La atmósfera irreverente del Convent Carmen

Irreverencia, por el dúo De soprano y arpa
Convent Carmen
Plaza del Portal Nou, 6. Valencia
Sábado 23 de febrero de 2019, a las 20.30h

El dúo De soprano y arpa, integrado por las intérpretes valencianas Úrsula Segarra (arpa) y Quiteria Muñoz (soprano), ofrecerá el próximo sábado 23 de febrero en el Convent Carmen de Valencia un nuevo espectáculo de ‘Irreverencia’.

Bajo la dirección de arte de Marina Cenacchi, ‘Irreverencia’ se sitúa en la Europa y América de principios del siglo XX, preámbulo de una época revolucionaria y discontinua, en la que la música de compositores como Cage, Well, Satie, Britten o Falla, topa con los muros opresores de una sociedad a menudo estancada en los viejos patrones estéticos.

Es entonces cuando la música renace con una nueva intención: la de sobrepasar los límites del establishment creando una nueva atmósfera donde lo inteligible y lo evocador son el reflejo de una sociedad cambiante.

En este contexto se presenta ‘Irreverencia’, una propuesta con muchas sorpresas en la que De soprano y arpa estarán acompañadas de Inés Muñoz (danzarina), Manuel Segarra (violín), Carlos Sanchis (acordeón y serrucho) y Adriana Petit (espacio sonoro).

Desde ‘Irreverencia’ se cree que la moda es una herramienta fundamental de lenguaje, por ello el espectáculo ha generado mucho interés por parte de firmas cuyas bases conceptuales están directamente ligadas al arte.

En este sentido, ‘Irreverancia’ agradece la colaboración de Nona y Otrura y el patrocinio de Bubuflats, grupo iluminación AJP y Martí Romero Impresores. Las entradas para el concierto se pueden adquirir en https://www.eventbrite.es/e/entradas-irreverencia-56615548630#tickets.

Irreverencia, por el Dúo de soprano y arpa. Imagen cortesía de Convent Carmen.

Irreverencia, por el Dúo de soprano y arpa. Imagen cortesía de Convent Carmen.

El erotismo ‘gandul’ e imprescindible de Messa

Messa. Palpitacions i Art Gandul
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

“¿Por qué no pintar sin pintar?”, se preguntó Francesc Sempere Fernández de Mesa (Albaida 1915-1996), dedicándose a ello durante toda su vida bajo el seudónimo de Messa. “Incorporó la doble ‘ese’ a su firma, escritas al revés, por influencia picassiana”, señaló Artur Heras, comisario de la exposición que le dedica el MuVIM a “un imprescindible del arte valenciano”, subrayó Rafael Company, director del museo. “Artur Heras, otro imprescindible, pone en valor una de las figuras clave del arte contemporáneo valenciano”, afirmó el diputado de Cultura, Xavier Rius.

Instalación de la exposición 'Messa. Palpitacions i Art Gandul' en el MuVIM.

Instalación de la exposición ‘Messa. Palpitacions i Art Gandul’ en el MuVIM.

¿De dónde proviene su carácter de imprescindible? Entre unos y otros fueron localizando ese carácter en su “honestidad”, su “provocación fascinante”, su “humor valenciano en estado puro” y su “retaguardismo”, aludido por Heras, como señal de la forma “singular” que tuvo de experimentar en el marco de las vanguardias. El comisario de la exposición, que recordó la que en 1984 se le hiciera en la Sala Parpalló que por entonces él dirigía, recoge en el catálogo de la muestra: “[Me] pregunto si fue tomado en serio por una sociedad indiferente que ignora, y con frecuencia desprecia, a aquellos de sus miembros que rompen los clichés de la norma dominante”.

Con la exposición ‘Messa. Palpitacions i art Gandul’ se pretende redescubrir la figura de un artista “solitario, incomprendido y desconocido”, según apuntó Amador Griñó, jefe de Programación del MuVIM. Palpitaciones porque, como explicó Heras, “es un término que utilizó [Joan] Fuster para hablar del trabajo de Messa en su casa taller de Albaida, donde transmitía ese pálpito del entusiasmo del joven que se pone a experimentar”. Y arte gandul, porque “es un arte vago literalmente, al aprovecharse de cosas ya hechas por otros”, anticipo de lo que después se ha denominado “apropiacionismo”, apostilló Heras.

Obra de Messa en el MuVIM.

‘De quina dona seran aquestes bragues…’, obra de Messa en el MuVIM.

Las más de 70 obras, algunas inéditas, reunidas en la exposición, reflejan ese carácter singular mediante dibujos, la recreación ambiental de su estudio, repleto de objetos inquietantemente empapelados, su serie de ‘apegasants’ y ‘art gandul’, y sus pinturas blancas. Pinturas que Heras describe así: “Probablemente es el reducto donde Messa proyectó con mayor intensidad una carga erótica idealizada e impregnada de pureza bajo esa piel blanca, fusión entre la casa y el cuerpo humano”.

El ‘Homenatge a Zabaleta’, obra de 1974, resume ese hedonismo provocador de Messa, explicado por su hijo Félix Sempere durante el recorrido expositivo. “La pieza fue prohibida por el entonces gobernador civil Oltra Moltó y en ella se ven los cuatro elementos que componen la siguiente frase: ‘A las tres de la madrugada [por el reloj de la izquierda], cuando la luna está en la cumbre [por el astro lunar de la parte superior], hay más mujeres follando [mujer tumbada con miembro fálico entre las piernas dominando el centro del cuadro] que pucheros en la lumbre [objetos en la parte inferior]”.

'Harem', de Messa, en su exposición en el MuVIM.

‘Harem’, de Messa, en su exposición en el MuVIM.

“El erotismo enroscado de los cuerpos mantiene su regularidad a lo largo de los años”, subraya Heras. Ejemplo de lo cual es la pieza más grande de la exposición titulada ‘Harem’ (1980). “La línea se desplaza libre y fácil sobre el papel en la que, probablemente, sea la acción más hedonista, continuada e invariable en la obra de Messa”, agrega el comisario. “Messa combina un grado de inocencia, de virginidad y de osadía y entusiasmo dentro de la vanguardia”, concluye Heras.

Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.

Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.

La “fugacidad y pobreza”, términos con los que definió el propio artista su arte gandul, adquieren, tras la vista conjunta de su obra, una permanencia y riqueza que, superado el centenario de su nacimiento, reverdece en la sala Alfons Roig del museo valenciano. “Prisionero y solitario entre gente que no me entiende. Mudo dentro de un bosque humano de árboles que se mueven y emiten sonidos que no entiendo”. Así anticipaba Messa su propio sentimiento a rebufo de una obra desconcertante, que ahora se vuelve “imprescindible” en el MuVIM.

Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.

Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.

Salva Torres

La eterna dificultad de la convivencia

Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke
Espai Mutant de Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Sábado 27 y domingo 28 de febrero de 2016

El humor ácido y la rabiosa contemporaneidad de El Conde de Torrefiel llega al LN3 Espai Mutant de Las Naves con Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke, propuesta escénica híbrida que bebe del cine perturbador y sombrío del director y guionista austriaco. A través de diferentes historias de un grupo de jóvenes europeos la obra alude al fascismo cotidiano latente, disfrazado y discreto, como consecuencia de la eterna dificultad de la convivencia. Para Pablo Gisbert, componente de El Conde de Torrefiel ,“lo más interesante de Haneke siempre es lo que no se dice o lo que no se ve”. Aquí se agrede a través de la cotidianidad.

En Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke los actores juegan con los textos que aparecen como de forma casual, los silencios y unas luces pensadas para crear una acumulación de sensaciones que van sucediéndose en un ritmo propio. De hecho, Tanya Beyeler, integrante de El Conde de Torrefiel, ha señalado que quieren mostrar “cómo se puede hacer teatro con muy pocos elementos, solo con la palabra y la iluminación». «Vamos a unas propuestas escénicas cada vez más limpias. Depurar la escena y que haya menos, y aún así llenar el escenario a través de la sugerencia y de la imaginación”, apunta Gisbert.

Tras bastante tiempo sin pisar los escenarios en Valencia, El Conde de Torrefiel, ante la representación de Escenas… en Las Naves, asegura que les hace “muchísima ilusión volver a Valencia porque aquí no solo nacieron algunos de los miembros de la compañía. Aquí nació nuestra pasión por el teatro y aquí dimos nuestros primeros pasos”.

Pablo Gisbert y Tanya Beyeler encabezan el proyecto artístico El Conde de Torrefiel, cuyas piezas escénicas son el resultado de una oscilación entre literatura, artes plásticas y coreografía, que busca trascender los parámetros del lenguaje verbal. El Conde de Torrefiel configura sus piezas a modo de entregas, discursos o hipótesis circunstanciales limitadas temporalmente, que sirven como piquetes en el camino; un recorrido que se dirige a responder a una pregunta más grande: ¿Cómo traducir en escena la realidad contemporánea?

La trayectoria profesional de la compañía se inicia en 2010 con el estreno de La historia del rey vencido por el aburrimiento. Le siguen Observen cómo el cansancio derrota el pensamiento en 2011 y Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke en 2012. Estos dos últimos trabajos han permitido a la compañía un reconocimiento nacional, presentándose en diferentes salas y festivales de España como el Teatro Pradillo y el Festival SISMO de Madrid, La Fundición de Bilbao, El Festival NEO de Barcelona, Festival Escena Abierta de Burgos o LEAL LAV. de Tenerife, entre otros. Gracias a la buena acogida por parte de público y crítica, estos trabajos seguirán en gira también a nivel internacional.

Conde de Torrefiel. Las Naves.

El Conde de Torrefiel. Imagen cortesía de Las Naves.

La revista más explosiva del siglo XX

Almanacs de La Traca (1915-1918)
Rafael Solaz y Marc G. Zacarés
Alenar Llibres

Nuestros padres tenían que cruzar los Pirineos, como Aníbal con sus elefantes para proveerse de revistas guarras y darse un baño de erotismo: Último tango en París, imágenes de mujeres desnudas, la mínima alusión al sexo estaban totalmente prohibidos por la censura franquista amparada por el nacionalcatolicismo. Nuestros abuelos, sin embargo, sólo tenían que ir al quiosco más próximo para alegrarse el ojo con señoras descocadas, más o menos pelanduscas, y reírse a mandíbula batiente con semanarios como La Traca, editado por el valenciano Vicent Miquel Carceller.

La revista más explosiva del primer tercio del siglo XX. No fue la única de este tipo, pero sí la de mayor difusión, llegando a los 300.000 ejemplares a principios de los treinta. Colaboraban en ellas escritores de la talla de Vicente Blasco Ibáñez, Maximilià Tous, Hernández Casajuana y Contell, entre otros, además de numerosos ilustradores. Algunos, como el propio Carceller pagaron su osadía y fueron fusilados tras la guerra civil. Cada fin de año la revista editaba un almanaque en formato más pequeño que resumía lo más selecto de los últimos doce meses.

Portada del libro Almanacs de La Traca.

Portada del libro Almanacs de La Traca.

Un siglo después de la aparición del primero de estos almanaques, en 1915, un libro reúne los cuatro primeros, hasta 1918. Almanacs de La Traca (1915-1918) (Alenar Llibres) es un trabajo conjunto del historiador y bibliófilo Rafael Solaz y el editor Marc G. Zacarés que se presentó el 23 de noviembre en el Ateneo Mercantil. El texto reproduce en facsímil  los cuatro almanaques que Solaz adquirió en una subasta, en julio de 2003, procedentes de un coleccionista catalán, comentados por él mismo.

“El descubrimiento de los almanaques fue para mí algo importante porque como bibliófilo no los había visto nunca, sabía de su existencia pero eran muy raros verlos en el mundo del comercio y del coleccionismo”, recuerda Solaz. La idea del esta edición peculiar surgió durante una conversación con el veterano editor Marc Zacarés, y ambos se pusieron manos a la obra. “Con este libro pretendemos que las nuevas generaciones conozcan y valoren estas revistas curiosas”, dice Solaz. “También recordar a quienes colaboraron en ellas, especialmente a los autores y dibujantes, algunos de ellos con trágico final como el de Carceller”.

Su valor es considerable, pues tanto los semanarios como los almanaques fueron destruidos tras la guerra civil a causa de una persecución que culminó con la muerte de  Carceller ejecutado en el Cementerio de Paterna. A lo largo de su existencia, entre 1911 y 1938, La Traca reflejó fielmente la transformación de hábitos y costumbres que se produjo en la Europa de entre guerras. Los locos años veinte, la Belle Époque, un paréntesis de libertad para unos, de libertinaje para otros, durante el cual la mujer se libró de los corsés y comenzó a recortarse el cabello y acortar la longitud de sus faldas, mientras agitaba las caderas al ritmo frenético del charleston.

Aires de cambio y de renovación que no tardarían en congelarse con el estallido de la Segunda Gran Guerra. La Traca absorbió esos cambios que venían desde más allá de nuestras fronteras y les infundió el marchamo de la casa, el hedonismo mediterráneo, la socarronería de la huerta, la lujuria hortofrutícola. Carceller diseñó la perfecta publicación  de corte popular que conquista a los lectores con una dosis de erotismo y humor. Ilustraciones picantes, chistes de doble sentido, historietas y otras secciones de entretenimiento llenaban sus páginas al módico precio de 25 a 30 céntimos.

Portada del almanaque Bésame. Imagen cortesía de Rafael Solaz.

Portada del almanaque Bésame. Imagen cortesía de Rafael Solaz.

El semanario  tuvo dos épocas, la primera de 1911 a 1922 y, tras dos años de prohibición durante la dictadura de Primo de Rivera, otra etapa hasta 1938. “La primera es más interesante respecto a sus contenidos humorísticos y de carácter erótico”, indica Solaz. “Después se politizó y se hizo anticlerical debido a los intereses de la época”. A raíz de su éxito surgieron otras cabeceras similares: Bésame, La Sombra, Colección Fifí, El Piropo, Colección Popular, La Chala. “También estas herederas de La Traca tenían sus respectivos almanaques, y como ella estaban redactadas en un valenciano sin rigor idiomático ni gramatical, con abundantes vulgarismos”, señala Solaz, una autoridad en V.M. Carceller al que menciona en varios de sus obras: La Valencia Prohibida, Figues i Naps o Pasiones bibliográficas.

Al hojear hoy esas páginas plagadas de opulentas féminas ligeras de ropa y chascarrillos eróticos festivos salta a la vista la liberalidad de una sociedad española a principios de siglo. Un ambiente muy diferente a la rancia e hipócrita moral que se impondría poco después. Aunque estas revistas sicalípticas estaban dirigidas al público masculino y su contenido denota cierto machismo inherente a la época, no dejan de tener su encanto y frescura. Demuestran que nuestros abuelos no eran unos mojigatos sino viejos verdes, aunque con el triunfo de Franco se impusiera la rancia moral y se acabara la fiesta por muchas décadas, hasta que llegó  el destape y surgieran revistas como Interviú o El Jueves dispuestas a desafiar las rígidas reglas del viejo régimen.

Ilustración del semanario La Traca. Imagen cortesía de Rafael Solaz.

Ilustración del semanario La Traca. Imagen cortesía de Rafael Solaz.

Fusilamiento de Carceller

Nada más acabar la guerra civil, en junio de 1939, se abrió una diligencia para localizar y poner a disposición de la Brigada Militar a “los colaboradores del soez, obsceno e impúdico semanario valenciano La Traca, que se distinguió siempre por sus campañas anticlericales, antipatrióticas y difamatorias”. Carceller y su segunda esposa Francisca Veres vivían en la calle Correo, junto a la tienda de artículos de piel conocida como la del Cocodrilo.

Pese a los consejos de algunos amigos preocupados por su suerte, el editor se negó a huir, arguyendo que nunca se había manchado las manos de sangre. Pronto los acontecimientos desmintieron su optimismo. Oculto en el domicilio de unos conocidos, fue detenido y tras un Consejo de Guerra, el 28 de junio de 1940, fusilado en el Terrer de Paterna. Según relata el profesor Antonio Laguna en uno de sus estudios, en la misma saca se encontraba el líder socialista Isidro Escandell, el escultor Alfredo Torán, el artista Alfredo Gomis y uno de los colaboradores de La Traca, el caicaturista Carlos Gómez Carrera, Bluff considerado una “inteligencia satánica”.

Efemérides de 1915

Con una colorista portada de lavanderas culo en pompa, el Almanaque de 1915 reúne las firmas de Luis de Val, Vicente Blasco Ibáñez, Bisbert del Cabanyal, Hernández Casajuana, Rivelles, Michó, Gascó Contell y Quiles Pitarch entre otros. Cada ejemplar tenía 64 páginas y su precio era de 25 céntimos. Tan sólo se incluyen un par de anuncios, el  papel de fumar Bambú y la pluma estilográfica Ideal Waterman. Contiene una referencia a las cuatro estaciones representadas por cuatro estaciones de ferrocarril: Norte, Aragón, Pont de Fusta y Jesús. Un tal Boticari de Villareal ofrece consejos de salud, se habla de toros y se ofrecen predicciones sobre el futuro. En el año 3.000 “la velocitat dels ferrocarrils será de dos mil kilómetros per hora”…

Bel Carrasco

El espíritu del Purgatori ocupa El Carmen

Un ataúd en el Purgatori
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 24 de enero de 2016

Un ataúd preside la exposición del Centro del Carmen. Y alrededor de él, 12 videos van escupiendo imágenes de algunas de las acciones llevadas a cabo por El Purgatori durante los años 90. Entre ellas, la sonada intervención en las naves de Cross para oponerse a su demolición; el vía crucis con una gran M a la espalda criticando a MacDonalds, o la autocrítica contenida en ‘El gran circo del arte’. Así las gastaban una veintena de artistas valencianos que en 1991 se aglutinó en la vivienda, estudio, galería y local underground de Ulises Pistolo en la Plaza del Ángel. Artistas con ganas de mostrar su obra, agitar la cultura y saltarse las normas básicas del mercado del arte.

Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori'. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori’. Centro del Carmen.

La exposición Un atáud en el Purgatori viene a recordar aquel movimiento artístico desenfrenado en el que “nadie se cortaba a la hora de expresarse”, coinciden Oscar Mora, Juan Domingo y el propio Pistolo, como representantes de aquel colectivo, y Salvia Ferrer, comisaria de la muestra y autora del documental que repasa su historia. “Son acciones potentes y rabiosamente actuales”, señala Ferrer. “Nuestras apariciones molestaban”, sostiene Pistolo, quien subraya la importancia que supuso moverse en la transición de lo analógico a lo digital.

La muestra ofrece un recorrido video gráfico en torno a ese espíritu libertario. Sus primeras actividades, de carácter místico, se sustentaban en cierto “pensamiento mágico” ligado a ese ataúd símbolo del grupo. Hubo luego un segundo Purgatori en la sala cedida en 1996 por el abogado Paco Ruiz en la calle Salvador. Del espíritu místico se pasó a otro más inclinado a la pluralidad de acciones críticas, ya sea contra la religión, la moda, la corrección política o el materialismo del mercado. Cientos de billetes de 2.000, 5.000 y 10.000 pesetas, encontrados en una bolsa fuera del Banco de España en Granada, aparecen troceados en finas tiras como parte de una instalación iluminada. Es una más de las múltiples manifestaciones de su irreverente forma de entender el arte.

Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori'. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori’. Centro del Carmen.

“El mundo del arte nos veía como unos intrusos. Frente al modo muy cerrado de actuar de las galerías, nosotros apostábamos por lo interdisciplinar”, destaca Pistolo, cuyo solo nombre asociado al de Purgatori, además de las pintas de los artistas, provocaba cierto miedo: “Nos veían como marginales”, apostilla. Aún así, lograron introducirse en las instituciones oficiales y tener su lugar en ARCO, al lado de otras propuestas alternativas e independientes. Juan Domingo afirma que ésta puede ser una de las razones por las que se disolvió el colectivo en 2001. “Algunos no veían con buenos ojos que participáramos en esos espacios públicos”. También influyeron cuestiones de tipo más personal.

Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori. Centro del Carmen.

Salvia Ferrer insiste en poner en valor el trabajo de Purgatori, por el que pasaron artistas como Chema López, Xavier Monsalvatge, Bartolomé Ferrando, Carlos Mallol, Isbel Meseguer o Inma Picó.  “Los propios artistas se unieron para gestionar su propia obra”, dice. Y lamenta que toda esa “fuerza y mensaje tan interesante” no haya tenido continuación: “Ahora el sistema cultural valenciano es más pasivo”. Óscar Mora atribuye el fin de Purgatori a que la gente se volvió “más individualista”, aunque apunta cierta “vuelta a los espacios colectivos”. Entonces llegaban a hacer cuatro exposiciones al mes, con las 2.000 pesetas mensuales que ponía cada artista: “El volumen de trabajo era enorme”.

Para Ferrer, aquello cuajó por la “necesidad tan potente que tenían de expresarse”, favorecida por las condiciones de “absoluta libertad” que ofrecía Purgatori. Libertad basada en la “desacralización de cualquier objeto”, que descontextualizaban para “romper su imagen y darle otro uso”. Como el ataúd: “En el fondo, son cuatro tablas de madera”. Tablas a las que siguen aferrándose como muestra del poder que tiene el arte libre de ataduras. “Ahora creo que hay cierta autocensura”, concluye Domingo.

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Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori'. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori’. Centro del Carmen.

Salva Torres

Tributo a Frank Zappa en Jimmy Glass

Frank Zappa’s Alchemy, por el octeto Hot Rats Ensemble dirigido por Perico Sambeat
Jimmy Glass
C / Baja, 28. Valencia
Miércoles 18 de noviembre, 2015, a las 20.45h.

El Jimmy Glass presenta el miércoles 18 de noviembre Frank Zappa’s Alchemy, a cargo del octeto Hot Rats Ensemble, que interpretará lo más emblemático de la obra del genial compositor estadounidense en una producción propia del Festival de Jazz Contemporáneo dirigida y arreglada por Perico Sambeat.

El propietario del Jimmy Glass, Chevi Martínez, vuelve a encargar un proyecto original concebido especialmente para la ocasión, a Perico Sambeat, ya habituado a dar forma a las propuestas del Jimmy Glass para la clausura de su festival de otoño, como ocurrió con los montajes The Black Saint and The Sinner Lady y Electric Bath / Don Ellis: The Trip of the Sixties, en las ediciones de 2013 y 2014 respectivamente.

Hot Rats Ensemble, dirigido por Perico Sambeat, durante el ensayo de Frank Zappa's Alchemy. Fotografía de Josep Sogues cortesía de Jimmy Glass.

Hot Rats Ensemble, dirigido por Perico Sambeat, durante el ensayo de Frank Zappa’s Alchemy. Fotografía de Josep Sogues cortesía de Jimmy Glass.

Frank Zappa’s Alchemy ha conseguido llevar la música de este compositor y músico de culto al terreno del jazz, conservando todo el sabor y la esencia, gracias a los acertadísimos arreglos y el laborioso trabajo de transcripción de Sambeat y al notable esfuerzo y numerosos ensayos del ensemble formado por el propio Sambeat, además de Javier Vercher, Voro García, Toni Belenguer, Santi Navalón, Iván Cebrián, Julio Fuster y Miquel Asensio, para convertir esa noche Zappa en algo difícil de olvidar”, asegura Chevi Martínez.

Temas pertenecientes a sus emblemáticos discos Hot Rats (que da nombre al ensemble), Over Nite Sensation o The Grand Wazoo, entre otros, serán interpretados por esta gran formación de músicos valencianos.

Portada del disco Hot Rats, de Frank Zappa.

Portada del disco Hot Rats, de Frank Zappa.

Artista inclasificable, el autor, guitarrista, cantante, productor discográfico y director de cine Frank Zappa (Baltimore, 1940), compuso rock, jazz, blues progresivo, electrónica, música clásica y música concreta. Mientras tanto, para no aburrirse, grabó más de ochenta álbumes con su grupo Mothers of Invention o en solitario.

Desde muy joven se interesó por la composición avant-garde, que, dentro del género del rock progresivo (por definirlo de alguna forma), dio expresión a la alquimia musical que caracteriza su obra, una genial amalgama de rock, jazz o clásica, ecléctica y experimental pero increíblemente atractiva, que hizo que se convirtiera en una estrella de culto durante tres décadas.

Las ácidas letras de sus canciones criticaban lo políticamente correcto con humor e inteligencia. Su legado es impresionante. Muchos de sus álbumes son considerados esenciales en la historia del rock, y es reconocido como uno de los guitarristas y compositores más originales de su tiempo. Aun hoy en día constituye una referencia para un gran número de artistas.

Ensayo del homenaje a Zappa. Fotografía de Josep Sogues cortesía de Jimmy Glass.

Hot Rats Ensemble, dirigido por Perico Sambeat, durante el ensayo de Frank Zappa’s Alchemy. Fotografía de Josep Sogues cortesía de Jimmy Glass.

La irreverencia de Alberto Polo

Creus en mi. Alberto Polo

Galería la Real
Camino de la Real, 5, Palma
Inauguración: 6 de septiembre de 2013, 20 h.

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 18x26cm. Papel Algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería La Real

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 18x26cm. Papel algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería la Real

Para Alberto Polo Iañez (Palma de Mallorca, 1980), este juego de palabras (en catalán, «creus en mi» puede significar ‘cruces en mi’ o ‘crees en mi’) nace de la búsqueda de otro ser para encontrarse a uno mismo. Como él mismo dice, “nací católico sin elegirlo y sin entender porqué era el culpable de matar al hijo de Dios, pecador sin saber si lo era”.

Un sentimiento de culpabilidad que, como afirma, nos persigue y que nos hace creer en otra persona “porque no sabemos creer en nosotros mismos”.

Las imágenes que forman parte del proyecto  Creus en mi, provocativas e irreverentes, fueron realizadas entre 2012 y 2013 en Galicia y Mallorca en formato analógico (35 mm, 120 mm y polaroid). Las fotografías están impresas en papel algodón HahnemÜehle.

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 42x29cm. Papel algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería la Real

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 42x29cm. Papel algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería la Real