Fe de erratas

Makma ISSUE #02

Habla la leyenda de un personaje llamado Titivillus (o Tutivillus), un demonio que trabajaba en nombre de Satanás y cuya maldad provocaba primero errores en el trabajo de los escribas, y años más tarde en imprentas, autores y editores. Está claro que a este demonio no le gustaba que el pensamiento humano se pudiera custodiar sobre el papel, así que se dedicaba a robar palabras y letras con el fin de tergiversar significados, generar dudas, y crear confusión al lector, provocando a la vez trifulcas entre escritor, editor y transcriptor del texto. Cuanto más daño hiciera al mundo de las letras, más satisfactoria su malvada labor.

Titivillus, tatuaje. Imagen de archivo: Vicente Chambó

Destacan de él interpretaciones gráficas medievales muy características, identificándolo como un ser con zarpas de demonio en plena huída con un saco en la espalda repleto de “tipos” (letras) hurtadas de cualquier texto, o con un hatillo con libros en ristre dándose a la fuga.

Titivillus. Imagen cortesía www.h2g2.com

La primera referencia de sus fechorías está datada en 1285, concretamente en el Scrirptorium de Tractatus de Penitentia, de John Galensis (Juan de Gales), aunque con posterioridad, aparece en diferentes manuscritos con imágenes dignas de un Bestiario conforme a lo descrito. Tras el invento de Gutemberg, Titivillus traslada su campo de batalla a cualquier imprenta, importante o humilde, donde se le atribuyen todas las erratas detectables. Ya en el s. XX el autor e ilustrador Marc Drogin, señala en su manual Medieval Calligraphy: Its history and technique (1980, Allanheld, Osmun & Co. Publishers, Inc. y Abner Schram, Ltd.) lo siguiente:

 “Durante el último medio siglo, todas las ediciones del Oxford English Dictionary han incluido alguna referencia de página incorrecta con una primera mención a Titivillus a pie de página”.

Titivillus en plena huída. Imagen de archivo: Vicente Chambó.

Pero ni Cervantes, ni Lope, Quevedo o Góngora, se libraron tampoco de Titivillus en las respectivas ediciones de sus obras, sobre todo en las primeras, que son como es natural, las que más erratas contienen.

Ya más recientemente (2015), este legendario ser se convirtió en protagonista al dar nombre a la Revista Internacional sobre Libro Antiguo (prensas de la Universidad de Zaragoza) que no es otro que: Titivillus (ISSN-0915, 1 2015).

Montaje con MAKMA ISSUE #002 y revista Titivillus. Vicente Chambó 2019.

Así las cosas, aunque era impensable que la bestia hubiera desaparecido por completo, (se la creía más bien adormecida debido a la proliferación de lo digital) no podríamos habernos imaginado que Titivillus podría atacar a la revista MAKMA ISSUE #02. Pero lo hizo. Y se valió de la consecución de diversos hechos, como ocurre en los peores accidentes, aprovechando que estaba lanzada la fecha de la fiesta de aniversario MAKMA, con los invitados convocados, y todo en marcha para presentar la revista en papel, para cuya realización, maquetación e impresión, se disponía de un espacio de tiempo muy reducido.

Así Titivillus, debió perpetrar varios ataques sin ser descubierto. El primero con la intención de suprimir la firma de la fotógrafa con mayor presencia en el Palau de la Música (Valencia) en los últimos años, -un total de 25 según las palabras de la propia Eva Ripoll- para arrebatar su firma de la magnífica imagen de la página 81, y de la que MAKMA, da fe de errata en este artículo sobre el 250 aniversario de Bethoven a celebrar en el indicado Palau de La Música de Valencia en 2020.

Leila Josefowicz y Ramón Tebar. Palau de la Música, Valencia. Fotografía de Eva Ripoll cuyo pie de foto no aparece en ISSUE #02 MAKMA, Página 81

El trabajo de Eva Ripoll en fotografía es conocido y reconocido, pero no el de escultura, (Art i Natura, Dones Creadores. Casa de la Cultura, Alzira, Valencia). MAKMA, sigue buscando el momento de la cadena en el que se coló Titivillus para arrancar la firma de Eva Ripoll del pie de foto, precisamente, golpeando donde más duele a MAKMA, que es justo en el merecido reconocimiento a la propiedad intelectual y el respeto a los derechos de autor.

Pep Carreres, Eva Ripoll, Gloria Tello e Ivan Balaguer en la Exposición Art i Natura Dones Creadores. Fotografía Sales Prats

No conforme con esto, Titivillus comete otro ataque con saña en la página 43, (entrevista a Sara Joudí, realizada por Merche Medina, robando una “S” del titular que desapareció como por arte de magia). “Durante este tiempo hemos podido ganar la confianza de los coleccionistas” debería figurar en el texto de la entrevista a la gerente de la Galería Shiras (Valencia).

Titivillus devorando una ¨s¨. Página 43, Makma ISSUE #02. Fotografía: Vicente Chambó

En la página 94, último párrafo, 5ª línea, en lugar de ¨entre el anarquismo racional y el poliamor» debería leerse ¨entre el anarquismo relacional y el poliamor». Y en otro aspecto, es importante comentar que el papel escogido para imprimir el citado número MAKMA ISSUE #002 parece haber sufrido cambios en su morfología, al menos se ha detectado una menor capacidad de absorción, aunque mínima, y esto cambia sensiblemente algún matiz que puede ser imperceptible para la mayoría, pero nunca para un editor.

Sara Joudí, gerente de Galería Shiras. Fotografía de Archivo MAKMA.

Damos fe de estas erratas y errores, y solo nos queda el consuelo de que libros, revistas, sellos, y carteles míticos, se convirtieron en objeto de deseo por la presencia de este tipo de erratas, y cuanto más grandes mejor. Y precisamente por ser imperdonables los citados casos, en unos años ya se encargarán de darle valor al ejemplar de MAKMA ISSUE #002 coleccionistas de rarezas y casas de subastas. Ojalá el tiempo pueda resarcir a Eva Ripoll y Sara Joudí lo que el demonio de los errores les haya podido restar.

Con tantos siglos de leyenda, mencionar las fechorías de Titivillus y mantener viva la historia de sus andanzas nos ayudará a crecer con la humildad que exigen nuestros papeles.

Vicente Chambó

“Quiero que el ojo entre en el cuadro”

Beyond, de Juan Olivares
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta el 6 de julio de 2019

“Me he inspirado en la idea de contraste entre la belleza y la crudeza”. La belleza de una ciudad como Shanghái, con 30 millones de habitantes censados (“casi toda España cabe allí”) y “tan potente como Nueva York en rascacielos”, en la que destacan a su vez las más humildes casas de madera “casi cayéndose”. Esa tensión entre lo bello y lo siniestro, que diría el filósofo Eugenio Trías, es la que ha encandilado la mirada de Juan Olivares (Catarroja, 1973). Encantamiento que traslada a sus lienzos en la exposición Beyond, que la galería Shiras acoge hasta el 6 de julio.

Belleza y crudeza reunidas en los 12 lienzos que integran la muestra, tres de gran formato (2×1,80 metros), y en los 15 papeles ubicados en la sala inferior denominada refugio. Olivares, lejos de caer en la angustia de algunos representantes del expresionismo abstracto que, junto al informalismo español, ha ejercido influencia en su pintura, se deja llevar por la emoción que provocan los colores yendo más allá de su armonía. “Beyond es un guiño a ese ir más allá [traducción al castellano del título de la exposición]. Tras cinco años dedicados al collage, he querido volver a la tela con algo nuevo. Utilizo paleta de colores que no son armónicos y el reto era armonizarlos, jugar con las disonancias”.

Una de las obras de la exposición ‘Beyond’, de Juan Olivares. Imagen cortesía del artista.

Si como propuso Trías, lo siniestro constituye la condición y el límite de lo bello, la emoción que suscita la obra de Olivares tiene que ver con ese fondo siniestro de sus cuadros (“he utilizado tinta china y, cuando estaba seca, he impregnado el lienzo de pintura”), a partir del cual irrumpe la belleza mediante el gesto vibrante de esos colores disonantes. “La noche de Shanghái me impactó. Está toda llena de neones, en las aristas de los edificios, en la ventanas. Es una ciudad con mucha humedad, que crea sorprendentes efectos atmosféricos. Es un espectáculo total”, explica Olivares, que durante noviembre y diciembre vivió en la ciudad china disfrutando de una residencia de artistas, tras superar dos cribas selectivas. “Fueron dos meses de intenso trabajo, viviendo experiencias nuevas cada día”.

El bombardeo continuo de estímulos, tanto visuales como sonoros (“hablan chino tradicional, de manera que debes llevar todo anotado para entenderte con ellos”), aparece tamizado en la obra de Olivares. “Los colores me fascinaron, sobre todo los morados. Es todo muy emocional y lo he volcado en los cuadros”. Emoción que destilan los colores tras sucesivas capas y tratamientos en forma de veladuras, sugiriendo de nuevo caminos de encuentro con lo expresado por Trías en su ensayo Lo bello y lo siniestro: “Lo siniestro debe estar presente bajo forma de ausencia, debe estar velado. No puede ser desvelado”.

Obra de la exposición ‘Beyond’, de Juan Olivares. Imagen cortesía del artista.

“No utilizo el blanco para mezclar, sino por veladuras. No pastelo. Son colores vibrantes, casi puros. Es un trabajo de veladuras, con unas 20 capas. Un poco como la arqueología”, explica quien volvió a Shanghái en marzo, tras su residencia a finales del pasado año, y tiene pensado repetir el próximo noviembre, ya por su cuenta, todavía impresionado por lo vivido en la ciudad china. “Los contrastes allí son tremendos. Tienen la última tecnología, con los rascacielos más punteros, conviviendo con casas muy humildes, en apenas 300 metros de distancia entre ellos”. 

Olivares insiste en los contrastes, rasgo distintivo de las grandes megalópolis contemporáneas: “Tienen espacios sofisticados, muy bellos, junto a cabañas. Y esas dos caras están ahí, la crudeza y lo bello a la vez”, subraya. Las veladuras de su obra dejan entrever el desfiladero por el que avanzan los colores, para amortiguar ese lado sombrío de la rutilante vida en Shanghái. “Yo soy optimista por naturaleza y cada cuadro es un descubrimiento”. Descubrimiento al que invita al espectador: “Quiero que el ojo entre en el cuadro y fuera como si te lanzaras por un tobogán o buceando sin parar. Me gustaría que los lienzos transmitieran eso al espectador”, remarca.

Obra de la exposición ‘Beyond’, de Juan Olivares. Imagen cortesía del artista.

Por eso, alejándose del dictamen de Schelling, que recoge Trías en su libro, de que lo siniestro “es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”, Olivares prefiere mantenerlo en el fondo de su obra, con el fin de que sea la emoción del color quien prevalezca sobre lo amargo de la existencia. “No es el reflejo de una angustia, sino de una experiencia que me ha fascinado”, dice. Fascinación que modula en la exposición con un montaje tan rítmico como el que destila cada una de las piezas por separado. 

“Pusimos ésta en blanco y negro para calmar tanta explosión de color”, explica, antes de precisar que tuvo que sacrificar algunas obras para que dialogaran entre sí, “para que se puedan ver bien”. Lo mismo sucede con la serie de papeles Shanghái Room, en la sala Refugio. “Es una serie que tiene que ver con la meditación. Está hecha toda en un gesto, pero con una preparación previa”. Las ha agrupado tomando como referencia el viento, de nuevo sugiriendo el contraste entre lo crudo y lo bello, bajo otro prisma: “El viento como algo suave y agradable, pero también como algo tremendo, una fuerza devastadora”, concluye.

Juan Olivares, junto a una de sus obras en la Galería Shiras. Foto: Makma.

Salva Torres

Toño Barreiro: «Veo mi obra como un flechazo»

Black Square Folded, de Toño Barreiro
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta el 23 de marzo de 2019

El director de cine Carl Theodor Dreyer, de quien la Filmoteca proyectará en un par de semanas su excepcional La pasión de Juana de Arco, lo tenía claro: “No es el sentido estético el que debe doblegarse a la realidad, sino la realidad la que debe obedecer a su sentido estético. El arte no es imitación, sino elección subjetiva”. Lo mismo entendía el artista ruso Kazimir Malévich, aludido por Toño Barreiro en su exposición Black Square Folded (Cuadrado negro doblado) que acoge hasta el 23 de marzo la galería Shiras.

“He estado trabajando durante mucho tiempo ese cuadrado negro sobre cartulina y siempre me recordaba a Malévich”, reconoce el artista rodeado de sus obras, algunas recién terminadas: “Ésa [la más grande de la serie Flexia] la acabé antes de ayer”. Una decena de piezas en las que Barreiro dice ver “la piel de la pintura”. Una piel en principio plana que luego, tras múltiples pruebas (“esto es la punta del iceberg, porque detrás hay muchos fallos e intentos”), adquiere un volumen sorprendente. Y ahora quien entra en escena es el escritor y ensayista Roland Barthes: “Hay mucho de él y su punctum, algo que te hace vibrar”.

Vista de la exposición de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Vista de la exposición de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Porque Toño Barreiro, al igual que Dreyer y Malévich, también tiene claro que su obra ha producir “un impacto”, producto de la “sofisticación” de la imagen contenida en su estética, más allá de su referencia a una realidad comprensible. “Yo lo veo como un flechazo”. De nuevo el punctum al que alude Barthes: “No soy yo quien va a buscarlo, es él quien sale de la escena como una flecha y viene a punzarme”. Por eso dice que sus obras, bajo esa abstracción geométrica, “no son frías, hay una parte emocional en este tipo de trabajos, aunque sean geometrías”.

Barreiro alude al “grado cero de la pintura”, que trae ecos igualmente del grado cero de la escritura barthesiano, para señalar que sus piezas no son “cuadros o ventanas” por los que mirar a su través en busca de algo exterior, sino que es la propia obra de arte como pura representación la que te ha de impactar. “Se trata de ver los límites e ir un poco más allá”, explica el artista, que ha utilizado el aluminio para trabajar esas formas sólidas que, a su vez, parecen gozar de una flexibilidad impropia de tan rígido material: “Son aluminios tratados e indeformables, materiales de alta tecnología, como el dibond, con el que se hacen edificios”.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Barreiro señala que busca productos “de la máxima duración”, con el fin de que puedan acompañar el mayor tiempo posible a quien goza con ese objeto artístico. El Cuadrado negro (1915) de Malévich, de hecho, ha sobrepasado ya su centenario, para revelar no obstante algunas grietas. Los comisarios de la Galería Tretyakov de Moscú, gracias a los avances tecnológicos, han descubierto recientemente que debajo de su pintura había un cubo futurista y una frase que aludía probablemente al título original de la pieza: “Lucha entre negros en la oscuridad”. El suprematismo de Malévich, que buscaba en la primacía del objeto el sentido del arte, decantó la pieza hacia ese título más propio de su esencia pictórica: un cuadrado negro como representación de ese universo vacío.

“El caos son las leyes no comprendidas”, apunta Barreiro, en este caso en alusión al artista Frank Stella, con el que tienen afinidad sus obras, y que dijo sentirse atraído por ese caos, descubriendo que debajo de él había cierta estructura organizada. “Lo racional y lo emocional”, agrega quien liga ambos registros en Black Square Folded. La racionalidad geométrica y el sentimiento que subyace bajo esas formas volumétricas: “Me tiene que provocar pasión”, remarca. Pasión que ha ido volcando en cada una de las piezas desarrollando “todas las posibilidades de manipulación del objeto”.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Obra de Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

A Toño Barreiro, a medida que va explicando ese combate con el aluminio que ha utilizado como materia expresiva, se le van iluminando los ojos, proyectando su luz en la serie de planos flexionados con diferentes colores: negros, sin duda, pero también rojos, blancos o dorados. “Estos últimos trabajos son más minimalistas en busca de una pureza que necesito y que te exige mucho en el proceso”, explica quien ahora utiliza una metáfora relacionada con el invento de la luz atribuido a Edison: “Hizo mil intentos hasta dar con el tungsteno y que brillara”.

También habla del proceso artesanal, “con sus perfiles y aristas”, y de la escala, la forma y la composición. Todo lo que tiene que ver con esa manera de privilegiar el espíritu de las cosas más allá de su realidad, lo que está dentro y detrás de todas esas piezas que Toño Barreiro exhibe a modo de flechazos visuales. Le acompaña en esta aventura Miguel Bañuls, de quien la galería Shiras exhibe en su Espacio Refugio La distancia más corta, serie de esculturas cromadas que indagan en los misterios del universo. Una coreografía plástica que rima con las obras de Barreiro en esa búsqueda de un impacto silencioso.

Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Toño Barreiro. Imagen cortesía de Shiras.

Salva Torres

ABIERTO VALÈNCIA 2018 calienta motores

ABIERTO VALÈNCIA 2018
Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC)
21 y 22 de septiembre de 2018

La Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC) calienta motores para la apertura de la temporada expositiva con la celebración de ABIERTO VALÈNCIA 2018 durante el fin de semana del 21 y 22 de septiembre de 2018. Esta cita cultural, en la que las galerías miembros de LaVAC inauguran simultáneamente y con amplios horarios sus exposiciones, convierte a València en la capital del arte contemporáneo y en cita ineludible para coleccionistas nacionales e internacionales.

ABIERTO VALENCIA 2018. MAKMA

ABIERTO VALÈNCIA tiene como objetivo fundamental acercar el arte contemporáneo a la ciudadanía con una apuesta firme por la difusión de la cultura de una forma abierta y sencilla. Para ello, LaVAC ha preparado un completo programa que incluye eventos para todos los públicos: la rueda de prensa en la que se anuncian las galerías ganadoras de los distintos premios, el acto de apertura simultánea de galerías, visitas guiadas gratuitas y mesas redondas para profesionales, entre otros.

Las galerías participantes en ABIERTO VALÈNCIA serán: Mr Pink, espaivisor, Rosa Santos, Luis Adelantado, Paz y Comedias, Aural, Galería Shiras, Set Espai d’Art, Galería Thema, Galería 9, Galería 4, Benlliure, Alba Cabrera, Espai Tactel, Plastic Murs, Pepita Lumier y Punto.

El respetado coleccionista de arte Dani Levinas protagonizará una mesa redonda

La Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana traerá por primera vez a Valencia a Dani Levinas, el creador de una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más ricas y vanguardistas del mundo. Levinas protagonizará una mesa redonda en la que los asistentes podrán escuchar al empresario y editor argentino hablar sobre coleccionismo y arte contemporáneo.

Imagen de la obra 'Autorretrato óptico', del artista Luis Gordillo, que se exhibirá en la exposición ‘Autorreferencialidad y otros Narcisismos’, de la Galería Aural. Fotografía cortesía de LaVAC.

Imagen de la obra ‘Autorretrato óptico’, del artista Luis Gordillo, que se exhibirá en la exposición ‘Autorreferencialidad y otros Narcisismos’, de la Galería Aural. Fotografía cortesía de LaVAC.

Dani Levinas trabaja actualmente para el Arlington Arts Center y la prestigiosa feria Art Basel Miami Beach. Es, además, fundador de Prince Street Editions (Contemporary Artists Editions), y presidente de la Junta Directiva de The Phillips Collection en la capital de Estados Unidos.

Premio a la mejor exposición y premios adquisición

Como cada año, LaVAC, a través de ABIERTO VALÈNCIA, convoca cuatro premios de apoyo al mundo del arte: Premio a la Mejor exposición de apertura otorgado por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana y tres premios de adquisición patrocinados por DKV, la Fundación Hortensia Herrero y Gandia Blasco. Un jurado especializado –compuesto por Benjamin Weil, director artístico del Centro Botín; Sergio Rubira. subdirector de Colección y Exposiciones del IVAM; José Luis Pérez Pont, director del CCCC y Maribel López, subdirectora de Arco– visitará las exposiciones para otorgar el premio a la mejor exposición. El anuncio de los premiados se realizará en la mañana del 21 de septiembre durante una rueda de prensa en el IVAM.

El Opening, la cita más esperada

La tarde del 21 de septiembre tendrá lugar el Opening, un evento en el que las 17 galerías valencianas abrirán las puertas de sus exposiciones de manera simultánea para dar a conocer sus nuevas propuestas al público. La apertura tendrá un horario especial de 17 a 22h y la entrada será libre hasta completar el aforo.

Imagen de la obra 'Just Kids', de Paula Bonet, integrada en el proyecto expositivo de Pepita Lumier 'Por el olvido. Fotografía cortesía de LaVAC.

Imagen de la obra ‘Just Kids’, de Paula Bonet, integrada en el proyecto expositivo de Pepita Lumier ‘Por el olvido. Fotografía cortesía de LaVAC.

Visitas guiadas gratuitas para conocer el trabajo de las galerías

El viernes 21 y el sábado 22 de septiembre tendrá lugar otro de los eventos más importantes de ABIERTO VALÈNCIA: las ARCO Gallery Walk, visitas guiadas gratuitas a las galerías valencianas organizadas en 4 rutas para conocer cómo funcionan estos espacios, su origen y cuáles son sus artistas, con el objetivo de hacer accesible la cultura para la ciudadanía.

Esta actividad, patrocinada por ARCO y organizada por la Asociación Valenciana de Educadores de Museos (AVALEM), se realizará en sesiones que llevarán a las personas visitantes a recorrer cuatro galerías en cada ruta. La inscripción en esta actividad será gratuita y toda la información será publicada en la página facebook.com/AVALEM/.

Sobre ABIERTO VALÈNCIA

ABIERTO VALÈNCIA es un evento organizado por la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad  Valenciana (LaVAC).

En la organización de este evento participan  la Conselleria d’Educació, Investigació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana, l’Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), l’Ajuntament de València, Caixa Popular, Ética EAFI, the_HUB, ARCO, DKV, la Fundación Hortensia Herrero y Gandia Blasco.

Colaboran con  ABIERTO VALÈNCIA One Shot Hotels, Mascaraque Ivam Lounge, Champagne Taittinger, Cerveza Turia, Terres dels Aforins, Coca-Cola, Royal Bliss, Jägermeister, Ocimag, Valencia Plaza y MAKMA.

Imagen de la obra 'On the road', de Jose Antonio Ochoa, perteneciente a la exposición 'Tiempo sostenido', que se exhibirá en Galería Thema. Fotografía cortesía de LaVAC.

Imagen de la obra ‘On the road’, de Jose Antonio Ochoa, perteneciente a la exposición ‘Tiempo sostenido’, que se exhibirá en Galería Thema. Fotografía cortesía de LaVAC.

 

 

 

La fiesta del V Aniversario Makma, en imágenes

MAKMA V Aniversario
Fiesta de celebración en el MuVIM
Presentación de la revista en papel
Con las actuaciones de Lucía Peiró, Petit Mal y Dj Paco Plaza
Viernes 29 de junio de 2018

Desde MAKMA queremos dar las gracias a todos los que vinisteis a festejar con nosotros un día tan especial y que sirvió para recordarnos el cariño y la fe depositada en un proyecto cultural que, con vuestra presencia, demostró estar más que justificado. Ya lo hicimos durante el acto de celebración, pero reiteramos igualmente las gracias a cuantos habéis contribuido con vuestros textos e imágenes a dotar de enjundia a la revista en papel que por primera vez editamos y, quién sabe, pueda ser el embrión de futuros números. Gracias, pues, a Antonio Ariño, Aberto Adsuara, Marc Borràs, Juanjo Mestre, Pedro del Corral, Ximo Rochera, Marisa Giménez, Pepe Romero, Javier Valenzuela, Felicia Puerta, Juan Carlos Garés, Meritxell Barberá, Jesús García Cívico, Andrés Herraiz, Juan Uslé, Vicky Civera, Xisco Mensua, Nacho López, Garson, Estefanía Martín, Cristina Ramírez, Marta Beltrán, José Luis Cueto, Rosa Torres, Carlos Domingo, Pepe Morea, Paco Caparrós, Toni Cordero, Graham Bell, Familia Berlanga, Fernando Ruiz, Jose Cuéllar, Biel Aliño y Pedro Hernández.

Y al MuVIM que nos acogió, dándonos todo tipo de facilidades para que nos sintiéramos cómodos. Lo consiguieron sobradamente. También a todos cuantos durante estos cinco años han colaborado con nosotros y, muy especialmente, a quienes empezaron la andadura a nuestro lado como socios: José Luis Pérez Pont, ahora al frente de la dirección del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, e Ismael Chappaz y Juanma Menero, responsables de la galería Espai Tactel. Igualmente a Miguel Gregori y Jose Antonio Campoy por su excelente trabajo en la edición web y gráfica. Y a Jorge Seguí, por ayudarnos a resolver todos los trámites administrativos que han ido surgiendo durante todo este tiempo.

Y, por supuesto, a las instituciones públicas y privadas que han hecho posible la revista en papel, en una coyuntura siempre difícil para la edición física. De manera que gracias al IVAM, al ECA de Riba-roja, a la Fundación Aisge, a Fundación Bancaja, Fundación Cañada Blanch, a la Mutant, de nuevo al MuVIM, al Palau de la Música, a la galería Shiras, a la Universitat Politècnica de Valencia y a la Universitat de València. También a la imprenta Imag por haber trabajado a contrarreloj para que la revista haya llegado a tiempo y, mención aparte, de nuevo a Ismael Chappaz y Juanma Menero (Espai Tactel) por el fabuloso diseño y la paciencia que han tenido a la hora de sortear los imponderables que han ido surgiendo.

Gracias a todos.

A continuación dejamos una galería de imágenes de la fiesta para que la sigáis disfrutando, mientras vamos trabajando para que el proyecto continúe con esta vitalidad, que nos la dais todos vosotros, al menos otros cinco años.

V Aniversario Makma

«ARCO no es el objetivo»

Desayunos Makma en el Centre Cultural La Nau
Semana del Arte de Madrid
Hasta el 25 de febrero de 2018
Con Marisa Giménez (Museo del Ruso de Alarcón), Sara Joudi (Galería Shiras), Cristina Chumillas (Pepita Lumier) y Vicente Torres (Plastic Murs)
Entrevista realizada por Merche Medina, Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, del equipo de redacción de Makma

Con motivo de la presente Semana del Arte de Madrid, que concita en la capital a un nutrido grupo de galerías, artistas, comisarios y gestores culturales valencianos, Desayunos Makma ha procurado reunir a cuatro galeristas participantes en diveras ferias satélite de específicos contenidos –como son Drawing Room, Urvanity e Hybrid Art Fair & Festival–, con el fin de conocer sus respectivas inquietudes y apuestas, en el marco de la 37ª edición de ARCO, la cita artística ferial más relevante del país.

Asumiendo de un modo implícito esta condición de preponderancia que atesora la feria de IFEMA, sus proyectos respectivos se centran en escenarios diversos. En tanto que para Marisa Giménez «ARCO no es el objetivo», el Museo del Ruso desembarca por primera vez en Hybrid Art Fair & Festival. Por su parte, Sara Joudi afirma que “todavía no ha aplicado» para postular su presencia en ARCO a causa «de los requisitos de participación que exige» y, por el momento, se centra en otras propuestas, mientras que Cristina Chumillas destaca el perfil que Drawing Room –de la que Shiras y Pepita Lumier forman parte– ha logrado consolidar en las dos ediciones anteriores, siendo el que más fielmente responde a los contenidos de su galería, tal y como le sucede a Vicente Torres con Urvanity, en la que Plastic Murs participa por segundo año consecutivo.

En esta nutrida diversificación de planteamientos que se dan cita durante la presente semana, “a los artistas les da vida participar en las ferias; años atrás únicamente existía ARCO y hay que celebrar que Madrid alberga ahora una mayor oferta”, señala Giménez; Joudi, así mismo, no duda en manifestar que “quisiera que aumentasen las galerías españolas” en IFEMA, a la par que Torres exhorta a intensificar el “riesgo de las propuestas que habitualmente se presentan” allí.

(De izquierda a derecha) Cristina Chumillas (Pepita Lumier), Sara Joudi (Galería Shiras)y Marisa Giménez (Museo del Ruso de Alarcón), durante un instante de los Desayunos Makma en el Centre Cultural La Nau. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

(De izquierda a derecha) Cristina Chumillas (Pepita Lumier), Vicente Torres (Plastic Murs), Sara Joudi (Galería Shiras) y Marisa Giménez (Museo del Ruso de Alarcón), durante un instante de los Desayunos Makma en el Centre Cultural La Nau. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Conversar acerca de la consolidación del presente mapa ferial supone, necesariamente, reparar en las nuevas fórmulas venales y poner la atención sobre la figura y perfil asociado al coleccionismo, ante lo cual Vicente Torres indica que “el coleccionista convencional se plantea, de este modo, visitar también otras opciones”; “sin duda, ARCO crea un tirón de público especializado que beneficia al resto”, corrobora Marisa Giménez, mientras que Joudi estima que “cada una tiene su target«. En cambio, Chumillas diagnostica el efecto inverso: “es el público de estas ferias satélite el que se plantea visitar ARCO”, si bien todos coinciden en que, en el entorno ferial, es la dirección y su organización quienes deben contar previamente con un público objetivo específico, propiciar el acceso y el contacto con los espacios participantes.

Para Sara Joudi los coleccionistas “son, por lo general, personas muy formadas que investigan constantemente acerca de sus intereses y que, en muchas ocasiones, se centran en un artista determinado”. Marisa Giménez amplía este comentario e insiste “en potenciar la figura del nuevo coleccionista entre gente joven y es en estas ferias donde puedes arriesgar con las propuestas y educar en el coleccionismo”, a la par que Cristinas Chumillas apuesta por “rescatar al coleccionista abruptamente desaparecido por la pérdida de poder adquisitivo, de ahí la importancia de esta visibilidad y asistencia a las ferias”, a través de las que “hay que lanzar un mensaje e incentivar al coleccionismo”, especialmente entre el público joven que se acerca a las galerías, en tanto que “sus intereses varían y hay que detectarlos”, insiste Vicente Torres.

Sin duda, factores tan determinantes y decisivos como la labor de refrendo y mecenazgo que se debe exigir a la instituciones. En este sentido, prosigue Torres, “el mercado y las instituciones son muy estáticas; por ejemplo en Frieze London éstas no diferencian entre ferias convencionales y de largo recorrido y otras satélite o de reciente creación”. Lo que piden, en comunión, a las instituciones y los museos es mayor apoyo, tanto a nivel local como a través comisiones de compra equitativas, el fomento de relaciones más estrechas y directas con los agentes que las representan, tanto cuando se establece un primer contacto como en el momento en el que éstas seleccionan y materializan las compras en las ferias nacionales. Reclaman, en consecuencia, una mayor transparencia en sus decisiones.

Cristina Chumillas (Pepita Lumier) y Vicente Torres (Plastic Murs) durante un instante de los Desayunos Makma en el Centre Cultural La Nau. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Cristina Chumillas (Pepita Lumier) y Vicente Torres (Plastic Murs) durante un instante de los Desayunos Makma en el Centre Cultural La Nau. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Atendiendo a estas cuestiones previas, los presentes galeristas no solo adaptan, sino que, ante todo, formulan sus apuestas en plena búsqueda y ejercicio de la especificidad, como una consecuencia natural de la línea expositiva trazada en sus respectivos espacios.

A través del Museo del Ruso de Alarcón (Cuenca), Marisa Giménez, para quien “acceder a una feria ya es un reto”, pone a su servicio una larga trayectoria como galerista y comisaria, gestada entre Valencia y Madrid, participando en la segunda edición de la feria internacional de arte emergente Hybrid Art Fair & Festival, en colaboraicón con los comisarios y agentes culturales Merche Medina y Jose Ramón Alarcón (Ecomunicam), mediante una propuesta colectiva que atiende a las razones metodológicas y finales de diversos artistas emparentados con la fotografía –Jose Manuel Madrona, Ignacio Evangelista, Alicia Martínez y Fotolateras (Lola Barcia y Marinela Forcadel-) y los procesos infográficos (Silvia Mercé).

Comandada por Vicente Torres, Plastic Murs repite en Urvanity, feria que centra su leitmotiv en la “expresión artística desarrollada en el contexto urbano, que construye hoy un diálogo con la modernidad”-, oportuno y propicio escaparate ferial para exhibir el inquietante y celebrado street art individual o colectivo de PichiAvo, Hyuro, Vinz y Deih.

Sara Joudi (Galería Shiras) y Marisa Giménez (Museo del Ruso de Alarcón), durante un instante de los Desayunos Makma en el Centre Cultural La Nau. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sara Joudi (Galería Shiras) y Marisa Giménez (Museo del Ruso de Alarcón), durante un instante de los Desayunos Makma en el Centre Cultural La Nau. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Cristina Chumillas (junto con Lucía Vilar) apuesta por el dibujo, la ilustración y el cómic como disciplinas que vertebran la senda de Pepita Lumier, galería que se encuentra presente en la tercera edición de Drawing Room –especializada “en la práctica transgeneracional de los nuevos artistas por el el dibujo contemporáneo”–, en la que participan con los proyectos de Agente Morillas (‘Ecosistemas Invisibles’) y David de las Heras (Cazadores).

Por su parte, Sara Joudi formula con Galería Shiras una linea discursiva en la que se concitan emergentes y celebrados artistas del ámbito valenciano y nacional. En la incipiente semana de las ferias, Shiras hace doblete. En Drawing Room estará con Nuria Rodriguez, Miquel Navarro y Nieves Torralba y en Art Madrid contará con obra de Miquel Navarro, Horacio Silva, Sebastián Nicolau, José Saborit y Javier Chapa.

La conversación entre los galeristas evoluciona hacia las necesidades que afectan al ámbito local y regional, territorio en el que se desarrolla su labor profesional. Cristina Chumillas asevera: “tengo que dar un tirón de orejas al gobierno actual; se debería haber preocupado en dialogar con nosotros e incluirnos dentro de la oferta turística. Por ejemplo, podía generar una ruta, porque el comercio hace cultura”, apreciación que el resto de participantes respaldan.

Un diagnóstico común que se suma a los requerimientos vinculados con la optimización de las subvenciones públicas, así como la necesidad de elaborar en conjunto un sistema realmente efectivo que impulse el desarrollo del sector o «la posibilidad de generar un efecto Guggenheim ampliado a librerías, anticuarios” y otros agentes determinantes del ámbito empresarial emparentado con las diversas extremidades del mercado cultural.

Vicente Torres (Plastic Murs), Marisa Giménez (Museo del Ruso de Alarcón), Cristina Chumillas (Pepita Lumier) y Sara Joudi (Galería Shiras) posan en las inmediaciones del Centre Cultural La Nau, instantes previos al Desayuno Makma. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vicente Torres (Plastic Murs), Marisa Giménez (Museo del Ruso de Alarcón), Cristina Chumillas (Pepita Lumier) y Sara Joudi (Galería Shiras) posan en las inmediaciones del Centre Cultural La Nau, instantes previos al Desayuno Makma. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

Javier Chapa, en busca de la belleza

Javier Chapa
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta finales de julio de 2017

“Se lleva el arte comprometido y aquí hay solo pintura”. Javier Chapa lo dice como disculpándose por transitar un camino ajeno a la moda imperante, que consiste en dejarse invadir por la ideología allí donde debería prevalecer la interrogación que caracteriza al arte y la cultura. Lo demás, como en cierto momento apunta el propia artista, es impostura. “Uno debe hacer lo que verdaderamente siente”. Y lo que Chapa siente tiene mucho que ver con la estética, que el catedrático José María Valverde ligó a la ética: “Busco la belleza, y por ahí me pueden dar caña”, reconoce quien expone una treintena de esas obras bellas en la galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Coincidiendo con su exposición, el recién inaugurado espacio de Bombas Gens se cuestiona algo parecido en la muestra ¿Ornamento=delito?, lo cual permite una revisión del supuesto carácter decorativo de ciertas obras tildadas de bellas y, por tanto, de inútiles frente a las cuestiones “auténticas” que nos aquejan. “La verdad es que cuando descubrí al autor que lo decía [Adolf Loos], sentí cierto sonrojo, porque efectivamente yo hacía cosas de esas que no son necesarias y que, por ello, se consideran delito”. Pero, como decía el personaje de la película Amistades peligrosas, también Chapa insiste en la belleza, porque no puede evitarlo.

“Puede sonar cursi, pero la verdad es que los que sentimos la necesidad de pintar lo hacemos por embellecer el mundo, a pesar de tanta fealdad como nos rodea”. Las galería Shiras, que hasta finales de mes acoge sus últimos trabajos, da fe de ello: en sus paredes cuelgan piezas realizadas sobre tela, en las que Javier Chapa mantiene un diálogo tenso entre la materia del fondo y las geometrías de la superficie con la novedad de un intenso color. “El demonio me decía ‘métele colores fuertes’ y yo me preguntaba, ¿no me estará pasando?”. Y con ese “sentido de culpa” fue avanzando felizmente el artista en busca de la emoción más sincera.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

“La propia obra me anima a seguir”. Y enseguida matiza que en realidad él da el primer paso (“trabajo sin boceto ni estudio”), para que “a través de la niebla” vaya apareciendo algo “que me limito a continuar”. Para ello, como es el caso, no duda en utilizar materiales como restos de ventanas o puertas, incluso telas recicladas o estampados de tapicería, con los cuales sostiene una lucha por que aflore desde lo primario un objeto igualmente salvaje, pero más dócil. De manera que la belleza perseguida está atravesada por cierta energía telúrica que debe ser canalizada, domesticada, embridada por la obsesión creativa del artista.

Sabe, a rebufo de lo dicho por André Gide, que “con buenos sentimientos no se hace buena literatura”. Y como lo sabe, los deja a un lado para centrarse precisamente en ese fondo real que descubre por la calle en cualquier material desechable, con el objeto de descifrar su enigma. “Aquí hay pintura y me parece interesante hablar de ella, incluso bien”, apunta con ironía. Es su manera de contrarrestar esa tendencia a la crítica del objeto bello, como si la belleza sin el carácter fiero del cómodamente posicionado ideológicamente no sirviera más que para epatar.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

“Tenemos que ser auténticos y hacer aquello que sentimos”, insiste Chapa, ahora que el color, en ocasiones rabioso, ha aparecido en su obra como por sorpresa. “Mi evolución me llevaba a la monocromía y el color se quedaba oculto. Y ahora, sin embargo, me veo pensando que se han acabado los límites”. He ahí un buen ejemplo de interrogación, de verse incomodado el propio sujeto por efecto de su búsqueda. Por eso enseguida surge la duda: “Mi deseo es volver a cierta austeridad, pero me está costando”.

A partir de lo basto, de lo rudimentario, Chapa va cubriendo su obra con esas geometrías características de lo racional. “Hay una dualidad entre lo racional y lo emocional”, dice, para subrayar a su vez la “mucha expresividad sutil, con veladuras y manchas” integradas en estos últimos trabajos. Ningún título para el conjunto, ni para cada una de sus obras. “Me encantan los títulos que veo en algunos trabajos de mis compañeros, pero yo prefiero no ponerlos, precisamente para no desorientar la mirada del espectador”. Una mirada que Javier Chapa busca toda ella volcada hacia esa belleza inútil, tan necesaria en tiempos de extrema utilidad.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Obra de Javier Chapa. Imagen cortesía de Galería Shiras.

Salva Torres

El arte lírico de Miquel Navarro

Miquel Navarro
Galería Shiras
C / Vilaragut, 15. Valencia
Hasta el 15 de mayo de 2017

A Miquel Navarro (Mislata, 1945) le delata su sonrisa imprevista cada vez que se extiende en alguna explicación. Como si al artista reconocido internacionalmente, al que el Kursaal de San Sebastián le dedica en estos momentos una amplia retrospectiva, le saliera siempre por lo bajini el niño que cogía barro de las acequias para ensayar lo que después ha logrado ser. “Aunque no lo parezca soy muy divertido”. Lo dice como justificando la seriedad que, al explicar su obra, le va llevando por caminos insólitos, surcados de verticales fálicas de cuyo poder emanan sombras telúricas diríase femeninas.

“Mi obra tiene un tono metafísico ligado al vacío”, señala justo delante de una de esas ciudades despobladas que le caracterizan y que forma parte, junto a otra serie de piezas, de la selección que muestra en la galería Shiras. Selección que viene a ser un sutil reflejo de las diferentes facetas de su trabajo. Algunas, como las dos fotografías con modelos desnudos, inéditas. “Tengo muchas fotografías que ya han sido expuestas en otros sitios, pero estas dos en concreto, no”. Se trata de cuerpos que Navarro fotografía como si fueran “elementos arquitectónicos”.

Incluso allí donde cierto cactus espinoso se asocia con el sexo femenino, corriendo el peligro de ligarlo con una sexualidad siniestra, el artista le da una vuelta: “No es un tema de sadismo, sino algo más lírico. Por ejemplo, la pena dentro de cierta tradición pagana, junto a lo religioso más próximo a la corona de espinas”.  Esa mezcla de dureza y fragilidad, de contundencia altiva y humilde soledad atraviesa su obra.

“Mis esculturas son muy de los orígenes de la tierra”. Una tierra que le devuelve otra vez a esa infancia de la que dice mama todo artista. De hecho, cita el título de su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando como crisol de lo dicho: Juegos de infancia donde se fragua el arte. Y del arte explica que tiene también mucho que ver con esa “necesidad de irse aclarando uno por dentro”. “El ejercicio diario, la práctica artística, es lo que hace que llegues a aclarar ciertos pensamientos”, aquellos que le persiguen, precisamente, desde su más tierna infancia, cuando cogía el tranvía que le llevaba de Mislata a Valencia.

Miquel Navarro recuerda esa vinculación entre la huerta y la ciudad, entre la madre tierra y la autoritaria urbe de los grandes edificios, para resumirlo todo en la mirada: “El arte ha de ser visual; es visual. La explicación entra ya en el mundo de lo literario”. Por eso dice que la imagen “se expresa por sí misma”, aunque él ayude a desentrañar lo que lleva dentro. “No me gusta mucho hablar de mi obra, pero mira por dónde en San Sebastián tuve que atender 40 entrevistas en una mañana”.

En Shiras hay dibujos, acuarelas, serigrafías, esculturas, tanto autónomas como exhibidas en montaje, y fotografías, quizás la faceta menos conocida del artista valenciano, a pesar de señalar que tiene muchas. Eso sí, aclara que para él la fotografía “es continuidad de la escultura”. Las dos en blanco y negro y de gran formato, que acaparan una de las paredes de la galería, dan fe de ese carácter escultórico perfilado con una sola luz: “Puse un lienzo, tiré pigmento y lo iluminé con un solo foco”, logrando ese efecto de extrañeza que produce la rugosa materia.

Como extrañas son sus ciudades. “Son de ciencia ficción; no son realistas, ni para vivir, sino para contemplarlas de manera poética”. Ese “toque sensual” que a su juicio desprenden, termina envolviendo por igual el cuerpo y la ciudad: “Es que hablamos del cuerpo humano y de la ciudad utilizando palabras como circulación fluida, arterias principales, el centro o corazón de una urbe”. Palabras que transmiten cierta racionalidad estructural, pero también emociones. “Lo conceptual por sí solo no me interesa, ha de estar unido a lo objetual”. “Con las ciudades hago poemas”, subraya. ¿El arte comprometido no le interesa? “Mi arte es más lírico que poético y, en todo caso, mi compromiso está con la belleza”. En Shiras hay una buena muestra.

Salva Torres

De la naturaleza en el aula

Aula Naturaleza, de Horacio Silva
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta el 28 de enero de 2017 (prorrogada hasta el 4 de febrero)

“Durante la infancia se vive, y en adelante se sobrevive”, decía Michi Panero. Horacio Silva, sin enmendarle la plana al poeta, recurre a esa infancia vivificante para seguir dándole lustre al tiempo pretendidamente marchito que viene a continuación. Y lo hace a través de la naturaleza, descubriendo en ella los signos y colores que la vida rutinaria va apagando. Por eso ha titulado la serie de obras que exhibe en la Galería Shiras ‘Aula Naturaleza’: “Quería recuperar la infancia del aula, del colegio, donde ibas a observar y aprender a base de una gran curiosidad”, explica el artista.

La veintena de piezas de un cromatismo exultante viene a poner el énfasis en las plantas, las flores y las hojas de esa naturaleza evocada. Naturaleza salpicada de signos con los que a su vez Horacio Silva rastrea lo telúrico haciendo memoria de la huella que en él ha dejado. “Es una loa a la naturaleza, a esa herencia que vamos destrozando, haciendo añicos; un elogio a lo que nos va quedando”, subraya el artista, cuyo aire melancólico enseguida se torna enérgico: “Tiene un punto de optimismo revelado en el cromatismo, en las diferentes gamas de colores”.

3-40 grados, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

3-40 grados, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

‘Aula naturaleza’ está integrada por un conjunto de piezas que, como las hojas mecidas por el viento, van de la nostalgia al clamor. Por eso están llenas de signos que vienen a representar los recuerdos que tejen la malla de la naturaleza de Horacio Silva: la naturaleza que se desprende de sus vivencias y la naturaleza que, a su vez, conforma el tejido existencial del artista. Kandinski, citado por Martí Domínguez en el catálogo cuando alude a su ‘Cielo azul’, apuntó en la dirección de lo mostrado en Shiras: “Es una mirada interior a través de un microscopio telescopio”.

Tanto más se aproxima Silva a los elementos que conforman su ‘Aula naturaleza’, tanto más se aleja en perspectiva de aquello en lo que fija su atención. De manera que la vuelta al aula que da pie a su innata curiosidad, fruto de esa evocación nostálgica, le va proyectando bien lejos conectando la superficie terrestre con las capas más altas y bajas de la atmósfera. Su evocación atraviesa sin solución de continuidad, como en los sueños, elementos dispares ofrecidos al espectador para que los interprete a su manera.

Naturaleza en azules, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de galería Shiras.

Naturaleza en azules, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de galería Shiras.

Sorprenden también las sutiles geometrías, introduciendo en el caótico universo de signos cierto carácter estable. El neurólogo Oliver Sacks decía que la tabla periódica colgada en el baño de su casa le permitía cada mañana dotar de sentido al mundo. Los elementos geométricos de Silva diríase que cumplen esta misma función, equilibrando la naturaleza. “En la pintura tiene que haber equilibrio; es como los contrafuertes de un edificio, si quitas un elemento se cae todo”. Y cita a Francis Bacon y sus sujetos atormentados, que equilibraba colocando determinados elementos, llenando vacíos.

Desvaneciente, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

Desvaneciente, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

Aunque la abstracción domina el conjunto (“pensé en hacerla abstracta porque es que la flor ya es abstracta”), Horacio Silva no puede dejar de hacerle guiños a la figuración: “Hay obra pequeña para no perder la figura humana; me divierte hacerlo”. Como le estimula utilizar diferentes colores: “Cuanto más limitas la paleta es más fácil y cuanto más color, más complicado; en un cuadro nunca se puede repetir un color porque si no parece un cartel”, explica el artista mientras recorre la exposición ofreciendo pinceladas explicativas de su obra.

‘Aula naturaleza’ es un paseo por los colores de una tierra que va dejando rastros emocionales. Una naturaleza equilibrada, alejada de las turbulencias románticas, que Horacio Silva rediseña “para darle vida”. Naturaleza sosegada, intimista, poética, que el artista mete en el aula con el fin de observar las tímidas e intensas tonalidades de lo percibido como si fuera la primera vez.

Horacio Silva delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Shiras.

Horacio Silva delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Shiras.

Salva Torres