La sociedad hueca de Juan Cuéllar

Distopía, de Juan Cuéllar
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2, Valéncia
Hasta el 22 de julio de 2018

Distopía es el título de la exposición de Juan Cuéllar en la Sala Oberta de La Nau de la Universitat de València. Una distopía, aunque general, centrada en el aspecto laboral que luego se va extendiendo como una mancha de aceite por el conjunto. “Empecé trabajando las obras y me di cuenta que la chispa que lo movía todo era la precariedad laboral de los artistas”. Precariedad que le parece “más estructural, del entorno en el que vivimos”, y que hace extensible “a vuestra profesión también”. Habla de un cambio en esa estructura del trabajo, “que sigue siendo alienante y que nos va a frustrar más”.

Alienación, domesticación y hueco son palabras que se repiten en ese universo utópico creado por Cuéllar, quien ya se hizo eco de él en una muestra en la extinta galería Walden Contemporary de Valencia. Sus rostros vaciados, característicos de sus dibujos, se mezclan en esta ocasión con los agujeros que vienen a taladrar los propios cuerpos, hasta prolongarse al entorno urbano y a los seres animales. “El hueco es lo vacío, lo alienado. De manera que, al vaciar la forma, vacías también el contenido”, explica el artista valenciano heredero de la estética pop.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Según el comisario de la muestra, Vicente Pla, esos “puntos ciegos”, o agujeros por los que parece vaciarse el sujeto, “desmienten en última instancia el ideal de la figuración como imagen veraz del mundo”. Y, al desmentirlo, diríase que emerge esa distopía a modo de prolongación de la propia utopía, cuyo anhelo de perfección mostraría su doble siniestro. “La utopía”, dice Cuéllar, “es un proyecto que nunca termina de acontecer, mientras que la distopía sí, pero de forma disfuncional”.

Los óleos y dibujos de la exposición se completan con un video realizado por el propio comisario, que el artista denomina “ensayo audiovisual” sobre esa distopía. Desdibujados los rostros, taladrados los cuerpos y sometido el entorno urbano a un mismo peligro de progresivo vaciamiento, las escenas representadas por Cuéllar destilan un aire inquietante. “Va desde lo familiar, que lejos de ser un colchón o el lugar que te acoge puede ser origen de problemas, al mundo animal, donde se crea igualmente la fábula de la domesticación social”.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Es una domesticación propiciada por uno de los peligros que el artista observa con respecto al régimen de prisas que lo envuelve todo. “Los problemas se suceden y cada vez estamos más anestesiados”. Y lo sitúa en esos momentos de crisis económica en los que “cuanto más hundidos, más en silencio estábamos”. En su obra también aparece la censura, que en ciertos cenáculos críticos traducen como autocensura. “Yo la autocensura no me la planteo. Pienso que los nuevos medios de comunicación, las redes sociales, crean esa amalgama de información que propicia la alienación de tanta saturación de mensajes”.

Cuéllar cifra en esa abundancia la clave de la alienación contemporánea. “Hay tal cantidad de información que no la puedes dirigir”, lo que le lleva a pensar que “somos una sociedad domesticada por sobreinformación”. Y la distopía que supura su obra continúa: “Una sociedad domesticada, vacía, es más fácil de dirigir que una sociedad crítica”. De ahí la explicitud con la que titula una de sus piezas: Huecos, así nos quieren. “Es un auto vaciamiento consciente”, prosigue el artista, que lamenta esa pendiente por la que rueda la vida.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

“El trabajo no nos ha hecho más libres y mejores personas, sino meros consumidores”. La familia que come alrededor de una mesa, literalmente titulado Distopía familiar, viene a ser el símbolo de esa cualidad consumista desprovista de afectos. “Es un escenario indeseable, pero otro de los motivos generadores de la obra”, cuyo conjunto “observa la realidad más cercana y la más universal”. Los soñadores o Dreamers, que también comparecen en su obra, se limitan a mirar por el marco de un cuadro o de una ventana oscura, rodeados de estanterías de libros que parecen limitar el alcance de esa mirada. De nuevo cierta saturación, esta vez sin agujeros de por medio.

El proyecto expositivo está ligado a cierta didáctica, como subraya Cuéllar. “Se trata de hablar de la distopía a nivel visual acompañado de charlas y conferencias” que tiene lugar en La Nau y que coincide, a su vez, con los animales domésticos que presenta en el Gabinete de Dibujos del espacio Gris Enmarcació.  Y puesto que la motivación le vino de la propia situación laboral de los artistas, Cuéllar dibuja un panorama de claroscuros. “Hay un mercado del arte pírrico y no todos podemos entrar en el saco de las ayudas públicas”. Lo cual le ha llevado, como viene sucediendo en otros sectores, a reinventarse: “Ahora tienes que ser artista, además de gestor de tu propia carrera, promotor y comisario”, concluye.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

Casablanca abre la Filmoteca d’Estiu

Filmoteca d’Estiu
Jardines del Palau de la Música de Valencia
Del 28 de julio al 26 de agosto de 2018

El Institut Valencià de Cultura ha presentado la programación de la XIX edición de la Filmoteca d’Estiu que se celebra en los Jardines del Palau de la Música del 28 de julio al 26 de agosto, que viene a ser una celebración cinematográfica de los treinta años de la propia Filmoteca. Lo mejor de lo mejor de la historia del cine, con directores como Buster Keaton, Fritz Lang, Alfred Hitchcock, Billy Wilder y Michael Curtiz de la mítica ‘Casablanca’, junto a lo más premiado este año, en Oscar, los Goya y los Premios de Cine Europeo.

Fotograma de 'La librería', de Isabel Coixet. Filmoteca d'Estiu.

Fotograma de ‘La librería’, de Isabel Coixet. Filmoteca d’Estiu.

Las dos películas que se proyectarán en la Filmoteca d’Estiu en versión original con subtítulos en valenciano son ‘La librería’(2017) de Isabel Coixet y ‘M. Una ciudad busca al asesino’ (1931), uno de los grandes clásicos de la historia del cine y película fundamental en la filmografía de Fritz Lang.

En esta edición, la Filmoteca d’Estiu se inaugura el sábado 28 de julio, a las 22.30 horas, con ‘Casablanca’ (1942), el gran clásico dirigido por Michael Curtiz y protagonizado por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. El resto de las películas se estructuran en dos ciclos. En el ciclo ‘Cine de hoy’ se recuperan algunas de las películas premiadas en los Goya, Oscar y los Premios del Cine Europeo.

El ciclo ‘Cine de siempre’, por su parte, ofrece la posibilidad de disfrutar de clásicos imprescindibles en excelentes copias digitales. Una ocasión única de ver estas películas en pantalla grande y como parte de una experiencia colectiva, tal como fueron concebidas por sus autores.

Fotograma de 'The Square', de Ruben Ostlund. Filmoteca d'Estiu.

Fotograma de ‘The Square’, de Ruben Ostlund. Filmoteca d’Estiu.

Entre las películas del ciclo ‘Cine de hoy’ figuran la chilena ‘Una mujer fantástica’ (2017), de Sebastián Lelio, Oscar a mejor película de habla no inglesa y Goya a mejor película hispanoamericana; ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ (2017) de Gustavo Salmerón, Goya al mejor documental; y ‘The Square’ (2017) de Ruben Östlund, Palma de Oro en el Festival de Cannes y mejor película en los Premios del Cine Europeo.

Completan la programación de este ciclo ‘La forma del agua’ (2017) del mexicano Guillermo del Toro, Oscar a mejor película y mejor dirección; ‘Estiu 1993’ (2017) de Carla Simón, Goya a la mejor dirección novel; y ‘La librería’ (2017) de Isabel Coixet, Goya a mejor película, mejor dirección y mejor guion adaptado.

El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder. Filmoteca d'Estiu.

El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder. Filmoteca d’Estiu.

Además de ‘Casablanca’ y ‘M. Una ciudad busca al asesino’ de Lang, el ciclo ‘Cine de siempre’ presenta los clásicos ‘El crepúsculo de los dioses’ (1950) de Billy Wilder; ‘Rebeca’ (1940) de Alfred Hitchcock; y un programa doble de películas mudas protagonizadas por el cómico Buster Keaton que están compuestas por ‘La cabra’ (1921) y ‘El navegante’ (1924).

La celebración de la Filmoteca d’Estiu es posible gracias a la colaboración del Ajuntament de València, que cede los Jardines del Palau de la Música como espacio de las proyecciones, al patrocinio por noveno año consecutivo de Nedgia Cegas y a la colaboración de Cerveza Turia.

La Filmoteca de Valencia mantiene su oferta cinematográfica en la ciudad durante el mes de agosto con la celebración de la Filmoteca d’Estiu y sus proyecciones al aire libre. Los criterios de programación de la Filmoteca d’Estiu son los mismos que se siguen el resto del año en la sala Berlanga: versión original, calidad en las proyecciones y un precio asequible.

Las proyecciones de la Filmoteca d’Estiu se celebran de lunes a domingo, excepto los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21.00 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y 25 euros para el abono de diez sesiones.

Fotograma de Casablanca

Fotograma de Casablanca, de Michael Curtiz. Filmoteca d’Estiu.

El Festival Serenates llega a los 5.000

Festival Serenates
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 1. Valencia
Del 24 de junio al 8 de julio de 2018

Un total de 5.000 personas han asistido al Festival Serenates, organizado por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura en el Claustro del Centre Cultural La Nau y en la plaza del Patriarca. El Festival, que ha llegado a su 31ª edición, ha incluido la celebración del encuentro de músicas y danzas del Mediterráneo ‘Polirítmia’, sumando así 13 noches de conciertos entre el 24 de junio y el 8 de julio.

La media de asistencia a todos los espectáculos del ciclo ha sido de 384 personas, el 80% de la ocupación de las localidades disponibles (un máximo de 482 plazas). El número de artistas que han participado en el Festival ha sido de 290, y ha destacado la apuesta por la juventud (el 72% eran menores de 26 años), así como por la música valenciana al tratarse de grupos valencianos excepto los de los días 30 de junio, que actuó la Orquesta de la Universidad de Alcalá, y 2 de julio, con Milo Ke Mandarini.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

El Festival Serenates ha sido coproducido por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura de la Generalitat Valenciana, y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de València, la Diputación de Valencia, la Fundación Banco Sabadell, el Palau de la Música de València, la EASD (Escola d’Art i Superior de Disseny) y el Palau de les Arts de València, que se ha incorporado en esta edición.

La idea de utilizar el claustro del edificio histórico de la Universitat como marco para ofrecer al público valenciano un festival musical de verano –que dedica, especialmente, su programación a la música compuesta e interpretada principalmente por músicos valencianos– ha tenido desde las primeras ediciones un éxito rotundo.

Una de las novedades de este año ha sido la celebración del ‘Festival Polirítmia. Trobada de músiques i danses de la Mediterrània’, con cinco conciertos en colaboració con la Gran Fira de València, tres de los cuales tuvieron lugar en la plaza del Patriarca el pasado fin de semana con un carácter especialmente popular.

Dentro de la línea habitual del Festival Serenates, este año se ha diseñado una amplia y ecléctica programación que abrió la compañía teatral Komos, acompañada del Coro Eutherpe, una novedosa puesta en escena dentro del contexto de Serenates que, con la obra ‘Novecento’, aunó artes escénicas y musicales. También la Orquestra Filharmònica de la Universitat de València estrenó una producción propia en un espectáculo donde debutó el Grup de Dansa de la Universitat reinterpretando la tradición a través de músicas y coreografías. El programa continuó con la Orquestra de València, una gala lírica a cargo del alumnado del Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo del Palau de les Arts, Capella de Ministrers, los artífices de la musicomedia Melomans, la Orquesta de la Universidad de Alcalá, el Orfeó Universitari de València con el grupo de percusión PerKu-Va y las danzas de Innovatori de Moviment, Milo Ke Mandarini, Efrén López Quartet, Kontakte + Mara Aranda, Teixint Terres y, para cerrar el Festival, la agrupación de baile y música popular Rascanya.

En el marco de Serenates, se han estrenado muchas obras o se han reencontrado después de siglos de olvido en los diversos archivos musicales valencianos. Además, muchos grupos valencianos han debutado artísticamente en este escenario, puesto que este festival se ha convertido en una buena plataforma para la promoción y la difusión de uno de los mejores y mayores bienes culturales valencianos: la música.

La Orquestra Filarmónica de la Universitat de València y el Grup Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

La Orquestra Filharmònica de la Universitat de València y el Grup de Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

La Galería Estampa inaugura la Biblioteca Americana

La Biblioteca Americana
Galeria Estampa
C/Justiniano, 6. Madrid.
Del 12 de Julio hasta el 20 de Julio de 2018.

El Jueves 12 de Julio a las 8 de la tarde tendrá lugar la inauguración de la exposición ´La Biblioteca Americana´ en la Galería Estampa, Madrid. La exposición está compuesta por una serie de poemarios escritos por autores de iberoamérica. La exposición se mantendrá en la galería hasta el 20 de Julio.

‘La Biblioteca Americana’ es una colección literaria donde se unen íntimamente la poesía y la ilustración. Junto a los distintos autores iberoamericanos se les han unido ilustradores españoles que han dado forma y color a sus versos marcando el objetivo de unir la poesía americana con la ilustración española.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

La poesía es un arte que posee gran expresión, el sentido que ella guarda puede reinterpretarse en otras artes, tomando distintas formas que nos hagan sentir, ese es uno de los objetivos que quiere mostrar la exposición. Cada ilustrador ha sido elegido de forma deliberada para entender la obra de cada poeta adaptándose a los versos para crear así una obra final perfecta. La muestra de ello es el largo proceso que ha llevado este proyecto desde que lo iniciaran en 2009.

Los poemarios están compuestos por un total de 9 ilustraciones acompañadas por poemas enteros o por los versos de la obra que pasan por todas las ilustraciones, aspecto que le da una estética muy agradable a la vista y que e da uniformidad a la colección. Cada obra tiene como portada la bandera de su país. Como colofón en cada libro se encuentra una obra original.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Dentro de la exposición encontramos a un representante de cada país de iberoamérica junto a un ilustrador español, a continuación encontrarán la lista de obras:

- ‘Celebraciones’ (Bolivia) Eduardo Mitre y Luis Mayo

- ‘Baladas de la memoria’ (Chile) Pedro Lastra y Fernando Álamo

- ‘Gatos’ (Colombia) Darío Jaramillo y Ramiro F. Saus

- ‘Ballenas’ (México) Vicente Quirarte y González de la Calle

- ‘Nueve sonetos’ (Brasil) Ledo Ivo y Luis Feito

- ‘Los sueños de mi padre’ (Cuba) Orlando González y Elena Blasco

- ‘Emergencia’ (Argentina) Mariano Peyrou y Carlos Forns

- ‘La plegaria infinita’ (El Salvador) Jorge Galán y Sara Huete

- ‘El rostro que no se ve’ (Venezuela) Rafael Cadenas y Eduardo Arroyo

- ‘Area de comienzo’ (Uruguay) Ida Vitale y Jaime Aledo

- ‘Botella al ma’r (Puerto Rico) José Luis Vega y Óscar Lagunas

- ‘Sueños de floripondio’ (Guatemala) Humberto Ak’abal y Fernando X. González

- ‘Brevario’ (Honduras) León Leiva y Luis Canelo

- ‘Una flor amarilla’ (Perú) Micaela Chirif y Karina Beltrán

- ‘La Marilyn Monroe de Santo Domingo’ (República Dominicana) Frank Báez y Nono
Bandera

- ‘Ariadna’ (Paraguay) Jacobo Rauskin y Nuria Rodriguez

- ‘Jacarandas’ (Ecuador) Iván Carvajal y Alejandra Freymann
Aún faltan por publicar las obras de Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

José Antonio López

Colorido y originalidad de Marta Ezquerro

Nine to sky, de Marta Ezquerro
Espacio Lateral
C / San Fernando 16-A Entresuelo (Plaza de las Cervezas). Santander
Hasta el 2 de agosto de 2018

Espacio Lateral de Santander parece no cogerse vacaciones. El pasado viernes 6 de julio el estudio celebró la inauguración de la exposición ’Nine to sky’, de Marta Ezquerro, con la que viene a cerrar su temporada expositiva.

Obras de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro

Obras de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro

Esta artista riojana cursó Bellas Artes en el País Vasco y, tras pasar por la escuela de moda INEDI, ha centrado su trabajo en la moda y el diseño textil. Toda esta dedicación y esfuerzo se ha visto reflejado en el nacimiento de su marca ‘Nine to sky’ que, como ella misma afirma, es una “fusión de moda y arte”.

‘Nine to sky’ busca hacerse un hueco en el mercado gracias al colorido de sus ilustraciones y la originalidad de su creaciones. A punto de abrir su propio estudio de diseño y show room, la marca pretende, mediante la ilustración y la experimentación, realizar estampados para moda y calzado.

Ilustración de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro.

Ilustración de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro.

En la inauguración, los asistentes pudieron conocer de cerca la obra de Ezquerro y adquirir algunas de sus camisetas y sudaderas. Las ilustraciones de Marta Ezquerro se podrán contemplar hasta el 2 de agosto en Espacio Lateral.

Video realizado por Néstor Navarro

Espacio Lateral- Marta9Ezquerro from Makma on Vimeo.

Danae N

“El ero-guro es un transgénero bastardo”

Entrevista con Jesús Palacios
‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’ (Satori Ediciones)
XXXI Semana Negra de Gijón

Bajo una incivilizada y asfixiante canícula, tan portuaria como insólitamente cantábrica, Jesús Palacios (Madrid, 1964) transita avezadamente por el tórrido asfalto de la XXXI Semana Negra de Gijón, portando en el morral de caza su más rozagante título, ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, una de esas lúbricas publicaciones de Satori que erigen al sello gijonés (y a sus progenitores, Marián Bango y Alfonso García), en una excelsa editorial de referencia para el orbe patrio necesitado de ardor oriental y japonología.

Abanderado por Palacios, en calidad de editor literario, coordinador y ensayista, ‘Eroguro’ se revela como un proyecto de consumación polifónica por el que transitan, en compañía del escritor madrileño, autores como Iria Barro Vale, Daniel Aguilar, Rubén Lardín y Germán Menéndez Flórez –quien secunda por estos lares y a quemarropa al creador de turbios enveses goremaníacos y conspicuos sótanos infernales, zombis y hollywoodienses–.

El volumen –que cuenta con una ilustración en portada de Shintaro Kago (‘Head Explosion’) y la rúbrica de artistas como Miguel Ángel Martín, Sandra Uve, Félix Ruiz, Albert McTorre, Suki, Pablo Morales de los Ríos y Lolita Aldea–, atesora los más inquietantes mimbres y conceptos proposicionales como para situarse frente a uno de esas conjunciones y florilegios que se alumbran, ya de partida, verticales, totémicos y endriagos. Por ello, se antojaba preciso y necesario que MAKMA alzara la mano y cuestionara, supeditados a la fértil prosodia de Jesús Palacios.

eroguro-satori

¿Qué raíces fonéticas y semánticas perfilan el término ero-guro, sin duda un peculiar extranjerismo híbrido?

El ero-guro, como su propio nombre indica, es una corriente cultural, que en Japón surge en las primeras décadas del siglo XX, aunque se pueden trazar sus orígenes hasta mucho tiempo antes, dentro de las grandes tradiciones culturales niponas. Es una costumbre que los japoneses tienen también de adoptar vocablos de otros idiomas, sobre todo del mundo anglosajón, para definir cosas que no forman parte del propio lenguaje y de la tradición concreta japonesa; de ahí que se llame ero-guro-nansensu, siendo erótico, grotesco y sin sentido o absurdo (siendo esta la traducción más adecuada).

Una corriente cultural que se extiende por toda una serie de elementos propios de la cultura japonesa del siglo XX, que caracteriza una forma particular de abordar y mostrar en su literatura y sus artes gráficas y formas de expresión más contemporáneas, como el cine y, sobre todo, el manga; un universo donde lo erótico, lo sensual y lo sexual se mezclan, se da citan y se simbiotizan con un sentido del humor y del horror marcadamente grotesco, que busca la erotización de lo terrible, de la deformidad, de la mutilación, de los elementos que asociamos con la propia fisicidad del horror. Es un concepto que encaja, en cierto modo, con la idea expuesta por Freud acerca del Eros y el Tanatos –de la pulsión de vida y la pulsión de muerte–, de cómo el erotismo y los impulsos aparentemente opuestos de muerte, dolor y destrucción, van inextricablemente unidos en la experiencia humana y en su expresión artística.

A todo ello se le suma ese elemento del nonsense, del absurdo, porque detrás de todas esas expresiones culturales hay una especie de mirada desesperanzada hacia el ser humano, por una parte muy lúdica (e incluso con su dosis de crítica social), pero, sobre todo, es índice del absurdo de la existencia humana; en un mundo donde cosas como la mutilación y la exhibición gráfica de la violencia se convierten en sensualidad pura, en fetichismos eróticos, se convierten en una incitación al carpe diem.

En el prólogo, ‘Eroguro: el lado oscuro de Japón’, haces referencia a sus raíces espurias como género, indicando que es “un producto bastardo de una época y lugar concretos, los años veinte y treinta en Japón”.

El ero-guro es un género de géneros, un metagénero o un transgénero que participa de muchas expresiones culturales distintas y de muchos elementos bastardos; fundamentalmente, es un género bastardo, porque también surge a principios del siglo XX en un momento en el que Japón se está abriendo a Occidente, se está abriendo a la influencia no solo de Estados Unidos, sino también a la que provenía de la URSS y de todos los ámbitos occidentales, con todas sus vanguardias, con todos sus ismos.

 

¿Qué elementos singularizan a esta corriente cultural para radicarse y evolucionar con tal grado de excepcionalidad en Japón?

Se puede pensar que todo ello podemos aplicarlo a, prácticamente, todas las expresiones culturales del mundo entero, de la cultura occidental: sea el Marqués de Sade en Francia y toda la tradición decadentista y perversa de la literatura francesa o de la inglesa, con Oscar Wilde; obviamente, la gran figura central, muy importante para el desarrollo del ero-guro en Japón, es la Edgar Allan Poe (el santo patrón del ero-guro).

A pesar de que eso es cierto y se refiere a una experiencia universal del ser humano, en Japón adquiere unas tonalidades muy propias y distintivas. Japón, por sus características físicas y geográficas, por su aislamiento de Occidente y tardar tanto tiempo en integrarse en su corriente cultural, desarrolla estas inquietudes, esos elementos mórbidos y esta estetización del mal, de la violencia y de lo perverso, de una forma particularmente extrema.

Por una serie de condicionantes, que se abordan y reflexionan en el libro, podemos incluir que Japón es una sociedad muy tradicionalista, una sociedad donde ha habido siempre, salvo en breves períodos de su historia, un gran control jerárquico de los comportamientos sociales y culturales de la población y, por tanto, una especie de censura especialmente potente por parte del Emperador y del Estado. Bajo ese régimen feudal e imperialista, que presionaba tanto sobre las formas de expresión vinculadas con la sensualidad, el erotismo, la violencia, etc., se provocó que esa presión hiciera salir a los fantasmas libidinales de una forma radicalmente perversa, por comparación con la nuestra.

¿En qué territorios de la creación debemos encontrar los antecedentes, causas, motivos e influjos del ero-guro?

En ese momento hay un gran movimiento joven en Japón que quiere modernizar el país en todos los sentidos, y uno de ellos también es el sentido estético y cultural. Recibe con los brazos abiertos el cine expresionista alemán y toda esa serie de películas fantásticas y morbosas, como ‘El Gabinete del Doctor Caligari’, ‘Nosferatu’, etc., ideas del futurismo y el constructivismo, el cubismo, la deconstrucción del cuerpo humano y todo tipo de ideas vanguardistas, pero que al mismo tiempo encaja, que es lo importante –de ahí esa idea netamente bastarda y japonesa del fenómeno, que lo diferencia y lo distancia del resto de esas expresiones erótico-grotescas que podemos encontrar en otras tradiciones culturales occidentales–, en un terreno muy abonado, como el teatro Kabuki, la época dorada de las artes gráficas japonesas, como el grabado Ukiyo-e, que empieza alrededor del siglo XVI y continúa hasta el siglo XIX, donde aparecen dos fenómenos concomitantes con el ero-guro y que lo nutren.

Normalmente, cuando hablamos de Ukiyo-e pensamos en las bonitas vistas del monte Fuji, de Tokio, pero, aparte de esto, existían también los llamados “grabados de primavera”, entendiéndose “primavera” como un eufemismo para sexo, para erotismo, que llegaron a ser terriblemente explícitos, hasta que en un momento determinado el Emperador dictó un edicto que prohibía esas expresiones pornográficas que, sin embargo, el pueblo japonés había asumido, hasta entonces, como perfectamente lícitas.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Por otra parte, tenemos los grabados Muzan-e, que vienen a traducirse como “grabados sangrientos”, y que eran la manera en que los artistas gráficos japoneses, cuando no existía la fotografía e, inlcuso, cuando ya empezó –pero era demasiado cara para la mayor parte de los medios periodísticos japoneses–, representaban con todo lujo de detalles los crímenes populares de la época. Era la página de sucesos, pero en lugar de recurrir o utilizar una fotografía, publicaban un maravilloso grabado en madera que representaba, por ejemplo, al samurai que degolló a su mujer y sus dos hijos y, después, se ahorcó, y lo hacían recurriendo a todo tipo de elementos coloristas y truculentos.

Por tanto, ya el propio Japón había generado una serie de tradiciones de lo grotesco, de lo erótico, muy ligadas entre sí; una concepción particularmente exótica a nuestros ojos de todo lo que eso conlleva, muy diferenciada de la occidental, y al choque y la influencia del exterior, de la llegada y recepción de la obra, principalmente, de Edgar Allan Poe, obras divulgativas como las de Freud o como el ‘Psychopathia sexualis’, de (Richard) von Krafft-Ebing –que conoció varias traducciones al japonés–; un aperturismo cuando, curiosamente, en Japón había mucha censura para lo interior, pero lo extranjero en ese momento se veía como particularmente chic, un signo de modernidad, sobre todo en el período Taiso –que fue un período muy corto, de un emperador muy débil (que son los mejores emperadores que se pueden tener)–, que permitió, precisamente, que entraran todas esas influencias modernizantes occidentales.

¿De qué modo se reciben esos céfiros modernizantes en el horizonte de las circunstancias políticas, literarias y artísticas imperantes?

De ese encuentro, de todas esas tendencias, de la novela popular occidental, la novela policial, de crimen y misterio, los primeros atisbos de ciencia ficción, la literatura, sobre todo, decadente, surge una gran reacción contra un realismo social, digamos, de primer cuño que hubo en Japón, a imitación de las novelas y las ideas de (Émile) Zola o del primer (Gustave) Flaubert, etc.; una reacción esteticista y espiritualista, en cierto modo.

Curiosamente, el ero-guro, con todo lo que tiene de fisicidad y perversión, es también un género muy simbolista. De todas esas fusiones surge este gran monstruo maravilloso que es el ero-guro, porque fueron unos aires de libertad absoluta los que se vivieron en esos años 10 y 20 en Japón, hasta incluso los primeros 30 o, prácticamente, hasta la entrada de Japón en la II Guerra Mundial, momento en el que el gobierno japonés pretende resucitar el espíritu imperial y militarista necesario, patriótico, para invadir el resto del mundo y para llevar su idea del orden y del concierto al resto de Asia.

Obviamente, el ero-guro, con toda esa carga de nihilismo, de visión sórdida de la humanidad, de sacar a la luz el lado oscuro de los seres humanos –en relatos, por ejemplo, como ‘La oruga’, de Edogawa Rampo, escritor que se hizo llamar así en honor a Edgar Allan Poe–, era lo que menos convenía a la ideología militarista y totalitaria del Japón que ya se preparaba para entrar en la II Guerra Mundial y para conquistar a sus vecinos asiáticos.

El ero-guro fue algo que transpiraba por toda la sociedad nipona. El término se le atribuye al gran escritor japonés Yasunari Kawabata, –que luego sería ganador del Premio Nobel–, que en su primera novela, muy vanguardista, ‘La pandilla de Asakusa’, dice que en los años 30 todo en Japón transpiraba erotismo, grotesco y absurdo, y de ahí surgió esa etiqueta. El ero-guro propiamente dicho muere con su expansión imperialista y colonial en Corea del Sur y en Manchuria, pero, verdaderamente, no muere nunca, porque en realidad pasa a formar parte del propio riego sanguíneo de la cultura japonesa y se imbrica absolutamente en ella.

Pasada la II Guerra Mundial, la gran catástrofe que dejó a Japón reducida a cenizas, prácticamente –no solo Hiroshima y Nagasaki, con el terror atómico, sino también Tokio, que fue pulverizada por los bombardeos–, fue el escenario ideal para que esas ideas de erotismo desesperado, de revalorizar las experiencias del cuerpo humano y de llevarlo a sus límites, volvieron a surgir no solo en la literatura, sino en nuevas formas que previamente no había podido reflejar el ero-guro de la novela, porque no era el momento adecuado ni desde el punto de vista histórico ni tampoco de las propias capacidades de esos medios de expresión artística, como el cine y el manga.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué papel debe atribuírsele al manga en el fenómeno presente del ero-guro?

El manga ha sido el gran embajador de la cultura popular japonesa y, por tanto, gran embajador del ero-guro, a través de la obra de mangakas como Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Shintaro Kago, de quien es la portada del libro, y de los que también se ocupa un artículo del volumen. El cine y el manga van a hacer que el ero-guro llegue hasta nuestros días gozando de un excepcional grado de salud.

¿Cuáles han sido los principales motivos que han refrendado la necesidad de abordar este ensayo polifónico?

Uno de los impulsos principales del que surgió el hacer el libro sobre ero-guro fue que la propia editorial Satori estaba publicando cada más y más autores concretamente de este género, en la colección de ficción, sobre todo, pero también, en algunos casos, en la de clásicos estaban dando a conocer a autores no solo consagrados y más conocidos, como el caso de (Junichiro) Tanizaki –que es un autor que, aunque muchas veces no se dice, más de la mitad de su obra es ero-guro–, sino también obras inéditas de Edogawa Rampo –que como he mencionado, es el gran personaje central del género–, al igual que otros como Kyusaku Yumeno –que estaba inédito en nuestro país– o Ango Sakaguchi, autor de ‘En el bosque, bajo los cerezos en flor’. Todo este tipo de escritores que antes eran prácticamente desconocidos aquí o, en algunos casos, mal traducidos del francés o del inglés, Satori lo estaba dando a conocer.

A través de esas lecturas me di cuenta de que no existía ningún libro que diera el marco referencial para encajar a todos esos autores y los temas de los que hablaban y su universo ero-guro, que además tenía esa extensión, después de la II Guerra Mundial, hacia el cine y hacia el manga. En manga había salido mucho editado, muchas publicaciones que se habían agotado, pero que ahora se están editando; por ejemplo, en Glenat y en otras editoriales se estaba publicando a Suehiro Maruo, que adapta muchas obras de Edogawa Rampo y de Kyusaku Yumeno, etc., pero también otros mangakas cercanos al ero-guro, como Junji Ito, como Hideshi Hino –que, a su vez, también es un director de cine de terror ero-guro–.

También en los festivales de cine y en el mundo de los aficionados al cine oriental, directores muy prestigiados e interesantes, como Sion Sono o como Takashi Miike, en las útimas décadas, habían utilizado el género del ero-guro para muchas de sus obras, adaptando, en algún caso, obras literarias, pero siempre muy cercanos al ero-guro; y otros clásicos de los años 60 y 70, como el propio autor de ‘El imperio de los sentidos’, Nagisa Oshima, y otros menos renombrados, que poco a poco se han ido dando a conocer, como Seijun Suzuki, tenían que ver con ese universo.

Y una vez más, te encontrabas con que no había ninguna obra que permitiera acceder al contexto general que, de alguna manera, unificaba todas esas películas, cómics y obras literarias, y que diera también el marco histórico y teórico para fundamentar la existencia del ero-guro, el porqué era así y no solo las anécdotas del nombre del género, sino la naturaleza particular de la expresión de lo erótico-grotesco en Japón, las vicisitudes históricas a las que se debe su aparición, que tienen que ver con fenómenos como el terremoto de Kanto a principios de siglo XX, hasta cómo desaparece al llegar la II Guerra Mundial por la intromisión, cada vez más brutal, de la censura militar, etc.

¿Qué tipo de publicaciones y ensayos existían sobre la materia hasta el momento?

Había libros en el extranjero, en inglés y en francés, pero fundamentalmente tesis doctorales publicadas en forma de libro y, sobre todo, centrados más en el aspecto sociológico que en literario y cultural. Porque, efectivamente, el ero-guro, más que un género literario en sí mismo, era una corriente histórica, artística, que impregnaba todo. A ese respecto, sí que hay un par de libros que lo abordaban, pero que paraban todos con el final de la era del ero-guro en los años 30 y que dejaban de lado expresiones contemporáneas y populares, como la novela de género, el manga, el anime, el hentai, el porno, etc.

Todo eso faltaba, por eso creo que, realmente, el libro es único (en España, desde luego, al 100%) e, incluso, diría que a nivel internacional no existe ninguna otra publicación que se haya atrevido a abordar el ero-guro desde las distintas ópticas de los distintos medios, géneros, etc., en los que te lo encuentras.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

Caronte cierra la temporada en Sala Russafa

Caronte y las ventanas indiscretísimas, de Harold Zúñigan
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 5 al 8 de julio de 2018

La séptima temporada de Sala Russafa concluye esta semana con el estreno absoluto de Theatretk, formación colombiano – valenciana residente en el centro cultural desde hace cuatro años, donde ha creado sus últimos cuatro espectáculos.

Del 5 al 8 de julio puede verse su última propuesta, ‘Caronte y las ventanas indiscretísimas’. Una nueva comedia absurda, con toques existenciales, que ofrece un personal y actualizado acercamiento al mito griego sobre el tránsito a la otra vida, en el que un barquero lleva a los muertos en un paseo en barca a la otra orilla.

Caronte y las ventanas indiscretísimas. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Caronte y las ventanas indiscretísimas. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Harold Zúñigan escribe y dirige esta obra que nace a modo de secuela, continuación de la serie iniciada con ‘Gloomy Sunday’, un montaje estrenado la pasada temporada en la sala y que recientemente ha visitado Lituania y Alemania, dentro de una gira europea. “Partimos de una premisa similar: un protagonista que se enfrenta a una situación algo surrealista y de la que no puede escapar. En Gloomy era un suicida que nunca podía llevar a cabo su propósito. Y aquí tenemos a Caronte, tratando de escapar de su trabajo”, explica el dramaturgo.

“La idea era imaginar cómo sería su vida actual, después de llevar milenios remando de una orilla a la otra. Y, lógicamente, Caronte está cansado de su trabajo. Así que los dioses intentan motivarle con algunos cambios, instalándole en un enorme rascacielos lleno de ventanas, a través de las cuales hace atravesar a los fallecidos para que entren en la eternidad”, explica el autor. Pero el aburrimiento acaba apareciendo de nuevo y Caronte desea escapar. Encontrará la ocasión perfecta con la llegada de una pareja de hermanos, algo desconcertados ante su muerte y sin el óbolo, obligada moneda con la que pagar su viaje.

La historia de estos tres personajes sirve para hablar de temas como el hastío y la desmotivación. “Queríamos reflejar cómo la sociedad intenta anular nuestra capacidad de transformar las cosas, cómo nos  entretiene con una actividad constante y frenética. Pero, al tiempo, nos amansa con un confort casi perpetuo. El esfuerzo prácticamente ha desaparecido, la vida moderna está llena de comodidades que no valoramos, que damos por sentado”, comenta el director y dramaturgo. Cuando Caronte las pierda, encontrará la fuerza para rebelarse.

Caronte y las ventanas indiscretísimas. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Caronte y las ventanas indiscretísimas. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Otros de los temas que aparecen son la desorientación vital o el despertar de la voluntad propia, pero no desde las reflexiones sesudas, sino desde el humor”, aporta Zúñigan sobre una trama llena de ingenio, que juega a descolocar al espectador y a buscar su complicidad. “Hemos creado situaciones que pueden parecer incongruentes, pero que también son muy cotidianas y en las que cualquiera puede verse reconocido”, señala el dramaturgo.

Durante todo el fin de semana puede disfrutarse de este texto que llama a la toma de conciencia desde la sonrisa, describiendo síntomas de la sociedad contemporánea que “probablemente han crecido en los últimos tiempos, pero que seguramente ya estaban ahí cuando Caronte empezó sus viajes en la famosa barca”, bromea el autor.

Saoro Ferré, Lucía Poveda y Jose Doménech componen el elenco de un montaje cuya escenografía e iluminación tienen una potente presencia artística y que cuenta con la  música original de Johnny B Zero. El domingo 8, tras la función, Sala Russafa invitará al público asistente a una pequeña fiesta con la ambientación musical de Gibertástico y un pequeño cóctel para celebrar el fin de temporada.

Caronte y las ventanas indiscretísimas. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Caronte y las ventanas indiscretísimas. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El V Premio Cañada Blanch recae en José Antonio Orts

‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’
V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universitat 2, València
Hasta el 9 de septiembre de 2018

El artista José Antonio Orts, con la obra titulada ‘Trío de gotas de luz’, de Galería Punto, se ha alzado con el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. El Centre Cultural La Nau, de la Universitat de València , ha inaugurado anoche la exposición ‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’, donde el presidente de la entidad, Juan Viña, ha dado a conocer y entregado el galardón, dotado con 7.000 euros, a la obra seleccionada en esta edición.

Hasta el 9 de septiembre podrá visitarse en la Sala Estudi General de La Nau esta exposición que recoge las obras de las galerías de arte que componen la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC), propuestas por el comisario de la exposición Ricardo Forriols, director del área de actividades culturales de la Universitat Politècnica de València. La exposición está organizada por la Universitat de València, Fundación Cañada Blanch y LaVAC, con la colaboración de la Universitat Politècnica de València.

V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. MAKMA

El jurado de esta edición ha estado integrado por Elena Vozmediano (crítica de arte); Carlos Delgado Mayordomo (comisario de exposiciones y crítico de arte); Juan Viña (presidente de Fundación Cañada Blanch); Paula Sánchez (directora de Fundación Cañada Blanch); los miembros del Patronato de la Fundación Cañada Blanch y coleccionistas de arte contemporáneo Manel Costa y Alfredo Argilés, y Norberto Piqueras (responsable de exposiciones Centre Cultural La Nau de la Universitat de València). La obra premiada “es una escultura lumínica de una sencillez formal y de un amplio alcance poético, que sintetiza las principales claves de uno de los más destacados cultivadores de arte electrónico del país”, ha señalado el jurado reunido este mediodía en La Nau para seleccionar la obra premiada.

Panoràmica propone un recorrido a través de la última temporada expositiva en las galerías que integran LaVAC y estará abierta coincidiendo con el cierre estival de estas. Se trata de una exposición resumen de la temporada, que al mismo tiempo supone un escaparate de presentación mientras las galerías permanecen cerradas hasta su vuelta en septiembre. La exposición muestra una treintena de obras de distintos lenguajes, soportes y formatos, firmadas por 18 artistas, que abordan el arte contemporáneo desde distintos enfoques: pintura (la técnica dominante), fotografía, dibujo, escultura y arte electrónico.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

 

“El acoso escolar es ahora más sofisticado y humillante”

Tigres de cristal, de Toni Hill
Editorial Grijalbo
Mayo de 2018

El bullying es la médula espinal de la última novela de Toni Hill, Tigres de cristal, título que hace referencia a la fragilidad de cierta fiereza. Pero Hill va mucho más allá para hacer un fiel retrato de los habitantes de un barrio obrero en las postrimerías del franquismo, los setenta, el cinturón rojo de Barcelona, donde transcurren los avatares de tres familias marcadas por un trágico suceso. Dos niños que sufren abuso y un tercero que los vigila se ven involucrados en un trágico incidente, y casi 40 años después el destino los reúne de nuevo. La novela habla de la familia, de la amistad y del amor pero sobre todo de la necesidad de responsabilizarnos de nuestros actos y de cómo éstos determinan el futuro. El relato avanza a un ritmo sostenido y firme y, al final da un doble giro que deja al lector sin aliento. También el autor da un giro con esta obra pasando de la novela negra y gótica a la psicológica sin por ello renunciar a la intriga. “Tigres de cristal se ciñe menos a un género concreto, es más híbrida, pero creo que mis novelas negras tampoco fueron nunca exactamente canónicas”, dice Hill.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

En este libro se habla de muchas cosas entre ellas de la buena y mala suerte. ¿Somos juguetes del destino?

Un poco sí, aunque también creo que el destino puede alterarse si uno posee la fuerza necesaria para ello. El problema es que a un personaje como Juanpe, la vida lo ha golpeado demasiado pronto y demasiado fuerte, y él está casi convencido de que a lo único que puede aspirar es a sobrevivir.

¿Influye más la familia que el medio social en el desarrollo de la personalidad?

Somos fruto de todo ello sin olvidar los rasgos genéticos de personalidad. La familia es nuestro primer referente y si este falla en su labor de educarnos, querernos y protegernos sin duda tendremos que hacer un esfuerzo mayor para llevar una vida mentalmente sana. El entorno condiciona también nuestra educación y las oportunidades, incluso ahora, cuando vivimos tiempos más igualitarios que en el siglo pasado. Pero somos seres únicos, y por ello encontramos gente que ha salido adelante en condiciones que a priori eran muy adversas y gente que se hunde pese a haber tenido un entorno acomodado y una familia ‘normal’.

¿Le preocupa especialmente el bullying? ¿Cómo ha cambiado en las últimas décadas?

En la novela hay dos casos, uno que se cuenta a posteriori, el de los años setenta, y otro que se vive en directo. Me preocupa porque hasta hace poco era algo que se vivía en la infancia o adolescencia y a lo que nadie hacía demasiado caso. El ‘cosas de críos’ eran expresiones habituales, como si fuera la víctima del bullying la que tenía que cambiar de aspecto, de maneras, de lo que sea, en lugar de corregir a los agresores. La evolución del acoso escolar es muy evidente: de un acoso cara a cara, físico y de contacto hemos pasado al virtual, que no tiene por qué renunciar a lo anterior, y que amplifica la amenaza y aumenta la difusión. Es más sofisticado y más humillante porque consigue congregar a más público, y el afectado o afectada se siente más indefenso, a pesar de que las políticas han cambiado y ahora se ve como un problema real. En cualquier caso, los efectos a largo plazo son bastante graves: desconfianza, dificultad de relacionarse, soledad, depresión…

Portada de 'Tigres de cristal', de Toni Hill. Editorial Grijalbo.

Portada de ‘Tigres de cristal’, de Toni Hill. Editorial Grijalbo.

El narrador muestra un gran amor hacia los personajes. ¿Se debe a que usted conociera el escenario que describe?

Supongo que si abordas un tema en serio y creas unos personajes que son de carne y hueso acabas tomándoles cariño. Yo intento siempre empatizar con todos ellos, incluso con los más negativos: ponerme en su lugar y comprender, que no justificar por qué hacen lo que hacen. No me gusta juzgar a los personajes ni las novelas que intentan enviar un mensaje que esté exento de dudas. Es el lector quien debe sacar conclusiones, no el autor imponer sus tesis. El escenario era muy importante, pero no necesariamente me inspiraba amor hacia los personajes o los hechos, quizá sí cierta nostalgia y el deseo de contar una vida de barrio que ya no existe tal y como la vivimos en los setenta.

¿Para trazar el retrato de los adolescentes se ha basado en sus recuerdos o en los chicos de hoy?

Ambos. Es evidente lo mucho que han cambiado los adolescentes, sobre todo en su relación con sus padres, pero hay algunos elementos que se mantienen porque forman parte de esa edad: la inseguridad, la necesidad de ser aceptado, arrebatos que pasan del desafío a las reglas a la búsqueda de consejo y protección. En eso no son tan distintos a los adolescentes del siglo pasado.

¿La intriga es esencial para enganchar al lector?

Ayuda mucho, aunque el lector puede engancharse también a una manera de contar, a un estilo, a una historia… Pero toda novela debe proponer un conflicto, y la resolución de ese conflicto genera necesariamente una cierta cantidad de intriga. En Tigres de cristal el misterio no pivota tanto en ‘quién lo hizo’ sino en los detalles que rodearon al crimen, cuyos autores conocemos desde casi el inicio de la novela. Nos interesa eso y también lo que harán luego, treinta y siete años después, cuando sus destinos vuelven a cruzarse. En realidad, mi objetivo era que nos interesaran ellos, los personajes, sus actos y sus decisiones, buenas o malas, y a los hechos que provocan en las vidas ajenas.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Music Port Fest da vida a los Altos Hornos

Music Port Fest
L’Espai La Nau de Port de Sagunt (Valencia)
Viernes 6 y sábado 7 de julio de 2018

La primera edición del Music Port Fest abrirá las puertas de L’Espai La Nau de Puerto de Sagunto el viernes, 6 de julio, a las 17.00 horas. Noventa minutos después, los castellonenses Dandy Wolf darán el pistoletazo de salida a dos jornadas de música con más de treinta artistas de estilos diversos: desde el pop-rock de Corizonas, Sexy Sadie o Gener, pasando por el rap de Kase.O, Mala Rodríguez o Sara Hebe; las cadencias mestizas y reggae de Muchachito, El Diluvi o Green Valley; hasta los ritmos negros de Freedonia, Arcana Has Soul o Frida.

El Music Port Fest nace con el objetivo de contribuir a la recuperación de un área de alto valor histórico, donde se localizaba la antigua siderurgia valenciana de Altos Hornos del Mediterráneo. De esta manera, se volverá a dar vida a un espacio de más de 30.000m2, una zona destinada a convertirse en punto de referencia cultural y de encuentro ciudadano gracias a la celebración de acontecimientos culturales como éste.

Corizonas. Imagen cortesía de Music Port Fest

Corizonas. Imagen cortesía de Music Port Fest

Viernes, 6 de julio

La primera jornada del Music Port Fest estará dominada por los sonidos del pop-rock independiente. Los platos fuertes serán las actuaciones de Corizonas, banda surgida en 2010 de la unión de Arizona Baby y Los Coronas, que hará un repaso a toda su discografía; y Sexy Sadie, formación que se disolvió oficialmente en 2006 que vuelve a los escenarios para festejar el 20º aniversario del disco It’s Beautiful, It’s Love, referencia indispensable del indie estatal.

Por otra parte, el cantautor Ángel Stanich pasará por Sagunto en el marco de la gira A y B Tour, donde presenta nuevas canciones como “Blue Safari”; El Kanka pondrá de largo el disco El arte de volar; y Freedonia hará bailar a los asistentes a golpe de soul y funk con la poderosa voz de Maika Sitte al frente. Asimismo, los escenarios del festival acogerán la canción folk introspectiva de Núria Graham y el pop danzarín de los almerienses Nixon.
Además, el público podrá disfrutar con el rock enérgico y melodioso de Smoking Souls, una de les bandas más importantes del panorama musical valenciano. El Music Port Fest también será testimonio de la calidad de La Plata y Gener. Otras dos bandas autóctonas, L’Home Brut y L’Emperador, y las percusiones de Green Gos Batukada completan el cartel del primer día.

Kase O. Fotografía de Gustaff Choos por cortesía de Music Port Fest.

Kase O. Fotografía de Gustaff Choos por cortesía de Music Port Fest.

El rap, los ritmos mestizos y las cadencias jamaicanas serán las protagonistas del segundo día del festival. Así, Kase.O ofrecerá uno de los últimos conciertos de la gira El círculo, un álbum que ha llevado al antiguo miembro de Violadores del Verso por escenarios de todo el Estado y América Latina. Mala Rodríguez también llegará a Puerto de Sagunto con ganas de entregar una buena dosis de rimas y beats. La gaditana recuperará temas de sus discos clásicos (Lujo ibérico; Alevosía) y temas nuevos como “Gitanas”. Además, la argentina Sara Hebe mezclará el hip hop con punk, rock y estilos latinoamericanos.

El sábado también ofrecerá la oportunidad de moverse con el rumboxing (mezcla de rumba, swing, funk y electrónica) de Muchachito. Asimismo, retumbarán los mensajes comprometidos de Green Valley, una de les bandas más importantes de reggae del Estado, y la ironía mestiza de El Niño de la Hipoteca.

La aportación valenciana a la jornada estará encabezada por el grupo El Diluvi, que fusiona el folk mediterráneo con trazas de cumbia, rumba o reggae. Precisamente, la música jamaicana es la bandera de Candela Roots, mientras que los locales Arcana Has Soul interpretarán las composiciones del disco Set me Free. Ñeku desplegará su propuesta de pop con vocación bailable y toques electrónicos. Por último, se debe destacar la presencia de dos nuevos valores de la escena valenciana: Frida, unos de los ganadores de la última edición del certamen Sona La Dipu; y T-Dom, vencedor del Morvedre Rap.

Mala Rodríguez. Imagen cortesía de Music Port Fest.

Mala Rodríguez. Imagen cortesía de Music Port Fest.

Club Music Port y Matinée

Una vez terminen los conciertos, a partir de las 4 de la madrugada, la música seguirá hasta la salida del sol gracias a la música seleccionada por varios pinchadiscos. Durante la primera jornada, por la cabina del Club Music Port pasarán Eva A & Xavi B (Eva Amaral y Xavi Blanco) y Ley Dj. El sábado será el turno de Ale Acosta Dj (Fuel Fandango) y Dj Vadim & Lasai, con una actuación que es fruto de la colaboración del festival con el Rototom Sunsplash.

Por otra parte, el Pantalán Beach Club, situado en el Paseo Marítimo de Port de Sagunt, acogerá una matinée el sábado, 7 de julio, a partir de las 13:00 horas. Dj Román y Dj Richy animarán una fiesta de entrada gratuita que contará con precios especiales para los asistentes al Music Port Fest.

Vic Pereiró. Fotografía de Eduardo Mazana por cortesía de Music Port Fest.

Vic Pereiró. Fotografía de Eduardo Mazana por cortesía de Music Port Fest.

Propuestas escénicas de vanguardia

La intención de los organizadores del Music Port Fest es ofrecer a los asistentes una experiencia vital singular. Por ese motivo, la oferta musical se completará con dos propuestas escénicas y de vanguardia.

En primer lugar, la compañía Xarxa Teatre representará el montaje Papers!, construido a partir de las experiencias de un grupo de inmigrantes que saca a la luz las ilusiones y frustraciones de los recién llegados. Así, el espectáculo reflexiona sobre los conflictos que los poderes y el dinero generan en la sociedad actual y, también, alrededor de las normas y los roles establecidos.

Además, el artista multimedia Vic Pereiró, nacido en Port de Sagunt, presentará la intervención artística RE-. Se trata de un proyecto exclusivo que tiene como punto de partida la reconversión industrial de la zona y versa sobre la capacidad de reinvención de las personas y la memoria de los lugares. Las intervenciones incluyen piezas audiovisuales que ya circulan por las redes; murales de gran formato elaborados a partir de fotografías de los habitantes de Port de Sagunt; un gran collage de 25 metros de longitud construido con imágenes de los asistentes al festival; y su participación en la Escuela de Verano Sagunt 2018.

El grupo La Plata. Fotografía  de Adriana Chávez por cortesía de Music Port Fest.

El grupo La Plata. Fotografía de Adriana Chávez por cortesía de Music Port Fest.

El Music Port Fest

La primera edición del Music Port Fest tendrá lugar gracias a la colaboración de las promotoras El Caimán Producciones, Metrònom, Dvnas y Sagarmanta con el Ayuntamiento de Sagunto, la Agencia Valenciana de Turismo y el departamento Turismo València de la Diputación de València. Además, el acontecimiento coincidirá con la Capitalidad Cultural Valenciana de Sagunto durante el período 2018-2019.

El espacio radiofónico Territori Sonor de À Punt Mèdia emitirá una edición especial desde el recinto del festival el viernes, 6 de julio, a partir de las 18:05 de la tarde. Todo el equipo del programa, capitaneado por la locutora Amàlia Garrigós, se desplazará a Puerto de Sagunto para dar a conocer todos los detalles del festival.

También se debe destacar que el Music Port Fest contará con un punto violeta donde voluntarias de la Coordinadora Feminista del Camp de Morvedre tendrán un espacio de apoyo e información para denunciar los comportamientos y actitudes sexistas. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Sagunto y la Agencia Valenciana de Turismo a través de la marca Mediterranew Fest.

Ángel Stanich. Fotografía de Bitz Sanz por cortesía de Music Port Fest.

Ángel Stanich. Fotografía de Bitz Sanz por cortesía de Music Port Fest.

Entradas a la venta, transporte y servicios complementarios

Las localidades para el Music Port Fest se pueden adquirir en la página oficial del evento (https://musicportfest.com/). Actualmente, el precio del abono es de 58€ (abono completo con zona de acampada); 48€ (abono completo); y 43€ (abono completo para personas empadronadas en Sagunto). Las entradas de día están disponibles por 35€ (viernes, 6) y 38€ (sábado, 7). Además, las personas en posesión del Carnet Jove o de Carnet Universitario se pueden aprovechar de descuentos en las entradas de día.

Por otra parte, la organización ha puesto en marcha un servicio de transporte que hará la ruta València – Puerto de Sagunto – València. Los vehículos saldrán de la capital del Turia a las 18:00 y a las 20:00 horas de cada día del festival y volverán a las 4:00 y a las 6:00 de la madrugada. Las personas interesadas pueden adquirir el billete de autobús correspondiente por 10 euros al mismo tiempo que compran los abonos o las entradas de día. El sistema también está disponible para todos aquellos que ya tengan sus localidades. Asimismo, se pueden adquirir tiques de acceso a la zona chill out, donde se instalará una plataforma elevada con visión privilegiada de los escenarios, y packs de bebida.

Plano de la ubicación de Music Port Fest. Imagen cortesía de la organización.

Plano de la ubicación de Music Port Fest. Imagen cortesía de la organización.