«En la danza cada uno es una pieza de un gran puzzle»

#MAKMAEntrevistas | Amaya Lubeigt (coreógrafa)

Amaya Lubeigt, asistente donostiarra, trabajó trece años como bailarina en una importante compañía de danza, después de pasar diez años como estudiante de danza profesional en Barcelona y Essen (Alemania), además de haber sido bailarina invitada en las compañías de danza teatro de Essen y Wuppertal.

Amaya Lubeigt y Wilfried van Poppel durante los ensayos de ‘Five Days to Dance’. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

A qué te dedicas? ¿Cuál es tu especialidad dentro de la danza?

Soy bailarina profesional de danza contemporánea y llevo muchos años haciendo danza-teatro como espectáculo. En primer lugar, durante varios años en Alemania, en la compañía Bremen Dance Teatro. Estuve allí trece años trabajando, aunque empecé a bailar cuando era pequeñita, y en el conservatorio hacía ballet, pero con doce años lo dejé y hasta los veinte no volví a empezar. 

Cuando digo a los veinte me refiero a que empecé a bailar en serio a partir de esa edad, puesto que primero hice dos años de baile como hobby y luego, a los veintidós, entré en el Instituto de Teatro de Barcelona.

¿Cuándo empezaste a hacer danza?

Hice la carrera profesional de danza contemporánea durante tres años, y antes de acabar me fui a Alemania, a Essen, a continuar los estudios allí, en La Folkwang Schule (Universidad Folkwang), la escuela que está relacionada con Pina Bausch. De hecho, cuando yo estudié allí ella era la directora artística. 

Años después, fue también en Essen donde empecé a trabajar, primero en la compañía de la escuela y luego me fui a Bremen Tanztheater, el teatro donde bailé todos esos años hasta 2007. Posteriormente, cuando acabé el contrato, dejé la compañía y empecé a ayudar a Wilfried van Poppel, a quien conocí en la compañía de danza de Bremen, quien se convirtió en mi marido y con quien tuve dos hijas. Él acabó antes que yo, salió antes de la compañía, y empezó a hacer coreografías y proyectos con jóvenes, sobre todo danza-teatro para niños o, mejor dicho, para todos los públicos. 

Años después yo dejé la compañía y empecé a ayudarle en esos proyectos de baile que hacía, simplemente por apoyarle, pero me gustó tanto que desde entonces (concretamente, desde 2008) trabajo colaborando con él en la compañía de The Loopers Dance Teathre, también llamada The Loopers Dance Together, ya que tiene las dos connotaciones. Primero empezamos a hacer obras más profesionales, que consistían en un grupo de expertos bailando para todos los públicos y, sobre todo, para los niños, pero más adelante los proyectos de ‘Five Days to Dance’ cogieron tanta fuerza que, a día de hoy, llevamos dos años sin poder bailar de manera profesional, ya que estamos haciendo de coreógrafos continuamente, realizando proyectos por todas partes.

¿Qué habéis venido a hacer en València? Háblame del proyecto que lleváis desarrollando durante un tiempo.

Estos días en València hemos hecho un proyecto llamado ‘Five Days to Dance’, que realmente son los trabajos que hacemos habitualmente. La historia u origen de este gran proyecto comienza cuando un amigo nuestro de hace muchos años que es periodista, que trabajaba en el antiguo Canal 9, y que hacía documentales, nos plantea lo siguiente: grabar un documental sobre nuestro trabajo, a lo que nosotros lo llamábamos «proyectos escolares de danza». Primero empezamos a hacer estos ensayos en España, “a ver qué pasaba’’. 

Representación de la coreografía ‘Parade’. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Ese documental, que finalmente se llevó a cabo, se llamó ‘Five Days to Dance’. Se grabó en 2013 en Bremen, durante una semana, otra semana en un colegio de San Sebastián y, luego, se estrenó a finales de mayo de 2014. Tuvo mucho éxito en España, ya que estuvo en cartelera durante mucho tiempo en València y también en Barcelona. Precisamente, en la ciudad condal fue el documental del año en junio de 2014. Mucha gente lo vio, sobre todo muchos profesores de escuelas y padres de alumnos; desde entonces nos piden que vayamos a los centros escolares a hacer bailes con estudiantes. 

Por ello, desde ese momento tomó ese nombre, pero no siempre son escolares. Por ejemplo, cuando estuvimos en Galway (Irlanda) eran vacaciones de otoño, nada de trabajo académico. Lo que nunca cambia es el formato, son proyectos de una semana de duración de cinco a seis días; empezamos el lunes con un grupo nuevo de personas –treinta mínimo y ciento ochenta máximo–, aunque los grupos escolares suelen ser entre sesenta y ciento veinte, normalmente.

No obstante, tenemos uno o dos proyectos al año de unas ciento cincuenta personas. También hay escuelas que nos piden participación de alumnos de varios cursos, y no son proyectos optativos, sino que la escuela decide que los niños van a hacer este proyecto; todo nuestro equipo vamos allí y ocupamos todas sus horas escolares, y esa semana no tienen clases de ninguna otra materia. Simplemente, vienen por la mañana hasta que acaban el horario escolar (5-6 horas diarias) y el viernes o sábado, por la tarde o de la mañana, dependiendo de la disponibilidad del lugar donde actuarán los niños.

Ahora, en València hemos estado haciendo este proyecto de ‘Five Days to Dance’ con un grupo de ochenta niños y adolescentes de 3º de la ESO, que han aprendido una obra que toma el nombre de ‘Parade’, inspirada en una exposición que hubo sobre pintura alemana en Bremen hace unos años, cuyo pintor se llama Max Bergman. El Museo de Arte Contemporáneo de Bremen suele hacer colaboraciones con nosotros y es en estas exposiciones donde nos inspiramos para realizar nuestros proyectos, donde participa gente desde siete hasta setenta años. 

Representación de la obra ‘Parade’. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

De estas grandes obras sacamos otras más pequeñas de una media hora, cuarenta o cuarenta y cinco minutos de duración, según cómo se vaya a gestionar la obra. Tenemos un repertorio de cinco obras para adolescentes y tres o así para niños, por lo que, según lo que nos pidan las escuelas, hacemos unos proyectos u otros, ya que los propios colegios nos piden que hagamos proyectos diferentes, nunca repetidos. 

En este caso, la obra ‘Parade’ hablaba sobre la identidad de los personajes que nos toca representar en la vida y cómo este cambio de personalidad no lo hacemos nosotros solamente, sino que nos toca representarlo como intérpretes de la propia obra. Pero cuando estos papeles cambian, cuando nos desprendemos de estos personajes, seguimos siendo nosotros mismos.

Volviendo al tema de que trabajamos con los niños, el lema que pusimos cuando hicimos el proyecto de Bremen fue ‘El mundo es un teatro, la vida es un teatro’, y jugamos un poco a representar los papeles. ‘Parade’ es una de las obras más locas, pero los niños lo vivieron con mucha diversión y genial desde el primer día, pensando: «¿Qué nos va a tocar hacer ahora?». Cuando les decimos que van a representar media hora de coreografía no se lo pueden creer, pero al final lo sacan con muchísimo éxito. 

¿De qué trataba la representación en el Monasterio de Sant Miquel del Reis?

En la escuela donde trabajamos en Valencia es Juan Comenius, es una cooperativa y tiene un 30% o más de niños con diferentes capacidades, tanto físicas como conjuntivas, intelectuales, ideológicas, socioculturales… Se trata de una escuela muy rica en diversidad. 

En el grupo donde hemos trabajado ahora había dos niñas con sillas de ruedas; una de ellas tenía una fuerte discapacidad, como si dijéramos que le era imposible el movimiento en cualquier parte del cuerpo, incluso la cabeza, pero eso sí, hablaba genial, era capaz de traducir del inglés al español cuando Wilfried hablaba en inglés. La discapacidad no ha significado para nada un problema, ha sido parte de la obra desde el primer segundo hasta el último, y protagonista en todo lo que hiciera falta; la otra niña sí que tenía movilidad en la parte de arriba del cuerpo, y también se impregnó de ideas para la coreografía.

Detalle de una de las niñas en silla de ruedas que también bailan. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Los alumnos y compañeros son parte del grupo, no hay ninguna división, simplemente cada uno coge su sitio y va encontrando su posición, van ayudándose unos a otros. En la obra que hemos hecho hay partes que son fijas y que deben aprender, y hay otras donde ellos tienen que poner de sí mismos unos movimientos o poses que les pedimos, caracteres que han de elegir. Por otro lado, tienen que hacer también pequeñas coreografías en grupos reducidos con diferentes temas que les mandamos, y luego otros fragmentos eran más nuestra coreografía. En total salía una obra de unos treinta y cinco minutos o así, y el lugar donde actuamos era precioso e impresionante. El acto fue en una iglesia que ahora se usa para para actuaciones como este, pero lo nuestro era difícil de adaptar.

La verdad es que ha sido un reto muy grande no solo porque es un reto en sí mismo, sino porque además el hacer la obra de media hora con niños que no saben bailar y que la mayoría ni siquiera quieren hacerlo, es una aventura difícil. El truco está en ir conquistándoles para que llegue el viernes y la actuación vaya sobre ruedas. La semana es agotadora, pero día a día es como subir al Everest. Es impresionante. 

Los alumnos del Colegio Juan Comenius atentos a las explicaciones e indicaciones de los coreógrafos. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Además, digo que es un reto porque el sitio en sí no es un teatro, tenía unas tres alturas que podíamos utilizar y lo que era el escenario era demasiado pequeño y ni siquiera tenía una rampa para subir las sillas de ruedas. Con lo cual delante del escenario había una explanada muy grande, pero tampoco era suficientemente grande como para que bailaran todos juntos. Además, si colocábamos al público abajo tampoco lo podían ver, así que tuvimos que hacerlo a tres alturas. La parte de arriba, la de abajo del escenario, y unas escaleras que también utilizamos, además de la parte del altar que tenía espacio como para bailar con un grupo más pequeño. En total, sumándole a todo ello, el pasillo que había entre los bancos, no spudimos arreglar en cuanto a la disposición de todos los alumnos. 

La obra, como he dicho, se titulaba ‘Parade’, quiere decir pasacalle, y es por ello por lo que en un momento las chicas hacen una especie de pasacalle con unos movimientos en fila, pasando entre el público: ha sido una obra muy artística, muy bonita, muy personal y preciosa. Y lo han bailado precioso, han defendido la obra como si fuera realmente suya, y estaban orgullosísimos. Lo han hecho con una entereza y grandeza que incluso a nosotros mismos nos han embelesado, aunque estamos súper acostumbrados a hacer estos proyectos, cada vez nos enamoran más los participantes.

Porque es nuestro trabajo, pero si se lo damos y ellos van haciendo lo suyo, al final brillan en el escenario, y por eso ha sido tan emocionante. Esto fue el viernes 15 de noviembre, y seguimos disfrutando con esto. Este tipo de proyectos los hacemos continuamente, la semana que viene nos vamos a Sardanyola (Barcelona) a hacer otro proyecto con otra obra, llamada ‘Voyage’, en otra escuela formada por noventa chavales de 3º de la ESO. 

Los alumnos del Colegio Juan Comenius en plena coreografía. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Antes de venir a Valencia estuvimos en Galway, donde conocimos a Estíbaliz y, al final, fueron como treinta y tantos niños de diferentes edades, entre doce y dieciocho años, los que interpretaron la obra ‘Home sweet home’.

Con todo ello, en suma, nosotros vamos viajando de Alemania, a España, a Galway, estuvimos en Irlanda, vamos a ir a China, a Bruselas el año que viene, hemos estado en Palestina, en Corea, en Nigeria… Esta es nuestra vida: ir de lugar en lugar haciendo proyectos, disfrutando muchísimo y haciendo disfrutar a los demás, que es una maravilla.

¿Qué sientes al bailar?  

No sé. A ver, yo bailo muchas veces en muchas situaciones diferentes. No es lo mismo bailar cuando estás ensayando o enseñando una coreografía, que bailar libremente; yo bailo en cualquier momento, es algo muy natural e innato. 

La danza es algo muy natural y agradable, además de bonita. Cuando estoy en el escenario es más que eso, porque la sensación que siento mientras lo estoy haciendo me viene muy de dentro, es como si en mi interior creciera algo enorme, como si se hincharan todas las células, y como si al expulsarlo al exterior saliese el movimiento y la energía. Yo siento al público, a veces lo veo y otras no, según la iluminación, pero yo siempre sé que está ahí. Yo cuando hago danza crezco, me hago grande, y desde esa grandeza me empiezo a mover y sale toda esa energía preciosa como una cascada muy bonita que llega hasta el público y que sirve como regalo para ellos.

Además, como ellos se colocan en ese punto tan sensible, tan bonito, tan mágico de revivir eso que tú estás dando, esa relación que se tiene con el público es como si fuera una pared, donde tú tiraras la pelota y te devolvieran. Cuando ellos sienten lo que tú estás dando, automáticamente se ponen en ese punto, un punto muy del corazón, con mucha alegría profunda y bonita que da como resultado algo precioso e imposible de describir.

¿Hay algo que te haga sentir algo parecido a lo que experimentas cuando haces danza?

Lo que me hace sentir lo mismo es que desde muy jovencita aprendí a meditar, a estar conmigo misma, son esos momentos de intimidad y de alegría por dentro, profundos, los que me hacen sentir algo tan cercano a la danza. Cuando medito, estoy quieta y cuando bailo, me muevo. Quizás no es lo mismo, pero sí que viene de la misma fuente. 

Y no, no es la música, no es la música la que me hace bailar, no es el movimiento el que me hace bailar, sino lo que sale de dentro. Puede que haya un impulso ahí fuera, una propuesta, algo que oyes, pero normalmente es algo que sale de ti y que, luego al añadir la música que es maravillosa, se agranda aún más. A mí me gusta que sea el sentimiento profundo, no me gusta que sea la música la que me influya a hacer algo, a bailar una coreografía, sino que sea una idea, una sensación, algo que vaya definiendo.

Niños del colegio Juan Comenius saludando tras la representación en el Monasterio de Sant Miquel del Reis. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Como digo, cuando se añade música se hace cada vez más grande, pero si no hay música para mí la danza es igual de preciosa, me encanta también bailar sin música.

Entonces sí, un maestro me enseñó a meditar y a sentirme bien conmigo misma, la misma sensación que tengo al bailar. Tanto cuando medito como cuando hago danza, lo siento y lo quiero regalar a los demás. Es la vida quieta y en movimiento, dejándola fluir, disfrutándola y agradeciéndola con toda mi alma en ambas situaciones.

¿Cuál es la situación de la danza hoy en día? Ya que, aunque sea un gran arte, es la disciplina menos valorada, generalmente.

Esta pregunta me cuesta mucho responderla, porque estamos tan metidos en lo que hacemos y he trabajado tanto con la danza, que siempre me cuesta hablar de ella, en general.

Pienso que vivir de la danza es realmente complicado para los bailarines, aunque hayamos estudiado muchísimos años y nos hayamos formado mucho, e incluso a pesar de que la gente empieza a bailar desde pequeña y después invierte muchas horas, mucha energía, mucho dinero, mucho de todo en hacerse profesional. 

En España las posibilidades de vivir de la danza profesionalmente como he vivido yo en Alemania, creo que son casi inexistentes, o el porcentaje es muy bajo. La gente cuando quiere vivir de la danza quiere hacer otros trabajos o, al menos, dar clases de baile para poder conseguir un buen sueldo al mes. Sin embargo, lo que es vivir de la danza, bailar estando en una compañía, con actuaciones, eventos, y luego un proyecto, una producción, como hemos hecho nosotros en Alemania, es súper difícil que suceda. 

No obstante, al mismo tiempo pienso que la danza en sí es una disciplina de verdad, una herramienta muy impresionante a nivel social, a nivel humano, con grandes posibilidades, porque con cualquier idea y mezcla de artes se puede utilizar. Nosotros por ejemplo en Alemania lo hemos vivido con un placer inmenso; el poder crear obras con todos los elementos que te puedas imaginar que tengas ganas de experimentar y poner juntos me parece que es un arte riquísimo aparte de ser una herramienta social, una pasada. 

Los proyectos que estamos haciendo ahora son tan bienvenidos en tantos aspectos, en tantos ámbitos sociales… Acabamos de venir de la cárcel de Barcelona, donde hemos estado trabajando con los presos de allí y ha sido una auténtica pasada, no solamente por lo bonito que ha sido el proyecto, sino por la aceptación, la apreciación, el cómo lo han sentido y vivido ellos, y todos los demás. Todos juntos, en verdad. Nosotros hicimos este proyecto con cuarenta o cincuenta presos, pero es que los cuatrocientos cincuenta presos restantes que estaban mirando, acogieron la actuación con una franqueza y con una veracidad gigante. En este caso era danza teatro y ellos no están acostumbrados a verlo, pero desde el primer momento no se movían un pelo, se quedaban embelesados, había una concentración increíble, una sensación de sincronización con lo que estaba pasando en el escenario, realmente inconcebible.

Tres de las alumnas del Colegio Juan Comenius durante la representación de danza-teatro ‘Parade’. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Era una sensación tan potente y fuerte que pienso que la danza tiene muchísimas posibilidades, lo que pasa es que no está casi apoyada, no sé por qué, quizás porque los bailarines no sabemos comunicarlo tan bien como otras artes o porque no hemos luchado tanto. ¿Puede ser porque en la historia ha sido un arte más y hemos sido simplemente instrumentos de la élite? No lo sé. No sé por qué no está más en la sociedad, por qué no está tan aceptada o apoyada institucionalmente, pero al mismo tiempo también justo por este motivo de que no está tan apoyada, el alma de la danza es muy fuerte, es muy salvaje. Los que todavía queremos vivir del baile y llevarla a muchos lugares lo hacemos muy visceralmente, nos faltan medios, pero no nos falta pasión. 

Y sí, hay muchas disciplinas, hay muchas cosas que por institucionalizarlas a veces pierden esta fuerza que tiene la pasión cuando eres tú quien las mueve. Me parece que la danza tendría que estar muchísimo más apoyada porque de verdad es muy potente, pero con cuidado de no cortarnos las alas; porque la danza es un arte que de verdad necesita volar, no puede estar anclada a unas cadenas, tiene que ser libre. Eso sí, al mismo tiempo apoyada para que tengamos fuerza y no nos caigamos en medio.

¿Cómo definirías la danza en cinco palabras?

Pasión, desnudez, entrega, sensibilidad y magia.

Dentro de las cinco palabras que he elegido, he dicho desnudez, pero porque a mí me parece que nosotros al bailar estamos desnudos. Nada nos protege, no hay un instrumento, no hay algo, somos nosotros mismos tan a pelo que por eso la vergüenza es algo que nos impide sentirnos cómodos, porque realmente la gente te mira como si fuera un acuario, una pecera como si lis demás mirásemos desde fuera al piececito desde fuera, el pececillo solo puede nadar, no puede pensar lo que están pensando todos los que te están mirando, y te sientes como un pececito muy desnudito muy poquita cosa pero al mismo tiempo muy grande porque así somos los eres humanos, por fuera quizás pequeñitos pero por dentro muy grandes.

Para muchos niños y niñas, además de jóvenes, cuando colaboran en los proyectos anteriormente comentados, es la primera vez que toman contacto con la danza moderna y la danza teatro, e incluso con la música y el arte contemporáneo. El resultado es un enfoque diferente hacia el arte y la cultura.

Varios niños del Colegio Juan Comenius en un altar del Monasterio de Sant Miquel del Reis – Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Con la experiencia sensorial de la expresión artística a través de la danza, los jóvenes ven cómo se les abre una nueva dimensión que fortalece su potencial como individuos, estimula su auto-confianza y les ayuda a la comunicación entre ellos. Amaya y Wilfried creen firmemente en el hecho de que la danza comunitaria puede afectar en la vida de los individuos y de las comunidades de una forma muy positiva.

¿Qué pregunta me haría a mí misma?

Esto siempre lo comento porque me impresiona mucho y al mismo tiempo me parece súper importante. Y es que cuando hacemos los proyectos, la implicación que necesitan los participantes cuando se está bailando es total, han de estar tan completamente concentrados en el presente, en lo que está sucediendo, y no con la cabeza en otras mil cosas, que se les exige mucho a los participantes, una intensidad de la que no están acostumbrados. Por lo tanto, lo que más les suele molestar al principio y lo que más miedo les da en realidad es tener vergüenza, que piensan que van a hacer el ridículo, que no les va a salir, se comparan unos con otros… Esas cosas, todos esos miedos capaces de eliminar.

Por este motivo, desde el principio Wilfried les dice que hay que poner la vergüenza en la basura, y se quedan solo con eso, con que la vergüenza se va a la basura. Y este es el primer reto. Este es el primer gran paso que tienen que dar, pero luego ya cuando van sintiéndose más contentos y seguros, el segundo día o incluso el primer día a mediodía, ya están mucho más a gusto.

No obstante, lo que más impide a los niños, sobre todo en las escuelas, es llevar adelante el proyecto. En realidad en cualquier ámbito de la vida, en cualquier cosa que hagan, siempre el problema al que se enfrentan es la falta de concentración, el ponerse en lo que están haciendo, y no estar distrayéndose con seiscientas otras cosas; esos jueguecitos, hacer lo mínimo para que nadie se dé cuenta… “Yo simplemente paso el día así, lo más liviano posible’’, “yo estaba ahí porque tenía que estar, pero bueno hago el mínimo y así no me canso tanto”. 

Los alumnos del Colegio Juan Comenius posando, felices, al final de la actuación. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Este tipo de actitud que es lo que llevan normalmente en la clase, que es sobrellevar el día a día larguísimo, el hecho de que la escuela sea interminable y las asignaturas vayan una detrás de otra, un examen después de otro, es un estado de supervivencia. Esto para un espectáculo que tenemos que montar en cinco días con tantísimas personas no puede ser, necesitan concentrarse, implicarse al cien por cien, estar en lo que están, no sirve ese “me quito y los demás hacen el resto’’. Como dije en una de las preguntas anteriores que me hiciste, por un lado, creo personalmente que el movimiento es lo que tienes dentro de ti, eres tú quien mueves a tu cuerpo, no es que tu cuerpo dirige y tú vas detrás, sino que eres tú el que te implicas, el que mueves.

Por tanto, es obvio que a nivel físico es súper importante en la danza, porque mover el cuerpo es la única herramienta que tenemos, y no solo para bailar, sino para toda la vida, y no la usamos, no lo trabajamos, al final acabamos muy mermados de posibilidades, lo que hace que luego tengamos dolor, tengamos problemas… Eso a nivel físico y emocional, el movimiento es súper importante.

Si estás contigo mismo, las emociones van saliendo con ese movimiento, te vas liberando de congojas, de esas cosas que te pasan.  Eso sí, moverse por moverse tampoco es danza, si te mueves “por hacer algo’’ tampoco sirve, así que la danza hay que hacerla junto a las emociones, hay que poner esa emoción y sentimiento, esa sensación de llegar hasta el final, de sentir nuestro cuerpo y luego el espacio, a la hora de danzar.

No tienen ni idea, “¿para delante?’’ “¿para detrás?” “¿tengo sitio o no tengo sitio?’’ “Si me pongo en línea, luego no podré moverme’’, “bueno pues coge más espacio, ponte más delante, más detrás…’’ Toda la cuestión espacial que es imprescindible para la vida tampoco se trabaja en la escuela, entonces para ellos tantas personas compartiendo un espacio donde encima tienen que moverse, donde no están simplemente sentados en una silla, es muy complicado y muy difícil de vivirlo, la musicalidad ¡imagínate! Los movimientos no son 1,2,3,4, no tienen el mismo acento.

Varias alumnas interpretando la danza-teatro ‘Parade’ en el Monasterio de Sant Miquel del Reis. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Nosotros al menos les ponemos retos muy grandes, la música que ponemos no es la que ellos escuchan normalmente, cuando nos piden esas músicas les decimos que las escuchan todo el rato, les decimos que las sigan escuchando en su casa si quieren, pero que nosotros venimos con un proyecto de fuera, un proyecto profesional, con una música específica para el mismo.

En este tipo de proyectos hay una profesionalidad, se utilizan muchos más elementos, hay mucha más variedad, entonces claro, la música que les ponemos no es “pum, pum, pum’’, tienen que aprender a oírla, a escucharla, a coger los acentos, a saber cuándo sube y baja, cuándo esperan…. Es enorme lo que tienen que aprender y para mí, en mi opinión, lo que más les ayuda y nos afecta en la sociedad es que es un proyecto, se trata de montar una coreografía, somos un montón de personas juntas, pero no es competitivo, no vamos a competir contra nadie, ni vamos a competir contra otro grupo, se acabó. 

No va a haber gente que brilla y otros que no, ni unos que ganen y otros que pierden, no, no y no. Lo nuestro es muy de unirnos para, juntos, conseguir un objetivo común, que es lo que necesitamos para el mundo, la vida, la sociedad, para que el día a día funcione, que todos encontremos el gran puzzle de la vida, donde cada uno va encontrando su sitio, se va moviendo en algún momento, va cogiendo diferentes responsabilidades.

Familiares, amigos y profesores de los alumnos del Colegio Juan Comenius que no quisieron perderse la gran actuación. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

Cada persona es igual de importante, si en algún momento estás abajo o estás en el medio o estás arriba, si en un puzzle estás en una esquina o estás en el medio o estás en cualquier sitio, eres importante estés donde estés. Si cada uno está en su sitio, todos juntos conseguimos que la imagen sea preciosa y maravillosa, y que cada uno se sienta bien.

Pues con el movimiento ocurre lo mismo: también se puede ejercitar con las clases de gimnasia, pero en estas clases y en el deporte en general, hay mucha competencia y mucha competitividad, al igual que en la escuela, donde, por desgracia, también te enseñan a que hay que ser el mejor, a ser demasiado exigente contigo mismo.

Cartel de la representación realizada por los alumnos. Fotografía de Paco Martí, director del Colegio Juan Comenius.

El hecho de saber el máximo de ti mismo es importantísimo, pero no hace falta que porque yo esté arriba, los otros tengan que estar abajo, sino que cada uno coge su sitio, si alguien tiene que liderar, lo lideras, pero no tienes que ser más importante que los demás. En ese momento tienes esa responsabilidad, es por ello por lo que esto me parece una riqueza impresionante, el hecho de que podamos traer proyectos de danza que se conviertan en mucho más que eso, en algo que se hace conjuntamente. Supongo que con las orquestas y con los coros pasará lo mismo, pero yo lo hablo desde mi persona, desde nuestro trabajo con la danza. 

Para muchos niños y niñas, además de jóvenes, esta será la primera vez que tomen contacto con la danza moderna y la danza teatro e incluso con la música contemporánea y el arte contemporáneo. El resultado es un enfoque diferente hacia el arte y la cultura. Con la experiencia sensorial de la expresión artística a través de la danza, los jóvenes ven como se les abre una nueva dimensión que fortalece su potencial como individuos, estimula su auto-confianza Y les ayuda a la comunicación entre ellos.Creemos que la danza comunitaria puede afectar en la vida de los individuos y de las comunidades de una forma muy positiva.

Irene Valdés

Concluye la escuela de verano Aula de Artes

Aula de Artes
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán 23, Valencia
Julio de 2018

El pasado 27 de Julio de 2018 concluyó la escuela de verano Aula de Artes realizada en la Fundación Bancaja junto a Cruz Roja y el Espai Obert. Aula de Artes es un proyecto de integración social a través de la Terapia del Arte, con ella se ayuda a los pequeños a saber transmitir sus emociones y sentimientos.La escuela de verano es un espacio lúdico que permite a los niños evadirse y conocer nuevos entornos enfocados en el arte, fomentando el aprendizaje y la comunicación a través de las distintas disciplinas. El surrealismo, la abstracción, el arts&crafts y el arte povera son la vía que conecta la expresión de los pequeños con sus manos, creadoras de lo que sienten.

El estado de ánimo, sus vivencias, etc., quedan reflejados en su arte, siendo una vía de escape a través de la expresión artística. Esta liberación supone un soplo de aire fresco dentro de su día a día, comprendiendo, así, que existen otras formas de amar, sentir y compartir. La originalidad que demuestran los pequeños es desbordante y la forma con la que transmiten sus cavilaciones muestra que de niños todos somos artistas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

La vía que toma la escuela de verano para que comprendan el arte contemporáneo es la práctica y no la teoría. Los conceptos, aunque complejos, son aprendidos a partir de la técnica junto a la utilización materiales reciclados. La facilidad con la que asimilan estilos tan complejos como el surrealismo o la abstracción es impresionante, hecho que pude observar durante la sesión sobre el arte povera.

Dimitris Tzikopoulos fue el artista elegido para esta sesión. Natural de Grecia y afincado en la Comunidad Valenciana, practica la escultura y el land art, analizando, a partir de estas disciplinas, la estructura social y los individuos junto a nociones como el equilibrio-desequilibrio, fuerzas conflictivas, gestos-impresiones y espacio negativo-positivo. En esta ocasión, utilizó el arte povera, una disciplina que utiliza elementos reciclados y de fácil obtención, surgido a finales de la década de 1960.

Dimitris enfoca el arte povera en torno al tema de la escuela y cómo las niñas y los niños la perciben. El objetivo marcado era deconstruir la escuela, formando una nueva a través de la expresión artística, basándose en un concepto esencial: aprender es más importante que estudiar. Los pequeños realizaron desde futbolines, cohetes, coches e incluso una performance que trataba a la escuela como una cárcel, representada por un par de niñas, todo ello con objetos reciclados.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

La conclusión que quedó sobre la percepción que tienen sobre la escuela fue más que negativa. No existe ningún elemento positivo dentro de sus creaciones, sino frustración, tristeza y atadura, elementos que no compaginan con la infancia. Las aulas son una prisión más que un lugar de aprendizaje y convivencia y la presión de los deberes y notas no ayuda. En cambio, en la Aula de Artes se observa todo lo contrario, los niños pasan la mayoría de tiempo sonriendo, compartiendo y, sobre todo, divirtiéndose. Aula de Artes tiene como bandera las palabras libertad, límite y amor.

La ayuda que supone esta escuela de verano para los niños es crucial y, dicho por ellos mismos, les cambia vida. A título personal, creo que se debería de incentivar más este tipo de escuelas de verano donde se desarrolle la capacidad creativa de los niños. En cuanto al sistema escolar, creo que ha quedado demostrado que los deberes y las clases teóricas han quedado más que desfasadas y hay que promover un sistema más práctico donde se desarrollen todas las capacidades, incluidas las artes, que andan algo abandonadas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

“Los niños necesitan plasmar las ideas en acciones”

Arquilecturas
Sonia Rayos y Silvana Andrés

La arquitecta Sonia Rayos y la profesora de Plástica Silvana Andrés, unidas por una buena amistad, unieron también su experiencia hace tres años para poner en marcha una iniciativa inédita por estos pagos: Arquilecturas, talleres para niños. Empezaron por su cuenta colaborando con distintos centros culturales y educativos, con tanto éxito que al poco tiempo abrieron su propio local en el barrio de Russafa. Desde el pasado año combinan sus propios talleres con el diseño de las actividades artísticas destinadas a niños, Espai de Telles, que se llevan a cabo en distintos museos de la Comunidad Valenciana.

A lo largo de los tres años han impartido cursos a más de 600 niños y niñas de entre seis y 12 años, de los cuales 220 fueron alumnos de formación continua durante el curso escolar, además de los muchos que han pasado por Espai de Telles. También han realizado talleres con alumnos de secundaria que, en general disponen de menos propuestas de formación artística.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

La dinámica de los talleres es un flujo interactivo que se renueva en cada clase. “Lo mejor es que todos los días aprendemos algo del alumnado”, afirman. “Llevamos la lección bien preparada pero cada día las propuestas se ven mejoradas con la imaginación de los alumnos. Es muy importante manejar cierta dosis de flexibilidad, respetar el momento de cada alumno y tratar de favorecer que sean capaces de expresarlo y que el docente pueda adaptar las prácticas a los intereses reales de los niños. En nuestros talleres encuentran el material dispuesto en la mesas, como un gran banquete en el que ellos son los protagonistas. Una vez presentamos la propuesta nos retiramos, estamos allí físicamente, atentas a sus necesidades, pero les dejamos hacer y llevar la actividad donde ellos quieran”.

Han comprobado que “no hay límites para el aprendizaje, la clave reside en despertar la curiosidad por el medio, no subestimar la capacidad de comprensión, pues a los niños les interesan muchos asuntos que hasta ahora eran considerados cosas de mayores. Hablar de cosas serias favorece que ellos respeten la materia, les encanta aprender vocabulario y trasladar a casa conceptos que tal vez sus familias desconocen”.

El placer que produce generar objetos, materializar los conceptos, trabajar el tacto y el movimiento son los aspectos de los talleres que los niños más disfrutan. “Nuestra actividad es lúdica, pero detrás hay siempre aprendizaje. Al principio les cuesta adaptarse a un ritmo diferente y manejar la frustración, porque están acostumbrados a la satisfacción inmediata que conlleva el uso de las nuevas tecnologías. Los niños y niñas necesitan plasmar las ideas en acciones, necesitan construir. En un mundo repleto de imágenes, de abstracción conceptual y de realidad virtual, aprender haciendo se torna más necesario que nunca”.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

Arquilecturas, de Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesía del autor.

Rayos y Andrés consideran que la escuela no debe ser sólo consumidora, sino también productora de cultura. “En este sentido nuestro principal objetivo es dotar a los alumnos de herramientas para entrenar la mirada crítica”. La arquitectura les permite trabajar las competencias básicas e incluso ir más allá. En sus talleres algunos niños observan su ciudad de forma global por primera vez, o su vivienda, o el aula. “Es justo ahí donde surge la intencionalidad en la mirada. Ese paso entre el mirar y el observar nos parece fundamental. Aprenden conceptos ligados a su vida cotidiana: la casa, el colegio, el municipio, la ciudad, su entorno. Y lo hacen jugando, construyendo maquetas, estructuras, instalaciones, ciudades”.

En los talleres de escala y proporción aprenden que es fundamental el orden a la hora de disponer los elementos. También descubren al Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, y el Modulor de Le Corbusier. Observan que el resultado es mucho más armonioso cuando hay un orden, como sucede en la música o en las matemáticas. “Nos maravilla su capacidad de atención plena, y creemos que esto tiene que ver con el hecho de que obtienen una recompensa directa a través de su trabajo. Los padres nos cuentan que las maquetas siguen creciendo en casa. Y cuando un alumno sigue disfrutando de la actividad fuera del aula, no se puede pedir más”, concluyen Rayos y Andrés.

Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesia del autor.

Sonia Rayos y Silvana Andrés. Imagen cortesia del autor.

Bel Carrasco

De niños y para niños

I edición Festival Totó
Colegio Ntra. Sra. de los Desamparados
C / Alta del Mar. Valencia
22 de mayo de 2016

La primera edición de ‘Totò. Festival de Cine Itinerante’ se celebrará el domingo 22 de mayo en el barrio de Nazaret, en el patio del Colegio Ntra. Sra. de los Desamparados. El evento está dirigido a un público infantil y familiar y a todo aquel interesado en el cine como herramienta educativa y artística.

El Festival comenzará a las 10.00 de la mañana con un ‘Desayuno Compartido’ abierto a todas las edades, en el que los asistentes pueden traer su taza del desayuno y algo para compartir.

A partir de las 11:00 horas, los más pequeños podrán convertirse en cineastas y participar en distintos talleres audiovisuales, total- mente gratuitos de temática variada, como un taller de cine negro a cargo de Luminaria, un taller de remakes de la mano de Miquel Tello, un taller de reportaje con Cinesin o un taller de precines con Nautilus Audiovisual, entre otros. Paralelamente, se organizará una ruta guiada por Nazaret, para conocer la historia del barrio.

A las 16:30 horas se celebrará el Encuentro Audiovisual: un diálogo compartido sobre Cine, Educación e integración social, en la que hablaremos con personas y colectivos de Valencia que utilizan el audiovisual como recurso pedagógico. A las 17:30 horas comenzará la Muestra de Cortometrajes: una selección de trabajos realizados por niños y jóvenes de distintas nacionalidades, divididos en tres secciones: Totò Documenta, Totò Experimenta y Totò en Valencia. Por último, a las 19:00 horas se proyectará ‘La planta despetrificadora’, cortometraje realizado por los niños del Taller de cine Totò, entre febrero y abril de 2016 en el barrio de Nazaret.

Imagen cortesía del Festival.

Imagen cortesía del Festival.

Totò es un proyecto audiovisual para niños y jóvenes, desarrollado bajo la convocatoria de ayudas Emergents de la Universitat de Valencia. La actividad comenzó en el mes de febrero con un taller de cine en el participaron 17 niños de entre 8 y 12 años de distintos colegios y colectivos de Nazaret. El objetivo era realizar un cortometraje en el que el barrio, su vida cotidiana y sus habitantes fueran los protagonistas. De este taller surge ‘La planta despetrificadora’, un cortometraje de aventuras en el que un grupo de niños tiene que ingeniárselas para salvar a su amigo Fernando, que ha quedado petrificado, víctima de una broma. El cortometraje es una idea original de Melchor Carmona y Antonio Flores (11 años) y está protagonizado por Rocío Martínez, Aarón Planells, Paola Balaguer, Wisdom Bright, Melchor Carmona, Antonio Flores, Jennifer Álvarez, Cristina Fernández, María, Mari, Erik Olivares, Ramiro, Denisa, Fernando Falcó, Merche Guerrero, Maleni Guerrero y Cristóbal Pérez. El gran estreno será el día 22 de mayo en el festival Totò.

El Festival, que recibe su nombre del pequeño protagonista de Cinema Paradiso, en honor a su fascinación por el cine, será de carácter itinerante, de modo que las siguientes ediciones se trasladarán a otras zonas de Valencia donde la oferta cultural sea escasa y el cine apenas tenga presencia en la vida pública. En esta ocasión, el festival es una excelente oportunidad para conocer Nazaret, uno de los barrios más desconocidos y mágicos de Valencia.

Nace Valencia Dancing Forward

Valencia Dancing Forward
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Avenida Pío IX. Valencia
Domingo 10 de enero de 2016, a las 18.30h

Nace Valencia Dancing Forward, una asociación sin ánimo de lucro que quiere potenciar la danza, la educación y la integración social. Lo hace a través de dos líneas de acción: un programa de becas para 12 bailarines seleccionados entre las mejores escuelas de la Comunidad Valenciana y Europa, y talleres de sensibilización dirigidos a personas en riesgo de exclusión social, niños, mujeres maltratadas, discapacitados.

Valencia Dancing Forward se presenta en público el próximo día 10 de enero en Espai Rambleta de Valencia, con la Gala de Presentación de su proyecto educativo y social. Detrás de Valencia Dancing Forward hay tres bailarines profesionales valencianos, curtidos en los escenarios más relevantes de España y Europa: Joan Crespo, Elizabeth Taberner y Laura Bruña. Su proyecto se desarrollará en todo el territorio de la Comunidad Valenciana. Su misión es recuperar, preservar y difundir la danza. Una apuesta que aúna la danza clásica, neoclásica y contemporánea.

Uno de los nuestros

El taller de sensibilización de públicos irá dirigido a aquellas personas en riesgo de exclusión social, niños, mujeres maltratadas, discapacitados… Talleres de un día o de una semana de duración. Las actividades tendrán como objetivo desarrollar la capacidad crítica de la persona; ayudar a los jóvenes a desarrollar sus aptitudes artísticas y psíquicas; ofrecer a los colectivos especialmente sensibles el arte como vía de escape y una alternativa para comunicar y expresar sus sentimientos. A todos ellos se les enseñará conceptos básicos, pasos sencillos y de iniciación para poder realizar una pieza de baile. Una vez finalizado el taller, los jóvenes subirán al escenario para representar la coreografía aprendida.

En su experiencia en este ámbito, los fundadores de Valencia Dancing Forward han colaborado con otras entidades en talleres de sensibilización para la Fundación Infantil Ronald McDonald o el Proyecto BalletVale para niños con parálisis cerebral.

Cartel de la Gala de Presentación de Valencia Dancing Forward. Imagen cortesía de los organizadores.

Cartel de la Gala de Presentación de Valencia Dancing Forward. Fotografía de Laurent Liotardo por cortesía de los organizadores.

Becas Valencia Dancing Forward

Se becará a 12 bailarines, los mejores recién graduados de las escuelas valencianas y europeas más destacadas. Durante tres meses, de agosto a octubre, Valencia Dancing Forward será una compañía puente entre la educación y la vida profesional. La asociación escogerá cada año a estos bailarines a los que formará como profesionales, que bailarán en escenarios de toda la Comunidad Valenciana, interpretando coreografías de reconocido prestigio y emergentes coreógrafos.

Valencia tendrá la posibilidad de reforzar su alianza y aumentar el acceso a la danza. Los bailarines becados podrán ampliar currículo, intercambiar experiencias y tendrán una ayuda económica. Con Valencia Dancing Forward podrán crecer, reforzar su autoestima y conocer el valor de iniciarse en la vida independiente del bailarín.

12 bailarines profesionales, que han bailado en diversas compañías como NDT, Royal Ballet Flanders, Otra Danza, La Veronal, Rambert Dance Company, interpretarán en la Gala de Presentación del domingo 10 de enero diferentes piezas de reconocidos coreógrafos. A destacar la participación especial del Conservatorio Profesional de Danza de Valencia. En el After Show se podrá disfrutar de la Atomika Big Band compuesta por 15 músicos

Fundadores

Joan Crespo es bailarín Freelance de Valencia, formado en el C.P.M. de danza de Riba-roja del Túria y el ESDC Rosella Hightower. Ha bailado en Introdans (NL), Ballet Generalitat Valenciana, Europa Danse (FR) o Dance Works Rotterdam(NL). En 2004 es premiado en el Mónaco Dance Forum, como ‘Mejor Joven Promesa’ y en 2010 es nominado en la lista de ‘Top 100 outstanding dancers’ por la revista Dance Europe.

Elizabeth Taberner es bailarina solista del Ballet de la Generalitat Valenciana. Formada en el Conservatorio Profesional de Danza de Valencia, continúa su formación en la Compañía Nacional de Danza 2 y en el Teatro Alla Scala de Milán. Licenciada en Pedagogía de la Danza Clásica y actualmente finalizando el Máster de Gestión Cultural en la UOC.

Laura Bruña es Graduada en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid. Bailarina solista en compañías como el English National Ballet o Stuttgart Ballet. Actualmente, solista del Ballet de la Generalitat Valenciana. En 2003 fue semifinalista en el Prix de Lausanne, y en 2008 fue nominada al premio Spotlight Award as Female (classical) en los National British Dance Awards.

Valencia Dancing Forward se presenta en Espai Rambleta. Imagen cortesía de los organizadores.

Valencia Dancing Forward se presenta en Espai Rambleta. Imagen cortesía de los organizadores.

La fotografía humanitaria de Monia Antonioli

Exposición de Monia Antonioli  y Subasta benéfica
Lotelito
C / Barcas, 13. Valencia
Jueves 3 de diciembre, 2015, a las 19.30h

One Day Yes organiza el jueves 3 de diciembre (19.30h) en Lotelito de Valencia un evento solidario con una exposición de fotos sobre África de la fotógrafa internacional Monia Antonioli y una subasta benéfica con el objetivo de recaudar fondos para terminar de construir el comedor y la cocina de la escuela Lamu Twashkhuru Nursery School y garantizar la alimentación de los niños durante seis meses.

Puedes adelantarte a los regalos de Navidad y, al mismo tiempo, contribuir a una buena causa. La subasta solidaria, cuyos beneficios irán destinados en su totalidad al proyecto de la escuela, la presentará la periodista Mariola Cubells  y, además, se esperan muchas sorpresas y gente conocida de la sociedad valenciana. Podrás llevarte desde una bicicleta hasta un jamón, tratamientos de belleza o escapadas de fin de semana, ropa, libros y muchos más objetos y experiencias.

La fotógrafa Monia Antonioli es una reportera gráfica con sede en Londres y alcance internacional. Su trabajo se centra en la fotografía humanitaria y colabora activamente con las organizaciones más pequeñas para ayudar a reconocer el poder de la gente normal y su implicación para mejorar la vida de quienes habitan, sobre todo, el continente africano.

Fotografía de Monia Antonioli, a quien se dedica una exposición en Lotelito.

Fotografía de Monia Antonioli, a quien se dedica una exposición en Lotelito.

La exposición de fotografías de Monia Antonioli se inaugurará el mismo día 3 de diciembre. Monia pasó este verano unos días en la Twashkhuru Nursery School para documentar el trabajo que, tanto su fundador Omar como One Day Yes, están realizando. El resultado, 18 fotografías que se expondrán durante todo el mes en las paredes de Lotelito y que también estarán a la venta para destinar lo recaudado al proyecto de Lamu.

Subasta solidaria

Se podrá pujar por artículos y experiencias donadas por marcas y artistas valencianos que se han querido implicar con la causa. Por ejemplo, artículos de las tiendas de moda y decoración La Chaise retro & med y Madame Frou Frou; Rubio Kids; Coolway y Ulanka; WAU; Hortensia Maeso y Sie7e Gallery. También editoriales han donado ejemplares como Espasa, Penguin Random House y Cuadernos Rubio.

De gastronomía, se podrá conseguir un jamón de Manglano; quesos de “Quesería de mi vida”; productos de La Cuina y Picken de la empresa cárnica Gourmet S.A.; aceite 565 de Diego Barquero; vino ecológico Aranleón y cervezas artesanales de Bierwinkel. Además, habrá experiencias gastronómicas para dos en Lotelito y Portolito; Arrocería Duna; Casa Tavella y otras experiencias como una sesión fotográfica en un estudio profesional; entradas para espectáculos en Espai Rambleta o una escapada de fin de semana de Viajes Marco Polo y Librería Patagonia.

De salud y bienestar se subastarán cestas de producto de Farmacia Margarit; circuitos termales en el hotel Barceló y un tratamiento de belleza en la Clínica del Dr. Mira. Junto a todo esto, muchos más artículos como una bicicleta de montaña Cloot Bike; un cuadro de la pintora Patricia Iranzo  o productos africanos traídos en exclusiva de la isla de Lamu. Algunas personalidades como el periodista Carles Francino también han querido colaborar donando algún objeto personal.

Fotografía de Monia Antonioli cortesía de Lotelito.

Fotografía de Monia Antonioli cortesía de Lotelito.

La Asociación One Day Yes se constituye para apoyar a la escuela Twashkhuru Nursery School de Lamu que mantiene cada día a 25 niños a los que se les da la oportunidad de tener un futuro esperanzador alejado de la pobreza. Construida hace 7 años con botellas de plástico y vidrio recogidas de las calles de la isla, la escuela es un proyecto auténtico que nace al amparo del reciclaje. Además, la música tiene un protagonismo especial ya que su fundador, Omar, es músico y enseña a los pequeños clases de percusión y canciones con mensajes educativos.

Este proyecto tiene un impacto social directo sobre la población de Lamu. Los niños desayunan y comen en la escuela y, además, existe un punto de agua potable que suministra a toda la población que vive alrededor. De esta manera se ha mejorado la calidad de salud de los pequeños y de los vecinos al poder consumir agua potable tratada con buenas condiciones higiénicas.

El objetivo principal de la asociación es garantizar la manutención y educación de los niños de la escuela y hacer que la Twashkhuru Nursery School sea sostenible, independiente y autogestionada por su gente local. Para ello organizan diferentes actividades y acciones de sensibilización como talleres de percusión, charlas, eventos solidarios, subastas benéficas y exposiciones de fotografía como las que tendrán lugar el jueves en Lotelito.

Fotografía de Monia Antonioli.

Fotografía de Monia Antonioli, a quien se dedica una exposición en Lotelito.

Lazarillo, ejemplo de supervivencia

Lazarillo, de Iria Márquez y Chema Cardeña, a partir de la obra anónima Lazarillo de Tormes
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Sábado 31 de octubre (17.00h) y domingo 1 de noviembre (12.30), 2015

Hay quien se empeña en clasificar las cosas y quien prefiere saltarse las barreras. La programación de esta semana de Sala Russafa pasa por alto las etiquetas con el estreno de Lazarillo, una pieza que parte de El Lazarillo de Tormes, obra cumbre de la literatura del S.XVI, para crear un divertido espectáculo para niños.

Iria Márquez y Chema Cardeña son los autores de este texto que sigue la línea característica de la compañía valenciana Arden, revisitando  obras y personajes clásicos para darles una nueva vida. “En nuestras tres producciones familiares anteriores habíamos partido de cuentos clásicos universales para revisitarlos. Ahora hemos querido reivindicar una de las mejores obras de la literatura española que, además, tiene un peso en nuestra cultura importantísimo” remarca Cardeña, quien también dirige la pieza.

Lazarillo, de Chema Cardeña e Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Lazarillo, de Chema Cardeña e Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La obra original representa una infancia en pleno S.XVI, muy alejada de las situaciones que conocen los niños de hoy día, “pero también muy coincidente, en algunos aspectos. Hemos querido remarcar mensajes como la importancia de luchar por uno mismo, por salir adelante, porque hay muchos chavales que están viendo esto en casa cada día, mientras que en la televisión los héroes parecen ser quienes no hacen nada”, explica el coautor y director de la Lazarillo.

En su salto a las tablas, este clásico se adapta para los más pequeños en un curioso formato. En la versión libre que Arden estrena en Sala Russafa, los protagonistas son dos centenarias marionetas de un viejo teatrillo a las que dan vida los actores Omar Sánchez y J.R. Torres. Cuando descubren que su amo va a retirarlas, intentan remediarlo ensayando duramente una de las piezas que interpretan en su pequeño escenario, Lazarillo de Tormes.

Pero, por más que se esfuerzan y perfeccionan su interpretación, la cosa no mejora, ya que el problema está en el desinterés de los niños por el teatro y por ese tipo de historias. Así pues, el reto no sólo será que la función continúe, sino capturar al público con las andanzas de un joven sirviente que ha de sobrevivir al hambre y a las tretas de sus amos.

Manteniendo el sello de Arden, esta divertida pieza que estará en cartel este fin de semana y volverá en navidades, mezcla el texto original de la obra clásica con las nuevas aventuras de estos dos títeres de carne y hueso en un original montaje para espectadores a partir de 5 años que les acerca una obra y un género, la picaresca, que han marcado nuestra herencia cultural.

Alicia en Wonderland, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia en Wonderland, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia en Wonderland

Hasta el día 8 de noviembre, el centro cultural de Ruzafa mantiene en cartel Alicia en Wonderland, una ácida y muy libre versión para adultos del clásico de Lewis Carroll que cumple 150 años. En este caso, Chema Cardeña escribe y dirige esta comedia multidisciplinar en la que Alicia se presenta como una treintañera multititulada que intenta insertarse en la vida laboral.

La pieza cuenta con una espectacular puesta en escena que combina la interpretación con danza y música en directo, incluyendo versiones de Lou Reed, Bob Marley o The Rolling Stones, entre otros, a cargo de la Naipes Band. Las coreografías son del bailarín y Premio Max 2007 Toni Aparisi. Y un nutrido elenco formado por los propios Aparisi (a quien sustituye Miguel Machado en algunas funciones) y Cardeña,  Iria Márquez, Jaime Vicedo, José Doménech, Darío Torrent, Miryam Garcés, Juanjo Benavent y  Rosa López dan vida a particulares versiones del resto de famosos personajes de Carroll en un hábil retrato caricaturesco de nuestra sociedad y clase política.

Cartel de Lazarillo. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Lazarillo. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Aulas del IVAM

Talleres en el IVAM
La Caixa
Curso 2015- 2016

Un museo alcanza la excelencia no sólo por las colecciones que alberga y las exposiciones que organiza, sino también por aproximar el arte al público con el fin de que puedan interpretarlo y disfrutarlo el mayor número de  personas. Este es el objetivo del área de actividades culturales del IVAM que amplía y enriquece este curso sus ya tradicionales talleres y actividades.

Una aportación de La Caixa de 40.000 euros por curso de contenido pedagógico destinado a niños y adolescentes de entre cinco 18 años, permite  ampliar la oferta hasta ocho líneas diferentes en un intenso programa, “más extenso y organizado que otros años”, comenta Álvaro de los Ángeles, subdirector de Actividades Culturales.

Recorrido didáctico. Imagen cortesía del IVAM.

Recorrido didáctico. Imagen cortesía del IVAM.

Este departamento integra a cuatro especialistas que cuentan con el apoyo de diversos artistas relacionados con el centro, así como de estudiantes de la Universidad, alumnos en prácticas de Bellas Artes, Pedagogía o Turismo, voluntarios entusiastas por amor al arte.

Por otra parte, el museo fortalece las tareas de divulgación artística e investigación teórica y estética gracias a los convenios firmados con las universidades valencianas, la Universitat Politècnica y la Universitat de València.

Escolares y familias

Talleres para escolares y para familias, talleres impartidos por artistas y por profesionales de distinto perfil y un curso de introducción al arte moderno y contemporáneo.  También  visitas didácticas a las exposiciones a cargo de personas relevantes de la cultura son algunas de las actividades educativas y de divulgación artística programadas, con el objetivo de consolidarse como un museo que sea auténticamente un instituto, como lo indica su propio nombre.

Los talleres escolares  dirigidos a alumnos a partir del último curso de Infantil (cinco años) se desarrollan en horario escolar y tratan de desarrollar las aptitudes creativas y destrezas manuales de los niños y jóvenes, además de introducirlos en los conceptos básicos del lenguaje visual y plástico. A lo largo del curso realizarán trabajos sobre el móvil de Calder el fanzine vanguardista y las piezas de Torres-García. Los talleres para escolares se centrarán en dos temas: la ciudad de Valencia y el contexto Mediterráneo.

A un nivel superior el curso ‘Entender el arte’, impartido por seis conservadores del IVAM que abordarán la evolución de las artes plásticas desde las vanguardias a la actualidad.

Charla de Nico Munuera. Imagen cortesía del IVAM.

Charla de Nico Munuera (en el centro de la mesa). Imagen cortesía del IVAM.

Diálogos de artistas

La serie  ‘Conversaciones de artistas’ reunirá  en distintas sesiones a una pareja de creadores que entablarán un diálogo abierto y expondrán ante el público sus técnicas y procesos creativos. En octubre tendrá lugar una conversación entre Toño Barreiro y Sergio Barrera. En noviembre, conversarán Salomé Cuesta y Mª José Martínez Pisón y, en diciembre, Ana Navarrete y Pepe Miralles.

El IVAM organiza también visitas guiadas por comisarios después de la inauguración de cada muestra,  y visitas a cargo de personas relevantes de la cultura y la educación, como Joan Cerveró, Manuel Baixauli, Esther Alba o José Mª de Luelmo.

Por último, se realizarán fichas didácticas de arte moderno que incluyen una veintena de autores, diez de arte moderno y diez de contemporáneo.

Talleres en el IVAM. Cortesía del museo valenciano.

Una de las Aulas del IVAM. Cortesía del museo valenciano.

Bel Carrasco

Arquilecturas: el mundo en tres dimensiones

Arquilecturas, de Silvana Andrés y Sonia Rayos

Acercar la arquitectura a los niños a partir de cuatro años, fomentar su creatividad e interés hacia el entorno físico, su curiosidad por diversos modelos de ciudades y desarrollar su inteligencia visual-espacial. Son algunos de los principales objetivos de Arquilecturas un novedoso proyecto puesto en marcha por la profesora de Plástica Silvana Andrés y la arquitecta Sonia Rayos. Consiste en talleres de arquitectura para niños en los que se trabaja con medios de representación arquitectónica como maquetas, fotomontajes, collages, planos, dibujos y medios digitales entre otros materiales.

Los primeros talleres de Arquilecturas se realizaron el pasado curso con gran éxito en diversos espacios culturales y en el Colegio de Arquitectos de Valencia. “En colaboración con la Concejalía de Juventud, este otoño ofreceremos los talleres a los centros educativos que lo soliciten, y también formamos parte del  Plan Joven de la Ciudad de Valencia”, dicen Andrés y Rayos. “A partir de octubre impartiremos el curso completo de extraescolares en colegios, en algunos aún pendientes de la matrícula y en otros, como el CEIP Pinedo, con dos grupos por la alta demanda. Participaremos en varios certámenes culturales, como Intramurs en octubre, y en noviembre en los talleres infantiles del festival femenino She’s the fest en las Naves”.

Imagen del taller Le Corbu. Cortesía de las autoras.

Imagen del taller Le Corbu. Cortesía de las autoras.

Conscientes de la importancia de la imagen como herramienta de comunicación, Andrés y Rayos han incluido el diseño gráfico con la colaboración de Ibán Ramón, autor de la identidad corporativa y del dossier de presentación.

Para poner en marcha su proyecto se han inspirado en otros semejantes que funcionan en  Europa. Entre ellos “las escuelas Vittra, colegios públicos suecos con una arquitectura increíble. ARKKI una escuela de arquitectura finlandesa para niños y jóvenes. Francesco Tonucci, con su proyecto Ciudad de los Niños, en el que se propone que las ciudades estén estructuradas y pensadas para los más pequeños.  Las propuestas de Maushaus en San Sebastián. También la revista de arquitectura para niños AMAG que es un referente, no sólo por las propuestas sino también porque trabaja con material de libre acceso OER recursos educativos abiertos”.

¿Cómo se les ocurrió la idea de Arquilecturas?

Procedemos de dos campos diferentes, la Arquitectura y las Bellas Artes, y nos apasiona confrontar nuestros puntos de vista sobre la concepción del espacio. Compartimos inquietudes sobre dos aspectos que nos parecen fundamentales en la educación. En primer lugar, la necesidad de introducir en los colegios la educación de la ciudadanía en el campo de la arquitectura y el espacio urbano. En segundo lugar, el interés sobre la función de la arquitectura en el ámbito de los espacios educativos, convencidas de que la calidad del aprendizaje está directamente influenciada por las características del entorno.

Imagen del taller Le Corbu. Cortesía de las autoras.

Imagen del taller Le Corbu. Cortesía de las autoras.

¿Cómo se aproxima un tema tan complejo a la mente infantil?

Al hablar de arquitectura para niños se puede interpretar la propuesta como entretenimiento, pero ese no es el objetivo de Arquilecturas. Que en los talleres utilicemos el juego como medio, no quita para que en esencia, el objetivo sea formativo. Tampoco se trata de formar futuros arquitectos, pero sí de aprender a pensar a partir de experiencias.  Queremos abrir las posibilidades del aprendizaje infantil con múltiples lenguajes, con múltiples lecturas de la realidad. La arquitectura nos habla del espacio que habitamos, nos interesa aproximarnos a la arquitectura superando lo descriptivo y adentrándonos también en un trabajo narrativo. Nos parece esencial conectar los conocimientos sobre arquitectura con la vida de los niños, trabajar los espacios donde suceden cosas que afectan a la vida de las personas.

¿Cómo se desarrolla un taller?

Priorizamos el juego como herramienta básica de aprendizaje. El juego no es únicamente algo lúdico, requiere de constancia y esfuerzo. Los adultos estamos presentes en los talleres como mediadores, no nos interesa que el proceso se quede solo en autoexpresión, manejamos conceptos arquitectónicos e introducimos un lenguaje técnico que despierta la curiosidad de los niños. Mediante la introducción del estímulo son los niños los que plantean las preguntas, entendemos que de otro modo no puede darse un aprendizaje significativo. Por ejemplo, en el taller ‘Mi casa tiene raíces’, conocen los cimientos del edificio y las zapatas, recuerdan el nombre asociándolo con sus zapatos, soplan sobre un árbol de papel con y sin raíces, experimentan y sacan sus propias conclusiones. En el taller de ‘Le Corbu’ conocen a ese señor de gafas que hacía casas. Les enseñamos la Unite d´habitation de Marsella y la terraza donde el arquitecto tuvo en cuenta a los niños. Les explicamos lo que es el hormigón y construyen entre todos una estructura para una vivienda plurifamiliar en la que colocan después sus propios diseños de viviendas pasantes.

Profesora de Plástica durante 13 años, Silvana Andrés critica la reducción de esta asignatura convertida en optativa. “Al pasar a ser optativa en secundaria, un alumno puede acabar bachillerato sin haber recibido educación artística desde primaria. Es un gran error, pues todos los niños tienen imaginación y creatividad, el problema es mantenerla cuando se acaba la infancia. De hecho los niños entienden muy bien el arte y tienen muchos menos prejuicios que la mayoría de los adultos. Vivimos en un mundo repleto de estímulos visuales que afectan directamente al desarrollo de nuestros alumnos, por esto es fundamental dotarles de las herramientas apropiadas para desarrollar un espíritu crítico. Este es el objetivo prioritario de la asignatura, el desarrollo del pensamiento crítico visual. La educación artística es investigación, reflexión, enseñar a pensar y trabajar además con un lenguaje universal”, concluye Silvana Andrés.

El próximo mes Arquilecturas inaugura su sede en el barrio de Russafa (Calle Buenos Aires, 26)

Arquilecturas.

Sonia Rayos (izquierda) y Silvana Andrés, responsables del proyecto Arquilecturas. Imagen cortesía de las autoras.

Bel Carrasco

Cornelles y Uyá ganan el Latino Book Awards

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nívola Uyá
Editorial Cuento de Luz
Primer Premio en los International Latino Book Awards 2015

El álbum Mariama, diferente pero igual, escrito por Jerónimo Cornelles e ilustrado por Nívola Uyá, ha recibido el primer premio en los International Latino Book Awards 2015 (EEUU) en la categoría Mejor Libro Infantil ilustrado en español.

Un jurado formado por más de 192 personalidades de las letras, las artes visuales y la edición reconoció el trabajo de los mejores libros editados este año. Los ganadores fueron anunciados en una ceremonia celebrada en San Francisco la noche del pasado 27 de junio.

La obra, que fue creada de forma singular entre Valencia y Mallorca, ha sido editada por la editorial Cuento de Luz para aportar a la literatura infantil una mirada luminosa en los temas de interculturalidad en nuestras sociedades cambiantes.

Los International Latino Book Awards son uno de los certámenes más relevantes de Literatura Latina en EEUU y que cada año adquieren más prestigio internacional, reconociendo la calidad y la excelencia de forma independiente y objetiva. Entre las premiadas hay obras de ficción y no ficción, escritas para adultos, jóvenes o niños. El certamen cuenta con una andadura de 17 años, premiando a autores de la talla de Isabel Allende, Rudy Anaya, F. Isabel Campoy, Edna Iturralde.

Mariama, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá.

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá en editorial Cuento de Luz. Imagen cortesía de los autores.

El álbum Mariama, diferente pero igual ha sido distinguido en una de las principales categorías de literatura infantil ‘Best Children’s Fiction Picture Book in Spanish’. Se trata de una historia sobre la identidad, el proceso de integración y la solidaridad. Para Mariama, la protagonista de esta historia, después de un largo viaje en automóvil, tren, barco y avión desde África, todo es nuevo. Va a descubrir un mundo donde las calles, la escuela y la comida son diferentes, pero ¿y las personas?

Compartía nominación con La Pequeña Amelia se Hace Mayor de Elisenda Roca e ilustrado por Paula Bonet de la editorial Combel, y con Cipariso de Marta Sanmamed, ilustrador por Sonja Wimmer.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

El proceso de elaboración de este álbum es diferente a lo habitual. El proyecto se inicia a partir de cinco ilustraciones de Nívola Uyá sobre África que inspiran la historia, ilustraciones realizadas después de uno de sus viajes al continente. Con esas ilustraciones Jerónimo Cornelles se pone a escribir y partiendo de esa base, escritor e ilustradora van intercambiando textos e ilustraciones, en un proceso vivo, muy fresco y rico para dibujar una historia de identidad, de raíces culturales, trasladando al lector la reflexión sobre el equilibrio entre integración y la conservación de los lazos culturales.

Para Cornelles, el libro Mariama es un álbum muy significativo, puesto que es el primer cuento que escribe y lo hace por “la voluntad de realizar un proyecto con su amiga de la infancia”. Así pues, para Cornelles, “Mariama es un cuento que nace desde el amor” y que “sólo le ha dado alegrías. Primero con la decisión de realizar este trabajo sin ningún objetivo excepto el de trabajar junto a su amiga ilustradora, luego con publicación por parte de la editorial Cuento de luz en donde Uyá ya había ilustrado más cuentos, después con la nominación, y ahora con este primer premio”.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro 'Mariama, diferente pero igual', de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro ‘Mariama, diferente pero igual’, de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.