‘Asphyxia’ o los mil modos de ReciclARTE

Asphyxia, de Yasmina Benabdelkrim y Arcin Sagdic
La Marina de Valencia
C / La Aduana, Moll de Ponent, s/n. Valencia
Del 7 al 10 de noviembre de 2019

“Reciclar o no reciclar. Reciclarse o morir”. Este podría ser el lema de ‘Asphyxia’, una original propuesta que se presenta del 7 al 10 de noviembre en la Marina de Valencia. Representación escenificada y multidisciplinar de la amenaza que los plásticos representan. Se trata de un proyecto conjunto de Yasmina Benabdelkrim, de origen valenciano, y el fotógrafo Arcin Sagdic que trabaja a caballo entre Londres y Berlín. Ambos han colaborado estos últimos meses en armoniosa sinergia para lanzar un grito, una llamada de alerta sobre los efectos catastróficos para la humanidad del ingente consumo de plástico.

Asphyxia, de Yasmina Benabdelkrim y Arcin Sagdic. Fotografía de Arcin Sagdic.

Hija de un profesor armenio residente en París y de una valenciana, Yasmina se inició muy joven como estilista en el mundo de la moda. A los 18 años ya diseñaba portadas para importantes revistas y tras estudiar en la ciudad de la Luz, se trasladó a Nueva York donde prosiguió su precoz y brillante carrera. En 2017, con 26 años fue una de las protagonistas de la campaña primavera/verano de la firma Acne Studios, una de las más aclamadas en la Semana de la Moda de París, que viste a famosas como Tilda Swinton, Rihanna y Dakota Johnson. «El mundo de la moda es fascinante pero también muy duro», confiesa. «La competitividad es tan fuerte y el nivel de exigencia tal alto que, hagas lo que hagas y por mucho que te esfuerces, siempre te hacen sentir inferior».

A pesar de su éxito Yasmina decidió dar un giro radical y buscar en el arte una forma de expresión en la que proyectarse más libremente y con un mensaje que llegue a todos. De hecho, ‘Asphyxia’ nace con la voluntad itinerante de viajar por distintas capitales todavía por definir.

Asphyxia, de Yasmina Benabdelkrim y Arcin Sagdic. Fotografía de Arcin Sagdic.

De momento ha sido la del Turia la elegida para exponer este singular conjunto artístico que incluye fotografías, pinturas, esculturas, audiovisuales y hasta objetos decorativos, con el plástico como telón de fondo y protagonista. En el montaje de la exposición se han reutilizado  grandes cantidades de plásticos cosechados en las calles y playas o rescatados después de un primer uso. Más de 300 botellas y más de 100 tapones. Plásticos transformados en arte o en objetos prácticos como bolsos de vivos colores y graciosos diseños confeccionados con punto de ganchillo. Pintura, performance, instalaciones, vídeo, artes decorativas… diferentes disciplinas artísticas unidas para lanzar un mensaje: «Una acción/Un cambio».

«Nuestro mensaje es preguntarnos por qué estamos haciendo un daño que afectará a todos y animar a un cambio de actitud «, señala Yasmina. «Aportar ese pequeño grano de arena, pues aunque el problema es enorme entre todos podemos resolverlo. Para ello sugerimos otra mirada sobre lo que consideramos basura. Una mirada que descubra su belleza oculta y le dé una segunda oportunidad».

Asphyxia, de Yasmina Benabdelkrim y Arcin Sagdic. Fotografía de Arcin Sagdic.

Más allá de la cuestión ecológica, la muestra o performance plantea una reflexión científica -la historia y economía de este material, su evolución o la relación entre los universos macro y micro- y una propuesta imaginativa: «¿Qué pasaría si todos los seres humanos desapareciéramos? ¿Qué quedaría en el mundo? ¿Dónde van los microplásticos? Al mar, ¿y después? A nuestro alimento, a nuestro cuerpo. ¿Cuántas especies marinas están amenazadas diariamente por los vertidos de plástico? Se ha perdido la cuenta. Nos estamos autodestruyendo, nos estamos asfixiando».

Después de vivir en metrópolis como París o Nueva York, Yasmina agradece el ritmo más tranquilo de Valencia, su tamaño acogedor, el  clima y el trato con la gente. Pero esta chica inquieta no es de las que se apalancan en la indolencia y ya prepara el equipaje para otros viajes y aventuras que afrontar. Ni los vuelos kilométricos ni el jet lag pueden con su afán de descubrir lo mucho que la vida le puede ofrecer.

Asphyxia, de Yasmina Benabdelkrim y Arcin Sagdic. Foto: Arcin Sagdic.

Bel Carrasco

Depalo, al arte por el reciclaje

Sombras del tiempo, de Depalo
Galería 9
C / Conde Salvatierra, 9. Valencia
Hasta el 8 de abril de 2017

“Los vertederos son un tesoro”. Paloma Corts Navarro, que a la hora de crear utiliza el sobrenombre de Depalo, lo dice porque de ahí extrae la materia prima con la que construye su obra. “Ya tengo incluso a un montón de gente que me trae objetos que se encuentra por ahí”. Objetos que luego ella trabaja con sumo cuidado, transformándolos en piezas que protagonizan diversos escenarios. En ellos, la figura humana comparece a modo de habitante de un mundo dominado por el paso del tiempo, las sombras y la fragilidad existencial. Óxidos, colores terrosos y apenas color, para montar escenas cotidianas llenas de vida realizadas con objetos muertos.

Obra de Depalo. Imagen cortesía de Galería 9.

Obra de Depalo. Imagen cortesía de Galería 9.

“No utilizo plásticos, no me gustan, sino madera, vidrio, hierro, elementos que se van degradando, y cuanto más viejos y corroídos, mejor”. El Huerto de San Mauro en Rocafort es el vertedero que tiene más a mano (“cerca de mi casa”), pero hay otros “tesoros” que visita cuando viaja: por ejemplo, Ibiza o Isla Mauricio. “En Ibiza, por aquello del salitre del mar, las cosas se degradan mucho y en un año te puedes encontrar piezas de barco que utilizo en una de mis obras”. Se refiere precisamente a Barco, una de las 33 obras que muestra en la Galería 9.

De Isla Mauricio se trajo una tela roja igualmente presente en uno de sus trabajos, de los que se halla ausente el color. “Apenas lo utilizo, pero sí es cierto que en Niña con vestido rojo lo incorporo; creo que voy a empezar a meter más color”, dice. De momento, dominan los óxidos, ocres y tonos apagados que adquieren volumen con la luz vertida en sus cajas expositivas, para dotar de sombras el conjunto. Y así, Sombras del tiempo, es como titula su obra, que la propia artista explica así: “Sombras del tiempo nace a partir de elementos apartados y desechados de nuestra vida cotidiana”.

Obra de Depalo. Imagen cortesía de Galería 9.

Obra de Depalo. Imagen cortesía de Galería 9.

De esos elementos habla como si fueran personas, con las que se confunde e incluso funde en sus diversas piezas. “En mi web tengo un par de textos que hablan del olvido y la transformación”. Y del olvido dice: “Te apartaron de lo cotidiano porque ya habías pasado el ciclo de vida útil y te convirtieron en desecho, en abandono”. Un abandono que luego restituye mediante la transformación: ”No hay abandono ni muerte mientras te siga recordando”. Es así como trabaja Depalo: convirtiendo objetos muertos en piezas llenas de vida.

No es Mary Shelley creando a Frankenstein, pero también sus criaturas realizadas a base de collages recobran una vitalidad que se daba por finiquitada. De ahí la pertinencia de sus cajas iluminadas, “provocando la proyección de lo más íntimo de cada historia. Es la sombra la que nos cuenta”. Y lo que nos cuentan todas esas sombras, que parecen extraídas de la cueva de Platón, es que sólo a través de la representación llegamos a saber algo de nosotros mismos. Depalo acude a esos cementerios de cosas muertas, se las lleva a su estudio para devolverlas a la vida mediante su acto creativo.

Obra de Depalo. Imagen cortesía de Galería 9.

Obra de Depalo. Imagen cortesía de Galería 9.

“Algunos seguro que tienen más de 40 años”. Se refiere, por ejemplo, a una botella de vidrio completamente deformada, cuya transformación se debe a las inclemencias del tiempo que ha ido doblegando su testaruda forma original. Y aunque la materia prima le sale barata (“del vertedero de cerca de mi casa he sacado tres exposiciones”), el procesado posterior es el que encarece su trabajo. “Los pegamentos que utilizo son carísimos para lograr que el hierro se mantenga unido”. Lo mismo sucede con el enmarcado de las cajas, que permite un mayor aguante de las piezas “porque entra menos aire y están más protegidas”.

Sus figuras impersonales, incluso frágiles debido al ligero papel que las soporta, contrastan con la pesadez de esos materiales oxidados o degradados por la incruenta climatología. El globo, por ejemplo, lo sostiene una de esas figuras livianas, ajena al peso que soporta dado que se trata de una antigua pala oxidada. Paradojas como ésta atraviesan la obra de Depalo, integrada a partes iguales por la mortandad y una jovialidad creativa que viene a restituir el doloroso paso del tiempo: “Mientras te miro reconozco que en tu materia inerte aún existes, aunque quisieran acabar contigo y te dieran por muerto”. ¿Habla la artista de un objeto, de un ser querido? La respuesta, en la Galería 9 hasta el 8 de abril.

Obra de Depalo.

Obra de Depalo. Imagen cortesía de Galería 9.

Salva Torres

La energía de Victoria Cano deja huella

Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, de Victoria Cano
Sala Ferreres del Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 1 de mayo de 2016

“Somos materia en transformación”, dice la artista. Y energía, mucha energía, que es la que transmite Victoria Cano durante el recorrido por su exposición Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, en la Sala Ferreres del Centro del Carmen. “Esta sala te desnuda completamente”. Y así, metafóricamente desnuda y como si hubiera salido de un largo régimen de internado, desgrana lo que han sido 15 años de soledad trabajando en su estudio. Un viaje interior que ha ido mezclando con viajes exteriores para mostrar pinceladas de esa soledad mediante exposiciones en Roma, Jeonbuk (Corea del Sur), Venecia, Qingdao (China), Nueva York, Milán y Berlín. El resultado de todo ello se puede ver concentrado en esta exposición de Valencia.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

“Hay una variedad dentro de la unidad”. Y esa unidad, para Victoria Cano, tiene que ver con la energía que impulsa a la creación. Energía asociada a su vez al “tránsito entre la vida y la muerte”. Porque las 200 piezas que conforman esos Ecos & Huellas de su “viaje interior hacia fuera”, junto a los 80 libros voladores que cuelgan del alto techo de la Sala Ferreres, ligan lo vivo y lo muerto en su eterno ciclo. Por eso hay huellas dactilares insertas en sus naturalezas, al igual que perfiles humanos contorneando un tsunami o la figura humana intercalada entre un aluvión de formas en gestación.

Victoria Cano concibe su obra como un todo en el que las partes se van imbricando sin que se sepa a ciencia cierta lo que es naturaleza, propiamente dicha, y lo que es la naturaleza humana. Por eso advierte que el ser humano “hace cosas que van contra la naturaleza” y, cuando tal cosa sucede, “la naturaleza no perdona”. Esa difícil sintonía entre interior y exterior atraviesa el trabajo de Cano. La variedad de técnicas utilizadas, como el lápiz 3D, con las que ha investigado en su taller durante los 15 años de soledad, está siempre al servicio de una máxima: “Transmitir emociones”, resume la artista.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Emociones que tienen siempre que ver con los ecos de esa naturaleza en constante transformación. Cuando la aceleramos, violentando su ritmo, la armonía se quiebra y surgen las agresiones. Como en ese Mediterráneo con alambres, el tsunami devastador, el terrorismo ejemplificado en unas Torres Gemelas cuya luz eléctrica liga con el de la clorofila o la destrucción de un edificio de la Facultad de Bellas Artes del que Victoria Cano toma ciertos elementos de reciclaje. “Territorios, huellas, energía, del aire, de la tierra, de los fluidos”, explica su autora, para revelar “nuestra frágil y provisional existencia” que nos negamos a reconocer.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

“Deberíamos generar belleza como efecto de la armonía entre todo lo vivo”. Esa armonía que la artista rastrea mediante diversos ecos y múltiples huellas se puede ver en su exposición, a veces de forma inquietante y en otras ocasiones de manera más o menos amable. “Me interesa que la gente penetre en la obra”. Como en la pieza ‘Los álamos del jardín’, videoinstalación y técnica mixta, que permite al espectador contemplar a un tiempo el estatismo y el movimiento del bosque, remarcando así su posición pasiva y activa juntamente.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Si el único viaje es el viaje interior, como recoge la artista mediante la cita de Rilke, entonces la exposición de Victoria Cano es un gran viaje al fondo de esa naturaleza humana en continua transformación. Un viaje lleno de una energía que tan pronto avanza creativa como tiende a la destrucción. Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, que se puede ver hasta el 1 de mayo, es la forma que tiene Victoria Cano de proponernos un viaje solitario hacia la armonía por difícil que esta sea.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Obra de Victoria Cano en el Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Salva Torres

La Chaise, hasta que el reciclaje os repare

La Chaise
Diseña, Crea, Recicla
C / Maestro Clavé, 3. Valencia
Hasta el 28 de febrero, 2015

El fenómeno del Upcyciling consiste en transformar cacharros, trastos y desperdicios en objetos útiles que pueden llegar a alcanzar la categoría de arte. El fenómeno, ahora en auge, puede rastrearse hasta las primeras vanguardias de principios del siglo XX. Incluso antes. Pero es como consecuencia del vertiginoso desarrollo industrial y tecnológico, propio de nuestros días, cuando diríase que logra su mayor esplendor, también debido al uso de las redes sociales y la promoción de ello por artistas o artesanos de variado pelaje.

Obra de Estudi Oniric en La Chaise.

Obra de Estudi Oniric en La Chaise.

La Chaise retro & med, coincidiendo con la celebración de la feria Habitat presenta una exposición en la que participan diversos estudios de diseño, talleres y diseñadores freelance radicados en Valencia y cuyas creaciones no llegan siempre al gran público. Artistas y artesanos empeñados en transformar el desecho en singulares hechos protagonizados por objetos que mudan de piel. Muertos en contenedores u olvidados en algún desván o rincón de la casa, esos objetos inservibles se convierten en sorprendentes útiles para el hogar.

Lámparas con objetos reciclados de Vicente Mas en La Chaise.

Lámparas con objetos reciclados de Vicente Mas en La Chaise.

En La Chaise valoran tanto esa capacidad transformadora del artista, capaz de revitalizar objetos a punto de expirar, que han decidido crear un espacio expositivo para dar a conocer toda esa ingente labor creativa, tanto al público en general como a profesionales del sector del diseño y a la propia prensa especializada. Es una manera de llamar la atención acerca del enorme potencial de los nuevos creadores.

Lámparas de Wao en La Chaise.

Lámparas de Wao en La Chaise.

Para esta ocasión, ha reunido los trabajos de Lebrel, DeBigotEnrotllat, Sergio Mendoza & El Taller de radios, Estudi Oniric, Equipo Klandestino, Rosa Borredá, MGO Ind., Sueños Vintage, Vicente Mas y la propia Chaise. Los vinos valencianos de la bodega Celler del Roure, junto a los patés de la empresa Picken y La cuina, se encargaron de patrocinar un evento que el día de la inauguración reunió a multitud de personas.

Silla de Equipo Klandestino en La Chaise.

Silla de Equipo Klandestino en La Chaise.

‘Diseña, Crea, Recicla’, tal es el título de la exposición, pone de relieve, en tiempos de consumismo desorbitado y, con él, de la igualmente desorbitada acumulación de desechos, que la vida finita de muchos objetos puede ser alargada merced a la respiración asistida que le inyectan todos estos nuevos creadores.

Obra de BigotEnrotllat en La Chaise.

Obra de BigotEnrotllat en La Chaise.

Petiteses, canciones por y para niños

Petiteses, de Rodamons Teatre
Presentación del DVD en el Auditori de Alboraia
C / Milagrosa, 17. Alboraia (Valencia)
Domingo 21 de diciembre, a las 11.00h

‘Petiteses’ es el primer DVD infantil en valenciano del mercado.  Un proyecto lúdico y didáctico  que contiene 10 vídeos musicales y un cuento. Desde un rap, hasta una nana, pasando por canciones populares, sin dejar de lado elementos tradicionales y la utilización de instrumentos antiguos o reciclados.

Un DVD hecho por y para niños. Cada pieza ha sido rodada gracias a la colaboración de menores de todas las edades, en diferentes municipios de la Comunidad Valenciana.  Tras 18 años haciendo disfrutar a los más pequeños sobre los escenarios, Rodamons Teatre  ha dado por fin el salto audiovisual de la mano de la productora valenciana Vorariu Comunicación, formada por trabajadores de la ya desaparecida RTVV, algunos de los cuales, como Lola Domingo, participaron en el famoso programa infantil ‘Babalá’.

Laura, Vicent y Teresa son Rodamons Teatre, autores del DVD infantil 'Petiteses'.

Laura, Vicent y Teresa son Rodamons Teatre, autores del DVD infantil ‘Petiteses’.

Una combinación de  profesionales artísticos que ha dado como resultado ‘Petiteses’, un DVD fresco, original, bonito y también necesario, ya que en la actualidad la oferta audiovisual en lengua valenciana es prácticamente inexistente. Las canciones y sus coreografías son una invitación a la participación y al movimiento, pero también a la reflexión sobre el entorno. Una mirada dulce en las canciones de cuna y un homenaje a los trabalenguas y las adivinanzas.

El domingo 21 de diciembre, a las 11 horas, la consagrada actriz Rosana Pastor presentará ‘Petiteses’, el DVD, en el Auditori de Alboraia (C/ Milagrosa, 17) con entrada gratuita para todo el mundo. Un espectáculo con muchas sorpresas e invitados que nadie se puede perder.

Rodamons Teatre, o lo que viene a ser lo mismo, Laura, Teresa y Vicent, lleva casi 20 años  recuperando cuentos y canciones del imaginario popular valenciano, mediante la investigación y la creación de instrumentos musicales apropiados para divulgar ese ancestral legado. Mediante actuaciones en plazas, colegios y teatros, Rodamons ha transmitido a miles de niños esa pasión por las canciones tradicionales mezclando la diversión, el juego y la rica vertiente musical.

Portada del proyecto de Rodamons Teatre Petiteses.

Portada del DVD Petiteses, de Rodamons Teatre. 

 

De basuras y esperanzas

Festival Nits d’Aielo i Art 2014: de basuras y esperanzas
Teatro Principal. C/ Barcas. Nº 15. Valencia
Sala negra
Inauguración: 6 de marzo a las 16:30 h.
Hasta el 19 de marzo de 2014

La 17ª edición del Festival Nits d’Aielo i Art, se presenta renovada respecto a las anteriores ediciones. Aunque existe la presencia de conciertos, no se centrará en ellos, sino en los “talleres”, que se verán complementados por las intervenciones; es decir, en esta ocasión, el festival “no va de espectáculos”, sino que se presenta con la intención de proporcionar un aprendizaje a través de cursos y talleres.

Talleres en los que tendrá lugar el encuentro, la convivencia y la creación de situaciones. Se caracterizarán por la reutilización de la materia: el reciclaje electrónico, la reutilización de artefactos sonoros, etc. Un festival en el que se dará vida útil a la basura, para la propagación del sonido por el espacio libre.

El festival Nits “coge aire entre la basura y la esperanza”. En la basura hay insospechadas riquezas por descubrir, y existe una esperanza de reinvención. Para Llorenç Barber y Montserrat Palacios “en estos momentos en que con poco se puede hacer mucho, compartiendo con otros lo mucho que se sabe y en donde se toma conciencia de que la “realidad”, como el sonido, también está hecha de interferencias de ondas, de batidos y pulsaciones, de refracciones y difracciones. Las ideas realizadas, son acción, son mundo.”

El Festival está organizado por Nits d’Aielo i Art y el Cant del Cantó. Cuenta con la dirección de Llorenç Barber y Montserrat Palacios. Así como con el comité asesor: Ferrer-Molina, Nacho Domingo, Santiado Barber, Bartolomeu Ferrando, Fuencisla Francés, Miquel Ángel Marín, Miguel Álvarez Fernández y Miguel Molina. Además de los comentarios musicológicos de José Vicente Gil-Noe.

Más madera!

Álvaro Tamarit. La vida de un árbol
SET Espai d’Art
Pl. Miracle del Mocadoret (junto Pl. de la Reina)
Valencia
Inauguración: 30 de mayo, 20h.
Hasta el 29 de junio de 2013

Álvaro Tamarit. Banco con sillas. Imagen cortesía SET Espai d'Art

Álvaro Tamarit. Banco con sillas. Imagen cortesía SET Espai d’Art

Carl Honoré[i] es tajante cuando expresa que ha llegado el momento de poner en tela de juicio nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido. Ciertamente correr no es siempre la mejor manera de actuar. La evolución opera sobre el principio de la supervivencia de los más aptos, no de los más rápidos. No olvidemos quién ganó la carrera entre la tortuga y la liebre. A medida que nos apresuramos por la vida, cargando con más cosas hora tras hora, nos estiramos como una goma elástica hacia el punto de ruptura. Es evidente que la velocidad ha ayudado a rehacer el mundo de manera extraordinaria y en algunos casos liberadora, pero el problema es que nuestro amor por la velocidad, el deseo de hacer más y más cada vez en menos tiempo, ha llegado demasiado lejos. Se ha convertido en una adicción, en una idolatría. La argumentación de Honoré contra la velocidad empieza por la economía. El capitalismo moderno genera una riqueza extraordinaria, pero al coste de devorar recursos naturales con más rapidez que aquella con la que la madre naturaleza es capaz de reemplazarlos. El coste humano del “turbocapitalismo” hace que nuestra existencia se ponga al servicio de la economía, cuando debería ser a la inversa. Centenares de miles de kilómetros de selva tropical húmeda amazónica desaparecen todos los años. Joaquín Araujo[ii], desde una perspectiva ecológica, adelantó en España todo un exhaustivo estudio del estado de la cuestión, poniendo de manifiesto datos incómodos para los gobernantes de cualquier signo. Porque si algo acompaña de un modo indisoluble a la vida veloz es la generación de ficción, y nada gusta más en la política que la reelaboración de la realidad, su adaptación narrativa para construir el discurso más conveniente. También el arte es una herramienta de interpretación, un motor de producción de imágenes a través del cual trasladar a la sociedad interrogantes.

Tengamos en cuenta que en una sociedad de compradores y una vida de compras, somos felices mientras no perdamos la esperanza de llegar a ser felices[iii]; estamos asegurados contra la infelicidad siempre que podamos mantener esta esperanza. En una sociedad de consumidores, todos los lazos y ataduras deben ajustarse al patrón de la relación existente entre los compradores y los artículos adquiridos: los artículos no están pensados para durar más de lo previsto y deben abandonar el escenario de la vida tan pronto como empiezan a ser un obstáculo más que un adorno, mientras no se espera que los compradores deseen jurar fidelidad eterna a las compras que se llevan a casa ni les garanticen un derecho permanente de residencia. Una reflexión que podríamos extrapolar con semejanza a las fluctuantes relaciones personales.

En este contexto de pensamiento se desarrolla el trabajo de Álvaro Tamarit (Xàbia, 1976), con La vida de un árbol pone en escena todo un desarrollo de piezas que manifiestan la idoneidad de reutilizar, las posibilidades estéticas del ejercicio de recuperación de materiales –especialmente maderas de múltiples procedencias- , convertidos en restos de la civilización que son elevados a la categoría de arte. La idea del consumo incesante extendida mundialmente en las últimas décadas, legitimando el exceso como modo de vida, ha dado lugar a una directriz fundacional de corrientes de actuación pública que han sabido fomentar el dispendio y trasladar al futuro la deuda, pero que deben ahora inevitablemente afrontar una nueva realidad.

Tamarit practica un modo de beneficioso “egoísmo” al entender que puede suministrarse de materia prima, para producir su obra, mediante la recuperación que antes mencionábamos, sin coste económico y concediéndole a los materiales una segunda vida que los aparta del fulminante concepto de desecho. El artista aborda la misión ingente de reciclar su mundo, de contribuir a transformar en útil lo que el sistema ya había dado por perdido o había convertido en un stock sin salida comercial, apostando por la sostenibilidad como un equilibrio entre la ecología y la economía.

La semilla de todos los cambios que el mundo necesita está ya depositada en el interior de cada uno de nosotros, se inicia ahora un pulso individual en el que debiéramos ser capaces de apostar por el sentido común, capaces de hacer prevalecer los valores frente a los espejismos. Álvaro Tamarit, a su manera, ha encontrado a través de su trabajo la vía para descorrer la cortina de humo con la que lo cotidiano nubla nuestra mirada, y desde ahí nos invita –también a usted- a mirar primero hacia dentro para ver con claridad lo que nos rodea.

José Luis Pérez Pont


[i] Honoré, Carl. Elogio de la lentitud. Un movimiento de alcance mundial cuestiona el culto a la velocidad. RBA, Barcelona, 2008.

[ii] Araujo, Joaquín. La muerte silenciosa. España hacia el desastre ecológico. Temas de hoy, Madrid, 1990.

[iii] Bauman, Zigmunt. El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Paidós, Barcelona, 2009.

Álvaro Tamarit. Alfombra arbórea. Imagen cortesía de SET Espai d'Art

Álvaro Tamarit. Alfombra arbórea. Imagen cortesía de SET Espai d’Art