La cultura es necesaria, el dinero también

Russafa Escènica
Diferentes espacios de València
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Lunes 21 de septiembre de 2020

La directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, no se cansa de repetir que la cultura es necesaria, además de segura, en estos tiempos de incerteza por culpa del coronavirus. “No es un lujo”, subrayó, para combatir esa otra creencia extendida como si fuera un mantra dañino. “Tenemos que lanzar un mensaje tranquilizador y real”, añadió.

“Hemos de reinventar la vida”, apuntó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, institución que, desde un principio, ha venido apoyando el festival de otoño Russafa Escènica, que cumple su décima edición, a la que sus responsables han llegado “más agotados que nunca”, resaltó Jerónimo Cornelles, su director artístico.

Russafa Escència
Representantes institucionales y responsables de Russafa Escènica, en el claustro de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica es un claro ejemplo de esa necesidad de cultura de la que ha venido mamando todo el equipo del festival, cuando los tiempos no eran nada propicios, si es que los han existido en algún momento para todos cuantos se dedican a promoverla.

Por eso, desgastados por nadar a contracorriente, proclaman que esa necesidad cultural ha de estar acompañada del dinero correspondiente y, sobre todo, a tiempo. “Todavía no han salido las ayudas institucionales, por eso en cualquier momento nos podemos caer. Todo este escenario se puede ir al garete”, aseveró Cornelles, que con un presupuesto estimado de 220.000€ (frente a los 150.000 de la edición anterior), apenas disponían de una cantidad irrisoria para costearlo cuando solo faltan dos días para ponerlo en marcha.

“No sabemos a fecha de hoy si vamos a cobrar por un año de trabajo”, agregó Cornelles, extendiendo esa incertidumbre a los artistas, compañías y trabajadores que ya han realizado su labor y esperan el cobro. De ahí que lanzara el mensaje, que también se viene repitiendo a lo largo del tiempo, que las instituciones perdieran “esa rigidez burocrática que las caracteriza”.

Dicho lo cual, el director artístico de Russafa Escènica también quiso valorar positivamente la implicación de todas las instituciones que colaboran con el festival, desde la propia Dirección General de Cultura y Patrimonio, al Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, pasando lógicamente por la propia Universitat de València, Ayuntamiento, SGAE Comunitat Valenciana, Fundación Bancaja, así como responsables de las salas de teatro que acogen diversas obras de la programación, como Espacio Inestable, Sala Off o Teatro Círculo.

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica por cortesía del festival.

La gran novedad de este año, impulsada para contrarrestar el daño presencial ocasionado por el covid-19, es la digitalización de los contenidos del festival. Las obras incluidas en la programación han sido grabadas con gran calidad, para que puedan ser vistas en formato online a finales de octubre a través de la plataforma stagein.tv.

La obligada reducción del aforo, para cumplir las medidas de seguridad, será de esta forma compensado con la proyección digital de todos los espectáculos, que se podrán ver en régimen de alquiler durante 24 horas por un módico precio, dependiendo de las características de cada obra. “El 75% de la recaudación será para los artistas”, precisó Cornelles.

La disminución del número de espectáculos (de los 10 viveros se pasa a cinco) también conlleva una nota positiva: “Ahora pagamos el doble de caché”, resaltó Cornelles, quien subrayó que contaban con “el presupuesto más caro de la historia del festival”, parte del cual se lo lleva la novedad del costoso proceso de digitalización.

Aunque el 50% del aforo ya estaba vendido, a dos días del arranque del certamen, lo cierto es que ahora se ha pasado de las 10.200 entradas vendidas la pasada edición, a las 3.000 actuales, por aquello de haber tenido que reducir en ocasiones cada espectáculo de 35 a 5 espectadores. “Y eso nos hiere de muerte económicamente”, remachó el director artístico de Russafa Escènica.

Un momento de la presentación del festival de otoño en el Aula Magna de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Amoraga reconoció que la pandemia y el confinamiento posterior les había “pillado con el pie cambiado”, pero que, “dentro de la lentitud”, dijo que se estaban “afrontando los cambios”. De hecho, frente al cansancio de Cornelles y su equipo, la directora general de Cultura y Patrimonio quiso lanzar de nuevo un mensaje de optimismo: “Se van a anunciar medidas de choque, que también afectan al mundo de la cultura”, refiriéndose al debate sobre el estado de la Comunitat Valenciana que en esos momentos se celebraba en Les Corts con el presidente Ximo Puig a la cabeza.

Ariño, en su escrito explicativo sobre los ‘Deseos’ del lema que aglutina temáticamente los espectáculos del festival, animó a realizar una “taxonomía” de dichos deseos, en el contexto de una sociedad de consumo que pretende alcanzarlos sin demora.

Cornelles se limitó a decir que había circo, danza, música y una gran diversidad, “con ética y estética”, al tiempo que señalaba que había “tantos deseos como seres humanos”, pero que puestos a resumir esa diversidad se decantaba, “sobre todo”, por el “deseo de ser feliz”. Felicidad que tiene sus peligros, por utilizar la metáfora empleada por Amoraga: “La cultura tiene sus riesgos y es que te puedes morir de placer o de risa”.

Cartel anunciador de la obra ‘Los de arriba’, de Adrián Novella. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Entre los espectáculos que pueden provocar esa “muerte” por exaltación de los sentidos, está el Invernadero que Adrián Novella dirige en la Sala 7 del Teatro Rialto, bajo el título de ‘Los de arriba’. En él, unos jóvenes festejan, con las pertinentes medidas de seguridad, la vuelta a la normalidad tras la pandemia, cuestionando el futuro que les aguarda.

Y entre los interrogantes, el siguiente: “¿Importa más la salud o la economía?” Cornelles se atrevió a dar una respuesta: “Para mí, la salud, aunque un economista seguramente se inclinaría por lo segundo”. Esa dialéctica entre salud, en este caso cultural, y el dinero asociado a la necesaria y básica economía doméstica, también forma parte del trasfondo que subyace en Russafa Escènica, cuyo futuro está en el aire. ¿O no? “Se seguirá haciendo, porque todas las instituciones haremos el esfuerzo para que continúe”, concluyó Ariño.  

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica, por cortesía del festival de otoño.

Salva Torres

El cómic planta cara a la COVID

IX Jornadas del Cómic de València
Centre Cultural La Nau
Universitat, 2. València
Del 18 al 20 de septiembre
Miércoles 16 de septiembre de 2020

Hasta última hora no estuvo claro si se podrían celebrar o no, pero los héroes del cómic han unido sus capas mágicas creando una cúpula protectora bajo la que podrán reunirse sus seguidores con máxima seguridad, tanto si llueve como si luce el sol. Será del 18 al 20 de septiembre en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, foco de la IX edición de las Jornadas del Cómic de Valencia, organizadas por ASOVALCOM (Asociación Valenciana del Cómic) con el apoyo del Aula de Cómic del Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València y la Cátedra de Estudios del Cómic Fundación SM-UVEG.

“No queríamos renunciae al evento y para adaptarlo a la situación hemos reducido el programa eliminando los aspectos más comerciales y centrándonos en la exposición y las charlas», explica Álvaro Pons director de l’Aula de Cómic. «Como no es fácil invitar a autores de fuera, daremos mayor visibilidad a los valencianos».

cómic
Cartel de las IX Jornadas de Cómic de Valencia, obra de Juanjo Cuerda. Imagen cortesía de La Nau.

El magnífico cartel de Juanjo Cuerda incluye, además de un homenaje obvio a Albert Uderzo, un conjunto de claves para iniciados en el universo de las viñetas que sólo los más audaces podrán descifrar. «Mi idea era plasmar los cómics que marcaron nuestra infancia y así se puede ver el casco de Asterix o un libro de Tintín», explica Cuerda miembro del consejo de redacción de la revista ‘El Jueves’.

«En mi perfil de facebook hice una pequeña encuesta para buscar otras fuentes y también he utilizado referentes propios como la piña, cuya forma me fascina desde niño o  un coche de bomberos de juguete en referencia a mi hermana que es bombera o la niña cazavampiros, uno de mis personajes en ‘El Jueves'». Uno de los  aciertos del cartel son las siluetas luminosas con forma de heroina con capa que proyecta la pantalla de luz sobre la pared. En resumen «un cartel para leer además de ver», como indica Pons.

‘Commando #5351. V for Vitoria’, de Manuel Benet. Imagen cortesía de La Nau.

Las jornadas este año se celebran bajo estrictos protocolos de seguridad sanitaria, con un límite de aforo de 80 personas y al aire libre, lo que permiten disfrutar del encuentro e intercambio con tranquilidad. El programa se centra en las charlas con autores y en la exposición:  Comando DDT contra los vampiros. El tebeo de género español, de la escuela Bruguera a Sergio Bleda pasando por las agencias.

Ubicada en la Sala Estudi General de La Nau, dicha muestra refleja la importancia del cómic de género en la historieta española, desde los tebeos humorísticos de la Escuela Bruguera de los años cincuenta y sesenta al cómic género de autor que se desarrolla a partir de los noventa, pasando por el género de aventuras que en los setenta popularizó en Europa toda una generación de autores que, desde las agencias artísticas, vieron su autoría silenciada.

Ilustración para la portada de ‘Tio Vivo’ nº 17, de José Peñarroya (Editorial Burguera).

En ese primer ámbito se exhibirán obras de autores como Cifré, Conti, Vázquez, Escobar o Peñarroya, mostrando incluso la primera página dibujada por Francisco Ibáñez para su popular serie ‘Mortadelo y Filemón’. El cómic de aventuras estará representado por la obra del valenciano Manuel Benet, dibujante cuya obra tuvo gran éxito en países como Reino Unido, Alemania o Suecia. Por último, el cómic de autor estará representado por Sergio Bleda, un autor cuya obra ha tenido gran éxito en España y Europa.

Además de la exposición, abierta hasta el 29 de noviembre, las jornadas volverán a ser un espacio de diálogo entre los autores y el público. Se celebrarán en el claustro de la Nau una serie de charlas con autores invitados: Pedro Cifuentes, Calpurnio, Paco Roca, Sergio Abad, Sergio Meliá, Juan Manuel Muñoz Chueca, Pedro Porcel, Sergio Bleda, Paco Zarco, Laura Pérez, Manuel Benet o Rafa Fonteriz, que firmarán ejemplares de sus creaciones.

Ilustración para la portada ‘El baile del vampiro, nº 2, de Sergio Bleda.

MAKMA

Un ‘Paréntesis’ en nuestras vidas

DocuVir.20
Certamen de cortometrajes online
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Jueves 23 de julio de 2020

Cómo contar lo máximo sobre la situación de obligado enclaustramieno con los mínimos medios. Era el desafío que planteaba el proyecto DocuVir.20, un certamen de cortometrajes online que el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València y la Fundación General de la Universitat lanzaron el pasado mes de abril sobre la COVID-19 y las nuevas formas de sociabilidad y solidaridad desarrolladas durante la pandemia.

Con gran éxito de participación se seleccionaron un total de 54 obras, muestra de la gran diversidad de trabajos presentados, entre los que se encuentran cortos documentales, de ficción, experimentales y de animación, algunos firmados por destacados autores del cortometraje español.

Tras un proceso de unos cuatro meses llega la hora de conocer a los ganadores del Premio al Mejor Cortometraje y Premio del Público. ‘Paréntesis’, dirigido por la argentina Samira Karki y el colombiano Sebastián Londoño, se ha llevado el galardón a Mejor Corto premiado con 350 euros, mientras que la pieza más votada por el público ha sido ‘Galletas’, del sevillano Julio Casielles.

‘Paréntesis’, de Samira Karki y Sebastián Londoño. Imagen cortesía de La Nau.

Samira Karki y Sebastián Londoño trabajaron a distancia con la ayuda de varios compañeros que les enviaron imágenes y reflexiones desde diferentes partes del mundo.»El corto surgió de la imperiosa necesidad de relatar este momento que atravesamos», dice Karki. «Me parecía increíble pensar que la ficción queda pequeña muchas veces frente a estos sucesos de la vida real. Entonces se nos ocurrió empezar a hablar a nuestras amistades que estaban viviendo esto en distintas partes del mundo y que cada uno, en sus salidas permitidas o incluso desde sus propias casas, filmasen con sus celulares imágenes que para ellos representasen este momento tan particular”.

La cineasta ganadora detalla que “fue un proceso creativo interesante y nuevo. Entendimos que mucha gente ajena al cine y sin conocimientos previos es capaz de generar planos hermosos y transmitir mucho con las imágenes. Comprendimos que lo que estábamos viviendo era interesante y urgente para documentar. Por último, entendimos que este sentimiento era universal, que estábamos en la misma sintonía: vulnerables e interpelados por este momento de ‘paréntesis’ en nuestras vidas”.

‘Galletas’, de Julio Casielles. Imagen cortesía de La Nau.

El Premio del Público, dotado con 150 euros, es para ‘Galletas’, que recibió casi 400 votos de los cerca de 3.500 emitidos en total. Se trata de un corto de ficción dirigido por Julio Casielles y producido por Nucelar Films, que ahonda en la virtualización de las relaciones personales a consecuencia de la pandemia y da cuenta, en clave de comedia, de la capacidad de adaptación del ser humano y su empeño en seguir demostrando amor y aprecio hacia sus seres queridos pese a la distancia y la soledad impuestas por el confinamiento.

Además, se ha concecido un Accésit a ‘Metros/horas’, de la estudiante valenciana de Comunicación Audiovisual Ángela Sanz, una original propuesta de indudable calidad técnica en la que la protagonista, atrapada entre las paredes de su casa en el día 50 de cuarentena, sufre una distorsión de la percepción espacio-temporal, rodeada de sonidos cotidianos que se entremezclan en unos cuantos metros cuadrados en los que cualquier objeto se convierte en la puerta que abre la anhelada salida.

Imagen gráfica del cartel de DocuVir.20, obra de Patricia Bolinches.

De los más de 50 cortos seleccionados en esta primera edición de DocuVir.20, disponibles en el Canal de YouTube del Centre Cultural La Nau, 11 son los finalistas. Además de ‘Paréntesis’ y ‘Metros/Horas’, han sido escogidos por el Jurado Oficial: ‘Los días que pasan’ (Antonio Savinelli), ‘Al otro lado del charco’ (Borja Barroso), ‘Robot delivery’ (Ferran Carbonell), ‘A phone story’ (Nacho Errando), ‘Energía positiva’ (Nacho López Murria), ‘Resiliencia-19’ (Laura Cuenca), ‘Solo’ (Sendoa Cardoso), ‘Triaje’ (Teresa Barberena) y ‘Pánico en la habitación’ (Manuel Collado). 

DocuVir.20, cuya imagen es creación de la ilustradora y diseñadora gráfica valenciana Patricia Bolinches, es un proyecto del Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València a través del Aula de Cine y el Observatorio Cultural. Se plantea como un laboratorio de cortometrajes para la innovación sociocultural con vocación de continuidad, y prevé celebrar su segunda edición en 2021.

‘Paréntesis’, de Samira Karki y Sebastián Londoño. Imagen cortesía de La Nau.

“Las redes producen una polarización exagerada”

València Thinks Global. Imaginem el futur (25 de junio)
La Nau de la Universitat de València
Encuentro online con Daniel Innerarity y Margarita Soler
Moderador: Antonio Ariño
Viernes 3 de julio de 2020

“No me esperaba que fuera a ocurrir esto y con estas dimensiones”, empezó diciendo el filósofo Daniel Innerarity. “Esos primeros días de marzo yo creo que vivíamos más pendientes de la crisis catalana, de la conformación del nuevo gobierno en España, de la precampaña en algunas comunidades autónomas y, en el ámbito más local, de las Fallas y de la asistencia de muchos aficionados al Valencia al super partido que se celebraba en Milán también por esas fechas”, apuntó Margarita Soler, presidenta del Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana. Lo subrayaron a modo de preámbulo de lo que después fueron desgranando en torno a la pandemocracia y el coronavirus, tema que los reunió virtualmente en una nueva edición de ‘València Thinks Global. Imaginem el futur’, organizado por la Nau de la Universitat de València.

Como a Innerarity y a Soler, a muchos ciudadanos nos ha sucedido lo mismo: que entonces no adivinábamos lo que se nos venía encima y ahora, pasado un cierto tiempo, todavía buscamos explicaciones que nos ayuden a comprender tamaño confinamiento provocado por el coronavirus. Innerarity y Soler, moderados por Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, una vez descrita esa primera fase de estupor, fueron avanzando algunas interpretaciones. “Cuando empieza la pandemia, algún amigo me mandó una foto con una página de mi último libro, donde por lo visto digo que hay que tener en cuenta las futuras pandemias o las crisis financieras, y alguien me decía, tú ya lo sabías, y evidentemente no”, zanjó el autor de ‘Pandemocracia: una filosofía de la crisis del coronavirus’ (Galaxia Gutenberg), libro en torno al cual se articuló el encuentro.

Daniel Innerarity en un momento de su intervención.

“Lo que podía saber”, continuó, “es que nuestros sistemas políticos estaban muy mal preparados para la gestión de las crisis, fueran las que fueran. Segundo, que aunque esa crisis fuera, en buena medida, muy conocida, el contexto en el que se produce, de gran interacción, es realmente nuevo. De manera que sabía que iba a ocurrir algo que era imposible de predecir, pero nada más”.

“El comienzo de la pandemia viene de una parte del mundo donde la información no circula y entonces, probablemente, eso hizo que no lo valoráramos. Y hay otro factor que contribuyó a esta desvaloración y es el hecho de que vivimos un momento de la historia de la humanidad en el que nos creíamos menos vulnerables que nunca”, terció Soler. Y añadió: “Creíamos que la ciencia lo tenía casi todo controlado, al igual que las enfermedades, junto a una longevidad inaudita para la historia de la humanidad, y nos preocupaban más problemas como los robots humanizados. Nadie podía pensar que ante este virus, que conlleva una enfermedad tan letal y tan grave, la única solución que nos iban a dar era ponernos un trapito en la cara, lavarnos las manos y poner distancia”.

Margarita Soler en un momento de su intervención.

Para Innerarity, “el populismo desprecia la ciencia y hay al menos una parte del populismo que es terraplanista, muy despectivo del saber experto y que desprecia mucho el conocimiento; un populismo muy cateto”. Y una de las primeras cosas que esta crisis ha puesto en valor, según el filósofo, “es la importancia de la investigación, de la ciencia, del saber experto, en la toma de decisiones y la gestión de la crisis”. “A veces a la ciencia le pedimos más de lo que puede dar, porque la ciencia no consigue siempre satisfacer las expectativas que tenemos, y deberíamos prevenirnos frente a una futura decepción, que no tiene que ver con que haya o no vacuna, como con que la ciencia no es una disciplina humana que permita resultados en cuanto los demandamos”, apostilló.

Soler, Ariño e Innerarity en un momento del encuentro online.

Uno de los aprendizajes de la pandemia, según Soler, “es el valor de lo público”, al que aludió poniéndolo en relación con la escuela, siguiendo la estela del propio Innerarity. “Dejar a los niños en casa es lo más desigual que existe, porque existen muchas clases de casas y de familias y, por tanto, la socialización que supone la escuela es importante como elemento igualador. El espacio público se ha contraído más que nunca a lo privado. Hemos tratado de reproducir la vida social en casa. Esa frontera entre el espacio público y el privado se diluye. Y es una complejidad de nuestra democracia, por utilizar un término tuyo, para la cual nuestros modelos de democracias liberales no estaban preparados”, destacó la presidenta del Consell Jurídic.

“Era relativamente previsible que un terremoto de las características que estamos padeciendo dejara visibles nuestras vergüenzas, nuestras incoherencias, nuestras desigualdades, también alguna fortaleza porque no partimos de cero. Pero es evidente que las desigualdades que había se acrecientan, la subordinación de la mujer aumenta, y todo eso se agudiza”, explicó el autor de ‘La política en tiempos de indignación’. “Hace poco alguien llamaba la atención sobre el hecho de que la contaminación es lo único que va bien, porque cada vez hay menos, pero, claro, la solución no es parar el mundo, que lo hemos detenido de una manera brutal. Hemos metido el freno de mano con el coche a toda velocidad y, lógicamente, estamos dando vueltas”, agregó.

Maniquíes sin rostro en la calle. Foto: Makma

Margarita Soler se refirió también a la idea de Europa, “que sigue siendo válida y, aunque a suene a tópico, probablemente más necesaria que nunca”. Para luego precisar: “También es cierto que la Unión Europea carece de mecanismos de gestión eficaces. Requiere una estructura más federal. Un eurodiputado, en uno de esos discursos durante la pandemia que circulan luego por las redes, dijo que lo que tarda China en construir un hospital, nosotros tardamos no en celebrar una reunión, sino en convocarla. Europa está más pensada para consensuar cosas, que para decidir”.

Innerarity dijo que él siempre había concebido Europa “como un experimento, un laboratorio, en el que intentar la coherencia de algo que es muy difícil que sea coherente”. En su opinión, veníamos de mundos estatalmente organizados “y eso salta por los aires, de manera que nos encontramos en un mundo de fragmentos, de dispersión, de mala regulación, de corrientes informativas que no respetan las fronteras, pandemias a las que les da igual el derecho constitucional, y ese es el mundo que tenemos”. Dicho lo cual, se aventuró  a ofrecer una imagen positiva de esa Europa objeto de controversia: “En ese mundo surge una pequeña isla, un experimento ingenuo, voluntarista, torpe, lento, con retrocesos, avances y mezquindades de todo tipo que es la Unión Europea. Y a mí es un espacio en el que me gustaría vivir, no solo como ciudadano, sino también como filósofo que reflexiona sobre esto. Europa es el único lugar donde hoy en día se puede proceder exitosamente a una reconciliación de lo político, lo económico y lo social”.

Dibujo de un rostro en la fachada de un edificio. Foto: Makma

“En este sentido, seguramente a Europa le siente bien la pandemia, porque el virus no entiende de fronteras y ha afectado a todos los países”, aseguró Soler. “En este país hay una memoria que funciona tácitamente, en virtud de la cual se piensa que los grandes cambios políticos se deben a catástrofes naturales, atentados terroristas o crisis económicas y, por tanto, esto podía suponer lo mismo. Y en un primer momento de la crisis los actores políticos han jugado a esto”, hecho éste que Innerarity vinculó con un segundo momento: “Tiene que ver con otro factor que es el de la aceleración de los tiempos políticos. Así como a Mariano Rajoy se le permitieron dos fracasos, por así decirlo, ahora pienso que la mayoría de los líderes políticos que hay no soportarían una segunda derrota y eso hace que ellos mismos se comporten con una gran ansiedad”.

Un gato asomado a la ventada de un edificio. Foto: Makma

Ansiedad ligada igualmente a Internet: “Las redes sociales producen una polarización muy exagerada y esto coincide con otra característica y es el elemento fuertemente competitivo de nuestras democracias, frente a la escasa atención que prestamos al elemento cooperativo. Estamos en campaña electoral permanente, que se caracteriza por un momento de máximo antagonismo. Esto funcionalmente es muy correcto, porque en ese momento se trata de destacar sobre el otro, pero si eso se extiende como una mancha, produce una disfuncionalidad enorme”, resaltó el filósofo.

¿Que cómo saldremos de esta crisis provocada por la pandemia? Innerarity, lejos de rehuir la respuesta, esbozó otro escenario próximo que pasa desapercibido. “De la crisis saldremos menos, porque algunos se van a quedar por el camino, y con más tópicos. El problema es que estamos prestando mucha atención a esta pandemia, porque es muy evidente y sus daños muy inmediatos, mientras que la crisis climática, que parece más alejada en el tiempo y en el espacio, y parece que no nos afecta, pues nos olvidamos de ella. Estamos muy atentos a aquello que es ruidoso, evidente, inmediato y llamativo, y no tenemos detectores para lo latente, silencioso y callado”. Y concluyó: “La gran renovación de la democracia es hacer que el futuro tenga mayor peso en el presente”.

Margarita Soler y Daniel Innerarity. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Diseño de alianzas y retos públicos para el siglo XXI

‘Diseño y Política Pública. Un trayecto de doble sentido’
Unidad de Investigación Econcult de la Universitat de València (UV) y València Capital Mundial del Diseño 2022
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
10 y 11 de marzo de 2020

Bajo el título ‘Diseño y Política Pública. Un trayecto de doble sentido’, València Capital Mundial del Diseño 2022 y la Unidad de Investigación Econcult de la UV organizan en La Nau de la Universitat de València, los días 10 y 11 de marzo, dos jornadas sobre diseño y políticas públicas en las que participan más de 50 voces expertas de toda Europa. Unas conferencias que se enmarcan en el proyecto europeo H2020 DESIGNSCAPES.

El alcalde de València, Joan Ribó, ha sido el encargado de inaugurar el primer foro sobre las relaciones entre el diseño y las las políticas públicas, y ha propuesto hoy la creación de una gran ‘Alianza de ciudades por el diseño’ como “activadora de la innovación urbana cuya misión última sea afrontar los grandes retos de las ciudades del siglo XXI”, argumentando la importante contribución del diseño en dos dimensiones urbanas: eficiencia y emoción. Igualmente, ha destacado la necesidad de compartir experiencias de manera eficaz entre ciudades para acelerar el proceso de resolución de los retos urbanos a los que las instituciones públicas se enfrentan en este siglo.

Ponentes de la primera jornada de ‘Diseño y Política Pública. Un trayecto de doble sentido’. Fotografía cortesía de València Capital Mundial del Diseño 2022.

En su opinión, “el diseño es una herramienta imprescindible para articular nuevos procesos de cocreación, interacción social, participación y gobernanza para posibilitar ciudades más eficientes, resilientes, cooperativas, atractivas y sostenibles”. Esa es la razón, ha dicho, por la que el Ayuntamiento de València ha apoyado siempre la candidatura Capital Mundial del Diseño 2022. Ahora, considera Ribó, “ha llegado el momento de ir más allá para convertir lo circunstancial y a corto plazo en estructural y estratégico”.

Convencido de que el diseño abre una nueva frontera en la gestión de las ciudades, el alcalde ha enumerado los peldaños por los que se ha de transitar para alcanzar la excelencia en este sentido: activar la conciencia de todos los agentes implicados sobre la importancia del diseño; generar un entorno favorable para la aparición y sostenibilidad de instituciones de formación; explorar cuál es la mejor organización dentro de la estructura política para incorporar con claridad la perspectiva del diseño en las políticas de las ciudades e implementar efectivamente políticas a nivel urbano a través de incentivos. “Tenemos que empujar al diseño desde los presupuestos”, ha asegurado.

Por todo ello, Ribó ha propuesto la creación de esa Alianza de Ciudades por el Diseño “como activador de la innovación urbana cuya misión última sea afrontar los grandes retos de las ciudades del siglo XXI”. “Y queremos lanzar esa convocatoria a las orillas del Mediterráneo aprovechando la capitalidad mundial del diseño para 2022 para crear un fértil ecosistema global”, sostiene.

El miércoles 11 será el turno de la secretaria autonómica de Comunicación de la Generalitat Valenciana, Blanca Marín, que abrirá, a partir de las 10:00, una segunda jornada en la Sala Polivalente del Museo Príncipe Felipe de la Ciudad y las Artes y las Ciencias.

Valencia Capital Mundial del Diseño 2022

Articulado alrededor del lema «El diseño mediterráneo de Valencia. Diseño para el cambio, diseño para los sentidos», reivindica una manera de mirar con implicaciones geográficas, pero también estéticas, éticas, filosóficas y políticas. De enero a diciembre, cada mes estará protagonizado por un tema global a partir de cuatro tipos de eventos: exposición, congresos, talleres y charlas.

València Capital Mundial del Diseño 2022 es un proyecto de la Associació València Capital del Disseny que cuenta con el impulso del Ajuntament de València, de Presidència de la Generalitat Valenciana, Visit València, Feria Valencia y La Marina de València. Además de tener como entidades promotoras a la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana (ADCV) y al Colegio de Diseñadores de Interior de la Comunitat Valenciana (CDICV).

Un instante del discurso inagural de Joan Ribó en las jornadas ‘Diseño y Política Pública. Un trayecto de doble sentido’. Fotografía cortesía de València Capital Mundial del Diseño 2022.

MAKMA

Serenates con luz propia

Festival Serenates
Claustro de La Nau
C/ Universitat, 2. Valencia
Del 24 de junio al 8 de julio de 2018 

“Perder la propia vida es una nimiedad, pero perder el sentido de la vida, ver cómo desaparece nuestra lógica, es insoportable. Es imposible vivir una vida sin sentido”. Esta frase de Albert Camus, citada de forma más resumida por Pau Lagunas, asesor de Cultura de la Diputación de València, sirvió para resumir el espíritu de Serenates, el festival organizado por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura (IVC), que del 24 de junio al 8 de julio celebra su 31 edición en el claustro de La Nau.

Lagunas puso la nota emotiva de una presentación arropada por diversos responsables institucionales públicos y privados, entre ellos Francisco Potenciano, director general del Palau de les Arts que por primera vez colabora con el festival. “La cultura es curadora, balsámica, refrescante. Un canto a la inutilidad de las cosas, pero muy enriquecedora”, lamentablemente “menospreciada”, a pesar de su contribución al PIB y, por tanto, “industria poco reconocida y extremadamente frágil”. “Un bien de primera necesidad”, concluyó Lagunas, en su alegato a favor de esa cultura que venía a representar Serenates.

Cartel de Serenates 2018. Imagen cortesía de La Nau.

Cartel de Serenates 2018. Imagen cortesía de La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, apenas pudo adjetivar de “bonito” tan sentida presentación por parte de Lagunas, al que le faltó añadir esta otra afirmación de Camus: “Crear es vivir dos veces”. Creación que en el caso de Serenates se concentra en 13 actuaciones, todas ellas a las 22.30 horas en el claustro de La Nau al precio simbólico de tres euros. La Plaza del Patriarca acogerá los días 6, 7 y 8 julio otras serie de conciertos con entrada libre, que permiten ampliar el programa que rebosa el claustro renacentista.

Pere Fuset, concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de València, se refirió a la suma de las instituciones como clave del éxito de Serenates: “Hemos pasado de la competición a la cooperación. Es una suma que multiplica”. ¿Significa que los espectadores se han igualmente multiplicado gracias a esa mutua colaboración institucional, que ha permitido dejar de contraprogramarse, al integrar el festival en la Feria de Julio? Fuset respondió a la pregunta saltándose la literalidad de su afirmación, para dejar no obstante claro que “cada vez hay más demanda”, hasta el punto de que los conciertos de la Plaza del Patriarca “están desbordados”, a pesar de la difícil cuantificación de los mismos al ser al aire libre.

Ariño sí constató que las actuaciones del claustro, éstas sí medibles, “sólo se pueden incrementar si hubiera más noches”, por eso la voluntad de crecer les llevó “a salir a la plaza”. Más allá de los datos cuantitativos, Serenates se presentó como un festival “eminentemente valenciano y juvenil”, en el que este año no había estrellas de fuera: “Seguro que de cara al año próximo tendremos alguna”, avanzó Ariño, que destacó la producción propia Reinterpretando la tradición: músicas y coreografías, con la que se presenta al público el Grup de Dansa de la Universitat de València.

Marga Landete, directora adjunta de Música y Cultura Popular del IVC, ser refirió a Serenates como “un referente de la vida musical de la ciudad”, con una programación “eminentemente valenciana y de gran variedad estilística”. Variedad que va de la compañía Komos, que inaugura el festival con la obra Novecento, la leyenda del pianista en el Océano, interpretada por el Coro Eutherpe, a la Orquesta de València, que celebra su 75 aniversario ofreciendo un concierto con obras de Corelli y Mozart. El Centre de Perfeccionament Plácido Domingo mostrará una selección de arias de óperas de Rossini, Bizet o Matilde Salvador, mientras Capella de Ministrers, un habitual del festival, interpretará Arrels, entre la tradició i el patrimoni.

Serenates cuenta con un presupuesto de alrededor de 80.000 euros, gracias a las aportaciones de las instituciones colaboradoras, entre ellas el Banco de Sabadell. La Fundación Bancaja, habitual en el festival, no figura este año entre las entidades que contribuyen con sus ayudas a sostener el evento. Melomans, con la músicomedia 007 Llicència per a cantar, el Orfeón Universitario de València junto al grupo de danza Innovatori del moviment y el ensemble de percusión Perku-va, Milo Ke Mandarina, Efrén López Quartet, Kontakte+Mar Aranda, Teixint Terres y Rascanya, que clausurará el festival, completan la programación. La Orquesta de la Universidad de Alcalá es la única formación no valenciana. Una programación, en suma, sin estrellas pero, como apuntó Lagunas, “de nivel y cualidad incuestionable”.

Responsables del festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Responsables del festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

Ciclo de películas restauradas en la Filmoteca

Ciclo de películas restauradas
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Inauguración: miércoles 29 de noviembre de 2017, a las 18.00h

El Institut Valencià de Cultura presenta en la Filmoteca un ciclo de películas restauradas pertenecientes al Archivo Fílmico, que se inaugura con la proyección el miércoles 29 de noviembre, a las 18.00 horas, de un programa formado por los cortometrajes mudos ‘Serpentine Dance’ (1895), de William K.L. Dickson, y ‘L’oeuf du sorcier’, (1902) de Georges Méliès, y el largometraje ‘El fresco de las trincheras’ (1926), de Charles Reisner, una comedia bélica ambientada en la Primera Guerra Mundial y protagonizada por Syd Chaplin, hermanastro de Charles Chaplin.

‘Serpentine Dance’ es una sorprendente filmación de la también llamada «danza de la mariposa», uno de los temas favoritos del cine de los orígenes, por los efectos plásticos de luz y movimiento que ofrece. ‘L’oeuf du sorcier’, título que se creyó perdido durante décadas, es una excelente muestra del cine de trucos tan característico de George Méliès.

Ciclo de películas restauradas. Imagen cortesía de la Filmoteca.

Ciclo de películas restauradas. Imagen cortesía de la Filmoteca.

La restauración del largometraje ‘El fresco de las trincheras’ es un ejemplo de colaboración entre filmotecas y entidades privadas, en este caso, la Filmoteca de València, UCLA Film Archive, la Cineteca de Milán, The Library of Congress y Turner Entertainment.

Este ciclo, formado por películas restauradas por el Archivo Fílmico, conmemora el trigésimo aniversario de la creación de la Filmoteca de València y es complemento de la exposición ‘Material de sueños. 30 años de Filmoteca’, organizada por el Institut Valencià de Cultura en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

Ciclo de películas restauradas. Imagen cortesía de la Filmoteca.

Ciclo de películas restauradas. Imagen cortesía de la Filmoteca.

Esta exposición, que podrá verse hasta el 25 de febrero de 2018, reúne una selección del patrimonio fílmico depositado, recuperado y conservado por la Filmoteca valenciana, entre los que destacan programas de mano, originales de escenografías, guiones, correspondencia, fotografías, bibliografía y hemeroteca antiguas, cámaras, proyectores, muestras de las películas restauradas y las publicaciones propias.

En la sesión de la Filmoteca del 19 de diciembre se proyectará ‘Estampas 1932’ (1932), un documental mudo sobre la labor pedagógica del Gobierno de la Segunda República cuyo montaje dirigió el cineasta José Val del Omar. También podrá verse ‘Don Juan Tenorio’ (1952), de Alejandro Perla, filmación de la representación teatral de la Compañía de Teatro Nacional María Guerrero, con decorados de Salvador Dalí y la participación de grandes figuras escénicas como José Mª Rodero y Adolfo Marsillach.

Asimismo, está prevista la proyección de dos programas formados por una quincena de películas del patrimonio audiovisual valenciano, con cortometrajes de Joan Andreu Moragas y Ángel García Cardona, y filmaciones de fiestas y tradiciones populares de las primeras décadas del siglo XX.

Fotograma de 'The Better Ole', de Richard Reisner, dentro del ciclo de películas restauradas. Imagen cortesía de Filmoteca.

Fotograma de ‘The Better Ole’, de Richard Reisner, dentro del ciclo de películas restauradas. Imagen cortesía de Filmoteca.

“Vivo impresionado por la finitud”

No Return, de Xisco Mensua
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

Hay una frase de Franz Kafka incluida en la exposición No Return, de Xisco Mensua, que viene a resumir el sentido último de la misma: “A partir de un cierto punto, ya no hay regreso posible. Este es el punto a alcanzar”. Tomándolo al pie de la letra, diríase que al autor de La metamorfosis le atrae la muerte, en tanto extremo último de la vida del que ya no hay vuelta atrás. Sin embargo, Mensua lo interpreta de otra manera: “Es un lenguaje alegórico mediante el cual Kafka juega con el equívoco. Yo lo entiendo como el sitio de llegada del artista, en el buen sentido, como un salto de acceso a cierta verdad”.

El fin del tiempo, de Xisco Mensua, en la exposición 'No Return' de La Nau.

El fin del tiempo, de Xisco Mensua, en la exposición ‘No Return’ de La Nau.

Es el salto que da el artista en la exposición que La Nau de la Universitat de Valéncia acoge hasta el 17 de septiembre. Una muestra que gira en torno a la pieza No Return, que viene a dar título al conjunto y con la cual ganó hace cinco años la Biennal Martínez Guerricabeitia. En ella, el artista de Rocafort muestra en un políptico de 12 elementos la idea de collage o secuencia cinematográfica que preside su introspección vital en torno a la muerte. Hay referencias a directores como Antonioni, Pasolini, Tarkovski o Rossellini, todos ellos caracterizados por la melancolía de su cine. Melancolía que atraviesa el conjunto expositivo.

“Vivo impresionado por la finitud. Supongo que como todo el mundo, lo que suele llevarnos al miedo de no hablar de ella, por eso a un enfermo no se le dice lo que realmente le pasa”. Mensua considera, no obstante, que la vida “es muy preciada por eso mismo”. De ahí que para él la muerte sea uno de los grandes temas del arte, como el tiempo, el amor y el desamor, porque nos colocan frente a ella para reflexionar acerca de sus evocaciones, “cosa que la ciencia no hace o lo trata de otra manera”.

O My Songs, de Xisco Mensua en la exposición 'No Return' de La Nau de la Universitat de València.

O My Songs, de Xisco Mensua en la exposición ‘No Return’ de La Nau de la Universitat de València.

Son múltiples también las referencias a poetas, filósofos y escritores. Por ejemplo, Ezra Pound, citado en la obra O My Songs, donde se inscribe esta cita: “Oh, canciones mías, ¿por qué miráis con tanta ansia y curiosidad los rostros de la gente? ¿queréis encontrar en ellos vuestros rostros perdidos?” De nuevo la melancolía haciendo acto de presencia “simbólicamente acompañada”, describe el artista, de múltiples objetos desperdigados a lo largo de la exposición a modo de emanaciones de ese pasado perdido: puertas, ventanas, una cama, estaciones de tren, paisajes y un reloj que sale al encuentro del visitante nada más entrar en la sala Martínez Guerricabeitia.

Obra de Xisco Mensua en la exposición 'No Return' de La Nau.

Obra de Xisco Mensua en la exposición ‘No Return’ de La Nau.

“El reloj pone inmediatamente en situación a la gente, porque es tiempo, es pintura y es un reloj parado”. El tiempo, la vida detenida y su representación. Xisco Mensua conjuga esos tres elementos para elaborar su trayecto por los diferentes espacios, cada uno de los cuales está presidido por tres polípticos: Noviembre, Collioure-Portbou y el mencionado No Return. Montajes de entre 12 y 20 piezas que luego son recogidos a su vez en el video Notas sobre el tiempo, a modo de concentrado en imágenes de la exposición.

La música que envuelve la muestra juega igualmente un importante papel, no sólo por el sonido ambiente y las alusiones a Mozart, sino por la obra de gran formato titulada Grabación, en la que se ve a un pianista (Glenn Gould) intentando “apresar el tiempo”, señala Mensua: “Es una imagen que me gusta”, aunque reconozca el artista no tener “nada de oído; tengo memoria musical relacionada siempre con los afectos”. Y ahí está Gould, obsesionado por captar en su teclado lo que el propio artista busca atrapar plásticamente: el tiempo que se fuga irreversiblemente.

Obra de Xisco Mensua en 'No Return' de La Nau.

Obra de Xisco Mensua en ‘No Return’ de La Nau.

Una vitrina con diversos elementos, cuyo título también juega al equívoco, No me des nada para recordar, y Ensayo para un theatrum mundi, realizado con pasta de modelar, evocan mediante objetos y escenas la vida que tanto más se nos escapa, tanto más se esfuerza el arte por aprenderla. Aunque del arte y la cultura, Walter Benjamin, otro de los citados junto a Antonio Machado, venga a decir en la pieza Tesis de Filosofía de la Historia: “No hay ningún documento de la cultura que no lo sea también de la barbarie”.

“Los Estados no hacen más que celebrar matanzas como cosa cultural de los pueblos”, subraya Mensua con relación a esa cita. De manera que la vida y la muerte se muestran a lo largo del recorrido en constante tensión. La muerte irreversible frente a la vida reflejada en la insistente tarea del artista por alcanzar ese punto de no retorno. “Actitud vital de que no hay vuelta posible cuando algo te sacude interiormente”, concluye el artista.

Obra de Xisco Mensua en la exposición 'No Return' de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Xisco Mensua en la exposición ‘No Return’ de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Cuando fuimos jóvenes

La València d’El Flaco
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. València
Hasta el 27 de agosto de 2017

José García Poveda, más conocido como El Flaco. Treinta años con la cámara colgada del hombro o como máscara. Como un tercer ojo con el que escudriñar y capturar la realidad cambiante de su entorno. Siempre a pie de la noticia; su nombre, a pie de foto. Alto, espigado, lacónico, afable y flemático, El Flaco hace realidad el célebre proverbio “una imagen vale más que mil palabras”. Quien habla poco puede decir mucho a golpe de flash. Y en la exposición que se exhibe en La Nau hasta el 27 de agosto, ‘La València d’El Flaco’ cuenta una historia. Una larga historia que es la de una ciudad que un día vivió vientos de ilusión y grandes cambios que luego quedaron en agua de borrajas. Los nostálgicos melancólicos de lágrima fácil tendrán ocasión de conmoverse al adentrarse  en este laberinto de espejos que nos refleja en un mosaico de rostros y lugares tal como éramos. Tal como fuimos cuando éramos más jóvenes y algunos incluso guapos.

Miralda y Martín. 1985. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau

Miralda y Martín. 1985. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau

“Tras preparar la muestra La Habana del Flaco para el MuVIM, pensé que estaría bien hacer también una dedicada a Valencia, una suerte de homenaje a esta ciudad que me acogió con los brazos abiertos”, dice García Poveda. “Así que me puse a revisar los archivos y fui seleccionando lo que me parecía más interesante para mí y para el público en un periodo que cubre desde los ochenta hasta 2004, el paso de lo analógico al digital”.

Con la ayuda de Paco Mora, autor de las copias, y de Norberto Piqueras, experto en exposiciones de La Nau, el proyecto antológico fue tomando forma, con el aditamento de un audiovisual obra de Viernes Producciones. En sólo los primeros quince días visitaron la exposición 5.000 personas, y más de uno vuelve a por doble ración.

Chirbes. 1997. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Chirbes. 1997. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Una galería de más de 300 imágenes en blanco y negro y distinto formato dividida en varias secciones (Cultura, Sociedad, Política, Noche y Ciudad),  en la que el espectador se sumerge en un pasado reciente que a veces parece remoto. Personajes anónimos como el ciclista ecológico o héroes de la calle, como la entrañable Blanquita del barrio del Carmen que murió arrollada por una moto. También otros fallecidos célebres como Ovidi Montllor, Andreu Alfaro, Rafael Chirbes…”Chirbes fue un gran amigo”, comenta García Poveda. “Casi siempre he mantenido muy buena relación con las personas que he fotografiado, sobre todo, con la gente del teatro y artistas en general”.

En una sección de la muestra ha montado un pequeño altar en homenaje a sus queridos perros, Neru y Ona, una gran reproducción al taller de la calle Turia donde trabajaba, y no podía faltar la foto de familia de los fundadores de Cartelera Turia en la que El Flaco lleva toda una vida en imágenes.

La Marxa. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

La Marxa. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Su exposición es un caleidoscopio en blanco y negro con múltiples facetas que dibujan un tiempo de sueños a punto de cumplirse, de esperanza en un cambio a mejor, que luego se truncaron. Un momento de efervescencia de la vida nocturna de la ciudad con la revitalización del centro histórico, donde bares y cafés funcionaban como espacios de agitación política y cultural. Muchos de ellos ya desaparecidos: la Marxa, La Torna, Café Malvarrosa, Café Lisboa, Cabaré Pachá… Noches de blanco satén y de estreno en el Valencia Cinema, en Teatro Olympia, o de rock en la Sala Pachá o la Plaza de Toros.

Rita y Camps. 1991. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Rita y Camps. 1991. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Las imágenes también relatan  la creación de los primeros grandes contenedores culturales para la ciudad, la proyección como capital mediterránea, la Mostra de Cinema, la Trobada de Música, Encontre d’Escriptors, vocaciones culturales que con la llegada de la derecha se esfumaron. Y el inevitable desfile de los políticos desde una juvenil Rita Barberá a un trajeado Camps todavía con pelo en la cabeza, la barba y el velero de Lerma o los rizos de Ciscar, además de la exótica belleza de Carmen Alborch.

El proyecto se completa de un catálogo que aborda aspectos políticos, sociales y culturales de ese periodo, así como un acercamiento personal al autor y a la repercusión de sus imágenes, con textos de Carmen Alborch, Alfons Cervera, Carles Gámez, Javier de Lucas y Abelardo Muñoz.

Rubianes y Joglars en Negrito. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Rubianes y Joglars en Negrito. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Bel Carrasco

Una Europa desconcertada

La fira invisible
Escena Erasmus de la Universitat de València
Sala Matilde Salvador
C / Universitat, 2. Valencia
Del 16 al 19 de mayo de 2017

Las actrices y actores Erasmus de la Universitat de València llevan a escena el populismo, el extremismo, la situación del desconcierto ciudadano que se vive en Europa y el incremento del yihadismo en el espectáculo ‘La fira invisible’ que estrenan el martes 16 de mayo, en la Sala Matilde Salvador del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València. Por quinto año consecutivo, el proyecto teatral europeo Escena Erasmus Premio Carlomagno de la Juventud en 2011 del Parlamento Europeo, ha puesto en marcha ‘Las Pequeñas Europas’ un programa producido por la Universitat de València y el Área de Cultura de la Diputación de Valencia.

El nuevo espectáculo de Escena Erasmus pasa examen a la situación política, social y cultural que afecta a Europa y podrá verse del 16 al 19 de mayo en La Nau, a las 19.30 horas. ‘La fira invisible’ es la segunda parte de una trilogía de espectáculos sobre las migraciones que Escena Erasmus comenzó el año pasado con ‘El circ de la frontera’, y que continuará el año que viene.

Los detalles del proyecto y de la gira de este año han sido presentados en La Nau, con las intervenciones de los vicerrectores Guillermo Palao (Relaciones Internacionales) y Jorge Hermosilla (Proyección Territorial); la directora de gestión cultural del Vicerrectorado de Cultura e Igualdad, Ana Bonmatí; la vicepresidenta de la Diputación de Valencia, Maria Josep Amigó y la directora del espectáculo y codirectora de Escena Erasmus, Anna Marí.

“Escena Erasmus ha tenido la habilidad de sumar esfuerzos tanto internos, con el apoyo de tres vicerrectorados de la Universitat, como externos, la Diputación de Valencia y los Ayuntamientos, en una gira donde están representadas prácticamente la totalidad de las comarcas de la provincia de Valencia”, manifestó Jorge Hermosilla de Escena Erasmus que vive, de acuerdo con su compañero de equipo, Guillemo Palao, “un momento muy dulce y de consolidación”.

“Es un proyecto emblemático y estratégico, y por ello seguiremos apoyándolo desde la Universitat, que además es la segunda-tercera universidad europea en recepción de estudiantes Erasmus y la tercera-cuarta de Europa en envíos”. Y añadió que “con los Erasmus que recibe la Universidad Politécnica, la sexta, transforma Valencia en la principal ciudad europea en recepción de estudiantes Erasmus”.

Desde el Área de Cultura de la Diputación de Valencia, Amigó subrayó que “es un honor colaborar con este proyecto, donde está la gente joven, que es el futuro de Europa” y reiteró el compromiso de la institución de apoyar esta iniciativa en próximas ediciones.

Escena Erasmus de la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

Escena Erasmus de la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

‘Explosión de creatividad’ de los Erasmus

Según explicó Anna Marí, en la última escena del espectáculo del año pasado veíamos cómo una familia que se había visto obligada a huir de su país conseguía llegar a Europa después de un tiempo de sufrimiento al otro lado de la frontera. Ahora encontramos a la misma familia dentro de Europa, y veremos cómo nada más entrar se ha visto atraída por una feria muy especial. Una feria es un lugar sucio y brillante, siniestro y mágico, un espacio nómada que se repite en todas las ciudades de Occidente. “El público se encontrará con una explosión de creatividad gracias a los estudiantes Erasmus”, apuntó Marí.

‘Las Pequeñas Europas’ es un programa cultural que pretende establecer puentes de diálogo entre las realidades locales valencianas y las ciudades europeas representadas por los actores. Además del teatro, en cada municipio se organizan diversas actividades donde se potencia el encuentro intercultural, la reflexión sobre la forma de ser europeos y diferentes actos con colectivos locales.El espectáculo visitará 19 pueblos y ciudades de la provincia de Valencia: Loriguilla, Manises, Alfara del Patriarca, La Font de la Figuera, Cheste, Potries, Agullent, Manuel, Favara, Alpuente. Anna, Cortes de Pallàs, Quart de Poblet, Ontinyent, Requena, Benetússer, Alzira, Benifaió y Valencia.

El espectáculo está dirigido por Anna Marí que escribe parte de los textos junto a Gabi Ochoa, Javier Sahuquillo, Guada Sáez y Daniel Tormo. El espectáculo está protagonizado por: Natalia Adamczyk (Polonia), Marc Company (València), Mara Hold (Alemania), Stefano d’Ippolito (Italia), Lucas Casasco (Brasil), Szymon Miczek (Polonia), Manuel Ramminger (Austria), Maria Rubio (València), Ismael Sempere (Alacant), Judith Sanz (Soria), Glòria Vindel (València) y Clelia Zoccatelli (Italia).