El Jardín Autómata de Olga Diego

El Jardín Autómata de Olga Diego
Centre del Carme
Calle del Museo, 2. Valencia.
Hasta el 28 de Octubre.

El dia 19 de Julio tuvo lugar la inauguración de El Jardín Autómata de Olga Diego en la sala Dormitorio de el Centre del Carme. La obra se mantendrá expuesta hasta el dia 28 de Octubre.

“¿Sería posible recrear El Jardín de las Delicias de El Bosco en una instalación de esculturas inflables y electrónicas?” es así como El Centre del Carme nos presenta el Jardín Autómata, una reinterpretación de la obra del pintor gótico El Bosco en el contexto del siglo XXI. Las figuras detallistas de la obra flamenca quedan transformadas en autómatas de plástico. Olga Diego nos invita a introducirnos en su obra paseando junto a las figuras fantásticas, dejando al espectador ser parte de ese universo.

Detalle de la obra El Jardín autómata de Olga Diego.

Detalle de la obra El Jardín Autómata de Olga Diego.

La obra se inspira en la tabla central del tríptico; esta parte se conoce con el mismo nombre que la obra completa. Los autómatas están basados en los personajes que aparecen en la parte centro y baja de la tabla. El Jardín Autómata nos muestra ese mismo desorden y orgia representados en la obra de El Bosco. A este caos se une la electrónica. Los cables entrelazan a los personajes dándoles luces interiores, creando una impresión futurista dentro de la Sala Dormitorio.

Los autómatas, al igual que los personajes de la obra de el Jardín de las Delicias, son la representación de la sociedad. Olga Diego, a diferencia de El Bosco, da un giro a la crítica que expuso el pintor flamenco sobre la Baja Edad Media, resolviendo esa crítica puritana con una celebración de la variedad que existe en el mundo actual. Los personajes del El Jardín Autómata son el reflejo de la libertad de pensamiento, sexual, etc., junto a nuevas luchas, como la animalista, fusionado animales con humanos. Todo ello esculpido en plástico, material con el que Olga Diego crea su jardín, haciendo una crítica sobre uno de los mayores pecados de la era contemporánea: la contaminación.

Detalle de la obra EL Jardín Autómata de Olga Diego.

Detalle de la obra EL Jardín Autómata de Olga Diego.

Uno de los principales objetivos de Olga Diego es que el espectador se meta dentro del Jardín Autómata. Al entrar en la Sala Dormitorio solo vemos algunos de los personajes, por lo que al visitante tiene que adentrarse en el centro de la sala para contemplar la obra en su totalidad. De este modo, la artista consigue que el observador se vea reflejado y vea los pecados y lujurias de nuestro siglo. Así consigue que actúen ante los problemas de nuestro mundo

El Jardín Autómata es la creación más ambiciosa de Olga Diego. El tamaño de esta obra no tiene comparación con las anteriores donde también se ha usado el plástico, como Art in Flight o The Bubble Woman Show.

Vista de la exposición Jardín Autómata. En la imagen, José Luis Pérez Pont y Olga Diego. Cortesía del Centre del Carme

Vista de la exposición Jardín Autómata. En la imagen, José Luis Pérez Pont y Olga Diego. Cortesía del Centre del Carme.

José Antonio López

 

El inflado Jardín de las Delicias

Jardín autómata, de Olga Diego
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 28 de octubre de 2018

La artista alicantina Olga Diego recrea el ‘Jardín de las Delicias de El Bosco’ en el Centre del Carme Cultura Contemporània de València. Con más de 400 metros cuadrados la instalación de Olga Diego que ocupa la Sala Dormitori, sumerge al visitante en un paraíso de libertad creativa y sexual donde el pecado de la carne del que advertía El Bosco es sustituido ahora por el plástico, en una crítica al capitalismo y a la sociedad de consumo.

José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus, explicó que “la obra de Olga Diego nos introduce en una nueva dimensión del arte donde las obras ya no sólo se pueden observar sino que cobran vida e incluso respiran”. El director del Centre del Carme destacó la línea de trabajo de la artista, a caballo entre la performance y la instalación escultórica y recordó que su obra forma parte de la naciente colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana que también se puede ver en el centro de cultura contemporánea a lo largo de este verano.

Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

¿Sería posible recrear el Jardín de las Delicias de El Bosco en una instalación de esculturas inflables y electrónicas? Salvando las grandes distancias, esto es ‘Jardín Autómata’: una gigantesca instalación formada por un centenar de esculturas inflable-electrónicas inspiradas en los hermosos, extravagantes y sugerentes personajes de El Bosco.

El punto focal que provoca la idea, es la ‘Cabalgata del deseo’ pintada en el panel central del tríptico. En ella, seres humanos desnudos disfrutan, junto con animales de todas las especies, de un mundo de placer sin límites. La lujuria representada de múltiples e inimaginables formas. Un mundo sugerente donde también encontramos hermosas aves, peces y frutos exóticos.

Estos elementos son los que también aparecen en ‘Jardín Autómata’. Una orgía visual y creativa. Un laberinto de grandes cuerpos traslúcidos que sugieren una existencia mágica. “En mi obra busco provocar una experiencia. Tengo la sensación de haber creado en la Sala Dormitori un pequeño microuniverso. La pieza se activa cuando el espectador se introduce en ella, necesita entrar dentro de ella, recorrerla, para poder reconocer a cada uno de los personajes que se mueven y respiran como seres vivos a su alrededor”.

Diferentes humanoides, cuadrúpedos y personajes híbridos son suspendidos en el espacio de la sala en una composición aérea y en continuo movimiento, mientras otros inflables se encuentran posados en el suelo recreando escenas más terrenales y libidinosas.

En esos cuerpos traslúcidos, sus motores, como corazones eléctricos, insuflan aire en su interior, marcando con sus ritmos una indescifrable sinfonía eléctrica. Luces led terminan de conformar los cuerpos y una lluvia de cables y circuitos electrónicos se descuelgan desde las figuras hasta posarse en el suelo de la sala.

En la obra de Olga Diego es muy importante la electrónica: un laberinto de cables conectados a un complejo hardware son los que dan vida a estos personajes: humanoides de todos los géneros, cuadrúpedos sencillos y mestizos, seres híbridos, mujeres de grandes pechos-antena, animales cabeza-globo, la jirafa mutante, chico pájaro con alas-tortilla, huevos y peces con piernas, hermafroditas que vuelan, frutos con tentáculos, perros de dos cabezas, pájaros extraños de alas adaptadas, y un largo etc.

Sin embargo, detrás de esa obra de El Bosco que tan atractiva nos resulta hoy, encontramos una crítica al pecado, a la lujuria que retrata. Profundamente religioso, El Bosco pretendía mostrar las terribles consecuencias que acaecerían a la especie humana si esta se dejaba seducir por los placeres de la carne.

Olga Diego reconoce que “hay una gran distancia entre su intención y lo que hoy día vemos en esa obra. Un mundo sugerente e idílico, un inquietante paraíso de libertad. Actualmente y sin lugar a dudas, uno de nuestros mayores pecados como especie humana no son nuestros deseos sexuales (afortunadamente ya más libres). Convertidos en una sociedad capitalista incapaz de modular un respeto por el medio ambiente, sufrimos de un derroche desmedido, y es en esa lujuria consumista donde mostramos nuestro inmenso pecado, el plástico”.

“Jardín Autómata ha supuesto un reto constructivo, pero también un insinuante paraíso en cuanto a las formas a crear” explica la artista quien reconoce que trabaja tensando los límites de lo artístico y lo físico como en su último trabajo en Londres en el que estuvo 58 horas dibujando sin parar. La artista trabaja entre la performance y la instalación creando artefactos artísticos que le han permitido incluso la posibilidad de volar en una búsqueda de la mayor libertad posible.

Jardín autómata, de Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Jardín autómata, de Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Disonantes y efectivos

Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político
Colectivo 1668. Dómix Garrido y Mario Gutiérrez
Sala exposiciones La Lonja
Paseo Almirante Julio Guillén Tato. Alicante
Hasta el 26 de noviembre de 2017

Disonantes y efectivos. Así se exponen Dómix Garrido y Mario Gutiérrez en su intervención en la Lonja de Alicante. Un toque de atención, una llamada de alerta y un grito socavado de auxilio. En esta línea de llamamientos el sonido es una de las herramientas inmersivas clave que destaca en la exposición ‘Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político’. Se trata de una serie de piezas de videoarte y performance que toman sentido en su conjunto. El objetivo es exteriorizar  el resultado de aquellas prácticas, sobre todo gubernamentales, que tienen un efecto directo en el individuo migrante, que normalmente es obligado a ello, y que solo trata de practicar su libertad supuestamente innata.

‘Lo ideal hubiera sido no inaugurar esta exposición, eso significaría que no existe este problema’, declara Dómix Garrido, resumiendo la necesidad compartida que tienen ambos artistas de expresar la injusticia de una situación. Cuentan que, en junio de 2014, llegaron a la ciudad de Melilla, ciudad fronteriza y comenzaron el proyecto que se expone. Reflexionan sobre el término fronterizo, estando precisamente en la frontera, pero sin ser eso mismo, situándose frente a frente, casi al margen. Esa línea divisoria (a veces imaginada) nos traslada inevitablemente a reflexionar sobre el inclasificable y casi interminable no-lugar.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Las disonancias se definen como un conjunto de sonidos que son poco inteligibles ya que se entremezclan. Cabe pararse a observar, y a escuchar. Pero antes se debe atravesar la negra cortina de entrada a la sala, donde ya se empiezan a escuchar esas disonancias. La famosa e hipnotizante apertura de ‘Europa’ de Lars Von Trier, nos da la bienvenida y nos lleva de lleno a una parte de Europa poco idealizada. Accedemos de esta forma a una especie de viaje estático, cuyo ambiente predominante está siendo reproducido por ‘Diálogos sordos (o la imposibilidad de un diálogo transfronterizo’, murmullos y voces rotas que parecen tratar de dialogar pero solo escupen sus historias ya sabidas y todavía por solucionar.

Las acciones del Colectivo 1668 se hayan recogidas en piezas audiovisuales. Entre las sucesiones de imágenes, algunas cifras se desvanecen casi de inmediato. Ante esta situación ha dejado de ser algo lejano, un hecho que hemos tratado de ignorar ante la escucha de los telediarios, pero que ahora se hace más real. Trata de nuevo de desaparecer pero algo queda en la memoria, acompañando, normalmente, a esas voces rotas y sordas. Los símbolos son también un continuo. La simbología que ya arranca en la propia imagen del colectivo, alcanza su punto álgido en los restos de la instalación ‘Balsa’ y la performance ‘Banderas mojadas’ que ocupan el final de la sala.

También invitan a la reflexión y participación. No importa que esas banderas estén mojadas, secas, clavadas en la pared u ondeando al viento. Son símbolos de una identidad. En este caso, una identidad perdida que trata de alcanzar una nueva en lugar alejado… Y para alcanzarla se hace necesario inventar y re-inventar, traspasar esa artificialidad de lo político que solo parece entender de límites. Esta importante misión se concreta en la intervención interactiva de Olga Diego ‘Alfombras voladoras’ [o como sobre volar una frontera]. En este taller participativo la imaginación da paso a la utopía y al trabajo conjunto, poniendo punto y final de una forma podríamos decir optimista. Pero la reflexión continúa ya que la problemática persevera en permanecer. Al igual que la frontera cuyas líneas parecen no tener fin.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

María Ramis

A Quemarropa en Espacio Trapézio

Residencias A Quemarropa 2014
Espacio Trapézio
C/ Agusto Figueroa, 24. Mercado de San Antón, 2º planta. Madrid
Inauguración: Sábado, 15 noviembre – 13 h
Hasta el 14 de diciembre de 2014
La exposición se inaugura con la visita guiada de “El pelotón de ejecución” , una puesta en común de los artistas participantes de la primera convocatoria de la residencia.

Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Últimos preparativos. Cortesía Colectivo Cristal

Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Últimos preparativos. Cortesía Colectivo Cristal

La exposición Residencias A Quemarropa 2014 es el resultado de la iniciativa que el Colectivo Cristal, formado por Miriam Martínez Guirao, Arántzazu Ros, Saúl Sellés y Juan Fuster, puso en marcha el pasado mes de julio a raíz de las carencias percibidas al respecto por el colectivo en el entramado cultural de la ciudad de Alicante. Interesados principalmente en la creación contemporánea, el colectivo intentó generar una herramienta que hiciera fluir la información entre diferentes generaciones de artistas y profesionales del arte, construyendo una plataforma que ayudara a construir vínculos tanto dentro de la ciudad como en el exterior.

Joaquín Artime. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Joaquín Artime. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

A quemarropa como residencia, fue pensada en calidad de workshop para que los 10 artistas seleccionados gestionaran la difusión y proyección de su obra durante un periodo de 3 semanas (7 al 25 de julio). En el transcurso de la residencia los participantes disfrutaron de un programa de visitas de agentes y profesionales del sector artístico como críticos, comisarios, galeristas y otros artistas, en un espacio céntrico de la ciudad, la galería Parking Gallery, que constituyó la base de operaciones de la residencia. A su vez se generaron actividades en otros espacios de la ciudad de Alicante como The October Press, el Freaks Art Bar, el Fab Lab Alicante, el Maca Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad de Alicante o la cooperativa Mistos.En la residencia participaron como profesionales las galerías Aural (Alicante), Espai Tactel (Valencia), Galería T20 (Murcia), los críticos y comisarios Javier Duero y José Luis Pérez Pont, y los artistas Aurelio Ayela, Marlon de Azambuja, Eduardo balanza, Javi Moreno, Pablo Bellot, Olga Diego, Luisa Pastor, Elio Rodríguez, Susana Guerrero.

Pau Figueres y Clara Sánchez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Pau Figueres y Clara Sánchez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Los residentes seleccionados en la primera convocatoria de la residencia dan forma a la muestra. Alicia García Núñez, íntimamente relacionada con la palabra, su investigación comienza en lo textual, pero incluye cualquier pieza gráfica resultante de su trabajo. Ana Pastor, trabaja alrededor de la dualidad identidad/muerte, el ser y el no-ser, trabaja con el cuerpo/carne, el dolor, la superación del trauma por la muerte, y lo plasma a través de su propio fluido vital, la sangre. Elena Sevilla, rescata de la memoria sucesos que no se sabe si existieron realmente o se han inventado por extraños, dolorosos e impactantes. Las imágenes superpuestas de Félix Gilabert Chiquillo narran los cambios convulsos y emociones que se generan en la adolescencia y acaban construyendo y asentando nuestra personalidad. Las letanías de Joaquín Artime nacen de la conjunción del lenguaje como barrera social, cultural y física en la interrelación de las personas. María Moldes utiliza el móvil como herramienta de trabajo en la calle para investigar las identidades que nos rodean por medio del retrato.Pau Figueres Clara Sánchez Sala muestran un trabajo conjunto que surgió en la residencia, donde unen la inquietud por el entorno, reflexionando acerca de éste y la manera de construir y habitar la existencia. Sara Caballero expone el conflicto existente entre los grupos étnicos que viven en la cuenca del río Xingu, Amazonas. Senna Theuwissen describe su ir y venir en constantes mudanzas a lo largo de su trayectoria vital.

María Moldes. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

María Moldes. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Shenna Teuissen. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Shenna Teuissen. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Sara Caballero. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Sara Caballero. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Félix Chiquillo. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Félix Chiquillo. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Alicia García Núñez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Alicia García Núñez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Elena Sevilla. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Elena Sevilla. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Ana Pastor. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Ana Pastor. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

A Quemarropa funciona!

Tras el cierre de la primera semana de Residencias A Quemarropa, con la visita de Luisa Pastor, Aurelio Ayela, Javi Moreno, Javier Duero y Javier Palacios, la transformación de Parking Gallery, de galería de arte a taller y showroom artístico sigue su proceso hasta el 26 de julio.

Javi Moreno en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Javi Moreno en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Para ayudar a la promoción artística y las relaciones profesionales de los residentes, la organización de Residencias A Quemarropa ha elaborado una agenda de formación, tutorización y visitas. Esta se inicio el pasado lunes 7 de julio, donde los residentes pudieron hablar y compartir experiencias tanto laborales como personales con artistas como Luisa Pastor, Aurelio Ayela, Javi Moreno y Javier Palacios, cerrando la semana con la intervención de Javier Duero. Tras el cierre de la primera semana se entablan las primeras sensaciones, según la organización, “ésta es una manera de entablar un engranaje intergeneracional de lazos entre los diferentes profesionales del sector, de intentar acercar a diferentes agentes artísticos bajo un mismo techo, en Alicante, y con el objetivo de  impulsar una unión que revitalice y empuje la gestión cultural y el desarrollo de proyectos de calidad.  Desde visitas privadas a los residentes, hasta un número de jornadas de puertas abiertas, A Quemarropa busca convertirse enuna plataforma de encuentro para los artistas de la zona (pretendiendo abrir su campo hacia un panorama más nacional e internacional)”.

Luisa Pastor en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Luisa Pastor en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Siguiendo la agenda programada, durante las dos siguientes semanas el público podrá visitar la galería diariamente a partir de las 19:00h de la tarde, teniendo la oportunidad de hablar y compartir experiencias directamente con los artistas residentes.  Como parte especial del proyecto, los residentesmostrarán en una pequeña presentación abierta al público dossiers de su obra durante los días 17, 18 a partir de las 18:00 h. y 24 de julio  que se realizarán en la sala Freaks a las 19.00h.

El jueves 17 a las 19:00h Residencias A Quemarropa celebrará una mesa redonda para debatir sobre el funcionamiento y la elaboración de espacios y proyectos culturales independientes, contando con los puntos de vista de Luisa Martí (La ballena Imantada), Natalia molinos (Freaks Bar), José Luís Carrillo (Mistos), Carlos Balsalobre (l’espai), Patricia Navarro (El paseo Vintage), Francisco Sarabia (Diario de un ocioso), Ana Alarcon (Revista 34).

A lo largo del resto de la residencia, los seleccionados continuarán con una serie de visitas de artistas plásticos (Olga Diego, Pablo Bellot, Elio Rodríguez y Susana Guerrero), galeristas, críticos y comisarios (José Luis Pérez Pont, Galería EspaiTactel, Galería T20 y Galería Aural). Entre otras colaboraciones Mistos permitirá el uso del plato de fotografía de sus instalaciones.

Aurelio Ayela en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Aurelio Ayela en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.