‘Gloriana’, De Benjamin Britten, en el Teatro Real

‘Gloriana’, de Benjamin Britten
Una producción del Teatro Real, la English National Opera y la Vlaamse Opera (Ópera Flamenca) de Amberes
Teatro Real
Plaza de Isabel II, Madrid
Hasta el 24 de abril de 2018

El Teatro Real ofrece, hasta el 24 de abril de 2018, diversas funciones de ‘Gloriana’, de Benjamin Britten, en una nueva producción del Teatro Real, en coproducción con la English National Opera y la Vlaamse Opera (Ópera Flamenca) de Amberes.

Será la séptima ópera del gran compositor inglés que se presenta en el Teatro Real desde su reapertura ─’Peter Grimes’ (1997), ‘El sueño de una noche de verano’ (2006), ‘La violación de Lucrecia’ (2007), ‘Otra vuelta de tuerca’ (2010), ‘Muerte en Venecia’ (2014) y ‘Billy Budd’ (2016)─, además de las obras infantiles ‘El pequeño deshollinador’ (2005, 2006 y 2008) y ‘El diluvio de Noé’ (2007).

Gloriana. Makma

‘Gloriana’ llegará por primera vez a Madrid bajo la batuta del director musical del Teatro Real, Ivor Bolton ─cuya lectura de ‘Billy Budd’, el pasado año, fue unánimemente aplaudida─ y con dirección de escena de David McVicar, muy fiel a la dramaturgia de la ópera. Este prestigioso director escocés vuelve a demostrar su meticuloso y hondo trabajo actoral, que ya se ha podido ver en 2010, también con un título de ‘Britten’ ─una intimista e inquietante versión de ‘Otra vuelta de tuerca’─ y posteriormente en ‘La traviata’ y ‘Rigoletto’, ambas de 2015.

Benjamin Britten (1913-1976) compuso ‘Gloriana’ para celebrar la coronación de la reina Isabel II de Reino Unido, que ha cumplido recientemente 65 años de reinado. El solemne y pomposo estreno de la ópera en el Covent Garden de Londres el 8 de junio de 1953, con la presencia de los más altos dignatarios del Reino Unido y de la realeza europea, resultó un estrepitoso fracaso, ya que la ópera retrata con crudeza un episodio poco digno de la atribulada vida de la reina Isabel I (1533-1603), que se debate entre sentimientos y pasiones “demasiado humanos”, sin el aura heroica que esperaba el público selecto congregado para la ocasión.

Ver a la mítica “reina virgen” renacentista, ya en edad avanzada y en el apogeo de su  reinado ─n el que florecieron William Shakespeare, Francis Bacon o Christopher Marlowe─namorada del joven (y casado) conde de Essex y actuando con ira y despecho, o despojada de su peluca en la intimidad de sus aposentos, supuso tal desconcierto para los asistentes, que la crítica castigó a Britten sin compasión, confundiendo el valor intrínseco de la partitura con la inadecuación de su tema a las circunstancias festivas del acontecimiento.

Imagen de un instante de la representación de 'Gloriana', de Benjamin Britten. Fotografía de Javier del Real, cortesía del Teatro Real.

Imagen de un instante de la representación de ‘Gloriana’, de Benjamin Britten. Fotografía de Javier del Real, cortesía del Teatro Real.

Después de un largo letargo, y ya alejada del contexto social de entonces, ‘Gloriana’ fue poco a poco imponiéndose en la programación de los teatros, por la calidad musical y dramatúrgica de la ópera, que alterna momentos de magnificencia operística casi verdianos con escenas de intimismo, una orquestación refinada llena de evocaciones de la música renacentista ─obre todo de Purcell─ y personajes herederos del teatro shakesperiano.

Son precisamente dos británicos conocedores de la rica tradición teatral inglesa y de la obra de Britten los encargados de dirigir la producción que se estrenará en el Teatro Real.

David McVicar sitúa a la Reina en el centro de un mundo palaciego corrompido e hipócrita, que ella controla con mano de hierro, en la misma medida en que es atentamente vigilada por súbditos y cortesanos, en una Europa inmersa en luchas religiosas y territoriales.

Isabel I se mueve en una escenografía depurada y conceptual de Robert Jones, que enfatiza el trabajo actoral de los intérpretes. El rico vestuario isabelino concebido por Brigitte Reiffenstuel, inspirado en pinturas de la National Gallery de Londres, asume un carácter casi escenográfico. La ópera reflejará así, en la escena, la ósmosis que traspasa también la música de Britten, escrita en el siglo XX pero impregnada de olores y colores renacentistas.

Ivor Bolton estará al frente de un doble elenco encabezado por las sopranos Anna Caterina Antonacci y Alexandra Deshorties, que estarán secundadas por un reparto muy coral ─Leonardo Capalbo y David Butt Philip (Robert Devereux, conde de Essex), Paula Murrihy y Hanna Hipp (Frances, condesa de Essex), Duncan Rock y Gabriel Bermúdez (Charles Blount, Lord Mountjoy), Sophie Bevan y Maria Miró (Penelope, Lady Rich, hermana del conde de Essex), Leigh Melrose y Charles Rice (Sir Robert Cecil, secretario del Consejo), David Soar y David Steffens (Sir Walter Raleigh, capitán de guardia)─ acompañadas por el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y los Pequeños Cantores de la JORCAM.

Imagen de un instante de la representación de 'Gloriana', de Benjamin Britten. Fotografía de Javier del Real, cortesía del Teatro Real.

Imagen de un instante de la representación de ‘Gloriana’, de Benjamin Britten. Fotografía de Javier del Real, cortesía del Teatro Real.

 

La cuerda caústica de Ara Malikian en La Laboral

Gira ’15′, de Ara Malikian
Plaza de La Laboral
Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón
Viernes 29 de julio de 2016

Sobre el pavimento de granito y frente a la iglesia elíptica que domina el patio central de la Universidad Laboral de Gijón, el inefable violinista, de origen libanés y abolengo armenio, Ara Mailikian ha congregado, a base de cordófonos y doble percusión, a más de un millar y medio de espectadores, emplazados bajo una tenue lluvia -que acentúa con mayor énfasis las isobaras propias de la idiosincrasia cantábrica- durante un generoso programa de 150 minutos, rubricado con un colofón clásico, a pie de obra, transitando entre la contenida y lírica emoción de los asistentes.

Vista general del concierto de Ara Malikian celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vista general del concierto de Ara Malikian celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

La premisa de su nueva participación por estos lares durante el presente curso -tras su concierto, en las postrimerías del pasado octubre, bajo los frescos de la Sala de Pinturas del teatro- partía con el objeto de conmemorar sus quince años de trayectoria ibérica y residencia en España mediante una atlética gira de título homónimo, cuya génesis cobraba forma, hace casi dos años, en la caja escénica del Teatro Real -coliseo operístico que supuso para Malikian su bautismo profesional como concertino en nuestro país-.

En la jornada precedente, el violinista hubo mantenido un peculiarísimo encuentro gastroacústico en los jardines e invernadero del NH Collection de Avilés, bajo el paraguas de ‘Las noches de la suite’, cuya singularidad residía en mantener un reducido e íntimo encuentro con el público, entre los risottos y aliolis de limón del chef José Ramón Otero y el encordado diapasón del guitarrista catalán José Luís Montón -con quien Ara Malikian ha publicado un par de álbumes de flamenco-jazz-.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ya en jornada ulterior, frotaba en solitario las notas de ‘Dzovarev’, incoando lo que habría de ser, finalmente, un sobresaliente concierto grupal de violín, viola, violonchelo, contrabajo y percusión, transitando por arreglos de piezas de Vivaldi, Bach y Manuel de Falla y sus personalísimos homenajes al ‘Zyriab’ de Paco de Lucía, el ‘Zapateado’ de Pablo Sarasate o el ‘No Surprises’ de Radiohead’, vivificando los vestigios de su celebrada gira ‘From Bach to Radiohead’ y permitiéndose un guiño local con el estreno internacional de ‘Rapsodia gijonesa Nº 3′.

El instrumentista libanés, fecundo con el verbo caústico, disfrazaba con su humor de foso y experiencia tabernaria lo que anhelaba ser un ejercicio de elocuente pedagogía, granjeándose, entre piezas, la empatía de los espectadores, a quienes inoculaba, con el sedante de su anecdotario y una enérgica heterodoxia magnética, el deleite por sus arreglos y ciocarlias tradicionales, cercenando, de este modo, los elitismos asociados a la música culta y el estigma peyorativo emparentado con el solfeo popular, rubricando un concierto armado de virulenta entrega, generosidad e indubitable virtuosismo.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón