“Debería haberse escuchado la voluntad de Picasso”

Genoveva Tusell, autora de ‘El Guernica recobrado’
Ediciones Cátedra
Septiembre de 2017

La historiadora del arte Genoveva Tusell ha desentrañado en ‘El Guernica recobrado. Picasso, el franquismo y la llegada de la obra a España’ (Cátedra) el sinfín de circunstancias que hizo posible la vuelta a nuestro país de la gran obra maestra de Picasso.

Desde su creación para el pabellón español de la Exposición Internacional de París en 1937, donde se exhibiría junto a obras de Joan Miró y Alberto Sánchez, hasta su llegada al Casón del Retiro en 1981, pasando por su estancia en el MoMA, museo al que Picasso lo confió hasta que se devolvieran las libertades al pueblo español, el celebérrimo mural se convertiría en el gran símbolo por la paz y en contra de la guerra de nuestra época.

El ensayo de Genoveva Tusell se apoya en una sólida labor de investigación. Da cuenta de ello una extensa bibliografía, así como de documentación (epistolarios, fotografías) poco habitual.

Operarios sacan el Guernica del MoMA. Archivo Javier Tusell

Operarios sacan el Guernica del MoMA. Archivo Javier Tusell

Además de por su padre, el historiador Javier Tusell, que estuvo implicado en la devolución del Guernica a España, ¿qué otros factores intervienen en su decisión de investigar el complejo periplo del cuadro de Picasso desde su creación por Picasso en 1937?

Se trata de una investigación que me ha ocupado mucho tiempo, pues encontré las primeras informaciones sobre Picasso y sus relaciones con el franquismo cuando estaba realizando la búsqueda de información para mi tesis doctoral hace más de quince años. Poco a poco he ido profundizando en el tema a partir de mis búsquedas en archivos públicos españoles, hasta que finalmente la investigación ha ido tomando un cariz más personal cuando ha entrado a formar parte de ella la figura de mi padre. Debo agradecer a Álvaro Martínez-Novillo, que fue Subdirector General de Artes Plásticas, su apoyo y aliento para realizar este libro, ya que además me ha servido para contrastar y verificar informaciones.

¿Se ha llevado alguna sorpresa durante la fase heurística?

Las sorpresas han sido muchas, he descubierto cosas sobre esta historia que para mí eran por completo desconocidas. Por un lado, el papel de personas como José Luis Fernández del Amo, José María Moreno Galván, los galeristas Joan y Miquel Gaspar o el alcalde de Barcelona José María de Porcioles, que contribuyeron decisivamente a que hubiera un mejor conocimiento de la obra de Picasso durante el franquismo. Gracias a este libro he comprendido que la recuperación del Guernica fue una ardua tarea que implicó a un gran número de personas de muy diversa procedencia: diplomáticos, intelectuales, ministros, el personal del Ministerio de Cultura, abogados, etc. No es ni mucho menos fruto del trabajo de una sola persona, sino una labor conjunta de un gran grupo de personas de extraordinaria valía.

En el terreno de las anécdotas, he podido comprobar que se realizó una copia fotográfica a tamaño natural del Guernica para decidir en qué pared se instalaría de la Sala Lucas Jordán en el Casón del Buen Retiro. O el hecho de que la obra viajara a España a bordo de un avión de línea regular de la compañía Iberia. Lo hizo sin seguro, ya que no tenía sentido que el Estado se asegurase a sí mismo siendo el responsable del traslado.

En ese enmarañado proceso de devolución, en el que además del MoMA y su director de entonces, Richard E. Oldenburg, así como a su conservador jefe de pintura, William Rubin, encontramos a los herederos de Picasso, ¿qué hecho o personaje le parecen fundamentales a la hora de explicar el éxito de la empresa?

Por un lado, habría que destacar el papel de Rafael Fernández Quintanilla, embajador gracias al cual se localizó la documentación que probaba la propiedad del Guernica por parte del Estado Español. También Íñigo Cavero, un gran ministro de cultura, que supo ver la importancia de la recuperación de la obra; pero también Javier Tusell o Álvaro Martínez-Novillo, que trabajaron incansablemente hasta ver el cuadro instalado en España. El MoMA de Nueva York mostró una actitud muy colaborativa desde el primer momento, y gracias a su generosidad y la de los herederos el Guernica llegó a España junto con las obras preparatorias y postscriptos, un conjunto de gran importancia que no debía ser desligado de la obra maestra de Picasso.

Dos camiones transportaron el Guernica hasta el aeropuerto JFK de Nueva York. Archivo Javier Tusell.

Dos camiones transportaron el Guernica hasta el aeropuerto JFK de Nueva York. Archivo Javier Tusell.

¿Le parece que el cuadro debiera estar en El Prado, tal y como Picasso deseaba?

Afortunadamente, es un tema que a mí no me compete. Creo, eso sí, que antes de moverlo en 1992 debería haberse tenido en cuenta el compromiso adquirido en su devolución de respetar la voluntad de Picasso de que fuera exhibido en el Museo Del Prado. El Reina Sofía se creó en torno al Guernica y, hoy por hoy, es el lugar de donde no debe moverse el cuadro por motivos de conservación.

¿Qué representa, hoy, el Guernica?

El Guernica es una de las obras clave del arte del siglo XX, un icono contra la violencia desencadenada por los conflictos bélicos. Es una obra de plena actualidad, cuya imagen se utiliza aún hoy para denunciar, por ejemplo, las matanzas de civiles que tienen lugar en Siria. Cuando el Guernica llegó a España se le recibió como el ultimo exiliado. Era y es un recuerdo permanente de lo que significó la guerra civil y los años de dictadura, una imagen que nos recuerda que debemos luchar para que todo eso no vuelva a suceder en nuestro país.

Rafa Martínez

El arte y el poder en las ideas

Cartell Cubà 1959-1989. Crònica gràfica de la història recent de Cuba
Sala Parpalló del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2017

El cartel cubano mantuvo las distancias con la etapa sombría del realismo socialista y la influencia nociva del triunfalismo panfletario de la propaganda revolucionaria. Desde una conceptualización creativa que marcó una insuperable diversidad estética y definió una personalidad única en el contexto contemporáneo, supo acompañar cada episodio y acontecimiento político, histórico y cultural del incipiente proceso que definió la Cuba posterior a 1959. De modo que esta cartelística se convirtió en una mediadora atípica en las relaciones entre el nuevo poder y la propaganda.

Ciertamente no fue una relación idílica. No estuvo ajena a censuras, ni al voluntarismo ideológico que invadió la institucionalidad. Pero lo que realmente le otorgó una dimensión internacional y un protagonismo sin precedentes, fue un lenguaje nacido de la síntesis de recursos expresivos bajo los designios del pop art, el arte óptico, el art noveau y todas las reformulaciones artísticas que se asimilaban en la isla y se cubanizaban al mismo tiempo, mientras desarrollaba una iconografía y un simbolismo sin apego alguno al cartel comercial.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

El Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) abre, al parecer, una nueva etapa de “redescubrimiento” museístico al dejar inaugurada esta amplia muestra que agrupa no solo la vanguardia del diseño gráfico cubano que tuvo el mayor exponente en el cartel de cine -conocido por anteriores muestra exhibidas en este recinto-, sino en todo el escenario político y propagandístico en un período de tres décadas enmarcadas entre 1959 y 1989, año que marca la caída del muro y el impás de una crisis material que se extiende hasta el presente.

La exposición comprende un recorrido visual por la gráfica de los primeros 30 años de la revolución cubana. El poder de la propaganda del régimen naciente jugó un papel fundamental en los mensajes destinados a crear una conciencia colectiva sobre el ejercicio de la soberanía e identidad nacional. Un remix de carteles representativos de la época, diseñados por los principales exponentes de la gráfica cubana. La ausencia de mujeres diseñadoras es un denominador común en este período. Pocas oportunidades tuvieron las creadoras para dejar su impronta en la nueva cartelística cubana que nacía con fuerza renovadora del lenguaje visual imperante. ¿Casualidad? “No hay motivos aparentes”, según explicaba la comisaria de la exposición, Moraima Clavijo, “solo es un hecho constatable que a fecha de hoy, sigue siendo un tema a revisar”.

En la etapa que comprende la muestra, la producción de carteles fue inmensa. Los contenidos propagandísticos a divulgar, eran los logros de la revolución repletos de metáforas visuales. El juego de imágenes, los héroes de la revolución, las efemérides, la contienda de la caña de azúcar, la campaña de alfabetización, las organizaciones de masas, la pesca y los actos culturales eran los temas recurrentes a tratar en la gráfica naciente.  Carteles cargados de color con influencias del pop art norteamericano, el realismo socialista, el art deco o influencias tan dispares como la gráfica polaca.

Un cartel que nace de la necesidad, aunque la actividad creativa era desbordante, faltaba todo lo demás. Se contaba con pocos recursos para desarrollar los diseños y trabajaban con medios precarios. De ahí su virtud, un nuevo sello marcaba la identidad del cartel cubano, limitados medios técnicos y la fuerza visual de las ideas, imperaba en los diseños.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

El movimiento cultural de los primeros años de la revolución cubana marcó un inédito rumbo en la cinematografía. La producción era insaciable, películas filmadas en Cuba y gestionadas desde el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica), necesitaban transmitir un mensaje acorde con los nuevos tiempos. Temas recurrentes como pasajes de la revolución, los héroes de la patria, la cultura con influencias de la Unión Soviética y el bloque socialista del este eran las historias contadas bajo el prisma revolucionario. Un cine cubano que expresaba las realidades protagonizado por la sociedad del momento, la experiencia de la revolución y sus hechos trascendentales. En este contexto se desarrolla una gráfica muy visual, con motivos aparentemente simples donde la idea prevalecía en el resultado final.

Muchos creadores conforman la escuela cubana del cartel, entre los que destacan Rafael Morante, Julio Eloy, Alfredo Rosgaaart, Eduardo Muñoz Bach (de origen Valenciano), René Azcuy o Antonio Pérez NIKO, algunos en activo a fecha de hoy. Un movimiento renovador marcado por una época, que supieron adaptarse al contexto internacional para crear la identidad de la gráfica cubana que prevalece hoy día. Estos y muchos otros diseñadores y artistas trabajaron sin descanso durante más de una década, creando una ingente producción con la que conseguirán además de informar de la ajetreada vida cultural del momento, elevar el cartel publicitario a la categoría de obra de arte.

Según palabras de la comisaria Moraima Clavijo, el objetivo principal de la exposición ‘Cartell Cubà 1959-1989. Crònica gràfica de la història recent de Cuba’ “es el de dar a conocer la importancia de la producción gráfica cubana y la efervescencia creativa de la segunda mitad del siglo XX en un campo como el de las artes gráficas, convertidas (con el cartel propagandístico a la cabeza) en vehículo de expresión de las complejas vicisitudes sociales de la etapa inmediatamente posterior al triunfo revolucionario”.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Con esta muestra el MuVIM realiza su particular aportación al conocimiento del arte y los artistas latinoamericanos y la inclusión de los mismos en los circuitos nacionales y locales, estrechando relaciones y creando sinergias con centros internacionales. La muestra forma parte de un proyecto expositivo mayor que bajo el título de ‘Poder y Propaganda’ alberga además la muestra ‘Les imatges del poder’ que inaugurará el museo el próximo día 29 de junio.

Inmersos en plena Revolución tecnológica digital, nos encontramos en una época dominada por un lado por la licuada actualidad política y la supuesta alteración de las estructuras del poder, y por otro por el bombardeo iconográfico y la continua aparición de nuevos o renovados códigos visuales, aparentemente, cada vez más simplificados. Resulta de especial relevancia en este contexto plantear una reflexión como la que aborda el MuVIM con esta propuesta.

El ciclo ‘Poder y Propaganda’ lo conforman dos exposiciones de tesis que investigan, reflexionan y dan algunas pistas sobre cómo se construye -y se ha construido históricamente- la imagen del poder, poniendo de manifiesto la potencia propagandística, expresiva y comunicativa de la imagen artística, y su maleabilidad al servicio de las exigencias del poder (centralizado, absolutista, o democrático, horizontal y “enredado”), siempre atento a los gustos y tendencias del momento.

La muestra se divide en cuatro grandes bloques (‘El cartel político’, ‘El cartel cultural’, ‘El cartel de cine’ y ‘El cartel institucional’) que abordan las similitudes y discordancias en el desarrollo del arte del cartel y su devenir estético según el carácter de su ámbito de actuación y el tipo de organismo emisor que realizaba el encargo.

Las obras expuestas, 57 carteles originales de la época, realizados en serigrafía y una selección de fotografías que ilustran el paisaje urbano cubano con algunas de sus vallas más representativas, forman parte de los fondos del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (26 carteles), y de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (31 carteles).

Además, el MuVIM ha enriquecido la muestra incorporando parte de su recién adquirida colección de 14 carteles cubanos que, a partir de octubre, conformarán (junto con una serie de paneles divulgativos y otros elementos) la versión itinerante de esta exposición. Una apuesta del MUVIM por dotar de fondos al museo como una experiencia inicial que pretende ser de largo recorrido.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Los diseñadores cubanos y el arte del cartel

Tres son las características que comparten todas las obras que se integran en esta muestra: su falta de finalidad comercial, hecho que los sitúa en el ámbito de la propaganda institucional, su gran calidad artística, y su carácter innovador representativo de una estética y lenguaje propios cultivados y llevados a su máxima expresión a lo largo de este particular período.

El nuevo régimen surgido de la Revolución vio en la democratización cultural una de sus principales estrategias de acción para el desarrollo del nuevo orden social. Proliferan en esta época políticas culturales orientadas a corregir desigualdades ilustrando a las masas, y a preservar y construir la nueva identidad cultural cubana.

En la propaganda, a través de soportes tradicionalmente publicitarios y de la mano de una generación de artistas y diseñadores locales, el régimen cubano encuentra una excelente vía de comunicación directa con el pueblo que se convertirá además en un fecundo campo de experimentación artística que sentará las bases para la aparición y el desarrollo de un lenguaje y un estilo propios que elevarán el cartel a la categoría de obra de arte.

La vida cultural y el cine como campo de experimentación

En la efervescencia creativa cubana del arte del cartel tendrán un papel decisivo una serie de instituciones oficiales, fundadas tras la victoria revolucionaria, para la promoción cultural en el país. El cine, con la aparición en 1959 del ICAIC – Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico, se convierte en el principal campo de experimentación artística y en la vía para el desarrollo de un diseño gráfico caribeño de nuevo signo.

Destacan en este ámbito los carteles reinterpretados a la manera cubana de películas importadas (japonesas, checas, soviéticas, francesas, italianas, rumanas, alemanas, polacas, búlgaras, coreanas, etc). Esa libertad de reinterpretar, por artistas cubanos, la publicidad de estas películas se revela como uno de los factores cruciales para la expansión de este particular universo gráfico y del ocio cinematográfico.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Propaganda con influencias artísticas

Los creadores del momento, que ya habían formulado las directrices de la emergente estética cubana vinculada al ámbito cultural, supieron aprovechar estas experiencias, reconvertir soportes y códigos propios del lenguaje publicitario de tintes capitalistas, superar la herencia del realismo socialista y crear una gráfica política de nuevo sello al servicio de la revolución.

Los carteles de esta sección son una buena muestra de cómo las soluciones estéticas se despegan de la rigidez socialista inicial para jugar con las posibilidades expresivas del color, el uso de recursos propios de tendencias pictóricas como el art nouveau, la abstracción geométrica, el pop art o el informalismo y la potencia comunicativa del diseño puramente tipográfico.

La ciudad y el paisaje urbano

Otra de las características más sobresalientes del diseño gráfico cubano de estas décadas es su importante proyección urbana. Más allá de la intencionalidad del mensaje que se quería divulgar, y del valor creativo de la pieza en sí, tanto el cartel como la valla van a convertirse en elementos absolutamente representativos, icónicos, del paisaje urbano cubano. En la exposición se muestra una serie de fotografías y reproducciones de los ejemplos más significativos de este período. Su carácter efímero, su constante renovación y su valor creativo, convierten a estos soportes en huellas documentales, testigos directos de la historia gráfica, política y social de la isla y en verdaderas obras de arte.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Arístides Rosell

Ultramarinos con mucho arte

Guía de ultramarinos, de Cerveza Turia
Diseño de Cul de Sac
Ilustraciones: Ana Penyas
Fotografías: Tania Castro
Texto: Pilar Almenar

Son algo así como los últimos mohicanos. Tiendas pequeñas, de toda la vida, que resisten al paso de los gigantes centros comerciales. Ultramarinos, sin duda singulares, que Cerveza Turia ha reunido en una guía diseñada por CuldeSac. Para realzar esa singularidad de lo pequeño que se agiganta con el paso del tiempo, fruto de la tenacidad y del ingenio, la guía cuenta con las ilustraciones de Ana Penyas, reciente premio Catálogo Iberoamérica Ilustra. Y con las fotografías de Tania Castro. Ilustraciones y fotografías que visibilizan los 10 recintos elegidos como homenaje al pequeño comercio.

Enrique Dasí, por Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

Enrique Dasí, por Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

“Desde fuera, muchos pasan desapercibidos pero si despiertas tu curiosidad, empujar la puerta te dará acceso a un mundo repleto de historia y gastronomía”, cuenta en el prólogo Pilar Almenar. De esa curiosidad despierta se nutre Ana Penyas a la hora de ilustrar los ultramarinos. “He tratado de echarle imaginación, a partir de las fotografías de Tania y de mis propias vivencias al visitar los espacios”, cuenta Penyas, que reconoce haber arrancado la experiencia sin tener tan presente el concepto de ultramarino, “pero sí el de comercio local”.

Sus ilustraciones reflejan a la perfección el espíritu de esas tiendas históricas, mezcla del lápiz de toda la vida y la más moderna tecnología. “Intentar volver a dibujar como un niño resulta difícil cuando dominas la técnica, aunque por otra parte soy bastante metodológica”. Simbiosis, pues, de lo entrañable rayano con lo atávico, y la puesta al día de las viejas artes comerciales. Porque lo que sorprende de esos 10 ultramarinos recogidos en la guía es que su ilustre pasado, lejos de perder brillo, ha ido cogiendo un color muy moderno.

Enrique Dasí, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

Enrique Dasí, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

De nuevo Ana Penyas como ejemplo: “Yo siempre he tenido las vanguardias en mi cabeza, de ahí esa deformación de la perspectiva y de los propios personajes”. De manera que sus dibujos infantiles, reveladores de cierta sencillez, terminan ocupando escenarios descoyuntados al tiempo que armoniosos. Como los propios ultramarinos, tan repletos de frascos, latas, botes y paquetes en un todo caótico, que el comerciante de toda la vida organiza a golpe de prestidigitador. Hablamos de El Niño Llorón, Aves la Maña, Enrique Dasí, La Parra, Alborea, Joaquín Galindo, Salazones Bonanad, Mantequería Mossí, Liaño y La Xocolatera.

“Cuando intentaba hacerlo perfecto se me iban muchas energías, por eso me he encontrado siempre más cómoda rompiendo esas reglas”, explica Penyas. Palabras que harían suyas los responsables de unos comercios tradicionales igualmente dados a saltarse las reglas del marketing posmoderno, a favor de un trato más cercano, más cálido, menos enconsertado. Lo cual no quita que, como señala la joven ilustradora valenciana, haya un trabajo metódico detrás: “Yo me hago muchos bocetos; no dibujo rápido”.

El Niño Llorón, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

El Niño Llorón, fotografiado por Tania Castro. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

En sus ilustraciones campan a sus anchas los dueños de los ultramarinos, a los que Penyas respeta la fisonomía, para centrarse en el resto de la escena. Una escena poblada de objetos y alimentos característicos que la guía recoge a modo de maridaje. Cada establecimiento, de hecho, ofrece un pack maridaje realizado por algunos de los chefs del momento (Germán Carrizo, Juan Casamayor, Carito Lourenço, María José Martínez, Enrique Medina y Alejandro Platero). Los 1.500 primeros visitantes que adquieran esos maridajes se llevarán como obsequio la guía y una cesta de Cerveza Turia. Sólo falta saber si la guía tendrá continuación en Alicante y Castellón a modo de puente entre ultramarinos. En todo caso, ¡larga vida!

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

El Niño Llorón. Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

El Niño Llorón. Ilustración de Ana Penyas. Imagen cortesía de Cerveza Turia.

Salva Torres

Pinazo por partida doble

Pinazo. La historia y el retrato. De la gran tradición al modernismo
Centre Cultural Bancaixa
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Museo de Bellas Artes de Valencia
C / San Pío V, 9. Valencia
Hasta el 8 de enero de 2016

El Museo de Bellas Artes y la Fundación Bancaja, muy oportunamente, han sumado fuerzas para presentar por partida doble la obra de Pinazo, que es como debería presentarse siempre. Porque Pinazo, tal y como demostraron los comisarios de ambas exposiciones, José Ignacio Casar Pinazo y Javier Pérez Rojas, tiene al menos una doble lectura. No sólo la que figura en el título del conjunto expositivo, que va de la historia al retrato y de la tradición al modernismo, sino en lo que concierne al contenido mismo de su trabajo, entreverado de claridades y sombras, de pulcritud y tenebrismo.

El propio Pérez Rojas aludió a Ramón Gómez de la Serna para decir que son “dos y una misma”, parafraseando una de sus famosas greguerías, las exposiciones presentadas al unísono en Bancaja y Bellas Artes. Y, por seguir el ejemplo, cabría citar esta otra para ahondar en Pinazo: “Lo más humano que tiene la calle es el recodo”. Y es que la obra del artista de Godella está llena de esos recodos, de esa manera de ir en una dirección para enseguida encontrarle las vueltas a la pintura. Por eso “del Pinazo bohemio” se va “al más oficial reclamado por las instituciones” (Rojas) sin que se pierda un ápice de su audacia.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

En el Museo de Bellas Artes se da cuenta del Pinazo “más introvertido”, mientras Bancaja acoge ese otro “más transversal”, según explicó Casar Pinazo, reflejado en sus retratos a personajes de la sociedad de la época. Retratos a cuya profundidad se refirió Pérez Rojas al decir que iban “del naturalismo al expresionismo”, algo que no hacía “ningún pintor de entonces”, remachó el comisario. Las 131 obras, repartidas entre ambos espacios, muestran esa doblez, de la que el cuadro ‘Últimos momentos del rey don Jaime el Conquistador….’ no es más que uno de sus ejemplos.

Esta obra, cedida por el Museo del Prado bajo rigurosas condiciones de traslado y montaje y nunca antes vista en Valencia, tiene su doble literal en esa otra realizada para la Diputación, ambas expuestas en paredes enfrentadas. ‘La Caridad (Santa Mónica)’, igualmente inédita, también se duplica e incluso triplica mediante sendos estudios de su composición. Y las cuatro estaciones, serie de retratos de la familia Jaumandreu, juegan también con las dobleces que fue señalando Pérez Rojas referidas a la primavera y el verano, el otoño y el invierno: “Primavera en tanto encarnación de la belleza floreciente junto al verano voluptuoso, y del otoño como tiempo de negocio al invierno más estéril e improductivo”, con sus respectivos personajes encarnando esas diferencias.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Las 131 obras expuestas, provenientes de diferentes instituciones como el Museo del Prado, el IVAM, el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) o la propia Casa Museo Pinazo, entre otros, muestran la dificultad de encajar a Pinazo en un género e incluso de caracterizar un género como el retrato, que en su caso se desdobla entre la pose oficial y el gesto naturalista, entre lo obvio y lo obtuso. Pérez Rojas, que habló del retrato como un “ejercicio complejo”, destacó el premio que por uno de ellos recibió Pinazo, siendo la primera vez que alguien lo obtenía en el marco de una exposición nacional.

El propio Ignacio Pinazo, en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes, subrayó la importancia del retrato desde el Renacimiento, poniendo como ejemplo los de Velázquez o El Greco, a los que se sumaría Goya, como apuntaron los comisarios. Retratos repletos de claroscuros, incluso allí donde parece dominar el encanto infantil. Inquietantes la mayoría de ellos. Como inquietante es el grito desgarrado que lanzó en ese discurso Pinazo: “Faltan maestros y sobran profesores”. De nuevo su modernidad, ahora que las clases magistrales y el tradicional maestro empiezan a ser reemplazados por Internet. Su pintura histórica “proponiendo relatos que conectan con el presente tanto desde puntos de vista simbólicos como plásticos”, concluyen los comisarios.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

El autor del Himno de Riego recordado en el MuVIM

Les ciutats del músic
En torno a José Melchor Gomis
Hall del MuVIM
C / Quevedo, 2. Valencia
Hasta el 23 de octubre de 2016

El MuVIM acoge hasta el 23 de octubre la exposición ‘Les ciutats del músic’, que recoge la historia y la producción musical de José Melchor Gomis, uno de los músicos valencianos más universales. Jorge Rodríguez, presidente de la Diputación de Valencia, tradujo así la importancia de la muestra: “Tenemos la obligación de ser transmisores de nuestra historia y nuestra cultura a las nuevas generaciones”. De manera que el 225 aniversario de Gomis es “una oportunidad única para recuperar su memoria, ponerla en valor y dar a conocer sus obras a toda la población, desde los niños hasta los mayores”, sostuvo Rodríguez.

El director del MuVIM, Rafael Company, y el comisario de la muestra, Ignasi Gironés, coincidieron con el presidente de la Diputación a la hora de reivindicar la figura de Gomis como la de uno de los artistas valencianos más ilustres, pese a que su grado de conocimiento no alcanza al de algunos de sus coetáneos.

Vista de la exposición 'Les ciutats del músic'. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición ‘Les ciutats del músic’. Imagen cortesía del MuVIM.

“Lo más importante de esta exposición es empezar a descubrir a un músico valenciano desconocido por el gran público, capaz de componer óperas que compitieron con las de Rossini en París a principios del siglo XIX”, explicó Gironés, que también destacó los himnos patrióticos y militares de Gomis, entre ellos el Himno de Riego que se convirtió en emblema nacional durante la Segunda República.

Esta producción de himnos patrióticos se encuadra en los años que José Melchor Gomis pasó en Madrid tras sus primeros pasos musicales en Valencia. La inclinación política del autor acabaría llevándole a un exilio en París y Londres que dio un nuevo giro a su carrera, convirtiendo al músico de Ontinyent en un autor polifacético que siempre será recordado como el creador del primer himno oficial de España.

La muestra del MuVIM recorre la vida y la obra de Gomis a través de su itinerancia por las ciudades en las que vivió y trabajó, y consta de una serie de paneles expositivos en los que se describe y escenifica el paso del músico por esas cinco ciudades, de Ontinyent a París, con la posibilidad de escuchar cuatro de las piezas compuestas por Gomis, entre ellas el Himno de Riego. ‘Les ciutats del músic’ recorre la vida y la producción musical de un valenciano ilustre al que le fue concedida la Legión de Honor francesa al final de su carrera.

Vista de la exposición 'Les ciutats del músic'. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición ‘Les ciutats del músic’. Imagen cortesía del MuVIM.

“Mi novela habla de las relaciones tóxicas”

La rebelión de Penélope, de Dolores García
Editorial Versátil

Penélope trabaja en una notaría de Castellón, ha pasado la barrera de los cuarenta, tiene una hija veinteañera que la ignora y atraviesa una profunda crisis personal. Descubre que ya no ama a un marido que la ha mantenido anulada durante más de veinte años. Una mañana despierta junto al cadáver de su mejor amiga y, a través la investigación criminal dirigida por el inspector Santiago Ramírez, reconstruye su vida y los motivos que la han conducido hasta una encrucijada vital.

Es el argumento de La rebelión de Penélope (Editorial Versátil), tercera novela de Dolores García ganadora del Premio Letras del Mediterráneo 2016 concedido por la Diputación de Castellón, con una dotación de 10.000 euros. ¿Se trata de una novela negra, rosa, o tal vez psicológica?  “Es una novela con todos los ingredientes que ha requerido la historia que cuenta”, responde García. “No se la puede clasificar en un género concreto. Es la vida tal y como se nos presenta y nos desborda cuando nos abrimos a ella tras un periodo de represión y desamor. Es una historia de búsqueda de la propia identidad, de dignidad, de miedo a la soledad, de nuevas oportunidades, de hundimiento y resurgimiento. Los protagonistas, Penélope y el inspector Santiago Ramírez, están inmersos, de diferente manera, en relaciones tóxicas y adictivas que les anulan y les impiden ser felices. Penélope dará un paso crucial en su vida rompiendo con un matrimonio de veinte años que la anula. Esta decisión pondrá en marcha un efecto dominó en todos los que la rodean y sacará lo mejor y lo peor de cada uno de ellos”.

Portada de 'La rebelión de Penélope', de Dolores García.

Portada de ‘La rebelión de Penélope’, de Dolores García.

García eligió Castellón de la Plana y localidades próximas como Peñíscola, Benicàssim y Oropesa para ambientar su historia, “porque necesitaba ubicar a la protagonista en una ciudad española de tamaño medio”, comenta. “La historia de Penélope no es la de una heroína, sino la de una mujer normal y corriente de hoy en día. Una situación que atraviesan muchas mujeres  en localidades donde el anonimato de las grandes urbes no es posible y tiene un gran peso la crítica social. Además, en la provincia de Castellón hay lugares fácilmente evocados por el lector, como la inconfundible silueta del castillo de Peñíscola y sus callejuelas, el Desierto de Las Palmas, en Benicàssim, con un viejo convento dominico derruido, ideales para las escenas de acción y suspense de la novela”.

La elección del nombre, Penélope, tampoco es casual. “La Penélope de la Odisea que esperó durante 30 años que regresara su marido, Ulises, representa a la mujer pasiva que espera a que le hagan feliz, que no busca su propia identidad, sino que existe en la medida que sirve a los demás como esposa, madre o hija”, explica García. “Mi  Penélope rompe con esta anulación y toma las riendas de su vida. Pero esto tiene riesgos y los va a sufrir hasta descubrir por qué cae en relaciones adictivas y consigue liberarse definitivamente de ellas”.

Portada de 'El secreto de Monna Lisa', de Dolores García.

Portada de ‘El secreto de Monna Lisa’, de Dolores García.

Éste es su tercer título tras El secreto de Monna Lisa y La reina del azúcar, que se desarrolla en Melilla a principios del siglo XX. “Creo que mi estilo narrativo ha ido depurándose y volviéndose más ágil y ligero. Aunque conserve un ritmo y estilo propios que hace que me reconozcan mis lectores”.

Según García, que la mujer sea la principal consumidora de ficción no es una cuestión de género sino de educación.  “A la mujer se le ha reprimido en todos los campos de la realidad y la imaginación ha sido su refugio. La literatura está íntimamente ligada a la imaginación. Se convierte en una realidad en la mente del lector gracias a ella y en una vía de escape de la realidad y una catarsis de emociones. Por otro lado, a los varones se les ha reprimido la manifestación, incluso el sentimiento, de las emociones y los han dirigido hacia ‘cosas importantes’. Se les ha educado para identificar emoción con debilidad. Quizás por ello han estado más orientados a géneros no emotivos, en principio, como la ciencia-ficción, la novela negra y, en cierta medida, la histórica”.

Sobre el panorama literario opina que “está transformándose a demasiada velocidad y no da tiempo a que se asienten obras de calidad y se den a conocer entre los lectores. El mercado literario está dominado por la oferta abrumadora de nuevos títulos y de modas de género literario, que no por la demanda, que es mucho más lenta. Creo que debería corregirse ese desajuste y dejar de ser un monstruo que devora a sus propios hijos”, concluye Dolores García.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Persistiendo en el recuerdo

80 años después. Imágenes de una tragedia
Obras de Miguel March Pedrós
Museo de Historia de Valencia
C / Valencia, 42. Mislata (Valencia)
Hasta el 30 de octubre de 2016

El valenciano Miguel March Pedrós presenta en el Museo de Historia de Valencia una exposición que resulta ser un auténtico homenaje a las víctimas de la guerra civil. A partir de su colección monográfica de fotografías que lleva recopilando desde 1998, ha conformado una estética y composiciones personales centradas en breves escenas relacionadas con el belicismo y sus consecuencias durante la Guerra Civil Española.

Se sabe que es una etapa en la que los fotógrafos y su trabajo estaban cuidadosamente controlados por ambos bandos debido a que las imágenes suponían información muy valiosa. La colección de fotografías, todas de época, fueron donadas por el artista al Museo Histórico Militar en 2005. En 2010 Miguel March comienza a pintar, reinterpretando dichas fotografías, a través de la pintura acrílica. El resultado se manifiesta en 36 obras que directa o indirectamente se inspiran en hechos históricos y en la cotidianidad del momento bélico.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

El ejercicio comparativo entre las fotografías y la pintura resulta doblemente impactante. Por un lado, estamos asistiendo a la realidad percibida por testigos de la talla de Robert Capa o Agustín Centelles, que captaron el auténtico horror de la guerra. Ochenta años después podemos observar  la interpretación y la consecuente creación paralela de unas imágenes completamente nuevas.

Diferentes rostros y expresiones acompañan al espectador a largo de una narración que engloba varios lugares clave del país. La muestra nos introduce en una nueva perspectiva de los hechos, desde el alzamiento, pasando por los bombardeos aéreos, e incluso aclarando referencias a las imágenes que sirvieron como herramienta publicitaria, siempre sin olvidar narrar el tratamiento de los sucesos tanto desde la visión de un bando, como de otro. Mediante esas nuevas imágenes creadas por March, y también las de época, asistimos a un recorrido donde, el reflejo del hecho histórico va quedando de lado, para centrarse en la figura humana, la del civil que ha quedado impactado, muchas veces desprendido del sentir político y obligado a batallar en una guerra fratricida que no es la suya.

En este sentido, al final de la exposición se fomenta la interacción con los visitantes, animándoles a dejar testimonio. Además, se ha puesto en marcha una iniciativa que va más allá de esta interacción y trata de recoger los datos de contacto de aquellas personas que vivieron la guerra civil y quieran compartir su experiencia. Se propone que concedan una entrevista al museo y así, añadir dicha información a un archivo. Una buena manera de recopilar fuentes de primera mano para recuperar la memoria colectiva de un momento histórico que marcó un antes y un después en la sociedad española.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

María Ramis.

Gandía se viste de Roma

Romanorum Vita
Obra Social “la Caixa”
Paseo del Puerto de Gandía (Valencia)
Hasta el 10 de septiembre de 2016

Viajar en el tiempo, conocer cómo vivían los hombres y mujeres de otras épocas, y saber cuáles eran sus actividades y rituales, ha sido una fantasía recurrente en la historia de la humanidad. El imperio romano ha sido uno de los destinos preferidos de este tipo de viajes, un periodo fascinante que ha inspirado novelas, películas y series de televisión.

Por una parte, nos entusiasma la grandeza y opulencia de la vida imperial. Por otra, nos conmueven los pequeños detalles que aproximan la vida romana a nuestra propia realidad. La exposición de la Obra Social ”la Caixa”, organizada en colaboración con el Ayuntamiento de Gandía, invita a los visitantes a pasear por una ciudad romana reconstruida a partir de descripciones literarias y testimonios arqueológicos de hace 2.000 años para descubrir que los romanos no están tan lejos de nosotros.

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social "la Caixa".

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social “la Caixa”.

Romanorum Vita pretende constituir un nuevo concepto de exposición de divulgación histórica pensada para todos los públicos. Traslada a los visitantes a un paseo por una ciudad romana poco antes de la destrucción de Pompeya, en el año 79 d.C., en plena época imperial. La exposición transporta a sus calles en un día cualquiera: negocios, importancia del agua, olores, formas de expresión y religiosidad popular, entre otros; todo aquello que hervía alrededor de los grandes escenarios del senado, el foro, los teatros y el circo.

La muestra, organizada y producida por la Obra Social ”la Caixa”, está comisariada por Isabel Rodá, catedrática de arqueología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Romanorum Vita podrá verse en el Paseo del Puerto, del 20 de julio al 10 de septiembre de 2016. En ella, los visitantes descubrirán que, en las calles, artesanos y comerciantes desarrollaban todo tipo de actividades, y cómo estas se llenaban de gente. Paseando por una calle cualquiera o por delante del foro de una ciudad romana, los espectadores comprobarán cómo eran las letrinas y el olor que desprendían. O cómo eran los comercios y que ya existía lo que podríamos considerar como el precedente de los locales de comida rápida.

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social "la Caixa".

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social “la Caixa”.

En la muestra se ha hecho un uso innovador de distintos elementos -desde la inclusión de ruidos y olores característicos de la época hasta la interacción entre el espacio escenográfico y un gran audiovisual- para lograr que los espectadores se sumerjan en la ciudad y descubran sus similitudes con la vida cotidiana actual. Uno de estos montajes audiovisuales se proyecta sobre la fachada de la domus, de 12 metros de ancho, y en él pueden verse los personajes clave de la ciudad romana gracias a un rodaje realizado con más de 30 figurantes.

La muestra, de 400 metros cuadrados, da la bienvenida a los visitantes en una ciudad arquetípica del imperio romano y presenta un día cualquiera de esa ciudad, veinticuatro horas en que descubrirán cómo era la vida en la calle y en el interior de una casa de una familia que podríamos considerar de clase media alta. La Obra Social “la Caixa”, con su voluntad de acercar la exposición a todos los públicos, también ha preparado innovadores recursos de accesibilidad para personas con deficiencias visuales, como son una audiodescripción y una guía en lenguaje braille.

Romanorum. Imagen cortesía de Obra Social "la Caixa".

Imagen de la exposición Romanorum Vita por cortesía de Obra Social “la Caixa”.

 

“Somos víctimas de los ideales que nos poseen”

La hija del capitán Groc, de Víctor Amela
Editorial Planeta

En medio de la bruma que invade el espacio entre la historia y la leyenda, se perfilan  figuras muy potentes  de claros perfiles. Una de ellas es la de Tomás Penarrocha el Groc, un campesino de Forcall (Castellón) seguidor de Cabrera, que se alzó en armas contras las tropas isabelinas superiores en número. El periodista barcelonés Víctor Amela, uno de los creadores de La Contra de La Vanguardia, oyó contar las proezas de este héroe popular cuando era  niño y veraneaba en Forcall, el pueblo de sus antepasados. Al cabo de los años plasmó las peripecias del Groc en un relato, La hija del capitán Groc, publicado este año en catalán y castellano por Planeta que ha cosechado gran éxito.

Fue el libro de ficción más vendido el Día de Sant Jordi y ha recibido el Premio Ramón Llull.  “La época del Groc, entre la primera y la segunda guerra carlistas, es nuestro Far West ibérico”, dice Amela. “El Maestrazgo es nuestro western, con sus personajes intensos armados de trabucos, puñales, pistolas y caballerías. Gentes recias que vivía en escondrijos, barrancos y cuevas, y protagonizaba asaltos, persecuciones, secuestros y rescates. Bandos enfrentados,  busca y captura, recompensas, pugna desigual entre los proscritos y el ejército”.

Cubierta de La hija del capitán Groc, de Víctor Amela. Editorial Planeta.

Cubierta de La hija del capitán Groc, de Víctor Amela. Editorial Planeta.

Usted conocía la historia del Groc desde niño. ¿Qué le impulsó a contarla en determinado momento?

Después de publicar El cátaro imperfecto y Amor contra Roma, sentí el impulso de novelar una historia pequeñita y desconocida para el gran público sobre un héroe local, el Groc de Forcall. Una historia transmitida oralmente de generación en generación en las familias de la  comarca dels Ports de Morella desde 1844, porque advertí que este personaje reunía en su persona y en su drama íntimo, con el trasfondo de la cruenta primera guerra carlista, la sustancia misma de todos los héroes literarios universales. ¿Por qué no intentarlo, por qué no convertirlo en héroe literario? Es una historia que oí de niño  acompañada de todas las impresiones sensoriales de su entorno, en el Forcall de 1968, que no debía de ser muy distinto al del siglo XIX.

¿Le sorprendió mucho el éxito obtenido? ¿A qué lo atribuye?

Sí me sorprendió. La novela lleva 18 semanas siendo la más vendida en Cataluña. Me regocija, y lo atribuyo a que recoge una historia entrañable y cruda, tierna y universal bordada sobre un tejido histórico reconocible, pero del que nos han explicado pocos detalles, y en un territorio reconocible. El lector se ha emocionado al poder acceder a la intimidad de personajes que hasta ahora eran sólo un nombre y una línea en los libros de historia.

Víctor Amela frente a una casona del Maestrazgo. Imagen cortesía del autor.

Víctor Amela frente a una casona del Maestrazgo. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo afrontó el reto de escribir la novela en catalán antiguo con modismos castellonenses?

Es mi primera novela escrita directamente en catalán. Luego la he vertido al castellano, pues nadie podría hacerlo mejor que yo, que llevo 30 años publicando en castellano como periodista. No podía imaginar a los personajes hablando más que en su forcallano natal, un bellísimo y antiquísimo catalán occidental. Ha sido un desafío personal muy gratificante. La versión final la sometí a la aprobación de mis parientes forcallanos.

¿Cómo ha combinado la historia real con la leyenda popular y su propia inventiva o recuerdos de familia?

La historia transmitida por la tradición oral ha sido la base, y la he preservado con fidelidad, aunque amplificándola con la imaginación y enriqueciéndola con mis descripciones de vivencias sensoriales y detalles de rincones que llevo impresos en el alma desde la niñez, en un lugar tan mágico en el que fui tan feliz.

Vista del Maestrazgo, donde transcurre la novela de Víctor Amela.

Vista del Maestrazgo, donde transcurre la novela de Víctor Amela.

¿Qué tiene de mágico el Maestrazgo y cómo forja el carácter de sus habitantes?

Els Ports y el Maestrazgo es una tierra alta y agreste, bravía, cruzada de barrancos, cuajada de cuevas y ermitas, erizada de muelas, ermitas y castillos, y eso determina el carácter indómito de sus gentes, desde los íberos y los almogávares hasta los carlistas. Rindo tributo a esa tierra en sus personajes, de los que desciendo. Y siento una gratitud genética por esa tierra mágica.

Usted lo contempla al Groc y los suyos con lógica simpatía. ¿No hay cierto maniqueísmo en el tratamiento de ambos bandos?

No, hay una mirada compasiva tanto por los carlistas como por los liberales, pues todos se vieron arrastrados por sus respectivas ideas a un drama cruento. El protagonismo de los carlistas me obliga a presentarlos bajo una luz íntima que permita al lector empatizar con ellos, para que comprenda hasta qué punto todos somos víctimas trágicas de los ideales que nos poseen. No tenemos ideas: las ideas nos tienen a nosotros.

¿Cree que de alguna forma todavía persiste en España la pugna entre carlistas e isabelinos, los tradicionalistas frente a los partidarios del progreso?

España es una guerra civil perenne, latente o desatada. La lección de las guerras carlistas (de la que la guerra del 36 fue otro estertor) es que nos convendría aprender a relacionarnos con menos fanatismo y menos bipolaridad. Los podemitas de hoy tienen algo de los carlistas de antaño, los primeros indignados, desairats les llamaron, contra el proto-capitalismo, como hoy lo son contra el neo-capitalismo. Sin embargo, hoy les llaman progresistas. Me encantan estas paradojas de la historia de las ideas.

Víctor Amela. Fotografía: Arduino Vannucchi.

Víctor Amela. Fotografía: Arduino Vannucchi.

Bel Carrasco

“La clase política española rebosa incultura”

El vuelo del águila, de José Luis Corral
Editorial Planeta

Noviembre de 1504 en Medina del Campo. Fernando el Católico vela a los pies del lecho mortuorio de su esposa Isabel. Enero de 1519. Carlos I de España se proclama Carlos V de Alemania mientras sueña con la bella Isabel de Portugal. Estos dos acontecimientos enmarcan El vuelo del águila, la vigésima y última novela de José Luis Corral. Un majestuoso relato que enlaza realidad y ficción para describir una de las etapas más intensas de nuestra historia. Los miembros de la familia de conversos Losantos juegan un papel esencial en la historia, paradigma de muchos otros que se quedaron en los reinos de la monarquía hispana renunciando a su religión, creencias y cultura.

“Pedro Losantos es un exiliado en su propio país que tiene que adecuar su vida a su tiempo para sobrevivir”, dice Corral. “Los conversos tuvieron que hacerlo si querían permanecer en la que era su tierra desde hacía al menos doce siglos. Elegir a un médico converso me ha permitido adentrarme, desde la imaginación, en los recovecos íntimos de la época y resconstruirla”. Corral ha invertido en esta minuciosa crónica dos años de trabajo, además de todo su bagaje como profesor e investigador. Son 800 páginas que incluyen bibliografía, árboles genealógicos, relación de personajes, etcétera.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿A la hora de recrear la vida cotidiana de aquel tiempo, qué aspectos le supusieron mayor dificultad?

Todo lo que está relacionado con las relaciones íntimas y la vida cotidiana de los grandes personajes, pues los cronistas de la época escribían al dictado del poder y presentaron a unos personajes enormemente edulcorados, teatrales y, por tanto, falsos. Para ello he tenido que utilizar documentos secundarios y hacerles que hablaran, como por ejemplo un simple recibo por la compra de un trineo para el joven Carlos de Austria y sus hermanas o la nota marginal en unas actas de las Cortes de Castilla y León para precisar el perfil psicológico de Juana la Loca. Por fin, he recurrido a la arqueología para recrear aspectos de la vida cotidiana como vestidos, joyas, utensilios de todo tipo, viviendas,.. Y también a la iconografía y al espíritu de la época representados en cuadros y narrados en textos literarios de ese tiempo.

¿En los males que aquejaban a la España de entonces están ya latentes los males que hoy sufrimos?

En cierto modo, y salvando las distancias del tiempo y de la historia, son los mismos. La lucha por el poder a toda costa, la justificación del fin sin tener en cuenta los medios, las intrigas y conjuras para desacreditar al adversario, el egoísmo de los poderosos, su falta de escrúpulos… Aquel mundo no era tan distinto al nuestro.

Germana de Foix está muy vinculada a Valencia. ¿Su belleza y encanto fueron reales o forman parte de la leyenda?

Germana de Foix se hizo cargo del gobierno del reino de Valencia, integrado en la Corona de Aragón, por deseo de su esposo Fernando el Católico. Cuentan las crónicas que más que una mujer bella, según el sentido estético de comienzos del siglo XVI, era una joven voluptuosa y de cuerpo muy rotundo. Esas características la hacían enormemente atractiva para la época, y fueron la causa de que se prendara de ella Fernando de Aragón. A su nieto Carlos de Austria le ocurrió algo similar, pues fueron amantes durante los años 1517 y 1518, e incluso Carlos, de 18 años, la dejó embarazada y Germana parió una hija del nieto de su esposo; una verdadera historia de amor y sexo llena de turbulencias. Carlos se alejó de ella en 1519, pero la casó bien y siempre la tuvo en alta consideración, pero perdió la pasión tras el parto de la hija de ambos, tal vez porque Germana ya tenía treinta años y había comenzado a engordar de manera exagerada.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿Qué métodos utilizó Fernando para dejarla embarazada en su obsesión por tener un hijo?

Al principio, entre 1506 y 1512, consumía grandes cantidades de alimentos considerados afrodisíacos, como testículos de toro, almejas y otro tipo de moluscos. Pero conforme se iba haciendo mayor, ya cumplidos los 60 años, recurrió a la cantaridina, una sustancia vasodilatadora que se extrae de la llamada “mosca verde”, en realidad un escarabajo que  vive en los bosques de robles en el interior de la Península. Con el caparazón de este insecto se fabrica ese polvo, que era muy caro y que Fernando el Católico consumió en cantidades muy perjudiciales para su salud. Probablemente, la ingesta de tanta cantaridina y otras drogas acabaron con su salud.

¿Cuál ha sido el mejor ‘gobernador’ que ha tenido este país ingobernable? 

Quienes han gobernado España, y los reinos medievales antes de que existiera como tal, han sido en general malos gobernantes. Los Austrias estaban obsesionados con el poder, y pusieron todos los medios para conseguirlo primero y mantenerlo después, y los Borbones fueron un desastre monumental, sobre todo Fernando VII, el peor rey y el más funesto gobernante de la historia de España, por delante incluso del dictador Francisco Franco. Destacar a alguien se me hace difícil. Tal vez Manuel Azaña, por su sentido político, pero el golpe de Estado perpetrado en 1936 la y la Guerra Civil que se desencadenó inmediatamente después lo desvirtuaron todo. Bueno, pese tanta corrupción, tanta desigualdad y tanto desafecto de la gente hacia la política, los últimos cuarenta años son sin duda los mejores de nuestra historia.

¿Cuál es su valoración de la situación política?

Vivimos tiempos complejos en un país en el que la cultura no se valora casi nada. En esta campaña electoral, y en la anterior de diciembre de 2015, ninguno de los cuatro candidatos principales habla de literatura, de historia, de cine, de teatro, de filosofía, de ciencia, de conocimiento, de patrimonio, de arte… España es un país bastante inculto y la clase política rebosa incultura por todas partes. Y cuando se es inculto el acuerdo, el pacto, la comprensión hacia el otro, la tolerancia y el respeto se debilitan. Y eso está pasando. Los políticos españoles son egoístas, pacatos y pagados de sí mismos, como la clase dirigente del siglo XVI. Y así, no vamos a ninguna parte. Pero, no lo olvidemos, esos políticos no son otra cosa que el reflejo del pueblo español. Mientras no se imponga la educación y la cultura, no habrá verdadera y plena democracia, y los pactos que se establezcan dependerán más de los intereses personales de los líderes afectados y de la caterva de conmilitones que les deben el puesto.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

Bel Carrasco