Gandules’15. Amor en punto de fuga

Gandules’15-Gas Natural Fenosa. Cicle de Cinema a la Fresca
Del 4 al 21 de agosto, a las 22.00 h.
CCCB-Centre de Cultura Contemporània de Barcelona
Montalegre, 5. Barcelona
Entrada libre

Un verano más el CCCB-Centre de Cultura Contemporània de Barcelona ofrece el ciclo de cine a la fresca Gandules’, dedicado en esta ocasión a historias de amor como eje temático.

Cartel promocional del Cicle de Cinema Gandules'15. 2015. Cortesía de CCCB

Cartel promocional del Cicle de Cinema Gandules’15. 2015. Cortesía de CCCB

Nacho Moreno (@palomitasojos), historiador y crítico de cine a cargo de la programación, propone nueve películas que plasman un verano marcado por el desorden amoroso. Nueve relatos nocturnos por los que deambulan gays cínicos, lesbianas apasionadas, soviéticos polienamorados, heterosexuales que aman idiotamente, galanes casposos y antiheroínas románticas.

El ciclo se inaugura con Cama y Sofá (Abram Room, 1927), film soviético que narra la historia del joven Volodia, cuya búsqueda de un piso y un empleo le llevan a vivir en casa de su amigo Kolia y su mujer Liuda en Moscú. El recién llegado rápidamente se adapta al ritmo de vida de su nuevo hogar, además de intimar con Liuda.

Fotograma de la película Cama y Sofá. Abram Room. 1927. Cortesía de CCCB

Fotograma de la película Cama y Sofá. Abram Room. 1927. Cortesía de CCCB

Gandules’15 se completa con otras dos propuestas. Ruleta de l’Amor, en el Pati de les Dones, ofrece al visitante la posibilidad de hacerse una foto y enviarla a petonsdecine@cccb.org  para la construcción de un muro de besos cinematográficos. La lista de Spotify Amor en punt de fuga busca crear la ambientación musical previa a la proyección de cada película, pudiendo realizarse las propuestas con el hashtag #Gandules15.

Ruleta de l'Amor en Pati de les Dones. 2015. Cortesía de CCCB.

Ruleta de l’Amor en Pati de les Dones. 2015. Cortesía de CCCB.

La programación completa del ciclo puede consultarse en el siguiente enlace

Un asesinato con estilo

“Un asesinato con estilo en el UBAM” es la nueva entrega de la investigadora privada, personal shopper y curator Maruchi Salamanca que ya ha hecho las delicias de todas sus seguidoras en el resto del mundo y que este verano se traduce por primera vez en España.  Las aventuras de Maruchi Salamanca han sido escritas por la joven periodista anglo-normanda Laura M. McRobbie que lleva años trabajando en el campo de comunicación corporativa de Bauer Media Group que posee revistas como “Bravo” así como otras 300 cabeceras en 15 países distintos además de canales de televisión y estaciones de radio. A través de las cinco novelas publicadas bajo la rama editorial de Bauer Group, Laura M. McRobbie se ha convertido en una de las escritoras estrellas de la literatura romántica para “Young-Adults” (jóvenes adultos) en el campo del “Romance Sobrenatural” y su éxito está asegurado en el mercado español.

<<La noticia de que Maruchi Salamanca se quería dedicar a la moda sentó como una bomba en la mansión de los Salamanca-Chopard, una vetusta familia de la nobleza de la Baja Normandía que había planeado un futuro más estable para una joven educada en el colegio de las Damas Negras y recién licenciada en Paisajismo y Land Art por la Escuela nacional superior de arquitectura de Clermont-Ferrand (ENSACF). Pero el espíritu rebelde, contestatario y emprendedor de Maruchi Salamanca hizo que la joven se instalará por cuenta propia en un ático parisino desde donde empezó a escribir sus impresiones sobre la vibrante meca de la moda que le hicieron ganadora del VII premio Louis Vuitton Fashion Blog y una cara familiar en los showrooms, los desfiles y las brunch-parties. En el mismo ojo del huracán social y considerada como la “it-girl” de las redes sociales a Maruchi Salamanca se le vinculó sentimentalmente con príncipes herederos latinoamericanos e incluso con hijos de grandes jeques como el del sátrapa Yusseff Marian Al Haz’nar. Al mismo tiempo que a través de las redes sociales sus looks sencillos, estilosos y asequibles triunfaban demostrando que el glamour no tiene que ver con la cartera, Maruchi Salamanca se construía una vida y una carrera paralela como médium (“sensitiva” como le llamó la misteriosa priora de las Damas Negras) y como investigadora privada>>.

Maruchi Salamanca tal y como aparecía en las primeras portadas de la saga.

Maruchi Salamanca tal y como aparecía en las primeras portadas de la saga.

La primera aventura de Maruchi Salamanca se desarrolló precisamente en el campo de la moda con un primer éxito titulado “Los vampiros modelos hambrientos de sangre azul” donde la protagonista destapaba una trama de sexys vampiros modelos controlados por los malvados diseñadores licántropos Vichino&Luttorio que chupaban la sangre a las hijas de la alta nobleza internacional concentrada en París para conservar su eterna belleza juvenil. El estilo urbano, desenfadado y gótico así como las crudas descripciones sexuales hicieron del este primer volumen un súper-ventas. Después de la asociación de Maruchi Salamanca en el tercer volumen de la saga de la moda con su fiel acompañante, el escultor de arte povera Joan G. Barcelón, muchas de sus aventuras pasaron a desarrollarse en el campo del cosmopolita mundo del arte. John G. Barcelón, hijo de un magnate de los hoteles, divorciado de la escultora religiosa Beatriz Quesada Theotokópoulos formó con Maruchi y Beatriz el grupo Epsilon que asesoraba a ministros, grandes marchantes y grandes damas interesadas por el mundo de lo plástico en todas sus dimensiones y hechuras. Epsilon además de como consultora artística servía también como tapadera para un grupo de investigadores del mundo terreno y ultra terreno del arte.

Adaptación cinematográfica de “Los vampiros modelos hambrientos de sangre azul” que ha contado con la colaboración de la Generalitat Valenciana y CulturArts.

Adaptación cinematográfica de “Los vampiros modelos hambrientos de sangre azul” que ha contado con la colaboración de la Generalitat Valenciana y CulturArts.

Se está preparando la película sobre las aventuras de Maruchi Salamanca en el museo UBAM.

Se está preparando la película sobre las aventuras de Maruchi Salamanca en el museo UBAM.

El primer volumen de esa trilogía, muy en la tradición de la novela de misterio en la campiña inglesa, se tituló “Un asesinato muy pop” y en él Maruchi y John investigaban la muerte de Dominic Elliot el joven asistente de David Hockney que apareció envenenado en la mansión del pintor inglés. Después vendría “La mafia china en el UBAM” donde Maruchi Salmanca se trasladaba a la paradisiaca y bananera ciudad de Turia Nova (Bogotá), llamada por la despótica y carismática directora del UBAM, Manuela Mustard, para resolver el caso de unas fotografías compradas al mafioso Mao Hang Zhou a través del misterioso bróker helvético Don Arthur. Para resolver el misterio, Maruchi Salamanca utiliza esta vez sus poderes sensoriales y pasa una noche metida en un gran jarrón de la dinastía Ming que aparecía expuesto en la muestra “Dos velocidades, dos mundos: Oriente, deprisa, Mediterráneo, despacio” oyendo todo tipo de conversaciones y maledicencias tan propias de los organismos culturales institucionales.

“Un asesinato muy pop”, editorial Bauer, 2010.

“Un asesinato muy pop”, editorial Bauer, 2010.

El idol surcoreano Dong-woo del grupo INFINITE fue elegido para interpretar el papel de Mao Hang Zhou en la mini-serie juvenil “La mafia china en el UBAM” (Bauer Media, 2012).

El idol surcoreano Dong-woo del grupo INFINITE fue elegido para interpretar el papel de Mao Hang Zhou en la mini-serie juvenil “La mafia china en el UBAM” (Bauer Media, 2012).

La tétrica silueta del museo UBAM que todo las fans son capaces de reconocer.

La tétrica silueta del museo UBAM que todo las fans son capaces de reconocer.

“Un asesinato con estilo en el UBAM” finaliza su trilogía en el mundo del arte con un nuevo caso en el oscuro y rocambolesco museo UBAM cuyo paisaje humano lleno de drama y erotismo ha cautivado a millones de adolescentes del mundo angloparlante. En esta nueva aventura, Maruchi Salmanca inicia su labor como curator al ser llamada por Manuela Mustard parta comisariar la muestra “Abalorios Ibicencos” dentro del programa cultural “Un verano muy a la moda en el UBAM: Biarritz-Ibiza-Nueva Turia (Bogotá)”. Maruchi con su característico outfit de vaqueros oscuros de Acne, jersey crudo de cashmere de fondo de armario, collar de Pedro del Hierro y bolso shopping de color magenta de Pretty Ballerinas, se presenta con su equipo artístico para montar la muestra que recoge la larga tradición abalorística de las islas Pitiusas. Pero al montar la primera sala dedicada al dios egipcio Bés, procaz genio enano y barbudo, protector de los placeres sexuales, que aparece en las primeras acuñaciones de monedas fenicias de Ibiza, una serie de misteriosos asesinatos de becarios se producen. Aunque se inicia una investigación privada por parte de la seguridad del museo, Maruchi Salamanca pone en marcha todos sus poderes para descubrir que la noche de la inauguración se prepara un gran magnicidio y Maruchi sólo tiene 24 horas para intentar resolver quien va a ser la mano ejecutora y quien va a ser la persona asesinada en un museo lleno de personalidades y plutócratas:

Estatua del dios Bes que preside la muestra de Maruchi Salamanca.

Estatua del dios Bes que preside la muestra de Maruchi Salamanca.

El UBAM guarda terribles secretos.

El UBAM guarda terribles secretos.

¿Será Manuela Mustard, la despótica directora del UBAM, acosada por la oposición cultural pero adorada por su reducido grupo de fieles que le rinden pleitesía más allá de lo político, hasta caer en el fanatismo religioso a la sombra del dios Bés? ¿Será Gióvanni Manuelle D’Honore, conocido por el apodo de “Giovanni Piernas”, el marido de Manuela Mustard, acusado de corruptelas políticas? ¿Será “Síntesis” el famoso y juvenil artista conceptual, sobrino de los dos anteriores? ¿Será Moncho Catani, famoso estilista y peluquero, lleno de rencor por no haber sido incluido en la muestra? ¿Será el Arzobispo José María Cabeza, quien consiguió colocar la primera capilla católica en funcionamiento en un museo de arte moderno?  ¿Seré Dionisia Pespunte, la famosa diseñadora de colorida ropa infantil que comparte muestra con Maruchi Salamanca? ¿O será su marido, Federico F., el dueño de un gran emporio periodístico que intenta tumbar al clan de “Giovanni Piernas” a través de sus cabeceras?…

Rencor, política, sexo, lujo, arte y fenómenos paranormales en una novela vibrante, juvenil y urbana que plantea tres enigmas: ¿quién disparará el arma?, ¿quién recibirá la bala plateada? Y… ¿será suficiente con una?.

Las cosas se ponen calientes en el UBAM.

Las cosas se ponen calientes en el UBAM.

The Purge o la violencia capitalista juvenil


Vaya por delante esto: “The purge” una película dirigida por James DeMonaco que se estrena este fin de semana en todos los multiplexes del suelo patrio es una de esas cintas de obligado visionado para un verano cinematográfico que, aviso, nos depara pocas sorpresas. Esta película de género donde se mezcla el terror con el thriller social nos traslada a los EE.UU. del año 2022 donde un país “renacido” (el adjetivo no es casual y está vinculado a la derecha religiosa) propone como solución de todos sus males económicos (inflación) y sociales (paro) una noche donde todos los delitos están permitidos y donde los pobres, con escasos medios para protegerse, se convierten en el principal objetivo. En el centro de esta situación se encuentran los Sandin, una familia de clase media alta cuyo cabeza de familia, James Sandin (Ethan Hawke), se dedica a vender sistemas de seguridad que sirvan de protección para afrontar esa catarsis social pero cuyas grietas en el sistema permiten que un intruso de color que huye de la matanza se cuele en su casa. Junto con la presa aparecen los cazadores, un grupo de jóvenes que reclaman su derecho constitucional a matar gente, gente pobre y de color, se entiende.

La película que no renuncia a los guiños del género entre los que se encuentran las armas disparadas indiscriminadamente y los sustos dados a doquier posee también una cruda y básica crítica social (en su defensa: los tiempos son crudos y básicos) que a la vez que es negada por su director en diferentes entrevistas es desarrollada por la productora, la Universal, en su alucinante página promocional http://www.newfoundersamerica.org/. Esta web satírica (?) además de incluir encuestas sobre la necesidad de realizar purgas sociales incluye el logo del NFA, es decir, el logo de los Nuevos Fundadores de América, el gobierno utópico de una Norteamérica sin paro ni recesión que se asemeja de manera sospechosa al logo de la NRA la famosa asociación pro-armas. Esta extraña estrategia de marketing que subraya las lecturas políticas de la cinta deja claro que junto al guiñol del capitalismo antropófago que la película pone en escena, la película critica al mismo tiempo que exalta el uso de las armas en una ambigüedad que enriquece la historia pero que enrarece el modo en que ésta se vende… quizás hasta lograr desactivar la posible crítica que posee.

Captura de la página promocional de la película.

Captura de la página promocional de la película.

De entre todos los temas y referentes que maneja este título entre los que se encuentran las películas sobre casas asediadas desde “Perros de paja” (Sam Peckinpah, 1971) hasta “Funny Games” (Haneke, 1997 y 2007) a la que la cinta debe muy mucho, o las pelis sobre matanzas como espectáculos y catarsis sociales de la que “Los juegos del hambre” (Gary Ross, 2012) sería su última representación, me gustaría subrayar un tema que parece estar muy de moda: los jóvenes delincuentes como quintaesencia de los males del capitalismo. Porque los cazadores que asedian a la no tan idílica familia Sadin son jóvenes, jóvenes pijos que visten uniformes de universidades de élite y que hablan del derecho constitucional de pegar un tiro a alguien pobre (aunque algunos han querido ver en sus máscaras una crítica a Anonymous asociando esta violencia al anarquismo que los media relacionan con el grupo). De hecho la asociación entre juventud adinerada y delincuencia como una de las mayores manifestaciones del capitalismo se está convirtiendo en un lugar común de nuestras pantallas a través de películas como “Spring Breakers” (Harmony Korine, 2012) o “The bling ring” (Sofia Coppola, 2013). Por ejemplo, en “Spring Breakers” Korine nos cuenta como unas chicas universitarias del medio oeste en unas vacaciones a lo MTV se acaban introduciendo en el círculo de un peligroso mafioso que como todos los mafiosos se convierte en el reflejo distorsionado del triunfo capitalista. Mientras que “The Bling Ring” de Sofía Coppola cuenta la historia real de una banda juvenil, un grupo de delincuentes devotos de las marcas que se dedicaba a robar casas de famosos en una cinta repleta de aburrimiento posmoderno y pijerío y que sin haberla visto (la película no se espera por lo menos hasta septiembre) me recuerda a una película de Tavernier “La carnaza” (1995) que contaba una historia similar. Junto a estos casos no nos podemos olvidar del polémico y recién estrenado video de vuelta de los Pixies “Bagboy” dirigido por Lamar+Nik en el que un joven blanco secuestra a una mujer negra para destrozar su casa en una glamourización de la violencia de género y racista que ha recibido severas críticas y encendidas respuestas del director del video, una persona de color que expone en su defensa que más o menos vivimos en una era post-racial.

“Spring Breakers” de Harmonie Korine.

“Spring Breakers” de Harmonie Korine.

“The Bling Ring” de Sofía Coppola.

“The Bling Ring” de Sofía Coppola.

El último video de Pixies dirigipo por Lamar+Nick.

El último video de Pixies dirigipo por Lamar+Nick.

Esta figura del joven que delinque porque se cree a pies juntillas los mandamientos del neoliberalismo entre los que prima la ley del más fuerte resulta una novedosa manera de reflejar los modos del capitalismo frente a otros en los que los valores de la juventud servían justamente para revalorizarlos… porque, ¿cómo se reflejaba en plenos 80 la idea de la juventud? Hace poco leí un genial artículo de Noah Gittel en el que hablaba del 25 aniversario del estreno de “Big” (1998) la película que consagró a Tom Hanks y todo el ciclo de películas sobre cambios de cuerpo, analizando especialmente aquellas que hablaban de niños que se convierten en adultos, y cómo estas historias reflejaban los valores de la era Reagan. Según este autor la idea de un niño que un día se convierte en adulto y que con su juventud renueva el lugar de trabajo era una metáfora perfecta de la era yuppie poblada por personajes que alcanzaban muy pronto posiciones de poder y que tenían que esconder su inexperiencia “gente joven que estaba haciendo grandes cantidades de dinero en los 80s y gastándosela en juguetes: máquinas de pinball en `Big´, cocaína y coches en la vida real”. Noah Gittel exponía que quizás el declive de este ciclo de películas se había acentuado a partir del 2008 cuando la crisis económica había disipado la gracia relativa a ver un mundo dominado por niños o por adultos que se comportaban como niños. Parece que el próximo paso en este proceso es reflejar ese espíritu juvenil al que indudablemente está unido el capitalismo contemporáneo como una fuerza demoniaca.

“Big” (Penny Marshall, 1988).

“Big” (Penny Marshall, 1988).

Referencias:

- Sobre “The Purge”

- Sobre la máscara de Anonymous

- Sobre video de Pixies

- Sobre “Big”

Una lectura marxista de Gru 2

Gracias a la ubicua cartelería que contamina nuestras ciudades cualquiera con ojos en la cara puede comprobar que Gru 2 es uno de los estrenos estrella de la cartelera del verano. Una inocente película de animación que tiene mucho de atracción de feria en su dispositivo tridimensional y que ofrece no pocas dosis de golpetazos, zancadillas y bromas para todos los públicos. Sin embargo, bajo la fina y colorida capa de diversión industrial que la cinta ofrece aparecen escondidos entre las tinieblas de las gafas tridimensionales los síntomas y las tensiones sociales de una sociedad como la norteamericana que conforman una inquietante radiografía.

Para conseguir reflejar las pesadillas norteamericanas sin logar despertar a los niños que duermen tranquilamente el sueño de una película de verano, la cinta mezcla elementos progresistas como las relaciones familiares que presenta y que están ejemplificadas en la figura de Gru. No sólo un ex villano metido a salvador de la humanidad sino también un padre soltero (¿viudo?) al cargo de sus tres hijas, una de ellas lo suficientemente gay-friendly como para bromear sobre su posible lesbianismo algo, todo sea dicho de paso, completamente inusual para una cinta de animación dedicada al público familiar. Sin embargo este progresismo en el terreno de lo afectivo deja un amplio espacio para cargar de manera cómica y un tanto (un mucho) preocupante sobre otros dos grupos sociales marginados: los inmigrantes y la clase obrera que protagonizan los principales gags humorísticos. Pero vayamos por parte y expliquemos la perversa trama que se teje alrededor de esta hora y media escasa de diversión.

Despicable Me 2 - 3En esta secuela Gru decide desmontar las acciones de un villano que se ha hecho con una poderosa y peligrosa pócima y que, tomando la parte por el todo, se ha refugiado en un centro comercial escondiéndose bajo la apariencia de un étnico empresario del mismo. De este modo no sólo tenemos la imagen de EEUU como un centro comercial y como prolongación de la propia experiencia cinematográfica de Gru 2 que probablemente se desarrolle en uno de estos lugares, sino que también tenemos al enemigo interno: por un lado, el mexicano que regenta un restaurante y por otro, el chino, que en un alarde de originalidad no regenta un establecimiento de comidas sino una tienda de peluquines. Descartado al afeminado chino, y en este punto lamento chafaros el argumento, el malvado resulta ser el mexicano que bajo su tienda de tamales, gorditas y tacos esconde un verdadero y aparatoso emporio del mal. Los chistes sobre este personaje pasan de lo folclórico a lo levemente racista en su repertorio de gracietas dedicadas a la cultura “latina” que incluyen máscaras de luchadores, bailes sabrosones y una alta capacidad amatoria o “hipertrofia sexual de las clases socialmente inferiores” que diría Román Gubern. Si todo esto no fuera lo suficientemente estereotipado como para ofender a una de las principales naciones migratorias a EE.UU. el antagonista luce un aparatoso tatuaje de la bandera mexicana en su peludo pecho. Y esas mismas bromas pesadas pasan de lo levemente racista a lo profundamente preocupante cuando la única razón que esgrime el héroe  para sospechar y atacar a este empresario mexicano residen en que el hijo de éste corteja a la hija del gótico pero anglosajón Gru. Así y tras la primera parte de la película la conclusión a la que llegamos es que parece que las nuevas estructuras familiares son menos amenazantes para la industria mainstream que el mestizismo propio a una sociedad como la norteamericana que está dejando atrás a pasos agigantados su mayoría blanca y sajona.

"Miracolo a Milano", Vittorio De Sica, 1951

“Miracolo a Milano”, Vittorio De Sica, 1951

Pasemos ahora a la clase obrera que en la película está representada por los “minions” unos seres diminutos e infantiles y que forman parte de una larga tradición iniciada por la Disney  de objetos o seres humanizados que son aptos para el trabajo  pero que aparecen representados sin la dignidad del protagonista o su círculo íntimo. Pensemos, por ejemplo, en toda la colección de soperas y teteras cantantes de “La Bella y la Bestia” o en las laboriosas herramientas de Manny Manitas que siempre ayudaron a su dueño sin necesidad de un convenio laboral, porque, vamos a ver, esos seres amarillos diminutos que ayudan a Gru ¿bajo qué régimen cotizan? En este caso en particular y sin lograr averiguar si pertenecen al sector industrial o servicios los “minions” de Gru tienen un parecido significativo con los Curris de Fraggel Rock (Inges en la versión latinoamericana) que sin ser objetos humanizados no pertenecen al género humano sino a una raza de asalariados sin otros rasgos culturales distintivos que el vivir en una analidad permanente. Sin embargo, estos seres viven su propia aventura cuando son secuestrados por un ingenio mecánico del malvado mexicano que construido en forma de aspiradora gigante los absorbe hacia el cielo en una escena que recuerda a la controvertida ascensión a los cielos de los pobres de “Milagro en Milán” de Vittorio de Sica. De igual modo estos obreros, los minions, los ascienden a su cielo particular ya que el “calabozo” que les ha preparado el mexicano son unas vacaciones pagadas en una remota isla paradisiaca. Claro, que todo tiene su trampa: en ese espacio maravilloso el mexicano les inyecta el malvado suero que ha creado y que según especulaciones de esta humilde crítica debe de consistir en una especie de esencia de latinidad que tiene fatales consecuencias ya que los trabajadores se vuelven violetas y se rebelan contra el orden establecido. De esta guisa y completando la lista de guiños reaccionarios nos acercamos al final de la cinta a través de la transformación de los minois en monstruos de apetitos voraces. Una transformación en la que queda patente la influencia nociva que los inmigrantes (mexicanos) pudieran tener sobre la clase obrera (norteamericana) consiguiendo que en esta vuelta por la montaña rusa del cine tridimensional se pase del color violeta de la piel monstruosa al negro de la pesadilla neoliberal.

"Miracolo a Milano", Vittorio De Sica, 1951

“Miracolo a Milano”, Vittorio De Sica, 1951

Nacho Moreno

Dalí putrefacto (Parte 2)

Dalí putrefacto: guía personal de la exposición del verano

Dalí putrefacto (Parte 1)

[...]

- Sala 4: El surrealismo. El surrealismo era él. Dalí al crear el método paranoico crítico da la vuelta al calcetín del psicoanálisis de Freud y decide ponerse en contacto con su horrible inconsciente para crear una nueva manera de mirar el mundo que en el caso de Dalí terminaba en los extremos de su bigote. Nada más entrar, una alegría: “A veces escupo por placer sobre el retrato de su madre” donde Dalí para hacer una gracia a sus amigotes surrealistas decide hacer una broma anticlerical que Eugeni D´Ors recoge para la prensa catalana haciendo que un notario de Figueres, el papá de Dalí, monte en cólera. En frente de él “Los primeros días de primavera” que certifica que la relación con el padre va por mal camino. Una vez en la sala grande, Dalí da muestras de imágenes dobles (esas extrañas figuras formadas por otros objetos del fondo que tanto deben a Giuseppe Arcimboldo), relojes blandos, huevos, grillos y hormigas. Destaca sobre esa marabunta de símbolos personales “El gran masturbador” que significa la despedida del artista de esta prolongada y mitificada práctica tras conocer a Gala quien abandona a su marido Paul Eluard y a su hija tras unas vacaciones en Cadaqués. Delante de ese cuadro los norteamericanos abren la boca y los jubilados escuchan atentamente las explicaciones de los guías que van señalando cada uno de los símbolos: el rostro de Dalí deformado y mirando hacia el suelo, el león como deseo sexual feroz, el lirio de la pureza masturbatoria, el terrible saltamontes lleno de hormigas, Gala sacada de un cromo prerrafaelista que aplasta unos genitales encerrados en un claustrofóbicos calzoncillos blancos y Gala convertida en la parte inferior en las piedras de Cadaqués. En la misma sala, la escultura “Busto de mujer retrospectivo” con el que Dalí tantas veces denostado por los surrealista vuelve a insuflar vida al movimiento y lo consigue amontonando objetos (un busto, un pan, un tintero) que funcionaran como esas imágenes dobles que conservan su integridad pero que se influyen unas a otras hasta crear algo fantástico. Para terminar, dos obras más: el diminuto “El espectro del sex-appeal” donde un Dalí vestido de niño marinerito sujetando un aro y un palo que se convierte en un pene óseo se ve aplastado por una representación femenina monstruosa y “Guillermo Tell” donde Dalí da muestras de su fascinación por las figuras autoritarias masculinas (su padre, Hitler, Franco) que en este caso se representa en la figura de un Dios-padre castrador que con unas tijeras se sitúa delante de una fuente sin caño. Dalí definitivamente puede no estar muerto, pero desde luego, ha dejado de conservar el misterio de los grandes enigmas.

- Sala 5: El mito trágico de “El Angelus”. Dalí juega a ser historiador del arte y lleva a la máxima expresión su método paranoico-crítico en un largo análisis del cuadro de Millet que es escrito entre 1932 y 1935 pero que se pierde en su huida precipitada de Francia siendo recuperado en la década de los sesenta. En él desmenuza paranoicamente el cuadro y descubre que la posición de la campesina es igual a la de una mantis religiosa a punto de saltar para devorar al macho, por ese arte de birlibirloque neurótico la escena de piedad campesina que pintó Millet se transforma en una brutal representación de las tensiones de la pareja heterosexual en una imagen que le sirve para dilucidar que su destino es ser devorado por la Mantis Gala. Además a partir de una serie de conversaciones con un descendiente de Millet hace un descubrimiento fantástico: la cesta de patatas que sirve como exvoto de piedad campesina en el cuadro de Millet es en realidad un repintado sobre el ataúd de un niño (el rezo del ángelus sería originalmente un rezo fúnebre) que es interpretado por Dalí como la presencia de su hermano-copia muerto.

- Salas 6 y 7: El rostro de la guerra y el surrealismo después de 1936. Dalí se pasa dos décadas huyendo. Dalí corre y, según el escritor George Orwell, Dalí escapa como una rata de Francia con una única pregunta en su mente: cuál será la próxima ciudad que me obsequie con su gastronomía. Dalí ve el rostro de la guerra de reojo y lo pinta como una sucesión de fantasmagóricas calaveras unas dentro de otras, que dan mucho miedo y que contradicen al cegador sol californiano que lo acoge. Dalí, pese a ello, no deja de intentar llegar muy hondo dentro de sí mismo y muy superficialmente fuera de él tal como lo podemos ver en “Construcción blanda con judías: premonición de la guerra civil” (1936) donde un monstruo que se pelea consigo mismo, un Cronos devorando a sus hijos, se convierte en una metáfora de la lucha fratricida española, la Guerra Civil. Esta visión terrible, como la que tenemos enfrente “Canibalismo en otoño”, deja claro que su interpretación de la Guerra Civil no es política como la de Picasso sino telúrica y mágica ya que el enfrentamiento que refleja no se produce entre dos facciones ideológicas sino entre dos fuerzas de la naturaleza en un conflicto inevitable como el del roce de las capas tectónicas. Bajo ese prisma poético la muerte de Lorca se convierte en un acto poético realizado por un autoritario Padre España acharolado. Al final de la sala “El enigma de Hitler” de 1939 donde Dalí parece aplicar su simbología a hechos contemporáneos alejándose momentáneamente de esa fascinación por las figuras autoritarias y sus cánticos al placer lechoso y wagneriano que le producía Hitler y que le valieron la expulsión del surrealismo. Supuestamente “El enigma de Hitler” estaría reflejando las terribles consecuencias de la Conferencia de Munich (con el teléfono roto y lloroso) que se produjo entre Alemania (foto de Hitler), Inglaterra y Francia (el paraguas cerrado de Neville Chamberlain) y que permitió a la Alemania nazi conquistar Checoslovaquia y con ello provocar esa gran hambruna que representa el plato vacío y esa pérdida de identidad europea que representa la mujer con el velo negro. De la siguiente sala, la del surrealismo después de 1936 aunque mucha gente se maraville con esa sucesión de cromos que es “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar”, esa tan famosa de los tigres saliendo de la granada, creo que conviene detenerse en “La metamorfosis de Narciso” por su fino análisis de su narcisismo como acto de amor propio que se expande al prójimo. Este es uno de los últimos cuadros donde aparece el tema de la mano masturbatoria, en este caso petrificada y de la que surge la flor de narciso y que en su forma humanoide representa al pintor. Lo que resulta curioso es que su reflejo no es otra cosa que una mujer, la propia Gala: “Gala es mi narciso” dijo. El amor al prójimo como una manera de explorar nuestro amor propio.

[...]

Dalí putrefacto (Parte 1)

Dalí putrefacto: guía personal de la exposición del verano

La primera crítica que me ha encargado MAKMA tiene algo de mitológico, como de descenso a los infiernos ya que ha consistido en una visita a la exposición del verano, la macro exhibición que sobre la obra de Salvador Dalí que se está realizando en el Reina Sofía hasta el 2 de septiembre bajo el aparatoso título de “Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas”. El mismo día que visité el Reina en esa arriesgada misión, Madrid había decidido abrir sus carnes y soltar todo el calor que llevaba acumulando durante meses. Neptuno, cuya ira es capaz de provocar terremotos (“Las paredes del Reina Sofía tiemblan” decían los periódicos aludiendo a los 16.000 visitantes del primer fin de semana), se derretía en su fuente y su tridente flácido apuntaba al agujero en el asfalto por donde salía un calor seco y una gran cantidad de personas norteamericanas y jubiladas que formaban una fila que llegaba hasta la puerta de entrada del museo. Porque Dalí gusta, pero no nos engañemos, gusta a los jubilados y a los norteamericanos, quienes se convirtieron en mis compañeros de ese viaje estético hacia las profundidades de un autor cuya decadencia artística y personal culminó en una canción de Mecano: “tirita su burbuja  / al descontar latidos / Dalí se decolora / porque esta lavadora / no distingue tejidos”.

http://www.youtube.com/watch?v=7dbcq7jKLd0

El Dalí del Reina Sofía está lejos de esa decadencia que cantaba Mecano y muestra su encanto mentiroso en una larga fila de visitantes que ahoga al propio museo en una exposición llena de logos y de subvenciones pero previsiblemente cara y que recupera esa tradición extinta de las exposiciones espectáculo. Grandes exhibiciones con colas milenarias que parecían imposibles en un panorama cultural como el que estamos viviendo y que recuerda –esta vez sí- al Dalí de los últimos años: una Cultura Contemporánea que baila con la Muerte una sardana de deshidratación de subvenciones e incendios de recortes. En ese panorama desolador y surrealista, el Reina Sofía saca músculo y muestra el apoyo popular a las artes y las buenas gentes, masas de espectadores que no va ni al cine ni al teatro ni a otras exposiciones, salen de sus escondrijos por esa grieta que abría el asfalto y se pone a hacer cola en Ronda de Atocha 2 (recomiendo esa entrada, es más practicable). Ese músculo que simboliza el apoyo popular a la cultura es en realidad un miembro atrofiado y sujeto por una muleta que se deshace una vez dentro de la exposición que está (des)organizada en torno a once salas que se convierten en otros tantos recovecos de la mente de Dalí. ¿Significa toda esa afluencia de visitantes que Dalí sigue vivo? No, Dalí esta muerto y se ha convertido en un autor putrefacto, en un burro corrupto y esta exposición no hace otra cosa que meterlo en un gran tanque de formol como en esas obras de arte contemporáneo que tanto enfurecen a los jubilados y norteamericanos. Pero antes de soltar más maximalismos dalinianos repasemos brevemente las salas y veamos el contenido que nos ofrecen:

-        Sala 1, primeros años: La exposición empieza como el recibidor de una casa burguesa de los años 70, con el cuadro “Muchacha en la ventana” ante el que la Reina se hizo una fotografía el día de la inauguración (Sofía miraba el paisaje que miraba Ana María). En esta sala nos encontramos el clasicismo de los primeros años de Dalí, enlazado con la Nueva Objetividad que recorría Europa y que combina tan bien con ese cubismo con el que se acerca a los primeros paisajes de Cadaqués. Tres obras que no hay que perderse: el retrato de su padre, efigie castradora que le llevó a visitar la tumba de su hermano muerto y que para su educación sentimental le dejó a mano un libro sobre enfermedades venéreas que marcará su visión de la sexualidad. “Composición con tres figuras. Academia neo-cubista” con una figura representando el amor profano y otra el sacro y en medio una marinero retratado al modo de San Sebastián que tiene a los pies un busto formado por los rostros de Dalí y Lorca ambos protegidos por su santo. Al final de la sala, el famoso retrato de Buñuel con ese paisaje metafísico de fondo y esa nube que recuerda a Mantegna y a la navaja que cortará el ojo de “Un chien andalou”. Junto a él las ilustraciones para el libro que preparaba con Lorca sobre putrefactos, que no son otros sino los académicos y cursis de la época.

-        Sala 2, autorretratos. El autorretrato en Dalí es una reiteración o pleonasmo. Dalí, tras la muerte de su madre se traslada a la Residencia de estudiantes produciéndose importantes cambios en su personalidad. En esta sala vemos tres autorretratos: uno previo a su marcha a Madrid (“Cuello rafaelesco”) donde vemos al Dalí bajo el influjo del pintor Ricardo Pichot y de su tío, conocido y moderno librero y otros dos autorretratos ya en pleno contacto con las vanguardias en una capital de provincias tan grande como es Madrid que recibía a los pintores modernos en la primera década del siglo XX en su huída de la Primera Guerra Mundial. Dalí se pinta cubista, futurista, vestido de obrero y con el diario comunista “L`humanité”, Dalí se pinta imitando al pintor urugayo Rafael Barradas que se paseaba por el Madrid de 1920.

-        Sala 3: “La miel es más dulce que la sangre”. La exposición es tan inmensa y aparatosa que las obras maestras se colocan en los pasillos. La sala está dedicada a la influencia de Lorca en la obra de Dalí y a los tanteos de éste con las vanguardias del momento. Dalí en comandita con nuestro Gran Poeta, en vez de tirarse por el camino del “cubismo lírico” y/o “cubismo jondo” empieza a crear lo que Lorca llamó “estética fisiológica” con un gran despliegue de cuerpos decapitados, desmembrados y órganos sexuales aislados. Podemos señalar la influencia de Miró, Max Ernst o Tanguy o si estamos de otro humor podemos preguntarnos por el alcance de la relación entre Dalí y Lorca quienes compiten ferozmente por ver quién tenía más miedo a las mujeres. Dos cuadros: “Los esfuerzos inútiles” donde una Venus monstruosa y sin cabeza separa los rostros de los dos grandes protagonistas de la sala, el Poeta y el Pintor. También “La miel es más dulce que la sangre” que resume todos esos motivos lorquianos salpicados de referencias al “Los cantos de Maldoror” del  Conde de Lautréamont y en donde los cuerpos partidos, las llamas, las moscas y las plumas vuelven a separar al Pintor del Poeta. También hay profusión de burros podridos que muestran como la Residencia de Estudiantes creó una iconografía propia que fue utilizada en distintos medios (Un chien andalou) y que en este caso parte de una cruel broma al academicismo de Juan Ramón Jimenez, especialmente de su “Platero y yo”, para alcanzar profundidad en la psiqué daliniana.

[...]

Cine de mujer, ¿un nuevo género?

¿Por qué lo llaman cine de mujeres cuando quieren decir cine?

Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 10. Valencia

Hasta el 16 de abril

Nietzsche definió al hombre libre (y ya puestos, a la mujer) como “aquel que piensa de otro modo de lo que podría esperarse en razón de su origen, de su medio, de su estado y de su función o de las opiniones reinantes de su tiempo”. La libertad no entiende de identidades excluyentes, discursos autoafirmativos y mapas territoriales de indudable homogeneidad étnica. La libertad es otra cosa, sin duda peligrosa por cuanto viene a cuestionar la cerrazón corporal y mental que la inseguridad ha promovido a lo largo de los tiempos. Cerrazón provocada por el miedo a ese otro rabiosamente distinto que se halla en el origen de todo.

Hacer ciclos, exposiciones o festivales dedicados a la mujer pueden servir para reivindicar cierta igualdad, pero acarrea también caer en la “trampa” sugerida por la propia Áurea Ortiz, directora del sugerente ¿Por qué lo llaman cine de mujeres cuando quieren decir cine? “Por un lado, pretende decir que el cine que hacen las personas del sexo femenino es cine y no ‘cine de mujeres’, esa etiqueta reduccionista, pero por otra, el único vínculo de unión de las películas que lo conforman es el hecho de estar dirigidas por mujeres”.

Las mujeres directoras de las películas que conforman el ciclo del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM), atrapadas en esa red lanzada por Áurea Ortiz, discreparían igualmente. Ninguna pondría objeción, lógicamente, a la visibilidad de su cine en aras de la igualdad, pero en tanto creadoras libres (y Agnès Varda es un sobresaliente ejemplo) les traería al pairo su condición femenina: el cuerpo que habitan no dice nada a favor o en contra de su talento. Es más: Varda, a punto de cumplir los 85 años, lleva casi 60 rompiendo moldes artísticos, empujada por su espíritu libertario más que por su corporalidad femenina.

Pensar a contracorriente de “su origen” y de las “opiniones reinantes de su tiempo” es lo que hace a esas mujeres libres. Y encorsetarlas en este nuevo género de “cine de mujeres”, tan del gusto de la corrección política, es hacer un flaco favor a su espíritu, digamos, indomable. “La comedia romántica ¿es cosa de mujeres?”, como se pregunta Nacho Moreno, en la conferencia que acompaña a la proyección de El amigo de mi hermana (Lynn Shelton). “El cine bélico, ¿es cosa de hombres?”, como se cuestiona Carlos Losilla, para la presentación de En tierra hostil (Kathryn Bigelow). Y vuelta a empezar: ¿cosas de hombres? ¿cosas de mujeres? ¿Y…? La libertad escapa a esos encapsulados, y la libertad es el riesgo que han de correr unos y otras para tratar de articular sus rabiosas diferencias, entre sí y para sí.

Que es lo que hacen, por otra parte, Agnès Varda, Lucía Puenzo, Lynn Shelton, Kathryn Bigelow y Greta Schiller en las películas del, ahora sí, estupendo ciclo: Las playas de Agnès, XXY, El amigo de mi hermana, En tierra hostil y París era una mujer, respectivamente. Películas que entre el 10 y el 16 de abril se proyectarán en el MuVIM, acompañadas de conferencias: las ya citadas de Nacho Moreno y Carlos Losilla, junto a las de la propia Áurea Ortiz, Santi Barrachina y Luci Romero.  Películas todas ellas que, de una u otra manera, cuestionan precisamente los compartimentos estancos a los que pretenden reducirnos tanta corrección política. ¿Cine de mujeres? No, por favor. Simplemente cine y del bueno. 

Salva Torres