Stop Motion: el MuVIM se anima

Stop Motion, Don’t Stop. Pablo Llorens, Sam, Javier Tostado

Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 10 – Guillem de Castro, 8. Valencia

Hasta el 26 de mayo

No sabemos lo que tenemos. ¿O no sabíamos? El Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) ha querido salir al paso de la pregunta con un homenaje a tres de los grandes creadores de la animación valenciana: Pablo Llorens, Sam Ortí y Javier Tostado. A ellos y a sus productoras: Conflictivos Productions, Potens Plastianimation y Clay Animation. Y lo hace llenando el museo con cerca de un millar de las figuras de plastilina que han convertido sus películas de animación en ilustres obras, algunas de ellas premiadas con Goyas, nominaciones al Oscar o siendo producciones de referencia en Estados Unidos.

Pablo Llorens, Sam y Javier Tostado difunden el nombre de Valencia por el mundo a lomos de su creatividad. Y, como suele suceder en estos casos, su creatividad es mucho mejor pagada fuera que en casa. Bien está el homenaje. Ahora sólo falta que alguien se anime, por seguir el hilo conductor de la muestra, a dos cosas: una la dejó caer el propio Llorens (“es necesario que haya un museo permanente, porque estas cosas ocupan mucho sitio en casa”), y la otra se deriva de su talento, merecedor de una industria nacional a la altura de las circunstancias.

Stop motion. Imagen cortesía del MuVIM

El MuVIM ya se ha animado poniendo la primera piedra: Stop Motion, Don’t Stop, la primera exposición que se realiza en España con un volumen tan amplio de figuras de plastilina, escenas y decorados de las grandes películas de animación realizadas por Llorens, Sam y Tostado. Como recordaron ellos mismos, tan profusa como detallada creatividad sigue en cierto modo el rastro de los grandes artesanos mediterráneos. Y, dentro del mundo del cine, siguiendo la huella dejada por Viaje a la luna (1902) de Georges Méliès, el King-Kong (1933) animado por Willis O’Brien y por el que fuera su alumno Ray Harrihausen, con Jasón y los Argonautas (1963).

Y volvemos al principio. ¿Y qué hay de la huella dejada por Segundo de Chomón? El aragonés estuvo, en cuestión de animación, a la altura de Méliès y del humorista gráfico norteamericano James Stuart Blackton, realizador de La casa encantada (1907). El Eclipse de sol (1905) de Chomón, anterior a su famoso El hotel eléctrico (1908), figura entre las películas pioneras del género. Y, sin embargo, no ha sido hasta tiempos recientes que su nombre ha ido ganando enteros.

Stop Motion, Don't Stop. Imagen cortesía del MuVIM.

Stop Motion, Don’t Stop. Imagen cortesía del MuVIM.

Stop Motion, Don´t Stop, comisariada por MacDiego, recoge lo mejor de ese espíritu abnegado, detallista, concienzudo, paciente y enormemente imaginativo, ahora en manos de esta hornada de creadores valencianos que ya han triunfado con producciones como Caracol, col, col y El enigma del chico croqueta (Llorens), The Werepig y Vicenta (Sam) o la serie Clay Kids (Tostado). El MuVIM se llena hasta el 26 de mayo con figuras y grandes decorados, pero también con objetos de tamaño minúsculo, para que nos hagamos una idea de lo que cuesta hacer una película de animación. MacDiego lo subrayó: “Cinco segundos de película suponen toda una jornada de trabajo”. Trabajo que puede seguirse mediante el set de rodaje instalado por la productora Clay Animation. Los visitantes pueden ver en directo cómo se anima, fotograma a fotograma, una película con figuras de plastilina. Animación que recorre el MuVIM, como un oasis en tiempos de desánimo por la crisis. A ver si aprendemos.

Salva Torres

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