La lírica existencial de Petit Mal

‘Andar sobre hielo frágil’, de Petit Mal
Discos Sféricos, 2018

En 2005 apareció “Finlandia”, álbum publicado por Discos Sféricos que supuso el debut discográfico de la banda Petit Mal. El título, pese a sus gélidas resonancias, se refería, curiosamente, a una calle de València. Aquella colección de canciones intimistas, que se pegaban a quien las oía casi sin que se diese uno cuenta, tuvo una limitada repercusión. Sin embargo, con los años, los temas fueron creciendo y, lo que es más importante, siguieron escuchándose en los reproductores de muchos aficionados.

Como explica Suso Giménez Soler, cantante, guitarrista y compositor del grupo, “los resultados positivos vinieron después”. De hecho, los años le han valido a aquel trabajo ya lejano calificativos como “disco icónico” o “referencia del indie pop valenciano”.

Pese a ello, una década transcurrió en silencio en lo que a nuevo material de estudio se refiere, si exceptuamos el EP ‘Me conoces bien’, de 2008. Pero ese silencio tan largo y desconcertante ha tenido el efecto de alimentar la expectativa, la curiosidad, por oír nuevos temas de aquella banda: ¿cómo habrían evolucionado? ¿Qué de nuevo tenían que decir? Sin duda, aquella tenía que ser una historia inconclusa.

Petit Mal. MAKMAAlgo se movía cuando, en 2015, de cara al décimo aniversario de ‘Finlandia’, once bandas valencianas se juntaron para versionar las canciones de Petit Mal. El disco se publicó bajo el título de ‘Visiones finlandesas’.

El proceso culmina ahora con la aparición, por fin, del que es ya segundo álbum de estudio de Petit Mal, ‘Andar sobre hielo frágil’. Al parecer, el homenaje y reconocimiento por parte de amigos y compañeros de oficio fue lo que empujó definitivamente a Suso Giménez a retomar la escritura de canciones: “Hubo años de pausa, pero en los últimos he ido haciendo cosas, primero a ritmo lento y después ya con fecha de estudio… y eso ha cristalizado en el disco”, ha explicado. También “estuve desenganchado durante unos años, es verdad. Pero en los últimos tiempos he recuperado algo de la pasión por tocar que tenía en mi juventud”, dijo hace un tiempo.

Llegamos entonces al álbum, al tan esperado álbum, y ¿qué nos encontramos?

Evolución y continuación

‘Andar sobre hielo frágil’ constituye, en cierto modo, una viva continuación de ‘Finlandia’. Existe una especie de coherencia evolutiva entre ambos trabajos, pese a que más de una década los separa.

Esa sensación de continuidad –uno de los puntos interesantes del álbum– se debe a que, imaginamos que con paciencia y esfuerzo, se ha logrado reunir de nuevo a los perpetradores de aquel hito: no sólo repite la formación original, con Suso Giménez Soler, Juan Luis Salmerón (ambos llevan tocando juntos desde los quince años) y la violinista Anna Benavent (quien se les unió en 1999), sino que también vuelve Dani Cardona, productor de ‘Finlandia’, aunque esta vez solamente tocando batería y percusiones. Repiten, así mismo, discográfica (Discos Sféricos) y hasta el diseñador de portada, Antonio Ballesteros, quien ha vuelto a aportar una icónica imagen que representa a la perfección esa mezcla de calidez y frío en que se mueven las composiciones de Suso.

Petit Mal. MAKMAEl tiempo ha pasado, no obstante, y la formación se enriquece con Anna Sanz de Galdeano (violín y coros), Paco Morillas (bajo y productor, el disco se ha grabado en su estudio El Árbol), Xavo Giménez (banjo) y Gilberto Aubán (piano y teclados).

En la música de Petit Mal ha habido, desde luego, un desarrollo que va más allá de la evidente querencia por los ritmos sureños y country. Estos son una constante en casi todo el disco. Si ‘Finlandia’ era ya de por sí un trabajo sobrio, en ‘Andar sobre hielo frágil’ las canciones se han espirituado al máximo en favor de la intensidad. No se ha dejado el menor espacio para el efectismo o lo superfluo. No hay nada prescindible, ni en temas ni en arreglos.

Tanto es así que las diez canciones que componen el álbum rebasan por los pelos los treinta minutos de duración. La mayoría no llegan a los tres minutos… Diez años de evolución creativa condensados en apenas media hora de música.

Es un severo ejercicio de honestidad del que salen muy favorecidas la emoción y el detalle: oyendo el disco se tiene la sensación de que cada escucha desvelará siempre nuevos matices. “Me encantaría grabar un disco que resistiera tan bien el paso del tiempo como ‘Finlandia’”, dijo Suso Giménez hace años.

Un sentimiento de fragilidad, de precariedad existencial, recorre cada canción, como ya se nos anuncia en el título. “Vivir es caminar sobre hielo frágil, nunca sabemos por dónde se va a romper”, ha afirmado el propio Suso.

La voz de Suso, tan sobria como los temas que compone, es la de un amigo, un vecino, un compañero de trabajo: alguien cercano a quien nos gusta escuchar mientras nos cuenta sus problemas, su pelea con la vida.

 

Tema a tema

El disco se abre con la canción que le da título. Un tema que emana lirismo y que se beneficia enormemente del violín de Anna Benavent y del piano de Gilberto Aubán. Destaca también el estupendo apunte eléctrico final.

‘Tampoco sé adónde ir’ es un ejercicio de rítmica rabia contenida, un efectivo reproche en medio tiempo, cuyo crescendo invita a menearse.

‘Indiferencia’ es, quizá, uno de los temas carismáticos del disco. Una composición llena de sentimiento, donde el bajo y la batería marcan los ritmos sureños tan presentes.

‘Canción de ayer’ plantea sin adornos la dificultad de crear una buena canción. Las frustraciones, a ritmo de banjo, del compositor, que suelen quedarse fuera del foco.

‘No sabe volver’ es la plasmación de una de las grandes virtudes de Petit Mal: la capacidad de, con pocos elementos, suscitar hondas emociones. Una canción llena de recovecos, para escuchar y reescuchar.

‘Canción de Lot’, con sus referencias bíblicas, es uno de los temas que entran en la primera escucha. Parece destinado a convertirse en un clásico entre los seguidores de la banda, con su vibrante guitarra eléctrica y con su pegadizo coro final. A este aporta su tono de bajo el propio padre de Suso Giménez Soler.

‘Todo es mejor’: canción de gran belleza, que nos habla de la consagración del amor de pareja y que, quizá, sea la que más remita a ‘Finlandia’. A destacar los coros de Anna Sanz de Galdeano, la preciosa línea de bajo, el atractivo ritmo de piano y el hipnótico juego de voces. Todos juntos conforman esa atmósfera oscura y sosegada que constituye el signo creativo de la banda.

‘Miedo’: melodía a la vez delicada y vigorosa compuesta por Suso Giménez, con letra de Fernando Giner Giménez. Un tema de reafirmación en la lucha amorosa.

En ‘Tus dudosos aciertos’ vuelven los aires folk y country, reforzados por un emocionante piano y el refrescante banjo de Xavo Giménez. Un tema sincero y cautivador.

El disco se despide con ‘Si esto fuera verdad’, canción que cierra de manera intencionadamente abrupta el viaje con el significativo verso “si esto fuera el final”.

Esperemos que no, que volvamos a escuchar pronto nuevas canciones de Petit Mal, y que no tengamos que esperar otros diez años.

PETIT MAL | ANDAR SOBRE HIELO FRÁGIL | SPOTIFY

Petit Mal en pleno concierto en La Edad de Oro de València, con motivo de la presentación de 'Andar sobre hielo frágil'. Fotografía cortesía de Discos Sféricos.

Petit Mal en pleno concierto en La Edad de Oro de València, con motivo de la presentación de ‘Andar sobre hielo frágil’. Fotografía cortesía de Discos Sféricos.

José Miguel Vilar-Bou

Elena López Riera en el DA2 de Salamanca

Elena López Riera
Visiones Contemporáneas
Playtime Audiovisuales
DA2 – Domus Artium 2002
Avenida de la Aldehuela s/n, Salamanca
Del 14 de febrero al 26 de mayo de 2019

El 14 de febrero arranca la séptima temporada de Visiones Contemporáneas, últimas tendencias en el cine y vídeo en España, un proyecto comisariado por Playtime Audiovisuales (Enrique Piñuel y Natalia Piñuel) que tiene su espacio de exhibición en DA2 – Domus Artium 2002, Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca.

El inicio de la temporada de 2019 estará dedicado, en su decimonoveno ciclo, a la cineasta Elena López Riera, a la que seguirán los dedicados a David Domingo aka Stanley Sunday, para terminar el año con la artista visual Nùria Güell, quien además dará una master class en el museo.

Visiones Contemporáneas. MAKMAVisiones Contemporáneas se ha convertido, desde el cominezo de sus ciclos en 2013, en un referente dentro de la exhibición audiovisual en España, compaginando las proyecciones con encuentros y clases maestras de los artistas invitados, apostando siempre por artistas comprometidos con su tiempo, que se arriesgan tanto formal como conceptualmente.

Hasta la fecha, 18 son las artistas que han tenido su Visiones Contemporáneas, ofreciendo un amplio espectro del panorama audiovisual contemporáneo español: Félix Fernández, Alex Reynolds, Chus Domínguez, Albert Alcoz, Arrieta y Vázquez, Laida Lertxundi, Left Hand Rotation, Eli Cortiñas, Víctor Iriarte, Regina de Miguel, Lois Patiño, Momu & No Es, Eloy Domínguez Serén, Las Chicas de Pasaik, María Ruido, Rosana Antolí, Diana Toucedo y Dora García. En 2017 se ha comenzado, igualmente, un programa de itinerancias, que ha llevado el proyecto a Barcelona, México DF. y Los Ángeles.

ELENA LÓPEZ RIERA

La primera artista programada para este 2019 es Elena López Riera, cineasta y docente alicantina, con base en Suiza. Doctora en Comunicación Audiovisual, ha enseñado cine y literatura comparada en la Universidad de Ginebra, siendo también invitada como investigadora a la Universidad Sorbonne-Paris III y como profesora a la Universidad Carlos III en Madrid.

 

En 2009 funda el colectivo de experimentación audiovisual Lacasinegra, quienes, tras varios años trabajando con diferentes formatos en torno a las prácticas artísticas, realizaron en 2014 el largometraje ‘Pas à Genève’. En solitario, estrenó ‘Pueblo’ en la Quinzaine des Réalisateurs de Cannes de 2015. Desde entonces no ha cesado de cosechar premios en algunos de los certámenes más prestigiosos a nivel internacional, como el Festival Internacional de Cine de Locarno, el Festival de Cine Europeo de Sevilla o el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde en su última edición le fue concedida una mención especial del jurado, y fue seleccionada con su nuevo proyecto, el largometraje ‘El agua’, en Ikusmira Berriak 2018, un programa de apoyo a proyectos audiovisuales que apuesten por la innovación y la experimentación.

Para este ciclo se han seleccionado sus tres últimas películas rodadas en solitario: ‘Pueblo’ (2015), ‘Las Vísceras’ (2016) y ‘Los que desean’ (2018), un conjunto de trabajos que transitan en torno a los límites de la no-ficción, teniendo como protagonistas los escenarios de su pueblo natal, Orihuela (Alicante), los rituales y tradiciones que componen la memoria del lugar y funcionan como eslabón generacional, creando comunidades que incorporan a personas de todas las edades atraídas por estas ceremonias.

Fotograma de 'Las vísceras', de Elena López Riera. Fotografía cortesía de Playtime Audiovisuales.

Fotograma de ‘Las vísceras’, de Elena López Riera. Fotografía cortesía de Playtime Audiovisuales.

“Sé lo que es valorar la libertad”

#LetrasDelMediterráneo con Nativel Preciado
Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo
Miércoles 6 de febrero de 2019

Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo continúan el año cultural con un encuentro con la escritora Nativel Preciado en la sede de la fundación. La periodista charló con el público asistente sobre su trayectoria profesional y algunas vivencias en épocas clave de la historia de España.

Nativel Preciado ha ejercido como cronista parlamentaria y ha sido una de las pocas mujeres presentes en el 23F. De niña soñaba con ser Pinito del Oro, fascinada por su historia deseaba unirse al circo. Pero, sobre todo, Preciado se siente una mujer privilegiada: “soy una privilegiada histórica, he vivido muchas experiencias y he tenido la suerte de ir, por ejemplo, a un colegio laico durante el franquismo”.

La escritora ha realizado un repaso por su historia personal, recordando que en su época universitaria era un poco radical. “Hoy día soy socialdemócrata. Trato de ser moderada y equilibrada. Y me llena de orgullo y satisfacción una frase que Ángel Gabilondo ha dicho hoy: ‘para ser moderado tienes que ser valiente’”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Aunque su vida personal la ha contado en el libro ‘Hagamos memoria: Políticos y periodistas de la Transición a nuestros días’ (Fundación José Manuel Lara, 2016), la escritora no dudó en comentar anécdotas sobre sus inicios y cómo ya de muy joven quería ser escritora. “Soy grafómana, así que cuando quería ser escritora descubrí que la manera más sencilla era ejerciendo el periodismo, por lo que decidí dedicarme a ello, aunque también estudié Ciencias Políticas. Frecuentaba los cafés de la época, como el Café Gijón, y acabé en Diario de Madrid. Allí aprendí a escribir entre líneas”.

Preciado ha relatado cómo se podía superar la censura en una época en la que se ejercía de forma “desgarbada”. “Se escribía sobre problemas laborales, lo que hacía Francisco Camacho… pero sabíamos que no lo podíamos publicar a causa de la censura. Lo que hacíamos era contárselo a los corresponsales de Le Monde diplomatique o el New York Times y luego publicarlo nosotros”. Nativel Preciado recuerda con cariño que fue a “una buena escuela”.

Sobre estos inicios, sorprende que justamente sus primeros libros fueran unas biografías sobre boxeadores. La escritora no dudó en contar cómo había terminado escribiéndolas: “Los de arriba nos tenían algo de manía a los jóvenes y me enviaban a distintas secciones cada poco. En deportes, mi jefe me preguntó cuál era el deporte que menos me gustaba y dije el boxeo. Por lo que fui a combates y me hice amiga de grandes boxeadores de la época. Me hice una experta e hice las biografías de Cassius Clay y de Legrá”.

Preciado ha comentado en más de una ocasión que se siente una privilegiada por poder ejercer el periodismo en la época que lo ha hecho: “Tuve mucha suerte. No viví una guerra. He conocido lo que es una dictadura. Sé lo que es valorar la libertad, que no es solamente tener derechos políticos, sino reunirte con quien quieres, ir a conciertos y hablar de lo que te apetece. La gente no sabe el valor que tiene la democracia. La Transición fue un camino lleno de dificultades, quienes la critican creen que fue muy fácil, pero no. Todos los días había que negociar y calmar los ánimos, pero había muertos y montones de obstáculos. Me siento una privilegiada. No sé si se me acabará ahora, pero que me quiten lo bailao”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Sobre el nuevo periodismo, Preciado opina que no le gusta hablar en términos generales, porque “en todas las profesiones hay minorías. Las cosas ahora están muy mal, pero hay jóvenes que lo están haciendo muy bien en pequeñas ciudades, jugándose el puesto para contar los problemas de corrupción que están aconteciendo allí, un robo, un problema en un hospital… Esa gente se merece todo el respeto del mundo, porque se la juegan. Sigo encontrando gente valiosa”. 

Sin embargo, afirma con rotundidad que la época actual se ha desmadrado, “donde el que más habla es el que más chilla e insulta. En las tertulias es un espectáculo”.

Uno de los puntos más candentes de la tarde fue el momento que la periodista narró los acontecimientos que vivió en primera persona durante el 23F: “En esa época había muy pocos periodistas. No había esa selva de micrófonos que empujan. El día del 23F ya había soñado que algo así sucedía. Estaba en tribuna y entró Tejero y el resto de la comitiva, pensé que si iba al despacho de Gómez Llorente podría tirarme del primer piso y escapar. Listos como yo eran los escoltas de los diputados, quienes tuvieron la misma idea. Pero no era viable aquella estrategia”.

La periodista pone los pelos de punta al público relatando aquella experiencia: “estaba allí tirada en el suelo, con Muñecas (Jesús Muñecas Aguilar, excapitán de la Guardia Civil) apuntando con el rifle. Pero ese día no hubo ningún tiro. Empecé a pensar y dije que me encontraba muy mal; alguien dijo que estaba embarazada y me dijo que me sentase al lado de una alfombra enroscada. Comenté que necesitaba ir al baño. El golpe fue tan chapuza que no sabían dónde estaba nada. Pasé por el hemiciclo y en el despacho estaba Tejero con Suárez. Tuve el privilegio de vivir un poquito más que los demás esa conversación. Y después de todo el periplo, conseguí salir gracias a un general golpista”.

Unido a la experiencia del 23F, el público le ha preguntado por su experiencia con Adolfo Suárez, al cual tuvo el privilegio de entrevistar. “Fui muy crítica con él. Un tipo con camisa azul era imposible que fuese demócrata. Con el tiempo lo entrevisté y lo valoré. Creo que fue muy consciente del ejercicio del poder y eso lo hizo mejor, porque creo que a partir de esa experiencia fue capaz de darse cuenta de que para lo que lo habían elegido le superaba y decidió dimitir a pesar de estar solo, los problemas con su partido y de salud que tenía.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Preciado considera que su dimisión “fue un acto de generosidad para evitar un golpe y que los militares lograsen llevar a cabo un gobierno de concentración. En su ejercicio de poder fue consciente de que la democracia merecía la pena. Es algo que valoro. Al final, los políticos tienen que ser los instrumentos para conseguir los objetivos del pueblo. Y Suárez consiguió muchas cosas en poco tiempo, contra todo viento y desamparo. Valoré al personaje mucho después”.

Cambiando de tercio, pero continuando con la política, el público le preguntó sobre los debates televisivos. En cuanto a los debates comentó que no hay un escenario preparado. Ellos conocen los temas pero no las preguntas. Son debates acalorados en los que después algunos tertulianos se marchan a cenar juntos. “Nada que ver con los debates políticos de los jóvenes líderes, se odian y creo que estamos envenenados. Hemos luchado por una democracia imperfecta, porque lo es. Pero esta época da mucho miedo porque hay una sensación extendida de que los jóvenes no soportan ni confían en la política. Desde Felipe González, creo que estamos viviendo uno de los momentos más delicados. Me pregunto si no será posible ponerse más de acuerdo, más allá de la búsqueda de apoyos. Los jóvenes líderes de los partidos solo piensan que van a ser el próximo presidente del Gobierno”.

Para finalizar el encuentro, la periodista habló sobre la prensa escrita: “Creo que el papel no tiene mucho futuro. Los periódicos tal como los concebimos no tienen mucho sentido. Todo es muy vertiginoso, como los periódicos online. Pero tampoco creo que sea el envoltorio de la próxima década”. Sin embargo, “a mí me gusta escribir porque me hago responsable de lo que escribo, pero me encanta la radio y creo que es el medio con más futuro. Es muy directo y natural porque se ha de prestar atención a la palabra”.

Con todas las anécdotas y vivencias de Nativel Preciado, Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch cerraron una tarde de #EscritoresdelMediterráneo, que continuará con una nueva actividad el próximo 21 de marzo de 2019, mediante un encuentro con Carmen Posadas.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

El simbolismo invernáculo de Alberto Conejero

‘Todas las noches de un día’, de Alberto Conejero, dirigida por Luis Luque
Pentación Espectáculos
Con Ana Torrent y Carmelo Gómez
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 17 de febrero de 2019

“Pese a las veladuras que aparentan cubrirlos (sus cuadros de la vida), no tienen ninguna artificiosidad: a través de esos velos se disciernen siempre, con toda precisión, los contornos de algo substancial, de algo que brota de la fuente misma de la humana existencia y que no es en modo alguno efímero o pasajero”
(Maurice Maeterlinck)

Tal epígrafe, que la investigadora de la UCO Juana Toledano Molina recoge en su ensayo ‘Teatro simoblista en España: algunas formas del poema drámatico’, se formula atribuido al dramaturgo belga Maurice Maeterlinck (1862-1949), prócer del teatro simbolista francófono y de generosa influencia en todas las dramaturgias europeas, tal y como el actor, escritor teatral y profesor de la RESAD Daniel Sarasola postula en la destacada antología ‘Simbolismo y modernismo en el teatro español’ (Fundamentos, 2011).

Todas las noches de un día. MAKMA

La sentencia de Maeterlinck bien puede erigirse aquí a modo de exordio de cuanto acontece, palpitante, en la obra de Alberto Conejero ‘Todas las noches de un día’, que fondea en el Teatro Olympia de València, hasta el próximo 17 de febrero, de la mano de Ana Torrent y Carmelo Gómez, orientados por el rumbo del director madrileño Luis Luque.

Modernismo contemporáneo, lirismo dramático, teatro de ensueño, introspección narrativa, calima truculenta y decadente; aditamentos proposicionales del simbolismo para un texto alegórico que rubrica el prolífico y ubicuo autor jienense –indubitable adalid, junto a Juan Mayorga, de la presente escena española–, henchido de la analepsis que Conejero procura germinar en el espacio metafórico de un invernadero decimonónico, erigido en una reliquia superviviente de los azares biográficos de sus personajes.

Ana Torrent (Silvia) y Carmelo Gómez (Samuel) encarnan a dos seres atormentados por sus respectivos abolengos, tan discordantes como miméticos en el castigo, cuyas penitencias lastran la onerosa carga de la espectral memoria familiar. Silvia, última habitante de un caserón hostigado por las urbanizaciones colindantes, en el que subsiste un viejo invernadero al cuidado obsesivo de Samuel. Entre ambos surge una relación de necesidad y desequilibradas correspondencias, cimentada por el tiempo relativo que propicia su aislamiento, como testigos inanes de cuanto acontece fuera de su no-lugar.

 

‘Todas las noches de un día’ uniforma su relato epidérmico a partir del interrogatorio policial al que Samuel debe enfrentarse, tras la incierta desaparición de Silvia, tesitura que propicia las escenas retrospectivas y la interpolada evolución de la memoria. Samuel se ve inquirido por un agente –in absentia– que asiste, junto al público, a los delirios del recuerdo, entre premonitorias tormentas estacionales, ipomoeas albas, hemerocallis y cactáceas que habitan su invernáculo, convertido en mazmorra, en jaula última para sus íntimas evocaciones.

Carmelo Gómez y Ana Torrent fascinan e impresionan, tornan inteligibles las cuitas y contribuyen decisivamente –junto a la labor escenográfica de Monica Boromello y la música de Luis Miguel Cobo– a elevar las razones poéticas de un libreto definido por el propio Conejero como “un texto que tiene algo de thriller, algo de melodrama y algo de tratado de botánica”.

Carmelo Gómez y Ana Torrent durante un instante de 'Todas las noches de un día'. Fotografía cortesía de Teatro Olympia.

Carmelo Gómez y Ana Torrent durante un instante de ‘Todas las noches de un día’. Fotografía cortesía de Teatro Olympia.

Jose Ramón Alarcón

“El dinero no viene de los premios”

Entrevista al cineasta Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’

Concluida la temporada invernal de los principales premios cinematográficos del cine español, MAKMA entrevista a Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’, película galardonada con siete Premios Gaudí –incluyendo mejor película en lengua no catalana y mejor director–, además del premio especial Feroz y su más recientes nominaciones en los Premios Goya 2019.

‘Entre dos aguas’ llega doce años después del documental ‘La leyenda del tiempo’ (2006), su primera película sobre Camarón, con Isra como protagonista de la cinta, quien vuelve a la isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y a sus hijas.

¿Cómo surge la necesidad de hacer esta película?

Surge de cuando hice un viaje a la isla de San Fernando en el año 2000. Fuimos de vacaciones y nos enamoramos del lugar y sus gentes. Rodar allí era un proyecto muy íntimo, ya que los protagonistas pasaban de niños a adolescentes.

Podría decirse que me inspiró la trilogía de Truffaut con Apu. Y cuando apareció ‘Boyhood’ (Richard Linklater, 2014) en los cines, aún nos ayudó a contar un poco mejor nuestra historia.

Isaki Lacuesta. MAKMA

¿Cuál ha sido la parte más difícil del rodaje de ‘Entre dos aguas’?

Lo más difícil fue buscar cangrejos y coquinas con Isra en el barro, y nos dimos cuenta de lo barato que resulta comer marisco, por la dificultad que tiene el recogerlo. El barro nos cubría hasta las rodillas, y nos chupaba las zapatillas. Llevábamos las cámaras hundidas en el barro hasta la cintura; fue realmente complicado.

Y ellos lo hacen para poder subsistir con su familia y deben usar la economía sumergida para poder seguir adelante con sus vidas.

¿Cómo es tu relación con los actores y, en particular, con Israel Gómez Romero, con el que ya habías rodado antes?

Amistad, cariño, respeto, y admiración. No tengo mejores palabras para definirlo. He visto crecer a Isra desde los 12 años y he podido compartir su experiencia de enamorarse. Pasamos mucho tiempo conviviendo mientras rodamos y el amor es un elemento muy importante. Creo que he tenido mucha suerte con los actores y actrices con los que trabajo, porque nos llevamos muy bien, y estoy encantado de trabajar con ellos y de repetir, a veces.

Tu película anterior, que ya fue premiada con el Gaudí, ‘La próxima piel’ (2016), tuvo a Àlex Monner como protagonista junto a Emma Suarez, que fue premiada con el Goya. ¿Cómo fue trabajar con ellos y, en general, con los actores que has dirigido?

Esta ha sido mi quinta nominación a los Premios Gaudí, y estoy encantado. Hay actores con los que me une una relación especial y con ellos podría hacer muchas otras películas; entre ellos están Emma y Álex, además de Sergi Lopez, y también Bárbara Lennie –con quien ya estamos preparando nuevo proyecto-.

Un instante de la película 'Entre dos aguas', de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

Un instante de la película ‘Entre dos aguas’, de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

¿Se han cumplido tus expectativas, tras los diversos premios y nominaciones cosechados durante las últimas semanas?

A cualquier premio hay que ir sin esperar nada. Hay que tomarlos y valorarlos en su justa medida. Salir ganador no significa que no vayas a trabajar después, si no que muchas veces trabajas aún más, y en realidad es el trabajo lo que hay que valorar.

Y no ganar, no significa que tu peli no guste, sino que esto es solo una competición: unas veces se gana, y otras se pierde. Depende de muchos factores: del jurado, de la audiencia, de lo buenas que sean las otras películas, etc.

Lo que sí que ofrece ganar un premio es una atención mediática que, a veces, hace que el público descubra obras que igual no hubiese ido a ver de otra forma. Pero que yo sepa, solo los premios Forqué tienen dotación económica, así que el dinero no viene de los premios, al menos, no directamente.

Ya ganaste una Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por ‘Pasos dobles’, en  2011. ¿Qué ha significado para ti volver a conseguirla por ‘Entre dos aguas’?

Ganar la Concha en 2011 me hizo mucha ilusión, porque el jurado que me eligió eran gente que yo idolatraba. ¡Les admiraba, y pude hablar con ellos! Fue un sueño cumplido. En los Gaudí, así como en los Goya, es un espacio más relajado, donde nos encontramos y nos valoramos entre compañeros.

¿Te gustaría conseguir un Óscar y llegar a lo más alto? ¿O de lo contrario, no eres tan ambicioso y ya eres feliz con tu trabajo?

Pues sí, me gustaría mucho. Es algo que no había pensado hasta este año, pero creo que sí que me gustaría mucho ganarlo. Ahora ya casi se ha convertido en un reto, y he empezado un nuevo proyecto con ese objetivo en mente. Espero ganar el Óscar, sí. ¡Ojalá! (sonríe).

Aparte de cine, también has hecho videoinstalaciones, guiones, colaboraciones en libros colectivos… ¿hay alguna faceta artística que te gustaría desarrollar y que no hayas hecho aún?

Colaboro con músicos y arquitectos, pero no lo soy, aunque me gusta jugar a serlo, y con ellos puedo hacerlo. Para mí es un aprendizaje más de mi faceta de director. Me gusta mucho hacer colaboraciones, y haré todas las que pueda.

¿Cuál es el nuevo proyecto en el que estás trabajando? ¿Puedes contarnos algo?

Pues sí, estoy haciendo nuevas cosas, y tengo un proyecto interesante a medio plazo, que de momento es secreto (y del que no puedo hablar ahora mismo), pero ya os enteraréis a su debido tiempo.

¿Qué le dirías a un estudiante de cine que quiera convertirse en director? ¿Algún consejo?

Que haga lo que más le guste y con intensidad total. Con mucha pasión y, sobre todo, con mucha determinación. No hay que hacer cine como forma de inversión, porque hay buen cine que no retorna demasiado a nivel económico.

Yo creo que hay que hacer realidad los sueños propios, no los de otras personas. Porque cualquier proyecto tiende a tener sus problemas y, si tú eres quien debe solucionarlos, es mejor que sean tus propios problemas lo que estén en juego.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por 'Entre dos aguas'. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por ‘Entre dos aguas’. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Neus Flores

Un Óscar para Sorogoyen

‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen
Apache Films, Caballo Films y Malvalanda (2017)
18 minutos
Filmin

La plataforma de vídeo bajo demanda Filmin ha nutrido su ubérrimo catálogo con los ya egregios dieciocho minutos que conforman ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen, erigidos en el presente anhelo de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE) de cara a la nonagésimo primera edición de los Premios Óscar, tras su nominación en la categoría de mejor cortometraje de ficción, en la que el próximo domingo 24 de febrero (madrugada del lunes 25 en España) competirá junto a las producciones canadienses ‘Fauve’ (Jeremy Comte) y ‘Marguerite’, (Marianne Farley), la irlandesa ‘Detainment’ (Vincent Lambe) y la estadounidense ‘Skin’ (Guy Nattiv).

Madre. MAKMAEl director madrileño afronta la última escudilla de un opulento invierno ahíto de ágapes y distinciones, tras la feraz cosecha de galardones obtenidos por ‘El reino’ a su paso por los Premios Forqué, los Feroz, las medallas del CEC y los recentísimos Goya, cuya cita sevillana formalizó una diarquía entre las procelosas y hediondas aguas mediterráneas del poder y las inclusivas, diversas y visibles bondades de la hilarante, didáctica e irregular (cinematográficamente) ‘Campeones’.

‘Madre’, que ya hubo obtenido el galardón al mejor cortometraje de ficción en los Premios Goya 2018 –entre otros y numerosos laureles en festivales nacionales y foráneos– desarrolla, a través de un portentoso e inquietante plano secuencia doméstico, la repentina y desesperada conversación telefónica entre un niño de seis años –incógnitamente abandonado por su padre en la vastedad de una playa vascofrancesa– y su madre, quien trata de averiguar, con el secundario auxilio de la abuela del menor, el improbable paradero de su hijo, mediante algún elemento o señal distintiva que este pueda reportarle a través de un teléfono móvil a punto de consumir su batería.

Desenlaces aparte, Sorogoyen sustenta el opresivo hilo conductor en manos de una límpida puesta en escena, nutrida de referencias inciales a la existencia de la figura Iván (voz del infante a cargo del jovencísimo Álvaro Balas), y las veraces y plausibles interpretaciones de Blanca Apilánez (abuela) y, muy especialmente, Marta Nieto (madre), quienes alimentan los rasgos cualitativos y confieren fidedigna incertidumbre a este angustioso relato cinematográfico, entre cuyas virtudes técnicas debe destacarse el sobresaliente manejo de la luz natural, supeditado a la deriva emocional de sus protagonistas.

Sin duda, tanto su corpus formal como narrativo (epílogo singularmente incluido), justifican, amén de la estocástica bienvenida del premio de la Academia –que hubieron olfateado, entre otros, Borja Cobeaga, Javier Fesser, Nacho Vigalondo y Juan Carlos Fresnadillo–, la realización de un largometraje homónimo –ya en fase de edición– que prosigue su diégesis meses después del enigmático colofón de ‘Madre’. Un camino –del corto al largo a partir de un mismo título y argumento– por el que, curiosamente, ya ha transitado su compañera de nominación ‘Skin’, del director israelí Guy Nattiv.

La actriz Marta Nieto durante un instante de 'Madre', de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

La actriz Marta Nieto durante un instante de ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

Jose Ramón Alarcón

Teriomorfismo y ciberpunk en Plastic Murs

‘Real Fiction’, de Deih, Dhani Barragán y Jay Bisual
Plastic Murs
Denia 45, València
Del 1 de febrero al 1 de marzo de 2019
Inauguración: viernes 1 de febrero a las 19:30

Es obvio que en la segunda década del siglo XXI, las nuevas expresiones del arte contemporáneo están consolidando un marco de actuación creativa, dejando atrás un modelo de modernidades que durante todo el siglo XX estaba asociado a los diferentes ismos. Todas las corrientes de ruptura del siglo pasado propusieron un esquema diferente de percepción de la realidad y, por tanto, de su representación. Pero nunca hasta ahora la libertad de interacción entre la creatividad artística, la realidad y la ficción habían sido tan activas y, por qué no, efectivas.

Imagen de la obra 'Hunch', del artista Deih, que forma parte de 'Real Fiction'. Fotografía cortesía de Plastic Murs.

Imagen de la obra ‘Hunch’, del artista Deih, que forma parte de ‘Real Fiction’. Fotografía cortesía de Plastic Murs.

Vivimos tiempos en que la actualidad hiperconectada nutre de forma inmediata la creación artística, dando como resultado nuevas tipologías de obras como las que componen esta exposición; obras que van desde las representación artística de un insider interestelar en la soledad de parajes deshabitados espaciales, hasta elementos de teriomorfismo, ciberpunk y post-pop, realizadas bajo una utópica realidad paralela e inquietante, plasmada por propuestas estéticas creativas que componen esta exposición, creada bajo tres manos que dibujan una alternativa ficción real.

Los potentes matices narrativos propios del cómic, manga y lowbrow, son las líneas gráficas elegidas con las que se encontrarán los visitantes de la exposición ‘Real Fiction’. En estos diferentes modelos de experiencia artística hay algunos que incluso no tienen razón de ser, si no es alimentándose del combustible temático del día a día existencial de la real ficción de los autores, encontrando la inspiración narrativa en los medios y la técnica en el histórico valor de la tradición gráfica oriental y occidental.

A su vez, sus creaciones artísticas nos devuelven la mirada, inundando nuestra consciencia de realidades nacidas de su ficción, reclamando en la composición de sus obras el poder de anticipación visionaria o el paralelismo residente en la obra representada de este hecho y que así lo confirma.

Imagen de la obra 'Creepy House', de Dhani Barragán, que forma parte de 'Real Fiction'. Fotografía cortesía de Plastic Murs.

Imagen de la obra ‘Creepy House’, de Dhani Barragán, que forma parte de ‘Real Fiction’. Fotografía cortesía de Plastic Murs.

Plastic Murs presenta un reflejo del momento creativo de las nuevas expresiones del arte contemporáneo, centrándose en un tándem que siempre ha disfrutado de mucho prestigio en la cultura valenciana: la ilustración y el arte urbano. Una propuesta que busca equilibrio y la contraposición, la posibilidad de disfrutar de una enérgica exposición de una forma única.

Forman este conjunto Deih, Dhani Barragán y Jay Bisual, artistas que de una forma brillante, consiguen trasladar su estilo desde la hoja hasta el muro, pasando de la ilustración al dibujo, con una fidelidad que hace que sus obras sean perfectamente reconocibles por la gente que habita las ciudades y el “gran público virtual” que sigue a estos artistas a través de sus redes sociales.

La exposición ‘Real Fiction’ es un ejemplo de cómo el arte plural actual, lejos de buscar un nombre comercial con el que #etiquetarlo, desea acceder a la gran lonja del reconocimiento mundial por mérito propio, crear nuevos lenguajes más allá de ser un simple idioma.

Imagen de la obra 'Producer', de Jay Bisual, que forma parte de 'Real Fiction'. Fotografía cortesía de Plastic Murs.

Imagen de la obra ‘Producer’, de Jay Bisual, que forma parte de ‘Real Fiction’. Fotografía cortesía de Plastic Murs.

Deih (València, 1977), con un trabajo que habitualmente apunta hacia la representación icónica de un insider en un paraje interestelar, representando procesos, inquietudes y razonamientos, experimentados por el propio artista.

Dhani Barragán (Sevilla, 1989), con una estética lowbrow, elementos que evocan a la contracultura utilizando personajes que suelen ser animales personificados representados en forma de collage imposible, enmarañados y aparentemente desordenados, que esconden una orquestada harmonía lowbrow.

Jay Bisual (Vic, 1984), robots, calaveras y seres freaks que conviven en una especie de versión distópica de una neociudad, configurando un mundo psicodélico y surrealista, donde crea retratos distorsionados y con un toque de humor, mezcla de la realidad callejera y la ciencia ficción.

Fran Picazo

Sábados de propuestas sonoras en La Pèrgola

Conciertos de La Pèrgola de Cervezas Alhambra
La Marina de València
Calle de la Aduana, Moll de Ponent s/n, València
Del 2 de febrero al 25 de mayo de 2019

Más fechas y el doble de grupos. La Pèrgola de Cervezas Alhambra de La Marina de València 2019 abre el telón el próximo 2 de febrero con récord de citas consecutivas: dieciséis sábados y más de cuarenta propuestas sonoras conformarán un cartel que lucirá, sin pausa, todos los sábados a mediodía, de febrero a mayo, en este ciclo único e irrepetible junto al mar que ha revolucionado el ocio diurno de València, con más de 18.000 espectadores en 2018.

Cervezas Alhambra refuerza su vínculo con La Pérgola y con la ciudad de València, a través de este nuevo ciclo de conciertos que apuesta por los mejores talentos locales, poniendo en valor los procesos creativos basados en la dedicación y el esmero, así como la calidad, la originalidad y la variedad artística. Estas propuestas locales, junto con destacados grupos internacionales y nacionales, convierten cada concierto en una experiencia musical única e irrepetible, y el enclave modernista del frente marítimo en un destacado punto de encuentro sociocultural de la ciudad.

La Pèrgola. MAKMA

La presencia de mujeres será una constante cada fin de semana en el escenario de La Pèrgola de Cervezas de La Marina de València, lo cual constituye un reflejo de la nutrida y rica oferta musical con acento femenino que podemos encontrar en la actualidad. De este modo, ha sido sencillo para la organización lograr que ningún sábado quede exento de presencia femenina.

Grupos internacionales como Cloud Nothings, Screaming Females, (norteamericanas) y Bestia Bebé (Argentina) se unen a destacados nombres del panorama independiente nacional como Saïm, Apartametos Acapvlco, Luís Brea, Joana Serrat, Vancouvers, Joan Colomo o Terrier. Y no faltará la nota valenciana representada en nombres como Petit Mal, Cuello, Alberto Montero, Modelo de Respuesta Polar, Tardor, Fru Katinka, Inèrcia o Senior i el Cor Brutal.

Las actuaciones volverán a ser gratuitas y a llevarse a cabo a mediodía (de 11:30 a 14:30), ahondando en la apuesta por la luz y la apertura de públicos (desde los más jóvenes al familiar), convirtiéndose en el plan perfecto para arrancar el fin de semana. Por otra parte, el ciclo reivindica las idóneas condiciones de València para realizar conciertos al aire libre y junto al mar durante todo el año.

Una experiencia musical para disfrutar sin prisa y con los cinco sentidos de la mano de Cervezas Alhambra. Momentos únicos e irrepetibles que combinan la excelencia musical y el espíritu artesanal intrínseco en la marca a través del maridaje con sus principales referencias, Alhambra Especial, Alhambra Reserva 1925 y Alhambra Reserva Roja.

Imagen de uno de los conciertos celebrados en La Pérgola de Cervezas Alhambra en 2018. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de uno de los conciertos celebrados en La Pérgola de Cervezas Alhambra en 2018. Fotografía cortesía de los organizadores.

En el ciclo también colaborarán marcas como Vermell Vermut, Zummo Living Culture o Komba (empresa de talleres de animación educativos para los más pequeños).

Conciertos de febrero a mayo de 2019 – Horario: de 11:30 a 14:30 h

Febrero
Sábado 2: Cuello • Saïm
Sábado 9: Alberto Montero • Tuya • Gem
Sábado 16: Modelo de Respuesta Polar • Tardor • Filipinxs
Sábado 23: Cloud Nothings • Mad Robot

Marzo
Sábado 2: Screaming Females • Cigüeña
Sábado 9: Apartamentos Acapvlco • Bestia Bebé
Sábado 16: Bearoid • Mueveloreina • Fru Katinka
Sábado 23: Pau Alabajos • Luis Brea • Petit Mal
Sábado 30: Vancouvers • Senior i El Cor Brutal

Abril
Sábado 6: Joana Serrat • Junior Mackenzie
Sábado 13: Joan Colomo • Side Chick
Sábado 20: Tirano • L’emperador • Inèrcia
Sábado 27: Els Jóvens • Jorra I Gomorra

Mayo
Sábado 4: Electrónica 360º
Sábado 11: Johnny B. Zero • Terrier • Sierra
Sábado 18: Fernando Alfaro • Julio Bustamante & Lavanda
Sábado 25: Surforama Festival Party

Imagen de uno de los conciertos de la Pérgola. Imagen cortesía de los organizadores.

Imagen de uno de los conciertos celebrados en la Pérgola de Cervezas Alhambra en 2018. Imagen cortesía de los organizadores.

Las confesas desdichas de ‘Cinco horas con Mario’

‘Cinco horas con Mario’, de Miguel Delibes, dirigida por Josefina Molina
Sabre Producciones y Pentación Espectáculos
Con Lola Herrera
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 3 de febrero de 2019

El Teatro Olympia de València acoge, hasta el próximo domingo 3 de febrero de 2019, ‘Cinco horas con Mario’, ínclita adaptación de una de las obras de referencia del escritor vallisoletano –y otrora académico– Miguel Delibes, bajo la sempiterna dirección de Josefina Molina y el conspicuo protagonismo de Lola Herrera.

Erigida en un ineludible clásico de la escena contemporánea española, la presenta gira –que circula, de nuevo, tras la congratulaciones por el quincuagésimo aniversario de la publicación de la novela en 1966– cursa una tercera versión que atisba 2020 como horizonte definitivo, aupada por el natural, inmaculado y octogenario atletismo de la actriz castellana, cuya etapa de madurez curricular parece haberse forjado en asociación con la deriva de esta perenne función, desde que las céntricas y montepías tablas madrileñas del Marquina alumbraran su controvertido estreno en pleno y transicional otoño de 1979.

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, durante un instante de la representación de 'Cinco horas con Mario'. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, durante un instante de la representación de ‘Cinco horas con Mario’. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Carmen Sotillo (Lola Herrera) prosigue paseando, cuatro décadas después, ese soliloquio de velatorio doméstico y crepuscular, propicio para el monólogo confeso frente al difunto, cuya relación marital ejemplifica un lúgubre acervo de inquinas y desdichas, soledades vívidas y recriminaciones póstumas, náuseas, contrición, adulterios inconsumados y soterradas lujurias.

“Aparte de desempeñar un papel determinante en la trama, son seres presionados por el entorno social, víctimas de la ignorancia, la política, la organización, la violencia o el dinero”, aseveraba Delibes acerca de buena parte de la nómina de personajes que puebla el cosmos de su narrativa. De este modo, Menchu y Mario ilustran, huérfanos de excesos escenográficos, el testimonio arquetípico de los antagonismos de la burguesía media de provincias en la adusta, lóbrega, católica y opresiva España de los años sesenta.

En reprobatorias palabras de Carmen a las citas bíblicas que parecen orientar las inquietudes del difunto, Mario encarna la figura de un introspectivo catedrático de instituto, zaherido por frustraciones literarias y una sospechosa y social religiosidad posconciliar, cuyo vituperado sentido de la dignididad y de la justicia social lo hubieron transformado en un marido taciturno, estéril frente las necesidades y aspiraciones tradicionales, económicas, religiosas y románticas de su esposa, paradigma y dechado esta de heredadas y tópicas virtudes inmovilistas y anhelos de la clase media del momento.

Las ineludibles transformaciones etopéyicas y culturales, acaecidas desde su publicación y ulterior adapatación teatral, han posibilitado superar el incipiente maniqueismo que exudaba el troquel de sus personajes, tal y como el propio Delibes indicaba en la nota del autor para la edición de 2008 de su novela: “Mas fueron suficentes unos años para que las cosas empezaran a cambiar. Los lectores ya no se mostraban unánimes en sus juicios: Mario no era el bueno ni Menchu la mala. ¿Por qué iba a ser bueno Mario? ¿Por qué mala Menchu? ¿Por haber recibido una educación trasnochada? Pero Mario, tan entregado a su causa, no entendió a su esposa, que, con muy poco esfuerzo, se hubiera puesto de su lado (…) De todo esto me doy cuenta ahora. En su momento estaban muy próximos y pesaban mucho los papados de Juan XXIII y Pablo VI. Ante la torpeza ajena, los partidarios de aquéllos se irritaban antes que disculparla, aunque la ingenuidad no merecía este castigo”.

Sin embargo, esa misma metamorfosis y evolución del mapa de inquietudes y costumbres ha convertido, por momentos, su primogénita causticidad y humor críticos en liviana hilaridad e hiperbólica mojiganga. No obstante, a pesar de estos signos reumatoides de su osamenta, ‘Cinco horas con Mario’ pervive, por pluma y devenir, en el imaginario presente de consecutivas generaciones de espectadores que han tenido (y aún atesoran) la fruición de aclamar la sobrecogedora prosodia de Lola Herrera.

La actriz Lola Herrera durante un instante de la representación de 'Cinco horas con Mario'. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

La actriz Lola Herrera durante un instante de la representación de ‘Cinco horas con Mario’. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Jose Ramón Alarcón

Auge y deceso del nazismo en Sala Russafa

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña
Arden Producciones
VIII Cicle de Companyies Valencianes
Sala Russafa
Denia 55, València
Del 31 de enero al 17 de febrero de 2019

El teatro a veces funciona como un espejo. Es lo que ocurre con el thriller histórico ‘Shakespeare en Berlín’, que vuelve a Sala Russafa dentro de su VIII Cicle de Companyies Valencianes, justo cuando el panorama político y social español lo hacen más actual que nunca.

Del 31 de enero al 17 de febrero de 2019 sube al escenario del teatro de Ruzafa, donde se creó esta pieza de Arden Producciones que arranca su cuarto año en gira, tras visitar medio centenar de ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Sevilla, además de saltar a Portugal dentro del Circuito Ibérico de las Artes Escénicas. Se trata de uno de los últimos y más exitosos espectáculos de la formación valenciana, impulsora del teatro de Ruzafa; y, para algunos, uno de los mejores textos de Chema Cardeña, quien escribe y dirige la pieza en la que interpreta uno de los papeles y por la estuvo nominado a Mejor Actor de Reparto en los Premios MAX.

Shakespeare en Berlín. MAKMA

“Cuando creamos este espectáculo nunca pensamos que tendría tanto recorrido, pero es que en cada ciudad y en cada momento en que lo hemos representado, el público ha tenido una lectura muy condicionada por lo que estaba pasando en las calles. Por ejemplo, cuando lo estrenamos en Barcelona en 2016, el espectáculo fue acogido con mucho entusiasmo, y al volver un año después, en plena efervescencia del 1 de octubre, la interpretación que hizo el público del mismo espectáculo, fue mucho más intensa”, comenta Cardeña.

Mezclando referencias históricas en una interesante trama de thriller, ‘Shakespeare en Berlín’ recrea el nacimiento, crecimiento y ascenso al poder del nazismo a través de la amistad de un matrimonio, formado por un profesor de fotografía y una directora de cine, con un exitoso actor judío. Los que fueran inseparables compañeros tendrán que atravesar un periodo en que la sociedad se transforma y los transforma, con el auge de políticas populistas y discriminatorias, la pérdida de derechos individuales y el incremento de la confrontación social.

“En los últimos años hemos visto cómo no sólo en el mundo, también en Europa y España crecía la ultra derecha. Y al acabar la función la gente nos decía que cada vez nos parecíamos más a esa Alemania que, en plena depresión económica, encontró un chivo expiatorio perfecto a quien culpar de sus problemas”, argumenta el dramaturgo.

Además del apoyo de la crítica, con el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2018, la pieza ha recibido otros reconocimientos entre los que Cardeña destaca los dos Premios del Público (El Puig y L’Aculdia), además de la nominación para el mismo galardón en el Certamen de Haro. “Es emocionante que los espectadores se sientan tocados por lo que está ocurriendo en el escenario, que se planteen cómo actuarían ellos, que se genere un debate espontáneo al salir del teatro. Es de las mejores cosas que te pueden pasar como dramaturgo”, admite Cardeña.

Él mismo, Juan Carlos Garés e Iria Márquez, con la colaboración especial de Juan Mandli, dan vida a este espectáculo, homenaje a la palabra y a la emoción, con toques noir y que echa la vista atrás para hablar del presente. “Pero, sobre todo, del futuro, si queremos evitar que la historia se repita”, señala su autor y director.

FEBRERO CON PROPUESTAS VALENCIANAS, NACIONALES E INTERNACIONALES

Durante tres semanas, ‘Shakespeare en Berlín’ permanecerá en Sala Russafa, dentro del VIII Cicle de Companyies Valencianes, en el que también se integra la pieza ‘Anónimas’ (22-24 de febrero). Este espectáculo de danza urbana sobre tacones habla sobre el empoderamiento de la mujer y abre la programación de un ciclo especial dedicada a La Dona, que continuará alrededor de la jornada del 8 de marzo, con diferentes propuestas escénicas y culturales.

Además, el centro acogerá en febrero la producción argentino-española ‘El Trinche’ (19 y 20 febrero) dirigida por Jorge Eines, que se acerca a la figura de este astro del fútbol argentino. Y el ‘Ultrashow’ del humorista canario afincado en Barcelona, Miguel Noguera (15 y 16 de febrero) dará un toque surrealista al fin de semana de los enamorados.
Por último, la programación mensual se completa con una nueva sesión de ‘El Arte de Conocerte’ (9 de febrero), una experiencia escénica que se apoya en la Escuela Gestalt de la psicología, dirigida por el productor teatral y terapeuta Óscar Cortés.

Iria Márquez, Chema Cardeña y Juan Carlos Garés protagonizan 'Shakespeare en Berlín'. Fotografía cortesía de Arden Producciones.

Iria Márquez, Chema Cardeña y Juan Carlos Garés protagonizan ‘Shakespeare en Berlín’. Fotografía cortesía de Arden Producciones.