Cartel de Mariscal para una Mostra Viva en transición

Presentación del cartel de Mostra Viva, obra de Javier Mariscal
Mostra Viva del Mediterrani 2016
Del 7 al 15 de octubre de 2016

Mostra Viva del Mediterrani 2016 vuelve en octubre con una propuesta más ambiciosa e internacional, pero con el mismo objetivo: hacer de Valencia y el País Valencià un lugar de encuentro y de debate sobre las culturas y los conflictos de este convulso mar Mediterráneo. El equipo de Mostra Viva considera que hoy más que nunca es preciso descubrir otras miradas y tender puentes que acerquen las cosas que compartimos, pero también las que nos hacen diferentes. Y Valencia no puede quedar al margen de este proceso.

En la presentación del cartel, de la sintonía y de las grandes líneas de Mostra Viva del Mediterrani 2016 han asistido, entre otros, Albert Girona, Secretari Autonòmic de Cultura i Esport;  Abel Guarinos, director de CulturArts; Ramón Vilar, regidor d’Hisenda; Manuel Mata, sindic del PSOE a les Corts; Emili Payà, coordinador d’Octubre CCC; Andreu Iranzo director de la Fundació ACM; Gérard Teulìere, director del  Institut Français, y Ángela Nzimbi del Comité Español de Ayuda al Refugiado.

Cartel de Mostra Viva del Mediterrani 2016, obra de Javier Mariscal. Imagen cortesía de la organización.

Cartel de Mostra Viva del Mediterrani 2016, obra de Javier Mariscal. Imagen cortesía de la organización.

Javier Mariscal ha diseñado y cedido un cartel que muestra, desde un oscuro primer plano, una ventana abierta a la luz y la esperanza. Con él se cierra el círculo de los artistas que colaboraron con la primera Mostra de Valencia: Artur Heras (Mostra Viva 2013), José Morea (Mostra Viva 2014) y Manuel Boix (Mostra Viva 2015).

Vicent Tamarit, Vicent Garcés, Giovanna Ribes, Maite Ibañez, Vicent Gregori y otros miembros del equipo de Mostra Viva han presentado las novedades de una edición calificada de transición hacia una consolidación que se espera certificar en 2017.

La nómina de entidades que prestan su apoyo se ha ampliado considerablemente. Permanecen las que hicieron posible el proyecto: la Universitat de València, la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo, Octubre Centro de Cultura Contemporánea, la SGAE, la Casa Árabe, el Instituto Europeo del Mediterráneo, el Parlamento Europeo, Dones en Art, la Facultat de BB.AA. de la Universitat Politècnica de València, el Institut Français, cervezas Turia.

Y se añaden otras nuevas como el Ajuntament de València, la Diputació de València, la Secretaria Autonómica de Cultura i Esport, CulturArts, la Agència Valenciana de Turisme, la Autoridad Portuaria, el Comité Español de Ayuda al Refugiado, el Consell Valencià de Cultura. Su apoyo se concreta en ayuda directa y en la cesión de locales. Y por ello los espacios se amplian: el Centre Cultural la Nau albergará cine y música; el IVAM, debates; Octubre CCC, cine y artes visuales; el MuVIM concentrará las actividades para público infantil y familiar, como circo, narración oral, talleres educativos y acciones culturales; el Palau de la Música, los grandes conciertos; el Paseo de la Mostra y la Fábrica de Hielo, fiestas, gastronomía, exposiciones y debates solidarios; San Miguel de los Reyes será la sede del Encuentro de Escritores y Escritoras. Otra novedad es la colaboración de Aragó Cinema donde se programaran sesiones nocturnas.

El director Ettore Scola, homenajeado en Mostra Viva del Mediterrani 2016.

El director Ettore Scola, homenajeado en Mostra Viva del Mediterrani 2016.

La inauguración será el día 7 de octubre en el Palau de la Música y la clausura el sábado 15 en el Teatro Principal. El esquema de ocho áreas temáticas se mantiene con la Mostra de Cine del Mediterrani, que ofrecerá largometrajes, documentales y cortometrajes de la mayoría de los países ribereños, homenajes a Ossama Mohammed y Ettore Scola, especial atención al cine valenciano, kurdo, palestino, saharaui y al cine hecho por mujeres.

La Trobada de Música del Mediterrani, sin olvidar nuestras bandas de música, acercará grupos de las riberas norte, este y sur. El Encontre d’Esriptors/es del Mediterrani gana peso en su nueva sede y unirá la música a las voces de poetas y narradores. La Escena del Mediterrani vuelve a apostar por el circo y la narración oral. Las Arts Visuals de Mediterrani mantiene el fructífero diálogo de alumnos y profesores de Bellas Artes con el mar.

Los Debats del Mediterrani profundizarán en las diversas caras de este mar mítico e infernal. La Gastronomía del Mediterrani indagará en la variedad y calidad de la dieta mediterránea. La Mostra Educativa y las actividades de acción cultural demostrarán que arte y cultura es algo cercano y participativo. Todas estás áreas coincidirán en diez intensos días, pero la perspectiva es que vayan adquiriendo personalidad propia y puedan celebrarse por separado a lo largo del año.

Como actividad pre-Mostra, el miércoles 15 de junio a las 19.00 horas en la Nau, se proyectará Sólo los muertos vuelven a casa, coproducción de Austria-Kurdistan, dirigida en 2015 por Tina Leisch y Ali Can, con presencia de este y del actor y activista kurdo Mem Hassaf.

El 23 de septiembre se presentará la programación completa de Mostra Viva del Mediterrani 2016 y se celebrará una fiesta pre-Mostra en la Fábrica de Hielo, en el Cabanyal, junto al olvidado Paseo de la Mostra.

Foto de equipo de Mostra Viva del Mediterrani 2016, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Foto de equipo de Mostra Viva del Mediterrani 2016, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Por sus estudios los conoceréis

Estudis d’Art. Martí Domínguez y Jesús Císcar
Espai Metropolità d’Art EMAT de Torrent
Avda del Pais Valencià, 103. Torrent (Valencia)
Hasta el 3 de junio de 2016

“El estudio condiciona la obra del artista. Como la pecera condiciona al pez”. Lo dice Martí Domínguez que, junto al fotógrafo Jesús Císcar, presenta en l’Espai Metropolità d’Art de Torrent la serie Estudis d’Art, en la que reúne a 45 artistas valencianos en sus respectivos espacios de creación. Lugares donde gestan su obra alejados del mundanal ruido, mientras el suyo interior pugna por abrirse paso en la soledad del estudio. Estudios de todas las medidas, características y atmósferas que vienen a ser “en muchos casos el traje del propio artista”, subraya Domínguez, mientras explica el viaje que le ha llevado por los diversos estudios de algunos de los más genuinos creadores del arte contemporáneo en la Comunidad Valenciana.

Andreu Alfaro, Manuel Boix, Carmen Calvo, Vicente Castellano, Juan Genovés, Miquel Navarro, Francisco Sebastián Nicolau, José Sanleón y Willy Ramos, entre otros, aparecen retratados en sus estudios por Jesús Císcar, junto a algunas de sus obras emblemáticas y breves textos descriptivos. “No me interesaba tanto hablar de su obra, como del proceso creativo”, precisa Domínguez. Y ello por una sencilla razón: “Los estudios dicen mucho del carácter y modo de ser del artista”. Se dice que Bacon, por ejemplo, intervenía hasta en las propias paredes del estudio, mientras otros como Monet se limitaban a mirar desde un sofá ubicado en mitad del espacio.

Estudis d'Art. Carmen Calvo. Imagen cortesía del EMAT.

Estudis d’Art. Carmen Calvo. Imagen cortesía del EMAT.

De manera que el estudio es un traje, pero un traje variopinto. “Sí, los hay, como en el caso de Andreu Alfaro, que se corresponde con la proporción del trazo, con su pulcritud, pero hay otros, como el de [José María] Yturralde, cuya obra parece inmaculada y, sin embargo, su estudio es un caos”. Domínguez también se refiere al de Carmen Calvo: “Es como entrar en una de sus obras”, por el “golpe de fascinación, de atmósfera insospechada” con la que te encuentras. A imagen, pues, y semejanza de la obra, pero igualmente contradiciendo los postulados estéticos del autor: así son los estudios recogidos en l’EMAT de Torrent.

Esa diversidad y complejidad de los espacios en justa correspondencia con el espíritu creativo de sus propietarios, es lo que ha convertido el viaje recreado en Estudis d’Art en algo “tan interesante”. Diversidad que va del estudio “en medio de la huerta, al que se encuentra en la montaña, en un tercer piso sin ascensor o en una antigua fábrica”. Domínguez asegura que ha sido un “trabajo divertido y lo que me ha animado a continuarlo en una segunda serie con artistas más jóvenes”. Y cuando habla de más jóvenes, se refiere a menores de 50 años, con lo que esto supone de límite subjetivo que acarrea sus problemas.

Estudis d'Art. Francisco Sebastián. Imagen cortesía del EMAT.

Estudis d’Art. Francisco Sebastián Rodríguez. Imagen cortesía del EMAT.

En cualquier caso, Estudis d’Art no deja de ser un paseo por el arte contemporáneo valenciano contemplado desde la maternidad misma, como les gusta decir a algunos fotógrafos en relación con su cuarto de revelado. Visión que Domínguez resalta como esencial (“hace mucha falta en esta ciudad [Valencia]”), dada la precariedad cultural y la falta de visibilidad de muchos de esos artistas. La exposición, que ya fue mostrada en la Fundación Bancaja, de donde procede, proseguirá después su itinerancia por La Llotja de Alcoi y la Casa del Bou de Albalat de la Ribera.

Volviendo al carácter del estudio como prolongación del artista y viceversa, Domínguez puntualiza que se ha encontrado con espacios “pensados hasta el último detalle, con otros más espartanos, que no tenían ni una sola silla”. Y cita el caso de Sanleón, austero como pocos y “sin tan siquiera una estufa en invierno. ¡Qué manera de sufrir!”, exclama. Diríase, como llegó a decir Ortega, que en ejemplos como este “el esfuerzo es solo esfuerzo cuando comienza el dolor”.

Otros habilitan su estudio para ir ajustándose al desarrollo de su propia obra, mientras hay quienes “pintarían lo mismo en cualquier lugar”, citando Domínguez los casos de Armengol y Castellano. Lo que se encontrará en la nueva serie de jóvenes artistas ya puesta en marcha (“llevamos una treintena”) será de nuevo todo un descubrimiento. De hecho, ya se observan cambios: “Ahora en muchos casos basta con una pequeña habitación y un ordenador”.

Estudios de artista. Imagen cortesía del EMAT.

Estudis d’Art. Manuel Boix. Imagen cortesía del EMAT.

Salva Torres

“Los libros deberían ser compañeros de vida”

Colección de libros de autores clásicos para niños y adolescentes
Vicente Muñoz Puelles

Aproximar los clásicos a los niños y adolescentes no es tarea fácil. Si se  imponen como lectura obligatoria en la escuela, existe el peligro de que puedan reaccionar con rechazo incluso aversión hacia ellos. En contraste con el ritmo trepidante de los vídeojuegos y la comunicación instantánea por internet, las obras del pasado les parecen lentas, demasiado ceremoniosas. El escritor valenciano Vicente Muñoz Puelles ha desbrozado una senda por la que conducir el legado de los grandes hombres y mujeres de la historia hasta los más jóvenes.

Combinando capacidad fabuladora con erudición, ha escrito una colección de títulos en los que de una forma amena les descubre la vida, conquistas y hazañas de los grandes literatos, científicos y descubridores: Einstein, Marie Curie, Colón, Goya, Ramón y Cajal, Darwin….En plena celebración del 400 aniversario de Cervantes y Shakespeare no podía eludir un encuentro con estos dos genios de la literatura, y con ambos ha cumplido con creces y por igual. Así lo explica en esta entrevista en la que reconoce su fascinación por El manco de Lepanto y El cisne de Avon.

Portada de Don Quijote, de Vicente Muñoz Puelles.

Portada de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Editorial Anaya.

¿El hecho de que Cervantes y Shakespeare fueran coetáneos significa que en su época se alcanzó la cima de la literatura?

Lo fue si aceptamos la consideración general de que Shakespeare es el mejor autor en idioma inglés y el dramaturgo más importante del mundo, y de que el Quijote es la mejor obra literaria jamás escrita, ya que como tal suele figurar en las listas confeccionadas a lo largo del tiempo por escritores de prestigio. Por fortuna, la literatura es algo más que unas simples listas. Pero es cierto que la coincidencia temporal llama poderosamente la atención. Fue nuestro Siglo de Oro y la época dorada del teatro isabelino, un período en el que Inglaterra y España se disputaban el dominio de los mares, que es como decir del mundo.

¿Personalmente siente preferencia por uno de ellos? 

Me identifico plenamente con ambos. Con el humor irreverente de Cervantes, que influyó mucho en la literatura inglesa, como es bien sabido, y con la pasión incendiaria de algunas obras de Shakespeare, que prefigura el Romanticismo y tanto irritaba a nuestros ilustrados, como Moratín. Más que como escritores, tiendo a considerarlos como amigos y compañeros de viaje. Dicho esto, cabe mencionar que en mi pequeña biblioteca cervantina hay un Quijote en corcho y otras curiosidades, y una edición donde al final, en letra manuscrita, se dice: «Este fue el último libro que le leyeron a Ricardo Muñoz Carbonero». Es decir, a mi abuelo, que murió mientras lo escuchaba.

A primera vista parece que la difusión de Shakespeare es mucho mayor que la de Cervantes. ¿Qué opina al respecto?

En lo que se refiere a sus respectivos países de origen, es cierto que Shakespeare es más popular, leído y representado en el Reino Unido que Cervantes aquí. Pero, en lo que se refiere al mundo entero, Cervantes sigue siendo traducido y editado en todos los idiomas. Yo diría que, desde el momento de su muerte más o menos simultánea, su estimación universal anda a la par.

Usted ha publicado estos últimos meses algunos libros en relación con ambos escritores, y está escribiendo una adaptación del Quijote para niños de ocho a diez años. ¿Puede hablarnos de esos libros?

Ha salido una edición íntegra, con 8000 notas críticas y léxicas, en la editorial Anaya. Oxford University Press me ha publicado una adaptación de Hamlet, una antología del Quijote y una edición de las Novelas ejemplares. Y Anaya acaba de sacar mi novela ‘El misterio del cisne (El joven Shakespeare)’. Aparte de eso, en algunas de mis narraciones, como ‘El legado de Hipatia’, el Quijote ocupa un papel importante, y he escrito varios cuentos sobre Cervantes.

Miguel de Cervantes por Vicente Muñoz Puelles.

Novelas ejemplares, de Miguel de Cervantes, en adaptación de Vicente Muñoz Puelles.

¿Cómo va a plantearse el reto que le planteó Algar de resumir el Quijote en veinte páginas para niños de ocho a diez años? 

Hace once años esa editorial me pidió una adaptación para niños algo mayores, ilustrada por Manuel Boix. En cuanto al reto, la literatura infantil es mucho más experimental y creativa que la de los adultos. No preveo mayores dificultades.

¿A qué edad son los niños más receptivos a la lectura y cómo se les debería enganchar a los libros?

Los libros deberían ser objetos comunes y familiares, compañeros de toda la vida. Convendría que estuviesen con nosotros ya desde la cuna, y que jugásemos con ellos antes de aprender a leer. Entonces, cuando descubrimos que no solo sirven para sacarlos de las estanterías o para pasar sus páginas, sino que además cuentan historias y podemos llevárnoslos a la cama, es como si se abriese una ventana al mundo. No hay que forzar nada.

¿Los programas educativos vigentes sirven de algo al respecto?

Que yo sepa, no. Quizá lo importante no sean los programas educativos, sino el entusiasmo de los maestros y de los padres. Recuerdo un chiste gráfico en el que un niño, con un libro en las manos, le preguntaba a su padre, que miraba la televisión: «Papá, ¿tú sabes leer?»

Volviendo a Cervantes, ¿qué aspectos de su obra cree que tienen mayor interés para los lectores del siglo XXI?

Los mismos que en su época. En el fondo, nada ha cambiado. Las personas soportan mal la relatividad esencial de las cosas humanas, la incapacidad de hacer frente a la ausencia de un Juez Supremo, la vehemencia de un amor intenso, la certidumbre de la muerte. Se empeñan en distinguir con claridad el bien del mal, porque sienten el deseo de juzgar antes de comprender. Cervantes, y también Shakespeare, nos enseñan la sabiduría de la incertidumbre. De algún modo, nos animan a vivir con esa incertidumbre y a ser valientes.

¿Como miembro del Consell de Cultura, podría sugerir alguna actuación en la Comunidad como homenaje a la figura de Cervantes?

El mejor homenaje, acaso el único que merece la pena, es leerlo. Por otra parte, Valencia es un lugar estrechamente vinculado con Cervantes, que visitó Valencia a su vuelta de Argel, le dedicó encendidos elogios en ‘Los trabajos de Persiles y Segismunda’ y en otras obras y, como hemos dicho, imprimió aquí el Quijote. En cuanto al Consell Valencià de Cultura, hace años ya que editamos una hermosa edición de la Vida de Cervantes, de Gregorio Mayáns, primera biografía cervantina escrita, por cierto, a petición de un noble inglés. Pero siempre cabe la posibilidad de hacer algo más. En 1905, Valencia se volcó con motivo del III Centenario de la primera parte del Quijote, que se imprimió en esta ciudad. Hubo una procesión cívica, con senyera incluida, que partió del Ayuntamiento y descubrió una lápida de mármol blanco en el número 7 de San Vicente, donde se había impreso el libro. Se descubrió otra placa en la calle Cervantes, y en la calle de Guillem de Castro se inauguró ese monumento de Benlliure en el que don Quijote alza un busto de Cervantes. Dicho sea de paso, de niño ese monumento me inspiraba pesadillas, porque las dos cabezas muy juntas del escritor y de su personaje me hacían pensar que se trataba de un monstruo bicéfalo.

El escritor Vicente Muñoz Puelles. Fotografía de Laura Muñoz.

El escritor Vicente Muñoz Puelles. Fotografía de Laura Muñoz.

Bel Carrasco

Una Mostra viva, mediterránea y ciudadana

Mostra Viva del Mediterrani
Diversas sedes
Inauguración: miércoles 14 de octubre de 2015, a las 20h, en el Palau de la Música de Valencia
Del 14 al 18 de  octubre de 2015

La sala Matilde Salvador del Centre Cultural La Nau ha acogido la presentación de la tercera edición de Mostra Viva del Mediterrani, evento cultural promovido por MVM Associació, con la voluntad de recuperar para la ciudadanía un concepto ampliado de la otrora, polémica y suspendida, Mostra de Valencia -además de la Trobada de la Música y el Encontre d’Escriptors-  y con el firme propósito de consolidarse como referente multidisciplinar de la morfología cultural de esta cuenca marítima y “colaborar en la construcción del espacio cultural de los pueblos del Mediterráneo para favorecer la cultura de la paz y el diálogo respetando la diversidad mediterránea”.

Fotograma del documental 'Ovidi: el making off de la película que nunca se hizo'. Imagen cortesía de la productora.

Fotograma del documental ‘Ovidi: el making off de la película que nunca se hizo’. Imagen cortesía de la productora.

Las cinco jornadas se desarrollan, entre otras cuestiones, con la intención de rendir homenaje al malogrado actor y destacado miembro de la Nova Canço Ovidi Montlor, cumplido el vigésimo aniversario de su fallecimiento, y signos de este tributo se llevan a cabo en algunas de las diversas áreas que conforman la Mostra, mediante la proyección del documental ‘Ovidi, el making off de la película que nunca se hizo’, del director y presidente de MVM Associació Vicente Tamarit, ‘L’Ovidi, 20 años en off’, en la sección Trobada de Música, y el vínculo del cantautor con el oficio de actor en Debats del Mediterrani.

Las ochos sedes del festival (Centre Cultural La Nau, OCCC, Jardí Botànic, SGAE, Instituo Français, Palau de la Música, IVAM y MUVIM) albergarán más de medio centenar de películas, varias decenas de músicos, exhibición de obras de numerosos artistas plásticos, narración oral, espectáculos circenses, escena teatral, recitales de poesía, talleres y actividades pedagógicas infantiles, selecciones gastronómicas mediterráneas, así como debates y tertulias, enmarcados en las siete áreas que conforman la Mostra Viva, fruto del trabajo e implicación Giovanna Ribes, María Colomer, Ana Torres, Maite Ibáñez, Antonio Llorens, Orioel Caballé, Vicent Garcés y el mencionado Vicent Tamarit, además del equipo de voluntarios inscritos a través de la web del evento y la colaboración de los artistas Manuel Boix -responsable del cartel-, Pablo Sedeño -creador de la escultura conmemorativa- y Andrés Tamarit -compositor de la sintonía del presente año-.

El escultor Pablo Sedeño posa junto a la escultura conmemorativa del festival. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

El escultor Pablo Sedeño posa junto a la escultura conmemorativa del festival. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

Cabe destacar el apoyo institucional -en diferentes cuantías y con diversas fórmulas- del Ayuntamiento y la Diputación de Valencia y la Generalitat Valenciana, así como el importante y decisivo patrocinio de entidades y empresas privadas, cuyas presencias respectivas permiten progresar y enfocar la presente edición con garantías de progreso, a la espera de confeccionar un balance que así lo corrobore, tanto en respuesta de público como en calidad y resolución de los contenidos.

Instantánea colectiva tras la presentación de Mostra Viva del Mediterrani. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

Instantánea colectiva tras la presentación de Mostra Viva del Mediterrani. Fotografía de Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

 

 

Mostra Viva arranca con Ovidi en el Palau

Mostra Viva del Mediterrani
Inauguración: miércoles 14 de octubre 2015, a las 20.00h., en el Palau de la Música de Valencia
Del 14 al 18 de octubre de 2015

Desde que la ex alcaldesa Rita Barberá decidió cargársela argumentando que en época de crisis priman cosas más urgentes que la prescindible cultura, la Mostra de Cinema del Mediterrani ha vuelto a ser lo que fue gracias a la iniciativa ciudadana. Ahora, el nuevo gobierno municipal ha expresado su compromiso de apoyo a una Mostra Viva “humilde” este año, pero que se espera con “más proyección” en 2016. “El Ayuntamiento de Valencia aspira a ser el patrocinador principal”, según anunciaron sus responsables durante la presentación del cartel realizado por Manuel Boix para la edición de 2015 que arranca el miércoles 14 de octubre en el Palau de la Música con la premiere del film Ovidi, making of de la pel.licula que mais es va fer.

Manuel Boix, micrófono en mano, ante su cartel para Mostra Viva 2015, en presencia de Vicent Tamarit (izquierda) y José Luis Moreno (centro). Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts.

Manuel Boix, micrófono en mano, ante su cartel para Mostra Viva 2015, en presencia de Vicent Tamarit (izquierda) y José Luis Moreno (centro). Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts.

Mostra Viva, que cumple su tercera edición con el objetivo de recuperar el espíritu mediterráneo con el que arrancó en los años 80, será impulsada por el actual gobierno poco menos que obligado a restañar la herida del denostado gobierno anterior. Lo que está claro, así lo subrayaron los responsables de Mostra Viva del Mediterrani en la Filmoteca, es que no será el festival de cine en que se acabó convirtiendo los últimos años. “Nos robaron un evento cultural que era maravilloso y queremos devolvérselo a la ciudadanía”.

Devolverlo como encuentro donde no sólo tenga cabida el cine (árabe, griego, europeo, de mujer, en La Nau, Jardí Botánic, Octubre, SGAE, IVAM), sino la música (Trobada del Mediterrani, días 15 y 17 en el Palau de la Música), la poesía (días 17 y 18 en Capella de La Nau), el teatro (narración oral y circo, días 17 y 18 en el MuVIM), las artes plásticas (Mar mar bon vent i barca nova -día 13- en el Octubre, y Correspondència amb Mediterrània -día 18- en el MuVIM) y la gastronomía. De manera que la Mostra, identificada única y exclusivamente como festival de cine, pretende mudar de piel para que se vea el cuerpo multicultural con el que nació. Por eso insistieron una y otra vez que la Mostra “no es sólo cine, sino evento cultural que incluye otras manifestaciones artísticas relacionadas con los pueblos del Mediterráneo”.

La primera muestra del apoyo institucional hacia la Mostra, cuatro años después de que fuera defenestrada por el equipo de gobierno de Rita Barberá, fue su presentación oficial en la Sala Berlanga de la Filmoteca de CulturArts. Así se lo reconocieron a José Luis Moreno, director general del ente público: “Es la primera vez que se presenta Mostra Viva en un espacio de CulturArts”, destacó Vicent Gregori, secretario de asociación que ha impulsado el evento. De manera que a los habituales espacios que acogen la Mostra, como La Nau de la Universitat de València, el Jardín Botánico, Octubre Centre de Cultura Contemporània o SGAE, se suman ahora el MuVIM de la Diputación, el IVAM y la Filmoteca.

No habrá, en cualquier caso, recuperación de la Mostra tal y como se entendía cuando fue suspendida. Sencillamente porque Mostra Viva del Mediterrani es mucho más que cine. El apoyo del Ayuntamiento de Valencia se enfocará en potenciar las diversas disciplinas artísticas que conforman el evento cultural. De manera que no habrá competencia con ningún otro festival, como Cinema Jove, porque “demagogias” aparte, según explicó Antonio Llorens, encargado de la programación cinematográfica de la Mostra, ésta no se ciñe solamente al cine. Y una y otra vez fue quedando claro que esta Mostra Viva es mucho más que la defenestrada Mostra.

Imagen de Ovidi Montllor en el documental de Vicent Tamarit 'L'Ovidi: El making off de la pel.licula que mais es va fer'. Mostra Viva 2015.

Imagen de Ovidi Montllor en el documental de Vicent Tamarit ‘L’Ovidi: El making off de la pel.licula que mais es va fer’. Mostra Viva 2015.

Ovidi Montllor es el gran protagonista de la edición de 2015. Así, Mostra Viva del Mediterrani arranca con el documental realizado por Vicent Tamarit Ovidi: el making off de la película que nunca se hizo. También se proyectarán otras obras de la filmografía del cantante, actor y payaso, tal y como se definía el propio artista de Alcoi. Además, habrá las ya citadas Trobada de Música del Mediterrani, teatro, poesía, artes, Mostra Educativa, debates coordinados por Maite Ibáñez, gastronomía y, aunque no sólo, por supuesto cine.

Salva Torres

Las alharacas antifranquistas del IVAM

Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de enero de 2016

La represión del régimen franquista sigue siendo objeto de innumerables actos de reprobación, 40 años después de que falleciera el dictador. Actos de reprobación transformados en ejercicios de nostalgia o memoria a favor de quienes combatieron esa represión. Ocurre, sin embargo, que ni durante el largo régimen había tantos antifranquistas como después fueron saliendo a montones tras su muerte, ni ahora se delimitan los periodos de esa ausencia de libertad, metiendo en el mismo saco la dureza de los años 40 y 50, con la más liviana de los 60 y 70.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Baste como prueba lo que dice el historiador John Hopewell, en relación con la literatura y el cine de esos años terminales del franquismo. Cita los casos de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, Arde el mar, de Pere Gimferrer, El tragaluz, de Antonio Buero Vallejo, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, o La prima Angélica y Elisa, vida mía, de Carlos Saura. Para a continuación decir: “Obras todas ellas que dejaban en evidencia cómo la censura [franquista] se fue resquebrajando, a partir de los años sesenta, dentro de la industria cultural española en general y en la cinematografía en particular”. Censura que disminuyó “no por razones políticas, sino más bien por una necesidad de competencia económica”.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1976)’, que hasta el 3 de enero permanecerá en el IVAM, se suma a ese tren políticamente correcto de la reprobación del régimen franquista, a la que nadie puede sustraerse dado que viene avalada por el escándalo de la falta de libertad.

Da lo mismo que esa represión fuera virulenta o el canto de sirena que fue en los años referidos en el título de la exposición. El caso es mostrar, bajo ese paraguas abierto no ya para los aguaceros sino para una lluvia cada vez más fina, a quienes crearon obras de una indudable cualidad artística, al margen de los gestos heroicos que algunos les cuelgan para mayor gloria y justificación de su propuesta expositiva o actividades complementarias.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Quienes combatieron con sus trabajos artísticos esa represión ya de capa caída, como son los casos de Manuel Boix, Artur Heras, Rafael Armengol, Joan Antoni Toledo, Rafael Calduch, Jorge Ballester, Joan Cardells, Rafael Martí Quinto, Manolo Valdés o Anzo, entre otros, vivirán (no todos, algunos ya han desaparecido) con gratitud esa rememoración, a buen seguro que al margen de tanta medalla honorífica. De manera que para contemplar los más de 200 dibujos, grabados, pinturas, esculturas, revistas, libros y cómics de la exposición, bueno será centrarse en las obras artísticas, obviando el acompañamiento musical de tanta hazaña bélica.

Instalación en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975', en el IVAM.

Instalación en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975’, en el IVAM.

Comisariada por Román de la Calle y Ramón Escrivà, ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1975)’ reúne la cultura visual de un tiempo, como explican los comisarios, “en el que la ciudad de Valencia tuvo el mérito de convertirse en la capital de la nueva vanguardia figurativa y de la abstracción normativa”. Y ello por una razón que De la Calle sintetizó así: “Colaboración extraña en esos años”. Colaboración entre artistas de diferentes estilos y críticos de arte empeñados en sumar fuerzas en aras de ese frente común por la cultura. Lo que dio lugar a algo que el catedrático Román de la Calle denominó “políticas culturales transformadoras”. José Miguel Cortés, director del IVAM, dijo en este mismo sentido que “ojalá” volvieran aquellos “años de efervescencia creativa”.

Efervescencia reflejada en los trabajos de Equipo Crónica, Equipo Realidad, Estampa Popular, los grupos Antes del Arte, Ara, Bulto o Escapulari-0, al que se agregan publicaciones de librerías destacadas esos años: Viridiana, Tres i Quatre, Concret, Lauria, Pasaje o Studio. La exposición se nutre de fondos procedentes de la Fundación Martínez Guerricabeitia de la Universitat de Valéncia, de museos como el de Bellas Artes de Valencia o el de Arte Contemporáneo de Alicante, y de las fundaciones Bancaixa y Anzo. La Filmoteca Española contribuye con imágenes del No-Do alusivas al régimen franquista. Régimen que contextualiza, de forma harto simplista, una exposición que brillaría por sí sola enmarcada en ese otro régimen extrañamente colaborativo de tan dispares artistas.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976'. Imagen cortesía del IVAM.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

El Sáhara, a subasta en La Nau

Solidària. Artistes valencians amb el Sàhara
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Subasta: lunes 15 de septiembre, a las 19.00 horas

Franco, cautivo en su cama y desarmado por la enfermedad, dejó el Sáhara a su suerte. Y Marruecos, que andaba al acecho, la tomó por la fuerza tras aquella Marcha Verde. El franquismo no la subastó, pero casi. Pasados ya 39 largos años de aquel ignominioso episodio nacional, artistas valencianos suman fuerzas plásticas con el fin de restañar una herida que no termina de cerrar. Han donado su obra para una exposición ‘Solidària’ en La Nau de la Universitat de València que concluye el lunes con una subasta. La recaudación se destinará al proyecto de huertos familiares del pueblo saharaui.

Obra de Joan Cardells en la exposición 'Solidària' de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Joan Cardells en la exposición ‘Solidària’ de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Un total de 65 artistas valencianos con 67 obras integran la muestra ‘Solidària’. El arte al servicio de una causa que sigue levantando ampollas en nuestro país, avergonzado por aquella dejación del Sáhara, que Marruecos aprovechó. No servirá para resolver un conflicto enquistado, pero la subasta permitirá seguir dándole alas a una reivindicación libertaria que en este caso canaliza la Federación de Asociaciones de Solidaridad con el Pueblo Saharaui.

Como apunta Román de la Calle, encargado del asesoramiento plástico, “las tendencias estilísticas existentes, las técnicas pictóricas y los procedimientos empleados son plurales, sobre todo porque hay obras de reciente producción pero también piezas de fechas anteriores, quizás no menos tentadoras para algunos coleccionistas”.

Nestlé 06, obra de Javier Mariscal en la exposición 'Solidária' de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Nestlé 06, obra de Javier Mariscal en la exposición ‘Solidária’ de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Lola Claramunt, presidenta de la Federación organizadora, recuerda que “cada euro recaudado se destinará a dar color a las modestas casas saharauis que, con el proyecto de huertas familiares, llenarán pequeños espacios exteriores”, ya sea de rojos, naranjas, verdes o blancos. “Una verdadera explosión de color y vitaminas para una población especialmente vulnerable dadas las condiciones de vida como refugiados”, subraya Claramunt.

En la subasta del lunes se podrán adquirir obras de Artur Heras, Enric Mestre, Fuencisla Francés, Javier Chapa, Javier Mariscal, Joan Cardells, Juan Olivares, Manuel Boix, Molina Ciges, Nasio Bayarri, Rafael Armengol, Rafael Calduch, Rosa Torres o Carmen García Gordillo, entre otros. Piezas que van de los 100€ de Lluís Beltrán a los 2.000€ de José Saborit, Carmen Grau o el propio Bayarri. Trabajos muy diversos hermanados por ese espíritu que destila el propio título de la exposición: Solidária. Artistes valencians amb el Sàhara.

Manuel Boix, delante de su obra 'Cicle de Maig', en la exposición Solidària' de La Nau de la Universitat de València. Fotografía: Eduardo Alapont.

Manuel Boix, delante de su obra ‘Cicle de Maig’, en la exposición Solidària’ de La Nau de la Universitat de València. Fotografía: Eduardo Alapont.

Serigrafías, litografías, acrílicos, acuarelas, grafitos, pinturas y esculturas que, como la más explícita de Artur Heras, abren ‘Caminos al Sáhara’ en ese lento, pero inexorable avance hacia la libertad. Caminos repletos de interrogantes plásticos que los artistas formulan unas veces con vehemencia, otras con sorprendente colorido, texturas y formas que permiten colocar al espectador en la tesitura de tener que elegir entre esos caminos que les proponen.

El Sáhara sale a subasta en La Nau de la Universitat de València, esta vez con la noble intención de vendérsela al propio pueblo saharaui a precio de humanitario donativo. Una exposición comprometida que merced a la calidad plástica de las piezas subastadas logra un doble objetivo: la adquisición de notables obras y la mejora de las condiciones de vida de los saharauis por obra y gracia del arte.

'A Miguel Hernández', obra de Joan Castejón, en la exposición 'Solidària' de La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

‘A Miguel Hernández’, obra de Joan Castejón, en la exposición ‘Solidària’ de La Nau de la Universitat de València. Fotografía: Eduardo Alapont.

Salva Torres

La Turia de los creadores visuales

50 años en cartelera. La Turia, 1964-2014
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 31 de agosto

La Cartelera Turia cumplió 50 años en enero y se halla ahora “en su Semana Grande, coincidiendo con los Sanfermines”. Vicente Bergara, director de la veterana publicación, lo dijo sin pañuelo rojo al cuello, pero animado por idéntico espíritu taurino, tras haber sorteado las diferentes cornadas que ha sufrido la Turia a lo largo de su empinada trayectoria. Para celebrar tan longeva existencia, muchos de los artistas que han colaborado en la revista, desde que en 1964 saltó a la arena editorial, muestran su particular homenaje mediante diversas creaciones ex profeso.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

“Es la Turia de los creadores visuales”, subrayó Toni Picazo, responsable junto a Mila Belinchón de la exposición que acoge La Nau de la Universitat de València. Creadores tan ilustres como Eduardo Arroyo, Manuel Boix, Carmen Calvo, El Roto, Juan Genovés, Artur Hereas, Mariscal, MacDiego, Paco Roca o Rosa Torres, reunidos en torno a una efemérides que “desprende aroma de familia Turia”. Y Picazo, en un elocuente lapsus de rebufo franquista, habló de cómo esa familia había “sobrevivido 40 años, perdón, 50, y ese logro está presente”.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Y lo que está presente en La Nau son las 51 obras de antiguos colaboradores, por cada uno de los 50 años celebrados más el que ya transcurre, junto a un audiovisual de Pepa L. Poquet, resumen de la trayectoria de la revista, y una selección de portadas de la Cartelera Turia. En el audiovisual se pueden ver secuencias de películas, entre ellas alguna pornográfica, tan del gusto de la Turia, y diversas imágenes relacionadas con el proceso de creación de la publicación, así como instantes señeros de su dilatada vida, siempre según la visión personal de Poquet.

El amor al cine, la denuncia política, la cultura como exigencia o la reivindicación del placer y del sexo son algunos de los rasgos destacados por Toni Picazo como característicos de la Carteleria Turia, todos ellos presentes en la exposición de La Nau. Pero dada la importancia que desde sus orígenes concedió la revista a la ilustración, el diseño y las artes plásticas, era de obligado cumplimiento rendir homenaje a cuantos colaboraron en este aspecto, siendo esos artistas los encargados de realizar una obra específica para los 50 años. Obra que será portada de la revista en los próximos números.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

“No queremos que se termine a los 50”, precisó Mila Belinchón, una vez visto el resultado de la celebración y el ánimo encendido de algún que otro nostálgico de aquella Turia resistente al franquismo. De entre los más de 2.000 números seleccionados, como representativos de esa pertinaz huida hacia delante, figuran portadas clásicas alusivas a la República o las igualmente provocativas con referencias a cierta sexualidad desbocada. También se rinde homenaje a todos aquellos artistas ya fallecidos que dejaron su impronta plástica en la publicación, como Anzo, Toledo, García Puche o Jordi Ballester.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Las obras exhibidas en la Sala Acadèmia de La Nau “invitan a la reflexión, la sonrisa o el cuestionamiento, pero nunca a la indiferencia”, resaltan las responsables de la exposición. Después de superar diversos intentos de censura, tendría gracia que fuera la crisis económica la peor de esas censuras para la Cartelera Turia, que sobrevive a pesar de todos los pesares. Vicente Bergara, erre que erre, anuncia incluso la salida digital, “diferente a la edición impresa”, de una revista que sigue pintando y mucho ahora en La Nau.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Boix: “Sin compromiso social no hay arte”

El viaje del tiempo, de Manuel Boix
Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de junio de 2014

“¿Cuán grande tiene que ser el cementerio de mi isla?”, se preguntaba Giusi Nicolini, alcaldesa de Lampedusa, tras el naufragio en octubre de una barcaza con 500 inmigrantes a media milla de la isla italiana. Manuel Boix se hace eco de esa interrogación, y de muchas otras, en su exposición El viaje del tiempo que acoge hasta el 22 de junio La Nau de la Universitat de València. Haciendo acopio de un vasto caudal de conocimientos en filosofía, literatura, historia y mitología, el artista de L’Alcudia va dejando en la Sala Acadèmia del recinto universitario un reguero de sombras en torno al naufragio existencial evocado en 15 grandes piezas.

Al.legoria de l'arqueologia, de Manuel Boix, en la exposición 'El viatge del temps' de la Nau de la Universitat de València.

Al.legoria de l’arqueologia, de Manuel Boix, en la exposición ‘El viatge del temps’ de la Nau de la Universitat de València.

Las continuas referencias “misteriosas”, por emplear el adjetivo utilizado por el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, pueden llevarnos hasta el propio Lampedusa, escritor de El gatopardo que pronunció la célebre “que todo cambie para que todo siga igual”. Y ya más explícitamente al Caronte que sirve de título a una de las obras de la exposición. En ella, mediante el bronce, la madera y el hierro, Manuel Boix nos sitúa en el corazón mismo de esa barcaza cuyo naufragio costó la vida a cientos de inmigrantes, que desde las costas de Libia buscaban cierto horizonte de futuro. El Caronte mitológico, barquero de Hades, era el encargado de trasladar a un lado y otro del río Aqueronte a quienes tuvieran dinero para pagarse el viaje.

Obra de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' de La Nau de la Universitat de València

Obra de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ de La Nau de la Universitat de València

Las conexiones intertextuales, siempre realizadas con la intención de movilizar la reflexión en torno a problemas tan actuales como universales (inmigración, poder, corrupción, agitación social), hacen de la exposición El viaje del tiempo un efectivo recorrido por el pasado y el presente, proyectándose todo ello hacia un futuro que Boix refleja en su obra con las tonalidades del blanco y del negro. Abel Guarinos, comisario de la muestra, habló de un primer protagonismo del “gesto, la mirada y los impactantes primeros planos de caras conformadas a base de trazos gruesos y oscuros”, asociado a su serie El Rostro, para derivar después hacia ese “color negro” que toma “aún más protagonismo mediante la técnica de la grisalla”.

'Generación espontánea', de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València.

‘Generación espontánea’, de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València.

Un blanco y un negro salpicados de brochazos y tenues pero coloristas gestos expresivos, que vienen a reflejar esa preocupación por las cuestiones que hoy, al igual que ayer y hace cientos de años, agitan nuestro interior. Y en esto fue muy claro Manuel Boix: “El arte o tiene compromiso social o no es arte, porque aunque se niegue cada obra habla de unas vivencias o de un momento concreto”. Instante determinado que, sin embargo, trasciende su particularidad para emocionar a quienes nada saben de ese momento concreto dentro del viaje por el tiempo que Boix propone.

Obra de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València.

Así lo demuestra otra de sus obras expuestas: Generación espontánea. Múltiples gusanos parecen agitarse en masa, de manera que allí donde muchos ven corrupción, el artista observa cierta regeneración social provocada por los nuevos movimientos sociales. En todo caso, más allá de la asociación con el 15-M, el compromiso de su arte suscita emociones muchas veces contrarias. Como igualmente ocurre con su Políptico metafísico, donde se mezcla el mito de la inmaculada concepción con el cuerpo apolíneo de quien, como dios, parece jugar a los dados sobre un suelo compuesto por más de 70.000 teselas.

Pieza del 'Políptic metafísic' de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València

Pieza del ‘Políptic metafísic’ de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València

El viaje del tiempo ha sido realizado ex profeso para La Nau, habiéndose inspirado Manuel Boix en el patrimonio cultural y científico conservado en la Universitat de València, en un diálogo que permite a su vez contemplar, entre otras piezas, el globo terráqueo de Willen Janszonn y Jan Blaeu del siglo XVII. En el claustro, también se han instalado cinco esculturas de la serie Los Borja, aludiendo al Papa Alejandro VI en tanto figura relacionada con la fundación de la propia universidad hace 500 años. Un viaje apasionante, repleto de blancos y negros como reflejo del naufragio existencial que Manuel Boix suscita abriendo múltiples interrogantes.

Manuel Boix, entre algunas de sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Manuel Boix, entre algunas de sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Manuel Boix y su viaje del tiempo

El viaje del tiempo, de Manuel Boix
Sala Acadèmia
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de junio

La obra plástica de Manuel Boix — entre otros méritos, Premio Nacional de Artes Plásticas— es una sucesión ininterrumpida de trabajos muy personales y en constante evolución desde 1966, cuando finaliza su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Estudiosos, críticos y amigos nos podemos empeñar en clasificar en series su espléndido viaje pictórico, escultórico, ilustrativo, calcográfico, y cartelístico para explicar con mayor facilidad casi cincuenta años de creación singular y particular sabiendo que las series de Boix nunca suponen ni una ruptura ni un desdecirse respecto a su trabajo precedente sino, más bien, «otra vuelta de tuerca» («una punteta més» que diríamos en valenciano; «passer à la vitesse supérieure» que diríamos en francés) que evidencia el rigor con el que se cuestiona todas y cada una de las obras y el debate interno de sus planteamientos éticos y estéticos.

La exposición Manuel Boix: La Nau, el viaje del tiempo presenta precisamente los cuestionamientos y el fascinante trayecto que le han llevado desde su anterior serie El Rostro, fundamentalmente pictórica, en la que el protagonismo lo tiene el gesto, la mirada y los impactantes primeros planos de caras conformadas a base de trazos gruesos y obscuros, hasta el nacimiento de otra colección, La Nau, de pintura y escultura, en la que el color negro toma aún más protagonismo mediante la técnica de la grisalla y donde el artista manifiesta sin tapujos su pasión por la historia, la literatura, la filosofía, la mitología, el conocimiento, la arqueología, la cartografía, la glíptica… y los recuerdos, sin huir del tiempo que le ha tocado vivir.

Detalle de la obra de Manuel Boix, 'Generación espontánea', expuesta en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de la obra de Manuel Boix, ‘Generación espontánea’, expuesta en La Nau de la Universitat de València.

La Universitat de València, adicional a la excelsa tarea docente e investigadora que le es innata y además de servirnos de ejemplo de espacio de libertad y de crecimiento, atesora un inmenso patrimonio cultural y científico con el que Boix reflexiona, sin concesiones a lo arbitrario, bien para buscar un leit motiv concreto, bien para encontrar la base de su creación, bien para comprobar el rigor con el que están trabajados desde manuscritos medievales hasta material médico, o bien para ofrecer estas joyas históricas de la Universitat en diálogo con su obra contemporánea.

Por otra parte, la presencia en el claustro del Centre Cultural La Nau de las cinco esculturas Los Borja, de Boix, pretenden recordarnos la figura del Papa Alexandre VI como propiciador de la fundación de la Universitat de València- Estudi General, ahora hace más de quinientos años, al mismo tiempo que nos incitan a entrar en la restaurada Sala Academia para ver y disfrutar de este singular viaje metafórico y plástico que —en realidad— remite y empieza mucho antes de Los Borja pero, eso sí, desde las mismas tierras que les vieron nacer y en las mismas aguas, las del Mediterráneo, por las que Boix va surcando el tiempo

Manuel Boix. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Manuel Boix. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Abel Guarinos