La libertad de Cabanyal Íntim, según Elías Taño

Festival Cabanyal Íntim
Presentación del cartel realizado por Elías Taño
Centre del Carme
Jueves 7 de febrero de 2019

El Claustro Gótico del Centre del Carme Cultura Contemporània acogió el pasado jueves 7 de febrero la presentación del cartel de la novena edición del Festival Cabanyal Íntim. El ilustrador y diseñador Elías Taño, inspirándose en el lema de este año -La Libertad-, ha creado la imagen que acompañará a los diez días de programación escénica, del 9 al 19 de mayo de 2019: una mujer rompiendo los barrotes de una jaula, sonriendo victoriosa, con los puños en alto. A sus pies, las casas del Cabanyal. En la paleta de colores vivos destacan el verde lima, el magenta y el amarillo en contraste con el blanco y el negro.

Miembros del equipo de Cabanyal Íntim durante la presentación del cartel de la novena edición del festival, obra de Elías Taño. Imagen cortesía de la organización.

Miembros del equipo de Cabanyal Íntim durante la presentación del cartel de la novena edición del festival, obra de Elías Taño. Fotografía de José Marín Rodríguez (mementoNET) por cortesía de la organización.

En palabras del propio artista: “El Festival Cabanyal Íntim, como tantas otras iniciativas socioculturales, nace de las ruinas de un barrio que lleva muchos años luchando por su libertad. Este propósito solo es real cuando se demanda en colectividad, dejando de lado los intereses individuales”.

Isabel Caballero, directora artística, añadió que “la libertad será el eje vertebrador de todo el festival. Un lema que se verá acotado por los diferentes puntos de vista que los artistas nos ofrecerán con sus creaciones”.

Cabanyal Íntim. Fotografía de José Marín Rodríguez por cortesía de la organización.

El trío Salami Púrpura durante la fiesta de presentación del cartel de Cabanyal Íntim. Fotografía de José Marín Rodríguez por cortesía de la organización.

Las casi treinta propuestas seleccionadas para la presente edición -de diversas disciplinas como el teatro de texto y el físico, la danza, la performance, las marionetas, el cabaret o la música-, apuntarán hacia la reflexión en torno a la libertad. Un concepto amplio y universal que, en clave de comedia, drama social o poesía, abarcará cuestiones tan importantes como la violencia de género, el maltrato animal, el capitalismo, la libertad sexual, las convenciones sociales, la diversidad, las fronteras, la prostitución, los valores heredados o la autoafirmación, entre otras.

Para cerrar la fiesta de presentación, el trío de “microzarzuela contemporánea” Salami Púrpura -formado por Mónica Sarrión, Clara Camarena y Mono Sapiens- ofrecieron un concierto donde música en directo y teatro-cabaret se fusionaron de manera natural, al más puro estilo del festival Cabanyal Íntim.

Cartel de Elías Taño de la novena edición de Cabanyal Íntim, por cortesía del festival.

Cartel de Elías Taño de la novena edición de Cabanyal Íntim, por cortesía del festival.

“Sé lo que es valorar la libertad”

#LetrasDelMediterráneo con Nativel Preciado
Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo
Miércoles 6 de febrero de 2019

Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo continúan el año cultural con un encuentro con la escritora Nativel Preciado en la sede de la fundación. La periodista charló con el público asistente sobre su trayectoria profesional y algunas vivencias en épocas clave de la historia de España.

Nativel Preciado ha ejercido como cronista parlamentaria y ha sido una de las pocas mujeres presentes en el 23F. De niña soñaba con ser Pinito del Oro, fascinada por su historia deseaba unirse al circo. Pero, sobre todo, Preciado se siente una mujer privilegiada: “soy una privilegiada histórica, he vivido muchas experiencias y he tenido la suerte de ir, por ejemplo, a un colegio laico durante el franquismo”.

La escritora ha realizado un repaso por su historia personal, recordando que en su época universitaria era un poco radical. “Hoy día soy socialdemócrata. Trato de ser moderada y equilibrada. Y me llena de orgullo y satisfacción una frase que Ángel Gabilondo ha dicho hoy: ‘para ser moderado tienes que ser valiente’”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Aunque su vida personal la ha contado en el libro ‘Hagamos memoria: Políticos y periodistas de la Transición a nuestros días’ (Fundación José Manuel Lara, 2016), la escritora no dudó en comentar anécdotas sobre sus inicios y cómo ya de muy joven quería ser escritora. “Soy grafómana, así que cuando quería ser escritora descubrí que la manera más sencilla era ejerciendo el periodismo, por lo que decidí dedicarme a ello, aunque también estudié Ciencias Políticas. Frecuentaba los cafés de la época, como el Café Gijón, y acabé en Diario de Madrid. Allí aprendí a escribir entre líneas”.

Preciado ha relatado cómo se podía superar la censura en una época en la que se ejercía de forma “desgarbada”. “Se escribía sobre problemas laborales, lo que hacía Francisco Camacho… pero sabíamos que no lo podíamos publicar a causa de la censura. Lo que hacíamos era contárselo a los corresponsales de Le Monde diplomatique o el New York Times y luego publicarlo nosotros”. Nativel Preciado recuerda con cariño que fue a “una buena escuela”.

Sobre estos inicios, sorprende que justamente sus primeros libros fueran unas biografías sobre boxeadores. La escritora no dudó en contar cómo había terminado escribiéndolas: “Los de arriba nos tenían algo de manía a los jóvenes y me enviaban a distintas secciones cada poco. En deportes, mi jefe me preguntó cuál era el deporte que menos me gustaba y dije el boxeo. Por lo que fui a combates y me hice amiga de grandes boxeadores de la época. Me hice una experta e hice las biografías de Cassius Clay y de Legrá”.

Preciado ha comentado en más de una ocasión que se siente una privilegiada por poder ejercer el periodismo en la época que lo ha hecho: “Tuve mucha suerte. No viví una guerra. He conocido lo que es una dictadura. Sé lo que es valorar la libertad, que no es solamente tener derechos políticos, sino reunirte con quien quieres, ir a conciertos y hablar de lo que te apetece. La gente no sabe el valor que tiene la democracia. La Transición fue un camino lleno de dificultades, quienes la critican creen que fue muy fácil, pero no. Todos los días había que negociar y calmar los ánimos, pero había muertos y montones de obstáculos. Me siento una privilegiada. No sé si se me acabará ahora, pero que me quiten lo bailao”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Sobre el nuevo periodismo, Preciado opina que no le gusta hablar en términos generales, porque “en todas las profesiones hay minorías. Las cosas ahora están muy mal, pero hay jóvenes que lo están haciendo muy bien en pequeñas ciudades, jugándose el puesto para contar los problemas de corrupción que están aconteciendo allí, un robo, un problema en un hospital… Esa gente se merece todo el respeto del mundo, porque se la juegan. Sigo encontrando gente valiosa”. 

Sin embargo, afirma con rotundidad que la época actual se ha desmadrado, “donde el que más habla es el que más chilla e insulta. En las tertulias es un espectáculo”.

Uno de los puntos más candentes de la tarde fue el momento que la periodista narró los acontecimientos que vivió en primera persona durante el 23F: “En esa época había muy pocos periodistas. No había esa selva de micrófonos que empujan. El día del 23F ya había soñado que algo así sucedía. Estaba en tribuna y entró Tejero y el resto de la comitiva, pensé que si iba al despacho de Gómez Llorente podría tirarme del primer piso y escapar. Listos como yo eran los escoltas de los diputados, quienes tuvieron la misma idea. Pero no era viable aquella estrategia”.

La periodista pone los pelos de punta al público relatando aquella experiencia: “estaba allí tirada en el suelo, con Muñecas (Jesús Muñecas Aguilar, excapitán de la Guardia Civil) apuntando con el rifle. Pero ese día no hubo ningún tiro. Empecé a pensar y dije que me encontraba muy mal; alguien dijo que estaba embarazada y me dijo que me sentase al lado de una alfombra enroscada. Comenté que necesitaba ir al baño. El golpe fue tan chapuza que no sabían dónde estaba nada. Pasé por el hemiciclo y en el despacho estaba Tejero con Suárez. Tuve el privilegio de vivir un poquito más que los demás esa conversación. Y después de todo el periplo, conseguí salir gracias a un general golpista”.

Unido a la experiencia del 23F, el público le ha preguntado por su experiencia con Adolfo Suárez, al cual tuvo el privilegio de entrevistar. “Fui muy crítica con él. Un tipo con camisa azul era imposible que fuese demócrata. Con el tiempo lo entrevisté y lo valoré. Creo que fue muy consciente del ejercicio del poder y eso lo hizo mejor, porque creo que a partir de esa experiencia fue capaz de darse cuenta de que para lo que lo habían elegido le superaba y decidió dimitir a pesar de estar solo, los problemas con su partido y de salud que tenía.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Preciado considera que su dimisión “fue un acto de generosidad para evitar un golpe y que los militares lograsen llevar a cabo un gobierno de concentración. En su ejercicio de poder fue consciente de que la democracia merecía la pena. Es algo que valoro. Al final, los políticos tienen que ser los instrumentos para conseguir los objetivos del pueblo. Y Suárez consiguió muchas cosas en poco tiempo, contra todo viento y desamparo. Valoré al personaje mucho después”.

Cambiando de tercio, pero continuando con la política, el público le preguntó sobre los debates televisivos. En cuanto a los debates comentó que no hay un escenario preparado. Ellos conocen los temas pero no las preguntas. Son debates acalorados en los que después algunos tertulianos se marchan a cenar juntos. “Nada que ver con los debates políticos de los jóvenes líderes, se odian y creo que estamos envenenados. Hemos luchado por una democracia imperfecta, porque lo es. Pero esta época da mucho miedo porque hay una sensación extendida de que los jóvenes no soportan ni confían en la política. Desde Felipe González, creo que estamos viviendo uno de los momentos más delicados. Me pregunto si no será posible ponerse más de acuerdo, más allá de la búsqueda de apoyos. Los jóvenes líderes de los partidos solo piensan que van a ser el próximo presidente del Gobierno”.

Para finalizar el encuentro, la periodista habló sobre la prensa escrita: “Creo que el papel no tiene mucho futuro. Los periódicos tal como los concebimos no tienen mucho sentido. Todo es muy vertiginoso, como los periódicos online. Pero tampoco creo que sea el envoltorio de la próxima década”. Sin embargo, “a mí me gusta escribir porque me hago responsable de lo que escribo, pero me encanta la radio y creo que es el medio con más futuro. Es muy directo y natural porque se ha de prestar atención a la palabra”.

Con todas las anécdotas y vivencias de Nativel Preciado, Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch cerraron una tarde de #EscritoresdelMediterráneo, que continuará con una nueva actividad el próximo 21 de marzo de 2019, mediante un encuentro con Carmen Posadas.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

El simbolismo invernáculo de Alberto Conejero

‘Todas las noches de un día’, de Alberto Conejero, dirigida por Luis Luque
Pentación Espectáculos
Con Ana Torrent y Carmelo Gómez
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 17 de febrero de 2019

“Pese a las veladuras que aparentan cubrirlos (sus cuadros de la vida), no tienen ninguna artificiosidad: a través de esos velos se disciernen siempre, con toda precisión, los contornos de algo substancial, de algo que brota de la fuente misma de la humana existencia y que no es en modo alguno efímero o pasajero”
(Maurice Maeterlinck)

Tal epígrafe, que la investigadora de la UCO Juana Toledano Molina recoge en su ensayo ‘Teatro simoblista en España: algunas formas del poema drámatico’, se formula atribuido al dramaturgo belga Maurice Maeterlinck (1862-1949), prócer del teatro simbolista francófono y de generosa influencia en todas las dramaturgias europeas, tal y como el actor, escritor teatral y profesor de la RESAD Daniel Sarasola postula en la destacada antología ‘Simbolismo y modernismo en el teatro español’ (Fundamentos, 2011).

Todas las noches de un día. MAKMA

La sentencia de Maeterlinck bien puede erigirse aquí a modo de exordio de cuanto acontece, palpitante, en la obra de Alberto Conejero ‘Todas las noches de un día’, que fondea en el Teatro Olympia de València, hasta el próximo 17 de febrero, de la mano de Ana Torrent y Carmelo Gómez, orientados por el rumbo del director madrileño Luis Luque.

Modernismo contemporáneo, lirismo dramático, teatro de ensueño, introspección narrativa, calima truculenta y decadente; aditamentos proposicionales del simbolismo para un texto alegórico que rubrica el prolífico y ubicuo autor jienense –indubitable adalid, junto a Juan Mayorga, de la presente escena española–, henchido de la analepsis que Conejero procura germinar en el espacio metafórico de un invernadero decimonónico, erigido en una reliquia superviviente de los azares biográficos de sus personajes.

Ana Torrent (Silvia) y Carmelo Gómez (Samuel) encarnan a dos seres atormentados por sus respectivos abolengos, tan discordantes como miméticos en el castigo, cuyas penitencias lastran la onerosa carga de la espectral memoria familiar. Silvia, última habitante de un caserón hostigado por las urbanizaciones colindantes, en el que subsiste un viejo invernadero al cuidado obsesivo de Samuel. Entre ambos surge una relación de necesidad y desequilibradas correspondencias, cimentada por el tiempo relativo que propicia su aislamiento, como testigos inanes de cuanto acontece fuera de su no-lugar.

 

‘Todas las noches de un día’ uniforma su relato epidérmico a partir del interrogatorio policial al que Samuel debe enfrentarse, tras la incierta desaparición de Silvia, tesitura que propicia las escenas retrospectivas y la interpolada evolución de la memoria. Samuel se ve inquirido por un agente –in absentia– que asiste, junto al público, a los delirios del recuerdo, entre premonitorias tormentas estacionales, ipomoeas albas, hemerocallis y cactáceas que habitan su invernáculo, convertido en mazmorra, en jaula última para sus íntimas evocaciones.

Carmelo Gómez y Ana Torrent fascinan e impresionan, tornan inteligibles las cuitas y contribuyen decisivamente –junto a la labor escenográfica de Monica Boromello y la música de Luis Miguel Cobo– a elevar las razones poéticas de un libreto definido por el propio Conejero como “un texto que tiene algo de thriller, algo de melodrama y algo de tratado de botánica”.

Carmelo Gómez y Ana Torrent durante un instante de 'Todas las noches de un día'. Fotografía cortesía de Teatro Olympia.

Carmelo Gómez y Ana Torrent durante un instante de ‘Todas las noches de un día’. Fotografía cortesía de Teatro Olympia.

Jose Ramón Alarcón

Relatos fragmentados para entender el mundo

Fragmentos que representan al mundo
Intervenciones: Rosana Antolí (7 de febrero), Gerard Ortin y Rodríguez-Méndez (7 de marzo), Fran Meana (28 de marzo) y Julia Mariscal (4 de abril) de 2019
Centre del Carme Cultura Contemporània
C / Museo, 2. Valencia

El Centre del Carme Cultura Contemporània ha venido mostrando en los últimos meses distintas propuestas que tensan los límites de la creación contemporánea transgrediendo el concepto tradicional de una exposición de arte o invirtiendo el rol del espectador pasivo por el de actor del hecho cultural. Se están mostrando exposiciones con obras que se pueden tocar, oler o sentir, o laberintos que obligan al visitante a tomar sus propias decisiones frente a la creación artística y en definitiva a participar de ella.

Obra de Rosana Antoli. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Rosana Antolí. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La exposición ‘Fragmentos que representan al mundo’, comisariada por Diana Guijarro, es una muestra que, como las series de televisión, actualmente tan en boga, se ofrecerá por capítulos, con personajes nuevos que van entrando de forma periódica a escena y cuyas aportaciones van nutriendo y transformando el espacio en conexión con el resto de artistas y con el público. ‘Fragmentos que representan al mundo’ es la segunda exposición del ciclo ‘Totalidad e Infinito (economías de la transferencia en otros tiempos para el arte)’

Este segundo momento expositivo se plantea como un ciclo de intervenciones progresivas en el espacio, donde cinco artistas construyen un relato fragmentado cargado de futuro y de presagios. El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, destacó que “cada uno de los elementos que componen esta exposición, desde su hoja de sala, compuesta por los poemas y relatos que han inspirado las obras, hasta la propia estructura de la muestra conforman un dispositivo artístico que acciona nuevos modos de aproximarnos a la creación contemporánea”.

Obra de Rosana Antoli. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Rosana Antolí. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Según Diana Guijarro, “en este relato los lugares se invaden y los residuos se asientan para abrirnos al desliz de lo imprevisto, aquel que fluye de toda acción comunicativa que se presta a la intercambiabilidad de roles entre emisor y receptor”. “Un territorio en el que configurar un gesto simbólico que profundiza en lo político, mágico, social y coreográfico que encierran nuestros cuerpos”, añadió la comisaria.

El reparto está encabezado por la artista alicantina, Rosana Antolí cuyas propuestas audiovisuales están ya a disposición del público en la Sala Carlos Pérez del centro de arte. Se trata de seis videocreaciones donde Antolí resalta la importancia del gesto en el arte, como espacio de resistencia: el gesto como una representación de la inscripción cultural en el cuerpo. Con ello, la artista alicantina invita a explorar nuestro comportamiento y nuestros gestos diarios a través de sus coreografías y performances. “Desde lo cotidiano a lo extraordinario, de lo político hacia el absurdo, como una resistencia contra nuestro paradigma”, señala Antolí.

Diana Guijarro, comisaria de la exposición, junto a José Luis Pérez Pont, director del Centre Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Diana Guijarro, comisaria de la exposición, junto a José Luis Pérez Pont, director del Centre Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La propuesta que presenta Antolí para el Centre del Carme forma parte de su proyecto ‘Virtual Choreographies’ en el que se encuentra trabajando desde 2016, que consiste en un mapeo de gestos del mundo. En el centro de arte valenciano se muestran, en estos momentos, gestos que la artista ha recogido en Londres y en Madrid. El próximo 21 de febrero la artista invitará al público a participar en su proyecto grabando los gestos de València para la elaboración de una nueva pieza audiovisual que se incorporará a la exposición y al proyecto global. El proyecto ‘Virtual Choreographies’ cuenta con el apoyo de la Arebyte Gallery en Londres y el Arts Council England.

Tras las propuestas de Rosana Antolí, se sumarán a la muestra las intervenciones de Gerard Ortin, y Rodríguez-Méndez, el 7 de marzo, Fran Meana, el 28 de marzo y Julia Mariscal, el 4 de abril. La exposición resalta, al igual que el ciclo, la importancia de formar parte de un todo, en el que el artista realiza un gran acto de transferencia donde el mensaje sólo tiene sentido cuando lo decodifica el público.

Obra de Rosana Antolí, Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Rosana Antolí, Imagen cortesía del Centre del Carme.

“El dinero no viene de los premios”

Entrevista al cineasta Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’

Concluida la temporada invernal de los principales premios cinematográficos del cine español, MAKMA entrevista a Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’, película galardonada con siete Premios Gaudí –incluyendo mejor película en lengua no catalana y mejor director–, además del premio especial Feroz y su más recientes nominaciones en los Premios Goya 2019.

‘Entre dos aguas’ llega doce años después del documental ‘La leyenda del tiempo’ (2006), su primera película sobre Camarón, con Isra como protagonista de la cinta, quien vuelve a la isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y a sus hijas.

¿Cómo surge la necesidad de hacer esta película?

Surge de cuando hice un viaje a la isla de San Fernando en el año 2000. Fuimos de vacaciones y nos enamoramos del lugar y sus gentes. Rodar allí era un proyecto muy íntimo, ya que los protagonistas pasaban de niños a adolescentes.

Podría decirse que me inspiró la trilogía de Truffaut con Apu. Y cuando apareció ‘Boyhood’ (Richard Linklater, 2014) en los cines, aún nos ayudó a contar un poco mejor nuestra historia.

Isaki Lacuesta. MAKMA

¿Cuál ha sido la parte más difícil del rodaje de ‘Entre dos aguas’?

Lo más difícil fue buscar cangrejos y coquinas con Isra en el barro, y nos dimos cuenta de lo barato que resulta comer marisco, por la dificultad que tiene el recogerlo. El barro nos cubría hasta las rodillas, y nos chupaba las zapatillas. Llevábamos las cámaras hundidas en el barro hasta la cintura; fue realmente complicado.

Y ellos lo hacen para poder subsistir con su familia y deben usar la economía sumergida para poder seguir adelante con sus vidas.

¿Cómo es tu relación con los actores y, en particular, con Israel Gómez Romero, con el que ya habías rodado antes?

Amistad, cariño, respeto, y admiración. No tengo mejores palabras para definirlo. He visto crecer a Isra desde los 12 años y he podido compartir su experiencia de enamorarse. Pasamos mucho tiempo conviviendo mientras rodamos y el amor es un elemento muy importante. Creo que he tenido mucha suerte con los actores y actrices con los que trabajo, porque nos llevamos muy bien, y estoy encantado de trabajar con ellos y de repetir, a veces.

Tu película anterior, que ya fue premiada con el Gaudí, ‘La próxima piel’ (2016), tuvo a Àlex Monner como protagonista junto a Emma Suarez, que fue premiada con el Goya. ¿Cómo fue trabajar con ellos y, en general, con los actores que has dirigido?

Esta ha sido mi quinta nominación a los Premios Gaudí, y estoy encantado. Hay actores con los que me une una relación especial y con ellos podría hacer muchas otras películas; entre ellos están Emma y Álex, además de Sergi Lopez, y también Bárbara Lennie –con quien ya estamos preparando nuevo proyecto-.

Un instante de la película 'Entre dos aguas', de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

Un instante de la película ‘Entre dos aguas’, de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

¿Se han cumplido tus expectativas, tras los diversos premios y nominaciones cosechados durante las últimas semanas?

A cualquier premio hay que ir sin esperar nada. Hay que tomarlos y valorarlos en su justa medida. Salir ganador no significa que no vayas a trabajar después, si no que muchas veces trabajas aún más, y en realidad es el trabajo lo que hay que valorar.

Y no ganar, no significa que tu peli no guste, sino que esto es solo una competición: unas veces se gana, y otras se pierde. Depende de muchos factores: del jurado, de la audiencia, de lo buenas que sean las otras películas, etc.

Lo que sí que ofrece ganar un premio es una atención mediática que, a veces, hace que el público descubra obras que igual no hubiese ido a ver de otra forma. Pero que yo sepa, solo los premios Forqué tienen dotación económica, así que el dinero no viene de los premios, al menos, no directamente.

Ya ganaste una Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por ‘Pasos dobles’, en  2011. ¿Qué ha significado para ti volver a conseguirla por ‘Entre dos aguas’?

Ganar la Concha en 2011 me hizo mucha ilusión, porque el jurado que me eligió eran gente que yo idolatraba. ¡Les admiraba, y pude hablar con ellos! Fue un sueño cumplido. En los Gaudí, así como en los Goya, es un espacio más relajado, donde nos encontramos y nos valoramos entre compañeros.

¿Te gustaría conseguir un Óscar y llegar a lo más alto? ¿O de lo contrario, no eres tan ambicioso y ya eres feliz con tu trabajo?

Pues sí, me gustaría mucho. Es algo que no había pensado hasta este año, pero creo que sí que me gustaría mucho ganarlo. Ahora ya casi se ha convertido en un reto, y he empezado un nuevo proyecto con ese objetivo en mente. Espero ganar el Óscar, sí. ¡Ojalá! (sonríe).

Aparte de cine, también has hecho videoinstalaciones, guiones, colaboraciones en libros colectivos… ¿hay alguna faceta artística que te gustaría desarrollar y que no hayas hecho aún?

Colaboro con músicos y arquitectos, pero no lo soy, aunque me gusta jugar a serlo, y con ellos puedo hacerlo. Para mí es un aprendizaje más de mi faceta de director. Me gusta mucho hacer colaboraciones, y haré todas las que pueda.

¿Cuál es el nuevo proyecto en el que estás trabajando? ¿Puedes contarnos algo?

Pues sí, estoy haciendo nuevas cosas, y tengo un proyecto interesante a medio plazo, que de momento es secreto (y del que no puedo hablar ahora mismo), pero ya os enteraréis a su debido tiempo.

¿Qué le dirías a un estudiante de cine que quiera convertirse en director? ¿Algún consejo?

Que haga lo que más le guste y con intensidad total. Con mucha pasión y, sobre todo, con mucha determinación. No hay que hacer cine como forma de inversión, porque hay buen cine que no retorna demasiado a nivel económico.

Yo creo que hay que hacer realidad los sueños propios, no los de otras personas. Porque cualquier proyecto tiende a tener sus problemas y, si tú eres quien debe solucionarlos, es mejor que sean tus propios problemas lo que estén en juego.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por 'Entre dos aguas'. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por ‘Entre dos aguas’. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Neus Flores

Sporting Club Russafa: Cinco visiones de la danza

Ciclo 5 Lados Danza
Sporting Club Russafa
Sevilla 5 bajo, Valéncia
Sábado 9 y domingo 10 de febrero de 2019, a las 20:30

5 Lados Danza ya va por su décima edición. Un ciclo de piezas breves de danza contemporánea en Sporting Club Russafa ‘Carlos Moreno Mínguez’, plataforma perfecta para que los artistas puedan jugar, probar ideas, propuestas, piezas nuevas, piezas en procesos de creación o piezas seleccionadas de un formato más largo, frente a un público que sale maravillado llevándose cinco formas y maneras diferentes de sentir la danza.

En esta ocasión, las piezas que integran el ciclo están protagonizadas por Cristina Gómez, de la compañía La casa amarilla, con ‘Me he quedado muda’; Nikita Anishchenko y Carmen Lozano, con ‘Sinokon’; Pau Esteve y Nerea Úbeda, de la compañía Intrat danza, con ‘¿Y si fuese septiembre y tuviésemos planes de futuro?’; Manel Ferrándiz, con la pieza ‘Soñar con nadar’, y Edward Quintana, Ana Manzanera y Jelson Serrano (Cía. Migro danza), con ‘Benvinguts i benvingudes’.

Cartel del ciclo 5 Lados Danza, por cortesía de Sporting Club Russafa.

Cartel del ciclo 5 Lados Danza, por cortesía de Sporting Club Russafa.

Toño Barreiro: “Veo mi obra como un flechazo”

Black Square Folded, de Toño Barreiro
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta el 23 de marzo de 2019

El director de cine Carl Theodor Dreyer, de quien la Filmoteca proyectará en un par de semanas su excepcional La pasión de Juana de Arco, lo tenía claro: “No es el sentido estético el que debe doblegarse a la realidad, sino la realidad la que debe obedecer a su sentido estético. El arte no es imitación, sino elección subjetiva”. Lo mismo entendía el artista ruso Kazimir Malévich, aludido por Toño Barreiro en su exposición Black Square Folded (Cuadrado negro doblado) que acoge hasta el 23 de marzo la galería Shiras.

“He estado trabajando durante mucho tiempo ese cuadrado negro sobre cartulina y siempre me recordaba a Malévich”, reconoce el artista rodeado de sus obras, algunas recién terminadas: “Ésa [la más grande de la serie Flexia] la acabé antes de ayer”. Una decena de piezas en las que Barreiro dice ver “la piel de la pintura”. Una piel en principio plana que luego, tras múltiples pruebas (“esto es la punta del iceberg, porque detrás hay muchos fallos e intentos”), adquiere un volumen sorprendente. Y ahora quien entra en escena es el escritor y ensayista Roland Barthes: “Hay mucho de él y su punctum, algo que te hace vibrar”.

Vista de la exposición de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Vista de la exposición de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Porque Toño Barreiro, al igual que Dreyer y Malévich, también tiene claro que su obra ha producir “un impacto”, producto de la “sofisticación” de la imagen contenida en su estética, más allá de su referencia a una realidad comprensible. “Yo lo veo como un flechazo”. De nuevo el punctum al que alude Barthes: “No soy yo quien va a buscarlo, es él quien sale de la escena como una flecha y viene a punzarme”. Por eso dice que sus obras, bajo esa abstracción geométrica, “no son frías, hay una parte emocional en este tipo de trabajos, aunque sean geometrías”.

Barreiro alude al “grado cero de la pintura”, que trae ecos igualmente del grado cero de la escritura barthesiano, para señalar que sus piezas no son “cuadros o ventanas” por los que mirar a su través en busca de algo exterior, sino que es la propia obra de arte como pura representación la que te ha de impactar. “Se trata de ver los límites e ir un poco más allá”, explica el artista, que ha utilizado el aluminio para trabajar esas formas sólidas que, a su vez, parecen gozar de una flexibilidad impropia de tan rígido material: “Son aluminios tratados e indeformables, materiales de alta tecnología, como el dibond, con el que se hacen edificios”.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Barreiro señala que busca productos “de la máxima duración”, con el fin de que puedan acompañar el mayor tiempo posible a quien goza con ese objeto artístico. El Cuadrado negro (1915) de Malévich, de hecho, ha sobrepasado ya su centenario, para revelar no obstante algunas grietas. Los comisarios de la Galería Tretyakov de Moscú, gracias a los avances tecnológicos, han descubierto recientemente que debajo de su pintura había un cubo futurista y una frase que aludía probablemente al título original de la pieza: “Lucha entre negros en la oscuridad”. El suprematismo de Malévich, que buscaba en la primacía del objeto el sentido del arte, decantó la pieza hacia ese título más propio de su esencia pictórica: un cuadrado negro como representación de ese universo vacío.

“El caos son las leyes no comprendidas”, apunta Barreiro, en este caso en alusión al artista Frank Stella, con el que tienen afinidad sus obras, y que dijo sentirse atraído por ese caos, descubriendo que debajo de él había cierta estructura organizada. “Lo racional y lo emocional”, agrega quien liga ambos registros en Black Square Folded. La racionalidad geométrica y el sentimiento que subyace bajo esas formas volumétricas: “Me tiene que provocar pasión”, remarca. Pasión que ha ido volcando en cada una de las piezas desarrollando “todas las posibilidades de manipulación del objeto”.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

A Toño Barreiro, a medida que va explicando ese combate con el aluminio que ha utilizado como materia expresiva, se le van iluminando los ojos, proyectando su luz en la serie de planos flexionados con diferentes colores: negros, sin duda, pero también rojos, blancos o dorados. “Estos últimos trabajos son más minimalistas en busca de una pureza que necesito y que te exige mucho en el proceso”, explica quien ahora utiliza una metáfora relacionada con el invento de la luz atribuido a Edison: “Hizo mil intentos hasta dar con el tungsteno y que brillara”.

También habla del proceso artesanal, “con sus perfiles y aristas”, y de la escala, la forma y la composición. Todo lo que tiene que ver con esa manera de privilegiar el espíritu de las cosas más allá de su realidad, lo que está dentro y detrás de todas esas piezas que Toño Barreiro exhibe a modo de flechazos visuales. Le acompaña en esta aventura Miguel Bañuls, de quien la galería Shiras exhibe en su Espacio Refugio La distancia más corta, serie de esculturas cromadas que indagan en los misterios del universo. Una coreografía plástica que rima con las obras de Barreiro en esa búsqueda de un impacto silencioso.

Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Salva Torres

El rostro apasionado y mártir de Juana de Arco

La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer
Básicos de la Filmoteca: diálogos y ficciones (II)
Presentación a cargo de la profesora Begoña Siles
IVAC La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 7 de febrero de 2019, a las 19.00h

La Filmoteca proyecta el clásico del cine mudo ‘La pasión de Juana de Arco’ (1928), de Carl Theodor Dreyer, dentro del ciclo ‘Básicos Filmoteca: diálogos y filiaciones (II)’. La proyección contará con el acompañamiento musical al piano de Arcadi Valiente.
Tanto en la presentación de la sesión como en el posterior coloquio con el público, la profesora Begoña Siles abordará las relaciones entre el clásico de Dreyer y ‘Shirin’ (2008), del director iraní Abbas Kiarostami, centrándose en el uso del primer plano y el estudio del rostro humano como reflejo de las emociones humanas en ambas películas.

Montaje con rostros de las películas 'La pasión de Juana de Arco' y 'Shirin'. Imagen cortesía de Filmoteca.

Montaje con rostros de las películas ‘La pasión de Juana de Arco’ y ‘Shirin’. Imagen cortesía de Filmoteca.

Considerada como una de las obras maestras del cine mudo, ‘La pasión de Juana de Arco’ narra el procesamiento y la ejecución de la heroína francesa ante la Inquisición, basándose en documentación auténtica de la época. La película de Dreyer destaca por el estilo visual sobrio con el que se consigue crear un intenso drama a partir de sus imponentes primeros planos. También destacan la interpretación de la actriz teatral Maria Falconetti en el papel de Juana y la fotografía de Rudolph Maté.

Emparentada con el drama de Dreyer por su uso del primer plano, la producción iraní ‘Shirin’, de Abbas Kiarostami, se centra en los rostros de las espectadoras de una sala de cine. Todas ellas están viendo una película basada en un cuento persa, cuya protagonista, la heroína Shirin, ha huido de un harén y viaja en busca del amor. En un reparto conformado por más de cien actrices iraníes, destaca la presencia de la actriz francesa Juliette Binoche.

Fotograma de 'La pasión de Juana de Arco', de Dreyer. Imagen cortesía de Filmoteca.

Fotograma de ‘La pasión de Juana de Arco’, de Dreyer. Imagen cortesía de Filmoteca.

‘La pasión de Juana de Arco’ podrá volver a verse el sábado 9 de febrero, a las 20 horas, también con acompañamiento musical de Arcadi Valiente. ‘Shirin’ se proyecta el sábado 9 de febrero, a las 18 horas, y el domingo 10 de febrero a las 20 horas. ’Básicos Filmoteca: diálogos y filiaciones (II)’ plantea una mirada a la historia del cine a través del diálogo entre clásicos con relaciones de parentesco y afinidades, pertenecientes a varios períodos históricos y diferentes geografías cinematográficas.

El enfoque didáctico de ‘Básicos Filmoteca’ se materializa en sesiones con presentaciones y coloquios a cargo de especialistas en análisis cinematográfico. Estas sesiones se celebran los jueves a partir de las 19 horas. Al igual que en ediciones anteriores, algunas de las películas son presentadas por críticos de la revista ‘Caimán Cuadernos de Cine’, colaboradora del proyecto. La entrada de todas las sesiones es gratuita con la presentación del carné de estudiante.

La pasión de Juana de Arco. Imagen cortesía de Filmoteca.

La pasión de Juana de Arco. Imagen cortesía de Filmoteca.

Un Óscar para Sorogoyen

‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen
Apache Films, Caballo Films y Malvalanda (2017)
18 minutos
Filmin

La plataforma de vídeo bajo demanda Filmin ha nutrido su ubérrimo catálogo con los ya egregios dieciocho minutos que conforman ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen, erigidos en el presente anhelo de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE) de cara a la nonagésimo primera edición de los Premios Óscar, tras su nominación en la categoría de mejor cortometraje de ficción, en la que el próximo domingo 24 de febrero (madrugada del lunes 25 en España) competirá junto a las producciones canadienses ‘Fauve’ (Jeremy Comte) y ‘Marguerite’, (Marianne Farley), la irlandesa ‘Detainment’ (Vincent Lambe) y la estadounidense ‘Skin’ (Guy Nattiv).

Madre. MAKMAEl director madrileño afronta la última escudilla de un opulento invierno ahíto de ágapes y distinciones, tras la feraz cosecha de galardones obtenidos por ‘El reino’ a su paso por los Premios Forqué, los Feroz, las medallas del CEC y los recentísimos Goya, cuya cita sevillana formalizó una diarquía entre las procelosas y hediondas aguas mediterráneas del poder y las inclusivas, diversas y visibles bondades de la hilarante, didáctica e irregular (cinematográficamente) ‘Campeones’.

‘Madre’, que ya hubo obtenido el galardón al mejor cortometraje de ficción en los Premios Goya 2018 –entre otros y numerosos laureles en festivales nacionales y foráneos– desarrolla, a través de un portentoso e inquietante plano secuencia doméstico, la repentina y desesperada conversación telefónica entre un niño de seis años –incógnitamente abandonado por su padre en la vastedad de una playa vascofrancesa– y su madre, quien trata de averiguar, con el secundario auxilio de la abuela del menor, el improbable paradero de su hijo, mediante algún elemento o señal distintiva que este pueda reportarle a través de un teléfono móvil a punto de consumir su batería.

Desenlaces aparte, Sorogoyen sustenta el opresivo hilo conductor en manos de una límpida puesta en escena, nutrida de referencias inciales a la existencia de la figura Iván (voz del infante a cargo del jovencísimo Álvaro Balas), y las veraces y plausibles interpretaciones de Blanca Apilánez (abuela) y, muy especialmente, Marta Nieto (madre), quienes alimentan los rasgos cualitativos y confieren fidedigna incertidumbre a este angustioso relato cinematográfico, entre cuyas virtudes técnicas debe destacarse el sobresaliente manejo de la luz natural, supeditado a la deriva emocional de sus protagonistas.

Sin duda, tanto su corpus formal como narrativo (epílogo singularmente incluido), justifican, amén de la estocástica bienvenida del premio de la Academia –que hubieron olfateado, entre otros, Borja Cobeaga, Javier Fesser, Nacho Vigalondo y Juan Carlos Fresnadillo–, la realización de un largometraje homónimo –ya en fase de edición– que prosigue su diégesis meses después del enigmático colofón de ‘Madre’. Un camino –del corto al largo a partir de un mismo título y argumento– por el que, curiosamente, ya ha transitado su compañera de nominación ‘Skin’, del director israelí Guy Nattiv.

La actriz Marta Nieto durante un instante de 'Madre', de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

La actriz Marta Nieto durante un instante de ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

Jose Ramón Alarcón

Les Arts acoge el melancólico Il masnadieri de Verdi

Il masnadieri, de Giuseppe Verdi, dirigido por Roberto Abbado
Palau de les Arts
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 6, 9, 12, 15 y 17 de febrero de 2019

El Palau de les Arts se adentra en el repertorio menos conocido de Giuseppe Verdi con ‘I masnadieri’. Esta obra se estrena en la Sala Principal el miércoles 6 de febrero, y contará con más funciones los días 9, 12, 15 y 17 de febrero.  El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega, así lo destacó en la presentación de la producción ante los medios de comunicación, acompañado por el director musical, Roberto Abbado y los principales solistas: Stefano Secco (Carlo), Roberta Mantegna (Amalia), Michele Pertusi (Massimiliano) y Artur Ruciński (Francesco), junto con el director de escena de la reposición, Allex Aguilera.

‘I masnadieri’, según explicó el maestro Abbado, es el primer encargo internacional de Verdi, que iniciaba a la par su fructífera relación con uno de los pensadores más importantes del Siglo de las Luces: Friedrich von Schiller. Se trata de una obra clave en el desarrollo musical y teatral del autor, escrita a caballo entre el Sturm und Drang -el ímpetu y la tempestad- y el Romanticismo primigenio, de los que toma y desarrolla un marcado sentido de la melancolía, un rítmico y vigoroso ímpetu, el idealismo del joven filósofo y el ansia de libertad del mismo Verdi del Risorgimento.

Il masnadieri, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

Il masnadieri, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

Estrenada en Her Majesty’s Theatre de Londres en 1847, el genio de Busseto contó con la colaboración de uno de los grandes intelectuales de su época, Andrea Maffei. Traductor de referencia al italiano de la obra del dramaturgo alemán, Maffei convirtió las cuatro horas de intenso drama ‘Die Räuber’ (‘Los bandidos’) en un libreto de dos horas y media condensado en bloques de acción.

Verdi compuso, tal y como explicó Roberto Abbado, una partitura impresionante, de gran riqueza de sentimientos, que oscila desde la ternura hasta la violencia. Además, escribió una música extremadamente exigente tanto para los roles protagonistas como para los primarios, en la que, como novedad, sitúa al coro como personaje principal.

‘I masnadieri’ exige cuatro intérpretes de primer nivel, en el que según señaló Iglesias Noriega, figuran los debuts en València de Stefano Secco y Roberta Mantegna, así como el reencuentro de dos voces apreciadas por el público de Les Arts: Michele Pertusi y Artur Ruciński.

Roberto Abbado y Jesús Iglesias Noriega, con los intérpretes de 'Il masnadieri'. Imagen cortesía de Les Arts.

Roberto Abbado y Jesús Iglesias Noriega, con los intérpretes de ‘Il masnadieri’. Imagen cortesía de Les Arts.

Los intérpretes de ‘I masnadieri’

Stefano Secco encarna a Carlo, bandido duro y violento y a su vez muy nostálgico, que refleja el prototipo del héroe romántico plegado en su interior, De difícil interpretación, según el propio tenor, en el pentagrama se reconocen momentos del Donizetti serio junto con cabalettas de compleja ejecución.

Artur Ruciński, barítono de referencia internacional, da vida al hermano de Carlo, Francesco, papel de oscura psicología, muy similar al Macbeth que Verdi musicó en el mismo año. El cantante polaco, que siempre descubre algo nuevo en el personaje, lo destaca por su singularidad frente al resto de roles verdianos para su tesitura.

El bajo Michele Pertusi, que el público valenciano recordará por ‘Don Pasquale’, debuta el papel de Massimiliano, padre de Carlo y Francesco. Se trata de un “rol vocativo”, de interpretación bastante concentrada y enérgica, cuyas demandas llevan del primer Verdi a la etapa madura del compositor.

'Il masnadieri', de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

‘Il masnadieri’, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

Cierra el cuarteto, Roberta Mantegna (Amalia), la única mujer de la obra, un rol que Verdi escribió para una diva su época Jenny Lind, reputada soprano de coloratura; un papel que según Mantegna transita entre lo dramático y lo mágico, y que sólo a través de la muerte recibe el estatus de heroína.

Dominik Chenes, que cantará el papel de Carlo el día 15, Bum Joo Lee (Arminio) y Gabriele Sagona (Moser) completan un elenco, en el también participa el tenor ucranio Mark Serdiuk (Rolla) del Centre Plácido Domingo.

Allex Aguilera ha dirigido la reposición de la producción de Gabriele Lavia para los teatros San Carlo de Nápoles y La Fenice de Venecia, con escenografía de Alessandro Camera y vestuario de Andrea Viotti. Aguilera y Nadia García, del equipo de Les Arts, firman también la iluminación de la producción. Aguilera apuntó que se ha respetado la esencia del montaje, de corte posmoderno según Lavia, adaptándolo a los intérpretes y sus personalidades para crear un espectáculo completamente nuevo.

'Il masnadieri', de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

‘Il masnadieri’, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.