La Sinfonía Inacabada de Manu Blázquez en el MuVIM

‘D759 in B minor’, de Manu Blázquez
IV Premio Nacional de Dibujo DKV Seguros – MAKMA
MuVIM
Cubo y Hall
Quevedo 10, València
Del 14 de diciembre de 2018 al 4 de febrero de 2019
Inauguración: viernes 14 de diciembre a las 20:00

El Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM) acoge la exposición ‘D759 in B minor’, del artista Manu Blázquez y bajo el comisariado de Vicente Chambó, proyecto ganador del IV Premio Nacional de Dibujo DKV Seguros – MAKMA, cuya inaguración tendrá lugar el próximo viernes 14 de diciembre de 2018 a las 20:00.

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‘D759 in B minor’ toma como referencia la ‘Sinfonía Inacabada’ de Franz Schubert, la misteriosa obra que ha llegado hasta nuestros días con la etiqueta de “no terminada”, y que para algunos es el resultado de una mente innovadora como fue la de Schubert. Aunque hay una cuestión que no ayuda a resolver  el misterio que aún hoy prevalece, ya que solo se compone de dos movimientos, cuando lo normal es que las sinfonías constaran de cuatro.

Con un código inabordable para muchos y de percepción minimalista, Blázquez manifiesta internarse en una serie de sucesiones numéricas establecidas, siguiendo el orden progresivo de las notas musicales de la inconclusa sinfonía, para ofrecer una lectura física abstracta, de manera que las notas musicales y pentagramas quedan transformados en geometrías, rectángulos o líneas para generar series de dibujos que materializan gráficamente los valores no visibles de aquella.

La sucesión de estas geometrías, a primera vista, no tiene sentido alguno, aunque, en el desplegable publicado para la exposición, Blázquez aporta unos manuscritos en el que se aprecian anotaciones y cálculos sobre papel y lápiz, apuntes utilizados para llegar al resultado final; cálculos anotados para expresar los conceptos.

Detalle de la obra 'D759 in B minor', de Manu Blázquez, ganador del IV Premio Nacional de Dibujo DKV Seguros-MAKMA.

Detalle de la obra ‘D759 in B minor’, de Manu Blázquez, ganador del IV Premio Nacional de Dibujo DKV Seguros-MAKMA.

La notación es la clave que da forma y sentido a esta obra, en este caso unida a la música. Las notas son traducidas como números y los números van siendo colocados en orden, quedando en ocasiones separados entre sí. En la obra de Blázquez se recogen un total de 14 grupos de instrumentos. En palabras del artista, “este tipo de notación tiene como fin romper visual y estéticamente con el lenguaje gráfico establecido”.

Manu Blázquez (Valencia, España-1978), en su etapa como estudiante de instituto, se interesó por el dibujo técnico y el grafiti, cursó estudios en la Universitat Jaume I de Castellón,  más tarde se trasladó a Italia con el fin de estudiar en la Academia de Bellas Artes de Bolonia, donde se diploma con la tesis ‘Comunicazione e riproducibilità’. Actualmente reside en Valencia.

El Premio Nacional de Dibujo DKV Seguros – MAKMA reconoce un proyecto expositivo inédito inspirado en un relato, historia o narración que tenga como forma de expresión el dibujo contemporáneo, fomentando el reconocimiento de artistas emergentes y apoyando la divulgación de sus obras,  contribuyendo a generar tejido cultural en el sector de las artes plásticas.

Detalle de la obra 'D759 in B minor', de Manu Blázquez.

Detalle de la obra ‘D759 in B minor’, de Manu Blázquez.

El mythos de Carlos Franco en Ana Serratosa

‘Pintura fruta’, de Carlos Franco
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, València
De 15 de diciembre de 2018 al 28 de febrero de 2019
Inauguración: sábado 15 de diciembre a las 11:30

Bajo el título ‘Pintura fruta’, la galería Ana Serratosa acoge, a partir del sábado 15 de diciembre, la exposición del artista Carlos Franco (Madrid, 1951), que podrá visitarse hasta el 28 de febrero de 2019.

La muestra reúne piezas pertenecientes a la etapa más reciente del artista. Pinturas entre las que predomina el gran formato, la técnica mixta, la impresión digital y, sobre todo, la riqueza cromática que tanto ha caracterizado la obra de Franco desde sus inicios, en el Madrid de los años 70.

En ‘Pintura fruta’ el visitante podrá hacer un recorrido por escenas y personajes procedentes de mundos dispares, en el que las manchas de color aparentemente azarosas se conjugan en armonía y encuentran su inspiración en momentos célebres de la literatura y la mitología más fantástica.

Imagen de la obra 'Almuerzo campestre en Nawasakill', de Carlos Franco. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Almuerzo campestre en Nawasakill’, de Carlos Franco. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Referencias al mundo clásico, la religión, las visiones y los sueños se hacen presentes en una exposición a la que Pablo J. Burillo, director de Cultura de la Fundación MAPFRE, describe como “un mundo que hunde sus raíces en la historia de la pintura, en la iconografía de nuestras distintas tradiciones y, a su vez, en otras magias más misteriosas y oscuras en las que todo parece jugar”.

La paleta de Franco es artífice de una pintura que, en palabras de Burillo, “está más allá de preocuparse de sus perfecciones o imperfecciones, y vuelca sobre el papel su necesidad de contar historias”.

Entre las 11:30 y las 14:00 horas del próximo sábado, la galería Ana Serratosa abrirá sus puertas al público en una presentación en la que el mismo Carlos Franco hablará brevemente de sus nuevas y antiguas creaciones. Un esperado encuentro que se lleva a cabo tras una ausencia de más de diez años del pintor en la ciudad del Túria, pero que sirve de continuación a la aplaudida exposición retrospectiva que recientemente protagonizó en el Centro de Arte Tomás y Valiente.

Imagen de una de las obras de Carlos Franco que forman parte de la exposición 'Pintura fruta'. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Imagen de una de las obras de Carlos Franco que forman parte de la exposición ‘Pintura fruta’. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

 

CalimaR’T 18: don de la fuga, infinito y misterio

’1.1 Univers’, de Amparo Garrido, Ana Elena Pena, Geles Mit, Javier Velasco, Jöel Mestre, Pep Carrió y Xavier Monsalvatje
CalimaR’T 18
Centro Calima. Observatorio de los sentidos
Nova Malvarrosa 11, Gilet (València)

Esto no es una crónica. Es un arpegio. De nota. Un cuento de los Tales y sin los cuáles nada sería. Porque no estamos en el 212 a.C., ni el número es el 22. Y tampoco falta la O. Se trata de un once, upon a time. Y UNIVERS. Un número que no se puede tocar porque es maestro. La introspección, si es íntegra, se abre por la fuga del horizonte de sucesos, dándolo todo, más allá del espacio y del tiempo. Porque el principio del mundo es lo ilimitado. Como la eternidad y un día, ese mañana en la frontera de enfrente.

CalimaR'T. MAKMA

’1.1 Univers’

¿Se trata de un once? Mirándolo bien, son dos unos separados por un punto. Lo interesante es cogerle el punto. El punto y seguido, los suspensivos… El punto y sus partes. Uno + uno son dos. Por alegrías. Uno punto uno punto es el principio de lo irrenunciable. Uno y uno, ecuación y devoción, ¿pasión? Matemática de longitudes y latitudes en el poliedro que inmiscuye la casa y el estudio, el jardín entorno. Una secuencia de la suma —el rito y el verano— , que en su cuarta edición reúne en Calima’RT a once artistas del valor sin dimensiones mirando mejor y bien, despertando el ser a los sentidos en la música mundana.

Y si aquí están los unos, ¿dónde están los otros? Pues también están. Dicen que siempre es más recomendable hablar de los otros y, que si lo haces, sea a partir del yo, en el punto de la madeja universal cuando deja de ser ovillo.

Al parecer, el dato científico es que esta exposición se ha inaugurado el 15 de junio de 2018, en CalimaR’T, cocinada por la artista alsaciana Deva Sand, sabiendo, no obstante, que el tiempo no existe. Ah, y un añadido del cyborg: la versión 1.1, en lenguaje computador, es que se trata de un software fiable. Porque las x.o tienen errores. ’1.1 Univers’ en un espacio de conocimiento donde habita el cambio de conciencia. Desde la receptividad y lo creativo. Entre los arquetipos y la magia, la transmisión y la confianza. La intuición, nada de comprensión. El toque sanador entre los principios y las profundidades, las pies y los manos.

Un único verso de naturaleza armónica. La unidad y la igualdad con la diversidad por sobre. Las velas sincrónicas. El viento en Sí, sostenido, en clave de Fa. El detalle está en el punto que los divide o los une de forma indivisible, que lo ilimitado está hecho de sus supuestos opuestos.

Imagen de las obras de Pep Carrió que forman parte de '1.1 Univers'. Fotografía cortesía de CalimaR'T.

Imagen de las obras de Pep Carrió que forman parte de ’1.1 Univers’. Fotografía cortesía de CalimaR’T.

El mar en la cocina. Palmeras, con sus cocos, en la movie room, esa habitación con vistas a la que el visitante llega al principio, si viene por Trotamundos; al final, tras atravesar la sala blanca, la fábrica de sueños o el balcón, viniendo por la playa. Y es en la intemperie donde está la puerta de esta exposición, con vistas al mar. A la Sureste. Miradas sobre la realidad unidas dentro del Observatorio de los Sentidos.

Un cosmos salpicado de grama. Las fotos están tomadas con pinzas. La poesía se fotografía, la pintura es cerámica y la escultura, la arquitectura de la crónica cuando te mira. Y animales que responden, la música clásica es para todos. Hay cápsula de bombeo. Y diálogo, entre la vida y la muerte, cómo no. Cuadros de mármol negro y flores en las rotondas, y lagos. Y un viaje, “la historia y el pasado a fuego y resistencia en una vida detenida en el tiempo por necesidad y por lucha”. Y fuego encendido en la alcoba, esas vidas del arte póvera.

Hay un paseo del olfato, el árbol de los deseos, un puerto de conexión, que proyecta una idea al espacio. Aquí se trata con la naturaleza y el esperanto, el reflejo es blanco y se mira con la raíz por los ojos, con hilos rojos, que bailan al viento. Arena de duna y Flora. Plantas de arenales, embrionarias, móviles, en la frontera donde resurge la vida y la ballena saluda. El lugar universal del germen en la tarea de cada artista, sagrado en sus bellas artes. Una extraterrencia en vida con cerezas de postre. Y el eje, un huevo de cristal con burbuja de aire en su interior. El origen, que diría aquél. Arriba y abajo es lo mismo como una pequeña vibración. Perdón, variación. Porque hablamos de la exposición ’1.1 Univers’, que es como decir, artículo 1: Los hombres (personas, animales y cosas) y las mujeres, nacen y permanecen libres e iguales, también en derechos, o cuanto menos aún los vericuetos. Las distinciones sólo pueden ser acorde de la música común de corazón limpio.

-¿Y de menú?
-Quiches veganos.

Imagen de una de las obras de Xavier Monsalvatje que forman parte de '1.1 Univers'. Fotografía cortesía de CalimaR'T.

Imagen de una de las obras de Xavier Monsalvatje que forman parte de ’1.1 Univers’. Fotografía cortesía de CalimaR’T.

María Tomás García

 

Sectas suicidas, parricidios y serial killers en Filmin

‘Shock Waves’, miserie de cuatro capítulos
Radio Televisión Suiza (RTS)
Filmin
Estreno en exclusiva a partir del 18 de diciembre de 2018

Tras el éxito en Atlàntida Film Fest de ‘Diario de mi mente’, la película de Ursula Meier que forma parte de la serie ‘Shock Waves’ (‘Ondes de choc’ en su versión original), Filmin estrena ahora los cuatro episodios que integran este proyecto de RTS, la televisión pública suiza, y que tiene como objetivo retratar alguno de los sucesos más espeluznantes que han tenido lugar en los últimos años en el que está considerado como uno de los países más seguros del mundo. Si bien Suiza es el cuarto país del mundo en PIB per cápita y se considera uno de los países más desarrollados, con mejor calidad de vida y con un índice de criminalidad de los más bajos del mundo, el horror también ha hecho acto de presencia en los últimos años en el país helvético.

Con tal motivo, en 2018, la Radio Televisión Suiza invitó al colectivo Bande à part, que integran los cuatro reputados cineastas Ursula Meier, Lionel Baler, Fréderic Mermoud y Jean-Stéphane Bron, a llevar a la ficción un suceso que les hubiese marcado profundamente. El resultado es esta miniserie antológica que retrata cuatro crímenes atroces que conmocionaron a la sociedad suiza, sobre todo por la implicación en ellos de niños y adolescentes.

Un instante de 'Sirius', de Fréderic Mermoud, ambientada en la Masacre del Orden del Templo Solar. Fotografía cortesía de Filmin.

Un instante de ‘Sirius’, de Fréderic Mermoud, ambientada en la Masacre del Orden del Templo Solar. Fotografía cortesía de Filmin.

En ‘Diario de mi mente’, Ursula Meier dirige a Fanny Ardant y a Kacey Mottet Klein en la historia de un parricida que le confiesa a su profesora de literatura los motivos que le han llevado a matar a sus padres. En ‘Sirius’, ambientada en la Masacre del Orden del Templo Solar, Fréderic Mermoud fija su calmada mirada en el adoctrinamiento y el fatal desenlace de los miembros de una secta. En ‘Nombre: Mathieu’, Lionel Baier representa la capacidad de resiliencia de un joven, víctima de un criminal en los años 80. Finalmente, ‘El valle’, de Jean-Stéphane Bron, es la realística dramatización de la persecución de un coche en el que viaja un joven ladrón que intenta cruzar la frontera franco-suiza.

“Queríamos mostrar el otro lado de la moneda para sacar a la luz las sombras del país tranquilo y próspero que todos conocemos”, afirma Ursula Meier, cuyo episodio, ‘Diario de mi mente’, se estrenó en el Festival de Berlín y participó con éxito en la última edición de Atlàntida Film Fest, el festival de cine de Filmin.

Sectas suicidas, parricidios, persecuciones policiales y serial killers se dan cita en esta serie de cuatro episodios, para completar una de las creaciones más singulares y atractivas de la televisión suiza en los últimos años.

Kacey Mottet Klein protagoniza 'Diario de mi mente', de Ursula Meier. Fotografía cortesía de Filmin.

Kacey Mottet Klein protagoniza ‘Diario de mi mente’, de Ursula Meier. Fotografía cortesía de Filmin.

 

 

 

 

 

 

AVVAC reclama al IVAM el libre acceso de artistas

II Jornadas sobre profesionalización en las artes visuales
Centre del Carme de Cultura Contemporània (CCCC)
23 y 24 de noviembre de 2018

Durante las II Jornadas sobre profesionalización en las artes visuales, que han tenido lugar el pasado viernes 23 y sábado 24 de noviembre de 2018 en el Centre del Carme de Cultura Contemporània, numerosos participantes –artistas, gestores, críticos y ponentes– marcharon desde este centro hasta el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), para hacer entrega de una carta de petición en este sentido.

La misiva iba firmada por la actual presidenta de la Unión de Artistas Contemporáneos de España (UNIÓN_AC), Consuelo Vallina, integrante a su vez de la International Association of Art (IAA), organización que agrupa a las asociaciones de artistas de la Unión Europea y de la que forma parte AVVAC.

Esta acción, consistente en la entrega de una veintena de ejemplares de la mencionada carta, dirigida al director del IVAM, José Miguel G. Cortés, tiene la intención de que se desbloquee el acuerdo por el que las/los artistas de AVVAC y del resto de asociaciones federadas a la UNIÓN_AC vuelvan a tener libre acceso al museo, tal y como ocurría en el pasado. Según la direc- ción del IVAM, este incomprensible retraso se produce debido a cuestiones burocráticas, mientras que desde AVVAC se empieza a perder la paciencia, en tanto que dicho trámite empieza a contarse por años.

Un instante de la concentración de miembros de AVVAC a las puertas del IVAM. Fotografía cortesía de la asociación.

Un instante de la concentración de miembros de AVVAC a las puertas del IVAM. Fotografía cortesía de la asociación.

Máxime cuando, además, y contraviniendo la filosofía de transparencia que parecen imponer los tiempos, recientemente, con la aprobación de la nueva Ley del IVAM se han marginado de su consejo asesor a las asociaciones profesionales del sector, entre ellas AVVAC, cuestión sobre la que se mantiene una negociación destinada a encontrar una solución adecuada, siendo uno de los temas tratados en la última reunión que mantuvo AVVAC con la Consejería de Cultura, el pasado 19 de septiembre (https://www.makma.net/compromiso-de-albert-girona-con-avvac/).

Con gran éxito en la convocatoria y en la calidad de las ponencias, las jornadas celebradas en el Centre del Carme Cultura Contemporània de València, se ha conmemorado el décimo aniversario de la creación de la asociación Artistas Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), colectivo   que se ha destacado en el esfuerzo por la defensa de los intereses profesionales de las/los artistas y en el impulso al conocimiento y la promoción del arte contemporáneo.

Dos jornadas donde han tenido lugar diversas mesas y talleres, contando con la participación de profesionales, colectivos y asociaciones de distintos ámbitos del arte, cultura y educación de distintos puntos de la Comunidad Valenciana, sobre temas como la aplicación de las Buenas Prácticas en el sector, la enseñanza de las artes, la gestión cultural, talleres prácticos, fiscalidad, Estatuto del Artista y otros, que han servido para cohesiones y aglutinar a las/los artistas e interesados en el mundo del arte y la cultura, en defensa de los intereses comunes del sector.

Con la sala llena, desafiando al clima y como colofón de las jornadas, se celebró una performance donde, en tono festivo y reivindicativo, se concedieron los primeros premios AVVAC, a través de una acción a cargo del artista Graham Bell.

Diversos miembros de AVVAC muestran la misiva firmada por la presidenta de la Unión de Artistas Contemporáneos de España (UNIÓN_AC) a las puertas del IVAM. Fotografía cortesía de la asociación.

Diversos miembros de AVVAC muestran la misiva firmada por la presidenta de la Unión de Artistas Contemporáneos de España (UNIÓN_AC) a las puertas del IVAM. Fotografía cortesía de la asociación.

AVVAC

 

Exquisitos y heterodoxos en el 56 FICX

‘En busca del Óscar’ (Octavio Guerra, 2018), ‘Cassandro The Exotico!’ (Marie Losier, 2018) y ‘Qué tal Pascual’ (Bárbara Brailovsky, 2018)
Competición Internacional Rellumes
56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Hasta el 24 de noviembre de 2018

“Hazme una máscara y una pared que me aparten de tus espías,
de esos ojos filosos y esmaltados, de esas garras patéticas
de ultraje y rebelión en los orfanatos de mi cara”
(‘Hazme una máscara’, Dylan Thomas)

Heteróclitos, inusitados, desusados, acrisolados y conceptivos, feraces y ubérrimos, ópimos y exquisitos, turbios o vítreos, yermos o fructuosos, distinguidos y decadentes, propios, raros, extravagantes y singulares.

Desde las precursoras escenas de ‘Eminescu-Veronica-Creanga’ (Octav Minar, 1914), la evolución del documental biográfico ha transitado por inquietantes carreteras secundarias al calor de lúbricos cineastas cuyos fascinantes (y, en ocasiones, estocásticos, perturbadores y enlodados) intereses han contribuido a colmar de personajes –sugestivas celebridades o embriagantes indocumentados– el exuberante devenir de las cinematografías periféricas.

Libérrima y parcialmente rescato del légamo a seres como las Edith Beale (madre e hija, tía y prima, a la par, de Jacqueline Kennedy Onassis), confinadas en la ruinosa hacienda de ‘Grey Gardens’ (Albert y David Maysles, 1975); el elegíaco fin de raza de los Panero en ‘El desencanto’ (Jaime Chávarri, 1976) y su ulterior y valetudinario ‘Después de tantos años’ (Ricardo Franco, 1994); la razón trágica, cristiana y cantillanera de José Pérez Ocaña en ‘Ocaña, retrato intermitente’ (Ventura Pons, 1978); la inefable sombra en cut-up de William Burroughs en ‘Burrgoughs: The Movie’ (Howard Brookner, 1983); el empolvado lupanar autobiográfico de Ramona Coronado en ‘Mónica del Raval’ (Francesc Betriu, 2009) o el hechizante hermetismo estepario del mirífico Harry Dean Stanton en ‘Harry Dean Stanton: Partly Fiction’ (Sophie Huber, 2012), solo por citar algunas confesas y aseadas debilidades.

Por ello, celebro con incontenibles albricias haberme precipitado en la presente edición del FICX por la cotidianidad escarpada de tres sujetos de rumbos vitales tan asimétricos como mesmerizantes, cuyos derroteros rivalizan en la sección internacional Rellumes (Destellos) del festival gijonés.

De este modo, el director canario Octavio Guerra escolta el concurso profesional del escritor bonaerense, crítico de cine y presidente de AEPRECI Óscar Peyrou en ‘En busca del Óscar’, mientras que la cineasta y comisaria francesa Marie Losier acompaña la biografía fronteriza del luchador paseño y queer Saúl Armendáriz Cassandro en ‘Cassandro The Exotico!’ y ‘Qué tal Pascual’ –mediometraje largo de Bárbara Brailovsky para el Máster en Teoría y Práctica del Documental Creativo de la UAB– rubrica el retrato del octogenario fígaro barcelonés Pascual Iranzo.

Si uno acicala sus argumentos con el perfume pseucocientífico de la morfopsicología, no cabe duda posible acerca de la excepcionalidad que portan consigo Peyrou, Cassandro e Iranzo, seres amanecidos en la pantalla con el porte de una fisiognomía tan arquetípica como heterodoxa:

Noble estatura, encarnada gorra de beísbol, camisas hawaianas y atuendo de lino estival, córneas y pupilas prominentes y lentes de alto índice, sempiterno estío, palabra lacónica y reticente, verbo abúlico y sucinto; principios que confieren al paso una inexorable impresión de vulnerabilidad y cáustica inapetencia (Óscar Peyrou).

Compacto tallaje, atlético torso, pómulos botulínicos y rostro cosmético, cabello cardado y áureo, prosodia mestiza y creencias sincréticas, chewing gum de fresas desérticas y ácidas, refrescos de cola con grosellas y poliuretano; aditamentos para un primer diagnóstico de figura tumefacta y camp (Cassandro).

Anatomía enjuta y talle encopetado, nariz prominente, cejas impetuosas, ojos acerados y anteojos mayúsculos, pelambre encoletado, verbo petulante y vanidad insolente, trago largo de maltas fermentadas y cítricos; ademanes opulentos y armonías consuetudinarias (Pascual Iranzo)

En consecuencia, Octavio Guerra, Marie Losier y Bárbara Brailovsky atesoran el afanoso reto de escudriñar tras la ceremoniosa máscara que, adherida, administra el pulso de sus personajes, con el propósito de permitirnos otear el envés, consumar la etopeya que toma refugio tras los overoles y completar el retrato digno de sus flaquezas.

Más allá de las iridiscentes y controvertidas críticas cinematográficas de Peyrou –cuya metodología de trabajo ha sido motivo de excelsa reflexión en estos predios por parte de Jesús García Cívico en el artículo ¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?–, ‘En busca del Óscar’ desvela a un individuo abreviado por la biografía, encamastrado de emigración, viudedad, cinefilia y silencio. Octavio Guerra y Víctor Montoya (director de fotografía) apuestan por una plausible ataraxia estilística, cuyo perenne equilibrio permite que sean su protagonista y sus diversos interlocutores quienes acentúen la métrica de la estupefacta hilaridad (protagónica) y las tribulaciones (tan comedidas como suficientes para evitar el remedo).

Provista de los ornamentos perforados y la textura amateur del 16mm, ‘Cassandro The Exotico!’ secunda el auge de la memoria y la decadencia gimnástica y emocional de Saúl Armendáriz, erigido en prócer de los exóticos –luchadores profesionales enmascarados con ademanes afeminados e hiperbólicos–. Marie Losier aporta las virgulillas estéticas a la semblanza locuaz de Cassandro, acérrimo y vigoroso adalid sobreviviente de narcóticos sótanos y hostigamientos, eclosionando de entre púlpitos domésticos, camastros de hotel, barbacoas costumbristas y cicatrices existenciales.

Por su parte, Bárbara Brailovsky y Gustavo A. Mejía (director de fotografía) se sitúan con esteticismo entre la facunda máscara y los espejos del ínclito peluquero Pascual Iranzo, atentos a los combinados del barman Ginés Pérez Navarro –en la contrastada barra del Belvedere– o a las prosaicas y jocosas reuniones de amigos en la costa de Blanes. Un filme que supera sin mácula las expectativas de un primer proyecto cinematográfico.

Guerra, Losier y Brailovsky ofrecen aventajados motivos para permanecer atentos a sus ulteriores propuestas. Peyrou, Cassandro e Iranzo han manifestado el carácter para alojarse en la memoria, tras haber sido razón.

Un instante del rodaje de 'Cassandro The Exótico!', de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Un instante del rodaje de ‘Cassandro The Exótico!’, de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Jose Ramón Alarcón

 

“El lector ideal es el lector con orejas”

#LetrasdelMediterráneo con Benjamín Prado
Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch
21 de noviembre de 2018

Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch han llevado a cabo el segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo, protagonizado por el novelista, ensayista y poeta Benjamín Prado. El autor se reunió con el público asistente en un diálogo distendido en el que hubo tiempo para hablar de libros, historia y diversas anécdotas emparentadas con el escritor madrileño.

El encuentro comenzó focalizando la atención sobre su polifacética escritura, acerca de la que comentó que “no soy polifacético, sino un humilde pluriempleado”. Con el público ya en el bolsillo, se habló de poesía. Prado confesó no tener una idea clara de qué es, aunque sí determinó que la concibe como “una manera de enfocar el lenguaje, al igual que el director de cine planta la cámara para crear un plano. Cambia la idea de leer las cosas, así como las odas elementales a la cebolla, los calcetines y las tijeras los hacen cambiar; al menos la idea que se tiene de ellas”.

No está claro si se puede aprender a pensar como un poeta: “Yo escribo para intentar saber lo que escribo. Los que somos polifacéticos también escribimos artículos, participamos en mesas de debate… pero siempre procuro saber lo que quiero decirme a mí mismo. Lo educado, lo responsable y lo honesto es prepararlo, y con los libros es exactamente lo mismo. Además, los libros deben enseñar algo”.

Benjamín Prado habló sobre el proceso de creación de sus personajes y el componente didáctico que cree que debe tener toda obra. Por ello, en ocasiones, procura que sus protagonistas  desempeñen tareas, oficios o profesiones que el escritor desconoce: “me lo tomé tan en serio que me hice macrobiótico cuatro años por uno de mis personajes”.

El escritor Benjamín Prado, durante un instante del encuentro organizado por Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch. Fotografía: Merche Medina.

El escritor Benjamín Prado, durante un instante del encuentro organizado por Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch. Fotografía: Merche Medina.

Además, el escritor tiene la creencia de que leer es escuchar por escrito y un libro es “un espacio en el que alguien tiene algo que contar y los otros algo que escuchar”. Por tanto, el creador expone todos sus sentidos.

De ahí que Prado confiese su predilección por el papel: “No se lee solo con los ojos; el sonido y el olor de las páginas forma parte del proceso. Escribir es como leer, pero de otra manera. Un libro siempre tiene que ser el camino a otros libros”, por aquel componente didáctico en el que ha insistido. “Juan Urbano es profesor de literatura porque así puede reivindicar a los clásicos que no se leen y, así, puedo escribir versos como los de Lope de Vega y comentar que este ya escribió sobre que ‘detrás de cada gran fortuna hay un crimen escondido’ mucho antes que lo hiciera Balzac”.

Entrando en un terreno más íntimo, Prado recuerda su amistad con Rafael Alberti, al que tuvo la suerte de conocer de muy joven: “Me enseñó mucho, quizás más de la vida que de literatura. Pero aprendí algunas cosas muy importantes de él. Por un lado, que el gimnasio de la escritura es la lectura. Si no lees, no puedes escribir. También su idea de la importancia de lo civil. Conocemos más de la Roma o la Grecia clásica por lo que escribieron Horacio, Homero o Aristóteles, que por los propios historiadores”.

El escritor utilizó una frase de Balzac a modo de síntesis: “La novela cuenta la historia privada de las ciudades”, pero sin olvidar el componente del entretenimiento. “No como lo entendemos hoy, como sinónimo de Belén Esteban, sino la idea noble de escribir sobre la historia de los negreros o la construcción del ferrocarril, y debe entretener. El lector ideal es el lector con ojeras”.

Continuando con los distintos formatos en los que se mueve su escritura, Prado no está muy seguro de por qué escribe una cosa u otra, en tanto que “escribo a partir de una idea y en el momento que la tengo ya sé si será una poesía, una novela o un ensayo. Cuando empecé con Juan Urbano dije que iban a ser diez libros, para acercarse cada uno a un género”.

Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch), Marina Vicente (Casa Mediterráneo) y el autor Benjamín Prado, durante un instante del segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo. Fotografía: Merche Medina.

Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch), Marina Vicente (Casa Mediterráneo) y el autor Benjamín Prado, durante un instante del segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo. Fotografía: Merche Medina.

A partir de aquí, la cita se centró en ‘Los treinta apellidos’, una historia vertebrada, en este caso, por la aventura. Prado adelantó que la siguiente será de estilo gótico. “En esta quiero que la gente se lo pase bomba”. Sobre la idea de esta novela comentó que, en un encuentro de un empresario con periodistas hace unos cinco años, habló sobre el IBEX 35: “nosotros lo llamamos el 30+5, porque el cinco es lo que entra y sale como las gallinas de José Mota y los otros treinta son las familias que llevan doscientos años gobernando España. Pensé que tenía ahí una novela y, después de visitar varios palacetes, pensé que Juan Urbano debía tener una investigación siempre del pasado, con un pie en el presente en esta historia”.

Comenzó a surgir, así, una novela en la que el protagonista buscaba el abolengo de una familiar catalano-gallega, acerca de cuyo pasado desconocía si habían sido negreros, pero sí con raíces familiares en Cuba. En la novela aparecen, además, dos personajes reales, lo que dota de un contexto fidedigno a toda la aventura.

“Toda Europa está construida sobre el colonialismo y esto se refleja también en esta novela. Pero cuando ya tienes hecho el carácter de los personajes, también hay que hacerles evolucionar. Por eso la cronología es fundamental para construir una historia que sea posible. Y contar todos esos hechos reales a través de la ficción es maravilloso”.

La cita concluyó tras una conversación fruto de diversas interrogantes suscitadas por el público, rubricando una actividad que se enmarca dentro de la apuesta por la cultura mediterránea que promueven Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch.

Programación conjunta

El primer acto de este espacio de encuentros tuvo lugar el pasado 15 de octubre con la presencia de la escritora israelí Galit Carlebach, y la intención es continuar, a lo largo del venidero 2019, con este tipo de actividades para dar a conocer a distintos creadores del mundo de la música, la literatura y de las artes. No obstante, la programación de 2018 atesora una nueva cita el próximo 14 de diciembre en Convent Carmen, con la celebración del concierto ‘Llum del Mediterráneo’.

Una acción de colaboración con la que se establecen vínculos, convirtiendo en referentes culturales a Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo para mejorar el conocimiento sobre España y los países mediterráneos.

Benjamín Prado. MAKMA

 

Fluxus, arte y tecnología en la UCV

‘Fluxus en la era digital’
III Congreso Internacional de la Cátedra de Arte y Tecnología
Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV)
Jorge Juan 18, València
Jueves 22 y viernes 23 de noviembre de 2018

‘Fluxus en la era digital’ es el nombre del III Congreso Internacional de la Cátedra de Arte y Tecnología que se llevará a cabo los jueves 22 y viernes 23 de noviembre de 2018, en el salón de actos San Juan y San Vicente de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV), con la participación de importantes artistas, curadores e investigadores de transcendencia internacional que analizarán la situación actual del arte y la cultura ante los nuevos medios.

El evento se encuentra coordinado por el Dr. José Alfonso Cosme, director de la Cátedra de Arte y Tecnología de la UCV. Entre los invitados internacionales destaca la presencia virtual (online) de Rolando Peña (El príncipe negro), artista conceptual de fama internacional y creador de la Fundación Para la Totalidad en Nueva York, quien trabajó junto a Warhol, Maciunas, Duchamp, Yoko Ono y otros padres del Fluxus en los años sensenta.

FLUXUS. MAKMA

Durante el encuentro se realizarán Mesas Fluxus, con la participación de asistentes presenciales y online unidos a los artistas y a más de una veintena de ponentes de ámbito internacional, como la artista Andreina Fuentes, reconocida promotora cultural y fundadora de la plataforma Arts Connections, desde Miami. El profesor de semiótica y cultura Humberto Valdivieso desde la Universidad Andres Bello de Venezuela; el director del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá Gustavo Ortiz; el curador Colombiano Juan David Quintero y Gerardo Zavarce, desde Santo Domingo.

Además, por España, participan los catedráticos David Pérez y José Ramón Alcalá, la Dra. Virginia Paniagua, el especialista en Arte y robótica Ximo Lizana, el especialista en net art Nilo Casares, el artista performer Carlos LLavata, la curadora Rosa Ulpiano, y  Oscar Mora, de Intramurs.

Este congreso permitirá entender la afectación de los nuevos medios y los avances tecnológicos en las reflexiones y propuestas artísticas, además de investigar, desde el aspecto sociológico, las mutuas influencias que se desarrollan en la evolución cultural, ante un panorama novedoso y cambiante con gran rapidez, como es el arte y la tecnología͟, explicó Cosme.

El profesor y artista internacional José Cosme desarrollará el encuentro como parte de un performance e indicó que todo lo que se muestre en el congreso será un importante reflejo de la realidad internacional en arte y tecnología, que por su inabarcabilidad necesita registro y análisis constante, a medida que evoluciona.

FLUXUS. MAKMA

 

El fulgor de la palabra de Juan Diego en el FICX

Encuentro con Juan Diego
Premio Nacho Martínez 2018
56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
16 de noviembre de 2018

El 56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX) ha incoado su cronograma de la mano y la palabra de Juan Diego (Sevilla, 1942), con motivo de la concesión del Premio Nacho Martínez 2018 al actor bormujero, en cuyo encuentro con prensa y público ha procurado, en compañía de Alejandro Díaz Castaño –director del festival–, focalizar la atención en algunos de los principales acentos que han singularizado su dilatada trayectoria biográfica y profesional.

“En Sevilla, cuando yo no era”

Tal y como ha recordado, desde una sobresaliente pronta edad, Juan Diego hubo descubierto “el poder de la palabra”, fruto de la tercerita de Pemán y las crónicas taurinas del diario ABC que aventuraba a leer a uno de sus tíos, afectado de cataratas; “sentía que crecía a medida que leía”, eclosionando, de este modo, el fértil fulgor de la oralidad, fuente de poder y de impostura, “principio y forma esencial de comunicar” a través “del silencio de los demás que se produce al escuchar”.

El director el FICX, Alejandro Díaz Castaño, y Juan Diego, durante el encuentro con prensa y público, con motivo del Premio Nacho Martínez 2018. Fotografía: Merche Medina.

El director el FICX, Alejandro Díaz Castaño, y Juan Diego, durante el encuentro con prensa y público, con motivo del Premio Nacho Martínez 2018. Fotografía: Merche Medina.

De este modo, el Sergio Maldonado de ‘El viaje a ninguna parte’ (Fernando Fernán Gómez, 1986), o el Saturnino de ‘Jarrapellejos’ (Antonio Giménez-Rico, 1988), orientaba el horizonte de sus primeras y trémulas inquietudes hacia el territorio de la escena: “en teatro, el público y la crítica te examinan, te evalúan. Eso te obliga a estar muy pendiente del trabajo que realizas”. Un oficio refrendado a través del teatro universitario sevillano, que le brinda la oportunidad de adentrase en los overoles vagabundos y existencialistas de Vladimir y Estragon en ‘Esperando a Godot’, de Samuel Beckett.

De un modo ineludible, abandona provincias y recala en los estudios diurnos de Televisión Española y merodea la estival academia vespertina y nocturna del Gijón: “a finales de agosto íbamos al Café Gijón, porque era cuando solían hacerse las contrataciones para las compañías de teatro”, tal vez en perpetua y estocástica búsqueda, en tanto que “la suerte es un elemento fundamental. La suerte es un aliado”, que determina para Juan Diego, aséptica e implacablemente, el devenir profesional, cuya melanítica periferia conduce al actor a plantearse “¿por qué unos triunfan y otros no?”.

Tal vez deba tratarse de una suerte sustentada por una primera y ortodoxa metodología de trabajo, fundamentada en la lectura y memorización de aquellas representaciones a las que acudía como avezado espectador, en tanto que “seguía las funciones como si fueran un máster de interpretación. Más allá de concentrarme en entender lo que decían, que ya no necesitaba, me fijaba en la técnica interpretativa”.

Repaso audiovisual de la trayectoria de Juan Diego durante la gala inaugural del 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Repaso audiovisual de la trayectoria de Juan Diego durante la gala inaugural del 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

“El conocimiento de la sonoridad interna del castellano”

Y, de nuevo, “en Sevilla, cuando yo no era”, las lecturas y revelaciones metafóricas, la desolación mística, crítica y poética de ‘Noche oscura del alma’, “leída entre naranjos”, la lacerante prosodia interna de Juan de la Cruz, que rubrica su trayectoria académica y retorna, décadas ulteriores, a las celdas toledanas y cinematográficas, refrendado por la determinación del cineasta Carlos Saura: “vuelve a ti un golpe tan determinante en tu existencia”.

Hitos y líricos destellos de un laureado itinerario profesional que ha transitado por diversos latifundios, como el turbio y excelso cortijo fílmico de ‘Los santos inocentes’ (Mario Camus, 1984) o el pregolpista protectorado magrebí descarnado por un aflautado Francisco Franco en ‘Dragon Rapide’ (Jaime Camino, 1986).

Merecido reconocimiento holístico para un abanderado, entre otras lides, de la determinante huelga de actores de 1975 (que logró dignificar la jornada laboral del colectivo), cuya voz, perfumada de magisterio, nicotina y salbutamol, prosigue adherida, contumaz y diligente, a la raíces de la escena y las diversas ramificaciones de la interpretación.

Juan Diego, durante un instante del encuentro con la prensa y público en el 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Juan Diego, durante un instante del encuentro con la prensa y público en el 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón