“Hay que acabar con la precariedad de los artistas”

#MAKMAEntrevistas | José Miguel Cortés (IVAM), Rafael Company (MuVIM) y Carlos Reyero (Museo de Bellas Artes de Valencia)
Día Internacional de los Museos
Lunes 18 de mayo de 2020

¿Ya nada será igual o todo volverá a su cauce? ¿Los museos deberán cambiar de modelo expositivo y la forma de mostrarlo? ¿Y, como los museos, el resto de agentes culturales y sociales que, a rebufo de lo que les sucede a estas instituciones más o menos longevas, se ha visto igualmente afectado en su actividad diaria por la inesperada irrupción de la pandemia a causa del coronavirus? A estas y otras cuestiones tratan de dar respuesta los directores del IVAM, José Miguel Cortés, del MuVIM, Rafael Company, y del Museo de Bellas Artes de Valencia, Carlos Reyero, con motivo del Día Internacional de los Museos, que cada 18 de mayo se viene celebrando desde hace ya más de 40 años.

“Yo rara vez entro en un museo de historia natural sin sentirme como si estuviera asistiendo a un funeral”, decía el ensayista John Burroughs. El poeta Jean Cocteau profundizaba en ese carácter funerario: “El Louvre es un depósito de cadáveres. Vas allí a reconocer a tus amigos”. Por el contrario, el literato Jules de Goncourt veía su lado positivo: “Lo que, tal vez, tiene más sentido que cualquier otra cosa en el mundo es un cuadro en un museo”. Para concluir, el escritor Henry James se refería a ellos mediante la siguiente paradoja: “En los museos y los palacios somos radicales y conservadores alternativamente”. Bueno, pues cuando todavía ni tan siquiera se había resuelto el papel de los museos en la sociedad de consumo, viene ahora un virus y zarandea aún más sus frágiles cimientos.

Obras de Jorge Peris. Imagen cortesía del IVAM.

“La pandemia pone de relieve, de forma dramática y en un contexto desolador, que determinados retos se han de abordar con mayor premura de la prevista. Hay generaciones que, aunque pueden estar acercándose al fenómeno museístico por prescripción de los educadores, o de otras personas, quizá no estén interiorizando -o no del todo- el altísimo valor cívico y cultural de estas instituciones”, señala Company, quien plantea que «la respuesta» a las necesidades de las nuevas generaciones “exige, con seguridad, algo más que la filmación de una exposición, por más que esto también deba hacerse”.

En el MuVIM dice haber tenido “experiencias fantásticas con, por ejemplo, la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’: han sido personas muy jóvenes las que han hecho venir al museo a sus amigos de fuera del instituto, a sus padres o abuelos… pero creo que deberemos reflexionar muy mucho. Al fin y al cabo, ya se han publicado libros con títulos tan sugerentes como ‘Por qué no vienen a los museos’, y por más que el MuVIM haya tenido cifras francamente magníficas de asistencia, las nuevas condiciones que la pandemia está creando no pueden obtener la callada por respuesta”.

La artista Julia Galán (dcha) y la comisaria Semíramis González, junto al mural ‘Un grito a voces’. Imagen cortesía del MuVIM.

“Yo hablaría”, afirma Cortés, “de dos tipos de cambios: unos más inmediatos y otros más profundos. De los inmediatos, nos encontramos con una gran paradoja, porque durante mucho tiempo hemos estado luchando porque los museos fueran más participativos, más accesibles, más colaborativos, incluso facilitar por ejemplo a personas invidentes que pudieran tocar determinadas esculturas o el hecho de que hubiera hojas de sala o revistillas para que la gente las cogiera y, de repente, todo esto se ha anulado completamente, y eso ya es de efecto inmediato. Aparte de las distancias, los recorridos, los geles, las mascarillas…”.

“Luego está el hecho”, añade Cortés, “de las exposiciones que podremos o no podremos hacer. Porque no es lo mismo hacer una de artistas valencianos, que las obras que tenemos que recoger están a tres calles, que el 80% de las internacionales que solemos hacer y que ahora estamos pendientes de un hilo, porque igual un correo que tiene que venir de Alemania, pues igual ahora no quiere venir, por no hablar del transporte y del cierre de fronteras”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes de Valencia, por cortesía de la Generalitat Valenciana.

Para el director del IVAM, el museo hay que entenderlo “como una institución vinculada al resto de sectores sociales. Al igual que cuando se dice que de esta pandemia saldremos todos o no saldremos, del museo cabe decir lo mismo. Hay que reconfigurarlo, con los medios digitales, pero al mismo tiempo hay que plantear qué pasa con los otros sectores sociales, qué pasa con el desprecio profesional por los artistas y de las personas que colaboran con los museos, desde los técnicos hasta los que hacen los videos o las visitas guiadas. Hay que acabar ya con esta precariedad absoluta de los artistas, de manera que tengan las condiciones laborales pertinentes. Y esto no se soluciona con subvenciones, sino con programas estructurales de largo alcance y pensados, no con ocurrencias”.

¿En qué sentido ha cambiado la estrategia de los museos la inesperada aparición de la pandemia? Reyero responde que, “fundamentalmente, en tres direcciones”, y las enumera: “En primer lugar, una necesidad de potenciar los fondos propios y la especificidad de cada museo; en segundo lugar, un mayor cuidado por los intereses concretos de los visitantes: y, en tercer lugar, un relanzamiento de las actividades virtuales”.

Rafael Company, en el centro de la mesa, durante la presentación de una de las exposiciones del MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM.

Company asegura que hacer conjeturas, con respecto a la tendencia futura del público que acude a los museos, ante un virus del que no conocemos casi nada le parece demasiado arriesgado. “La ‘democratización de la cultura’ tras la Segunda Guerra Mundial no puede ser considerada un fenómeno negativo: al contrario. Otra cosa es la existencia de determinados excesos y de mercantilizaciones abusivas. Pero, desde luego, a mediados de mayo de 2020 no se puede augurar nada concluyente ni sobre las dimensiones y paradojas del turismo de masas ni sobre los aspectos anejos. El tiempo dirá aunque, por desgracia, he de reconocer que alguna cabra siempre querrá tirar al monte”.

“El museo no existe sin público”, señala Reyero. “Será necesario promover experiencias más intimas con la obra de arte. Probablemente cambien las razones por las que se visita un museo”, añade. Company extiende la reflexión más allá de los miembros de la profesión museística: “Creo que debe abrirse mucho el abanico de consultas, que deben ser muchas las experiencias a contrastar, y muchas las ideas a valorar. Si entendemos que somos un servicio público, y lo somos, debemos comportarnos como tal. Y, en la nueva coyuntura, determinados factores no pueden obviarse; quiero que se me entienda bien: antes de la pandemia ya no podían ignorarse, pero es que después de la pandemia sería pura ceguera menospreciarlos. Las plurales necesidades sociales, siempre, en el centro de las iniciativas. E insisto en lo de plurales”. 

‘Radicantes’, ciclo de danza en el IVAM, por cortesía del Instituto Valenciano.

“Tenemos que cambiar la concepción”, subraya Cortés, “no puede ser que la gente entienda venir al museo cada dos o tres meses porque se cambia una exposición. Tenemos que plantear el museo como un lugar en el que uno acude habitualmente. Un museo no puede ser ese lugar sacrosanto, de templo, sino que debe ser un espacio más participativo y colaborativo, en el que la gente tenga el deseo y la necesidad de acudir periódicamente. Es un cambio no tanto de masas, sino de maneras de funcionar. Hay que estar preocupado por el entorno, pero sin dejar de ser un museo internacional”.

¿La percepción de los artistas e incluso del público tendrán igualmente consecuencias a la hora de la creación y del propio consumo? “En los museos de carácter clásico el canon de valoración de las obras depende de muchos factores. El hecho de que sean más o menos visitados no cambiará el prestigio de los artistas ni de las piezas”, apunta Reyero, quien afronta el Día Internacional de los Museos, este año bajo el lema de la igualdad, diversidad e inclusión, con “actividades presenciales restringidas” y el impulso de una pintura colaborativa online “con la ayuda de la artista plástica Tina McCallan”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes, antes de que se desencadenara la pandemia. Imagen cortesía de la Generalitat Valenciana.

“Vamos a proponer a los usuarios, necesitamos 110, para pintar el cuadro ‘El oído’, de Miguel March (València, 1633-1670). Cada uno desde su casa pintará un cuadrado del cuadro y luego la artista unirá los cuadrados. El resultado final se publicará en la web y las redes sociales del museo. Es un proyecto que despierta la creatividad de los usuarios, los hace partícipes de una pintura colectiva y crea interés por la colección del museo”, agrega Reyero.

¿Saldremos de esta pandemia con otra percepción de la vida y del arte? Company se refiere a la inquietud reinante: “Muchas personas de la industria cultural tienen por delante meses, cuanto menos, de grandes zozobras. De reinvenciones perentorias. De cuestionamientos sobre la continuidad de muchas cosas. Y tampoco es, ni será un camino de rosas para los trabajadores de la administración: la vuelta a los despachos, a los espacios de siempre, no está exenta de interrogantes. Así que, resumiendo, en este mayo de 2020 y a pesar de todo, el MuVIM y otros muchísimos museos hemos querido y podido ‘izar el pabellón’ en la medida en que ha sido posible. Todo un logro, francamente”.   

  

Nuria Enguita y José Miguel Cortés. Imagen cortesía del IVAM.

“Los seres humanos somos muy olvidadizos”, proclama Cortés. “Si esto se soluciona de aquí al verano será una cosa, pero si en septiembre se produce un repunte y volvemos a encerrarnos será otra. Con la crisis de 2008 ya se habló de cambiar los sistemas productivos y estamos en 2020 y no ha cambiado nada. Tras los atentados terroristas de Nueva York se escribieron centenares de artículos diciendo que ya jamás se construirían rascacielos por el temor de la gente, y nunca se han construido más rascacielos que desde entonces. En la llamada fiebre española de hace un siglo murieron entre 50 y 100 millones de personas y afectó a la gente de entre 20 y 40 años, y quién se acuerda de todo aquello y qué cambió. No es bueno hacer predicciones en caliente”, subraya el director del IVAM, quien tiene previsto para este Día Internacional de los Museos la exhibición de varios videos sobre el tema de los signos, también un diálogo con Nuria Enguita (directora de Bombas Gens) y, con respecto a lo virtual, “tenemos que dar un paso adelante y, para ello, hace falta tiempo y mucho dinero e imaginación para hacerlo posible”, concluye.

Charlotte, obra del artista Iñaki Torres.

Salva Torres

Entre el academicismo y la modernidad

‘Ni clásicos ni modernos. Buscando la verdad en el Museo de Bellas Artes’
Museo de Bellas Artes de València
San Pío V 9, València
Del 27 de febrero al 24 de mayo de 2020

El Museo de Bellas Artes de Valencia inaugura la exposición ‘Ni clásicos ni modernos. Buscando la verdad en el Museo de Bellas Artes’, que muestra obras que no están encuadradas con claridad en un periodo artístico concreto, transitando entre los años cincuenta y ochenta del siglo XIX y que ofrecen una nueva mirada sobre la pintura del siglo XIX.

Las pinturas de esta exposición se podrían denominar clásicas porque remiten a modelos antiguos, tanto por el tema como por la forma, y encarnan un canon estético e ideológico codificado, de raíz académica, siguiendo prácticas consolidadas por el uso, en cuanto a la creación, contemplación y destino como obras de arte. Pero, a la vez, podrían ser modernas por ser pinturas de su tiempo, por el mensaje de actualidad, por la destreza en la ejecución o por el conocimiento de los recursos representativos.

Vista de la exposición ‘Ni clásicos ni modernos’. Museo de Bellas Artes de València

‘Ni clásicos ni modernos’ analiza cómo el deseo de representar de forma sincera el mundo conocido empezó a cuestionar las convenciones de la belleza académica. Se trata de un momento de posibilidades abiertas, donde los principios tradicionales no han desaparecido, pero ya se detecta una gran autenticidad expresiva.

La exposición se compone de treinta nueve piezas seleccionadas de los fondos del Museo y una de la Diputación de València, y está dividida en cuatro secciones, tituladas ‘Pasado y emoción’ (pintura histórica, religiosa y decorativa), ‘Individuo y apariencia’ (retratos), ‘Escenario y lugar’ (paisaje) y ‘Pueblo y progreso’ (tipos y costumbres).

Se exhiben obras de Ignacio Pinazo, Francisco Domingo, Salvador Martínez Cubells, Antonio Gisbert, Raimundo de Madrazo, Francisco Pradilla, Martín Rico, Antonio Muñoz Degrain o Bernardo Ferrandiz , entre otros.

Carlos Reyero y Carmen Amoraga durante la presentación de la muestra ‘Ni clásicos ni modernos’ en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

La directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, y el director del Museo de Bellas Artes de València, que es el comisario de esta exposición, Carlos Reyero, han presentado los detalles de esta muestra que estará abierta hasta el 24 de mayo de 2020.

Carmen Amoraga ha considerado que esta exposición cumple un doble objetivo, “por un lado se muestra un periodo de la historia del arte que no se expone actualmente en la colección permanente del Museo y, por otro, salen a la luz fondos valiosos que guarda el museo”. Ha recordado que la difusión de lo que el museo contiene en sus almacenes es una de las líneas de actuación del actual director del Museo de Bellas Artes.

De las obras expuestas, solo una de ellas se encontraba en la colección permanente: ‘Retrato de señora vestida de negro’, de Raimundo de Madrazo, el resto han salido de los almacenes del museo. Algunas de las obras de esta exposición se han exhibido con anterioridad en exposiciones temporales, pero hay dos que no se han expuesto nunca: ‘El Clavari’, de José Benavent Calatayud, y ‘Mendigo’, de José Bru Albiñana.

Vista de la exposición ‘Ni clásicos ni modernos’. Museo de Bellas Artes de Valencia.

Las obras han necesitado la correspondiente revisión de las restauradoras del museo. De las 38 obras inspeccionadas y acondicionadas para esta exposición, dos de ellas han requerido una restauración más profunda: ‘Retrato de niños’, de Francisco Domingo Marqués, y ‘Mendigo, de José Bru Albiñana.

El director del museo y comisario de la exposición, Carlos Reyero, ha destacado la necesidad de “diluir, con una mirada alejada de prejuicios estéticos, la frontera que suele trazarse entre academicismo y modernidad, entre tradición artística y realidad visual. A través de un término más amplio, como es la búsqueda de la verdad, que cada artista persigue a su modo, la exposición invita a reflexionar sobre conceptos de plena actualidad, tales como tradición, memoria, identidad, emoción, grupo social, pueblo o patria, que son angulares en el ámbito cultural y artístico de la segunda mitad del siglo XIX”.

Detalle de la obra ‘Retrato de señora vestida de negro’, de Raimundo de Madrazo. Fotografía cortesía del Museo de Bellas Artes de València.

MAKMA

Regresa Equipo Crónica

Exposición antológica del Equipo Crónica
Centro Cultural Bancaja
Plaza Tetuán, 23. Valencia
Inauguración el 22 de septiembre de 2016

Fundación Bancaja, con la colaboración de la Obra Social “la Caixa”, inaugura una nueva exposición de producción propia que ofrecerá al público una amplia retrospectiva de Equipo Crónica con más de 165 obras que la convierten en la antológica más completa que se ha realizado hasta la fecha de este colectivo artístico. La exposición mostrará obras desde el origen simultáneo de Equipo Crónica con el movimiento de Estampa Popular de Valencia a finales de 1964, hasta las últimas obras en el cambio de la década de los años 70 a los 80. La muestra contará con la colaboración de la Obra Social “la Caixa” en virtud del convenio de colaboración firmado por el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, y el director territorial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana, Bibiano Martínez. Esta revisión de la obra de Equipo Crónica permanecerá en el Centro Cultural Bancaja de Valencia hasta el 8 de enero de 2017.

Desarrollada por el historiador Boye Llorens Peters a partir de la idea original de comisariado del historiador Tomàs Llorens Serra, las obras que conforman esta exposición proceden de instituciones públicas y privadas como la Fundación Bancaja, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Artium – Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo Vitoria Gasteiz, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Fundación Juan March, Universitat de València, IVAM, Galería Helga de Alvear, Museo Patio Herreriano de Valladolid, Fundación Bancaria “la Caixa”, Diputació de València, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), Museo de Bellas Artes de Valencia, Ayuntamiento de Valencia, Galería del Palau, Galería Guillermo de Osma y la Fundación Anzo, además de colecciones privadas como las de Guillermo Caballero de Luján, Colección Azcona y Colección Mariano Yera, entre otras.

Bibiano Martínez y Rafael Alcón. Imagen cortesía Fundación Bancaja.

Bibiano Martínez y Rafael Alcón. Imagen cortesía Fundación Bancaja.

Junto a la exposición se editará un catálogo con textos de Michèle Dalmace, Valeriano Bozal y Tomàs Llorens. Bozal y Llorens compartieron aquellos años con Equipo Crónica, por lo que sus textos revisarán la relación vivida, así como la perspectiva histórica y el contexto teórico que les preocupaba e inspiraba sus creaciones.

Equipo Crónica fue constituido en 1964 por tres artistas valencianos: Rafael Solbes (1940‐1981), Manuel Valdés (1942) y Joan Antoni Toledo (1940‐1995), abandonando este último enseguida el grupo para proseguir su camino en solitario. A lo largo de los años en los que estuvo activo tuvo una amplia proyección pública en el arte español y una presencia significativa en los ambientes artísticos de Francia, Italia y Alemania. El trabajo anónimo y en grupo, la articulación de los trabajos en series, la evocación de imágenes procedentes de los medios de comunicación y la apropiación crítica de referencias a la historia y al arte fueron los principales rasgos de su actividad creadora, deliberadamente vinculada a la realidad sociopolítica española del momento.

Buenas Prácticas contra malos hábitos

Presentación del Código de Buenas Prácticas de la cultura valenciana
Teatro Principal de Valencia
Miércoles 14 de octubre de 2015

Frente a la política cultural de “grandes ocurrencias” y “tóxica” del anterior gobierno del Partido Popular, según la definió Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, la actual Conselleria pretende devolverle a la cultura “el respeto que se merece”, a juicio de Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio. Para ello, Vicent Marzà, conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, presentó en el Teatro Principal, junto a Girona y Amoraga, el Código de Buenas Prácticas que sentará las bases de esa política cultural valenciana.

Los tres pusieron el acento en el pasado, en la red clientelar del PP urdida a base de “amiguismos” y proyectos sin sentido, “como sean, pero con buena foto” (Marzà), para mirar enseguida hacia el futuro. Y el futuro pasa por ese Código de Buenas Prácticas que presentaron primero a los medios y después a responsables culturales de la sociedad civil, de empresas del sector y de la Administración pública, a modo de declaración abierta del “cambio de rumbo” que se pretende. Una “hoja de ruta” basada en los cinco términos expuestos por Amoraga: “Ética, eficacia, idoneidad, investigación y autoevaluación”.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

El Código de Buenas Prácticas, que esperan sea firmado por el resto de instituciones públicas, pretende entre otras cosas que los directores de los centros culturales de referencia en la Comunidad Valenciana sean elegidos mediante concurso público, atendiendo a los principios de mérito y capacidad. Para esa selección, se contará con representantes de la Administración (entre un 20 y un 33%), de la sociedad civil (con idéntico porcentaje) y de expertos científicos (33 a 50%).

El IVAM sería un ejemplo, aunque no calcado del todo. No así el Palau de Les Arts. “Es un contrato con el que nos hemos encontrado [referido al del intendente Davide Livermore] y al que, pese a todo, le hemos explicado nuestra postura, que ha aceptado y aplicado de manera rápida”, explicó Girona, quien matizó que, en todo caso, los sueldos de los nuevos directivos serán similares a los de un director general o un secretario autonómico, entre 50.000 y 60.000€.

También la Diputación de Valencia, con los recientes nombramientos sin concurso público de por medio de los directores del MuVIM y del Museu Valencià d’Etnologia, Rafael Company y Francesc Tamarit, respectivamente, se sale de esa nueva hoja de ruta. Aún así, Girona afirmó que brindarían al ente foral la oportunidad de sumarse al Código de Buenas Prácticas. Un manual que obligará igualmente a resolver la provisionalidad del nuevo director del Museo de Bellas Artes, José Ignacio Casar Pinazo, que vino a sustituir en el cargo a la defenestrada Paz Olmos. “Habrá concurso público al que, por supuesto, se podrá presentar”, agregó.

El manual presentado con la mejor de las voluntades y propósitos nace con dificultades. Vicent Marzà habló de “regalo envenenado” la política cultural que heredan del PP, al tener que asumir el nuevo gobierno convenios plurianuales ya consignados. Además, como subrayó Girona, “de 2008 a 2013 el Presupuesto de Cultura se ha reducido en un 50%”. Una vez expresado el lamento, tanto Marzà como el propio Girona aseguraron que la política cultural sería “prioritaria”. Sustentaron su convicción en la importancia que está adquiriendo la cultura como industria: “Es una herramienta fundamental para el desarrollo social y económico de un país”. Amoraga, recordando una frase del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, dijo que frente al “pan o cultura” con la que justificó el PP los recortes presupuestarios, ellos abogaban por “pan y cultura”.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, en la presentación del Código de Buenas Prácticas. Imagen cortesía de Generalitat Valenciana.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, en la presentación del Código de Buenas Prácticas. Imagen cortesía de Generalitat Valenciana.

Salva Torres

Paz Olmos, otro ‘cadáver’ cultural

Paz Olmos, destituida como directora del Museo San Pío V
Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte
Generalitat Valenciana

A Consuelo Císcar la echaron del IVAM, o se fue, según el color con el que se mire su marcha, antes del cambio de rumbo político. Y, tras él, han seguido sus pasos Inmaculada Gil Lázaro, responsable de Teatres, y ahora Paz Olmos, directora del Museo San Pío V. ‘Cadáveres’ culturales de la época de gobierno del PP, al que cabría sumar los de Mayrén Beneyto, como responsable de la concejalía de Cultura, y la propia Rita Barberá, como alcaldesa de Valencia. Un ramillete de mujeres que, tras formar parte durante años de la escena pública valenciana, desaparece, para tristeza de sus correligionarios y alegría de quienes las sufrieron.

En el caso de Paz Olmos (ver: https://www.makma.net/san-pio-v-el-museo-sin-rumbo/),  resulta harto elocuente atender a las razones dadas por la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte para justificar su destitución. Según informa Europa Press, a la directora del Museo San Pío V se le comunicó que, después de haber evaluado un informe sobre el estado de conservación de las obras de arte y de la gestión global de la pinacoteca, se ha decidido retirar a Paz Olmos de la dirección del Museo de Bellas artes «para empezar una nueva etapa de gestión que garantice la conservación y el buen funcionamiento del que es el museo con el fondo artístico más importante de las valencianas y los valencianos y uno de los patrimonios artísticos más importantes en el ámbito europeo».

Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia.

Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia.

De manera que, según se informa en el comunicado de Cultura, se prescinde de su gestión como responsable del museo, tras lo cual Paz Olmos cuenta con diez días para hacer las alegaciones pertinentes a esta decisión.

Según indica la Conselleria, pasado el periodo de alegaciones de la que ha sido directora del Museo de Bellas artes, desde la Conselleria de Educación se procederá a designar una persona que lo dirija de forma provisional, durante unos meses, hasta que esté elaborado un manual de buenas prácticas en instituciones culturales que permita presentar candidaturas a las direcciones como las de esta pinacoteca.

El conseller de Cultura, Vicent Marzà, tiene la intención de escuchar a los técnicos del museo que han llevado a cabo tareas de conservación y restauración de las obras de arte, así como del equipo especializado en las distintas áreas de gestión para iniciar un funcionamiento transparente, racional y justo de la pinacoteca, según se apunta en el comunicado.

Medidas

Del mismo modo, desde la Conselleria «se tomarán las medidas de urgencia necesarias para evaluar y solucionar en los términos que se pueda la climatización del museo, que ha generado problemas tanto para los visitantes como para la conservación de las obras. La dirección del museo tenía constancia de esta problemática desde diciembre de 2014, pero se optó para bloquear el contrato de mantenimiento de las instalaciones.

Por otro lado, ha destacado que los principales protocolos de actuación se centrarán en líneas de actuación relacionadas con la conservación y restauración de los fondos; medidas para reactivar el mantenimiento de las instalaciones; medidas para garantizar la vigilancia y la seguridad de las obras; la reactivación de las funciones del patronato del museo; así como la revisión de las necesidades de personal técnico y especializado del museo.

Paz Olmos en una imagen extraída de Youtube durante la presentación de la Sala Sorolla en noviembre de 2011.

Paz Olmos en una imagen extraída de Youtube durante la presentación de la Sala Sorolla en noviembre de 2011.

Ver lo publicado en Makma, cuando fue nombrada directora del San Pío V:
https://www.makma.net/san-pio-v-el-museo-sin-rumbo/
https://www.makma.net/ester-alba-paz-olmos-ocupa-un-cargo-que-no-entiendo/

 

 

El Carmen ‘obligado’ a acoger a Císcar

Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia

“Vivo sin vivir en mí”, que decía Santa Teresa. Felipe Garín, director del Centro del Carmen, podría decir algo parecido. La exposición ‘Espacialismo Cromático’, dedicada a la santa con motivo de la celebración del V Centenario de su nacimiento, en cuyo comisariado participa Consuelo Císcar, ha encontrado hueco en El Carmen. Lo ha tenido que encontrar. Después de que fuera rechazada por el actual director del IVAM, José Miguel G. Cortés, Garín se ha visto ‘obligado’ a encajarla entre dos de sus exposiciones programadas por decisión de las altas instancias.

“Me pidieron de la Conselleria de Cultura que hiciera un hueco a la exposición, y es lo que he hecho”, aseguró Garín en el contexto de presentación de la Colección Mariano Yera. Estaba pensada para la Sala la Muralla del IVAM, cuando Consuelo Císcar regía los destinos del instituto valenciano. Pero la actual dirección del museo rechazó tal posibilidad. De manera que la exposición, para no quedarse en el limbo, recala en El Carmen a petición expresa de la Conselleria de Cultura. Será presentada el próximo 17 de febrero y permanecerá por espacio de un mes largo.

Obra de Equipo Crónica de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Equipo Crónica de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

‘Espacialismo cromático’ es una muestra dedicada a la figura de Santa Teresa de Jesús con motivo de la celebración del V Centenario de su nacimiento y dentro del programa cultural previsto a nivel estatal para este año 2015. La exposición cuenta con varios comisarios, entre ellos José Siles y la ex directora del IVAM Consuelo Císcar, recuperada de esta forma para la causa artística en Valencia poco menos de un año después de su ¿dimisión? al frente del museo valenciano.

La selección de piezas para la exposición procede, en muchos casos, de los propios fondos del IVAM, que cederá obras para este proyecto ‘encajado’ en El Centro del Carmen, tras su rechazo por parte del actual equipo de dirección del instituto de arte moderno. ‘Espacialismo cromático’ forma parte de un programa global elaborado por la Comisión Ejecutiva para el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús, promovida desde el Gobierno Central, que incluye proyectos de distintas administraciones y entidades para conmemorar la vida y obra de una de las máximas exponentes del Siglo de Oro español.

Obra de Manuel Miralles de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Manuel Miralles de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

El Museo de Bellas Artes inaugurará también en Valencia, del 15 de junio al 1 de septiembre de 2015, una muestra sobre La Huella de Teresa de Jesús en el Arte Valenciano, según adelanta Daniel Borrás en El Mundo Comunidad Valenciana. Dirigida por el catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Valencia Daniel Benito, estará compuesta por obras de José de Ribera y por los lunetos de José Vergara Gimeno (Valencia 1726-1799), que relatan pasajes de la vida de la Santa, procedentes del desaparecido Convento de San Felipe en Valencia. Además, se expondrán obras de Andrea Vaccaro, Gaspar de la Huerta, Vicente Salvador Gómez y algunas otras obras procedentes de museos de Valencia.

Obra de Manuel Quejido de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Manuel Quejido de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Salva Torres

Visual Talent: se busca joven renacentista digital

Visual Talent, concurso organizado por ESAT
Escuela Superior de Arte y Tecnología
C / Viciana, 5. Valencia
Pruebas en Museo de Bellas de Artes, Las Naves, Estudios falleros
Cuatro fases, que concluyen en agosto

“Al arte le ha gustado admitir la crisis para avanzar”. Lo dijo Alberto Adsuara en calidad de Director de Producción de Visual Talent, un concurso internacional en formato de reality show “serio” que ha puesto en marcha la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, para descubrir jóvenes artistas en la era digital. Admitida la crisis del arte en su actual formato de obra palpable, físicamente adscrita al espacio de galería o museo, parece que toca avanzar. ESAT lo hace promoviendo un concurso destinado a jóvenes de entre 16 y 25 años del bachillerato artístico que se imparte en los 227 colegios de España, a todos los cuales se ha dirigido la Escuela de Arte y Tecnología con el fin de que participen sus alumnos.

Carlos Romero, coordinador de Visual Talent, apuntó el perfil buscado: “Jóvenes que tengan una visión renacentista del arte ahora; un tipo de artista que maneje las diferentes técnicas digitales”. Un artista 360º capaz de dibujar con tableta, hacer fotografía o video con su teléfono móvil. Alguien, además, capaz de superar  diferentes pruebas, incluidas las de formato reality show pero “serio”, como se encargó de subrayar Adsuara. Porque una cosa es la espectacularidad del concurso, derivada del propio formato y de la inercia de los tiempos audiovisuales, y otra su frivolidad. “La espectacularidad es bienvenida, pero dentro del ámbito universitario; un reality serio”, agregó Adsuara.

Logotipo de Visual Talent. Imagen cortesía de ESAT.

Logotipo de Visual Talent. Imagen cortesía de ESAT.

Conviene recordar, para que el avance del arte en medio de la crisis no sea atropellado, que, por ejemplo, artistas como Canaletto o Vermeer utilizaron la cámara oscura propiciada por los avances técnicos del XVII y XVIII para lograr un mayor efecto de realismo en sus obras. Otros hicieron lo propio, demostrando que sólo aquellos artistas capaces de dominar el poder de la máquina, derrotándola mediante la creación de poderosas metáforas visuales, alumbraron el arte. El talento (Talent) implícito en la convocatoria lanzada por ESAT tiene mucho que ver, valga la redundancia Visual, con esa vuelta de tuerca de la creatividad en tiempos de maravillas técnicas.

En todo caso, Visual Talent, presentado en el Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia, pretende dos cosas fundamentales. La primera, sin duda obvia, es “identificar el talento creativo” de esos jóvenes artistas poseedores de “una completa formación”, según explicó Jaime Torres, director de ESAT. Para ello, el concurso contempla cuatro fases, la primera de ellas mediante convocatoria online que se cierra el 14 de junio, en la que se seleccionarán 50 aspirantes a partir de la inclusión de tres a cinco imágenes en el área de diseño y arte subidas a una plataforma privada.

Concurso 'Visual Talent'. Imagen cortesía de ESAT.

Concurso ‘Visual Talent’. Imagen cortesía de ESAT.

La segunda y tercera fase, ya en julio, permitirá reducir los aspirantes a 10, de los cuales saldrán en la cuarta fase los tres ganadores premiados con una beca de estudios para Diseño gráfico 2.0 y Bellas Artes en ESAT, valorada cada una en 20.000€. Charlas, talleres, clases magistrales y pruebas, “todavía secretas” (“hasta ahí puedo leer”, señaló con humor Jaime Torres), que se realizarán en el Museo de Bellas Artes, Las Naves y estudios de artistas falleros, permitirán evaluar las capacidades de los jóvenes participantes.

Pero Visual Talent también pretende, en medio del desierto de la crisis económica, regenerar el esquilmado tejido productivo. “Con un 57% de desempleo juvenil en España, es nuestra obligación enfocar el talento hacia el empleo”, destacó Jaime Torres, quien aseguró que en ESAT la “empleabilidad” de sus alumnos era “alta”. Se trata, terminó diciendo, de “inocular lo digital en los procesos productivos”. Y se puede añadir una tercera aportación de Visual Talent: aquella que tiene que ver con la propia interrogación acerca del arte en tiempos de crisis. Alberto Adsuara lo avanzó, al hilo de su cuestionamiento: “Queremos que el concurso nos dé ciertas claves acerca de lo que es el arte ahora».

Visual Talent. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT.

Visual Talent. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT.

Salva Torres

San Pío V: el museo sin rumbo

Debido a la cada vez más criticada situación en la que se encuentra la gestión del Museo de Bellas Artes de Valencia, recuperamos este comunicado, impulsado por las asociaciones de artistas visuales y críticos de arte de la Comunitat Valenciana, que se hizo público el día 5 de julio de 2011, solo dos horas después de que el Secretario Autonómico de Cultura de la Generalitat Valenciana, Rafael Ripoll, anunciara durante una rueda de prensa que se iba a nombrar a Paz Olmos como directora del Museo de Bellas Artes de Valencia.

La noticia del nombramiento causó estupor dentro y fuera de Valencia, consiguiendo que el comunicado obtuviera, antes de acabar el día, el apoyo de las principales asociaciones profesionales  de artistas, críticos de arte, comisarios de exposiciones y otros profesionales del sector del arte en el Estado español.

Este documento sirve para recordar a los políticos que la mantienen en el cargo que ha llegado el momento de abrir un concurso público, para designar a un profesional con el perfil académico adecuado que permita abordar la aplicación de parámetros científicos a ese museo, uno más, que carece de rumbo.

José Luis Pérez Pont

Imagen obtenida en la web de la "Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V". Según el pié de foto que indican, se trata de "Paz Olmos, Directora del Museo junto a su simpática madre". Foto: Imagen Valencia.

Imagen obtenida en la web de la «Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V». Según el pie de foto que indican, se trata de «Paz Olmos, Directora del Museo junto a su simpática madre». Foto: Imagen Valencia.

COMUNICADO:

Tras conocer la noticia de la designación de Dª Paz Olmos como nueva directora del Museo de Bellas Artes de Valencia, las asociaciones abajo firmantes —en representación de los más de dos mil novecientos profesionales que las integran en la Comunidad Valenciana y en España— queremos manifestar nuestro absoluto desacuerdo por esta decisión.

La Generalitat Valenciana, al designar de este modo a quien asumirá la dirección del Museo de Bellas Artes de Valencia, incurre en lo que consideramos una nueva intromisión política en la vida cultural de la Comunitat Valenciana, que impide el nombramiento de un profesional idóneo para ocupar la dirección de la que está considerada como segunda pinacoteca del estado español. La persona designada por el órgano político, Dª Paz Olmos, no reúne la experiencia, la formación académica ni los conocimientos que habrían de legitimarla al frente de esa alta institución museística.

La elección, cuyo objetivo subraya únicamente su sentido político, viene a sumarse a la lista de otras designaciones, en manos de personas con nula experiencia ni formación en comisariado y/o investigación en teoría e historia del arte. A pesar de que algunas voces califican a la nueva directora como una buena gestora, queremos aclarar que la dirección de un museo se debe llevar a cabo por profesionales que puedan marcar las pautas de una programación coherente y de calidad, así como labores de conservación, incremento e investigación de sus colecciones. La gerencia y la administración son labores complementarias a la dirección, pero el perfil profesional requerido es muy diferente.

Interpretamos esta decisión del ejecutivo valenciano como un gesto de desprecio hacia la formación, el conocimiento y la valía de los numerosos profesionales capacitados que podrían optar a ocupar un cargo de tanta relevancia intelectual. Mediante la designación política de Dª Paz Olmos se ha negado a los intelectuales preparados el acceso público a un concurso, conforme al Código de Buenas Prácticas, mediante el que poder realizar el nombramiento que mejor convenga a los intereses culturales de la sociedad.

Al principio de la democracia española, los más prestigiosos profesionales eran llamados a desempeñar cargos políticos para contribuir a la evolución de la sociedad y la mejor gestión de lo público. Ahora algunos políticos quieren ocupar los lugares de excelencia intelectual que, como consecuencia, le son negados a los profesionales.

Valencia, 5 de julio de 2011

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)
http://www.avvac.net

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)
http://avca-critica.org

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)
http://www.acca.cat

Asociación de Castilla y León de Críticos de Arte (ACYLCA)
http://acylca.galeon.com/

Asociación Madrileña de Críticos de Arte (AMCA)
http://criticosartemadrid.es/

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales
http://www.consejodecriticosav.org/

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)
http://www.iac.org.es/

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)
http://www.mav.org.es/

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)
http://www.uaav.org

Museo de Bellas Artes de Valencia.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

En una entrevista para MAKMA, Ester Alba centra su atención en el Museo de Bellas Artes de Valencia, como decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Con ella analizamos la situación en la que se encuentra la pinacoteca, con una directora -Paz Olmos- sin formación en la materia, sin perfil investigador ni experiencia en el mundo de los museos. LEER MÁS…

“Paz Olmos ocupa un cargo que no entiendo”

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974), decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València, aborda en esta tercera y última parte de la entrevista la situación en la que se encuentra el Museo de Bellas Artes de Valencia, con una directora sin formación en la materia, sin perfil investigador ni experiencia en el mundo de los museos.

El nombramiento de Paz Olmos en julio de 2011 provocó la protesta unánime de los especialistas dentro y fuera de Valencia, colocando a la Comunitat Valenciana más cerca de los estándares de una república bananera. Destituida como Directora General de Patrimonio, fue recolocada por el Gobierno de Camps al frente de la que es considerada la segunda pinacoteca española, tras el Museo del Prado.

Las anomalías en el nombramiento obligaron a la Consellería de Cultura a dar marcha atrás, hasta cortar un traje a la medida que permitiera a Olmos ocupar por un periodo limitado de tiempo la dirección del Museo de Bellas Artes de Valencia. Esa etapa comienza a llegar a su fin, por lo que hacemos una revisión del estado en el que se encuentra el museo, de la mano de Ester Alba.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

En el ámbito de la cultura,  ¿todos los males se pueden achacar a los recortes?

Estamos asistiendo a recortes en el mundo de la cultura y creo que hemos de analizar si ello ha sido beneficioso o no y analizar los resultados, que no eran los esperados. Las políticas deben ir dirigidas a todo lo contrario, a hacer una apuesta fuerte por la cultura. En un territorio como el nuestro, y esto sería extensible a todo el Mediterráneo, ¿que es lo que tenemos? Tenemos cultura, tenemos pasado, tenemos historia,  patrimonio y somos los primeros que no sabemos valorarlo, falta conciencia social. La cultura debe ser entendida como parte de un sistema y modelo económico fundamental que permita un desarrollo del territorio y de nuestra sociedad, capaz de hacernos salir de la crisis,  pues ya hemos observado a dónde nos ha conducido la economía basada en el pelotazo. Somos el segundo país europeo, por detrás de Italia, en importancia patrimonial, por lo que además de explotar el ya más que exprimido turismo de sol y playa  debemos incentivar el turismo cultural de calidad,  se viene también a ver otras cosas, y somos nosotros los primeros en denigrar, en no dar a conocer, en no respetar nuestro legado cultural, nuestra historia, nuestro patrimonio, nuestro pasado, hemos de cambiar eso. Este tipo de propuestas deben ir más allá de la rentabilización de la cultura entendida únicamente como turismo cultural, debe propiciarse en un sentido muy amplio, mediante un conjunto de actuaciones interrelacionadas que la sitúan como motor de cambio y desarrollo de la ciudad; la preservación del patrimonio cultural y la integración entre tradición (historia y patrimonio) y creación e innovación; el fomento del acceso a las nuevas tecnologías o a nuevas formas de creación, producción y consumo cultural y la promoción de las producciones culturales locales, industriales o artesanales, facilitando su comercialización; el desarrollo paralelo de la cultura y el turismo, haciendo accesible física e intelectualmente la primera para los visitantes, y la interrelación entre cultura y comunicación y entre cultura y calidad de vida. Un buen modelo es el de los distritos culturales (como Firenze, Dublin) en los que se da la conjunción de los intereses sociales, culturales y económicos que requiere la presencia en la ciudad de un grupo considerable de actividades y pequeñas empresas económicas (PYMES) que explotan la dimensión económica del patrimonio y que se relacionan entre sí. El cambio es fundamental que la imagen de la ciudad, o de un ámbito rural, será, así, percibida como un capital simbólico del cual los elementos más importantes son los pertenecientes al patrimonio y que el sistema conformado por los recursos patrimoniales y los agentes que intervienen en él sea capaz de generar empleo y riqueza siguiendo un modelo de desarrollo local basado en la cultura.

¿Hay fluidez en la relación entre los museos valencianos  y el mundo universitario?

Creo que hay una descomunión entre el mundo del museo y la propia sociedad. Encontrar las claves del porqué sucede esto es complicado. También es verdad que el mundo del museo, en la ciudad de Valencia en concreto, vive de espaldas a la Universidad. Universidad y Museo son como dos mundos distintos. No significa que nosotros tengamos que estar dentro del museo, evidentemente no, pero el problema es que no hay sinergia, no colaboramos, no incentivamos proyectos de investigación conjuntos, nosotros sí que insertamos y tenemos a muchos profesionales que vienen a las aulas a dar charlas y conferencias a nuestros alumnos de grado y master, pero al revés no se produce, es decir no hay un feedback constante entre el museo y la universidad. Este feedback también falta entre los museos valencianos y la sociedad. Se ha perdido un poco la consideración del museo, el volver a ilusionar a la gente, el volver a interesar a las personas, lo digo por ejemplo pensando en el Museo de Bellas Artes de Valencia, no valen recetas mágicas, la cuestión es de un trabajo diario, de una buena programación, de realizar un plan director, el manual de buenas prácticas y  realizar un ejercicio de transparencia, que no se pueda poner en cuestión ninguna de las actividades realizadas por ninguno de nuestros museos. De alguna manera, la sociedad valenciana ha de apreciar nuestros museos como algo suyo, verse reflejada en ellos para así apreciarlos. Estoy muy de acuerdo en el hecho de que se aprecia un desinterés, una falta de valoración hacia los museos valencianos. Por ello una de nuestras mayores preocupaciones es la necesidad de profesionalizar las direcciones de los museos, con expertos en las colecciones y conocedores en profundidad del mundo del arte, y a estos los formamos en la universidad.

Ester Alba 5 MAKMA Hasta ahora ninguno de los directores del IVAM, ni de ningún otro museo o centro valenciano, ha llegado al cargo mediante un concurso público, a excepción del Museo González Martí (dependiente del Ministerio de Cultura), que sí está por oposición. ¿Qué mensaje lanza eso a los profesionales del arte que se forman?

Mi labor como profesora, como docente en Historia del Arte, en museología y museografía, cuando tratamos el organigrama, los distintos modelos de organización de un museo –porque un organigrama dice mucho de cómo es un museo-, abordamos el asunto de la dirección del museo. Siempre pongo el ejemplo de González Martí que es uno de los ejemplos más loables. Su director, que es un profesional en la materia, ha alcanzado ese puesto de una manera absolutamente independiente y autónoma, esto le permite trabajar con libertad con criterio científico, aunque tiene limitaciones presupuestarias, pero por lo menos el criterio científico es adecuado y para mí es el ejemplo modélico. A partir de ahí, hay modelos distintos, dispares, criterios diversos, unos mejores que otros, pero bajo mi punto de vista hay que defender un modelo democrático, participativo y donde el acceso sea mediante concurso. Evidentemente, en el mundo del museo lo que sería deseable es la homogeneización de ese modelo. Para mí sería lo más adecuado. No sé si alguna vez llegaremos a conseguir que en el caso de los museos, en los distintos museos valencianos, se alcance esa lógica de actuación o de gestión, y no lo sé si se hará gobierne quien gobierne, pues en otras épocas hemos vivido ejemplos similares, gobernando otros partidos. Mucho hemos de cambiar, esto es una cuestión más de decisión política que de lo que deseamos los profesionales. No puedo ni quiero olvidar que lo deseable sería aplicar el Manual de buenas prácticas para las artes contemporáneas que concilió el consenso del sector de las bellas artes y eso, desde mi punto de vista, es mucho camino andado.

El Museo de Bellas Artes de Valencia se ha nutrido habitualmente de profesores de la Facultad de Historia de la Universitat de València para ocupar la dirección del centro. ¿Qué opinas de la decisión política que ha llevado a Paz Olmos a dirigir ese museo?

Mi opinión es la que comparte mi departamento, la que comparte mi facultad y la que comparte la Universidad. Es cierto que han sido habitualmente profesores de Historia del Arte, Carmen Gracia, luego estuvo Fernando Benito, los que han ocupado el cargo de dirección del Museo de Bellas Artes, creo que son personas que han prestigiado mucho el museo, han dirigido el museo con un criterio científico. Son personas que han sido nombradas en algún momento determinado, aunque lo deseable es que hubiesen ocupado ese cargo a través de un concurso de oposición. Pero he de reconocer que ambos implantaron una gestión científica ha sido muy valiosa para el museo, el de Bellas Artes era un museo provincial, con una excelente colección, pero que no gozaba de la categoría que debía tener. Creo que la gestión de Fernando Benito fue muy importante a la hora de poner en valor todo lo que es el arte medieval, y sobre todo el barroco, que era su ámbito de investigación. En la actualidad, el nombramiento de la actual directora corresponde a una decisión política, ella está ocupando allí un cargo que no acabo de entender. Me produce cierta sorpresa porque no entiendo muy bien los cambios que está introduciendo desde el punto de vista de la estructura del discurso expositivo. Es cierto que la exhibición planificada por Benito quizás se podía mejorar, podía tener algunos elementos con los que podríamos estar de acuerdo o no, pero era un proyecto expositivo coherente que mostraba perfectamente el valor de la pintura valenciana a lo largo de la historia, con los grandes hitos artísticos: la pintura medieval, del barroco y del XIX. Parte de la colección, aquella que no pertenece a la Academia de San Carlos o es fruto de donaciones, se reúne en el proceso de desamortización, cuando se exclaustran los bienes religiosos y salieron a subasta no solamente las tierras y edificios, sino también las obras de arte. Será la junta de museos, luego la comisión provincial, la que se ocupa de recoger las obras más valiosas de esos conventos que sufren la exclaustración y así la obra pasa al museo. De ahí que tengamos esa maravillosa pinacoteca que cuenta con cuadros absolutamente maravillosos de primera fila y de un valor inestimable desde el punto de vista artístico, de las mejores escuelas de época medieval, y de las mejores escuelas de época barroca. Pero tampoco creo que se deba responsabilizar a la actual directora de la situación que ha alcanzado el Museo de Bellas Artes, puesto que al no ser una profesional, decide bajo otros criterios.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

Museo de Bellas Artes de Valencia.

¿En qué situación se encuentra hoy el Museo?

El discurso coherente expositivo que diseñó, creo que muy adecuadamente, Fernando Benito, hoy no lo encuentro en el Museo de Bellas Artes, no entiendo los cambios que se han realizado ni a qué obedecen y esto se ha plasmado en el ejemplo del cartel con el que uno identifica el museo: ¿Goya? y ¿Sorolla? ¿Son los definidores de la colección del museo? ¿Cuántos goyas tiene el Museo? ¿Es para atraer al público? Para que luego quede desencantado de lo que se va a encontrar si viene esperando encontrar obras de Goya. Es cierto que el museo de Bellas Artes tiene muchísimo potencial y obra muy valiosa oculta en los almacenes. Especialmente la pintura del XIX y XX que en el museo no ha tenido nunca ni el aprecio ni la valoración que merecía, pero esa es mi opinión.

Eso no significa que ahora nos tengamos que ir a Goya y a Sorolla y confrontarlo al barroco y lo medieval. Bajo mi punto de vista, creo que hubo un momento en el que había una oportunidad muy buena que se abandonó, que ha estado siempre latente, que es seguir el modelo de museo de Bellas Artes que se sigue en Alemania, estoy pensando en Munich por ejemplo, o en algunas ciudades italianas. Hablo de realizar un necesario museo del siglo XIX, que se pensó en el Carmen, pero no cuajó. En Europa existe la diferenciación de museo o galerías dedicados al “arte antica” y los museo o galería de arte moderno, distinguiendo o diferenciando un museo que recoja lo medieval, el renacimiento hasta el barroco y otro que recoja XIX y principios del XX, teniendo en cuenta el valor del arte del siglo XIX valenciano, una de las escuelas más valiosas, significativas y emblemáticas de su momento. Pero, el XIX no es sólo Sorolla, Sorolla es un magnifico artista, pero ya está bien de Sorolla, uno empieza a cansarse del discurso sorollista, que al final acaba denostando a un artista excepcional, porque evidentemente la obra de Sorolla es magnífica,  pero junto a Sorolla en el XIX había otros artistas tan buenos y tan valiosos como él. Y no hablo solamente de finales del XIX, pues a principios del XIX encontramos a Asensi Julià, discípulo de Goya, toda la obra de Vicente López Portaña y sus discípulos; a mediados del XIX hallamos a Ferrandis, Domingo Marques, Benlliure, Muñoz Degrain. Es decir, Sorolla y todo lo que significa la época de Sorolla no se entiende de una manera aislada, hay que mostrarlo junto con el resto de sus compañeros que trabajaron en la misma época y aquellos que lo precedieron. Hay que contextualizar histórica y culturalmente el XIX, dejar de estar marcado por el discurso sorollesco, artistas como Antonio Fillol, con lo excepcional que es, con esa carga de crítica social a la sociedad del XIX, con obras realmente maravillosas, ¿dónde está? Eso falta por hacer, y no hay conciencia de ello, y entonces al final acabas escuchando proyectos embrionarios que levantan suspicacias inmediatas… pero si el almacén del Museo de Bellas Artes está lleno de obras maravillosas que jamás han visto la luz, que no han salido de allí, y con las que se podría montar perfectamente un museo del XIX, una oportunidad perdida, esa es una tarea que queda por hacer.

Los criterios que pesan ahora en la exposición permanente del museo a mi no me gustan, pero es que yo creo que no le gusta prácticamente a nadie de los que nos dedicamos a la historia del arte. Pero, tampoco nos han preguntado, a lo mejor le hubiéramos echado un mano y además encantados, no nos hubiera costado nada, pues en realidad a nosotros lo que nos gusta es el arte y si hay una oportunidad de mejorar las cosas pues ¿cómo no vamos a colaborar? Es lo que estábamos comentando, el mundo del museo vive de espaldas a la Universidad, nadie nos pregunta, nadie cuenta con nosotros, cuentan fuera, pero aquí no, y eso no deja de llamar la atención.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

En la primera parte de esta entrevista abordamos con Ester Alba su campo de trabajo más directo, el de la educación y la universidad. Desde su experiencia docente, pero también desde su responsabilidad institucional, nos indica la repercusión fatal que algunas políticas educativas y económicas del Gobierno español y de la Generalitat Valenciana están teniendo en la práctica, así como su preocupación por el futuro de los estudiantes y los peligros que amenazan la autonomía universitaria y su modelo de gobernanza. LEER MÁS…

En la segunda parte, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM, como miembro de su Consejo Rector, y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, a la que se acceda mediante un proceso transparente de concurso público, para garantizar la idoneidad profesional del perfil de los candidatos, “como en el resto del mundo civilizado”. LEER MÁS…

Ester Alba Pagán. Foto Adela Talavera.

Ester Alba Pagán. Foto Adela Talavera.

«Dirigir un museo requiere concurso público»

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974) forma parte del Consejo Rector del IVAM desde su última reestructuración, en junio de 2013, para representar a la Universitat de València en ese órgano como decana de la Facultat de Geografia i Història, a petición del rector Esteban Morcillo.

El IVAM no pasa por su mejor momento y el gesto de politizar la composición de su Consejo Rector, expulsando del mismo a profesionales estrechamente relacionados con su actual directora, Consuelo Ciscar, da signos de la desconfianza política del partido que la designó. Una desconfianza que prefiere ignorar los desatinos en la programación, clamorosos, pero que ve con preocupación la gestión económica del museo tras los numerosos episodios de instrumentalización protagonizados por su directora y divulgados por los medios de comunicación. El más escabroso de ellos puso en contacto al IVAM con Gao Ping, el presunto cabecilla de una mafia china dedicada al blanqueo de capitales. Así es el IVAM de Consuelo Ciscar.

En esta segunda parte de la entrevista, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, que garantice la idoneidad del perfil de los candidatos mediante un proceso transparente de concurso público, «como en el resto del mundo civilizado». Un mundo que nos queda cada vez más lejos.

Accesos al IVAM en su 25 aniversario. Foto: MAKMA

Accesos al IVAM en su 25 aniversario. Foto: MAKMA

Hace unos meses te incorporaste como miembro del Consejo Rector del IVAM. ¿Cómo está siendo esa experiencia?

Sí que es cierto que nos ha provocado una especie de inquietud. Primero por la reacción, no estamos acostumbrados a la repercusión mediática, somos académicos y nuestro mundo es otro. Puede resultar molesto que el nombre de uno esté en prensa, y que se juzgue sin saber qué hacemos allí, ni porque, ni para qué, y que nadie preguntase tampoco, es algo que me llamó mucho la atención. ¿Tienes una duda? Pregunta.  Entiendo que pueda levantar suspicacias el nuevo Consejo Rector y ver allí a la universidad. La respuesta no sé si es fácil: es una cuestión de compromiso universitario, una responsabilidad institucional. Y eso es lo que pesó en la decisión. La universidad tiene que estar presente en estos lugares, en estos órganos de toma de decisiones, porque la voz de la universidad se tiene que escuchar, nosotros tenemos un compromiso no solo como universidad con los alumnos que formamos, sino también con la sociedad. Esta Facultad es una facultad que tiene y debe tener una íntima y estrecha relación con el mundo del arte, con el mundo de los museos, porque formamos a nuestros estudiantes en esos ámbitos. Nuestros estudiantes hacen sus prácticas externas en museos, como el Museo de Bellas Artes, como el IVAM, como el González Martín, MUVIM, en galerías de arte, etc. Pero además también tenemos algunos asuntos en común con el IVAM, concretamente el departamento de historia del arte tiene una cátedra de investigación junto con el IVAM: la Cátedra Ignacio Pinazo, codirigida por dos profesores del departamento de Historia del Arte, un profesor ya jubilado Javier Pérez Rojas y José Luis Alcaide, que activamente investigan y llevan a cabo trabajos muy importantes en el campo de la investigación artística valenciana.  En ese sentido consideré que como profesora de historia del arte y en segundo lugar como representante de una facultad como ésta, tenía la responsabilidad de estar presente en ese consejo rector, primero para que se escuchase nuestra voz pero también para de alguna manera hacer valer los intereses de nuestros alumnos. Posiblemente a veces puedo resultar una voz disonante, pero esa es, desde mi punto de vista, la grandeza de la democracia. Y estar en el Consejo Rector del IVAM sin duda fortalece la posición de un amplio sector de la sociedad civil que ve esta institución de forma crítica.

¿La experiencia? Pues está siendo… sorprendente, por utilizar algún término, si que es cierto que las primeras reuniones del consejo rector se trataron aspectos que tenían que ver con cuestiones de carácter más burocrático: aceptación de obras, de donaciones, la gestión del calendario de exposiciones… en las que había algunas cosas que me gustaban más y otras menos, y el ultimo de los consejos rectores al que pude asistir fue donde se planteó el tema de la reducción de plantilla del IVAM, y yo mostré públicamente mi rechazo, mi negativa a la reducción de personal, y así consta en acta.  Primero por lo que significa mi papel en el consejo rector y a quien represento –la Universitat de València-, y sobre todo, haciendo un ejercicio de honestidad, no podía mostrarme de acuerdo con una reducción de plantilla cuando estoy formando personas que van a trabajar en un futuro en ese sector, me parece una contradicción, y ese tipo de contradicciones no las digiero bien. Y, en segundo lugar, porque en épocas difíciles como esta, en las que hay que ajustarse el cinturón creo que la postura es reducir en todo menos en personas, lo último que se debe tocar son la personas, hay que luchar por ellas pues de lo contrario las avocamos a un “sinfuturo”.  En este sentido, he de valorar que se han hecho esfuerzos para que ese ajuste fuera lo mínimo posible y de lo que se planteaba en un inicio las cosas han cambiado bastante, no sé si mi postura consiguió mover sensibilidades, mi espíritu rousseauniano así lo desea. El consejo rectoral no decide, lo hace la mesa negociadora, el comité de empresa y la dirección, las negociaciones sé que han sido duras ante la postura de Hacienda, pero que se ha llegado a un consenso-acuerdo que ha minimizado el impacto.

Exactamente, ¿qué funciones cumplen los integrantes del Consejo Rector del IVAM?

Bueno, el Consejo Rector hasta ahora está aprobando cuestiones relacionadas con el calendario de exposiciones, con la aceptación de donaciones, con la aceptación de las compras que el IVAM hace y en los últimos tiempos estas compras se están haciendo a galerías de arte valenciano en su mayoría, la aprobación del presupuesto, aunque viene establecido por Cortes, pasa por el Consejo Rector y se informa del presupuesto y se da el visto bueno, y alguna que otra cosa más. Pero, realmente, en el tema de exposiciones simplemente se aprueba el calendario y la información que nosotros recibimos es una información muy general sobre las exposiciones: el titulo de la exposición, un poco el planteamiento o concepto en general, si está esponsorizada o no. Todo lo que es la gestión del proyecto expositivo, quien comisaría esa exposición, cuales son los tiempos, cual es el cronograma, cual es el presupuesto, la viabilidad, etc. eso ya queda a manos de la gestión de la gerencia.

¿Y qué opinión tienes de la programación que estáis aprobando desde el Consejo Rector del IVAM?

En los últimos consejos rectores, como había pasado tanto tiempo desde las últimas reuniones, la programación que se aprobó fue la que ya estaba realizada  y se han apuntado las líneas de las exposiciones futuras.

¿Eso no es una anomalía?

Parece ser que hacía bastantes meses que no se había convocado Consejo Rector, se había quedado eso pendiente de aprobación, en este sentido era un trámite burocrático.

Las exposiciones, sinceramente creo que hay exposiciones mejores y exposiciones que tienen una calidad un poco menor. En las últimas exposiciones por evidentes cuestiones presupuestarias se está jugando con la propia colección, que por otra parte es una colección magnifica, con las obras que hay en depósito, y creo que están dando resultados interesantes. Esto no es algo que sea nuevo ni único en el IVAM, otros museos lo están haciendo, El Prado lo hace continuamente, lo de revisar y jugar con su colección, con lo que tienen en depósito y contar historias nuevas. Recuerdo una frase, que a mí me gusta mucho, de Jean Baudrillard, quien afirmaba a colación del papel de la cultura que «todo lo que queda por hacer es jugar con los fragmentos». La sociedad contemporánea que elige y adapta elementos de su pasado y su presente, otorgándoles un valor significativo como expresión de su identidad. Ese universo de reconocimiento elocuente de nuestra cultura y nuestra cohesión social, que convierte el patrimonio en expresión de la memoria colectiva e histórica de la sociedad y que cobra importancia como expresión de la diversidad cultural.  Definitivamente ese es también el valor de un museo, tenemos fragmentos de nuestro pasado, de nuestro arte del pasado, o de nuestro arte actual, son fragmentos que nos cuentan distintas cosas y según cómo las mostremos, narremos, las expongamos, etc. podemos mostrar cosas distintas, tampoco hace falta traer grandes exposiciones que cuesten un riñón a todos para que una exposición sea buena, esté mejor o peor valorada, creo que debemos ser conscientes de cuál es nuestro presupuesto, de cuál es la situación, y en ese sentido, también hacer un ejercicio de conciencia. En su último libro el ICOFOM, sobre la definición de determinados conceptos museológicos, criticaba el desarrollo que la ciencia de los museos ha desarrollado en los últimos años basado en edificios espectaculares o exposiciones deslumbrantes.

Evidentemente, eso no significa que no hayan exposiciones loables, y esta es una opinión muy personal, tampoco soy quien para criticar, considero que una de las grandes valías del IVAM es su personal, su plantilla, creo que tienen un cuerpo de conservadores y de técnicos excelente y eso es algo que hay que proteger porque a nosotros nos preocupa el IVAM, lo que significa el IVAM en su conjunto. No hay que perder de vista que el IVAM es patrimonio de todos los valencianos. Y por tanto, creo que aquellas exposiciones que se gestionan por parte de sus conservadores son excelentes, porque son muy buenos investigadores. Pero mi opinión personal es que en estos momentos es más acertada una política de pocas exposiciones más significativas con una ampliación temporal más larga, y yo eliminaría esta abundancia de pequeñas exposiciones, esto es un planteamiento quizás muy personal. En clase de museología y museografía, cuando a mis alumnos les comento cómo gestionar un espacio expositivo o un museo les planteo la necesidad de establecer un plan expositivo y siempre mi consejo va dirigido a ese tipo de planteamiento con un cronograma claro.  Dadas las circunstancias económicas, pero también desde una perspectiva profesional, me inclinaría por una programación más selectiva, con 2 o 3 exposiciones notables e importantes al año, y cuatro de menor calado.

Lo que sí que echo en falta y no es que sea algo que sea propio del IVAM, sino de todos los museos valencianos, y que está afectando mucho a la recepción de lo cultural en la sociedad valenciana es que no hay dinero para invertir en dar difusión a las actividades museales, creo que falta esa especie de agenda común cultural y que la sociedad valenciana en su conjunto sepa y aprecie qué es lo que se está haciendo. Me sorprende, las colas que dan la vuelta a determinados edificios en Madrid o Barcelona para ver una exposición y me pregunto ¿qué pasa aquí?

El presupuesto que tiene el IVAM ahora, incluso este presupuesto reducido, es mucho mayor que el presupuesto que tienen otros museos en España. Esos museos, con las correspondientes restricciones presupuestarias del momento, mantienen su posicionamiento y el respeto del público y de los profesionales. Aquí el declive llegó antes de la crisis. ¿Por qué el IVAM ha perdido su posicionamiento? 

Es una pregunta un tanto difícil de responder, yo estoy de acuerdo, pero no es algo único del IVAM, le pasa a otros museos valencianos. También el MUVIM está siendo muy criticado porque ha perdido el horizonte que marcó Román de la Calle y, ahora mismo, está descapitalizado y sin orientación. No tiene una línea expositiva, ni un único discurso….  y el Museo de Bellas Artes adolece de dirección científica. Yo pondría algunas excepciones, el González Martí, dependiente del Ministerio de Cultura, es uno de los museos que funciona bien. Los museos dependientes de la Diputación de Valencia tampoco están mal, desde el punto de vista de cómo se gestionan las actividades que otros realizan y la programación, incluso yo diría que la difusión que dan de sus actividades. Es cierto que el IVAM cuenta con un presupuesto que supera en mucho lo que reciben otros museos, como el González Martí que su presupuesto es mucho menor. Algo pasa evidentemente.

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

De algún modo, el mismo hedor que intoxica otros ámbitos de lo público, ha intoxicado por contaminación y por repetición al mundo del museo. Se están reproduciendo sistemáticamente modelos de comportamiento, gestión, conductas y nombramientos que tienen que ver con formas opacas y poco democráticas.

Lo mismo que defendemos para la Universidad, acerca de cómo se accede a determinados puestos laborales, a determinados cargos de gestión basado en un modelo participativo, comprometido, democrático y que asegure la igualdad de oportunidades lo hemos de defender en otros ámbitos de gestión, en este caso en el ámbito cultural. Considero que esos son los modelos válidos, pues garantizan siempre que los mejor preparados accedan a los puestos correspondientes, luego uno se puede equivocar o no. Otra cosa sería caer en contradicción.

Aunque existen diversos modelos de gestión museográfica, en nuestra opinión el director o directora de un museo debería de ser un director científico, que accede de una manera transparente, por concurso público, como en el resto del mundo civilizado, a ese cargo, igual que pasa en el mundo de la universidad. Ello aseguraría su independencia y, así, poder gestionar de manera adecuada un museo, dando cuenta de su gestión y sometido a auditorías que hagan transparente todas las decisiones adoptadas, llevando a cabo las funciones y las finalidades del museo, aquello que todos conocemos: preservar y conservar la colección, difundirla, mostrarla y exhibirla, documentarla e investigarla, esas son las tres grandes funciones de un museo, esto es fundamental. No significa que no haya un gerente, una persona que se encargue de otro tipo de cuestiones, pero el papel de un director científico en un museo ha de ser una premisa. Y lo mismo en el mundo de la cultura, que en el mundo de la educación o el mundo de la sanidad, hay cuestiones que tienen que ser de consenso, cuestiones de estado y que no sea algo que dependa de un color o de un partido o de quien gobierne, no pueden ser cargos de confianza. Estamos en un momento crucial en el que la sociedad demanda un cambio y hay que escuchar su voz. En mi opinión estamos en un momento clave para revisar el modelo de museo que quiere esta sociedad, que necesita esta sociedad y que demanda esta sociedad.

Al hilo de esto, me gustaría aclarar que yo no aceptaría nunca un cargo de ese tipo. Cuando yo entré en el Consejo Rector mucha gente malpensó, creyendo que pretendía medrar para ser directora del IVAM o directora de algún otro museo. No, jamás, no, no, no. Soy una persona muy universitaria, me encanta la docencia y la investigación. Soy una persona muy institucional, muy universitaria, y no, no aceptaría nunca un cargo de ese tipo sin un concurso público. Pero en estos momentos no.  Primero no lo aceptaría por mi compromiso con la universidad, eso es un hecho, y en segundo lugar, porque estaría cayendo en lo mismo que crítico. Si yo defiendo que el director de un museo debe ser un director científico, y que debe acceder a través de un concurso público, en igualdad de oportunidades, transparente, no parece coherente entrar en ese juego, no me parecía ni lógico ni honesto. Lo digo públicamente: no me interesa absolutamente para nada.

El asunto de las donaciones al IVAM despierta preocupación, pues podrían estar aceptándose donaciones de un modo arbitrario. Hay que tener en cuenta que las obras donadas pasan a formar parte de la colección y hay que invertir recursos económicos para su almacenamiento, aseguramiento y conservación. Has comentado que desde el Consejo Rector se aprueban las donaciones, ¿bajo qué criterios se produce la aceptación de las mismas?

Todavía no tengo suficiente trayectoria en el Consejo Rector para realizar una valoración de las donaciones. Por ahora lo que he visto que se ha donado me ha parecido bueno y aceptable… me leo con detenimiento todos la documentación que nos presentan desde el Consejo Rector y en un principio la valoración de lo que se presenta es positiva. Sí que es cierto que lo ideal es que pasase por el filtro de una comisión de expertos, creo que está pendiente la aprobación de un consejo asesor, que se encargaría de estas cosas. Lo ideal es que exista al menos una comisión que se encargue de valorar y de apreciar si las donaciones que llegan al IVAM reúnen las condiciones de idoneidad y esto finalmente pasase al Consejo Rector, que es el que las aprueba como órgano responsable en última instancia. Es muy importante estudiar las obras que son donadas, pues a nadie se le escapa que la entrada de obras de un artista en un museo, prestigia al museo, pero, indudablemente, también prestigia al artista. No todo vale.

Se ha criticado la politización del Consejo Rector del IVAM, con motivo de su última reestructuración. ¿Cuántos de los integrantes tenéis un perfil profesional o académico en materia artística?

En realidad pocos, solo dos, José María Lozano, que es profesor de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia y yo. El resto son cargos políticos o relacionados con hacienda, pues hay un fuerte control por parte del sector económico. A mi me gustaría que hubiesen más personas del ámbito profesional del arte en el Consejo Rector, es una desiderata, pero…

¿A qué crees que se debe esa situación?

En principio esto se debe a un cambio legislativo, y posiblemente hay algún interés por controlar las cuestiones relativas al IVAM, hay un interés por seguirlo de cerca… es mi apreciación personal. Aunque, naturalmente, se podrían arbitrar otras soluciones para gestionar el museo que no pasasen exclusivamente por el perfil actual del Consejo Rector.

Antes de tener esa vinculación con el museo, ¿qué opinión tenías del actual IVAM?

La misma que tengo ahora. Para mí el IVAM es una institución muy importante dentro de la sociedad valenciana en su conjunto. Creo que el IVAM es y fue una apuesta fuerte, significativa e importante, creo que el IVAM es el gran buque insignia del arte contemporáneo y del arte actual en el conjunto de la sociedad valenciana. Creo que el IVAM cuenta con una plantilla excelente, con profesionales de primerísimo nivel, es una institución muy importante y significativa pero creo que debe ampliar horizontes. Es decir, mi impresión, primero es que el IVAM debe ampliar y abrir las puertas y los brazos al mundo universitario, sobre todo a las universidades públicas. Creo que el IVAM debe contar con los profesores de la Universidad, y los profesores de la Universidad contar con el IVAM, es decir, que se establezca un binomio, muy similar a lo que realizan otros museos.  En Madrid el Thyssen, el Reina Sofía o El Prado, tienen programas museo-universidad, que son sumamente interesantes y que funcionan realmente muy bien en la programación de difusión y de investigación científica de la colección del propio museo. Tiene que hacerse una política de acercamiento al conjunto de la sociedad valenciana, creo que se debe mostrar otra manera de abrirse a la sociedad, al público, esto lo pensaba antes y lo sigo pensando. Creo que hay que innovar, utilizando las tecnologías de la comunicación, haciendo una buena apuesta de difusión, mejorar esos aspectos de comunicación que faltan, además de apostar por la investigación. Y, finalmente, creo que debe dar cabida a la producción artística valenciana. El arte actual valenciano tiene mucha calidad y debería buscarse un espacio específico para que se mostrase lo que hoy en día se está produciendo.

Fachada del IVAM. Foto: MAKMA

Fachada del IVAM. Foto: MAKMA

Se celebran los 25 años del IVAM y la opinión general entre los especialistas, dentro y fuera de Valencia, es que no será fácil recuperar el prestigio perdido. ¿Cuál crees que debería ser la hoja de ruta para este centro?

Para mí lo más importante es una buena planificación, todo pasa por planificar correctamente, desarrollar un plan de trabajo de un año o de dos años para así trabajar en la comunicación, realizar unas buenas exposiciones, con un carácter importante y relevante. No significa que estas exposiciones tengan que ser grandes eventos, realmente se puede hacer en conjunción con otras instituciones. Creo que la creación de sinergias es muy importante entre los propios museos valencianos, que sé que se ha hecho algunos intentos que no han salido lo bien que uno desearía, pero sobre todo con los museos a nivel estatal, creo que es fundamental, es como están trabajando el resto de museos. En un momento de precariedad financiera y económica hay que utilizar las colecciones y hay que aprovechar las de nuestros amigos y vecinos, que los tenemos al lado, para hacer trasvases de obras de arte, de exposiciones, con carácter itinerante, etc. Entrar en ese circuito es fundamental, sobre todo para que el IVAM siga estando y al mismo tiempo recupere ese posicionamiento de carácter nacional e internacional que siempre ha tenido. Creo que eso es fundamental. En cualquier caso, me centraría en una programación coherente, focalizada en aquellas lagunas que todavía no se han mostrado. Concentraría todos los esfuerzos en la producción de exposiciones “necesarias” y, de momento, dejaría aparcada la presencia internacional hasta alcanzar el nivel óptimo de la hoja de ruta.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

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Ester Alba Pagán. Foto: Miguel Lorenzo.

Ester Alba Pagán. Foto: Miguel Lorenzo.