“El ero-guro es un transgénero bastardo”

Entrevista con Jesús Palacios
‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’ (Satori Ediciones)
XXXI Semana Negra de Gijón

Bajo una incivilizada y asfixiante canícula, tan portuaria como insólitamente cantábrica, Jesús Palacios (Madrid, 1964) transita avezadamente por el tórrido asfalto de la XXXI Semana Negra de Gijón, portando en el morral de caza su más rozagante título, ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, una de esas lúbricas publicaciones de Satori que erigen al sello gijonés (y a sus progenitores, Marián Bango y Alfonso García), en una excelsa editorial de referencia para el orbe patrio necesitado de ardor oriental y japonología.

Abanderado por Palacios, en calidad de editor literario, coordinador y ensayista, ‘Eroguro’ se revela como un proyecto de consumación polifónica por el que transitan, en compañía del escritor madrileño, autores como Iria Barro Vale, Daniel Aguilar, Rubén Lardín y Germán Menéndez Flórez –quien secunda por estos lares y a quemarropa al creador de turbios enveses goremaníacos y conspicuos sótanos infernales, zombis y hollywoodienses–.

El volumen –que cuenta con una ilustración en portada de Shintaro Kago (‘Head Explosion’) y la rúbrica de artistas como Miguel Ángel Martín, Sandra Uve, Félix Ruiz, Albert McTorre, Suki, Pablo Morales de los Ríos y Lolita Aldea–, atesora los más inquietantes mimbres y conceptos proposicionales como para situarse frente a uno de esas conjunciones y florilegios que se alumbran, ya de partida, verticales, totémicos y endriagos. Por ello, se antojaba preciso y necesario que MAKMA alzara la mano y cuestionara, supeditados a la fértil prosodia de Jesús Palacios.

eroguro-satori

¿Qué raíces fonéticas y semánticas perfilan el término ero-guro, sin duda un peculiar extranjerismo híbrido?

El ero-guro, como su propio nombre indica, es una corriente cultural, que en Japón surge en las primeras décadas del siglo XX, aunque se pueden trazar sus orígenes hasta mucho tiempo antes, dentro de las grandes tradiciones culturales niponas. Es una costumbre que los japoneses tienen también de adoptar vocablos de otros idiomas, sobre todo del mundo anglosajón, para definir cosas que no forman parte del propio lenguaje y de la tradición concreta japonesa; de ahí que se llame ero-guro-nansensu, siendo erótico, grotesco y sin sentido o absurdo (siendo esta la traducción más adecuada).

Una corriente cultural que se extiende por toda una serie de elementos propios de la cultura japonesa del siglo XX, que caracteriza una forma particular de abordar y mostrar en su literatura y sus artes gráficas y formas de expresión más contemporáneas, como el cine y, sobre todo, el manga; un universo donde lo erótico, lo sensual y lo sexual se mezclan, se da citan y se simbiotizan con un sentido del humor y del horror marcadamente grotesco, que busca la erotización de lo terrible, de la deformidad, de la mutilación, de los elementos que asociamos con la propia fisicidad del horror. Es un concepto que encaja, en cierto modo, con la idea expuesta por Freud acerca del Eros y el Tanatos –de la pulsión de vida y la pulsión de muerte–, de cómo el erotismo y los impulsos aparentemente opuestos de muerte, dolor y destrucción, van inextricablemente unidos en la experiencia humana y en su expresión artística.

A todo ello se le suma ese elemento del nonsense, del absurdo, porque detrás de todas esas expresiones culturales hay una especie de mirada desesperanzada hacia el ser humano, por una parte muy lúdica (e incluso con su dosis de crítica social), pero, sobre todo, es índice del absurdo de la existencia humana; en un mundo donde cosas como la mutilación y la exhibición gráfica de la violencia se convierten en sensualidad pura, en fetichismos eróticos, se convierten en una incitación al carpe diem.

En el prólogo, ‘Eroguro: el lado oscuro de Japón’, haces referencia a sus raíces espurias como género, indicando que es “un producto bastardo de una época y lugar concretos, los años veinte y treinta en Japón”.

El ero-guro es un género de géneros, un metagénero o un transgénero que participa de muchas expresiones culturales distintas y de muchos elementos bastardos; fundamentalmente, es un género bastardo, porque también surge a principios del siglo XX en un momento en el que Japón se está abriendo a Occidente, se está abriendo a la influencia no solo de Estados Unidos, sino también a la que provenía de la URSS y de todos los ámbitos occidentales, con todas sus vanguardias, con todos sus ismos.

 

¿Qué elementos singularizan a esta corriente cultural para radicarse y evolucionar con tal grado de excepcionalidad en Japón?

Se puede pensar que todo ello podemos aplicarlo a, prácticamente, todas las expresiones culturales del mundo entero, de la cultura occidental: sea el Marqués de Sade en Francia y toda la tradición decadentista y perversa de la literatura francesa o de la inglesa, con Oscar Wilde; obviamente, la gran figura central, muy importante para el desarrollo del ero-guro en Japón, es la Edgar Allan Poe (el santo patrón del ero-guro).

A pesar de que eso es cierto y se refiere a una experiencia universal del ser humano, en Japón adquiere unas tonalidades muy propias y distintivas. Japón, por sus características físicas y geográficas, por su aislamiento de Occidente y tardar tanto tiempo en integrarse en su corriente cultural, desarrolla estas inquietudes, esos elementos mórbidos y esta estetización del mal, de la violencia y de lo perverso, de una forma particularmente extrema.

Por una serie de condicionantes, que se abordan y reflexionan en el libro, podemos incluir que Japón es una sociedad muy tradicionalista, una sociedad donde ha habido siempre, salvo en breves períodos de su historia, un gran control jerárquico de los comportamientos sociales y culturales de la población y, por tanto, una especie de censura especialmente potente por parte del Emperador y del Estado. Bajo ese régimen feudal e imperialista, que presionaba tanto sobre las formas de expresión vinculadas con la sensualidad, el erotismo, la violencia, etc., se provocó que esa presión hiciera salir a los fantasmas libidinales de una forma radicalmente perversa, por comparación con la nuestra.

¿En qué territorios de la creación debemos encontrar los antecedentes, causas, motivos e influjos del ero-guro?

En ese momento hay un gran movimiento joven en Japón que quiere modernizar el país en todos los sentidos, y uno de ellos también es el sentido estético y cultural. Recibe con los brazos abiertos el cine expresionista alemán y toda esa serie de películas fantásticas y morbosas, como ‘El Gabinete del Doctor Caligari’, ‘Nosferatu’, etc., ideas del futurismo y el constructivismo, el cubismo, la deconstrucción del cuerpo humano y todo tipo de ideas vanguardistas, pero que al mismo tiempo encaja, que es lo importante –de ahí esa idea netamente bastarda y japonesa del fenómeno, que lo diferencia y lo distancia del resto de esas expresiones erótico-grotescas que podemos encontrar en otras tradiciones culturales occidentales–, en un terreno muy abonado, como el teatro Kabuki, la época dorada de las artes gráficas japonesas, como el grabado Ukiyo-e, que empieza alrededor del siglo XVI y continúa hasta el siglo XIX, donde aparecen dos fenómenos concomitantes con el ero-guro y que lo nutren.

Normalmente, cuando hablamos de Ukiyo-e pensamos en las bonitas vistas del monte Fuji, de Tokio, pero, aparte de esto, existían también los llamados “grabados de primavera”, entendiéndose “primavera” como un eufemismo para sexo, para erotismo, que llegaron a ser terriblemente explícitos, hasta que en un momento determinado el Emperador dictó un edicto que prohibía esas expresiones pornográficas que, sin embargo, el pueblo japonés había asumido, hasta entonces, como perfectamente lícitas.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Por otra parte, tenemos los grabados Muzan-e, que vienen a traducirse como “grabados sangrientos”, y que eran la manera en que los artistas gráficos japoneses, cuando no existía la fotografía e, inlcuso, cuando ya empezó –pero era demasiado cara para la mayor parte de los medios periodísticos japoneses–, representaban con todo lujo de detalles los crímenes populares de la época. Era la página de sucesos, pero en lugar de recurrir o utilizar una fotografía, publicaban un maravilloso grabado en madera que representaba, por ejemplo, al samurai que degolló a su mujer y sus dos hijos y, después, se ahorcó, y lo hacían recurriendo a todo tipo de elementos coloristas y truculentos.

Por tanto, ya el propio Japón había generado una serie de tradiciones de lo grotesco, de lo erótico, muy ligadas entre sí; una concepción particularmente exótica a nuestros ojos de todo lo que eso conlleva, muy diferenciada de la occidental, y al choque y la influencia del exterior, de la llegada y recepción de la obra, principalmente, de Edgar Allan Poe, obras divulgativas como las de Freud o como el ‘Psychopathia sexualis’, de (Richard) von Krafft-Ebing –que conoció varias traducciones al japonés–; un aperturismo cuando, curiosamente, en Japón había mucha censura para lo interior, pero lo extranjero en ese momento se veía como particularmente chic, un signo de modernidad, sobre todo en el período Taiso –que fue un período muy corto, de un emperador muy débil (que son los mejores emperadores que se pueden tener)–, que permitió, precisamente, que entraran todas esas influencias modernizantes occidentales.

¿De qué modo se reciben esos céfiros modernizantes en el horizonte de las circunstancias políticas, literarias y artísticas imperantes?

De ese encuentro, de todas esas tendencias, de la novela popular occidental, la novela policial, de crimen y misterio, los primeros atisbos de ciencia ficción, la literatura, sobre todo, decadente, surge una gran reacción contra un realismo social, digamos, de primer cuño que hubo en Japón, a imitación de las novelas y las ideas de (Émile) Zola o del primer (Gustave) Flaubert, etc.; una reacción esteticista y espiritualista, en cierto modo.

Curiosamente, el ero-guro, con todo lo que tiene de fisicidad y perversión, es también un género muy simbolista. De todas esas fusiones surge este gran monstruo maravilloso que es el ero-guro, porque fueron unos aires de libertad absoluta los que se vivieron en esos años 10 y 20 en Japón, hasta incluso los primeros 30 o, prácticamente, hasta la entrada de Japón en la II Guerra Mundial, momento en el que el gobierno japonés pretende resucitar el espíritu imperial y militarista necesario, patriótico, para invadir el resto del mundo y para llevar su idea del orden y del concierto al resto de Asia.

Obviamente, el ero-guro, con toda esa carga de nihilismo, de visión sórdida de la humanidad, de sacar a la luz el lado oscuro de los seres humanos –en relatos, por ejemplo, como ‘La oruga’, de Edogawa Rampo, escritor que se hizo llamar así en honor a Edgar Allan Poe–, era lo que menos convenía a la ideología militarista y totalitaria del Japón que ya se preparaba para entrar en la II Guerra Mundial y para conquistar a sus vecinos asiáticos.

El ero-guro fue algo que transpiraba por toda la sociedad nipona. El término se le atribuye al gran escritor japonés Yasunari Kawabata, –que luego sería ganador del Premio Nobel–, que en su primera novela, muy vanguardista, ‘La pandilla de Asakusa’, dice que en los años 30 todo en Japón transpiraba erotismo, grotesco y absurdo, y de ahí surgió esa etiqueta. El ero-guro propiamente dicho muere con su expansión imperialista y colonial en Corea del Sur y en Manchuria, pero, verdaderamente, no muere nunca, porque en realidad pasa a formar parte del propio riego sanguíneo de la cultura japonesa y se imbrica absolutamente en ella.

Pasada la II Guerra Mundial, la gran catástrofe que dejó a Japón reducida a cenizas, prácticamente –no solo Hiroshima y Nagasaki, con el terror atómico, sino también Tokio, que fue pulverizada por los bombardeos–, fue el escenario ideal para que esas ideas de erotismo desesperado, de revalorizar las experiencias del cuerpo humano y de llevarlo a sus límites, volvieron a surgir no solo en la literatura, sino en nuevas formas que previamente no había podido reflejar el ero-guro de la novela, porque no era el momento adecuado ni desde el punto de vista histórico ni tampoco de las propias capacidades de esos medios de expresión artística, como el cine y el manga.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué papel debe atribuírsele al manga en el fenómeno presente del ero-guro?

El manga ha sido el gran embajador de la cultura popular japonesa y, por tanto, gran embajador del ero-guro, a través de la obra de mangakas como Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Shintaro Kago, de quien es la portada del libro, y de los que también se ocupa un artículo del volumen. El cine y el manga van a hacer que el ero-guro llegue hasta nuestros días gozando de un excepcional grado de salud.

¿Cuáles han sido los principales motivos que han refrendado la necesidad de abordar este ensayo polifónico?

Uno de los impulsos principales del que surgió el hacer el libro sobre ero-guro fue que la propia editorial Satori estaba publicando cada más y más autores concretamente de este género, en la colección de ficción, sobre todo, pero también, en algunos casos, en la de clásicos estaban dando a conocer a autores no solo consagrados y más conocidos, como el caso de (Junichiro) Tanizaki –que es un autor que, aunque muchas veces no se dice, más de la mitad de su obra es ero-guro–, sino también obras inéditas de Edogawa Rampo –que como he mencionado, es el gran personaje central del género–, al igual que otros como Kyusaku Yumeno –que estaba inédito en nuestro país– o Ango Sakaguchi, autor de ‘En el bosque, bajo los cerezos en flor’. Todo este tipo de escritores que antes eran prácticamente desconocidos aquí o, en algunos casos, mal traducidos del francés o del inglés, Satori lo estaba dando a conocer.

A través de esas lecturas me di cuenta de que no existía ningún libro que diera el marco referencial para encajar a todos esos autores y los temas de los que hablaban y su universo ero-guro, que además tenía esa extensión, después de la II Guerra Mundial, hacia el cine y hacia el manga. En manga había salido mucho editado, muchas publicaciones que se habían agotado, pero que ahora se están editando; por ejemplo, en Glenat y en otras editoriales se estaba publicando a Suehiro Maruo, que adapta muchas obras de Edogawa Rampo y de Kyusaku Yumeno, etc., pero también otros mangakas cercanos al ero-guro, como Junji Ito, como Hideshi Hino –que, a su vez, también es un director de cine de terror ero-guro–.

También en los festivales de cine y en el mundo de los aficionados al cine oriental, directores muy prestigiados e interesantes, como Sion Sono o como Takashi Miike, en las útimas décadas, habían utilizado el género del ero-guro para muchas de sus obras, adaptando, en algún caso, obras literarias, pero siempre muy cercanos al ero-guro; y otros clásicos de los años 60 y 70, como el propio autor de ‘El imperio de los sentidos’, Nagisa Oshima, y otros menos renombrados, que poco a poco se han ido dando a conocer, como Seijun Suzuki, tenían que ver con ese universo.

Y una vez más, te encontrabas con que no había ninguna obra que permitiera acceder al contexto general que, de alguna manera, unificaba todas esas películas, cómics y obras literarias, y que diera también el marco histórico y teórico para fundamentar la existencia del ero-guro, el porqué era así y no solo las anécdotas del nombre del género, sino la naturaleza particular de la expresión de lo erótico-grotesco en Japón, las vicisitudes históricas a las que se debe su aparición, que tienen que ver con fenómenos como el terremoto de Kanto a principios de siglo XX, hasta cómo desaparece al llegar la II Guerra Mundial por la intromisión, cada vez más brutal, de la censura militar, etc.

¿Qué tipo de publicaciones y ensayos existían sobre la materia hasta el momento?

Había libros en el extranjero, en inglés y en francés, pero fundamentalmente tesis doctorales publicadas en forma de libro y, sobre todo, centrados más en el aspecto sociológico que en literario y cultural. Porque, efectivamente, el ero-guro, más que un género literario en sí mismo, era una corriente histórica, artística, que impregnaba todo. A ese respecto, sí que hay un par de libros que lo abordaban, pero que paraban todos con el final de la era del ero-guro en los años 30 y que dejaban de lado expresiones contemporáneas y populares, como la novela de género, el manga, el anime, el hentai, el porno, etc.

Todo eso faltaba, por eso creo que, realmente, el libro es único (en España, desde luego, al 100%) e, incluso, diría que a nivel internacional no existe ninguna otra publicación que se haya atrevido a abordar el ero-guro desde las distintas ópticas de los distintos medios, géneros, etc., en los que te lo encuentras.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

El V Premio Cañada Blanch recae en José Antonio Orts

‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’
V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universitat 2, València
Hasta el 9 de septiembre de 2018

El artista José Antonio Orts, con la obra titulada ‘Trío de gotas de luz’, de Galería Punto, se ha alzado con el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. El Centre Cultural La Nau, de la Universitat de València , ha inaugurado anoche la exposición ‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’, donde el presidente de la entidad, Juan Viña, ha dado a conocer y entregado el galardón, dotado con 7.000 euros, a la obra seleccionada en esta edición.

Hasta el 9 de septiembre podrá visitarse en la Sala Estudi General de La Nau esta exposición que recoge las obras de las galerías de arte que componen la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC), propuestas por el comisario de la exposición Ricardo Forriols, director del área de actividades culturales de la Universitat Politècnica de València. La exposición está organizada por la Universitat de València, Fundación Cañada Blanch y LaVAC, con la colaboración de la Universitat Politècnica de València.

V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. MAKMA

El jurado de esta edición ha estado integrado por Elena Vozmediano (crítica de arte); Carlos Delgado Mayordomo (comisario de exposiciones y crítico de arte); Juan Viña (presidente de Fundación Cañada Blanch); Paula Sánchez (directora de Fundación Cañada Blanch); los miembros del Patronato de la Fundación Cañada Blanch y coleccionistas de arte contemporáneo Manel Costa y Alfredo Argilés, y Norberto Piqueras (responsable de exposiciones Centre Cultural La Nau de la Universitat de València). La obra premiada “es una escultura lumínica de una sencillez formal y de un amplio alcance poético, que sintetiza las principales claves de uno de los más destacados cultivadores de arte electrónico del país”, ha señalado el jurado reunido este mediodía en La Nau para seleccionar la obra premiada.

Panoràmica propone un recorrido a través de la última temporada expositiva en las galerías que integran LaVAC y estará abierta coincidiendo con el cierre estival de estas. Se trata de una exposición resumen de la temporada, que al mismo tiempo supone un escaparate de presentación mientras las galerías permanecen cerradas hasta su vuelta en septiembre. La exposición muestra una treintena de obras de distintos lenguajes, soportes y formatos, firmadas por 18 artistas, que abordan el arte contemporáneo desde distintos enfoques: pintura (la técnica dominante), fotografía, dibujo, escultura y arte electrónico.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

 

La destrucción de la memoria de Endika Basaguren

‘Borrar las huellas de la memoria’, de Endika Basaguren
Art Room (Espacio Experimental)
Sta María 15, Madrid
Del 5 al 26 de julio de 2018
Inauguración y performance: viernes 5 de julio de 2018 a las 20:00

La performance de Endika Basaguren “Borrar las huellas de la memoria” recala en Art Room (Espacio Experimental) como punto de destino de un largo viaje, después de haberse presentado en lugares como Bilbao, Galeria Arte Extremo (Lisboa), Culturgal (feria de las industrias culturales gallegas), Espazo de Arte Contemporánea (Pontevedra), el festival internacional de performance Latitudes (Sta cruz de la Sierra, Bolivia), y el festival internacional Itinerant (Nueva York). De este modo, Endika ofrece la oportunidad de disfrutar en directo su performance ‘Borrar las huellas de la memoria’, pieza indispensable para entender su último trabajo de nombre homónimo, que presenta en Madrid.

Becado para su realización por la Diputación Foral de Bizkaia, ‘Borrar las huellas de la memoria’ se trata del trabajo más íntimo y personal del artista bilbaíno. Si Henry Michaux solía definir al artista como aquel que se resiste de manera absoluta al impulso de no dejar huellas, nunca como hoy la fiebre por dibujar un rastro ha marcado tanto la cultura.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Allí están Facebook o Instagram y su respectiva obsesión por dejar una señal capaz de probar cualquier experiencia. Facebook resulta una mezcla del sueño de Beuys (todos somos artistas) con la actitud de Oscar Wilde (todo es susceptible de ser arte) . Tal vez ahora lo más inquietante se juegue en la negativa a dejar rastro, con el artista convertido en un borrador de pistas.

“Mi propuesta es precisamente la de actuar como borrador, como destructor de mi propia obra y pasado, para que esa acción genere una nueva obra que defina lo que soy. Lo cierto es que los artistas siempre han tenido una pulsión destructiva que complementa la creativa. Para crear algo nuevo hay que destruir lo que había previamente. El arte avanzado es la destrucción de lo anterior”.

Rauschenberg es el gran ejemplo de que se puede crear destruyendo. Con ‘Erased de Kooning’ realizó la primera obra que surgía de la destrucción de otra pieza consagrada en el mundo del arte. Una creación por eliminación y no por adición. Una serie de artistas trabajaron después de forma similar: El grupo Fluxus, Wolf Vostell y sus decollage o la artista contemporánea Valerie Hegarty.

“Todas las acciones destructivas de estos artistas se han realizado para romper con el arte del pasado, reflexionar sobre la historia del arte, pero en mi caso esa ruptura es con mi propia obra y con mi propia historia. En esta línea, he destruido buena parte de mi trabajo; obra realizada durante aproximadamente 6 años, que siempre he mantenido oculta, quizás como negación de lo que en ese momento fui. Se trata de una etapa/obra con la que no me identifico debido a la falta de consciencia y lucidez a la hora de ejecutarla”.

Imagen del políptico 'Per-ma-ne-cer', de Endika Basaguren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen del políptico ‘Per-ma-ne-cer’, de Endika Basaguren. Fotografía cortesía del artista.

Las últimas piezas que quedan de aquella etapa son las que se destruirán en la performance que se realizará en Art Room, siendo que algunas estuvieron aquí expuestas en el año 2006. De esta acción y de la destrucción de las últimas piezas se creará una serie de obras exclusivas y firmadas en directo para los asistentes.

La última exposición puramente pictórica que realizó Endika Basaguren fue precisamente la primera individual que hubo materializado en la entonces llamada galería Catarsis (Investigación y Arte). Es por ello que la destrucción en este espacio de esos últimos vestigios pictóricos que le atormentan cierra un ciclo artístico para el artista, invitando al visitante a participar de esa catarsis creativa tan íntima.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

 

El vivo eclecticismo del festival ‘El Ruso’ de Alarcón

‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’
Alarcón (Cuenca)
9 y 10 de junio de 2018

Empiezo este artículo pensando en el título y, conforme lo escribo, me doy cuenta de que estoy definiendo a posteriori el concepto y el nombre del propio festival. Podría decir que lo estoy definiendo de forma definitiva, pero mentiría. ‘El Ruso’ es una festival vivo y sabemos cómo empezó, pero no cómo evolucionará. Podría tender a ser muchas cosas: un festival conectado con propuestas como Pueblos en Arte (Valtorres, provincia de Zaragoza) y el Slow Food Festival (Alcossebre, provincia de Castellón), creando así un triángulo de actividad cultural y de cooperación entre tres provincias para el desarrollo rural. O podría tender a ser un festival de dos días donde la música y el arte invadieran los locales, las calles y las iglesias desacralizadas de Alarcón. Hay miles de posibilidades, pero empecemos por el principio.

‘El Ruso’ empezó gracias (como siempre) a que algo nuevo se pone en marcha, a la confluencia de, en este caso, tres personas con personalidades inquietas y creativas y al imprescindible apoyo institucional –en este caso, el Ayuntamiento de Alarcón y, más concretamente, a la concejala de Cultura, Titos Póveda, y al alcalde, Pedro Párraga–.

Sé que está mal que hable de mí en términos molones, pero no puedo evitarlo si quiero ser fiel a la realidad. Sí, formo parte de ese grupo de tres personas que he mencionado anteriormente. Voy a contar una anécdota: un día, hablando con Santi Serrano –batería con el que trabajo hace más de 15 años–, me di cuenta de que hay dos tipos de músicos: los que esperan sentados a que les llamen para tocar y los que piensan que para hacer conciertos tienen que poner en marcha su imaginación y ofrecer algo diferente. Yo formo parte de ese segundo grupo.

'El Ruso. Makma

Marisa Giménez es una activista cultural mítica de la ciudad de Valencia. Todo el mundo la conoce sobre todo por su etapa como gestora de La Esfera Azul. Ella, como yo, no es de las que se quedan sentadas a ver si pasa algo. Ella también tiene los sensores siempre alerta buscando convertir lo aparentemente anodino en algo especial.

Esta actitud no nos hace ser ni mejores músicos, o gestores culturales, ni mejores personas, simplemente define el tipo de trabajo en el que nos gusta embarcarnos.

He hablado de Marisa Giménez y de mí, pero claro, todo festival necesita un lugar donde desarrollarse. Una nave nodriza. Una zona 0. Lo primero que le dije a Marisa cuando me comentó que quería que tocase en Alarcón fue que si tocaba allí teníamos que montar algo especial alrededor de la sala de exposiciones que es El Museo de El Ruso. Además, me dijo que antes de venir a tocar fuese a Alarcón para conocer tanto el pueblo como a Raúl Póveda, el copropietario del restaurante La Cabaña.

Así que un sábado por la mañana de ahora hace ya tres años me subí al coche con mi familia y nos fuimos a pasar el día a Alarcón. Era finales de mayo o principios de junio, ya hacía calor y acabamos bañándonos en el pantano que hay en las faldas del pueblo. Después de bañarnos fuimos a comer a la Cabaña. Allí estaba Raúl y allí estaba también Marisa. Durante la comida definimos el boceto de lo que sería el festival. Algo modesto, sencillo y de calidad. A Raúl le gustó la propuesta y enseguida ofreció un espacio que tiene enfrente del restaurante. Un patio interior con unas parras para hacer sombra durante los calurosos meses de verano: ya teníamos definida nuestra zona Cero.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Ese mismo año, en julio, celebramos el primer festival. Tocamos: Petit Mal, Gilbertástico, Julia y yo, Néstor Mir. Lo compaginamos con la inauguración de la exposición fotográfica de José Francisco Megías Flórez.

Desde el primer momento notamos que habíamos creado algo especial. Y enseguida sentimos que íbamos a repetir. Las características del pueblo acompañan a que músicos, artistas y público se junten, hablen, comenten. Existe cercanía y tranquilidad. Todos vamos a disfrutar del festival pausadamente, sin estrés, sin prisas. No tiene sentido venir, tocar e irte. Te tienes que quedar a dormir, cenar con los músicos, artistas y organizadores. Levantarte tranquilamente por la mañana, desayunar y, como es tradicional, si eres músico, ir a vender discos y firmarlos mientras se inaugura la exposición de El Museo el Ruso: en 2017 fue la de Jorge Carla y este año, en 2018, la de Espaiviral (Lucía Chiner, Luis Linares, Emilio Andrés, Mili Sánchez, Eugenio Vizuete y Carlos Sos). Para rematar el festival, este año hemos recuperado el concierto matinal en los soportales de la Plaza del Ayuntamiento. El primer año tuvimos la suerte de contar con Julia, este año Petit Mal hizo un segundo concierto e invitó a los músicos a participar en una especie de jam session de autor.

Este año, ante la inminentes lluvias, tuvimos que improvisar y buscar un nuevo espacio que sustituyera el patio interior de los años anteriores. Descubrimos la maravillosa terraza que el restaurante La Cabaña tiene en su primer piso. Allí acudieron a lo largo de la tarde y la noche del 9 de junio muchos de los visitantes y habitantes de Alarcón para presenciar los conciertos de Petit Mal, Home Gran y Caballero Reynaldo & The Gran Kazoo.

‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Un pequeño festival modesto, con recursos limitados, pero con muy buena predisposición entre sus participantes. Un festival que puede tener tantas ganas de crecer como de quedarse como está, porque su objetivo es, sobre todo, el de que quien participe vuelva a la urbe teniendo la sensación de que durante un día ha logrado desconectar. ‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’ en constante movimiento. Ves, estoy acabando el artículo y le he vuelto a cambiar el nombre al festival.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Néstor Mir

 

Fiesta V aniversario MAKMA en el MuVIM

Fiesta V Aniversario MAKMA
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
Quevedo 10, València
Viernes 29 de junio, a partir de las 20:30

MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, cumple cinco años de existencia. Por este motivo, el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM) acogerá una fiesta de celebración de su quinto aniversario, que tendrá lugar el próximo viernes 29 de junio de 2018, a partir de las 20.30h, en el salón de actos y patio inglés de la planta baja del edificio.

Durante el encuentro se hará un repaso de la trayectoria de la revista, incluyendo aquellos proyectos paralelos organizados por MAKMA, como son el Premio Nacional de Dibujo DKV-MAKMA, que acaba de cumplir cuatro convocatorias, y el Festival del Libro SINDOKMA, cuya tercera edición se llevará a cabo en el Centre Cultural La Nau, del 25 al 28 de octubre del presente año.

Portada de la edición especial de MAKMA en papel

Portada de la edición especial de MAKMA en papel

Igualmente, se presentará en primicia un número especial de la revista MAKMA en papel, cuyos contenidos pretenden asentar una reflexión acerca de los diversos sectores y horizontes de la creación y gestión cultural, y que cuenta con diversas firmas invitadas, como son: Antonio Ariño, vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València; Marc Borràs, jefe de producción y difusión cultural del MuVIM; Javier Valenzuela, escritor y ex director adjunto de El País, cofundador del diario infoLibre y tintaLibre; Meritxell Barberá, co directora de Taiat Dansa y el Festival 10 Sentidos, y Juan Carlos Garés, gerente de la Sala Russafa, entre otros, así como una entrevista con José Miguel G. Cortés, con motivo del próximo 30 aniversario del IVAM.

Así mismo, la Fiesta V Aniversario MAKMA contará con la participación de Lucia Peiró, artista y performer valenciana, quien ya hubo participado con una acción durante la presentación de la revista en 2013; Petit Mal, cuyo concierto permitirá reunir a la formación original del grupo valenciano, liderado por Suso Giménez, en compañía de los músicos Juan Luis Salmerón y Ana Benavent Peiró, y Paco Plaza, heterodoxo y excelso referente de la escena musical valenciana, quien llevará a cabo una sesión especial Dj.

Fiesta V Aniversario MAKMA. MAKMA

 

‘Otros censuran, nosotros estrenamos’, lema del AFF18

VIII Atlàntida Film Fest. ‘Otros censuran, nosotros estrenamos’
Festival de cine online de Filmin
Del 25 de junio al 1 de julio de 2018 en diversas sedes de Palma de Mallorca
Del 25 de junio al 25 de julio de 2018 en Filmin

Atlàntida Film Fest, el festival de cine online de Filmin, implementa en los próximos días su octava edición, que se celebrará entre el 25 de junio y el 25 de julio de 2018. Un total de 83 películas, todas ellas sin estreno comercial hasta la fecha en España, integran una ambiciosa selección que, como ha ocurrido en las dos últimas ediciones, gira alrededor de un concepto: Europa. La programación se divide en cinco bloques temáticos: Generación, Muros y fronteras, Memoria histórica, Política y controversia, e Identidad, a los que hay que sumar una retrospectiva de la obra del director barcelonés Kikol Grau.

 Atlàntida Film Fest. Makma

Entre los títulos más destacados hay que citar algunos que ya fueron anunciados cuando se presentó la agenda del Atlàntida Film Fest en Palma. Y es que, como ha ocurrido en los dos últimos años, la capital balear acoge del 25 de junio al 1 de julio la edición física del certamen, que suma a las proyecciones de películas, conciertos, conferencias y otras actividades.

Así, algunas de las propuestas más destacadas de AFF18 eran ya conocidas. Como ‘Holiday’, el controvertido debut de la sueca Isabella Eklöf aclamado por medios internacionales como Variety o The Hollywood Reporter, y cuyo interés trasciende la conmoción que provoca una de sus escenas más comentadas. ‘On the Road’, el último film de Michael Winterbottom, mezcla el documental y la ficción al inmiscuirse en una gira de la banda Wolf Alice. Fanny Ardant protagoniza ‘Diario de mi mente’, sobre la relación entre una profesora y el alumno que acaba de asesinar a sus padres. ‘Permanent Green Light’ supone el debut en el cine del prestigioso novelista Dennis Cooper y nos presenta a un grupo de jóvenes que planifica su suicidio perfecto.

Imagen del documental de Joan Porcel sobre la vida de Samantha Hudson, el nombre artístico del mallorquín Iván González, quien se dio a conocer con el polémico y viral videoclip "Soy maricón"

Imagen del documental de Joan Porcel sobre la vida de Samantha Hudson, el nombre artístico del mallorquín Iván González, quien se dio a conocer con el polémico y viral videoclip “Soy maricón”

Entrando ya en las novedades, el cine musical estará representado por ‘Julie y la fábrica de zapatos’, que mezcla el cine social con una estética deudora de Jacques Demy. ‘The Wild Boys’ evoca a Guy Maddin y al cine clásico de aventuras y, a su vez, elabora un discurso de género, como poco, asombroso. Teresa Villaverde, nombre fundamental del cine portugués en los últimos años, presenta ‘Colo’, retrato de la crisis de una familia fracturada que ejerce de espejo de otra crisis, económica, social y moral, de escala mucho más amplia. Sandrine Bonnaire protagoniza ‘Atrapa el viento’, la historia de amistad entre una mujer marroquí y la trabajadora francesa que se hospeda en su hogar.

Sobre una tensa relación padre-hijo se construye ‘Daha’, un filme alrededor del tráfico de personas nacido en la crisis de los refugiados. ‘Amateurs’, recién estrenada en el Festival de Tribeca, es la nueva película de Gabriela Pichler, ganadora del Festival de Sevilla en 2012 por ‘Come, duerme, muere’. También ganadora, en este caso del Premio al Mejor Guión en Sevilla, ‘A Violent Life’ mezcla terrorismo nacionalista y mafia en la isla de Córcega. Sharunas Bartas reflexiona sobre la guerra en ‘Frost’, que cuenta con Vanessa Paradis en su reparto. ‘Tower. A Bright Day’ será sin duda una de las grandes sorpresas del Atlàntida Film Fest; una impactante ópera prima con ecos de Lynch y Polanski alrededor de la locura. Comparte giro hacia lo fantástico con ‘Blue My Mind’, la historia de una adolescente que ve su cuerpo mutar.

Bajo el lema ‘Otros censuran, nosotros estrenamos’, la presente edición del AFF no rehuye la polémica. Al poder de controversia de ‘Holiday’ o ‘Permanent Green Light’ hay que sumar el de documentales como ‘Daliborek, el youtuber nazi’, grotesco representante del auge de la extrema derecha en Europa; ‘The Great European Cigarette Mistery’, sobre uno de los casos de lobby más controvertidos de la Unión Europea, que llega al festival tras pasar un año en la nevera mientras sus responsables hacían frente a diversos pleitos y amenazas; ‘El caso Kurt Waldheim’, sobre el nazi que llegó a presidir Austria y a ser secretario de la ONU; ‘El venerable W.’, cierre a la Trilogía del Mal de Barbet Schroeder; ‘El Caso Oleg Sentsov’, retrato del cineasta al que Rusia ha condenado a 20 años de cárcel; ‘Ni jueza, ni sumisa’, que es como un reality americano de humor negrísimo protagonizado por una jueza deslenguada y los delincuentes y criminales a los que debe juzgar; o ‘Samantha Hudson’, estreno mundial en el festival, sobre uno de los personajes más queridos y odiados de Internet en España, autor de ese himno hereje titulado ‘Soy maricón’. La ópera prima de Joan Porcel es una de las 28 producciones españolas presentes en el AFF18.

Títulos programados y premiados en distintos festivales patrios como ‘Yo la busco’, ‘Quiero lo eterno’, ‘Puta y amada’, ‘Lo que dirán’, ‘Europa’ o ‘Casa de nadie’. Además, el videoartista punk Kikol Grau será objeto de una retrospectiva de su obra que incluirá el estreno mundial de ‘Histeria de Cataluña’, suerte de secuela espiritual de ‘Histeria de España’. Un filme coral firmado entre otros por Carlo Padial, Andrés Duque o María Cañas, que mezcla ficciones y metraje de archivo para recorrer el pasado y presente de la Catalunya del Procés. Una película que, sin duda, no dejará a nadie indiferente.

Las 83 películas estarán disponibles online a partir del 25 de junio en la página web del festival (www.atlantidafilmfest.com). Filmin lanzará un abono para ver todas las películas por 15 euros (5 euros para suscriptores).

Imagen del filme ‘Holiday’, controvertido debut de la sueca Isabella Eklöf. Fotografía cortesía de Filmin.

Imagen del filme ‘Holiday’, controvertido debut de la sueca Isabella Eklöf. Fotografía cortesía de Filmin.

 

Sala Russafa entrega sus VII Premis del Públic

VII Premis del Públic de Sala Russafa
Sala Russafa
Dénia 55, València
17 de junio de 2017

Por séptimo año consecutivo, los espectadores han tomado la palabra y se han entregado los Premis del Públic de Sala Russafa, una modesta iniciativa que se suma a otros galardones como los otorgados por la AAPV (Associació d’Actors i Actrius Professionals Valencians) o AVETID (Associació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià), a la espera de que se pongan en marcha los anunciados en 2017 por la Consellería de Cultura.

“Llevamos con esta iniciativa desde que inauguramos y hemos visto cómo han ido creciendo los premios del público en otros municipios y ciudades. De hecho, Arden, compañía impulsora de Sala Russafa, los ha ganado con ‘Shakespeare en Berlín’ en L’Alcudia y El Puig, dentro de la Comunitat. Y ha sido finalista en el festival riojano de Haro. Así que conocemos las dos vertientes de este tipo de reconocimientos, la de quien otorga y la de quien recibe. Creemos que son fundamentales para dar un empujoncito a los profesionales del sector y que fue una gran noticia que las instituciones valencianas volvieran a recuperar sus galardones para las artes escénicas, pero parece que no terminan de arrancar”, comenta Juan Carlos Garés, director de Sala Russafa.

Según explica, los Premis del Públic de Sala Russafa tienen un doble propósito: “por una parte, queremos que los espectadores vean que no son un sujeto pasivo, que tienen la oportunidad de establecer una relación diferente con las artes escénicas y con la sala, de interactuar y dar su opinión sobre los espectáculos que programamos. Por otra, estos humildes galardones buscan que los actores, músicos, bailarines, etc., que llenan de arte y creatividad nuestro escenario, vean reconocido su trabajo”, señala Garés.

El sistema es sencillo: tras cada representación, los espectadores han podido cumplimentar una papeleta puntuando del 1 al 10 el espectáculo que acababan de ver, exceptuando los producidos íntegramente por la compañía Arden (vinculada a la dirección del centro) o la propia Sala Russafa.

Al acabar la temporada de programación regular, se ha hecho el recuento de todos los votos recogidos, sacando una nota media de cada espectáculo para que no influyera la cantidad de espectadores que lo vieron ni el número de funciones ofrecido. Con ese sistema se busca dar las mismas oportunidades a todas las propuestas que han pasado por el teatro. Por este sistema se han otorgado 5 de las 9 categorías.  En el resto ha sido el propio centro cultural y los patrocinadores quienes han valorado diferentes aspectos.

Merche Medina, de la revista MAKMA, entre el Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatre a 'Distancia siete minutos', de la compañía catalana Titzina Teatro. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

Merche Medina, de la revista MAKMA, entre el Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatre a ‘Distancia siete minutos’, de la compañía catalana Titzina Teatro. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

UN PALMARÉS CON FORMACIONES EMERGENTES Y OTRAS CONSOLIDADAS DE LAS ARTES ESCÉNICAS NACIONALES Y VALENCIANAS

Varias entidades se suman a esta iniciativa de apoyo al sector de las artes escénicas. En las primeras cinco categorías, su papel ha sido el de dar nombre al premio y aportar el galardón, porque el voto ha sido exclusivamente de los espectadores.

El Premi Urban-Levante EMV al Millor Espectacle Valencià de Teatre, en el que colabora el suplemento de ocio y cultura, ha sido para el montaje de ‘Flores azules’, de la compañía La Dramàtica Producciones. Irene González escribe y dirige esta pieza sobre la memoria histórica que pasó en febrero por la sala, en la que también interviene como actriz. Es la primera de larga duración para esta formación emergente de la escena local.

El Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatre, apadrinado por el portal cultural, ha recaído en ‘Distancia siete minutos’, de la compañía catalana Titzina Teatro. Después de cuatro años de gira con más de 350 representaciones en España y diversos países, la obra llegó al teatro de Ruzafa para celebrar sus últimas representaciones. Este galardón cierra una brillante trayectoria para esta pieza sobre la felicidad, escrita, dirigida e interpretada por Pako Merino y Diego Lorca.

En cuanto al Premi Menkes al Millor Espectacle de Dansa, en el que colabora la tienda especializada en vestuario para artes escénicas valenciana, el público ha escogido el espectáculo ‘DRAP’. Se trata de una propuesta de la compañía valenciana Mou Dansa, en colaboración con la ONG SETEM CV y dirigida por Juan Pinillos, que pasó por Sala Russafa en abril para concienciar sobre las consecuencias del consumismo reinante en el mundo de la moda.

El Premi C.C. Nuevo Centro al Millor Espectacle Teatral per a Xiquets i Xiquetes ha sido para ‘El caso del fantasma percursionista’, de la formación jerezana La Gotera de Lazotea, con 36 años de reconocida trayectoria. Música y títeres de mano se encuentran en esta curiosa historia sobre la convivencia de una abuelita y el espíritu que ocupa su casa, una obra familiar de la que pudo disfrutar el público de Sala Russafa en octubre.

Por último, el Premi Mondo Sonoro al Millor Directe Musical, en el que colabora la revista especializada, ha sido para ‘Badlands’, por la presentación en vivo de su nuevo disco. La formación valenciana agotó las localidades en dos jornadas consecutivas en las que dio a conocer las canciones de su último trabajo, un paso más en su sonido country, con toques de folk y bluegrass, que establece una conexión “far west- valenciana”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

A diferencia de en los anteriores casos, el siguiente galardón lo ha decidido el equipo de programación del centro cultural,  atendiendo a criterios de innovación y originalidad escénica entre las propuestas que durante toda la temporada han pasado por el teatro. El Premi El Diario CV a l’Espectacle Revelació, apadrinado por el periódico digital, ha recaído en ‘La dislexia de los conejos’, de la formación valenciana Conejos Teatro. Miguel Serrano firma y dirige esta distopía sobre el sistema educativo, ganadora del  I Premio SGAE – Russafa Escénica, que consistía en una dotación económica para poder desarrollar el espectáculo, pasando de una pieza breve a una de larga duración. La versión ampliada es la que se estrenó en el teatro de Ruzafa en febrero.

PREMIOS TAMBIÉN PARA LOS PROPIOS ESPECTADORES DE SALA RUSSAFA

Además de votar, el público de Sala Russafa también puede recibir reconocimientos. Es el caso del Premi Fundació Bromera al Millor Treball Escolar, en el que el centro cultural y los patrocinadores han escogido el de Noa Mª Paavola España, del CEIP Alejandra Soler. Y el Premi Fundació Bromera al Millor Col·legi Assistent ha distinguido al centro Color de Monte Colorado.

Por último, Sala Russafa entrega el Premi a l’Espectador 2018, elegido al azar entre todas las papeletas de votaciones recogidas. El galardón, que ha recaído en José Julián Ibáñez Primo, consiste en un abono-regalo para poder disfrutar de todos los estrenos teatrales que ofrecerá el centro cultural a lo largo de la próxima temporada.

El centro cultural agradece su colaboración y compromiso con las artes escénicas tanto a quienes han emitido su voto como a las entidades que han participado en esta iniciativa, apadrinando uno de los premios. Gracias a los espectadores y a los colaboradores ha sido posible esta séptima edición de los Premios del Público de Sala Russafa, una modesta iniciativa que volverá a ponerse en marcha la próxima temporada, conforme empiece la programación en el teatro de Ruzafa y la gente tenga la ocasión no sólo de sentarse en el patio de butacas, sino también de interactuar y de compartir su valoración sobre lo ocurre sobre el escenario.

Imagen general de los galardonados con los VII Premis del Públic Sala Russafa. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen general de los galardonados con los VII Premis del Públic Sala Russafa. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

Simple Minds abandera el primer ’4ever Valencia Fest’

’4ever Valencia Fest’
La Marina de València
Viernes 29 y sábado 30 de junio de 2018

La Marina de València acoge la celebración del primer ’4ever Valencia Fest’, postulado con el fin de erigirse en referencia dentro del circuito nacional de festivales de música, cuyo cronograma de conciertos se llevará a cabo los días 29 y 30 de junio de 2018.

4ever Valencia Fest. Makma

’4ever Valencia Fest’, gestado con el objetivo de rendir un particular homenaje a la ciudad, celebrará junto a Simple Minds las más de tres décadas transcurridas desde su conspicuo y celebrado concierto –dentro de su gira ‘Alive & Kicking’– en el verano de 1986.

De este modo, la banda escocesa atraca en La Marina de la mano de su decimoctavo disco, ‘Walk between worlds’, abanderando un cartel por el que transitan ínclitos como Santiago Auserón y Sexy Sadie, The Cult, Kaiser Chiefs, la electrónica punk de The Prodigy,  la prosodia galesa de Manic Street Preachers o el acento rock valenciano de Los Radiadores.

Ambas jornadas estarán amenizadas, así mismo, por los DJs invitados presentados por Jorge Albi: Caco Monsell, Carlos Simó, David “El Niño”, Edu Veneno, Fran Lenaers, Jesús Brisa, José Coll, Juanito Torpedo, Lluis Bonías, Manoley, Tony El Gitano y Víctor Pérez.

Además de la programación musical, el festival ofrecerá diversas actividades culturales en diferentes espacios de la ciudad y recintos: conferencias, talleres y exposiciones, food trucks con cocina nacional e internacional, mercadillo original de artesanos, beach club, zona vip y zona golden ticket con front stage y otros servicios.

Mas información en https://www.4evervalenciafest.com/

4ever Valencia Fest. Makma

 

“Pretendemos hacer música que emocione”

Entrevista a Suso Giménez, lider de Petit Mal, con motivo de su próxima actuación
Fiesta V Aniversario MAKMA
Museu Valencià de la Il-lustració i de la Modernitat (MuVIM)
Quevedo 10, València
Viernes 29 de junio a partir de las 21.00h

Suso Giménez lidera Petit Mal, veterano grupo, anteriormente conocido como Lo Horrible y lo Miserable, que alcanzó su mayor éxito con ‘Finlandia’ (2005). Ahora, recupera su formación original, completada con Juan Luis Salmerón (guitarra) y Anna Benavent (voz y violín), después de varios años por caminos separados. Con motivo del quinto aniversario de MAKMA, se suben de nuevo al escenario para interpretar nuevas canciones y recuperar algunos de sus temas más emblemáticos, como ‘Argumentos para salir intacto’ o ‘Yo soy tu fan’. Será el 29 de junio en el Museu Valencià de la Il-lustració i de la Modernitat (MuVIM).

A diferencia de los conciertos habituales, en los que tocáis para un público fiel, que os sigue desde hace muchos años, esta actuación se enmarca en el quinto aniversario de MAKMA, lo que hará que muchos asistentes os escuchen por primera vez. ¿Se afronta igual este tipo de conciertos?

Implica una mayor responsabilidad, sin duda. Pero estas oportunidades siempre resultan un reto más estimulante. Estamos entusiasmados.

¿Cómo definirías vuestra música?

Pretendemos hacer música que emocione a quien la escuche. Simple, pero complicado.

El público tendrá la suerte de presenciar la formación original de Petit Mal. ¿Qué aporta el violín y la voz de Anna Benavent a tus canciones?

Realmente, la echábamos de menos. Estuvo muchos años viviendo en el extranjero (Canadá, Australia…). Actualmente vive en Madrid. Su voz y violín aportan un plus de calidad que nos acerca a nuestro objetivo: llegar a tocar sentimientos del que nos está escuchando.

Imagino que Juan Luis Salmerón, tu socio musical desde los tiempos de Ora Pro Nobis, y tú ya os compenetráis a la perfección. Ya no necesitaréis quedar a ensayar.

Ja, ja. Se podría decir que sí. Llevamos tocando juntos desde los quince años. Reunirnos es complicado: Anna viene poco por Valencia, Juan Luis es miembro de otras bandas (La Muñeca de Sal, Punxutawney Phil…), pero merece la pena el esfuerzo, porque cuando los tres nos juntamos para tocar, realmente algo muy especial sucede. Lo notamos nosotros y pienso que la audiencia también lo percibe en los conciertos.

Petit Mal. Makma

Después de ‘Finlandia’, vuestro mejor álbum, tuvisteis un largo parón, interrumpido por la celebración del décimo aniversario del disco, que fue la excusa perfecta para volver a los escenarios, incluso lanzar un disco de versiones (‘Visiones finlandesas’), en el que muchos músicos reinterpretaron vuestras canciones. En los últimos años, has compuesto nuevos temas. ¿No puedes “desengancharte” de la música?, ¿qué te impulsa a seguir componiendo, ensayando y actuando?

Estuve desenganchado durante unos años, es verdad. Pero en los últimos tiempos he recuperado algo de la pasión por tocar que tenía en mi juventud. De hecho, en los últimos meses hemos estado grabando nuevos temas con Dani Cardona, nuestro productor y baterista habitual. Lo de ‘Visiones Finlandesas’ fue algo muy grande y emocionante. Bandas a las que admiramos reunidas en un disco haciendo preciosas versiones de temas de ‘Finlandia’. No se puede pedir más.

Has formado varios grupos, participado en proyectos paralelos como Café Desguace, actuado en homenajes a tu ídolo (Lou Reed), hasta has puesto la banda sonora a una película, ¿te queda algo por hacer en el terreno musical?

Casi todo. Me encantaría, por ejemplo, poder grabar un disco que me diera tantas alegrías y resistiera tan bien el paso del tiempo como el ‘Finlandia’.

Colaborar con Desguace Café siempre es un placer. Me invitaron a cantar con ellos algunos temas hace unos años, en una época de mi vida en la que tenía bastante abandonada la música. Me vino fenomenal para retomar mi afición. Desde luego, Dani Cardona (de Desguace Café) ha sido alguien fundamental en la historia de Petit Mal.

¿Producirá el próximo disco de Petit Mal? Material nuevo hay.

Sí. Eso esperamos. Pero aún nos falta componer más temas para  sacar uno realmente bueno. Seguimos trabajando en ello.

Si pienso en tus inicios, me viene a la cabeza la famosa frase de Brian Eno: “todos los que compraron uno de esos 30.000 ejemplares (del primer álbum de la Velvet Underground) formaron una banda”. Aunque unos 25 años más tarde, ¿se podría decir que te ocurrió algo parecido?

Creo que sí. No se me habría ocurrido entrar en una una banda si no lo hubiera flipado tanto en mi adolescencia con The Velvet Underground. Recuerdo cuando era un niño y me hermana mayor puso ‘Sweet Jane’ en el tocadiscos: no podía haber nada mejor.

¿Quiénes son, además de Lou Reed, tus referentes musicales?

Muchos. Algunos van y vienen. Otros siguen ahí desde mi adolescencia: Bowie, Dylan, Neil Young…

Cualquier iniciativa cultural que alcance su quinto aniversario merece una celebración. Como lector, ¿qué opinas de MAKMA?

Nos encanta colaborar con una revista que dedica tanta atención a las artes plásticas. Desde nuestros inicios, cuando ensayábamos en La Esfera Azul, hemos tenido mucho contacto con artistas. Lo seguimos teniendo, participando desde hace tres años en el festival El Ruso de Alarcón (Cuenca), donde se hace coincidir conciertos con exposiciones de arte.

Suso Giménez, Anna Benavent y Juan Luis Salmerón, integrantes de Petit Mal. Fotografía: David Segarra.

Suso Giménez, Anna Benavent y Juan Luis Salmerón, integrantes de Petit Mal. Fotografía: David Segarra.

 

Cartografías de Silvia Mercé en Xàbia

‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé
Comisariada por Marisa Giménez Soler
La Casa del Cable Espai D’Art
Triana 24, Xàbia (Alicante)
Del 1 de junio al 1 de julio de 2018
Inauguración: viernes 1 de junio a las 20h

Buscar a través del arte su lugar en el mundo, descubrir y conquistar ese recodo íntimo en el que las ausencias se transforman en luz y ya no duelen tanto, cartografiar un mapa propio de emociones donde las coordenadas crucen en el mismo plano recuerdos y anhelos, espejismos y vivencias. Enloquecer la brújula, esquivar el Norte, distraer los rumbos y lanzarse al mar.

Y entonces cambiar de esencia, de piel, fundirse con las profundidades teñidas de leyendas e historias, plantar cara a las mareas, escuchar sin miedo el eco lejano de los cantos que en la antigüedad cautivaron a aquel héroe aqueo, superar límites y así… dejarse mecer, permanecer.

Solo desde ese lado, desde esas aguas, rocas, islas, orillas…, desde esa mirada, es posible imaginar visiones contemporáneas inyectadas de color, energía y talento como las que nos propone en esta exposición, ‘Profundidades accesibles’, la artista Silvia Mercé. Sirenas, “sirenos”, seres mitológicos revolcados de modernidad; hábitats, fondos y paisajes marinos imbuidos de fuerza y sugerente transgresión. Peces, cetáceos… que se escapan de su ámbito, sumergiéndose en un fascinante caos de trazos, líneas y esbozos.

Silvia Mercé. Makma

El agua que seduce y atrapa, el cielo que empuja a la elevación, a la trascendencia. Lo desconocido, lo misterioso, siempre ha despertado la curiosidad de la artista. Su primera exposición, allá por los años noventa, que tuvo lugar en La Esfera Azul, se llamó ‘Mirando las estrellas’. Desde entonces, su inspiración ha transitado varias veces en busca de respuesta por el octavo cielo, desde donde, según la teoría medieval geocéntrica, estos astros irradian su luz. También las plantas que imagina Silvia trepan y se elevan hacia lo infinito. De savia bruta y hoja perenne, se agarran a la vida negando su rareza y fragilidad.

Los títulos que aúnan sus series guían su recorrido artístico y también vital; ‘Algunas especies raras. Géneros, familias, tribus y subespacios’, representada con varias piezas en esta muestra, nos habla de la identidad inmutable, de la incapacidad manifiesta de la raza humana de mezclarse con los otros, de mimetizarse con la naturaleza, de empatizar.

Errante y viajera, Silvia Mercé necesita experimentar, lanzarse a nuevos retos, dar vueltas por el mundo, enriquecerse de sensaciones, alimentar su alma, para más tarde parar, tomar aliento y regresar a sus puntos de referencia a los que se aferra fuertemente.

De sus viajes, de cómo vive y cómo siente, nacen obras que encapsulan recuerdos. Fotografías, collages, dibujos, pinturas… que ella luego mezcla y manipula digitalmente, deteniendo en el tiempo imágenes que son ya reminiscencias, momentos que fueron mágicos; frases repetidas, marcadas a modo de tatuaje que reflejan un estado de ánimo, un grito en la noche, un estallido de felicidad, una ráfaga de placer. Esquinas de la memoria que el color tiñe, intensificando para siempre instantes que no volverán, pero que reivindican su presencia en estos micromundos que componen la existencia.

Imagen general de una parte de la exposición 'Profundidades accesibles', de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D'Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen general de una parte de la exposición ‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D’Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Marisa Giménez Soler