“Siempre intento juntar morbo y elegancia”

‘God is Queer’
Mamut Concept Store
Carrer del Pintor Salvador Abril, 48, 46005 València
Del 23 al 15 de diciembre de 2018

De las redes y para las redes, así es el Arte hoy, un cúmulo de me gustas, hashtags y retos que han transformado al artista en objeto de deseo de las miradas escópicas del individuo posmoderno. Subsumidos por el capitalismo imperante, muchos artistas optan hoy por realizar sus obras basándose en las preferencias de sus seguidores en las redes, lanzando preguntas e interactuando con los que habrán de convertirse en sus futuros compradores. Esta nueva dinámica entre los agentes artísticos se deja ver en propuestas como el Inktober, un reto lanzado desde 2009 por el ilustrador Jake Parker que apuesta por “exprimir” la creatividad de los jóvenes artistas. Una vez pasado octubre, podemos disfrutar de los resultados de esta iniciativa en exposiciones como ‘God is Queer’ de TheHugo, una serie de dibujos realizados a tinta en los cuales el joven ilustrador ha plasmado las complejidades que alberga el género en sus diversas manifestaciones. Ilustraciones donde morbo, transgresión y elegancia se funden para fascinar al público a través de las redes.

Hugo Díaz (TheHugo) comenzó su carrera como ilustrador realizando una autoedición de su primer libro que, a modo de cuento infantil, reelaboraba los dibujos de su infancia bajo el título ‘Mira que dibujo más bonito he hecho mamá’. Su periplo lo llevó a moverse por eventos relacionados con el manga y el anime, centrándose en el cómic a partir del cual empezó a interesarse por el dibujo. Durante la educación secundaria cambió sus intereses en torno a la biología marina por los lápices, y comenzó a orientar su futuro hacia el bachillerato artístico. Tal como apunta el artista, desde niño le encantaba crear personajes, siempre estaba dibujando y creando historias entre ellos.

En enero de 2016 se publicó ‘El fuego en el que ardo’ de Mike Lightwood ilustrado por TheHugo y que supondría su primer contrato en el mundo de la ilustración editorial. Un año después, y a raíz del éxito del primer libro se publica ‘El hielo de mis venas’, la segunda entrega del escritor sevillano editada por Plataforma Editorial e ilustrada por este prolífico artista. Entre sus proyectos se encuentra el cómic ‘Living la vida loca’ inspirado por la manera de contar historias de Paco Roca, en el cual realizó una serie de microrelatos que narraban de manera gráfica las experiencias vividas tras su paso por el grado superior en Segovia.

TheHugo, fotografía realizada por Francesco Visone.

TheHugo, fotografía realizada por Francesco Visone.

¿Qué es God is Queer? ¿De dónde surge la idea de esta exposición?

El proyecto en sí nació del reto viral Inktober, una propuesta del ilustrador Jake Parker. Consiste en hacer un dibujo al día a tinta durante el mes de octubre y subirlo a las redes con el hashtag #Inktober.

¿Parten esta exposición y la serie de dibujos de las redes sociales?

Sí, esto nació sí o sí de las redes. El año pasado participé en el Inktober y conseguí hacer una serie completa de 31 retratos con tinta negra y con detalles en azul, un color que aplico en todo, y la verdad es que gustó bastante.

Este año me lo preparé con más tiempo y en agosto ya estaba pensando en qué serie de ilustraciones podría hacer. Todo surgió a partir de una ilustración de Hermes, que hice con un estilo más detallista y anatómico, no tan royo “comiquero”, como lo que suelo hacer. Tuvo una muy buena recepción en redes, y pensé ¿por qué no hacer 31 dioses para el Inktober?

En cuanto al tema elegido he de decir que la mitología me ha acompañado a  toda mi vida. Tengo libros infantiles más didácticos y algunos más de adultos que tratan la mitología griega, egipcia, nórdica, etc. Es algo que me hacia mucha ilusión ilustrar.

La idea era hacer 31 dioses diferentes, completamente desnudos con algunos detalles de la iconografía propia de cada dios. No quería limitarme a hacer cuerpos academicistas, clásicos o normativos y me sentía en la casi obligación de visibilizar el colectivo LGBTI, algo que me motivaba desde un principio. Quería hacerlo desde un punto de vista reivindicativo, de ahí que hayan dioses transexuales, más gordos, más delgados, con más pelo, con menos, más amanerados o masculinos, etc. He jugado con todo el espectro que nos ofrece el género y el cuerpo humano.

¿Cómo elegiste a las divinidades?

Fue algo básico, busqué dioses que tuvieran algo atractivo a la hora de representarlos. También me guié por lo que iba leyendo sobre las mitologías y por lo que la gente me iba proponiendo por las redes. Quería hacerlos humanos. Podría hacer incluso alguno con cuatro brazos, pero no quería hacerlos con cabezas de animales. Prefería humanizarlos. Por eso, y pensando en ese toque de ilustración de moda que siempre tengo en mente, basándome en la figura animal hice detalles en algunos personajes como la nariz puntiaguda, o un peinado que tenga unas orejas de chacal, etc. En el caso del dios romano Jano, al cual se le suele representar con dos caras, la suya y otra en la nuca, como no quería alejarme tanto de lo humano, decidí hacerlo como un persona de a pié que usa dos máscaras diferentes, una joven y otra anciana.

¿Por qué las máscaras de Jano no llevan el lunar, tan representativo de tu obra?

No tienen el lunar porque lo tendría debajo de la máscara. En realidad cuando lo dibujaba pensaba en el Inktober del año pasado en el cual todos los retratos tenían el lunar excepto uno, “Venenoso”, que represntaba a un chico quitándose la máscara y dejando ver que debajo solo tenía serpientes. Era una manera de representar a las personas tóxicas. De algún modo, tanto la máscara de Venenoso como las de Jano no son reales, simbolizan aquello que se quiere exponer, es como si yo por estética quisiera quitarme el lunar.

Detalle de la ilustración "Venenoso" de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Detalle de la ilustración “Venenoso” de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Háblanos de la estética homoerótica tanto de esta serie como la de tus obras previas

Yo siempre intento juntar morbo y elegancia por amor a la estética. Esta fusión la plasmo en toda mi obra. Me gusta darle a lo banal, a lo pornográfico ese toque de elegancia. Al principio me pregunté ¿por qué si soy gay tengo que hacer ilustraciones gays? Luego me lo propuse y me di cuenta que salía solo, que es parte de mí. Me encanta la estética del hinduismo y budismo pero por cautela, al ser una religión y una cultura aún vivas, no quería ponerme a representar a los dioses desnudos, aunque los hindúes, por ejemplo, veneran la androgínia. Pensé que esto podría llegar a ofender.

¿Entiendo qué has hecho un ejercicio de autocensura?

Sí, hay un ejercicio de autocensura. Por ejemplo, en las redes me preguntaron si iba a hacer a Cristo. La verdad es que respeto las creencias de la gente y si hacerlo a mi manera atentaba contra estas, prefería centrarme en los mitos y leyendas. Ofender por ofender me parece demasiado gratuito.

¿Crees que esta fusión entre estética y porno determina el público al que va dirigida tu obra?

Siempre he pensado que hacer obras de carácter homoerótico quizás me cerrara puertas para ilustrar algún día un cuento infantil. El público al que llego no es intencional. Hago lo que siento, y de esa manera llego a gente con inquietudes y gustos similares. La mayoría de mi público van a ser hombres, de hecho en Instagram podría decir que el 85% que compra mi obra son hombres del colectivo LGBTI. Con mi obra pretendo dar visibilidad al mundo no normativo. Es una lucha que llevo conmigo, pues considero que por ser hombre no he de vestir de una manera concreta. A la hora de realizar algunos de los dioses he consultado a personas de colectivos queer, para ver si podría ofenderles la manera de representar algunos personajes.

¿De dónde sacas los modelos para tus personajes?

De mi cabeza, aunque en algunas ocasiones he recurrido a alguna cuenta en Instagram para inspirarme con las anatomías y las poses que beben mucho del mundo de la moda. Cuando dibujaba en mi escritorio habían dos libros: uno de mitología dirigido a publico adolescente que recopilaba divinidades de diversas mitologías, y otro que recogía las obras del artista Alphonse Mucha. Considero que su elegancia a la hora de transmitir las formas del cuerpo femenino, su estética silueteada en rostros, manos y pelo han sido de gran inspiración para mis obras.

Detalle de la ilustración "Helios" de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Detalle de la ilustración “Helios” de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

¿Qué hay de ti en estas ilustraciones?

Soy tan visceral que todo lo que hago lo saco de mí. Cuando decidí marcarme un “Frida Kahlo” haciéndome autorretratos continuamente o poniendo a todos los personajes que diseñaba el lunar, me di cuenta que era algo de lo que pequeño renegaba y ahora es parte de mi identidad.

¿Por qué elegiste Mamut Concept Store para exponer God is Queer?

En realidad me eligieron ellos a mí. Es una tienda que nació hace unos meses, en la que se vende, ropa y productos de decoración realizados por diseñadores emergentes. Los dueños de la concept store llevan también Ediciones Hidroavión, una editorial así mas “indie”, en la que publican a escritores e ilustradores emergentes. El pasado verano a través de Instagram me escribieron desde Mamut y me ofrecieron exponer en su tienda. Fijamos fecha y programamos la exposición God is Queer.

Ilustraciones de TheHugo expuestas en Mamut Concept Store. Fotografía cortesía del artista.

Ilustraciones de TheHugo expuestas en Mamut Concept Store. Fotografía cortesía del artista.

¿Para cuándo el próximo proyecto? ¿Qué ideas tienes en mente?

Me quiero centrar, por temas de trabajo, en la ilustración editorial y de moda. Tengo varias ideas para ilustrar algunas de las colecciones de diseñadores como Versace o Moschino, con colores muy “pop”. Por lo que respecta a esta exposición sí que me gustaría crear un libro con esta misma estética de ilustración, con diferentes historias, mitos y leyendas con temática queer.

Detalle del escritorio de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Detalle del escritorio de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Andrés Herraiz Llavador

Elena Martí: La naturaleza como pretexto

La naturaleza como pretexto, de Elena Martí
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 2 de octubre, a las 20.30h
Hasta el 14 de diciembre de 2015

El paso contínuo y obstinado del tiempo ha estado siempre presente en la obra de Elena Martí: el tiempo y su efecto en la materia…el tiempo y las ausencias… la fugacidad de nuestras vidas y la resistencia que oponemos para perdurar. La naturaleza no es el fin, es un medio. Elena Martí fue seleccionada en el año 2013 como ‘Artista per la Natura’ por el Institut Valencià d’Excursionisme i Natura por sus trabajos realizados sobre el paisaje en tinta y óxidos.

El proyecto que presentó en el Centro Excursionista fue más allá de sus obras de óxido ya conocidas. En la exposición se pudo ver una serie de trabajos realizados con materiales reciclados, papel hecho a mano con objetos encontrados, latas, óxidos. Con ello planteaba una reflexión sobre lo material, lo efímero de la naturaleza.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Desde entonces, ha seguido trabajando en este camino. En diferentes instalaciones presentadas en el ‘Certamen Open Natura’ (Cuenca) en el que ha participado en dos ocasiones, quería hacer reflexionar sobre la delicadeza del paisaje (ecosistema). En su obra Out of Place, realizada con fibra de las plantas acuáticas posidonia y en su obra Frágil, sobre el agua, seguía planteándonos una reflexión de cómo durante años, los paisajes y el ecosistema han sido tratados por el hombre como si fueran inagotables e  indestructibles.

En esta nueva exposición, La Naturaleza como pretexto, presenta un conjunto de obras de distintos formatos y técnicas con un elemento común, la fragilidad que nos transmiten los materiales con los que trabaja, utilizando las propiedades simbólicas que le pueden ofrecer. Los paisajes, que le gusta llamar interiores, son paisajes atemporales, que no describen un lugar ni un tiempo concreto.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Alguno de ellos los presenta de forma desestructurada y vuelto a crear de forma ordenada, ordenando el caos. En las obras realizadas con papel reciclado, en las que inserta objetos que hablan del contraste entre lo efímero y lo duradero. Los objetos en sí, las latas, papeles viejos, materiales aparentemente desprovistos de belleza, tienen memoria, esconden una historia y una gran riqueza plástica.

Por último, las estructuras creadas con alambres de la construcción,  papeles y cartones reciclados, son obras que hacen referencia a la vulnerabilidad de la materia, del ser y de la brevedad de nuestra existencia. Como dice la propia Elena Martí, citando a Bourgeois, “el mensaje, la intención del creador, carece de importancia, cada uno podrá ver en cada obra cosas que no hemos puesto”.

Vista de la exposición La Naturaleza como pretexto, de Elena Martí. Cortesía de Imprevisual Galería.

Vista de la exposición La Naturaleza como pretexto, de Elena Martí. Cortesía de Imprevisual Galería.

Paco Roca, en pijama y a la venta

Paco Roca. En Venta
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Inauguración: viernes 11 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 10 de octubre de 2015

Nada más entrar en Pepita Lumier, que se estrena como galería dedicada  a la ilustración, se le ve a Paco Roca en pijama, perplejo, mirando a través de un marco ovalado. La imagen forma parte de la serie relativa a su obra Memorias de un hombre en pijama, que ya prepara como director para llevarla al cine. En declaraciones a Rodrigo Terrasa (El Mundo) dijo al respecto: “Habla sobre todo de las relaciones, de la vida en pareja, y de cómo la felicidad acaba trayendo la monotonía y la monotonía acaba con la creatividad. Los que vivimos de las ideas necesitamos que nos pasen cosas”.

Cartel de la exposición 'Paco Roca. En Venta', con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Cartel de la exposición ‘Paco Roca. En Venta’, con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Diríase que a Pepita Lumier también, porque, tan perpleja como Roca, arranca su aventura como espacio de referencia para la ilustración en Valencia. Cantera no le falta, porque ilustradores hay a patadas y muy buenos en una ciudad que parece vivir de espaldas a ellos. Para eso, para dar la cara, al igual que la da Paco Roca en la entrada del espacio que ahora se inaugura, Pepita Lumier pone en venta varios de sus trabajos, originales y seriados, con el fin de ir sembrando ese terreno abonado para que pasen cosas.

Ilustración de 'Paco Roca. En Venta', en la galería Pepita Lumier.

Ilustración de ‘Paco Roca. En Venta’, en la galería Pepita Lumier.

De manera que ahí está Paco Roca, En Venta, porque así han querido arrancar Cristina Chumillas y Lucía Vilar, responsables de romper esa monotonía, por culpa del letargo de la crisis, que acaba con la creatividad. En su lugar, Pepita Lumier viene a provocarla, como provocador aparece el Premio Nacional del Cómic con su ya ilustre pijama a rayas. Mirando a través de ese marco ovalado, que encuadra su perplejo rostro, se ofrece al espectador esperando de él un guiño de complicidad: ¡atrévete, exponte como yo!

Ilustraciones de 'Los surcos del azar' en la exposición 'Paco Roca. En Venta', con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Ilustraciones de ‘Los surcos del azar’ en la exposición ‘Paco Roca. En Venta’, con la que se inaugura la galería Pepita Lumier.

Y así, de la mano quien se expone y quienes lo exponen, Pepita Lumier abre sus puertas para que el público se sume a esa fiesta de la ilustración que un 11 de septiembre, marcado para siempre por el sorprendente ataque y derrumbamiento de las Torres Gemelas, arranca a lo grande. Y a lo grande quiere decir exhibiendo trabajos originales de Paco Roca que, por primera vez, pueden ser adquiridos a preciso razonables. Hay ilustraciones de las mencionadas Memorias de un hombre en pijama. También de Los surcos del azar, de El ángel de la retirada, de Das Monster Lebt o de su portada para la revista Cambio 16, dedicada al poder de las series políticas en televisión.

'Memorias de un hombre en pijama' en la exposición 'Paco Roca. En Venta'. Galería Pepita Lumier.

‘Memorias de un hombre en pijama’ en la exposición ‘Paco Roca. En Venta’. Galería Pepita Lumier.

Impresiones digitales, obras a tinta y lápiz sobre papel, recopilación de ilustraciones y bocetos: más de 70 piezas de quien convirtió Arrugas en todo un fenómeno del cómic (Premio Goya al Mejor Guión Adaptado), elevado a la categoría de obra literaria y artística. Estaba previsto que Paco Roca tuviera un encuentro previo con los medios, antes de la inauguración oficial. No pudo ser. Se excusó en un video, alegando problemas quirúrgicos relacionados con la vista. Eso sí, tuvo buen ojo al ponerse a la venta en Pepita Lumier para que en este espacio que recién echa a andar pasen cosas. Ya están pasando.

Salva Torres

Mundo B (Bajo sospecha) de Mavi Escamilla

Mundo B, de Mavi Escamilla
Presentación del Catálogo de la Exposición
Martes 14 de julio, a las 19.30h
Aula Magna
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Calle de la Universidad, 2. Valencia
Hasta el 27 de septiembre de 2015

Tres cosas hay en la vida (dice la canción): salud, dinero y amor. Y el que tenga esas tres cosas que le dé gracias a Dios. Mavi Escamilla que, junto a Miki Leal, ganó la XII Bienal Martínez Guerricabeitia en 2014, maneja esa terna con una visión más oscura, de ahí los chorretones que a modo de lágrimas negras ensucian su pintura. Suciedad que, a tenor de lo visto en el medio centenar de piezas que exhibe en La Nau, proviene sin duda del dinero, de cuyos usos y abusos se nutre Escamilla para construir ese ‘Mundo B’ que da título al conjunto expositivo.

Obras de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B del Centre Cultural La Nau.

Obras de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B del Centre Cultural La Nau.

Que los trabajos expuestos sean de 2007 a 2010, en pleno azote de la crisis económica, se antoja mera coincidencia. Porque lo cierto es que el dinero, ya lo dijo Quevedo, es poderoso caballero, y de eso hace ya 400 años. Lo mismo cabe decir del amor, objeto de múltiples agravios desde tiempos del Marqués de Sade, y ahora igualmente denostado por las urgencias del placer que dicta el más torvo capitalismo. Y si hablamos de las armas que igualmente constituyen motivo de su obra, ahí está la milenaria tradición guerrera para echar por tierra su simple actualidad.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B. Sala Martínez Guerricabietia del Centre Cultural La Nau.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B. Sala Martínez Guerricabietia del Centre Cultural La Nau.

El ‘Mundo B’ en el que hurga Mavi Escamilla, teniendo al dinero, el sexo y las armas como protagonistas, adquiere relevancia por su tratamiento. Diríase que bajo la cara A de un mundo más amable se escondiera la cara B de una realidad más siniestra. Un mundo que Escamilla coloca bajo sospecha, ya sea poniendo toda la carne en el asador de la pulsión (sexual, económica), o bien mostrando la putrefacción de tanta carnalidad sometida al imperio de la corrupción. Sospecha que sirve a la artista para poner en relación el gesto seductor de las mujeres que ofrecen sus cuerpos, con la fuerza igualmente seductora del dinero cuya visa oro todo lo puede.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B del Centre Cultural La Nau.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B del Centre Cultural La Nau.

Señora B, la pieza incorporada a la Colección Martínez Guerricabeitia desencadenante de la exposición, ejemplifica ese poder del dinero, bajo cuyo oropel late una majestuosa calavera. Porque la calavera es otro de los emblemas de ese ‘Mundo B’ que Escamilla pone bajo sospecha. Y resulta sin duda inquietantemente cautivador ese universo donde alternan, nunca mejor dicho, mujeres de alterne y hombres silenciados por cierto afán de posesión desmedida. Porque, en el fondo, lo que provocan esas lágrimas negras en los cuadros de Mavi Escamilla es la conversión de todo el mundo representado en objetos de intercambio.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición 'Mundo B' del Centre Cultural La Nau.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición ‘Mundo B’ del Centre Cultural La Nau.

Por eso las mujeres, los hombres, las pistolas, las tarjetas visa oro y hasta las naturalezas son, qué duda cabe, muertas. Todo ello sometido a la implacable lógica del mercado, allí donde los sujetos son meros objetos y los objetos han perdido su digno valor de uso. Escamilla, como bien sintetiza en ‘I Trust Me’, relega la confianza en Dios (‘In God We Trust’) sustituyéndola por la fe ciega en un dinero emblema de nuestra identidad líquida

‘Mundo B’, como esas facturas en B o cara oculta del capitalismo, del que Mavi Escamilla da buena cuenta en su obra plagada de sujetos inertes, cadavéricos, armados y desalmados (fríos, sin alma), bañados en tinta que en ocasiones chorrea. Lágrimas negras de un universo, todo él, habitado por objetos que se adueñan del sujeto hasta vaciarlo por dentro. Un carrusel de muertos vivientes.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B del Centre Cultural La Nau.

Obra de Mavi Escamilla en la exposición Mundo B del Centre Cultural La Nau.

Salva Torres

Masako Takahashi, ideas descabelladas

Masako Takahashi
Galería Charpa
C / Tapinería, 11. Valencia

Masako Takahashi, estadounidense de origen japonés, habla igual que trabaja su obra: con tiempo y una infinita paciencia. De hecho, utiliza esas dos palabras (tiempo y paciencia) para explicar lo que hace, cuando se le interroga acerca de algunas de las piezas que muestra en la Galería Charpa de Valencia. Su estancia en México le permite expresarse con un castellano cuyas palabras va hilando a un ritmo idéntico al de su proceso creativo. Creación para la cual se sirve de kimonos y diversas telas preciosas, sobre las cuales escribe sus pensamientos o ideas descabelladas.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Porque Takahashi, de ahí la literalidad de su escritura descabellada, trabaja con sus propios cabellos a la hora de construir unas frases que, como no podía ser de otra manera dado el frágil material utilizado, le lleva un tiempo infinito. En este sentido, diríase que la tradición oriental que corre por sus venas libra silenciosa batalla con las prisas inherentes a la Norteamérica de su nacimiento. Por otro lado, es como si retomara, paradójicamente, una tradición occidental hasta hace bien poco practicada en nuestras escuelas: la caligrafía.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Takahashi, al hilo, nunca mejor dicho, de la parsimonia a la que le obliga el fino trenzado de sus propios cabellos, va escribiendo sobre telas igualmente delicadas, conformando una obra de sutiles ramificaciones. Por un lado, la más obvia, relacionada con labores del hogar tradicionalmente femeninas. Pero, por otro, su arte bien pudiera asociarse con el trabajo de aquellos monjes amanuenses que tan pacientemente copiaban sus manuscritos ajenos al tiempo que les llevaba su ímproba tarea.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Una de las piezas de la exposición demuestra tamaña laboriosidad, si bien resulta extensible al conjunto de las obras exhibidas. La propia Takahashi lo explica: “En esta tira de papel de 12 metros, que es la longitud de tela necesaria para hacer un kimono, voy escribiendo frases más cortas o más largas dependiendo del cabello, al tiempo que voy dejando espacios en blanco en función de los días que no trabajo”. Frases escritas, por tanto, con la “tinta” de sus cabellos, relacionando así lo que directamente proviene de su cabeza con el tejido que en muchos casos envuelve el propio cuerpo.

Obra de Masako Takahashi en Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

La obra de Masako Takahashi conecta, pues, la mente y el cuerpo, en una especie de espiral que se autoabastece. Del cabello a la tela y de la tela a los múltiples pensamientos, reflexiones o ideas, sin duda descabelladas, que destilan sus delicadas piezas. Piezas que parecen a su vez pentagramas de una música tejida con acordes o finísimas cuerdas salidas de su vasta melena. Sin prisas, ajena al tiempo de la extrema laboriosidad del producto en serie, Takahashi va depositando en sus telas una escritura cuya caligrafía adquiere ecos milenarios.

“Tiempo y paciencia”, insiste la artista. Ahí es nada. La obra que muestra en la Galería Charpa nos viene a recordar dos cosas para las cuales estamos peor preparados los ansiosos consumidores de la sociedad del bienestar. Las ideas descabelladas de Masako Takahashi tienen mucho que ver con ello. Un trabajo para tirarse de los pelos, en el mejor sentido de la palabra.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Salva Torres

Joan Forniés: el paisaje como excusa

Paisaje condicionado, de Joan Forniés
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 23 de febrero

Joan Forniés dice que utiliza el paisaje como excusa, de manera que los árboles pueden llegar a impedir ver el bosque de su obra. Por eso ha titulado Paisaje condicionado al conjunto de piezas expuesto en el Centro del Carmen. “No soy pintor de paisajes, pero utilizo el árbol como figura que hace las veces del sujeto para contar lo que nos pasa”. De manera que los árboles se abrazan, se separan, echan raíces o tienen dificultades para hacerlo, se colocan al borde del abismo o en suaves lomas. En definitiva, “hablan del yo y sus desdoblamientos”.

Obra de Joan Forniés, de la exposición 'Paisaje condicionado' en Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Obra de Joan Forniés, de la exposición ‘Paisaje condicionado’ en Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Y para hacerlo, Forniés se vale de sucesivas capas de óleo, cera, pigmentos minerales, resina epoxi, carboncillo, tinta y hasta pan de oro. Todo ello convenientemente mezclado, manipulado, intervenido, rayado, para que mediante cierto proceso destructivo pueda finalmente emerger el árbol que, sin cerrar el ciclo de vida y muerte, permita arrojar luces y sombras en la naturaleza telúrica resultante. “Se trata de destruir para llegar al hallazgo”. Explicación que el comisario de la exposición, Óscar Carrascosa, resumió a modo de titular: “Un bosque de hallazgos”.

El bosque lo componen 29 obras de idéntico formato, cuya medida similar produce la sensación del eco de la naturaleza que nunca se apaga. El nacimiento, la muerte y vuelta a empezar. “Estoy contento del ejercicio, porque el patrón se repite pero cada cuadro es muy diferente”. Quizás se deba al “ejercicio de depuración” que Forniés advierte en el conjunto, cuya “complejidad técnica” contrasta con la “sencillez de la parte visual”. El fondo magmático, telúrico, incognoscible, pugnando con esas figuras arbóreas que aguantan el peso de tanta tensión ofreciendo un horizonte de sentido. Paisaje sin duda condicionado por esa arrebatada materia que, en manos de Forniés, se transforma en múltiples y depuradas sensaciones.

Obras de la exposición 'Paisaje condicionado' de Joan Forniés en Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Obras de la exposición ‘Paisaje condicionado’ de Joan Forniés en Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

El color sepia que utiliza para los árboles tiene como función darle “protagonismo” a lo figurativo. “Hablo de la ubicación, pero también de la falta de raíces”. De forma que esos árboles que sin duda el espectador reconoce, y a los que puede aferrarse como contrapunto al abstracto fondo, juegan un papel ambiguo en la obra de Forniés. Por un lado, anclan la mirada tendente a perderse por el vasto espacio, que el artista ha ido trabajando en lucha con los materiales. Pero, por otro, esos árboles tampoco aseguran con su presencia cierta estabilidad. Por eso Joan Forniés, como si fuera a rebufo de su actual experiencia como artista residente en Swatch Art Peace Hotel en Shangai, repite una y otra vez la misma escena, convencido de su permanente mutabilidad.

Esos paisajes condicionados, que el artista parece rememorar como si fueran reflejos de la asiática ceremonia del té, tienen la virtud de situarnos en el vértice de la creación surgida del caos. Ese fondo telúrico que Forniés ha tenido la paciencia, y el arrojo, de domeñar, es la condición que da pie a esos árboles, cuya fragilidad es a su vez fruto del fondo destructivo del que proceden. El paisaje como excusa mediante la cual interrogarse por el sentido de la condición humana. La mezcolanza arrebatada de materiales dejando paso, mediante un intenso proceso depurativo, a la frágil existencia humana.

Obra de Joan Forniés, de la exposición 'Paisaje condicionado' en Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana

Obra de Joan Forniés, de la exposición ‘Paisaje condicionado’ en Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana

Salva Torres