Undécima edición de M’zora Caravane en Marruecos

XI M’zora Caravane
Larache (Marruecos)
Junio de 2019

Con la participación de un total de 53 artistas de nueve países distintos (Marruecos, Camerún, Bélgica, Francia, Inglaterra, Holanda, Chile, Japón y España), el pasado mes de junio de 2019 (del 12 al 17) ha tenido lugar en Larache (Marruecos) el undécimo encuentro multicultural de artistas M’zora Caravane, con la presencia física de 37 artistas en la ciudad y la colaboración de los 16 creadores restantes a través de sus obras.

El encuentro –promovido desde España por el Colectivo LA ESPIRAL, ACC y contando también, por primera vez, con la asociación marroquí LARACHE EN EL MUNDO– ha sido apoyado por el Consorci de Museus de la Comunidat Valenciana y por distintos organismos del país vecino, como son el Ministerio de Cultura y Comunicación o el de la Juventud y Deportes de Marruecos, entre otros.

Este singular proyecto de creación contemporánea viene generando un recorrido propio (Línea Sur-Norte), bajo unas mismas ideas de colaboración y entendimiento entre personas y artistas de Europa y África.

Se pretende aportar desde el seno del arte un planteamiento donde prima lo colectivo y transcultural, en una iniciativa que denuncia las restricciones a la libertad de movimiento de las personas. De ese modo, se cuestionan las actuales políticas migratorias y se unen, a través de la práctica contemporánea, artistas de muy distintos orígenes, bajo una misma sensibilidad. Tiene especial relevancia en estos encuentros la dramática situación actual en el Mediterráneo.

A la vez, esta iniciativa está siendo compartida, desde sus inicios, en una multitud de encuentros hermanados celebrados en distintos países, el último de ellos en el Museo L de Lovaina la Nueva (Bélgica), bajo el título de ‘BienvenUE’, donde participaron mas de 40 artistas internacionales de África y Europa.

Inauguración de la exposición en la Torre del Judío de Larache. Fotografía cortesía de Emilio Gallego.

PROGRAMA

El programa público del encuentro comenzó el viernes 14 de junio, con una visita al Cromlech de M’zora, lugar de origen de los encuentros en 2009, con la actuación del grupo de payasos belgas Cie Voilà l’enchantement, en el colegio de aquella localidad.

Posteriormente, por la tarde se inauguró con gran asistencia de público, autoridades y entidades, la exposición de arte contemporáneo en la Torre del Judío, edificio medieval situado en la ciudad de Larache.

A continuación, se presentó el libro ‘L’enfant clandestin’ por parte de su autor, el poeta camerunés David Essomé; así mismo, tuvo lugar un adelanto del libro del poeta local marroquí Abdeslam Serroukh, que recitó acompañado al laúd por Zahara el Bounani. La jornada finalizó con la proyección de cuatro cortos y vídeos de Pablo Barce (‘El Nadador’), Outman Akjeje (’96º’), Manuela de Tervarent y Charley Case (‘Je suis mon rêve’) y Josep Ginestar (‘Casa XII’).

Actuación de música gnawa en el recinto del coliseo romano. Fotografía cortesía de Emilio Gallego.

El programa del sábado 15 de junio fue intenso, contando, igual que el día anterior, con una gran participación y una excelente acogida. Entre las actividades mas destacadas cabe mencionar los talleres dirigidos por diversos artistas (Andrea Brontons, Benoit Vivien y Myrtille Sauvage), enfocados a niñas y niños de la medina de Larache, agrupados en una asociación local de carácter social.

Este día, la jornada tuvo lugar en el interior del yacimiento arqueológico de Lixus, de origen fenicio y romano, situado a tres kilómetros de Larache. En este escenario se presentaron performances como las del Grupo Habémus o la Foz Machine de Fred Chemama, acompañado del músico japonés Degurutieni. También se realizaron in situ instalaciones, como la del artista Najib Cherradi o la de David Bartholomeo.

Para finalizar, ya al atardecer, en el interior del recinto del coliseo romano y en un ambiente totalmente festivo, tuvieron lugar distintas actuaciones: desde música gnawa o percusión a cargo del grupo de batucada Sambalaraxe, a los Acróbatas de Mito. Entre todos ellos supieron crear una verdadera fiesta de la transculturalidad, que duró hasta la madrugada.

La XI edición de M’zora Caravane ha gozado de una gran repercusión en Marruecos, consolidando la trayectoria de un proyecto que, sin duda, seguirá su desarrollo allí y en otras ciudades, añadiendo calidad y cada vez más artistas a su nomina de participantes y aumentando su apuesta por la integración del arte contemporáneo como puente entre culturas.

Un instante de la performance del Grupo Habémus en M’zora Caravane. Fotografía cortesía de Emilio Gallego.

Emilio Gallego

Acerca del X equinoccio de creación – M’zora Caravanne

X equinoccio de creación – M’zora Caravanne
Yacimiento arqueológico de Lixus (Larache, Marruecos)
20 y 21 de septiembre de 2018

Felizmente este año se han cumplido diez desde el inicio de los encuentros que constituyen la Línea Sur-Norte. Desde 2009, en el encuentro del equinoccio en el Cromlech de M’zora, multitud de proyectos muy diversos se han ido generando a la vez que se han ido incorporando una cantidad importante de artistas de todo el mundo, que han compartido una filosofía de vida y una concepción del arte contemporáneo cercano, sencillo, con y de todos y para todos.

En Marruecos, España, Francia o Bélgica, mucha es la gente que ha contribuido a crear un movimiento internacional plenamente integrador, que no entiende de fronteras o de nacionalidad y mucho menos de élites artísticas, entendidas estas de un modo convencional.

Emilio Gallego. MAKMACon variedad de ópticas personales enriquecedoras, se ha ido construyendo un camino que aspira a poner en valor lo humano por encima de otras consideraciones al uso. Existe una coincidencia esencial, además del propio modo de entender este recorrido de cada participante. Lo que queda patente en las etapas construidas con constancia y tesón es que señalan una acción, sin duda histórica, en el mundo del arte.

Los inicios en M’zora, continuados en Stavelot, en la Galería Triangle Bleu, seguidos de Requena, con su aportación germinal de La Espiral –hermana de la posterior SinÈangulo–, después en Más d’Azil, donde nace el museo transfronterizo itinerante Muzoo; a continuación en París, en la galería Vanessa Quanq… y un sin fin más de acciones paralelas que han aportado tantísimos artistas, que cediendo su trabajo, con talento y generosidad, han alimentado un espíritu y un concepto colectivo, que ha ido creado un hito en la historia del arte. Con mayor o menor reconocimiento, se alza aquí ya de modo innegable, como un hecho constatable: Africa y Europa comparten un destino idéntico, integrando una acción artística que se continua desde hace 10 años.

Mapa que señaliza los encuentros que constituyen la Línea Sur-Norte de M'zora Caravanne. Fotografía cortesía de Emilio Gallego.

Mapa que señaliza los encuentros que constituyen la Línea Sur-Norte de M’zora Caravanne. Fotografía cortesía de Emilio Gallego.

Y todo esto hasta llegar al próximo encuentro ‘BienvenUE’, en el Museo L de Lovaina la Nueva, que generosamente también ha abierto sus puertas a este proyecto y que tendrá lugar en fechas cercanas. Sin duda va a ser una gran aportación al desarrollo de la Línea sUr-nortE, dando impulso a los siguientes encuentros y a más y más incorporaciones de artistas deseosos de contribuir con su trabajo a esta creación, tan sencilla como gigantesca humana y artísticamente.
No me atrevo a intentar siquiera nombrar a todas y todos los que han participado, ardua labor a día de hoy que puede rastrearse por las obras y los lugares transitados, pero eso no es óbice para que no sintamos un enorme sentimiento de gratitud hacia este gran colectivo de artistas, acompañado de los mejores deseos para que esto siga creciendo, con ellas y ellos y con los que vengan en el futuro.

Con la Caravana de M’zora, desde Lixus (Larache), en el equinoccio de otoño de 2018 y en acción coordinada con diversos creadores en otros puntos geográficos de Marruecos, Francias y Bélgica, se ha contribuido nuevamente a señalar la Línea sUr-nortE, idea surgida en La Espiral, que se va plasmando con experiencias y que en breve continuará en el Museo L de Lovaina la Nueva, en Bélgica.

Un instante de la celebración del equinoccio de creación - M'zora Caravanne, en el yacimiento arqueológico de Lixus (Larache, Marruecos). Fotografía cortesía de Emilio Gallego.

Un instante de la celebración del equinoccio de creación – M’zora Caravanne, en el yacimiento arqueológico de Lixus (Larache, Marruecos). Fotografía cortesía de Emilio Gallego.

Emilio Gallego

‘La Grande Safae’: brumosa memoria de la identidad sexual

‘La Grande Safae’, de Randa Maroufi
Le Fresnoy – Studio national des arts contemporains
Ficción/Documental
15’56”, 2014. Francia

Componer un mapa de predilecciones o devocionario de insondables fetichismos permite acudir a la estocástica búsqueda de documentos y registros, traslados, encuentros y sondeos inagotables entre fuentes dispersas que, amén de trazar un camino fértilmente desnortado, concluyen configurando una bienvenida calima de dilentantismo y una inopidada cartografía de hallazgos.

A estas caracterísitcas y nómina de requisitos responde el caso que nos ocupa: ‘La Grande Safae’, un inquietante cortometraje pseudodocumental rubricado por la artista y cineasta Randa Maroufi (Casablanca, 1987), quien, a la postre, se revela en una creadora con una excelsa deriva curricular, cuyos proyectos audiovisuales, fotográficos y performativos han alimentado el discurso programático de numerosos festivales internacionales, erigida en un referente del testimonio artístico franco-marroquí del último lustro, tanto por el orden conceptual de sus propuestas como por el desarrollo metodológico de los diversos cometidos en los que se ha embarcado desde la consumación de su diplomatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes de Tetúan, a comienzos de la presente década.

Trailer «The Great Safae» by Randa MAROUFI from Randa Maroufi on Vimeo.

Maroufi, miembro residente de la Casa de Velázquez con un proyecto que pretende radiografiar alguno de los sótanos de la idiosincrasia ceutí –como es el tráfico de bienes manufacturados introducidos a pie atravesando la frontera del norte de Marruecos–, ha recalado recientemente en Madrid fruto de su participación en la edición de Estampa 2017, a través del centro de creación artística e investigación que l’Académie de France atesora en la capital. Cabe mencionar que su penúltimo ejercico en la dirección, ‘Le park’ (2015) –retrato generacional de un heteróclito grupo de jóvenes que merodean un parque de atracciones abandonado en la ciudad de Casablanca– ha recibido más de una veintena de premios internacionales y forma parte de la colección de fotografía y vídeo del Centre National des Arts Plastiques (CNAP).

‘La Grande Safae’, rodada en el invierno tangerino de 2014, en tanto que una lírica y neblinosa aproximación al frágil territorio de la memoria familiar y personal, viene a erigirse en una ineludible y singularísima opera prima que justifica el presumible y dilatado urdimiento de un proyecto alimentado sin definición por la doméstica herencia cultural, polarizada en torno de la figura de Safae, travestido empleado del hogar de la familia de Randa Maroufi hasta comienzos de la década de los ochenta, cuya identidad sexual hubo transitado como una extemporánea incógnita por el templado microcosmos del lar y del vecindario.

Un instante del cortometraje 'La Grande Safae', de Randa Maroufi'. Fotografía cortesía de la productora.

Un instante del cortometraje ‘La Grande Safae’, de Randa Maroufi’. Fotografía cortesía de la productora.

Maroufi se sirve de tres actrices y un actor – entre los que destaca Ayoub Layoussifi, presente en la gala inaugural del festival internacional de mediometrajes de València La Cabina, fruto de su dirección en ‘Tikitat-a-soulima’– para encarnar el papel de La Grande Safae en diversas e inquietantes secuencias cuyos planos generales evocan simbólicamente la identidad del personaje nuclear, cuya relación con los distintos espacios registrados (salón del hogar, azotea, garita urbana, entrada de hamman y gabinete marital) permite cuestionar y sondear la conducta y condición de sus transformaciones, solidificando un ejercicio de introspectivo y enteco equilibrio entre “lo que somos y queremos ser”.

La alusiva crónica secuencial de ‘La Grande Safae’ porta consigo el relato testimonial en voice-over de diferentes familiares y vecinos, cuyas aserciones y versiones contradictorias acerca de la identidad sexual de Safae solidifican la justificación última de la película, encaminada a reflexionar, a modo de narración semiótica, en torno de la ambigüedad de los cuerpos en el espacio íntimo y público. Destacada praxis de la brumosa memoria biográfica para recomponer, mediante la calima de procesos ficticios, el discurso inductivo de Randa Maroufi, celebrado descubrimiento para quien suscribe.

Un instante del cortometraje 'La Grande Safae', de Randa Maroufi'. Fotografía cortesía de la productora.

Un instante del cortometraje ‘La Grande Safae’, de Randa Maroufi’. Fotografía cortesía de la productora.

Jose Ramón Alarcón

 

 

Retrato de una mujer libre

Como arena entre tus dedos
Gadea Fitera
La Esfera de los Libros

Algunas personas tienen vidas tan intensas y extraordinarias que desafían las leyes de la verosimilitud. Vidas tan increíbles que parecen fruto de los delirios de un guionista trastornado por los excesos de las drogas y el alcohol. Es el caso de Margarita Ruiz de Lihory, aristócrata valenciana que, a principios del pasado siglo y con sólo 20 años de edad, abandonó a su marido, dejo a sus cuatro hijos al cuidado de su madre y  emprendió una aventura  insólita para una mujer de su época.

Gadea Fitera, autora del blog ‘Diario de una madre inexperta’ que publica El Mundo digital, fabula su historia en ‘Como arena entre tus dedos’ (La Esfera de los Libros). Un relato que plasma las múltiples facetas de esta mujer fuera de serie, la primera periodista con corresponsalía extranjera propia, agente doble, pintora, abogada y amante de grandes hombres de su tiempo, como Miguel Primo de Rivera o Henry Ford entre otros muchos. Además del título de baronesa de Alcahalí, que usurpó a su hermana mayor, acumuló otros varios títulos nobiliarios de abolengo.

Portada del libro 'como arena entre tus dedos', de Gadea Fitera.

Portada del libro ‘como arena entre tus dedos’, de Gadea Fitera.

“Conocí la apasionante figura de Margarita de forma casual durante una conversación con una de mis tías y quedé fascinada”, dice Fitera. “A medida que me informaba sobre su vida iba quedando más atrapada por la personalidad de esta mujer arrolladora, egocéntrica, narcisista, superdotada, ante todo un espíritu libre”.

Fitera se documentó a fondo en las hemerotecas de ABC y Las Provincias centrándose en el periodo 1920-1954 en el que trascurre la historia. A lo largo de los dos años que ha dedicado a escribirla afronta con valentía el reto de dar vida a un personaje que, de haber sido totalmente imaginario, la haría sospechosa de impostura y exageración. Porque la vida de Margarita Ruiz de Lihory es un conjunto de avatares que supera la más febril fantasía. “Fue una de esas personas que puede caer muy bien o resultar insoportable”, comenta. “Yo quería que los lectores empatizaran con ella, que al llegar al final del libro comprendieran sus motivaciones”.

Coleccionista de reliquias

Para lograr ese objetivo, Fitera combina el relato en presente y en primera persona con la voz de un narrador imparcial que rememora las peripecias de Margarita por Marruecos, México, Cuba, Estados Unidos y París hasta su regreso a España, donde residió sus últimos años a caballo de sus residencias en Madrid, Barcelona y Albacete. Fue en esa etapa cuando un macabro suceso eclipsó su brillante trayectoria para convertirla en carnaza del populacho y llevarla incluso a la cárcel, aunque por pocos días. Uno de sus familiares denunció que había amputado la mano del cadáver de su hija pequeña, Margot.

“El semanario El Caso dio noticia del suceso que suscitó un aluvión de críticas y rumores”, comenta Fitera. “Se decía de ella que oficiaba misas negras, que daba amparo a nazis, incluso que mantenía contactos con alienígenas del planeta Humo. Todo ello especulaciones sin sentido. Lo que sí es cierto es que Margarita tenía gran afición a conservar reliquias, desde el bisturí con el que habían operado a uno de sus hijos, a los órganos de sus mascotas que ella misma extirpaba y guardaba en formol tras su muerte”.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Como Fitera relata en las primeras líneas de su novela, fue en Marruecos donde se inició en los rituales funerarios de los yezidíes, una secta islamista que acostumbra a mutilar a sus difuntos.  Siendo católica devota combinaba su fe religiosa con las creencias esotéricas muy en boga en su época. La familia Bassols de su último esposo, mucho más joven que ella, era propietaria de la mayor biblioteca espiritista de Cataluña de la época. Mundana y cosmopolita y a la vez animada por un intenso afán espiritual que la impulsaba a buscar algo más allá de los límites de la realidad.

Entre claros y oscuros, gozos y tormentos, Fitera traza una retrato de un mujer libre, adelantada a su tiempo. “Es cierto que la situación de la mujer es hoy mejor que a principios del XX, pero creo que estos últimos años se ha producido una involución. Si una mujer abandona a sus hijos  recibe muchas más críticas y rechazo que si lo hace un hombre”.

‘Como arena entre tus dedos’ es la primera novela que publica, pero no la primera que escribe. Con ‘La sombra de un desconocido’ quedó finalista de los Premios Planeta. Ahora piensa ya en su próxima obra ambientada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Bel Carrasco

El Mediterráneo conflictivo en pantalla

Ciclo de películas sobre el Mediterráneo
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

La Filmoteca presenta un ciclo de cinco películas sobre el Mediterráneo con motivo de la exposición ‘Entre el Mito y el Espanto: El Mediterráneo en conflicto’ que se exhibe en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) hasta el próximo 3 de julio. Organizada en colaboración con el IVAM, esta selección de películas rodadas en diversos países mediterráneos presenta en la última semana de mayo dos películas producidas en el Magreb en épocas muy distintas.

Los balizadores de Dios.

Los balizadores del desierto, de Nacer Khemir. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

El ciclo se inició el  martes 24 de mayo, con la proyección en la sala Berlanga de la película tunecina ‘Los balizadores del desierto’ (1984) de Nacer Khemir. Ganadora de la Mostra de Cinema del Mediterrani de València en 1984,  es una fábula llena de lirismo que rinde homenaje al esplendor de la cultura árabe y que destaca por el carácter casi pictórico de sus encuadres.

Los caballos de Dios.

Los caballos de Dios, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

‘Los caballos de Dios’ (2012) de Nabil Ayouch por su parte, es una producción marroquí, con participación francesa y tunecina, que cuenta cómo dos hermanos que viven en los barrios más pobre de Casablanca se convierten en terroristas islámicos. La película es una interpretación libre de los atentados terroristas que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

En la primera quincena del mes de junio está prevista la proyección de dos clásicos del cine europeo de la década de los cincuenta ‘Stromboli, tierra de Dios’ (1949) de Roberto Rossellini y ‘Calabuch’ (1956) de Luis García Berlanga. También podrá verse el documental  ‘Algèria, el meu país’ (2012) de Juli Esteve.

 

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

“Me interesan las historias al límite de lo creíble”

Con el frío, de Alberto Torres Blandina
Aristas Martínez

“Un día los animales desaparecieron de las ciudades. Los periódicos dijeron que huían de algo. Conjeturaron con un escape de gas, con el epicentro de un futuro seísmo, con la posible caída de un meteorito (…) los animales están confundidos, que por ello los pájaros  los peces han modificado sus rutas migratorias. Hacia el norte”.

Así comienza Con el frío (Aristas Martínez) última novela del valenciano Alberto Torres Blandina. Desde Valencia a Asilah (Marruecos) pasando por Vancouver o el desierto del norte de Australia, el relato recorre 16 países de los cinco continentes para contar, a través de otros tantos personajes, la reacción global del ser humano ante una anomalía que modifica los patrones climáticos perturbando la realidad. Nueva York, Dubai, Japón, Kenia, Laos, Chile y Bolivia son otros escenarios de este atlas del fin del mundo, la mayoría lugares conocidos por Torres, avezado trotamundos.

El viaje se intercala con el periplo de una antigua nave trirreme de nombre Esperanza que conduce hacia el norte a un grupo de personas que desconocen su misión y su destino. “Con el frío es una reflexión sobre el mundo actual y los mecanismos que generan las ‘verdades’ y la compleja red que teje este mundo hipercomunicado y, a la vez autista”, dice Torres. “Mi pretensión es que el lector de mi novela, cuando vea las noticias de la tele, piense en ella y le parezca que entiende un poco mejor cómo funcionan los odios y los fanatismos. Es mucha pretensión, pero con conseguirlo solo un poco me conformo”.

Miembro del colectivo Hotel Postmoderno, Torres se dio a conocer, en 2007, con Cosas que nunca ocurrirían en Tokio. Un año más tarde quedó finalista del Premio Café Gijón con Niños rociando a gatos con gasolina. Tras ser traducido a cinco idiomas, vender 25000 ejemplares de su obra en Europa y ganar dos premios en Francia, “me resulta curioso descubrir que la mayoría de los periodistas culturales de Valencia no saben ni quién soy”, ironiza. “Espero que, en mi siguiente novela, al menos no se equivoquen al citar mi nombre”.

Con el frío, de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

Con el frío, de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

¿Cuáles  son los principales peligros que realmente  amenazan a la Tierra?

Supongo que el peor peligro es el ser humano. Está convencido de que la Tierra le pertenece y puedo servirse de ella como quiera. Pensamos que la Tierra existe por nosotros y ni nos planteamos lo contrario: que nosotros existamos por ella.

Todo el mundo habla de calentamiento climático y la obsesión de viajar al sur. En su libro ocurre lo contrario, frío y norte.

La novela plantea una situación que escapa a nuestras expectativas, que no hemos sido capaces de prever y por lo tanto no sabemos cómo abordar. Necesitaba narrar esa anomalía, esa crisis que lleva al ser humano a buscar nuevas respuestas, relatos que expliquen qué está ocurriendo, pues lo que creíamos saber ya no sirve. En el fondo, la novela plantea cómo se construye la realidad, cómo diferentes versiones de “la verdad” luchan por imponerse, por ordenar el caos.

¿Hay un buque llamado Esperanza para la Humanidad? Una posibilidad de redención y supervivencia.

No me lo he planteado, la verdad. Mi novela se centra más bien en lo sociopolítico, en mostrar cómo funcionan las sociedades en épocas de crisis: fanatismos, lobbies empresariales, nacionalismos rancios… todos quieren sacar tajada. Sólo hay que mirar la televisión para darse cuenta de esto.

Se declara no animalista, pero su libro destila amor hacia los animales.

No soy animalista en un sentido militante pero no me gusta la prepotencia con la que el ser humano se ha autoproclamado guardián de la naturaleza, como si le perteneciera. Deberíamos conectarnos más a la tierra, no en un sentido hippie-new-age, sino simplemente escuchando a nuestro cuerpo. Nos altera la luna llena y la primavera, nos duele la cabeza cuando cambia el viento y el índice de suicidios y de crisis mentales aumenta en otoño. Es un hecho que estamos más conectados al universo de lo que parecemos creer…Hemos dado la espalda a nuestra parte animal.

Portada de la novela 'Con el frío', de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

Portada de la novela ‘Con el frío’, de Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

¿Ha visitado todos los lugares que aparecen en su novela? 

He visitado casi todos los países que cito y la mayoría son lugares que me han fascinado por una u otra razón. Las minas de Potosí o Dubai, por ejemplo, me parecieron mundos extraños, inquietantes. En Vancouver me fascinó cómo la sociedad occidental había acabado en unos años con las tribus indígenas: rascacielos creciendo al lado de tótems. También conozco Bamako, he viajado en el tren Shinkansen de Japón y he subido a la colina de Luang Prabang igual que hace mi personaje. Nunca he estado en el desierto de Australia, por ejemplo, pero me interesaba hablar de los aborígenes y por eso elegí ese lugar para uno de los capítulos.

¿Cómo se mete en la mente de personajes de culturas y geografías tan dispares?

La novela habla de la globalización y al mismo tiempo de la imposibilidad de ella. Ocurre como en cualquier traducción: siempre hay algo que se pierde, matices más grandes cuanto más alejadas están las lenguas. Desde siempre me ha interesado la transculturalidad, la forma en que diferentes culturas interpretan la realidad. Cuando viajo presto mucha atención a la visión religiosa y mágica del mundo, por ejemplo. Aunque no hay que viajar mucho. Sin salir de España podemos encontrarnos mundos muy diferentes. Una vez entré por casualidad al Facebook de un amigo católico y nacionalista español de derechas y me asusté de lo diferente que puede ser la realidad para dos personas. Su Facebook y el mío parecían habitar realidades (visiones de la realidad) distintas.

¿Cómo ha evolucionado desde Niños rociando gatos con gasolina?  

La realidad es una ficción colectiva con muchos likes. Me interesan las historias que se desarrollan en los límites de lo creíble. Historias que podrían ser ciertas pero ponen en entredicho nuestro sistema de creencias. Los niños índigos son una de esas historias a mitad camino entre la ciencia ficción y el realismo. Yo ni siquiera creo que existan los niños índigos, pero mucha más gente de la que creemos está convencida de ser uno de ellos. Son grietas en nuestra sociedad racional, igual que el curanderismo, las religiones o el miedo a los fantasmas.

¿Cómo ve el panorama literario actual?

-Creo que se están haciendo cosas muy interesantes en España y, concretamente, en la Comunidad Valenciana que es donde vivo. Autores, la mayoría nacidos en la década de los 70 y 80, trabajan con un modelo de novela diferente al de la generación anterior. Un modelo menos apegado a la historia (ese conflicto que debe resolverse al final) y mucho más contaminado por el cómic, el ensayo, las series, los videojuegos, etcétera. Literatura que difícilmente puede llevarse al cine porque su pretensión va más allá de contar una ‘película’.

Alberto Torres. Imagen cortesía del autor.

Alberto Torres Blandina. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Rocío Villalonga. Éxodo o genocidio

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca
Galería Alba Cabrera, Valencia
C/ Félix Pizcueta, 20, bajo. Valencia
Inauguración: 12 de noviembre de 2015, 20h.

Reproducimos un fragmento del texto del comisario de esta exposición, acerca del proyecto de Rocío Villalonga, en el que la artista aborda la actual crisis humanitaria, que transita entre el éxodo o la migración, el destierro o el genocidio. Se trata de un nuevo trabajo de Villalonga, en el que destaca una gran instalación realizada ex profeso, que bien merece una visita.

«(…) Para abordar la cotidianidad no es posible abstraerse conscientemente de lo político, pues la lectura de un trabajo artístico no puede realizarse desligada de la realidad social que representa una determinada geografía y un determinado tiempo, pues de lo contrario nos quedaríamos en la superficie, en la anécdota. Rocío Villalonga, con su exposición en la Galería Alba Cabrera de Valencia, centra su atención en los desplazamientos no voluntarios de personas. Los movimientos migratorios no son un problema nuevo, ni es la primera vez que la artista lo trabaja en su obra. En esta exposición apuesta por formatos cargados de simbolismo, que trasladan al soporte artístico los aspectos múltiples de esta realidad fragmentada.

La ONU[1] planteó en el año 2000 la necesidad de combatir los desastres del mundo enunciando 8 objetivos de desarrollo para el Milenio, poniéndose como meta para lograr resultados el año 2015. La propia organización siempre ha reconocido el retraso que se cernía sobre el plan de trabajo establecido y la dificultad de cumplir con las previsiones. El ejercicio de la doble moral hace que los mismos estados que han contribuido a determinar una política de “tierra quemada” a favor de sus intereses, sin considerar las consecuencias humanas, ambientales y culturales, sean los que pretendan expiar sus culpas representando la figura del “donante”. Bien está que contribuyan económicamente a paliar los efectos de su codicia, pero mejor estaría si reconsideraran y modificaran los medios de explotación que emplean, para de verdad transformar la realidad del planeta. Tres cuartas partes del mismo agoniza claramente, pero en el mundo desarrollado, en la zona de privilegio, han estallado ya las alarmas que evidencian el fin de una era. La angustia humana, retransmitida por televisión durante años, provenía de lugares que nos resultaban lejanos pero, en una magnitud infinitamente menor, se ha trasladado ahora a nuestro propio escenario, para que entendamos un poco mejor su significado.

Las mariposas monarcas (Danaus plexippus) migran desde México a Canadá, y en años con vientos favorables llegan al suroeste de Gran Bretaña, a España, a Marruecos y a Rusia, siendo uno de los pocos insectos que logra realizar travesías transatlánticas. Pero lo más llamativo es que durante esos desplazamientos la mariposa se reproduce, muere y es su descendiente la que continúa el viaje sin haber recibido las enseñanzas parentales.

Rocío Villalonga toma como referencia el ejemplo de superación de esta especie para abordar la larga y dolorosa crisis humanitaria que obliga a millones de personas a abandonar sus entornos vitales para emigrar, para huir, buscando ponerse a salvo, persiguiendo el sueño de una vida mejor ante el fracaso de unos derechos humanos universales que, en realidad, no son más que tinta seca sobre papel.

Explica Enzensberger[2] que en todas las épocas ha habido grandes masacres y pobreza endémica; los enemigos eran enemigos, y los pobres eran pobres. Pero sólo desde que la historia se ha convertido en historia mundial se ha condenado a pueblos enteros declarándolos superfluos. Y curiosamente los autores de tales sentencias se mantienen despersonalizados: se llaman “colonialismo”, “industrialización”, “progreso tecnológico”, “revolución” o “colectivización”; las sentencias se dictan en voz alta y se ponen sistemáticamente en práctica, de modo y manera que a nadie le puede quedar la menor duda del destino que le ha sido asignado: éxodo o emigración, destierro o genocidio.

¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuántas vidas?»

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

José Luis Pérez Pont


[1] http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/
[2] ENZENSBERGER, Hans Magnus. La gran migración. Anagrama, Barcelona, 1992.

Los caballos de Dios clausurará Cinema Jove

30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 19 al 27 de junio
Los caballos de Dios, de Nabil Ayouch
Película de clausura
Viernes 27 de junio, 2015

La película Los caballos de Dios (Marruecos, 2012), premiada en varios festivales internacionales como el de Rotterdam, Seatle, Bélgica o Cannes, y galardonada con la Espiga de Oro a Mejor Película en la Seminci de Valladolid en 2012, es la elegida para clausurar la 30 Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts. El film, inspirado en los ataques terroristas que tuvieron lugar en mayo del 2003 en Casablanca, traza la historia de dos hermanos desde su tierna infancia hasta su madurez y aborda los mecanismos del fundamentalismo islámico.

Fotograma de 'Los caballos de Dios', de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Los caballos de Dios’, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Tres años ha tardado el film dirigido por el francés con ascendecia marroquí Nabil Ayouch en llegar a nuestras pantallas (se estrenará en cines el 3 de julio), pero los asistentes a la Gala de Clausura de Cinema Jove podrán verla una semana antes de su estreno en nuestro país en salas comerciales. Una oportunidad única para disfrutar de una de las películas más impactantes.

Yachine tiene diez años y vive con su familia en Sidi Moumen, un poblado de chabolas de Casablanca. Su madre, Yemma, hace lo que puede por sacar adelante a la familia. Su padre se encuentra en un estado depresivo y de sus tres hermanos uno está en el ejército, otro es prácticamente autista y el tercero, que tiene trece años y se llama Hamid, es el cabecilla del barrio y el protector de Yachine.

Fotograma de 'Los caballos de Dios', de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Los caballos de Dios’, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Cuando Hamid es encarcelado, Yachine se ocupa de varios trabajillos que le ayudan a escapar del marasmo provocado por la violencia, la miseria y la drogadicción que la rodean. Cuando Hamid sale de la cárcel se ha convertido en un islamista radical y convence a Yachine y a sus amigos para que se unan a sus ‘hermanos’.

El líder espiritual del grupo, el imán Abou Zoubeir, se encarga de dirigir el prolongado entrenamiento físico y mental de los muchachos, antes de anunciarles que han sido elegidos para convertirse en mártires. Interpretación libre de los atentados terroristas que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

Fotograma de 'Los caballos de Dios'.

Fotograma de ‘Los caballos de Dios’, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Paco Roca diseña el Ciutat Vella Oberta

Festival de las Artes Ciutat Vella Oberta 2015
Cartel de Paco Roca
Del 12 al 15 de noviembre de 2015

El distrito valenciano de Ciutat Vella acoge, un año más, la celebración de la segunda edición del Festival de las Artes Ciutat Vella Oberta durante los días 12, 13, 14 y 15 de Noviembre de 2015. La organización del Festival ha introducido varias novedades. Entre ellas, y a partir de esta edición, ha decidido que la imagen del Festival la realice un reconocido artista valenciano y, este año, tenemos la satisfacción de contar con la colaboración del dibujante e ilustrador Paco Roca (Premio Nacional de Cómic, Premio Goya al Mejor Guión Adaptado, entre otros).

Contaremos de nuevo con la Beca de IFITRI (Marruecos), concedida por la Fundación Inspirarte, además de nuevos premios como los que otorga Naranjas con Arte, Wayco y la selección de artistas por parte de la organización de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Castellón MARTE, para exponer como invitados en su siguiente edición.

En esta nueva convocatoria, los artistas participantes tendrán la oportunidad de exponer  en los espacios más emblemáticos de Ciutat Vella sus trabajos de pintura, escultura, fotografía, dibujo e ilustración, video arte, performance, instalación y, como novedad, la incorporación de músicos al Festival. Se trata de un magnífico escaparate tanto para los artistas como para el público que nos visite durante los días del evento, junto con los estudios o talleres de artistas y galerías de arte.

Los espacios expositivos son: Centro del Carmen, Centro Cultural Bancaixa, Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC), Col.legi Major Rector Peset, IVAM, La Nau de la Universitat de València, MuVIM, Sala de Exposiciones El Tossal del Ayuntamiento de Valencia, Teatro Inestable, Wayco, además de la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia, con su Festival Poliniza.

Cartel de Paco Roca para el Festival de las Artes Ciutat Vella Oberta. Cortesía de la organización.

Cartel de Paco Roca para el Festival de las Artes Ciutat Vella Oberta. Cortesía de la organización.