Emoción, comedimiento y certidumbre en ‘Moonlight’

‘Moonlight’, de Barry Jenkins
Estreno en España: 10 de febrero de 2017
Cines Babel
Vicente Sancho Tello 10, Valencia

Tras los prorrateados premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematrográficas norteamericana (no sin ciertos y populares desatinos en el colofón), prosigue su saludable singladura en taquilla una película erigida en paradigma de que un discreto presupuesto -1,42 millones de euros (generosamente escaso por aquellos lares)- no debe ser óbice para redondear un proyecto de notable factura y sobresalientes cotas: ‘Moonlight’.

Si en cualquier objeto de emprendimiento habita una pulsión personal, el dominio inmediato de las circunstancias que se relatan y una apuesta explícita por el comedimiento, cuando menos asegura siempre merodear la dignidad como resultado, henchido éste de la franqueza que debe terminar de pulir el talento de quienes así lo implementan; y de este modo lo materializan Barry Jenkins y Tarell Alvin McCraney -director y coguionista, respectivamente-, partiendo del guión teatral, rubricado por el segundo, ‘In moonlight black boys look blue’.

Moonlight. Makma

Ambos libretos, gestados a partir del oscuro fulgor infante y pseudomemorialístico de McCraney, se asientan sobre la morfología inhóspita y horizontal del virulento barrio miamense de Liberty City, que comparte idiosincrasia y vecindad con Little Haiti, alejados ambos del Downtown y de las verticales finanzas de Brickell Ave; pormenorizaciones geográficas que en ‘Moonlight’, en tanto que postulado como un retrato inductivo, se antojan elementos terciarios decisivos para generalizar su relato, siendo ejemplo vívido de que ambas categorías dialécticas -lo singular/particular y lo universal-, cuando cohabitan, propician en el espectador ese anhelado peaje que, a través de las emociones, posibilita el acontecimiento de la transformación personal (por muy efímera y urbanita que sea).

Se celebra en ‘Moonlight’ una obra en tres actos cuyos acentos cronológicos se encuentran gobernados por la elipsis, cuyos apócopes y aféresis no hacen sino aliementar las intuiciones y sugerencias que se polarizan en torno del laconismo de Little Chiron, un infante sometido por el acoso evolutivo de sus compañeros -consecuencia de su introspección y de una velada homosexualidad- que debe gobernar, ineludiblemente desnortado, con la adicción materna a los derivados de la cocaína y las férulas de oro benefactoras del oscarizado Mahershala Ali (revelador talento para la dicción, el gesto y la sastrería, florida aquí como Juan o encorbatada como el Remy Danton en el castillo de naipes de la Casa Blanca), que habrá de ejemplificar su camino.

Si en circunstancias habituales y prácticas debe ser Chiron ejemplo de individuo supeditado a una condena alimentada por el estoicismo en forma de eterno retorno, Jenkins y McCraney iluminan con ‘Moonlight’ el azul nostálgico de las emociones como fuente de admonición y eludición segura del crematorio de cuanto se encuentra abocado a repetirse, convirtiendo a la afectiva fragilidad en una nueva fuente de certidumbre.

Moonlight. Makma

Jose Ramón Alarcón

 

El viajante: azar, venganza y humanidad

El Viajante
Título original: Forushande (The Salesman)
Año: 2016
País: Irán
Director: Asghar Farhadi
Guion: Asghar Farhadi
Música: Sattar Oraki
Fotografía: Hossein Jafarian
Reparto: Shahab Hosseini, Taraneh Alidoosti, Babak Karimi, Mina Sadati

Numerosos premios y nominaciones hasta agenciarse con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa del año en curso.

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Estamos hablando de una peli con una calidad humana excepcional, de esas que dejan huella en aquellos espectadores que buscan cine inteligente con abundantes elementos emocionales. Ambientada en Teherán, su lenguaje es tremendamente inteligible gracias a unos diálogos muy cotidianos y, sobre todo, a la humanidad que desprende, tan accesible para los nativos iraníes como para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad en el resto del planeta.

el viajante

En líneas generales se podría encuadrar en el movimiento cinematográfico neorrealista de mediados del S.XX con origen italiano, al reflejar cierto dramatismo en la realidad social. También convergen ciertas notas de suspense dentro de la trama argumental de una pareja, relativamente feliz, que se ve obligada a salir de su domicilio porque el edificio donde viven tiene peligro de derrumbe. En un nuevo piso alquilado la esposa sufre una agresión por un extraño que entra en la vivienda, quizás buscando a la antigua inquilina, presumiblemente prostituta. El azar de la inesperada situación cambia la armonía de la convivencia conyugal.

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A destacar muy especialmente a mi juicio el trabajo del Shabab Hosseini, actor fetiche del director iraní. Brillantísimo en su papel por el que, tras un aparente fingimiento y cierta benevolencia inicial cara a su pareja, va tejiendo su obsesión por la venganza hacia el hombre que la golpeó e hirió en el cuarto de baño.

The-Salesman

Sí que es cierto que, para el que suscribe, hubieron algunos momentos de monotonía, sobre todo en las secuencias de la paralela obra teatral que los dos actores principales están representando (“Muerte de un viajante” de Arthur Miller), acaso por el ansia de conocer el desenlace del drama principal aunque, todo sea dicho, se trata de historias que se entrecruzan y hasta incluso la ficción de la representación escénica resulta ideal como complemento al eje argumental de una realidad que aflora dentro de una sociedad patriarcal, donde el machismo y los vetos por convicciones religiosas o sociales tienen todavía mucha importancia.

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Asghar Farhadi, cuando sí que recogio el Oscar por “Nader y Simin, una separación”

Asghar Farhadi lo ha vuelto a hacer otra vez tras alzarse con la estatuilla en el 2012 y su film “Nader y Simin, una separación”. No es moco de pavo repetir esa experiencia con la popularidad que ello conlleva. Y es que con “El Viajante” estamos ante otra gran película, extraordinariamente narrada y calculada en todos sus detalles. Para colmo este director puso una acertada puntilla al no acudir a la ceremonia hollywoodiense como muestra de solidaridad con los ciudadanos iraníes que se han visto afectados por el triste veto migratorio de Trump.

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Algunos, los suficientes, nos podemos imaginar que este reconocimiento implique molestias, pero esto es lo que hay, porque un gran puñado de seres humanos estamos a favor de la cultura universal y de la pacífica resistencia por la igualdad entre los seres humanos, sin inventos intolerantes de fobias varias. Pues eso, que Farhadi continúa sumando, le pese a quien le pese.

Juanjo Mestre

‘Moonlight’, un retrato del mundo masculino afroamericano

‘Moonlight’, de Barry Jenkins
Estreno en España: 10 de febrero de 2017

En un país como EEUU, donde la identidad masculina es bastante clásica y casposa en general, una película que cuestione estereotipos viriles con tanta empatía emocional, rompe una lanza contra la homofobia y hacia la comprensión y el acercamiento a una realidad inevitable.

Más allá de lo que pudiera suponer ‘Brokeback Mountain’ en el universo masculino americano, ahora llega ‘Moonlight’, un retrato del mundo masculino afroamericano, que nos emociona y nos conmueve en dosis asumibles al ofrecernos retales de una realidad ineludible -que no se puede evitar, aunque se intente ocultar-. Más allá de ser un largometraje de denuncia, como espectadores nos sentimos parte de lo que supone para el protagonista vivir su realidad en busca de la sexualidad que le defina adecuadamente.

Moonlight. Makma

El director Barry Jenkins (‘Medicine for Melancholy’) reflexiona sobre la identidad, el sexo, la amistad y el amor en este drama ya premiado con el Globo de Oro a la mejor película dramática. ‘Moonlight’ nos muestra el proceso de autodescubrimiento de un joven llamado Chiron (interpretado por tres actores diferentes durante su crecimiento físico), que crece en los suburbios de Miami y que trata de adaptarse durante todo el rodaje a la sociedad de su entorno. Pero el miedo y la presión le obligan a mostrar una virilidad que oprime su verdadero ser.

Naomie Harris (‘Skyfall’) borda su papel y obtiene su nominación al Oscar como mejor actriz de reparto; Janelle Monáe también brilla especialmente, enamorando a la cámara en todo momento, y nos sorprende con su veracidad actoral. Pero esta es una película en la que los protagonistas son hombres: Trevante Rhodes (‘Westworld’), Ashton Sanders y Jharrel Jerome bordan la cinta de Barry Jenkins y la película se convierte en el reflejo de una sociedad (afro)americana, aún pendiente de destapar tendencias alternativas en ambientes poco habituales.

El Festival de Cine de Toronto, la revista Rolling Stone, el Globo de Oro, la crítica en general, alaban el trabajo de todo el equipo de ‘Moonlight’, un filme que se convierte en un clásico desde el primer minuto que uno sale de la sala de proyección. Deseamos que tenga suerte en la gala de los Oscar.

Moonlight. Makma

Neus Flores

 

Los sótanos de ‘VIVA’ elevan Cinema Jove

VIVA, de Paddy Breathnach (Irlanda-Cuba, 2015)
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Sección oficial de largometrajes
Del 17 al 24 de junio de 2016

Aproximarse a la capital cubana con una mirada foránea, sometida por la idiosincrasia de un clima templado oceánico que viene a perfilar el devenir del director dublinés Paddy Breathnach, atesora el riesgo de merodear el previsible territorio del folclorismo y el hirviente aceite del exceso, más aún cuando el guión -que rubrica su compatriota Mark O’Halloran- vaga y husmea las razones nocturnas y la cámara se adentra en los sótanos etílicos y la prosodia escénica del submundo drag habanero.

Sin embargo, ‘VIVA’ -producida por Benicio del Toro y seleccionada por Irlanda para competir en la categoría a la Mejor Película de Habla No Inglesa en la pasada edición los Oscar- aguanta el pulso con la cinética del comedimiento y la naturalidad actoral de un Héctor Medina que soporta con solvencia el torrente del eximio Jorge Perugorría.

Jorge Perugorría y Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Jorge Perugorría y Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

‘VIVA’ -heterónimo del personaje nuclear del filme- se acerca a la figura de Jesús, un joven rent boy homosexual y peluquero, cuya flamante dedicación es la de recomponer los postizos que pueblan las cabelleras transformistas de un cabaré, quien, amén de revelarse dotado para el show noctívago, se enfrenta al reencuentro, quince años después, con la áspera figura paterna de un rústico boxeador, dipsómano y recién excarcelado -encarnado por Perugorría-, y cuya relación viene a dotar de fondo argumental al previsible (y fascinante) territorio de las imposturas que habita en la espuma de la superficie.

Por la cinta transitan secundarios decisivos, como la severa y honda pluma de ‘Mama’, hipocorístico encarnado por el mirífico actor Luis Alberto García -personaje que atesora todo el interés y gravedad necesarios para elucubrar con un spin-off acerca de este show director tabernario, audaz y purpurino-, la exudación caribeña y la transpiración urbana, el olor a comino de un precario arroz con frijoles, el ron blanco Planchao y el tabaco negro excluido del racionamiento, la voz gemebunda de la cosmética Rosita Fornés -perfumando el hilo discursivo del guión a ritmo desgarrado de ‘Qué te pedí’, ‘Es mejor que tú lo sepas’ o ‘El mañana vendrá’- y el agradecido sonido directo de ‘El Amor’, a lomos guturales de María de los Ángeles Félix Massiel. Todos los elementos del acervo social contenidos en un cuadrilátero de la Habana nunca antes retratada con semejante profundidad de campo reducida, que auxilia a reportar indubitable veracidad a las isobaras del exceso.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Con estos mimbres, ‘VIVA’ conversa y reflexiona (desde la acción y algunos artificios argumentales) acerca de la identidad construida a la contra, la insospechada perseverancia y pundonor de la fragilidad, la insumisa naturaleza extravertida frente al oscurantismo, las densas cicatrices de la marginalidad y, sobre todo, edifica un permanente y universal conflicto paterno-filial con pretensiones de redención para ambos dechados generacionales, gestados al calor subterráneo de las agrestes afueras de lo social.

Sin dubitaciones (por necesario y radical subjetivismo), magnífica elección para incoar este trigésimo primer Cinema Jove, aún cuando su singladura concluya huérfana de laureles.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Jose Ramón Alarcón

 

A quién le importa, ya sin entradas en Rambleta

A quién le importa, El Musical, de Jorge Berlanga
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina calle San Pío IX. Valencia
Viernes 25 de septiembre, a las 21.00h.
Entradas agotadas

‘A quién le importa, el musical de Jorge Berlanga’, que hace un recorrido por un buen puñado de composiciones míticas de los años ochenta, se presenta el próximo viernes 25 de septiembre en Espai Rambleta de Valencia. El texto, escrito por Jorge Berlanga y adaptado por Enrique y Yeray Bazo, hace un homenaje a 22 temas que popularizaron en los años ochenta su hermano el compositor Carlos Berlanga junto a Nacho Canut, como ‘Un hombre de verdad’, ‘Cómo pudiste hacerme esto a mí’, ‘El rey del Glam’, ‘Perlas ensangrentadas’ o ‘La rebelión de los electrodomésticos’, entre otros.

El musical es además un reconocimiento a dos de las figures insignes de una época emblemática: Jorge y Carlos Berlanga. Desde el inicio se ha concebido como algo más que un musical, una experiencia única que quiere recuperar el espíritu desenfadado de ‘La Movida’, a través de una exposición de obras gráficas de Carlos Berlanga, vídeos, un bar abierto hasta el amanecer que hace un guiño al famoso Rockola y sobre todo el disfrute de una música excepcional y la palabra de los Berlanga.

Escena del musical 'A quién le importa', de Jorge Berlanga. Espai Rambleta.

Escena del musical ‘A quién le importa’, de Jorge Berlanga. Espai Rambleta.

Más de 12.000 personas ya han disfrutado de esta inolvidable obra de Carlos y Jorge Berlanga, que llega por primera vez a Valencia.

Óscar despierta en la cama de un hospital. Delirante y desmemoriado no recuerda cómo llegó allí. Una enfermera singular, Sor Yvonne, le atiende y medica. Entre jeringazo y jeringazo empieza a recordar: nombres de amigos, amores perdidos, lugares, situaciones, cambios frenéticos.

Con estas piezas sueltas comienza a reconstruir el relato de su vida (que lo es, también, de toda una década), pero es un relato narcotizado, surrealista y psicodélico. Un relato que nos hará viajar desde un hospital con monjas de dudosa vocación, hasta un infierno muy particular, pasando por clubes, discotecas, cárceles, freidurías.

Un viaje que nos llevará incluso a compartir mesa y copa con Valle-Inclán, Lorca, Conchita Piquer, Warhol o Dalí.

Escena de 'A quién le importa'.

Escena del musical ‘A quién le importa’, de Jorge Berlanga. Espai Rambleta.

Manuel Portillo, maestro del ‘Fashion Film’

Manuel Portillo, premio en el Festival de Berlín
‘Fashion Film’
Para la marca alicantina Hispanitas

Equidistante entre el mundo de la ficción cinematográfica y la publicidad ha surgido un nuevo género: el fashion film. Se trata de contar una historia en la que la marca que produce la obra tiene una presencia en el argumento. Una forma sutil de promoción que da vía libre a la creatividad del director.

El joven valenciano Manuel Portillo se ha revelado como un maestro en este nuevo género fílmico. Su trilogía realizada para la marca alicantina Hispanitas, que fabrica calzado y bolsos, se ha alzado con numerosos premios internacionales. El último, el del prestigioso Festival de Berlín, fallado el 10 de julio. En total más de 30 nominaciones y tres premios en festivales de referencia como el International Fashion Film Awards de California y el Mercedes Benz Bokeh South African FFF. También ha sido seleccionado para los de Miami y Hollywood, este último considerado a la altura de los Oscar.

Una de las películas 'Fashion Film' del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Una de las películas ‘Fashion Film’ del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Las grandes marcas como Armani, Prada o H&M realizan los fashion film con el objetivo de distribuirlos por internet, festivales diversos o proyectarlos en sus propias tiendas. En suma, con una doble faceta publicitaria y artística. En el caso de Portillo ha sido la marca alicantina Hispanitas que fabrica calzado y bolsos la que hizo la apuesta.

La trilogía dirigida por Portillo en torno a la marca la conforman tres películas: El artesano, Pasos de Sirena y Un largo camino. Narran la historia de distintos personajes en diferentes  épocas con algo en común: la búsqueda de un imposible en la España de los siglos XVIII al XX. “El éxito que hemos obtenido se debe a que contamos una historia en lugar de limitarnos a hacer un videoarte o un ejercicio visual de estilo sin contenido”, dice Portillo.  “Lo hacemos con un estilo particular, dándole un toque muy personal, profundo y revisando nuestras raíces. Por otra parte, concebimos cada trabajo como si fuera un cortometraje de siete minutos de duración y mimamos hasta el último detalle”.

Fotograma de una de las películas 'Fashion Film' de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de una de las películas ‘Fashion Film’ de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

La obsesión de una joven por encontrar el tacto perfecto, la historia de amor entre dos almas que nunca llegaron a encontrarse o la soledad y el sacrificio en el camino de un oficio olvidado son los temas que trazan las distintas obras  de la trilogía.

La pujanza del nuevo género se refleja en la aparición de nuevos Festivales de Fashion Films (FFF), cuyo máximo referente es el International Fashion Film Awards de Hollywood.  Portillo obtuvo el Premio a Mejor Fotografía en la pasada edición de 2013 y en esta edición de 2014, que se celebra del 24 al 26 de julio, obtuvo cinco nominaciones por Un largo camino: Mejor Director, Mejor Película, Mejor Fotografía, Mejor Música y Mejor Actor.

“Al principio éramos los únicos españoles, pero ahora ya tenemos algunos colegas”, cuenta Portillo. “La ventaja de este formato es que te da libertad creativa y al mismo tiempo tienes al productor detrás”, concluye.

Fotograma de una de las películas 'Fashion Film' de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de una de las películas ‘Fashion Film’ de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Manuel Portillo tiene dos licenciaturas, en Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas. Empezó muy joven en el mundo del cortometraje, con sólo 20 años, por lo que abandonó Valencia en busca de oportunidades. “Soy un obseso de las sensaciones que pretendo evocar con cada historia y de su construcción bella y cuidadosamente imperfecta”, confiesa. “Intento llevar mi visión cinematográfica y mi pasión por la ficción al mundo del videoclip, el fashion film y la publicidad”.

Actualmente lleva a cabo diversos proyectos para marcas de primera línea, como Warner Music, Red Bull, Heineken, Revlon, Sony, Windows y Samsung entre otras. “Confío en que esto sirva para que otras marcas entiendan de una vez por todas, que tenemos que emocionar con nuestro trabajo, y que eso sólo es posible si nosotros mismos nos emocionamos haciéndolo”, concluye.

www.manuelportillo.tv

Fotograma de una de las películas 'Fashion Film' del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de una de las películas ‘Fashion Film’ del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

La gran belleza

Un viaje por el Tíber

Existe algo de La gran belleza que la aproxima a El año pasado en Marienbad (L´anné dernière à Marienbad, Alain Resnais, 1961), en especial, el pasaje acaecido en el Palacio Spada. Mas, sin duda, el gran homenajeado es Federico Fellini, pues el escritor que ha concebido Paolo Sorrentino se asemeja en exceso al Guido de Ocho y medio (Otto e mezzo, 1963): los constantes recuerdos de uno y otro, las dificultades de ambos para crear, o sus relaciones con el mundo que les rodea, son algunas de las reverberaciones existentes, pero no las únicas; no debiera obviarse la aparición reiterada del clero, los personajes extravagantes, las fiestas multitudinarias, y ciertas situaciones oníricas o esperpénticas. Si la escena del botox remite a Giulietta de los espíritus (Giulietta degli spiriti, 1965), determinados momentos evocan La Dolce Vita (1960), recordando al espectador que la crítica y retrato felliniano aún siguen vigentes.

Cartel oficial de La gran belleza (La grande belleza, Paolo Sorrentino, 2013).

Cartel oficial de La gran belleza (La grande belleza, Paolo Sorrentino, 2013).

Cínico, sibarita, esteta, noctámbulo y culmen de la elegancia, así se define Jep Gambardella (Toni Servillo), un flâneur y diletante al que ya nada parece sorprenderle: ni performers que golpean su cabeza hasta sangrar, ni parejas que gustan de exhibirse durante su cópula. Escritor de una sola novela –como Juan Rulfo−, Gambardella se excusa en una ausencia: la de la gran belleza, la única musa que supera a todas; la universal, inmutable y eterna; aquella belleza última y platónica que, de haber encontrado, hubiera sido el impulso creador necesario para una nueva obra. Sin embargo, su vida se halla cercada por la belleza superficial, tanto la proporcionada por el lujo y las mujeres, como por el arte –un ejemplo es la aparición del templete de San Pietro in Montorio diseñado por Bramante o la galería de Borromini del ya citado Palacio Spada−. Mas la revelación arriba a sus 65 años y tras la muerte de algunos allegados, descubriendo, no sólo la cercanía de su propio fin, sino como Segismundo en su soliloquio, la vida como ficción, como viaje o falsa puesta en escena; anidando la gran belleza en los recuerdos de infancia y adolescencia, tras los juegos en un jardín paradisíaco o tras los besos junto al mar. De nuevo, Rosebud.

Tere Cabello

Un momento que recuerda a El año pasado en Marienbad (L’anné dernière à Marienbad, Alain Resnais, 1961).

Un momento que recuerda a El año pasado en Marienbad (L’anné dernière à Marienbad, Alain Resnais, 1961).

Future Shorts. Festival de cortometrajes

Por primera vez en Valencia, del circuito internacional de cortometrajes , FUTURE SHORTS, sesión el viernes 12 de julio, a las 22.30h en ESPAI RAMBLETA VALENCIA.

Las sesiones de Future Shorts traen los mejores cortometrajes internacionales. Títulos imprescindibles para cualquier amante del cine.

Piovra es la distribuidora oficial para España de Future Shorts, el festival de cortometrajes mas grande del planeta. Mostrando los cortometrajes y a los cineastas más interesantes de todo el mundo, estamos construyendo una red masiva de proyecciones y una poderosa comunidad. Future Shorts está presente en 60 países y 160 ciudades, con más de 350 proyecciones y 35.000 visitantes desde seis continentes.

El festival se representa en una serie de lugares espectaculares por todo el mundo, incluyendo la Filmoteca de Catalunya, La Cineteca de Matadero Madrid, un palacio en Bucarest, los Riverside Studios de Londres, Cinema Jenin de Palestina, el Ozen Bar de Tel Aviv, el Art Loung de Beirut, en las Vodoo Hop-Trackers Towers de Sao Paulo, Nafazi Art Space de Tanzania, Paris Carmen, la Traffic Gallery de Dubai, un centro cultural joven en Bosnia, Studio Oviunculari de Estambul…

Su objetivo es mostrar cortos provocativos e inspiradores a tanta gente como nos sea posible en todo el mundo, para beneficio de cineastas y espectadores.

En esta nueva sesión de Primavera, Piovra trae a España seis cortometrajes con temática y estilos muy diversos y ganadores de numerosos premios en los festivales más prestigiosos, como Sundance, Berlinale, el Festival Internacional de Animación de Annecy o los Oscar.

Una hora y media de duración de buenos cortometrajes!

Stop Motion: el MuVIM se anima

Stop Motion, Don’t Stop. Pablo Llorens, Sam, Javier Tostado

Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 10 – Guillem de Castro, 8. Valencia

Hasta el 26 de mayo

No sabemos lo que tenemos. ¿O no sabíamos? El Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) ha querido salir al paso de la pregunta con un homenaje a tres de los grandes creadores de la animación valenciana: Pablo Llorens, Sam Ortí y Javier Tostado. A ellos y a sus productoras: Conflictivos Productions, Potens Plastianimation y Clay Animation. Y lo hace llenando el museo con cerca de un millar de las figuras de plastilina que han convertido sus películas de animación en ilustres obras, algunas de ellas premiadas con Goyas, nominaciones al Oscar o siendo producciones de referencia en Estados Unidos.

Pablo Llorens, Sam y Javier Tostado difunden el nombre de Valencia por el mundo a lomos de su creatividad. Y, como suele suceder en estos casos, su creatividad es mucho mejor pagada fuera que en casa. Bien está el homenaje. Ahora sólo falta que alguien se anime, por seguir el hilo conductor de la muestra, a dos cosas: una la dejó caer el propio Llorens (“es necesario que haya un museo permanente, porque estas cosas ocupan mucho sitio en casa”), y la otra se deriva de su talento, merecedor de una industria nacional a la altura de las circunstancias.

Stop motion. Imagen cortesía del MuVIM

El MuVIM ya se ha animado poniendo la primera piedra: Stop Motion, Don’t Stop, la primera exposición que se realiza en España con un volumen tan amplio de figuras de plastilina, escenas y decorados de las grandes películas de animación realizadas por Llorens, Sam y Tostado. Como recordaron ellos mismos, tan profusa como detallada creatividad sigue en cierto modo el rastro de los grandes artesanos mediterráneos. Y, dentro del mundo del cine, siguiendo la huella dejada por Viaje a la luna (1902) de Georges Méliès, el King-Kong (1933) animado por Willis O’Brien y por el que fuera su alumno Ray Harrihausen, con Jasón y los Argonautas (1963).

Y volvemos al principio. ¿Y qué hay de la huella dejada por Segundo de Chomón? El aragonés estuvo, en cuestión de animación, a la altura de Méliès y del humorista gráfico norteamericano James Stuart Blackton, realizador de La casa encantada (1907). El Eclipse de sol (1905) de Chomón, anterior a su famoso El hotel eléctrico (1908), figura entre las películas pioneras del género. Y, sin embargo, no ha sido hasta tiempos recientes que su nombre ha ido ganando enteros.

Stop Motion, Don't Stop. Imagen cortesía del MuVIM.

Stop Motion, Don’t Stop. Imagen cortesía del MuVIM.

Stop Motion, Don´t Stop, comisariada por MacDiego, recoge lo mejor de ese espíritu abnegado, detallista, concienzudo, paciente y enormemente imaginativo, ahora en manos de esta hornada de creadores valencianos que ya han triunfado con producciones como Caracol, col, col y El enigma del chico croqueta (Llorens), The Werepig y Vicenta (Sam) o la serie Clay Kids (Tostado). El MuVIM se llena hasta el 26 de mayo con figuras y grandes decorados, pero también con objetos de tamaño minúsculo, para que nos hagamos una idea de lo que cuesta hacer una película de animación. MacDiego lo subrayó: “Cinco segundos de película suponen toda una jornada de trabajo”. Trabajo que puede seguirse mediante el set de rodaje instalado por la productora Clay Animation. Los visitantes pueden ver en directo cómo se anima, fotograma a fotograma, una película con figuras de plastilina. Animación que recorre el MuVIM, como un oasis en tiempos de desánimo por la crisis. A ver si aprendemos.

Salva Torres