La mujer en la obra de los pintores modernos valencianos

Imágenes de la mujer en el arte moderno valenciano (1880-1936)
Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Valencia
Hasta finales de julio de 2016

La mujer fue sistemáticamente excluida de la actividad intelectual y creativa durante siglos. Salvo contadas excepciones, limitada a ser objeto de inspiración o consumidora pasiva. ¿Cómo contribuyó el propio arte a construir los distintos estereotipos femeninos y perpetuarlos a lo largo del tiempo? A esta pregunta pretende responder la exposición Imágenes de la mujer en el arte moderno valenciano (1880-1936) que se exhibe en la Sala del Ayuntamiento de Valencia hasta finales de julio. Se puede considerar la primera muestra colectiva de estos artistas seleccionada con criterios, no estilístico o temáticos, sino de género.

Reúne 59 obras de pintores que trabajaron entre 1880 y 1936, como José Manaut, Cecilio Pla, Manuel Benedito, Pepito y Juan Antonio Benlliure, José Pinazo, Antonio Fillol, Gabriel Puig Roda, Leopoldo García Ramón, etcétera, junto a un par de Sorollas. Además, carteles, orlas académicas, ex-libris y portadas de revistas. Organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento  de Valencia con el apoyo de Javier García, técnico de la Oficina de Exposiciones del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico, este proyecto ha sido  dirigido por la joven historiadora del arte Mireia Ferrer que ofrece una mirada nueva sobre el pasado. Algunas claves para comprender cómo se construyeron los distintos estereotipos del llamado sexo débil, sinónimo de fragilidad, animalidad o perversidad, ampliamente representada en  diversas modalidades de la femme fatale.

Mors in vita, de Fernando Cabrera Cantó. Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Valencia.

Mors in vita, de Fernando Cabrera Cantó. Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Valencia.

“El objetivo de la exposición es mostrar cómo muchos de los modelos de mujeres que se crearon en esa época prevalecen todavía hoy en día, y cómo es necesario que las mujeres seamos capaces de desprendernos definitivamente de ellos”, dice Mireia Ferrer.

La mayoría de las imágenes plasman a la mujer burguesa, pero también a las proletarias como  Ofelias modernas, jóvenes suicidas en el contexto de una  sala de autopsias o la morgue. La exposición se divide en cuatro grandes bloques que agrupan los principales categorías femeninas analizadas: La mujer como encarnación de la muerte y enfermedad, como ángel del hogar, en su faceta malévola de femme fatale y, por último, realizando actividades consideradas varoniles, como jugar al tenis, pintar, hacer fotos o practicar la natación: el nacimiento de la mujer moderna. Entre las más curiosas, una acuarela de Enrique Pertegás dedicada a la espía Mata-Hari.

Los pintores modernistas valencianos no presentan ninguna peculiaridad en su visión de la feminidad respecto a los artistas de otros países. “Esa es quizás una de las grandes evidencias del pensamiento occidental, no importa que nos refiramos a Paris, Berlín, Madrid, Nueva York o Valencia”, indica Ferrer. “Entre todas las construcciones culturales propias de la mentalidad occidental, la de género es la única que se muestra semejante en casi todas las latitudes. Podemos encontrar modelos de femme fatale, de new woman tanto en el arte valenciano como en el arte vienés, parisino, inglés o norteamericano de la época. Lo que sí es cierto es que el excelente talento como dibujantes y coloristas que caracterizó a los miembros de la escuela  valenciana,  hizo que muchos de ellos fueran muy solicitados como ilustradores de revistas, como el caso de Cecilio Pla. Por ese motivo sus obras dedicadas a la mujer son muy abundantes”.

Mireia Ferrer junto al cuadro Retrato de Felicidad Marín, de José Manaut. Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Valencia.

Mireia Ferrer junto al cuadro Retrato de Felicidad Marín, de José Manaut. Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Valencia.

La sección Mujer moderna está presidida por un retrato de José Manaut realizado en 1933 de Felicidad Marín, primera profesora de Educación Física que ejerció en el Colegio Cervantes, que con más de 90 años vive todavía.  En esta sección ya se atisba un cambio de rumbo en la visión de lo femenino. ¿Significa una ruptura con la etapa anterior o todavía se mantiene la percepción de la mujer como un ser inferior, más débil y volátil que el varón? “Fue una ruptura, pero este modelo, el de la nueva mujer y el feminismo no fue asimilado de manera homogénea en España, existieron actitudes más laxas y planteamientos más radicales, como hubieron modelos de mujer más modernas o menos”, responde Ferrer. “Lamentablemente, esta nueva mujer que demandaba mayores cotas de igualdad y capacidad de decisión sobre su propia vida, no tuvo ocasión de desarrollarse. Los acontecimientos históricos en España, la llegada del franquismo y la recodificación de la mujer con el nacionalcatolicismo, truncaron de raíz el nuevo modelo que se había gestado en las primeras décadas del siglo XX”.

Mireia Ferrer realizó su tesis sobre los pintores valencianos en París. En el año 2000 comenzó a impartir un curso de extensión universitaria, Mujer e Historia del Arte en la Universitat de València y la Universitat d’Alacant junto con el Institut de la Dona. “Que fuera un seminario de extensión universitaria pone en evidencia las carencias de muchos planes de estudios que dedican escasa atención al tema por lo que los docentes deben  encajarlo en asignaturas no referidas al mismo”, señala Ferrer.” Los estudios de género son entendidos como algo muy específico, cuando deberían ser integrados como parte esencial de la Historia del Arte, del pensamiento y la cultura en general”, concluye.

Vista general de la exposición en Sala de Exposiciones del Ayuntamiento.

Vista general de la exposición en Sala de Exposiciones del Ayuntamiento.

Bel Carrasco

Iconografía de mujer en el Ayuntamiento

Imágenes de la mujer en el arte moderno valenciano (1880-1936). Construyendo géneros   Comisariada por Mireia Ferrer Álvarez
Sala de Exposiciones del Ayuntamiento
C / Arzobispo Mayoral s/n. Valencia
Hasta el 10 de julio de 2016

La exposición ‘Imágenes de la mujer en el arte moderno valenciano (1880-1936). Construyendo géneros’,  plantea una aproximación desde la perspectiva de género a los modelos representacionales mediante los cuales se ha construido la imagen de la mujer en la modernidad y cómo esta ha jugado un papel determinante en la conformación de las prácticas sociales y de nuestro imaginario colectivo. La muestra ha sido comisariada por Mireia Ferrer Álvarez, profesora del Departament de Història de l’Art de la Facultat de Geografia i Història de la Universidad de Valencia.

La exposición se estructura en cuatro temas: Mujer, muerte y enfermedad; Femme Fatale; el ángel del hogar y la New Woman. En ellos se abordan tipologías iconográficas como la Ofelia moderna, la tísica sublime, el dolce far niente, las vírgenes a medias, la animalidad, la mujer diablo, Eros y Tanathos, la prostitución, o la Nueva mujer.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía de la comisaría.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía de la comisaria.

Componen la muestra más de medio centenar de pinturas, grabados y dibujos, de artistas valencianos, entre los que se cuentan Joaquín Sorolla, Cecilio Pla, Manuel Benedito, José Benlliure, José Mongrell, José Manaut, Antonio Fillol, Arturo Ballester, Peppino Benlliure, Fernado Cabrera Cantó o Alfred Claros, entre otros.

Una propuesta para meditar sobre el papel del arte como reflejo de la mentalidad de una época y al mismo tiempo como elemento activo en la construcción del imaginario colectivo femenino.

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

Ilustraciones de ilustres valencianos

Il.lustres valencians il.lustrats
Llibres de la Drassana
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia

No son caricaturas ni tampoco retratos tradicionales. El ilustrador Migue Martí ha acuñado una forma personal de representar una galería de personajes ilustres con los mínimos trazos, a base de enfatizar los rasgos más visibles de su fisonomía. El  resultado se plasma en Il.lustres valencians il.lustrats (Llibres de la Drassana), una guía básica de los hombres y mujeres de la Comunidad Valenciana que a lo largo de los siglos XIX y XX dejaron huella en el mundo del arte, la cultura y otros ámbitos. Son en total 95 personajes seleccionados entre 150, cuya vida y obra resume la historiadora Judith Coronado. Parte del proyecto, cinco diseños grandes y diez más pequeños se pueden contemplar a lo largo de este mes de marzo en la galería Pepita Lumier de la calle Segorbe.

Ilustración de Concha Piquer. Il.lustradors valenciana il.lustrats. Llibres de la Drasana. Pepita Lumier.

Ilustración de Concha Piquer. Il.lustradors valencians il.lustrats. Llibres de la Drasana. Pepita Lumier.

“He querido hacer una revisión actualizada de aquellos antiguos retratos de nuestros abuelos que fuera también un homenaje a la memoria de los grandes valencianos”, dice Martí. “Para ello en cada caso enfatizaba los rasgos más acusados de su rostro, a veces algún adorno como el broche en forma de nota musical de Lucrecia Bori. Una nariz grande, un bigote, un lunar me facilitaban la tarea. Uno de los que más me costó plasmar fue mi querido y admirado poeta Vicent Andrés Estellés”.

En este quién es quién ilustrado aparecen lógicamente las grandes celebridades, como  Blasco Ibáñez, Sorolla o Joaquín Rodrigo. Pero también personajes populares hoy casi olvidados, como el ventrílocuo Francisco Sanz, el ingeniero Francisco Mora,o el dibujante y fotógrafo Enrique Pertegás. El más antiguo, el escritor  Wenceslao Ayguals de Izco (Vinaroz, 1801-Madrid, 1875) y el más reciente otro escritor, Rafael Chirbes, fallecido el pasado año en Beniarbeig del que Martí ha logrado un sorprendente parecido con sólo tres trazos.

Ilustración de Joep Segrelles. Llibres de la Drassana. Pepita Lumier.

Ilustración de Joep Segrelles. Llibres de la Drassana. Pepita Lumier.

Las mujeres son minoría, un 20%, fiel reflejo del escaso espacio público que ocupaban antaño. Están representadas la escritora romántica Amalia Fenollosa, la soprano Lucrecia Bori, la política María Cambrils, la primera abogada de España, Ascensión Chirivella y la bailarina y coreógrafa Olga Poliakoff.

Con esta galería de personajes ilustres en clave contemporánea los autores pretenden mostrar que, más allá de los casos de corrupción y descrédito político, la Comunidad ha aportado grandes figuras al mundo de la cultura y el arte.

“Hemos invertido un año y medio en este proyecto destinado a lectores de todas las edades”. Efectivamente. La frescura y simplicidad de las ilustraciones  las hace muy adecuadas para introducir a los niños y jóvenes en las glorias del pasado cuyo fulgor no empaña el paso del tiempo.

Algunos de los ilustradores valencianos ilustrados.

Il.lustradors valencians il.lustrats. Llibres de la Drassana. Pepita Lumier.

Bel Carrasco

Los pensamientos a mano de Sorolla

Sorolla, apuntes en la arena
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 25 de mayo de 2016

“Es un género frágil”, apuntó Felipe Garín, director del Centro del Carmen, refiriéndose al dibujo. De ahí las dificultades para su exposición. Joaquín Sorolla, dibujante compulsivo, realizó miles. Y no ha sido hasta ahora, gracias a un arduo trabajo de conservación y catalogación por parte del propio Museo Sorolla, que ven la luz los 120 expuestos en el Centro del Carmen. Son una parte minúscula pero muy relevante de los más de 5000 catalogados.

¿Por qué relevante? Porque como explicó el propio Garín y la comisaria de la exposición Sorolla, apuntes en la arena, Consuelo Luca de Tena, directora a su vez del Museo Sorolla, muestran “los procedimientos de trabajo” del pintor valenciano. Algunos de esos dibujos aparecen ligados a otros cuadros del artista, pero en líneas generales permiten conocer la singularidad de lo que fueron simples esbozos u obras con carácter propio. “Es una exposición muy útil, muy amena para el público en general”, destacó Garín. Para Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, la muestra se centra en la elaboración de los dibujos que realiza Sorolla “a orillas de nuestras playas con elementos casi etnográficos”.

'Bajo el toldo, playa de Zarautz', de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

‘Bajo el toldo, playa de Zarautz’, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

La muestra se halla dividida en algunos de los aspectos que primaron en la obra de Joaquín Sorolla: la playa, el mar, las mujeres, las barcas, las velas, los bueyes o el trabajo en el mar. Famoso por atrapar como nadie la luz del mediterráneo en sus lienzos, la apuesta que llega al Centro del Carmen extiende esa percepción a sus frágiles dibujos. Dibujos en los que Felipe Garín confirmó la práctica ausencia del color. “Es poco frecuente. Todo lo más utiliza el clarión para reforzar algún aspecto del cuadro”.

El conjunto de dibujos, junto a algún cuadro grande y ciertas notas de color, no se había expuesto hasta la fecha, lo que supone un valor añadido a estos “apuntes en la arena” de Sorolla. De nuevo, la fragilidad atravesando la totalidad. Fragilidad del dibujo, cuyo papel corre el riesgo de la degradación temporal, y fragilidad de los apuntes tomados a pie de la inconstante arena. “Sorolla pensaba con las manos”, subrayó Garín. Y sus manos, como el pensamiento, no sabían de irregularidades o dificultades para expresar aquello que Sorolla miraba con gran pasión.

Madre con su hijo, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Madre con su hijo, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Además, esa impulsividad a la hora de dibujar, le venía condicionada por la propia naturaleza. En ella, ningún objeto, ninguna figura está quieta. Y aunque lo estuviera, como recordaba el pintor, cambiaba por la luz del sol que tampoco está nunca quieta. Así veía Sorolla el proceso creativo y así se recoge en sus dibujos, donde bastan unos trazos para iluminar la figura femenina, un ser casi mitológico para el artista valenciano, sus barcas o esas playas inmortales de su vasta producción.

“Sorolla dibujaba como el que respira y producía estos dibujos casi a diario”, puntualizó la comisaria de la exposición, en la que también estuvieron presentes Beatriz Alventosa, directora comercial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana, e Isabel Salgado, directora de exposiciones de la Obra Social La Caixa, como entidad colaboradora junto al Consorcio de Museos de una muestra producida por la Fundación Museo Sorolla. Garín abundó en la presencia del dibujo, “un género que no ha gozado de la importancia que merece”. A ver si ahora, tratándose de un material inédito de Sorolla, la cosa cambia. “Detrás de esa aparente naturalidad que tenía [Sorolla] al pintar” hay “una amplia disciplina de estudio y de dibujo”, concluyó Luca de Tena. Sorolla, apuntes en la arena, viajará después del 29 de mayo a Girona y Tarragona, tras haber pasado ya por Madrid y Lleida.

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Figura en la arena, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Figura en la arena, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Salva Torres

Sobre el escaso coleccionismo y otros silencios

A propósito de Evolución
Centro del Carmen de Valencia

‘Evolución’ es el título de la muestra que recientemente se clausuró en una de las salas de exposiciones del Centro del Carmen de Valencia. Esta importante selección de obras de la colección Aena consta de artistas españoles, portugueses e iberoamericanos, representativos del intervalo de tiempo que transcurrió entre el informalismo y el grupo El Paso, junto a lenguajes y creaciones más recientes de las artes plásticas.

Admirable el mérito de esta exposición de Aena que recorre el país para mostrar las más de 1700 obras de arte contemporáneo que integran este valioso conjunto artístico y, repito, admirable y valiente, cuando el coleccionismo contemporáneo sigue siendo escaso y, sobre todo, silencioso en España. La carencia de estudio y atención hacia estas colecciones nada tienen que ver con los estudios realizados hacia grandes colecciones formadas por la nobleza, la iglesia y las casas reales de siglos anteriores, pero las modas cambian, hay nuevos perfiles de coleccionistas, y los lugares geográficos que acogen estas colecciones son cada vez más exóticos y lejanos.

Sin ir más lejos, en pleno siglo XX y XXI importantes coleccionistas están surgiendo por Oriente Medio como es el caso de la casa Real de Catar, que aspira a situar su colección de arte entre las mejores del mundo, algo nada extraño cuando este pequeño Emirato disfruta de la mayor renta per cápita del planeta.

De todas formas, en los siglos XIX y XX el poder económico de las clases altas para algunos, coleccionistas-mecenas para otros, son impulsados a coleccionar junto a nuevos coleccionistas como la clase media o los ricos industriales. La colección Lladró es un claro ejemplo de nuevos ricos que han apostado por el arte, centrando sus adquisiciones mayoritariamente en pintura valenciana como Ignacio Pinazo, Juan Ribalta o Joaquín Sorolla entre otros,  junto a artistas significativos del arte español.

Pero los coleccionistas en su mayoría buscan y necesitan de la cooperación con instituciones que persigan fines culturales para asegurar la viabilidad y sostenibilidad de sus colecciones, como la de Patricia Phelps de Cisneros, una importante colección que mantiene fructíferas relaciones con el museo Reina Sofía en Madrid e instituciones como el Moma de Nueva York y parte del territorio de América del Norte y del Sur.

Vista general de la exposición Evolución en el Centro del Carmen.

Vista general de la exposición ‘Evolución’, de la colección Aena, en el Centro del Carmen.

La importante ex galerista Soledad Lorenzo tras cerrar las puertas de su espacio madrileño de la calle Orfila en 2012, nos recuerda la mala salud que el mundo de las galerías de arte está sufriendo por una crisis que ha golpeado fuertemente al mundo del arte y con ello las ya deterioradas ganas de coleccionar.

Estos galeristas con muchos años de trabajo y lucha a sus espaldas, poseen importantes colecciones que escasamente, y muy de vez en cuando, podemos conocerlas gracias a las instituciones de turno que las reciben ante la ocasión de exponer obras de artistas más desconocidos dentro de las listas de los museos, pero más conocidos y habituales en las programaciones expositivas de las galerías de arte. Por ello se agradece la valiosa labor de los museos públicos ofreciendo sus sedes, tras una donación, compra o convenio de colaboración, como respaldo a la actividad privada y como recientemente ha ocurrido con las exposiciones de las colecciones de arte contemporáneo de Soledad Lorenzo y Helga de Alvear.

Cada coleccionista merece un estudio diferenciado, y en cada caso podrían establecerse factores humanos, económicos, y sociales que aplicasen la trayectoria y composición actual de su colección.

Como es el caso de la familia Yera. El tesón y la voluntad de sus miembros ha servido para contribuir al conocimiento de la obra y pensamiento de estos y muchos más artistas como José Guerrero, José María Yturralde, Darío Villalba, Luis Feito, Equipo Crónica, Antonio Saura, Manuel Millares o Juan Genovés, dejando patente las corrientes pictóricas de mitad del siglo XX, como reflejo y valioso testimonio de una época española dentro del panorama artístico internacional, una labor que fue distinguida con el Premio Arco al Coleccionismo privado en el año 2012.

Con una personalidad más vocacional, Hans Rudolf Gerstenmaier de nacionalidad alemana decía que: «todos en nuestra niñez hemos empezado a coleccionar con sellos o cajas de cerillas o cualquier otra cosa», pero el contacto permanente con la historia y la cultura que vivió en España desde joven, fueron la causa y el motivo suficiente para reunir en treinta años más de doscientas pinturas europeas de diversas escuelas y procedencias, donde destaca principalmente la pintura Flamenca del siglo XV al XVII.

Imagen de la exposición de la Colección Aena en el Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Evolución’, de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

Las pinturas religiosas, los retratos, los bodegones, los temas mitológicos o las naturalezas muertas se mezclan en esta colección a través de artistas como Anton Van Dyck, Pedro Pablo Rubens, Alexander Adriaenssen, Jan Brueghel De Velours, Juan Van Der Hamen y León, Hendrick Van Ballen, Christian Coclers, Andries Danielsz  y el padre e hijo, Gaspar Pedro y Pieter Verbruggen (el viejo y el joven). Obras de gran belleza y muy superiores a lo conocido hasta aquel momento, predominando la función decorativa destinada a los salones de palacios nobles de Italia y los Países Bajos.

Pero las peripecias hereditarias y los reveses económicos se suman a la crisis actual, lo cual ha provocado un escaso desarrollo y vacío difícil de remontar en cuanto a la apreciación y promoción del arte moderno desde el siglo XIX, primando en muchos casos otros intereses tanto o más que los puramente artísticos, un vía crucis que puede traer graves consecuencias sobre todo al futuro del coleccionismo, por ello destacamos las conocidas colecciones, Carmen Thyssen-Bornemisza, las colecciones de Arte de Telefónica, Iberdrola, la colección Frick o el de la Fundación Suñol, que nos recuerdan la buena salud de algunas colecciones privadas y la necesidad de que existan por el bien del mundo del arte.

El crítico Rafael Sánchez Mazas dijo de la obra de Vazquez Díaz en la colección Rafael Botí: «Ha sabido ser, cuanto más fino y luminoso, más fuerte y más sabiamente constructor. En él se ha dado una rara coincidencia: el progreso de la razón con la intuición pictórica».

Antonio Barroso

Los secretos del Cabanyal

Ruta turística por el Cabanyal
Turismo Cultural Turiart
Todos los jueves de agosto, 10 y 24 de septiembre y 8 de octubre

El barrio de El Cabanyal es uno de los escenarios más auténticos y con más historia de la ciudad de Valencia. Gracias a su idiosincrasia y diversidad cultural, su popularidad ha crecido exponencialmente en los últimos años aunque no ha estado exento de polémica. Con el objetivo de dar a conocer este barrio tan conocido y olvidado a la vez, la empresa de Turismo Cultural Turiart ha preparado una ruta a la fresca durante los meses de verano la cual se estrenó el 6 de agosto de 2015.

Vista del barrio del Cabanyal. Cortesía de Turiart.

Vista del barrio del Cabanyal. Cortesía de Turiart.

Durante hora y media Turiart acercará al carácter propio de este distrito de pescadores, conocido por su carácter popular, su tranquilidad y la vida de sus calles. El itinerario, el cual comienza desde la propia Estación de Renfe con el mismo nombre, abarca desde la historia y pasado del barrio hasta la problemática más reciente, conocida por todos a través de medios de comunicación y asociaciones proteccionistas del barrio.

Así mismo se recordará la presencia de valencianos ilustres como Joaquín Sorolla o Josep Renau, quienes escogieron este escenario para inspiración de sus obras. Se atravesarán calles que aún conservan la arquitectura decimonónica popular y casas que narran historias de gente humilde y sencilla a través de sus paneles cerámicos. Bajo la luz cálida de las farolas y la suave brisa marítima se conocerán los secretos de este barrio con encanto que está por reconsiderar y redescubrir.

La creación de la ruta corresponde a Turiart, empresa líder en Turismo Cultural en la Comunidad Valenciana. La ruta está dirigida tanto a valencianos como a visitantes de la ciudad y se llevará a cabo todos los jueves de agosto, el 10 y 24 de Septiembre y el 8 de Octubre de 2015. Ésta partirá a las 23.00h desde la estación de Renfe-Cabanyal.

El coste por persona es de 10 Euros aunque la empresa ofrece descuentos para grupos y familias. Se pueden consultar más detalles en www.turiart.com así como realizar solicitudes de información para grupos en exclusiva o en idioma.

Vista del barrio del Cabanyal. Cortesía de Turiart.

Vista del barrio del Cabanyal. Cortesía de Turiart.

 

El principiante Segrelles

Los dibujos académicos de Segrelles
Sala de Exposiciones de IberCaja
C / Barón de Cárcer, 17. Valencia
Inauguración: jueves 30 de abril
Hasta el 30 de mayo, 2015

Antes de alcanzar el éxito internacional, de ilustrar las portadas de publicaciones como The New York Times o la traducción de ‘Las 1.001 noches’ firmada por Vicente Blasco Ibáñez, mucho antes de convertirse en el artista que acabaría inspirando a cineastas como Guillermo del Toro, José Segrelles fue un niño de 8 años que demostraba un talento innato para dibujar en la escuela de su Albaida natal.

Un modesto centro de enseñanza primaria que un día visitó el Rector del Distrito Universitario de Valencia por aquel entonces, Francisco Moliner Nicolás, quien se quedó impresionado por el retrato que le hizo uno de los niños hasta el punto de insistir a su familia para que lo llevaran a la Escuela de Bellas Artes.

Fue así, por casualidad, como Segrelles llegó a la Academia de San Carlos en Valencia, donde de  1898 a 1903 tallaron a ese diamante en bruto con una formación cuyos frutos recoge la muestra ‘Los dibujos académicos de Segrelles’. Una exposición que se inaugura el 30 de abril y que puede visitarse hasta el 30 de mayo en la Sala de Exposiciones de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

La colaboración de coleccionistas privados ha permitido reunir un total de 34 piezas, la mayoría inéditas. Un extenso conjunto para trazar un recorrido por el aprendizaje del joven Segrelles en aulas que compartían talentos como Pinazo, Benlliure o Fillol, casi una escuela de genios en uno de los periodos más fértiles del arte valenciano.

«Esta selección de obra permite asomarse a una de las etapas más desconocidas y curiosas de un artista, su formación, cuando empiezan a despuntar las claves de su estilo» comenta Vicent Vila, comisario de la muestra y director del Escalante Centre Teatral, que ya acogió esta temporada una exposición sobre el pintor.

Sandro Carbó, miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte y coautor del catálogo de esta exhibición, destaca el retrato que se realiza a través de sus obras tempranas de un periodo fundamental del artista cuando adquirió los sólidos fundamentos técnicos que le acompañarían el resto de su trayectoria, convirtiéndole en un ilustrador a la altura de maestros como Doré o Rackman. Pero antes tuvo que pasar por las aulas y someterse a las directrices de profesores como Antonio Muñoz Degrain o Sorolla, que llevaba a los alumnos a la playa para dibujar en movimiento.

Con solo 13 años, Segrelles recibió la Medalla de San Carlos por sus excelentes calificaciones, «aunque en sus trabajos de clase encontramos a un artista que intenta cumplir con las normas académicas al tiempo que va conformando su propio estilo» señala Joan Josep Soler Navarro, Miembro de ICOM-Unesco y otro de los autores del catálogo.

Una personalidad artística que, a medida que crece, va sintiéndose asfixiada por el ambiente académico. Sin embargo, su formación se verá truncada por la muerte de su hermano, que le obliga a regresar a su Albaida natal. Pero éste no es más que el cierre del primer episodio de una apasionante historia en la que Segrelles desarrolló una rica y fructífera carrera.

Una trayectoria a la que, paralelamente, se rinde homenaje en la muestra ‘J. Segrelles. El laberinto de la fantasía’, programada  hasta finales de mayo en el MuVIM. Una propuesta que se complementa perfectamente con este acercamiento al despertar del artista valenciano que realizan los 34 dibujos alojados en la Sala de Exposiciones de IberCaja, cercana al Mercado Central.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

De Sorolla a Equipo Crónica

Patrimonio artístico de la Diputación de Valencia
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Nada más entrar en la sala Alfons Roig del MuVIM el espectador se topa con el cuadro de Joaquín Sorolla ‘Pescadoras valencianas’. Y al fondo de la sala Parpalló, llamando poderosamente la atención del público, se yergue ‘El intruso’, obra del Equipo Crónica. Así se abre y se cierra el magno recorrido expositivo propuesto por el MuVIM para celebrar los 200 años de existencia de la Diputación de Valencia. En total, 122 imágenes de un patrimonio integrado por más de 2.000 obras de su fondo artístico, al que se suman los 147 documentos expuestos en el hall del museo pertenecientes a su archivo. De manera que el ente foral no ha sacado toda su vajilla para conmemorar el bicentenario, pero sí una amplia y brillante cubertería.

Paper cremant, de Artur Heras, en la sala Parpalló del MuVIM.

Paper cremant, de Artur Heras, en la sala Parpalló del MuVIM.

¿Una colectiva de obra propia para festejar tamaña longevidad en tiempos de crisis? Pues no, porque aprovechando la fiesta se han restaurado muchas de las obras expuestas, para regocijo de los finos paladares artísticos. Y así, la Diputación de Valencia se viste de gala, llenando las salas Alfons Roig, Parpalló y el propio hall del MuVIM con un centenar de imágenes de los más ilustres artistas valencianos. Desde los inevitables Sorolla y Pinazo, a los Ribera Berenguer, Albalat Iranzo, Barberá Zamora, Ribalta o Segrelles, pasando por Armengol, Cillero Dolz, Vicente Peris, Artur Heras, Miró, Michavila, Sempere, Boix, Genovés, Iranzo o el citado Equipo Crónica.

Vista de Valencia, de Juan Ribera Berenguer, en la sala Alfons Roig del MuVIM.

Vista de Valencia, de Juan Ribera Berenguer, en la sala Alfons Roig del MuVIM.

El cuelgue expositivo es majestuoso. Dividida en dos partes, la dedicada al Patrimonio artístico: dibujo y pintura, y la relacionada con el Patrimonio documental del Archivo General y Fotográfico, la muestra apabulla por tan deslumbrante pintura, que tiene el contrapunto pintoresco, valga la redundancia, de la documentación desplegada en el hall, con mapas, banderas y fotografías sepia de época. El lema que hizo famoso Román de la Calle durante su dirección en el MuVIM, “no hay exposición sin reflexión”, aguarda su turno para que tamaño despliegue pictórico no se quede en la tradicional muestra de obra colgada sin trasfondo teórico.

Martiri de San Sebastià, de Manuel Boix, en la sala Parpalló del MuVIM.

Martiri de San Sebastià, de Manuel Boix, en la sala Parpalló del MuVIM.

En cualquier caso, ahí están las 122 imágenes como prueba fehaciente del tesoro artístico que ha ido acumulando la Diputación a lo largo de sus 200 años de historia. Los ‘Juegos Icarios’ o ‘Las hijas del Cid abandonadas en el bosque’, de Ignacio Pinazo, darían para una truculenta historia de bizarras intenciones posmodernas. Y tanto las vistas de Cuenca como las de Valencia, de Agustín Albalat Iranzo y Juan de Ribera Berenguer, respectivamente, parecen sacadas del mejor expresionismo alemán cinematográfico. Todo ello en la sala Alfons Roig, que se nutre de gran parte de la pintura valenciana del siglo XIX y buena parte del XX. Metidos de lleno en la Parpalló, vamos encontrando ejemplos de la segunda mitad del pasado siglo, trufado de azules Yturralde, Malvarrosas Michavila, convites con moscas de la casa Armengol o los ‘Fumadores’ de Iranzo.

Convit, de Rafael Armengol, en la sala Parpalló del MuVIM.

Convit, de Rafael Armengol, en la sala Parpalló del MuVIM.

También destacan la serie ‘Escrituras’ de Carmen Calvo, la ‘Estructura’ en azul de Eusebio Sempere, ‘La escalera’ de Juan Genovés o el sorprendente ‘Paper cremat’ de Artur Heras, antes de toparnos con las ‘Primeras zanjas en Usera’, de Equipo Realidad, el Martiri de San Sebastià, de Manuel Boix o la definitiva ‘El intruso’, de Equipo crónica, ya mencionada como colofón del recorrido por tamaño bicentenario. La Diputación de Valencia, por medio del MuVIM (que tan pronto se hace eco de Bruno Lomas y Nino Bravo como se sumerge en más hondas y profundas aguas artísticas), conmemora su efemérides a golpe de patrimonio sacando pecho en tiempos de penuria económica.

'El intruso', de Equipo Crónica, en la sala Parpalló del MuVIM.

‘El intruso’, de Equipo Crónica, en la sala Parpalló del MuVIM.

Salva Torres

Benlliure por Benlliure

Mariano Benlliure. El dominio de la materia
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 30 de septiembre

¿Qué mayor satisfacción para un experto en arte que organizar una gran exposición de la obra de alguien de su misma sangre? Es la que siente Lucrecia Enseñat, comisaria y una de los principales artífices de la muestra sobre su bisabuelo, Mariano Benlliure. El dominio de la materia que se puede visitar en el Centro del Carmen hasta el 30 de septiembre, aunque es muy probable que se prolongue hasta mediados de octubre.

Con motivo de cumplirse, en 2012, el 150 aniversario del nacimiento del artista valenciano, Enseñat propuso hace aproximadamente unos cuatro años, la idea de esta  exposición antológica que fue apoyada por Leticia Azcue, jefa de conservación del Museo del Prado, así como por instituciones de Madrid y Valencia.

Obras de Mariano Benlliure. Centro del Carmen. Imagen cortesía de la Fundación Mariano Benlliure

Obras de Mariano Benlliure. Centro del Carmen. Imagen cortesía de la Fundación Mariano Benlliure

“Desde niña he oído contar innumerables historias sobre mi bisabuelo que lo retratan como un autodidacta y trabajador infatigable”, dice Enseñat. “Tenía un carácter abierto, jovial y un gran sentido del humor. Le gustaba mucho viajar, sobre todo a empaparse del clasicismo en Grecia. Poseía una extraordinaria sensibilidad para captar la belleza y trasmitirla a sus creaciones”.

De su capacidad de trabajo dan fe el centenar de monumentos públicos y funerarios salidos de su mano repartidos por todo el mundo y un casi un total de 4.000 obras de contenido y formato muy diverso todos ellos presentes en la muestra: creación libre, monumentos, retratos de sociedad, artes decorativas y tauromaquia.

Junto a sus coetáneos Joaquín Sorolla y Vicente Blasco Ibáñez, Benlliure integra el trío de genios que a principios del pasado siglo puso a Valencia en el mapa cultural mundial. Tres artistas nacidos del pueblo que trabajaron de forma infatigable para granjearse la admiración del pueblo y han dejado una huella imborrable en el arte y la historia.

Obras de Mariano Benlliure. Centro del Carmen. Imagen cortesía de la Fundación Mariano Benlliure

Obras de Mariano Benlliure. Centro del Carmen. Imagen cortesía de la Fundación Mariano Benlliure

“Mi bisabuelo era muy amigo de Sorolla”, comenta Enseñat. “De jóvenes coincidieron en Roma pensionados por la Diputación y más tarde compartieron el Gran Prix en la Exposición de París de 1.900.  Sorolla pasaba temporadas en la casa de José Benlliure, en Asís y cuando falleció nombró a mi abuelo albacea testamentario y patrono del Museo Sorolla. La estrecha relación entre las dos familias se mantiene hasta hoy”.

Enseñat destaca algunos de los importantes cargos que Benlliure ocupó relacionados con el mundo del arte. Fue director de la Academia de España en Roma y del Museo de Arte Moderno hoy integrado en el Prado. Entre 1917 y 1919, estuvo al frente de la Dirección General de Bellas Artes y fue el artífice del traslado de los restos de Goya a San Antonio de la Florida.

En lo que respecta a su evolución artística, Mariano Benlliure personifica la búsqueda de la perfección. “No se podía estar quieto y continuamente experimentaba con nuevos materiales, técnicas y formatos”, comenta Enseñat. “Igual trabajaba la plata que el bronce, el oro en pequeñas piezas o la cerámica”.

En Italia estudió las técnicas de fundición a la cera perdida que le permitieron demostrar su maestría en una de sus obras, ¡No la despiertes! (1900) que representa a una ninfa y unos niños. “A  Benlliure se le ha tildado de conservador porque no se apuntó a las vanguardias, pero fue siempre un innovador que avanzaba de manera independiente», concluye Lucrecia Enseñat.

Obras de Mariano Benlliure, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía de la Fundación Mariano Benlliure

Obras de Mariano Benlliure, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía de la Fundación Mariano Benlliure

Bel Carrasco

Joaquín Sorolla forever

Consorcio de Museos

Homenaje a Joaquín Sorolla

La conselleria de Educación, Cultura y Deporte, a través del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, y la Institución Joaquín Sorolla de Investigación y Estudios inician el 27 de febrero un programa de actividades para conmemorar el 150 Aniversario del Nacimiento de Joaquín Sorolla. La Generalitat rinde homenaje al pintor valenciano a través de exposiciones, conciertos, talleres y conferencias en las tres provincias. El programa que se extenderá durante todo el año tendrá como protagonistas los tres museos de Bellas Artes y el Centro del Carmen.

 

En la víspera de la conmemoración, el martes 26 de febrero la ciudad de Alicante recibirá la muestra ‘Clotilde de Sorolla’ coproducida entre el Consorcio de Museos y la Fundación Museo Sorolla de Madrid. El próximo miércoles 27 el Centro del Carmen inaugurará la muestra ‘Sorolla y la Medicina. Retrato de Ramón y Cajal’ en la línea de exposiciones con obra inédita en la Comunitat. El cuadro ha salido en contadas ocasiones del Museo de Zaragoza.

 

El Centro del Carmen acogerá también un concierto homenaje a cargo del condecorado pianista Bartomeu Jaume, Académico de San Carlos. A propósito del concierto el Consorcio de Museos ha diseñado un programa específico donde se relacionan doce obras de Sorolla con estos compositores españoles como ejemplo de su prolífica producción reflejo de las gentes y paisajes de España.

 

El Museo de Bellas Artes de Valencia ofrecerá visitas guiadas y un taller de pintura para escolares en la Sala Sorolla con el objetivo de acercar la figura del insigne pintor a los más jóvenes. En el día de su nacimiento también se realizarán actos institucionales como el homenaje que organiza la Generalitat conjuntamente con el Ayuntamiento de Valencia en el Monumento ‘Valencia a Sorolla’ del escultor Mariano Benlliure. Inaugurado diez años después de su fallecimiento, en 1933, el monumento está situado en la plaza de la Armada Española desde 1963.

 

El homenaje a Sorolla llegará a Castellón a comienzos del mes de abril con la exposición de uno de los excelentes autorretratos menos conocidos del pintor cedido por una colección particular. Esta pieza invitada al Museo de Bellas Artes de Castellón se completará con la muestra ‘Pintar y amarte. Biografía de Joaquín Sorolla’.