Juliane Petri enmascara Sagunt a Escena

Cartel del Sagunt a Escena 2020
Obra de Juliane Petri
Del 4 de agosto al 5 de septiembre de 2020
Sábado 11 de julio de 2020

El festival Sagunt a Escena 2020, que se celebrará en la ciudad de Sagunto del 4 de agosto al 5 de septiembre, ya cuenta con la imagen para la edición de este año. El diseño ha sido realizado por la artista y diseñadora gráfica Juliane Petri.

Bajo el lema ‘Recuperem l’escena’, el festival, que celebra su 37 edición, ofrecerá alrededor de 40 espectáculos tanto en el teatro Romano como en otros espacios de Sagunto y el Port de Sagunt.

La artista y diseñadora de la imagen de esta edición del festival, Juliane Petri,  comenta que “poder volver a la escena es el mensaje esencial de esta 37ª edición del festival. A través del símbolo de la máscara he tratado de comunicar con viveza y frescura, y de una forma muy directa, esta invitación a reunirnos en torno a la escena del Teatro Romano como punto tradicional de encuentro de este festival veraniego”.

‘Mastodonte’, de Asier Etxeandia, en el Sagunt a Escena de 2019.

Además, respecto al diseño de la máscara que representa esta edición Petri ha añadido que “la construcción abstracta de la máscara con formas geométricas elementales crea una atmósfera de ficción que recuerda el contexto especial en el que se celebra esta edición”.

Sagunt a Escena, que está organizado por el Institut Valencià de Cultura (IVC) y por el Ayuntamiento de Sagunto, dispondrá en esta edición de 2020 de un aumento de 100.000 euros con respecto al que iba a ser el presupuesto total del festival por parte de Cultura de la Generalitat.

Entre las actuaciones que los asistentes al festival podrán disfrutar, más de una veintena serán de grupos y compañías valencianos. Además, todos los espacios del festival ofrecerán este año varios estrenos absolutos.

Cartel de Amparo Muñoz para el Sagunt a Escena de 2019.

En un verano en que muchas de las citas habituales del público con las artes escénicas han sido suspendidas o reducidas, Sagunt a Escena vuelve en 2020, haciendo un gran esfuerzo, con un volumen y calidad de programación superiores a los de otros años y con una presencia muy importante de compañías valencianas en todos los espacios de exhibición. Todo esto sin descuidar todas las medidas de seguridad higiénicas y de distancia física que la situación sanitaria requiere.

Sagunt a Escena ofrecerá espectáculos en varios espacios de la ciudad del Camp de Morvedre. El teatro Romano será el escenario principal del festival, donde tendremos la oportunidad de disfrutar, como siempre, de nuevas aproximaciones a los textos clásicos, de la música popular y de la danza más contemporánea.

Por otro lado, dentro del ‘Off Romà’ habrá actuaciones en el centro cultural Mario Monreal, en la casa de la cultura del Port de Sagunt, en el centro cívico del Port de Sagunt, en la Casa dels Berenguers, y en el auditorio Joaquín Rodrigo, que este año se incorpora como un nuevo espacio para la programación del festival, donde se podrán ver espectáculos de sala de compañías valencianas.

Igualmente, los espacios de calle habituales como la Glorieta, la Pujada al Castell o los jardines del Casino Vell en el Port de Sagunt se llenarán de espectáculos circenses y musicales de las compañías más representativas del teatro de calle. Toda la información sobre el festival estará disponible próximamente en ‘saguntaescena.com’.

Cartel del Sagunt a Escena 2020 obra de Juliane Petri, por cortesía del festival.

Las escénicas delicias del Bosco en Sagunt a Escena

‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard
Sagunt a Escena
Teatro Romano de Sagunto
Jueves 9 de agosto de 2018 a las 22:30

Sagunt a Escena continúa su programación con un espectáculo de la mejor danza internacional, ‘El jardín de las delicias’, creación de la coreógrafa canadiense Marie Chouinard para su compañía, realizada en coproducción con la Jheronimus Bosch 500 Foundation de Holanda, con motivo del quinto centenario de la muerte del pintor.

La propuesta está dividida en tres actos: ‘El jardín de las delicias’, ‘Infierno’ y ‘Paraíso’, inspirada en el famoso tríptico del Bosco, la misma división de la obra expuesta en el Museo del Prado. Chouinard no ha querido reproducir las mismas escenas en la coreografía, pero se postulan algunas imágenes que nos recuerdan a las del cuadro.

La coreógrafa afirma que “no ha intentado representar la obra original”, pero los que acudan al espectáculo presenciarán un “reflejo” del cuadro, en tanto que no se ha concebido de un modo independiente del concepto original de Jerónimo Bosco, desarrollándose en simbiosis conceptual con la ínclita obra del pintor oriundo del extinto Dudaco de Brabante. En cuanto a la forma de llevarlo a escena el espectáculo está formada por gestos sencillos de los bailarines que se dejan llevar por la posición de sus cuerpos.

Un instante de la representación de 'El jardín de las delicias', de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Un instante de la representación de ‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

La reputación internacional de esta compañía, fundada en 1990, tiene sus raíces en la primera creación de Chouinard en 1978, un solo titulado ‘Cristalización’. Este trabajo demostró inmediatamente su originalidad e integridad y fue seguido por medio centenar de trabajos que incluían espectáculos de acción, trabajos vocales, instalaciones y películas, en las que perfeccionó su interés por la investigación formal y los misterios del cuerpo humano en todos sus aspectos.

De 1978 a 1990, Marie Chouinard actuó sola en el escenario, viajando alrededor del mundo, absorbiendo varias culturas, técnicas y filosofías, que transformaría en un lenguaje personal con una resonancia universal. Desde entonces la coreógrafa explora la poética del cuerpo en directas, inteligibles y siempre sorprendentes maneras. Cada pieza es una odisea a través de la historia de la humanidad, mientras evita la cronología o la linealidad de una narrativa.

Con un trabajo despojado de su desnuda esencia se consigue un efecto teatral casi operístico, los elementos del arte vivo son traídos a un primer plano a través de varias técnicas de composición y puesta en escena. Aunque sus obras puedan ser percibidas como provocadoras, son senderos hacia la libertad y la compasión, donde el humor es posible.

Un instante de la representación de 'El jardín de las delicias', de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Un instante de la representación de ‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Además de directora de su compañía, Marie Chouinard es presidenta fundadora del Premio de la Danza de Montreal, artista de danza asociada del Centro nacional de Artes de Canadá y directora de danza de la Bienal de Venecia.

Desde su fundación en 1990, la Compañía Marie Chouinard ha actuado por todo el mundo y coproduce sus creaciones con socios como la Bienal de Venecia, el Festival de Danza Internacional ImPulsTanz (Viena), el Théâtre de la Ville (París), el Festival TransAmériques (Montreal) y el Centro Nacional de Artes (Ottawa). La compañía tiene un gran repertorio de trabajos y la mayoría sigue representándose a nivel internacional. ‘La Consagración de la Primavera’ ha sido representada durante más de 25 años y se ha convertido en un clásico en la historia de la danza contemporánea.

Los trabajos de la coreógrafa también aparecen en los repertorios de grandes compañías de ballet como el Ballet Nacional de Canadá, São Paulo Companhia dance, Ballets de Monte-Carlo, el Göteborgs Operan y el Gulbenkian Ballet. Además, desde 2015, Marie Chouinard ha creado trabajos para otras compañías, como la Martha Graham Dance Company y los Ballets de Montecarlo.

Un instante de la representación de 'El jardín de las delicias', de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Un instante de la representación de ‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

 

Arquitectos por la democracia

Books that built democracy, de Manuel López Segura
Arquitectura de los ochenta en Valencia
Universidad de Harvard

Si la arquitectura es considerada como una de las bellas artes, tema siempre polémico, resulta evidente que es la forma de expresión artística más visible, la que deja más huella en el espacio y el tiempo. Debido a la  elevada inversión que exige, también la que denota una relación más estrecha con el poder, bien se trate de poder político, económico o espiritual. Desde las pirámides de los faraones a la Basílica de San Pedro en el Vaticano a las fastuosas obras que han salpicado España durante los años de demencial derroche.

A veces la arquitectura se pone al servicio del pueblo y los intereses colectivos de los ciudadanos, como ocurrió en Valencia durante los años ochenta con la llegada de la democracia. Obras como el Parque Fluvial del Turia, el IVAM, el Gulliver o la controvertida restauración del Teatro Romano de Sagunto. Son algunos de los proyectos  que  se exponen actualmente en la Universidad de Harvard gracias al arquitecto valenciano Manuel López Segura. ‘Books that built democracy’ es el título de la muestra que incluye varias decenas de soportes gráficos: libros, revistas, mapas, posters, recortables, objetos de artesanía y vídeos.

Manuel López Segura en la exposición de la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

Manuel López Segura en la exposición de la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

López Segura es estudiante de doctorado en la escuela de arquitectura de la Universidad de Harvard (Harvard Graduate School of Design), donde cursa el segundo año del doctorado en arquitectura y urbanismo. Con una beca Fulbright, estudió también un máster en historia de la arquitectura en la misma escuela.

¿Qué le llevó a interesarse por la arquitectura valenciana de los ochenta?

Elaboré sobre este tema una tesina que ahora preparo para su publicación. La exposición es resultado de la investigación que llevé a cabo durante los dos años del máster, y la colección de libros, y el material gráfico que incluye, resultado de mi interés por coleccionar libros sobre arquitectura valenciana. Los motivos que me llevaron a estudiar la contribución de la arquitectura a la construcción de la democracia, el estado del bienestar y a la recuperación de la identidad regional en ese periodo  son varios. Se trata de un episodio poco estudiado que generó obras de gran valor cultural que merecen ser conocidas. Mi generación goza de suficiente distancia temporal como para aproximarse con rigor a esa década cuyos protagonistas son ya mayores, incluso algunos ya han fallecido, de modo que urgía dejar constancia de su experiencia. Los ochenta fueron años ilusionantes y positivos desde un punto de vista político y cultural. La arquitectura y los arquitectos participaron activamente en la oleada general de progreso.

¿Qué criterio ha seguido para organizar  la muestra?

El criterio central ha sido elegir temas, proyectos e iniciativas culturales que pusiesen de manifiesto la dimensión política de la arquitectura de esa década. Esta imbricación podía ser literal, por ejemplo, en el caso de las luchas vecinales por un planeamiento urbano más democrático o del conflicto en torno a la polémica restauración del Teatro de Sagunto. También una relación ideológica, por ejemplo en el caso de la protección de los centros históricos, una política inspirada por el pensamiento marxista italiano que buscaba preservar la riqueza de los vínculos sociales característicos de tales entornos frente a la alienación generada por la producción capitalista del espacio urbano propia del desarrollismo de las décadas precedentes.

Imagen de la exposición de Manuel López Segura en la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

Imagen de la exposición de Manuel López Segura en la Universidad de Harvard. Cortesía del autor.

¿Cuál es el contenido de la exposición?

La muestra está organizada temáticamente. Cabe diferenciar entre los libros, objetos y material gráfico expuesto (documentos históricos tangibles) de un lado, y los paneles explicativos de otro lado. Los paneles contextualizan los materiales expuestos, de modo que el público al que va dirigido la exposición pueda comprenderlos. Esto es necesario dado que el público de los EEUU no está familiarizado con la historia política y arquitectónica de Valencia.

¿Cómo seleccionó el material más representativo?

He procurado en primer lugar que cubriesen los diversos aspectos de cada tema. En el caso de la Escuela de Arquitectura incluyo un libro que refleja la apertura al exterior que se produjo en aquellos años, otros que recogen los frutos de la investigación académica de sus profesores y un vídeo de una protesta estudiantil del año 1986. También he procurado incluir tanto documentos primarios como libros publicados en aquellos años que reflexionaban sobre la propia arquitectura. Es el caso de los equipamientos, una sección que incluye catálogos editados a principios de los noventa por la Generalitat Valenciana sobre los colegios y hospitales públicos. Por último, ha pesado el atractivo visual de los libros y demás documentos.

¿Qué arquitectos son los principales protagonistas?

Los equipos Vetges Tu i Mediterrània y Otegui/Gisbert/Noguera, así como Ricardo Bofill, por sus respectivos proyectos para el parque del antiguo cauce del Turia. Manuel Portaceli y Giorgio Grassi por la restauración del Teatro Romano de Sagunto, Carlos Salvadores y Emilio Giménez por el IVAM y Rafa Rivera junto al artista fallero Manolo Martín por el parque infantil Gulliver. La figura de Tomás Llorens está particularmente presente por ser el hombre intelectual y políticamente responsable tanto del Teatro de Sagunto como del IVAM.  También se incluyen posters de Artur Heras y Manolo Boix elaborados para anunciar congresos y exposiciones relacionadas con la política arquitectónica.

Foto: Manuel López Segura.

Foto: Manuel López Segura.

Bel Carrasco