Luis Galbis: Paseo por la ciudad imaginaria

‘Entre tu casa y la mía’, de Luis Galbis
Lanevera Gallery
Puerto Rico, 46. València
Del 17 de septiembre al 16 de octubre 2020
Martes 8 de septiembre

Lanevera Gallery apaga el congelador donde el confinamiento paralizó su actividad  y enciende los motores de la nueva temporada proponiendo un paseo por una ciudad irreal concebida por el polifacético artista olivense Luis Galbis Fuster. ‘Entre tu casa y la mía’ reúne entre 25 y 30 ilustraciones sobre papel y cerámica que plasman su característico estilo de trazo limpio y deliberada simplicidad infantil. Este proyecto lo culminó en un par de meses a más de 30 grados de temperatura y está pensado ‘ex profeso’ para  la sala de Lanevera.

Luis Galbis,
Luis Galbis, como parte de su propia obra. Imagen cortesía de Lanevera y Galbis.

“Se trata de un pequeño paseo por una ciudad inventada, una serie de obras inspiradas en algunos de los rincones que cada uno guarda en su memoria y que son capaces de evocar recuerdos y sentimientos”, dice Galbis. “Los espacios que transitamos quedan impregnados de nuestras vivencias convirtiéndolos en parte de nuestra historia personal. Cuando caminamos construimos un mundo propio, aunque muchas veces recorramos nuestros trayectos diarios de forma automática. Los espacios que nos separan son también los que nos unen”.

El Mercado Central es el único referente reconocible a primera vista en este recorrido casual, en el que también se esconde un fragmento de Oliva su ciudad natal. Así, el viaje por la ciudad imaginaria se materializa en un conjunto de obras propuestas a modo de retablo cerámico resultando una cartografía de los afectos.

Obras realizadas sobre papel y azulejo nos detallan los pequeños rincones del día a día que modelan nuestras vidas y las hacen propias, uniéndonos a su vez a las del resto del colectivo al que pertenecemos. Un dato digno de mención. Los azulejos fueron rescatados de la casa de la abuela del artista, además de una serie de tejidos a los que espera dar uso, pues Galbis es muy diestro con la aguja e hilo.

Obra de Luis Galbis. Imagen cortesía de Lanevera y Galbis.

“Me gusta hacer un poco de todo, combinar la escultura e ilustración con el diseño», comenta. «Me encantaría ampliar mi campo creativo diseñando escenografías, juguetes o textiles. Mi madre era diseñadora y creo que de su influencia procede mi obsesión por las casas. Disfruto dibujándolas, decorándolas e imagino quiénes viven en ellas. De niño jugaba a hacer planos de viviendas”.

 Después de residir cinco años y medio en Madrid, donde trabajó en varias agencias de publicidad como ilustrador, Galbis ha regresado a la ‘terreta’ para conectar con las raíces y desarrollar su carrera de artista autónomo, polivalente y mestizo en lo que a materiales se refiere. “Soy mal dibujante, y consciente de ello no me siento ante una impoluta página en blanco a hacer filigranas, sino que improviso sobre la marcha”.

Tarjeta de presentación de la muestra de Luis Galbis en Lanevera Gallery.

Es titulado en Artes Aplicadas a la Escultura por la ESAD, Licenciado en BBAA y Máster en Diseño e Ilustración por la UPV. Cuando estuvo en Lisboa en un Erasmus su pasión por la escultura derivó, a través del grabado hacia la ilustración pero sus trabajos poseen cierta tridimensionalidad matérica. Otra de sus facetas es la de ilustrador de portadas. Ha trabajado para los sellos valencianos Llibres de la Drassana y Editorial Sendemá. También ha realizado exposiciones en València, Madrid y Lisboa. Uno de sus proyectos preferidos es ‘Los hombres frívolos’ que realizó en equipo con Blanca Amorós y Juan Evaristo Boix, un conjunto de esculturas, fotos, pinturas y textos.

Con el fin de  facilitar el acceso del público manteniendo las distancias de seguridad, la exposición se inaugurará en dos fases las tardes del jueves 17 y el viernes 18 de 18 a 21 horas. Estará abierta hasta el viernes 16 de octubre de 2020 en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 de lunes a viernes.

Obra de Luis Galbis. Imagen cortesía de Lanevera y Galbis.

Bel Carrasco

«Mis dibujos deconstruyen una masculinidad caduca»

Una idea que no resultó ser tan buena, de Marín López Lam
Lanevera Gallery
Puerto Rico, 46. Valencia
Hasta el 28 de marzo de 2020

La primera impresión al entrar en la exposición de Martín López Lam, que se puede ver en Lanevera Gallery, ‘Una idea que no resultó ser tan buena’,  es vértigo visual. Como estar dentro de una gran caja forrada de imágenes que no dejan respirar al blanco ni al ojo. A media distancia, la vorágine. Si te acercas, la delectación morbosa de descubrir las obsesiones y leiv motivs de un creador impetuoso que avasalla la mirada y provoca a la retina: kebabs, gatos, hombres monstruosos y fálicos, violencia y tensión. Tras el éxito de ‘Las edades de la rata’, López Lam  piensa hacer una historia de ciencia ficción rural, porque «las historias de ciencia ficción siempre son urbanas y apocalípticas, pero seguro que al campo también llegará el fin del mundo», comenta

La exposición reúne unas ochenta serigrafías y dibujos realizados los últimos tres años y como señala el autor, resulta  complicada detectar un hilo conductor, ya que en la serigrafía tiende a la síntesis, mientras que en el dibujo cada vez llena más el papel de lineas y manchas. «Sin embargo, en  ambas hay un impulso por acumular, por construir a partir de trozos provenientes de diferentes partes: trozos de papel, dibujos japoneses, cómics, grabados, etcétera. Un poco ser un Diógenes visual producto de una adicción hacia las imágenes. En los dibujos, a pesar de no contener una historia concreta, hay cierto hilo narrativo que puedes llegar a seguir. Un conflicto producto del choque entes o culturas. No son conflictos ficticios, los referentes usados salen de crónicas de indias y cuadernos de viaje, son conflictos que siguen vigentes, aunque en planos lejanos».

Obra de Martín López Lam. Imagen cortesía de Lanevera.

En cuanto a la temática de sus dibujos, la describe como reminiscencias de cosas que pertenecen a otros tiempos. «Muchas veces pienso que sonla decostrucción de una masculinidad caduca, frustrada e incapaz de entender que los tiempos han cambiado», dice. «Me gusta que mis dibujos ironicen sobre esto. Por ejemplo, los kebabs, que son como el camino inverso a la escena de los Monthy Python donde comentan lo bueno que ha aportado el imperio romano a las sociedades conquistadas. Los kebabs son el último gran aporte de las culturas foráneas a una envejecida sociedad europea».

En vista del título es inevitable preguntaele qué idea resultó no ser tan bena. «¡Tantas! Ir a Hacienda a que te ayuden a hacer la declaración de la renta y que terminen liándotela más, o dar entrevistas y que luego ponga de titular una frase que suelta suena ridícula, o errar con los ingredientes para la paella, o hacer una broma que nadie comprende,  o subir fotos de tus cosas a instagram con la esperanza de generar likes, o confiar nuestra vida a los algoritmos. Estamos llenos de ideas buenas, banales y bien intencionadas que, al final se vuelven en nuestra contra».  

Obra de Martín López Lam. Imagen cortesía de Lanevera.

No es fácil resumir la trayectoria artística de este peruano (Lima, 1981) afincado en Valencia hace años. Como uno de sus dibujos está plagado de pequeños detalles que funcionan por acumulación. Autor de cómics como Las edades de la rata, Premio Fnac-Salamandra Graphic 2018, alabado por la crítica, editor y gestor de eventos como el festival Tendetes es todo un hombre orquesta.

«Cuando me preguntan por mi oficio digo que soy dibujante, cuando tengo que llenar un formulario pongo ilustrador, en hacienda me doy de alta como artista torero», bromea. «Aunque las últimas actualizaciones que tuve fueron de programador web y luego de educador/mediador. En realidad no se que soy, llevo un cacao mental. Es lo que ahora llaman ser multitasking pero lo que mi madre llamaba ser aquello que puedas hacer para ganarte la vida o porque es necesario hacer, lo que en la península vendría a llamarse ser un chapucillas. Soy un farsante».

Obra de Martín López Lam. Imagen cortesía de Lanevera.

Sobre sus técnicas de taller confiesa sin rubor que el color lo lleva fatal. «Nunca se donde ponerlo. Al final intento reducirlo pensando que menos es más y, además, más fácil, pero no. En la serigrafía sucedió que antes tenía el taller en casa y no podía insolar pantallas, y por no gastar dinero en hacerlas en un taller externo, empecé a utilizar máscaras de papel como plantillas. La técnica se la copié a unos serigrafistas peruanos que hacen carteles de música popular. Luego como no tenía paciencia para mezclar colores hasta dar con el que buscaba (cocinar el color), empecé a utilizar los colores básicos componiéndolos y combinándolos con superposiciones», concluye Martín Lam.

Obra de Martín López Lam. Imagen cortesía de Lanevera.

Bel Carrasco