Sergio Barrera y la deformación de la forma

“Antigesto (Rizomas)” de Sergio Barrera
Set Espai d’Art
Plz. Del miracle del mocadoret, 4. Valencia
Hasta el 19 de mayo de 2018

La galería que dirige Reyes Martínez, ha inaugurado la exposición Antigesto (Rizomas),  proyecto que reune los últimos trabajos del doctor en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, profesor asociado del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes, y artista Sergio Barrera (Valencia, 1967).

Antigesto: pintura que desata desde el gesto anónimo de la pincelada, estrujando sus propias contradicciones y convenciones históricas.

Antigesto (Rizomas) nº8, 2017. Acrílico sobre lienzo 250 x 200 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Antigesto (Rizomas) nº8, 2017. Acrílico sobre lienzo 250 x 200 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Desde sus pinturas asociadas en series con títulos como El tiempo se desvanece ligero y denso en imágenes, Cosiendo la pintura, Danza de recuerdos, Latente o Contraluz, Pintura de Agua, hasta Antigesto (Rizomas), Barrera se caracteriza por su peculiar estilo no icónico e invisible que ejerce sobre la estructura del lienzo. Alejándose de los patrones preestablecidos y creando sus propias leyes en las que construye y destruye al tiempo, genera y degenera los barridos. Obras en las que no se presenta el mensaje sino la necesidad de convocar al azar, en la que no se haya un final predeterminado pero sí abierto. Donde no se requiere de bocetos para presentar sus pinturas, y las pinceladas destruyen el límite del cuadro para dejar paso a una libre imitación de los mecanismos cerebrales propios de la visión. Llegando a punto en el que el cuadro se convierte en el elemento de exploración del artista, como Pollock y su necesidad de convocar el azar y desasosiego en todas y cada una de sus obras donde los barridos desbordan la dimensión cuadrangular de la obra.

Antigesto (Rizomas) nº 4, 2016. Acrílico sobre lienzo 50 x 45 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Antigesto (Rizomas) nº 4, 2016. Acrílico sobre lienzo 50 x 45 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Ésta nueva técnica pictórica deja en shock la mente del espectador, paralizando su mirada y dejándolo sin habla. La pintura toma las riendas del asunto desbordando de objetividad las escenas. Reflexiona sobre sí misma introduciendo tras la retórica una existencia del pathos. Un túmulo de líneas que evidencian su paso por el lienzo pero que buscan trasladarse más allá de este.

Antigesto (Rizomas), nº 11, 2018. Acrílico sobre lienzo 200 x 250 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Antigesto (Rizomas), nº 11, 2018. Acrílico sobre lienzo 200 x 250 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Aulas del IVAM

Talleres en el IVAM
La Caixa
Curso 2015- 2016

Un museo alcanza la excelencia no sólo por las colecciones que alberga y las exposiciones que organiza, sino también por aproximar el arte al público con el fin de que puedan interpretarlo y disfrutarlo el mayor número de  personas. Este es el objetivo del área de actividades culturales del IVAM que amplía y enriquece este curso sus ya tradicionales talleres y actividades.

Una aportación de La Caixa de 40.000 euros por curso de contenido pedagógico destinado a niños y adolescentes de entre cinco 18 años, permite  ampliar la oferta hasta ocho líneas diferentes en un intenso programa, “más extenso y organizado que otros años”, comenta Álvaro de los Ángeles, subdirector de Actividades Culturales.

Recorrido didáctico. Imagen cortesía del IVAM.

Recorrido didáctico. Imagen cortesía del IVAM.

Este departamento integra a cuatro especialistas que cuentan con el apoyo de diversos artistas relacionados con el centro, así como de estudiantes de la Universidad, alumnos en prácticas de Bellas Artes, Pedagogía o Turismo, voluntarios entusiastas por amor al arte.

Por otra parte, el museo fortalece las tareas de divulgación artística e investigación teórica y estética gracias a los convenios firmados con las universidades valencianas, la Universitat Politècnica y la Universitat de València.

Escolares y familias

Talleres para escolares y para familias, talleres impartidos por artistas y por profesionales de distinto perfil y un curso de introducción al arte moderno y contemporáneo.  También  visitas didácticas a las exposiciones a cargo de personas relevantes de la cultura son algunas de las actividades educativas y de divulgación artística programadas, con el objetivo de consolidarse como un museo que sea auténticamente un instituto, como lo indica su propio nombre.

Los talleres escolares  dirigidos a alumnos a partir del último curso de Infantil (cinco años) se desarrollan en horario escolar y tratan de desarrollar las aptitudes creativas y destrezas manuales de los niños y jóvenes, además de introducirlos en los conceptos básicos del lenguaje visual y plástico. A lo largo del curso realizarán trabajos sobre el móvil de Calder el fanzine vanguardista y las piezas de Torres-García. Los talleres para escolares se centrarán en dos temas: la ciudad de Valencia y el contexto Mediterráneo.

A un nivel superior el curso ‘Entender el arte’, impartido por seis conservadores del IVAM que abordarán la evolución de las artes plásticas desde las vanguardias a la actualidad.

Charla de Nico Munuera. Imagen cortesía del IVAM.

Charla de Nico Munuera (en el centro de la mesa). Imagen cortesía del IVAM.

Diálogos de artistas

La serie  ‘Conversaciones de artistas’ reunirá  en distintas sesiones a una pareja de creadores que entablarán un diálogo abierto y expondrán ante el público sus técnicas y procesos creativos. En octubre tendrá lugar una conversación entre Toño Barreiro y Sergio Barrera. En noviembre, conversarán Salomé Cuesta y Mª José Martínez Pisón y, en diciembre, Ana Navarrete y Pepe Miralles.

El IVAM organiza también visitas guiadas por comisarios después de la inauguración de cada muestra,  y visitas a cargo de personas relevantes de la cultura y la educación, como Joan Cerveró, Manuel Baixauli, Esther Alba o José Mª de Luelmo.

Por último, se realizarán fichas didácticas de arte moderno que incluyen una veintena de autores, diez de arte moderno y diez de contemporáneo.

Talleres en el IVAM. Cortesía del museo valenciano.

Una de las Aulas del IVAM. Cortesía del museo valenciano.

Bel Carrasco

Sergio Barrera y el Registro Dual a escena

Registro a escena, de Sergio Barrera
Set Espai d’Art
Carrer En Grenyó, 7. Jávea. Alicante
Inauguración: sábado 11 de julio, a las 20.00h
Hasta el 11 de agosto, 2015

Las pinturas que muestro en esta exposición son, entre otras, consecuencia de los dos últimos años de investigación. Los resultados han sido agrupados en cinco series distintas: desleídas; alternancia, tiempo perceptible/tiempo imperceptible; anverso y reverso de registros; secciones figuradas de percepción auditiva; registro a escena. La relación entre ellas corresponde a un conjunto de pautas preestablecidas que han posibilitado una inevitable afinidad. Las diferencias son el resultado de las derivas propias de la acción pictórica y el crecimiento simultáneo de las series.

De este modo, han surgido conexiones que son evidentes en la composición y que provienen de la articulación en el espacio-formato de algunos elementos esenciales. Unos, relativos a aspectos estructurales y compositivos de la forma y el color; otros, expresivos, a los que nombro de esta forma en alusión al comportamiento de la pintura en la superficie del espacio-formato. Y también, asimismo, a la incidencia y poder de evocación que algunos gestos y temas hayan incorporado tanto al ámbito simbólico como conceptual. Todos estos elementos han contribuido a la articulación y desarrollo de estas pinturas.

Conviene recordar y dar razón, en lo vinculado al sentido de la articulación que ha guiado la fase experimental y sus pasos (que en muchas ocasiones se hace visible a través de la composición y sus modos de recepción), de algunos aspectos que en origen me han servido y condicionado para llevar a cabo estas pinturas, por aquello que es bien conocido y probado de que nuestra forma de  percibir  -y, por tanto, de interpretar- determina los acontecimientos, fenómenos o hechos percibidos.

Obra de Sergio Barrera de su serie Anverso y reverso de registros.

Obra de Sergio Barrera de su serie Anverso y reverso de registros, en Set Espai d’Art. Imagen cortesía del autor.

He de retroceder unos diecisiete años para encontrar el inicio de la serie constelaciones (deseo y espejismo), y, posteriormente, coser y cosiendo la pintura, danza de recuerdos (pintura contra Imagen), latente, contraluz y pintura de agua, antesala directa, éstas tres últimas, de las pinturas que ahora presento. En 1987, fecha de mi primera exposición, me encontraba absorbido por algunas “problemáticas” unidas al quehacer artístico.

Por ese tiempo, una mezcla de inquietud y sospecha, producto del intento de aprendizaje y experiencia, hizo que me parara en la idea de que la pintura, y las artes en general, era, en gran medida, una forma de adquisición de conocimiento, tanto de orden biológico como cultural. Pintar, pues, es una manera de aprender de los descubrimientos de otros, tal y como dice la Ciencia. Algo que desde la perspectiva de la tradición y sus formas de transmisión resulta más que evidente, como es natural.

En este sentido y frente a la duda levantada relativa a las ideas de autor y autoría, manejé la opción -aunque fuera sólo como juego y deriva dadaísta y conceptual, si se prefiere-  de realizar unas pinturas que, a pesar de mi presencia en la práctica,  se desligaran de lo personal. Que el pintar y lo pintado no fueran muestra de la idea de propiedad sobre lo hecho, sino, en todo caso, la de la posibilidad, en el sentido de apertura.

Cabe destacar, que esta reflexión fue producto de la observación sobre una serie de gestos pictóricos que se repetían, a modo de constante, tanto en las pinturas que yo mismo hacía como en otras muchas. Gestos, en un sentido amplio, en cuya aparición casi podían apreciarse las mismas frecuencias e intensidades. Gestos entrelazados y superpuestos, curvados y ambiguos, ondulantes. Por ejemplo, pinceladas nacidas, naturalmente, en la pintura, y de nuestras comunes y compartidas posibilidades corporales y rítmicas, así como de algún tipo de asociación simbólica y temática.

Obra de Sergio Barrera. Cortesía del autor.

Obra de Sergio Barrera en Set Espai d’Art de Jávea. Cortesía del autor.

Como consecuencia de esto, decidí empezar a desarrollar, de manera consciente y focalizando sobre el gesto, un tipo de registro que sintetizara las constantes esenciales de una pincelada. Para crear este tipo de registro, construí un nuevo instrumento, un pincel con alguna peculiaridad de uso. Básicamente, que tuviera la opción de retener más pintura para poder prolongar así el recorrido del gesto o de la  pincelada.

De esta forma, intentaría conseguir que la síntesis de esta pincelada evocara, mediante un trazado de carácter más o menos maquinal y continuo (un barrido o arrastrado de pintura), un posible gesto común y anónimo. Un elemento, instrumento o vehículo de todos y de nadie, como el lenguaje; un ritmo, en su forma plástica y constructiva, que agrupara, como en música, sonidos y silencios, formas y fondos. Pincelada como fondo, que en el horizonte de sus límites visuales y conceptuales se desdoblara (al igual que una partícula) y se mostrara como forma o figura: pincelada y, al mismo tiempo, la representación de una pincelada.

Un gesto, creado formal e intencionadamente, curvo. Ambiguo para nuestra percepción visual gracias al sesgo traslúcido que lo dotaría de cuerpo, junto a una posible apreciación de carácter dual que, a través de su apariencia, cóncava y convexa, pudiéramos tener al mismo tiempo.

Sus rasgos, comunes por surgir de la usual, mecánica y manera corriente con la que cualquiera extiende pintura sobre una superficie, debían de figurar en contraposición a la idea dominante del gesto asociado a la ‘persona’, o a nociones como la de pintura gestual, que incluye en su definición enciclopédica aspectos relativos a la plasmación de la personalidad del artista.

Por esto, por su vocación e intención común, por el juego y la experiencia que tenía que continuar, lo llamé, simbólicamente, el antigesto. Porque debía de encarnar una especie de fuerza antigravitatoria y de repulsión frente a los excesos individualistas presentes en algunas actitudes del ámbito artístico. Excesos que no eran, desde mi inquietud y posición, nada útiles para la investigación en la pintura, más bien, todo un impedimento.

Obra de Sergio Barrera, de su serie Alternancia, tiempo perceptible, tiempo imperceptible. Set Espai d'Art. Cortesía del autor.

Obra de Sergio Barrera, de su serie Alternancia, tiempo perceptible, tiempo imperceptible. Set Espai d’Art. Cortesía del autor.

Así, y desde el plano pictórico, el rasgo dual e inicial del antigesto como figura y fondo a la vez, ha ido ocultando progresivamente su protagonismo sin perder su eficacia, diluyendo y ramificando su apariencia aislada en favor de nuevas composiciones. Actuando como una veladura, como un asistente que operase por debajo de lo visto y resultara imprescindible para nuevas configuraciones. Una forma/color visiblemente constante, pero mimetizada, de presencia visual vaga en la memoria.

De este modo, superpuestas y entrelazadas, es como han surgido las series presentes en esta exposición. La primera de ellas, Desleídas, porque se desunieron las partes solidificadas del gesto a través de una pincelada estriada y líquida, originando así un entrelazamiento visual que forzaba y anulaba, al mismo tiempo, la noción de Espacio. Esto favorecía una mayor fluctuación y ambigüedad entre la forma o figura y el fondo. Y también, y en alusión a una de las definiciones del verbo desleír, porque atenuábamos ideas y conceptos que el cuerpo del antigesto, como algo roto y en contraposición al Gesto, pudiera suscitar de manera positiva en los campos simbólicos de la interpretación. Rotura de la idea de espacialización y de cierta acción semantizadora sobre la pintura.

Alternancia, tiempo perceptible/tiempo imperceptible, ya que una simple aguada oscura y ondulante, a modo de veladura, cruzando de parte a parte sobre la superficie del lienzo, podía, en su recorrido, cambiar y relativizar sustancialmente el horizonte cromático trazado como fondo. Evocando así un tiempo nulo, subliminal, en el que, observadores en y ante varios estados potenciales, intercambiamos información de forma no consciente. Anulación de la alternancia al apreciar valores observables simultáneamente. Superposición.

Obra de Sergio Barrera en Set Espai d'Art de Jávea. Imagen cortesía del autor.

Obra de Sergio Barrera en Set Espai d’Art de Jávea. Imagen cortesía del autor.

Anverso y reverso de registros, memoria reversible,  por lo que la dualidad conflictiva del registro permuta, e incisiva, por error o extravío, se hace creativa. Curiosamente, el filtro ondulante que produce la aguada parece situarse entre el observador y lo observado; si se recorre su profundidad, la del filtro, aparece y desaparece, emerge y se retira. En ocasiones, estas aguadas aparecen condensadas y se funden en un sólo cuerpo aparente; en otras, se diluyen, distancian y se desvanecen. Lo que las une, al mismo tiempo, las separa.

Secciones figuradas de percepción auditiva, focaliza sobre una de las costumbres que nos ha acompañado desde la serie latente (2003) hasta ahora. Este mecanismo consiste en realizar una especie de volcado o asentamiento de registros pictóricos básicos, articulados con el antigesto, sobre una imagen-estructura de carácter tan esquemático como lo es un diagrama.

Así, visualizamos sobre el plano proyectado, de manera aislada y a través de gradaciones de luminosidad entre el blanco y el negro, una posible sección imaginada de la forma del entorno y cuerpo evanescente de las ondas sonoras. Claro-oscuro de una arquitectura audible, que nace en la fuga y reverberación que se produce con cada nueva modulación, y se anula justo en el origen de coordenadas de un diagrama cartesiano. Pinturas surgidas de las series audiciones en vaho menor, vaheadas y variabilidad.

Registro a escena, se plantea como una síntesis de algunos de los registros y recursos comentados más arriba. Me ha servido tanto para agrupar algunas de las pinturas como para referirme a la presente exposición. He intentado mantener una clara alusión visual de carácter simbólico a los espacios de proyección y escenográficos y, al mismo tiempo, a lugares físicamente acotados pero no considerados como escénicos. En ambos, me interesa que el comportamiento de los elementos de una pintura en una composición esté determinado por las posibilidades,  desembocando, en todo caso, en algo parecido a una interferencia, constructiva o destructiva, no importa. Sincronización de oscilaciones.

El misterio y el enredo que me suscitan temas como la contraposición individuo/gente o la conocida y controvertida dualidad onda/partícula,  han podido, lógicamente, condicionar esta práctica pictórica. Aún así, he de resaltar que la sustanciosa variabilidad a la que han estado y siguen estando sujetas las pinturas que ahora presento, es el “resultado” de una articulación cuya trama sigue estando guiada, principalmente,  por esa especie de juego combinatoria de permutaciones entre la forma y el color que, sin querer hacerme una idea, es la pintura.

Obra de Sergio Barrera en la exposición 'Registro a escena'. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Sergio Barrera en la exposición ‘Registro a escena’. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

SET cumple 10

Javi Moreno, Juan Olivares, Cristina Almodóvar, Rubén Tortosa, Ibán Ramón, Isidro Ferrer, Lukas Ulmi, Sara Sanz, Sean Mackaoui, Sergio Barrera, Andreu Alfaro, Chema Madoz.
Set Espai d’Art
C/ En Grenyó, 7. Jávea (Alicante)
Inauguración: 12 de julio, 20 h.
Hasta el 30 de agosto de 2014

Set Espai d’Art celebra sus primeros 10 años en su sede de Jávea (Alicante). Para festejarlo inaugura una exposición colectiva con algunos de los artistas representados por esta galería, con piezas especialmente seleccionadas, a través del dibujo, pintura, fotografía, escultura, instalación y obra gráfica.

Fachada de Set Espai d'Art en el casco antiguo de Jávea (Alicante). Imagen cortesía de la galería.

Fachada de Set Espai d’Art en el casco antiguo de Jávea (Alicante). Imagen cortesía de la galería.

PINTA LONDON

PINTA London, la única feria europea de arte dedicada al arte moderno y contemporáneo de Latinoamérica, regresa a (Warwick Road) Earls Court exhibition Centre de Londres para su cuarta edición.

Del 4 al 7 de junio de 2013.

PINTA Londres, este año cuenta con la presencia de galerías españolas con reconocida trayectoria como Pazycomedias (Valencia) que acude a la cita con artistas como Ernesto Casero, Anna Talens o Ana Esteve; Set espai d’art (Valencia) con nombres como Sergio Barrera y Lukas Ulmi; y las galerías Rafael Ortíz (Sevilla) IvoryPress; Nieves Fernández; y Paula Alonso (Madrid).

Sergio Barrera. Galería Set espai d'art

Sergio Barrera. Galería Set espai d’art

PINTA London 2013 da cabida a más de 65 galerías internacionales que expondrán y venderán obra de artistas de toda América Latina y por segundo año consecutivo también presentará obra de artistas españoles y portugueses, reflejando la innegable influencia de estos países en la formación de la identidad latinoamericana.

PINTA Projects -con la curaduría de la coleccionista y mecenas Catherine Petitgas y de la curadora independiente Kiki Mazzucchelli– dará un enfoque a jóvenes artistas latinoamericanos que viven y trabajan en Europa. Nombres como el del peruano Armando Andrade, representado por Carl Freedman Gallery y o los brasileros Tonico Lemos y Rodrigo Matheus, representados por Stephen Friedman Gallery y Fortes Vilaça respectivamente.

Como novedad de este año se presenta ART Numérique/PINTA Londres, una exhibición de obras enfocadas a la tecnología e Internet, comisariada por el venezolano Rolando J. Carmona, profundo conocedor de una línea de creación artística única que se ha ido desarrollando en América Latina durante los últimos 50 años. Representando a esta línea, se han seleccionado a tres artistas, entre las que se incluye a la creadora conceptual argentina Marta Minujín, al artista poeta y programador de computadoras venezolano Yucef Merhi y al también artista venezolano Santiago Torres.

En PINTA London hay presencias regulares, como los Solo Shows, que este año celebrarán la obra de dos influyentes maestros: César Paternosto, figura clave en la Abstracción Geométrica Latinoamericana y Luis Tomasello, maestro del arte cinético y óptico. Otras sección a tener en cuenta es PINTA Design, que presentará lo mejor del diseño contemporáneo de América Latina y cuyo comisariado corre a cargo de Manuel Díaz Cebrián.

Imagen cabecera obra de Anna Talens. Galería PazYcomecias (Valencia). Stand A-31

 

Sergio Barrera “Camaleón velado”

Sergio Barrera. “Camaleón velado”

SET ESPAI D´ART

Pl. Miracle del Mocadoret, 4 (junto Pl. de la Reina). Valencia

Hasta el 6 de abril

 

Durante mucho tiempo, pensé en la fórmula secreta de Sergio Barrera, (Valencia 1967)   para realizar sus pinturas sutiles. Ya casi se me había pasado la curiosidad hasta que llegó cierto día de tormenta fugaz. Después de calurosos y secos días las altas temperaturas debieron haber secado la goma del limpiaparabrisas de mi coche. Horas antes, había estado aparcado bajo un andamio sobre el que pintaban la fachada. Debieron caer unas gotas de pintura sobre el parabrisas. Arranqué y a los pocos minutos empezó a llover, puse los limpias en marcha y la mezcla de agua con las gotas de pintura hizo el resto. Solo fue un instante, la providencia  puso un Sergio Barrera en mi parabrisas, pero en el siguiente zigzag de las escobillas se lo llevó, todo desapareció en un abrir y cerrar los ojos.

Afortunadamente, Barrera controla el deslizamiento de su pulso a la perfección y lo fija. Sus acabados pictóricos solo pueden ser realizados con movimientos armónicos. Cada obra parece fruto de un gran ejercicio de dosificación, como si  su carga creativa se quedara ahí, atrapada en cada partícula de lienzo por el que se desliza. Como el camaleón cuando cambia de color. Quieto y camuflado. Con el poder que le confiere el dominio de un sentido especial, del cual, solo unos pocos seres de la naturaleza están dotados.

Sergio Barrera. Camaleón velado

SET Espai d’Art

Inauguración: 7 de febrero, 20.00h.

Hasta el 6 de abril de 2013

Valencia

El reptil al que popularmente se le conoce por este nombre, es llamado así por una especie de cresta puntiaguda que, situada en su cabeza, recuerda un tipo de velo usado en algunas vestimentas de la antigua Grecia. Este reptil, que camina rozando el vientre con la tierra y cuyos ojos pueden ser movidos independientemente el uno del otro, no sólo cambia el color de su piel por la interacción con su entorno inmediato, sino que también lo hace en función de su estado de ánimo. O eso es lo que nosotros apreciamos. Su movilidad ocular le permite mirar con un ojo hacia arriba y con el otro hacia abajo, hacia adelante y hacia atrás; sólo cuando localiza algo que es de su interés focaliza su atención en un punto. Y no está de más recordar un viejo proverbio según el cual el camaleón mira con un ojo al futuro y con el otro al pasado, amplificando o anulando, según se vea, la sensación del presente.

Desde una perspectiva simbólica, hemos escogido a este pequeño saurio como vehículo de transmisión de algunos de los recursos, valores y actitudes que desde hace ya algunos años han estado presentes no sólo en la elaboración de estas pinturas y en la mayoría de las que hemos realizado y que las precedieron, sino, y como es natural, en los procedimientos de numerosas obras de la tradición pictórica y visual, en un sentido amplio.

Recursos vinculados, en general, a un tipo de visión traslúcida en la que las transparencias remiten a una forma de profundidad difusa. Pinturas elaboradas con una intención y una actitud de carácter experimental, donde se entrecruzan aspectos expresivos, analíticos y simbólicos. Maneras de obrar puestas en práctica desde mediados de los años ochenta hasta la actualidad.

Recursos tales como dejar que la pintura, a través de su posición vertical y diferentes densidades en su masa, vaya mezclándose en la superficie del lienzo permanentemente húmeda, sin permitir el secado hasta su finalización; manchas aguadas transformadas en máscaras traslúcidas, insinuando a través de campos indeterminados de color los lindes entre diferentes tonalidades, mostrando así relaciones de falsedad y flexibilidad entre ‘personaje’ y ‘paisaje’, en el tiempo se desvanece ligero y denso en imágenes y en constelaciones (deseo y espejismo); roturas compositivas -y quizá hasta figuradas en uno mismo- cuyas estructuras recuerdan la reversibilidad de una celosía o de una ventana, un viaje de ida y vuelta con diferentes itinerarios, simultáneos, casi cubistas, en cosiendo la pintura y en danza de recuerdos ; barridos de color y de textura consentidos por la posición horizontal del lienzo y construidos desde cuatro puntos de vista distintos, que, solapados en uno, dejan entrever capas pictóricas de presencia poco nítida, para quedar convertidas en una sola área velada y de perfil variable, en las series latente y contraluz; pinceladas curvas que muestran en la insistente acción de su recorrido la alternancia opaca y traslúcida del gesto común y anónimo, pintura transportada sobre las ondas electromagnéticas hasta nuestro compartido disfrute, en pintura de agua, audiciones en vaho menor, vaheada y variabilidad. O en la serie que ahora nos ocupa, camaleón velado, donde veladuras y transparencias empujan repentinamente hacia adentro y hacia afuera matices y tonalidades poco o nada previsibles, manteniendo así un recuerdo cromático anterior y ensoñado.

La unión de estos recursos en torno al color y a la forma y su presencia constante en la articulación de estas pinturas, han resultado quizá determinantes para un conocimiento de tipo visual que, tomando valores como la ambigüedad, el misterio y la variabilidad -tan apreciados tanto en el sentido biológico y evolutivo como en las artes en general- ha ido plasmando nuestra relación con un mundo siempre cambiante. Pues, tal y como suele decirse, “el color no está en las cosas, sino en la relación entre las cosas y nosotros”, escribe Félix de Azúa. O desde otra perspectiva, “El color es una propiedad del cerebro y no del mundo exterior, aunque dependa de la realidad física del mundo” nos cuenta el neurobiólogo y profesor de neuroestética Semir Zeki.

Pensamiento y reflexión, meditación y descubrimiento. Este es el sentido que ha conformado nuestra actitud y que ha venido a alumbrar nuestro proceder desde siempre en la dedicación a la pintura. Investigación, por tanto, que me descubre a mí mismo en la notable y saludable indefensión ante la que me deja expuesto la pintura y también su práctica cuando hace con uno lo que quiere. Quizás impidiendo así, dicho sea de paso, que sea YO el que hace uso de ella.

Sergio Barrera. serie. Camaleón Velado, nº 10  - veiled chameleon - 70 x 50 cm. Acrílico sobre papel de piedra y tabla. 2012. Imagen por cortesía del artista

Sergio Barrera. serie. Camaleón Velado, nº 22 - veiled chameleon - 70 x 50 cm. Acrílico sobre papel de piedra y tabla. 2012.

Sergio Barrera. serie. Camaleón Velado, nº 26 - veiled chameleon - 70 x 50 cm. Acrílico sobre papel de piedra y tabla. 2012.