El ECA tira del hilo de la fotografía

Al hilo de…la fotografía
Comisaria: Alicia Ventura
Mira Bernabeu, Ángel Marcos, Ana Palacios, Castro Prieto y Gervasio Sánchez
Espai d’Art Contemporani El Castell (E CA)
C / Cisternas, 28. Riba-Roja de Túria (Valencia)
Hasta el 15 de marzo de 2019

“¿La fotografía es arte?”, se preguntó Alicia Ventura, comisaria de la exposición Al hilo de…la fotografía. La respuesta exige cierta pausa meditativa, pero bastará con recorrer la muestra que el ECA de Riba-roja acoge hasta el 15 de marzo para contestarla afirmativamente. Si el artista es aquel que da forma a lo real de la existencia, a lo que se nos resiste por situarse en los márgenes de la percepción, entonces Mira Bernabeu, Ángel Marcos, Ana Palacios, Castro Prieto y Gervasio Sánchez lo son, “cada cual con una diferente visión de los temas que aborda y mediante la confrontación de lenguajes”, explicó Paco Caparrós, responsable del Espai d’Art Contemporani ubicado en el antiguo castillo del municipio del Camp de Túria.

La exposición permite el diálogo entre artistas que confluyen en algunos aspectos y se distancian en otros, pero que tienen en común “lo social y enseñarnos lo que no vemos”, subrayó Ventura. La huella, la memoria, esa mirada detenida y minuciosa sobre las cosas, junto al carácter resistente y obcecado contra el olvido, atraviesa el conjunto expositivo. La propia comisaria, respondiendo a su pregunta inicial, consideró que se trataba de una muestra singular porque “los cinco son fotógrafos y los cinco son artistas”.

Vista de la exposición 'al hilo de...la fotografía'. Imagen cortesía del E CA de Riba-Roja.

Vista de la exposición ‘al hilo de…la fotografía’. Imagen cortesía del E CA de Riba-Roja.

“La fotografía es una nueva forma de expresión que tiene su propio lenguaje”, avanzó Castro Prieto, que presenta piezas de su serie La seda rota, compuesta por imágenes tomadas en la casa abandonada de la familia Madrazo. “Me gusta fotografiar casas deshabitadas”, dijo. Casas que tienen como reverso de su vacío el halo fantasmal que dejan las huellas de quienes las habitaron. “Allí había quedado algo como fantasmal”, reconoció el Premio Nacional de Fotografía 2015, quien apeló a la huella de la mirada, “tanto descriptiva como simbólica”, allí depositada. “La memoria es el eje fundamental de mi trabajo”, agregó.

El año y medio que pasó visitando y recorriendo el Hospital de Denia es lo que exhibe Mira Bernabeu. No es la visión de pacientes y familiares, sino la más periférica centrada en lugares, objetos e incluso personal hospitalario que suelen pasar desapercibidos. Se empapó tanto de aquella atmósfera marginal, que tuvo que contener las sucesivas memorias que le venían a la mente, tras penetrar, por ejemplo, en un quirófano: “Mantener la cabeza fría  para no dejarte llevar por esa parte más macabra y emocional”.

Instalación en la muestra 'Al hilo de...la fotografía'. Imagen cortesía del E CA de Riba-Roja.

Instalación en la muestra ‘Al hilo de…la fotografía’. Imagen cortesía del E CA de Riba-Roja.

La subversión íntima es el trabajo que muestra Ángel Marcos, fruto de su participación en la Bienal de Venecia de 2013, en cuyo proyecto colaboró DKV Seguros a través del programa DKV Arteria.  “Mi trabajo incorpora los mecanismos de los poderes”, refiriéndose a los rabos de lagartija que sueltan estos reptiles “para escapar del peligro y volver tiempo después con todo su esplendor y estrategia”. Su obra explicó que se situaba en el “campo del afecto, esa memoria que fotografío para no olvidar”. Los interiores de las casas de sendos barrios de su natal Medina del Campo son objeto de su cadenciosa mirada.

“Los fotógrafos tenemos el compromiso de registrar y documentar la realidad”, señaló Castro Prieto, alejándose del “mero ejercicio estético”, sin abandonar por ello el concepto de belleza: “No entiendo el arte feo”, remarcó quien intenta “decir las verdades de forma poética”. Verdades que afloran en las obras de los cinco fotógrafos de distinta manera. Más palpable o documental en el caso de Gervasio Sánchez  y Ana Palacios, con sus trabajos sobre los campos minados y los albinos, respectivamente, más archivístico e incluso grupal en Bernabeu (“para mí la memoria es sinónimo de archivo y el archivo puede ser bello”), y más estrictamente poético en Castro Prieto y Marcos.

De izda a dcha, Paco Caparrós, Robert Raga, Alicia Ventura. Imagen cortesía del E CA de Riba-Roja.

De izda a dcha, Paco Caparrós, Robert Raga, Alicia Ventura, Castro Prieto, Mira Bernabeu y Ángel Marcos. Imagen cortesía del E CA de Riba-Roja.

“Cuando aludo a la memoria aludo a la resistencia”, afirmó el artista vallisoletano, que dijo utilizar esa memoria para trabajar. Preguntados por el tan cacareado compromiso de los artistas, apuntó que le preocupaba la “excesiva narrativa” de muchos proyectos: “Con esa literalidad, pienso que se está abusando”. Castro Prieto puso en cuestión la relación entre compromiso y denuncia, aduciendo a su trabajo en torno a las sociedades que se va encontrando: “Eso es compromiso, pero yo no denuncio nada”. Bernabeu solo pidió que el artista fuera “coherente con su propia personalidad”.

“Yo diría que el verdadero compromiso de todo artista es la defensa del arte y la cultura”, añadió Alicia Ventura. “El arte y la cultura son la clave en la que tendrían que ponerse de acuerdo todos los partidos políticos”, aseguró Caparrós. Robert Raga, alcalde de Riba-roja, se congratuló por ello, agradeciendo a los fotógrafos su trabajo: “La política es un espacio de libertad y de honestidad, para que quien sabe haga las cosas”. “Esta exposición es muy pedagógica”, concluyó la comisaria, no sin antes subrayar que los puntos suspensivos del título de la exposición era su manera “de invitar al espectador a que lea entre líneas”.

Salva Torres

José Morea: sus viajes, su vida, su arte

Siete Series Viajes y Vidas, de José Morea
Espai d’Art Contemporani ‘El Castell’ (E CA)
Plaza Roja. Riba-roja (Valencia)
Hasta el 27 de mayo de 2018

El Espai d’Art Contemporani El Castell (E CA) de Riba-Roja de Túria acoge la exposición ‘Siete Series Viajes y Vidas’ del pintor José Morea. Esta muestra retrospectiva ocupa las diferentes salas del centro para mostrar la gran variedad de etapas y viajes del artista durante las décadas de los 80 y los 90. José Morea (Chiva, 1951) es uno de los artistas más relevantes del panorama creativo valenciano, figura clave en la renovación del lenguaje pictórico en el último tercio del pasado siglo. La exposición se podrá visitar hasta el próximo 27 de mayo.

En primer lugar, ‘Personajes / Forzudos’ recoge obras firmadas mayoritariamente a principios de la década de los 80. Esas telas muestran figuras humanas, donde se suceden los autorretratos, con una fuerte carga figurativa. Sin embargo, las escenas representadas se pueden considerar cotidianas: un hombre escuchando música, un pinchadiscos fumador, una estampa familiar, etc. Aquí ya se observa el uso de las técnicas mixtas y la explosión cromática en lienzos de gran tamaño.

Vista de la exposición de José Morea en El Castell de Riba-roja de Túria. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.

Vista de la exposición de José Morea en El Castell de Riba-roja de Túria. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.

En ‘Egipcios / Doñana’ se reflejan las primeras muestras del nomadismo de Morea. Así, predominan las piezas firmadas en Madrid, durante su estancia en la Casa de Velázquez, y en su estudio de Pedralba. En este caso, destaca el empleo de los óleos para plasmar los modelos de apariencia egipcia (Nefertiti, Lota, las momias) y las técnicas mixtas para los personajes de Doñana, con las primeras aproximaciones a los animales y a los forzudos.

En 1984, el artista se trasladó a Roma con la intención de empezar una nueva etapa. En la capital italiana, Morea pintaba en la gran terraza del antiguo estudio de Rafael Alberti en el Trastevere. Rodeado por la naturaleza, sus pinceles, sus manos, sus pies y su cuerpo recrearon personajes de la Ciudad eterna y sus mitos. Estos trabajos, junto a los firmados en la década de los 90 en Taormina (Sicilia), configuran la serie ‘Italia’.

José Morea ante una de sus obras. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.

José Morea ante una de sus obras. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.

La sección ‘Nostalgia porcina’ incluye obras concebidas en València o Chiva entre 1985 y 1998. Encontramos bodegones que nos miran con sus propios ojos, personajes mitológicos y esos objetos mundanos que el pintor altera con el uso de su paleta.

Un faisán ácido, una cebra techno y un cisne azul se erigen en protagonistas de algunos de los cuadros de ‘Acid B Mallorca’. Las telas aquí incluidas fueron creadas entre 1989 y 1998 en Barcelona y Mallorca. También se pueden admirar, una vez más, elementos comunes alterados (un globo terráqueo, una bici accidentada, los zapatitos de Jeanne Moreau), así como plantas con propiedades humanas y los primeros trazos de temática asiática.

José Morea, en el centro, con Francisco Caparrós (izda), Toni Cantó y Robert Raga. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.

José Morea, en el centro, con Francisco Caparrós (izda), Toni Cantó y Robert Raga. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.

La libertad creativa de Morea también se expresó sobre la moqueta. En este material pintó una Harpía verde y motivos de la cultura japonesa (‘El gran mikado’, ‘La japonesa de Yakutaky’). Estas obras se exhiben en la sección ‘Orientalia’ junto a telas que reflejan pesadillas etílicas, dioses en decadencia y ensoñaciones espirituales.

Por último, ‘Las Américas’ reúne los cuadros creados en América Latina, fundamentalmente en Brasil, entre 2001 y 2012. Son bodegones donde destacan una rodaja de sandía con pechos, el uso de los colores primaverales o el rojo intenso y una naturaleza muerta de brazos sobre un cáliz. Asimismo, se perciben sombras humanas, animales antropomórficos y una nueva serie de autorretratos que, en este caso, no tienen rostro.

José Morea ante una de sus obras. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.

José Morea ante una de sus obras. Fotografía de Rocío Sierra por cortesía del E CA.