La bala que no mató a JFK

El cuarto disparo, de Javier Lacomba
Ediciones Babylon
España. Mayo de 2018

Qué hubiera ocurrido en el mundo  si el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, en vez del Presidente de Estados Unidos John F. Kennedy hubiera muerto su esposa, Jackeline. A partir de esta suposición arranca El cuarto disparo (Ediciones Babylon), primera novela del abogado valenciano Javier Lacomba, una mezcla de intriga política y thriller en la que personajes reales como Hoover o los Kennedy interactúan con los imaginarios, la familia Glass, representación del way of live de la América de los sesenta. El padre es un prestigioso periodista, la hija mayor aspira a ser actriz, el hijo intenta eludir su reclutamiento para la guerra del Vietnam y la madre tiene un pasado peculiar. Todos ellos se ven involucrados en la caza de El Apache, un asesino en serie que mata a jóvenes rubias nacidas en determinadas fechas.

“Desde que tengo uso de razón me fascinan los Estados Unidos de América”, dice Lacomba. “Sus escritores, los cómics, las películas, el modo de vida, con sus virtudes y defectos, su historia y su sistema político. Todo ello ha generado una afición que perdura hasta hoy. En particular, siempre me ha llamado la atención la década de los sesenta y los setenta, en la que yo nací: la carrera espacial, la guerra fría, Kennedy, Nixon, el Watergate… Todo esto no lo he conocido en persona, pero sí a través de las obras culturales que lo han reflejado. Es evidente que eso supone un riesgo, el de caer en el error del mito de la caverna de Platón, quedarse solo con las sombras proyectadas y no con el conocimiento de primera mano. Pero necesitaba darle un giro, un soplo de aire nuevo que representara no volver a contar de nuevo la historia conocida. Los que creamos historias, lo hacemos a través de elementos dispares a los que damos una unión para formar un conjunto homogéneo y atractivo. También quería hablar del periodismo, una profesión admirada por mí, y del lado más oscuro del Hollywood clásico, con toda esa oscuridad subyacente bajo el brillo del glamour”.

Portada del libro 'El cuarto disparo', de Javier Lacomba.

Portada del libro ‘El cuarto disparo’, de Javier Lacomba.

De la atracción por esa época nació esta novela en la que ha invertido dos años y medio robando tiempo a su ocio, pues Lacomba tiene una actividad intensa y variada. Es gerente de la empresa que heredó de su padre, abogado especializado en propiedad intelectual y derechos de autor y monitor de zumba. Empezó a escribir en 2011 tras asistir a un taller literario de Antonio Penadés, y su primer trabajo, El titular, ganó un premio  que le animó a seguir. Tras una quincena de relatos cortos y una novela corta Lacomba ha volcado en El cuarto disparo sus conocimientos sobre la historia y el ambiente de la América kennedyana, aunque lo ha hecho de forma osada transgrediendo los hechos reales.

A Lacomba siempre le han interesado las ucronías, esas historias que suponen un giro en los acontecimientos ya conocidos, a partir de un punto de divergencia. “Recuerdo los cómics Marvel llamados What If que planteaban posibilidades nuevas, como que Spiderman nunca hubiera obtenido sus poderes, y quedó impresa en su memoria la película Fatherland que adaptaba la obra homónima de Robert Harris, y que era género negro en un contexto nuevo. Una Alemania que había resultado victoriosa en la II Guerra Mundial.

Javier Lacomba junto a un retrato de Marilyn Monroe. Imagen cortesía del autor.

Javier Lacomba junto a un retrato de Marilyn Monroe. Imagen cortesía del autor.

Pero la novela que quería escribir debía hablar no sólo de ese contexto, de las posibles implicaciones conspirativas que se abrían con ese nuevo rumbo, sino que también tenía que ser una novela negra que cuidase la trama y a sus personajes. “Y, por supuesto, que cuidara la ambientación y la documentación histórica, de tal manera que lo que se relatara en sus páginas fuera distinto de lo conocido, pero a la vez coherente con lo ocurrido. Eso era aún más importante teniendo en cuenta la aparición en la historia de personajes históricos como John Edgar Hoover, Robert Kennedy o el propio presidente JFK, una figura fundamental en la trama”.

Como abogado Lacomba asesora a escritores para evitar que caigan en las redes de empresas que en ocasiones los someten a contratos draconianos. “Es lo que se llama autoedición encubierta en la que el escritor se ve obligado a ceder los derechos de explotación de su obra en exclusividad y por muchos años. Quien quiera autoeditar su libro debe acudir a servicios editoriales serios”, aconseja Lacomba.

Javier Lacomba. Imagen cortesía del autor.

Javier Lacomba. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Crímenes valencianos de un inglés

‘O el toro te mata a ti’ y ‘Muerte en Valencia’
Jason Webster

La fascinación que sienten los escritores británicos por España, sobre todo por Andalucía viene de antiguo, del siglo XVIII. A lo largo del siglo XIX publicaron centenares de libros de viajes por la península y también son harto conocidos los estudios de hispanistas británicos sobre la guerra civil española. Lo que es más raro es que elijan Valencia como marco para contar historias de crímenes. Es el caso de Jason Webster, autor de una serie de novelas negras protagonizadas por el inspector de policía Max Cámara que se desarrollan en la ciudad del Turia. Hasta ahora han aparecido dos: O el toro te mata a ti y la más reciente Muerte en Valencia, ambos títulos editados por Sargantana.

La visita del Papa, un trágico accidente con víctimas mortales relacionado con las obras del metro, la lucha de un barrio para evitar su demolición son hechos reales del pasado reciente que Webster combina con su imaginación para urdir la trama de Muerte en Valencia. El asesinato de un chef famoso por sus paellas, los ataques a clínicas abortistas y el secuestro de la directora de una de ellas son algunos de los misterios a los que Cámara se enfrenta en esta segunda entrega.

Portada de 'Muerte en Valencia', de Jason Webster.

Portada de ‘Muerte en Valencia’, de Jason Webster.

Casado con una actriz y bailaora flamenca natural de Algemesí, Webster no sólo es un enamorado de España, donde ha residido unos veinte años, sino también un observador atento de sus costumbres, que ha retratado en una docena de libros, tanto ensayos como ficción, así como en documentales para la BBC y Discovery. Nacido en Estados Unidos de familia británica se crió en Reino Unido y Alemania, y también ha vivido en Italia y Egipto. Es licenciado en Filología Árabe e Historia Islámica por la Universidad de Oxford. Un cosmopolita que domina siete idiomas entre los que prefiere el castellano y el persa por su musicalidad.  “Para mi los idiomas empiezan como canciones o melodías”, dice Webster. “Una vez que consigo captar esa melodía, el vocabulario, la gramática, las expresiones, etcétera pueden seguir con cierta fluidez. Pero primero hace falta ese enamoramiento de su musicalidad”.

Webster ha escrito una docena de libros sobre España pero dice no saber exactamente qué es lo que le fascina de este país. “Podría dar una respuesta fácil haciendo comentarios sobre el clima, o la comida, o la gente. Pero al final es algo inefable. España me atrae como una llama le atrae a una palometa. Y, sí, a veces me quemo”.

Jason Webster. Imagen cortesía del autor.

Jason Webster. Imagen cortesía del autor.

Ciudadano del mundo que ha residido en lugares tan diferentes como Italia y Egipto, considera que “las diferencias entre los países se notan cada vez menos, sobre todo dentro de Europa. Las tiendas y los bares son iguales, la gente se viste igual, incluso la comida se parece cada vez más. Viajar fuera de tu país ya no produce la sobredosis de estímulos de los sentidos que causaba antes. O por lo menos a un nivel superficial. Las diferencias están ahí, pero existen a un nivel más profundo, en la manera de pensar, de actuar, las memorias colectivas. Por eso creo que es necesario vivir un largo período en un país o ciudad para empezar a conocerlos de verdad”.

Por otra parte, España ya no es el país que conoció a principios de los noventa. “Con la crisis ha perdido mucha chispa y mucho talento debido, entre otras cosas al éxodo de muchos jóvenes al extranjero”,. comenta

Aunque Valencia, lúdica y luminosa, no parece un escenario muy apropiado de novela negra, la escogió porque, “todos los lugares tienen su lado oscuro”. “Después de haber vivido en ella casi diez años pensaba que la conocía lo suficiente como para empezar una serie de novelas negras ubicadas ahí. Y por aquel entonces, los años 2008 y 2009 la ciudad apestaba a corrupción”, concluye Webster.

Portada de 'O el toro te mata a ti', de Jason Webster.

Portada de ‘O el toro te mata a ti’, de Jason Webster.

Bel Carrasco

Dicker y Kerr invitados de lujo en VLC Negra

VLC Negra
28 espacios de Valencia
Del 5 al 14 de mayo de 2017

Consolidarse y expandirse. Es el doble objetivo que en sólo cinco años ha logrado el festival más negro y rojo entre los muchos que se celebran en Valencia a lo largo del año: VLC Negra. Un buen motivo para celebrar ese primer lustro con mucho lustre y un brindis de buen vino. Un intenso programa con un total de 103 actos que se celebrarán en 28 espacios, entre el 5 y el 14 de mayo. La Sala Russafa concentrará el mayor número de actividades y el resto se diseminará por otros enclaves: el Ateneo Mercantil, Fundación Bancaixa, Centro Octubre, Las Naves, FNAC, Casa del Libro o Bartleby.

Los organizadores de VLC Negra han echado la casa por la ventana para conmemorar sus cinco añitos y presentan un programa más extenso y variado que en ediciones anteriores. Encuentros con autores, firmas de libros, clubes de lectura, teatro, poesía, ciclo de cine negro, nuevo formato de certamen de cortometrajes, ciclo de conciertos, exposición fotográfica, cenas literaria, videojuegos, talleres de guión cinematográfico, premios de novela, premio González Ledesma, y el concurso #140 tirs, que atrae cada año a más de 500 participantes, premiará con libros a los tuiteros que sean capaces de condensar en 140 caracteres sus mejores microrelatos de género negro. También celebra la llegada del vino Icono, que de la mano de Anecoop y la Bodega La Viña de la Font de la Figuera se ha convertido en el principal patrocinador del festival para esta edición y las dos siguientes.

Los organizadores de VLC Negra durante la presentación del festival. Imagen cortesía de VLC Negra.

Los organizadores de VLC Negra durante la presentación del festival. Imagen cortesía de VLC Negra.

Joël Dicker y Philip Kerr son las estrellas más refulgentes que participan en esta edición que junto a otros atores internacionales como Bernard Minier, Sandrone Dazieri o Ian Manook la convierten la más cosmopolita de las celebradas hasta el momento Entre los españoles: Víctor del Árbol, Rosa Ribas, Carlos Zanón, Fernando Marías, María Oruña, César Pérez Gellida o Mikel Santiago. También estarán autores valencianos y en lengua catalana como Sebastià Benassar, Silvestre Vilaplana, Esperança Camps, Xavier Aliaga y Anna Maria Villalonga.

Entre las novedades, una cena literaria con el sello de Arzak, el certamen de cortos 360VLC Negra o una jornada de videojuegos, así como la firma de un convenio de colaboración con el festival Toulouse Polars du Sud. Por primera vez el festival sale de Valencia y visitará otros municipios como La Font de la Figuera o Ribarroja. Por otra parte, Arden Producciones estrena en Valencia su montaje Shakespeare en Berlín, que ya ha triunfado en Barcelona y Sevilla.

El festival dedica un ciclo de cuatro películas al tándem que formaron el director Fritz Lang y la actriz Joan Bennett: Man hunt (1941), The woman in the window (1944), Scarlet Street (1945) y Secret beyond the door (1947),  que se proyectarán en la Filmoteca Valenciana. También se celebrarán un total de 30 conciertos de diferentes estilos musicales. En esta edición colaboran cinco de las mejores salas de la capital: Black Note, Wah Wah, 16 Toneladas, El Loco Club y La Edad de Oro. Destaca la presencia del mítico grupo Inmaculate Fools.

La imagen fotográfica está representada por Laura Muñoz con su exposición Rehenes, una colección de retratos de novelistas noir, muchos de los cuales estarán en la quinta edición de Valencia Negra, que podrá verse en el Ámbito Cultural del Corte Inglés. Por otra parte, Las Naves y Octubre CCC acogerán sendos talleres de guión cinematográficos, impartidos por Gabi Ochoa y especialistas de Escriptors de l’Audiovisual Valencià, para un total de cinco sesiones de trabajo.

El librero Paco Camarasa recibirá el Premio Francisco González Ledesma. Afincado desde hace décadas en Barcelona, ha sido librero de referencia del noir nacional con su librería Negra y Criminal, que cerró sus puertas en 2015 después de trece años de actividad. También fue comisario de BCN Negra desde sus inicios, en 2005, hasta la edición de este año, en la que ha anunciado su retirada. Ha recogido sus vivencias de estos años en el libro Sangre en los estantes (Destino, 2016).

Cartel de VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Cartel de VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

“He querido retratar la corrupción en la distancia corta”

Sinpiedad, de Bernardo Carrión
Editorial Almuzara

Érase una vez tres chicos amantes de la novela negra y de la literatura en general que soñaban con escribir una novela. Con ese propósito se apuntaron a un par de talleres literarios y luego afilaron los lápices en el colectivo Cuaderno rojo, llamado así en homenaje a Paul Auster. Pocos años después los tres lograron alcanzar su sueño y por el camino crearon uno de los festivales más vivos del calendario que gira en torno a misteriosas muertes: Valencia Negra (VLC Negra), que en su próxima edición, en mayo, invita al escritor suizo Joël Dicker e impulsa su faceta gastronómica con un encuentro en la Bodega la Viña, en la Font de la Figuera.

Tres autores y cuatro novelas en tiempos de atasco editorial. No, no  se trata de un milagro ni de un cuento de hadas sino de la aventura real de Santiago Álvarez, Jordi Llobregat  y Bernardo Carrión. Los dos primeros ya publicaron sendos títulos, el primero por partido doble. Ahora le toca el turno a Carrión que debuta con ‘Sinpiedad’ (Almuzara) un thriller sobre la corrupción, la crisis y una imaginaria venganza ciudadana.

Bernardo Carrión. Fotografía de Josele Bort.

Bernardo Carrión. Fotografía de Josele Bort.

“Desde que era adolescente quería escribir una novela, como tantos otros”, confiesa. “Me ha costado ponerme, sospechaba que es un trabajo duro y he podido comprobarlo con creces. La satisfacción al acabarla ha sido muy grande. Y es mayor aún después de haberla presentado, percibir el cariño de la gente y empezar a recibir sus impresiones. Estoy disfrutando, y me gustaría que los lectores de ‘Sinpiedad’ lo hicieran también. Significará que ha valido la pena escribirla”.

La acción arranca en Afganistán, en mayo de 2008, pero enseguida se traslada a Valencia, sus alrededores y a un lugar de Lugo. Carrión combina el conocimiento de la actualidad como periodista bien informado con un aliento creativo que le permite dar vida a una constelación de personajes que encarnan todos los pecados capitales. Pícaros, corruptos y depravados, pero también seres humanos y sensibles. Construye un relato crudo y descarnado que no excluye el humor y la ternura. Una fábula moral en torno a las secuelas del expolio que ha sufrido este país en manos de políticos corruptos y el efecto que ello ha causado en los más vulnerables.

“La novela transcurre entre los años 2008 y 2015”, dice Carrión. “Mantiene el decorado por el que hemos transitado y reproduce algunos de los hitos más significativos de la España de la crisis: la caída de Lehman Brothers, el 15-M, el paro desbocado o los recortes presupuestarios. Los personaje de ‘Sinpiedad’ viven esos años desde diferentes perspectivas, pero tanto los beneficiados como los desfavorecidos y sus formas de conducirse son reconocibles en la sociedad de hoy. No lo son sus identidades, todas inventadas”.

Portada del libro 'Sin piedad', de Bernardo Carrión, en la editorial Almuzara.

Portada del libro ‘Sin piedad’, de Bernardo Carrión, en la editorial Almuzara.

Carrión no se inspira en ninguno de los múltiples casos de corrupción que se han denunciado en los últimos tiempos. Según algunas estimaciones, sólo los políticos valencianos han saqueado hasta 15.000 millones de euros en las dos últimas décadas, una factura que, unida al despilfarro y la mala gestión, se tardará décadas en pagar. “Me quedo con la sensación de abuso de autoridad, de estar en manos de las élites extractivas y tener que soportar sus abusos”, dice Carrión. “He leído muchas noticias y análisis sobre corrupción en los últimos años, debo confesar que algunos casos me han tenido enganchado, me han convertido en un yonqui de la información. Así que me he inventado uno nuevo, podría hacerlo en la vida real después de leer tantas crónicas sobre el mismo asunto. He querido retratar cómo es la corrupción en la distancia corta: el comportamiento de sus protagonistas en el despacho, en casa, en el restaurante, en el mitin o en el yate del promotor”.

Para eso utiliza una galería muy variada de seres humanos. Un ex empleado de Lehman Brothers, un alcalde con ambiciones y sus más cercanos colaboradores, una diseñadora de interiores, un ex soldado, una carnicera o los periodistas de un diario digital. En la otra punta del mapa, Galicia, y en contraste con todos los anteriores, un informático singular que teje su red en las sombras.

“Al tratarse de una novela coral he disfrutado inventando todo tipo de personajes”, señala. “En el caso del ex empleado de Lehman Brothers, es el banquero de la historia y remarca el vínculo entre el estallido de las hipotecas basura y la crisis del ladrillo, y recuerda que la crisis es global. En el caso del gallego, necesitaba un lugar apartado para alguien que quiere retirarse del mundo y dedicarse a cultivar su intelecto. Encontré una aldea abandonada en Lugo por Internet. Hay muchas a la venta en Galicia, algunas a precios muy competitivos”, concluye Carrión.

Bernardo Carrión. Fotografía de Santiago Carrión.

Bernardo Carrión. Fotografía de Santiago Carrión.

Bel Carrasco

VLC NEGRA estrena certamen de cortometrajes

360ºVLCNEGRA
Certamen de cortometrajes
Inscripción abierta
Fecha límite: 28 de marzo de 2017

Con motivo de su próxima edición, el festival VLC NEGRA estrena un nuevo formato de certamen de cortometrajes que sustituye al anterior, 60EnNegro, que buscaba obras de un minuto de duración. Para ello, en colaboración con la asociación Tercera Planta, especializada en proyectos audiovisuales, lanza 360°VLCNEGRA. Una propuesta mucho más completa e innovadora, que busca crear formatos que permitan mayor participación e interacción del público.

La inscripción, por equipos, ya está abierta y podrá formalizarse hasta el 28 de marzo en la web de Valencia Negra (www.valencianegra.com/360vlcnegra), donde se pueden consultar las bases. Los participantes tendrán que enfrentarse a un gran reto: usar la ciudad de Valencia como plató para, en el curso de tan solo 36 horas, guionizar, rodar y producir un cortometraje de género negro de un máximo de 4 minutos de duración. Será obligatorio incluir en la trama un objeto que se revelará en el mismo acto de inauguración y cada equipo deberá usar, al menos, una de las diez localizaciones emblemáticas de la ciudad determinadas por la organización. El certamen cuenta con las instalaciones del Taller de l’Audiovisual, cedidas para esta edición por la Universitat de València.

Durante el 1 y 2 de abril, Valencia se llenará de pequeños grupos que rodarán de forma creativa una historia de género según las bases propuestas. Esperamos una gran participación, por lo que se establece un límite de participantes. Además de fomentar la creatividad de los jóvenes (y no tan jóvenes) artistas, se pretende, con este nuevo formato, acercar a los ciudadanos la realidad de los rodajes a plena luz del día por las calles de su ciudad.

PROMO 360VLCNEGRA CASTELLANO from VLC NEGRA on Vimeo.

Tras la entrega de los trabajos rodados, se iniciará una fase de selección de finalistas por votación popular en la página web de Valencia Negra. Los cinco mejores en cada una de las dos categorías (castellano y valenciano) se proyectarán durante la gala 360°VLCNEGRA, el jueves 11 de mayo, donde se hará público el nombre de los dos ganadores distinguidos por parte del jurado, formado por Pau Gómez (periodista y escritor especializado en cine), José Luis Moreno (subdirector de Culturarts IVAC), Sara Mansanet (directora del festival La Cabina), Begoña Donat (periodista cultural) y Miquel Francés (director del Taller de l’Audiovisual de la UV). Los premios consisten en un viaje para dos personas al Festival Internacional de Cine de San Sebastián en cada categoría, donde tendrán acceso a todas las actividades del evento. El premio del 360°VLCNEGRA será entregado por el prestigioso director de cine Agustín Díaz Yanes, invitado en esta quinta edición del festival.

Diversas entidades colaboran en este certamen: el Festival de Cine de San Sebastián, el vino Icono, el IVAC, el Taller de l’Audiovisual de la UV, Valencia Film Office y València Turisme.

La organización del certamen se ha mostrado muy ilusionada con esta nueva propuesta: “La mejora continua de las actividades del festival está marcada en nuestro ADN, y creemos que este paso adelante puede fomentar el intercambio entre creadores audiovisuales. Durante dos días van a convivir, intercambiar experiencias y a competir por el premio. Y nos encanta la idea de llenar la ciudad de equipos de rodaje durante un fin de semana”, ha manifestado Bernardo Carrión, coordinador del certamen. “Esperamos que esta propuesta atraiga a mucho público y que refuerce y amplifique los éxitos de la parte cinematográfica de este gran paraguas cultural en el que se ha convertido el Festival Valencia Negra”, ha añadido.

Según ha explicado Paloma Olmos, presidenta de Tercera Planta Films, “la experiencia de generar un cortometraje en 36 horas es de las más divertidas en las que se puede participar. El desafío que supone crear una obra completamente original en un espacio de tiempo tan limitado te proporciona una inyección de adrenalina que hace aflorar todos tus sentidos al máximo. Desde nuestra propia experiencia podemos asegurar que es de las más gratificante; claro que, para ello, hay que ir con una actitud proactiva y ver al resto de participantes no como competidores si no como compañeros y colaboradores”.

360VLCNEGRA. MAKMA

 

“La ficción ayuda a ordenar este mundo”

El jardín de cartón, de Santiago Álvarez
Editorial Almuzara

Hace falta una mirada foránea y atenta para plasmar con objetividad una realidad que igual despierta fervor que rechazo enfrentando de forma soterrada a los habitantes de una misma ciudad. Una realidad tan intensa como las Fallas. Un fenómeno sociológico y antropológico sin parangón en el mundo que durante casi un mes transforma una gran urbe europea en una constelación de tribus hermanadas que celebran al unísono los mismos ritos de fuego y pólvora.

Una mirada como la de Santiago Álvarez, murciano asentado hace años en Valencia, que sabe explotar las posibilidades de la capital del Turia como escenografía de sus novelas negras protagonizadas por el detective Mejías y su ayudante Berta. Con la eclosión decibélica de la primera mascletà del año comienza ‘El jardín de cartón’ (Almuzara), segunda entrega de la serie que inició con ‘La ciudad de la memoria’ publicada por la misma editorial. “Se trata de una serie corta pero al menos tendrá otra entrega, quien sabe si dos más”, anuncia Álvarez. “Mis personajes deben evolucionar en cada historia y no pueden cambiar de manera infinita. Pero tres o cuatro veces, sí, es posible”.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Como codirector del festival Valencia Negra, Álvarez es un ferviente adicto al género pero su Mejías no pertenece a una estirpe propiamente literaria sino cinematográfica. “Bebe directamente de la imagen más icónica de la cinematografía noir: el Humphrey Bogart de ‘El Halcón Maltés’, ‘El Sueño Eterno’ e incluso de ‘Casablanca’, aunque sea discutible decir que esta última sea negra”, comenta. “Mejías es un moderno Alonso de Quijano que, en lugar de trastornarse con la lectura de libros de caballería, lo ha hecho con el continuo visionado de clásicos del género negro de los años cuarenta. Sin embargo, no está loco. Su huida a escenarios de blanco y negro responde a su aversión con la modernidad en todas sus manifestaciones”.

La teoría y praxis de Álvarez se concreta en una rebeldía contra el lugar común de que la realidad supera a la ficción. “Lo que sucede es que cuando tratamos de copiar la realidad, el resultado es una fotocopia deteriorada e incompleta y las noticias siempre superan a la narración”, afirma. “La ficción tiene sus propias reglas, muy poderosas y nos ayuda a ordenar este mundo, a comprenderlo mejor y a dialogar sobre él. La justicia, por ejemplo, no existe en la realidad, pero sí en la narrativa. Si uno trabaja lo suficiente la ficción, se convierte en un vehículo poderoso para comprender el alma humana”.

Apurado por problemas económicos, Mejías se ve obligado a aceptar un par de casos: la búsqueda de un whisky destilado en Valencia hace 200 años y la vigilancia de una Falla VIP sometida a sucesivos atentados. Ambos hechos van transformándose en un asunto mucho más feo y más grande que involucra, entre otras cosas, una turbia trama inmobiliaria, un ajuste de cuentas a través de los siglos, y la decimonónica historia de un conocido lugar de vacaciones de la burguesía valenciana. Sorprende que en la trabajada trama no aparezca el inevitable affaire de corrupción política: “Me resulta demasiado previsible narrar una historia de este tipo”, explica Álvarez.

Portada de 'El jardín de cartón', de Santiago Álvarez. Editorial Almuzara.

Portada de ‘El jardín de cartón’, de Santiago Álvarez. Editorial Almuzara.

“Otros lo cuentan mejor, y además tenemos los periódicos. Más que escribir novela negra, yo escribo cuentos de hadas noir. Utilizo los clichés del género para montar un mundo secundario distinto al nuestro, la Valencia de Mejías, donde lo imposible se hace realidad, y que funciona como un espejo distorsionado de nuestro propio mundo. En realidad lo que me interesa es poner sobre el tapete el peso del pasado en nuestras vidas, los límites entre la realidad y la ficción. Y de cómo podemos posicionarnos en una guerra de trincheras, transitando por un terreno personal, sin pertenecer a ningún bando, y precisamente por eso recibiendo el fuego cruzado desde ambos lados”.

Cuando busca una historia, Álvarez piensa en una ambientación que una el pasado con el presente, que pueda transcurrir en Valencia y que, sobre todo, pueda servir como amplificador de las pasiones humanas. “Las Fallas era una elección natural. No se trata de una novela que trate de la fiesta, sino que la uso como escenario. La primera vez que las viví, no pude evitar asombrarme. El aspecto que me parece más positivo es la falla de barrio, donde se comprueba la capacidad de los valencianos para asociarse y disfrutar. Pero no me gusta el abuso que se produce en la ciudad, la apropiación del espacio en nombre de la fiesta y me entristece que se haya olvidado el origen de las Fallas como manifestación de crítica social. Eso, en parte, es lo que trato de recuperar en ‘El Jardín de Cartón’”.

Álvarez no se atreve a predecir el futuro del género que mejor conoce.  “Estamos en un momento crucial que ha producido un par de decenas o más de nuevos festivales en España y un buen puñado de ellos en la Comunidad Valenciana. Es una oportunidad, ya no de regodearse, sino de llevar cultura a la gente, de asentar el consumo de un género que es el más popular de todos y el más contemporáneo. Pero decir si las editoriales se cambiarán en unos años de tren triunfador tras exprimir este o si los ayuntamientos decidirán dedicar las subvenciones a otra actividad de moda, eso ya no lo sé”, concluye.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

“Mi novela habla de las relaciones tóxicas”

La rebelión de Penélope, de Dolores García
Editorial Versátil

Penélope trabaja en una notaría de Castellón, ha pasado la barrera de los cuarenta, tiene una hija veinteañera que la ignora y atraviesa una profunda crisis personal. Descubre que ya no ama a un marido que la ha mantenido anulada durante más de veinte años. Una mañana despierta junto al cadáver de su mejor amiga y, a través la investigación criminal dirigida por el inspector Santiago Ramírez, reconstruye su vida y los motivos que la han conducido hasta una encrucijada vital.

Es el argumento de La rebelión de Penélope (Editorial Versátil), tercera novela de Dolores García ganadora del Premio Letras del Mediterráneo 2016 concedido por la Diputación de Castellón, con una dotación de 10.000 euros. ¿Se trata de una novela negra, rosa, o tal vez psicológica?  “Es una novela con todos los ingredientes que ha requerido la historia que cuenta”, responde García. “No se la puede clasificar en un género concreto. Es la vida tal y como se nos presenta y nos desborda cuando nos abrimos a ella tras un periodo de represión y desamor. Es una historia de búsqueda de la propia identidad, de dignidad, de miedo a la soledad, de nuevas oportunidades, de hundimiento y resurgimiento. Los protagonistas, Penélope y el inspector Santiago Ramírez, están inmersos, de diferente manera, en relaciones tóxicas y adictivas que les anulan y les impiden ser felices. Penélope dará un paso crucial en su vida rompiendo con un matrimonio de veinte años que la anula. Esta decisión pondrá en marcha un efecto dominó en todos los que la rodean y sacará lo mejor y lo peor de cada uno de ellos”.

Portada de 'La rebelión de Penélope', de Dolores García.

Portada de ‘La rebelión de Penélope’, de Dolores García.

García eligió Castellón de la Plana y localidades próximas como Peñíscola, Benicàssim y Oropesa para ambientar su historia, “porque necesitaba ubicar a la protagonista en una ciudad española de tamaño medio”, comenta. “La historia de Penélope no es la de una heroína, sino la de una mujer normal y corriente de hoy en día. Una situación que atraviesan muchas mujeres  en localidades donde el anonimato de las grandes urbes no es posible y tiene un gran peso la crítica social. Además, en la provincia de Castellón hay lugares fácilmente evocados por el lector, como la inconfundible silueta del castillo de Peñíscola y sus callejuelas, el Desierto de Las Palmas, en Benicàssim, con un viejo convento dominico derruido, ideales para las escenas de acción y suspense de la novela”.

La elección del nombre, Penélope, tampoco es casual. “La Penélope de la Odisea que esperó durante 30 años que regresara su marido, Ulises, representa a la mujer pasiva que espera a que le hagan feliz, que no busca su propia identidad, sino que existe en la medida que sirve a los demás como esposa, madre o hija”, explica García. “Mi  Penélope rompe con esta anulación y toma las riendas de su vida. Pero esto tiene riesgos y los va a sufrir hasta descubrir por qué cae en relaciones adictivas y consigue liberarse definitivamente de ellas”.

Portada de 'El secreto de Monna Lisa', de Dolores García.

Portada de ‘El secreto de Monna Lisa’, de Dolores García.

Éste es su tercer título tras El secreto de Monna Lisa y La reina del azúcar, que se desarrolla en Melilla a principios del siglo XX. “Creo que mi estilo narrativo ha ido depurándose y volviéndose más ágil y ligero. Aunque conserve un ritmo y estilo propios que hace que me reconozcan mis lectores”.

Según García, que la mujer sea la principal consumidora de ficción no es una cuestión de género sino de educación.  “A la mujer se le ha reprimido en todos los campos de la realidad y la imaginación ha sido su refugio. La literatura está íntimamente ligada a la imaginación. Se convierte en una realidad en la mente del lector gracias a ella y en una vía de escape de la realidad y una catarsis de emociones. Por otro lado, a los varones se les ha reprimido la manifestación, incluso el sentimiento, de las emociones y los han dirigido hacia ‘cosas importantes’. Se les ha educado para identificar emoción con debilidad. Quizás por ello han estado más orientados a géneros no emotivos, en principio, como la ciencia-ficción, la novela negra y, en cierta medida, la histórica”.

Sobre el panorama literario opina que “está transformándose a demasiada velocidad y no da tiempo a que se asienten obras de calidad y se den a conocer entre los lectores. El mercado literario está dominado por la oferta abrumadora de nuevos títulos y de modas de género literario, que no por la demanda, que es mucho más lenta. Creo que debería corregirse ese desajuste y dejar de ser un monstruo que devora a sus propios hijos”, concluye Dolores García.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Resaca negra: Vicente Marco

Entrevista con el escritor valenciano Vicente Marco, a propósito de la presentación de su novela ‘Ópera Magna’ (Editorial Almuzara), XXIX Premio Novela de Jaén, en la XXIX Semana Negra de Gijón

El escritor valenciano Vicente Marco, refrendado autor de novela, relato corto y teatro -atesora más de cuarenta premios literarios, entre ellos el galardón Valencia 2015, que concede la Institución Alfonso el Magnánimo, por su última novela ‘Mi otra madre’ (Editorial Lengua de Trapo)- ha paseado sobre la gravilla de los antiguos astilleros de la ciudad asturiana con ejemplares de una de sus últimas obras, ‘Ópera Magna’ (Editorial Almuzara), aupado por un oxigenado estilo y una convulsa acción merecedores del XXIX Premio Novela de Jaén, para completar su ciclo en el cronograma de actividades de la XXIX Semana Negra de Gijón.

Te encuentras por primera vez a orillas del Cantábrico, en pleno estío, participando en la Semana Negra de Gijón. ¿Qué te parece haber recibido la invitación del festival para una novela que, en principio, tú mismo no asociabas al género, pero que tus lectores sí han vinculado explícitamente con el noir?

Creo que mis novelas no son de ningún género en concreto, pero sí engloban a muchos de ellos. ‘Ópera Magna’ podría ser un thriller psicológico, una novela de género negro, de intriga. Sin duda, me encanta estar en Gijón hablando de ella.

Según describes cuando conversas acerca de esta novela, su argumento parte de una historia peculiarísima, de un apunte autobiográfico.

Efectivamente. Todo nace cuando voy a Segovia a recoger un premio literario. Resulta que el que ha obtenido el accésit no recibe ninguna atención, la prensa no le hace mucho caso y yo me acerco, descubriendo a una persona muy particular, tan singular que da origen a ‘Ópera Magna’. Ahí lo dejo.

El germen que da pie a la trama evoluciona en tu mente durante el camino de regreso a Valencia, tras la recogida del premio. ¿Advertías que esa historia atesoraba ya los mimbres suficientes para desarrollarla?

Sí, prácticamente ya se encontraba pergeñada durante mi regreso a Valencia desde Segovia. Ya la tenía toda en mi mente y lo que hice fue transcribirla.

El escritor Vicente Marco y el periodista José Antequera, de la revista GURB, en un instante de la presentación de 'Ópera Magna' en la carpa 'A quemarropa', durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Vicente Marco y el periodista José Antequera, de la revista GURB, en un instante de la presentación de ‘Ópera Magna’ en la carpa ‘A quemarropa’, durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En Semana Negra has comentado que Diego Leonarte -uno de los tres personajes protagonistas y trasunto primigenio de ese inquietante individuo- viene a ser, a la postre, un híbrido de múltiples perfiles que te has ido encontrando a lo largo de tu existencia y, probablemente, de la muchos de los lectores que se aproximen a la novela.

Sí, en efecto, como muchos personajes, para caracterizarlo me basé en las experiencias que he tenido con perfiles similares, de manera que construí a Leonarte como un Frankenstein.

Otro aspecto reseñado por estos lares se emparenta con la fluidez del estilo, que suele particularizar muchas de tus publicaciones, aunque, en este caso, de una modo más afianzado.

Aquí era más importante aún realzar esa manera mía de escribir, para dejar la trama sólo en lo fundamental, que era lo que a mí me interesaba que el lector captara, evitando todos los añadidos que podría haber alrededor, con lo cual las descripciones son muy escasas, tanto de personajes, que se caracterizan por las acciones que van realizando y por los diálogos, como en lo que respecta a las descripciones paisajísticas, por ejemplo. De este modo, la ceñí estrictamente a la trama.

¿Crees que tu estilo es reconocible desde un primer momento o, finalmente, advertido por el contenido de tus publicaciones?

Los lectores sí pueden reconocerme por la manera en que escribo, eso es evidente. Después los temas de parte de mi obra quizás sean más universales, como la preocupación acerca de qué narices hacemos aquí. No es un tema mío, sino de muchísimos escritores. No sólo el qué hacemos aquí, que es un poco más manido, sino el motivo por el que no lo sabemos. Una inquietud acerca de qué hay ahí que nos impide conocer la verdad de nuestra existencia, si es algo premeditado o una cuestión realmente fortuita, el motivo por el que nuestra mente es limitada a la hora de conocer y responder a las grandes preguntas del universo.

Sin duda, una cuestión que intensificas generosamente en publicaciones como ‘Los que llegan por la noche’ (Versos y Trazos Editorial), en la que se compendian diversos historias encapsuladas en esa línea.

Los cuentos de ‘Los que llegan por la noche’ los escribí hace tiempo. Después, Versos y Trazos los recopiló en un único volumen, muy bien editado. Son historias concretas, diferentes, donde lo fundamental es hablar de la importancia del azar en nuestras vidas, de la escasa importancia de nuestra decisiones. Nos creemos que somos importantes, que somos capaces de manejar nuestro destino, pero después los sucesos están ahí y la mayoría de veces es como si alguien nos estuviera guiando y nos pusiera en la mano varias alternativas para elegir. Se puede pensar que uno toma las decisiones, pero la gran pregunta no deja de ser quién o qué te ofrece estas alternativas.

¿Pueden considerarse como un florilegio de relatos emparentados con ciertos conceptos o territorios alumbrados por la Filosofía?

Sobre todo con la filosofía de la causalidad. Los hechos están concatenados, se van moviendo y desconoces a dónde vas a parar. Es la transcripción de un posicionamiento vital. Cuando escribo intento transmitir todo lo que me nace acerca de cuanto he pensado. Eso es lo importante.

En tanto que dramaturgo, amén de novelista, ¿has encontrado en la morfología del teatro un vehículo oportuno para proponer determinadas situaciones que a través de la narrativa más convencional no es posible?

El teatro me permite escribir un tipo de obra y contenidos que en novela son más difíciles de comercializar, especialmente el humor; el género teatral me ha servido para encauzarlo. Me gusta mucho reírme de todo y el humor es el arma más potente del ser humano, aunque ello no quiere decir que todas mis obras teatrales sean humorísticas. Las editoriales y concursos literarios apuestan muy poco por ello.

El escritor valenciano Vicente Marco, en un instante de la presentación de 'Ópera Magna' en la carpa 'A quemarropa', durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor valenciano Vicente Marco, en un instante de la presentación de ‘Ópera Magna’ en la carpa ‘A quemarropa’, durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

“Trato de escribir con la mayor independencia posible”

Entrevista con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 Leonardo Padura, a propósito de su reciente participación en la XXIX Semana Negra de Gijón

Portando frescos los vestigios de su galardón como Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, el escritor cubano Leonardo Padura ha procedido con su natural y habitual visita al festival noir por excelencia, rubricando una de las ediciones de mayor calado programático en las casi tres décadas de trayectoria de la Semana Negra de Gijón.

Padura, quien afirma que el premio ha tenido “a nivel oficial muy poca repercusión” en su país, admite que “ha sido una gratificación a muchos años de trabajo y también un reconocimiento a la cultura y literatura cubanas”. Durante la clausura del festival se ha exhibido en primicia el documental ‘Vivir y escribir en La Habana’, dirigido por su esposa, Lucía López Coll, que retrata al escritor transitando por el callejero de Mantilla, en el extrarradio sur-habanero, mientras fuma café y se desgrana parte del acervo que particulariza la saga de su heterodoxo policía Mario Conde.

En un encuentro con los medios, Leonardo Padura insiste en que “no soy economista, ni sociólogo, ni politólogo. Soy un escritor que vive, observa y escribe sobre una realidad desde una perspectiva más íntima y afectiva que sociológica o política”, aunque no evita las ineludibles referencias a los últimos acontecimientos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos. De hecho, anuncia que “estoy escribiendo una novela, ‘El último despertar’, en la que recupero a mi personaje, Mario Conde. Despierta el 17 de diciembre de 2014, día en que se anunció el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Mario se levanta temprano con una de sus resacas habituales y tiene el presentimiento de que ese día va a pasar algo”. Un suceso que “no sabemos cómo va a evolucionar, ya que quedan muchas cosas pendientes, más allá de las cuestiones diplomáticas. Falta el restablecimiento de una serie de puentes que se rompieron durante cincuenta años, principalmente a nivel económico”.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Conversando sobre Mario Conde y acerca de un país que “ha visto quebrada su homogeneidad” desde los años del período especial, en la yerma década de los 90′, en la que, desde entonces, su personaje “recorre La Habana tratando de dar testimonio” -“me interesa la crónica de la realidad cubana contemporánea”, aunque con un “extraño sentimiento de no reconocer, de pertenecer cada vez menos”-, Leonardo Padura responde a algunas cuestiones para Makma acerca del universo literario, periodístico y social emparentados con su devenir biográfico.

En las últimas cuatro décadas su país ha transitado de la generación del marielito, del ostracismo de Reinaldo Arenas, por ejemplo, a una generación ulterior -de la que usted es uno de sus más ínclitos exponentes- que ha permanecido en Cuba y ha ofrecido un testimonio singular de la isla a través de la obra literaria. Sin embargo, ¿existe un poso evidente de tal metamorfosis entre los lectores cubanos, teniendo en cuenta los problemas de distribución de ejemplares en el país?

Creo que sí existe una metamorfosis en el lector porque existe una metamorfosis en el consumo de la cultura. Este es un tema muy complejo porque es muy abarcador. No podemos entender lo que está pasando con los lectores si no entendemos qué está pasando con los consumidores de cine y televisión, que son los medios más influyentes. En Cuba existen diferentes maneras de acceder a los consumos audiovisuales. Existen vías alternativas que reciben programación fundamentalmente de canales de Miami. Otra vía se llama el paquete, personas que reúnen toda una enorme cantidad de información y programación y la distribuyen en discos duros para descargar en las computadoras de los usuarios, a diferentes costes. Los que quieren estar al día pueden tener acceso. Hay una diversidad que antes no existía. El acceso a internet sigue siendo muy limitado, pero mucho más posible que hace cinco años.

Con respecto a la literatura, es un poco más complicado. Igualmente existen vías digitales, como por ejemplo ‘Campaña por la literatura inteligente’, desarrollada por un muchacho cubano, quien desde hace años sube a una gran lista de correo electrónico toda la literatura digital que recibe; de hecho, ahora mismo estoy leyendo una vieja novela de Tom Wolfe por esa vía. El libro físico tiene el gran problema de que no se importan libros en Cuba. El Grupo Planeta en México ha obtenido un permiso para importar fondos que allá no se distribuyen para venderlos en Cuba. Pero la producción de libros internos está deprimida y con los problemas económicos actuales se va a deprimir un poco más. Tan solo se publica el 40% de los libros previstos y ello genera una gran carencia de posibilidades de lectura, lamentablemente, en el país de lengua española donde se creó una gran y mayor masa de lectores potenciales. Hay libros que circulan poco o mal. De mi novela ‘Herejes’ se hicieron 4.000 ejemplares y se distribuyeron 2.000. Sin embargo, en la pasada Feria del Libro de La Habana se hizo una edición cubana de ’1984′ (el más maldito de los títulos en Cuba) y se presentó, convirtiéndose en el libro suceso de la feria.

¿Qué le parece que su Mario Conde circule generosamente por las mesas del Café Versailles de Miami, durante décadas epicentro de la emigración cubana anticastrista en Litte Havana?

Mira, lo de Miami me ha sorprendido muy gratamente. Siempre tuve la impresión de que Miami era una ciudad poco lectora. Estamos hablando específicamente de la comunidad cubana. En los últimos años he tenido dos o tres presentaciones en su feria del libro muy satisfactorias. En el documental que presentamos acá (‘Vivir y escribir en La Habana’), que hizo mi esposa Lucia López Coll, que tiene que ver con la serie de Mario Conde, se exhibió en el Centro Cultural Español de Miami y hubo personas que lo vieron por los vidrios por la cantidad de gente que acudió. Ha habido un recambio generacional, una gran cantidad de jóvenes que llegan con referencias de lo que ha ocurrido en la comunidad cubana de los últimos años.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de 'Vientos de La Habana'. Imagen cortesía de la productora.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de ‘Vientos de La Habana’. Imagen cortesía de la productora.

Recientemente se ha exhibido en España la película ‘Viva’, una coproducción cubano-irlandesa, dirigida por el realizador dublinés Paddy Breathnach, cuyo argumento se adentra en ciertos sótanos de La Habana, en la sordidez y la nocturnidad de las drag queens, entre otras cuestiones. A pesar de su condición de foráneo, retrata la capital de un modo muy sobrio, difícilmente visto en otras cintas. ¿Considera que la sobriedad es el mejor modo de retratar y dignificar la ciudad de La Habana?

A veces se abusa a la hora de representar las ruinas de La Habana, que existen, que son reales. Pero es mucho más rica La Habana que las ruinas. Hay lugares muy precarios y otros relucientes, donde se aprecia esa revitalizacion de la ciudad. En general, muchas veces al mirar solamente a la parte sórdida de la ciudad se da un retrato parcial. Por esa época reciente circuló también ‘El rey de La Habana’, inspirada en la novela de Pedro Juan Gutierrez, que presenta esa parte de la ciudad de un modo mucho más profundo. Creo que ‘Viva’ lo presenta con cierta distancia, quizás más objetiva. En San Sebastián se va a presentar la película y la serie de Conde. La película ‘Vientos de La Habana’, a partir de mi novela ‘Vientos de Cuaresma’, y la serie para televisión de cuatro películas de 90 minutos con las cuatro primeras novelas de Mario Conde, protagonizada por Jorge Perugorría. Creo una de las cosas más interesantes es la forma en que el director español Félix Viscarret se acercó y fotografió La Habana, la estética de esa riqueza posible de ciudad, esa grandeza en su decadencia, que puede ser contradictoria.

¿En qué medida afectan a su proceso de escritura los ineludibles márgenes de censura con los que debe convivir en su país?

Trato de escribir con la mayor independencia posible. En el primer momento que fue posible me hice escritor independiente, siendo el pionero en Cuba. Tengo en mi casa el documento que atestigua que fui el primero que acudió al Instituto del Libro y se inscribió con la figura de escritor independiente, en 1995. Tras el premio ‘Café Gijón’ de 1996, entré en contacto con la editorial Tusquets y esto me ayudó muchísimo a tener esa independencia. He escrito lo que he querido escribir. Siempre uno respeta determinadas convenciones que no tienen que ser necesariamente políticas, sino sociales.

Recuerdo una anécdota de hace siete u ocho años. ‘El País’ me pidió un pequeño cuento para el suplemento de verano. Había leído en un periódico varios años antes la noticia acerca de un señor que había esperado a cumplir ochenta años para matar a su esposa. El hombre no resistía a la vieja y la mató, porque a los ochenta años, aunque se tiene responsabilidad civil, ya no vas a la cárcel. Me dije, “voy a escribir un cuentecito sobre esta historia”. Se lo mandé a una amiga lectora, residente en España, y me dijo: “ni se te ocurra, si publicas eso te van a crucificar”. Así que lo viré al revés. La vieja mata al viejo, lo cual también es posible. Eso demuestra determinados conceptos: que algo puede resultar desapropiado e hiriente.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Adentrándonos en el territorio del periodismo cubano, ¿qué le parce la figura y el fenómeno de Yoani Sánchez y su ‘Generación Y’, quien ha adquirido una gran relevancia internacional y permanentemente suena como candidata para los Premios Princesa de Asturias? ¿Ha tenido contacto con ella en la isla durante los últimos años?

Poco contacto. Conozco desde hace mucho tiempo a su esposo, Reinaldo Escobar; fue compañero mío en el diario ‘Juventud Rebelde’. Me cuesta mucho trabajo acceder a su labor por los problemas de acceso a internet a los que hacía referencia. Creo que han demostrado un poder de resistencia tremendo. Primero en el blog y ahora en el periódico ’14ymedio’, que veo y leo de manera aleatoria.

Usted, que ha crecido como escritor al paso de las sucesivas ediciones de la Semana Negra -de hecho, acudió a la primera, en 1988, como corresponsal de ‘Juventud Rebelde’, ¿qué cambios advierte en el devenir de la Semana Negra como formato y cuál ha sido su experiencia particular en el festival?

Yo vine a la primera y a la segunda edición como periodista. Sentí en aquellas primeras semanas negras algo que siento menos ahora (pero es lógico), en lo que empezó siendo un festival muy gremial. El primero se hizo en El Musel, fuera de la ciudad. Sentía una gran comunicación entre los escritores que venían. Todo el tiempo estábamos juntos, comíamos juntos, hablábamos mucho. Era un momento en que editorialmente había un boom de la novela negra en España. Surgieron colecciones como ‘Etiqueta Negra’ y ‘Cosecha Roja’. La novela negra acababa de independizarse del resto de la literatura y tenía un carácter propio. Eso hacía que el grupo también lo tuviera. Para mí fue decisivo en mi trabajo como escritor; haber podido, con muy poco dinero, comprar algunos libros, ir con dos maletas para La Habana repleta de ejemplares, algunos regalados; conocer a Manolo Vázquez Montalbán, Juan Madrid, González Ledesma, escritores norteamericanos, franceses e italianos. Se creó una cofradía y eso es muy difícil de mantener. El festival ha tenido que adaptarse a diferentes momentos políticos y económicos. Sigue siendo un festival de resistencia, lo cual es casi un milagro. Sigue siendo una referencia para los escritores y lectores de novela policíaca. A pesar de que ahora existen muchos festivales de novela negra, el origen de todo eso estuvo aquí, en Gijón, con aquella primera Semana Negra que sentó las bases de lo que ha pasado hasta hoy.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

LIJ y noir italiano en la Semana Negra de Gijón

XXIX Semana Negra de Gijón
Avance de programación
Antiguo astillero de Naval Gijón
Del 8 al 17 de julio de 2016

La Semana Negra apuesta por la literatura para los más jóvenes 

Las nuevas generaciones volverán a tener un lugar privilegiado en la programación de la Semana Negra, y no solo como temática -los niños, su desprotección y su realidad social a través de los ojos de novelistas suecos y españoles-, sino también con actividades y autores que hacen lectores entre el público más joven.

Además de la presentación de las obras juveniles más destacadas del momento, los cuentacuentos didácticos, ya consolidados a lo largo de las últimas ediciones, seguirán siendo una herramienta para dar a conocer a los más peque-ños a distintos autores clásicos y, este año, para acercarlos también al mundo de la adopción.

Como novedad, contaremos con la presencia de un booktuber, los divulgadores de libros más cercanos a los jóvenes actuales en este tiempo donde el peso de las nuevas tecnologías y los medios audiovisuales cada vez es mayor, un es-cenario que condiciona la relación de los más jóvenes con la literatura y sobre el que habrá tiempo para debatir en esta edición de la Semana Negra.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

La presentación del libro La cruzada de los niños de Bertolt Brecht (edición de El Jinete Azul), en la que estará presente su ilustradora, la genial artista Carme Solé Vendrell, se convertirá, sin duda, en un momento mágico.

Más allá de las cuestiones estrictamente literarias, el apartado social tendrá este año una relevancia especial. La Semana Negra, en sus numerosas activida-des y debates, dará amplio espacio a diferentes asociaciones que trabajan con niños y jóvenes, propiciando el análisis social.

La asociación asturiana Asturadop presentará La Estrella Nigeria y otros cuentos sobre adopción para concienciar a los más pequeños sobre este tema, mientras que la asociación cultural Mar de Niebla dará a conocer en una mesa redonda su trabajo diario y a pie de calle en Gijón para igualar en lo posible las oportunidades de los niños y jóvenes más desprotegidos con las del resto de la sociedad.

Se tratarán también dos asuntos que, lamentablemente, son de gran actualidad: la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo presentará la guía Mi cole, tu refugio, que aborda la cuestión de los niños y jóvenes refugiados, y la Fundación Municipal de Servicios Sociales de Gijón presentará su pionero programa contra la violencia y el acoso en las aulas, un tema que protagonizará otra de nuestras mesas redondas.

Actualidad, debate, análisis, compromiso, promoción de la lectura y entrete-nimiento bajo una misma carpa, la de la XXIX Semana Negra, también para los más jóvenes de la casa.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir 'A Quemarropa' sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir ‘A Quemarropa’ sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Italia en la Semana Negra 

En la XXIX edición de la Semana Negra de Gijón, los autores italianos tendrán una destacada presencia.

Comenzaremos ya en el Tren Negro con Mirko Zilahy, el joven escritor italiano que con su primera novela, Así es como se mata, ha batido récords de venta en el país alpino, y que estará con sus lectores el sábado 9 en el recinto de la Semana Negra para presentar a su personaje, el comisario Enrico Manzini, en España. También nos acompañará uno de los más significativos novelistas italianos, viejo conocido de los habituales al festival gijonés, Pino Cacucci, quien, de la mano de la editorial Hoja de Lata, nos presentará su novela Los del San Patricio. Será en la tarde del miércoles 13 de julio.

Uno de los escritores del género negro italiano con más seguidores en España es Maurizio de Giovanni. Viene a la Semana Negra para presentar su nueva novela en nuestro país, Los bastardos de Pizzofalcone, la nueva historia con el inspector napolitano Giussepe Lojacono. Será el sábado 16.

El miércoles 13, en la nueva sección que la Semana Negra presenta este año, Aula Semana Negra, participará Alessandro Portelli, profesor emérito de la Universidad La Sapienza de Roma, y autoridad mundial en historia oral, además de experto en temas de memoria y cultura popular. Nos hablará de su reciente libro sobre Bruce Springsteen y de la cultura de la clase trabajadora norteamericana.

El creador y director de la multitudinaria Comicon de Nápoles, Clau-dio Curzio, estará también en el recinto semanero para participar en la reunión de responsables de festivales que se darán cita, con la ayuda del Ministerio de Cultura, en la Semana Negra.

Italia, país de moda en la novela negra, estará muy bien representada en la Semana Negra del 2016.

Semana Negra de Gijón. Makma