, estos comentarios vienen de una minoría del país, de aquellos que son sedientos y curiosos del arte y del pensamiento crítico.

La mayoría de las personas no la vieron e incitaron a los otros a no verla. Una excandidata a la vicepresidencia incluso hizo una campaña negra en contra del filme, diciendo que la comunidad europea me había pagado medio millón de euros para destruir a la familia guatemalteca e imponer una agenda LGBTIQ+.

Durante su exhibición en la Berlinale, ‘Temblores’ recibió inopinadas críticas de algunos sectores LGBTIQ+ europeos a causa del retrato de padecimiento sufrido por los personajes homosexuales del filme. ¿Predomina en el horizonte de lucha social de la comunidad LGTBIQ+ un discurso eurocéntrico y occidentalizante?

En general, me he dado cuenta que la comunidad LGBTIQ+ europea está en búsqueda de películas en donde se presentan a los personajes gays como héroes que triunfan frente a los obstáculos de la sociedad o que, simplemente, celebran un estilo de vida queer. Ese es un pensamiento válido, necesitamos ver miembros de la comunidad LGBTIQ+ triunfantes. Sin embargo, esas películas, en la mayor parte de los casos, vienen de ciudades en donde esa realidad existe.

En los países menos afortunados nuestras luchas siguen siendo por la libertad y no creo que sea sano abandonar esos discursos tan necesarios en búsqueda de una moda, de gustarle a un festival, a un crítico o a un activista que ya se cansó del sufrimiento. No se puede dictaminar cuáles son las historias que se deben contar sobre las problemáticas, todas continúan siendo válidas hasta que la problemática en sí no se haya resuelto.

Su incipiente filmografía se ha instituido en un manifiesto frente a la opresión y la desigualdad. ¿Es el cine el más influyente de los medios para propiciar una transformación de la sociedad, más allá de la denuncia?

No creo que el cine sea “el más…” en nada. En mi caso, es simplemente mi instrumento y quiero usarlo para intentar crear un impacto social. Creo que es difícil desde Europa entender una sociedad que se niega a ver o elimina la empatía por completo de su vida.

La crisis sanitaria por la COVID-19 afecta, gravemente, a Guatemala en estos momentos. ¿Teme que sus consecuencias políticas y económicas acentúen las problemáticas sociales que describe en su trilogía?

Sin lugar a dudas esta crisis está acentuando las diferencias entre los ciudadanos. Nosotros, todos los seres humanos, somos reyes del clasismo, así que una vez que los pobres sean más pobres sabremos cómo discriminar con mayor fuerza.

El cineasta Jayro Bustamante. Fotografía cortesía de Atera Films.

Jose Ramón Alarcón

El Certamen Coreográfico 10 Sentidos ya tiene ganador

‘I am a poem, there is no way out’ gana el Certamen Coreográfico 10 Sentidos 2020
IX Festival 10 Sentidos | ‘Soñadores’
La Mutant
Lunes 21 de septiembre de 2020


La pieza ‘I am a poem, there is no way out’, de la compañía Lunatics and Poets, ha sido la ganadora de la edición 2020 del Certamen Coreográfico 10 Sentidos, en el que ocho compañías han competido en este encuentro celebrado el domingo en La Mutant.

La compañía, llegada de Países Bajos, ofreció un dúo sobre un mundo de sombras y verdades ocultas. ‘I am a poem, there is no way out’ es una profecía de lo que sucede si no podemos definir lo que vemos; lo desconocido se convierte en lo conocido, lo invisible en lo visible y lo anónimo se revela. El dueto es un sueño sin fin donde lo que vemos y sentimos se redefine constantemente, un diálogo íntimo entre la identidad y el anonimato, dos opuestos aparentemente en conflicto. La actuación, dirigida y ambientada en la poderosa literatura de Charles Bukowski, se alzó con el premio dotado por una cantidad económica de 2.000 euros.

El Certamen Coreográfico 10 Sentidos se ha asentado como un referente dentro de los certámenes coreográficos en Europa para creadores emergentes del panorama nacional e internacional. El Festival 10 Sentidos, en su apuesta por una programación donde conviven artistas consagrados y nuevos talentos, ofrece cada año esta convocatoria coreográfica que recibe alrededor de 300 propuestas de todos los continentes.

Entrega del premio del Certamen Coreográfico 10 Sentidos a ‘I am a poem, there is no way out’, de la compañía belga Lunatics and Poets. Fotografía cortesía del Festival 10 Sentidos.

REPRESENTACIÓN CANCELADA EN EL TEM

Por otra parte, la pieza ‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’, de la compañía Rosas de Anne Teresa de Keersmaeker, que estaba previsto que se representase en el TEM los días 25 y 26 de septiembre, ha tenido que ser suspendida por los problemas de la compañía para viajar a nuestro país debido a la crisis sanitaria. El hecho de que España se encuentre en la lista de destinos desaconsejados por Bélgica ante la situación provocada por el coronavirus ha provocado que la formación tuviera que cancelar su actuación.

En este sentido, informa el festival que “conviene aclarar que ni las autoridades sanitarias, ni el teatro ni el festival son responsables de la anulación y han estado intentando salvar el espectáculo hasta el último momento”. Así mismo, “el público que haya adquirido entradas para el espectáculo a través de Servientrada recibirá el importe mediante la plataforma”.

El Festival 10 Sentidos continuará hasta diciembre con la programación de su novena edición, ‘Soñadores’, lema con el que pone atención en los sueños e inquietudes de las nuevas generaciones.

Certamen Coreográfico 10 Sentidos
‘I am a poem, there is no way out’, de la compañía belga Lunatics and Poets. Fotografía cortesía del Festival 10 Sentidos.

MAKMA

XII ‘M’zora Caravane’, un puente virtual entre culturas

XII Encuentros ‘M’zora Caravane’
LA ESPIRAL, Arte y Cultura Contemporánea
Edición especial virtual con más de 30 artistas internacionales
Lunes 21 y martes 22 de septiembre
Sábado 19 de septiembre de 2020

Consolidados como un proyecto de naturaleza global en el ámbito del arte contemporáneo, los encuentros ‘M’zora Caravane‘, organizados por el colectivo LA ESPIRAL, Arte y Cultura Contemporánea, y que desde 2009 sitúan a la ciudad de Larache (Marruecos) como epicentro artístico internacional, materializa su duodécima edición mediante un cronograma virtual de actividades que concitará, durante los días 21 y 22 de septiembre, la presencia de más de un treintena de artistas provenientes de países como España, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Venezuela, Marruecos y Camerún.

Una edición especial que, como consecuencia de la COVID-19, traslada al ámbito telemático la diversidad creativa que ha venido singularizando sus prácticas colaborativas en el Cromlech de M’zora (Comuna de Ayacha) –conocido como ‘Equinoccio de Creación en M’zora’ hasta 2016– y en el yacimiento arqueológico de Lixus (hasta la actualidad), dentro de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas, al noroeste de Marruecos.

De este modo, ‘M’zora Caravane’ prosigue atendiendo a la línea de entendimiento transfronterizo, conocida como ‘Línea SuR-NoRtE’, instituida en “nexo vivo de unión entre culturas, en crecimiento sostenido durante once años, fruto de las cuales es la creación de multitud de obras de arte actual, de diversas disciplinas artísticas”, asevera el artista Emilio Gallego, comisario y coordinador general de los encuentros.

Un lugar de confluencias “conectadas bajo las mismas ideas a nivel internacional y que pueden ser entendidas en su heterogeneidad como una sola obra que refleja un espíritu contemporáneo de creación colaborativo, sensible a las necesidades y urgencias de nuestro planeta hoy, que sirve de puente entre culturas, creciendo en el tiempo y extendiéndose a diversos territorios de África y Europa”.

Un puente de actuación que, además de en Marruecos, ha asentado su desarrollo en países como Francia (Residencia artística Caza d’Oro en Le Mas d’Azil y Galería Vanessa Quanq en París), en España (Salas Municipales y Museo Florencio de la Fuente en Requena, salas de exposiciones de Utiel, Venta del Moro y Chera) o Bélgica (Museo L de Lovaina la Nueva y dos veces en la Galería Triangle Bleu de Stavelot), entre otros lugares en los que se siguen aglutinando participantes de muy diversos orígenes y culturas.

‘El increíble viaje de las plantas’, de Lucía Loren. Fotografía cortesía de ‘M’zora Caravane’.

En consecuencia, la duodécima edición de ‘M’zora Caravane’ cuenta con artistas de referencia internacional como los españoles Alberto y Carlos García-Alix, el belga Charley Case, los marroquíes Aziz El Amrani, Hassan Echair y Salima Abdel Wahab, la holandesa Robin Kolleman, el francés Ad-Ec o las venezolanas Amanda Nobregra y Perla Ortega, entre otros, con quienes proseguir implementando una llamada de atención sobre las carencias y necesidades de las sociedades actuales, sobre aspectos como la libre circulación de las personas o la convivencia pacífica entre los pueblos, comprometidos con la igualdad de género, el respeto al medio ambiente y la justicia social.

Además de los artistas mencionados y gracias al patrocinio de la Embajada de España en Rabat-AECID, este año se amplía la participación en los encuentros, con la incorporación de nuevos artistas como Lucía Loren, José Luis Serzo, Fanny Galera, Sandra López (Habemus Danza), Mouhcine Rahoui o Naoual Bâzzi, éstos dos últimos en colaboración con el Instituto Nacional de Bellas Artes de Tetuán.

Objetivos que conforman la idiosincrasia de los encuentros, cuyos asentamientos habituales en el yacimiento arqueológico de Lixus y el Cromlech de M’zora (Larache) contribuye a apoyar y difundir, igualmente, “una tradición de tolerancia y convivencia histórica de las tres culturas en la zona norte de Marruecos, ayudando a dar continuidad a los lazos de amistad y hermandad que nos siguen uniendo”, recuerda Gallego, para quien ‘M’zora Caravane’ “pone de manifiesto la existencia de una cultura común a los diversos países ribereños del Mediterráneo, fruto de una la larga relación fraguada a través de los tiempos”.

Un solidificado vínculo “que hace que compartamos importantes usos y costumbres, que se reflejan en ciertos aspectos del patrimonio o en la dieta mediterránea, por ejemplo”, concluye el comisario.

Obra de Alberto García-Alix presente en los encuentros. Fotografía cortesía de ‘M’zora Caravane’.

‘M’zora Caravane’, organizado por el colectivo LA ESPIRAL, Arte y Cultura Contemporánea (España), y la colaboración especial de la asociación Pateras de la Vida (Marruecos), cuenta con el patrocinio de la Embajada de España en Marruecos–AECID y la Fundación Baleària, el apoyo del Instituto Cervantes, el Instituto Nacional de Bellas Artes de Tetuán, la Municipalidad de Larache, la Delegación del Ministerio de Cultura de Marruecos, la Comuna de Ayacha, el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, y las asociaciones LARACHE EN EL MUNDO (Marruecos), ATELIER DE CINEMA (Marruecos), Fundación LA NACELLE (Bélgica), Foundouk ZELJOU (Marruecos), CHARIF IDRISSI por el Desarrollo y la Ciudadanía (Marruecos), Asociación LOUKKUS de Tourisme Dourable (Marruecos), SAMBALARAXE (Marruecos) y TREN DEL FUTURO (Suecia).

PROGRAMA

(*) El horario que se refleja a continuación para cada acto, es el de la zona horaria de Marruecos, una hora más en el caso de la zona de Madrid-Bruselas (Europa).

Lunes, 21 de septiembre

Para participar en la presentación en Zoom:
https://zoom.us/j/97669272887?pwd=emNVeVE0bFh0TFpFbHZMa0Y5b2xDUT09
ID de reunión: 976 6927 2887
Código de acceso: QXY5Ng

De 09:00 a 12:00: “M’zora arco del cielo: del neolítico al presente”. Taller virtual a cargo de Khalil Belaziz.
Colegio Público de M’zora y niñas y niños de Larache.

17:30: Presentación oficial de la web de los encuentros, con la obra creada por las y los artistas participantes entorno al lema ‘Mediterráneo: Puente o Muro’.

‘Museo del Silencio’, de Fred Chemama. Fotografía cortesía de ‘M’zora Caravane’.

De 18:00 a 19:30: Presentación de ‘M’zora Caravane 2020-21’ y encuentro en el Foundouk Zeljou transmitido de modo virtual
Con Faissal Cherradi, experto en en patrimonio y representante del Ministerio de Cultura del Reino de Marruecos; Francisco Borja Morate, Consejero de Cultura de la Embajada de España en Rabat; Abdelalem El Hana, alcalde presidente de Comuna de Ayacha; Dolores López Enamorado, directora del Instituto Cervantes de Argel; Mehdi Zouak, director del Instituto Nacional de Bellas Artes de Tetuán; Majid el Karkri, vicepresidente del Consejo Municipal de Larache; El Hachmi Jbari, presidente de Larache en el Mundo; Fouad Akhrif, Asociación Pateras de la Vida y Emilio Gallego, artista cofundador de los encuentros en M’zora y coordinador ‘M’zora Caravane’. Moderador:Majid Amahroq, equipo de coordinación de ‘M’zora Caravane’.

19:30: Concierto de música, transmitido de modo virtual, con Sambalaraxe, Los Rebeldes y No name group.

Martes, 22 de septiembre

Para participar en la mesa de debate en Zoom:
https://zoom.us/j/94961629690?pwd=WitRZ0xVeDNKNzNnSXBEMHFOUCtTZz09
ID de reunión: 949 6162 9690
Código de acceso: 710819

18:00: En el Foundouk Zeljou, retransmitido virtualmente:
Mesa redonda sobre la actividad de los encuentros y del trabajo de Pateras de la Vida.
Con la participación de Ahmed Acharki, delegado del Mº de Cultura del Reino de Marruecos; Nawfal Chaoui, concejal de Cultura de la Municipalidad de Larache; Sergio Barce Gallardo, escritor y fundador de Larache en el Mundo; Abdul Hamdouchi, presidente de la Asociación Pateras de la Vida; Martin Van der Belen y Manuela de Tervarent, Fundación LA NACELLE; Abdeslam Serroukh, poeta y gestor cultural de ‘M’zora Caravane’; Youssef Jbari, presidente de la Asociación Tren del Futuro; Sandra López, artista y coordinadora adjunta de ‘M’zora Caravane’; y Emilio Gallego, artista cofundador de los encuentros y coordinador de ‘M’zora Caravane’.
Moderador: Fouad Akhrif, representante de Pateras de la Vida y miembro del equipo de coordinación de ‘M’zora Caravane’.

20:00: Transmisión virtual: Proyección de videocreaciones/películas de los artistas.

• ‘SABIR. Acto primero’ (6:57 min), video-performance, Habemus Danza, 2020. Dirección de Sandra López, con Amanda Nóbrega, Marina Ayan, Ángela Cantón y Perla Ortega. Música original de Salima Abdel Wahab.

• ‘We are all in the same boat, we are all migrants…’ (5:05 min), 2018. Dirección, fotografía y texto de Thomas de Wouters. Sonido y montaje video de Nathan de Wouters.

• ‘Painting Boxe’ (5:34 min.). Realización de Charley Case & Manuela de Tervarent. Boxeo y pintura, Salvador Tomnyuy. Texto de David Essome. Música / Calimba, Mourad Belouadi.

M’zora Caravane
‘Proyecto para un puente’, obra de José Luis Serzo presente en los encuentros. Fotografía cortesía de ‘M’zora Caravane’.

MAKMA

‘Così fan tutte’ inaugura la temporada de les Arts

‘Così fan tutte’, de Stefano Montanari (dirección musical) y Silvia Costa (dirección escénica)
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Estreno: domingo 27 de septiembre
Viernes 18 de septiembre de 2020

El Palau de les Arts reúne a nuevas estrellas del repertorio mozartiano para la producción de ‘Così fan tutte’, que inaugurará este 27 de septiembre la temporada 2020-2021 en la Sala Principal, una exquisita comedia de enredos y engaños, que disecciona las relaciones amorosas en un mundo que, en las postrimerías del siglo XVIII, estaba a punto de cambiar definitivamente, con la cual Les Arts mantiene su apuesta por la obra de Mozart como referente imprescindible en su programación.

Un momento de los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Bajo la dirección musical de Stefano Montanari y escénica de Silvia Costa, Federica Lombardi, Paula Murrihy, Marina Monzó, Anicio Zorzi Giustiniani, Davide Luciano y Nahuel Di Pierro ensayan en Les Arts la primera producción del curso operístico. Un reparto de jóvenes pero experimentados intérpretes, habituales en este repertorio en los repartos de los teatros y festivales de mayor prestigio en el circuito operístico, para el título que cierra la brillante trilogía Mozart-Da Ponte.

En el apartado escénico, Silvia Costa se encuentra inmersa en los trabajos de un montaje, con atrezo y vestuario, confeccionado por el equipo técnico del teatro, e iluminación de Marco Giusti, que está adaptado a los requisitos de la nueva normalidad, pero que conserva la esencia y el frescor del celebrado ‘dramma giocoso’ de Mozart.

El violinista y director Stefano Montanari, batuta de acreditado prestigio en los repertorios barroco y clásico, compagina los trabajos en sala con los solistas y el Cor de la Generalitat, con las primeras lecturas de la partitura con la Orquestra de la Comunitat Valenciana.

Detalle de los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Igualmente, debuta en Les Arts, con el papel de Fiordiligi, la ascendente soprano Federica Lombardi, consagrada pese a su juventud como una de las intérpretes más cotizadas, especialmente en los papeles mozartianos, en teatros como La Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York, la Staatsoper de Viena o la Ópera de Múnich. Por su parte, en el rol de su hermana Dorabella, se presenta ante el público valenciano la mezzosoprano Paula Murrihy. Habitual en los teatros de ópera europeos y estadounidenses, la cantante irlandesa es además una de las voces de referencia para Teodor Currentzis, con quien colabora regularmente con su agrupación MusicAeterna.

La valenciana Marina Monzó cierra la terna femenina como la intrigante doncella Despina. La ascendente soprano, después de su aplaudido trabajo en ‘La tabernera del puerto’ la pasada temporada, hará con ‘Così fan tutte’ su esperado debut operístico en Les Arts. Y en el apartado masculino, canta por primera vez en la Sala Principal el barítono italiano Davide Luciano (Guglielmo) que, gracias a sus incursiones en el repertorio clasicista y belcantista, se ha revelado como uno de los nuevos valores en su tesitura con trabajos en Nueva York, Milán, Berlín o Moscú, entre otras plazas.

Para interpretar a Ferrando, regresa a la capital del Turia el tenor italiano Anicio Zorzi Giustiniani. Colaborador habitual de los máximos expertos en clasicismo y barroco musical como René Jacobs, Marc Minkowski, Ottavio Dantone y Fabio Biondi, el público de Les Arts recordará su intervención en ‘Le cinesi’, de Gluck en 2017. Completa el elenco principal, el bajo argentino Nahuel di Pierro como el viejo y manipulador filósofo Don Alfonso. Consumado intérprete mozartiano en la actualidad, el cantante bonaerense realizó en el Palau de les Arts algunas de sus primeras incursiones profesionales con intensa presencia en la primera temporada del teatro.

Además del estreno de ‘Così fan tutte’ el próximo 27 de septiembre, Les Arts ha programado otras tres representaciones del título los días 30 de ese mismo mes, y el 2 y 4 de octubre. Entre las actividades alrededor de la obra, el lunes 21 de septiembre, a las 19:30, Ramon Gener ofrecerá su habitual conferencia introductoria en el Auditori, mientras que el miércoles, 23 de septiembre, el Aula Magistral acogerá un coloquio del ciclo ‘Perspectives’ con los protagonistas de este título.

Así mismo, Marc Minkowski y Les Musiciens du Louvre protagonizarán la segunda incursión del repertorio mozartiano de esta temporada con la versión en concierto de ‘Mitridate, re di Ponto’ en la Sala Principal el próximo 20 de noviembre.

Così fan tutte
Parte del equipo de ‘Così fan tutte’ durante los preparativos de la obra. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

MAKMA

Barbar: «Mi cuerpo podría llevar un tatuaje doloroso»

#MAKMACine #MAKMAEntrevistas | Barbar (Barbora Kysilkova)
‘La pintora y el ladrón’ (‘The Painter and the Thief’), de Benjamin Ree
Con Barbar (Barbora Kysilkova) y Karl-Bertil Nordland
102′, Noruega | Medieoperatørene, VGTV y Tremolo Productions (2020)
Premio del público de Atlàntida Film Fest | Filmin
Jueves 17 de septiembre de 2020

Si “es extraño, pero es verdad. La verdad es cosa extraña; más extraña que la ficción” –aseveraba el poeta londinense Lord Byron (1788-1824)–, cierto es que bajo esa epidermis insólita habitan, en ocasones, certezas que adquieren un excelso carácter semántico, enalteciendo así la superficie de los hechos sobre el ingenio de la imaginación.

Y tales apreciaciones bien pudieran sintetizar las inquietudes primeras (y últimas) que provoca en los espectadores ‘La pintora y el ladrón’, un impecable y sobrecogedor documental del cineasta noruego Benjamin Ree –reciente premio del público en la décima edición de Atlàntida Film Fest (Filmin)–, quien radiografía durante tres años la singularísima relación entre la pintora hiperrealista checa Barbar (nombre artístico de Barbora Kysilkova) y Karl-Bertil Nordland, un joven drogadicto que, junto a un narcotizado compañero de hurto, roba dos cuadros emblemáticos de la artista (entonces afincada en Noruega) en una galería de Oslo.

Un inopinado suceso que exhorta a Barbar a ponerse en contacto con el ladrón de sus piezas (tras el subsiguiente juicio) con el fin de realizar un retrato del incógnito delincuente, fraguándose, a partir de entonces, un lírico y epopéyico vínculo artístico y emocional –de compartidas vulnerabilidades– aupado por la inteligente naturaleza compositiva de Ree para secundar la desigual evolución de sus protagonistas.

A la postre, ‘La pintora y el ladrón’ se revela en mirífico retrato de vicisitudes y transformaciones frente al que situarnos en compañía de Barbar, quien ahonda y reflexiona acerca de las complejidades de su relación y de su obra en la siguiente entrevista para MAKMA.

¿Cuál fue tu impresión al conocer el interés del cineasta Benjamin Ree por vuestra, entonces, incipiente historia en común? ¿Ratificó, de algún modo, tu primera inquietud sobre Karl-Bertil Nordland?

Esta es una pregunta bastante complicada (pero gracias por ello). En el momento en que Benjamin entró en nuestras vidas, nos hemos reunido con Bertil unas cuatro veces. Se puede decir que estábamos al comienzo de algo que luego ha confirmado su condición de amistad. El hecho que nos unió –el robo de arte– no es una forma muy común de cómo encontrar un nuevo amigo (no hace falta decir un alma gemela), pero sucedió. Sería una ingenua si negara que el interés de un cineasta ha añadido una capa extra que nos ha unido aún más.

¿Coincides con Ree en que las sesiones de grabación se transforman y evolucionan, cobrando profundo sentido como lírico documento cinematográfico, tras la inesperada y emotiva reacción de Bertil ante su retrato en ‘The Pussy In You’?

No soy cineasta ni soy lo suficientemente nerd del cine como para planteármelo desde esa perspectiva. Pero puedo darte una idea de lo que significó para mí, como pintora, ese momento en el que Bertil vio su retrato.

Uno alberga dudas constantes de si la obra de arte tiene sentido para continuar, si es lo suficientemente buena. Especialmente, cuando no eres recibida con mucho interés por parte del mundo del arte y luchas en todos los niveles existenciales (la mayoría de los artistas, realmente, no viven del aire).

La reacción de Bertil me dejó sin aliento (seguro que eso no paga el alquiler y no elimina todas mis dudas, pero entendí que tiene sentido seguir haciendo lo que creo que nací para hacer). Vio algo en esa pintura y solo él sabe qué fue lo que le sucedió. Probablemente, tocó una vieja cuerda oxidada y polvorienta dentro dentro de sí. Meses después, Bertil me dijo que ese momento y ese cuadro le hicieron sentir, por primera vez, que lo veían. Esa es una de las capacidades que el arte puede ofrecer.

Karl-Bertil Nordland y Barbar se abrazan frente a la obra ‘The Pussy In You’, durante un instante del documental. Fotografía cortesía de Atlàntida Film Fest.

¿Eras consciente de haber sido partícipe y responsable de una secuencia emocional y audiovisualmente transmutada en una epifanía personal?

Participar (en un documental) y ser responsable son dos cosas distintas. Muchas de las escenas grabadas eran extraordinarias, lo que no es inusual con Bertil alrededor.

De todos modos, en esos momentos no hay espacio en tu mente para tener en cuenta la presencia de la cámara. Además, Benjamin Ree, quien a menudo desempeñaba el papel de fotógrafo, es una persona sumamente sensible y sensata que tiene una habilidad asombrosa para convertirse en una persona invisible mientras filma.

Si hablamos de responsabilidad, entonces sí, me sentí, y todavía me siento, responsable de mis acciones como ser humano y como pintora. La amistad también es un contrato de responsabilidad, pero esa es otra historia.

El primer plano reflexivo de la película ofrece un recorrido ascendente de reconversión de Bertil, de los sótanos turbios de las adicciones a la superficie de la sobriedad, material y vigoréxica. Sin embargo, para un espectador avezado, el trayecto más inquietante y complejo reside en tus propias vulnerabilidades y, por extensión, en tu obra artística. ¿Estás de acuerdo?

No me atrevo a poner una palabra en boca de ningún espectador. Se puede comparar con diferentes perspectivas sobre una pintura: tantos espectadores, tantas interpretaciones y preferencias.

Esta película no trata, en mi opinión, acerca de cuál de los personajes desea ganar. Estás invitado a unirte a tres años de la vida de Bertil y mía (y de algunas personas importantes más), lo que implica tanta complejidad como la propia existencia. Uno influye en el otro y viceversa. No es una historia de la pintora y el ladrón; es una historia de seres humanos que se cruzan en los caminos de los demás y comienzan a caminar juntos. Difícilmente seríamos iguales el uno sin el otro.

Pero gracias por la borrachera de ego, si tu atención se centra en la lucha de la pintora.

Karl-Bertil Nordland y Barbar en el estudio de la artista durante un instante del documental. Fotografía cortesía de Atlàntida Film Fest.

Si Bertil Nordland porta consigo, tatuado en el pecho, “Snitchers Are A Dying Breed” (“Los delatores son una raza moribunda”), instituido en un vestigio indeleble de su pasado, ¿qué sentencia podría evocar o definir, hasta ahora, tu devenir existencial como artista?

Amo, realmente, ese tatuaje de Bertil (ahí está expresada la máxima lealtad). Amo esta cualidad suya. El siguiente momento está grabado en mi memoria para siempre: invito al ladrón de mis obras a mi taller, para pintarlo. Tengo interés por los tatuajes en general, pero, en ese momento, especialmente por los suyos, por lo que le pedí que se quitara la camisa. Allí estaba, en su pecho. En ese instante entendí que, incluso si quisiera, nunca obtendría una respuesta sobre el paradero de mis pinturas.

Creo que mi cuerpo podría llevar un tatuaje doloroso (“painthing”). Por cierto, Bertil se ha hecho un nuevo tatuaje recientemente: en su bíceps izquierdo –que crece junto con su pasión por levantar pesas–, dice “Barbar”. Así que, finalmente, me introduje debajo de su piel…

En ‘El retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde, Lord Henry sentencia frente al joven que “ése es uno de los grandes secretos de la vida: curar el alma por medio de los sentidos, y los sentidos por medio del alma. Usted es una criatura asombrosa. Sabe más de lo que cree saber, pero menos de lo que quiere”. ¿Consideras que este diálogo, reconvertido en afamado aforismo, permite sintetizar vuestros respectivos trayectos a lo largo del documental?

El diálogo que he iniciado con Bertil está lejos de llegar a su fin. No puedo permitir que mi musa se duerma, ni tomaré de él más de lo que él me permita. Aunque creo que me he ganado su confianza (como ser humano y como pintora) y me permite profundizar más. A veces, es como caminar sobre una fina capa de hielo, pero la obra pictórica debe ser lo suficientemente fuerte como para manejarlo (y justificarlo). Seguro que todavía sé menos de lo que quiero.

«(…) para sanar el alma por medio de los sentidos y los sentidos por medio del alma». Me gustaría saber cuál podría ser el comentario de Bertil sobre ello.

En cuanto a la pasión de Lord Henry por la belleza: la belleza trasciende la muerte. No es necesario hacer tratos semejantes con Fausto.

¿Confías en que ‘La pintora y el ladrón’, que se ha granjeado un sobresaliente refrendo de crítica y público, permita situar tu obra pictórica en un marco semejante? ¿Has recibido propuestas y ofertas de galerías de arte desde su estreno en Sundance a principios de año?

Cada forma de arte tiene un escenario diferente para mostrarse. En nuestro tiempo, es mucho más fácil y accesible ver una película que encontrar el camino hacia una galería de arte. Sin embargo, estas dos formas de arte, el cine y la pintura, se han encontrado en nuestra película. He estado recibiendo muchos mensajes de diferentes lugares del mundo. Un tipo de ellos puede expresarse del siguiente modo: “Nunca me ha interesado el arte. Nunca ha estado en mi pensamiento. Pero esto ha cambiado después de ver ‘La pintora y el ladrón’”.

Verás, lo más probable es que estas personas nunca hayan estado en una exposición, nunca hayan considerado el arte como algo a lo que prestar atención. Para mí es abrumador hacer ese cambio en su forma de pensar. Tener a un guardia de prisión de Estados Unidos que coge el dinero extra del presupuesto familiar para comprarme una obra de arte, simplemente porque se da cuenta de lo que el arte hace y significa para él.

El mundo de las galerías es algo diferente. Sus reglas y políticas siguen siendo un pequeño enigma para mí. Mis siete años de experiencia en la escena artística de Berlín me han dado una idea. Hay que seguirle el juego, ser bueno para vender y presentarse, tener red y contactos, y yo, realmente, no podría mezclarme con todo eso, así que prefiero quedarme en mi taller y pintar, en lugar de ir a otro vernissage.

Los galeristas suelen tener una soberbia que supera al inseguro orgullo de los artistas. Quizás la película pueda cambiar las reglas del juego. Ya veremos.

¿Qué nuevas series o proyectos pictóricos atesoras en marcha?

He estado trabajando, recientemente, en una nueva serie de pinturas llamada ‘MANIKARNIKA’.

En la ciudad santa de Varanasi, en la India, se encuentra Manikarnika Ghat, junto al río Ganges. Es el lugar definitivo donde la muerte estrecha su mano con la vida, de una manera tan alegre. Un lugar donde se incinera a los hindúes después de que su alma abandone el cuerpo. Un lugar repleto de rituales, aceptación, celebraciones y hogueras activas durante las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.

Pasé muchos días y noches en medio de ese torbellino recolectando imágenes, olores y formas de entender cómo se concibe la muerte en esa cultura. Y debo decir que mi paleta nunca ha sido tan colorida como ahora, que estoy trabajando en este proyecto.

tatuaje, Barbar,
La artista checha Barbar junto a su obra ‘Madonna Pruina’. Fotografía cortesía de la artista.

Jose Ramón Alarcón