Homenaje de Mery Sales al pensamiento que duele

‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales
Fundación Chirivella Soriano y Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana
Palau Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 4 de octubre de 2020
Domingo 12 de julio de 2020

“Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia”, escribió la filósofa y activista social Simone Weil. De las contradicciones humanas, encerradas en esa tensión dialéctica que no se aviene a dóciles equilibrios, sino a arrebatados pulsos entre el bien y el mal, se hace cargo Mery Sales en su exposición ‘Seres fuera de campo’. Exposición en la que, precisamente de la mano de Weil, pero también de Hannah Arendt y María Zambrano, Sales rinde homenaje a tan conspicuas representantes de la filosofía y la poesía, para celebrar el acto creativo como alumbramiento de esas zonas de sombra que nos constituyen a los seres humanos.

Las manos derecha e izquierda a las que se refiere Weil, que bien pudieran ser emanaciones políticas de esas otras derechas e izquierdas históricamente enfrentadas, dan lugar, en la obra de Mery Sales, a una pugna igualmente intensa por hacer aflorar a la superficie del cuadro lo que tiende a ocultarse. “Pretendo que los cuadros gusten, pero que también inquieten”, dice la artista. De ahí que, a renglón seguido, diga: “Hay que atreverse a ver lo que te duele”.

Vista de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Y lo que duele, a poco que uno se acerque sin temor a la obra de Sales, es constatar la herida, nunca cerrada del todo, de quien siente que la vida siempre nos sobrepasa; que lo real, por excesivo e ininteligible, exige de un gran valor para afrontarlo, cosa que ella hace depositando en la obra ese resto hiriente a modo de huella que conviene rastrear si queremos sentir una experiencia verdadera. Si, como ella misma dice, su obra anterior hurgaba en el mal, en esta ocasión, sin dejar de hacerlo, ha incluido el bien como esa otra fuerza de signo contrario que merece la pena ser acogida. Puestos a correr el riesgo de revelar lo oculto, Sales ha intuido que el bien es una energía, más allá de sus amables componendas morales, dotada de poderes suficientes para contrarrestar el maleficio contrario.

Contrariamente a lo apuntado por la propia Weil, cuando dijo que al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad, Mery Sales se hace cargo de esa angustia inscrita en su obra, amainando la tempestad que bulle en su interior con tenaz determinación creativa. En este sentido, diríase que su impulso creador rompe las amarras de la más fogosa y activista Weil, para encontrar esa serenidad en las más templadas reflexiones de la propia Weil, Arendt y Zambrano. De manera que capitalizando esa angustia primigenia (“allí recibí la marca del esclavo”, dirá Weil cuando trabajó en la fábrica Renault), la fue decantando por efecto del bien en pugna con tanto mal, como vivieron las tres en la primera mitad del bélico siglo XX.

Una de las piezas de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

“Desde la más tierna infancia y hasta la tumba hay algo que, a pesar de toda experiencia de los crímenes cometidos, sufridos y observados, espera invenciblemente que se le haga el bien y no el mal. Eso es, ante todo, lo que es sagrado en cualquier ser humano”, dice Weil en un texto recogido por Sales como parte indisoluble de su exposición. ‘Seres fuera de campo’, comisariada por Álvaro de los Ángeles y que reúne en la Fundación Chirivella Soriano alrededor de 50 obras, algunas inéditas ya que fueron pintadas durante el confinamiento, alude a estas tres conspicuas mujeres en el campo de la filosofía y la poesía, para dar cuenta del bien, del mal y de lo sagrado como ámbito último de resistencia.

Una sacralidad que Mery Sales reivindica asociada al “amor mundi” de Hannah Arendt, alejado de ese otro “estigmatizado”, subraya Sales, y mediante el cual la alteridad es objeto de una comprensión que nada tiene que ver con su insulsa justificación. “Comprender no significa justificar lo injustificable, dar razón a lo que nunca puede tener razón, comprender es examinar y soportar conscientemente la carga que nuestro siglo ha colocado sobre nosotros, y no negar su existencia ni someterse mansamente a su peso”, señala Arendt en otra de las citas incluidas en la exposición.

Simone Weil con su característico mono en una de las obras de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Mery Sales, con “escrupulosa meticulosidad”, como resalta Manuel Chirivella, presidente de la Fundación Chirivella Soriano, va decantando toda esa tensión entre el bien y el mal, que traslada a su pintura siguiendo el rastro de Arendt, Weil y Zambrano, para dejar constancia plástica de lo real, sin que el dolor sugerido por su afloramiento a la conciencia se imponga. “Toda la exposición es un homenaje al pensamiento”, subraya Sales. Un pensamiento que huye del simple esquema comunicativo, en el que alguien emite un mensaje que otro recibe y entiende, para adentrarse en un territorio más vasto del lenguaje, donde las palabras exigen una escucha más atenta.

Pensamiento que, entrañando cierto compromiso, tampoco se adscribe a la cerrazón de las ideologías. Como apunta Chirivella, más que un “arte político enclaustrado en un código retórico que solo reproduce representaciones ideológicas” asumidas por el poder, como dejaron constancia las vanguardias históricas puestas al servicio de los regímenes fascistas y comunistas, la obra de Mery Sales conjuga arte y política. Aúna compromiso, en tanto palabra que se resiste a su lógico acomodo social, “emoción y meditación a un tiempo”. “Pintura en la que pervive el indisoluble maridaje del pensamiento y la plasticidad”, señala el presidente de la Fundación.

Vista de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

El color rojo, que atraviesa la exposición para irse encarnando en diferentes cosas, aparece de forma harto elocuente en el mono de la propia Simone Weil, cuyo atuendo colgado, revelando su ausencia, viene a simbolizar la resistencia del sujeto a perderse en el olvido. De hecho, ‘Seres fuera de campo’ es la constatación de cómo la pintura y la fuerza creativa pueden alcanzar el máximo sentido, allí donde éste se perdería por inanición. Mery Sales lo que hace es transformar la siniestra desaparición, el fondo tenebroso de toda existencia, en lúcida reflexión sobre lo oculto a la conciencia. “La luz como lucidez”, por utilizar una expresión de la propia artista, con la que Sales rinde homenaje al pensamiento de esas tres grandes autoras y, de su mano, a la fragilidad del ser doliente. Atrévanse, ahora de la mano de Mery Sales, a sentir ese dolor gozoso que encierra su intensa plástica.

Mery Sales, en la entrada de su exposición ‘Seres fuera de campo’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

«La sociedad tiene que entender su responsabilidad»

#MAKMALibros #MAKMAEntrevistas | David Trueba
‘La tiranía sin tiranos’ (Anagrama, 2018)
XXXIII Semana Negra de Gijón
Miércoles 8 de julio de 2020

En el contexto de una edición excepcional –tanto por razones cualitativas como insólitas en lo morfológico–, la XXXIII Semana Negra de Gijón ha recibido la visita del cineasta y escritor David Trueba, autor inédito en estas haciendas noir, por las que deambulan los males de Corcira, con sus progenies de Carvalhos, baladas de ahorcados, grandes Pirellis o lentos tranvías de la literatura túrbida y, en ocasiones, sanguinolenta que vertebra el género.

E irrumpe portando consigo los ecos reflexivos de ‘La tiranía sin tiranos’ (Anagrama, 2018), un frugal ensayo erigido, durante los dos últimos cursos, en lectura obligatoria para la EBAU en el plan de estudios asturiano –motivo por el que ya hubo paseado sus cavilaciones por diferentes institutos del Principado, con una bienvenida acogida y disculpas previas al alumnado ante su insospechada obligatoriedad–.

Una publicación que forma parte de la colección ‘Nuevos cuadernos de Anagrama’, que nos permite aproximarnos a las rúbricas de Zizek, Michel Houellebecq, Marina Garcés, Sara Mesa, Claudio Magris o Rafael Chirbes, y en la que Trueba encuentra acomodo mediante un florilegio de certeras ponderaciones que radiografían algunos de las insalubridades de nuestro tiempo, situando al individuo (nosotros) en el epicentro del análisis: “En las partidas de póquer, dicen los sabios profesionales que cuando miras a los contendientes y no das con el pardillo, con el tonto que va a ser desplumado, es que vas a serlo tú. (…) Y claro que sí, puede haber una tiranía sin tiranos, porque el mundo siempre contiene tiranteces, pero cuando no das con el tirano de manera clara, es que a lo mejor el tirano lo eres tú”, asevera en su concisa tesis, a modo de colofón.

En cierto modo, en la ‘La tiranía sin tiranos’, David Trueba procura advertirnos del negligente pálpito que reside en otear el devenir histórico desde una posición perniciosamente cronocéntrica, tal y como hubo manifestado en su encuentro con los medios: “Creo que una de las características del ser humano siempre es la de pensar que el tiempo se corresponde con su propio tiempo biológico y solemos tener la tendencia de pensar que todo pasa por primera vez y que todo terminará con nosotros. El carácter apocalíptico de la gente suele ser que, a medida que se va haciendo mayor o anciano, va pensando que el mundo se acaba, y entonces, realmente, el que se acaba es él. No sabemos cuándo se acabará el mundo, pero, seguramente, cuando se acabe no habrá una previsión; impactará de manera sorpresiva”.

Y tal perspectiva de los acontecimientos parece ser fruto de que “unimos la vicisitud del mundo y de la historia a la nuestra, y ahí creo que cometemos el mayor de los errores; si algo tiene la tradición intelectual, cultural y artística es la de haber analizado, de alguna manera, los problemas que continúan igual”.

En ese sentido, “el trabajo de un escritor o de alguien que reflexiona sobre su tiempo es tratar de entender las claves de lo que está sucediendo, incluso antes de que suceda, con el fin de prevenir la repetición de lo que antes ha sucedido, y de ofrecer a la gente una especie de consuelo o de guía para comportarse en esos periodos de total desamparo y confusión, como el que vivimos ahora”.

Tiempos inciertos e inefablemente convulsos en los que, “más allá de lo que los científicos puedan llegar a solucionar, el problema máximo es el de la indefinición. La gente no sabe qué planes hacer para dentro de tres meses porque no sabe qué va a pasar entonces. Pues, seguramente, la manera más inteligente de afrontar esas dudas es tratar de observar los tiempos diversos en que han sucedido cosas similares y cómo ha sido la evolución natural de la sociedad hasta llegar a una cierta calma o llegar a perder ese pánico existencial”.

Si en ‘La tiranía sin tiranos’ Trueba, con atinada y cáustica perspicacia, ironiza sobre el ponzoñoso manejo de la ternura para con las víctimas y los desamparados –cosmética, higiénica y sobreactuada–, el pánico virtual a la mala reputación, el imperio adulterado de las estadísticas mayoritarias o la ególatra consecución de un vacuo y efímero bienestar, buena parte de la responsabilidad de ese horizonte reside en el desnortado uso deontológico de las tecnologías, instituidas en una infructuosa y nueva religión, que nos ofrecía “la sensación de que con ellas todo se quedaba viejo, puesto que nosotros disponíamos de elementos técnicos muy novedosos y, por lo tanto, éramos capaces de adentrarnos en una nueva esfera de la humanidad; y, sin embargo, de una manera muy clara, se ha visto que la tecnología puede que sea un acompañante, un elemento más, pero en absoluto resuelve los problemas básicos del género humano desde su origen”.

David Trueba junto a los estudiantes Álvaro Méndez, Cecilia Cora y Sergio de la Calle (tras la presentación de su ensayo) en la portada de la edición del miércoles 8 de julio de 2020 de A Quemarropa, diario de la Semana Negra de Gijon. Fotografía cortesía del festival.

Un panel de herramientas en el que cobra condición de ubicuidad “la explosión de las redes sociales”, cuya omnipresencia trajo consigo “lo que denomino ‘la cosmética de la solidaridad’, del dolor, de la empatía, etc., que es que todos, por medio de un mensaje muy distante y muy poco comprometido, sentimos el dolor de quien está sufriendo. Pero cuando se requiere la participación en la solución o el compromiso o, incluso, la acción por tu parte, entonces ya es más complicado. Los chicos, ahora, lo llaman postureo”.

Por ello, para Trueba adquiere sobresaliente importancia el desarrollo de la acción comprometida frente al discurso pasivo y estéril. “En el cine, siempre, cuando empezábamos a escribir guiones, decíamos: ‘La diferencia entre un personaje que dice y un personaje que hace es que el que dice no está comprometido; el que hace, de alguna manera, con su acción, está hablando mucho más que el que dice’. Vivimos en una sociedad muy de decir, muy de colocar, muy de la foto, del corazoncito, del dedo para arriba; pero ¿las acciones?, porque las acciones son el verdadero compromiso. Esto ha pasado mucho durante el confinamiento, en el que vivíamos muchas expresiones de solidaridad, de empatía…, pero luego, a lo mejor, le pedías a alguien un piso vacío prestado para que un sanitario pudiera estar y protestaba el vecindario, o el casero te negaba la posibilidad de cederlo”.

Una orfandad de avenencia y compromiso cuya responsabilidad apela a los propios individuos en sociedad. “En ‘La tiranía sin tiranos’ hablo mucho de eso: la sociedad tiene que entender su propia responsabilidad, su propia capacidad de delimitar su vida, su experiencia vital y, a partir de ahí, de uno en uno, convertir en una suma un gran colectivo. Lo que no se puede es ‘yo me salvo de todo y los demás que hagan lo que quieran, esto no tiene que ver conmigo porque no soy responsable de lo que pasa’”, recuperando, de nuevo, a ese abismo que media entre la disertación y la materialización de los hechos:

“Entonces, entre la postura y la acción, ahí es donde uno debe hacerse la pregunta a sí mismo: ‘¿Estás dispuesto a convertir en acción lo que conviertes en discurso?’.

El escritor y cineasta David Trueba durante su encuentro con los medios en la XXXIII Semana Negra de Gijón. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

Confinado con Montaigne

Confinamiento Covid19
Avalanchas, pensamientos, reflexiones

Puestos a tanta estadística, sería interesante conocer el porcentaje de personas que han optado por la higiene existencial durante el confinamiento. Práctica cuyo primer ejercicio habría consistido en acordonarse alejado del dispositivo móvil frente a los envíos tóxicos de whatsApp, y permitir que fluyera la llamada interior. Esa llamada que podría convertir el aislamiento en una experiencia purificadora, depurativa y sanadora, y que con toda seguridad podría contribuir a dar salida a ciertas preguntas, emprender iniciativas, y ayudar a superar lo que vendrá a continuación de este encierro. Que no se antoja poca cosa.

En el año 1571, Michel de Montaigne decidió encerrarse voluntariamente en su castillo y aislarse de la vida pública para meditar y escribir sus reflexiones y pensamientos sin ser consciente que estaba creando un nuevo género literario: El Ensayo, consiguiendo con su obra precisamente titulada así,  Los Ensayos, una recopilación de textos atemporalmente actuales que conectan con el lector a modo de consejero silencioso con el que meditar.

Recogida desde el segundo piso de su atalaya, la obra de Montaigne va abordando cuestiones esenciales como la amistad, la desigualdad, la incertidumbre, los hijos, la vanidad, la experiencia, o los libros, poniendo el foco en una realidad que no ha variado: la insignificancia y soberbia del ser humano que se cree superior a todo lo demás.

Mascarillas, no, mascarillas, sí. El dibujo es de Carlos Domingo. Foto: MAKMA.

Entre sus reflexiones, plantea poder superar esa soberbia, ensalzando la prudencia o la templanza como valores, y considerando la vida como un devenir continuo y susceptible a la evolución, no a permanecer inamovible, extremista o fanático aferrado a un punto.

De adolescente, Montaigne, asiste al horrendo espectáculo de la muerte, viendo a personas descuartizadas,  ahorcadas, decapitadas, o empaladas a causa de enfrentamientos, y vive la masacre de San Bartolomé (1572) en la que 8.000 personas murieron en plena guerra de religión de Francia. Estas experiencias que sin duda debieron marcarle, le reafirman como mediador en muchos asuntos delicados que desde su experiencia como alcalde de Burdeos demostraría con un liderazgo prudente y de temple siempre teniendo como precepto evitar que situaciones tan horrendas se repitieran una y otra vez.

Para la redacción de Los ensayos se le percibe a menudo arrollado por la energía de sus propios pensamientos. No es poca cosa pasar tantas inquietudes a papel, puesto que debían sobrevenirle como las avalanchas de preocupaciones que sepultan a cualquier ciudadano estos días en los que brotan tan intensamente que resulta casi imposible llevarlas a la literatura. Sus escritos, como nuestros pensamientos durante este confinamiento, -cuando la impotencia hace hervir la sangre- no tienen más orden que el fluir acelerado de las ideas, que a veces parecen no tener conexión pero la tienen, en el caso de Montaigne, salta de cita en cita literaria, apoyándose principalmente en sus autores favoritos, Séneca, Plutarco y Virgilio.  Para nosotros,  el salto de las ideas gira en torno al rol protector. Queremos encauzar la situación y abastecer las primeras necesidades, sin dejar de lado los proyectos vitales, empleo y sustento, y afrontarlos manteniendo a salvo la propia independencia en una sociedad cada vez más sujeta a los conceptos ‘productividad’ e ‘inmediatez’ frente al concepto ‘humanidad’.

En el libro II, capítulo XXI titulado Contra la holgazanería, Montaigne reflexiona con una referencia al Emperador Vespasiano que aquejado por la enfermedad que le mantiene en lecho de muerte, no deja de interesarse por el Imperio y despacha constantemente asuntos graves, hasta el punto que su médico le riñe porque con ello daña a su salud, a lo que Vespasiano contesta “Un emperador debe morir de pie”. Y continúa Montaigne en este capítulo, poniendo como ejemplo a Adriano, emperador que utilizó la misma frase en situación similar.

“Nada puede disuadir de manera tan justa, -continúa el texto de Montaigne- al súbdito de esforzarse y arriesgarse al servicio de su príncipe, para ver mientras tanto que él, haraganea en blandas y vanas ocupaciones, ni de atender a su conservación, como ver que se despreocupa por entero de la nuestra” […]

Aquí y ahora, las reflexiones fruto del confinamiento orientan el foco a nuestros emperadores-gobernantes, y más que gestos y promesas, se espera de ellos nobleza y esfuerzo para entenderse. La ciudadanía, llegado el punto de la solidaridad ha confirmado su valía una vez más. Solidaridad de la que hacen gala los sectores culturales de cualquier disciplina, que siempre cuenta entre sus filas a los primeros lanceros y poetas gladiadores en las trinchera de las buenas causas. Entre ellas, mantener entretenidos a muchos con sus actividades virtuales durante el encierro. Pero esto no es suficiente por parte de los protagonistas del sector cultural para reivindicar la valía de lo vocacional. Toca remar una vez más. Reinventarse nuevamente para remontar, una vez más.

Mascarillas no, mascarillas, sí. Dibujo de Carlos Domingo. Foto: MAKMA

En el libro I, capítulo XX, titulado La fuerza de la imaginación, Montaigne escribe […] “Ocurrido o no, en Roma o en París, a Juan o a Pedro, sigue siendo un aspecto de la capacidad humana, de la cual, el relato me advierte útilmente. Lo veo y aprovecho igualmente tanto si es una sombra como si tiene cuerpo. Y de las diferentes lecturas que con frecuencia admiten las historias, elijo utilizar la más singular y memorable. Hay autores cuyo fin es decir lo que acontece. El mío, si supiera alcanzarlo, sería hablar de lo que puede acontecer” […]

Y mañana, lo que puede acontecer será lo que seamos capaces de imaginar y hacer. Llegado el momento de echar mano de otras estadísticas, aunque atiborrados de ellas,  somos un país solidario, el de mayor número de donantes, y en cuanto a expectativa de vida somos los más longevos del mundo. Luchemos por lo que imaginamos que puede acontecer.  Hemos pasado de ser una nación de emigrantes, a no encontrar mano de obra en las labores agrícolas para la recolección de cosechas.

¿Qué harán nuestros hijos en el futuro si les permitimos dejar perder cosechas en lugar de levantar la mano prestos a recolectar las de todos aquellos que han sido nuestra despensa este tiempo?

¿Cómo permanecer libres?

¿Hacia dónde vamos?

Las cigüeñas han vuelto a anidar cerca de las ciudades.

Se vuelven a ver vencejos sobrevolando la urbe.

Vicente Chambó

Óbitos y variedades nocturnas para el noveno Canibaal

‘Muerte y Cabaret’, 9º número de la revista Canibaal
Sporting Club Russafa
Sevilla 5, Valencia
Presentación: jueves 28 de diciembre de 2017, a las 20h

La revista valenciana Canibaal (Revista de Arte, Literatura y Filosofía del colmillo) presenta su noveno número el jueves 28 de diciembre de 2017, dedicado, en esta ocasión, a una sugerente doble temática: ‘Muerte y Cabaret’. La presentación tendrá lugar en el Sporting Club Russafa de Valencia (calle Sevilla, 5), situado en el barrio de Ruzafa. El acto dará comienzo a las 20h y contará con la actuación del trío musical Salami Púrpura, quienes ofrecerán una singular aproximación a la heterodoxa noción de “micro-zazuela-contemporánea”.

Ouka Leele (imagen de cubierta), Aldo Alcota, Curro Canavese, Enfero Carulo, Ana Elena Pena o Julio Soler son solo algunos de los 30 colaboradores (artistas plásticos, fotógrafos, pensadores, poetas y escritores) que han participado en un número en papel que consta de 88 páginas y que, como resulta habitual en la idiosincrasia morfológica de Canibaal, ofrece un nuevo formato.

Canibaal. Makma

En ‘Muerte y Cabaret’ se ha reflexionado de forma interdisciplinar sobre conceptos  como vanguardia, cabaret, literatura y arte, abordando contenidos que tienen la muerte como principal motivo y, finalmente, sobre algunas de las inquietantes intersecciones clásicas entre ambos temas: Cabaret Voltaire, Olga Poliakoff, las Ramblas de Ocaña, Camilo y Nazario, el necroturismo literario, etc.

Se consagra la polémica sección de crítica del delegado en España de FIPRESCI, Oscar Peyrou, sobre películas que no ha visto, el ensayo, la poesía y los ecos que el doble leitmotiv del número suscita en los ámbitos artístico, literario, musical y cinematográfico, así como la sección de pensamiento, con reflexiones sobre el suicidio.

Ocaña, Camilo y Nazario transitan por las Ramblas canibaales en un fotograma de 'Ocaña, retrato intermitente' (Ventura Pons, 1978). Fotografía cortesía de la revista.

Ocaña, Camilo y Nazario transitan por las Ramblas canibaales en un fotograma de ‘Ocaña, retrato intermitente’ (Ventura Pons, 1978). Fotografía cortesía de la revista.

 

 

 

«Marzà ha roto su promesa de restaurar la Filosofía»

Hay enemigos de la Filosofía: Es giebt gegner der Philosophie
Antonio Lastra y Ángel Vallejo
Foro Sensus Communis
Ateneo Mercantil
Plaza del Ayuntamiento, 15. Valencia
Miércoles 7 de junio de 2017

El Foro Sensus Communis del Ateneo Mercantil ha solicitado públicamente la restitución de forma inmediata de la asignatura de filosofía en el curriculum escolar de la Comunitat Valenciana. La ausencia de esta asignatura fue el tema abordado en la conferencia del Foro celebrada este pasado miércoles 7 de junio. Este grupo es el que aborda en la institución todos los meses diferentes aspectos de la filosofía y sus autores, teniendo una amplia respuesta por parte de socios de la institución y de alumnos de esta materia.

La conferencia coloquio, a cargo de Ángel Vallejo, profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria y miembro de la Societat de Filosofia del Pais Valencià (SFPV) y Antonio Lastra, investigador del Instituto Franklin de Investigación en Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá y profesor de Filosofía en el IES Camp de Tùria de Llíria, se tituló ‘Hay enemigos de la Filosofía: Es giebt gegner der Philosophie’, en la que se defendió la enseñanza de la filosofía en la Comunidad Valenciana.

Antonio Lastra afirmó que “Valencia quedará como la única autonomía que no restaura la enseñanza de la filosofía, especialmente en un clima en el que incluso el PP ha puesto a un lado la LOMCE y repudiado la doctrina Wert. Marzà se comprometió con la Asamblea de Filosofía a restaurar la enseñanza de la filosofía y no lo ha cumplido”.

En este sentido, señaló que  “no es cierto que no haya tenido tiempo de desarrollar el decreto, que está redactado desde hace meses. Simplemente ha faltado a su palabra. Postergar las cosas solo lleva a la desaparición en la práctica de la filosofía en la enseñanza. Marzà tendrá que explicar qué clase de sociedad quiere si elimina la filosofía. Esta es la situación”.

Durante la conferencia ‘Hay enemigos de la filosofía’, la frase de Nietzsche ya constituye una advertencia. Como explicó Ángel Vallejo, “la filosofía ha tenido enemigos desde el principio: desterraron a Anaxágoras, ejecutaron a Sócrates y a Boecio, condenaron a Tomás de Aquino y a Siger de Brabante, quemaron a Giordano Bruno, lapidaron a Rousseau, le ordenaron callar a Kant, ridiculizaron a Kierkegaard, torturaron a Patocka. Pero no han logrado impedir nunca la transmisión de la filosofía ni la enseñanza de la filosofía. La filosofía consiste en querer saber y todos los hombres desean por naturaleza saber”.

Asimismo, Lastra apuntó que convencionalmente, sin embargo, ese deseo puede extinguirse porque a los enemigos de la filosofía les satisfacen saberes mediocres y pusilánimes con los que edifican sociedades pequeñas, empobrecidas. “Nietzsche las llamó pueblos enfermos. La enseñanza de la filosofía ha sido siempre el remedio con el que se ha respondido a la enferma satisfacción de los individuos y de los pueblos. A la muerte de Sócrates, Platón funda la Academia; a la muerte de Boecio, Casiodoro funda la biblioteca de Vivarium; a la condena de Étienne Dampier la universidad respondió incluyendo los estudios de filosofía en el currículum; Cousin ideó la educación secundaria francesa como una institución republicana contra la oscuridad: Hegel lo había sacado de la cárcel. Las lecciones de Patocka sobre Platón y Europa circulaban clandestinamente en la sociedad cerrada soviética”.

Sobre la actualidad de la asignatura de filosofía se apuntó durante la conferencia que “a los nombres de Ánito, Meleto y Licón, los acusadores de Sócrates que lograron su condena y ejecución, nuestra sociedad puede unir los nombres del ministro de Educación Wert, de cuya LOMCE podemos avergonzarnos con todo derecho porque nunca fue una ley justa ni nuestra, y del conseller de Educación Marzà, que ha desoído una proposición unánime de las Cortes valencianas y traicionado la palabra dada a los profesores de filosofía”.

Lastra concluyó que “son enemigos de la filosofía, del saber y de su transmisión. No quieren saber y creen que saben algo. Moderados por la propia naturaleza de su amor por la sabiduría, los filósofos reservan su coraje para las ocasiones en las que resulta necesario decir que la filosofía es mejor que cualquier sociedad y que ningún hombre está esclavizado por completo por la sociedad a la que pertenece. Marzà aún está a tiempo de aprender”, añadiendo que “los filósofos son buenos profesores y los enemigos de la filosofía pésimos alumnos”, remachó.

Vicent Marzá, conseller de Cultura, en el medio, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

Vicent Marzá, conseller de Cultura, en el centro, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

Géneros de la técnica y el espanto en ‘Arquitectura y Terror’

‘Arquitectura y Terror’, nº8 de la revista Canibaal
Colegio Mayor Rector Peset
Horno de San Nicolás 4, Valencia
Viernes 26 de mayo de 2017 a las 19:30

La revista valenciana Canibaal (Revista de Arte, Literatura y Filosofía del colmillo) presenta el viernes día 26 de mayo su octavo número, dedicado en esta ocasión a una sugerente doble temática: ‘Arquitectura y Terror’. Como ya viene siendo habitual, la presentación tendrá lugar en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia (Plaza del Horno de San Nicolás, 4), situado en pleno dentro del barrio de El Carmen. El acto dará comienzo a las 19:30.

Canibaal. Makma

Inma Coll (imagen de cubierta), Jesús Palacios, José Luis Jover, Juan Francisco Ferré, Bárbara Traver, Susi Lizondo o Álvaro Colomer son solo algunos de los más de 50 colaboradores (artistas plásticos, fotógrafos, pensadores, poetas y escritores) que han participado en un número en papel de más de 150 páginas. Se ha reflexionado de forma interdisciplinar sobre vanguardia, crisis y actualidad de la arquitectura, literatura y arte que tienen al terror como principal motivo y, finalmente, sobre algunas de las inquietantes intersecciones clásicas entre ambos temas: la mansión gótica, la Torre de Babel, el monumentalismo, con especial atención a confluencias actuales no exentas de una mirada crítica en términos sociales, morales y estéticos: los nuevos «muros», los campos de refugiados, la pervivencia de construcciones vinculadas a los totalitarismos.

Encrucijadas y confluencias que abarcan un número imaginativo de episodios y referentes: del cine de Hitchcock a Birdie de la Compañía Señor Serrano, Guantánamo, la valla de Melilla, casas del bosque, albergues incendiados en el corazón de Europa, el hotel Overlook (El Resplandor), la casa de los Usher de Poe, el «no lugar» del antropólogo Marc Augé, las ruinas, King Kong en la cumbre del Empire State y muchos otros.

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de 'El Resplandor' (Stanley Kubrick, 1980).

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de ‘El Resplandor’ (Stanley Kubrick, 1980).

Se consagra la polémica sección de crítica del delegado en España de FIPRESCI, Oscar Peyrou, sobre películas que no ha visto, el ensayo, la poesía y los ecos que el doble leitmotiv del número suscita en los ámbitos artístico, literario, musical y cinematográfico, así como las nuevas secciones de pensamiento con reflexiones en clave feminista (la metáfora del «techo de cristal») y socioeconómica: suburbans, Lager, espacios de ocio de acuerdo con la crítica ya clásica de Marcuse, metáforas arquitectónicas y clases sociales (J. G. Ballard), los Centros de Internamiento de Extranjeros o las Torres Gemelas de Nueva York.

Fotograma de la película 'King Kong' (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York.

Fotograma de la película ‘King Kong’ (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York. 

La filosofía a través de metáforas visuales

Philographics. Breu diccionari filosòfic mural, de Genís Carreras
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 25 de junio de 2017

Explicar las distintas corrientes filosóficas a través de metáforas visuales. Con este leitmotiv el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM), dependiente del Área de Cultura de la Diputación de Valencia, exhibe ‘Philographics. Breu diccionari filosòfic mural’. Una muestra integrada por una ecléctica selección de 20 carteles en los que el artista Genís Carreras explica, a través de los recursos propios del diseño gráfico -la forma, la proporción, el color-, algunas de las grandes y más complejas ideas del pensamiento occidental.

El director del MuVIM, Rafael Company, recordó la condición de «museo de las ideas» con la que fue concebido este centro expositivo, por lo que afirmó que «los temas relativos al pensamiento y la filosofía siempre serán tratados de forma especial en este museo». Company insistió en que el MuVIM «es afín a la filosofía desde su nacimiento, y así continuará. Puesto que entendemos que en nuestro compromiso con la sociedad debemos aportar un valor añadido en cuanto a la reflexión, la obligación moral y no contribuir a la vacuidad».

Genís Carreras, junto a una de sus obras. Imagen cortesía del MuVIM.

Genís Carreras, junto a una de sus obras. Imagen cortesía del MuVIM.

‘Philographics. Breu diccionari filosòfic mural’ invita a un ejercicio de traducción a formato visual de conceptos abstractos y complejos, lo que aumenta su inteligibilidad al llevar la idea más allá de las palabras con las que habitualmente se expresa. Eso no significa que el autor renuncie a la palabra o la relegue -de hecho, todos los carteles incluyen la definición escrita del concepto que representan-, sino que confía en la potencialidad de otras formas de comprensión basadas en la intuición y la experiencia estética. Así, con el lenguaje directo de la imagen, con formas puras y colores planos, sin alharacas y con elocuencia gráfica, los carteles se convierten en estímulos estéticos para nuestro entendimiento.

La muestra constituye una cuidada selección de 20 carteles de un total de 95 que constituyen el trabajo completo que Genís Carreras desarrolló durante su estancia en Londres. «Mi intención reside en explicar las diferentes corrientes filosóficas haciendo servir metáforas visuales, en contraposición con el raciocinio que representa el saber filosófico», indicó el artista. Todo ello «a través de propuestas gráficas que se mueven entre la frontera del arte y el diseño gráfico», con el objetivo de que «la filosofía vuelva a resultar funcional para la gente», afirmó Carreras.

«El propósito de esta exposición es poder llegar al corazón de los conceptos filosóficos de forma totalmente intuitiva para conseguir acercar ideas complejas y abstractas al público mediante una propuesta interdisciplinar», explicó el comisario de la muestra, Marc Borràs. «Lograr, en definitiva, que el visitante se sienta interpelado por la obra e invitado a adentrarse en el campo de la filosofía», aseveró Borràs.

Responsables del MuVIM y de la exposición durante la presentación de la misma. Imagen cortesía del MuVIM.

Responsables del MuVIM y de la exposición durante la presentación de la misma. Imagen cortesía del MuVIM.

Un breve diccionario transitable

La obra seleccionada para ser expuesta en el museo por Marc Borràs (MuVIM) y Alfonso Moreira (València Pensa), comisarios de la muestra, propone una agrupación temática que, con la ayuda de un breve texto explicativo, relaciona cada concepto con aquellos con los que tiene más afinidad o, por contra, mantiene mayores discrepancias. Se ofrece al visitante un recorrido filosófico e iniciático con parada en nueve estaciones representativas de algunos de los grandes dilemas o dudas insolubles de la existencia humana.

A través de esas familias conceptuales («El absurdo y la nada», «O todo o nada. O una parte. O depende», «Cómo somos y cómo actuamos», «Placeres, pasiones, belleza», «Duración y eternidad», «Las cosas o su apariencia», «La idea y su materialización», «En cuerpo y alma» e «Ignorancia o libertad») se propone un sucinto diccionario filosófico mural que puede ser leído, mirado y experimentado y que, sobre todo, persigue un objetivo fundamental: abrir un espacio de encuentro entre algunos de los conceptos e ideas claves de nuestra historia intelectual y el público que los habría de utilizar.

Avivament: un festival de filosofía en València

El acto también sirvió para dar a conocer el festival Avivament -que incluye conferencias, rutas filosóficas, micropiezas teatrales y hasta un concurso de aforismos- y que tiene como objetivo potenciar el conocimiento de la filosofía como disciplina eminentemente práctica y útil para la vida cotidiana. Promovido por la asociación València Pensa, en su primera edición en València, apuesta por la consideración de la filosofía como herramienta fundamental para el fomento de una cultura crítica y participativa en que todo el mundo pueda sentirse implicado. El proyecto quiere eliminar las dificultades de acceso a la disciplina, romper las barreras académicas y convertir el discurso filosófico en un bien común y participativo que desdibuje las fronteras entre la alta cultura y la popular.

Uno de los objetivos con los que nació València Pensa -además de contribuir a que aumente el número de valencianopensantes- fue el de poner en marcha este festival, al estilo de las manifestaciones que vienen celebrándose en lugares como Barcelona, Modena-Carpi-Sassuolo o Málaga. «La asociación busca implicar la filosofía en la vida cotidiana de la ciudad y hacer del pensamiento teórico y reflexivo un elemento fundamental de nuestra experiencia vital», apuntó Alfonso Moreira,  miembro de València Pensa. Con ‘Philographics’ se celebra la preapertura del festival en el MuVIM, espacio que acogerá gran parte de su programación del 1 al 3 de junio.

Philographics.

Una mujer sostiene el folleto de la exposición ‘Philographics. Breu diccionari filosòfic mural’. Imagen cortesía del MuVIM.

El 10 Sentidos 2017 arrancará con ‘May B’

May B, de Maguy Marin
VI Festival 10 Sentidos
Teatro Principal de Valencia
Mayo de 2017

El Festival 10 Sentidos de Valencia ha comenzado a cerrar algunas de las propuestas que conformarán la VI edición, que se celebrará en mayo de 2017. Danza, teatro, cine, arte y música volverán a ser los protagonistas de una programación que se iniciará de la mano de un clásico, ‘May B’, una de las obras maestras de la historia de las artes escénicas contemporáneas.

Estrenada en 1981 esta pieza creada por la coreógrafa Maguy Marin no ha dejado nunca de representarse. La última vez que pasó por España fue hace diez años. Ahora, por primera vez, llegará a un escenario valenciano, el Teatro Principal, que el año que viene se une a las sedes del festival.

A la creadora francesa (Toulouse, 1951), hija de exiliados españoles, se le considera una de las fundadoras de la danza moderna francesa. En los años 70 bailó como solista con el legendario Maurice Béjart y más tarde fundó su propia compañía, con la que presentó la pieza ‘May B’, basada en textos de Samuel Beckett. El espectáculo cuenta con diez intérpretes sobre el escenario que se apoyan en música de Schubert, Gilles de Binche y Gavin Bryars y se plantea como una investigación sobre el movimiento y los gestos, con fuerte influencia de lo absurdo.

La elección de este título sirve para reivindicar la vigencia de muchos clásicos, de trabajos veteranos, de propuestas consolidadas que siguen influyendo a nuevas generaciones. Esta idea entronca con el lema elegido para la edición de 2017, ‘PorMayores’, con el que el festival pretende fijar la mirada en el paso del tiempo y reflexionar sobre cómo cada ser humano se enfrenta a esta situación en su vida, asumiendo nuevos roles y nuevos escenarios, que no siempre son sencillos de encajar.

Así mismo, el certamen rendirá tributo a los mayores, convirtiéndolos en protagonistas, y quiere demostrar la importancia y relevancia que siguen teniendo en cualquier comunidad, dejando atrás estigmas y ciertos tópicos.

El Festival 10 Sentidos cuenta de nuevo con el apoyo de Caixa Popular, que se implica en esta edición desde su gestación para formar parte y colaborar mientras se pone en marcha toda la estructura y la programación. La entidad firmó un acuerdo de colaboración que se prolonga hasta el año 2018 para dar soporte a esta cita que aúna dos de los pilares fundamentales de su filosofía, la cultura y la solidaridad.

May B, de Maguy Marin. Imagen cortesía de Festival 10 Sentidos.

May B, de Maguy Marin. Imagen cortesía de Festival 10 Sentidos.

Cosmología, filosofía de la naturaleza

Cosmology, de Tactelgraphics
Galería Mr.Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: viernes 25 de noviembre, a las 20.00h
Hasta el 20 de enero de 2017

De nuevo, Tactelgraphics y la galería Mister. Pink unen esfuerzos y presentan su nueva exposición titulada ‘Cosmology’. Cosmología, del griego κοσμολογία («cosmologuía», compuesto por κόσμος, /kosmos/, «cosmos, orden», y λογια, /loguía/, «tratado, estudio») concepción integral, denominada también filosofía de la naturaleza, es la ciencia que estudia todo lo relacionado con los cosmos o universos. Un título adecuado para este proyecto, en el que los artistas de Tactelgraphics, Ismael Chappaz y Juanma Menero,  directores de la galería de Arte Contemporáneo Espai Tactel y a su vez dueños del estudio de diseño Tactelgraphics, trabajan a partir de sus referentes ya fallecidos, para de ese modo generar su propia cosmología.

Se trata de fundamentar la elaboración de su identidad como individuos a partir del concepto de “generar una cosmología propia”, y todas las contradicciones que esta idea conlleva. Entre los referentes que Tactel plantean se encuentran personajes tan dispares como Alan Turing (considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna), Arthur Russel (compositor y cantante estadounidense de carácter marcadamente experimental, que abarca los estilos disco, minimalista, o rock, habiendo colaborando con figuras como Philip Glass, David Byrne o Nicky Siano) o Brad Davis (conocido por su papel protagonista en la película «El expreso de medianoche» y «Querelle»).

Cabe añadir, que el proyecto ‘Cosmology’ está realizado en colaboración con el Creative Coder, Carlos Yanes. Por último, Francisco Ramallo nos recuerda que es “difícil tarea la de abordar la actividad artística de Tactelgraphics obviando la faceta en la que se han volcado en los últimos años (su labor al frente de la galería Espai Tactel), y que les ha servido para un mayor conocimiento de los engranajes del arte desde otras posiciones”.

Cosmology de Tactelgraphics. Imagen cortesía Míster Pink.

Cosmology de Tactelgraphics. Imagen cortesía Míster Pink.

El laberinto de Manuel Martínez Ojea

Fabulaciones de un imaginario, de Manuel Martínez Ojea
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 1 de abril, a las 20.30h
Hasta el 13 de mayo de 2016

La actual muestra del pintor Manuel Martínez Ojea puede considerarse como la consolidación de una obra pictórica madura e inagotable. Atrás queda esa etapa inicial donde se podían distinguir con claridad las dos direcciones en que se vertebraba su creación: su trabajo dentro del Grupo La Campana, en Las Tunas, Cuba, del cual es fundador (junto a los artistas Carlos Pérez Vidal y Óscar Aguirre Comendador, quien esto escribe); y sus exposiciones personales como artista independiente. La primera se inclinaba hacia un perfil de tipo interdisciplinario y social participando en los diferentes proyectos que llevó a cabo el grupo en esta ciudad intentando dinamizar el contexto cultural haciendo partícipe al espectador de estas experiencias. La segunda señalaba ya los matices personales en el campo de la investigación, reflexión y búsqueda en la propia historia del arte, principalmente en la pintura.

Obra de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

No es bueno, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Manuel, poco a poco, fue abandonando el aspecto político que tanto caracterizó a su producción en Cuba (como la de muchos artistas de esa época inconformes con su propio “status” y con la realidad política y social del país, artistas  que conforman hoy la diáspora artística en el exilio) para concentrarse en una obra de carácter  más  personal y universal. Comenzó a explorar las posibilidades que le brindaba el estudio del arte y sus variadas disciplinas para sumergirse en su análisis y su conocimiento y así poder dotar a su obra del asombroso y variado contenido que hoy disfrutamos.

En 1996, para el proyecto ‘Navegantes’, comenté algunas ideas teóricas sobre su obra, su preocupación genuinamente ontológica…”Su prisma abarca desde las más sofisticadas reflexiones filosóficas, teológicas o éticas, hasta las más sencillas historias de amor, romántico nacionalismo o los variados recuerdos de aquella isla (Cuba) que no deja de atraparnos con su hechizo”. Ahora, observo cuánto se ha desarrollado y madurado su obra, cuánto ha acentuado su personalidad en algo más de una década, cuánto tesón pone en su trabajo porque es un artista distante de todos los circuitos comerciales del arte, despreocupado por si es conocida o no su obra, si es adquirida o no en las exposiciones en que participa, sólo trabaja y ama el arte.

Muralla, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Muralla, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Pintor perfeccionista por naturaleza,  se preocupa porque sus piezas  tengan una terminación exquisita. Conviven en ellas el óleo, el acrílico, cristales, elementos de metal y madera confeccionados a mano por él, pero sin llegar a ser completamente “objetuales”. Prefiero hablar de pequeños “iconos modernos”, pequeños libros ilustradores que utilizan la técnica mixta para intentar provocar al espectador, obras de pequeño formato (del que se ha adueñado para sus creaciones) dotadas de un carácter  monumental y de muchos contenidos que logran que el público termine sucumbiendo ante su hechizo, sumergiéndose en ese mar de sensaciones e historia que emana de sus pequeñas creaciones: obras-libros, intimistas y esencialistas.

Paradójicamente, si queremos salir o llegar al final de ese “laberinto” que conforman sus creaciones no siempre la salida está hacia delante, debemos mirar hacia atrás, a veces me parece que es un artista perdido en el tiempo, lo imagino caminando por alguna calle de Florencia, esa ciudad que tanto mencionamos en nuestras conversaciones, camino de su estudio o hacia alguna iglesia de visita u oración. Deberíamos pensar  en los artistas italianos que él tanto admira (Cimabue, Giotto, Masaccio, Fra Angélico, Miguel Ángel, Leonardo, Rafael, Vasari y tantos otros) y en toda la filosofía y la estética de la Italia de esa época: el bajo Medioevo y el Renacimiento.

Malformación, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Malformación, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Quizás sea Giotto (pintor, arquitecto, decorador y escultor italiano) quien más influya en su pintura, no sólo por representar la estética medieval en su trascendente paso al Renacimiento sino también por su estilo, su maestría, la frescura y vida que hay en sus creaciones, la emoción que emana de sus personajes, sus composiciones bellísimas, la espiritualidad de sus temas, su apasionante aproximación al espíritu humano.

La obra de este maestro italiano es tan  intemporal que podríamos encontrar sus influencias no sólo en los grandes artistas posteriores en los que tanto influyó, sino en muchos creadores contemporáneos ya que su legado es inmenso y su obra grandiosa. Reconozco mi atrevimiento al proponer este “paralelismo”, pero sin duda las obras de Manuel sobrepasan ese límite que las convierte en trascendentes, por sus mensajes, sus metáforas, la agudeza de sus ideas y la complejidad de sus personajes.

Baluarte devaluado, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Baluarte devaluado, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Pintor atormentado, admirador también del arte y la música clásica, de la iconografía, la arquitectura y el arte contemporáneo que denote  siempre un trasfondo consistente, Manuel nos invita a realizar un pequeño viaje y detenernos en esas “pequeñas paradas” (que son las obras seleccionadas para esta muestra) para intentar comprender algunas claves de su pensamiento y de su compleja propuesta artística. Nos sacude en cada parada como obligándonos a reconocer nuestra mediocridad y pensar más en esas esencias que intenta mostrarnos, en esas reflexiones y disertaciones sobre tan diversos temas  o problemáticas que pudieran ser (incluso) autobiográficas para cualquiera de nosotros.

Estudioso de los materiales pero también de las ideas, de los soportes y técnicas para conseguirlos, apasionado de los libros y las herramientas, amante de la belleza que nos regala el arte, cronista y polémico (también por naturaleza), nos presenta desde su inconformidad una poética narrativa muy personal, una obra íntima, vulnerable y verdadera, mística por su propia naturaleza.

Constantemente repasa y bebe de la propia historia del arte que tanto le apasiona pero también nos habla de la vida, de la familia, sus afectos, sus sentimientos y sensaciones, acerca de este mundo en el cual nos ha tocado vivir,  mostrándonos un ejemplo de coherencia consigo mismo y con su trabajo, caminando hacia nosotros como si fuese “El Caballero de la armadura oxidada”.

Obra de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Cielo, mar, tierra, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Óscar Aguirre