Arte a domicilio

Centre del Carme y Bombas Gens
Programación online
Con motivo de la pandemia por coronavirus
Marzo y abril 2020

El Estado de alarma y consiguiente confinamiento produjo una parálisis total de las manifestaciones culturales desde las librerías y conciertos al teatro. Pero bastaron muy pocos días para que artífices y gestores abrieran, a través de internet y redes sociales alternativas en diversos campos. Ahora el arte y la cultura comparten el mismo apellido: On line. 

Uno de los pioneros en esta línea es el Centre del Carme Cultura Contemporània que ha puesto en marcha el programa #CCCCenCasa mediante el cual se podrá disfrutar, a través de su página web y redes sociales, un proyecto plural diseñado para trasladar la agitación cultural a la comunidad online. 

Al programa inicial se irán sumando nuevas propuestas con la colaboración de numerosos agentes culturales de diferentes ámbitos y disciplinas. Destacan un ciclo de cine, propuestas sonoras, conciertos, charlas y visitas a los estudios de los artistas. Con esta última opción los amantes del arte tendrán la posibilidad de adentrarse en los talleres de pintores y escultores  y conocer en directo el proceso creativo que marca la rutina diaria de sus  artistas más admirados. Gracias a la colaboración de las firmas que participan o han participado en las exposiciones del Centre del Carme el público podrá conocer cómo se han desarrollado algunas de sus obras, verles trabajar en directo e incluso descubrir algún rincón especial de su hogar. 

Vista de la exposición ‘Qué pasa con los insectos después de la guerra’, de Escif. Imagen cortesía del Centre del Carme.

«Como centro de cultura contemporánea la intención es llevar a la red nuestro proyecto de agitación cultural con una programación multidisciplinar y diversa que permita al ciudadano seguir disfrutando de una oferta cultural de calidad”, dice el director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont . «El arte es una herramienta transmisora de conocimiento y de emociones que en estos días de confinamiento nos infunde ánimo y nos ayuda a combatir esta situación insólita”, añade.

Por otra parte, próximamente se pondrá en marcha un ciclo de cine de comedia española  on line, anticipo del que se prepara para el verano.  Además, cada fin de semana se ofrecerá un concierto o una propuesta de escucha sonora comenzando por las artistas que formaron parte del festival Sonoras del pasado enero. Recomendaciones musicales que se complementarán en el futuro con actuaciones musicales de diferentes artistas en directo. 

Desde la página web del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana se pueden realizar visitas virtuales a las exposiciones del Centre del Carme: Qué pasa con los insectos después de la guerra de Escif, Viaje a Corfú. Carlos Pérez. El hombre-museo, Fallas experimentales. Historia de una disidencia, Art al Quadrat. De coros danzas y desmemoria, Between debris and things y las instalaciones Efluenow de Raquel Rodrigo y Les jouets voyeurs de Milimbo.

Asimismo, desde las redes del Consorci de Museus se ofrece un recorrido por la colección Art Contemporani de la Generalitat Valenciana comenzando por las obras de los artistas que forman parte de las exposiciones. Son:  Procesos de transformación (Pilar Beltrán, Bleda y Rosa, Hugo Martínez-Tormo, Sebastià Miralles y Xavier Monsalvatge) en Vilafranca y Paisajes cotidianos (Xavier Arenós, Aurelio Ayela, Mira Bernabeu, Tania Blanco, Jorge Julve, Xisco Mensua, Joël Mestre, Agustín Serisuelo y Vicente Tirado del Olmo) en Altea.

Imagen alusiva al centro de arte Bombas Gens, por cortesía de la propia institución.

Bombas Gens también apuesta por la tendencia #CulturaEnCasa y ha adoptado un modo virtual para mantener viva  su actividad. En las redes sociales y su web  se puede seguir esta nueva dinámica que trata de acercar al público no sólo obras de arte, sino también a los propios artistas, en torno a los cuales girarán gran parte de los contenidos previstos. De esta manera, se busca dar aconocer más a fondo a los autores de las obras de la Colección Per Amor a l’Art.

Desde el sofá de casa se podrán recorrer virtualmente las exposiciones y espacios patrimoniales del edificio, ahondar en el material de archivo y dar cabida a nuevas iniciativas y formatos que puedan ser consumidos digitalmente. Piezas audiovisuales de nueva creación, ensayos sobre artistas, diálogos, talleres o itinerarios familiares son algunas de las propuestas. Todo ello diseñado por el equipo de arte y mediación, que continúa trabajando telemáticamente.

Actuación musical en el Centre del Carme, por cortesía del centro cultural.

Bel Carrasco

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VII)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VII)
Domingo 5 de abril de 2020

Desde el pasado 24 de marzo permanezco atenta, diariamente, a la selección de sentencias y fragmentos que el periodista, escritor (y amigo) Javier Valenzuela viene publicando, en sus cuentas de Twitter (@cibermonfi) y Facebook, de la que debe ser considerada la más relevante novela para radiografiar el presente: ‘La peste’, de Albert Camus.

De entre todas ellas –tan lúcidas, predictivas y vigentes más de setenta años después–, recupero la siguiente: «La enfermedad, que aparentemente había forzado a los habitantes a una solidaridad de sitiados, rompía al mismo tiempo las asociaciones tradicionales, devolviendo a los individuos a su soledad. Esto era desconcertante».

Sin embargo, aquel desconcierto, consecuencia lógica del aislamiento de los ciudadanos frente a la pandemia, puede aliviarse ahora, por fortuna, con el oxígeno compartido de la tecnología, que nos permite permanecer conectados y nos proporciona una necesaria y templada cercanía, de la que servirnos para mantener los vínculos con nuestros allegados e, igual de importante, mantener intacta nuestra capacidad de reflexionar en comunidad.

Por ello, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) ¿De qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ALICIA MARTÍNEZ (ARTISTA, FOTÓGRAFA Y BIBLIOTECARIA DEL INSTITUTO CERVANTES DE TEL AVIV | TEL AVIV, ISRAEL)

1) Estoy en Tel Aviv, trabajo en el Instituto Cervantes. Hace diez días cerramos el centro y estamos trabajando desde casa. Me encuentro con mi pareja en un apartamento pequeño de un barrio al este de Tel Aviv, y con mi familia residiendo en España, Marruecos y Argentina.

2) Es difícil imaginar un escenario inmediato. La sensación es de irrealidad, de no saber qué va a suceder. Quiero pensar que volveremos a nuestras vidas cotidianas con lecciones aprendidas de esta situación. Creo que las consecuencias de la pandemia a medio y largo plazo serán, en lo social, un vacío generacional, un cambio de valores y mayor individualidad, a pesar de estar conectados. La cultura se va a ver afectada, pero también se va a reinventar en línea. Las consecuencias económicas y políticas van a ser graves, con una crisis como la que comenzó en 2008 y de la que tardaremos en recuperarnos, y no creo que los políticos vayan a hacerse responsables del desempleo y las dificultades económicas.

3) Llevo bien el confinamiento. Trabajo hasta la tarde, hablo con mi familia, leo cómics –recomiendo ‘On a sun beam’, de Tillie Walden-, novelas, veo películas y alguna serie (‘Glow’). Estoy retomando proyectos de foto que tenía abandonados. Y estoy haciendo un curso de ‘Puño’ en Doméstika, un curso de hebreo y yoga.

4) Admiro profundamente a los médicos y personal sanitario que están luchando contra la pandemia. Espero que esta situación termine pronto, que nos tomemos en serio las medidas para detener el contagio. Desde casa, tendremos que ocuparnos, pero también aprender a parar y estar en calma.

ANTONIO ORTUÑO (ARTISTA, COMISARIO DE ARTE, GESTOR CULTURAL Y DIRECTOR DE ‘UNDER THE SUBWAY VIDEO ART NIGHT’ | NUEVA YORK, EE.UU.)

1) Yo estoy solo en mi apartamento en Harlem, NYC, ¡¡¡sin salir de casa ya muchos días!!!

2) A nivel político es una ruina y lo que veremos después va a ser vergonzoso; a nivel social va ser todo más humano, y cultural y económicamente, que van de la mano, pues dependerá de los cuatro de siempre.

3) Mi confinamiento lo paso haciendo deporte, viendo ópera, cocinando y leyendo los Artforum que tenía pendientes. También viendo y seleccionando los vídeos que recibo de la convocatoria internacional de videoarte para el 10º aniversario de ‘Under the Subway Video Art Night’, una noche de videoarte internacional que organizo cada año.

4) Saldremos de esto much@s más fuertes, con puntos de vista politicamente más definidos, más fuertes a la hora de la crítica y, sobre todo, ¡¡¡con ganas de que se tiene que caminar en muchas cosas a nivel social!!

BERNABÉ LÓPEZ GARCÍA (PROFESOR JUBILADO DE HISTORIA DEL MUNDO ÁRABE CONTEMPORÁNEO EN LA UAM | TÚNEZ)

1) Me encuentro en Túnez, donde vivo, jubilado, por el trabajo de mi mujer en esta capital. Aquí se decretó el “toque de queda” el miércoles 18 de marzo y desde entonces, prácticamente, vivimos encerrados en casa con solo un par de salidas para renovar la nevera.

2) En este momento mi escenario inmediato es seguir con atención y preocupación, pero sin obsesión, la evolución de la enfermedad en España, en este país en el que vivo y en el mundo. Esperando atentamente que un día remita la enfermedad. Aunque mi principal preocupación es imaginar qué mundo nos va a quedar después, en la esperanza de que seamos capaces de cambiar nuestra mirada localista por una visión más internacionalista, más solidaria, se sepan reorientar las prioridades en lo económico y en lo político, pensando en la humanidad como un conjunto interrelacionado, se consigan reajustar las desigualdades sociales en todos los países que un capitalismo desenfrenado había agigantado, y aprendamos que solo la cultura, la ciencia y la educación serán los instrumentos para lograr una convivencia a medida humana.

3) Por suerte, el confinamiento me pilló con mi estantería llena de libros que espero me duren hasta que el temporal amaine. Desde mi llegada a Túnez he ido comprando libros de memorias de personajes clave de la historia de este país, como Hédi Baccouche (‘En toute franchise’), burguibista crítico e independiente cuya visión de los acontecimientos de los últimos tres cuartos de siglo me ha ayudado mucho a corregir clichés y simplificaciones que tenía sobre la historia contemporánea tunecina. Estoy leyendo del presidente fallecido en julio, Béji Caid Essebsi, su libro ‘Bourguiba, le bon grain et l’ivraie’, una autobiografía en paralelo a la del fundador del Túnez moderno, un libro escrito antes de la revolución de 2011 en la que le tocaría desempeñar un papel importante. Y tengo en cartera otras memorias que espero leer con avidez, la de Ahmed Mestiri (‘Témoignage pour l’Histoire’), un disidente liberal del burguibismo, o la de Mohamed Mzali (‘Un Premier ministre de Bourguiba témoigne’), quien no fue capaz de lograr liberalizar el burguibismo. Prefiero que mi cartera de lecturas sea amplia para que dé oportunidad a que termine antes la pandemia, y que deba dejar para después la biografía de ‘Ali Jrad, communiste tunisien… entre mémoire et histoire’, escrito por su hija Neila Jrad.

Lo que sí me ha dado ya tiempo es a leer, casi de corrido, los dos volúmenes del libro ‘Les califes maudits’ (que pronto saldrá en español), de Heda Ouardi, que la propia autora nos regaló a Cecilia y a mí en esta casa del confinamiento el 20 de febrero, cuando no imaginábamos ni de lejos que un mes después habríamos de encontrarnos en una situación semejante. El primer volumen, titulado ‘La déchirure’, está escrito como un verdadero drama shakespeariano, dividido en actos y escenas, con descripción de los personajes al comienzo de la obra, con dramatismo e intriga, pero extrayendo de las fuentes originales toda la información sobre las luchas de camarillas por el poder a la muerte de Mahoma, sin que el rigor haga perder fuerza alguna a la tensión dramática y a las descripciones brillantes de las diferentes situaciones. El segundo volumen, ‘À l’ombre des sabres’, es más narrativo, y cubre los dos años del primer califa, Abu Bakr, en el que la autora desvela cómo el yihad emprendido encubría una verdadera “caza del botín” y las luchas por los odios tribales se recubrían de religión. El libro, continuación de otro anterior de la autora sobre los últimos días de Mahoma, confronta la fuentes sunníes y chiíes para trazar un relato unificado que no ha resultado del gusto de quienes son incapaces de reconocer que el islam, como las demás religiones, pertenece a la historia y fue construido y reinventado por seres de carne y hueso. En Marruecos estos libros están prohibidos.

4) No hay conclusión. Por ahora. Las conclusiones deberemos extraerlas entre todos al final del túnel, hasta donde nos llegue la lectura.

CARLOS GARCÍA-ALIX (ESCRITOR, EDITOR, PINTOR Y CINEASTA | MADRID)

1) Me encuentro en Madrid, en mi casa-taller del barrio de Tetuán. Un amplio y cómodo espacio que me hace soportar mejor este aislamiento obligado. Y me encuentro solo.

2) El escenario inmediato se presenta sombrío en todos los campos. De alguna manera nos vemos obligados a vivir una cierta posguerra, pues esto que padecemos ahora es en definitiva una “guerra biológica” que castiga a todos sin distinguir clases sociales. Aunque, y esto es importante, los más débiles económicamente, los más apartados de los privilegios sociales, la padecen con mayor crueldad y sufren más gravemente las consecuencias.

En lo cultural, no tengo una idea clara de cómo va a afectar esta situación. Diría que tampoco se muy bien qué es “lo cultural”, pero seguro que habrá menos recursos públicos y privados, más dificultades para vivir y trabajar en todos los campos de la cultura. Esta, lógicamente pasará a ser más secundaria frente a necesidades más perentorias y más decisivas: sanidad, subsidios de desempleo, educación…

Creo que mucha de la cultura de las sociedades opulentas, lo que llamamos primer mundo, ha sido en exceso pedante y banal. Ojalá que esta crisis se lleve por delante tanta tontería como hemos padecido sin inmutarnos.

En lo político, solo puedo esperar que los españoles aprendan de una vez el valor de lo público, lo que es de todos y para todos y todas las políticas neoliberales, los recortes y privatizaciones encuentren la respuesta que merecen, pues además de injustas ahora comprobamos que son también criminales. Espero, por tanto, que el Gobierno PSOE-Unidas Podemos se afiance y acometa desde una perspectiva de defensa de la mayoría social la reconstrucción de una España que va a quedar muy desarbolada.

3) Lo afronto con serenidad y paciencia, qué remedio. Sigo las instrucciones que nos dan nuestros expertosen sanidad y procuro establecer a través del WhatsApp y el mail túneles de amor con la gente que quiero, mi familia, y mis amigos. Mi actividad principal es pintar, pintar sin remedio y sin tregua. Esto me permite habitar durante muchas horas un espacio mental libre de angustia y ansiedad. Un territorio y una actividad que ahora, más que nunca, me revela el sentido que tiene mi paso por este atribulado mundo.

Hago ejercicio diariamente. Antes corría casi todos los días, y esto es algo que echo mucho de menos, Así que troto durante muchos minutos alrededor de caballetes y lienzos, y hago una tabla de ejercicios básicos. Mis lecturas en estos días son muy diversas: Baroja casi siempre –ahora estoy con sus ‘Siluetas románticas’–, releo a Dickens y sus papeles de Pikwick, Simone Weill y su ensayo sobre la Ilíada, y ‘Escuela de Mandarines’, de Miguel Espinosa. Leo sin mucho orden ni concierto, pero leo todos los días en la cama antes de dormir.

4) Espero que de una vez escarmentemos y comprendamos que somos muy frágiles y vulnerables; que nos necesitamos, que juntos somos más fuertes y sabemos más, que no podemos escatimar recursos en el conocimiento científico que nos garantiza una sanidad eficiente para todos. Y espero, también, que valores como la fraternidad, el respeto al semejante y la solidaridad con los más desdichados no sean ninguneados y olvidados.

Pero, la verdad, soy poco optimista. Olvidamos tan deprisa.

CATHERINE LIEMAN (GALERISTA, PROPIETARIA DE GAZZAMBO GALLERY | MADRID)

1) Estoy en Madrid en mi casa, confinada como todo el mundo, pero con la gran suerte de vivir enfrente del Retiro. Desde mi terraza tengo una vista privilegiada, reconozco que mi “jardín adoptivo” me da mucho ánimo.

2) Sinceramente, no sé si ahora mismo me apetece pensar en un escenario inmediato. Cada cosa a su tiempo. Estoy pendiente de la evolución del coronavirus y, seguramente, más adelante estaré lista para contestar a esa pregunta. Lo único que puedo aportar en este momento como galerista es que nuestro sector es muy vulnerable y que vamos a resultar perjudicados. Espero que en un momento de tal necesidad nos ayuden las Administraciones públicas.

3) Llevo el confinamiento con mucho ánimo porque he decidido que era lo único que puedo hacer para sobrevivir a este episodio tan dramático y tan repentino. Lo más importante para mí es estar en contacto permanente con mi familia y mis amigos dispersos por el mundo. Siendo bastante disciplinada, me he hecho un plan de rutina, por cierto, nada original y seguramente tampoco tan diferente de los demás: gimnasia, control de limpieza de mi casa, series, películas de todo tipo, y leo muchísimo, mi afición favorita. Mi reencuentro con autores como Proust, Victor Hugo, Flaubert, o Sartre, han provocado en mí un sentimiento de nostalgia, un recuerdo de mis años de estudiante en Toulouse. Sin embargo, lo combino con la última novela de Liane Moriarty, ‘Neuf Parfaits Etrangers’. Y, por supuesto, no me olvido de mi galería ni de mi pasión por el arte contemporáneo africano. Dedico un par de horas al día investigando e intercambiando ideas con Andrea, mi assistant. Tenemos nuevos proyectos y nos estimula compartir nuestro entusiasmo para retomar las actividades en Gazzambo apenas sea posible.

4) Pienso que cuando salgamos de este momento inaudito tendremos que reflexionar y reflexionar… sobre el modelo de vida que hemos llevado hasta ahora. Somos testigos del castigo que esto supone para la humanidad, pero también somos testigos de una gran lección de vida. Ahora todos juntos nos tenemos que dejar llevar por una ola transformadora que afectará de una forma definitiva a la economía, la sociedad, la política y a las estrategias sanitarias para enfrentar en el futuro a otras posibles pandemias.

¡Tenemos que ser positivos! Os mando un beso a todos.

CECILIA FERNÁNDEZ SUZOR (DIRECTORA DEL INSTITUTO CERVANTES DE TÚNEZ | TÚNEZ)

1) En Túnez, donde resido desde septiembre pasado. Pero sin moverme de casa.

2) Cuando menos, confuso: el bombardeo de noticias, comentarios, información de todo pelaje, no ayuda mucho a poder tener una idea más o menos clara o serena. Creo que no hay que irse al medio o largo plazo, lo vemos ya en el corto: ERTEs, cierres, parón en todas las actividades…

Lo que sí espero es que no ocurra lo mismo que cuando la crisis de 2008, porque el origen de esta en la que entramos es de un orden muy distinto y –con un poco de suerte– nuestros políticos se pondrán unas pilas distintas a las de la austeridad, contención y demás patrañas que llevaron a la miseria negra a tantos. Espero que haya una movilización suficiente de los ciudadanos para que se dé marcha atrás a tantas políticas neoliberales y que se reinstauren unos servicios públicos dignos, en salud, educación, bienestar social.

3) ¡Hasta ahora con buen humor! Trabajo a distancia, empleo lejía por primera vez en mi vida cuando se trata de la limpieza de casa, cocino, procuro echarle imaginación al reciclaje de restos (me doy cuenta de lo despilfarradores que hemos sido), tele, pelis, lecturas, mucha charla /video con mis hijos, ¡y hasta con mi nieta de 6 meses que le sonríe a la cámara! E ir haciendo sitio en la memoria del móvil, que está abarrotada de tanto intercambio de memes, videos, enlaces, fotos, etc. Aunque hay algunos tan geniales que merecen conservarse para la posteridad.

4) Tenemos la obligación de obligar a los que mandan a cambiar de políticas.

DANAE NAVARRO (BLOGUERA Y REDACTORA DE CONTENIDOS | SANTANDER)

1) Estoy en Santander, trabajando desde casa, como el resto de mis compañeros de trabajo, e intentando mantenerme positiva porque, ya que estamos jodidos, mejor no caer en el pesimismo.

2) Sinceramente, intento no pensar mucho en ello. Aún no sabemos cuánto va a durar esto realmente y se avecinan meses muy duros. Sin embargo, no puedo evitar preguntarme si cuando todo esto acabe nos seguiremos preocupando por los más vulnerables, como estamos haciendo ahora, si todos aquellos que consideraban trabajadores de segunda clase  al personal de los supermercados o a los barrenderos/as se darán cuenta de lo equivocados que estaban; o si los políticos habrán aprendido algo y actuarán como adultos, en vez de enfrascarse en discusiones de patio de colegio y en el «y tú más».

Espero y deseo que aprendamos algo de todo esto, tanto como individuos como sociedad. Cuando el aislamiento finalice, vamos a comprobar si realmente ese cambio de mentalidad que decimos haber experimentado, si todos esos deseos e intenciones que tanto prodigamos en nuestras redes sociales, no se quedan en palabras vacías provocadas por el confinamiento forzado. No me gustaría ver cómo el destino de todas ellas es el mismo que el de los propósitos de Año Nuevo. 

3) Intento no ver/leer noticias relacionadas con la crisis sanitaria, solo lo justo para mantenerme informada. Mantengo mi rutina habitual de trabajo y el tiempo restante lo dedico a hacer ejercicio, escribir textos para mi blog (Sintintaenelboli) y para mí misma, hacer collages, ver películas y leer. Ahora mismo tengo la nariz metida en ‘El espejo en el espejo’, de Michael Ende (no hay que escatimar en imaginación). 

4) Esta crisis sanitaria nos ha obligado a frenar en seco y nos ha ofrecido la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos, con todo lo que ello conlleva. Ahora tenemos todo ese tiempo de cuya ausencia siempre nos hemos quejado y no tengo ninguna intención de desaprovecharlo.

EMILIE LAPEYRE (ILUSTRADORA | PIRINEOS FRANCESES)

1) Estoy en los Pirineos franceses, con mi familia y mi madre. Nos fuimos de València pocos días antes del confinamiento, diciéndonos que estaríamos mejor en el campo que en un pequeño apartamento en la ciudad, con nuestros dos hijos pequeños. Sigo trabajando como antes, ¡en frente de mi ordenador! El teletrabajo siempre ha sido mi forma de trabajar.

2) Me parece cada vez mas opaco e incierto. Nadie sabe cuándo terminara el confinamiento. Me temo que el virus no habrá desaparecido por completo después del aislamiento, y que nos veremos obligados durante muchos meses a seguir siendo muy cuidadosos, sobre todo con todos los ancianos y vulnerables. Encontrar una nueva manera de vivir, con el virus. Cuando tengamos derecho a salir de nuevo querremos socializar, redescubrir nuestra humanidad no virtual, pero no sé si realmente podremos.

Económicamente, va a ser muy difícil, pero quizás reconsideremos nuestra economía globalizada por una economía mas local, a menor escala, más humana. Creo que esta puede ser la última oportunidad para cambiar las cosas y, tal vez, salvar a la especie humana (pero pienso eso hoy porque hace buen tiempo y entra luz por la ventana).

3) Al principio era bastante optimista y positiva, pero, a medida que pasan los días, el confinamiento comienza a ser pesado. Tengo menos ganas de trabajar, como si poco a poco las cosas se van anestesiando. Sé que es una suerte poder seguir trabajando en estas circunstancias tan especiales, en las cuales mucha gente tiene miedo de perder su trabajo; pero el mundo va bajando su ritmo frenético, y me gustaría alinearme con él. Seguir trabajando con niños pequeños en casa, también es complicado. 

No obstante, tengo un confinamiento muy privilegiado. Estar en el campo, en la casa de mi infancia, con los Pirineos en frente de mi ventana cada día, es un lugar de aislamiento excepcional. Poder conectarse con la naturaleza es un inmenso privilegio en estas circunstancias. Nos da energía para seguir. Pienso mucho en las familias con niños que están en la ciudad, en un apartamento pequeño, sin la posibilidad de salir.

Cuando no estoy trabajando, voy caminando cerca de la casa con mi familia o hacemos juegos de mesa. Hicimos jabones con los niños y traje algo para hacer serigrafía textil con ellos. Espero, también, tener un poco de tiempo para pintar con gouache, no por trabajo, sino para mi propio placer. Por la noche trato de leer. Estoy leyendo ‘La tâche’, de Philip Roth, estos días.

4) Una vez que se elimine el riesgo en los paises ricos, tendremos que ayudar a los paises más pobres a superar el virus. Esto será una obligación porque, de lo contrario, el virus se propagará de nuevo. A menudo olvidamos que toda la humanidad esta en el mismo bote. Tendremos que estar unidos si queremos seguir adelante.

¡Ánimo a tod@s !

FEDE POUSO (ARTISTA, DISEÑADOR DE ARTE Y ESTILISTA DE MODA | MADRID) Y SANTI SENSO (ACTOR, DIRECTOR Y DRAMATURGO | MADRID)

1) Nos encontramos viviendo en nuestro piso en una corrala de Lavapiés, en Madrid. Nuestra situación en estos momentos es de una cuarentena de creación de obras de teatro y de obras plásticas. Esto es lo que hacemos a diario en nuestra casa, ya que la utilizamos normalmente como taller y espacio de creación.

2) Es imposible saber nuestro futuro, ya que es incierto. Nuestro futuro político, social y económico dependen exclusivamente de lo que estemos dispuestos a cambiar y evolucionar como sociedad en conjunto.

El futuro cultural por supuesto que está en riesgo (como siempre lo estuvo), ya que esta en manos del comportamiento del público. Los artistas, junto a los espectadores, necesitamos mantener vivo el ejercicio de la cultura en todas sus disciplinas –esa es nuestra misión–. Los políticos son los que deben dejar de tomar el arte como un pasatiempo y ser conscientes de la importancia que tiene para el desarrollo de una sociedad.

3) El confinamiento pensamos que es de toma de conciencia y no de elección voluntaria ni forzosa. No es de aislamiento, sino de “alimentarNOS”.

Solo hay una única lectura y es la de “Esta es nuestra realidad y está superando a nuestra propia realidad”, y como es nuestra y nos pertenece debemos hacernos responsables de ella.

4) Para sobrellevar la situación consideramos que la palabra “agradecimiento” tiene que estar presente en nuestros pensamientos. Es un tiempo perfecto para agradecer por nuestra vida, la vida que creamos, es importante tomarnos este momento para cambiar todo lo que no nos servía, lo que nos hacia daño.

El pasado ya no existe, el futuro menos, todo lo que nos queda es mirar por el “hoy”, preguntarnos todos los días si somos seres plenos, si estamos en el camino que nos acerca a la felicidad, para comenzar a crear ese futuro que tanto añoramos.

IGNACIO EVANGELISTA (FOTÓGRAFO | MADRID)

1) Estamos en casa, en Madrid. Todos bien. Lo que es el confinamiento en sí, sin problemas; yo soy muy casero y mientras haya comida, bebida, Internet y libros, no me parece un gran castigo. Mi casa es mi castillo. Aunque lo de salir de vez en cuando al supermercado…, ¡es todo un planazo!

2) Lo peor, por supuesto, la gente a la que le ha tocado la enfermedad y sus seres queridos. Luego está la gente de la sanidad: médicos, enefermeras/os, etc. También los que trabajan en supermercados, agencias de transporte, camioneros, fuerzas públicas, y todos los que siguen trabajando para que los demás estemos lo mejor posible.

Creo que las consecuencias dependerán mucho de la duración del confinamiento. Los más perjudicados, aparte de los que ya he mencionado, supongo que serán los autónomos y, en general, toda la gente que no tiene derecho a ningún tipo de paro, subsidios, etc. En este sentido, parece que se está pensando seriamente en algún tipo de renta básica para los más perjudicados. Esto creo que sería una solución; para estas cosas pagamos impuestos y ahora el Estado tiene que responsabilizarse.

En cuanto a la cultura, voy a ser políticamente muy incorrecto: la realidad es que frente a comer, tener salud y tener un techo en condiciones, pues pasa a un segundo lugar. Esto es así por mucho que nos empeñemos en decir que la cultura y el arte son un bien de primera necesidad. Dicho lo cual, una vez cubiertas esas primerísimas necesidades, que habría que dar por supuestas en un país europeo, la cultura es fundamental para crecer en lo personal y como sociedad. No sé qué va a pasar aquí, porque España no tiene ni un Estado tan potente y tan involucrado con la cultura como, por ejemplo, Alemania, ni una cultura de la filantropía y las donaciones como pasa en Estados Unidos. Así que me temo que vengan tiempos muy muy difíciles para el sector, especialmente para los artistas: los más vulnerables. De nuevo, creo que todo depende de la duración, por eso tenemos que hacer un esfuerzo y salir lo menos posible para detener el contagio.

Quiero pensar que todo esto va a ser un punto de inflexión que nos va a hacer recapacitar a todos, incluyendo a los políticos, sobre nuestra escala de valores y que no todo puede estar únicamente supeditado a los beneficios económicos. Aunque en el fondo de mi escéptico corazón, me temo que en cuanto pase todo esto se olvidarán rápidamente las buenas intenciones. Ojalá me equivoque.

Este confinamiento obligatorio debería, también, servir para, como dicen los anglosajones, “pararse y oler las rosas”. Internet está ahora mismo lleno de consejos para “mantenerse ocupado mientras dure el confinamiento”. Pues yo abogo por bajar un poco el ritmo y aprovechar el confinamiento obligatorio para, sin sentirse culpable, disfrutar de las pequeñas cosas para las que nunca tenemos tiempo, por ejemplo: pensar, o mirar el techo desde el sofá, o el cielo si tienes ventana. Aunque sea solo un rato.

3) Excepto por la incertidumbre económica, creo que en general estamos muy mal acostumbrados. Salvo el grupo de gente al que hacía mención (los directamente afectados), creo que este confinamiento es algo totalmente llevadero. Pensemos que en otras partes hay guerras, terremotos, refugiados que malviven en campamentos, etc. ¿Qué es estar en tu casa, calentito y tomándote una cerveza, viendo una película o leyendo un libro, comparado con sufrir un bombardeo o no tener dónde pasar la noche? Afortunadamente no lo sé, porque soy un privilegiado como la mayoría de los que estáis leyendo esto. No lo digo a modo de tirón de orejas, sino para relativizar y que nos ayude a aguantar esta situación, que claro que es un poco incómoda, faltaría más… El otro día en el supermercado, uno de los primeros días de mascarillas y confinamiento, una señora iba diciendo: “¡Esto es peor que la Guerra Civil!”. Me quedé sin palabras ante tamaña obscenidad.

En cuanto a lecturas, suelo combinar ficción y algo relacionado con arte, fotografía o los temas en los que esté trabajando. Ahora mismo estoy terminando ‘Luz de vísperas’, de Mauricio Wiesenthal, un escritor de Barcelona que no conocía y que ha sido todo un hallazgo. Un descubrimiento más de los que suelo encontrar en las gangas de la librería París-Valencia, una de mis visitas obligadas cuando voy a València. Lo estoy alternando con una biografía de Richard Avedon, ‘Something personal’, que es interesante porque la autora (Norma Stevens) fue la directora de su estudio y su agente durante 30 años, así que tiene información sabrosa de primera mano.

4) Todos esperamos que dure poco el confinamiento: la gente no sabe qué hacer con tanto tiempo en sus manos (como dice la canción). Los proyectos están parados: en mi caso, tenía un viaje cerrado para el primero de mayo, continuando un proyecto fotográfico en el que estoy metido, pero me temo que vayan a cancelar el vuelo. También un proyecto de libro con Chris Burkham, un escritor inglés, con relatos suyos y fotos mías que, tras un largo camino, finalmente le interesó a una editorial británica (Beam Editions), y que se iba a editar en septiembre, y, aunque nos acaban de confirmar que siguen trabajando en el diseño para tenerlo a punto cuando todo pase, no me atrevo a aventurar una fecha.

En fin, que mucha paciencia, que saldremos de esta seguro –ojalá que de la mejor manera posible el mayor número de personas–. Y, por favor…, ¡quedaos en casa!

NESRIN KARAVAR (PROFESORA DE LITERATURA TURCA EN EL DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA CLÁSICA, ROMÁNICA Y SEMÍTICA DE LA UNIVERSITAT DE BARCELONA | BARCELONA)

1) En mi casa en Barcelona, en compañía de mi compañera de piso María Ángeles, colaborando en preparar una exposición virtual literaria –’De Estambul a Barcelona: Estambul en Miguel de Cervantes. La ciudad como espacio literario’– desde casa, sin problema.

Aunque echo de menos dar vueltas en los pasillos o en un patio debajo de los naranjos y, como una parte de mi trabajo, “el poder de lo no-verbal”: mirar/observar caras y gestos de la gente en la facultad. Ahora estoy observando las plantas de mi terraza desde la ventana y recordando mi niñez, cuando mi padre nos enseñaba con paciencia a acariciar y hablar con las plantas, y cómo nos aseguraba que cuando les dabamos cariño, como a las seres humanos, nos mostraban su afecto.

El aislamiento me esta impidiendo observar las caras, el lenguaje corporal de las personas y preguntarme si realmente, como nos enseñaba mi padre en una finca a una hora de Estambul, las plantas hacen gestos. Al final, quizás la delicadeza, la sensibilidad de las plantas, me hacen recordar la vejez y las residencias de ancianos. En seguida veo en la cara de una flor del limonero la cara de una anciana, y sus hojas blancas me recuerdan la caricia del pelo de una abuela temblando por la soledad, ahora mismo, en muchas residencias.

2) El escenario inmediato es el que llevamos. No me parece ni teológico, ni psicológico, sino pura ficción, como dice del filósofo Rumi, del siglo XIII –quien murió, en 1273, en la ciudad turca de Konya–: “La tierra tiene hambre y por eso tiembla. Dentro de poco comerá un buen pedazo de carne y el terremoto habrá acabado”. No solo los cuerpos, sino el cuerpo entero está en su interior. Este “dentro” es a la vez digestivo y erótico, pero es sagrado. Una anatomía que regula el placer y lo divino. Aunque parezca extraño, hay un relato culinario de Rumi, en el que, según él mismo, no es fruto del pensamiento, sino que es producto del ser, como veremos en la conversación entre un garbanzo y un cocinero, de forma que el garbanzo aceptará y pedirá ser hervido.:

“¡Mira! ¡Y observa cómo suben a la superficie los garbanzos que hierven en la olla cuando son vencidos! Se les ve agitarse sin cesar en la olla y se dicen: ¿Por qué nos han comprado? ¿Para torturarnos haciéndonos hervir así? Y el cocinero, removiendo la olla con su cucharón, les responde: ¡Mi objetivo es coceros! Estáis crudos y tenéis que estar cocidos por el fuego de la separación para que toméis sabor. Solo así podréis mezclaros con el alma. Esta cocción no tiene la finalidad de torturaros. Mientras estabais en el huerto, absorbisteis agua y os volvisteis verdes. ¡Esta bebida que habéis recibido y vuestra floración, todo eso estaba destinado al fuego! Los garbanzos replican: Si es así, ¡oh, maestro!, ¡ayúdanos para que estemos bien hervidos! En este hervor en el que estamos, tú eres nuestro arquitecto”.

¿Las consecuencias a medio y largo plazo? Espero que no sea “todo lo que tengo es mi taza vacía/cocíname, cocíname; todavía no estoy maduro, estoy crudo”, sino que sea “estaba crudo, fui cocinado y me quemé”. Si salimos con tazas llenas y quemados el resultado sera una cultura más madura y más profunda.

3) Mi confinamiento es trabajar sobre una exposición literaria virtual sobre Estambul, corregir mi última traducción que hice para un proyecto literario académico de un libro de la poesía mística otomana de una princesa del siglo XIX. Respecto a mis lecturas, estoy con unos libros a la vez: de Juan Marsé, ‘Últimas tardes con Teresa’, ‘Orientalismo e ideología colonial en el arabismo español’, del profesor Bernabé López García, y ‘A Turkish Woman’s European Impressions’, escrito en 1913 por la primera viajera turco-otomana. Y unos poetas místicos comparados entre dos culturas diferentes, en mi caso turco-otomana y española para ver las distintas etapas del viaje espiritual de ascenso interior.

4) Espero que podemos hacer un viaje interior y descubrir el mundo invisible no solo con un virus invisible, sino también a través de las letras, el cálamo y a través de la pintura de algunos pintores para escuchar con los oídos interiores sus voces interiores que no les dejaban estar en paz. Y espero que los que pertenecemos al mundo de la cultura, después de todo, queramos compartir los goces de esos descubrimientos como dicen los sufis otomanos: “Otra vez mi corazón ha caído de belleza en belleza”.

NÉSTOR NAVARRO (GUIONISTA Y REALIZADOR DE CORTOMETRAJES | SANTANDER)

1) En casa, claro está. Aunque el frenazo en mi vida ha sido importante, creo que he sabido hacerme a este nuevo estilo de vida más hogareño para mí. Saliendo lo imprescindible y tachando con un lápiz rojo los días que han pasado, y los días que aún quedan por delante.

2) Lo que está pasando en estos momentos en todo el planeta está siendo nuevo para cada uno de nosotros. El escenario que nos espera una vez podamos salir de nuestras casas será complicado. El volver a coger nuestro ritmo de vida anterior nos costará más o menos, pero lo acabaremos recuperando. Es como el motor de un coche que se detiene en medio de la carretera y tienes que volver a arrancarlo, pero no sales “quemando rueda” inmediatamente, esperas a que el motor llegue a esas revoluciones óptimas que te indica el fabricante, para salir poco a poco a la carretera y continuar con tu camino. Adquiriendo de nuevo confianza en el vehículo.

Todos los aspectos de la sociedad se verán afectados. De eso no creo que exista duda alguna. Pero antes o después las aguas vuelven a su cauce, y estos días en casa serán una experiencia que contar a la generación venidera. Serán nuevas “batallitas” que sustituirán a las de nuestros abuelos en otros tiempos.

No me gusta aventurar qué cosas van a pasar y qué cosas no. Las consecuencias las veremos poco a poco, y tendremos tiempo de estar a favor o en contra de las decisiones que se tomen. Pero las consecuencias que me preocupan –las de verdad– son a nivel humano: ¿cómo nos empezaremos a tratar cuando nos veamos por la calle? ¿Seguiremos siendo tan efusivos a la hora de darnos la mano o un simple abrazo con un amigo? ¿Seguiremos cruzando la acera cuando veamos a alguien que viene de frente nuestro?

3) Con la mayor paciencia posible. Groucho Marx dijo en ‘Una Noche En Casablanca’: “Solo los tontos se aburren”, y es una frase que tengo apuntada a fuego en mi agenda. Así que, cuando empiezo a notar el gusanillo del aburrimiento entrando en mi habitación, me levantó rápidamente y empiezo a leer, a escribir o incluso a hacer un poco de ejercicio, o a asomar la cabeza por la ventana y mirar como la cola del supermercado avanza lentamente.

He terminado el cortometraje que tenía entre manos (terminándolo dos meses antes de lo planeado), he empezado un proyecto que había dejado aparcado y, ahora que tengo tiempo, trabajo en él. Y leo, y veo películas, y leo, y hago fotos y leo, leo, leo…

4) El respeto y el sentido común es ahora cuando deben hacer acto de presencia.

PATRICIA ALLENDE (ARTISTA VISUAL | MADRID)

1) En mi casa, en mi refugio, en mi mundo, rodeada de mis libros, fotos y recuerdos. Todos los días me despierto con el sonido de los pájaros, con la naturaleza tan necesaria ahora y que echo tanto de menos… la falta de libertad.

Físicamente me encuentro muy bien, pero mentalmente muy tocada; me cuesta mucho asimilar esta película de terror que nunca imagine que podríamos vivir.

2) Va a ser un escenario muy diferente al que estábamos acostumbrados: habrá grandes cambios a los que tendremos que adaptarnos y que nos llevarán a nuevos modos de vivir. Las consecuencias creo que van a ser duras y costará tiempo, para poder recuperarnos. Solo nosotros lo tendremos que conseguir y hacer lo posible para que todo cambie –en lo social, cultural, económico y político–, no volviendo a cometer los mismos errores.

3) Poniéndome unas metas diarias y, sobre todo, tener un pensamiento positivo. La primera semana era incapaz de poder pasar la página de un libro, me dispersaba enseguida…, no paraba de preguntarme el porqué de todo lo que estaba pasando; poco a poco lo voy asimilando y he podido retomar mis lecturas.

Todos los días me marco una rutina, hago ejercicio, bailo (que te deja nueva) y practico idiomas (para la mente viene muy bien). También he vuelto a trabajar, poco a poco, en mis proyectos que dejé aparcados.

4) Creo que ninguno de nosotros esperaba esto, nos ha cogido a todos por sorpresa… De repente cambió el mundo. Ojalá todo esto que estamos viviendo nos haga ver lo equivocados que estábamos, que no somos ni únicos ni inmortales, ¡y que consigamos entre todos un mundo mejor!

Merche Medina

Cervera: »Cuando esto pase, todo será muy diferente»

Claudio, mira, de Alfons Cervera
Editorial Piel de Zapa

Las pequeñas historias construyen la historia con mayúsculas. Es la filosofía que impregna la obra de Alfons Cervera, un caudaloso escritor que, a lo largo de tres décadas ha erigido un monumento literario a la memoria de la dictadura. Con un marcado carácter autobiográfico ha convertido a su familia, a su pueblo y sus gentes, maquis incluidos en material literario indeleble.

Tras contar la muerte de su madre en Esas vidas y los silencios de su padre en Otro mundo,  cierra un círculo con Claudio, mira (Piel de Zapa) novela centrada en la figura de su hermano. En la portada, la imagen de dos niños de mirada seria, tal vez algo triste, que comparten un caballito de feria. A través de su relación con Claudio, Cervera agita esa caja de Pandora que es la memoria con sus cornucopias y sus truenos. Porque el tiempo no lo cura todo, pero el relato del pasado ayuda a cicatrizar las heridas.

Portada del libro ‘Claudio, mira’, de Alfons Cervera.

A diferencia del aire beligerante y algo tremendista de sus anteriores obras, y también de muchos de sus artículo, Claudio mira mantiene un tono más cálido, íntimo y poético. Una operación que sufrió su hermano fue el arranque del relato.  »Mi hermano es una persona frágil», dice Cervera.»Lo operaron de cataratas, de los dos ojos a la vez y con anestesia general. Cuando despertó y la enfermera le levantó los apósitos, se me ocurrió decirle: ‘Claudio, mira’. Lo pensé, pero no se lo dije. Cuando llegamos a casa, abrí el ordenador y escribí eso mismo. Era el titulo de la novela. La relación con mi hermano es la que se mantiene con una persona que necesita un poco de ayuda. Y ahí ando, en esa necesaria cercanía que resulta de verdad enriquecedora, a pesar de las dificultades que conlleva».

El cine y la fotografía, antiguas fotos familiares guardadas en cajas de zapatos, son constantes a lo largo del relato evocador.  »El cine formaba parte de nuestra infancia. La memoria, en las casas de mi familia, se transmite casi siempre a través de las fotografías. Por lo demás, lo que nos junta es esa memoria que compartimos mi hermano y yo desde que éramos niños y empezamos a trabajar todas las noches en el horno de la familia. Hay ahí, en todo ese tiempo, mucha memoria que compartir».

Aunque Cervera es hijo de la España rural que ahora se llama vaciada, detesta ese concepto de moda. »Me parece aberrante, es como no decir nada. La política de las falsas oportunidades -y no sólo la del franquismo- se llevó el alma de los pueblos. Y ahora esa misma política habla y habla pero no tiene ni idea de lo que habla. Desde un despacho en la ciudad, lo que se ve a lo lejos es un rebaño de cabras cuando esas cabras hace muchísimos años que no existen». 

Detalle de la portada del libro.

En la Serranía valenciana, en Gestalgar, que Cervera ha inmortalizado como Los Yesares,  sobrelleva la crisis del covid-19. »Cuando esto pase, seguramente casi todo va a ser muy diferente a como era hasta ahora. Otra cosa es si la sociedad va a cambiar a mejor o todo lo contrario. A mí me gustaria que fuera lo primero. Ojalá que sí». 

Y recuerda a aquellos ‘topos’ de posguerra que vivieron años enclaustrados y podrían dar lecciones sobre cómo resistir el confinamiento. »Cada situación es distinta, eso está claro. La derrota republicana encerró en sus casas y en sus miedos a quienes la sufrieron. Y aún había un encierro mayor: el de los escondidos en sus propias casas para vivir en esa clandestinidad doble que era su vida detrás de una pared o en el hueco abierto en los suelos de la casa».

Cervera reconoce la satisfacción que le produce haber dado una proyección universal a su mundo particular y sus raíces a través de la escritura y la memoria. »Es un gozo enorme. La posibilidad de escarbar en mis raíces, de descubrir en cada una de las memorias individuales lo que todas juntas (y no siempre en armonía) conforman como la memoria colectiva de una comunidad. Una comunidad, por otra parte, muy pequeña, que es a la vez de unas dimensiones infinitas», concluye.

Alfons Cervera. Foto: Sergio Gómez.

Bel Carrasco

‘Hotline Poetry’ o caldear la poesía en estado de alarma

‘Hotline Poetry’ | Happening Poético/ Poesía vis a vis
Marzo de 2020

Hijo primogénito del original ‘Poetry Brothel’ de NY, dirigido en Barcelona, Madrid y València por la actriz y performer Sonia Barba, este colectivo transdiciplinar, compuesto básicamente por poetas, músicos y performers, convierten cada evento en un campo de pruebas donde la poesía en privado y al oído le echa un pulso a los típicos recitales de poesía al uso.

Después del aluvión de cancelaciones que han tenido que afrontar debido a la pandemia de coronavirus, han decidido continuar haciéndolo reinventándose bajos el dispositivo de una “Línea Roja” o “Hotline”, pero, en este caso, al otro lado de la línea lo que sus clientes encontrarán serán vis a vis de poesía, directamente de poeta a consumidor de poesía.

¿Cómo valoramos el acto poético en un momento como el que nos está tocando vivir? ¿Es la máscara de un alter ego una buena herramienta para acercar a los hogares la temida poesía? Poesía inédita en estado puro. Irreverencia. Descaro. Juego de complicidad. Reivindicación del acto íntimo de recitar.

Después de diez años de actividad en Barcelona, dos de conquistar al público de Madrid y habiendo acabado de abrir sede también en València, las poetas del Prostíbulo Poético, capitaneadas por Madame Taxi, adaptan su formato habitual, en estos días extraños, para poder seguir haciendo lo que más les gusta: “incentivar el vicio por la poesía en privado”

En palabras de su directora, Sonia Barba,“en este tipo de encuentros telefónicos con las poetas se dispara la empatía, la curiosidad por el otro, la emoción, la gente abre la puerta a sus emociones, consigue profundizar o hasta reírse de algunas de ellas después de escuchar a las poetas”. De este modo, “os animo fervientemente a probarlo, a conocer a las poetas: tenemos un ejército, un coro, un cuerpo de baile, una troupe fabulosa de magníficas poetas esperando con deseo encontraros al otro lado de la línea para compartir sus versos”.

Las poetas que estarán atendiendo las llamadas estos días forman parte de alguno de los ‘Burdeles de Fantasía’, como les gusta llamarlos en Barcelona, Madrid y València. Sin embargo, desde la organización indican que habrá sorpresas durante los fines de semana, ya que algunos actores, escritores y músicos más populares ya se han puesto en contacto con ellas queriendo unirse a la iniciativa.

Para terminar, Sonia Barba apunta que “ni que decir tiene que cada una de vuestras llamadas conseguirá que este barco de poetas pueda seguir surcando los anchos mares, a pesar de la enorme tormenta económica en la que navegamos”.

Horarios
Mañanas de 11:00 a 13:00 | Tardes de 16:00 a 18:00 | Noches de 21:00 a 23:00.
Todos los días de la semana hasta que se suspenda el decreto de estado de alarma.

Parte de la troupe de poetas de Prostíbulo Poético, capitaneados por Sonia Barba. Fotografía cortesía de la organización.

MAKMA

“La mejor forma de narrar la realidad es con la ficción»

‘Nunca fuimos héroes’, de Fernando Benzo
Editorial Planeta
Novela negra / Thriller
España, 2020

El País Vasco vivó largo tiempo en un estado de excepción. Una sociedad dividida, enfrentada, cercada por la violencia de uno y otro signo. Una violencia que traspasaba su ámbito natural para estallar en cualquier lugar de España dejando una estela de sangre y desolación. El ingente caudal de sufrimiento que generó el conflicto vasco estuvo vedado a la recreación literaria por la proximidad de las víctimas y la profundidad del daño sufrido. El extraordinario éxito de la novela ‘Patria’, de Fernando Aramburu, marcó un hito. Era posible un relato integrador que superase maniqueísmos y  abismos ideológicos. El pasado ya no era un campo sembrado de minas, sino un sendero tortuoso que había que desbrozar. Y a eso se han dedicado estos últimos años diversos autores, tanto desde el ensayo como desde la ficción. 

La rutina diaria de la lucha policial contra la banda terrorista en clave de thriller es el tema de ‘Nunca fuimos héroes’ (Editorial Planeta), de Fernando Benzo (Madrid, 1965). Un relato que combina la amenidad y la hondura psicológica de los personajes con un profundo conocimiento de la historia real.

Imagen de la portada de ‘Nunca fuimos héroes’, de Fernando Benzo.

Gabo es un comisario retirado que tuvo un papel importante en la lucha contra ETA en el País Vasco durante los años de plomo. Su vida de jubilado da un giro cuando su antiguo jefe le comunica que Harri, un miembro de la banda que estuvo muchos años refugiado en países de Latinoamérica, acaba de regresar a Madrid con sospechosas intenciones. En compañía de una inspectora de Estupefacientes, Gabo emprende el seguimiento de quien fue su peor antagonista, mientras rememora los años que vivió en primera línea de fuego. 

Fernando Benzo es director de Madrid Destino y autor de media docena de novelas. Con anterioridad ocupó cargos en distintos Ministerios y fue director de la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Conoce de primera mano los avatares de la lucha contra ETA y ese conocimiento aporta fuerza y verismo a su historia. Describe con detalle las tácticas policiacas para localizar y cazar a los etarras, «porque lo importante es pillar a los malos». Su rutina diaria, a base de tediosas jornadas de seguimiento conviviendo en pisos con sus compañeros y procurando pasar desapercibidos, en cierta manera de forma simétrica a sus presas. Y cómo algunos acababan obsesionados por sus objetivos hasta convertirse en su fijación personal. Como le ocurre a Gabo con Harri.

«He cocinado un libro con ingredientes reales y ficticios», dice Benzo. «Una vez escrito, el resultado final ya no permite diferenciar unos y otros, ya han pasado a formar un todo. Este libro es una novela, pero con sabor a realidad. Lo importante para mí era que, cuando se termine de leer, uno tenga la sensación no solo de haberse entretenido, sino, también, de haber conocido cómo era la vida cotidiana de aquellos policías».

Portada de la novela ‘Nunca fuimos héroes’, de Fernando Benzo. Editorial Planeta.

El lector no conoce el apellido de Gabo, pero sí que nunca ha disparado su arma, que es adicto a los Ducados y que se enamoró de una compañera infiltrada en la banda. Hijo de un policía de la antigua escuela, sentimientos de lealtad y culpa marcan su existencia.  

«Todos los personajes llevan incorporadas vivencias, experiencias, sentimientos y recuerdos de quienes vivieron todo aquello», señala Benzo. «He tratado de crear personajes complejos, que no se queden encajonados ni en tópicos ni en arquetipos. En cierto modo, quería que cada uno de esos policías tuviera la personalidad y la fuerza suficiente como para poder haber sido los protagonistas. Y era tambien importante construir personajes interesantes en el bando contrario, en el de los malos. Todos ellos son muy diferentes entre sí y creo que enriquecen la trama policiaca. He buscado que la novela fuese un retrato coral, un retrato no ya solo de los dos personajes esenciales, sino también de todo el abanico de personajes que les rodean».

A través de Xavi, uno de los compañeros de Gabo que se involucra en la guerra sucia la novela aborda esta oscura faceta de la historia. «La guerra sucia no debe empañar la labor de tantas generaciones de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que se dejaron la piel protegiéndonos a todos de la amenaza terrorista. No fue algo generalizado sino un grave error estratégico, además de una actuación fuera de la ley, en la que estuvieron implicados algunos. Es un asunto que no podía quedar fuera de una novela como ésta, pero lo que hay que recordar es la valentía y capacidad de sacrificio de tantos policías y guardias civiles que vivieron cosas que dan no ya para inspirar una novela sino muchas».

Benzo opina que se debe consolidar el recuerdo y la memoria del horror del terrorismo etarra desde la ficción y el ensayo. «A veces, paradójicamente, la mejor forma de narrar la realidad es a través de la ficción. Ahí está el ejemplo de ‘Patria’, que retrata con maestría cómo se vivió todo ello en el Pais Vasco. Tenemos que superar prejuicios, tabúes y pudores creativos y que la ficción entre de lleno en estas cuestiones, como ha entrado en otras etapas de nuestra historia», concluye Benzo.

Fernando Benzo. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Carneiro y Maeso, nuevas incorporaciones de BAT

Galería BAT Alberto Cornejo
C / María de Guzmán, 61. Madrid

La Galería BAT Alberto Cornejo ha incorporado dos nuevos artistas a su nómina: Teresa Carneiro y Pablo Maeso. Teresa Carneiro (Porto, Portugal, 1977) es una artista que desde muy pequeña reveló un gusto muy especial por el arte, particularmente por la pintura. Se licenció en Diseño Industrial por la Universidad Lusíada de Oporto, donde tuvo la oportunidad de participar en diversos proyectos artísticos y de diseño.

Teresa define el diseño como un espacio para la creatividad, donde desarrollar la imaginación. Para la artista, este espacio logra definirse gracias a la pintura, mostrando un universo donde lo femenino, la intimidad y el romanticismo juegan un papel fundamental. Su trabajo está influenciado por el Pop figurativo, con preferencia por ilustrar rostros femeninos en situaciones que, lejos de los modelos en pose y desde un punto de vista cómico, tienen un aspecto totalmente persuasivo y sensual.

Su obra ha sido expuesta en varios espacios, tanto colectiva como individualmente, y también se encuentra en varias colecciones privadas. Es una artista que ha intentado tomar una ruta muy cuidadosa, invirtiendo en su proyección artística con la participación en diversas ferias internacionales con importantes galerías de arte. Por este motivo, Teresa Carneiro ha conseguido hacerse un hueco en el mercado del Arte Contemporáneo actual.

Obra de Pablo Maeso. Imagen cortesía de Galería BAT Alberto Cornejo.

Pablo Maeso (Barcelona, 1964) se licencia en Bellas Artes en 1998 y obtiene el CAP el mismo año, por la universidad de Sant Jordi de Barcelona. Presente en colecciones como Luis Bassat, Colección Cocacola, Banco Santander, Fundación Suñol o Colección Olor Visual de Ernesto Ventos.

El punto de partida de la obra de Maeso es una idea cotidiana para el espectador con la que conmoverlo y con el que éste pueda identificarse. En sus obras, podemos ver personajes en actitudes con las que vernos reflejados: asombro, cavilación, meditación… estados de ánimo que todo ser humano experimenta. Con escenas muy sugerentes y, en muchas ocasiones, personajes conocidos, Pablo Maeso crea imágenes de dónde extraer y ver historias. Lo anecdótico se convierte en relato.

Obra de Teresa Carneiro. Imagen cortesía de Galería BAT Alberto Cornejo.

XXIII Mostra art públic / universitat pública

Convocante:

  • Convocante: Universitat de València
  • Dotación: seis premios de 2.000 euros cada uno
  • Modo de presentación: online
  • Plazo de admisión: hasta las 14h. del 24 de abril de 2020

Hasta el próximo 24 de abril de 2020 estará abierto el plazo de la vigésimo tercera edición de la Mostra art públic / universitat pública, una iniciativa que trata de transformar el entorno universitario del campus de Burjassot en un lugar de intervención artística abierto a la sociedad. Para asesorar las personas interesadas a presentar sus propuestas, la comisaria de la Mostra, Alba Braza, ofrecerá una sesión informativa el miércoles 1 de abril.

La convocatoria está dirigida a artistas visuales, de cualquier nacionalidad o lugar de residencia y sin límite de edad, que pueden participar de manera individual o colectiva con una obra site specific para el campus de Burjassot que tenga como propósito establecer un diálogo entre arte y ciencia, como ejercicio y reto de la cultura contemporánea.

El jurado de la Mostra seleccionará un máximo de seis proyectos que recibirán una dotación de 2.000 euros para su ejecución y formarán parte de la exposición que se inaugurará el próximo mes de octubre en el campus de Burjassot. Además, con las reproducciones fotográficas de las intervenciones expuestas, la Universitat editará un catálogo.

La XXIII Mostra está comisariada por Alba Braza, experta en proyectos culturales y mediación artística, que miembro del jurado que valorará los proyectos junto con Irene Ballester, crítica de arte y miembro del Consell Valencià de Cultura; Sergio Rubira, subdirector de colecciones y exposiciones del IVAM (Institut Valencià d’Art Modern), y Norberto Piqueras, responsable de exposiciones del Vicerectorat de Cultura i Esport de la Universitat de València.

Para explicar con detalle y aclarar las dudas de las personas interesadas en participar en la convocatoria, Alba Braza realizará una sesión informativa el miércoles 1 de abril, a las 17 h. Además, también se pueden resolver dudas en el teléfono 96 386 46 98 o en artpublic@uv.es.

La Mostra art públic / universitat pública está organizada por el Servei d’Informació i Dinamització de la Universitat de València con la colaboración del Vicerectorat de Cultura i esport.

Presentación de propuestas: hasta las 14 h del 24 de abril de 2020 a través de Entreu (Entorno a tramitación electrónica de la Universitat de València).

Enlace a las bases

Imagen de portada: Anja Krakowski, Artefacto (beyond us). 2019

La pandemia en la literatura y otras reflexiones

Pandemia por el coronavirus
Valencia. Marzo de 2020

Como dijo el sociólogo Zygmunt Bauman, en una entrevista de Fernando Vallespín para Babelia, “entre lo que sabemos y lo que podemos hacer hay una brecha que no sabemos cómo superar”. Y lo que sabemos, a raíz de la pandemia por coronavirus, es que el agente infeccioso más pequeño que conocemos, más diminuto que las bacterias, sigue alterando, y de qué manera, la vida de los occidentales acomodados que, ante semejante invasión, nos defendemos confinados en nuestras casas. “En estos años se ha advertido la emergencia de muchos nuevos virus”, escribió hace ya casi 20 años Brian Mahy (Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, EEUU), refiriéndose al sida, dengue, lassa, ébola o SARS, este último causante de la neumonía asiática en 2003.

Pancarta en un balcón de Valencia. Foto: Begoña Siles

Los cambios ecológicos y la globalización se apuntan como causas probables de esa emergencia constante de virus y de su rápida propagación. Sea como fuere, lo cierto es que nunca como ahora nos hemos visto agredidos por un virus que ha convertido nuestras vidas en foco de atención cotidiana, más allá de la ciencia ficción que hayamos podido consumir como espectadores que asistíamos, desde nuestras confortables butacas, al dantesco espectáculo hoy convertido en triste realidad. Por eso las citas literarias que a continuación ofrecemos, pertenecientes a diferentes novelas que han tratado, de una forma u otra, el drama de la pandemia, nos pueden ayudar a sentir de verdad la importancia de la ficción a la hora de transmitir lo real de la existencia, que la sociedad del bienestar suele acolchar.

Pintada en un macetero de Valencia. Foto: Begoña Siles

Las imágenes que acompañan estos fragmentos literarios fueron tomadas durante el fin de semana del anuncio por parte del gobierno del Estado de Alarma debido al coronavirus. Una Valencia vacía como reflejo del aislamiento social obligatorio causado por la pandemia. “No hay soluciones locales para problemas generados a nivel global”, decía Bauman en esa entrevista, al tiempo que advertía cómo ante los desastres de la guerra o la pandemia la gente se suele movilizar olvidando sus diferencias y discrepancias, para retornar después al origen: “En cuanto la cuestión unificadora desaparece de la atención y la preocupación del momento, las divisiones vuelven a hacer acto de presencia, a menudo profundizadas y fortalecidas por la frustración”. He ahí ese otro virus, humano, demasiado humano, que diría Nietzsche, y que conviene tener siempre muy presente.

Anuncio en un local de Valencia. Foto: Begoña Siles

La peste (Albert Camus)

«La estupidez insiste siempre».
«El hábito de la desesperación es peor que la desesperación misma».
«La gente se casa, se quiere todavía un poco de tiempo, trabaja. Trabaja tanto que se olvida de quererse…El cansancio era la causa, él se había abandonado, se había callado cada día más y no había mantenido en su mujer, tan joven, la idea de que era amada. Un hombre que trabaja, la pobreza, el porvenir cerrándose lentamente, el silencio por las noches en la mesa, no hay lugar para la pasión en semejante universo».

Una calle de Valencia completamente vacía. Foto: Begoña Siles

«El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad». 
«La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar».
«Lo que es preciso subrayar es el aspecto frívolo de la población y de la vida. Pero se pasan los días fácilmente en cuanto se adquieren hábitos, y puesto que nuestra ciudad favorece justamente los hábitos, puede decirse que todo va bien».

Calle de Valencia completamente vacía de tráfico. Foto: Begoña Siles.

Ensayo sobre la ceguera (José Saramago)

«La ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza».
«Hasta este punto puede engañarse el espíritu cuando se rinde a los monstruos que él mismo ha creado».
«Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos».
«Es lo que nos pasa a todos, siempre hemos sido más alguna vez…Quiere decir que tenemos palabras de más, quiero decir que tenemos sentimientos de menos. O los tenemos, pero dejamos de usar las palabras que los expresan y, en consecuencia, los perdemos».
«No hay en el mundo nada que, en sentido absoluto, nos pertenezca».

Una de las calles de Valencia sin tráfico. Foto: Begoña Siles

La montaña mágica (Thomas Mann)

«Procure recordar que la tolerancia se convierte en un crimen cuando se tiene tolerancia con el mal».
«El tiempo no posee ninguna realidad. Cuando nos parece largo es largo, y cuando nos parece corto es corto, pero nadie sabe lo largo o lo corto que es en realidad».
«Sabemos perfectamente que introducir cambios y nuevas costumbres es el único medio del que disponemos para mantenernos vivos».

Anuncio en el interior de una pastelería de Valencia. Foto: Begoña Siles

«Nada puede ser, en el fondo, más mezquino que tachar de absurdo el hecho de que el espíritu quiera defender su dignidad frente a la naturaleza y se niega a rendirse ante ella».
«A veces es muy difícil discernir la estupidez de la inteligencia. Es tan difícil separarlas, están a un paso tan pequeño la una de la otra».
«Las contradicciones pueden conciliarse. Sólo las mediocridad y las medias verdades son imposibles de conciliar».

Pintada en Valencia. Foto: Begoña Siles

La máscara de la muerte roja (Edgar Allan Poe)

«Y la tiniebla, y la ruina, y la muerte roja tuvieron sobre todo aquello ilimitado dominio».
«En el interior existía todo esto, además de la seguridad. Afuera, la muerte roja».

Némesis (Philip Roth)

«Cuanto menos miedo, mejor. El miedo nos castra. El miedo nos degrada».

Ilustración en el muro de una calle en Valencia. Foto: Begoña Siles

«El blanco y negro tiene su propia latitud»

‘Bai Wen’, de Pep Aparisi
Fotolibrería Railowsky
Grabador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 11 de abril de 2020

Inmediatez. Acumulación. Redundancia. Quienes practican la fotografía como una de las bellas artes huyen como de la peste de estos tres demonios que se han adueñado de las imágenes en virtud de lo digital. Para exorcizarlos practican distintos métodos y estrategias transformadoras. Los efectos artísticos que logra con sus manipulaciones Pep Aparisi (Alicante, 1953) se pueden apreciar en la exposición Bai Wen, en Galería Railowsky hasta el 11 de abril. También sus dos libros con el mismo título, alusión a los sellos de autor de los calígrafos japoneses, un guiño que se puede interpretar también como los vaivenes de la vida. Fruto de dos años de trabajo, la muestra incluye medio centenar de fotografías de pequeño formato (25 x 20 centímetros) para llevar en la mano o en el bolsillo. También un par más grandes y cuatro collages de 60 x 50 cm.

El tamaño reducido y la naturaleza como temática caracterizan esta fase en la trayectoria de un artista que se interesa por la proximidad de sus modelos y la complejidad del proceso que sigue para tratar sus fotografías a base de chorros de tinta y otras intervenciones que producen el efecto de envejecerlas al tiempo que las dignifican.

Fotografía de Pep Aparisi. Imagen cortesía de Railowsky.

Aparisi usa la fotografía para capturar representaciones que evocan recuerdos. Experimenta con diferentes superficies de impresión, tiñe, desgarra las diferentes técnicas y las combina para mostrarnos que cada impresión es parte de una realidad más extensa. Sus fotografías ensalzan la belleza de árboles, pájaros y otros objetos aparentemente insignificantes que cobran protagonismo bajo un aire de antigüedad y anonimato. El objetivo es que el espectador no solo pueda verlos y observarlos, sino también pensar y reflexionar sobre ellos.

Aparisi se inició en la fotografía a los 16 años, con la cámara Voigtländer que tomó prestada del puesto de trabajo de su padre, con la que inmortalizaba escenas familiares. «Fotografías en blanco y negro reveladas en un laboratorio comercial. Desde muy joven me ha atraído la fotografía, era un placer ver las pocas exposiciones que se hacían en aquella época. Me compré la primera cámara con objetivo de 50 mm. y poco después una ampliadora de blanco y negro». 

Con el equipo en casa empezó a participar en concursos ganando algunos premios, «aunque pronto me di cuenta que esto no me llevaba a  ninguna parte». Inició su colección de libros de fotografía, mientras seguía visitando con pasión exposiciones de otros artistas. El año 2006, se lanzó a la fotografía digital, una vez tuvo claro la calidad de los papeles y tintas de impresión, pues considera que, «únicamente se puede denominar fotografía lo que está sobre papel». En 2009 fundó Fotoespaigandía y actualmente trabaja en varios proyectos abiertos, a largo plazo  alrededor del concepto Proximidades y siempre en blanco y negro, «que para mí tiene su propia latitud, un espacio único en el cual me puedo mover».

Obra de Pep Aparisi. Imagen cortesía de Railowsky.

Kafka, Kerouac y Camus son sus referentes literarios desde el instituto y sus maestros en fotografía: Frank, Evans, Sudek, Sanders, Adams, Plossu, Garcia-Alix entre otros. Le inspira la música de Bob Dylan, se niega a desplazarse grandes distancias y se mueve entre Gandía y Terrateig.

«Pep Aparisi se sirve de la fotografía para capturar representaciones que evocan recuerdos, y experimenta con diferentes superficies de impresión», escribe Rafa Gomar con quién el fotógrafo colaboró en un libro sobre la playa de L’Ahuir. «Combina las diferentes técnicas para mostrarnos que cada impresión es parte de una realidad más extensa. Los temas que nos propone incluyen naturaleza, objetos, animales, paisajes terrestres o marinos y animan a los espectadores a rescatar sus propios y recuerdos y emociones ante simples y sugerentes recuadros individuales.

Estas fotografías que caben en la palma de la mano e en el bolsillo de la chaqueta son, principalmente, objetos que podemos tocar y manipular. A Pep le gusta la idea de que sus imágenes den la impresión de ser fotografías anónimas encontradas en un mercadillo o en una tienda de antigüedades .Que tengan el encanto y el misterio que fusiona el pasado y el presente, la realidad y la memoria», añade Gomar.

Obra de Pep Aparisi. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

Julia Galán: a voz en grito

Un grito a voces, de Julia Galán
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. València
Hasta el 8 de noviembre de 2020

A finales del siglo XIX, el pintor noruego Edvard Munch se hizo eco de la angustia existencial humana mediante su obra El grito, a modo de presagio de la violencia letal que se avecinaba con las dos grandes guerras mundiales del siglo XX. En ese famoso cuadro, una figura andrógina ubicada en primer plano, con las manos a ambos de la cabeza y la boca abierta con expresión desencajada, mostraba la desesperación de quien se siente atropellado por la vida. El MuVIM, salvando las distancias temporales y estéticas, acoge en su vitral otro grito, en esta ocasión realizado por la artista interdisciplinar Julia Galán.

El título de la obra, Un grito a voces, ya interpela al espectador de un modo distinto a como lo hizo Munch, puesto que la boca abierta que ha creado Galán con la ayuda de una amiga actriz, sin duda presa de un desgarro parecido, termina suavizándose al decantarse en forma de voz. “Sí, no es solo un grito, sino a voces, de manera que el desgarro acaba transformado en mensajes”, explica la artista. Mensajes que, a su vez, protagonizan el panel dispuesto para ser recogidos del puño y letra de cuantos quieran aportar su grano de arena reivindicativo a la exposición.

Julia Galán (izda) junto a Semíramis González, comisaria de la exposición. Imagen cortesía del autor.

“No nací mujer para morir por serlo”; “si nosotras paramos se para el mundo”; “de camino a casa quiero ser libre, no valiente”; “disculpar las molestias pero nos están matando”, o “unidad y sororidad” son algunos de los mensajes ya recogidos en el panel como parte del proyecto expositivo. Mensajes que después serán recogidos en forma de libro, junto a diversas consignas de las formuladas en las pancartas del 8-M, Día Internacional de la Mujer, y una serie de reflexiones de mujeres vinculadas al arte y la cultura.

“Son gritos que se pueden leer. Voces y más voces de mujeres que reivindican su igualdad”, afirma Galán, cuya imagen del vitral parece estar ahora en boca de todas ellas. Una boca diríase seductora, incluso netamente publicitaria, si no fuera por ese fondo negro del que procede la angustia que solicita ser escuchada. “Es un grito que reverbera hacia el interior y el exterior del MuVIM para unirnos y reconocernos”, señala su autora. Sororidad o hermanamiento femenino en pos de esa igualdad de derechos paulatinamente alcanzada. “Queda todavía mucho por hacer”, subraya Galán. “Los cambios son desesperadamente lentos”, añade.

Que la mujer sea representada mediante ese grito obstinado que sale al encuentro del espectador, ya sea al entrar en el hall del MuVIM o desde el exterior mismo, tiene su explicación: “El cuerpo de la mujer se localiza en esa boca, porque ha estado mucho tiempo silenciada”, lo cual no quiere decir, como enseguida apunta Galán, que todo gire en torno al cuerpo, cuyo derecho a ser usado a voluntad, tal y como proclama el feminismo, protagonice muchas de sus proclamas. “Yo no disocio ambas cosas. El cuerpo ha estado sometido y el pensamiento también”. De ahí la necesidad de recuperar la voz, “las voces de miles de mujeres”, resalta Galán.

Semíramis González y Julia Galán, en el panel que acompaña al mural. Imagen cortesía del autor.

La intención es que ese grito “tenga impacto a través de las redes”, que salga “a la calle y se amplifique su voz”, porque es la voz, una vez atenuado el grito, lo que interesa a Julia Galán que se propague. Sabedora de que la razón no la tiene quien más grita, sino el que mejor argumenta, la artista promueve mediante las múltiples voces recogidas ampliar vínculos “con el objeto de crear normas, legislación y políticas en pro de la erradicación de la opresión de género”.

Ya en uno de sus anteriores trabajos, que tituló elocuentemente Adiestrada, la artista y doctora en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València se hacía eco de la problemática de la mujer frente a las normas sociales y los distintos roles. “Fue un video en el que se escuchaba a modo de letanía las voces de un hombre y una mujer en el proceso de adiestramiento de un perro, con las frases típicas de ‘siéntate’, ‘dame la pata’, etc., expresiones que sirven también para hablar del adoctrinamiento y domesticación de la mujer por el sistema patriarcal”.

El grito a voces del proyecto que ahora presenta en el MuVIM también tiene que ver con la sororidad, “pero no una sororidad romántica o ideal, sino una que tenga en cuenta las diferencias existentes entre las mujeres del mundo entero”. Mujeres que, como Rosa Luxemburgo, a rebufo del grito aquí proclamado, señaló que lo más revolucionario que una persona podía hacer era “decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. De nuevo la voz y de nuevo el sonido aumentado, corriendo el peligro de que el grito alcance el volumen de la furia. “Simboliza a millones de mujeres”, concluye Galán, que habla por boca de todas ellas en lo que ella misma denomina un clamor: “¡Por mí y por todas!”.

Semíramis González (izda) y Julia Galán, ante el vitral de su obra. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres