«Hay que reivindicar y redescubrir a Berlanga»

#MAKMAEntrevistas | Santiago Segura
‘Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra’
Cines Kinépolis Heron City
Avenida de Francisco Tomás Valiente, s/n. Paterna (València)
Viernes 31 de julio
Martes 4 de agosto de 2020

Tras el paréntesis que supuso la crisis sanitaria, los cines Kinépolis Valencia abrieron sus puertas el pasado viernes 31 de julio con el ciclo de presentaciones de las películas españolas más importantes del año. Un proyecto que arrancó en marzo de 2017 y que, desde entonces, ha acogido más de 40 eventos y ha contado con la presencia de prestigiosos cineastas e intérpretes de nuestra industria.

El encargado de poner de nuevo marcha estos encuentros fue Santiago Segura, que presentó ante la prensa su nueva comedia, ‘Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra’, continuación de la que fue la película más vista del cine español en 2019, un verdadero fenómeno que consiguió reunir a 2,3 millones de espectadores y obtuvo una recaudación de 14,2 millones de euros.

Berlanga, Santiago Segura
Cartel de la película ‘Padre no hay más que uno 2’, de Santiago Segura.

Huyendo nuevamente del consejo de Alfred Hitchcock de no rodar con niños, en esta segunda parte Santiago Segura multiplica la apuesta. En esta ocasión, el actor y director se atreve nuevamente con los cinco niños y añade a la ecuación un bebé y perrito (la segunda parte del consejo era no rodar con animales). Lo que sin duda ha resultado mucho más sencillo ha sido rodar con la gran Loles León, que se incorpora a la familia como la todopoderosa suegra.

Coescrita una vez más por Santiago Segura y Marta González de Vega, el guion de ‘Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra’ nos depara muchas sorpresas. El rodaje, que se desarrolló durante más de cinco semanas en Madrid, Guadalajara y Toledo, completó la grabación de las últimas imágenes hace apenas unas semanas, tras el confinamiento.

Santiago Segura, en el acto de presentación de su película en los cines Kinépolis de Valencia. Foto: Irene Valdés.

¿Pensaste o te viste frenado en algún momento por la situación que se aproximaba?

Ha habido muchos rodajes que se han quedado a la mitad y, obviamente, eso ha sido muy traumático. Sin embargo, nosotros habíamos rodado aproximadamente el 98% de la película antes del estado de alarma, y durante el confinamiento pude estar montando y editando la película. La verdad es que he notado diferencias abismales. Rodar después del confinamiento ha sido como una película basada en la novela de Richard Matheson, ‘Soy leyenda’ (1954), y en la adaptación a la película con el mismo título, de Francis Lawrence, cuyo protagonista fue Will Smith.

Era como rodar en un planeta diferente. Sitios desiertos, gente con mascarillas, manteniendo las distancias… Da pena, angustia y respeto. Llámalo como quieras, no es un sentimiento positivo, es más bien duro.

¿Habías rodado alguna vez con un perro y/o con un bebé?

Con perros, nunca. Había rodado con cabras en ‘El día de la bestia’ (1995), de Álex de la Iglesia. La primera vez que estuve en contacto con una cabra fue terrible porque no hacía nada de lo que se le pedía, pero la segunda vez, aunque también fue algo desastroso, la cosa mejoró un poco. Recuerdo que la cabra empezaba a topar y tuve que darle con el micrófono en la cabeza y fingir que se caía, era todo surrealista.

En este caso, pensaba que rodar con un perro sería fácil, y creo que lo es, pero un cachorro… Lleva mucho tiempo. Yo soy muy fan de los perros, me parecen seres adorables, el peligro de este perro es que aparte de ser un cachorro, era monísimo, y mis hijas me preguntaron que si nos lo podíamos llevar a casa al acabar el rodaje.

Por otro lado, con bebés nunca había rodado. Además, el bebé de la película era un encanto, es como que tenía algo especial. Tenía una sonrisa contagiosa, y eso era lo que yo quería captar. Por ejemplo, cuando íbamos a rodar había veces que se quedaba dormida, y se le veía enfurruñada, pero a mí no me importaba esperar porque lo que quería mostrar en pantalla era esa risa del bebé. A lo mejor tardé más de lo necesario en hacer esos planos, pero no me importó.

Fotograma de ‘Padre no hay que uno 2’, de Santiago Segura.

¿Cómo es escribir un guion dos personas? ¿Lo dividís de alguna manera? ¿Tenéis alguna técnica para hacerlo?

En esta película éramos Marta y yo, el famoso “a cuatro manos”. Yo no sé cómo se dividirían los grandes dúos de la comedia como Billy Wilder e I.A.L. Diamond, o Berlanga y Azcona. Nosotros intentamos hacer reír al otro, lanzamos ideas cada cual más loca, yo le freno a ella, y ella me frena a mí; le digo lo que funciona y lo que no, y viceversa. Es como un frontón, a mí me parece mucho más eficiente, es el triple de fácil.

Cuando escribes un guion tú solo es más complicado porque piensas: esto me hace gracia a mí, pero ¿le hará gracia al público? Al ser dos es más dinámico y fácil sobre todo teniendo en cuenta el ingenio de mi compañera. Cuando escribes con alguien a quien admiras y con quien te ríes tanto se facilita mucho el proceso. Enriquece mucho, no tienes una visión tan parcial, abarcas más con la mente de dos personas.

¿Los actores de reparto alguna vez han rechazado el papel que les has ofrecido?

En este caso concreto ha sido súper agradable. Por ejemplo, fui al estreno de ‘A Chorus Line’ de Antonio Banderas, en Málaga, y ya solo estando en el vestíbulo -cuando yo ya estaba escribiendo el guion- me crucé con Nuria Fergó y comentamos que nunca habíamos coincidido en ninguna película, así que nos pusimos de acuerdo y decidió participar en el filme. Al igual que me pasó con Ainhoa Arteta, que me encontré con su marido, y que, aparte de tener una visión cómica, es una gran cantante.

Quiero decir que solo con ir a un estreno puedes salir con muchas ideas de guion y de actores o actrices, y con otras sobre papel. Piensas: ¿quién podría hacer este papel para que hiciera gracia? Además, como yo tengo la suerte de tener amigos a los que admiro y que pienso que son grandes cómicos –llevo dos años de gira con Florentino Fernández y con José Mota–, pensé en ellos para que también participaran, porque les conozco muy bien y sé lo que pueden hacer; me parecería un desperdicio no incluirlos en la película.

Al igual que ‘El Cejas’, que hace un tiempo su representante me envió un vídeo suyo para participar en Torrente, y me hizo mucha gracia. Al final te comunicas con gente a través de diferentes vías, barajamos varios perfiles, buscamos en redes sociales como Tik Tok o Instagram, aprendes de las nuevas tecnologías… De hecho, como mis hijas están todo el día haciendo tiktoks hasta yo me tuve que crear una cuenta.

Santiago Segura, durante la presentación de su película en los cines Kinépolis de Valencia. Foto: Uiso Crespo.

¿Qué significa para ti que se vaya a celebrar el año Berlanga?

Recientemente, Fotogramas me dedicó el coleccionismo de cine, porque me encantan los blue rays, objetos, pósteres antiguos, ilustraciones originales, etc. Hace poco el hijo de Luis contactó conmigo y me dijo que como su padre me quería tanto, seguro que le habría encantado que me quedase las revistas bondage, así que acepté. La iba a poner como uno de mis grandes tesoros, pero no quiero perjudicar a Berlanga, porque, actualmente, todo se radicaliza mucho y la verdad es que Luis merece ser reivindicado, redescubierto, estudiado por las nuevas generaciones, y sería injusto intentar enfrascarle o etiquetarle. ¡Que viva el año Berlanga, que se merece todas las celebraciones posibles y más!

¿Tienes expectativas buenas sobre esta segunda parte?

Tengo grandes expectativas porque soy una persona muy entusiasta, que siempre pienso en lo mejor porque lo peor ya viene solo. ¿Para qué te vas a poner a pensar en lo peor si ya vendrá? Así que sí, yo confío en esta segunda parte y agradezco mucho que se hayan vuelto a abrir los cines, y deseo que estén llenos.

Santiago Segura (el padre), Toni Acosta (la madre), los niños Martina D’Antiochia, Calma Segura, Luna Fulgencio, Carlos G. Morollón y Sirena Segura, los cuñados interpretados por Leo Harlem y Silvia Abril, y ahora también Loles León, vivirán una nueva y divertida aventura en la que, nuevamente, se verán reflejadas muchas familias españolas.

Santiago Segura, durante la presentación de su película en los cines Kinépolis de Valencia. Foto: Uiso Crespo.

Irene Valdés

“El fetichismo de Berlanga nace del terror a la mujer”

WebinarsLaNau de la Universitat de València (18 de junio)
Berlanga Hui
Con Begoña Siles y Rafael Maluenda
Moderadora: Sara Mansanet
Viernes 26 de junio de 2020

“Berlanga es un patrimonio nacional”, subrayó de entrada Begoña Siles, Profesora Titular y directora de la Cátedra Berlanga de la Universidad CEU Cardenal Herrera, utilizando un símil relacionado con la filmografía del director valenciano y, más concretamente, con su trilogía de ‘La escopeta nacional’, ‘Patrimonio nacional’ y ‘Nacional III’. “Y, como tal, se tiene que proteger su cine, tanto por parte de las instituciones públicas como privadas”, apostilló Siles. “Berlanga y Buñuel son los dos grandes directores del cine español, solo que a diferencia de Buñuel, Berlanga sí que es netamente popular”, apuntó Rafael Maluenda, cineasta, gestor cultural y actualmente preparando un largometraje documental sobre el director de ‘Plácido’.

La Universitat de València los reunió en una nueva edición del WebinarsLaNau dedicado a la figura de Luis García Berlanga, para que hablaran de su universo femenino y de la vigencia de su extensa obra fílmica, ahora que está a punto de cumplirse el centenario de su nacimiento, motivo por el cual se ha declarado 2021 Año Berlanga. Sara Mansanet, responsable del Aula de Cinema, se encargó de moderar un debate que sirvió para resaltar la importancia de un cine “que atraviesa medio siglo de la historia del siglo XX, así como medio siglo de la historia del cine español y del cine europeo”, tal y como indicó Siles con relación a la extensa filmografía del cineasta valenciano.

Begoña Siles en un momento del WebinarsLaNau.

“Su cine es un reflejo sociológico de toda esa historia, sin olvidarnos de la cualidad estética de sus películas”, aseguró la directora de la Cátedra. “Había en Berlanga y en [Juan Antonio] Bardem un cierto desprecio por el cine que ellos llamaban de cartón piedra, de grandes hazañas, el cine histórico español del momento, aunque luego Berlanga matizara esta impresión de juventud”, explicó Maluenda. “De manera que cuando ambos salen de la Escuela de Cine empiezan a escribir dramones y quieren renovar el cine español. Hacen juntos una primera película, ‘Esa pareja feliz’, donde Berlanga reconoce la influencia de Frank Capra pero sobre todo de Preston Sturges, con una primera proyección muy aplaudida en Madrid, principalmente por críticos de cine y gente de la profesión, aunque la película no se estrenara por avatares en los que no vamos a entrar ahora”, agregó.

Rafael Maluenda en un momento del WebinarsLaNau.

Fue a través del cineasta y primer director de la Filmoteca de Valencia, Ricardo Muñoz Suay, que Bardem y Berlanga entran en contacto con la productora Uninci que, tras ver ‘Esa pareja feliz’ y quedar entusiasmada, decide poner en marcha el proyecto de ‘Bienvenido Mr Marsall’. “Es llamativo que, queriendo renovar el cine español y teniendo a los cineastas talentosos que no quieren saber nada del pasado reciente, se les encargue una película, tal y como se recogía en el contrato, de corte andaluz para lucimiento de la cantante Lolita Sevilla. Podemos entender la frustración de estos dos jóvenes con ínfulas de renovar el cine, a los que se propone una película folclórica. La grandeza está en que le dan la vuelta al guion para convertirlo en la joya que es ‘Bienvenido Mr Marshall’”, destacó Maluenda.

Sara Mansanet, moderando el WebinarsLaNau sobre Berlanga.

Begoña Siles, volviendo sobre esa idea renovadora de los jóvenes Bardem y Berlanga, recordó que, de hecho, en las Conversaciones de Salamanca (1955), la proclama final que hicieron críticos, directores de cine e intelectuales en las jornadas organizadas por Basilio Martín Patino, fue la siguiente: “El cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”. “Creo que esta es la idea que la opinión pública ha tenido durante muchos años sobre el cine español, que ahora se empieza a quitar”, apostilló Siles, quien añadió:

“La importancia de Berlanga tiene que ver con el hecho de ser el único director que ha conseguido, sepas o no sepas de cine, a través de su estética y de su narrativa, que la mayoría de españoles utilicemos, ante situaciones caóticas, esperpénticas o absurdas, la expresión ‘esto es algo berlanguiano’. Y esto no lo ha conseguido nadie, más allá de que sea o no el mejor director de la historia del cine”.

Fotograma de ‘Esa pareja feliz’, de Luis García Berlanga.

“Tiene la profundidad de [Luis] Buñuel, porque sus películas son insondables, pero con ese tirón popular en una época, además, en la que no había móviles con cámara para hacerse selfis con él cuando la gente se lo encontraba por la calle, lo paraban, le pedían un autógrafo o simplemente le aplaudían al pasar”, señaló Maluenda. “Los españoles”, prosiguió, “se identificaban absolutamente con el cine de Berlanga. Desconozco si esto ocurría durante los años del franquismo, porque sus películas tenían una distribución más complicada, pero recuerdo las de los años 90 y ese agradecimiento popular hacia su obra siempre ha existido. Y me llama la atención esa popularidad, cuando resulta que viene de ponernos delante un espejo que no nos deja muy bien y, sin embargo, nos reímos cuando nos lo ponen delante. Y eso significa que Berlanga ha tocado algo muy profundo del imaginario colectivo”.

Con respecto al universo femenino que aparece en sus películas, Maluenda aclaró que en su cine “hay retratos femeninos que son devastadores, pero también los hay masculinos; sus retratos son inmisericordes hacia todos y hacia sí mismo”. “Yo hablé con él del tema y en varias ocasiones me dijo, hablando de su misoginia, que era una misoginia admirativa. Entonces explicaba que para él la mujer era un ídolo que estaba sobre un pedestal, porque era un ser superior y la admiraba. Y ante ese ídolo femenino que le hacía sentirse inferior, porque le dominaba y le gustaba en parte (ese era el problema), él lo que buscaba como iconoclasta era rebelarse contra el poder de ese ser superior. Y en eso consistía su misoginia”, remarcó Maluenda.

Fotograma de ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga.

“Yo distinguiría dos aspectos al hablar de la mujer en el cine de Berlanga”, afirmó Siles. “Por un lado, lo que se ha denominado el arco berlanguiano y que condiciona un tipo de figura narrativa femenina. En sus películas hay un personaje, generalmente masculino, que entra en la historia con unos proyectos de futuro y que, a medida que avanza la trama, va viendo cómo se desmoronan. ¿Qué utiliza Berlanga para que esos deseos del personaje masculino no se consigan? En la mayoría de los casos, a un personaje femenino. Y eso se ve muy claramente en ‘El verdugo’”, sostuvo la directora de la Cátedra Berlanga.

“De manera que tenemos a la mujer castradora, que coarta y limita el futuro del personaje masculino, porque ella tiene sus propios intereses, y luego está la mujer idealizada, generalmente turista y europea, que trae ese aire fresco a una España retrógrada, y en la que el hombre proyecta su libertad. También tenemos a la muñeca, como sucede en ‘Tamaño natural’, y que vendría a ser la mujer indestructible, que siempre sale a flote. Gómez Rufo, en su biografía de Berlanga, dice que Berlanga tenía un terror vaginal a las mujeres. Y probablemente de ahí proceda su fetichismo, en el sentido que caracteriza Freud el fetiche, como aquello que tapa el terror que produce la mujer al hombre”, insistió Siles.

Fotograma de ‘Tamaño natural’, de Luis García Berlanga.

“Habría, por otro lado, mucho que hablar acerca de la mujer a la que aludía Berlanga, porque no sabemos si se refería a todas las personas del sexo femenino que integran la humanidad o si se refiere a una idea de lo femenino que hay en su cabeza, como puede suceder con cualquier mujer que hable del hombre”, terció Maluenda, para centrarse en el ejemplo de ‘Tamaño natural’: “Desde mi punto de vista, en esa película no se está hablando de la mujer, sino que está retratando al hombre, porque quien se retrata es el que juega con las muñecas. Sí es cierto que los personajes femeninos coartan la libertad de los personajes masculinos, pero en el universo berlanguiano siempre hay alguien que quiere mejorar su situación y que termina describiendo un arco que va desde esa idea de querer elevarse, pero que acaba en caída libre. Y esa miserabilización de los personajes venía dada por todas las instituciones sociales”.

“Hay una verdad en el cine de Berlanga”, subrayó Siles. Verdad localizada en la manera que tenía el cineasta valenciano de salirse de los estereotipos, “de manera que ves cómo sufren tanto los hombres como las mujeres”, citando el texto sobre el malestar en la cultura de Sigmund Freud, ligado a la visión existencial del propio Berlanga. “Ese texto refleja muy bien cómo las instituciones culturales que creamos coartan y limitan la libertad del individuo. De ahí que se hable también de representación kafkiana en el cine de Berlanga, porque la institución burocrática presiona y oprime a los personajes. Su cine no es militante políticamente, sino que hace una crítica contundente a todas las instituciones: el ejército, la iglesia, la clase política. No hay institución que se libre de su sorna, de su sarcasmo, y da igual el régimen político en el que estemos”, resaltó Siles.

Fotograma de ‘Bienvenido Míster Marshall’, de Luis García Berlanga.

Para el Año Berlanga que se celebra en 2021, la directora de la Cátedra avanzó que tenía prevista la realización de un congreso internacional: “La situación ha cambiado mucho desde que presentamos el proyecto en la Filmoteca y en el Ayuntamiento de Valencia a principios de este año. La aparición del coronavirus ha dejado todo parado, pero esperamos que pueda salir finalmente”, apuntó Siles, que también reveló la puesta en marcha de un proyecto de documental sobre la representación de la mujer en el cine de Berlanga, que dirigirá Almudena Verdés.

Maluenda, por su parte, dijo estar con el largometraje documental ‘¡Berlanga!’ (“así, muy afirmativo y muy entusiasta”), bajo la producción de Eva Vizcarra y Regina Enguídanos. “Una película en la que se hablará de la vigencia de Berlanga. Y lo vamos a hacer a través de un grupo de cineastas españoles muy importante: Gracia Querejeta, Álex de la Iglesia, Gonzalo Suárez, Santiago Segura, Concha Velasco, Paco Plaza, Enrique Urbizu, Isabel Coixet, y también extranjeros como Alexander Payne, gran fan de Berlanga”. “El propósito”, concluyó Maluenda, “es que el público que pueda no conocer a Berlanga, en el momento que salga el documental, si ve que estos grandes monstruos del cine de hoy están hablando de este modo de sus peliculas, pues quizás se digan, ¡tendremos que conocerlo!. Para un español conocer a Berlanga es como conocer a Goya, Quevedo, Valle Inclán o Gómez de la Serna. Es decir, alguien muy nuestro pero netamente universal”.

Begoña Siles y Rafael Maluenda durante el WebinarsLaNau dedicado a Berlanga.

Salva Torres

Berlanga dialoga con Rossini en el ciclo con Les Arts

‘Novio a la vista’, de Luis García Berlanga
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 26 de febrero (18.00h) y domingo 1 de marzo  (20.00h) de 2020

La Filmoteca proyecta ‘Novio a la vista’ (1954) de Luis García Berlanga, dentro de un ciclo en colaboración con el Palau de les Arts Reina Sofía, iniciado en septiembre y compuesto por películas que establecen algún tipo de conexión con espectáculos programados esta temporada por Les Arts. 

La comedia de Berlanga, rodada en Benicasim, dialoga en este caso con la ópera ‘Il viaggio a Reims’, que se representa entre el 29 de febrero y el 14 de marzo. Ambientada en 1825 la obra de Rossini y en 1918 ‘Novio a la vista’, ambas sitúan la acción en complejos vacacionales donde se reúne una alta sociedad que forja sus alianzas entre balnearios y curas a pie de playa.

El filme de Berlanga es una comedia de época cuya sátira era perfectamente transferible a la sociedad española de los años cincuenta. Detrás estaban algunos de los grandes nombres del cine español: escrita por Edgar Neville, Juan Antonio Bardem y el propio Berlanga; producida por Benito Perojo y con la gran actriz Julia Caba en un reparto que estuvo a punto de protagonizar Brigitte Bardot.

Protagonizada por Josette Arno y Jorge Vico, la película es una historia de amores adolescentes: una joven va a la playa acompañada por sus padres en busca de un pretendiente. Su madre quiere que se case con un ingeniero mayor que ella, pero la chica se enamora de un estudiante de su misma edad.

Dentro del ciclo también se proyectarán ‘Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores’ (1975) de Terry Jones y Terry Gillian en mayo, y ‘Nacida ayer’ (1950) de George Cukor en junio. 

Fotograma de ‘Novio a la vista’, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de València.

«Tengo miedo. L.»

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Begoña Siles (profesora del departamento de Comunicación Audiovisual de la Universidad CEU Cardenal Herrera)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

“Tengo miedo. L.”. Estas son las últimas palabras filmadas y firmadas por el director Luis García Berlanga en el último plano de su última película ‘París-Tombuctú’ (1999). Y, aunque las palabras de un artista deben siempre tomarse con cierta precaución (ya que suele ocurrir que la obra terminada es ajena y, a veces, está reñida con lo que el artista sentía o deseaba expresar cuando comenzó), también deben ser escuchadas y leídas con especial atención y respeto. Sobre todo cuando esas palabras contrastan aparentemente en la forma y en el contenido con el universo creativo del artista.

Y la frase “Tengo miedo. L.” contrasta, por su excesiva concisión, con el barroquismo de la obra cinematográfica del director; o, más exactamente, con su berlanguiano universo diegético definido como coral, cómico, caótico, esperpéntico, miserable, pero entrañable y vitalista.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

La citada frase posee, por otro lado, una turbadora exactitud. Y es ahí, en esa turbadora exactitud de las palabras, frente a la exuberancia verbal del cine de Berlanga, donde podemos sentir la angustiosa verdad del cineasta, de su filmografía y, también, la del propio espectador. “Tengo miedo. L.” expresa, “sin vuelo en el verso”, como dijo el poeta José Hierro en su poema ‘Réquiem’, una emocionada metáfora del dolor no solo del cineasta, sino de cualquier ser humano ante los embates de la vida. La obra de Berlanga, desde su primera película, ‘Esa pareja feliz’ (1951) –co-dirigida con Juan Antonio Bardem–, pasando por ‘Plácido’ (1961) y ‘El verdugo’ (1963) –ambas escritas con Rafael Azcona–, hasta la última, ‘Paris-Tombuctú’, muestra a unos personajes atrapados en el inevitable encuentro con las decepciones y el sufrimiento que a todo ser humano le depara la existencia.

Todas las películas de Luis García Berlanga tienen la misma estructura dramática. Una estructura que el propio director –en el discurso pronunciado al ser investido doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Valencia, en 1997– explicó de la siguiente manera: “Se inicia con alguien que tiene un proyecto de futuro, en el que naturalmente está incluido el bienestar deseado y las dotaciones para ello. Y junto a ello, obviamente, la libertad personal como necesidad paradójicamente imperiosa. Pero en ninguna de ellas, desde ‘Esa pareja feliz’ a la última realizada, el protagonista puede alcanzar su meta. La sociedad le tiende sinuosamente las trampas suficientes para que el sueño, individual o colectivo, llegue (sic) a realizarse”.

“Arco berlanguiano” se denomina a este modo de configurar la trama de la historia. Un arco dramático, el berlanguiano, que muestra, con humor y tragedia, con piedad y comprensión, a unos protagonistas convirtiendo sus vidas o, como señala el propio director, “mis películas, en crónicas de un fracaso”.

Las películas de Berlanga dejan un regusto amargo, a pesar de estar aderezadas de un vivaz humor negro. La composición plástica de la mayoría de los últimos planos de sus relatos son una amarga metáfora de la soledad de sus personajes; sus historias los arrastran –sobre todo a los masculinos–, a una patética e insatisfactoria existencia, debido a la espesa red de normas culturales en la que irremediablemente quedan atrapados hasta la asfixia. Los personajes de Luis García Berlanga sienten esas normas como producciones que coartan la libertad del individuo, hasta desear, intensamente, huir de la realidad que habitan. Huir hacia la muerte, como sucede en ‘Tamaño natural’ (1974), o a lugares imaginarios como en ‘Calabuch’ (1956) o ‘París-Tombuctú’.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

Son historias de ficción, pero, como señaló Berlanga, “la realidad es mucho más grave. (…) por eso mi pesimismo y recelo ante la sociedad que me cobija”.

Que la vida, tal y como ha sido impuesta, “es demasiado pesada, depara excesivos sufrimientos, decepciones, empresas imposibles”, ya lo expresó, sin la belleza poética del cine de Berlanga, Sigmund Freud en su obra ‘El malestar en la cultura’. Y, también, que la cultura no permite alcanzar la felicidad, el principal fin y propósito de la vida para los seres humanos. A pesar de que, como Freud argumentó, las producciones e instituciones que suman la cultura están pensadas para distanciar “nuestra vida de la de nuestros antecesores animales” y creadas con dos fines: “Proteger al Hombre contra la Naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí.” Ahora bien, Sigmund Freud también remarcó los diferentes lenitivos para hacer más soportable la existencia. Y entre los remedios para mitigar la penalidades de la vida, nombró el Arte.

La imaginación artística, tanto desde la posición activa del creador, como desde la pasiva del espectador, del lector…, ofrece cierto placer y consuelo ante las congojas de la vida. No podemos negar que Luis García Berlanga sublimó la existencia a través del arte cinematográfico. Su universo imaginativo, berlanguiano, exorciza las miserias de la vida a través de la comedia, del humor negro y del absurdo.

Y, posiblemente, la desgarradora, perturbadora y lacónica confesión “Tengo miedo. L.” expresa sin pudor el horror vacui de un artista que encontró refugio, ante los azares de la existencia, en la “opción mágica del cine”, como él siempre decía.

Luis García Berlanga en el rodaje de ‘El Verdugo’. Imagen cedida por la familia.

Begoña Siles

Lo siniestro del fantasma femenino

Cátedra Berlanga
XVIII Jornadas de Historia y Análisis Cinematográfico
Amores Letales. ‘La boutique’, Luis García Berlanga (1967) y ‘Peppermint Frappé’ (1967),
Carlos Saura
Palacio de Colomina
C / Almudín, 1. Valencia
Lunes 3 y martes 4 de diciembre de 2018

‘Retrato imaginario de Brigitte Bardot’ es el título de una de las obras que el pintor Antonio Saura realizó sobre una actriz que, al igual que otros iconos eróticos cinematográficos de mediados del siglo XX, como Marilyn Monroe o James Dean, remite a ser pintada bajo la explosiva estética del arte pop. Sin embargo, para Saura, la espectacular belleza de la actriz quedó plasmada bajo su enérgica, gruesa y oscura pincelada.

Saura pinta en el lienzo ‘Retrato imaginario de Brigitte Bardot’, al igual que en los otros de la serie homónima, las palabras del poeta Rainer María Rilke, cuando dice que “lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar”. Refleja así lo terrible que el velo de la belleza y del amor ocultan. Y una vez que este velo se desvanece, lo siniestro, por cruel, horroroso y espeluznante, aparece, tal y como el poeta Schelling lo definió: “Aquello que debiendo permanecer oculto, se ha revelado”.

Retrato imaginario de Brigitte Bardot, de Antonio Saura.

Retrato imaginario de Brigitte Bardot, de Antonio Saura.

Si Saura pintó el verso de Rilke en su serie Brigitte Bardot, Luis García Berlanga en ‘La boutique’ y Carlos Saura en ‘Peppermint Frappé’ absorben el espíritu de la obra del pintor aragonés: el amor y la belleza no pueden contener que lo espeluznante aflore en el relato. No es baladí que ‘Retrato imaginario de Brigitte Bardot ‘(1962) y ‘Brigitte Bardot’ (1959) estén citados diegéticamente en ‘La boutique’ y ‘Peppermint Frappé’, respectivamente.

Luis García Berlanga (1921-2010) y Carlos Saura (1932) son dos de los directores más influyentes de la historia del cine español. Cada uno con un estilo, obviamente único, ha creado un universo cinematográfico bañado por una pátina esperpéntica propia de la más pura tradición cultural española.

Brigitte Bardot, de Antonio Saura.

Brigitte Bardot, de Antonio Saura.

‘La boutique’ y ‘Peppermint Frappé’, estrenadas ambas en 1967,  comparten con mayor o menor intensidad ciertos trazos de esa mirada esperpéntica. Lo absurdo y lo ridículo describen los rasgos miserables de los personajes de la película de Berlanga; en cambio, lo grotesco y lo extravagante revelan el mundo austero y fetichista de Julián, papel interpretado por José Luis López Vázquez en el film de Saura. Mirada esperpéntica que desvela, con patética ironía en ‘La boutique’ y con frialdad sórdida en ‘Peppermint Frappé’, a unos personajes masculinos tan atraídos por la mujer, como impotentes hacia ella.

Ricardo, protagonista de ‘La boutique’ que interpreta el galán argentino Rodolfo Bebán, disimula su impotencia tras la máscara de una virilidad más interesada en jugar a las carreras de coches y en seducir de manera insustancial y vacua a toda mujer, que en mantener relaciones sexuales con su esposa o cualquier otra mujer. Porque el sexo para Ricardo es, tal y como él mismo lo expresa, «puro aburrimiento”.

Julián, protagonista de ‘Peppermint Frappé’, encubre su incapacidad sublimando a la mujer, bajo el ritmo estrepitoso producido por el resonar de  los tambores  del Viernes Santo de Calanda. Un homenaje explícito al gran director español Luis Buñuel. En ambas películas, con sus abismos estilísticos, tras la belleza de la mujer  late  un cierto foco de amenaza. Una amenaza que  deja entrever con total sarcasmo el otro título de la película de Berlanga, ‘Las Pirañas’.

Fotograma de 'Peppermint Frappé', de Carlos Saura, con la obra 'Brigitte Bardot', de Antonio Saura, al fondo.

Fotograma de ‘Peppermint Frappé’, de Carlos Saura, con la obra ‘Brigitte Bardot’, de Antonio Saura, al fondo.

Para sofocar el temor ante lo femenino, tanto Carmen (Sonia Bruno), como Elena y Ana (Geraldine Chaplin), protagonistas de ‘La boutique’ y ‘Peppermint Frappé’, respectivamente, son cubiertas por los rasgos fantasmáticos del deseo masculino, evocando en ambas películas el mito de Pigmalión.

En ‘La boutique’, tal evocación se realiza como un perverso juego de muñecas. Carmen es moldeada por Carlos (Lautaro Murúa), su amante y decorador de la boutique. Para Carlos, Carmen es una muñeca, un objeto más de decoración. Sólo hay que oír sus propias palabras: “A las mujeres sólo las aguanto cuando no entra lo sexual. Las mujeres me gustan de lejos, como amigas para vestirlas, cambiarles el peinado. Para mirarlas como objetos hermosos”.

En ‘Peppermint Frappé’, el mito de Pigmalión está citado en su versión más siniestra, al igual que sucede en la película ‘Vértigo. De entre los muertos’ (1958), de Alfred Hitchcock. Julián queda fascinado por Elena, esposa de su mejor amigo Pablo (Alfredo Mayo), la cual abrasa a Julián, no por su condición de mujer real, sino por representar su imaginario de mujer: el fantasma femenino toma cuerpo en ella. Por tanto,  Julián transformará a Ana, su tímida y triste enfermera, en la imagen simulada de Elena, accediendo a representar y someterse a ese fantasma femenino. Una construcción que el director Carlos Saura muestra con elegante precisión fetichista.

En ‘La boutique’ y en ‘Peppermint Frappé’, tan fecunda es la referencia subliminal al mito de Pigmalión, en tanto metáfora de la dificultad para el encuentro sexual entre lo masculino y lo femenino,  como la cita literal de los lienzos ‘Retrato imaginario de Brigitte Bardot’ y ‘Brigitte Bardot’ de Antonio Saura lo es, de esa belleza femenina como antesala de lo siniestro.

Fotograma de 'La boutique', de Luis García Berlanga, con la obra 'Retrato imaginario de Brigitte Bardot, al fondo.

Fotograma de ‘La boutique’, de Luis García Berlanga, con la obra ‘Retrato imaginario de Brigitte Bardot, de Antonio Saura, al fondo.

Begoña Siles

La diferencia sexual en La boutique y Peppermint Frappé

Cátedra Berlanga
XVIII Jornadas de Historia y Análisis Cinematográfico
Palacio de Colomina
C / Almudín, 1. Valencia
Lunes 3 y martes 4 de diciembre de 2018
Inscripción: besileso@uchceu.es / salvatm@telefonica.net

“Allí donde reinaba el bienestar, también había una insatisfacción profunda”. Lo apuntó el sociólogo Edgar Morin para describir el contexto de Mayo del 68, sorprendido por esa paradoja. Allí donde la prosperidad económica había eliminado las penurias por la más estricta supervivencia, tenía lugar la aparición de cierta infelicidad producida por un hastío desconocido: el que provocaba la seguridad y el ambiente confortable de los hogares burgueses. Y, con él, la irrupción de una violencia que amenazaba con destruirlo todo.

Fotograma de 'La boutique', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘La boutique’, de Luis García Berlanga.

Llevamos 50 años tomando nota de ese hastío, en el contexto apacible de la sociedad del bienestar. Un hastío que evitamos, del que pretendemos desprendernos, por distintos medios vinculados al consumo trufado de emociones fuertes que nos hagan vivir experiencias únicas. Experiencias que en el ámbito privado de las relaciones humanas conllevan, también, esa búsqueda de placer que, con el tiempo, deviene confortable, en rima con lo aburrido. “Tanto hablar del sexo, el sexo, y al final el sexo qué es, un aburrimiento”, señala Ricardo, el protagonista de La boutique.

Precisamente tomando como referencia esta película de Luis García Berlanga, en diálogo con Peppermint Frappé, de Carlos Saura, ambas de 1967, la Cátedra Berlanga aborda esa paradoja del bienestar ligado al hastío y la violencia. Películas enmarcadas en ese periodo de rebeldía juvenil, hoy de nuevo celebrado, con las que se pretende someter a debate la tensión que se percibe entre lo masculino y lo femenino, el orden apacible y la necesidad de violentarlo.

Fotograma de 'Peppermint Frappé', de Carlos Saura.

Fotograma de ‘Peppermint Frappé’, de Carlos Saura.

Las XVIII Jornadas de Historia y Análisis Cinematográfico de la Cátedra Berlanga reúne a diversos expertos y profesionales del audiovisual en el Palacio de Colomina de Valencia, durante los días 3 y 4 de diciembre, con el fin de arrojar algo de luz sobre tan espinoso asunto. Las jornadas están organizadas por la Universidad CEU Cardenal Herrera, el Institut Valencià de Cultura y la Fundación Aisge, en colaboración con la Asociación Cultural Trama y Fondo.

El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús González Requena, abrirá el encuentro con la ponencia ‘Máquinas crueles’, en torno a la película ‘La boutique’, plagada de personajes cuyas intenciones malévolas darán pie a toda una serie de maquiavélicos desencuentros. Luis Martín Arias, profesor de la Universidad de Valladolid, planteará su análisis de ‘Peppermint Frappé’ como un diálogo entre lo clásico y lo moderno, «lo viejuno y lo cool» asociado a la propia bebida como metáfora de las propias relaciones personales que se establecen en la película de Saura.

Fotograma de 'La boutique', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘La boutique’, de Luis García Berlanga.

El crítico de cine Jorge Castillejo se centrará en la guerra de sexos que en su opinión subyace en el film de Berlanga, mientras que el director de cine Óscar Aibar pondrá el acento en la influencia que la dupla Azcona-Berlanga ha ejercido en los directores españoles actuales, entre los cuales se incluye a él mismo, seguidor de ese humor «ácido, inteligente y que ha elevado el costumbrismo español a obra de arte», según sus propias palabras.

Paco Belda, director de fotografía en ‘Jota de Saura’, dibujará el perfil de la luz que caracteriza el universo del autor de ‘La Caza’, rastreando la huella de quienes han contribuido con su trabajo a subrayar ese aspecto de sus películas, como José Luis Alcaine, Teo Escamilla, Vittorio Storaro o el propio Luis Cuadrado, encargado de esa fotografía en ‘Peppermint Frappé’. La doctora en Historia del Arte, Maite Ibáñez, destacará la obra de Antonio Saura, hermano del cineasta, que aparece en ambas películas de las jornadas, para mostrar el carácter rebelde de su pintura, en rima con el propio espíritu de Mayo del 68 que actúa como trasfondo.

Para todos aquellos interesados en participar en las jornadas de la Cátedra Berlanga, deberán inscribirse en las siguientes direcciones de correo: besileso@uchceu.es o salvatm@telefonica.net. Las plazas se adjudicarán por riguroso orden de inscripción, la cual es gratuita y con derecho a certificado de asistencia.

Fotograma de 'Peppermint Frappé', de Carlos Saura.

Fotograma de ‘Peppermint Frappé’, de Carlos Saura.

Ilustrando personajes valencianos

Ilustres Valencians Il.lustrats, de Migue Martí y Judith Coronado
Estudio 64
C/ Benicolet 2. Valencia
Del 12 de enero al 9 de febrero de 2016

Ilustres Valencians Il.lustrats, del diseñador Migue Martí y la historiadora Judith Coronado, comprende una cuidada selección de personajes valencianos nacidos entre los siglos XIX y XX, destacados por su aportación al arte y a la cultura. Personajes caídos en el olvido o, en muchos casos, desafortunadamente desconocidos, rescatados por dos jóvenes valencianos interesados en la historia, la cultura y el arte que define nuestra identidad.

Migue Martí  diseñador gráfico y natural de Ontinyent, crea un proyecto que aglutina diseño y cultura, “La ilustración es una herramienta perfecta para sintetizar formas y recordar nuestros referentes”. La historiadora Judith Coronado, también del mismo pueblo que el diseñador, desarrolla las biografías que acompañan a las ilustraciones, con las que trata de dar a conocer las características principales de nuestros ilustres valencianos. Busca ser “un texto sencillo que incite a la investigación para dar respuesta a muchas curiosidades”, ese es el objetivo de los dos ontinyentins. Rescatar del olvido el arte y la cultura de los últimos dos siglos y utilizar a nuestros referentes valencianos para reivindicar el arte y la cultura de nuevo, a través del diseño y la investigación. Una aportación imprescindible a la formación de nuestra identidad.

Diseño de Joan Fuster. Imagen cortesía Estudio 64.

Diseño de Joan Fuster. Imagen cortesía Estudio 64.

Según afirman los autores, la selección de personajes fue un arduo trabajo ya que, “todos ellos nos parecían muy interesantes y nos parecía decisiva su aportación”. Aseguran haber aprendido mucho haciendo el trabajo y lo que es más importante, haber disfrutado en su desarrollo, durante los casi dos años que ha durado el proceso de ilustración e investigación. Según Martí, “ha sido toda una aventura buscar imágenes de todos los personajes para convertirlos en diseño, hacer de esos retratos antiguos ilustraciones ha sido un trabajo enriquecedor y divertido”. El ilustrador utiliza pequeños guiños a los personajes como es el caso de las teclas de piano que hacen a su vez de pestañas de Amparo Iturbi o de la nota musical que adorna el pelo de Lucrezia Bori. “Muchos personajes no tenían prácticamente rasgos característicos y tuve que jugar de manera hábil con ciertos recursos a modo de pista. En el caso de los hombres he trabajado mucho con rasgos evidentes como bigotes, barbas o sombreros. Pero reconozco que ilustrar a muchos de los personajes ha sido un reto”.

En el libro encontramos desde personajes tan conocidos como el escritor y político Blasco Ibáñez o el pintor y artista gráfico Josep Renau, hasta cineastas como Luis García Berlanga y cantantes como Bruno Lomas o Nino Bravo, pasando por escritores y gramáticos que tanto han hecho por la lengua y la cultura como Enric Valor o Joan Fuster.

En cuanto a las mujeres, como indica Judith Coronado, solo forman el 25 % del libro ya que fue un trabajo costoso encontrar más y añade “desafortunadamente las mujeres no tenían un espacio en igualdad al de los hombres para poder desarrollar con libertad sus profesiones. A las trabas políticas y sociales se les sumaba el mero hecho de ser mujer”. Aun así destacan en el libro personalidades de todos los ámbitos como la escritora Amalia Fenollosa, la ginecóloga Concepción Aleixandre, la soprano Lucrecia Bori, la militante feminista Pura Arcos, la pintora Juana Francés de la Campa o la bailarina Olga Poliakoff.

Diseño de Joaquín Sorolla. Imagen cortesía Estudio 64.

Diseño de Joaquín Sorolla. Imagen cortesía Estudio 64.

El libro consta de 95 ilustraciones, susceptibles de estar colgadas en cualquier rincón de la casa y esconde 95 biografías que nos sirven para adentrarnos en el contexto económico, político y social de finales del siglo XIX y el siglo XX. Como si de la Nouvelle Historie se tratase, el lector puede conocer su pasado a través de la historia de las mentalidades que fijará en su recuerdo de forma gráfica gracias a la peculiaridad de las ilustraciones de Migue Martí.

Con este libro el diseñador e ilustrador  Migue Martí y la historiadora Judith Coronado, obtienen su objetivo que es conocer quien somos y de dónde venimos, para poder entender y valorar nuestra identidad como valencianos.

El próximo jueves 12 de enero, algunas de las ilustraciones de Migue Martí colgaran de las paredes de Estudio 64, librería-galería especializada en ilustración, en la Plaza de Benimaclet de Valencia. Una exposición dedicada al trabajo de selección e investigación de los personajes así como a los procesos de bocetaje y diseño de las ilustraciones. La exposición permanecerá en Estudio 64 hasta el jueves 9 de febrero.

En busca del paraíso perdido

Malestar y cine: del desencanto a los espacios encantados
Cátedra Berlanga
Organizan: Universidad CEU Cardenal Herrera y CulturArts IVAC
Colabora: Asociación Cultural Trama y Fondo
Lugar: Palacio de Colomina (C / Almodí, 1. Valencia)
Días: 12 y 13 de diciembre de 2016
Inscripción: besileso@uchceu.es y elcanos@uchceu.es  y 961369000 ext. 2325 / 2322)

Decía Henry David Thoreau, y hablamos de mediados del siglo XIX: «Este mundo es un lugar de ajetreo. ¡Qué incesante bullicio! Casi todas las noches me despierta el resoplido de la locomotora. Interrumpe mis sueños. No hay domingos. Sería maravilloso ver a la humanidad descansando por una vez. No hay más que trabajo, trabajo, trabajo».

Fotograma de Calabuch, de Luis García Berlanga.

Fotograma de Calabuch, de Luis García Berlanga.

Pocos años más tarde, Sigmund Freud se hace eco de un texto de W. Erb, en el que se ponía igualmente de manifiesto el hastío por esa aceleración de la vida moderna: «Las necesidades individuales y el ansia de goces han crecido en todos los sectores; un lujo inaudito se ha extendido hasta penetrar en capas sociales a las que jamás habían llegado antes; la irreligiosidad, el descontento y la ambición han aumentado en amplios sectores del pueblo…todo es prisa y agitación».

El desencanto que actualmente se percibe en las sociedades desarrolladas tiene, pues, un largo prólogo. Parece como si el propio avance de la ciencia y la tecnología, al tiempo que permite satisfacer las necesidades básicas de supervivencia que luego se extienden al ocio y el consumo, hubiera generado a su vez un malestar derivado del propio éxito. De manera que la luz del progreso ha ido proyectando en paralelo inquietantes sombras.

Captain Fantastic, de Matt Ross.

Captain Fantastic, de Matt Ross.

Para desembarazarnos de ellas, como efecto colateral, han surgido a su vez visiones acerca de lugares soñados donde reina la paz y la seguridad. Espacios utópicos como los descritos por Thomas More en su libro precisamente titulado ‘Utopía’, que este año celebra su quinto centenario, al tiempo que se llevan al teatro, la televisión y el cine obras que tienen a la utopía como trasfondo palmario. Tales son los casos de ‘Utopía’, de Zeroalaizquierda Teatro, la serie de TV del mismo nombre en Channel 4 o ‘Captain Fantastic’, la reciente película de Matt Ross en torno a un padre, encarnado por Viggo Mortensen que decide criar y educar a sus hijos en un bosque alejado de la civilización.

Ronald Colman en 'Horizontes perdidos', de Frank Capra.

Ronald Colman en ‘Horizontes perdidos’, de Frank Capra.

La Cátedra Berlanga promueve junto al IVAC La Filmoteca de CulturArts, en colaboración con la Asociación Cultural Trama y Fondo, unas jornadas de cine que pretenden abordar en el Palacio de Colomina los días 12 y 13 de diciembre esas utopías surgidas en el seno de la sociedad del malestar. Para ello, se someterán a análisis dos películas sintomáticas de ese anhelo, tomando como referencia ‘Calabuch’, de Luis García Berlanga, en fructífero rozamiento con ‘Horizontes perdidos’, de Frank Capra.

Jesús González Requena (Universidad Complutense de Madrid), Antonio Lastra  (Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá), Luis Martín Arias (Universidad de Valladolid) y José Luis Castro de Paz (Universidad de Santiago de Compostela) son los encargados de analizar las luces y sombras de esos espacios anhelados en ambas películas. También participan en las jornadas los directores valencianos Paco Plaza y José Enrique March, que hablarán de las resonancias berlanguianas en el cine español, en una encuentro moderado por Rafael Maluenda (Berlanga Film Museum).

El Shangri-La de 'Horizontes perdidos', de Frank Capra.

El Shangri-La de ‘Horizontes perdidos’, de Frank Capra.

Carmen Senabre (Universitat de València), y Amparo Zacarés y Nieves Alberola, ambas de la Universitat Jaume I de Castellón, ofrecerán diferentes puntos de vista en torno a la obra de Berlanga. Todos aquellos interesados en participar en las jornadas deberán inscribirse a través de los siguientes correos: besileso@uchceu.es y elcanos@uchceu.es o bien llamando al teléfono 961369000 (ext. 2325/ 2322). Las plazas son limitadas y serán cubiertas por orden de inscripción.

Edmund Gwenn en 'Calabuch', de Luis García Berlanga.

Edmund Gwenn en ‘Calabuch’, de Luis García Berlanga.

 

El Mediterráneo conflictivo en pantalla

Ciclo de películas sobre el Mediterráneo
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

La Filmoteca presenta un ciclo de cinco películas sobre el Mediterráneo con motivo de la exposición ‘Entre el Mito y el Espanto: El Mediterráneo en conflicto’ que se exhibe en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) hasta el próximo 3 de julio. Organizada en colaboración con el IVAM, esta selección de películas rodadas en diversos países mediterráneos presenta en la última semana de mayo dos películas producidas en el Magreb en épocas muy distintas.

Los balizadores de Dios.

Los balizadores del desierto, de Nacer Khemir. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

El ciclo se inició el  martes 24 de mayo, con la proyección en la sala Berlanga de la película tunecina ‘Los balizadores del desierto’ (1984) de Nacer Khemir. Ganadora de la Mostra de Cinema del Mediterrani de València en 1984,  es una fábula llena de lirismo que rinde homenaje al esplendor de la cultura árabe y que destaca por el carácter casi pictórico de sus encuadres.

Los caballos de Dios.

Los caballos de Dios, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

‘Los caballos de Dios’ (2012) de Nabil Ayouch por su parte, es una producción marroquí, con participación francesa y tunecina, que cuenta cómo dos hermanos que viven en los barrios más pobre de Casablanca se convierten en terroristas islámicos. La película es una interpretación libre de los atentados terroristas que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

En la primera quincena del mes de junio está prevista la proyección de dos clásicos del cine europeo de la década de los cincuenta ‘Stromboli, tierra de Dios’ (1949) de Roberto Rossellini y ‘Calabuch’ (1956) de Luis García Berlanga. También podrá verse el documental  ‘Algèria, el meu país’ (2012) de Juli Esteve.

 

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.